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frankkii

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Aportes nazis a la cultura: El Concierto de Año Nuevo
Aportes nazis a la cultura: El Concierto de Año Nuevo
InfoporAnónimo12/31/2015

El Concierto de Año Nuevo lo inventaron los nazis La Filarmónica de Viena conmemoraba sus 75 años de la Anschluss («anexión») –la incorporación de Austria a la Alemania nazi el 12 de marzo de 1938– publicando un informe sobre la historia de la orquesta austriaca durante el nazismo. «En 1938, la política interviene de manera brutal en la Filarmónica: los nazis despidieron a todos los artistas judíos de la ópera estatal y disolvieron la Asociación Filarmónica de Viena», reza la introducción al informe titulado «La Filarmónica de Viena durante el nazismo (de 1938 a 1945)». El informe continúa: «Once miembros de la orquesta no despedidos y que estuvieron casados con judíos fueron estigmatizados como «Halbjuden» («semijudíos») y vivieron bajo la constante presión de cancelarse su 'permiso especial'». Una de las más llamativas conclusiones es que el Concierto de Año nuevo se «inventó» en esa época, gracias a la iniciativa de un amigo del ministro Goebbels. Uno de los temas que más escándalo ha causado en la opinión publica ha sido sin embargo la postguerra de la Filarmónica: tras el fin de la guerra apenas hubo despidos de músicos nazis, que llegaron a ser más de la mitad de los 123 titulares o el hecho de haber entregado la réplica de un Anillo de Honor –la más alta distinción de la Filarmónica de Viena– al criminal de guerra nazi Baldur von Schirach cuando salió luego de 20 años de cárcel –condenado por el Tribunal de Nuremberg–, en 1966. En base a testimonios, se ha llegado a confirmar que el trompetista nazi colaborador de la Gestapo, Helmut Wobisch –gerente de la Filarmónica entre 1954 y 1968–, habría sido quien entregó el anillo a Schirach. Y en el capítulo sobre el Concierto de Año Nuevo, tampoco se mencionaba en la web con claridad que ese espectáculo, hoy el más popular de la música clásica, se creó en 1939, en plena época nazi, por iniciativa de Clemens Krauss, un amigo íntimo del ministro de Propaganda nazi Joseph Goebbels.

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El socialismo: la gran peste del siglo XX
InfoporAnónimo1/10/2016

Cien millones de muertos por la represión comunista El "Libro negro del comunismo" cifra en cien millones los muertos por represión en los distintos regímenes comunistas. De ellos, dos tercios (65 millones de personas) perdieron su vida en China, especialmente durante las dos oleadas re represión masiva, La Revolución Cultural y el Gran Paso Adelante. Le sigue la Unión Soviética, con un genocidio de 20 millones de personas, a lo que hay que sumar otros dos millones de muertos a manos del Gobierno en Camboya, otros tantos en Corea del Norte, 1,7 en África, 1,5 en Afganistán, un millón de personas en la Europa del Este y varias decenas de miles en Iberoamérica. El Gulag, los primeros campos de concentración Según los historiadores que han compilado críticamente los datos que se conocían entonces, más el resultado de la investigación en los archivos de la antigua Unión Soviética, los 20 millones de muertos a manos del comunismo sólo en Rusia, se debe principalmente a la represión de la rebelión de trabajadores y agricultores opuestos a la socialización, entre 1918 y 1922, la deportación de los cosacos en 1920, la aplicación del primer sistema de campos de concentración de la historia, el Gulag, de 1918 a 1930, o la muerte de 6 millones de ucranianos y otros ciudadanos en áreas de actividad del ejército blanco durante la "gran hambre" inducida por el Gobierno, de los años 1932 y 1933. Uno de los expertos reconocidos internacionalmente en la historia de los genocidios, Rudolph J. Rummel, ha acuñado el concepto de democidio para este tipo de trágicos crímenes masivos contra la población. Según sus criterios, la represión en la Rusia comunista se acerca a los 62 millones de muertes de 1917 hasta 1987. En el caso de la China comunista el democidio alcanzó los 73 millones de personas.

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Confirmado. El marxismo es una enfermedad mental
InfoporAnónimo2/1/2016

El psiquiatra Antonio Vallejo-Nájera, encontró una explicación médica a esta «tara» ideológica. El coronel Antonio Vallejo Nájera, jefe de los Sevicios Psiquiátricos Militares de Franco, La idea de las íntimas relaciones entre marxismo e inferioridad mental ya la habíamos expuesto anteriormente en otros trabajos La comprobación de nuestras hipótesis tiene enorme trascendencia político social, pues si militan en el marxismo de preferencia psicópatas antisociales, como es nuestra idea, la segregación de estos sujetos desde la infancia, podría liberar a la sociedad de plaga tan terrible». Son palabras del comandante Antonio VallejoNájera, jefe de los Servicios Psiquiátricos Militares, entresacadas del libro La locura en la guerra. Psicopatología de la guerra española, publicado en Valladolid, en el año 1939. Poco antes de acabar el mes de agosto de 1938, un correo militar entregaba a la Inspección de Campos de Concentración de Prisioneros, ubicada en Burgos, el telegrama postal 1565. Llevaba fecha de 23 de agosto y el remitente era Francisco Franco Bahamonde. El destinatario, el comandante Antonio Vallejo-Nájera, jefe de los Servicios Psiquiátricos Militares. El texto, según cita Ricard Vinyes, historiador, profesor de la Universidad de Barcelona, y asesor del documental de 30 Minuts, decía así: «En contestación a su escrito del 10 del actual proponiendo la creación de un Gabinete de Investigaciones Psicológicas cuya finalidad primordial será investigar las raíces psicofísicas del marxismo, manifiesto que de conformidad con su mencionada propuesta, autorizo la creación del mismo». Y el Gabinete comenzó a funcionar. Vallejo-Nájera se convirtió en director de las Investigaciones Psicológicas de los Campos de Concentración. Su primer trabajo se centró sobre dos grupos de detenidos: brigadistas internacionales y 50 presas malagueñas. Trataba de demostrar, según su artículo publicado en la revista Semana Médica Española, bajo el título Psiquismo del fanatismo Marxista, varias hipótesis. La primera: «La inferioridad mental de los partidarios de la igualdad social y política o desafectos». La segunda: «La perversidad de los regímenes democráticos favorecedores del resentimiento que promociona a los fracasados sociales con políticas públicas, a diferencia de lo que sucede con los regímenes aristocráticos donde sólo triunfan socialmente los mejores». Según el historiador Ricard Vinyes, en el ámbito de la personalidad social, Vallejo describía al revolucionario nato como individuo con cualidades biopsíquicas y tendencias instintivas que, «movilizadas por complejos de rencor y resentimiento» tendían a trastocar el orden social. Para Vallejo, el «imbécil social incluía a esa multitud de seres incultos, torpes, sugestionables, carentes de espontaneidad e iniciativa, que contribuyen a formar parte de la masa gregaria de las gentes anónimas». INFERIORIDAD Del análisis de los Brigadistas Internacionales, procedentes todos ellos de países americanos, dedujo que «los marxistas aspiran al comunismo y a la igualdad de clases a causa de su inferioridad, de la que seguramente tienen conciencia. Y por ello se consideran incapaces de prosperar mediante el trabajo y el esfuerzo personal. Si se quiere la igualdad de clases no es por el afán de superarse, sino de que desciendan a su nivel aquellos que poseen un puesto social destacado, sea adquirido o heredado». Por sorprendente que resulte, tras interrogar y examinar a los internacionalistas también señaló: «Acaso sea la conclusión más aprovechable de nuestro trabajo, desde el punto de vista de la educación del pueblo, el elevado porcentaje de marxistas que deben sus creencias a la Prensa revolucionaria, coligiéndose la decisiva influencia de la prensa diaria y del cinematógrafo sobre las gentes de mediana o inferior inteligencia». Su trabajo entre el grupo de presas malagueñas lo tituló Investigaciones psicológicas en marxistas femeninos delincuentes. Para las mujeres no cabía la consideración de presas políticas; y como presas comunes fueron siempre consideradas en las cárceles franquistas. La misoginia de Vallejo marca profundamente su análisis y afirma: «Recuérdese para comprender la activísima participación del sexo femenino en la revolución marxista su característica debilidad del equilibrio mental, la menor resistencia a las influencias ambientales, la inseguridad del control sobre la personalidad ( ) Cuando desaparecen los frenos que contienen socialmente a la mujer ( ) entonces se despiertan en el sexo femenino el instinto de crueldad y rebasa todas las posibilidades imaginadas, precisamente por faltarle las inhibiciones inteligentes y lógicas, característica de la crueldad femenina que no queda satisfecha con la ejecución del crimen, sino que aumenta durante su comisión ( ) Además, en las revueltas políticas tienen la ocasión de satisfacer sus apetencias sexuales latentes». Pero aún iba más allá. Vallejo señalaba en sus conclusiones que en el caso de las mujeres no había realizado el estudio «antropológico del sujeto, necesario para establecer las relaciones entre la figura corporal y el temperamento, que en el sexo femenino carece de finalidad, por la impureza de sus contornos». HORDA ROJA Entre las detenidas malagueñas, 33 de ellas estaban condenadas a muerte, 10 a reclusión perpetua y siete a penas entre de 10 y 20 años, Vallejo diagnostica a «13 sujetos» que califica de «libertarias congénitas, revolucionarias natas, que impulsadas por sus tendencias biopsíquicas constitucionales desplegaron intensa actividad sumadas a la horda roja masculina». Vallejo había estudiado el caso y establecido el diagnóstico: «La Medicina exige una política, el marxismo es una enfermedad y en nuestras manos está en gran parte su tratamiento». Sus conclusiones eran la síntesis de sus trabajos precedentes publicados en 1937, bajo los títulos Eugenesia de la hispanidad y regeneración de la raza. Es allí donde afirma: «Agradezcamos a Nietzsche la resurrección de las ideas espartanas acerca del exterminio de los inferiores orgánicos y psíquicos, de los que llaman parásitos de la sociedad. La sociedad moderna no admite tan crueles postulados en el orden material, pero en el moral no se arredra en llevar a la práctica medidas incruentas que coloquen a los tarados biológicos en condiciones que imposibiliten su reproducción y transmisión a la progenie de las taras que les afectan El medio más sencillo y fácil de segregación consiste en internar en penales, asilos y colonias a los tarados, con separación de sexos».

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Bergoogleo.com - Encuentra a Dios en internet
InfoporAnónimo3/20/2013

Se presentó un buscador en internet llamado "Bergoogleo.com" en el que aparece la consigna "Dios me ayudará" al mejor estilo "voy a tener suerte" que usa Google. Y funciona bastante bien.

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70 aniversario de la última gran victoria
InfoporAnónimo2/16/2013

La batalla de Krasny Bor La División Azul se había integrado perfectamente en la maquinaria militar germana El historiador Robert M. Citino ha descrito en un libro imprescindible lo que fue el inicio de la muerte de la Wehrmacht, la maquinaría bélica ofensiva más perfecta del siglo XX, a lo largo del otoño de 1942, aunque probablemente debiera retrasarse tal realidad hasta el verano de 1943. Cierto es que contemplados los hechos desde el presente algunas de las decisiones estratégicas tomadas por Hitler y el OKW alemán entre el verano y el otoño de 1942 prefiguraron ese posible desenlace, pero no es menos cierto que la historia bien pudiera haber concluido de otra forma. La derrota alemana en el Alamein y la puesta en marcha por parte de los soviéticos de la Operación Urano (14 octubre-12 diciembre 1942), la gran contraofensiva desatada por el Ejército Rojo en el Don y el cerco del 6º Ejército alemán en Stalingrado, que resistiría hasta su rendición en febrero de 1943, abrió el proceso de inversión del signo de la guerra. En poco más de dos meses los soviéticos llegarían a Rostow y Jarkov, pero hasta ahí. En realidad la suerte de la Segunda Guerra Mundial en Europa se decidió en los meses que transcurrieron desde la liberación de Stalingrado (febrero 1943) a la batalla de Kursk (julio 1943). En ello jugaría un papel fundamental la transformación experimentada por el Ejército Rojo fielmente retratada por Catherine Merridale: nuevos y competentes jefes militares, instrucción de la tropa, mejora en los planteamientos tácticos, incremento de la producción de armas, ahorro de vidas, nuevos uniformes, profesionalidad, honor y una nueva moral de combate. La consecuencia fue que en esos meses se produjo la irrupción de la maquinaría militar que iba a derrotar a la Wehrmacht. En el invierno de 1942-1943 el Ejército Rojo subestimó la capacidad de recuperación y resistencia de la Wehrmacht. Junto con Urano los soviéticos desencadenaron una sucesión de ofensivas (Marte y Júpiter -ambas frustradas-, Saturno -disminuida en su planteamiento inicial-, Koltso e Iskra) cuyo objetivo era destruir al ejército alemán y sentenciar la guerra, pero pese a sus enormes reservas y a la continua afluencia de material y unidades a los frentes, pese a la victoria en el Sur con el cerco de Stalingrado y la retirada de la línea alemana unos 250 kilómetros, los alemanes consiguieron desbaratar la Operación Marte cuyo triunfo hubiera permitido a los rusos enlazar sus ofensivas y embolsar al Grupo de Ejércitos Centro. Por otra parte, en el Frente Norte fueron capaces de infringir una severa derrota táctica a los soviéticos en la que la División Azul, la unidad española enviada al frente ruso a combatir al comunismo integrada en la Wehrmacht, desempeñó un papel fundamental. En aquel choque de titanes que se prolongó prácticamente hasta marzo de 1943 ambos ejércitos consumieron todas sus reservas, pero la capacidad de recuperación de cara a las ofensivas de primavera-verano de aquel año se reveló mucho mayor en el caso del Ejército Rojo mientras la Wehrmacht tuvo que variar su planteamiento bélico hacia la guerra defensiva. La División Azul se había integrado perfectamente en la maquinaria militar germana demostrando, tanto en las operaciones en el Voljov en el invierno del cuarenta y uno como en su participación en las acciones de la Bolsa en la primavera siguiente, su capacidad de combate. A finales de agosto de 1942 los españoles entraban en línea entre Alexandrovka y el río Ishora frente a la ciudad de Leningrado, en una posición central, en el eje de asalto a la ciudad, para participar en la ofensiva que iba a dirigir el mejor de los generales alemanes en aquel teatro de operaciones, el mariscal de campo Erich von Manstein; lo que demuestra el valor y la confianza que se confería a la unidad española. La contraofensiva soviética de aquel otoño obligó a los alemanes a desechar la ofensiva y el propio von Manstein indicó a Muñoz Grandes que procediera a fortificarse. En diciembre asumía el mando de la División el general Emilio Esteban Infantes, aunque llevaba actuando como segundo jefe de la unidad desde el mes de agosto. El nuevo jefe de la 250 División era un táctico competente que había asumido los planteamientos de lo que en la doctrina táctica del Ejército Nacional dirigido por Francisco Franco se había convertido en una noción clave: la batalla defensiva. En este sentido el general Esteban Infantes tenía la experiencia de haber participado en las batallas de Teruel y Brunete, lo que le permitía conocer los errores básicos en este tipo de planteamiento que el propio Franco había subrayado en su obra ABC de la batalla defensiva. Aportación a la doctrina. Con sus 14.000/16.000 hombres la División Azul se había convertido en la unidad de infantería más poderosa del sector. Por ello, el mando del 18º Ejército la exprimió para obtener fuerzas complementarias ante la presión soviética: así el II Batallón del 269, que se cubrió de gloria, fue enviado a combatir a la tercera batalla por los altos de Sinyavino -olvidados y cruciales combates cruciales cuya importancia está subrayando el profesor Carlos Caballero en la historiografía española- en la que los soviéticos, tras lanzar al combate 300.000 hombres, obtuvieron una importante victoria táctica al abrir un pequeño pasillo de diez kilómetros de ancho que suponía el inicio del fin del cerco de Leningrado, pero la línea férrea tendida por el mismo para abastecer la ciudad estaba batida por la artillería pesada germana. La moral de victoria, el deseo de Stalin de liberar la ciudad y de conseguir una segunda gran derrota alemana, se sobrepuso al enorme desgaste sufrido por el Ejército Rojo en los altos de Sinyavino, por lo que se planificó una segunda y ambiciosa operación, Estrella Polar. Como anota uno de los expertos en la guerra en el Frente Oriental, Chris Bellamy, la decisión del Stavka de encargar a los mariscales Zhúkov y Timoshenko la planificación revela la importancia que se le daba. El planteamiento soviético era muy similar al de las demás operaciones de esa época: se trataba de embolsar concéntricamente a las fuerzas enemigas del 18º Ejército para destruirlas. El primer ataque partiendo al unísono desde Leningrado y la zona de Mga-Sinyavino cercaría a las unidades germanas situadas ante la ciudad; el segundo, penetraría más al sur entre Novgorod y Cholm para cercar a parte del 16º Ejército. Así se conseguiría acabar con el cerco de Leningrado y llevar a las fuerzas soviéticas hasta Pskov asumiendo el control del golfo de Finlandia. Si el Ejército Rojo alcanzaba sus objetivos qué duda cabe que el golpe sería durísimo para el ejército alemán. La Operación Estrella Polar tendría que ponerse en marcha el diez de febrero de 1943. Una de las consecuencias de la derrota táctica en Sinyavino fue que la División Azul tuvo que ampliar sus líneas hasta la línea férrea situada más allá del pueblecito de Krasny Bor. Ello supuso que el sector más débil del despliegue español se encontró situado en el punto lógico de ruptura de la ofensiva soviética que debía partir desde la ciudad de Leningrado. Dada la longitud de línea los españoles, pese a la potencia numérica de la División, se quedaron sin reservas tácticas. Vista la batalla que se iba a desarrollar desde sus resultados parece evidente que los soviéticos carecían de grandes reservas para alimentar sus ambiciosos planes y que confiaban en el poder de fuego como factor de desequilibrio para abrir brecha y asegurar un rápido avance; pero, como anota Carlos Caballero si su artillería era magnífica sus artilleros no lo eran tanto. Lo que quedó confirmado a lo largo del diez de febrero. Tanto el general Esteban Infantes como el mando alemán procuraron reforzar el sector. Si la División Azul se hundía y los soviéticos conseguían abrir una brecha lo suficientemente amplia como para impedir que el mando alemán embolsara a su vez a los atacantes, la Operación Estrella Polar podría progresar. Observando el terreno, que tuve la oportunidad de visitar, sobre el que se va a producir la acción, ante los españoles en forma diagonal sobre la línea del ferrocarril se abría una gran pradera sin masas boscosas que podía permitir a los soviéticos avanzar rápidamente arrollando tanto a la unidad española como a su vecina la 4ª SS y correr paralelamente a los bosques de Sablino hacia Mishkino para enlazar en la zona de Mga con el 54 Ejército Soviético. Pero, la División Azul no se hundió y pese a su inferioridad, como subraya Bellamy, resistió y, como anota Beevor, “contribuyó enormemente al fracaso de la ofensiva soviética”. El general Salvador Fontenla subraya que la acción de los españoles en Krasny Bor debe considerarse una “victoria heroica”, que, como ya en 2003 subrayaba Carlos Caballero, frustró en gran medida la ambiciosa Estrella Polar. Cierto es que la línea española ante Krasny Bor cedió entre tres y cuatro kilómetros, pero en ese pequeño espacio el avance soviético quedó empantanado perdiendo en los combates un tercio de sus hombres. Cuando en la tarde-noche del diez de febrero las unidades que aún resistían salieron de línea para que se hiciera cargo del subsector la 212.ª División de Infantería los alemanes habían podido llevar a la zona las reservas suficientes para acabar con el avance soviético en el sector. Los españoles volvían a guarnecer su sector original apostados a las orillas del Ishora y volvieron a aguantar los ataques rusos entre el once y el quince de febrero. Es de sobra conocido que el ataque soviético se realizó con una superioridad de fuego (95.000 proyectiles fueron lanzados sobre la División Azul) aplastante y con una masa de maniobra en proporción de 7/8 hombres a uno; además los soviéticos dispusieron de 40/80 carros T-26, T-34 y KV-1 frente a los que los antitanques divisionarios poco o nada podían hacer. Sin embargo, como años atrás, había escrito el propio Franco: “si la acción de una masa de tanques aparece como impresionante por su potencia y efectos morales, sin embargo, esa acción, temible ante una fuerza desmoralizada, cambia totalmente ante una Infantería bien dotada y con elevada moral”. Y, aunque carecían de armas eficaces, en Krasny Bor sobró el valor personal para contenerlos (como el del soldado Ponte Anido que obtuvo por ello la Cruz Laureada de San Fernando). A pesar de ello la pregunta que debemos hacernos es: ¿ante tal superioridad cómo es posible que resistieran? Además del juego de las circunstancias que se da en todo combate (falta de adecuada utilización de la artillería soviética, conversión del terreno en un barrizal que dificultaba el avance enemigo, error táctico al empeñarse en destruir los núcleos de resistencia), el general Fontenla destaca entre las razones que explican la victoria defensiva de Krasny Bor la “voluntad de vencer” de los españoles y el mantenimiento, pese al castigo artillero, de la capacidad de combate de las unidades que se transformó en resistencia heroica -¡hasta el final, hasta agotar la munición!- una vez iniciada la batalla. Ahora bien, lo que permitió ese triunfo fue, sin duda, la aplicación de la Doctrina de la batalla defensiva de los españoles. Un análisis detenido, que excedería los límites de este trabajo, nos indicaría que el general Esteban Infantes y sus jefes y oficiales consiguieron, con las correcciones que hicieron a las posiciones alemanas heredadas, optimizar al máximo sus armas y aprovechar el terreno. En muchos lugares la disposición de las compañías (por ejemplo en las de Oroquieta, Arozarena, Campos y Aramburu) mejoraba la defensa y la capacidad de repliegue por lo ondulado del terreno o permitía batir el avance enemigo formando una triangulación mejorando el sistema de fuegos (Huidobro, Palacios, Iglesias); además todas los oficiales, siguiendo el reglamento táctico, dispusieron sus ametralladoras para obtener el máximo rendimiento tanto desde la posición propia como de la distancia entre las posiciones, minimizando errores que también se produjeron. Todo ello causó enormes pérdidas a la infantería contraria minando su moral de combate. Finalmente, pese a la falta de efectivos, sobre Krasny Bor las unidades se distribuyeron en profundidad (los españoles formaban tres líneas) creando una zona de resistencia que permitió recuperar hombres y lanzar contraataques locales. Todo ello potenció un elemento clave en la batalla defensiva, el factor psicológico. Es imposible que la “voluntad de vencer” que demostraron los divisionarios se hubiera dado, teniendo en cuenta el enorme castigo recibido en la primera fase de la batalla, sin la alta moral de combate que prestaba el hecho de que se trataba de tropas voluntarias con una vertebración ideológica nucleada en los voluntarios falangistas, sin la cohesión de las unidades cohesionados y sin la existencia de una más que demostrada capacidad de liderazgo ejercida por los oficiales impulsando el heroísmo individual y colectivo. En su empeño por detener a los soviéticos los españoles perdieron algo más de un tercio de los efectivos comprometidos en los combates: algo más de 1.200 muertos y desaparecidos y sobre un millar de heridos a los que habría que sumar varios centenares de enfermos derivados de los combates. Tal y como ha analizado Carlos Caballero los oficiales pagaron un alto precio ya que el 25% cayó en combate (el 47% de los capitanes). De muchas de las heroicidades de aquel día no quedó testimonio y la mayor parte de los caídos aún permanecen en ignoradas fosas comunes en un campo de batalla que aún no ha sido abierto y sigue siendo una zona peligrosa por la cantidad de proyectiles intactos que aún guarda aquella tierra. Quienes se han acercado a la realidad de la batalla están de acuerdo a la hora de reseñar la insuficiencia en las recompensas concedidas, pálido espejo del heroísmo de la jornada. A pesar de ello los vencedores de Krasny Bor obtuvieron tres Laureadas de San Fernando (Palacios, Huidobro y Ponte Anido) y once Medallas Militares individuales (Oroquieta, Altura, Rosaleny; Molero, Castillo, Moreno, Cavero, Salamanca, Pestaña y Rodríguez); pero fueron muchas las denegadas o no cursadas. Un ejemplo, el capitán Jesús María Andújar no pudo recibir la Medalla Militar porque ya tenía dos. Y los partes de las unidades publicados por el general Fontenla revelan el valor de aquellos combatientes pues son increíbles las relaciones de distinguidos y muy distinguidos en los combates. Ellos, en definitiva, con sus armas y su valor frenaron a los rusos y empantanaron la ofensiva. Tal y como ha pedido Pablo Sagarra los combates de Krasny Bor debieran justificar, setenta años después, la concesión de una condecoración colectiva para la División Azul. Una unidad que consiguió la última gran victoria del ejército español. Para saber más: Fernando Vadillo, … y lucharon en Krasny Bor (Marte 1975); Francisco Torres García, La División Azul cincuenta años después (FN-1991); Carlos Caballero Jurado, Morir en Rusia. La División Azul en la batalla de Krasny Bor (Quirón-2003); David M. Glantz, The Battle for Leningrad 1941-1944 (BCA 2004); Chris Bellamy, Guerra absoluta (Ediciones B 2012); Antony Beevor, La Segunda Guerra Mundial (Pasado y presente 2012); Salvador Fontenla, Los combates de Krasny Bor (2013); Caballero, González, Sagarra y Fernández-Navarro, La victoria de Krasny-Bor. El Ejército español humilla a Stalin (Galland 2013). Francisco Torres García.

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La negra verdad sobre los crímenes atroces de Simón Bolívar
Ciencia EducacionporAnónimo10/13/2017

link: https://www.youtube.com/watch?v=Pv2Wu-RpChI

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La verdad sobre Lenin: El terror rojo
Ciencia EducacionporAnónimo11/12/2017

Inmersos en el estruendoso fragor de la batalla de Cataluña, abducidos por el espectáculo bananero del golpismo catalán, ha pasado casi desapercibida en los medios de conversación el centenario de la revolución bolchevique, efeméride que tuvo lugar los pasados 7 y 8 de noviembre. De golpismos va el asunto, ya que el triunfo comunista fue perpetrado por una banda de golpistas judeomasones, capitaneada por el ínclito Lenin, genocida de las estepas, terror de las taigas, empalador de proletarios, Leviatán rojo surgido de las cavernas del Tártaro, Rasputín de los infiernos, cuya mirada reptiliana embaucó a aborregadas multitudes, a las que, en vez de conducirlas mesiánicamente hacia la Tierra Prometida de las famélicas legiones, guió inmisericorde hacia la desolación siberiana, hacia lóbregas ckekas, hacia los gulags del horror, hacia apocalípticas guerras y hambrunas, cuyo conjunto ―rematado después por el monstruoso Stalin― constituye el holocausto más pérfido de la historia. Como es natural, los Turriones y otros militantes de la patulea marxistoide que han pululado puño en alto por esos mundos de Dios en estos 100 años tienen al carnicero mongol en su Olimpo Rojo, reverenciándole casi como un dios de las mesnadas trabajadoras. Hace poco, el líder coletudo ―vaya contraste con el calvo de las estepas―, en una conferencia en el Círculo de Bellas Artes con el título «Tiempos salvajes. A cien años de la Revolución soviética», elogiaba «la capacidad de Vladímir Lenin de convertir lo imposible en real», ensalzando el «genio bolchevique», que ha definido como «la llave política para abrir las puertas de la historia», elaborando «una ciencia política para los de abajo más potente que la de los de arriba». Resulta sumamente curioso que, mientras la ominosa figura del salvaje dictador Stalin está ya más que amortizada, pues es un hecho sobradamente conocido por todo el mundo la horrible carnicería que perpetró ―entre 20 y 40 millones de víctimas―, Lenin, el que inauguró y justificó argumentalmente la hecatombe represora del comunismo, sigue gozando de un reconocimiento cuasi-religioso, hasta el punto de que su momia en el mausoleo de la plaza roja de Moscú sigue gozando de amplio reconocimiento. Sin embargo, cada vez es más imparable la corriente historiográfica que destapa Las vergüenzas del tiránico bolchevique. Para empezar, es ya un hecho conocido que los revolucionarios que protagonizaron el golpe de estado comunista entre octubre y noviembre de 1917 estaban financiados por la banca judía de Wall Street, con los Rotschild a la cabeza, quienes habían financiado a Marx para que escribiera el «Manifiesto Comunista», claramente inspirado en la ideología illuminati de Adam Weishaupt ―otro mantenido por los Rothschild―, la cual pasaría posteriormente a constituir el fundamento argumental de los «Protocolos de los Sabios de Sión», el verdadero manifiesto de un Nuevo Orden Mundial. En efecto, la revolución comunista tenía como objetivo primordial arrasar la Rusia zarista, el mayor imperio cristiano del mundo, para lo cual implantó en aquel vasto territorio un programa revolucionario absolutamente calcado de la ideología illuminati, que perseguía una república deísta de dimensiones verdaderamente globales, aunque produjera una violenta revolución mundial y ríos de sangre. Su «dictadura benevolente» ―anticipo de la que nos espera con el futuro Gobierno Mundial― tenía seis puntos principales, que trataban de la abolición de los gobiernos ordenados y nacionalistas en forma de monarquía, la propiedad privada, el patriotismo de causa nacionalista, el orden social de la familia, los códigos morales, y todas las disciplinas religiosas basadas en la fe en un dios vivo, que se opusieran a la fe en la naturaleza, el hombre y la razón. Aquí tenemos al NOM puro y duro, que se ensayó en Rusia a partir de 1917, como avanzadilla de la que nos espera en un futuro no muy lejano. Obsérvese el tremendo parecido de estas ideas con las que pugnan las izquierdas, especialmente las populistas. Ya en un temprano 1920, el Papa Benedicto XV describía con extrema lucidez y clarividencia el verdadero alcance de la subversión bolchevique: «El advenimiento de una República Universal, anhelada por todos los peores elementos del desorden, Esperado por ellos, es una idea que está madura para la ejecución. De esta república, basada en los principios de la igualdad absoluta de los hombres y de la comunidad de las posesiones, se desterrarían todas las distinciones nacionales, ni la autoridad de un padre sobre sus hijos ni del poder público sobre los ciudadanos o de Dios Sobre la sociedad humana, sea más reconocido. Si se ponen en práctica estas ideas, inevitablemente seguirá un reinado de terror inaudito». Terror inaudito que pasó a la historiografía bajo en nombre de «terror rojo», que tuvo lugar entre 1918 y 1922, y donde el color púrpura revolucionario se lo proporcionaba ―además de sangre vertida a torrentes― la estrella roja de cinco puntas, curiosa y sospechosamente parecida al «escudo rojo» que traduce el nombre «Rotschild». En efecto, después de los dos alevosos golpes de estado perpetrados por la minoritaria facción bolchevique capitaneada por Lenin, en la segunda mitad del año 1918 se desencadenó una horrible persecución que sembró Rusia de cadáveres. Asesinados por la Cheka de Kiev, Ucrania, en 1919. En la praxis revolucionaria bolchevique, se justificaba que el terror Rojo era imprescindible para eliminar a las «clases dirigentes», y a los contrarrevolucionarios, a los que acusaban de implantar el «Terror Blanco». Sin embargo, en la ideología bolchevique el terror es un instrumento revolucionario indispensable en la implantación de la dictadura del proletariado, a la cual es intrínseco. Ya el mismo Marx afirmaba que «Sólo hay una manera de acortar y facilitar las convulsiones de la vieja sociedad y los sangrientos dolores de parto del nuevo: el terror revolucionario». Ya desde un comienzo Kámenev y sus seguidores advirtieron a los bolcheviques que el terror sería necesario para gobernar después de la toma golpista del poder por Lenin, y su rechazo a la democracia, pues siendo una minoría, estuvieron obligados a implementar el terror para acallar los críticos, y para dominar totalmente a un pueblo que no podían controlar por otros medios. En septiembre de 1918, cuando empezó a desencadenarse el terror, el líder Grigori Zinoviev afirmaba que «Para superar a nuestros enemigos, debemos tener nuestro militarismo socialista propio. Tenemos que llevar con nosotros 90 de los 100 millones de habitantes de la Rusia soviética. En cuanto al resto, no tenemos nada que decirles. Deben ser aniquilados». En esta misma línea, Lenin escribía a Fiodorov el 8 de agosto para convencerle de la inexcusable necesidad del terror de masas para «construir el orden revolucionario». Sirviéndose como excusa del intento de asesinato contra él perpetrado el 30 agosto de 1918, dictó: «Es necesario, secretamente y urgentemente preparar el terror». Nada más triunfar el segundo golpe, se modificó el Código Penal, con la finalidad de introducir la figura del «enemigo del pueblo», es decir: «todos los individuos sospechosos de sabotaje, especulación, oportunismo…» que podrían ser detenidos inmediatamente y puestos a disposición de la nueva Policía política, no de los jueces. El Partido Constitucional Demócrata (KD) fue ilegalizado en diciembre y arrestados sus principales dirigentes. Sin embargo, la principal fuerza política en Rusia seguían siendo los Socialistas Revolucionarios (SR), los cuales se oponían se oponían a los brutales métodos de control social que pretendía imponer Lenin. Claro está que la Guardia Roja no tardó en detener a los principales dirigentes del SR, bajo la irónica acusación de ser enemigos del pueblo, cuando eran los que más apoyo popular tenían entre los trabajadores. La campaña terrorista se inauguró oficialmente como represalia por el asesinato del líder de la checa de Petrogrado, Moisés Uritski, tras el cual fueron ejecutados inmediatamente 500 «representantes de las clases derrocadas». El 3 septiembre de 1918 se publicó en «Izvestia» el primer anuncio oficial del terror rojo, titulado «llamamiento a la clase obrera»: «Aplastad la hidra de la contrarrevolución con el terror masivo. Cualquiera que se atreva a difundir el rumor más leve contra el régimen soviético será detenido de inmediato y enviado a un campo de concentración». A esta proclama siguió, el 5 septiembre, el Decreto Acerca del Terror Rojo, publicado por la Cheka. En los primeros meses hubo entre 10.000 y 15.000 víctimas ―el triple de las ejecuciones cometidas por el zarismo en el último siglo―, a lo que hay que añadir, según el comunista húngaro Bela Kun, la ejecución ―con la aprobación de Lenin― de 50.000 prisioneros de guerra «blancos» a finales de 1920. Como consecuencia de la guerra civil y la implacable política represora, en 1922 se construían los primeros campos de concentración, que muy pronto albergaron una cifra cercana al millón de presos. Habían nacido los terribles «gulags». Pero lo peor estaba por llegar, pues Lenin perpetró un holocausto solamente superado la historia por su siniestro sucesor: Stalin. Laureano Benítez Grande-Caballero

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El comunismo se fundamenta en inspirar terror
Ciencia EducacionporAnónimo6/11/2018

Xavier Horcajo: "El comunismo se fundamenta en inspirar el terror y deshumanizar a las personas" "Talvisota" es una novela de historia contemporánea. Sus personajes viven y sufren las circunstancias más terribles del estalinismo, fuera de Rusia. El motor de la novela es el amor frustrado de un joven malagueño por el asesinato de su novia. Jura vengarse del soviético que la mata, un viejo colaborador de Stalin cuando dirigía un "gang" mafioso en la Georgia natal de ambos. Jerónimo Espinosa -el protagonista de la novela - pasea sus penas por diferentes escenarios bélicos de la Guerra Civil: Brunete, Belchite, Teruel, el Ebro. Pasea por ellos como un loco que desafía la muerte a diario y secretamente busca al soviético entre trincheras y cocinas de campaña. No lo consigue, pero si consigue escapar de la derrota republicana huyendo a la Argelia francesa y convirtiéndose en legionario. Espinosa vive obsesionado con hacerle pagar su crimen al hombre de Stalin que espiaba para Moscú en Málaga antes de que comenzara la guerra civil. Cuando el Ejército Rojo invade Finlandia, Espinosa está convencido de que entre el medio millón de hombres movilizado por el Padre Stalin estaría el violador y asesino, por su experiencia en la reciente guerra de España. Es tan fuerte el convencimiento que -desafiando un pelotón de fusilamiento- huye del cuerpo expedicionario francés, cruza media Europa y se une como voluntario a las tropas finesas que defienden su patria. La casualidad hace que un día, cuando menos se lo espere, pueda consumar su venganza, pero en lugar de sentirse aliviado, se siente vacío. Nada tiene sentido para él. Muchos años después vuelve a visitar Finlandia y es el amor de una joven de ese país lo que le redime. La novela tiene trama de "thriller" y se ajusta como un guante al acontecer histórico. Dice el autor, Xavier Horcajo, que en un alto porcentaje narra cosas reales que sucedieron. Parece que en los personajes y sus trayectorias hay algo de homenaje a su rebeldía contra el estalinismo. La narración permite revisar el efecto de la ideología soviética -que era muy admirada en el sur de Europa- sobre sociedades como la española, la finesa y, claro está, la rusa. Lenin Stalin o Trotsky tomaron decisiones que deshumanizaban a los suyos. La población de la URSS se convirtió en víctima de la ideología impuesta y muchos en colaboradores necesarios del "terror rojo" que exportaban con engaños y a sangre y fuego. En ese sentido, la novela evoca acontecimientos con los que se podría haber mantenido una "causa general" a Stalin. "Talvisota" es una novela genial en el manejo de detalles de la vida de personajes muy poco conocidos que cambiarán a muchos el concepto que tenían de ellos.

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Reflexiones de un cristiano en Semana Santa
Ciencia EducacionporAnónimo4/5/2012

Sin Fe, toda reforma estructural será ineficaz “Vivimos en un tiempo caracterizado en gran parte por un relativismo subliminal que penetra todos los ambientes de la vida. A veces, este relativismo llega a ser batallador, dirigiéndose contra quienes afirman saber dónde se encuentra la verdad o el sentido de la vida. Y notamos cómo este relativismo ejerce cada vez más un influjo sobre las relaciones humanas y sobre la sociedad. Esto se manifiesta en la inconstancia y discontinuidad de tantas personas y en un excesivo individualismo. Hay quien no parece capaz de renunciar a nada en absoluto o a sacrificarse por los demás. También está disminuyendo el compromiso altruista por el bien común, en el campo social y cultural, o a favor de los necesitados. Otros ya no son idóneos para unirse de manera incondicional a un compañero. Ya casi no se encuentra el valor de prometer fidelidad para toda la vida; el valor de optar y decir: “yo ahora te pertenezco totalmente”, o de buscar con sinceridad la solución de los problemas comprometiéndose con decisión por la fidelidad y la veracidad”. El Papa observó en un discurso que, en el programa expuesto, al análisis sigue la reflexión común en la que la persona humana debe ser considerada en su totalidad, de la que forma parte -no sólo implícita, sino explícitamente-, su relación con el Creador. Fue de esta manera que el Sucesor de Pedro, subrayó los acuciantes problemas que aquejan al mundo occidental, el mundo rico: “Vemos que en nuestro rico mundo occidental hay carencias. Muchos carecen de la experiencia de la bondad de Dios. No encuentran algún punto de contacto con las Iglesias institucionales y sus estructuras tradicionales. Pero, ¿por qué? Pienso que esta es una pregunta sobre la que debemos reflexionar muy seriamente. Ocuparse de ella es la tarea principal del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización. Pero, evidentemente, se dirige a todos nosotros. Permitidme afrontar aquí un punto de la situación específica alemana. La Iglesia está organizada de manera óptima. Pero, detrás de las estructuras, ¿se encuentra la fuerza espiritual correspondiente, la fuerza de la fe en un Dios vivo? Debemos decir sinceramente que hay un desfase entre las estructuras y el Espíritu. Y añado: La verdadera crisis de la Iglesia en el mundo occidental es una crisis de fe. Si no llegamos a una verdadera renovación en la fe, toda reforma estructural será ineficaz”. Jesús Domingo Martínez.

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Hugo Chávez: ' 5 x 3 = 18 '
Hugo Chávez: ' 5 x 3 = 18 '
Ciencia EducacionporAnónimo6/18/2012

Chávez, suspenso en 'mates' La idea era explicar las últimas decisiones económicas de su gobierno pero puede que pocos hayan entendido la explicación. Lo curioso es que no es la primera vez que Chávez comete un error de estas características. Durante una reunión con sus ministros y varias personas invitadas –transmitido además en vivo y en directo y en cadena nacional–, el bolivariano quiso hacer una multiplicación para explicar los ingresos por concepto de hidrocarburos. El resultado no fue el correcto. Quiso multiplicar 5 millones de dólares diarios por todos los días del año: Para él 5 x 3 no es 15, sino 18, por lo que 5 x 365, siempre según las reglas chavistas, es 2125 y no 1825. Pero no es la primera vez que le ocurre algo parecido. En un multitudinario mitin celebrado en 2009, el presidente venezolano multiplicó 7 x 8 con un resultado de 52, y no de 56.

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