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Usuario (Argentina)

Vida y obra Nació en 15 de Febrero de 1811 en una aldea llamada San Juan de La Frontera. Una aldea que apenas tenía sus 3 mil habitantes. Era hijo de Paula Albarracín y José Clemente Sarmiento. Si buscamos sus comienzos en el amor a la educación, podemos decir que aprendió a leer con la ayuda de su padre y su tío José Eufrasio Quiroga Sarmiento. En 1816 asistió a las “Escuelas de la Patria” donde tuvo como educadores profesionales a Ignacio y José Rodriguez. A los 15 años fundó el colegio Santa Rosa de América, para niñas. A los 17 años, ya estaba mezclado en disputas de unitarios y federales. Quiso unirse al ejército unitario de Niceto Vega y José M. Paz para luchar contra los federales de Facundo Quiroga. En 1831, se exilia en Chile ocupando el cargo de director de la 2° Escuela Normal de América. Conoce ahora a la que será madre de su hija Ana Faustina. Al volver al territorio argentino, se envuelve nuevamente en conspiraciones unitarias y forma la Sociedad Literaria. Se inicia en el diario que lo proclama como periodista: El Zonda, en el año 1938. De esta manera vuelve a Chile en 1940. Entre sus más importantes obras encontramos “Método de lectura graduada” (1842), “Educación Popular” (1848). Funda el diario El Progreso. Trabaja en el Heraldo Argentino y La crónica. Edita las revistas “Educación Común”, “Ambas Américas” y “El Monitor”. Entre 1845 y 1847, por encargo del gobierno chileno, visitó Uruguay, Brasil, Francia, España, Argelia, Italia, Alemania, Suiza, Inglaterra, EEUU, Canadá y Cuba. Se dedicó en estos viajes por el nivel educativo y la enseñanza, y por las comunicaciones. Sus vivencias en los diferentes continentes las expresó en su libro: “Viajes por Europa, África y América”. Escribe también: “Recuerdos de provincia” (1849), “Vida del Chacho” (1866), “Vida de Dominguito” (1885) y entre otras tantas. Tuvo un gran éxito en sus escritos por ser profético e inteligente. En su libro “Argirópolis”, de 1850, propone la unión de tres países: Argentina, Paraguay y Uruguay, con capital en Martín García. Sarmiento pretendía construir aquí los Estados Unidos de La Plata, dejando aparte la zona bonaerense y la Patagonia para no tener contacto con los pueblos originarios, que luego los despreciará en su libro “Facundo”. Se relaciona este escrito con el actual Mercosur. Luego podemos hablar de “Facundo”, libro muy criticado, donde expone dos modelos. Uno, heredero de la colonia, representado por el campo, lo rural, el atraso, el indio y el gaucho, en síntesis: LA BARBARIE. Y por otro, LA CIVILIZACIÓN que se identifica con la ciudad, con lo urbano, lo que estaba en contacto con lo europeo, o sea “el progreso”. Y esta civilización era antirrosista. Aquí el expresa: “Quisiéramos apartar de toda cuestión social americana a los salvajes por quienes sentimos sin poderlo remediar, una invencible repugnancia". Se consideraba a Sarmiento como un discriminador, racista, y marginador con esos “indios y barbarie”. En una carta le aconsejaba a Mitre: "no trate de economizar sangre de gauchos. Este es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre es lo único que tienen de seres humanos esos salvajes". Muchos de estos hombres gauchos pagaron con su vida este progreso por el simple hecho de haber nacido “pobres”. Su hija Ana Faustina, acompañó a su padre toda su vida, vivieron juntos y ella junto a su marido Jules Belin formaron una gran familia. Tuvo también un hijo adoptivo llamado Domingo Fidel Sarmiento, quién murió en la guerra con el Paraguay. En la batalla de Caseros (1852), estuvo a cargo de la redacción de los partes de Guerra. Sarmiento llegó a Nueva York en mayo de 1865. Frecuentó los círculos académicos norteamericanos y fue distinguido con los doctorados "Honoris Causa" de las Universidades de Michigan y Brown. Fue también gobernador de San Juan, donde dirigió la represión contra de El Chacho Peñaloza), y Ministro de Gobierno durante la presidencia de Mitre. Asume como presidente en el año 1868 hasta 1874. En 1881 ocupó el cargo de Superintendente General de Escuelas del Consejo Nacional de Educación. Finalmente tuvo problemas cardiovasculares e insuficiencia bronquial. En Asunción del Paraguay fallece el 11 de Septiembre de 1888. Por su dedicación a la educación, se conmemora el 11/09 el día Nacional del Maestro. Su monumento yace en el parque tres de Febrero. Presidencia de Sarmiento: asunción y obras A Sarmiento le llega su candidatura cuando se encontraba en Estados Unidos y no tenía partido político propio. Los mismos eran: El Autonomista, con Adolfo Alsina como jefe; Urquiza agrupaba los Electores del Litoral y Taboada a cinco provincias del Norte. Finalmente triunfa la fórmula Sarmiento-Alsina. Apoyados por el partido autonomista, claro, el partido liberal de Corrientes, el ejército y la Unión de Grupos Provinciales. Faustino asume el 12 de Octubre de 1868. Sus funcionarios eran: Dalmacio Vélez Sarsfield (Interior), Nicolás Avellaneda (Justicia, Culto e Instrucción Pública), José Benjamín Gorostiaga (Hacienda), Mariano Varela (Relaciones Exteriores) y Martín de Gainza (Guerra). Sarmiento asume en una época de organización Nacional, es decir, en una época de consolidación del Estado. Para esto necesita un ejército propio, definir las fronteras y conocer la soberanía, desarrollo económico y social. Había que homogenizar la población. De todo esto se encargan los presidentes históricos en el período del Estado Moderno. Estos son: Mitre, Sarmiento y Avellaneda. Sarmiento se encargó de una parte más institucional. Sarmiento quería un gobierno fuerte, de autoridad, que impusiese respeto en contraste con el gobierno y la conducta personal democrática de Mitre. Llevó adelante un plan innovador, centrando la atención en la educación y la comunicación. Fundó el colegio militar y la escuela naval, de donde saldrían los oficiales de las fuerzas armadas. Había que estar preparado para un posible ataque exterior, y más todavía en plena y pasada Guerra del Paraguay. En 1870, los partidarios de Jordán entraron al palacio San José (Entre Ríos) y asesinan a Urquiza. La legislatura entrerriana nombra sucesor a Jordán. Sarmiento, entonces, intervino y derrota al poder federal con el ejército nacional. Interiormente tuvo que afrontar ataques indios. En 1871 gobierna la epidemia de la fiebre amarilla. Esta llega a través de un barco de inmigrantes, o bien, de los soldados regresados de la guerra en el exterior. Se cerraron oficinas y negocios, perdiendo gran cantidad de dinero. Murieron alrededor de 15 mil personas. 60 mil huyeron de Buenos Aires al campo por terror al contagio. Clausuraron también escuelas, bancos, fábricas e iglesias. Por la cantidad de fallecidos, se crea el cementerio de La Chacarita. En cuanto a “padre del aula” se encargó de educar a soberano. Fundó cerca de 800 escuelas primarias, triplicándose, de esta manera, el alumnado del país. Para formar docentes, en 1870, crea la Escuela Normal de Paraná. Construyó escuelas de minería y agricultura. Organizó clases nocturnos para aquellos adultos que trabajaban. Trajo numerables profesores del exterior, sobretodo Europa. Impulsó la investigación científica, invitando a importantes científicos. Creo numerosas bibliotecas y la Comisión Protectora de Bibliotecas Populares. Inauguró el primer observatorio astronómico del país en la provincia de Córdoba. Redactado por Vélez Sarsfield, sancionó el Código Civil, la Ley de Ciudadanía. Creo el banco Nacional. Fueron sancionadas más de 400 leyes durante su presidencia, la mayoría redactadas por el mismo Domingo. En 1873, una noche, cuando Sarmiento iba al teatro en un carruaje, los hermanos Guerri dispararon sus armas de fuego para matarlo. No sólo fracasó el atentado, sino que Sarmiento no lo supo en el momento ya que la sordera que sufría le impidió que escuchara los disparos. Quería la radicación de inmigrantes, especialmente europeos para que nos traigan su mirada y sus avances. Pensaba que, como en los EE.UU., el tren debía ser el principal impulsor del mercado interno, uniendo a las distintas regiones entre sí y fomentando el comercio nacional. Pero no se dio de esta manera, ya que los ingleses querían los productos del interior de la Argentina. Sarmiento quería a los sajones para fomentar la cultura y la industria, pero estos preferían a Estados Unidos, donde existían las posibilidades de trabajar en las fábricas. Siendo Argentina un país rural, solo atrajo a campesinos italianos, españoles, rusos y franceses. El ferrocarril era su principal idea y transporte preferido, y esto tiene que ver con su plan de la comunicación. Construyó puentes, caminos y extendió las líneas ferroviarias. Los ferrocarriles cubrían 1.300 km y desarrolló la comunicación por telégrafo. Se tendieron 5.000 km. de líneas telegráficas. Se modernizó el sistema de correos. Gracias a un tendido cable submarino transoceánico, se logró la comunicación inmediata con Europa. Se dictó la ley de Subcomisiones para atender los gastos de construcción de edificios, compra de elementos escolares y pago de sueldos. Fomentó el desarrollo del país mediante el impulso de fábricas modernas. Quería traer fábricas del extranjero en vez de importar productos. En 1871, inauguró la primera exposición de Artes y Productos Nacionales, en Córdoba. Quería una explotación agrícola aprovechando las nuevas máquinas (segadoras y cosechadoras) para aumentar la producción, ingresos de divisas y así desarrollar al país. Propuso la creación de colonias, siendo la primera en Chivilcoy. La misma incluía la distribución de tierras, desarrollo de la agricultura, establecimiento de escuelas, un centro comercial, telégrafo, trenes y un gobierno local. Trajo, así, los primeros mimbres plantados en la zona del Tigre. La explotación minera no tuvo éxito, así como el establecimiento de industrias ya que éstas no podían competir con la mercadería extranjera que entraba libremente al país. La ciudad de Buenos Aires le debe los bosques de Palermo, el Jardín Zoológico y el Jardín Botánico, en los terrenos que habían pertenecido a Juan Manuel de Rosas. Entre las múltiples obras de Sarmiento hay que mencionar la organización de la contaduría nacional y el Boletín Oficial que permitieron a la población en general, conocer las cuentas oficiales y los actos de gobierno. Creó el primer servicio de tranvías a caballo. A Sarmiento se le debe el primer censo realizado en nuestro país. Se realizó a mediados del año 1869. El trabajo se realizó por áreas. Había tan solo 1.743.199 habitantes. De estos, 6.276 peleaban en el Paraguay. El 28,5% estaba radicado en Buenos Aires. Casi las cuartas quintas partes de la población adulta era analfabeta. El 70% no sabía ni leer, ni escribir. , el 5% eran indígenas y el 8% europeos. El 75% de las familias vivía en la pobreza, en ranchos de barro y paja. Los profesionales sólo representaban el 1% de la población. Ya sobre el final de su presidencia, apoyó la candidatura de Nicolás Avellaneda, su ministro de Instrucción Pública, quien asumió en 1874. En síntesis, para entender los planes y objetivos de Domingo Faustino Sarmiento, podemos citarlo a él mismo diciendo que “el poder, la riqueza y la fuerza de una nación dependen de la capacidad industrial, moral e intelectual de los individuos que la componen; y la educación pública no debe tener otro fin que aumentar esas fuerzas de producción, de acción y de dirección. La dignidad del Estado, la gloria de una nación se basa en la dignidad de sus súbditos; y esta dignidad se obtiene elevando el carácter moral, desarrollando la inteligencia y predisponiéndolo a la acción ordenada y legítima de todas sus facultades.” Sarmiento fue un racista. Y ese calificativo no lo niegan ni sus apologistas. Lo que hacen desde siempre es batir el parche con aquello de que “no hay que sacar de contexto histórico, geográfico y político a los hombres y a los hechos de esa misma historia”. Poco convincente, para mi gusto. Tampoco, entonces, habría que sacarlo a Hitler, quien obviamente tiene menos prensa que el autor de ese maravilloso libro que es “Facundo”. Porque Sarmiento fue un enorme escritor, de eso no hay duda. Pero fue un racista. La innumerable bibliografía que contiene frases, escritos, discursos y artículos periodísticos donde Sarmiento dio rienda suelta a su odio ancestral hacia todo lo que fuese autóctono (la barbarie), cierto que escasamente incluída en las universidades argentinas y jamás citada en las escuelas primarias y medias, es inversamente proporcional a la difusión de la también innumerable biblioteca que trata de justificar las barbaridades que Sarmiento pronunció o llevó a la práctica en defensa de la “civilización”, esto es, nada que no fuera inglés o estadounidense, como contracara de cualquiera cosa (hombres y cosas) que surgiera del suelo donde él mismo nació, aunque nunca consideró propio, en el íntegro sentido de la palabra. Sarmiento odió a los indios, a los negros argentinos, a los gauchos, a todo el arco latinoamericano e inclusive a los españoles, a quienes consideraba una raza inferior europea. Está en sus libros. Jamás desmintió nada. Sarmiento tenía un estilo literario y oratorio tremendo, a la altura de las diatribas hitlerianas, por contenido e intensidad. Ocurre que la historia y la geografía le jugaron en contra. O lo hicieron jugar en el patio de atrás, con la lógica decepción que ese hecho le provocó. Entonces pretendió trasladarnos al primer mundo de su época en brazos de una “educación para todos”, o sea, para todos los que desde ese momento, con guardapolvo blanco unificador, colocaran los cimientos y los pilotes de una verdadera colonia, no una colonia de cuarta categoría. Si haremos las cosas, las haremos bien, podría haber lanzado en algunos de sus encendidas proclamas de barricada inútil, a favor de los imperios y en contra de la propia sangre. Un reciente contrapunto (www.aborigenargentino.com) protagonizado en Página 12 por Osvaldo Bayer y el ministro de educación macrista Mariano Narodowski es más que ilustrativo en este asunto. Allí Bayer rescata el sesgo educador de Sarmiento, al tiempo que demuele su figura al considerarlo, como en este post, un racista hecho y derecho. La polémica con el funcionario pro-porteño surgió de la inconsulta decisión de Mauricio, consistente en considerar obligatorio para los alumnos primarios porteños, cantar el Himno a Sarmiento en todos (sí, todos) los actos escolares del año lectivo. La idea de Macri (ya puesta en práctica) no sorprende para nada. Él es hijo de la educación sarmientina. Como lo somos todos los argentinos, sólo que él (su partido, su clase social, su entorno) interpretaron perfectamente las ideas del intocable sanjuanino (el mendocino era Nicolino Locche). Lo triste es que el resto nos educamos con los mismos principios, contrarios a toda idea de Nación soberana, independiente e igualitaria. Porque si hay una contradicción suprema en la historia nacional es la coincidencia de liberales, conservadores, socialistas, radicales (y no pocos peronistas, aunque no el peronismo orgánicamente) en ejercer la defensa de la figura de Domingo Faustino, sin contraponerla automáticamente con quienes fueron sus enemigos, esa “lacra bárbara” que Sarmiento denostó, persiguió, mandó a asesinar (Peñaloza) y hasta a festejar asesinatos. Volvemos a Bayer, a Página 12 y a los libros del ex presidente. Escribió el prócer: “Un día vendrá al fin, que lo resuelvan, y la esfinge argentina: mitad mujer, por lo cobarde, mitad tigre, por lo sanguinario, morirá a sus plantas…” Esto lo dijo por Rosas, pero obsérvese (y al diablo con el contexto) lo que Domingo pensaba de la condición femenina. Y otra: “Hubiérase explicado el misterio de la lucha obstinada que despedaza a la República. Hubiérase asignado su parte a la configuración del terreno y a los hábitos que ella engendra: su parte a las tradiciones españolas y a la conciencia nacional, inicua, plebeya; su parte a la barbarie indígena; su parte a la civilización europea”. Y otra (también extraída del “Facundo”): “España, esa rezagada, unida a la Europa culta por un ancho istmo y separada del África bárbara por un ancho estrecho”. He aquí también un mazazo para el África negra, que luego trasladó al terreno local cuando saludó la masacre de negros nacionales en la Guerra contra el Paraguay, esa guerra de la Triple Alianza donde los liberales como Mitre y Sarmiento siguieron las órdenes del imperio inglés para destruir al Paraguay, en ese tiempo el único país sudamericano antiimperalista y autónomo, el más adelantado en 1865 y el más progresista, tanto, que generó la inquietud irracional de las potencias europeas, que conchabaron a sus gerentes sudamericanos para llevar un (otro más) plan de exterminio. Y una más: “Dicen que somos amigos de los europeos y traidores a la causa americana. ¡Cierto!, decimos nosotros ¡somos traidores a la causa americana, española, absolutista, bárbara ¿No han visto revolotear por ahí, sobre nuestras cabezas, la palabara ‘salvaje?'”. Y dale: “Las fusión en nuestra tierra de españoles, indígenas y negros ha resultado un todo homogéneo que se distingue por su amor a la ociosidad e incapacidad industrial, cuando la educación no viene a poner espuela (¿?)”. Bueno, el remate podría ser su hito que trasciende los siglos: “No ahorre sangre de gaucho”. Y su mejor contribución, el haber contratado maestras de Estados Unidos para educarnos según sus normas imperialistas, que no otra cosa vinieron a hacer aquí (¿o que se creía, que vendrían a formar individuos revolucionarios?). Sarmiento es el padre de la educación argentina, como Roca es el padre el progresismo. Uno educó para la colonia y la entrega, el otro asesinó más de un millón para que fuéramos modernos. Nadie les quita esas medallas. Y acaso por eso Macri quiere reivindicar a Faustino, obligatoriamente, como manda su prosapia democrática, en las escuelas de la ciudad. En una de ellas, ubicada en el barrio de Flores Sud, y citada por Bayer en su nota, en setiembre de 2007 los alumnos de séptimo grado se negaron a cantar ese himno el Día del Maestro. El director, Enrique Samar, les pidió que fundamentaran esa decisión. Los alumnos lo hicieron y el himno no se cantó. Eso fue en la era pre-Macri. Veremos este año. Como colofón, y a tono con el tufillo oligárquico-campestre que todavía nos invade con su vaho, vale otra historieta reciente. Unos días después de concluído el conflicto con el triunfo de los dueños de la tierra y del voto de Clotocobos, se reunieron (entre otros) en el Alvear Palace Hotel para festejar una nuevo aniversario de la fundación de la empresa azucarera Ledesma, nada menos que José Alfredo Martínez de Hoz y Luciano Miguens, con el octogenario titular del emporio jujeño: Carlos Pedro Blaquier, el mismo que consumó junto a las fuerzas armadas y de seguridad el recordado “Apagón” entre el 20 y el 27 de julio de 1976, durante el cual fueron secuestrados 400 trabajadores y delegados del ingenio, 30 de los cuales aun permanecen desaparecidos. Ellos lo hicieron: cortaron la luz con el beneplácito y la orientación de los Blaquier y consumaron una de las tropelías más aberrantes de aquel tiempo. Nosotros, mientras tanto, seguimos consumiendo el azúcar de Ledesma… Y aquí viene la relación: En carta de lectores publicada el 20 de enero de 2001 por el diario La Nación (¿qué otro?) y con el título de “La Envidia Igualitaria”, Carlos Pedro Blaquier dice estas cosas, entre muchas más; “La propia naturaleza ha puesto en los hombres muchísimas y muy grandes desigualdades, pero los hombres mejor dotados han sido siempre minoría. Son muchos menos los que se encuentran en los sectores más altos de la escala, que los que se encuentran abajo. Pretender eliminar estas desigualdades es ir contra el orden natural de las cosas y desalentaría a los más aptos para realizar la labor creadora del progreso ¿Qué aliciente tendrían en manifestar sus talentos si recibieran el mismo trato y los mismos beneficios que los menos dotados?” Y sigue: “Es comrpensible que por las características de la naturaleza humana, los de abajo se consideren injustamente tratados e intenten sustituir a los mejor dotados. Eso es lo que con toda razón se ha llamado “La Envidia Igualitaria”. “Conozco demasiados argentinos que se han destacado en el exterior. Saben que si se hubiesen quedado en el país no habrían tenido la oportunidad de manifestarse como hombres excepcionales y estarían ubicados en la extensa franja de los mediocres. Hace pocos días, Domingo Cavallo dijo que nuestro presidente de la Nación (por ese tiempo Fernando de la Rúa) será el SARMIENTO del siglo XXI ¡Ojalá que tenga razón! Sarmiento trajo grandes maestros al país y creó las estructuras básicas de un buen sistema de enseñanza. Varias décadas después hicimos las cosas al revés. Hoy los resultados culturales y educativos de este cambio de rumbo están a la vista”. Bien, la carta de Blaquier nos pone cara a cara con la Argentina racista, que no solamente anida en la alta burguesía, sino -y lamentablemente- en extensos bolsones de la clase media. Miles y miles de veces por día en nuestro país, alguien pronuncia su “negro de mierda” personal y patético. Y no habrá nadie que nos salve de ese oprobio, por más campañas callejeras de concientización que se les ocurran. El virus lo inocularon antes. Claro que el racismo es esencialmente europeo (y de ahí venimos casi todos). Claro que los estadounidenses vienen también de allí. Pero todo bien regado y sazonado con la ideología y la portentosa labia del gran Maestro, el gran civilizador, el incuestionable reproductor argentino de una patología que siempre amenaza con reventar el mundo: el racismo (y no sólo el antisemita), una adquisición que circula por muchas cabezas en nuestro país, que encarnan tanto oligarcas como muchos docentes; que saludan los Macri y los Blaquier, en fin, todos los que promueven ¡Gloria y loor, al gran Sarmiento!, como reza el himno que su hijo, señora, también entona, obligatoriamente, en cada acto de la escuela pública porteña. Sarmiento fue un racista. Y también muchas otras cosas. Porque nobleza obliga, dijo mi amigo, el contexto.
Hoy vengo a hablaros de Nintendo 64. La que a la postre ha resultado ser la consola más misteriosa y desconocida (si obviamos cosas como el Virtual Boy) de Nintendo; el heredero fallido del emporio familiar, aquel al que se prepara desde su más tierna infancia para hacerse cargo de los negocios y del que se esperan grandes cosas, pero que en último término decide que le va más la jarana y deja a todos plantados. Algo así como aquel hijo de John Gotti. Clasificar a Nintendo 64 es un asunto difícil. Comercialmente no fue un fracaso -Nintendo no perdió dinero con ella, gracias a las prácticas que más adelante describiré- en su momento, pero a nivel empresarial fue un pequeño desastre, y en cuánto a cuota de mercado una hecatombe sin paliativos. Con Nintendo 64 Nintendo quedó marcada por varios estigmas, algunos de los cuales (como el de los juegos infantiles) derivados de la propia concepción tecnológica de la máquina, y que se han probado como realmente difíciles de erradicar. Es por eso por lo que he creído necesaria la elaboración de este artículo. Para analizar las causas de algunas situaciones actuales, pero también para darle lustre a a la propia consola. Porque Nintendo 64 es una consola fantasma, olvidada por la mentalidad popular, poco conocida, menos rejugada y aún menos debatida en los foros de opinión. Y es que se habla poco del sistema de Ocarina of Time. Venía a dominar, a establecer el total monopolio de Nintendo sobre el negocio consolero con la inmensa explosión que iba a suponer, pero sin embargo al final fue como una de esas bombas sin detonar de la 2ª Guerra Mundial que se descubren de continuo en las ciudades alemanas. Hoy en día, pasamos de puntillas tanto por sus enormes carencias y fallos como por su catálogo de juegos. Y eso es lo peor que le puede suceder a una consola. Perspectivas desbocadas El hype que precedió a Nintendo 64 es, probablemente, el mayor que ha conocido esta industria en toda su historia. Nunca se ha producido una situación semejante en esta industria, y es bastante probable que no se repita. Como la consola ha pasado a la posteridad con más pena que gloria, el ambiente que el proyecto Reality generó en la gente cuando se anunció es algo que se olvida con frecuencia. Pongámonos en situación: 1993, Nintendo anuncia el Project Reality, con un exceso de confianza y unos aires de suficiencia capaces de amedrentar a cualquiera. Y es que no era para menos: NES y Super Nintendo habían dominado con comodidad, la reputación de Sega estaba ya dañada por el fiasco del Mega CD y los demás rivales no solo no se veían como importantes, directamente se los despreciaba, en una línea que caracterizó a toda la presidencia del recientemente fallecido Hiroshi Yamauchi. La soberbia era la tónica dominante por los despachos de Kyoto, y es que siendo justos, había razones para ello: no solo el éxito de Super Nintendo justificaba los humos de Yamauchi y sus súbditos, sino que intentonas fallidas como las de Panasonic con 3DO les cargaba de razones para pensar que Sony y otras no eran más que unos simples debutantes, con una nula comprensión de los fundamentos de este negocio. Algo que se probó fatal más adelante. Los comienzos La maquinaria del hype comenzó a engrasarse muy pronto. En octubre de 1993 se anunciaba la consola bajo el ya mencionado nombre de Project Reality. Por la fecha, estaba claro que se iba a enfrentar con Sony PlayStation y Sega Saturn. Pero en el HQ de Kyoto las cosas siempre se han cocinado en sus propios fogones y a ritmo muy particular. Si Saturn y PlayStation verían la luz al año siguiente, la que se dio en llamar Ultra 64 se demoraría casi 3 años más. Y es que Nintendo, al contrario que Sony o Sega, tenía una experiencia con los polígonos que bordeaba lo anecdótico. Por ello, era obvio que tendrían que recurrir a alguna compañía externa que les ayudase en la tarea. Los elegidos fueron los chicos de Silicon Graphics (SGI), especialistas con amplia experiencia en workstations y gráficos computerizados, y Nintendo utilizaría su nombre con propósitos de márketing de forma bastante eficaz durante los años siguientes, pese a que en realidad, nadie sabía exactamente quiénes eran. Y de forma similar a la competencia, se pretendía utilizar el mercado arcade como banco de pruebas de la nueva tecnología. Así, Midway y Rare producirían juegos para el hardware. En realidad, finalmente el hardware arcade que se anunciaba como Ultra 64 (cómo olvidar el legendario anunciante de Killer Instinct) tuvo relativamente poco que ver con lo que el usuario final pudo comprar, pero estas diferencias se pueden atribuir a las distintas exigencias del mercado recreativo (recordemos el uso de disco duro en Killer Instinct para almacenar su banda sonora y sus escenarios pre-renderizados) y también a los cambios en el hardware que son naturales con el paso del tiempo. Sin embargo, la máquina pronto comenzó a acumular retrasos: como el tiempo ha desvelado, las relaciones entre SGI y Nintendo no eran todo lo fluídas que parecía desde fuera debido a las guerras internas de la propia SGI. El diseño y desarrollo del chip gráfico se vio afectado y la consola se perdería no solo ya 1994, sino también 1995; llegaría al mercado dos años más tarde que sus competidoras. Y total, ¿qué importaba?. ¿Quién se iba a comprar una PlayStation o una Saturn con una consola de 64 bits en camino?. Si toda esta controversia de los bits y galimatías de números que nadie entiende aún tiene relevancia hoy (solo hay que mirar las comparativas entre PS3 y Xbox 360, o sus sucesoras), en aquellos tiempos 64 bits frente a 32 era la comparación definitiva. Ultra 64 iba a ser el doble que sus rivales en todas las cuestiones importantes. Nintendo se podía tomar todo el tiempo del mundo, al fin y al cabo, Super Famicom vio la luz mucho después que Mega Drive y aún así logró superarla. La gente estaba emborrachada con las cifras, y Nintendo se las proporcionó sin el menor pudor. Finalmente la consola vio la luz a mediados de 1996 en Japón y solo unos meses después en Estados Unidos, bajo el nombre revisado de Nintendo 64. En Europa, como siempre, nos tuvimos que comer los mocos y esperar hasta marzo de 1997. El nivel de hype había alcanzado masa crítica. La demanda era exagerada y se produjeron situaciones auténticamente increíbles, como jugadores de los míticos Chicago Bulls (por aquel entonces, con Michael Jordan ya de vuelta) solicitando trato especial a Nintendo para hacerse con una. Y es que no era para menos, y es justo reconocerlo: Mario 64 era un reclamo impresionante, uno como el que no ha ha vuelto a tener ninguna consola desde entonces. Las nuevas aventuras del fontanero ofrecían un vistazo de lo que deparaba el futuro, y supusieron un cambio de paradigma a la hora de hacer juegos: hay un antes y un después de Super Mario 64. Las puntuaciones fueron estratosféricas, y en la competencia intentarían dar caza al mito durante muchos años, sin demasiado éxito: nos vimos inundados por clones y obras menores durante largo tiempo. Realmente, la histeria colectiva que supuso el lanzamiento de N64 es algo difícil de explicar con palabras hoy en día. Había que estar ahí para experimentarlo en toda su intensidad. Y el obnubilamiento llegó a tal punto que se pasaron por alto todos los fallos, que el tiempo revelaría como muy serios y que acabaron por determinar el destino final de la máquina. Y es que en Japón la consola vio la luz con únicamente dos juegos: Mario 64 y el estupendo pero breve Pilotwings 64. En Estados Unidos la situación se repetiría del mismo modo, y en poco tiempo los jugadores se encontraron sin nada a lo que jugar; ríanse de la sequía de Wii U (Shadows of the Empire no se lanzó hasta diciembre, y Turok hasta marzo del 97, y para más inri, eran juegos de géneros no populares en Japón). La situación se prolongó meses y meses y, a la postre, se convirtió en algo definitorio de la consola: largos períodos de sequía y cada cierto tiempo algún lanzamiento notable. Desde luego, no habían tomado nota del calamitoso efecto que esto le había producido a Saturn el año anterior. Alguien en Kyoto la había pifiado. Y a lo grande. Una estrategia que les explotó en la cara En algo que el tiempo (y los ejemplos que se han ido sucediendo) ha acabado por demostrar, a Nintendo nunca le ha preocupado en exceso la suerte de las demás compañías que trabajan para sus sistemas. Su mentalidad es la de una compañía juguetera, y como tal venden sus productos. Famicom puso panza arriba el panorama japonés tras el crash del 83, con una filosofía de ofrecer juegos de calidad, y sometidos a un rígido control por parte de la matriz, algo que era exactamente lo contrario a lo que había producido el descalabro que casi se lleva por delante la industria. Con esta filosofía también conquistaron el resto del mundo, y Super Famicom cabalgó sobre la ola de éxito de su predecesora. Pero en 1996 las reglas del juego habían cambiado, y ya pocos veían con buenos ojos aquellos laboriosos procesos de certificación demandados por el capo Yamauchi, entre otras muchas cuestiones. En casi todos los artículos que se pueden leer sobre N64, hay una cuestión relacionada con esto que casi siempre se pasa por alto, pero que fue muy importante: el cartucho como forma de control. Aunque la explicación oficial ha sido siempre que se adoptó el cartucho para evitar la piratería que se producía con los CDs y los tiempos de carga adicionales, lo cierto es que en realidad el cartucho servía también como método discriminante acerca de qué compañías trabajarían en N64 y cuáles no. Los cartuchos eran muy caros: una compañía podía grabar sus versiones en desarrollo en un CD que se compraba en cualquier tienda, y con los cartuchos esto no era posible. Así, las de menor tamaño se veían excluidas desde el principio por un tema de dinero y comodidad. La cuestión puede parecernos baladí hoy en día, en una época en la que estamos acostumbrados a cifras multimillonarias, pero no lo era en aquellos tiempos, con presupuestos mucho más reducidos. Esto también tenía otras implicaciones, y es que muchas empresas se las veían y se las deseaban para realizar presentaciones o enviar copias de desarrollo a los medios de comunicación, porque los gastos corrían de su cuenta. Con PlayStation era, como decimos, tan simple como enviar un CD grabado a la revista de turno, la cual solo tenía que emplearlo en las famosas PlayStation azules que Sony les suministraba a tal efecto. Por ello, con el paso del tiempo la cobertura de la actualidad de Nintendo 64 sería también inferior, y rápidamente en la prensa se crearía una predisposición negativa hacia la máquina por esto mismo. Estos dos temas mencionados, en realidad, son casi anecdóticos en comparación con los que mencionaré a continuación. Nintendo 64 se acabó demostrando como una consola que requería una precisión milimétrica en las previsiones de ventas, porque como los gastos de duplicación había que pagarlos de antemano, uno tenía que conocer con total exactitud cuánto iba a vender, o podría darse la situación de hacer un pedido de gran tamaño (carísimo), pasarse y perder un dineral en el proceso. O, peor aún, quedarse corto en las unidades solicitadas y ver con cara de auténtico idiota cómo vuelan en las tiendas y perder igualmente dinero, porque como sin duda sabe el lector de este artículo, los videojuegos funcionan de tal modo que el grueso de las unidades vendidas se concentran en el primer mes, y en el tiempo en que uno le pedía una segunda tirada a la fábrica y la recibía, la demanda caía en picado. Que no os engañen con tonterías de secuencias de vídeo por ordenador o música calidad CD: esta fue la verdadera razón por la que el CD y PlayStation pasaron por los cartuchos de N64 como una apisonadora pasó por los de de E.T de Atari 2600. Una cuestión de puro y simple vil metal, no de capacidades técnicas. En el CD, no existía ninguno de estos problemas…por el mismo dinero, uno podía hacer un pedido 10 o 20 veces superior y satisfacer la demanda según fuera preciso. Y por si esto no fuera poco, Nintendo era insaciable y los royalties que cobraba por juego vendido eran muy superiores a la competencia, en donde Sony era la que resultaba más barata con diferencia (basta con efectuar una revisión comparativa entre Saturn y PlayStation para darse cuenta de que pese a ser dos sistemas de CD, los precios en PSX eran inferiores casi siempre debido a este tema). Nintendo se podía permitir vender sus juegos a un precio razonable, pero en aquellos de licenciatarias que utilizasen cartuchos de tamaño considerable, volvimos a ver precios de los que no se había oído hablar desde tiempos de Neo Geo. 15.000 pesetas se nos pedía por Turok en su día (actualmente ¡90€!, aunque si ajustásemos la inflación nos saldría bastante más caro), juego en el que además la tarjeta de memoria (otras 5.000 a mayores) era casi obligada. Para evitar que el precio se disparase tanto, compañías como Konami recurrieron a estrategias como recortar sus juegos para reducir el tamaño (caso Goemon) y similares. Cómo no, en Sony eran auténticas aves de presa en aquella época, y decidieron hurgar un poquito más en la herida: coincidiendo con el lanzamiento europeo de Nintendo 64 se inauguró la línea Platinum, con juegos a precios accesibles para todos los bolsillos. La situación de los royalties, por cierto, se acabó resolviendo allá por 1998, cuando Nintendo vio que nadie quería trabajar para su máquina, y nos les quedó más remedio que bajarlos. Se tomaron su tiempo, eso sí. Ya era demasiado tarde. Más carnaza El medio se encontraba en una época de indefinición. Mario 64 era y es impresionante, pero los videojuegos pujaban por crecer, abrirse a un público más adulto, y desligarse de la etiqueta de “juguetes” con los que se les asociaba, y Nintendo simbolizaba el polo opuesto. En Sony una vez más supieron juzgar correctamente la situación, y decidieron no emparejarse con una mascota ni adoptar una imagen de marca excesivamente estereotipada, así como aflojar un poco en sus libros de estilo y permitir temáticas más controvertidas. En suma, en Kyoto habían dado por supuesto que los desarrolladores irían corriendo en masa a trabajar para Nintendo 64 sin que ellos tuvieran que moverse lo más mínimo: que habría ostias por hacerse con los devkits. El mismo Yamauchi declaraba públicamente que en 1996 entregarían kits tan solo a un selecto grupo de empresas y que progresivamente irían abriendo la mano, en vez de abrir las compuertas directamente desde el principio . No fue así. A la llamada no acudió prácticamente nadie. PlayStation estaba funcionando muy bien gracias a las buenas ventas del software, y el competitivo precio del hardware, y nadie vio razones para pasar por todos los obstáculos y trabas impuestas desde Nintendo. La estrategia que les había funcionado con sus anteriores sistemas ya no servía: en el baile había aparecido una muchacha más joven, quizás no fuera tan guapa y con tanta clase como la más veterana, pero a la hora de llevársela a la cama ponía muchos menos reparos. El efecto de la exclusividad de Final Fantasy VII ni siquiera hubiera sido necesario. Sirvió de estocada final, y llegó además bastante pronto: en febrero de 1997. Dejando cuestiones de calidad aparte, Zelda nunca ha competido con Final Fantasy a nivel de ventas en el archipiélago nipón. Ni de lejos. Sony echó el resto trayéndolo a Occidente y dotándolo de una campaña publicitaria nunca antes vista. Hasta se permitieron una rudimentaria traducción al español, cosa que Nintendo no le pudo dar a Zelda por el retraso y coste adicional que hubiera supuesto, al trabajar con cartuchos. Un alumbramiento muy largo El parto de Nintendo 64 acabó resultando interminable. Durante todo el tiempo que ocupó las estanterías de las tiendas, parecía que la eclosión iba a llegar de un momento a otro, que las tímidas medidas correctivas funcionarían…nunca lo hicieron. El apoyo de las licenciatarias no llegó a despegar nunca del todo. Squaresoft (en estado de gracia en aquellos días) no trabajó para ella, Enix, Capcom, Namco, Konami, Eidos o Infogrames (la “grande” de Francia en aquella época, más que Ubisoft) prácticamente tampoco…ello dejó un catálogo con severas carencias en muchos géneros, auténticos boquetes en alguno de ellos como lucha, RPG, Survival horror (muy de moda) o carreras. De hecho, realmente ninguna empresa japonesa llegó a exprimir a fondo la consola, siendo un puñado de empresas occidentales (especialmente Factor 5 y Rare) las que supusieron la tabla de salvación de la máquina. Porque Nintendo 64, tras toda la fanfarria y la ducha de números, resultó ser una consola mal diseñada y poco compensada, un fiasco menor a nivel de hardware, que ha permanecido oculto a la mentalidad popular. La imagen de un sistema dedicado exclusivamente a juegos coloristas como Mario 64 o Banjo-Kazooie no se la llegó a quitar nunca, y esto fue debido en parte a alguna de sus diversas carencias técnicas. La consola contaba únicamente con 1Kb de RAM para texturas, lo que conllevaba que estas tuvieran que ser extremadamente simples y sin detalle, casi monocromáticas, por lo que a la hora de diseñar un juego al final la única conclusión posible era que había que dotar a los juegos, a todos los efectos, del aire “cartoon” con el que asociamos inmediatamente a la consola. No es que no se quisiera realizar juegos más elaborados en un sentido estético o temático, es que sencillamente no se podía, y a las pruebas me remito: basta comparar las versiones 64 de juegos como Ridge Racer o Wipeout, que en PlayStation contaban con una visión mucho más sofisticada y vanguardista. Nintendo demostró, como siempre, su habilidad a la hora de crear juegos, y Mario 64 estaba diseñado de tal manera que esquivaba con maestría estas carencias hasta el punto de aprovecharse de ellas, abrazando decididamente sus limitaciones en un juego que lograron embutir en apenas 6Mb de tamaño. Pero en Kyoto seguían con la idea de que los juegos coloristas y con una estética más próxima al público infantil seguirían dominando la industria, que el público objetivo de ésta no iba a crecer. Ni qué decir tiene que se equivocaron a lo grande en este tema como en tantos otros, y la compañía se ha visto lastrada desde entonces por la imagen que se labraron con N64, la de una corporación que va únicamente tras el público más joven. Factor 5 y Rare se merecen estar aquí, aunque solo sea por las joyas de programación que llevaron a cabo. La primera desarrolló sus propias herramientas personalizadas para salvar los cuellos de botella de la máquina, como por ejemplo, la popular librería MossFX, que les permitía incorporar horas de audio digitalizado en los juegos, como se puede ver en Rogue Squadron y en Resident Evil 2 (que utiliza dicha librería bajo licencia). También crearon código específico para evitar problemas que el sistema tenía, como la tan famosa niebla. Rare no les fue a la zaga, creando portentos que aún hoy en día sorprenden como Perfect Dark o Conker, aunque por desgracia este último llegó demasiado tarde y en muchos países de Europa no lo llegamos a ver. Sin embargo, estas dos empresas fueron las excepciones, no la norma, y el catálogo de Nintendo 64 está plagado de juegos con graves problemas de framerate (ni los Zelda se libran) y que hoy en día resultan bastante injugables. En algunos casos la nostalgia es mejor dejarla donde está, y por si acaso no probéis Turok 2 en el modo de alta resolución o con cuatro jugadores. Una muerte dulce A finales del 1997 el sueño hipnótico conjurado por Yamauchi y Mario se había desvanecido; estaba claro que Nintendo 64 no dominaría. Sus años siguientes pueden ser definidos como un plácido letargo: sus poseedores vivían cómodamente instalados en la burbuja de juegos que Nintendo les había creado, ajenos al ruido exterior. Como si a uno le estuvieran destruyendo el jardín con un bulldozer mientras escucha música relajante instalado cómodamente en una mecedora. En Estados Unidos la consola fue un éxito, con más de 20 millones de consolas vendidas, lo que supone casi las dos terceras partes del total y que se puede atribuir a la fortísima presencia que la marca poseía allí por aquel entonces. En Japón se quedó muy lejos de PlayStation con unos 6 millones, y en el resto de territorios (lo que incluye a Europa) el varapalo fue enorme, sumando otros pobres 6 millones al total. El golpe en la frente de la compañía fue tan sumamente duro que le sirvió a Sony para echar ancla en la conciencia colectiva de los jugadores europeos, gracias a ser la primera en hacer de las traducciones o de las líneas baratas algo estándar. Un ancla que, como PS4 ha vuelto a demostrar, se mantiene todavía férrea 17 años después. Pero gracias a que realmente Nintendo no llegó a perder dinero con la consola (en buena medida debido a las políticas proteccionistas antes descritas), y a su envidiable músculo financiero, no sintieron la necesidad de abandonarla antes de tiempo, y la consola sobrevivió a duras penas hasta 2001, lo que nos puede dar una idea acerca de lo que va a pasar con Wii U. Los lanzamientos se iban sucediendo con cuentagotas, y solían concentrarse en los periodos navideños, siendo especialmente destacable el de 1998, cuando se lanzaron casi a la vez Zelda y Turok 2. Por lo demás, durante el resto del año la presencia de Nintendo 64 era apenas un zumbido imperceptible en medio del ruido del sector. El 64DD Si hay un capítulo misterioso y olvidado en toda esta historia ése es, sin duda, el del 64DD o 64 Disk Drive. No creáis que a Nintendo le habían pasado inadvertidas las limitaciones que el formato cartucho imponía, y de hecho el 64DD entró en fase de diseño antes de que la propia consola llegase a las tiendas. Venía a ser exactamente eso, una unidad de discos magnéticos de hasta 64mb, mucho más baratos de fabricar que los cartuchos, y que darían solución a los problemas de espacio. Hablar de este proyecto es difícil; no existe apenas información contrastada del mismo, y las razones por las que acabó siendo casi descartado son muy desconocidas, con lo que solo podemos realizar conjeturas. Pero uno puede hacerse cierta idea de lo acontecido leyendo las declaraciones que Yamauchi realizaba con asiduidad en los medios. Para él, 64DD iba a cambiar las reglas del juego, y hablaba de una forma verdaderamente entusiasta al respecto. Según él, 64DD se utilizaría para lanzar nuevos niveles en los juegos (expansiones): uno iría a un punto autorizado por Nintendo y allí le grabarían los nuevos contenidos. También iban a proseguir con la aventura de Satellaview creando la red de pago Randnet, y de hecho, por increíble que pueda parecer hoy en día, Nintendo iba a ser pionera de Internet en las consolas con 64DD. Zelda se concibió para contar con una expansión en 64DD (lo que, probablemente, acabó dando forma a Majora’s Mask cuando se abandonó la idea), y Earthbound 64 lo iba a aprovechar al máximo gracias a su reloj interno. Este último acabó siendo lanzado para GBA muchos años después. Todo esto se podía leer en 1997 en cualquier revista del sector. Pero no resulta nada difícil imaginarse al cabezota Yamauchi forzando un desarrollo que, en realidad, no tenía ningún futuro. La estrategia de los add-ons había destrozado a Sega sin piedad y la gente ponía mala cara solo con mencionárselo. Resulta razonable pensar que personas con más sentido común habrían avisado al capo acerca de los peligros que conllevaba el proyecto. Si hizo caso, o fueron los malos resultados de N64 los que le llevaron a echar el proyecto al baúl de las curiosidades, nunca lo sabremos. Como no hay datos o información contrastada lo único que ha trascendido es la implicación casi personal de Yamauchi en el proyecto, nada más. Su visión nunca se llevó a cabo. Tras contar con fechas y precios tentativos en todo el mundo, 64DD se convirtió en uno de los “vaporwares” de la época, acumulando un retraso tras otro Se lanzó tímidamente y por la puerta de atrás en Japón (suponemos que para no echar a perder toda la inversión en I+D) en diciembre de 1999, y acabó por contar con menos de una docena de juegos, siendo el más importante la expansión de F-Zero X. La red creada apenas si estuvo en servicio medio año, y a día de hoy 64DD es, como decimos, el proyecto más oscuro y desconocido de la gran N, por encima de Virtual Boy. Quizás lo más notable que podemos extraer de él es que la fallida experiencia con el online convenció a la compañía de que esta era un área en la que no merecía la pena centrarse demasiado. Conclusiones Extraer conclusiones del Project Reality será siempre un asunto peliagudo y generador de polémicas. La consola cuenta con algunos defensores furibundos y es que es justo reconocer que, pese a todo, la máquina tiene algunos títulos muy destacables, como Sin & Punishment, Mischief Makers, Ogre Battle y toda la retahíla de juegos de Nintendo y Rare, algunos más discutibles que otros. Pese a que solo funcionó bien en Estados Unidos, su fiasco a nivel global no afectó apenas a las arcas de la compañía. Pero lo que es indiscutible es que instauró tendencias de las que Nintendo no ha sabido deshacerse en todos estos años. Sus tirantes relaciones con las demás compañías se deben a este periodo, al igual que su desdén por funcionamientos y metodologías ajenas. Su influencia en los devenires posteriores de Nintendo ha sido inmensa y se dejan sentir todavía hoy. Las costuras de la empresa y sus dirigentes quedaron a la vista de todos, exhibidas sin el menor pudor, y aún en el momento actual se pueden discernir con toda claridad. Cuando se anunció en 1993, nadie dudaba de que Íbamos a tener la mejor consola de la historia, el heraldo de la total dominación a perpetuidad de Nintendo sobre el negocio consolero, el advenimiento de un monopolio (práctica por cierto por la cual fueron juzgados y condenados años más tarde) de facto. Las cifras de la máquina aplastaban a la competencia. el batir de la marcha militar de la megafonía era tan fuerte y las declaraciones de los mandamases tan altisonantes que todos los avisos de peligro y voces discordantes cayeron en saco roto. Se trataba, y de un modo muy claro, de un ejemplo del fenómeno conocido como Groupthink o Pensamiento grupal, al que tantas otras multinacionales han sucumbido. Se silenció sistemáticamente el pensamiento alternativo porque se consideraba que generaba disensión e inestabilidad, y se adoptó uno conformista y ultraconservador, despreciando todo riesgo. Las consecuencias se ven todavía hoy, con una espectacular pérdida de cuota de mercado de la manera más brusca y dolorosa posible ante su principal competidor. Los graves errores de juicio contribuyeron a arrojar la imagen de la compañía a un hondo pozo. Esta imagen, la de una multinacional juguetera metida a videojuegos y totalmente fóbica hacia los cambios, en vez de empresa tecnológica, se ha acabado probando como un arma muy peligrosa, que unas veces funciona (caso de las portátiles y de Wii) y otras los lleva hacia el total descalabro. Pero sin lugar a dudas el mayor fracaso de Ultra 64 pervive en el imaginario colectivo: si a nivel empresarial se quedó muy corta en su salto, en la mentalidad popular el fiasco fue mayúsculo. Iba a ser Super Famicom 2; no tenía ninguna necesidad de hacer nada más que eso, y desde su más tierna infancia se la había preparado para ello. Se había criado en los mejores colegios, iba para licenciada en Harvard…pero acabó sirviendo cafés en el Starbucks de la esquina. Las expectativas que Super Nintendo generó acabaron por tragarla como un remolino oceánico, dejando tan solo la puntita por encima de la línea de agua. Se esperaban más Super Castlevania IV, más Secret of Mana, más Chrono Trigger: más Super Nintendo. No lo hubo, y lo que ha quedado es una consola fantasma, triste y víctima de sus propios vicios, que solo evoca recuerdos dorados a unos pocos acérrimos dotados no ya de gafas nostálgicas, sino de un auténtico catalejo para los recuerdos. Queda claro que el estudio de la historia de los videojuegos es algo a lo que los directivos de nuestras empresas favoritas no son muy aficionados. Aquella vieja máxima enunciada por Santayana de “Quién ignora su historia está condenado a repetirla” se ha probado una y otra vez como totalmente cierta en este negocio. La soberbia, la altanería, la falta de contacto con la realidad han sido duramente machacadas desde la invención del joystick. Sega sucumbió por ello. A Sony hubieron de aplicarle un tratamiento de choque correctivo. Microsoft aún tiene las nalgas en carne viva después de lo vivido en 2013. ¿Y Nintendo? A Nintendo le gusta el sado; y por ello la amamos y la odiamos a partes iguales. Nadie nace sin vicios, después de todo.
River fue elegido como mejor equipo segun fifa.. El conjunto de Gallardo fue elegido como mejor equipo de el rankin fifa segun fuentes afirman que el conjunto argentino fue elegido como el mejor equipo del mundo por sus titulos obtenidos en estos ultimos tres años. Las fuentes confirmaron que eso nunca paso por que river descendio a la b. Feliz dia del inocente link: https://k33.kn3.net/taringa/2/6/7/1/3/2/52/_jason_becker/644.gif
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Time también homenajeará a Steve JobsLa reconocida revista adelantó que llevará en su portada al genio tecnológico.La revista Time en su edición del 17 de octubre llevará la figura de Steve Jobs, quien falleciera tras una lucha de varios años contra un cáncer de páncreas.“No inventó muchas cosas, pero era un genio a la hora de arreglar ideas, arte y tecnología en maneras que inventaron el futuro”, dice en uno de los párrafos que se adelantan de la próxima entrega.“Diseñó la Mac después de apreciar el poder de las interfaces gráficas, algo que Xerox no pudo hacer. Y creó el iPod después de entender la alegría de tener miles de canciones en tu bolsillo, algo que Sony, que tenía todos los recursos, tampoco pudo hacer”, sentencia.
Facebook se une a eBayEl gigante de las redes sociales se asoció al principal sitio de ventas electrónicas.La ejecutiva de Facebook y miembro del directorio de eBay Inc, Katie Mitic, informó sobre una sociedad entre ambas compañías diseñada para crear una nueva serie de aplicaciones de comercio electrónico con características de redes sociales.Mitic dijo que el llamado Open Graph de Facebook (el mapa de conexiones que los usuarios de la red social crean con amigos y contenido en Internet) será integrado "sin problemas" en las aplicaciones desarrolladas con ciertos servicios y tecnologías de eBay.El integrar las características de Facebook en sus productos de comercio electrónico tiene el potencial de convertir a las compras en Internet en una experiencia más personalizada, al mostrar los pensamientos de la gente sobre los productos en las vitrinas virtuales.Algunos analistas y expertos en comercio electrónico habían esperado una sociedad más profunda, posiblemente concentrándose en PayPal, el sistema de pago electrónico de eBay.
Nada como ir juntas a la par..Otra historia repleta de solidaridad conmueve miles de corazones y despierta emociones mascoteras alrededor de todo el mundo. Estas dos perras son inseparables hace ya seis años.Lily, una gran danés blanca, quedó ciega por una extraña enfermedad que los veterinarios no pudieron revertir. Las pestañas le crecían en los globos oculares por lo que tuvieron que extraérselosTras la operación que la dejó sin vista, Lily había perdido el entusiasmo, pero cuando Maddison empezó a formar parte de su vida, la perra se recuperó rápidamente. Su amiga la ayuda a tener una vida normal pese a su ceguera.Cuando Lily no usa su collar, Maddison la guía a partir de pequeños roces o “golpecitos” para que no tropiece o se lastime.Este caso, publicado por el diario The Sun , obtuvo repercusión mundial no sólo por la ternura que invade la amistad de estas perras. Ambas buscan un hogar que las adopte porque sus dueños ya no pueden mantenerlas. Afortunadamente ya recibieron cientos de propuestas y en breve comenzarán una nueva vida.Mientras aguardan ser reubicadas están alojadas en la Fundación Perros en Shrewsbury, Shropshire. “Es muy bonito todo, Maddison es muy atenta, siempre está mirando por Lily”, relató una de las encargadas del hogar de tránsito. Otra de las voluntarias comentó que “se acurrucan juntas para dormir”.El cariño que Maddison siente por Lily la transformó en sus ojos y en su segunda oportunidad para vivir.
No te hagas el rockero , que no te sale… Mirá lo que le pasa al miembro de esta banda cuando intenta saltar sobre la batería.

El próximo producto de Apple es... ¡la TV!Jeff Robbin, el ingeniero de software que ayudó a crear el iPod y el iTunes es el líder del proyectoAunque todavía no fue anunciado formalmente, todo indica que el próximo gran producto de Apple es la televisión. Según publicaron medios especializados en tecnología, Jeff Robbin, ingeniero de software que participó en la creación de iTunes y el iPod, lidera el desarrollo de un set Apple TV que iría mucho más allá que la consola actual de 99 dólares que tiene la compañía.Los rumores resurgieron después de que saliera a la venta la biografía de Steve Jobs, en la que el fundador de Apple aseguraba haber descubierto la manera de crear una televisión integrada y con el interfaz de usuario más simple que se pudiera imaginar.Aunque Apple se niega a comentar nada sobre el asunto, el analista de Piper Jaffray Gene Muster asegura que de hecho ya se está trabajando en ello y que podría llegar a los consumidores a finales del año que viene o en 2013.El set de televisión vendría acompañado de un sistema basado en la nube, el iCloud, que permitiría a los usuarios acceso a contenidos distribuidos por Apple y por terceras compañías como Netflix.Además, la televisión tendría incorporado el sistema Siri de voz que se incluyó en el último iPhone y que serviría para interactuar con el dispositivo, que se sincronizaría con otros gadgets de Apple sin cables.

Confió en su GPS ciegamente y así terminó...Ocurrió en Somerset, al suroeste de Inglaterra. El micro terminó atascado en una callecita muy estrecha y debió ser auxiliado para salir. Un papelón.Un chofer revolucionó el pequeño pueblo de Somerset, al sur de Inglaterra, cuando su camión quedó atascado en una pequeña callecita.El hombre siguió fielmente las órdenes de su GPS y dobló sin advertir que su camión era muy grande para una calle tan estrecha. El vehículo siguió hasta que no pudo más y quedó atascado entre dos edificios.El hombre siguió fielmente las órdenes de su GPS y dobló sin advertir que su camión era muy grande para una calle tan estrecha. El vehículo siguió hasta que no pudo más y quedó atascado entre dos edificios.El chofer tuvo que pasar la noche allí hasta que al día siguiente llegó una grúa para auxiliarlo. Para peor, fue suspendido de su trabajo.