Nada como ir juntas a la par..
Otra historia repleta de solidaridad conmueve miles de corazones y despierta emociones mascoteras alrededor de todo el mundo. Estas dos perras son inseparables hace ya seis años.
Lily, una gran danés blanca, quedó ciega por una extraña enfermedad que los veterinarios no pudieron revertir. Las pestañas le crecían en los globos oculares por lo que tuvieron que extraérselos
Tras la operación que la dejó sin vista, Lily había perdido el entusiasmo, pero cuando Maddison empezó a formar parte de su vida, la perra se recuperó rápidamente. Su amiga la ayuda a tener una vida normal pese a su ceguera.
Cuando Lily no usa su collar, Maddison la guía a partir de pequeños roces o “golpecitos” para que no tropiece o se lastime.
Este caso, publicado por el diario The Sun , obtuvo repercusión mundial no sólo por la ternura que invade la amistad de estas perras. Ambas buscan un hogar que las adopte porque sus dueños ya no pueden mantenerlas. Afortunadamente ya recibieron cientos de propuestas y en breve comenzarán una nueva vida.
Mientras aguardan ser reubicadas están alojadas en la Fundación Perros en Shrewsbury, Shropshire. “Es muy bonito todo, Maddison es muy atenta, siempre está mirando por Lily”, relató una de las encargadas del hogar de tránsito. Otra de las voluntarias comentó que “se acurrucan juntas para dormir”.
El cariño que Maddison siente por Lily la transformó en sus ojos y en su segunda oportunidad para vivir.
Otra historia repleta de solidaridad conmueve miles de corazones y despierta emociones mascoteras alrededor de todo el mundo. Estas dos perras son inseparables hace ya seis años.
Lily, una gran danés blanca, quedó ciega por una extraña enfermedad que los veterinarios no pudieron revertir. Las pestañas le crecían en los globos oculares por lo que tuvieron que extraérselos
Tras la operación que la dejó sin vista, Lily había perdido el entusiasmo, pero cuando Maddison empezó a formar parte de su vida, la perra se recuperó rápidamente. Su amiga la ayuda a tener una vida normal pese a su ceguera.
Cuando Lily no usa su collar, Maddison la guía a partir de pequeños roces o “golpecitos” para que no tropiece o se lastime.
Este caso, publicado por el diario The Sun , obtuvo repercusión mundial no sólo por la ternura que invade la amistad de estas perras. Ambas buscan un hogar que las adopte porque sus dueños ya no pueden mantenerlas. Afortunadamente ya recibieron cientos de propuestas y en breve comenzarán una nueva vida.
Mientras aguardan ser reubicadas están alojadas en la Fundación Perros en Shrewsbury, Shropshire. “Es muy bonito todo, Maddison es muy atenta, siempre está mirando por Lily”, relató una de las encargadas del hogar de tránsito. Otra de las voluntarias comentó que “se acurrucan juntas para dormir”.
El cariño que Maddison siente por Lily la transformó en sus ojos y en su segunda oportunidad para vivir.