javier73
Usuario (Argentina)

ROSWELL: AUTOPSIA DE UN FRAUDE Tras el resonante estreno en 1995 del famoso filme del “E.T. de Roswell”, los investigadores comenzaron a descubrir indicios sobre la identidad de los responsables de uno de los mayores engaños OVNI del siglo. “Es el acontecimiento más extraordinario del siglo”, se entusiasmaron unos. “Es como si se hubiera filmado la crucifixión de Jesús”, festejaron otros. La noticia cruda afirmaba que un cameraman militar de 82 años le distrajo a la USAF una increíble colección de rollos fílmicos donde dos personas vestidas de médicos parecían practicar una necropsia sobre el cuerpo de un E.T. sobreviviente de la legendaria nave estrellada en el desierto de Roswell, Nuevo México, en junio de 1947. Cuando a fines de agosto de 1995 se estrenó en todo el mundo el video -distribuido por la compañía Merlin Productions del inglés Ray Santilli-, los espectadores no tuvieron más remedio que discutir su autenticidad a partir de lo que mostraban las imágenes, ya que nadie más que sus promotores habían accedido a las cintas originales ni al testimonio del viejo cameraman militar, quien decidió deshacerse del documento porque -según explicó Santilli- “necesitaba el dinero para pagar la boda de su nieta”. Desde el principio, la Merlin hizo lo posible por asegurarse la explotación comercial del filme y evitar que fuera examinado. Por esa razón, los escépticos centraron sus críticas en la improbabilidad evolutiva de que la anatomía de un ser nacido en otro mundo fuera antropomorfa, las inadecuadas técnicas con que se practicó la autopsia, el curioso parecido del E.T. con el estereotipo imaginado por la ciencia ficción y la llamativa impericia del operador, quien filmó la escena más increíble del siglo sin corregir el foco cada vez que debía registrar los órganos internos del presunto alien. Aunque la opinión generalizada fue que la estrella de la autopsia no era otra cosa que un muñeco de goma, la polémica cotizó al video: sin pruebas definitivas del montaje, todo podía ser cierto y todo podía ser falso. En ese sentido, los promotores del caso acuñaron frases de antología, como aquella según la cual la película era creíble justamente porque estaba demasiado mal hecha para ser un fraude: “Si era más fácil ‘hacerlo bien’ para evitar sospechas, ¿por qué no se hizo así?” Tal vez -como se les contestó- no importaba que fuera mala porque la credulidad humana, o el interés comercial de quienes se aprovechan de ella, promueve falacias tanto o más ingeniosas que esa para defender un producto que no da mucho de sí para ser defendido. La película de Santilli -como las de Ed Wood Jr., considerado el peor director de cine de la historia- era tan mala que era precisamente eso lo que la hacía buena. La Argentina fue uno de los pocos países donde se postuló la hipótesis del humanoide de látex llevando manos a la obra: una semana después del estreno televisivo del video, un equipo de expertos en efectos especiales contratado por Memoria -el programa de Chiche Gelblung- creó una réplica casi perfecta de la autopsia. “La hicimos en seis días y costó 3.000 dólares”, explicó el ilusionista Ferdinando Da Vinci. “Hicimos un molde de arcilla al que cubrimos con silicona de látex. Las visceras las compramos en el supermercado Coto”, precisó. Para el público, el parecido, la rapidez y el bajo costo con que resolvieron la construcción del E.T. trucho fue un veredicto casi inapelable. EL MAGO EGOÍSTA Pero para los aficionados al tema ovni, todavía no había sido dicha la última palabra y no pocos ufólogos se ilusionaron con la idea de que Santilli se resignaría a ceder el supuesto filme original de 16 milímetros cuando abrochase el negocio. “Si el análisis demostraba el fraude de un modo fehaciente -pensaron-, el productor inglés iba declararse el primer engañado” -en su caso, por el anónimo cameraman. Nadie contó con que Ray Merlín Santilli iba a sacar de la galera una nueva cohartada: a fines de 1995 declaró haber vendido el filme de la autopsia a un misterioso coleccionista, quien se habría encargado de retirarla de circulación. Jaques Pradel, un periodista de Tele France Uno comprometido en la difusión de la historia, decidió no perder pisada al caso y seguir investigando. Así descubrió que el “nuevo dueño” de la película era un tal Volker Spielberg. Pero el intrigante personaje no resultó ser un coleccionista sino un viejo socio alemán de Santilli. Su curioso apellido retrotrajo a los orígenes del affaire: el murmullo de parto de la historia aludía insistentemente a que Steven Spielberg andaba atrás de la película, una versión que el cineasta se vio obligado a desmentir una y otra vez. “Aquella distorsión pudo surgir del apellido del socio de Santilli, que dejaron correr para cotizar el filme”, conjeturó el ufólogo neoyorkino J Antonio Huneeus. Finalmente, la TV francesa localizó a Volker Spielberg en Austria y le planteó el derecho que le asiste a la humanidad a ser informada sobre un suceso tan importante. “No, no -contestó-. Pienso que no es así. El mundo es egoísta. Yo también lo soy”. EL ÚLTIMO DESAFÍO Kent Jeffrey, un ufólogo que coordinó una iniciativa internacional destinada a investigar el llamado “Incidente Roswell”, publicó en la revista especializada Mufon UFO Journal un artículo que resume el estado actual de la cuestión: * Una encuesta entre los 15 mayores expertos en efectos especiales opinaron en forma unánime que el E.T. sería un muñeco. * Santilli hizo muchas afirmaciones falsas. Por ejemplo, dijo que la antiguedad del filme había sido “autentificada por la Kodak”, cuando a esta firma sólo le suministró un trozo de celuloide que podía pertenecer a cualquier película fechada en 1947. De hecho, la Kodak no recibió un solo cuadro del original con una imagen visible de la autopsia. * Al principio, Santilli dijo que se convenció de la credibilidad de la autopsia cuando vio en una escena a Harry Truman, entonces presidente de los Estados Unidos, tras la vitrina del quirófano. Esas imágenes nunca fueron difundidas. Phillip Mantle, un ufólogo inglés asociado con el empresario, admitió que Santilli luego descartó aquel rollo porque le pareció “poco verosimil”. Lo que no explicó es por qué unos fragmentos son creíbles y otros no, siendo que el material tenía el mismo origen. * El texto donde el cameraman cuenta su historia está escrito en british english (el inglés que se habla en Inglaterra). El camarógrafo antes había sido retratado como un “americano muy patriota” (argumento con que Santilli justificó los casi 50 años de silencio). Joe Longo, Bill Gibson y Dan McGovern -tres acreditados camarógrafos que combatieron durante la segunda guerra mundial-, señalaron que para los proyectos especiales se utilizaban películas color, no en blanco y negro, y una cámara fija en vez de una móvil. El coronel McGovern le ofreció a Santilli certificar la identidad del cameraman si le confirmaba el nombre, número de matrícula y le gestionaba una charla telefónica con él de 15 minutos. La propuesta se sumó a otra hecha en julio de 1995 por la Eastman Kodak Corporation para verificar la datación del filme. Santilli no aceptó ninguna de las dos ofertas. EL CAMERAMAN FANTASMA En la primera versión de la historia sobre cómo adquirió el filme, Santilli no se cansaba de repetir que el cameraman decidió ofrecerle el documento del siglo después de venderle otro filme de Elvis Presley. Gente del círculo íntimo de Santilli reveló el nombre del camarógrafo, un tal Jack Barnett. Ahora bien, en setiembre de 1995, Nicolas Maillard, de TF-1, ubicó en Cleveland, Ohio, al disc jockey Bill Randle, quien resultó ser... ¡el verdadero vendedor del filme de Elvis adquirido por Santilli! Cuando Jeffrey le preguntó quién había sido el cameraman de aquellas viejas cintas, Randle contestó: “Un tal Jack Barnett”. ¿Jeffrey había llegado al último eslabón de la cadena? Depende del cristal con que se mire: enseguida se enteró de que Barnett había fallecido en 1967 y que nunca había integrado el cuerpo militar norteamericano. Entonces, ¿con quién negoció Santilli la compra del filme de la autopsia, en 1993? ¿Con un homónimo de Barnett o con su fantasma? En su programa, Pradel enfrentó a Santilli con estos nuevos interrogantes. El hombre de la autopsia, visiblemente incómodo, musitó: “Estoy feliz de que hayan encontrado a Bill Randle”. ¿Era lógico que saltara de felicidad porque otros hubieran encontrado a alguien cuya identidad había mantenido en riguroso secreto? Acto seguido, Santilli se desdijo de sus declaraciones anteriores y admitió que Randle fue quien le vendió el filme de Elvis. Y aclaró haber encontrado al verdadero cameraman después de haber adquirido los derechos de la película de Elvis en Cleveland en el verano de 1992. Ante la enésima contradicción, Pradel lo escuchó sin disimular su incredulidad. Santilli sonrió imperturbable, acaso por aquello de que quien ríe último ríe mejor. Jeffrey, acaso el ufólogo más indignado con el affaire, preguntó a la Serious Fraud Office de Scotland Yard por qué no se investigó el caso como defraudación a la fe pública. “Porque tiene que haber una víctima en el Reino Unido”, respondió un funcionario. “La actuación de la Merlin no parece consistente con la de una organización segura de hallarse en posesión de un artículo genuino”, fue la diplomática conclusión del investigador. Jacques Valleé, el ufólogo más conocido del mundo desde que un actor lo representó en Encuentros Cercanos, prefirió la ironía. Recordó que, en los años ‘50, una pequeña empresa vendía “pelos de perro venusino” a 5 dólares el mechón. “Y nos causaba mucha gracia. Ahora, después de la película de Santilli, creo que era un buen negocio”. El paso del tiempo no hizo más que incrementar las evidencias de que la famosa autopsia se trató del mayor fiasco de la historia del fenómeno ovni. Tal vez haya que esperar algunos años para que se devele el origen del fraude, o que Santilli vuelva a la carga con las estremecedoras imágenes del velatorio del E.T. Pase lo que pasara, Santilli carga con el peso de haber sido el único protagonista de esta historia que juró haber estado con Jack Barnett, el primer camarógrafo del mundo que no necesitó dar pruebas de su existencia para conocer el sabor de la fama. Y el video de la autopsia: link: http://video.google.com/videoplay?docid=http://video.google.com/videoplay?docid=-8183114321880327736 Fuente: http://www.dios.com.ar/notas1/fraudes/fraudes_ovni/roswell/nota-roswell.htm Creer o reventar! Saludos!

Tragedias cotidianas que pueden evitarse Argentina ostenta uno de los índices más altos de mortalidad por accidentes de tránsito. 19 personas mueren por día; hay 6.672 víctimas fatales por año y unos 120 mil heridos de distinto grado y miles de discapacitados. Las pérdidas económicas del tránsito caótico y accidentes de tránsito superan los U$S 10.000 millones anuales. Pero no se trata de números, sino de vidas humanas. De hombres, mujeres, jóvenes y niños, que vieron truncadas sus vidas a causa de un accidente de tránsito. Son proyectos, sueños, ilusiones y esperanzas muertas. Familias destrozadas. Luchar para transformar esta realidad es el objetivo de Luchemos por la Vida. Es como si un avión de pasajeros cayera todas las semanas muriendo unas 130 personas cada vez. Y si así ocurriera, seguramente, no estaríamos tan tranquilos. Las autoridades tomarían graves y urgentísimas medidas de seguridad. No sucede lo mismo con los accidentes de tránsito. Tal vez, porque las muertes se producen de a una, de a dos, o de a tres. Los muertos en accidentes de tránsito no nos “llegan” tanto. Se los considera lejanos, creyendo que son cosas que les ocurren “a otros”. Difícilmente se cree que cualquiera puede sufrir uno en el momento menos pensado. Nadie al subir a un automóvil experimenta el miedo que muchas veces se siente al despegar dentro de un avión. Sin embargo, los accidentes de tránsito en la Argentina, son la primera causa de muerte en menores de 35 años, y la tercera sobre la totalidad de los argentinos. Las cifras de muertos son elevadísimas, comparadas con las de otros países (ver cuadro), llegando a tener 8 o 10 veces más víctimas fatales que en la mayoría de los países desarrollados, en relación al número de vehículos circulantes. Al momento de los hechos, se dan muchas explicaciones (algunas reales, otras no tanto) pero que suelen poner siempre el acento -la culpa- del accidente en “los otros”. Rara vez se analiza la conducta en el tránsito en primera persona. Hablando de causas: no corra ¿Cuántos choferes frustrados de Fórmula 1 habrá entre las calles y rutas de la Argentina?. A juzgar por los comportamientos, muchos. Pero no se trata de grandes motores preparados para tal ocasión, sino de autos, camiones, colectivos y camionetas que circulan junto a iguales, por calles y rutas, con y sin baches, y no por pistas profesionales. En efecto, la velocidad es una de las causas principales de muerte por accidentes de tránsito. Muchos argentinos consideran que no van rápido a 120 Km/h, cuando a más de 90 Km/h un vehículo es cada vez menos gobernable, aumentando así el peligro de muerte de sus ocupantes. Tal vez, muchos estarían vivos de haberse percatado antes de este detalle. A mayor velocidad, mayor es la distancia que se necesita para detener el vehículo; más graves serán las consecuencias ante cualquier falla mecánica., el reventón de un neumático, una mala maniobra del conductor o cualquier imprevisto que se presente en el camino. La noche, la lluvia y la niebla son causas fundamentales para que deba disminuirse, aún más, la velocidad. Muchos apurados, nunca llegaron a destino. Muchos brindan por su muerte Otra causa fundamental de mortalidad en accidentes de tránsito es atribuible a las bebidas alcohólicas. Los impedidos para manejar no sólo son los “borrachos”: un sólo vaso de vino, cerveza o whisky, limita la capacidad de conducción, ya que produce una alteración de los reflejos para conducir. Bastaría con recordar la parada de Dolores, en la ruta 2, camino a Mar del Plata. Cuántos almuerzan en forma abundante y beben alcohol para después retomar el camino. Las bebidas alcohólicas hacen que las respuestas y las maniobras, ante cualquier eventualidad de la ruta, o la calle, sean torpes y lentas. Embota los sentidos disminuyendo la capacidad de atención normal; genera una falsa sensación de seguridad que predispone a excesos de velocidad y a todo tipo de violaciones a las normas de seguridad en el tránsito. Y es falso suponer que el café o cualquier otro estimulante, anulan sus efectos nocivos. Por lo menos en 1 de cada dos muertos en accidentes de tránsito en el mundo, está presente el alcohol. Mejor conducir de día Es ya un clásico -sobre todo en tiempo de vacaciones- conducir de noche. Las causas invocadas son múltiples: para llegar de día y aprovecharlo, porque de noche hay menos tránsito, porque no hace tanto calor. Cuando en realidad, al viajar de noche, se triplica el riesgo de muerte. El sueño es inevitable y, en el mejor de los casos, disminuye grandemente los reflejos y la capacidad de reacción. El ritmo biológico normal de cada persona, hace que ésta esté acostumbrada a dormir de noche. El conductor ideal, capacitado para conducir de noche con menos riesgo de quedarse dormido o dormitar, sería aquél que normalmente durmiera de día y condujera de noche. Se agrava mucho más si no hubo descanso, o si se trabajó durante todo el día. Pero peor aún si la persona cenó abundantemente y bebió alcohol. Y, además, lo lógico: la monotonía del paisaje, la menor visibilidad, sólo en blanco y negro; la posibilidad de encontrar en la ruta un animal que se cruza, autos sin luces reglamentarias, y los encandilamientos. Mejor, conducir de día. Ajústese a la vida La seguridad pasiva es tan importante como el respeto a las normas de tránsito. Y el mejor seguro de vida dentro del vehículo es el Cinturón de Seguridad, que impide ser lanzados contra el parabrisas, o fuera del vehículo hacia una muerte segura, en caso de accidente. Con lo que su uso generalizado, disminuiría en un 60 por ciento aproximadamente la muerte de los ocupantes de los vehículos accidentados. Inclusive en la ciudad, a poca velocidad, evita la muerte o lesiones graves. Dele la espalda a sus hijos Qué difícil es mantener quietos a los más pequeños de la familia, dentro del auto, sobre todo en los viajes largos. Sin embargo, es un acto de amor la observancia de ciertas normas: no es mala educación darles la espalda dentro del automóvil. Al contrario, se les estará resguardando la vida. Muchos chicos mueren en accidentes de tránsito, cerca de sus casas, en brazos de quienes más los quieren. Por eso, la mejor manera de demostrarles amor es no llevarlos en los asientos delanteros, ni en los brazos del acompañante, y mucho menos en los del conductor. Los niños siempre deben ir en los asientos traseros, ajustados con el cinturón de seguridad y en sus sillas especiales si son pequeños. Habrá que evitar, además, llevar objetos o juguetes pesados o punzantes que puedan dañar a cualquiera de los ocupantes en caso de accidente. Peligro en dos ruedas Luces, elementos reflectantes, casco protector. Tres elementos importantes que no deben faltar al subirse a una bicicleta. Los dos primeros hacen que de noche los ciclistas sean vistos en la ruta o calle; la ausencia de los mismos, puede ser causa de muerte. Muchos de ellos circulan por las calles de contramano con la excusa de que ellos ven mejor a los autos, sin tener en cuenta la dificultad de verlos a ellos, y así más de uno terminó arrollado por un vehículo. En los países desarrollados existen sendas para ciclistas. Sería auspicioso que en la Argentina también las hubiera. La utilización del casco protector para ciclistas y motociclistas, tal vez, evitaría más de la mitad de las muertes. Motociclistas y ciclomotoristas constituyen otro espectro de riesgo en las calles y rutas. El Exceso de velocidad, la falta de uso del casco protector (la mayoría de las veces se los lleva colgando del brazo), la falta de respeto a las señales de tránsito (semáforos, contramano) y las “proezas” que demuestran sus conductores (wheellies, zig zag entre los vehículos) son la sumatoria de una lista de muertes y accidentes sobre 2 ruedas. Y no hay que olvidarse que afecta, principalmente, a adolescentes y jóvenes. Apunten al peatón Los peatones son la víctima codiciada por colectiveros y taxistas ansiosos. No se les otorga prioridad de paso ni en esquinas ni sendas peatonales. Y ellos mismos, son la causa de su propia muerte al no respetar las reglas básicas de tránsito, como por ejemplo, cruzar por las esquinas con la señal del semáforo a favor. Se trata de respetar y hacer respetar los propios derechos, sin olvidar que todos, en algún momento, se convierten en peatones. Inclusive los colectiveros y taxistas. Por eso, aún en las esquinas y sendas sin semáforos, los peatones tiene prioridad de paso. Trabajar para transformar Es cierto que el estado y las autoridades tienen en todas estas muertes, gran responsabilidad: Que muchas rutas y calles no están en buen estado, ni bien señalizadas. Tenemos vigente una nueva ley de tránsito y seguridad vial, ley 24.449, pero su vigencia es en gran parte teórica, y debe tener vigencia real en calles y rutas. Los controles son escasos y poco efectivos. La mayoría de la población no conoce ni los test de alcoholemia, ni controles de velocidad o uso de Cinturones de Seguridad o Cascos. También es cierto que el otorgamiento de las licencias para conducir no se hace con responsabilidad, ni con la suficiente preparación. Que todavía no funcionan los controles generalizados sobre el estado de seguridad de los vehículos. Y que no se brinda Educación Vial en las escuelas argentinas (salvo el esfuerzo, entre otros, que realiza Luchemos por la Vida, a través del Programa Nacional de Educación Vial, Equipos Móviles de Educación Vial.) Luchemos por la Vida brega por cambiar estas realidades. Cada uno, a diario, sale (y entra) en la selva del tránsito, como muchos que hoy no están, o quedaron discapacitados, o padecen muchos sufrimientos. La realidad, podía haber sido diferente, simplemente, abrochándose el cinturón de seguridad, haber sacado el pie del acelerador a tiempo, no haber bebido alcohol antes de manejar, haberse puesto un casco protector a algún elemento reflectante, o haber cruzado la calle por la senda peatonal. El tránsito es un sistema que hacemos entre todos, en el que interdependemos unos de otros. La vida es única e irrepetible. Más allá de la responsabilidad de “los otros”, cada uno puede salvar una vida. ¡Tal vez la propia! Post relacionado: http://taringa.net/posts/info/2393505/Los-accidentes-de-tr%C3%A1nsito,-principal-causa-de-muerte_.html Fuente: http://pavicei.wordpress.com/2008/05/10/accidentes-de-transito-tragedias-cotidianas/

Los accidentes de tránsito, principal causa de muerte Cada día pierden la vida unos 1000 jóvenes de entre 15 y 19 años en el mundo, según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La principal causa de muerte de jóvenes de entre 15 y 19 años no es el SIDA, ni el cáncer, ni cualquier otra enfermedad, sino los accidentes de tránsito. Esa es la conclusión de un informe de la Organización Mundial de la Salud publicado en la Semana Mundial sobre la Seguridad Vial. "Los accidentes de tránsito matan en el mundo a 1,2 millones de personas cada año, y 400 mil son jóvenes menores de 25 años" dijo a BBC Mundo el doctor Etienne Krug, Director del Departamento de Prevención de Heridas y Violencia de la OMS. "Cada día mueren prematuramente en accidentes viales unos 1000 jóvenes alrededor del mundo", señala el doctor Krug. "Es como decir que dos o tres escuelas llenas de niños desaparecen cada día, lo que es un problema muy grave", afirma. Hombres y peatones. El informe encontró que la mayoría de las víctimas son hombres jóvenes y niños, que tienen tres veces más probabilidades de morir en estos accidentes que las mujeres o niñas de esa edad. "Hasta ahora no ha habido excepciones en los horrores de los accidentes viales en el mundo", dice el informe titulado "Los Jóvenes y la Seguridad Vial". "Las tasas más altas -90%- de las muertes ocurren en los países más pobres, principalmente en Africa y Medio Oriente, y después América Latina y Asia", señala Etienne Krug. Entre los jóvenes que manejan el riesgo de accidentes se debe a beber alcohol, manejar demasiado rápido o inexperiencia de condiciones complejas de tránsito. O incluso, se exponen deliberadamente a riesgos al conducir porque se ven sometidos a la presión de los amigos. Costo. Además de las pérdidas humanas, el costo económico de los accidentes viales es enorme. Se calcula que en países de bajos y medianos ingresos se pierden entre US$65.000 millones y US$100.000 millones cada año. "Creemos que los países en vías de desarrollo pierden cada año en accidentes viales la misma cantidad de dinero que la que reciben en ayuda para el desarrollo", dice Etienne Krug. Pero los países de altos ingresos tampoco están exentos de la enorme carga económica de los accidentes viales. Prevención. Según la OMS hay cinco medidas que si son implementadas a nivel mundial, podemos salvar cientos de miles de vidas cada año. Éstas son: el uso de cinturones de seguridad, uso de cascos de ciclistas y motociclistas, control de la velocidad y del consumo de alcohol y visibilidad de los peatones. También es necesario un mayor fortalecimiento de las leyes contra los conductores que beben alcohol. Pero quizás lo más importante, afirma la OMS, son las campañas de educación para cambiar las actitudes de los usuarios jóvenes de carreteras y caminos. Todos conocemos de lo peligrosas que son nuestras calles. Digo “nuestras”, porque en cualquier parte del mundo suceden accidentes de tránsito. En algunas ciudades los accidentes suceden con más frecuencia y con consecuencias más desastrozas que en otras. No me dejarán mentir que la mayoría de accidentes se deben a fallas humanas, comunmente debido al consumo de alcohol por parte de los conductores (cuando bebas, no conduzcas!). A tomar conciencia!!! post relacionado: http://taringa.net/posts/info/2393660/Tragedias-cotidianas-que-pueden-evitarse.html Fuente: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=901921
Ernesto "Che" Guevara Ernesto "Che" Guevara, 1928-1967 Síntesis biográfica de Ernesto Che Guevara de la Serna Nació en Rosario, Argentina, el 14 de junio de 1928. Casa natal del Che en Rosario Se graduó de médico en 1953 y por segunda vez viajó por las Américas. En 1954, se encuentra en Guatemala, donde ejercía sus primeras armas revolucionarias, oponiéndose a los planes de la CIA contra el pueblo guatemalteco. Al ser derrocado el gobierno de Jacobo Arbenz, emigró a México donde conoció a Fidel Castro y se enroló en 1956 como médico en la expedición del yate Granma. Durante la Guerra de liberación nacional en Cuba, que se inició en diciembre de 1956 en la Sierra Maestra, se destacó por su valor y arrojo, por lo que llegó a obtener el grado de comandante. En julio de 1957, se le designa Jefe de la Segunda Columna creada, la No. 4 del I Frente y a finales de agosto de 1958, jefe de la Columna Invasora No. 8 “Ciro Redondo”, después del Frente Sur y Centro en Las Villas y jefe de todas la unidades rebeldes del Movimiento 26 de Julio en esa provincia, tanto en las zonas rurales como urbanas y con la misión de integrar al resto de las fuerzas revolucionarias del territorio. Dirigió el combate de la toma de Santa Clara, tercera ciudad en importancia de Cuba, en diciembre de 1958. Después del triunfo revolucionario, desempeñó distintos cargos, entre los que se destacan la presidencia del Banco Nacional de Cuba y el de titular de Ministro de Industrias. Además, representó a nuestro país en diferentes eventos internacionales, tales como la Asamblea General de la ONU y la Reunión en Punta del Este, Uruguay, en 1961. El Che en la Asamblea General de las Naciones Unidas Impulsor y ejemplo del trabajo voluntario y cronista de la Revolución, entre sus escritos más notables se encuentran: Pasajes de la guerra revolucionaria, La guerra de guerrillas, Mensaje a la Tricontinental, El Socialismo y el hombre en Cuba. En 1965, se despide de Fidel Castro y del pueblo cubano para ir a otras tierras del mundo a combatir por el triunfo de los humildes y contra el imperialismo yanqui. Ese mismo año, a solicitud de Gastón Soumialot del movimiento “Patricio Lumumba”, brinda ayuda en el Congo (hoy Zaire), al movimiento antimperialista allí fundado, donde estuvo al frente de un destacamento con voluntarios cubanos. De noviembre de 1966 a octubre de 1967, dirige el movimiento guerrillero en Bolivia, que había de ser el inicio de la lucha por la liberación americana. Capturado el 8 de octubre de 1967 en la Quebrada del Yuro es conducido a la escuelita de La Higuera donde es asesinado el día 9. Escuela de La Higuera Arquetipo de intelectual revolucionario, sus trabajos sobre la acción y teoría revolucionaria son sumamente valiosos. El Diario del Che en Bolivia –su diario de campaña– nos ofrece una rica información sobre los meses finales de su ejemplar y heroica vida. Fuente: http://www.sancristobal.cult.cu/sitios/che/Index.HTM Entre Mito y Realidad Hay dos fotografías que encarnan el mito del Che: Una, es la del joven gallardo de boina negra, mirada puesta en el horizonte y porte viril que lo presenta como el "Cristo guerrillero". El otro, el macabro retrato del "Cristo fusilado". Sin duda, estos dos retratos han contribuido a difundir una imagen que sirve de soporte para el mito: la del justo y la del justo ajusticiado. El primero porque lo justo ha sido la aspiración de todos los hombres del mundo en todas las sociedades y es lo que ha servido de propulsor de la civilización en el proceso de actualizarse en la historia. De esta manera la imagen del Cristo guerrillero es también una proyección. El segundo porque es la imagen del precio que paga el justo cuando cuestiona el poder, Cualquier insatisfecho puede proyectarse en la primera imagen y, fracasando en obtener un mayor reconocimiento, identificarse con la segunda. Pero, lo que nos importa saber es si el mito del Che soporta la luz de la realidad porque sabemos que una cosa es el deseo y otra cosa es la relación recíproca entre deseo y realidad. Ésta conduce a intentar lo posible, aquél se pierde en devaneos fantasiosos o se actualiza en opciones, anómicas o no, que no producen nada en el mejor de los casos o escriben tragedias en el peor. Hay una tercera foto tomada después de su captura y horas antes de su asesinato. La cara emaciada, los ojos hundidos bajo una pelambre desgreñada, los hombros vencidos, el semblante rígido, la mirada inescrutable. La expresión de quien ha llegado al fin de su camino. La conducta del Che puede ser entendida como la de un hombre de profundas convicciones ideológicas por las cuales luchó con arrojo y abnegación y, consecuente con las mismas, perdió la vida en el intento de materializarlas. Esta es la versión romántica del idealista dispuesto a todo que atrapa la imaginación de todos. Es, además, la versión del Cristo del siglo XX que ha convertido a Nancahuasi en el Gólgota y a Vallegrande en una versión aggiornada del Santo Sepulcro, al cual concurren anualmente un pequeño caudal de peregrinos fieles a su memoria. Es, además, la versión que el Che hubiese rechazado airadamente. Porque, pese a su tardía profesión de fe marxista, el Che nunca se movió dentro del austero esquema racionalista del materialismo dialéctico. Por el contrario, era un romántico y un idealista. Pero su humildad, cuidadosamente disimulada - hasta en eso era pudoroso - no hubiese tolerado la glorificación de que es objeto. Ideología y Compromiso Político La Argentina vivía tiempos turbulentos. En 1943 un golpe de estado de orientación fascista se hizo del gobierno del país, y los años posteriores al acceso del general Perón al poder no fueron otra cosa que una libertad condicional limitada por un estado de sitio. A esto se agregó la corrupción y el prevaricado como estilo administrativo y la arbitrariedad y la prepotencia como estilo político. El Che no se sintió conmovido por estas circunstancias ni se sintió impelido a participar en la lucha que se produjo en el ámbito universitario porteño intensamente ligado al entorno político. Para un hombre que daría su vida por la liberación de los pueblos esto resulta sumamente extraño. El "soldado de América" no fue reclutado por los movimientos antifascistas de América sino en circunstancias especiales. Por otra parte es inimaginable que, dada la personalidad del Che, se sintieran atraído por el trabajo gremial de los centros de estudiantes ni por la muchas veces tediosa participación en las actividades de estas organizaciones en las que estaban comprometidos muchos de sus compañeros de la Escuela de Medicina. Para el Che, los fatigosos debates y las largas horas ocupadas en tareas administrativas, carecían del ingrediente de emprendimiento aventurero que hubiese despertado su interés. El Che se encontraba en Guatemala cuando el gobierno de Arbenz, de orientación izquierdista moderada, fue abatido por Castillo Armas. Eran los años de la ‘guerra fría’ y la obsesión norteamericana respecto del posible desembarco de una ideología pro soviética en el continente americano superaba en mucho los riesgos que podían suponerse de gobiernos como el de Arbenz como más tarde el de Allende. No obstante, esa obsesión, unida a la ancestral fobia por las variantes socialistas de organización social y la propensión a regir el mundo nacida de la noción de su "destino manifiesto" lanzó la respuesta contestataria. Fue evidente la complicidad de la CIA en la aventura de Castillo Armas y, con ella, el apoyo de algunos "bucaneros del aire", mercenarios al servicio de cualquiera. Sólo participaron dos o tres aviones pero, en la ausencia de medios para contener los ataques, causaron una cuantas muertes innecesarias. Es comprensible que el Che se haya sentido conmovido e indignado por estos eventos y que hayan influido en su decisión de acompañar a Fidel Castro en su aventura de redimir a Cuba del poder de Batista. Mientras se preparaba para esto es que comenzaron sus lecturas de Marx. Pero es notorio que, hasta ese momento, el Che no tuvo una clara inclinación ideológica de ninguna índole más allá de un vago sentimiento de conmiseración por las condiciones de vida en que se debatían los pueblos de Sud y Centroamérica y de las que él fue testigo durante sus viajes. Tampoco mostró ninguna inquietud respecto del destino de los hombres sometidos a regímenes autoritarios ni se identificó, como vimos más arriba con la lucha antitotalitaria que se libraba en todos los países de Sudamérica especialmente en los ámbitos universitarios. Es, además, notable que en la columna del Che escasearon los jóvenes burgueses de origen urbano y universitario. Pensamos que lo dicho más arriba respecto de su escepticismo abarcó a los miembros de su propia clase. Por otra parte, las consideraciones revolucionarias que aparecen en el diario del Che no fueron el pan de cada día de los combatientes. Varios cubanos con quien hablamos y cuyos padres combatieron en la Sierra Maestra dijeron que entre los guerrilleros no se hablaba de socialismo ni de una revolución con otra meta que la derrota de Batista. Las ideas del Che respecto de la reforma agraria parecen haber nacido más de una inquina personal por los terratenientes por un lado - siempre renegó de sus antecesores terratenientes que, por otra parte, despilfarraron la fortuna de la familia - y una empatía con sus compañeros de lucha. Los hombres que lucharon bajo su mando eran, en su mayoría, campesinos. Estamos lejos de suponer que al Che lo movían intenciones demagógicas pero pensamos que se sentía impelido a devolverles algo a los campesinos por el privilegio de comandarlos. Es plausible que la tensión generada por la potenciación de estos sentimientos complementarios - su inquina por los terratenientes y su reconocimiento personal hacia los campesinos - se tradujera en un programa que actualizaría la satisfacción de ambos sentimientos. Comentario final Mucho se ha dicho respecto del ‘gobierno comunista’ de Fidel Castro. Pero el Hemisferio Norte no tenía - ni tiene - una clara visión de Sudamérica ni de las ideas que iluminan el pensamiento sudamericano desde mucho antes de la Guerra Fría. Para el Norte es todo una cuestión de marxismo o capitalismo, democracia o dictadura, opciones que no abarcan el panorama ideológico de Sudamérica ni, tampoco, pueden considerarse excluyentes. Tampoco entienden las necesidades y las tensiones internas que son propias de los pueblos de este continente por las cuales se hace imperativo que a estos países se los deje crecer a su manera so pena de que las intervenciones espurias generen malformaciones irreversibles. Los dolores de parto no son una enfermedad. Por otra parte, las apreciaciones del ‘Primer Mundo’, además de ser inexactas, se recortan en blancos y negros absolutos lo cual es siempre útil para soslayar la responsabilidad propia en las condiciones que se crearon en Cuba y el resto del continente. Se ha gastado mucho más tinta para tratar de demostrar los vínculos de Fidel Castro y de Ernesto Guevara con el ‘comunismo internacional’ preexistentes a la invasión que la que se gastó en informar al mundo de las realidades existenciales de Cuba y de los demás pueblos de América. Sea como sea no nos parece que la inserción del Che Guevara en un movimiento guerrillero tuvo mucho que ver con un proyecto social y político pese a los esfuerzos posteriores del Che por insertar una filosofía revolucionaria marxista en su participación con el proyecto castrista. De hecho, en cuanto pudo abandonó todo para marchar a Angola y luego a Bolivia. El proyecto boliviano, por otra parte, fue un sin sentido. Careció de apoyos políticos y el mismo Fidel se mostró más que tibio en su ayuda. El irresponsable asesoramiento de Debray, que ignoraba la realidad social del Oriente boliviano, lo aislaron en un territorio hostil. Sus marchas y contra marchas por el monte oriental no cumplieron ningún objetivo estratégico, y el objetivo táctico sólo tuvo el propósito de mantenerse alejado de las fuerzas regulares que lo perseguían. Su experiencia militar no le permitía ignorar la esterilidad del esfuerzo que estaba realizando. El Che, cercano a los 40 años, padecía de la consecuencia inevitable de su severa enfermedad asmática. Había desarrollado un enfisema grave, estado pulmonar que, a su edad auguraba su fin a corto plazo. Era muy improbable que el Che llegara a los cincuenta años. Dadas las características de la personalidad del Che no nos parece plausible que el aventurero andariego se resignara a esperar la quietud de una muerte hospitalaria. No era su estilo desaparecer "not with a bang but a whimper". Por el contrario, nos parece que fue en busca del proyectil que destrozó su corazón y que, con esto satisfizo su proyecto existencial. Es, quizás, esta característica la que alimenta mejor la perdurabilidad del mito del Che. Las figuras que se proyectan en el escenario del mundo se someten al juicio de las multitudes. Los años transcurren, los proyectos jamás se cumplen plenamente, la frustración de los pueblos desgasta la imagen. Esto no sucedió con el Che. Murió ‘en su ley’ – por añadidura asesinado a despecho de los oficiales que lo capturaron - y esta circunstancia rodea su vida y su muerte de un aura de mártir heroico que captura la imaginación de los jóvenes tanto como la muerte de Rolando. Lo que queda es un vacío. Los movimientos que dijeron querer fundar una nueva América fracasaron. Nadie se atreve a pensar qué hubiese sucedido si hubieran ganado la contienda. Montoneros, Tupamaros, Senderistas y demás sufrieron la abrasión del tiempo. Los Senderistas sólo mostraron una vocación sangrienta y los Montoneros un muy burgués apetito por el lucro obtenido por el secuestro de personas. Su promesa revolucionaria desembocó, en el mejor de los casos, en una Democracia, sistema que pone a prueba la pureza de los valores de los hombres mucho más que las privaciones de la vida guerrillera. Vide el patético resultado de la gestión sandinista sometida a las presiones generadas dentro de un sistema democrático. La Democracia tradicional, en su práctica, no es un espectáculo que llama a una juventud purista a la participación. Los carcamanes de la política pronto la desencantan y los jóvenes se convierten en descreídos o en cómplices. O aceptan el camino de la relativización ética o al son de las cacerolas claman ‘Que se vayan todos’. Los movimientos armados perdieron su poder de convocatoria porque el movimientismo mesiánico apesta a tiranía y a corrupción y los pueblos lo han percibido y lo rechaza. Lo que no quedó en su lugar es una opción que satisfaga las dos vertientes: la libertad y la ética. Fuente: http://www.monografias.com/trabajos12/perfil/perfil.shtml Películas: Diarios de motocicleta (2004) Sinopsis: La increible travesía que llevó a Ernesto Guevara, antes de ser el "Ché" y a su amigo Granado en una aventura a través de un continente desconocido, un viaje de descubrimiento que se convierte al mismo tiempo en un descubrimiento interior. Este es un film sobre las elecciones emocionales y políticas que debemos tomar en la vida, pero tambien sobre la amistad férrea y la solidaridad. Che; El argentino (2008) Sinopsis Basada en la vida del revolucionario Ernesto Che Guevara. El 26 de noviembre de 1956, Fidel Castro se dirige en barco a Cuba con ochenta rebeldes. Uno de ellos es Ernestro "Che" Guevara (Benicio del Toro), un doctor argentino que comparte un objetivo común con Castro: derrocar la dictadura corrupta de Fulgencio Batista. "Che" se convierte en indispensable como luchador, y, rápidamente comprende el arte de la guerra guerrillera. Por la manera en la que se vuelca en la lucha, el "Che" es abrazado por sus compañeros y por el pueblo cubano. Esta película rastrea la subida de "Che" en la revolución cubana, su paso de doctor a comandante y de ahí a héroe revolucionario. Che; Guerrilla (2009) Sinopsis: GUERRILLA arranca con el Che en lo más alto de su popularidad y poder tras la Revolución Cubana, cuando pronuncia un vehemente discurso en las Naciones Unidas, reafirmando su compromiso con la lucha del Tercer Mundo contra el imperialismo de los EE.UU. Más que un soldado, el Che es una glamourosa figura de nivel mundial.De repente desaparece de la faz de la Tierra sin dejar rastro. ¿Por qué se ha ido de Cuba?¿Adónde ha ido? ¿Acaso sigue con vida?El Che reaparece de incógnito en Bolivia, irreconocible y realizando operaciones encubiertas. Organiza un pequeño grupo de camaradas cubanos y reclutas bolivianos para comenzar la Gran Revolución Latinoamericana.La campaña boliviana del Che es una aventura de tenacidad, sacrificio, idealismo y guerra de guerrillas que en último término fracasa, conduciendo al Che a su muerte. A través de esta historia, llegamos a comprender por qué el Che sigue siendo un símbolo del idealismo y del heroísmo que habita en los corazones de personas de todo el mundo. Libros de Ernesto Che Guevara, acá: http://taringa.net/posts/downloads/2206073/Ernesto-_Equot;Che_Equot;-Guevara.html Hasta la victoria siempre!

El problema del spam ¿Quién crea este problema realmente?¿Es justo que nos quejemos de él? Un llamado a la reflexión sobre este tema. La mayoría no, todos los usuarios de mail se quejan y ponen su grito al cielo por el problema del SPAM. No sólo esto sino que algunos además le exigen a los proveedores de mail gratuito (los que lo tienen) que mejoren sus filtros y soluciones para el problema. Pero analicemos ciertos puntos. ¿Por qué la gente le paga a los SPAMMERS? Para que hagan publicidad de sus productos/servicios/sitios. Si la gente sigue pagando por ello, es porque funciona. Si funciona ¿No será porque la gente le presta atención a ciertos mensajes de SPAM que puedan interesarle? Si, es así. ¿No resulta un poco hipócrita entonces quejarse del problema, si el que lo causa es uno? Yo personalmente creo que si. Y por favor, si no es así, no se sienta identificado. Bajo ningún concepto esoy generalizando, que eso quede claro. Pero volviendo al problema. No me parece ético señalar un problema en alguien sin ofrecer una solución: Cuando usted vea un mensaje de SPAM que le parezca que puede llegar a ser interesante (si, ese uno en el millón), préstele tanta importancia como la que le prestó al otro millón. Razone lo siguiente: El SPAM causa perdidas de tiempo por día en todos los usuarios, de medidas astronómicas. En algunos, como los webmasters (transferencia mensual) o gente que trabajo con su tiempo, causa pérdida de dinero que al año representa una suma importante. El beneficio que ese producto, servicio o lo que sea que se ofrece en ese mail de SPAM que le interesa, no puede bajo ninguna circunstancia compensar las pérdidas antes mencionadas. Últimamente, el spam se ha convertido en una de las peores plagas que asolan Internet. La mayor parte del correo basura está constituido por anuncios comerciales, normalmente de productos dudosos, pornografía, métodos fantasiosos para hacerse rico o servicios en la frontera de la legalidad. Estrictamente hablando, no existe forma humana (ni mecánica) de evitarlo por completo. Sin embargo, sí que se pueden apuntar una serie de sugerencias, que si bien no nos impermeabilizarán al correo basura, al menos lo harán disminuir significativamente. Si acabas de recibir un correo basura, puedes bloquear la dirección del remitente, de manera que se eliminen automáticamente los correos que en el futuro te lleguen de esa dirección, haciendo lo siguiente en Outlook Express: abre el mensaje y pincha con el botón derecho del ratón sobre la dirección del spammer. En el menú desplegable que se presenta, selecciona "Bloquear remitente". Ahora bien, esta precaución no te protegerá de nuevos spammers. Para ello, puedes crear filtros de entrada para enviar a la papelera aquellos mensajes con frases sospechosas en su asunto que contengan las palabras "dinero", "millonario" o "sex" o una proliferación de signos de exclamación, en el más puro estilo cutre del correo basura. Mientras se le siga prestando atención a esos escasos mensajes, el SPAM seguirá existiendo. Y los SPAMMERS seguirán existiendo. Y cierta gente se seguirá quejando de un problema que, consiente o inconscientemente, es generado por la gente misma. Tomemos un poco de conciencia y luchemos con nuestro granito de arena, el SPAM, para eliminarlo de una vez y por todas. Fuentes: http://www.iec.csic.es/CRIPTonOMICon/consejos/spam.html http://www.maestrosdelweb.com/editorial/batallaspam/ Spam en T! Ultimamente les ha pasado a varios usuarios de T! que reciben un MP pidiendo ayuda para postear algo con el pretexto de que como son Full Users pueden recibir mas visitas y se les manda el post hecho, listo para postear. Pero no se dejen engañar, es puro spam y lo unico que van a conseguir posteando eso es ser suspendidos. Asique no confien en las cosas faciles, porque nadie que tenga un post hecho se los va a regalar para que ustedes lo posteen y reciban puntos y comentarios con el trabajo de otro. erradiquemos a los spammers de Taringa!
Las mejores 100 películas de terror El listado con los 100 mejores filmes, está basado en el elaborado por el sitio The Best Horror Movies. A continuación se detalla el puesto de la película, su título original, el o los títulos con las que se estrenaron en español, el año de realización y el trailer: Puestos 100 a 95 100 - Return of the living dead Part II / El regreso de los muertos vivos II (1988) 99- Silver Bullet / La bala de plata / Miedo azul (1985) 98- Mimic / Terror en el metro (1997) 97- April Fool’s Day / Inocentada sangrienta / El día de los inocentes (1986) 96- Deranged (1974) 95- Cabin Fever / Fiebre en la cabaña (2002) link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=c7LLroLSQUU Puestos 94 a 89 94- Fright Night / La noche del espanto / Noche de miedo (1985) 93- Pumpkinhead / Pacto de sangre (1988) 92- House of Wax / Terror en el museo de cera / Los crímenes del museo de cera (1953) 91- Creepshow / El festín del terror (1982) 90- Cujo (1983) 89- The Blob / La mancha voraz / La masa devoradora (1958) link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=dc-aL3IgOlw Puestos 88 a 83 88- Christine (1983) 87- From Dusk Till Dawn / Del crepúsculo al amanecer / Abierto hasta el amanecer (1996) 86- House on Haunted Hill / Mansión diabólica / Mansión siniestra (1959) 85- House of 1000 corpses / 1000 cuerpos / La casa de los 1000 cadáveres (2003) 84- Children of the damned / Los hijos de los malditos (1963) 83- Manhunter / Hunter (1986) link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=FDaMEvzcNHM Puestos 82 a 76 82- Children of the Corn / Los chicos del maíz (1984) 81- Resident Evil / El huésped maldito (2002) 80- People under the stairs / La gente detrás de las paredes / El sótano del miedo (1991) 79- Alone in the Dark / Solos en la oscuridad (1982) 78- Candyman / Candyman: el dominio de la mente (1992) 77- The Fog / La Niebla (1980) 76- Silent Night, Deadly Night / Noche silenciosa, noche de muerte (1984) link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=5KrWOpSLUMA link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=5KrWOpSLUMA Puestos 75 a 67 75- Creature from the Black Lagoon / El monstruo de la laguna negra / La mujer y el monstruo (1954) 74- The Phantom of the Opera / El fantasma de la ópera (1925) 73- Child’s Play / Chucky: El muñeco diabólico (1988) 72- The Hitcher / Carretera al infierno (1986) 71- It (1990) 70- When a Stranger Calls / Llama un extraño (1979) 69- The Ring / La Señal (2002) 68- The Return of the Living Dead / El regreso de los muertos vivos (1985) 67- Final Destination / Destino final (2000) link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=rHA10UGLKKA Puestos 66 a 60 66- Nosferatu / Nosferatu el vampiro (1922) 65- Frankenstein / El doctor Frankenstein (1931) 64- Scream / Scream: Vigila quién llama / Grita antes de morir (1996) 63- Dracula / Drácula, de Bram Stoker (1992) 62- The Lost Boys / Jóvenes ocultos (1987) 61- Pet Sematary / Cementerio de mascotas / Cementerio viviente (1989) 60- The Wolf Man / El hombre lobo / El lobo humano (1941) link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=fqvpD_Mh7PM Puestos 59 a 54 59- The Mummy / La momia (1932) 58- Darkness Falls / En la oscuridad / En la oscuridad de la noche (2003) 57- Seven / Pecados capitales (1995) 56- Don’t Look Now / Amenaza en la sombra / Venecia rojo shocking (1973) 55- The Birds / Los pájaros (1963) 54- Event Horizon / Horizonte final (1997) link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=LmJihtU_Pt8 Puestos 53 a 50 53- The Stepford Wives / Poseídas / Las esclavas de Stepford (1975) 52- Salem’s Lot / Las brujas de Salem (1979) 51- Prom Night / Llamadas de terror (1980) 50- Puppet Master / El amo de las marionetas (1989) link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=gMI8u6CYRf8 Puestos 49 a 41 49- Re-Animator (1985) 48- The Grudge / El grito / La maldición (2004) 47- Phantasm / Phantasma (1979) 46- Poltergeist (1982) 45- The Amityville Horror / Terror en Amityville (1979) 44- The Invisible Man / El hombre invisible (1933) 43- The Omen / La profecía (1976) 42- Rosemary’s Baby / El bebé de Rosemary (1968) 41- Misery (1990) link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=Gp9453xONRc Puestos 40 a 37 40- Day of the Dead / El día de los muertos (1985) 39- Cemetery Man / Mi novia es un Zombie (1994) 38- Hellraiser / Hellraiser, los que traen el infierno (1987) 37- Bride of Frankenstein / La novia de Frankenstein (1935) link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=Ow7ZX6wCnS4 Puestos 36 a 31 36- Ginger Snaps / Feroz / La poseída (2000) 35- Hostel / Hostal (2005) 34- The Abominable Dr. Phibes / El abominable Dr. Phibes (1971) 33- Dawn of the Dead / El amanecer de los muertos (2004) 32- The Serpent and the Rainbow / La serpiente y el arco iris (1988) 31- Saw / Juego macabro / El juego del miedo (2004) link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=UcZHkw50A3c Puestos 30 a 26 30- Feast / Festín diabólico / Monstruos (2005) 29- 28 Days Later / Exterminio / 28 días después… (2002) 28- Black Christmas / Navidad sangrienta / La residencia macabra (1974) 27- The Silence of the Lambs / El silencio de los inocentes / El silencio de los corderos (1991) 26- Audition / Audición (1999) link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=CDvBhjoKx7c Puestos 25 a 20 25- The Thing / La cosa / La cosa de otro mundo (1982) 24- Aliens / Aliens: El regreso (1986) 23- Haute Tension / Alta tensión / El despertar del miedo (2003) 22- Suspiria (1977) 21- Jaws / Tiburón (1975) 20- Zombi 2 / Noche de pánico / Nueva York bajo el terror de los zombi (1979) link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=pYPkq1XVvZA Puestos 19 a 17 19- The Eye / El ojo (2002) 18- Frailty / Escalofrío / Las manos del diablo (2001) 17- Texas Chainsaw Massacre / Masacre en Texas / La masacre de Texas (1974) link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=p_y_9Ti54PE Puestos 16 a 11 16- May / Muñeca diabolica / La cara del horror (2002) 15- White Zombie / La legión de los hombres sin alma (1932) 14- Carrie / Extraño presentimiento (1976) 13- Shaun of the Dead / Zombies Party / Muertos de risa (2004) 12- Friday the 13th / Viernes 13 / Martes 13 (1980) 11- Braindead / Muertos de miedo / Tu madre se ha comido a mi perro (1992) link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=GwI_wbRypB8 Puestos 10 a 8 10. The Evil Dead / Posesión infernal (1981) 9. Psycho / Psicosis (1960) 8. A Nightmare on Elm Street / Pesadilla / Pesadilla en Elm Street / Pesadilla en la calle del infierno (1984) link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=LjhJxWOFnVo Puestos 7 a 5 7. The Shining / El resplandor / (1980) 6. Night of the living Dead / La noche de los muertos vivientes / La noche de los muertos vivos (1968) 5. Halloween / La noche de Halloween (1978) link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=vbEugL5EHBw Puestos 4 a 1 4. Dawn of the Dead / El amanecer de los muertos / Muertos vivos: La batalla final / Zombi (1978) 3. The Descent / El descenso (2005) 2. Alien / Alien - El octavo pasajero / El octavo pasajero (1979) 1- The Exorcist / El exorcista (1973) link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=Kdq-aa4NHuI Puesto 3: Puesto 2: Puesto 1: Fuente: http://www.sitiosargentina.com.ar/notas/2008/octubre/mejores-peliculas-terror.htm http://www.youtube.com

José de San Martin En la Gaceta de Buenos Aires del día viernes 13 de marzo de 1812, el redactor —posiblemente Bernardo Monteagudo— escribe estas palabras que, sin saberlo, llegarían a ser proféticas: "Me hé preguntado muchas veces poseido de diferentes afectos ¿qual será la suerte de mi patria? ¿Quien será el que enarbole el pabellon de su LIBERTAD?" El mismo ejemplar, en la última hoja, dice: Es en éste momento que San Martín, que había cumplido 34 años durante la travesía, inicia su obra libertadora de tres países de América del Sur: Argentina, Chile y Perú. Orígenes de San Martín Nació el 25 de febrero de 1778 en el pueblo de Yapeyú, (una ex misión jesuítica situada a orillas del río Uruguay en la Gobernación de las Misiones Guaraníes del Virreinato del Río de la Plata, en la actual provincia de Corrientes), situado a orillas del caudaloso río Uruguay. Su padre, don Juan de San Marín, había nacido en España y se desempeñaba como teniente gobernador del departamento. Su madre, doña Gregoria Matorras, era sobrina de un conquistador del Chaco. Se trasladó a España junto con sus padres en el año 1786 donde ingresó al Seminario de Nobles de Madrid. En 1789 comienza su carrera militar en el regimiento de Murcia. Luchó en la campaña de África combatiendo en Melilla y Orán. En 1797 es ascendido a subteniente por sus acciones frente a los franceses en los Pirineos. En 1797 su regimiento, que había participado en las batallas navales contra la flota inglesa en el Mediterráneo, se rindió en agosto de 1798. Durante el período que sigue, lucha en diferentes acciones en el sur de España, en Gibraltar y Cádiz, con el grado de capitán 2° de infantería ligera. En 1808 las tropas de Napoleón invaden la Península y el rey Fernando VII es hecho prisionero. Estalla la rebelión contra el Emperador y su Hermano José Bonaparte, que había sido proclamado Rey de España. Se establece una Junta de Gobierno que actúa primero en Sevilla y luego en Cádiz. San Martín es ascendido por la Junta al cargo de ayudante 1° del regimiento de Voluntarios de Campo Mayor. Distinguido por sus acciones contra los franceses, llega luego a ser capitán del regimiento de Borbón. El ejercito ataca a los franceses y los vence en la batalla de Baylén, el 19 de julio de 1808; allí se destaca San Martín. Esta victoria permite al ejército de Andalucía recuperar Madrid y es la primera derrota importante de las tropas de Napoleón. San Martín recibe el grado de teniente coronel y es condecorado con una medalla de oro. Continua luchando contra los franceses en el ejército de los aliados: España, Portugal e Inglaterra. Combate a las órdenes del general Beresford en la batalla de Albuera. Conoce a Lord Macduff, noble escocés, que lo introduce a las logias secretas que complotaban por la independencia de América del Sur. Por su intermedio obtuvo un pasaporte para viajar a Inglaterra, donde se encontró en 1811 con compatriotas de América española: Alvear, Zapiola, Andrés Bello, Tomás Guido, entre otros. Todos formaban parte de una logia que había fundado el "Precursor", Miranda, quien, junto con Bolivar, ya luchaba en América por la independencia de Venezuela. En enero de 1812, San Martín se embarca hacia Buenos Aires en la fragata inglesa George Canning. Situación en América del Sur En la ciudad de Buenos Aires, el 25 de mayo de 1810 se había constituido la llamada Junta Grande, en forma similar a las juntas de España, que se oponían a la ocupación francesa de la Península, y gobernaban en nombre del rey Fernando VII mientras se encontrara prisionero. Se habían mandado emisarios a los cabildos de las distintas ciudades del Virreinato del Río de la Plata para que constituyan juntas de gobierno y reconozcan a la de Buenos Aires. Las poblaciones se dividen en las que adoptan juntas independientes de España y las que pretenden conservar el poder de los virreyes. La Junta de Buenos Aires nombra un cuerpo ejecutivo que se llamó el Primer Triunvirato. Sus miembros eran: Juan José Paso, Feliciano Chiclana y Manuel de Sarratea. Juan José Paso Feliciano Chiclana Manuel de Sarratea La ciudad de Montevideo no reconoce a la junta de Buenos Aires y emprende hostilidades contra la Capital. En Chile el cabildo se pronuncia contra la autoridad del Virrey. Desde el Alto Perú —hoy Bolivia— los realistas ocupan la provincia de Salta y avanzan sobre Tucumán, defendida por el Ejército del Norte comandado por Manuel Belgrano. El Paraguay se había independizado, adoptando una postura neutral a cargo de José Gaspar Rodríguez de Francia. Vemos que el panorama del río de la Plata no era muy halagüeño a principios de 1812 cuando llega San Martín. Primeros Actos A los pocos días de su arribo, le fue reconocido el grado de teniente coronel y el Triunvirato le encomendó la creación de un escuadrón, que luego fue el célebre regimiento de Granaderos a Caballo. Durante el año 1812 se ocupó de instruir a la tropa en las modernas técnicas de combate que conocía por su extensa actuación europea contra los ejércitos de Napoleón. Además, se ocupó de organizar una sociedad secreta que se denominó la Logia de Lautaro —este era el nombre de un caudillo araucano que defendió la libertad de su pueblo a los comienzos de la conquista española—. La sociedad estaba formada como las logias masónicas de Cádiz y de Londres, similar a la que en Venezuela tenía como miembros a Miranda, Bolívar y Andrés Bello. Su objetivo era: "trabajar con sistema y plan en la independencia de la América y su felicidad". Sus miembros principales, además de San Martín eran: Alvear, Zapiola, Bernardo Monteagudo, Juan Martín de Pueyrredón. El 12 de setiembre de 1812 se casa con María de los Remedios de Escalada, mujer joven y bella, que pertenecía a una de las distinguidas familias del país. En octubre de 1812, cuando llega la noticia de la victoria del ejército de Belgrano en Tucumán, se produce en Buenos Aires un movimiento preparado por la Logia con el objeto de imponer a sus candidatos en el Triunvirato. Con la presión de los cuerpos armados y del pueblo, se nombra el Segundo Triunvirato constituido por: Juan José Paso, Nicolás Rodríguez Peña y Antonio Álvarez Jonte. Se exige además llamar a una Asamblea suprema con delegados de todas las provincias con el fin de dictar una constitución. Los primeros actos del Triunvirato consisten en reforzar el ejército y mandar una expedición para que ponga sitio a Montevideo, ocupada por los realistas. En enero de 1813 se consolidan las posiciones militares: el general José Rondeau estrecha el sitio de Montevideo mientras en Buenos Aires, el domingo 31 de enero se reúne la Asamblea General Constituyente, conocida en la historia con el nombre de Asamblea del año 13, aunque se reunió durante varios años más. Casi todos los miembros de la Asamblea eran de la Logia de Lautaro. Se aprueban importantes reformas legales: El nombre del rey de España desaparece de los documentos públicos; la Asamblea se declara soberana; se eliminan los escudos de armas y los títulos de nobleza; Se aprueban los colores de la bandera de Belgrano; el escudo nacional; el himno; se elimina la Inquisición y se queman los instrumentos de tortura; se defiende la libertad de imprenta; se pone límite a la esclavitud decretando la "libertad de vientres". Combate de San Lorenzo Los realistas de Montevideo dominaban los ríos interiores con su flota, asolaban las poblaciones costeras y hacían frecuentes desembarcos para obtener ganados y otros alimentos. En enero llegó a Buenos Aires la noticia de que se preparaba una escuadra realista mandada por el corsario Rafael Ruiz y las tropas de desembarco por el capitán Juan Antonio Zabala. El 28 de enero, el Triunvirato ordena al coronel San Martín que protegiese las costas del Paraná del desembarco realista. Los granaderos siguieron el avance de la flota enemiga que constaba de 11 naves y unos trescientos soldados. Las naves pasaron el pueblo de Rosario y fondearon frente al Monasterio de San Carlos, en San Lorenzo, aguas arriba. Los españoles bajaron a tierra, subieron las altas barrancas y se encontraron con los pacíficos frailes. Luego llegaron algunos paisanos al mando de Caledonio Escalada, comandante militar del Rosario, y, cuando los realistas volvían a embarcarse, intercambiaron algunos disparos de cañón. El dos de febrero por la noche llegan los granaderos de San Martín al convento y se ocultan en el patio, en silencio, sin encender fuegos. Desde la torre del convento, el Coronel vigilaba las señales de luces de las naves enemigas. Cuando despuntaba el sol del día 3 de febrero, las lanchas de la expedición realista tocaban tierra y subían el barranco en dos columnas dispuestos al combate. San Martín dividió a los granaderos también en dos columnas que, cuando sonó el clarín, cargaron desde cada lado del convento. En la primera carga, el caballo de San Martín fue derribado trabando una pierna del Coronel. El granadero Baigorria traspasa con una lanza a un soldado español que intentaba herir a San Martín. El soldado Juan Bautista Cabral echó pie a tierra y levantó el caballo permitiendo a su jefe incorporarse, entonces fue herido de muerte. A las pocas horas del combate, ya conociendo el resultado, pronunció las famosas palabras: "¡Muero contento! ¡Hemos batido al enemigo!" La victoria había sido obtenida en pocos minutos. Los realistas escaparon por la barranca abandonando sus armas, cañones y estandartes. La flota enemiga retornó derrotada a Montevideo y nunca más volvió a incursionar por el Paraná. San Martín escribió el parte del combate bajo la sombra de un añoso pino y regresó en triunfo a Buenos Aires. Poco tiempo después se conocía el triunfo del General Belgrano frente a los realistas en la batalla de Salta, donde se rindió el ejército al mando de Pio Tristán. El año trece comenzaba favorable a los patriotas. San Lorenzo (marcha) Febo asoma; ya sus rayos iluminan el histórico convento; tras los muros, sordo ruido, oír se deja de corceles y de acero. Son las huestes que prepara San Martín para luchar en San Lorenzo; el clarín estridente sonó y la voz del gran jefe a la carga ordenó. Avanza el enemigo a paso redoblado, al viento desplegado su rojo pabellón. Y nuestros granaderos, aliados de la gloria, inscriben en la historia su página mejor. Cabral, soldado heroico, cubriéndose de gloria, cual precio a la victoria, su vida rinde, haciéndose inmortal; y allí, salvó su arrojo la libertad naciente de medio continente, ¡Honor, honor al gran Cabral! (Letra: Carlos J. Benielli - Música: Cayetano A. Silva) El Ejército del Norte Manuel Belgrano, luego de la batalla de Salta, se internó en las tierras del Alto Perú en persecución de los realistas pero debió retroceder hasta sus posiciones anteriores, en el valle de Lerma, luego de las derrotas de Vilcapugio ( 1° de octubre) y Ayohuma ( 14 de noviembre). Entonces el Triunvirato envía al norte a San Martín con un pequeño ejército de infantería y el cuerpo de Granaderos a Caballo. El ejército derrotado se reúne con las tropas de refuerzo en la posta de Yatasto, en el camino entre Salta y Tucumán, donde ambos patriotas se conocen y sellan una amistad que duraría toda sus vidas. Mientras tanto el 31 de enero de 1814, en Buenos Aires, la Asamblea nombra Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata a Don Gervasio Antonio Posadas por un período de dos años, sustituyendo el Triunvirato anterior. También en enero, San Martín toma el mando de un ejército derrotado, quedando Belgrano como su subordinado. El ejército realista, a cuyo frente estaba el general Pezuela, amenazaba las provincias de Salta y Jujuy. El ejercito patriota se concentra en la ciudad de Tucumán y el General comienza a instruirlo formando una nueva escuela militar y hace incorporar nuevos reclutas. La frontera norte queda defendida por partidas de gauchos montados, al mando del valeroso teniente coronel Martín Güemes, natural de Salta y gran conocedor del terreno, que detienen, causan estragos en el avance realista, levantando a la población en contra del enemigo. Mientras tanto en el Río de la Plata, la flota al mando del comandante Guillermo Brown vencía a la armada realista frente a Montevideo y lograba establecer el cerco marítimo que obligaría luego a rendir la plaza al ejército comandado por el general Alvear (junio de 1814). Al conocer esta derrota, los realistas, que intentaban conquistar las Provincias Unidas por la frontera norte, iniciaron la retirada concentrando sus fuerzas en el Alto Perú. Plan Continental Al poco tiempo de encontrarse San Martín en Tucumán, se dio cuenta que era imposible llegar a Lima, que en ese momento era el centro del poder realista, por el camino del Alto Perú. Cada ves que un ejército realista descendía del altiplano hacia los valles de Salta, era derrotado y, cada vez que un ejercito patriota ingresaba en el Alto Perú, era también aniquilado. Fue entonces que el General concibió la idea, que luego realizaría con éxito, de cruzar la cordillera y atacar la ciudad de Lima por el mar. Para mantener segura la frontera del norte bastaban las tropas salteñas al mando del general Güemes. El plan de conquistar el Perú por el Pacífico era lo que él llamaba "su secreto", que era compartido por unos pocos amigos de la Logia Lautaro. En el mes de abril de ese año, una enfermedad le obliga a pedir licencia y pasa a restablecerse a una estancia cerca de la ciudad de Córdoba dejando al general Cruz al mando de las tropas del Ejército del Norte. En agosto de ese año, por solicitud del general, el director Posadas lo nombra Gobernador Intendente de Cuyo, pues su estado de salud era delicado. En realidad San Martín se situaba en una posición muy conveniente para iniciar los planes que luego liberarían medio continente. Tardaría siete años para entrar en Lima. Cuando el futuro Libertador se instalaba en Cuyo, del otro lado de la Cordillera de los Andes, la revolución del que se llamaba en aquel entonces "Reino de Chile", estaba en peligro: había sido invadido por las fuerzas realistas del Virreinato del Perú y luego de varias batallas, las fuerzas patriotas al mando de O´Higgins y José Miguel Carreras son derrotadas en la batalla de Rancagua (1° de octubre de 1814), donde los ejércitos chilenos son aniquilados dejando abierto el camino a la capital, Santiago. El general Carrera con el resto del ejército cruzó la cordillera refugiándose en el territorio de Cuyo, gobernado por San Martín. A Buenos Aires llegaban las noticias de que Napoleón había sido vencido y confinado a la isla de Elba. El rey Frenado VII había entrado en Madrid luego de seis años de cautiverio. El primer acto de gobierno fue abolir la constitución de Cádiz y condenar a muerte a todo aquel que se opusiera a su soberanía. Al poco tiempo restableció el Tribunal de la Inquisición. Es en este momento que la Revolución Sud Americana parece derrotada en todos sus frentes. Perdido Chile y el Alto Perú, con los realistas fuertemente establecidos en Lima; la revolución venezolana era vencida y sus líderes, Bolívar y Mariño, se refugian en Cartagena; los liberales españoles perseguidos. Sólo en el Río de la Plata ondean los estandartes de la Libertad y la Independencia. Gobernador de Cuyo En Buenos Aires, a comienzos de 1815 se produce la renuncia del Director Supremo, Posadas, y es nombrado en su remplazo el general Carlos María de Alvear, que estaba enfrentado con San Martín, quien para evitar una destitución, solicita su reemplazo. Alvear nombra entonces Gobernador de Cuyo al coronel Gregorio Perdriel. Esto pone a la ciudad de Mendoza en conmoción y, reunido el cabildo el 16 de febrero, solicitan al Director Supremo que conservase en el gobierno al general San Martín, alegando que había un peligro cierto de una invasión realista a través de la cordillera. El Director entonces accede a la petición del Cabildo de Cuyo y confirma a San Martín en el cargo. Al poco tiempo, en Buenos Aires, el Cabildo pide la renuncia de Alvear y es nombrado como Director Supremo el general Rondeau, con la condición de disolver la Asamblea (que había sido nombrada por los cabildos provinciales) y llamar a un nuevo congreso elegido por el sufragio universal (18 de abril). Terminaba así la importancia de los cabildos, que era una herencia de la tradición colonial. Entonces San Martín emprende la creación del Ejército de los Andes, en el que el pueblo de Cuyo contribuyó con todo lo que podía. Se establecieron nuevos impuestos, se rematan las tierras públicas, se crea una contribución extraordinaria de guerra, se recibieron donaciones en joyas y en dinero, se gravó con un peso cada barril de vino. Además se usaban los transportes de carretas en forma gratuita para los materiales que necesitaba el ejército y a las personas, sin retribución para trabajos públicos, los artesanos servían en los talleres militares sin sueldo, y las mujeres contribuían con sus labores cosiendo gratuitamente los uniformes de los soldados. Se conoció en esos momentos que España preparaba una expedición de diez mil hombres, al mando del general Murillo, que se dirigía hacia el Río de la Plata a sojuzgar a los rebeldes y someterlos al dominio del rey. El entonces coronel San Martín reunió al pueblo de Cuyo en cabildo abierto y el 6 de junio de 1815 distribuyó un bando que conviene transcribir en parte porque demuestra el temple del Libertador: "Es llegada la hora de los verdaderos patriotas. Se acerca al Río de la Plata una expedición de diez mil españoles. Ya no se trata de encarecer y exaltar las virtudes republicanas, ni es tiempo de exhortar a la conservación de la fortunas o de las comodidades familiares. El primer interés del día es el de la vida: este es el único bien de los mortales. Sin ella, también perece con nosotros la patria. Basta de ser egoístas para empeñar el último esfuerzo en este momento único que para siempre fijará nuestra suerte. A la idea del bien común y a nuestra existencia, todo debe sacrificarse. Desde este instante el lujo y las comodidades deben avergonzarnos… Desde hoy quedan nuestros sueldos reducidos a la mitad. El empleado que no quiera donar lo que deja de percibir recibirá un boleto par su abono en mejores circunstancias. Yo graduaré el patriotismo de los habitantes de esta provincia por la generosidad… Cada uno es centinela de su vida." Las damas de Mendoza, encabezadas por María de los Remedios de Escalada de San Martín, su esposa, fueron recibidas por el cabildo en audiencia y, en presencia del pueblo, se despojaron de sus alhajas y donaron sus joyas a la patria. Llegamos así al final del año 1815 con las desalentadoras noticias de la derrota del Ejército del Norte, dirigido por Rondeau, en la batalla de Sipe-Sipe el 29 de noviembre de dicho año y deben regresar a Salta. Las fuerzas del virrey del Perú, comandadas por el general Osorio, dominan Chile. El ejército de Murillo, que debía llegar a Buenos Aires había desembarcado en Venezuela y batía a las tropas de Bolívar. Fue entonces cuando San Martín, al mando del pequeño ejército de Cuyo era la única esperanza de las Provincias Unidas. Es en estas circunstancias que reúne a sus oficiales y expone su plan del paso de los Andes y la reconquista de Chile. El cruce de los Andes Una vez obtenido el apoyo político a su proyecto, San Martín se dispone a realizar los preparativos de la empresa. La maestranza estaba a cargo de fray Luis Beltrán, natural de Mendoza, quien dejó los hábitos y, comandando trescientos trabajadores, fundió cañones, balas, granadas y preparó todos los implementos necesarios para la difícil marcha. La armería estaba a cargo del mayor De la Plaza y la fábrica de pólvora la dirigía el mayor ingeniero José Antonio Álvarez Condarco. Para los uniformes, Beltrán construyó una tejeduría y una tintorería para proveer los paños que las damas de Mendoza luego cosían. El Director Supremo, ya instalado en Buenos Aires, el día 1° de agosto promueve al entonces coronel mayor San Martín al grado de general en jefe del Ejército de los Andes, acuñando el nombre con que se conocería al ejército libertador de la mitad de América del Sur. Luego aumentó la asignación para dicho ejército a 8.000.- pesos mensuales. En septiembre de ese año, traslada su ejército, que se componía de 4.000 hombres, al campamento del Plumerillo, al norte de la ciudad de Mendoza, donde Los soldados y los jefes se entrenan para el combate. Desde allí se completaron los últimos pertrechos necesarios. El día 5 de enero de 1817, el ejército se dirige formado de gran parada hasta Mendoza donde, en presencia de las autoridades y del pueblo, juran la bandera celeste y blanca del ejército y como patrona, a la virgen del Carmen. San Martín ocultaba el punto por donde cruzarían la cordillera y hacía llegar a Marcó del Pont rumores de distintos posibles pasos, insinuaba que cruzaría por el sur y luego hacía correr rumores de que atacaría por el norte con el objetivo de dividir sus fuerzas y lograr una sorpresa. Todo estaba listo en el Plumerillo para cruzar el ejército de 4000 hombres, con sus caballos cañones municiones y víveres para un mes. Dos divisiones, al mando del general Miguel Estanislao Soler y O´Higgins cruzarían por el Paso de los Patos. Otra, al mando de Las Heras, debía marchar por el camino de Uspallata con la artillería. Una división ligera al mando de Juan Manuel Cabot cruzaría desde San Juan por el Portezuelo de la Ramada y apoderarse de Coquimbo. Otro destacamento ligero debía cruzar desde La Rioja y ocupar Copaipó cruzando la cordillera por el paso de Vinchina. Por el sur, el capitán Freyre penetraría por el Planchón para apoyar a las guerrillas chilenas. Quiero transcribir aquí el parte enviado por el Libertador al Director Pueyrredón, ya desde el lado chileno de la cordillera: "El tránsito de la Sierra ha sido un triunfo. Dígnese V. E. figurarse la mole de un exército moviéndose con el embarazoso vagage de subsistencias para quasi un mes, armamento, municiones, y demas adherentes por un camino de cien leguas, cruzado de eminencias escarpadas, desfiladeros, travesías, profundas angosturas, cortado por cuatro cordilleras; en fin donde lo fragoso del piso se disputa con la rigidez del temperamento. Tal es el camino de los Patos que hemos traído…" En efecto, a las dos de la tarde del 8 de febrero, las dos columnas principales ocupaban los pueblos de San Antonio de Putaendo y Santa Rosa de los Andes despejando el camino hacia el Pacífico. La Independencia de Chile Las fuerzas de Las Heras, de O’Higgins y de Soler se reunieron el 8 de febrero en el Campamento de Curimón. Ante las noticias del avance del jefe realista, Coronel Rafael Maroto, hacia las casas de Chacabuco, San Martín ordenó el avance y el 12 de febrero se libró la Batalla de Chacabuco. El Ejército de Los Andes obtuvo la victoria sobre los realistas, y hubo 500 muertos y 600 prisioneros. Los patriotas tuvieron que lamentar sólo 12 bajas. El gobernador Casimiro Marcó del Pont huyó hacia el sur, pero fue capturado por el capitán José Félix Aldao, de larga trayectoria posterior. El 18 de febrero se convocó a un Cabildo Abierto que propuso a San Martín como Director Supremo de la naciente república, pero éste rechazó el ofrecimiento para evitar sospechas sobre un posible avasallamiento de la Provincias Unidas del Río de la Plata sobre la autonomía de Chile. Dos días después el cabildo nombra finalmente a O’Higgins como director supremo, designación que San Martín avaló. Días después, San Martín ordenó a Las Heras que persiguiera a los realistas hasta Concepción, pero éste no pudo impedir que se atrincheraran en Talcahuano. O’Higgins intentó capturar esa fortaleza, pero fue completamente vencido. Y para peor, pronto llegaron refuerzos desde Perú para los realistas, al mando del ex gobernador Mariano Osorio. Mientras tanto, San Martín viajó a Buenos Aires, a pedir más colaboración a Pueyrredón, que debería también formar una escuadra. A su regreso ordenó a sus hombres replegarse hacia el norte, reuniendo unos 8.000 hombres en las afueras de Talca. Allí se produjo el 19 de marzo de 1818 la sorpresa de Cancha Rayada, donde el ejército unido bajo las órdenes de San Martín fue derrotado cuando realizaba una maniobra nocturna para evitar un inminente ataque. En la oscuridad se generó una gran confusión, ya que tanto realistas como patriotas equivocaron sus posiciones, aquellos por desconocer el traslado de tropas ordenado por San Martín, y éstos por no haberlo completado. Los españoles perdieron 300 hombres, pero quedaron dueños del campo y capturaron el parque, fusiles y 26 cañones (lo que levantó mucho la moral de sus tropas). Los patriotas tuvieron 120 bajas, pero la división a cargo de Las Heras emprendió una retirada ordenada sustrayéndose a la lucha. Así se pudo encolumnar y salvar sus efectivos y su parque de artillería. La desmoralización hizo su esperado efecto en Santiago, y muchos patriotas escribieron a Osorio pidiendo clemencia, mientras otros huían (entre ellos Bernardo de Monteagudo). Pero San Martín no se dio por vencido, y pronto estaba listo para luchar nuevamente, especialmente gracias a fray Luis Beltrán, que en pocos días fabricó decenas de miles de balas. San Martín esperó a Osorio en los llanos del río Maipo. El 5 de abril se vuelven a enfrentar en la batalla de Maipú. Esta batalla se desarrolló en tres etapas. Primero, San Martín decidió desplazar a las fuerzas patriotas linealmente, para atacar a los realistas alineados en la parte alta de una lomada. Formaron un triángulo para atacar con la caballería, la artillería y la caballería chilena y patriota por el sur. Osorio impulsó sus fuerzas por la derecha, pero la izquierda cedió por completo. El ejército realista debió retroceder en desorden, los granaderos persiguieron al galope a las últimas fracciones que se retiraban. El adversario dejaba en el campo de batalla 2.000 cadáveres, cerca de 2.500 prisioneros, todo su armamento y material de guerra. El general O’Higgins, herido durante la batalla, se acercó sin embargo montado en su caballo para abrazar a San Martín. Muchos han relatado esta escena con honda emoción. La victoria de Maipú pasa a la historia como una gran batalla a partir de una maniobra extraordinaria. El parte de la victoria dice así: «Acabamos de ganar completamente la acción. Nuestra caballería los persigue hasta concluirlos. La patria es libre, abril de 1818. San Martín». El gobierno de Chile lo premia con una vajilla de plata y 6.000 pesos, pero San Martín rechazó ambos regalos diciendo: «No estamos en tiempos para tanto lujo. Con la batalla de Maipú se obtiene definitivamente la victoria sobre las tropas realistas asegurando finalmente la independencia de Chile. Sin embargo, San Martín tuvo opositores locales, como los hermanos Carrera, líderes de un sector opositor a O’Higgins, que comenzaron a conspirar. El complot fue descubierto, Juan José y Luis Carrera fueron arrestados, y José Miguel huyó a la Banda Oriental. Poco antes de Maipú, Juan José y Luis Carrera fueron fusilados en Mendoza por orden del gobernador Toribio de Luzuriaga a instancias de Bernardo de Monteagudo, que poco después volvería a Chile. Desde entonces, José Miguel Carrera intentaría volver a su país para declarar a traidor a O’Higgins, juzgar a San Martín como criminal y fusilar a sus seguidores. Independencia y Protectorado del Perú El 8 de septiembre, el ejército al mando de San Martín desembarcó en el puerto de Pisco haciendo retroceder al ejército realista, que se repliega a la zona de Sierra. El virrey Pezuela, jefe del ejército realista, tenía bajo su mando a unos 20.000 soldados, distribuidos por todo el virreinato, de los cuales la mayor parte defendía Lima; tratando de ganar tiempo para reunir a todos los soldados, plantea una salida diplomática al conflicto, que finalmente no llegó a ningún acuerdo aceptable para San Martín. Éste envía inmediatamente una división al mando del general Juan Antonio Álvarez de Arenales hacia Lima, por la ruta de la sierra, para propiciar la insurrección de las poblaciones a lo largo de su trayecto. San Martín sigue con la flota y en los primeros días de noviembre desembarca en la localidad de Huacho, donde fortifica su posición e inicia su estrategia para sitiar definitivamente Lima. El 29 de enero de 1821 se sublevan altos oficiales realistas contra el virrey Pezuela, quien es derrocado y sustituido por el general José de La Serna, que será nombrado virrey del Perú por la corona. El nuevo virrey propone a San Martín nuevas negociaciones diplomáticas, las cuales finalmente fracasan debido a que la propuesta definitiva del general era la independencia del Perú. El sitio de Lima se prolongó por algunos meses y en el mes de marzo arribó al Perú el capitán Manuel Abreu, enviado por el rey de España como emisario pacificador, sin ninguna consecuencia favorable para los independentistas. San Martín decide iniciar una nueva estrategia y envía dos ejércitos, uno al mando del general Guillermo Miller, para desembarcar en las costas del sur y otra al mando del general Arenales, hacia la sierra. San Martín deja Huacho y desembarca en Ancón, estrechando el cerco a Lima. A la vez, inicia negociaciones de paz, que se realizan en la hacienda de Punchauca, cerca de Lima, a fines de abril, mediante sus delegados Guido, García del Río y José Ignacio de la Rosa y los del virrey La Serna, Abreu, Manuel de Llano y Mariano Galdiano. Las negociaciones fracasan nuevamente. El alzamiento del regimiento realista Numancia -integrado por venezolanos- a favor de la independencia, le abre las puertas de Lima a San Martín, obligando a La Serna a abandonar la ciudad el 5 de julio, internándose en la sierra. Gobierno en Perú San Martín ocupa Lima y reúne a Cabildo Abierto el 15 de julio. El día 28 San Martín declara la independencia y es nombrado Protector del Perú con autoridad civil y militar. Ese mismo año fundó la Biblioteca Nacional del Perú a la cual donó su colección personal de libros y creó la Orden El Sol del Perú. Gobierna el Perú desde el 3 de agosto de 1821 hasta el 20 de septiembre de 1822. Durante su protectorado recibe una carta del general Antonio José de Sucre, lugarteniente de Simón Bolívar, para la campaña en Ecuador en el que reclama al batallón Numancia, unidad formada en Venezuela en 1813 y enviada al Perú en 1816 por Pablo Morillo, compuesta de venezolanos y neogranadinos que deseaban volver a Colombia. San Martín se niega a perder la excelente unidad y en su lugar envía la división de Andrés de Santa Cruz, en su mayoría compuesta por tropas inexpertas, que participan en las batallas de Riobamba y Pichincha. Entre los días 26 y 27 de julio de 1822 se realiza la Entrevista de Guayaquil, donde se reúne con Bolívar, teniendo como tema principal la liberación del Perú, principal baluarte realista en Sudamérica, cediendo a éste la iniciativa y conducción de la campaña libertadora. Poco después decide retirarse de todos los cargos y volver a su país. He convocado al Congreso para presentar ante él mi renuncia y retirarme a la vida privada con la satisfacción de haber puesto a la causa de la libertad toda la honradez de mi espíritu y la convicción de mi patriotismo. Dios, los hombres y la historia juzgarán mis actos públicos. José de San Martín (carta a Bolívar. Lima, 10 de septiembre de 1822) El retiro Vuelto a Mendoza en enero de 1823, pidió autorización para regresar a Buenos Aires y reencontrarse con su esposa que estaba gravemente enferma. Bernardino Rivadavia, ministro de gobierno del gobernador Martín Rodríguez, se lo negó argumentando que no sería seguro para San Martín volver a la ciudad. Su apoyo a los caudillos del Interior y la desobediencia a una orden que había recibido del gobierno de reprimir a los federales, le valió que los unitarios quisieran someterlo a juicio. No obstante, como la salud de su esposa empeoraba, decidió viajar a Buenos Aires, donde a su llegada ya ella había fallecido, el 3 de agosto de 1823. La lápida de su sepultura, que aún puede leerse en el Cementerio de la Recoleta, reza: «Aquí yace Remedios de Escalada, esposa y amiga del general San Martín». Al llegar a Buenos Aires se le acusó de haberse convertido en un conspirador. Desalentado por las luchas internas entre unitarios y federales decidió marcharse del país con su hija, quien había estado al cuidado de su abuela. El 10 de febrero de 1824 partió hacia el puerto de El Havre (Francia). Tenía 45 años y era generalísimo del Perú, capitán general de la República de Chile y general de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Luego de un breve período en Escocia, se instalaron en Bruselas y poco después en París. Su única obsesión era la educación de su hija Mercedes. En 1825 redactó las Máximas para Merceditas, donde sintetizaba sus ideales educativos. Daguerrotipo de San Martín a los setenta años de edad (1848) Ofreció sus servicios a las autoridades argentinas con motivo de la guerra con Brasil, sólo después de la renuncia de su despreciado enemigo Rivadavia a la presidencia; pero la guerra ya había prácticamente terminado. En marzo de 1829 intentó regresar a Buenos Aires, aunque no llegó a desembarcar: al saber que había vuelto a estallar la guerra civil, permaneció a bordo de incógnito, aunque fue descubierto. El general Juan Lavalle, antiguo subordinado suyo, había derrocado y fusilado al gobernador Manuel Dorrego, pero ante la imposibilidad de vencer en la contienda, le ofreció la gobernación de la provincia de Buenos Aires. San Martín juzgó que la situación a que había llevado el enfrentamiento sólo se resolvería por la destrucción de uno de los dos partidos. Entonces respondió a Lavalle que «el general San Martín jamás desenvainará su espada para combatir a sus paisanos». Luego se trasladó a Montevideo, donde permaneció tres meses, para finalmente volver a Europa. Durante los años en que duró su exilio, San Martín mantuvo contacto con sus amigos en Buenos Aires, tratando de interiorizarse de lo que sucedía en su país. En 1831 se radicó en Francia, en una finca de campo cercana a París. Por esos años tiene lugar su afortunado encuentro con su ex compañero de armas, Alejandro Aguado, marqués de las Marismas, quien, convertido en un exitoso banquero, designó a San Martín tutor de sus menores hijos, con una generosa paga. Tres años más tarde y gracias al dinero ahorrado trabajando con su amigo y a la venta de las fincas con que lo habían premiado el gobierno de Mendoza y el de Perú, San Martín se mudó a una casa que compró en Grand Bourg.Recibió la visita de varios personajes argentinos, en general jóvenes románticos y liberales, exiliados de su país, como Juan Bautista Alberdi (en 1843) y Domingo Faustino Sarmiento (entre 1845 y 1848), que viajó a Europa por encargo del gobierno de Chile y se encontró con San Martín en Grand Bourg en varias oportunidades. Hasta sus últimos años mantuvo correspondencia con su gran amigo Tomás Guido, quien le mantenía informado sobre la situación política en Argentina y América. Testamento y muerte Fechó su testamento ológrafo en París el 23 de enero de 1844, dejando como única heredera a su hija Mercedes de San Martín, casada con Mariano Balcarce quien se desempeñaba como embajador argentino en París. Entre sus claúsulas establecía: * Que Mercedes otorgue a su tía María Elena una pensión hasta su fallecimiento. * Que a la muerte de María Elena le otorgue una pensión a la hija de ésta, Petronila. * Que su sable corvo favorito, el de las batallas de Chacabuco y Maipú, fuera entregado al gobernador porteño Juan Manuel de Rosas, «como una prueba de la satisfacción que, como argentino, he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarla». * Prohibió la realización de funerales y de acompañamientos hasta el cementerio, «pero sí desearía que mi corazón fuese sepultado en Buenos Aires». * Declaraba como su primer título el de generalísimo del Ejército del Perú. En marzo de 1848, al estallar la revolución de ese año en París, se traslada a la ciudad costera de Boulogne-sur-Mer, estableciéndose en una habitación alquilada. Allí falleció a la edad de 72 años, a las tres de la tarde del 17 de agosto de 1850, en compañía de su hija Mercedes y de su yerno. Según cuenta la leyenda, el reloj de la casa dejó de funcionar a esa hora y aún sigue marcando las 3 en punto. Casualmente, en el mismo país donde murió San Martín, Francia, moría Honoré de Balzac, un día después. Sus restos En 1861 sus restos fueron trasladados a la bóveda de la familia González Balcarce, ubicada en el cementerio de Brunoy (Francia). Posteriormente hubo varios intentos de repatriarlos. Durante la presidencia de Nicolás Avellaneda se creó la «Comisión encargada de la repatriación de los restos del Libertador», hecho que finalmente se produjo el 28 de mayo de 1880. Una teoría sostiene que la Iglesia Católica se habría opuesto a que se depositaran sus restos en la Catedral de la ciudad de Buenos Aires, frente a la Plaza de Mayo, que es donde descansan actualmente. Según la versión, la Iglesia Católica, apoyándose en los cánones apostólicos romanos y en virtud de la supuesta filiación masónica del general San Martín no podría consentir la petición, pues la Iglesia sancionaba la pertenencia a la masonería con la excomunión. Por este motivo no podría ser alojado en un templo consagrado. Tras largas negociaciones se habría alcanzado un acuerdo, en virtud del cual el féretro descansa actualmente en un mausoleo fuera de la planta principal de la catedral, e inclinado con su cabeza hacia abajo. Se cree que esta posición es un símbolo de la supuesta condena infernal a la que —según la iglesia— estarían expuestos los masones. Esta teoría ha sido negada por importantes autoridades sobre el tema, tal es el caso de Jorge Estol, presidente del Instituto Sanmartiniano, que al respecto de la inclinación que presenta el cajón ha dicho que: «El espacio fue construido con menor espacio al que correspondía y cuando llegó el ataúd desde Francia, que tenía doble cobertura, no pudo ser acostado totalmente por un simple error de cálculo». Esto explica la posición inclinada, pero no explica por qué se colocaron los pies de San Martín hacia arriba, y la cabeza hacia abajo. Mausoleo de San Martín en la Catedral de Buenos Aires Reconocido como libertador de tres naciones, los americanos recuerdan de él, lo que está escrito en su tumba: «Triunfó en San Lorenzo, afirmó la Independencia Argentina, pasó los Andes, llevó su bandera emancipadora a Chile, al Perú y al Ecuador». Las «Máximas para mi hija» San Martín escribió una lista de consejos para su hija Merceditas: 1. Humanizar el carácter y hacerlo sensible aun con los insectos que nos perjudican. Stern ha dicho a una mosca abriéndole la ventana para que saliese: «Anda, pobre animal, el mundo es demasiado grande para nosotros dos...». 2. Inspirarle amor a la verdad y odio a la mentira. 3. Inspirarle una gran confianza y amistad, pero unida al respeto. 4. Estimular en Mercedes la caridad con los pobres. 5. Respeto sobre la propiedad ajena. 6. Acostumbrarla a guardar un secreto. 7. Inspirarle sentimientos de indulgencia hacia todas las religiones. 8. Dulzura con los criados, pobres y viejos. 9. Que hable poco y lo preciso. 10. Acostumbrarla a estar formal en la mesa. 11. Amor al aseo y desprecio al lujo. 12. Inspirarle amor por la Patria y por la Libertad. Fuentes: http://pachami.com/SanMartin31.htm http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_de_San_Mart%C3%ADn http://images.google.com.ar Espero que les guste este pequeño homenaje! Saludos!
De mi vida - Friedrich Nietzsche -[Agosto-septiembre, 1858] Traducción de Luis Fernando Moreno Claros, publicada en NIETZSCHE, F., De mi vida. Escritos autobiográficos de juventud (1856-1869), Valdemar, Madrid, 1997. Los años de la niñez 1844-1858 Cuando somos adultos solemos acordarnos únicamente de los momentos más significativos de nuestra primera infancia. Aunque yo no soy adulto todavía y apenas si he dejado a mis espaldas los años de infancia y pubertad, he olvidado ya muchas cosas de aquel tiempo, y lo poco que sé, probablemente sólo lo retengo porque lo he oído contar. Las hileras de años pasan volando ante mi vista como si se tratase de un confuso sueño. Por eso no puedo remitirme a alguna fecha concreta de los diez primeros años de mi vida. Sin embargo, aún poseo algo claro y vivo en mi alma, y eso es cuanto desearía, uniendo luces y sombras, plasmar en un cuadro. Pues, ¡qué instructivo es poder observar lo diverso del desarrollo de la inteligencia y el corazón y la omnipotencia de la Providencia Divina que los guía! Nací en Röken, junto a Lützen, el 15 de octubre de 1844; en santo bautismo recibí el nombre de Friedrich Wilhelm. Mi padre era predicador de este lugar y de los pueblos vecinos Michlitz y Bothfeld. ¡El modelo perfecto de un clérigo rural! Dotado de espíritu y corazón, adornado con todas las virtudes de un cristiano, tuvo una vida callada y humilde, pero feliz; fue querido y respetado por todos cuantos le conocían. Sus finos modales y su ánimo sereno embellecían las reuniones a las que se le invitaba. Desde el momento en que aparecía se hacía merecedor del aprecio de todos. Sus horas de ocio las dedicaba a las bellas letras, las ciencias y la música. Poseía una notable habilidad como pianista, especialmente en la improvisación de variaciones. [... ... ...] [falta una página arrancada del manuscrito]. La aldea de Röcken se encuentra a media hora de camino de Lützen, al borde mismo de la carretera comarcal. Rodeada de bosques y estanques, es tan bella que el caminante al que por allí conduce su ruta no tiene por menos que dirigirle una amistosa mirada. Sobre todo, llama la atención la torre de la iglesia cubierta de musgo. Todavía puedo acordarme bien de cuando una vez iba con mi querido padre de Lützen a Röcken y, a medio camino, anunciaron las campanas con tono solemne la fiesta de Pascua. Ese tañido resuena tan a menudo una y otra vez en mi interior, que incluso ahora, desde la distancia, me hace recordar con melancolía la añorada casa paterna. ¡Con qué viveza recuerdo el camposanto! ¡Cuántas preguntas no haría, al ver la antigua, antiquísima cámara mortuoria, acerca de los féretros y los negros crespones, de las viejas inscripciones de las lápidas y los sepulcros! Pero si ninguna de estas imágenes desaparece de mi alma, la que menos olvidaré es la del edificio tan entrañable de la casa parroquial, puesto que con tanta fuerza ha quedado grabado en mi memoria. La casa fue construida hacía poco tiempo, en 1820, y por eso se hallaba en muy buen estado. Algunos escalones conducían a la planta baja. Todavía puedo acordarme de la habitación de estudio en el último piso. Las hileras de libros, entre ellos algunos con estampas, y la gran cantidad de pergaminos, hacían de este lugar uno de mis preferidos. Detrás de la casa se extendía un prado de hierba y árboles frutales. Una parte de éste solía cubrirse de agua en primavera, al tiempo que, como de costumbre, también se inundaba la bodega. Ante la vivienda se abría el patio, con el granero y los establos, que conducía al jardín de las flores. Bajo las pérgolas y en los bancos del jardín transcurría casi todo mi tiempo. Tras el vallado verde estaban los cuatro estanques, rodeados por una floresta de sauces. Mi mayor placer consistía en poder ir de un lado para otro entre ellos, admirar el reflejo de los rayos del sol en el espejo de sus superficies y entretenerme atisbando los juegos de los audaces pececillos. Aún debo mencionar algo que siempre me llenó de secreto temor. En una parte de la lóbrega sacristía de la iglesia había una imagen de San Jorge, esculpida en piedra con gran habilidad y de un imponente tamaño. La majestuosa figura, las armas temibles y la penumbra poblada de misterios hacían que la contemplase con miedo. Según cuenta la leyenda, los ojos del santo brillaban de una manera horrible, y todos cuantos lo veían quedaban sobrecogidos de pavor. En torno al camposanto se extienden pacífica y sosegadamente las alquerías y los huertos de los campesinos. La paz y la armonía reinan en cada cabaña, siéndoles ajeno el tumulto de las pasiones. Los habitantes del pueblo sólo lo abandonan en contadas ocasiones, si acaso en la época de las ferias anuales, cuando pandillas de muchachos y de mujeres se acercan hasta la animada Lützen para admirar el gentío y el esplendor de las mercancías. Normalmente, Lützen es una ciudad sencilla y pequeña, que no muestra a simple vista su importancia histórica. Dos veces fue escenario de extraordinarias batallas, su suelo bebió la sangre de la mayoría de las naciones europeas. Aquí se elevan gloriosos monumentos que proclaman con lengua elocuente la memoria de los héroes caídos. A una hora de Röcken se encuentra Poserna, famosa por ser el lugar de nacimiento de Seume, aquel auténtico patriota, hombre leal y excelente poeta. Desgraciadamente, ya no se conserva su casa. Desde 1813 estaba en ruinas; ahora, un nuevo propietario ha construido otra, grande y hermosa, en el mismo sitio. El pueblo de Sössen, situado a tres cuartos de hora de distancia, es también interesante debido a un túmulo prehistórico que fue desenterrado allí hace muy poco tiempo. Mientras nosotros vivíamos tranquilos y felices en Röcken, violentos acontecimientos conmocionaron a casi todas las naciones europeas. La mecha estaba ya dispuesta desde hacía muchos años en todas partes; sólo hizo falta una pequeña chispa para que se organizase el incendio. De la lejana Francia llegó el primer eco de las armas y el primer canto de guerra. La terrible Revolución de Febrero en París se propagó por todas partes con inusitada rapidez. «Libertad, igualdad y fraternidad» fue la consigna que resonó por todos los países; tanto el hombre humilde como el notable alzaban el acero, unos por una parte y otros por otra, contra el Rey. La lucha revolucionaria parisina fue secundada por la mayoría de las ciudades prusianas y, a pesar de la rapidez con la que se la reprimió, se mantuvo vivo en el pueblo aún por mucho tiempo el anhelo de una «República Alemana». A Röcken no llegaron las oleadas de la insurrección, aunque todavía recuerdo bien el paso por la carretera de algunos carros cargados con grupos de gentes jubilosas y banderas hondeando al viento. Durante esta época fatal tuve además un hermanito, que en el santo bautismo recibió el nombre de Karl Ludwig Joseph, un niño adorable. Hasta entonces siempre nos habían sonreído la fortuna y la felicidad, nuestra vida transcurría sosegadamente como un luminoso día de verano; pero de pronto se formaron negras nubes, los rayos hendieron el espacio y el cielo descargó sus golpes demoledores. En septiembre de 1848 mi amado padre enfermó «psíquicamente» de manera repentina. Sin embargo, todos nosotros nos consolábamos pensando en un rápido restablecimiento. Siempre que un día se sentía un poco mejor, pedía que le dejasen predicar e impartir horas de catequesis, pues su espíritu inquieto no podía permanecer inactivo. Varios médicos se esforzaron en identificar la esencia de la enfermedad, pero no obtuvieron éxito alguno. Entonces hicimos venir hasta Röcken al famoso doctor Opolcer, que se encontraba en Leipzig por aquellos días. Ese hombre extraordinario encontró enseguida el lugar en el que tenía que localizarse la enfermedad. Para nuestro espanto diagnosticó un reblandecimiento cerebral, que aunque aún no era desesperanzado, sí era muy peligroso. Mi querido padre tuvo que padecer terribles dolores, pero la enfermedad no remitía, sino que de día en día se manifestaba con mayor intensidad. Finalmente hasta le privó de la vista, por lo que tuvo que soportar en eterna oscuridad el resto de su suplicio. Esta situación se prolongó todavía hasta julio de 1849; entonces llegó el día de la liberación. El 26 de julio cayó en un profundo letargo del que apenas si despertaba de vez en cuando. Sus últimas palabras fueron: «¡Fränzchen, Fränzchen! ¡Ven! ¡Madre, escucha, escucha...! ¡Ay, Dios!» Después se durmió callada y dulcemente. el 27 de julio de 1849. Cuando me desperté por la mañana, sentí a mi alrededor llorar y sollozar desconsoladamente. Mi querida madre entró en la habitación bañada en lágrimas, prorrumpiendo en lamentos: «¡Ay Dios! ¡Mi pobre Ludwig ha muerto!». A pesar de que yo era todavía muy joven e inexperto, tenía ya una idea de lo que era la muerte; el pensamiento de saberme separado para siempre de mi querido padre me sobrecogió de pronto y comencé a llorar desconsoladamente. Los días siguientes transcurrieron entre lágrimas y preparativos para el entierro. ¡Oh Dios! ¡Yo era un huérfano sin padre y mi querida madre, viuda!... El 2 de agosto se confiaron al seno de la tierra los restos mortales de mi amado padre. La tumba había sido mamposteada a expensas de la comunidad. La ceremonia comenzó a la una del mediodía, al toque de todas las campanas. ¡Nunca dejaré de oír sus sordos tañidos!, ¡Jamás podré olvidar la lúgubre y susurrante melodía del lied «Jesús es mi esperanza»! Por todas las galerías del templo tronaba la música del órgano. Se había congregado una gran multitud de parientes y conocidos, casi todos los clérigos y los maestros de los alrededores. El Sr. pastor Wimmer pronunció el sermón en el altar, el superintendente Wilke habló en la tumba y el Sr. pastor Oßwalt, en la bendición. Después se bajó el féretro, cesaron las graves palabras del sacerdote y el más querido de los padres nos fue arrebatado a sus deudos. Un alma creyente perdía la tierra, una piadosa recibía el cielo. Cuando se priva a un árbol de su copa, se marchita, se vuelve estéril y los pajarillos abandonan sus ramas. A nuestra familia se le había privado de su cabeza principal; toda alegría abandonó nuestros corazones, dominándonos una profundísima tristeza. Pero cuando apenas comenzaban a cicatrizar las heridas, de nuevo fueron dolorosamente desgarradas. Por aquel entonces soñé que oía música de órgano en la iglesia, como la que se toca en los funerales. Al intentar averiguar su causa, se abrió de pronto una tumba y vi salir de ella a mi padre, envuelto en su mortaja. Entró apresuradamente en el templo y enseguida volvió a salir con un niño pequeño en brazos. La losa de la sepultura se abrió, mi padre entró dentro y la tapa cayó otra vez sobre la abertura. En ese mismo instante cesó de sonar la tenue música de órgano y me desperté. El día que siguió a esta noche, el pequeño Joseph se sintió mal de repente, comenzó a tener espasmos y murió a las pocas horas. Nuestro dolor fue inmenso. Mi sueño se había cumplido por entero. Además, el pequeño cuerpo pudo ser todavía depositado en los brazos de nuestro padre. El Dios Celestial fue el único amparo y consuelo que tuvimos en esta doble desgracia. Esto sucedió a finales de enero de 1850... Se acercaba el tiempo de separarnos de nuestro querido Röcken. Todavía me acuerdo del último día y la última noche que pasamos allí. Al atardecer, jugué con otros niños sabiendo que ésa sería la última vez. La campana vespertina extendía su melancólico tañido sobre los campos, un mate oscuro se cernía sobre la tierra, en el cielo brillaban la luna y las trémulas estrellas. No pude dormir mucho tiempo. A las doce y media de la noche bajé otra vez al patio. Estaban cargando los carros. La luz tenue de los fanales iluminaba melancólicamente la escena. En aquel momento me parecía imposible que mi hogar pudiese estar en otra parte. ¡Qué doloroso era separarse del pueblo en donde habíamos sentido tanta alegría y tanto dolor, donde quedaban las queridas tumbas del padre y del hermanito, en donde los habitantes del lugar nos habían tratado siempre con amor y amistad! Apenas iluminó la aurora los campos, ya se encontraba el coche rodando por la carretera, llevándonos hacia Naumburg, donde nos esperaba un nuevo hogar. ¡Adiós, adiós, querida casa paterna! La abuela, acompañada de tía Rosalie y la sirvienta, viajaba delante, y nosotros las seguíamos tristes, muy tristes. En Naumburg nos esperaban tío Dächsel, tía Riekchen y Lina. El alojamiento que se había dispuesto para nosotros se hallaba en la Neugasse y pertenecía al comisionista de ferrocarriles Otto. Era algo horrible, tras nuestra estancia de tantos años en el campo, vernos ahora obligados a vivir en la ciudad. Por eso evitábamos las sombrías calles y buscábamos los espacios libres como pájaros que quisieran escapar de su jaula. Pues eso nos parecían entonces los habitantes de la ciudad. Cuando vi por primera vez el parque urbano se supone que dije con alegría infantil: «¡Oh, mirad! ¡Verdaderos árboles de Navidad!». Todo me parecía en aquellos primeros tiempos nuevo y desconocido. Las imponentes iglesias y demás edificios, la plaza del mercado con el ayuntamiento y las fuentes; tal cantidad inusitada de gente despertaba en mí gran admiración. Me causaba mucha extrañeza el notar que, por regla general, no toda la gente se conocía entre sí, a diferencia del apacible pueblecito en el que nadie era desconocido para los demás. Y lo que más incómodo me resultaba eran las largas calles adoquinadas. El camino a casa de la tía me parecía que duraba casi una hora. Por lo demás me integré muy pronto en la vida ciudadana; en los primeros cinco minutos hice amistad con todos los de casa. Arriba, en la buhardilla, vivían un carretero y su mujer, gente mayor muy honrada. Mi primera visita fue para ellos: gran admiración me causaron los enseres antiguos, los grabados y las habitaciones. Más tarde fui presentado como alumno al director de la escuela pública. Debo decir que, aunque al principio me encontraba un tanto confundido entre tanto niño, como ya papá y el señor maestro me habían enseñado algo en Röcken, enseguida comencé a progresar con rapidez. Ya por aquel entonces empezaba a revelarse mi carácter. En el transcurso de mi corta vida había visto ya mucho dolor y aflicción y por eso no era tan gracioso y desenvuelto como suelen ser los niños. Mis compañeros de escuela acostumbraban a burlarse de mí a causa de mi seriedad. Pero esto no ocurrió sólo entonces, no, también después, en el instituto e incluso más tarde, en el Gymnasium. Desde la infancia busqué la soledad. Donde mejor me encontraba era en aquellos lugares en los que, sin ser molestado, podía abandonarme a mí mismo. Por lo general, esto sucedía en el templo abierto de la Naturaleza, en donde experimentaba la más verdadera de las alegrías. Una tormenta me ha producido siempre una impresión muy hermosa; el lejano retumbar del trueno y el brillo amenazador de los relámpagos no hacían más que acrecentar mi respeto a Dios. Pronto conocí también a mis futuros amigos: Wilhelm Pinder y Gustav Krug. Pero no fue hasta que entré en el Instituto del candidato Weber cuando surgió nuestra verdadera amistad. Ésta sólo se afianza si la anudan las mismas alegrías y penas; pues tan sólo allí donde los acontecimientos de nuestra vida se rozan con los de otro se unen también las almas. Cuanto más cercana sea la conexión externa, más firme será la interna. El Sr. candidato Weber, buen cristiano y excelente maestro, conocía nuestra amistad y procuró no entorpecerla nunca. Aquí se colocó la piedra angular de nuestra educación futura. En efecto, junto a excelentes horas de enseñanza religiosa, también recibimos las primeras lecciones de griego y latín. No estábamos sobrecargados de trabajo y por eso teníamos también tiempo suficiente para ocuparnos de nuestros cuerpos. En el verano se organizaban con mucha frecuencia pequeñas excursiones por los alrededores. Así, visitamos los hermosos castillos vecinos de Schöniburg y Goseck Freiburg; después, también Rudelsburg y Saaleck, acompañados, como de costumbre, por el instituto entero. Una excursión en grupo es siempre algo muy excitante: entonábamos canciones populares, practicábamos toda clase de juegos divertidos y, cuando el camino atravesaba un bosque, nos disfrazábamos con ramas y follaje. Los castillos retumbaban con el estruendo salvaje de los camaradas, y esto me hacía pensar en los festines de los antiguos caballeros. En los patios y bastiones se organizaban torneos, de tal manera que era como si reviviésemos en miniatura la época maravillosa de la Edad Media. Después, subíamos a los altos torreones y atalayas para contemplar desde allí arriba el espectáculo del valle dorado por la luz del atardecer, hasta que, al fin, cuando la niebla bajaba a los prados, regresábamos a casa exultantes de júbilo. Todos los años, por primavera, hacíamos una fiesta que, para nosotros, sustituía a la de la cereza. Nos desplazábamos hacia Rossbach, una pequeña aldea cercana a Naumburg, en donde dos patos esperaban nuestras ballestas. Se disparaba con gran denuedo, el Sr. candidato Weber repartía los premios y todo era alegría y alborozo. En los bosques cercanos jugamos después a guardias y ladrones, pero de manera tan salvaje que los palos y las peleas no cesaban hasta que por fin el candidato Weber anunciaba la hora de regresar. Por aquella época todas las miradas se dirigían con inquietud al desarrollo del conflicto que se había desatado entre Turquía y Rusia. Los rusos habían ocupado enseguida los principados turcos en el Danubio, Moldavia y Valaquia, amenazando la «Sublime Puerta». Los turcos parecían ser absolutamente imprescindibles para mantenerla estabilidad de Europa, por lo que, tanto los austríacos como los prusianos y las potencias occidentales se pusieron a su favor. Pero todos los intentos de mediación de las cuatro grandes potencias no ejercieron en el Zar Nicolás el efecto deseado. La guerra continuaba y, finalmente, Francia e Inglaterra armaron su ejército y su flota, enviándolos en ayuda de los turcos. El escenario bélico se trasladó a Crimea y los enormes ejércitos sitiaron Sebastopol, lugar donde se encontraba el gran ejército ruso a las órdenes de Menschikopf. Estos acontecimientos eran para nosotros algo muy excitante; enseguida tomamos partido por los rusos y, enfurecidos, incitamos a todo amigo de los turcos a presentar batalla. Como teníamos soldados de plomo, e incluso juegos de construcción, no cesábamos de imaginarnos las batallas y el asedio. Levantamos defensas de tierra y cada uno se las ingeniaba para hacerlas inexpugnables. Todos compilábamos pequeños libros que denominábamos «de estratagemas de guerra», mandábamos fundir balas de plomo y aumentábamos constantemente el grueso de nuestros ejércitos con nuevas adquisiciones de soldados. Habitualmente excavábamos un foso siguiendo el plano del puerto de Sebastopol, reconstruyendo fielmente las fortificaciones defensivas y llenando de agua el foso así excavado. Confeccionábamos previamente una gran cantidad de proyectiles de brea, azufre y salitre que, después de haber sido prendidos, disparábamos contra barcos de papel. Enseguida ardían con luminosas llamaradas que aumentaban nuestro entusiasmo. Era verdaderamente un espectáculo muy hermoso ver los proyectiles de fuego silbar rompiendo la oscuridad, cosa que sucedía a menudo, cuando nuestros juegos se alargaban hasta el anochecer. Por último, acostumbrábamos a quemar la flota entera y todas las bombas, con lo que, a veces, las llamas llegaban a alcanzar más de dos pies de altura. Pero no solamente viví tiempos felices con mis amigos, sino también en casa, con mi hermana. Asimismo, nosotros dos edificábamos fortalezas con los juegos de construcción; precisamente, gracias a tanta práctica aprendí todas las sutilezas arquitectónicas. En realidad, todo lo que encontrábamos sobre el arte de la guerra era saqueado tan exhaustivamente que adquirí un gran conocimiento de la materia. Tanto enciclopedias como los libros militares más modernos enriquecían nuestras colecciones; quisimos El abuelo de Pobles: David Ernst Oehler, abuelo maternoincluso confeccionar conjuntamente un gran diccionario militar, y ya habíamos trazado planes gigantescos... Pero no deseo anticiparme; todavía tengo más recuerdos que mencionar de aquel tiempo. Un día que estaba en Pobles con mis abuelos llegó una notificación del director del orfanato de Halle anunciándonos que estaba dispuesto a acogerme entre el número de huérfanos de la institución. El abuelo de Pobles y la abuela de Naumburg estaban de acuerdo, pero, a pesar de ello, mi mamá no pudo decidirse y escribió al señor director rehusando su ofrecimiento. Algo gané con esto: el sello del orfanato para mi colección. A mi edad casi todos los escolares tenían una, que ampliaban como mejor podían. De este tiempo provienen mis primeras poesías. Por lo general, suelen describirse en estos primeros intentos poéticos escenas de la naturaleza. Acaso no se siente exaltado todo joven corazón por imágenes fabulosas? ¿no es lo más normal que desee expresarlas en palabras, y sobre todo en versos? Tenebrosas aventuras marinas y tormentas de fuego fueron los argumentos de mis primeras composiciones. Sin poseer modelo alguno, apenas tenía idea de cómo se imita a un poeta, por eso componía mis poesías como me las inspiraba el alma. Por supuesto que compuse versos muy malos, y casi cada poema adolecía de torpezas expresivas. Sin embargo, este La abuela de Naumburg: Erdmuthe Nietzscheprimer período me es mucho más querido que el segundo, al que más tarde me referiré. Sobre todo, fue siempre mi intención escribir un pequeño libro para leerlo inmediatamente después. Todavía poseo esa pequeña vanidad; pero entonces todo se quedaba en planes y muy rara vez comenzaba algo. Como apenas si dominaba la rima ni la versificación y avanzaba lentamente buscando la palabra adecuada, componía versos libres. Todavía guardo muchas de aquellas poesías. En una de ellas, para describir la inconstancia de la fortuna hice que un viajero se adormeciese entre las ruinas de Cartago. Un dios le mostraba en sueños a su alma lo afortunada que había sido aquella ciudad en otros tiempos y, a continuación, los golpes del destino que la habían asolado; finalmente, despertaba. Todavía conservo algunas composiciones de aquéllas; leyéndolas ahora observo que ninguna contiene el más mínimo destello de poesía. Mediante las exposiciones anuales se nos introdujo en la pintura. En nuestra juventud nos acostumbramos a imitar aquello que nos gusta. Este espíritu de imitación es, sobre todo, muy acentuado en los niños, que se lo representan todo con facilidad, pero sólo lo que particularmente les complace. Será muy difícil que un jovencito aprenda las maneras de un poeta o un escritor que desprecia. ¿No ocurrirá algo parecido en los niños, incluso aunque su juicio no posea aún la suficiente agudeza y no esté maduro su entendimiento? Hasta ahora sólo he mencionado a mis amigos por sus nombres. Quiero describirlos a continuación un poco más de cerca, pues tanto sus alegrías como sus penas estarán estrechamente ligadas a las mías de aquí en adelante: Uno de ellos se Gustav Krug en 1863llama Gustav Krug o, con su nombre completo, Clemens Felix Gustav Krug, nacido el 16 de noviembre. Era el hijo del consejero áulico de apelación Krug en Naumburg, un gran virtuoso y amante de la música que había compuesto unas cuantas piezas excelentes, entre otras, algunas sonatas premiadas y unos cuantos cuartetos. Este hombre, de alta e imponente figura, de rostro serio y espiritual, de reconocida probidad, me producía una notable impresión. Tenía un maravilloso piano de cola que me atraía hasta tal punto que, a menudo, permanecía parado ante su casa escuchando discretamente las sublimes melodías de Beethoven que con él interpretaba. Mendelssohn-Bartholdy era muy amigo suyo, igual que los hermanos Müller, los famosos virtuosos del violín a los que también yo había tenido la dicha de escuchar una vez. En su casa se reunía habitualmente un selecto círculo de amigos de la música y todo aquél intérprete que deseaba presentarse en Naumburg, buscaba una recomendación del Sr. consejero Krug. En tal familia se educó Gustav. Naturalmente, se le inició desde la infancia en el disfrute de la música. Así, aprendió muy deprisa a tocar el violín, pues no escatimó esfuerzo alguno hasta conseguirlo. Más tarde la música llegó a serle tan necesaria, que creo que si se la quitaran, sería como si le robasen la mitad de su alma. ¡Cuántas veces asistimos juntos a conciertos, intercambiándonos mutuamente nuestra opinión, probábamos esto o aquello y nos lo interpretábamos el uno al otro! Pero aparte de esto, por ejemplo, en nuestros juegos de fortalezas, también éramos los mejores amigos; él era el más ferviente defensor de los rusos, participando con vivísimo interés en los acontecimientos del asedio de Sebastopol. Para estar al día nos procurábamos libros y mapas, comunicándonos constantemente el uno al otro nuestros respectivos saberes. En dichos juegos defendía con pasión su territorio, y raramente podía vencérsele. Poseía en todo una notable tenacidad; si empezaba algo que le resultase agradable, no descansaba hasta darlo por terminado. Esto se veía extraordinariamente en su forma de tomar apuntes y en su capacidad organizativa. No obstante, en ocasiones iba demasiado lejos con esa tenacidad; ocurría así, que una vez concebida una opinión no se desprendía fácilmente de ella, resultando inútiles los esfuerzos que uno hacía por convencerle incluso cuando aquella opinión era injusta. Se mostraba además muy orgulloso de no ocuparse de cosas vulgares. Sin embargo, le aprecio mucho, y también él me ha honrado constantemente con la misma amistad. Siempre hemos sido compañeros de escuela, una prueba elocuente de la similitud de nuestros conocimientos... Mi otro amigo se llama Wilhem Pinder alrrededor de 1860Eduard Wilhelm Pinder y nació el 6 de julio de 1844. Su padre era consejero real del juzgado de Apelación en Naumburg y poseía un ingenioso carácter. Su comportamiento refinado y desenvuelto hacía que se le quisiera en todas partes y también la alta estima en que se tenían su piedad y cordura cristiana. Los teólogos que, de vez en cuando, se congregaban en Naumburg con motivo de alguna festividad, tenían por costumbre reunirse en su casa para conversar. Asimismo, era presidente de misiones y asociaciones benéficas, y con el ejemplo de sus acciones piadosas ejercía más influencia que muchos predicadores. También era incansable en el esfuerzo de embellecer Naumburg, por lo que se le conocía y estimaba en todas partes. Honesto padre de familia, era además, un digno modelo en cuanto al cuidado con el que atendía las obligaciones de su cargo. Durante sus horas de ocio buscaba, tanto él como los suyos, conocer las obras más importantes del mundo del arte y de la literatura, y su juicio ecuánime y sus ingeniosas observaciones hacían que la belleza de aquéllas apareciese bajo su justa luz. Como Wilhelm era por naturaleza muy enfermizo, sus padres estaban siempre preocupados por su salud, y, por lo demás, efectivamente había que tratarlo con muchos cuidados. Sin embargo, por muy numerosas que fueran las enfermedades de su cuerpo, tanto más robustamente se desarrollaba su espíritu. Casi siempre realizábamos nuestras tareas en común; por eso nuestros pensamientos e ideas mostraban grandes coincidencias. Como, al contrario que Gustav, Wilhelm era mucho más apacible, el trato con ambos suponía una gran ventaja para mí. Wilhelm tomaba sus resoluciones con el mayor cuidado posible; pero, una vez tomada una determinación, proseguía el camino comenzado, sin descansar hasta llegar a la meta deseada. Su aplicación como estudiante fue siempre modélica; los profesores le tenían en gran estima. Algunas veces parecía no participar demasiado en determinadas empresas, pero, en realidad, sólo se trataba de una apariencia: lo que confundía era que él no manifestaba exteriormente sus intereses con pasión o vehemencia. Pero creo que tal vez en su fuero interno era más firme que Gustav. Su cariñoso comportamiento para conmigo y para cualquier otro con quien entraba en relación le aseguraba el afecto de todo el mundo. En realidad, nadie le odiaba. Más tarde, cuando creció nuestro interés por la poesía, nos hicimos inseparables, sin que nos faltase nunca materia para nuestras conversaciones. Nos comunicábamos nuestras ideas sobre poetas y escritores, hablábamos acerca de las obras que habíamos leído y de las novedades literarias, elaborábamos planes conjuntamente, intercambiábamos nuestros poemas y no descansábamos hasta abrirnos por entero nuestros corazones. Éstos eran mis amigos, con quienes la amistad ha ido acrecentándose a lo largo de los años. Sí, es algo grande y noble tener amigos verdaderos; Dios hace más hermosa nuestra vida al concedernos compañeros que aspiren a los mismos objetivos que nosotros. En lo que a mí respecta, debo dar gracias al Señor del Cielo en este sentido, pues sin mis amigos nunca hubiese llegado a sentirme bien en Naumburg. En tanto que ganaba amigos verdaderos, cada vez me resultaba más querida la estancia en este lugar, y sería muy doloroso para mí tener que dejarlo. Añadiré que nunca nos habíamos separado, exceptuando la época de vacaciones, cuando me marchaba de viaje con mi madre y mi hermana. Por aquel entonces íbamos normalmente a Pobles; una vez, sin embargo, por satisfacer el deseo de nuestra querida tía de Plauen, permanecimos allí algunas semanas. Como los acomodados fabricantes del lugar son también nuestros parientes, la estancia fue de lo más agradable. Por lo demás, Plauen es una ciudad muy bonita, casi todos sus edificios son nuevos y techados con pizarra, de muy vistosa apariencia. A pesar de que un gran incendio destruyó tres cuartas partes de la ciudad, ésta volvió a ser edificada y, así, surgió de sus cenizas una Plauen mucho más hermosa que la de antes. También me acuerdo de nuestra temporada en Nirmsdorf, donde era pastor el querido y buen tío. Aún recuerdo bien cómo la luna del crepúsculo esparcía su luz sobre mi lecho, cómo ante mí contemplaba la dorada vega que refulgía como cubierta de plata; y, cómo después, la tía Auguste declamaba: Ha salido la luna, brillan las doradas estrellitas... Nunca olvidaré aquella época. Me referiré ahora al segundo período de mi poesía; después, haremos un recorrido por Naumburg. Si bien mis primeros versos eran torpes y pesados en cuanto a forma y contenido, en los de mi segundo período intenté expresarme en un lenguaje ornamentado y brillante. Pero no logré más que hacer de la elegancia afectación, y retórica y floritura inútil del lenguaje brillante. Además, faltaba en ellas lo principal: las ideas. En cualquier caso, el primer período supera con mucho, precisamente por esto, al segundo, aunque se ve cómo aún no se pisa tierra firme, se vacila de extremo a extremo y sólo se alcanza el descanso en la dorada vía media. Pero ya he escrito suficiente. Vamos, demos una vuelta por la ciudad. Entremos por la bonita Jakobsthor. Si ahora bajamos por la bella y ancha calle de casas antiguas llegaremos a la plaza del mercado. Mira, justo ante ti se sitúa el ayuntamiento. Pero, ¡qué grande es! ¡Qué extensión! Sus cuatro frentes prácticamente forman cuatro calles y su torrecita se eleva, sombría, hacia el cielo. Ese color gris oscuro, sus antiquísimos salidizos, hacen que siempre lo contemple con respeto. Si ahora vuelves tu mirada hacia la derecha, sí, ahí, en el centro, verás ¡la casa verde! ¡Ésa es la vivienda de los Pinder! Aquí vive el consejero Krug y la abuela Pinder, la honorable propietaria de la casa. Se cuenta que Federico el Grande se alojó aquí, e incluso Napoleón; aún se conserva en ella un gran águila que data de aquel tiempo. (Por cierto, ¡un transparente! ¡No vaya a pensarse en un pájaro! También Napoleón puede compararse a una de esas águilas de pergamino, cuando se le retiró la lámpara que lo iluminaba por detrás, quedó convertido en miserable papel y se le apartó en un rincón). A la izquierda del ayuntamiento Catedral de Naumburgpuedes ver sobresalir la elevada y noble iglesia parroquial. ¡Mira qué edificio más feo hay delante de ella! ¿No te parece que si fuese derribado dejaría de entorpecer la vista de la casa del Señor? Tras la iglesia se encuentra el Real Tribunal de Guerra, que con sus dos altos frontispicios sobresale por encima del mercado. Dejemos a un lado la iglesia, ya tendremos alguna vez ocasión de contemplarla detenidamente. ¡Vamos a pasear por la Priestergasse! Nada más comenzar está la escuela de párvulos. Ahora se encuentra en muy buen estado, cosa que hay que agradecer a su actual director, el excelente doctor Neumüller. Pegada a ella nos topamos con la prefectura. Como el querido prefecto Jahr ha sido trasladado a Eisleben, quedando así el cargo vacante, esperamos con impaciencia al nuevo clérigo, el señor prefecto Hammer. A este edificio se adosan las restantes viviendas de los clérigos hasta terminar en el descampado donde comienza la propiedad de nuestro casero. A través de un gran portalón llegamos a un amplio patio con muchos edificios secundarios, hasta que alcanzamos la vivienda principal, que, con su fachada, remata en esquina con la Neugasse. Si bajamos un poco más por esa calle, encontraremos enseguida el alto y hermoso edificio del alcalde Rasch. El final de la calle lo forma el vistoso edificio presidencial, que ahora posee el Sr. Pr. Koch. A la derecha de éste se encuentra una preciosa casa, a la que yo he ido tan a menudo y en donde se enriquecieron un poco más los conocimientos que yo ya poseía. Es, naturalmente, el Instituto del señor Weber. El buen hombre oficia también ahora de pastor en la cercana iglesia de San Othmar; a pesar de ello, sigue con su escuela, que ahora ha sido trasladada a un edificio oficial. ¡Pero sigamos! Ante la casa se extienden campos de césped y arboledas, hasta la Salzthor. Las garitas de la guardia, a ambos lados, están adornadas con simples columnas dóricas, causando un efecto muy llamativo. Algo más lejos, hacia arriba, aparecen otra vez dos casas de aspecto agradable. Ambas han sido construidas hace muy poco tiempo y conforman el inicio de la Salzstraße. Si las dejamos a un lado y proseguimos nuestro camino llegaremos a la Linderstraße, que en el medio está plantada de tilos, formando una avenida. Hacia la mitad, ésta se eleva paulatinamente, enlazando en su parte superior con las calles Steinweg y Herrengasse. Quiero mencionar esta última a pesar de sus antiguas y tétricas edificaciones, porque en ella está la vivienda del consejero Pinder. También se encuentra allí la librería Domrich. Quiero mencionar además la parte del ayuntamiento que da a esa calle, pues en ella se han celebrado a menudo bailes y conciertos. Bien, ya hemos visto bastante; será más otra vez. El día de la Ascensión fui a la iglesia parroquial y escuché el coro sublime de El Mesías : ¡el Aleluya! Me sentí embriagado por completo, comprendí que así debía de ser el canto jubiloso de los ángeles entre cuyos arrebatos vocales Jesucristo ascendió a los cielos. Inmediatamente tomé la firme determinación de componer algo parecido. Al salir de la iglesia puse manos a la obra, alegrándome como un chiquillo con cada acorde que hacía sonar. Como seguí practicando la composición en años sucesivos, considero que he ganado mucho con ello, ya que sobre todo aprendí el arte de improvisar un poco mejor gracias a su estudio. A causa de esto se me terminaban enseguida las ingentes cantidades de papel pautado. Además, concebí un inusitado odio hacia todo lo que fuese música moderna y no clásica. Mozart y Haydn, Schubert y Mendelssohn, Beethoven y Bach, eran los pilares sobre los que se fundaban tanto la música alemana como la mía. También escuché por aquel entonces varios oratorios. El Requiem, profundamente turbador, fue el primero; las palabras Dies Trae, dies illa, me llegaron hasta la médula de los huesos. ¡Y ese Benedictus, realmente celestial! A menudo asistí a varios ensayos. Como las misas de ánimas se ofician habitualmente el día de Todos los Santos, la mayoría de los ensayos tenían lugar hacia la caída de la tarde, en el neblinoso otoño. Así, me sentaba en la sagrada semioscuridad de la iglesia para escuchar en la intimidad las sublimes melodías. Debo mencionar aquí al excelente director de orquesta Wettig, un músico tan experto en la dirección como en la composición. Mantenía a su pequeño coro en un orden modélico y dirigía también a los demás grupos de las asociaciones de manera excelente; por lo demás, se le consideraba el mejor maestro de Naumburg. Su mujer, que había sido anteriormente cantante de ópera, colaboraba cuanto podía por embellecer cada representación musical. Aparte de éstos, tenemos otros dos directores en Naumburg: Otto Claudius, presidente de la anterior sociedad coral, un hábil compositor, pero también un hombre muy vanidoso y pedante; y Fuckel, que dirigía el coro municipal. Además de esas composiciones escuché también el Judas Macabeo de Händel y, sobre todo, La Creación de Haydn. Asistí también a la audición del delicado e ingenioso Sueño de una noche de verano de Mendelssohn. ¡Esa maravillosa obertura! Me parece como si una etérea procesión de elfos danzase en la noche, plateada por el El Domgymnasium de Naumburgresplandor de la luna. Pero quiero continuar con mi relato, pues ahora llega una época muy importante para mí. ¡Entré en el Gymnasium! Se nos llevó ante el director, un hombre bueno y amable, que tras un breve examen nos inscribió en la quinta clase. Sólo yo sé con cuánto temor crucé por vez primera la pequeña puerta que me conducía a la escuela. Como nos lo habíamos imaginado todo mucho más terrible de lo que en realidad era, la consiguiente desilusión fue, para nosotros, un éxito. El ordinarius responsable de la quinta clase era el Sr. doctor Opitz, conocido por su originalidad como doctor «¡Oe!», el «ojos-torcidos» o «el poeta». De aquí el siguiente verso: Opitz terribili sonitu oê, oê !¡y que a él le vaya bien! ¡dixit! Pero, aparte de esto, hacia lo posible por enriquecer nuestros conocimientos. Los suyos eran también extraordinarios; sin embargo, no poseía el talento de aclarar cosa alguna a sus alumnos. Lo que más dolor me producía era la clase de religión, que era verdaderamente deplorable y que, además, duraba hasta el mediodía. Debo añadir otra cosa: mientras pertenecía a los de quinto, se impuso también algo así como una especie de «orgullo quintano». Es peculiar que, sintiéndonos un tanto adelantados y habiendo alcanzado un estadio más alto, pretendamos percibir, a la vez, una mayor gravedad en nuestro espíritu. En el tercer grado es cuando esto se manifiesta de forma más evidente. Nos sabemos incluidos entre el número de los alumnos de las últimas clases, y muchos ven como un privilegio el aparecer con cigarro y bastón para diferenciarse así de sus iguales. Hasta ahora nunca he podido imaginarme que un niño pueda experimentar el más mínimo placer en ello; considero ambas cosas mera vanidad. Hasta aquí, nuestra vida transcurría en Naumburg de la misma manera que fluye un arroyo tranquilo y transparente. Pero, de pronto, otra vez se oscureció la superficie; estalló una tormenta y la naturaleza hizo que una lluvia torrencial transformase las aguas en negras cascadas que transcurrían impetuosamente. Ya en Röcken, mi querida tía Auguste había estado siempre delicada, pero su mal empeoró terriblemente en Naumburg. Ningún médico pudo determinar cuál era la causa de su enfermedad, pero todos estaban seguros de que se trataba de una afección pulmonar. Como no pudieron ayudarla los múltiples medicamentos prescritos, el estado de la pobre tía fue empeorando cada vez más. Comenzaron entonces los días de canícula y el tío Edmund, de Pobles, quiso llevarme junto a los abuelos. Me despedí de todos, también de la querida tía. Aún puedo acordarme bien de cuánto lloró, y yo con ella. Fue la última vez que la vi. Un día llegó el cartero a Pobles con una carta. Angustiado, esperé inmóvil las noticias. Pero en cuanto escuché el principio, me salí afuera y lloré amargamente. Cuando a los dos días volví a Naumburg, la tía ya había sido enterrada. Según el juicio de los médicos que le hicieron la autopsia, fue la negra enfermedad la que acabó con su vida. Por lo visto, le había minado completamente un lóbulo pulmonar. Resulta un tanto singular que justamente muriera mi tía estando yo ausente, y que, después, también lo estuviera mi hermana cuando a los ocho meses murió la abuela. Esta querida, respetable matrona, que ya había perdido a varios de sus hijos, se sintió muy afectada a causa de esta última muerte. Con profundo dolor se lamentaba constantemente llamando a la difunta: «¡Mi Auguste! ¡Mi Auguste!» No mucho tiempo después, ella la siguió. Cuando el Sr. consejero Hunger fue enterrado a la edad de 82 años, la abuela comentó con melancolía: «Pronto, muy pronto volveremos a vernos». Ocho meses después de la muerte de la tía Auguste, se sintió indispuesta una mañana. Después, paulatinamente, fue sumiéndose en un tranquilo sueño, mientras que ya ninguno de nosotros concebía esperanza alguna por su querida vida. Mamá mandó buscar a Lisbeth, que se encontraba en Pobles. Cuando llegó por la tarde, no encontró ya a la abuela con vida. A las dos del mediodía se había quedado dormida plácidamente. El Padre Celestial sabe cuánto lloré entonces. Como la abuela había sido muy querida y respetada por todos los de Naumburg, el féretro estaba profusamente adornado con multitud de coronas y cruces. Es una característica notable del corazón humano que, si hemos vivido una pérdida muy grande, no nos esforcemos por olvidarla, sino que la mantengamos viva constantemente en nuestro interior, recordándola tan a menudo como podamos. Parece como si en esa insistencia en la repetición del relato de lo ocurrido se encontrase el debido consuelo para nuestro dolor. Todavía no he mencionado que por esa época se me trasladó a la cuarta clase. Teníamos como profesor al Sr. doctor Silver, un hombre al que llegué a apreciar mucho como maestro. Su discurso ingenioso y fluido, los conocimientos amplios y brillantes adquiridos paso a paso en todas las especialidades del saber humano, le diferenciaban con mucha ventaja de Opitz. Tenía, además, el talento de atraer la atención de los escolares. Con él tuvimos las primeras lecciones de griego, que nos parecieron muy difíciles. Sólo los versos me suponían mucho trabajo y dificultad, a pesar de que los componía de muy buena gana. Por lo general, al principio teníamos muchísima tarea, y puedo acordarme de que, habitualmente, trabajaba hasta las 11 y las 12 (era invierno) e incluso también tenía que levantarme por la mañana a las 5. Por esta época vivía ya en la nueva casa. En efecto, después de la muerte de la abuela consideramos conveniente separarnos, así que la tía Rosalie se alojó en otra vivienda diferente de la nuestra 23. Nos alojamos en casa de la viuda del pastor Harsheim, diligente maestra de la escuela pública de niñas, muy cumplidora de su deber. El bonito edificio lindaba con un jardín que tenía numerosas pérgolas y árboles frutales. Fue durante las vacaciones de verano cuando nos mudamos; también se tocó por primera vez en la recién estrenada vivienda el piano nuevo, pues tan sólo hacía dos días que lo habíamos comprado, ya que el viejo pertenecía ahora a la tía Rosalie. Justo delante de la entrada del jardín está la Iglesia de María Magdalena, de la que es prelado el Sr. pastor Richter. No hace mucho que ha sido ampliada y decorada muy bellamente con pinturas murales. Desde nuestra ventana disfrutamos de una vista muy bonita. La frondosa avenida, más allá, los viñedos de Spechzart y, a la derecha, la antiquísima Marienthor y la torre. En otoño, cuando los fuertes vientos han robado las hojas de los árboles, podíamos ver con absoluta claridad las fogatas y los fuegos de artificio y escuchar el júbilo y los petardos y disparos de la fiesta de los viñadores. También en verano podemos disfrutar del placer de escuchar bonita música militar todas las mañanas. Pero ahora me acuerdo de repente de algo que ocurrió cuando todavía vivíamos en la otra casa. También nuestro bienamado Rey honró Naumburg con su visita. Se hicieron grandes preparativos para la ocasión. Todos los escolares se adornaron con lazos de color blanco y negro y esperaban la llegada del padre de la patria con ansiedad. También nosotros nos apostamos a las 11 en la plaza del mercado. Poco a poco comenzó a lloviznar, el cielo se tornó oscuro y el Rey no acababa de venir. Dieron las 12, el Rey no llegaba; muchos niños se sentían hambrientos. Llovió de nuevo y todas las calles se enlodaron. Dio la una, la impaciencia alcanzó su grado más alto. Finalmente, a las 2 comenzaron a volar las campanas, el cielo sonrió, todavía con lágrimas en su mirada, a la entusiasmada y agitada muchedumbre; entonces oímos el estrépito de las carrozas y un vehemente «Hurra!» arrebató la ciudad. Saltando de alegría agitábamos nuestras gorras y rugíamos a voz en grito. (Toda la población industrial de Naumburg estaba apostada desde la Jakobsthor y a lo largo de la Herrenstraße portando banderas y vestida con sus ropas de día de fiesta). Un viento juguetón agitaba las incontables colgaduras que pendían de los tejados, zumbaban todas las campanas, la compacta multitud chillaba y deliraba y entre sus encendidos aplausos empujaba ceremoniosamente al coche hacia la catedral. Allí, en los nichos de la iglesia se situaban una gran cantidad de niñas con vestidos blancos y coronas de flores prendidas en el pelo. Aquí el Rey descendió del carruaje, elogió los preparativos y se retiró a la residencia que se le había destinado. Al anochecer, toda la ciudad estaba iluminada. Inusualmente, las calles bullían de gente. Las pirámides de guirnaldas junto al ayuntamiento y la catedral estaban cubiertas de lamparitas de arriba a abajo. Innumerables transparentes decoraban las casas. En la plaza de la catedral se prendieron fuegos artificiales, con lo que, a veces, el austero edificio se nos mostraba bajo una iluminación verdaderamente sobrenatural. A la mañana siguiente hubo maniobras militares en Wethau, a las que no dejé de acudir. Como ésa era la primera vez que veía algo así, y como entonces estaba muy interesado en el tema, las rápidas evoluciones ecuestres, los ataques y las retiradas me gustaron mucho. Todavía he de mencionar que el Rey contempló nuestra hermosa catedral y que, más tarde, hizo enviar para ella dos nuevas vidrieras decoradas, pero que, con mucha diferencia, eran muy inferiores a las antiguas. Y ahora otra cosa: un día llegó Gustav y, con rostro circunspecto, me comunicó la noticia de que Sebastopol había caído. Una vez que no quedó duda alguna sobre la veracidad de la noticia, nuestra furia se transformó inmediatamente en cólera contra los rusos, «que deberían haber sabido defender mejor la torre Malakoff». En fin, nos enojamos muchísimo. Enseguida nos acostumbramos a nuestro nuevo alojamiento. Entretanto, no dejábamos nunca de viajar durante las vacaciones. Habitualmente íbamos a Pobles: el querido abuelo, tan serio y tan cariñoso a la vez, la encantadora abuela, el tío y la tía; además, la auténtica comodidad alemana que reinaba en esa casa nos empujaba siempre más fácilmente hacia allí que hacia cualquier otro sitio. A mí, lo que más me gustaba era pasar las horas en el cuarto de estudio del abuelo revolviendo entre los libros y los cuadernos. En esto consistía mi mayor placer. También me agradó mucho el viaje a Schönenfeld, junto a Leipzig, sobre todo porque, precisa mente, podía acercarme cada día a Leipzig a revolver en librerías y tiendas de música. También visité monumentos, como el Auerbachskeller, lo que hice de muy buena gana. Era muy hermoso caminar sin meta alguna y sin conocer las calles y dejar que la suerte me guiase a su antojo. Luego, el bonito parque, el huerto tentador, la casa de baños ¿no es todo esto de lo más agradable? También estuvimos una vez en Deutschenthal, un pueblo al lado de Halle. Casi todos los días nos trasladábamos al lago salado de Eisleben, en donde nos bañábamos. ¡Es tan delicioso sumergirse en el agua templada del verano! Cuando más lo disfruté fue un poco más tarde, cuando aprendí a nadar. Dejarse llevar por la corriente y, sin esfuerzo alguno, deslizarse entre las suaves olas. puede alguien imaginarse algo más placentero? Por otra parte, no tengo sólo al nadar por algo agradable, sino también por algo muy útil en caso de peligro y muy sano y refrescante para el cuerpo. Nunca se recomendará lo suficiente a los jóvenes. En invierno lo sustituye el patinaje. Hay algo sobrenatural en deslizarse con pies alados por la superficie cristalina. Si además la luna envía sus rayos plateados, parecen esas noches sobre el hielo noches encantadas: el callado silencio del entorno, únicamente interrumpido por el crujir del hielo y el son de los patinadores a nuestro alrededor, posee un algo en sí majestuoso que buscamos inútilmente en las noches de verano. Y también la fiesta de Navidad es la noche más feliz del año. Desde hacía mucho tiempo antes, esperaba con indescriptible alegría su llegada, pero los últimos días casi no podía esperar más: los minutos transcurrían de uno en uno y los días me parecían los más largos del año. Curioso fue que una vez que sentía una nostalgia inmensa, se me ocurrió escribirme inmediatamente una tarjeta navideña, para así trasladarme solemnemente al momento en el que se abría la puerta y nos mostraba el árbol de Navidad iluminado y resplandeciente. A modo de pequeño homenaje para la ocasión escribí: «¡Qué magnífico se nos muestra el árbol de Navidad con su copa adornada por un ángel, señalándonos el árbol genealógico de Jesús, cuya corona era el Señor mismo! ¡Qué límpidas brillan las numerosas luces, símbolo material de que mediante el nacimiento de Cristo se hizo la luz entre los hombres! ¡Qué apetitosamente nos sonríen las manzanas de mejilla sonrosadas que nos hacen recordar la expulsión del paraíso! ¡Y mira, al pie del árbol está el niño Jesús en el portal, rodeado por José y María y por los pastores que le adoran! ¡Cómo dirigen al Niño la mirada entrañable, rebosante de confianza! ¡Ya quisiéramos también nosotros consagrarnos así al Señor!». Aunque no tan magnífica, también es algo similar la fiesta de cumpleaños. Pero ¿cuál es la razón de que, al contrario que la Navidad, no nos embriague de alegría?. Primero, porque a aquélla le falta ese impresionante significado que posee la otra, y que es la primera entre las fiestas. Además, la Navidad no tiene que ver sólo con nosotros, sino con toda la Humanidad: ricos y pobres, pequeños y grandes, clases bajas y altas. Es precisamente esa alegría común lo que intensifica la nuestra. De ella se puede hablar con todo el mundo, pues todos la aguardan con impaciencia. Téngase en cuenta, además, su fecha: puede decirse que con ella culmina el año; piénsese en la hora nocturna, en la que, sobre todo al atardecer, el alma está mucho más impresionada, y luego en la extraordinaria solemnidad con la que se celebra. La fiesta del cumpleaños tiene un carácter más familiar, mientras que la Navidad es la fiesta de la cristiandad entera. Eso no quita que también me guste mucho el día de mi cumpleaños. Como coincide con el día del cumpleaños de nuestro Rey, me despierto con música militar. Después de concluida la ceremonia de los regalos, vamos a la iglesia. Aunque el sermón no está escrito expresamente para mí, tomo de él para mi uso lo que mejor me parece y a mí me lo aplico. Después nos reunimos todos para una fiesta escolar. Tras la acostumbrada y aburrida conferencia de algún profesor, unos cuantos estudiantes leen sus propias composiciones y reciben como premio unos lotes de libros. Ya para terminar se canta una emotiva canción folklórica y el director concilium dimissit. Después, por fin, comienzan para mí las horas felices, llegan mis amigos y juntos pasamos una tarde divertida. Antes de ocuparme del tercer período de mi poesía quiero añadir aquí mis pensamientos sobre música (en sentencias). Sobre música Dios nos ha concedido la música, en primer lugar, para que mediante ella ascendamos a las alturas. La música reúne en sí misma todas las cualidades: puede conmover, embelesar, serenar; es capaz de amansar el ánimo más tosco con sus delicados tonos melancólicos. Pero su facultad esencial es la de dirigir nuestros pensamientos hacia lo alto, la de elevarnos, conmocionarnos. Éste es sobre todo, el propósito de la música religiosa. Pero es deplorable que esta clase de música esté cada vez más alejada de su fin. A ella pertenecen también los corales. Actualmente existen muchos de éstos, que con sus lánguidas melodías se alejan excepcionalmente del ímpetu y la fuerza de los antiguos. La música también alegra el ánimo y aleja los negros pensamientos. ¡Quién no se habrá sentido embargado por el silencio, por la más espléndida paz cuando escucha las sencillas melodías de Haydn! La música nos habla a menudo más profundamente que las palabras de la poesía, en cuanto que se aferra a las grietas más recónditas del corazón. Todo lo que el Señor nos regala ha de servirnos de bendición si lo utilizamos correcta y sabiamente. Así, el canto eleva nuestro espíritu y lo conduce hacia la bondad y la verdad. Si sólo se usa la música para el regocijo, o como un medio de exhibirse entre los hombres, será pecaminosa e insana. Y es justamente esto lo que más abunda: casi toda la música moderna acusa su huella. Algo que también es muy triste es que casi todos los compositores modernos se empeñan en escribir con oscuridad. Sin embargo, es muy probable que estos períodos tan artificiales, que, quizás encanten al especialista, dejen frío al oído sano. Sobre todo, la llamada «música del futuro» de un Liszt, de un Berlioz, trata de mostrar que no es posible algo más extravagante. La música proporciona, asimismo, un agradable entretenimiento, protegiendo del tedio a todo aquél que se interese por ella. Hay que considerar a los seres humanos que la desprecian como «gente sin alma», como criaturas parecidas a los animales. Este don supremo de Dios me ha acompañado a lo largo de mi vida y puedo considerarme muy feliz de haberla amado tanto. ¡Demos gracias a Dios que nos ofrece tan hermoso placer!. Ahora quiero dar a continuación un índice de todas mis poesías: 1855-6 1.I. Canción de Navidad. "Yo te entrego" 2. Tempestad marina. "Una oprimente" 3. Elegía. "Callado en el crepúsculo" 4. Asalto. "De noche a la hora décima" 5. Salvamento. "Se inclinó en silencio" 6. La juventud de Ciro "Astiages" 7. Naufragio "Un barquito navegaba" 8. Tormenta "Un torrente de lluvia" 9.II. Vanidad de la dicha 10. La guerra de Mesena. "Negras nubes" 11. Andrómeda "Quien todavía no tiene" 12. Cekrops. "A lo largo" 13. Canto del atardecer. 14. El viaje de los Argonautas. 1857 15.III. Canción de aniversario. "Permítenos Señor" 16. Alfonso, en 5 cantos. "En el castillo" 17. Dríope. "Oh, contempla ese mar azul" 18. Coral. "Jesús, tus dolores" Suplemento a I y II 19. Leónidas y Teláceo. "Anunciar quiero" 20. Ringgraf. "Ringgraf, señor de" 21. De noche. "Sobre el mar hay" 22. Los dioses del Olimpo. "Mirad, dioses" 23. Sebastopol. "Al sur de la" 1858 24. Canción de aniversario. "Con gran alegría" 25. El invierno, en V cantos. "Llega" 26. Una tormenta. "Reina la calmó" 27. Hacia Pforta. "Allí, cerca de Naumburg" 28. ¿A dónde?. "Vosotros, pájaros del cielo" 29. Tempestad marina. "Se acerca una borrasca" 30. La alondra. "Cuando las cumbres" 31. A la niebla. "Forma admirable" 32. Ahí quiero estar. "Ahí donde" 33. Vacaciones de Pascua. "Tendido blandamente" 34. El lamento del ruiseñor. "En la penumbra" 35. De mañana. "Una estrella de púrpura y oro" 36. La caza. "Veloz la saeta" 37. Fata morgana. "Cuando estoy solo" 38. Schönburg. "Sobre riscos está" 39. Sobre el hielo. "Elfos a la luz de la luna" 40. La despedida de Héctor. "Oh Héctor si oyeras" 41. Dos alondras. "Escuché a dos alondras" 42. La abuela. "Mira mi paso taciturno" 43. Medea. "Ya Jasón el mar" 44. Conrradino. "Ante la puerta de Nápoles" 45. Barbarrosa. "Descansa el viejo Barbarrosa" 46. En verano. "Cuando llega el verano" Éstas no son las únicas. Me he contentado con hacer una selección incluyendo en ella también algunas poesías muy antiguas de las que me acuerdo, pero que ya no poseo. Conjuntamente con Wilhelm he escrito también dos pequeñas piezas teatrales. Una se titula Los dioses del Olimpo. La representamos una vez y, aunque no salió del todo bien, nos divertimos muchísimo. Las corazas, los escudos y los yelmos plateados y dorados, los magníficos trajes de las diosas, conseguidos en muy diversos lugares, jugaron un papel importantísimo. La otra pieza se llama Orkandal, una tragedia, o mucho más, una historia caballeresca y de fantasmas, en la que había de todo: banquetes, batallas, asesinatos, espectros y prodigios. Habíamos iniciado ya los preparativos para la representación; yo había compuesto una furiosa obertura a cuatro manos, pero nuestros planes fueron eclipsándose poco a poco. La misma suerte corrió la pieza posterior: La conquista de Troya, de la cual ya estaban concluidos los dos primeros actos en donde se relataban trifulcas de dioses. Todos estos proyectos, incluso el de escribir una novela, Muerte y perdición, los concebí cuando en el último semestre del cuarto grado dejé de asistir a la escuela debido a mis dolores de cabeza. Todas las mañanas iba hasta Spechzart y eran tantos los proyectos que concebía que rara vez llevaba a cabo alguno. Además hacía poco tiempo que mi amigo Wilhelm Pinder había caído gravemente enfermo, por lo que se hallaba en el balneario de Heringsdorf. Así es que en esa época me encontraba muy solo, pues, debido a la escuela, Gustav tampoco tenía mucho tiempo para visitarme. Cuando Wilhelm volvió, asistimos de nuevo juntos a la escuela, y tras unos exámenes muy sencillos, ingresamos en el tercer grado. Así, ahora me encuentro al final del segundo período de mi vida, por lo que me permito echar todavía algunas miradas atrás, a los 13 años cumplidos. Con el nuevo libro comenzará también mi vida en el tercer grado. Retrospectiva He vivido ya muchas cosas, alegres y tristes, agradables y desagradables, pero sé que en todas ellas Dios me ha guiado con la misma seguridad que un padre a su tierno hijito. Aunque me haya impuesto mucho sufrimiento, reconozco con veneración su poder y su majestad sobre todas las cosas. He tomado la firme determinación de dedicarme para siempre a su servicio. Quiera el Señor darme fuerza para llevar a cabo mi propósito y quiera ampararme en el camino de mi vida. Con confianza infantil me entrego a su misericordia: que Él nos ampare y nos libre de desgracias, pero ¡hágase su Santa Voluntad! Todo lo que Él me asigne quiero aceptarlo
Friedrich Nietzsche - Fragmentos póstumos III Nihilismo y futuro [...] El hombre es una multiplicidad de «voluntades de poder», cada una con una multiplicidad de medios de expresión y formas. Las pretendidas «pasiones» singulares (por ejemplo: el hombre es cruel) son tan sólo unidades ficticias en la medida que lo que llega a la conciencia como homogéneo desde los diferentes instintos fundamentales es compuesto conjunta y sintéticamente en un «ser» o «capacidad», en una pasión. Igual que el «alma» misma es una expresión para todos los fenómenos de la conciencia, pero nosotros la interpretamos como la causa de todos esos fenómenos (¡la «autoconciencia», es ficticia!). El «yo» (¡que no es idéntico a la dirección unitaria de nuestro ser!) es tan sólo una. síntesis conceptual. Por tanto no existe ninguna acción por «egoísmo». ¡Pertenecemos al carácter del mundo, sin ninguna duda! ¡No tenemos ningún acceso a él sino a través de nosotros; todo lo elevado y bajo en nosotros tiene que ser comprendido como necesariamente perteneciente a su ser! Negar el mérito, pero hacer lo que está por encima de toda alabanza, incluso por encima de toda comprensión. Cada vez es necesaria menos fuerza física: con inteligencia se hacen trabajar las máquinas, el hombre deviene más poderoso y más espiritual. ¡Cuán traidores son todos los partidos! Sacan a la luz algo de sus líderes que acaso éstos habían escondido con gran cuidado bajo siete llaves. Lavados más limpios y más pulcramente vestidos, diestros gimnastas, con un candado en la boca maldiciente, adiestrados en el mutismo, incluso con un autodominio en las cosas de Venus (y no, como muy habitualmente, libertinos y depravados desde la infancia) : podemos verlos muy pronto «europeizados» en este sentido. Cada vez más me parece que no somos ni tan chatos ni tan pánfilos para cooperar con esa patriotería de latifundistas de la marca y cantar a coro su grito cretinizante y rabioso de odio «Alemania, Alemania por encima de todo». «De frente golpean las águilas». La distinción del alma no estriba en lo más mínimo en la soberbia y orgullosa estupidez con la que ataca-«de frente». Ironía frente a aquellos que creen que el cristianismo ha sido superado por las modernas ciencias de la naturaleza. Los juicios de valor cristianos no han sido en absoluto superados por ellas. «Cristo en la cruz» es el símbolo más sublime -todavía hoy. Pobreza, humildad y castidad.-Ideales peligrosos y difamadores, pero, como los venenos, remedios útiles en ciertas enfermedades, por ejemplo en la época imperial romana. Todos los ideales son peligrosos porque rebajan estigmatizan lo real, todos son venenos, pero imprescindibles como remedio provisional. En Platón, como en un hombre de sensualidad e imaginación exacerbadas, la fascinación del concepto se hizo tan grande que involuntariamente veneró y divinizó el concepto como una forma ideal. Ebriedad de la dialéctica, como la conciencia de ejercer. con ella un dominio sobre sí-como instrumento de la voluntad de poder. Las religiones se hunden por la fe en la moral. El Dios moral cristiano no es sostenible. En consecuencia, «ateísmo»-como si no pudiera haber ningún otro tipo de Dioses. La cultura se hunde igualmente por la fe en la moral: pues cuando se han descubierto las condiciones necesarias bajo las cuales puede únicamente desarrollarse, ya no se quiere más: budismo. El «sinsentido del acontecer»: tal creencia es la (consecuencia del descubrimiento de la falsedad de las interpretaciones tradicionales, es una generalización del desánimo y de la debilidad-no es ninguna creencia necesaria,. Inmodestia de la humanidad: ¡allí donde no ve el sentido, lo niega. Un romántico es un artista que hace creativo el gran descontento en sí-que aparta la vista de sí y de su mundo cercano, que mira detrás. El nihilismo está ante la puerta: ¿de dónde nos viene éste, el más siniestro de todos los huéspedes? 1. Punto de partida: es un error aludir como causa del nihilismo a «calamidades sociales», a «degeneraciones fisiológicas» o incluso a la corrupción. Estas siempre permiten interpretaciones totalmente diferentes. Al contrario, el nihilismo se enraíza en una, interpretación muy determinada,. en la cristiano-moral. Es la época más honesta y compasiva. La pobreza, la pobreza espiritual, física, intelectual, no es en sí totalmente capaz de producir el nihilismo, es decir: el rechazo radical del valor, del sentido, de la deseabilidad. 2. La decadencia del cristianismo, víctima de su moral (que le es inseparable) que se revuelve contra el Dios cristiano. El sentido de la veracidad, altamente desarrollado por medio del cristianismo, se convierte en repugnancia ante la falsedad y la mendacidad de toda interpretación cristiana del mundo y de la historia. Retroceso desde «Dios es la verdad» hasta la creencia fanática «todo es falso». Budismo de la acción... 3. El escepticismo en la moral es lo decisivo. La decadencia de la interpretación moral del mundo, que ya no tiene ninguna sanción después que ha intentado refugiarse en un más allá, termina en nihilismo. «Todo carece de sentido» (la inviabilidad de Una interpretación del mundo, a la cual se ha consagrado una fuerza enorme, despierta la sospecha de que todas las interpretaciones del mundo son falsas). Rasgo budista, anhelo de la nada. (El budismo hindú no tiene detrás de sí un desarrollo fundamentalmente moral, porque en él-en nihilismo-tan sólo hay una moral insuperada: existencia como castigo, existencia como error, combinadas, y por consecuencia el error como castigo -una valoración moral.) Los intentos filosóficos de superar el «Dios moral» (Hegel, Panteísmo). Superación de los ideales populares: el sabio, el santo, el poeta. Antagonismo de «verdadero», «bello» y «bueno». 4. Contra la «absurdidad»-por una parte-, contra los juicios de valor morales-por otra-: ¿en que medida toda ciencia y filosofía han estado hasta hoy bajo los juicios morales? ¿Y no se ha obtenido en contrapartida la hostilidad de la ciencia? ¿O la anticientificidad? Crítica del espinocismo. Los juicios cristianos de valor han reaparecido por todas partes en los sistemas socialistas y positivistas. Falta una crítica de la moral cristiana. 5. Las consecuencias nihilistas de la actual ciencia natural (juntamente con sus intentos de escapar hacia el más allá). De sus esfuerzos resulta finalmente una autodestrucción, un volverse contra sí, una anticientificidad. Desde Copérnico.,el hombre rueda fuera del centro hacia X. 6. Las consecuencias nihilistas de la manera de pensar política y económica, donde todos los «principios» acaban perteneciendo a la comedia: el hálito de la mediocridad, de la mezquindad, de la insinceridad, etc. El nacionalismo, el anarquismo, etc. Castigo. Falta la clase y el hombre liberadores, los justificadores. 7. Las consecuencias nihilistas del saber histórico y de los «historiadores prácticos», es decir, de los románticos La posición del arte: falta absoluta de originalidad de su posición en el mundo moderno. Su oscurecimiento. El pretendido olimpismo de Goethe. 8. El arte y la preparación del nihilismo. Romanticismo (conclusión de los Nibelungos de Wagner). [...] La disociación entre «acción» y «agente», entre lo que acontece y algo que hace acontecer, entre el proceso y algo que no es proceso sino que es duradero, substancia, cosa, cuerpo, alma, etc.; la tentativa de comprender el acontecer como una especie de desviación y permutación del «ente», de lo perdurable; esta vieja mitología ha fijado la creencia en «causa y efecto» después que hubo encontrado una forma fija en las funciones gramaticales del lenguaje. Brevemente, también la esencia de una cosa es tan sólo una opinión sobre la «cosa». O más bien:-el-«eso vale» es el auténtico «eso es», el único «eso es». Profunda repugnancia a reposar de una vez por todas en cualquier visión general del mundo; Hechizo de la manera de pensar contrapuesta; no dejarse robar el aliciente de lo que tiene carácter enigmático. Historia psicológica del concepto «sujeto». El cuerpo, la cosa, el «todo» construido por el ojo, inspira la distinción entre un hacer y un hacedor; el hacedor, la causa del hacer, concebido cada vez más sutilmente, finalmente ha dejado un resto: el «sujeto». [...] Aplicación a la moral específicamente cristiano-europea: nuestros juicios morales son signos de decadencia, de falta de creencia en la vida, una preparación del pesimismo. [...] Mi mayor principio: no hay fenómenos morales, sino solamente una interpretación moral de estos fenómenos. Esa interpretación misma es de origen extramoral. No se encuentra en las cosas nada más que lo que uno mismo ha introducido en ellas: ¿a este juego infantil del que no deseo pensar mal se le llama ciencia? Muy al contrario, continuemos con ambas actividades; necesitamos buen coraje para ambas, ¡los unos para reencontrar, los otros -nosotros otros-para introducir! El hombre no encuentra en las cosas finalmente nada más que lo que uno mismo ha introducido en ellas: el reencontrar se llama ciencia, el introducir: arte, religión, amor, orgullo. [...]. ¿Cuánto valen en sí mismas nuestras valoraciones y nuestras tablas de bienes morales? ¿Qué resulta de su dominio? ¿Para quién? ¿En relación a qué? Respuesta: para la vida. Pero ¿qué es la vida? Aquí se impone la necesidad de una nueva versión más determinada del concepto «vida». Mi fórmula al respecto reza: vida es voluntad de poder. ¿Qué significa la valoración misma?.¿Remite a otro, mundo metafísico, detrás o debajo? Como todavía lo creía Kant (que precede al gran movimiento histórico). Brevemente: ¿Dónde ha «nacido»? ¿O no ha «nacido»? Respuesta: la valoración moral es una interpretación, una especie de interpretar. La interpretación misma es un síntoma de determinados estados fisiológicos, así como de un determinado nivel espiritual de juicios dominantes. ¿Quién interpreta? Nuestras afecciones. ¡Nosotros apátridas -evidentemente! Pero queremos explotar las ventajas de nuestra situación y, en lugar de hundirnos por ello, gozar el placer del aire libre y de la poderosa plenitud de la luz. ¡Incrédulos y ateos, evidentemente! Pero sin esa amargura y pasión de los desarraigados que convierten la incredulidad en una creencia, un fin, un martirio muchas veces: hemos devenido duros y fríos al comprender que el mundo no contiene nada divino e incluso nada según criterio racional, misericordioso, humano. Sabemos que el mundo donde vivimos es, inmoral, no-divino inhumano. Lo hemos interpretado durante demasiado tiempo en el sentido de nuestra veneración. El mundo no responde al valor que nosotros habíamos creído y la última consoladora tela de araña que Schopenhauer hiló ha sido rota por nosotros, el sentido de la historia entera es precisamente que.,descubra su falta de sentido y se harte de sí, misma. Este estar-cansado-de-la-existencia, esta voluntad de no-querer-más, la destrucción de la propia voluntad, del propio interés, del sujeto (como expresión de esa voluntad invertida), esto y ninguna otra cosa es lo que Schopenhauer quería ver honrado con los más altos honores: lo llamó moral decretó que toda acción desinteresada [---] creyó incluso asegurarle al arte su valor queriendo reconocer en los estados de indiferencia que éste suscita precedentes de ese total desligamiento y aquella total saciedad del asco. Ahora bien, ¿realmente seríamos pesimistas confrontados al espectáculo de un mundo inmoral? No, pues no creemos en la moral. Creemos que misericordia, derecho, compasión, legalidad son ampliamente sobreestimados, que su contrario ha sido calumniado, que en ambos -por la exageración y la calumnia-, que en toda la disposición del ideal y del criterio morales yace un terrible peligro para el hombre. No olvidemos tampoco el fruto positivo: el refinamiento de la interpretación, de la vivisección moral; el remordimiento de conciencia ha elevado hasta el punto más alto la falsedad del hombre y la ha hecho más aguda. En si misma una religión no tiene que ver con la moral: pero los dos retoños de la religión judía son ambos esencialmente religiones morales, de aquellas que dan prescripciones de cómo se debe vivir y hacen respetar sus exigencias con el premio y el castigo. Ciertamente ya no somos cristianos: nos hemos emancipado del cristianismo no porque hayamos vivido muy lejos de él, sino muy cerca de él; mejor- dicho porque hemos crecido a partir de él. Es nuestra devoción misma más severa y exigente la que hoy nos prohíbe ser aún cristianos. No hay egoísmo que permanezca consigo mismo y no se extienda más allá. En consecuencia no existe en absoluto aquel egoísmo «lícito», «moralmente indiferente» del que habláis. «Constantemente se favorece el propio yo a costa de los otros»; «la vida vive siempre a expensas de otra vida». Quien no comprende esto, no ha trecho en sí mismo el primer paso hacia la sinceridad. Se ha descubierto: el mundo no vale lo que habíamos creído. El pesimista nos permite comprender incluso que el resto de valor que mantiene para nosotros estaría precisamente en que podemos descubrirlo -y que no valía lo que habíamos creído-. El mundo sería entonces un medio para desencantarse del mundo, para «desmundanizarse» a sí mismo lo más posible; un sinsentido que finalmente se comienza a comprender después de funestos rodeos, una comedia de malentendidos, algo languideciente que se pierde bochornosamente en la nada. Toda la moral de Europa tiene por fundamento la utilidad del rebaño; la fatalidad de todos los hombres superiores y singulares estriba en que todo lo que destaca aflora a su conciencia con el sentimiento de disminución y de denigración. Los aspectos fuertes del hombre actual son las causas del oscurecimiento pesimista: los mediocres son joviales, como el rebaño están faltos de muchos problemas y de conciencia moral. Para el oscurecimiento de los fuertes: Schopenhauer, Pascal. NB. Cuanto más peligrosa le parece una cualidad al rebaño tanto más fundamentalmente es perseguida. EL NIHILISMO EUROPEO LENZER HEIDE 10 de junio de 1887 1 ¿Qué ventajas ofrecía la hipótesis moral cristiana? 1) ella le concedió al hombre un valor absoluto en contraposición con su pequeñez y accidentalidad en la corriente del devenir y del perecer 2) sirvió a los abogados de Dios por cuanto dejó al mundo el carácter de la perfección a pesar del sufrimiento y del mal -incluida aquella libertad- el mal apareció lleno de sentido. 3) ella postula para el hombre un saber de valores absolutos y de esta forma le otorgó un conocimiento adecuado justamente para lo más importante. Previno que el hombre se despreciara como hombre que tomara partido contra la vida, que desesperara del conocer: fue un medio de conservación. En suma la moral fue el mayor antídoto contra el nihilismo práctico y teórico. 2 Pero entre las fuerzas que la moral desarrolló estaba la veracidad: ésta se vuelve finalmente contra la moral misma, descubre su teleología, su contemplación interesada -y ahora es el reconocimiento de esta mendacidad, convertida por mucho tiempo en segunda naturaleza, y que no se acierta a desechar sin desesperar, lo que obra justamente como estimulante. Hacia el nihilismo. Constatamos ahora en nosotros la presencia de necesidades implantadas por la larga interpretación moral, y que no se nos aparecen como necesidades de lo no-verdadero, por otro lado, de ellas parece depender el valor gracias al cual soportamos vivir. Este antagonismo, no apreciar lo que conocemos y no estarnos ya permitido apreciar lo que queremos mentirnos: -da como resultado un proceso de disolución. 3 En realidad ya no tenemos tanta necesidad de un antídoto contra el primer nihilismo: la vida ya no es tan incierta, tan azarosa, tan absurda en nuestra Europa. Una tan desproporcionada potenciación de valor del hombre, del valor del mal, etc. ya no es hoy tan necesaria, soportamos una significativa reducción de este valor, nos está permitido admitir mucha absurdidad y mucho azar: el poder adquirido por el hombre permite ahora una atenuación de los medios de disciplinamiento, entre los cuales la interpretación moral era el más fuerte. Dios es una hipótesis demasiado extrema. 4 No se abandona una posición extrema por una posición moderada sino por otra igualmente extrema, pero contraria. Y así es como la creencia en la inmoralidad absoluta de la naturaleza, en la falta de sentido y de fin, se apodera de nosotros como un afecto psicológicamente necesario, cuando ya no puede mantenerse la creencia en Dios y en un orden esencialmente moral del mundo. El nihilismo aparece entonces, pero no porque el displacer ante la existencia sea mayor que antes, sino porque nos hemos vuelto desconfiados hacia todo tipo de «sentido» en el mal, e incluso en la existencia. Una interpretación entre otras ha naufragado, pero como se creyó que era la única interpretación posible, parece que la existencia ya no tenga sentido, que todo sea en vano. 5 Queda por demostrar que este «¡en vano!» caracteriza al nihilismo actual. La desconfianza respecto a nuestras anteriores valoraciones llega a plantear esa pregunta: ¿Todos los «valores» no serían medios de seducción destinados a prolongar la comedia sin llegar nunca al desenlace? Si es verdad que «todo es en vano», si no hay objetivo ni fin, la duración se convierte en el pensamiento más paralizador, sobre todo cuando se comprende que se está siendo burlado y, sin embargo no se tiene poder para no permitirlo. 6 Consideremos ese pensamiento en su forma más temible: la existencia tal como es, sin sentido ni finalidad, pero inevitablemente retornando sobre sí, sin desembocar en la nada: el eterno retorno. ¡Esta es la forma extrema del nihilismo!: ¡la nada (la «falta de sentido») eterna! Forma europea del budismo: la energía del saber y de la fuerza nos obliga a semejante creencia. Es la más científica de todas las hipótesis posibles. Nosotros negamos las causas finales: si la existencia tuviese un fin, ya lo habría alcanzado. 7 Entonces comprendemos que se aspira a lo contrario del panteísmo, pues si «todo es perfecto, divino, eterno», debe creerse igualmente en el «eterno retorno». Un problema: la abolición de la moral ¿es también la abolición de esa afirmación panteísta de todo lo que existe? En el fondo, lo que se ha superado es sólo el Dios moral. ¿Tendría sentido imaginar todavía un Dios situado «más allá del bien y del mal»? ¿Sería posible aún un panteísmo en este sentido? Si suprimimos del proceso la idea de un fin, ¿afirmaremos no obstante el proceso? Sí, en tanto en cuanto fuese alcanzado siempre un único y mismo fin dentro de ese proceso y en cada uno de sus momentos. Spinoza llegó a formular una afirmación de ese tipo atribuyendo a cada instante una necesidad lógica; y gracias a su incomprensible instinto lógico, pudo salir victorioso de un mundo construido de ese modo. 8 Pero su caso no es más que un caso aislado. Cada rasgo de carácter fundamental que se halle en el fondo de todo acontecer y se exprese en todo acontecer, en caso de ser experimentado por un individuo como su propio rasgo fundamental de carácter, tendría que llevar a este individuo a aprobar jubilosamente cada instante de la existencia general. Se trataría justamente de experimentar en sí mismo este rasgo de carácter fundamental con placer, como algo bueno, valioso. 9 Pero la moral ha protegido a la vida contra la desesperación, contra el hundirse en la nada entre los hombres y las clases brutalizadas y oprimidas por otros hombres: pues el sentimiento de nuestra impotencia frente a otros hombres y no frente a la naturaleza lo que engendra la amargura más desesperada contra la existencia. La moral ha considerado a los que detentan el poder y ejercen la fuerza, a los «señores» en general, como los enemigos del hombre común, de los cuales hay que protegerlo, es decir, en primer lugar animado y fortalecido. Por consiguiente, la moral ha enseñado a odiar, a despreciar en lo más profundo del alma lo que constituye el rasgo distintivo de los señores: su voluntad de poder. Suprimir, negar, derruir esta moral: esto sería proveer al impulso mejor odiado de una sensación y de una valoración inversas. Si el que sufre, el oprimido, dejase de creer que tiene un derecho a despreciar la voluntad de poder, se precipitaría en una desesperación desesperanzada. Se daría este caso si ese rasgo fuese esencial para la vida si se comprobase que incluso esta voluntad moral no es más que una máscara de la «voluntad de poder», que este odio y este desprecio mismos son también una voluntad de poder. El oprimido se daría cuenta entonces de que está situado en el mismo nivel que su opresor y de que no goza frente a él de ninguna prerrogativa, ni tiene un rango superior. 10 ¡Más bien a la inversa!, no hay nada en la vida que tenga valor excepto el grado de poder -si se admite que la vida misma es voluntad de poder. La moral ha protegido a los mal-librados contra el nihilismo, atribuyendo a cada cual un valor infinito, un valor metafísico, mediante su integración en una jerarquía que no coincide con la del poder y la jerarquía mundanos: la moral ha enseñado la resignación, la humildad, etc. Suponiendo que esta fe en esa moral sucumbiera, los mal-librados, privados de consuelo, sucumbirían. 11 Este sucumbir se presenta como una autodestrucción, una selección instintiva de aquello que tiene que obrar la destrucción. Síntomas de esta autodestrucción de los mal-librados: la autovivisección, la intoxicación, la embriaguez, el romanticismo, y sobre todo la necesidad instintiva de realizar unos actos con las cuales se hace de los poderosos enemigos mortales (-criándose, por así decir, sus propios verdugos), la voluntad de destrucción, expresión de un instinto más profundo aún que el instinto de autodestruirse: la voluntad hacia la nada. 12 El nihilismo es el síntoma de que los mal-librados han perdido toda posibilidad de consuelo; de que destruyen para que se les destruya; de que, privados de la moral, ya no disponen de ninguna razón para «resignarse»: de que se sitúan en el plano del principio contrario y quieren, también ellos, ejercer el poder obligando a los poderosos a convertirse en sus verdugos. Tal es la forma europea del budismo, el hacer-No, una vez la existencia ha perdido su «sentido». 13 No es que la «penuria» haya aumentado: ¡al contrario!: «Dios, moral, resignación eran remedios contra un terrible grado de miseria: el nihilismo activo aparece en circunstancias relativamente mucho más favorables. El mero hecho de sentir que la moral está superada presupone un relativo nivel de cultura espiritual, y éste a su vez presupone un relativo bienestar. Un relativo cansancio intelectual, llevado por el largo conflicto de las opiniones filosóficas hasta un escepticismo desesperado respecto a toda filosofía, caracteriza también el nivel en modo alguno inferior de esos nihilistas. Piénsese en las circunstancias en que apareció Buda. La doctrina del eterno retorno tendría presupuestos eruditos (como las tenía la doctrina Buda, por ejemplo: el principio de causalidad, etc.). 14 ¿Qué significa en nuestros días la palabra «mal-librado»? Sobre todo tiene un sentido fisiológico, ya no político. La clase más insana del hombre europeo (en todos las clases) es el terreno en que crece ese nihilismo; ella concebirá la creencia en el eterno retorno como una maldición que cuando hiere hace que no pueda retrocederse ante ningún acto; esos no sólo querrán extinguirse pasivamente, sino hacer extinguir voluntariamente todo lo que hasta ese punto está desprovisto de sentido y finalidad; a pesar de que se trate sólo de un estertor de una rabia ciega ante la idea de que todo existe desde toda la eternidad, incluso este momento de nihilismo y de ansia de destrucción. -El v a l o r de semejante crisis es que purifica, que agrupa a los elementos análogos y los hace corromperse mutuamente que asigna tareas comunes a los hombres de mentalidades más opuestas, que, incluso entre ellos, saca a la luz a los más débiles, a los más inseguros, y da así impulso a una nueva jerarquía de las fuerzas, basada en la salud; los señores reconocidos como señores, los esclavos reconocidos como esclavos. Esto, desde luego, fuera de todos los órdenes sociales existentes. 15 ¿Quiénes aparecerán entonces como los más fuertes? Los más moderados, los que no tienen necesidad de creencias extremas. Los que no sólo aceptan sino que aman una buena porción de azar, de absurdo, los que pueden pensar al hombre dentro de una significativa reducción de su valor sin por ello verse empequeñecidos o debilitados: los más ricos en salud, los que están en condiciones de soportar las mayores desgracias y que, por ello, ya no temen la desgracia -hombres que están seguros de su poder y que representan con un consciente orgullo la fuerza alcanzada por el hombre. 16 ¿Cómo pensaría un hombre así el eterno retorno? ¡No buscar el sentido de las cosas sino introducirlo! 1. El nihilismo un estado n o r m a l Nihilismo: falta la finalidad; falta la respuesta al ¿para qué? ¿qué significa el nihilismo? -que los valores supremos se desvalorizan. Él es a m b i g u o A) Nihilismo como signo del poder incrementado del espíritu: en cuanto n i h i l i s m o a c t i v o. Puede ser un signo de fortaleza: la fuerza del espíritu puede haber crecido de tal manera que sus finalidades preexistentes (convicciones, artículos de fe) son inapropiadas. En efecto, una creencia expresa en general la forzosidad de ciertas condiciones de existencia, una sumisión a la autoridad de circunstancias bajo las cuales un ser prospera, crece, gana poder... Por otro lado, un signo de fuerza insuficiente para asignarse ahora nuevamente de modo productivo una meta, un ¿para qué?, una fe. Su m a x i m u m de fuerza relativa lo alcanza como fuerza de d e s t r u c c i ó n como nihilismo activo. Su contrario sería el nihilismo cansado que ya no ataca su forma más famosa, el budismo: en cuanto nihilismo pasivo. El nihilismo representa un patológico estado intermedio (patológica es la enorme generalización, la conclusión de que no hay ningún sentido): ya sea que las fuerzas productivas no son aún lo suficientemente fuertes: ya sea porque la decadencia vacila y no ha inventado aún sus recursos. B) Nihilismo como ocaso y regresión del poder del espíritu: el n i h i l i s m o p a s i v o como un signo de debilidad: la fuerza del espíritu puede estar fatigada, agotada, de forma que las metas y valores hasta ahora existentes resultan inadecuados y ya no encuentran ningún crédito- que la síntesis de los valores y las metas (sobre los que se funda toda cultura fuerte) se disuelve al punto de que los valores aislados se hacen la guerra: descomposición que todo lo que reconforta, sana calma, anestesia, aparece en primer plano bajo diversos disfraces, religiosos, o morales, o políticos, o estéticos, etc. El constatar entre verdadero y no-verdadero, el constatar hechos en general, es fundamentalmente distinto del poner creativo, del formar configurar, dominar, querer, tal y como reside en la esencia de la filosofía. I n t r o d u c i r u n s e n t i d o -esta tarea resta aún, sin duda, por cumplir, suponiendo que no haya ningún sentido. Así sucede con los sonidos, pero también con los destinos de los pueblos: se prestan a la interpretación y a la más diversa orientación hacia distintos fines. El estadio aún más alto es un poner-el-fin y dar forma a lo fáctico con base a ello, así, pues, la interpretación del acto y no simplemente la recomposición conceptual. Fuente:http://www.nietzscheana.com.ar/nihilismo_y_futuro.htm Fragmentos póstumos, otros post: Parte I: http://taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/2774825/Friedrich-Nietzsche---Fragmentos-p%C3%B3stumos-I.html Parte II: http://taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/2776577/Friedrich-Nietzsche---Fragmentos-p%C3%B3stumos-II.html Parte IV: http://taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/2779867/Friedrich-Nietzsche---Fragmentos-p%C3%B3stumos-IV.html Parte V: http://taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/2782085/Friedrich-Nietzsche---Fragmentos-p%C3%B3stumos-V.html Parte VI: http://taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/2782327/Friedrich-Nietzsche---Fragmentos-p%C3%B3stumos-VI-(ultimo).html Saludos!
Friedrich Nietzsche - Fragmentos póstumos II El sujeto como ficción lógica y regulativa La fuerza inventiva (erfinderische Kraft) que ha imaginado las categorías trabaja al servicio de la necesidad: necesidad de seguridad, de comprensión rápida fundada en signos y sonidos, necesidad de abreviaciones: - [cuando se habla de] sustancia, sujeto, objeto, ser, devenir no se trata de verdades metafísicas. Son los fuertes los que han dado fuerza de ley a los nombres de las cosas: y entre los fuertes, son los más grandes artistas en abstracción (Abstraktions-Künstler) los que han creado las categorías. Qué es una creencia (Glauben)? ¿Cómo surge? Toda creencia es un tener-por-verdadero (Für-wahr-halten). La forma extrema del nihilismo sería ésta: que toda creencia, todo tener por verdadero, es necesariamente falso: porque no existe en absoluto un m u n d o v e r d a d e r o. Por consiguiente: una apariencia perspectivística (perspektivischer Shein), cuyo origen (Herkunft) se halla en nosotros (en la medida en que se nos hace necesario un mundo más estrecho, simplificado, continuo). - que esto es la medida de la fuerza: cómo podemos acomodarnos a la apariencia, a la necesidad de la mentira sin perecer. (ohne zu Grunde zu gehn). En esa medida podría ser el nihilismo una forma divina de pensar como negación (Leugnung) de un mundo verdadero, de un ser. La verdad es el tipo de error sin el cual una especie determinada de seres vivientes no podría vivir. El valor para la vida decide en último término. Hombres más conocidos y virtuosos [...] El conocimiento en sí es imposible en el devenir; ¿cómo es posible el conocimiento? Como error sobre sí mismo, como voluntad de poder, como voluntad de ilusión (Wille zur Täuschung). Devenir en tanto que inventar, querer, negarse a si mismo, superarse a sí mismo: ningún sujeto, sino un hacer, poner, creador, nada de causas y efectos. [...] Nuestras condiciones de existencia prescriben las leyes más generales en el interior de las cuales vemos, podemos ver formas, figuras, leyes... La realidad reside en el retorno constante de cosas iguales, conocidas aparentes, en su carácter logicizable (logisirten Charakter). lo contrario de ese mundo fenomenal no es el mundo verdadero, sino el mundo informe e informulable del caos de sensaciones. Esa necesidad de formar conceptos, especies, formas, fines, leyes - un mundo de casos idénticos - no se debe comprender en el sentido de que nosotros seriamos capaces de fijar un mundo verdadero; sino en tanto necesidad de preparar un mundo donde nuestra existencia sea posible -nosotros creamos de este modo un mundo que sea calculable, simplificado, comprensible para nosotros. Afirmar y negar la misma cosa nos sale mal: éste es un principio subjetivo de experiencia, en el que no se expresa ninguna necesidad, sino sólo un no-poder (ein Nicht-vermögen). [...] De hecho, la lógica (lo mismo que la geometría y la aritmética) no es valiosa más que por las verdades ficticias que n o s o t r o s h e m o s c r e a d o. La lógica es el intento de comprender el mundo real según un esquema de ser (Seins-Schema) establecido por nosotros para hacérnoslo más exacto, más formulable, calculable... Lo que más fundamentalmente me separa de los metafísicos es esto: no le concedo que sea el yo (Ich) el que piensa. Tomo más bien al yo mismo como una construcción del pensar, construcción del mismo rango que materia, cosa, sustancia, individuo, finalidad, número: sólo como ficción reguladora (regulative Fiktion) gracias a la cual se introduce y se imagina una especie de constancia, y, por tanto, de cognoscibilidad en el mundo del devenir. La creencia en la gramática, en el sujeto lingüístico, en el objeto, en los verbos, ha mantenido hasta ahora a los metafísicos bajo el yugo: yo enseño que es preciso renunciar a esa creencia. El pensar es el que pone el yo, pero hasta el presente se creía como el pueblo, que en el yo pienso hay algo de inmediatamente conocido, y que este yo es la causa del pensar, según cuya analogía nosotros entendemos todas las otras nociones de causalidad. El hecho de que ahora esta ficción sea habitual e indispensable, no prueba en modo alguno que no sea algo imaginado: algo que puede ser condición para la vida y sin embargo falso. Alma (Seele) finalmente como concepto de sujeto. Historia psicológica del concepto sujeto. El cuerpo, la cosa, la totalidad construida por el ojo suscita la distinción entre un hacer y un agente, el agente, la causa del obrar, concebido con una sutilidad continuamente acrecentada, ha dejado finalmente un resto: el sujeto. Los pensamientos son acciones Todos nuestros móviles concientes son fenómenos de superficie (Oberfächen-Phäenomene): por detrás de ellos se desarrolla la lucha de nuestros instintos (Triebe) y de nuestros estados, la lucha por la soberanía. Es necesaria la suposición del ente para poder pensar y concluir: la lógica no manipula más que las fórmulas para lo que permanece idéntico (für Gleichbleibendes) es por esto que esa suposición carecería de fuerza probatoria en cuanto a la realidad: el ente forma parte de nuestra óptica. el yo (Ich) en tanto ente (-que no sería afectado por el devenir y la evolución) el mundo ficticio del sujeto, de la sustancia, de la razón, etc. Es necesario -: nos habita un poder que ordena, simplifica, falsifica, separa artificialmente. Verdad - necesidad de devenir señor de la pluralidad de sensaciones. -disponer en serie los fenómenos según categorías determinadas -en esto nosotros partimos de la creencia en lo en sí de las cosas (tomamos los fenómenos por reales) El carácter del mundo deviniente como informulable, como falso, como contradictorio. Conocimiento y devenir se excluyen. En consecuencia es necesario que el conocimiento sea otra cosa: es necesario que una voluntad de hacer-cognoscible preceda, que una especie de devenir mismo cree la ilusión del ente Sólo el sujeto es demostrable: h i p ó t e s i s de que sólo hay sujetos, que objeto sólo es un tipo de efecto de sujeto a sujeto... un modo del sujeto. Fuente: http://www.nietzscheana.com.ar/el_sujeto.htm Fragmentos Póstumos, otras partes: Parte I http://taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/2774825/Friedrich-Nietzsche---Fragmentos-p%C3%B3stumos-I.html Parte III http://taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/2777016/Friedrich-Nietzsche---Fragmentos-p%C3%B3stumos-III.html Parte IV http://taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/2779867/Friedrich-Nietzsche---Fragmentos-p%C3%B3stumos-IV.html Parte V http://taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/2782085/Friedrich-Nietzsche---Fragmentos-p%C3%B3stumos-V.html Parte VI http://taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/2782327/Friedrich-Nietzsche---Fragmentos-p%C3%B3stumos-VI-(ultimo).html Comentar es agradecer el trabajo de los que se esfuerzan por hacer un post. Saludos!