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Ernesto "Che" Guevara - De todo -

Offtopic4/10/2009

Ernesto "Che" Guevara


Ernesto "Che" Guevara, 1928-1967

Síntesis biográfica de Ernesto Che Guevara de la Serna

Nació en Rosario, Argentina, el 14 de junio de 1928.


Casa natal del Che en Rosario

Se graduó de médico en 1953 y por segunda vez viajó por las Américas.



En 1954, se encuentra en Guatemala, donde ejercía sus primeras armas revolucionarias, oponiéndose a los planes de la CIA contra el pueblo guatemalteco. Al ser derrocado el gobierno de Jacobo Arbenz, emigró a México donde conoció a Fidel Castro y se enroló en 1956 como médico en la expedición del yate Granma.



Durante la Guerra de liberación nacional en Cuba, que se inició en diciembre de 1956 en la Sierra Maestra, se destacó por su valor y arrojo, por lo que llegó a obtener el grado de comandante. En julio de 1957, se le designa Jefe de la Segunda Columna creada, la No. 4 del I Frente y a finales de agosto de 1958, jefe de la Columna Invasora No. 8 “Ciro Redondo”, después del Frente Sur y Centro en Las Villas y jefe de todas la unidades rebeldes del Movimiento 26 de Julio en esa provincia, tanto en las zonas rurales como urbanas y con la misión de integrar al resto de las fuerzas revolucionarias del territorio. Dirigió el combate de la toma de Santa Clara, tercera ciudad en importancia de Cuba, en diciembre de 1958.



Después del triunfo revolucionario, desempeñó distintos cargos, entre los que se destacan la presidencia del Banco Nacional de Cuba y el de titular de Ministro de Industrias. Además, representó a nuestro país en diferentes eventos internacionales, tales como la Asamblea General de la ONU y la Reunión en Punta del Este, Uruguay, en 1961.


El Che en la Asamblea General de las Naciones Unidas

Impulsor y ejemplo del trabajo voluntario y cronista de la Revolución, entre sus escritos más notables se encuentran: Pasajes de la guerra revolucionaria, La guerra de guerrillas, Mensaje a la Tricontinental, El Socialismo y el hombre en Cuba.
En 1965, se despide de Fidel Castro y del pueblo cubano para ir a otras tierras del mundo a combatir por el triunfo de los humildes y contra el imperialismo yanqui. Ese mismo año, a solicitud de Gastón Soumialot del movimiento “Patricio Lumumba”, brinda ayuda en el Congo (hoy Zaire), al movimiento antimperialista allí fundado, donde estuvo al frente de un destacamento con voluntarios cubanos.



De noviembre de 1966 a octubre de 1967, dirige el movimiento guerrillero en Bolivia, que había de ser el inicio de la lucha por la liberación americana.

Capturado el 8 de octubre de 1967 en la Quebrada del Yuro es conducido a la escuelita de La Higuera donde es asesinado el día 9.


Escuela de La Higuera



Arquetipo de intelectual revolucionario, sus trabajos sobre la acción y teoría revolucionaria son sumamente valiosos. El Diario del Che en Bolivia –su diario de campaña– nos ofrece una rica información sobre los meses finales de su ejemplar y heroica vida.



http://www.sancristobal.cult.cu/sitios/che/Index.HTM


Entre Mito y Realidad

Hay dos fotografías que encarnan el mito del Che:
Una, es la del joven gallardo de boina negra, mirada puesta en el horizonte y porte viril que lo presenta como el "Cristo guerrillero".



El otro, el macabro retrato del "Cristo fusilado".



Sin duda, estos dos retratos han contribuido a difundir una imagen que sirve de soporte para el mito: la del justo y la del justo ajusticiado. El primero porque lo justo ha sido la aspiración de todos los hombres del mundo en todas las sociedades y es lo que ha servido de propulsor de la civilización en el proceso de actualizarse en la historia. De esta manera la imagen del Cristo guerrillero es también una proyección. El segundo porque es la imagen del precio que paga el justo cuando cuestiona el poder, Cualquier insatisfecho puede proyectarse en la primera imagen y, fracasando en obtener un mayor reconocimiento, identificarse con la segunda. Pero, lo que nos importa saber es si el mito del Che soporta la luz de la realidad porque sabemos que una cosa es el deseo y otra cosa es la relación recíproca entre deseo y realidad. Ésta conduce a intentar lo posible, aquél se pierde en devaneos fantasiosos o se actualiza en opciones, anómicas o no, que no producen nada en el mejor de los casos o escriben tragedias en el peor. Hay una tercera foto tomada después de su captura y horas antes de su asesinato.



La cara emaciada, los ojos hundidos bajo una pelambre desgreñada, los hombros vencidos, el semblante rígido, la mirada inescrutable. La expresión de quien ha llegado al fin de su camino. La conducta del Che puede ser entendida como la de un hombre de profundas convicciones ideológicas por las cuales luchó con arrojo y abnegación y, consecuente con las mismas, perdió la vida en el intento de materializarlas. Esta es la versión romántica del idealista dispuesto a todo que atrapa la imaginación de todos. Es, además, la versión del Cristo del siglo XX que ha convertido a Nancahuasi en el Gólgota y a Vallegrande en una versión aggiornada del Santo Sepulcro, al cual concurren anualmente un pequeño caudal de peregrinos fieles a su memoria. Es, además, la versión que el Che hubiese rechazado airadamente. Porque, pese a su tardía profesión de fe marxista, el Che nunca se movió dentro del austero esquema racionalista del materialismo dialéctico. Por el contrario, era un romántico y un idealista. Pero su humildad, cuidadosamente disimulada - hasta en eso era pudoroso - no hubiese tolerado la glorificación de que es objeto.

Ideología y Compromiso Político

La Argentina vivía tiempos turbulentos. En 1943 un golpe de estado de orientación fascista se hizo del gobierno del país, y los años posteriores al acceso del general Perón al poder no fueron otra cosa que una libertad condicional limitada por un estado de sitio. A esto se agregó la corrupción y el prevaricado como estilo administrativo y la arbitrariedad y la prepotencia como estilo político. El Che no se sintió conmovido por estas circunstancias ni se sintió impelido a participar en la lucha que se produjo en el ámbito universitario porteño intensamente ligado al entorno político.



Para un hombre que daría su vida por la liberación de los pueblos esto resulta sumamente extraño. El "soldado de América" no fue reclutado por los movimientos antifascistas de América sino en circunstancias especiales. Por otra parte es inimaginable que, dada la personalidad del Che, se sintieran atraído por el trabajo gremial de los centros de estudiantes ni por la muchas veces tediosa participación en las actividades de estas organizaciones en las que estaban comprometidos muchos de sus compañeros de la Escuela de Medicina. Para el Che, los fatigosos debates y las largas horas ocupadas en tareas administrativas, carecían del ingrediente de emprendimiento aventurero que hubiese despertado su interés. El Che se encontraba en Guatemala cuando el gobierno de Arbenz, de orientación izquierdista moderada, fue abatido por Castillo Armas. Eran los años de la ‘guerra fría’ y la obsesión norteamericana respecto del posible desembarco de una ideología pro soviética en el continente americano superaba en mucho los riesgos que podían suponerse de gobiernos como el de Arbenz como más tarde el de Allende. No obstante, esa obsesión, unida a la ancestral fobia por las variantes socialistas de organización social y la propensión a regir el mundo nacida de la noción de su "destino manifiesto" lanzó la respuesta contestataria. Fue evidente la complicidad de la CIA en la aventura de Castillo Armas y, con ella, el apoyo de algunos "bucaneros del aire", mercenarios al servicio de cualquiera. Sólo participaron dos o tres aviones pero, en la ausencia de medios para contener los ataques, causaron una cuantas muertes innecesarias. Es comprensible que el Che se haya sentido conmovido e indignado por estos eventos y que hayan influido en su decisión de acompañar a Fidel Castro en su aventura de redimir a Cuba del poder de Batista. Mientras se preparaba para esto es que comenzaron sus lecturas de Marx. Pero es notorio que, hasta ese momento, el Che no tuvo una clara inclinación ideológica de ninguna índole más allá de un vago sentimiento de conmiseración por las condiciones de vida en que se debatían los pueblos de Sud y Centroamérica y de las que él fue testigo durante sus viajes. Tampoco mostró ninguna inquietud respecto del destino de los hombres sometidos a regímenes autoritarios ni se identificó, como vimos más arriba con la lucha antitotalitaria que se libraba en todos los países de Sudamérica especialmente en los ámbitos universitarios. Es, además, notable que en la columna del Che escasearon los jóvenes burgueses de origen urbano y universitario. Pensamos que lo dicho más arriba respecto de su escepticismo abarcó a los miembros de su propia clase. Por otra parte, las consideraciones revolucionarias que aparecen en el diario del Che no fueron el pan de cada día de los combatientes. Varios cubanos con quien hablamos y cuyos padres combatieron en la Sierra Maestra dijeron que entre los guerrilleros no se hablaba de socialismo ni de una revolución con otra meta que la derrota de Batista. Las ideas del Che respecto de la reforma agraria parecen haber nacido más de una inquina personal por los terratenientes por un lado - siempre renegó de sus antecesores terratenientes que, por otra parte, despilfarraron la fortuna de la familia - y una empatía con sus compañeros de lucha. Los hombres que lucharon bajo su mando eran, en su mayoría, campesinos. Estamos lejos de suponer que al Che lo movían intenciones demagógicas pero pensamos que se sentía impelido a devolverles algo a los campesinos por el privilegio de comandarlos. Es plausible que la tensión generada por la potenciación de estos sentimientos complementarios - su inquina por los terratenientes y su reconocimiento personal hacia los campesinos - se tradujera en un programa que actualizaría la satisfacción de ambos sentimientos.

Comentario final

Mucho se ha dicho respecto del ‘gobierno comunista’ de Fidel Castro. Pero el Hemisferio Norte no tenía - ni tiene - una clara visión de Sudamérica ni de las ideas que iluminan el pensamiento sudamericano desde mucho antes de la Guerra Fría. Para el Norte es todo una cuestión de marxismo o capitalismo, democracia o dictadura, opciones que no abarcan el panorama ideológico de Sudamérica ni, tampoco, pueden considerarse excluyentes. Tampoco entienden las necesidades y las tensiones internas que son propias de los pueblos de este continente por las cuales se hace imperativo que a estos países se los deje crecer a su manera so pena de que las intervenciones espurias generen malformaciones irreversibles.



Los dolores de parto no son una enfermedad. Por otra parte, las apreciaciones del ‘Primer Mundo’, además de ser inexactas, se recortan en blancos y negros absolutos lo cual es siempre útil para soslayar la responsabilidad propia en las condiciones que se crearon en Cuba y el resto del continente. Se ha gastado mucho más tinta para tratar de demostrar los vínculos de Fidel Castro y de Ernesto Guevara con el ‘comunismo internacional’ preexistentes a la invasión que la que se gastó en informar al mundo de las realidades existenciales de Cuba y de los demás pueblos de América.

Sea como sea no nos parece que la inserción del Che Guevara en un movimiento guerrillero tuvo mucho que ver con un proyecto social y político pese a los esfuerzos posteriores del Che por insertar una filosofía revolucionaria marxista en su participación con el proyecto castrista. De hecho, en cuanto pudo abandonó todo para marchar a Angola y luego a Bolivia.



El proyecto boliviano, por otra parte, fue un sin sentido. Careció de apoyos políticos y el mismo Fidel se mostró más que tibio en su ayuda. El irresponsable asesoramiento de Debray, que ignoraba la realidad social del Oriente boliviano, lo aislaron en un territorio hostil. Sus marchas y contra marchas por el monte oriental no cumplieron ningún objetivo estratégico, y el objetivo táctico sólo tuvo el propósito de mantenerse alejado de las fuerzas regulares que lo perseguían. Su experiencia militar no le permitía ignorar la esterilidad del esfuerzo que estaba realizando. El Che, cercano a los 40 años, padecía de la consecuencia inevitable de su severa enfermedad asmática. Había desarrollado un enfisema grave, estado pulmonar que, a su edad auguraba su fin a corto plazo. Era muy improbable que el Che llegara a los cincuenta años. Dadas las características de la personalidad del Che no nos parece plausible que el aventurero andariego se resignara a esperar la quietud de una muerte hospitalaria.



No era su estilo desaparecer "not with a bang but a whimper". Por el contrario, nos parece que fue en busca del proyectil que destrozó su corazón y que, con esto satisfizo su proyecto existencial. Es, quizás, esta característica la que alimenta mejor la perdurabilidad del mito del Che. Las figuras que se proyectan en el escenario del mundo se someten al juicio de las multitudes. Los años transcurren, los proyectos jamás se cumplen plenamente, la frustración de los pueblos desgasta la imagen. Esto no sucedió con el Che. Murió ‘en su ley’ – por añadidura asesinado a despecho de los oficiales que lo capturaron - y esta circunstancia rodea su vida y su muerte de un aura de mártir heroico que captura la imaginación de los jóvenes tanto como la muerte de Rolando.

Lo que queda es un vacío. Los movimientos que dijeron querer fundar una nueva América fracasaron. Nadie se atreve a pensar qué hubiese sucedido si hubieran ganado la contienda. Montoneros, Tupamaros, Senderistas y demás sufrieron la abrasión del tiempo. Los Senderistas sólo mostraron una vocación sangrienta y los Montoneros un muy burgués apetito por el lucro obtenido por el secuestro de personas. Su promesa revolucionaria desembocó, en el mejor de los casos, en una Democracia, sistema que pone a prueba la pureza de los valores de los hombres mucho más que las privaciones de la vida guerrillera. Vide el patético resultado de la gestión sandinista sometida a las presiones generadas dentro de un sistema democrático.

La Democracia tradicional, en su práctica, no es un espectáculo que llama a una juventud purista a la participación. Los carcamanes de la política pronto la desencantan y los jóvenes se convierten en descreídos o en cómplices. O aceptan el camino de la relativización ética o al son de las cacerolas claman ‘Que se vayan todos’. Los movimientos armados perdieron su poder de convocatoria porque el movimientismo mesiánico apesta a tiranía y a corrupción y los pueblos lo han percibido y lo rechaza. Lo que no quedó en su lugar es una opción que satisfaga las dos vertientes: la libertad y la ética.

http://www.monografias.com/trabajos12/perfil/perfil.shtml

Películas:

Diarios de motocicleta (2004)


Sinopsis:
La increible travesía que llevó a Ernesto Guevara, antes de ser el "Ché" y a su amigo Granado en una aventura a través de un continente desconocido, un viaje de descubrimiento que se convierte al mismo tiempo en un descubrimiento interior. Este es un film sobre las elecciones emocionales y políticas que debemos tomar en la vida, pero tambien sobre la amistad férrea y la solidaridad.

Che; El argentino (2008)


Sinopsis
Basada en la vida del revolucionario Ernesto Che Guevara. El 26 de noviembre de 1956, Fidel Castro se dirige en barco a Cuba con ochenta rebeldes. Uno de ellos es Ernestro "Che" Guevara (Benicio del Toro), un doctor argentino que comparte un objetivo común con Castro: derrocar la dictadura corrupta de Fulgencio Batista. "Che" se convierte en indispensable como luchador, y, rápidamente comprende el arte de la guerra guerrillera. Por la manera en la que se vuelca en la lucha, el "Che" es abrazado por sus compañeros y por el pueblo cubano. Esta película rastrea la subida de "Che" en la revolución cubana, su paso de doctor a comandante y de ahí a héroe revolucionario.

Che; Guerrilla (2009)


Sinopsis:
GUERRILLA arranca con el Che en lo más alto de su popularidad y poder tras la Revolución Cubana, cuando pronuncia un vehemente discurso en las Naciones Unidas, reafirmando su compromiso con la lucha del Tercer Mundo contra el imperialismo de los EE.UU. Más que un soldado, el Che es una glamourosa figura de nivel mundial.De repente desaparece de la faz de la Tierra sin dejar rastro. ¿Por qué se ha ido de Cuba?¿Adónde ha ido? ¿Acaso sigue con vida?El Che reaparece de incógnito en Bolivia, irreconocible y realizando operaciones encubiertas. Organiza un pequeño grupo de camaradas cubanos y reclutas bolivianos para comenzar la Gran Revolución Latinoamericana.La campaña boliviana del Che es una aventura de tenacidad, sacrificio, idealismo y guerra de guerrillas que en último término fracasa, conduciendo al Che a su muerte. A través de esta historia, llegamos a comprender por qué el Che sigue siendo un símbolo del idealismo y del heroísmo que habita en los corazones de personas de todo el mundo.



Libros de Ernesto Che Guevara, acá:



Hasta la victoria siempre!




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