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jhonatan07

Usuario (Colombia)

Primer post: 13 abr 2011Último post: 28 ene 2013
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Esta emisora se dedica a presentar chicas exoticas...
Esta emisora se dedica a presentar chicas exoticas...
InfoporAnónimo4/13/2011

Esto es una emisora Esta emirora en colombia, dedica un dia de su semana a entrevistar chicas recibiendo a cambio un exotico baile...apoyo esta emisora ' link: http://www.youtube.com/watch?v=E6TBuVz8n2A link: http://www.youtube.com/watch?v=GvgptTN1c6M link: http://www.youtube.com/watch?v=EJVPZnQpP5k link: http://www.youtube.com/watch?v=voEGuAAbuBY link: http://www.youtube.com/watch?v=wlYR9AVm4iE link: http://www.youtube.com/watch?v=bZ-xAaMnrqw

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El comienzo del fin para taringa en colombia
El comienzo del fin para taringa en colombia
InfoporAnónimo4/24/2011

Ley Lleras en Colombia Es una nueva LEY que implica la prohibicion de contenidos protegidos o material con derechos de autor, con decirles que hasta este post seria ilegal en Colombia, ya que no estoy pagando al autor del video o de la foto por publicarlo en algun lado ya sea Taringa, Facebbok, Twitter o cualquier tipo de Web Site, Lo bueno es que hasta ahora esta en estudio de aprobacion... Les dejo este video para que entiendan mas acerca de esto. En pocas palabras descargar programas, musica, peliculas, etc... estaria prohibido, ya que sus autores no estan ganando nada monetario ni material .... Pero ¿Gracias a que alguien es famoso? Gracias a que el internet mueve informacion masivamente, es facil conocer cantantes, empresas, productores, etc. Pero si se conocen pero no se puede mirar el producto porque no hay dinero para pagar, Entonces seguirian siendo igual de famosos?? Posiblemente Metallica a sus 10 Mansiones podra agregarle unas 3 mas... O tal ves Lady Gaga podra sumarle 5 Ferraris mas a sus 7 autos... Entonces ¿que opinas? link: http://www.youtube.com/watch?v=IxVDB-pg8d0

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Te digo 10 motivos para volver a Japón
Te digo 10 motivos para volver a Japón
TurismoporAnónimo1/28/2013

Hola amigos! Esta vez vuelvo para hablarles acerca de algunos motivos por los cuales volver a Japon, no he ido pero los tios de DVSTokio si! Hice un post llamado: Te muestro Tokio en 12 días! Hay explico como encontre esta bitacora de viaje hacia Tokio, Visiten el post: Pero bueno sin mas que decir los dejo con el post! 10 MOTIVOS PARA VOLVER A JAPÓN Teniendo en cuenta que estamos ultimando nuestros planes para volver a Japón este verano no nos podemos quitar de la cabeza los motivos por los que queremos volver. En un momento en el que el euro no esta muy fuerte frente al yen, exponiéndonos al calor infernal de verano y afortunadamente sin problemas nucleares pero si con muchos más turistas alrededor que la ultima vez. Cuando lo más razonable sería esperar unos años a ver que pasa con el euro para viajar, quedamos demasiado enganchados al país. Tanto que volver y seguir compartiendo experiencias con vosotros se ha convertido casi en una obligación. Además de poder visitar todo lo que no pudimos en nuestro corto pero intenso viaje. Hoy os dejamos nuestros 10 motivos de porque queremos volver: 1 - Onsen A pesar de que nuestra idea inicial era visitar algún onsen en Hakone, finalmente visitamos el Oedo Onsen monotagari de Odaiba. Aquí os hablamos de nuestra experiencia pero aseguramos que no pudo ser mejor, nos encanto todo. Sales relajado y limpísimo. Puedes comer e incluso dormir. Tan sencillo y tan completo a la vez, sin duda fue una de las grandes sorpresas del viaje y con ganas de repetir. 2 - Ver todo lo que no vimos la última vez La última vez que estuvimos en Tokyo fue por solo 12 días, así que podemos asegurar que apenas vimos nada de la ciudad. Hay que decir que por mucho que estés en Tokyo siempre descubrirás algo nuevo, esa es una de las mejores cosas sobre la ciudad. Dejamos sin ver muchos barrios, calles, museos y otras atracciones, no disfrutamos de ningún festival, tampoco visitamos otras ciudades. Así que aunque estuviéramos 3 meses en Japón aun seguiríamos teniendo motivos para volver. 3 - Comida Como ya dijimos la ultima vez, una de las mejores cosas de viajar es probar la gastronomía del país. Yo creo que fue uno de nuestros más flojos en nuestra visita a Tokyo. Probamos muchas cosas ricas y diferentes pero como es lógico nos dejamos el 95% de platos sin probar y ese es otro importante motivo para volver, disfrutar de la gastronomía japonesa, que nos encanto. 4 - Fiesta Tokyota Es curioso ver como realmente esta lista no habla de cosas que queremos visitar solo por que salga en una guía, realmente hablamos de las increíbles experiencias que tuvimos en el viaje. Una de ellas es la fiesta nocturna en Tokyo, en todos los sitios donde estuvimos nos sentimos increíblemente bien acogidos. Era llegar a un lugar y alguien se acercaba a ti a hablar, la gente te sonríe, te abraza. Había muy buen ambiente y gente muy abierta, aunque también vimos una pelea callejera, incluso en ese momento estuvimos hablando con alguien que se nos acerco amablemente a preguntar de donde éramos. 5 - Karaoke SIn duda un gran invento, tal y como esta montado es el entretenimiento estrella de la noche japonesa. Si vas con amigos os lo podéis pasar enormemente bien y como siempre con un servicio impecable, puedes pedir desde bebidas hasta comida y pasar el tiempo que quieras ahí. Aunque puede ser un poco caro perece mucho la pena, sobre todo si vas con tanta energía como nosotros. 6 - La amabilidad japonesa y seguridad en la calle Otro punto que repetimos y afirmamos: Japón es un país muy seguro. No lo decimos porque realmente nos hayamos sentidos muy inseguros en otras ciudades sino porque simplemente fijándonos en los japoneses pudimos sentir eso. Desde dejar la bici sin candar (lo vimos nada más llegar a Tokyo), ir con un móvil gigante en el bolsillo trasero del pantalón, los niños van solos por la calle y lo mejor que pudimos ver: dejar cartera y móviles encima de la barra de un bar, probar eso en otra gran ciudad. 7 - Subcultura Uno de los puntos fuertes si eres joven es que te permite adentrarte de lleno en cualquier subcultura urbana. Si os fijáis mucha gente que visita Japón acaba hablando casi de lo mismo. Por lo general hay un vacio de cultura urbana, arte (el manga y anime quedan excluidos) o música muy grande que no han sido contados y que encontramos muy interesante por descubrir. 8 - Encontrar el "satori" en alguna de nuestras travesías Lo bueno de los viajes es que de alguna forma cuando vuelves lo haces siendo otra persona. Un viaje te obliga a aprender cosas, a reinventarse para afrontar nuevos retos y comprender otras culturas. Viajamos a Japón porque es el país que nos estimula esa fuerza de mejorar de aprender y aplicarlo en nuestra vida. 9 - Perdernos Simplemente, porque como ya hemos dicho en el caso de Tokyo, no puedes descubrir todo en una corta estancia por lo que perderte se convertirá en norma general y por lo cual cada camino se convertirá en toda una aventura. 10 - Japonesas - Siempre es un buen motivo Como podemos apreciar, si lo comparáis con nuestros últimos 10 motivos veréis que dejamos a un lado los tópicos japoneses y nos centramos solo en lo que nos impresiono. Es por eso que teníamos que hacer este pequeño resumen de porque queríamos, sobre todo, hacer una comparación y darnos cuenta la diferencia entre el antes y el después de nuestro viaje. La evolución aunque es pequeña es muy significativa, sobre todo porque nuestras inquietudes son una excusa perfecta para aprender, viajar y compartir. Bueno amigos no queda mas que decir, en lo personal el punto 10 es mi favorito hahaha espero les haya gustado, compartanlo y si quieren visiten mis otros post! Saludos

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Te muestro Tokio en 12 dias Parte 3/3
TurismoporAnónimo1/26/2013

Hola amigos! Bienvenidos a la segunda parte de este post! Aclaracion: Este viaje no lo hice yo! Pero sigue leyendo no es Crap! PASATE POR LAS OTRAS PARTES DEL POST: PARTE 1 http://www.taringa.net/posts/turismo/16308792/Te-muestro-Tokio-en-12-dias-Parte-1_3.html PARTE 2 http://www.taringa.net/posts/turismo/16308868/Te-muestro-Tokio-en-12-dias-Parte-2_3.html Día 11, Takeshita Dori, Shibuya, Akihabara y la fiesta en Shibuya + Día 12, últimas horas en Tokyo. Tras mucho tiempo (demasiado incluso) sin haber publicado ningún diario de viaje desde aquel décimo día en el que contábamos nuestra experiencia en el Parque Yoyogi después de haber salido de fiesta por Shibuya y no haber dormido, por fin os traemos el resumen de nuestro undécimo día en Tokyo, un día bastante ajetreado por cierto. Amanecimos bastante pronto, ya que teníamos planeadas muchas cosas para hacer ese penúltimo día. La idea inicial era aprovechar la mañana y el mediodía dando una última vuelta por Takeshita Dori, Harajuku y Shibuya, y a la tarde reunirnos con Joe y un par de amigos suyos en Akihabara, para que nos enseñasen sitios que no habíamos visto en nuestra primera visita. Además, Pablo se tenía que marchar esa misma noche, ya que su avión salía a las 05:00 de la mañana y debía coger el último tren hacia el aeropuerto de Haneda para pasar allí la noche. En cualquier caso, y como podréis comprobar todo se lió más de la cuenta. Una vez despiertos y duchados, bajamos a la recepción del hotel y volvimos a alquilar las 3 bicis de otros días, para así poder ahorrar algo de dinero y no gastárnoslo en el metro. No teníamos mucho tiempo que perder así que decidimos pedalear hasta Takeshita Dori y desayunar sobre la marcha en algún puesto callejero. La famosa calle Takeshita está repleta de puestos en los que comprar algo para almorzar, y nosotros nos decantamos por una especie de crêpe-cucurucho-helado como los que podéis ver en la imagen inferior. La verdad es que la elección de los ingredientes no fue nada fácil, ya que los había de decenas de clases diferentes. Por haber, había hasta crêpes de ensalada! Después de haber cargado nuestras pilas para poder aguantar hasta la hora de comer, aprovechamos la multitud de tiendas que hay por Harajuku para hacer unas compras de última hora por aquella zona, y a continuación volvimos a coger las bicis para desplazarnos hasta el distrito de Shibuya y perdernos entre sus calles una vez más. Allí también teníamos que realizar algunas compras relacionadas con unos encargos que nos habían hecho así que al cabo de un rato paseando por la zona, nos dirigimos al enorme centro comercial “Shibuya 109”, el cual alberga una gran cantidad de tiendas de ropa, moda y complementos, y por ende, muchas, muchas chicas guapas. Hacia el mediodía el hambre se comenzó a apoderar de nosotros y comenzamos a buscar un sitio para comer. Por muy increíble que parezca, a pesar de que llevábamos 11 días en Tokyo, aún no habíamos comido Sushi así que marcamos nuestro objetivo y nos pusimos a buscar uno, a poder ser giratorio. A escasos metros del cruce de Shibuya encontramos uno (llamado Sushi Daidokoya) con buena pinta y con un precio muy asequible, por lo que nos decidimos a entrar y comer ahí. Las opciones eran muy variadas, pudiendo elegir desde diferentes tipos de sushi individuales, pasando por “packs” con un variado de sushi y maki, hasta unos cuencos de arroz en cuya parte superior había distintas clases de pescado (sepia, atún, salmón…). Finalmente cada uno de nosotros 3 decidió coger un cuenco al que Ibón añadió varias piezas más de sushi, mientras que Gorka y Pablo pidieron además del cuenco, una bandeja con un variado de sushi y maki. Sinceramente la jugada pudo haber sido un tanto precipitada ya que, hasta la fecha, el único sushi/maki que habíamos probado era el que sirven en los woks o restaurantes chinos de nuestra ciudad (esos de paga 10€ y come todo lo que puedas), y a decir verdad, no nos habían gustado en exceso por su exagerado sabor a mar. Su sabor había sido como meter la cabeza en el agua de la playa y pegar un gran trago de agua salada. Vamos, no muy agradable. Por otro lado es comprensible: comida ilimitada por 10€, ¿qué esperas? Sin embargo, el sabor de aquel sushi nada tenía que ver con cualquier cosa que hubiéramos probado anteriormente. Sabía a mar/alga/sal, si, pero solo hasta cierto punto, lo cual permitía que pudieses disfrutar de todo el sabor del pescado, ya fuese atún, salmón, calamar… En resumen, toda una delicia por un precio muy asequible que dudo superase los 1000 yenes. Lástima haber descubierto tan tarde aquel restaurante. Al salir del sushi giratorio, y para bajar un poco la comida, nos dirigimos hacia el Starbucks que esta en pleno cruce de Shibuya, desde donde por cierto se pueden contemplar unas espectaculares vistas de la zona y apreciar la gran cantidad de gente que pasa por ahí a cada momento. Para cuando terminamos de grabar algún video desde ahí arriba, hacer algunas fotos y tomarnos el café el tiempo se nos había echado encima y no nos quedó otra opción que coger las bicis e ir hasta el hostal para poder entregarlas a tiempo. Llegamos al hostal pasadas las 6 de la tarde y a las 18:30 habíamos quedado en Akihabara con Joe y con un amigo suyo, Shoji. Estaba claro que no íbamos a llegar a tiempo ya que teníamos un buen camino en metro, así que aprovechando el WiFi del hostal le enviamos un e-mail a Joe avisándole de que llegaríamos hacia las 7 de la tarde. Así pues, dejamos las bicis en el hostal, subimos a la habitación para dejar las compras que habíamos hecho, Pablo aprovechó para coger su maleta, sacar una foto a un "detallado" itinerario para no perderse para de esta forma poder irse directamente al aeropuerto y nos echamos nuevamente a las calles de Tokyo para desplazarnos hasta la zona de Akihabara. Al llegar al lugar donde habíamos quedado no vimos a Joe por ningún lado, y como no teníamos Internet no sabíamos si es que no había visto nuestro e-mail y se había cansado de estar esperando desde las 18:30 o si simplemente en el último momento había decidido no venir. Por eso, buscamos una tienda en la que vendiesen aparatos electrónicos (algo no muy difícil en Akiba) y en uno de los iPads que vendían nos conectamos a Internet y miramos a ver si nos habían escrito algo. En ese mismo momento vimos al otro lado de la calle a Joe, que en cuanto nos vio echó a correr hacia donde estábamos, saltó encima nuestro para darnos un abrazo y a poco nos rompe algún que otro diente del fuerte golpe que nos llevamos al chocar. A continuación nos presentó a su amigo Shoji, al cual no conocíamos de la noche en la que salimos por Shibuya. La situación era un poco surrealista, ya que si la noche en la que conocimos a Joe pudimos hablar con el en inglés fue en parte porque su hermana Yuki hacía de “traductora”, pero como esta vez no estaba ella la comunicación se hacía mucho más complicada, ya que ni Joe y Shoji tenían un buen dominio del inglés. En cualquier caso nos arreglamos bastante bien y mediante señas, algunas palabras nuestras de japonés y frases básicas de ellos en inglés nos entendimos sin problemas durante toda la noche. Lo primero que decidimos al juntarnos con ellos fue que nos tenían que llevar a uno de los múltiples Maid Cafes que hay por la zona. Un Maid Café es como una cafetería con la peculiaridad de que las chicas que te atienden van vestidas de doncellas/sirvientas, te tratan como si fueses su “amo”, hacen juegos contigo e incluso te puedes hacer fotos con ellas. Hasta aquí todo muy bien, salvo la ostia que te meten a la hora de pagar, pero bueno, una vez es una vez. Una vez explicado en que consiste un Maid Café procedemos a contaros nuestra experiencia. Subimos al edificio en el que se encontraba el local, el cual se llamaba @home café, y tuvimos que esperar un rato ya que había cola para entrar. Al entrar, nos saludaron muy amablemente, nos dijeron cosas que, lógicamente, no entendimos y nos llevaron hasta nuestra mesa. Una vez sentados, una de las camareras (que por suerte sabia algo de inglés) nos explicó brevemente como iba el tema: podíamos estar ahí dentro media hora y teníamos que elegir uno de los “menús”, los cuales consistían en diferentes bebidas, la opción de hacerte una foto con las camareras o echar una partida a un juego de mesa con alguna de ellas y llevarte una bolsa de regalo con varios artículos del Maid Café. Además, en el precio iba incluido un carnet de “maestro”, el cual tras cada visita te iban sellando para que así fueses subiendo de rango. En resumen, algo muy friki, pero no más friki que el tipo que estaba en la mesa de al lado, que tenía un álbum lleno de fotos de las chicas del Maid Café. Si a nosotros nos dieron un carnet de “nivel 1”, este hombre debía tener ya el carnet de gerente del local cuanto menos. Al cabo de media hora salimos de aquel lugar un poco más pobres de lo que habíamos entrado (exactamente 2000 yenes menos) y como es tradición, nos fuimos a buscar un Purikura en el que hacernos unas fotos con nuestros amigos japoneses. La verdad es que tienen su gracia esos “fotomatones”. No lo hemos mencionado antes, pero durante casi todo el viaje Ibon tuvo en mente la posibilidad de comprarse una Play Station 3 en el caso de encontrar alguna ganga, ya fuese de segunda mano o no, así que al salir del edificio del Maid Café le preguntamos a Joe si conocía algún lugar en el que poder comprar una. Después de pensarlo un poco, nos llevo a una tienda cercana que se llamaba Sofmap, que eran como unos grandes almacenes (unas 8 plantas) en los que todo lo que vendían estaba relacionado con aparatos electrónicos. Al llegar a la planta de las videoconsolas Joe preguntó por las de segunda mano, un dependiente nos llevó hasta una vitrina en donde las tenían y… ¡sorpresa!: Play Station 3 por 10000 yenes (100€). Hay que decir que lo que vendían era la consola con un mando pero sin los cables para conectarla a la tele y a la red, aunque a decir verdad (y más después de ver el precio) eso fue lo de menos, así que esta es la historia de cómo Ibon consiguió su PS3. Tras llevar a cabo la adquisición de la Play 3 les preguntamos a Joe y a Shoji si sabían dónde estaba la tienda “Super Potato” (un edificio entero en el que venden videojuegos de todas las consolas que ha habido desde que saliera al mercado la primera de ellas), la cual no fuimos capaces de encontrar por nuestra cuenta en la primera visita a Akihabara que hicimos unos días atrás. Al no tener ellos muy claro por donde estaba exactamente, preguntaron a los dependientes de la tienda y les señalaron el camino. Una lástima que al llegar allí estuviesen ya cerrando el local y no pudiésemos entrar a ver esa especie de “museo” del videojuego. A pesar de esta pequeña decepción decidimos coger el metro que nos llevase hasta Shibuya para así poder tomarnos unas cervezas por la zona. Puesto que tomarse una cerveza en un bar de la calle es tremendamente caro (unos 900 yenes), pensamos que sería una buena idea ir al bar-casa en el que conocimos a Joe, donde al menos los precios no eran tan abusivos. Tras un buen rato en aquel bar, a Pablo se le echó encima la hora y, tras despedirnos de el, tuvo que marcharse a coger el último metro que le llevase hasta Haneda, ya que su avión de vuelta a casa salía muy temprano por la mañana, hacia las 06:30, lo cual era un gran inconveniente ya que no había servicio de metro a esa hora. De esta forma, cogió el último metro con destino hacia el aeropuerto y pasó allí la noche. A nosotros sin embargo aún nos quedaba toda una noche de fiesta por Shibuya y no se nos ocurrió mejor forma de continuarla que yéndonos los 5 (para ese momento se nos había unido una amiga de Joe y Shoji) a “cantar” a un karaoke. Pero esta vez, a diferencia de la primera toma de contacto que tuvimos en un lugar de estos en el que sólo pudimos estar 30 minutos, decidimos pagar por la opción de tiempo ilimitado para poder quedarnos bien a gusto. Como no podía ser de otra manera, antes de entrar al karaoke había que desinhibirse un poco así que en el 7-Eleven más cercanos compramos unas cuantas latas de cerveza y cuando nos las terminamos buscamos un karaoke en el que poder pasar las siguientes 2-3 horas. A decir verdad, finalmente entramos en uno bastante peor que el de la primera vez ya que ni tenía ventanas a la calle ni las luces y focos cambiaban o giraban durante las canciones, pero a su favor podemos decir que en el precio se incluían bebidas y que en la habitación había hasta panderetas para poder acompañar las espectaculares actuaciones con las que deleitamos a nuestros amigos japoneses. En resumen: alrededor de 2 horas cantando, decenas de canciones (nos atrevimos hasta con canciones en japonés), videos, fotos, vasos rotos, heridas en las manos a causa del entusiasmo golpeando las panderetas y una voz ronca a más no poder. En cualquier caso, mereció la pena y repetiríamos ahora mismo. Después de el pedazo de concierto que nos marcamos en el karaoke, la mejor forma de continuar la noche era volver nuevamente al Rockaholic, el bar en el que tu mismo podías elegir las canciones que querías que sonasen y en el que la gente dejaba sus pertenencias en la barra sin miedo a que se las robasen. Al ser lunes había muchísima menos gente que la vez anterior, pero aún y todo pasamos un muy buen rato y estuvimos disfrutando del ambiente hasta que hacia las 5 de la mañana decidimos que ya no podíamos más y que era hora de dar por terminada la noche de fiesta. Sin embargo el servicio de metro aún no había comenzado por lo que no podíamos volver al hostal, y como desde que quedamos con Joe y Shoji en Akihabara no habíamos comido nada, decidimos buscar un McDonalds en el que arrasar con toda la comida que les quedase en el almacén. Dicho y hecho, nada como comerse 2 hamburguesas grasientas y una ración de patatas fritas después de una noche como aquella. Podemos decir que fue el detalle que redondeó la tarde anterior y la noche. Cuando se reestableció el servicio de tren y metro caminamos hacia las estación de Shibuya, nos hicimos una última foto todos juntos al lado de la estatua de Hachiko y nos despedimos con gran pena de Joe, Shoji y su amiga antes de entrar en la estación para coger el metro que nos llevase de vuelta al Ace Inn Shinjuku. Fue una noche en la que nos lo pasamos genial, y a decir verdad, después de relacionarnos con gente del país, podemos decir que ese mito/tópico de que los japoneses son tímidos y cerrados, al menos con la gente a la que nosotros tuvimos la suerte de conocer, desde luego no se cumple. Como todas las buenas historias, esta llega a su final. Como recordaréis, la noche del día 11 se nos fue de las manos y, a pesar de que nuestra intención era tomar algo y volver más o menos pronto al Ace Inn Shinjuku, terminamos volviendo a eso de las 6:00 am en el primer metro de la mañana. Al llegar al hostal, lo más lógico hubiese sido meterse a la cama y descansar lo suficiente antes de hacer las maletas y partir hacia el aeropuerto de Narita. Sin embargo, no estábamos dispuestos a malgastar/perder nuestras últimas horas en Tokyo, por lo que decidimos acostarnos durante poco más de 3 horas (de ahi nuestro aspecto en las fotos/videos de ese día), dejar preparadas las maletas en el hostal para no tener que cargar con ellas todo el día, y salir a aprovechar el poco tiempo que nos quedaba. El plan era volver una vez más a Akihabara para, entre otras cosas, ver la tienda de videojuegos “Super Potato”, a la cual quisimos ir el día anterior con Joe y Shoji pero que cuando llegamos estaban echando el cierre. Al llegar entramos en algunas tiendas que se encontraban cerca de la estación del metro para comprar algunos regalos que nos habían quedado pendientes y a continuación nos dirigimos a la enorme tienda de electrónica en la que Ibon se había hecho con una PS3 el día anterior por el equivalente a 100€, ya que Gorka pensó que la opción de conseguir una por tan poco precio merecía la pena. Como ya explicamos en el diario de viaje anterior, las consolas que vendían eran de segunda mano y las tenían expuestas en una vitrina de cristal, por lo que al llegar, Gorka se dirigió a uno de los dependientes para pedirle que le sacase una. Lo que ocurrió a continuación aun nos sigue llamando la atención, y para que os hagáis una idea de la situación, os escribimos como fue la conversación. Conversación con dependiente #1: - Hello, d’you speak English? | - Hola, ¿hablas inglés? - … (silencio) … | - ... (silencio) ... - Sorry, English? | - Disculpa, ¿inglés? - (negación con la cabeza) | - (negación con la cabeza) Primer intento fallido, por lo que Gorka se dio una vuelta por la tienda para ver si encontraba otro dependiente que le pudiese ayudar. Al no ver a ningún otro, se acercó al mostrador y pregunto a uno de los chicos que estaban en las cajas. Conversación con dependiente #2: - Hi! Do you speak English? | - Buenas, ¿hablas inglés? - No. | - No. - Someone speaks English? | - ¿Alguien aqui habla inglés? Aquí viene lo curioso, coge el dependiente número 2 y señala al dependiente número 1. La situación cada vez se volvía más surrealista. Vuelta a donde el primer dependiente preguntándole directamente en inglés. - I want to buy a second hand PS3. | - Quiero comprar una PS3 de segunda mano. - … (otra vez silencio) … | - ... (otra vez silencio) ... - Buy, PS3, there. (señalando a la vitrina) | - Comprar, PS3, ahí. (señalando a la vitrina) Al llegar a la vitrina, Gorka le preguntó si todas las que tenían funcionaban bien, ya que había algunas que eran sospechosamente muy baratas (aun menos de 100€) y tal vez las vendiesen para utilizarlas para recambios de piezas. - Do they work properly? | - ¿Funcionan correctamente? - I don’t know, maybe yes. | - No lo se, es posible. - Are you kidding me? “Maybe”? Can I try one here? | - ¿Estás de broma? ¿"Es posible"? ¿Puedo probar una? - You buy and you try it at home. | - Compras una y la pruebas en casa. - Well, thank you, I guess… | - En fin, gracias, supongo... Adivinad quién no compro una PS3 en Tokyo. Posteriormente, nos dirigimos hacia la tienda de videojuegos antiguos Super Potato, a la cual finalmente pudimos entrar ya que esta vez si que estaba abierta. La tienda es como una especie de “museo del videojuego”, ya que puedes encontrar absolutamente cualquier artículo de la industria que haya salido al mercado a lo largo de los años, bien sea de segunda mano o sin estrenar. Consolas, cartuchos, mandos, bandas sonoras, merchandising… Faltan líneas de texto para explicar todo lo que puedes encontrar ahí dentro, por eso os recomendamos que veáis el video correspondiente a este día para que os hagáis una idea de cómo es. Como apunte, señalar que terminamos comprando un par de peluches de Link (versión Wind Waker) y un Pokémon Stadium de la Nintendo 64 por la ridícula cantidad de 50 yenes (0,50€). Para cuando salimos de la tienda ya era mediodía, y decidimos que era un buen momento para reponer fuerzas y comer algo. No nos quedaba mucho dinero en metálico, y como aun teníamos alguno de los paquetes de jamón serrano que habíamos llevado, buscamos una Konbini Store para comprar algo similar al pan y prepararnos unos bocadillos. No nos quedaba mucho tiempo por delante, asi que cuando terminamos de comer nos pusimos rumbo al hostal para coger todas nuestras cosas e ir después hacia el barrio de Shinjuku, desde donde salía a las 6 de la tarde nuestro tren hacia el aeropuerto Narita. Sin embargo, había una cosa que nos faltaba por hacer. Ibon se acordó de que por la zona estaba la conocida tienda de Square Enix (compañía desarrolladora de videojuegos conocida por sagas como Final Fantasy, Dragon Quest, Kingdom Hearts…), así que, con las maletas a cuestas, entramos para comprar algún otro detalle de última hora, no sin antes haber dado unas cuantas vueltas hasta encontrarla. Directos desde la tienda de Square Enix, y aunque aun nos quedaba algo de tiempo de sobra, pusimos dirección hacia la concurrida estación de Shinjuku para coger el N’EX (Narita Express), que todos sabemos que con este tipo de cosas no se juega y no nos podíamos arriesgar a perder el tren. Lo de después fue todo según lo previsto. Primero hora y media de tren desde Tokyo hasta el aeropuerto, al cual llegamos hacia las 7 y media de la tarde. Nos llamó la atención la poquísima gente que había en el mismo, más aun teniendo que en cuenta que es uno de los aeropuertos principales de una ciudad que en todo su área metropolitana cuenta con unos 35 millones de habitantes. En cualquier caso, esto hizo que no tuviéramos que esperar ninguna cola para hacer check-in y facturar nuestras maletas, por lo que nos quedó bastante tiempo como para cenar una hamburguesa en el McDonald’s que había dentro de la terminal. Si, sabemos que es triste que la “última cena” en Japón fuese así, pero creednos si os decimos que no había más alternativas. Posteriormente nos acercamos hasta la puerta de embarque y hacia las 21:15 accedimos al avión, el cual despegaba a las 22:00. Para esa hora, y como es de suponer, el cansancio podía con nosotros, y las 13 horas que duraba el vuelo hasta París se pueden resumir de la siguiente forma: Acceder al avión, dormirse, ruido de motores encendiéndose, despertarse, despegue, volver a dormirse y aterrizar en París. Entre medias Ibon sacó fuerzas para mantener los ojos abiertos el tiempo que dura “Lost in Translation”. link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=sU0oZsqeG_s Tal y como empezábamos diciendo en esta entrada, como todas las buenas historias, esta llega a su final. Después de 12 días por la capital del sol naciente y sus alrededores nos disponemos a partir hacia nuestro país. El viaje no solo ha cumplido nuestras expectativas sino que además, las ha superado. Nunca hubiéramos imaginado que la comida fuese tan rica, la gente tan amable o los lugares tan preciosos y mágicos. Es tal la sensación que mientras nos alejamos sentimos que una parte de nosotros se queda ahí, esperado a que volvamos. Sinceramente, no es algo que puedas sentir desde tu casa. Por muchos blogs y vídeos que veas, no sentirías ese cosquilleo de decir: ¡Estoy en Japón! Tienes que montarte en el avión e ir a comprobarlo ti mismo. No nos equivocábamos al elegir nuestro nombre, Tokyo es una ciudad para descubrir, vivir y sentir. Otra cosa más, volveremos. Muy pronto volveremos, porque Japón es un país de sueños. link: http://www.youtube.com/watch?v=Ou7Y7aHqeg8 Bueno Ratingueros espero les haya gustado tanto como a mi, luego les posteo una entrada que hicieron ellos acerca de 10 motivos para volver a Japon! Saludos!

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Te muestro Tokio en 12 dias Parte 1/3
Te muestro Tokio en 12 dias Parte 1/3
TurismoporAnónimo1/27/2013

Hola amigos! Aclaracion: Este viaje no lo hice yo! Pero sigue leyendo no es Crap! Hace un tiempo me encontraba como siempre en Ratinga haciendo nada. Y vi un post que hacia referencia a Tokio, jamas me habia puesto a pensar como seria un viaje a Tokio? Por lo tanto me dedique a buscar como serie este viaje, y encontre un blog de dos tios españoles muy interesante llamado DVSTokio, me parecio tan bueno, que decidi compatirlo con ustedes. link: http://www.youtube.com/watch?v=ZrSNGecyLd4 Descubriendo / Viviendo / Sintiendo Tokyo te acerca toda la información que siempre quisiste saber sobre la capital del país del sol naciente. Vídeos, experiencias, curiosidades, recomendaciones... En resumen, descubre / vive / siente Tokyo a través de este blog. Bueno aquí va un breve video que grabaron sobre la idea del blog y un poco la introducción al viaje que hicieron el día 15 de septiembre del 2011. link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=N1duNF3X2hM ¿Cómo preparar tu viaje a Tokyo? link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=fBin5zF5R_0 Necesidades básicas: - Básicamente, a la hora de viajar a Japón lo único que necesitas es el pasaporte y dinero. A partir de ahí depende de cada uno. - No hace falta vacunarse contra ninguna enfermedad, pues no hay que olvidar que Japón es un país del primer mundo, pero si que suele venir bien llevar algunas medicinas. Se supone que los fármacos nipones son algo menos fuertes que los nuestros, por lo que no está de más llevar algunas aspirinas o ibuprofeno. De todas formas es recomendable hacerse un seguro de viaje que te cubra en caso de accidente y/o enfermedad. Un seguro de estos con una duración de 2 semanas se puede encontrar por unos 35€ en las agencias de viajes. - También es recomendable llevar algún adaptador de corriente ya que en Japón tienen un sistema diferente al de España. Allí los aparatos electrónicos funcionan a 110V, mientras que en España funcionan a 220V, por lo que deberemos comprobar que sean compatibles para cargarlos allí. - Por último, y creo que es una de las mayores preocupaciones de la gente. ¿Es necesario saber japonés? No, aunque si es recomendable tener unos conocimientos básicos sobre todo si viajas por todo Japón. Pero con un poco de ingles y el idioma de las señas no pasarás demasiados apuros. Las fechas: - Las mejores fechas para viajar a Tokyo (que no a Japón en general, ya que el tiempo y la meteorología están bastante diferenciadas en cada zona del país) son la primavera (cerezos en flor y temperaturas no tan sofocantes como en verano) y el otoño. - Sin duda, no se recomienda viajar a finales de abril/principios de mayo, ya que a diferencia de en España, es en esas fechas cuando la mayoría de la gente coge vacaciones (Golden Week), con lo que los precios de los alojamientos suben considerablemente respecto a otras épocas de año. El vuelo: - Lamentablemente, hoy día no existen vuelos directos desde ningún aeropuerto de España hasta Tokyo, así que cualquiera que este interesado en viajar al país del sol naciente se vera obligado a hacer al menos 1 escala, lo cual alarga la duración del desplazamiento. En el mejor de los casos, haciendo una sola escala y casi sin tener que esperar desde que te bajas del primer avión hasta que te subes al segundo, el viaje durará unas 13 - 14 horas. - Como todos sabemos, los precios de los billetes de avión son totalmente variables, pero podemos decir que un precio asequible a la hora de viajar a Tokyo suelen ser unos 800€ cogiéndolo con unos 2 meses de antelación. - A la hora de buscar los vuelos, lo mas recomendable y sencillo es entrar en páginas como lastminute.com, edreams.com o similares, ya que te aseguran las mejores ofertas para viajar en las fechas que desees. El alojamiento: - Aquí entramos en un tema delicado a la hora de dar recomendaciones, ya que dependiendo del motivo del viaje o incluso la edad de los viajeros, las necesidades y exigencias de cada persona acerca de un alojamiento son diferentes. Lo que si podemos recomendar son las zonas mas propicias en las que estar alojados: Shinjuku, Ginza y Shibuya. Estos tres barrios tienen una gran oferta de hoteles con diferentes precios, pero buscando con tiempo, no es difícil encontrar habitaciones dobles en hoteles de 3 estrellas por unos 65-70€ la noche. Obviamente hay que tener en cuenta también la epoca del año en la que vayamos a viajar. Para buscar hoteles recomendamos trivago.com. - Nuestra elección de alojamiento, sin embargo, no es la de un hotel convencional, sino la de un hostal “cápsula” con habitaciones compartidas, una localización excelente y un precio realmente económico. El hostal se llama Ace Inn Shinjuku y ofrece diferentes opciones a las que podemos tener acceso en su pagina web ace-inn.jp. De todas formas, en el caso de elegir como alojamiento un hostal, recomendamos hacer la búsqueda y reserva del mismo desde páginas como hostelworld.com o hostelbookers.com. - Debemos decir que, aunque estuvimos dudando hasta el último momento entre hotel u hostal, elegimos la segunda opción, aparte de por el precio (200€ por persona por las 11 noches que estaremos allí frente a los 350€ por persona que nos costaba el hotel mas barato que habíamos encontrado), también por el hecho de que al ser una habitación compartida con mas gente y un sitio con tanta gente joven, es mas fácil relacionarte y hacer amistades con gente de otros países. Precios orientativos: - El precio final del viaje (para unos 12 días de estancia en Tokyo) suele andar sobre los 1500€, de los cuales alrededor de 800€ van destinados a los billetes de avión, unos 300€ para el hotel (a menos que, como a nosotros, no os importe dormir en unas "cápsulas", lo cual hace que el precio del alojamiento se quede en 200€) y poco menos de 100€ en el seguro de anulación de vuelo y el seguro de accidente/enfermedad. A esto falta añadirle el dinero que podamos gastar en comer/cenar y en utilizar el transporte de Tokyo, que calculamos no serán más de unos 400€. Último video desde España! Ese 15 de septiembre partiran hacia Tokyo, pero no será hasta las 08:00 (hora local nipona) del 16 de septiembre cuando lleguemos allí. He aquí la ruta de viaje: Si todo va tan bien como pinta ese diario de arriba, a eso de las 15:00 (hora local) del viernes 16 estaremos contemplando las vistas desde el mirador del ayuntamiento de Tokyo, recorriendo las calles de Kabukicho y cruzando el emblemático paso de peatones de Shibuya. link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=aIIHQtugYOI Día 1, el viaje hacia Tokyo Con un poco de retraso respecto a la hora prevista de salida cogimos el coche camino al aeropuerto de Bilbao. Viaje sin percances y llegada hacia las 8:30, con tiempo más que suficiente para realizar el embarque de las maletas. La verdad es que el viaje se pasó bastante rápido y para cuado nos quisimos dar cuenta ya habíamos llegado a París. Una vez allí cambiamos de terminal, y para nuestra sorpresa, comprobamos que el vuelo se había retrasado 45 minutos (que al final se convirtieron en unas dos horas). Localizamos la puerta de embarque e hicimos tiempo jugando a unas PS3 que había a lo largo de la terminal y navegando un rato en internet, gracias a los 15 minutos gratuitos de cortesía que nos dio el aeropuerto “Charles de Gaulle”. ¡Gracias, Mr. Charles! Al final llego la hora de embarcar en el inmenso avión Airbus 380-800. Para cuando guardamos la cámara y apagamos el ordenador, la mayoría de la gente (más de 500 personas) ya se había puesto a la cola, así que nos tocó esperar un buen rato. Por fin entramos y localizamos nuestros asientos. Genial, después de haber estado 1 hora la noche anterior decidiendo que asientos coger para no tener a nadie al lado. - ¿Seguro que fila 38?, yo igual cogía la 33 que no tiene a nadie alrededor, ni adelante ni atrás. - Buf, no se, esta medio vacío pero fijo que se llena después. - Bah, hay que pillar algunos así que venga, 35 K y L. Total, que con lo felices que íbamos pensando que no tendríamos a nadie al lado… pum, un japonés en el asiento del pasillo, perfecto para cuando quisiéramos salir al baño. Afortunadamente la fila de adelante estaba completamente vacía, y sin pensarlo dejamos las chaquetas en esos asientos haciendo como que estaban ocupados. En esto que las señoras de dos filas más adelante se levantan y se intentan poner en los asientos que habíamos “ocupado”. Hemos quitado las cosas, se han sentado, y nuestra cara ha tenido que ser para grabarla. El vuelo empezaba de un forma inmejorable. :S Sin embargo, fue todo lo contrario. La única pega que le ponemos al Airbus 380 es el escaso espacio entre las filas de asientos, porque todo lo demás es verdaderamente cómodo. Pantalla táctil personal para poder elegir entre más de 50 películas, incluyendo estrenos del estilo de “Super 8”, series como “Bad men” o “Cómo conocí a vuestra madre”, guías de viajes o reportajes. Hacia las 4 nos han servido la comida. El primer plato eran unos trozos de berenjena con queso mozzarella, y de segundo podías elegir entre arroz con pollo al curry o el plato japonés, que era arroz y salmón cocido con zanahorias. Ha resultado bastante curioso que, a pesar de que la mayoría de viajeros eran japoneses, han elegido el plato de pollo con curry. Resumiendo, que nos ha tocado comer el salmón. El resto del viaje la verdad es que no ha tenido mayor misterio, unas pocas peleas con nosotros mismos para encontrar la postura adecuada para dormir y algún intento fallido de ver una película, concretamente “Battle: LA”, “Super 8” y “Código fuente”. A la mañana, poco antes de aterrizar, nos han servido el desayuno y poco después hemos aterrizado sin ningún percance (salvo el retraso de dos horas) en tierras niponas. Después lo básico, recoger las maletas, cambiar los €uros a Yenes y comprar los billetes del N’EX (Narita Express), tren que nos ha llevado hasta Shinjuku. link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=CS1ANurjABA Por último, hemos llegado a la estación y nos hemos puesto a caminar en dirección al Ace Inn Shinjuku. Cabe destacar que nos hemos liado un poco y nos hemos perdido, pero al final, tras dar un par de vueltas más de las deseadas, hemos llegado a la que será nuestra “casa” durante las próximas 11 noches. link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=XdHyldJe_Xo link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=miHxDtqGhsc Día 2, Palacio Imperial, Ginza y Tokyo Tower Agotador segundo día del viaje, con pocas horas de sueño la noche anterior y tocaba levantarse pronto para recorrer algunos lugares emblemáticos de la ciudad. Habíamos quedado en levantarnos a las 6:55 para estar en la “sala común” a las 7 desayunando, pero circunstancias de la vida, el despertador debió estar sonando unos 15 minutos, supongo que despertando al resto de gente de la habitación, pero no cumpliendo su función de despertarnos a nosotros. De repente nos despertamos, y viendo la hora que era bajamos a desayunar a todo correr. En ese mismo momento apareció Pablo, así que nada, retraso de 15 minutos colectivo. A continuación ducha de 10 minutos por 100 Yenes (1 €uro), vestirnos y a la calle. El recorrido comenzó bajando por “Yasukuni Dori” (calle en la que esta el hotel) hacia el Palacio Imperial, que está como a unos 3.5 km del hostal. Sin embargo, por el camino nos topamos con el templo sintoísta “Yasukuni Shrine”, al que entramos sin dudarlo. Estuvimos allí alrededor de una hora y hemos de decir que nos gustó bastante, sobre todo el jardín “Shinchi Teien”, el cual podéis apreciar en la imagen inferior. Más tarde seguimos nuestro camino hacia el Palacio Imperial, pero antes pasamos por el parque “Kitanomaru”, que está justo al lado. Una vez en el Palacio, atravesamos su foso y nos pusimos a recorrer sus caminos observando y disfrutando de sus edificios, lagos y jardines. Tras un buen rato allí dentro, decidimos salir para visitar la “Estación de Tokyo”, cuyo diseño esta parcialmente inspirado en la estación de Ámsterdam. Resultó estar de obras, ya que al parecer pretenden construir unos rascacielos alrededor y una plaza justo delante. Llegados a este punto, y con bastante hambre acumulado, nos pusimosa buscar un restaurante barato pero a la vez con buena pinta, y la verdad es que, aunque tras mucho buscar, al final lo hemos encontrado. Realmente no teníamos ni idea de lo que estábamos pidiendo, pero tuvimos bastante suerte con las elecciones. Después de comer, un poco de descanso y a seguir con la ruta turística por Ginza. Ver sus lujosas tiendas (sólo los escaparates), la gente "estirada" que camina por sus calles y... entrar a un pachinko! Es dificil de expresar las sensaciones de aquello, creo que la situación puede ser similar a la que alguien siente al entrar al casino de un gran hotel de Las Vegas, pero con muchisimo mas ruido. Vamos, una locura. Si no eres inmune como los ludados que juegan ahi, creo que tu cabeza no tardaría más de 20 minutos en explotar. Después fuimos al Sony Centre, un edificio entero dedicado a mostrar a la gente todas las novedades de la marca, donde además puedes probarlas. La verdad es que esta bien el poder ver todas esas cosas, pero por momentos piensas estar dentro de una fnac donde lo único que pretenden es venderte lo que allí tienen en vez de poder ir a pasar un rato probando articulos de última tecnología. De todas formas, merece la pena la visita. A ultima hora de la tarde, cansados de tanto andar, cogimos el metro hasta la "Tokyo Tower", a la que subimos para contemplar las vistas de toda la ciudad. Nos habría gustado subir hacia las 17:30 para ver el atardecer, pero el tiempo se nos terminó echando encima y terminamos subiendo de noche. Resulta realmente increíble ver todas las calles y edificios de Tokyo iluminados desde una altura de 250 metros, que es la altura máxima a la que se puede subir a pesar de que la torre llega a los 334 metros. Cuando bajamos de la torre, vuelta al metro y al hotel a descansar, que tras estar todo un día de pie y andando, y con el calor que hace en esta época del año, era lo que más necesitábamos. link: http://www.youtube.com/watch?v=Nc0Sd8tjiBY link: http://www.youtube.com/watch?v=pLIcy-9cp-c link: http://www.youtube.com/watch?v=lAWlnWkQ8lU Día 3, Parque Yoyogi, Harajuku y Shibuya El tercer día decidimos levantarnos un poco más tarde de lo habitual, pues habíamos visto que en el hostal alquilaban bicis para todo el día por 500 yenes y pensamos en hacer el recorrido de todo el dia a pedales, para no cansarnos tanto como el dia anterior. Asi pues, nos levantamos hacia las 09:30 de la mañana y a eso de las 11 bajamos a la recepción para comentarles lo de las bicis, pero resultó que aunque tenían 3 para alquilarnos, solo 2 tenían las ruedas hinchadas. En fin, que al final fuimos andando como el dia anterior. De camino hacia Shinjuku (primer destino del día) nos fuimos fijando por si en alguna tienda alquilaban bicis, pero no hubo suerte, asi que seguimos caminando hasta llegar allí. Una vez en Shinjuku, nos dirigimos hacia el edificio del ayuntamiento, el "Tokyo Metropolitan Building", el cual tiene un mirador en la azotea al que se puede subir de forma gratuíta. Desde sus 240 metros, las vistas son similares a las que tuvimos la noche anterior desde la Tokyo Tower, pero al ser de día la sensación era totalmente diferente. Mirásemos por el lado que mirásemos, en ningún momento se dejaban de ver casas hasta el horizonte, y además, al hacer un día totalmente despejado, pudimos observar el Monte Fuji a lo lejos. Una pasada verlo salir entre las nubes. Al bajar del Metropolitan Building empezamos a caminar hacia el Parque Yoyogi. La verdad es que para entonces el tiempo se nos había echado un poco encima, y cuando llegamos ya eran las 4 de la tarde, así que desgraciadamente no pudimos ver ninguna actuación musical ni a las gothic lolitas, aunque tambien es verdad que últimamente ya no se ve tanto de esto por el parque como se podía ver antes. De todas formas, y aunque no pudimos ver parte del parque (como el estanque) porque a esa hora ya estaba cerrado, los caminos por los que anduvimos fueron espectaculares, totalmente cubiertos de arboles y dando la sensación de estar en medio del bosque. Salimos del parque por el puente de la estación de Harajuku y nos dirigimos hacia Takeshita Dori, una calle muy popular entre la gente joven de Tokyo, en la que hay infinidad de tiendas pequeñas en las que puedes encontrar cualquier cosa. Y cuando digo cualquier cosa creerme, vimos hasta una tienda en la que únicamente vendían disfraces para perros. Más tarde empezamos a dirigirnos hacia Shibuya, pero de camino vimos cosas tan curiosas como ésta. Y al fin llegamos a uno de los distritos comerciales más populares entre la gente joven (y no tan joven) de Tokyo, Shibuya. Edificios altos llenos de pantallas y luces que hacen que parezca que es de día las 24 horas, y como no, el emblematico cruce en 4 direcciones y en diagonal por el que diariamente pasan un millón de personas, lo que lo convierte en el cruce más transitado del mundo. Tambien visitamos la estatua de Hachiko, que esta justo al lado de la estación y el "Adidas Futsal Park", un campo de futbol que esta encima de un edificio. Fue una situación bastante incomoda cuando le preguntamos al encargado a ver cuanto costaba jugar ahi y si yendo 3 podríamos jugar. Resulta que la mayoría de japoneses no saben inglés, al parecer ni los que trabajan en sitios turísticos y populares, lo que hace que entenderse con ellos sea toda una aventura. Obviamene, no nos enteramos de lo que había que hacer para jugar. Despues de cenar y recorrer unas cuantas calles de la zona, decidimos dar por terminado el caminar y nos sentamos a tomar una pinta de Guinnes en un bar antes de ir a descansar al hotel. Sin embargo, algo fallo y nuestras cabezas pasaron por alto el hecho de que a partir de las 12 de la noche ya no hay metro, pero nosotros seguimos a lo nuestro con nuestras cervezas. Pues bien, cuando las terminamos a eso de la 1, fuimos al metro y logicamente estaba cerrado. Fue entonces cuando se nos vino el mundo encima, ya que no podemos entrar al hostal desde las 02:00 hasta las 04:30, asi que teníamos dos opciones: o correr en 45 minutos los 7km que separan Shibuya del Ace Inn Shinjuku, o ir andando tranquilamente hacia el hostal y vagabundear por las calles de Tokyo hasta las 04:30. No se en que momento vimos más sensata la primera opción, pero es la que al final elegimos. Llegamos al hotel a las 01:58 totalmente sudados, pero al menos nos libramos de pasar 2 horas y media en la calle. Eso si, al siguiente dia el movimiento de nuetras piernas era más propio de un Madelman que de una persona humana. link: http://www.youtube.com/watch?v=rdptNfk8coI link: http://www.youtube.com/watch?v=HGCRQS4lK9s Día 4, Kamakura El cuarto día, a pesar de las agujetas de la noche anterior (para quien no lo haya leído, tuvimos que correr unos 7 km en 45 minutos, la explicación está en la entrada anterior), salimos de Tokyo para desconectar un poco de sus grandes y bulliciosas calles y decidímos ir a pasar el día a Kamakura, a realizar la Ruta Del Daibutsu. Esta ciudad se encuentra a unos 50 km de Tokyo, y es famosa por la gran cantidad de templos y santuarios que hay entre sus montañas, así como por el Gran Buddha de 13 metros que esta en el templo Kotokuin. Tras desayunar y ducharnos, nos enfundamos la ropa más apropiada que habíamos traído para ir al monte y cogimos el tren que nos llevase hasta allí. Gracias a un cartel que estaba en la recepción del hostal supimos perfectamente que líneas teníamos que coger y donde bajarnos en cada momento. La verdad es que tuvimos la suerte de coger un "rapid train" que no paraba en todas las estaciones, así que el viaje de ida fue más corto de lo esperado. Llegamos a Kamakura hacia las 11 y después de buscar un mapa de la zona y situarnos, comenzamos a andar hacia algunos de los templos. Aunque no es mucho dinero, hay que pagar unos 200 yenes para entrar en cada uno de ellos, y puesto que hay más de 20, nos vimos obligados a hacer un filtro y decidir a cuales íbamos entrar. El primero al que entramos se llamaba "Meigetsu-in" y la verdad es que estaba muy bien cuidado. Fue construido en el año 1383 por Uesugi Norikata, que pertenecía al clan Uesugi, y según unos escritos de hace 350 años, Meigetsu-in debió ser en sus comienzos una especie de "habitación de invitados" de un templo mucho más grande que estaba al lado llamado Zenkō-ji, y que fue cerrado por el gobierno durante el periodo Meiji. Vimos la cueva en la que se encuentra la estatua del creador del clan Uesugi, la cual data del siglo XIII, y pudimos entrar en una habitación del templo en la que hay una ventana redonda desde la que se ven los jardines traseros del templo, además de beber té y comer una especie de obleas. Al salir del Meigetsu-in, continuamos andando hacia el siguiente templo que salía en el mapa, el Kenchoji, pero finalmente decidimos no entrar por miedo a que al final no nos diese tiempo a llegar hasta el Gran Buddha, que se encontraba a unos cuantos kilómetros que además había que hacer por el monte. link: http://2.bp.blogspot.com/-6fEgMZsQqr4/Tns8TufaLYI/AAAAAAAAAGw/psnovPASDxU/s320/templo+escaleras.bmp Así pues, comenzamos a buscar el comienzo del camino hacia la montaña. Por el camino dejamos atrás varios templos más, hasta que finalmente, la carretera se convirtió en tierra y empezamos a subir la montaña. Tras subir unos 10 minutos llegamos a una explanada donde había una estatua del Shogun de un clan de la época, y después de hacer unas fotos, preguntamos a una familia el camino que teníamos que seguir para llegar al Daibutsu, ya que la verdad, andábamos un poco perdidos. Nos indicaron la dirección y enseguida vimos carteles en los que ponía la distancia que nos quedaba para llegar. El primer cartel que vimos marcaba una distancia de 2 km, pero sinceramente, y más teniendo en cuenta que andamos durante un par de horas (aunque nos íbamos parando para hacer fotos), creo que la distancia no pudo bajar de 4 o 5 km. De todas formas, aunque el camino es como lo podéis ver en las fotos, con una ropa fresca (hacía como 30 ºC) y unas deportivas no debería surgir ningún problema para realizarlo, ya que es un camino sencillo y bastante llano. La verdad es que el final de la caminata por el monte nos resultó un poco decepcionante. Después de ir viendo los carteles de "300 meters to Great Buddha", "200 meters to Great Buddha"... y ver que aun seguíamos en un camino de tierra en medio del bosque, lo último que nos esperábamos era que ese camino desembocaría en una carretera, y que 100 metros más allá, en un parking lleno de autobuses de los que no paraba de bajarse gente y un montón de chiringuitos en los que vendían souvenirs, fuese a estar el templo Kotokuin, en el que esta el Gran Buddha de bronce. Lo que nos esperábamos era algo en medio del bosque, un poco más inaccesible para la gente, o que al menos, no se pudiese acceder en autobús hasta la mismísima puerta. De todas formas el templo era muy bonito y el Buddha impactaba por su tamaño. Hasta pudimos entrar dentro de él por 20 yenes! Después de salir de Kotokuin fuimos a la playa, que esta como a 10 minutos, y estuvimos descansando un rato antes de coger el tren que nos llevase de vuelta a Shinjuku. Sin embargo el episodio del tren de vuelta fue bastante más largo de lo que esperábamos, ya que una de las líneas que debíamos coger se bifurcaba a mitad de camino (cosa que no sabíamos), y como siempre que hay un "fifty-fifty" de posibilidades, más aun si dejas esa elección al azar, la cosa sale mal, adivinad a que tren nos subimos… Además, para cuando nos dimos cuenta, nos salía mejor bajarnos y coger otra línea que regresar hasta el punto en el que nos habíamos equivocado. Resumiendo, que para cuando llegamos a Shinjuku habíamos pasado casi 3 horas de tren en tren. Sin ganas de salir a dar una vuelta a la noche por el cansancio, compramos en la estación un "Bento", que es una comida preparada para llevar y nos la comimos al llegar al hostal. Fuimos a la sala común y había mucha más gente de lo habitual. Fue entonces cuando nos dimos cuenta de que era lunes, y de que los lunes a la noche en el hostal hay un Conversation Club de gente japonesa que viene para hablar en inglés y así mejorar sus habilidades con ese idioma. Estuvimos un rato hablando con dos chicas de Tokyo, Shizouka y Marina, que nos estuvieron comentando sitios por los que salir a la noche y además, tras un rato hablando sobre series japonesas que conocíamos (dragon ball, doraemon, oliver y benji...) no nos pudimos aguantar y les preguntamos por... Humor Amarillo! Resulta que aquí no lo conocen, no lo habían visto en su vida, no existe en su mente (al menos en la de la gente de 21 años) e incluso, parece no hacerles reír como a nosotros. En fin, ¿se trataba de un programa destinado únicamente a los occidentales? Al parecer si, y sinceramente, aunque el programa de Takeshi Kitano ya tuvo su momento en España hace 5 años, me sorprendió un poco que aquí no lo conocieran. link: http://www.youtube.com/watch?v=w3oJMEZsaC8 link: http://www.youtube.com/watch?v=DsQIGUQmKEI Día 5, Museo Edo Tokyo y Akihabara El quinto día de viaje se fue el calor y el sofoco de los primeros días y llegó la lluvia, lo que nos obligó a trastocar un poco los planes que teníamos pensados para ese día. Así pues, decidimos ir a visitar algún museo a la mañana, y a la tarde, si el tiempo mejoraba, ir a Akihabara, el distrito electrónico de Tokyo. Puesto que el día anterior no nos habíamos acordado de comprar nada para desayunar a la mañana, nada más levantarnos nos duchamos a todo correr y cogimos un metro que nos llevo hasta el museo Edo Tokyo, que se encuentra al otro lado del Río Sumida. Estuvimos un rato buscando algún supermercado donde poder comprar algo para desayunar (fanta de leche o algún refresco con sabor a tortitas con sirope, por ejemplo), pero no hubo forma. Sin embargo, la suerte nos llevó a encontrar una pastelería en la que tomamos unos bollos con chocolate y un café. Fue bastante gracioso, ya que mientras nos lo tomábamos estuvimos comentando lo que nos iban a cobrar al pedir la cuenta (3 bollos de chocolate, uno de crema y 3 cafés bastante grandes dudo que bajasen de 12 € en Donosti) pensando que sería caro, pero para nuestra sorpresa, nos invitaron a los cafés y entre los 3 no pagamos más de 650 yenes. Después de coger energías volvimos hacia el Edo-Tokyo Museum. Se trata de un museo en el que se cuenta la historia de la ciudad de Tokyo entre los siglos XV al XIX, cuando aun se llamaba Edo. En él se pueden encontrar miniaturas de cómo era la ciudad en aquella época así como réplicas a tamaño real de puntos significativos de la ciudad en aquel entonces, como el puente Nihonbashi, que unía la ciudad con el Palacio Imperial. Como dato curioso, el museo tiene la misma altura que la que tenía el Edo Castle Tower. La visita al museo resultó muy interesante, gracias en parte a la genial explicación de nuestro guía particular J.T. Y os preguntareis: “¡Qué pijos estos cogiéndose un guía privado para un museo!” Pues nada de eso. Resulta que el museo pone a disposición de los visitantes unos guías voluntarios (dependiendo de la hora los hay en un idioma o en otro) que te explican detalladamente cada cosa que hay para ver. La situación fue bastante graciosa, ya que nos acercamos al mostrador en donde te asignaban al guía y nos preguntaron en que idioma lo queríamos. A esa hora no había en castellano, así que le dijimos que en inglés, que así de paso practicábamos un poco. Detrás de la persona que te atendía en el mostrador había varias personas sentadas en sillas, como esperando su turno. Y así fue. La persona del mostrador se giro hacia los de las sillas y les pregunto que a ver quien quería ser nuestro guía en inglés. A J.T. le faltó tiempo, no se lo pensó ni un segundo, levantó la mano y se vino con nosotros. No quiero ni imaginarme como habría sido esta misma situación en España. Seguro que todos habrían hecho lo posible por no salir de detrás del mostrador. Alguno hasta se habría tirado al suelo para esconderse. Pues nada, J.T. nos guió durante más de dos horas por el museo, explicándonos toda la historia de la ciudad, cómo vivían entonces, cómo estaba distribuido el Palacio Imperial… En fin, que realmente mereció la pena, y sin duda recomendamos a la gente que tenga pensado visitar el museo que coja un guía voluntario, ya que de lo contrario no se enterará un montón de cosas que ocurrieron en la antigua Edo. Al terminar de ver el museo, y tras hacer unas fotos por los alrededores, nos acercamos al Nihon Sumo Kyokai, lugar donde se celebran los combates de sumo en Tokyo, que está a escasos metros del museo Edo-Tokyo y en el que casualmente se estaba disputando un campeonato en esas fechas. Vimos a varios luchadores entrar y nos interesamos por los precios de las entradas, ya que habría sido curioso poder ver un campeonato, pero las más baratas (a 2000 yenes, 20 €) se habían agotado a primera hora de la mañana, y nuestra cartera no estaba como para pagar los más de 15000 yenes que costaban las entradas que aún estaban disponibles. Así pues cruzamos el río y comenzamos a dirigirnos hacia Akihabara. Por el camino, como ya eran cerca de las 2 del mediodía compramos un bento igual que la noche anterior y lo comimos en unos bancos cerca de uno de los muchos canales que atraviesan la ciudad. A la tarde por fin llegamos a Akihabara, también conocida como Akiba o Akihabara Electric Town. Se trata de una zona comercial en la que la mayoría de los comercios se dedican a la venta de productos electrónicos (ya sean ordenadores y móviles o componentes electrónicos como resistencias, condensadores e interruptores a un precio realmente desorbitado), figuras y cómics de anime y manga, “Maid Cafés” en los que las camareras juegan a ser tus sirvientas y edificios enteros en los que se venden videojuegos de consolas con más años que nosotros mismos. En resumen, la meca de la cultura otaku y geek de Japón. Lo primero que hicimos al llegar fue entrar a uno de los muchos Sega Center que hay por la zona. Un Sega Center es un edificio lleno de máquinas recreativas y máquinas en las que intentar conseguir premios como figuras, peluches y hasta toallas o sábanas con imágenes de chicas. Llama la atención la cantidad de gente que juega sin parar a dichas recreativas y el tremendo ruido que hay en cada uno de los pisos. Al igual que comentamos acerca del Pachinko, 30 minutos ahí dentro y lo más probable es que tu cabeza explote. Después anduvimos por la calle principal de Akihabara, entrando en tiendas a cada cual más peculiar. Lo curioso es que a diferencia de en España, aquí las tiendas no están a la altura de la calle y se ven a simple vista, sino que en cada piso de cada edificio hay una tienda diferente. Te metes en el ascensor y dentro tienes unos carteles informativos en los que te indica que hay en cada piso. Seleccionas al que quieres ir, se abren las puertas y ya estas dentro de la tienda. Así estuvimos un buen rato hasta la hora de cenar. Surgió la idea de que para terminar el día podíamos ir a un Karaoke a invocar al Dios de la Lluvia con nuestros cánticos (y vaya si lo invocamos…). Ya que el ir los tres solos iba a resultar un poco aburrido, decidimos tomarnos unas cervezas antes de entrar. Habría estado bien ir a algún bar, pero ya teníamos la lección aprendida de un par de días antes y no estábamos dispuestos a pagar 900 yenes por cada caña, así que el Seven Eleven y las cervezas de la marca Asahi se convirtieron en nuestros mejores aliados. Buscamos un Karaoke con buena pinta y tras algún que otro malentendido con el precio del mismo (entre que ellos no tienen ni idea de inglés y nosotros de japonés no íbamos sobrados…), después de que llamasen al encargado que era el único que entendía algo de inglés, cogimos media hora de Karaoke por 300 yenes cada uno. Habitación privada para nosotros solos con vistas a la calle, iluminación con focos de colores y miles de canciones entre las que elegir mediante paneles táctiles conectados por wifi a la tele. Lo malo es que con media hora sólo nos dio para cantar unas 5 o 6 canciones, pero viendo el tifón que llegó a Tokyo el día siguiente no quiero ni pensar cómo hubiera sido el mismo si llegamos a estar cantando durante 2 horas. De nuestra impactante actuación en el Karaoke hay documentación videográfica que, desgraciadamente para vosotros, aun no vais a poder ver, pero todo llegará... De momento, unas imagenes. Tras media hora, nos llamaron por teléfono a la habitación para decirnos que el tiempo se nos había agotado, así que fuimos a la estación y cogimos el último tren hacia Shinjuku por los pelos, aunque si llegamos a nuestro destino fue gracias a la ayuda de un Tokyota que nos dijo que teníamos que cambiar de andén en una estación en concreto. ¡A saber hasta dónde habríamos llegado si no nos llegamos a enterar de eso! Llegamos a Shinjuku y fuimos andando hasta nuestro hostal. Para entonces la lluvia ya era abundante, pero tuvimos la suerte de encontrarnos un par de paraguas en el suelo, que aunque estaban medio rotos, nos libraron de llegar mucho más mojados. Para nuestra sorpresa, al llegar al hostal y entrar en el ascensor, vimos que habían puesto un cartel avisando de que un tifón iba a llegar a Tokyo, y que recomendaban no salir a la calle durante todo el siguiente día por los fuertes vientos y lluvias que se preveían. link: http://www.youtube.com/watch?v=ARZVRtJeWnY link: http://www.youtube.com/watch?v=xvf-3VapS6g KARAOKE link: http://www.youtube.com/watch?v=F9GST6Dd46M link: http://www.youtube.com/watch?v=eTFqWOlKRzg Día 6, Tifón Rouke La verdad es que de este sexto día no hay gran cosa que contar, al menos en lo que se refiere a lugares de interés o museos que visitar como en entradas anteriores. Tal y como vimos el día anterior al llegar al hostal en el cartel del ascensor, el 21 de septiembre un tifón iba a llegar a Japón, e incluso pasaría cerca de Tokyo. Se habían suspendido las clases y hasta se habían paralizado algunas fábricas por temor a lo que pudiera pasar debido a los fuertes vientos que se preveían, así que nos recomendaron no salir del hostal mientras durase la tormenta, cuyos vientos más fuertes, al menos en Tokyo, se esperaban a eso de las 19:00 horas. Se trataba del tifón número 15 de la temporada (Tifón Rouke, o Tifón Karaoke si tenemos en cuenta lo de la noche anterior), y ya había obligado a evacuar a cerca de 1,3 millones de personas en el noroeste del país, donde además habían muerto 7 personas y 5 más habían desaparecido debido a las fuertes lluvias y a la crecida descontrolada de los ríos. link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=FMMzF9aZvbQ Nosotros, viendo lo que se nos venía encima, decidimos recuperar fuerzas y aprovechamos para levantarnos más tarde de lo habitual, hacia las 12 del mediodía. Desayunamos tranquilamente en la zona común del hostal mientras veíamos por la ventana cómo cada vez llovía con más fuerza y cómo los vientos cada vez se hacían más fuertes, hasta llegar a los 110 km/h. A decir verdad, nuestra opinión es que tampoco fue para tanto. No dudamos de que en otras zonas del país la situación fuese mucho peor que la que vivimos nosotros, pero cada invierno hay en San Sebastián (y otras ciudades de España) hay 2 o 3 temporales que traen vientos de más de 100 km/h y no es para tanto. Lo que no es tan habitual en nuestra ciudad es lo que pasó a media tarde mientras estábamos sentados, esperando a que pasase la tormenta, en los sofás del noveno piso del hostal. La situación era la siguiente: Ibon y Gorka sentados en un sofá y en el de enfrente, Pablo tumbado. Algunas personas viendo en la tele un programa un tanto sádico, del estilo de “Impacto TV”, y la puerta del baño dando fuertes golpes a causa del viento que se colaba entre las ventanas. Parecía como si tuviesen a un león atrapado ahí dentro. De repente, en la tele comienza a sonar el sonido del minuto 0:13 del siguiente video que esta debajo de estas líneas. Resulta que justo antes de que se produzca un seísmo, las televisiones y los móviles emiten un sonido con el fin de que la población sepa lo que va a ocurrir unos segundos después, de tal forma que puedan ponerse a salvo. link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=24KfBwkMw_M A continuación, los sofás comenzaron a tambalearse suavemente de un lado a otro. La verdad es que Pablo y yo (Gorka) no teníamos ni idea de que significaba aquel sonido, y si no llega a ser porque Ibon dijo que a ver si aquello no estaba siendo un terremoto, yo habría seguido pensando que Ibon estaba moviendo la pierna y que aquello era lo que causaba el movimiento del sofá. Con esto podéis deducir que el seísmo no fue muy fuerte, pero en cualquier caso, no dejó de ser una experiencia curiosa. Afortunadamente no fue a más, pero no quiero imaginar nuestras caras de pánico si en algún momento el temblor hubiese aumentado haciendo que algún mueble se cayera o que hubiésemos salido despedidos hacia alguna pared de la habitación. La tormenta siguió hasta pasadas las 20:00, pero después dejó de llover, el viento bajó su velocidad y la temperatura subió bastante, lo que hizo que las calles se secaran enseguida. Fue entonces cuando aprovechamos para salir a la calle a comprar algo para cenar y para desayunar el siguiente día. Volvimos al hostal con la cena, cenamos y nos fuimos pronto a la cama para así poder aprovechar al máximo el séptimo día, ya que estaba anunciado buen tiempo y calor. link: http://www.youtube.com/watch?v=vVwkRMAKyt4 PASATE POR LAS OTRAS PARTES DEL POST:

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