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Te muestro Tokio en 12 dias Parte 1/3

Turismo1/27/2013
Te muestro Tokio en 12 dias Parte 1/3


Hola amigos!

Aclaracion: Este viaje no lo hice yo! Pero sigue leyendo no es Crap!

Hace un tiempo me encontraba como siempre en Ratinga haciendo nada.


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Y vi un post que hacia referencia a Tokio, jamas me habia puesto a pensar como seria un viaje a Tokio?

tokio

Por lo tanto me dedique a buscar como serie este viaje, y encontre un blog de dos tios españoles muy interesante llamado DVSTokio, me parecio tan bueno, que decidi compatirlo con ustedes.


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Descubriendo / Viviendo / Sintiendo Tokyo te acerca toda la información que siempre quisiste saber sobre la capital del país del sol naciente.

Vídeos, experiencias, curiosidades, recomendaciones... En resumen, descubre / vive / siente Tokyo a través de este blog.




Bueno aquí va un breve video que grabaron sobre la idea del blog y un poco la introducción al viaje que hicieron el día 15 de septiembre del 2011.


link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=N1duNF3X2hM


juegos

¿Cómo preparar tu viaje a Tokyo?


link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=fBin5zF5R_0


Necesidades básicas:

- Básicamente, a la hora de viajar a Japón lo único que necesitas es el pasaporte y dinero. A partir de ahí depende de cada uno.

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- No hace falta vacunarse contra ninguna enfermedad, pues no hay que olvidar que Japón es un país del primer mundo, pero si que suele venir bien llevar algunas medicinas. Se supone que los fármacos nipones son algo menos fuertes que los nuestros, por lo que no está de más llevar algunas aspirinas o ibuprofeno. De todas formas es recomendable hacerse un seguro de viaje que te cubra en caso de accidente y/o enfermedad. Un seguro de estos con una duración de 2 semanas se puede encontrar por unos 35€ en las agencias de viajes.

- También es recomendable llevar algún adaptador de corriente ya que en Japón tienen un sistema diferente al de España. Allí los aparatos electrónicos funcionan a 110V, mientras que en España funcionan a 220V, por lo que deberemos comprobar que sean compatibles para cargarlos allí.

- Por último, y creo que es una de las mayores preocupaciones de la gente. ¿Es necesario saber japonés? No, aunque si es recomendable tener unos conocimientos básicos sobre todo si viajas por todo Japón. Pero con un poco de ingles y el idioma de las señas no pasarás demasiados apuros.

Las fechas:

- Las mejores fechas para viajar a Tokyo (que no a Japón en general, ya que el tiempo y la meteorología están bastante diferenciadas en cada zona del país) son la primavera (cerezos en flor y temperaturas no tan sofocantes como en verano) y el otoño.

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- Sin duda, no se recomienda viajar a finales de abril/principios de mayo, ya que a diferencia de en España, es en esas fechas cuando la mayoría de la gente coge vacaciones (Golden Week), con lo que los precios de los alojamientos suben considerablemente respecto a otras épocas de año.


El vuelo:


- Lamentablemente, hoy día no existen vuelos directos desde ningún aeropuerto de España hasta Tokyo, así que cualquiera que este interesado en viajar al país del sol naciente se vera obligado a hacer al menos 1 escala, lo cual alarga la duración del desplazamiento. En el mejor de los casos, haciendo una sola escala y casi sin tener que esperar desde que te bajas del primer avión hasta que te subes al segundo, el viaje durará unas 13 - 14 horas.

- Como todos sabemos, los precios de los billetes de avión son totalmente variables, pero podemos decir que un precio asequible a la hora de viajar a Tokyo suelen ser unos 800€ cogiéndolo con unos 2 meses de antelación.

- A la hora de buscar los vuelos, lo mas recomendable y sencillo es entrar en páginas como lastminute.com, edreams.com o similares, ya que te aseguran las mejores ofertas para viajar en las fechas que desees.


El alojamiento:

- Aquí entramos en un tema delicado a la hora de dar recomendaciones, ya que dependiendo del motivo del viaje o incluso la edad de los viajeros, las necesidades y exigencias de cada persona acerca de un alojamiento son diferentes. Lo que si podemos recomendar son las zonas mas propicias en las que estar alojados: Shinjuku, Ginza y Shibuya. Estos tres barrios tienen una gran oferta de hoteles con diferentes precios, pero buscando con tiempo, no es difícil encontrar habitaciones dobles en hoteles de 3 estrellas por unos 65-70€ la noche. Obviamente hay que tener en cuenta también la epoca del año en la que vayamos a viajar. Para buscar hoteles recomendamos trivago.com.

- Nuestra elección de alojamiento, sin embargo, no es la de un hotel convencional, sino la de un hostal “cápsula” con habitaciones compartidas, una localización excelente y un precio realmente económico. El hostal se llama Ace Inn Shinjuku y ofrece diferentes opciones a las que podemos tener acceso en su pagina web ace-inn.jp. De todas formas, en el caso de elegir como alojamiento un hostal, recomendamos hacer la búsqueda y reserva del mismo desde páginas como hostelworld.com o hostelbookers.com.

viaje

- Debemos decir que, aunque estuvimos dudando hasta el último momento entre hotel u hostal, elegimos la segunda opción, aparte de por el precio (200€ por persona por las 11 noches que estaremos allí frente a los 350€ por persona que nos costaba el hotel mas barato que habíamos encontrado), también por el hecho de que al ser una habitación compartida con mas gente y un sitio con tanta gente joven, es mas fácil relacionarte y hacer amistades con gente de otros países.


Precios orientativos:


- El precio final del viaje (para unos 12 días de estancia en Tokyo) suele andar sobre los 1500€, de los cuales alrededor de 800€ van destinados a los billetes de avión, unos 300€ para el hotel (a menos que, como a nosotros, no os importe dormir en unas "cápsulas", lo cual hace que el precio del alojamiento se quede en 200€) y poco menos de 100€ en el seguro de anulación de vuelo y el seguro de accidente/enfermedad. A esto falta añadirle el dinero que podamos gastar en comer/cenar y en utilizar el transporte de Tokyo, que calculamos no serán más de unos 400€.


paseo

Último video desde España!


Ese 15 de septiembre partiran hacia Tokyo, pero no será hasta las 08:00 (hora local nipona) del 16 de septiembre cuando lleguemos allí.

He aquí la ruta de viaje:

espa  a

Si todo va tan bien como pinta ese diario de arriba, a eso de las 15:00 (hora local) del viernes 16 estaremos contemplando las vistas desde el mirador del ayuntamiento de Tokyo, recorriendo las calles de Kabukicho y cruzando el emblemático paso de peatones de Shibuya.

Te muestro Tokio en 12 dias Parte 1/3


link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=aIIHQtugYOI

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Día 1, el viaje hacia Tokyo

Con un poco de retraso respecto a la hora prevista de salida cogimos el coche camino al aeropuerto de Bilbao. Viaje sin percances y llegada hacia las 8:30, con tiempo más que suficiente para realizar el embarque de las maletas.

La verdad es que el viaje se pasó bastante rápido y para cuado nos quisimos dar cuenta ya habíamos llegado a París. Una vez allí cambiamos de terminal, y para nuestra sorpresa, comprobamos que el vuelo se había retrasado 45 minutos (que al final se convirtieron en unas dos horas). Localizamos la puerta de embarque e hicimos tiempo jugando a unas PS3 que había a lo largo de la terminal y navegando un rato en internet, gracias a los 15 minutos gratuitos de cortesía que nos dio el aeropuerto “Charles de Gaulle”. ¡Gracias, Mr. Charles!



Al final llego la hora de embarcar en el inmenso avión Airbus 380-800. Para cuando guardamos la cámara y apagamos el ordenador, la mayoría de la gente (más de 500 personas) ya se había puesto a la cola, así que nos tocó esperar un buen rato. Por fin entramos y localizamos nuestros asientos. Genial, después de haber estado 1 hora la noche anterior decidiendo que asientos coger para no tener a nadie al lado.

- ¿Seguro que fila 38?, yo igual cogía la 33 que no tiene a nadie alrededor, ni adelante ni atrás.
- Buf, no se, esta medio vacío pero fijo que se llena después.
- Bah, hay que pillar algunos así que venga, 35 K y L.

Total, que con lo felices que íbamos pensando que no tendríamos a nadie al lado… pum, un japonés en el asiento del pasillo, perfecto para cuando quisiéramos salir al baño.

Afortunadamente la fila de adelante estaba completamente vacía, y sin pensarlo dejamos las chaquetas en esos asientos haciendo como que estaban ocupados. En esto que las señoras de dos filas más adelante se levantan y se intentan poner en los asientos que habíamos “ocupado”. Hemos quitado las cosas, se han sentado, y nuestra cara ha tenido que ser para grabarla. El vuelo empezaba de un forma inmejorable. :S

Sin embargo, fue todo lo contrario. La única pega que le ponemos al Airbus 380 es el escaso espacio entre las filas de asientos, porque todo lo demás es verdaderamente cómodo. Pantalla táctil personal para poder elegir entre más de 50 películas, incluyendo estrenos del estilo de “Super 8”, series como “Bad men” o “Cómo conocí a vuestra madre”, guías de viajes o reportajes.



Hacia las 4 nos han servido la comida. El primer plato eran unos trozos de berenjena con queso mozzarella, y de segundo podías elegir entre arroz con pollo al curry o el plato japonés, que era arroz y salmón cocido con zanahorias. Ha resultado bastante curioso que, a pesar de que la mayoría de viajeros eran japoneses, han elegido el plato de pollo con curry. Resumiendo, que nos ha tocado comer el salmón.

El resto del viaje la verdad es que no ha tenido mayor misterio, unas pocas peleas con nosotros mismos para encontrar la postura adecuada para dormir y algún intento fallido de ver una película, concretamente “Battle: LA”, “Super 8” y “Código fuente”.

A la mañana, poco antes de aterrizar, nos han servido el desayuno y poco después hemos aterrizado sin ningún percance (salvo el retraso de dos horas) en tierras niponas. Después lo básico, recoger las maletas, cambiar los €uros a Yenes y comprar los billetes del N’EX (Narita Express), tren que nos ha llevado hasta Shinjuku.




link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=CS1ANurjABA

Por último, hemos llegado a la estación y nos hemos puesto a caminar en dirección al Ace Inn Shinjuku. Cabe destacar que nos hemos liado un poco y nos hemos perdido, pero al final, tras dar un par de vueltas más de las deseadas, hemos llegado a la que será nuestra “casa” durante las próximas 11 noches.




link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=XdHyldJe_Xo


link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=miHxDtqGhsc


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Día 2, Palacio Imperial, Ginza y Tokyo Tower


Agotador segundo día del viaje, con pocas horas de sueño la noche anterior y tocaba levantarse pronto para recorrer algunos lugares emblemáticos de la ciudad.

Habíamos quedado en levantarnos a las 6:55 para estar en la “sala común” a las 7 desayunando, pero circunstancias de la vida, el despertador debió estar sonando unos 15 minutos, supongo que despertando al resto de gente de la habitación, pero no cumpliendo su función de despertarnos a nosotros. De repente nos despertamos, y viendo la hora que era bajamos a desayunar a todo correr. En ese mismo momento apareció Pablo, así que nada, retraso de 15 minutos colectivo. A continuación ducha de 10 minutos por 100 Yenes (1 €uro), vestirnos y a la calle.



El recorrido comenzó bajando por “Yasukuni Dori” (calle en la que esta el hotel) hacia el Palacio Imperial, que está como a unos 3.5 km del hostal. Sin embargo, por el camino nos topamos con el templo sintoísta “Yasukuni Shrine”, al que entramos sin dudarlo. Estuvimos allí alrededor de una hora y hemos de decir que nos gustó bastante, sobre todo el jardín “Shinchi Teien”, el cual podéis apreciar en la imagen inferior.



Más tarde seguimos nuestro camino hacia el Palacio Imperial, pero antes pasamos por el parque “Kitanomaru”, que está justo al lado. Una vez en el Palacio, atravesamos su foso y nos pusimos a recorrer sus caminos observando y disfrutando de sus edificios, lagos y jardines.



Tras un buen rato allí dentro, decidimos salir para visitar la “Estación de Tokyo”, cuyo diseño esta parcialmente inspirado en la estación de Ámsterdam. Resultó estar de obras, ya que al parecer pretenden construir unos rascacielos alrededor y una plaza justo delante.

Llegados a este punto, y con bastante hambre acumulado, nos pusimosa buscar un restaurante barato pero a la vez con buena pinta, y la verdad es que, aunque tras mucho buscar, al final lo hemos encontrado. Realmente no teníamos ni idea de lo que estábamos pidiendo, pero tuvimos bastante suerte con las elecciones.



Después de comer, un poco de descanso y a seguir con la ruta turística por Ginza. Ver sus lujosas tiendas (sólo los escaparates), la gente "estirada" que camina por sus calles y... entrar a un pachinko! Es dificil de expresar las sensaciones de aquello, creo que la situación puede ser similar a la que alguien siente al entrar al casino de un gran hotel de Las Vegas, pero con muchisimo mas ruido. Vamos, una locura. Si no eres inmune como los ludados que juegan ahi, creo que tu cabeza no tardaría más de 20 minutos en explotar.

Después fuimos al Sony Centre, un edificio entero dedicado a mostrar a la gente todas las novedades de la marca, donde además puedes probarlas. La verdad es que esta bien el poder ver todas esas cosas, pero por momentos piensas estar dentro de una fnac donde lo único que pretenden es venderte lo que allí tienen en vez de poder ir a pasar un rato probando articulos de última tecnología. De todas formas, merece la pena la visita.

A ultima hora de la tarde, cansados de tanto andar, cogimos el metro hasta la "Tokyo Tower", a la que subimos para contemplar las vistas de toda la ciudad. Nos habría gustado subir hacia las 17:30 para ver el atardecer, pero el tiempo se nos terminó echando encima y terminamos subiendo de noche. Resulta realmente increíble ver todas las calles y edificios de Tokyo iluminados desde una altura de 250 metros, que es la altura máxima a la que se puede subir a pesar de que la torre llega a los 334 metros.



Cuando bajamos de la torre, vuelta al metro y al hotel a descansar, que tras estar todo un día de pie y andando, y con el calor que hace en esta época del año, era lo que más necesitábamos.


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Día 3, Parque Yoyogi, Harajuku y Shibuya

El tercer día decidimos levantarnos un poco más tarde de lo habitual, pues habíamos visto que en el hostal alquilaban bicis para todo el día por 500 yenes y pensamos en hacer el recorrido de todo el dia a pedales, para no cansarnos tanto como el dia anterior. Asi pues, nos levantamos hacia las 09:30 de la mañana y a eso de las 11 bajamos a la recepción para comentarles lo de las bicis, pero resultó que aunque tenían 3 para alquilarnos, solo 2 tenían las ruedas hinchadas. En fin, que al final fuimos andando como el dia anterior.



De camino hacia Shinjuku (primer destino del día) nos fuimos fijando por si en alguna tienda alquilaban bicis, pero no hubo suerte, asi que seguimos caminando hasta llegar allí. Una vez en Shinjuku, nos dirigimos hacia el edificio del ayuntamiento, el "Tokyo Metropolitan Building", el cual tiene un mirador en la azotea al que se puede subir de forma gratuíta. Desde sus 240 metros, las vistas son similares a las que tuvimos la noche anterior desde la Tokyo Tower, pero al ser de día la sensación era totalmente diferente. Mirásemos por el lado que mirásemos, en ningún momento se dejaban de ver casas hasta el horizonte, y además, al hacer un día totalmente despejado, pudimos observar el Monte Fuji a lo lejos. Una pasada verlo salir entre las nubes.



Al bajar del Metropolitan Building empezamos a caminar hacia el Parque Yoyogi. La verdad es que para entonces el tiempo se nos había echado un poco encima, y cuando llegamos ya eran las 4 de la tarde, así que desgraciadamente no pudimos ver ninguna actuación musical ni a las gothic lolitas, aunque tambien es verdad que últimamente ya no se ve tanto de esto por el parque como se podía ver antes. De todas formas, y aunque no pudimos ver parte del parque (como el estanque) porque a esa hora ya estaba cerrado, los caminos por los que anduvimos fueron espectaculares, totalmente cubiertos de arboles y dando la sensación de estar en medio del bosque.



Salimos del parque por el puente de la estación de Harajuku y nos dirigimos hacia Takeshita Dori, una calle muy popular entre la gente joven de Tokyo, en la que hay infinidad de tiendas pequeñas en las que puedes encontrar cualquier cosa. Y cuando digo cualquier cosa creerme, vimos hasta una tienda en la que únicamente vendían disfraces para perros.

Más tarde empezamos a dirigirnos hacia Shibuya, pero de camino vimos cosas tan curiosas como ésta.



Y al fin llegamos a uno de los distritos comerciales más populares entre la gente joven (y no tan joven) de Tokyo, Shibuya. Edificios altos llenos de pantallas y luces que hacen que parezca que es de día las 24 horas, y como no, el emblematico cruce en 4 direcciones y en diagonal por el que diariamente pasan un millón de personas, lo que lo convierte en el cruce más transitado del mundo. Tambien visitamos la estatua de Hachiko, que esta justo al lado de la estación y el "Adidas Futsal Park", un campo de futbol que esta encima de un edificio. Fue una situación bastante incomoda cuando le preguntamos al encargado a ver cuanto costaba jugar ahi y si yendo 3 podríamos jugar. Resulta que la mayoría de japoneses no saben inglés, al parecer ni los que trabajan en sitios turísticos y populares, lo que hace que entenderse con ellos sea toda una aventura. Obviamene, no nos enteramos de lo que había que hacer para jugar.



Despues de cenar y recorrer unas cuantas calles de la zona, decidimos dar por terminado el caminar y nos sentamos a tomar una pinta de Guinnes en un bar antes de ir a descansar al hotel. Sin embargo, algo fallo y nuestras cabezas pasaron por alto el hecho de que a partir de las 12 de la noche ya no hay metro, pero nosotros seguimos a lo nuestro con nuestras cervezas.

Pues bien, cuando las terminamos a eso de la 1, fuimos al metro y logicamente estaba cerrado. Fue entonces cuando se nos vino el mundo encima, ya que no podemos entrar al hostal desde las 02:00 hasta las 04:30, asi que teníamos dos opciones: o correr en 45 minutos los 7km que separan Shibuya del Ace Inn Shinjuku, o ir andando tranquilamente hacia el hostal y vagabundear por las calles de Tokyo hasta las 04:30. No se en que momento vimos más sensata la primera opción, pero es la que al final elegimos. Llegamos al hotel a las 01:58 totalmente sudados, pero al menos nos libramos de pasar 2 horas y media en la calle. Eso si, al siguiente dia el movimiento de nuetras piernas era más propio de un Madelman que de una persona humana.


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Día 4, Kamakura

El cuarto día, a pesar de las agujetas de la noche anterior (para quien no lo haya leído, tuvimos que correr unos 7 km en 45 minutos, la explicación está en la entrada anterior), salimos de Tokyo para desconectar un poco de sus grandes y bulliciosas calles y decidímos ir a pasar el día a Kamakura, a realizar la Ruta Del Daibutsu. Esta ciudad se encuentra a unos 50 km de Tokyo, y es famosa por la gran cantidad de templos y santuarios que hay entre sus montañas, así como por el Gran Buddha de 13 metros que esta en el templo Kotokuin.

Tras desayunar y ducharnos, nos enfundamos la ropa más apropiada que habíamos traído para ir al monte y cogimos el tren que nos llevase hasta allí. Gracias a un cartel que estaba en la recepción del hostal supimos perfectamente que líneas teníamos que coger y donde bajarnos en cada momento. La verdad es que tuvimos la suerte de coger un "rapid train" que no paraba en todas las estaciones, así que el viaje de ida fue más corto de lo esperado.



Llegamos a Kamakura hacia las 11 y después de buscar un mapa de la zona y situarnos, comenzamos a andar hacia algunos de los templos. Aunque no es mucho dinero, hay que pagar unos 200 yenes para entrar en cada uno de ellos, y puesto que hay más de 20, nos vimos obligados a hacer un filtro y decidir a cuales íbamos entrar.


El primero al que entramos se llamaba "Meigetsu-in" y la verdad es que estaba muy bien cuidado. Fue construido en el año 1383 por Uesugi Norikata, que pertenecía al clan Uesugi, y según unos escritos de hace 350 años, Meigetsu-in debió ser en sus comienzos una especie de "habitación de invitados" de un templo mucho más grande que estaba al lado llamado Zenkō-ji, y que fue cerrado por el gobierno durante el periodo Meiji. Vimos la cueva en la que se encuentra la estatua del creador del clan Uesugi, la cual data del siglo XIII, y pudimos entrar en una habitación del templo en la que hay una ventana redonda desde la que se ven los jardines traseros del templo, además de beber té y comer una especie de obleas.



Al salir del Meigetsu-in, continuamos andando hacia el siguiente templo que salía en el mapa, el Kenchoji, pero finalmente decidimos no entrar por miedo a que al final no nos diese tiempo a llegar hasta el Gran Buddha, que se encontraba a unos cuantos kilómetros que además había que hacer por el monte.






















link: http://2.bp.blogspot.com/-6fEgMZsQqr4/Tns8TufaLYI/AAAAAAAAAGw/psnovPASDxU/s320/templo+escaleras.bmp

Así pues, comenzamos a buscar el comienzo del camino hacia la montaña. Por el camino dejamos atrás varios templos más, hasta que finalmente, la carretera se convirtió en tierra y empezamos a subir la montaña. Tras subir unos 10 minutos llegamos a una explanada donde había una estatua del Shogun de un clan de la época, y después de hacer unas fotos, preguntamos a una familia el camino que teníamos que seguir para llegar al Daibutsu, ya que la verdad, andábamos un poco perdidos.



Nos indicaron la dirección y enseguida vimos carteles en los que ponía la distancia que nos quedaba para llegar. El primer cartel que vimos marcaba una distancia de 2 km, pero sinceramente, y más teniendo en cuenta que andamos durante un par de horas (aunque nos íbamos parando para hacer fotos), creo que la distancia no pudo bajar de 4 o 5 km. De todas formas, aunque el camino es como lo podéis ver en las fotos, con una ropa fresca (hacía como 30 ºC) y unas deportivas no debería surgir ningún problema para realizarlo, ya que es un camino sencillo y bastante llano.



La verdad es que el final de la caminata por el monte nos resultó un poco decepcionante. Después de ir viendo los carteles de "300 meters to Great Buddha", "200 meters to Great Buddha"... y ver que aun seguíamos en un camino de tierra en medio del bosque, lo último que nos esperábamos era que ese camino desembocaría en una carretera, y que 100 metros más allá, en un parking lleno de autobuses de los que no paraba de bajarse gente y un montón de chiringuitos en los que vendían souvenirs, fuese a estar el templo Kotokuin, en el que esta el Gran Buddha de bronce. Lo que nos esperábamos era algo en medio del bosque, un poco más inaccesible para la gente, o que al menos, no se pudiese acceder en autobús hasta la mismísima puerta. De todas formas el templo era muy bonito y el Buddha impactaba por su tamaño. Hasta pudimos entrar dentro de él por 20 yenes!



Después de salir de Kotokuin fuimos a la playa, que esta como a 10 minutos, y estuvimos descansando un rato antes de coger el tren que nos llevase de vuelta a Shinjuku. Sin embargo el episodio del tren de vuelta fue bastante más largo de lo que esperábamos, ya que una de las líneas que debíamos coger se bifurcaba a mitad de camino (cosa que no sabíamos), y como siempre que hay un "fifty-fifty" de posibilidades, más aun si dejas esa elección al azar, la cosa sale mal, adivinad a que tren nos subimos… Además, para cuando nos dimos cuenta, nos salía mejor bajarnos y coger otra línea que regresar hasta el punto en el que nos habíamos equivocado. Resumiendo, que para cuando llegamos a Shinjuku habíamos pasado casi 3 horas de tren en tren.



Sin ganas de salir a dar una vuelta a la noche por el cansancio, compramos en la estación un "Bento", que es una comida preparada para llevar y nos la comimos al llegar al hostal. Fuimos a la sala común y había mucha más gente de lo habitual. Fue entonces cuando nos dimos cuenta de que era lunes, y de que los lunes a la noche en el hostal hay un Conversation Club de gente japonesa que viene para hablar en inglés y así mejorar sus habilidades con ese idioma. Estuvimos un rato hablando con dos chicas de Tokyo, Shizouka y Marina, que nos estuvieron comentando sitios por los que salir a la noche y además, tras un rato hablando sobre series japonesas que conocíamos (dragon ball, doraemon, oliver y benji...) no nos pudimos aguantar y les preguntamos por... Humor Amarillo! Resulta que aquí no lo conocen, no lo habían visto en su vida, no existe en su mente (al menos en la de la gente de 21 años) e incluso, parece no hacerles reír como a nosotros. En fin, ¿se trataba de un programa destinado únicamente a los occidentales? Al parecer si, y sinceramente, aunque el programa de Takeshi Kitano ya tuvo su momento en España hace 5 años, me sorprendió un poco que aquí no lo conocieran.


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Día 5, Museo Edo Tokyo y Akihabara

El quinto día de viaje se fue el calor y el sofoco de los primeros días y llegó la lluvia, lo que nos obligó a trastocar un poco los planes que teníamos pensados para ese día. Así pues, decidimos ir a visitar algún museo a la mañana, y a la tarde, si el tiempo mejoraba, ir a Akihabara, el distrito electrónico de Tokyo.

Puesto que el día anterior no nos habíamos acordado de comprar nada para desayunar a la mañana, nada más levantarnos nos duchamos a todo correr y cogimos un metro que nos llevo hasta el museo Edo Tokyo, que se encuentra al otro lado del Río Sumida. Estuvimos un rato buscando algún supermercado donde poder comprar algo para desayunar (fanta de leche o algún refresco con sabor a tortitas con sirope, por ejemplo), pero no hubo forma. Sin embargo, la suerte nos llevó a encontrar una pastelería en la que tomamos unos bollos con chocolate y un café. Fue bastante gracioso, ya que mientras nos lo tomábamos estuvimos comentando lo que nos iban a cobrar al pedir la cuenta (3 bollos de chocolate, uno de crema y 3 cafés bastante grandes dudo que bajasen de 12 € en Donosti) pensando que sería caro, pero para nuestra sorpresa, nos invitaron a los cafés y entre los 3 no pagamos más de 650 yenes.

Después de coger energías volvimos hacia el Edo-Tokyo Museum. Se trata de un museo en el que se cuenta la historia de la ciudad de Tokyo entre los siglos XV al XIX, cuando aun se llamaba Edo. En él se pueden encontrar miniaturas de cómo era la ciudad en aquella época así como réplicas a tamaño real de puntos significativos de la ciudad en aquel entonces, como el puente Nihonbashi, que unía la ciudad con el Palacio Imperial. Como dato curioso, el museo tiene la misma altura que la que tenía el Edo Castle Tower.



La visita al museo resultó muy interesante, gracias en parte a la genial explicación de nuestro guía particular J.T. Y os preguntareis: “¡Qué pijos estos cogiéndose un guía privado para un museo!” Pues nada de eso. Resulta que el museo pone a disposición de los visitantes unos guías voluntarios (dependiendo de la hora los hay en un idioma o en otro) que te explican detalladamente cada cosa que hay para ver.

La situación fue bastante graciosa, ya que nos acercamos al mostrador en donde te asignaban al guía y nos preguntaron en que idioma lo queríamos. A esa hora no había en castellano, así que le dijimos que en inglés, que así de paso practicábamos un poco. Detrás de la persona que te atendía en el mostrador había varias personas sentadas en sillas, como esperando su turno. Y así fue. La persona del mostrador se giro hacia los de las sillas y les pregunto que a ver quien quería ser nuestro guía en inglés. A J.T. le faltó tiempo, no se lo pensó ni un segundo, levantó la mano y se vino con nosotros. No quiero ni imaginarme como habría sido esta misma situación en España. Seguro que todos habrían hecho lo posible por no salir de detrás del mostrador. Alguno hasta se habría tirado al suelo para esconderse.



Pues nada, J.T. nos guió durante más de dos horas por el museo, explicándonos toda la historia de la ciudad, cómo vivían entonces, cómo estaba distribuido el Palacio Imperial… En fin, que realmente mereció la pena, y sin duda recomendamos a la gente que tenga pensado visitar el museo que coja un guía voluntario, ya que de lo contrario no se enterará un montón de cosas que ocurrieron en la antigua Edo.



Al terminar de ver el museo, y tras hacer unas fotos por los alrededores, nos acercamos al Nihon Sumo Kyokai, lugar donde se celebran los combates de sumo en Tokyo, que está a escasos metros del museo Edo-Tokyo y en el que casualmente se estaba disputando un campeonato en esas fechas. Vimos a varios luchadores entrar y nos interesamos por los precios de las entradas, ya que habría sido curioso poder ver un campeonato, pero las más baratas (a 2000 yenes, 20 €) se habían agotado a primera hora de la mañana, y nuestra cartera no estaba como para pagar los más de 15000 yenes que costaban las entradas que aún estaban disponibles. Así pues cruzamos el río y comenzamos a dirigirnos hacia Akihabara.

Por el camino, como ya eran cerca de las 2 del mediodía compramos un bento igual que la noche anterior y lo comimos en unos bancos cerca de uno de los muchos canales que atraviesan la ciudad.

A la tarde por fin llegamos a Akihabara, también conocida como Akiba o Akihabara Electric Town. Se trata de una zona comercial en la que la mayoría de los comercios se dedican a la venta de productos electrónicos (ya sean ordenadores y móviles o componentes electrónicos como resistencias, condensadores e interruptores a un precio realmente desorbitado), figuras y cómics de anime y manga, “Maid Cafés” en los que las camareras juegan a ser tus sirvientas y edificios enteros en los que se venden videojuegos de consolas con más años que nosotros mismos. En resumen, la meca de la cultura otaku y geek de Japón.



Lo primero que hicimos al llegar fue entrar a uno de los muchos Sega Center que hay por la zona. Un Sega Center es un edificio lleno de máquinas recreativas y máquinas en las que intentar conseguir premios como figuras, peluches y hasta toallas o sábanas con imágenes de chicas. Llama la atención la cantidad de gente que juega sin parar a dichas recreativas y el tremendo ruido que hay en cada uno de los pisos. Al igual que comentamos acerca del Pachinko, 30 minutos ahí dentro y lo más probable es que tu cabeza explote.



Después anduvimos por la calle principal de Akihabara, entrando en tiendas a cada cual más peculiar. Lo curioso es que a diferencia de en España, aquí las tiendas no están a la altura de la calle y se ven a simple vista, sino que en cada piso de cada edificio hay una tienda diferente. Te metes en el ascensor y dentro tienes unos carteles informativos en los que te indica que hay en cada piso. Seleccionas al que quieres ir, se abren las puertas y ya estas dentro de la tienda. Así estuvimos un buen rato hasta la hora de cenar.



Surgió la idea de que para terminar el día podíamos ir a un Karaoke a invocar al Dios de la Lluvia con nuestros cánticos (y vaya si lo invocamos…). Ya que el ir los tres solos iba a resultar un poco aburrido, decidimos tomarnos unas cervezas antes de entrar. Habría estado bien ir a algún bar, pero ya teníamos la lección aprendida de un par de días antes y no estábamos dispuestos a pagar 900 yenes por cada caña, así que el Seven Eleven y las cervezas de la marca Asahi se convirtieron en nuestros mejores aliados.

Buscamos un Karaoke con buena pinta y tras algún que otro malentendido con el precio del mismo (entre que ellos no tienen ni idea de inglés y nosotros de japonés no íbamos sobrados…), después de que llamasen al encargado que era el único que entendía algo de inglés, cogimos media hora de Karaoke por 300 yenes cada uno. Habitación privada para nosotros solos con vistas a la calle, iluminación con focos de colores y miles de canciones entre las que elegir mediante paneles táctiles conectados por wifi a la tele. Lo malo es que con media hora sólo nos dio para cantar unas 5 o 6 canciones, pero viendo el tifón que llegó a Tokyo el día siguiente no quiero ni pensar cómo hubiera sido el mismo si llegamos a estar cantando durante 2 horas. De nuestra impactante actuación en el Karaoke hay documentación videográfica que, desgraciadamente para vosotros, aun no vais a poder ver, pero todo llegará... De momento, unas imagenes.



Tras media hora, nos llamaron por teléfono a la habitación para decirnos que el tiempo se nos había agotado, así que fuimos a la estación y cogimos el último tren hacia Shinjuku por los pelos, aunque si llegamos a nuestro destino fue gracias a la ayuda de un Tokyota que nos dijo que teníamos que cambiar de andén en una estación en concreto. ¡A saber hasta dónde habríamos llegado si no nos llegamos a enterar de eso!

Llegamos a Shinjuku y fuimos andando hasta nuestro hostal. Para entonces la lluvia ya era abundante, pero tuvimos la suerte de encontrarnos un par de paraguas en el suelo, que aunque estaban medio rotos, nos libraron de llegar mucho más mojados. Para nuestra sorpresa, al llegar al hostal y entrar en el ascensor, vimos que habían puesto un cartel avisando de que un tifón iba a llegar a Tokyo, y que recomendaban no salir a la calle durante todo el siguiente día por los fuertes vientos y lluvias que se preveían.




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KARAOKE


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Día 6, Tifón Rouke

La verdad es que de este sexto día no hay gran cosa que contar, al menos en lo que se refiere a lugares de interés o museos que visitar como en entradas anteriores.

Tal y como vimos el día anterior al llegar al hostal en el cartel del ascensor, el 21 de septiembre un tifón iba a llegar a Japón, e incluso pasaría cerca de Tokyo. Se habían suspendido las clases y hasta se habían paralizado algunas fábricas por temor a lo que pudiera pasar debido a los fuertes vientos que se preveían, así que nos recomendaron no salir del hostal mientras durase la tormenta, cuyos vientos más fuertes, al menos en Tokyo, se esperaban a eso de las 19:00 horas.

Se trataba del tifón número 15 de la temporada (Tifón Rouke, o Tifón Karaoke si tenemos en cuenta lo de la noche anterior), y ya había obligado a evacuar a cerca de 1,3 millones de personas en el noroeste del país, donde además habían muerto 7 personas y 5 más habían desaparecido debido a las fuertes lluvias y a la crecida descontrolada de los ríos.


link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=FMMzF9aZvbQ

Nosotros, viendo lo que se nos venía encima, decidimos recuperar fuerzas y aprovechamos para levantarnos más tarde de lo habitual, hacia las 12 del mediodía. Desayunamos tranquilamente en la zona común del hostal mientras veíamos por la ventana cómo cada vez llovía con más fuerza y cómo los vientos cada vez se hacían más fuertes, hasta llegar a los 110 km/h. A decir verdad, nuestra opinión es que tampoco fue para tanto. No dudamos de que en otras zonas del país la situación fuese mucho peor que la que vivimos nosotros, pero cada invierno hay en San Sebastián (y otras ciudades de España) hay 2 o 3 temporales que traen vientos de más de 100 km/h y no es para tanto.

Lo que no es tan habitual en nuestra ciudad es lo que pasó a media tarde mientras estábamos sentados, esperando a que pasase la tormenta, en los sofás del noveno piso del hostal. La situación era la siguiente: Ibon y Gorka sentados en un sofá y en el de enfrente, Pablo tumbado. Algunas personas viendo en la tele un programa un tanto sádico, del estilo de “Impacto TV”, y la puerta del baño dando fuertes golpes a causa del viento que se colaba entre las ventanas. Parecía como si tuviesen a un león atrapado ahí dentro. De repente, en la tele comienza a sonar el sonido del minuto 0:13 del siguiente video que esta debajo de estas líneas. Resulta que justo antes de que se produzca un seísmo, las televisiones y los móviles emiten un sonido con el fin de que la población sepa lo que va a ocurrir unos segundos después, de tal forma que puedan ponerse a salvo.


link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=24KfBwkMw_M

A continuación, los sofás comenzaron a tambalearse suavemente de un lado a otro. La verdad es que Pablo y yo (Gorka) no teníamos ni idea de que significaba aquel sonido, y si no llega a ser porque Ibon dijo que a ver si aquello no estaba siendo un terremoto, yo habría seguido pensando que Ibon estaba moviendo la pierna y que aquello era lo que causaba el movimiento del sofá. Con esto podéis deducir que el seísmo no fue muy fuerte, pero en cualquier caso, no dejó de ser una experiencia curiosa. Afortunadamente no fue a más, pero no quiero imaginar nuestras caras de pánico si en algún momento el temblor hubiese aumentado haciendo que algún mueble se cayera o que hubiésemos salido despedidos hacia alguna pared de la habitación.

La tormenta siguió hasta pasadas las 20:00, pero después dejó de llover, el viento bajó su velocidad y la temperatura subió bastante, lo que hizo que las calles se secaran enseguida. Fue entonces cuando aprovechamos para salir a la calle a comprar algo para cenar y para desayunar el siguiente día. Volvimos al hostal con la cena, cenamos y nos fuimos pronto a la cama para así poder aprovechar al máximo el séptimo día, ya que estaba anunciado buen tiempo y calor.




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