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El famoso instituto SETI vuelve a buscar vida inteligente fuera de la Tierra Ha recaudado 200.000 dólares de diferentes donantes, entre ellos la actriz Jodie Foster, necesarios para reinicar su actividad El Instituto para la Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI, en sus siglas en inglés) reinicia su actividad para hallar vida inteligente en el Universo a través del Conjunto de Telescopios Allen (ATA), que cuenta con 42 antenas. Esta decisión llega tras una campaña de donaciones por las que se ha conseguido reunir 200.000 dólares. El equipo, que en 2010 tuvo que renunciar a continuar con su trabajo, recupera ahora sus investigaciones gracias a, según ha informado la BBC, cerca de 2.400 donantes, entre los que se encuentra la actriz estadounidense Jodie Foster. El medio británico señala que desde que Foster protagonizó en 1997 la película «Contact», en la que daba vida a una astrónoma en busca de vida extraterrestre, está muy interesada en el tema. «ATA puede convertir la ciencia ficción en ciencia real, pero tan sólo si está activamente buscando en el espacio», declaró la actriz en un comunicado. Los responsables del SETI han asegurado que lo recaudado debería ser suficiente para mantener el telescopio en funcionamiento hasta finales de año. Del mismo modo han indicado que el instituto también está en negociaciones para conseguir un contrato con la Fuerza Aérea de EE.UU. para realizar el seguimiento de desechos espaciales. El astrónomo del SETI Seth Shostak ha apuntado que, aunque el acuerdo con la Fuerza Aérea estadounidense todavía no está cerrado, espera que se concrete pronto. «En cualquier caso, la entrega del dinero de ese acuerdo deberá ser ratificada por el Congreso de Estados Unidos, por lo que podría haber algún retraso», ha señalado. A pesar de ello, Shostak confía en que «el ATA empiece a funcionar de nuevo en septiembre u octubre». Necesidad de innovar El trabajo del SETI ha estado dominado durante su primer medio siglo por la filosofía de una búsqueda de señales de radio inusuales. Sin embargo, el especialista en este terreno Paul Davies defiende la necesidad de audaces innovaciones si se quiere saber algo de posibles vecinos cósmicos. En un artículo publicado en el número de marzo de la revista «Physics World», Davies, director de BEYOND (Centro de conceptos fundamentales en Ciencias de la Universidad Estatal de Arizona) explica las limitaciones de la búsqueda de señales de radio y cómo se puede progresar en la localización de vida extraterrestre inteligente. «Las especulaciones sobre SETI están siempre rodeadas por la trampa del antropocentrismo: una tendencia a utilizar el estado de la la civilización humana en el siglo XXI como un modelo de lo que sería una civilización extraterrestre. Después de 50 años de SETI en esa dirección, ha llegado el momento de ampliar la búsqueda de señales de radio». Para cuestionar la idea de una civilización extraterrestre que transmite señales de radio hacia la Tierra, Davies explica que, aun cuando los alienígenas estén a 500 años luz de distancia (cerca de las normas de SETI), los extraterrestres establecieron contacto con la Tierra en 1510, mucho antes de que el hombre estuviera equipado para recogerlas. Mientras que la actividad de SETI se ha concentrado en la radioastronomía, los astrónomos sólo han encontrado un silencio misterioso. Davies sugiere que puede haber señales más convincentes de la vida extraterrestre inteligente, ya sea aquí en la Tierra en forma de microorganismos extraños que de alguna manera encontraron su camino a la Tierra, o en el espacio, a través de la detección de ausencia de anomalías, por ejemplo, partículas de la generación de energía que una forma de vida extraterrestre podría haber cosechado. «Mediante el uso de una amplia gama de métodos científicos, desde la genómica a la astrofísica de neutrinos», dijo Davies, «deberíamos comenzar a examinar el Sistema Solar y nuestra región de la galaxia en busca de cualquier indicio de compañía cósmica pasada o presente».

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Una investigación relaciona el tamaño de esta parte de la anatomía masculina con la capacidad de los hombres de entregarse al cuidado de sus hijos En ocasiones, la vida compensa las carencias y hace del defecto, virtud. Antropólogos de la Universidad de Emory en Atlanta (Georgia, EE.UU) han publicado en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias (PNAS) una investigación que puede dar una buena pista a las mujeres a la hora de elegir pareja (al menos, si no quieren ser las únicas que cambien los pañales). Según los científicos, los hombres con los testículos pequeños se involucran más en el cuidado de sus bebés que otros aparentemente mejor dotados. Son padres más abnegados y atentos. Los investigadores trataban de determinar por qué algunos varones invierten más energía que otros en la crianza de sus hijos. «La pregunta es importante -dice James Rilling, responsable del laboratorio donde se realizó el estudio-, porque estudios anteriores han demostrado que los niños con padres más involucrados tienen mejores resultados sociales, psicológicos y educativos». Como es lógico, su equipo tenía en cuenta que muchos factores económicos, sociales y culturales pueden influir en el grado en el que los hombres procuran cuidados a sus retoños, pero querían aclarar si era posible encontrar también alguna causa biológica. Para empezar, sabían que los niveles más bajos de testosterona en los hombres están relacionados con una mayor participación en la familia y la búsqueda de menos «aventuras» extraconyugales, mientras que los niveles más altos de la hormona predicen divorcio y poligamia. Dos estrategias distintas ante la energía limitada que podemos entregar a la reproducción. Dado que el volumen de los testículos se relaciona con la producción de esperma y la testosterona, los investigadores decidieron echar un vistazo a la entrepierna de un buen número de hombres. Los autores reclutaron a 70 padres biológicos de los alrededores de Atlanta de entre 21 y 43 años de edad, con hijos pequeños de 1 a 2 años, que convivían con el niño y su madre biológica. Primero, las madres y los padres fueron entrevistados por separado acerca de la participación del varón en el cuidado de los niños, incluyendo tareas como cambiar pañales, alimentar y bañar al pequeño, quedarse en casa para cuidarlo si se pone enfermo o llevarlo al médico. Después, se midieron los niveles de testosterona de los hombres y el volumen de sus testículos, y se les sometió a una resonancia magnética para conocer su actividad cerebral mientras veían fotos de sus hijos con expresiones felices, tristes o neutras. También se les ensañaron fotos de niños y adultos desconocidos. Los resultados mostraron que tanto los niveles de testosterona como el tamaño de los testículos se correlacionan inversamente con la cantidad de cuidado paternal directo de los padres. Es decir, más testosterona y testículos más grandes, menos cuidados. El volumen de los testículos del padre también tiene relación con la actividad en el área ventral tegmental (VTA), una parte del cerebro medio relacionado con la recompensa y la motivación. «Los hombres con testículos más pequeños estaban activando esta región del cerebro en mayor medida al mirar las fotos de su propio hijo», dice Jennifer Mascaro, coautora del estudio. Los investigadores matizan que esta relación entre tamaño de los testículos y paternidad abnegada no es perfecta, lo que indica que hay que tener en cuenta la voluntad personal. Además, señalan que en vez de una causa quizás podríamos encontrarnos ante una consecuencia. «También podría ser que cuando los hombres se involucran más como cuidadores, sus testículos se encogen. Influencias ambientales pueden cambiar la biología. Sabemos, por ejemplo, que los niveles de testosterona bajan cuando los hombres se involucran como padres», apunta Rilling. El antropólogo señala la importancia de estudiar el papel de los varones en la paternidad, algo que ha sido poco considerado en los estudios científicos frente a la importancia otorgada a las madres.

Crean un test para averiguar si el Universo es (o no) una simulación informática Un grupo de físicos estadounidenses desarrolla la primera prueba experimental para comprobar la impactante teoría de que la Humanidad vive en el interior de un Cosmos artificial Hace ya una década, un filósofo británico desarrolló la teoría de que el Universo en que vivimos podría no ser más que una simulación informática creada por nuestros lejanos descendientes. Y por increíble que parezca, un grupo de físicos de la Universidad de Washington ha conseguido ahora desarrollar un test para probar su veracidad. El estudio aparece publicado en ArXiv.org. La idea de que la Humanidad podría estar viviendo en el interior de un Universo artificial surgió en un artículo de Nick Bostrom, profesor de filosofía de la Universidad de Oxford. El trabajo se publicó en 2003 en la revista Philosophical Quarterly y desde entonces no ha dejado a nadie indiferente. En su trabajo, Bostrom argumentaba que por lo menos una de estas tres posibilidades debe ser cierta: - Es probable que nuestra especie se extinga antes de alcanzar una etapa "post humana". - Es muy poco probable que cualquier civilización "post humana" ponga en marcha un número significativo de simulaciones informáticas sobre su historia evolutiva. - Tenemos la casi absoluta certeza de estar viviendo en una simulación informática. También decía Bostrom que "la creencia de que hay una posibilidad significativa de que un día nos convirtamos en "post humanos" que pongan en marcha simulaciones sobre sus ancestros es falsa, a menos que no estemos ya viviendo en una simulación". Por supuesto, y dada la limitación de nuestras computadoras, serían necesarias, como poco, décadas enteras para que éstas pudieran ejecutar incluso los más elementales programas de simulación sobre la evolución del Universo. Pero un grupo de físicos de la Universidad de Washington ha puesto a punto un "test" que podría llevarse acabo ahora, o en un futuro muy cercano, y que sería capaz de averiguar si, efectivamente, vivimos o no dentro de una simulación. En la actualidad, las supercomputadoras que existen utilizan una técnica llamada "cuadrícula de cromodinámica cuántica" que, partiendo de las leyes fundamentales de la Física que rigen el Universo, son capaces de simular (con cierto éxito) diminutas porciones de él, en la escala de una billonésima de metro, algo mayor que un núcleo atómico. A medida que pase el tiempo, será posible realizar simulaciones más potentes, y que funcionen a escalas mayores. Primero en un "trozo" de Universo del tamaño de una molécula, después de una célula y más tarde, por qué no, incluso de un ser humano. Eso, por supuesto, necesitará del desarrollo de muchas generaciones de superordenadores cada vez más potentes y que sean capaces, poco a poco, de simular pedazos de Universo lo suficientemente grandes como para entender las restricciones a las que, necesariamente, se verían sometidos los procesos físicos que conocemos. Restricciones que nos servirían de pruebas de que, efectivamente, vivimos dentro de un modelo computerizado. Sin embargo, para Martin Savage, profesor de Física de la Universidad de Washington y autor principal del estudio, existen ya señales inequívocas de la presencia de esas restricciones físicas en las simulaciones del presente. Restricciones que seguramente se harán cada vez más evidentes a medida que las supercomputadoras puedan simular porciones cada vez mayores de Universo. Una de esas restricciones sería la "cuadrícula base" que sirve para modelar el contínuo espacio-temporal en el que el Universo se desarrolla y que, igual que se hace hoy, usarán también nuestros lejanos descendientes para construir sus simulaciones en un futuro lejano. Por eso, encontrar pruebas de que existen esas restricciones en nuestro Universo sería lo mismo que demostrar que vivimos en un entorno artificial. En la actualidad, las computadoras que realizan esa clase de cálculos (aunque aún, como hemos visto, a escalas muy limitadas), dividen el espacio tiempo en una retícula de cuatro dimensiones. Lo cual permite a los investigadores, por ejemplo, ver en acción a la "fuerza nuclear fuerte", una de las cuatro fuerzas fundamentales de la Naturaleza cuya misión es mantener estrechamente unidos a los quarks para que puedan formar protones y neutrones estables en el interior de los núcleos atómicos. Sin esa fuerza, sencillamente, no existiría la materia tal y como la conocemos. "Si consigues hacer una simulación lo suficientemente grande -explica Savage- de ella emergería algo muy parecido a nuestro Universo". Por lo cual, según el científico, solo es cuestión de buscar en el Universo en que vivimos una "firma" análoga a la que nosotros mismos estamos utilizando en nuestras simulaciones a pequeña escala. Algo que además, para Savage y sus colegas, es perfectamente factible. De hecho, sugieren que la "firma" que probaría que el nuestro es un Universo artificial podría mostrarse como una limitación en la energía de los rayos cósmicos (la radiación que nos llega de estrellas y galaxias lejanas). Según la idea de Savage, los rayos cósmicos de mayor energía no podrían viajar por los bordes de la retícula artificial que simula el espaciotiempo en un hipotético modelo informático, sino que debería viajar en diagonal, por lo que sus interacciones no serían iguales en todas las direcciones, como sería de esperar. Si se consigue demostrar que esa limitación "antinatural" existe, ya no habría duda de que vivimos en el interior de una simulación. "Se trata -afirma Savage- del primer test para comprobar esta idea" (la de si vivimos o no dentro de una simulación informática). Por supuesto, si el concepto resultara ser cierto, abriría posibilidades ilimitadas. Por ejemplo, los investigadores sugieren que si nuestro Universo fuera una simulación, entonces podría haber otras simulaciones ejecutándose al mismo tiempo, que serían Universos paralelos al nuestro. En cuyo caso, cabría hacerse la siguiente pregunta: "¿Podríamos comunicarnos con otros Universos si todos ellos se están ejecutando sobre la misma plataforma?". Sin duda, una más que interesante cuestión.
La nave de la NASA, el primer artefacto humano que ha salido del Sistema Solar, registra variaciones en el denso plasma interestelar link: https://www.youtube.com/watch?v=LIAZWb9_si4 La Voyager 1,la primera nave espacial que ha salido del Sistema Solar, según anunció el pasado jueves un estudio en la revista Science y confirmaba la NASA, ha capturado los sonidos del espacio exterior. El vídeo sobre estas líneas, que ha publicado el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la agencia espacial estadounidense, reproduce la amplitud y la frecuencia de las ondas de plasma interestelar, la «sopa» cargada de baja energía y partículas neutras que impregnan el espacio fuera de la heliosfera, la burbuja que rodea nuestro sistema planetario. Las ondas detectadas por las antenas de la nave pudieron ser amplificas y reproducidas a través de un altavoz con facilidad. Las frecuencias están dentro del rango que puede captar el oído humano. La nave espacial capturó estos sonidos del espacio interestelar de octubre a noviembre de 2012 y de abril a mayo de 2013. El gráfico del vídeo muestra la frecuencia de las ondas, lo que indica la densidad del plasma. A su vez, los colores identifican la intensidad de las ondas, o lo «fuertes» que son. El color rojo señala las olas más fuertes y el azul indica las más débiles. La Voyager 1 salió del Sistema Solar en agosto de 2012, según responsables de la misión. Ahora se encuentra a unos 19.000 millones de kilómetros de nuestro Sol, donde nada proveniente de nuestro mundo había llegado jamás. Ed Stone, científico del proyecto Voyager en el Instituto Tecnológico de California, en Pasadena, no dudó en calificar el logro de «salto histórico para la humanidad».

Video: Crean el polímero 'Terminator' que se autorregenera sin ayuda externa Científicos españoles han creado un polímero capaz de autorregenerarse de forma espontánea sin la ayuda de intervención externa alguna. Por esta razón ha sido apodado 'Terminator', debido a su parecido con el robot T-1000, capaz de autorregenerarse. link: https://www.youtube.com/watch?v=8NYRRz-jSxA#t=37 El nuevo material se podría utilizar para mejorar la seguridad y la vida útil de las piezas de plástico en productos de uso diario, tales como componentes eléctricos, coches e incluso en la construcción de viviendas, casas y en los biomateriales, afirma David Mecerreyes, especialista en química de polímeros de la Universidad del País Vasco, España. Este primer polímero con capacidad de 'autosanación' a temperatura ambiente puede lograr una reparación espontánea significativa en ausencia de un catalizador, dijeron los científicos, y demostraron que después de ser cortada en dos mitades, al volver a unir las piezas, estas muestran una eficiencia del 97% de reparación en solo dos horas, siendo irrompible cuando se estira manualmente, según escribieron los investigadores en la revista 'Materials Horizons' de la Real Sociedad Británica de Química. La autosanación de estos "elastómeros termoestables" fue lograda a partir de materiales poliméricos comunes utilizando un método sencillo y de bajo costo, aseguró la investigadora Ibón Odriozola, del Centro de Tecnologías Electroquímicas CIDETEC, en San Sebastián. "El hecho de que la poliurea y el poliuretano, que poseen similar composición química y propiedades mecánicas, ya se utilicen en una amplia gama de productos comerciales hace que este sistema sea muy atractivo para un uso rápido y fácil en aplicaciones industriales reales", dijeron los investigadores.
El ritual precopulatorio habitual de muchos maláquidos, algunos pirocroidos y varios antícidos (todos ellos escarabajos), incluye un peculiar comportamiento. A lo largo del cuerpo, los machos presentan una serie de glándulas integumentarias bien inervadas que los especialistas han denominado «excitadores». Durante el cortejo, el macho los expone a la hembra y segrega unas sustancias que son lamidas por aquella. Parece ser que estas sustancias, compuestas por feromonas, actúan de diversos modos, por un lado, estimulan al macho para proceder con la cópula y por otro aumentan la receptividad de las hembras. Los excitadores pueden estar ubicados en varias partes del cuerpo, según la especie. En el género Ebaeus se encuentran situados en el ápice de los élitros. Se trata de unos repliegues del tegumento con una forma característica, donde desembocan las glándulas que antes hemos comentado. Así pues, lamentablemente, no es acertado llamarlo «sexo oral». Pero tampoco está tan lejos de nuestras fantasías mundanas. Podemos equipararlo a una especie de poción mágica, que el macho elabora con sumo cuidado, gran precisión y mucho cariño para, llegado el gran momento, rendir honores a su dama. Por Sergio Montagud. Biólogo. Valencia.

Ríos enterrados del Sáhara podrían haber conducido a los humanos fuera de África Tres cauces del tamaño del Rhin o el Nilo serperteaban hace 100.000 años por lo que ahora es un desierto, creando rutas de miles de millas de viaje Los arqueólogos han encontrado cientos de restos de la cultura de la Edad de Piedra en WadiTakartori, una lecho fluvial seco situado en la zona suroeste del Desierto del Sáhara, en Libia Según lo que apunta una nueva investigación, en algún momento de hace unos 100.000 años, tres largos ríos serpenteaban a lo largo de lo que hoy es el seco Desierto del Sáhara. Los ríos, ahora enterrados, habrían creado bolsas de zonas verdes y suministrado agua en zona sedientes del paisaje. Llevado a cabo por medio de diferentes turnos de desplazamiento, este hecho podría haber permitido que los antiguos humanos migraran cruzando el Sáhara para, más tarde, abandonar África, como confirma el trabajo publicado en PLOS ONE. “Esos ríos eran grandes –afirma el coautor de la investigación e hidrólogo en la Universidad de Hull, en Inglaterra, Thomas Coulthard-. Debían situarse en torno al tamaño del Missouri, el Rhin e incluso del Nilo cuando su flujo es bajo”. Algunos científicos creen que los humanos abandonaron África Central hace entre 125.000 y 100.000 años, aunque un estudio reciente sugiere que la migración se produjo tan pronto como hace 62.000 años. Los humanos podrían haber migrado primero a la costa oeste de África, antes de viajar a lo largo de la costa al medio este, o bien podrían haberse desplazado a lo largo del Nilo o alrededor de la Península Arábiga. Cualquier de las dos rutas requerían miles de millas de viaje. Expansión Humana en Haplogrupos Mitrocondriales Viajar a través del Desierto del Sáhara podría haber sido una ruta más directa para la población de África Central, pero ese desierto es todavía hoy uno de los lugares más secos del mundo. La mitad de su extensión recibe menos de una pulgada de lluvia al año, lo que hace la travesía francamente dura. Sin embargo, los arqueólogos sugieren ahora que el Sáhara estuvo poblado en un tiempo, y algunos científicos creen que algunos pequeños ríos que ahora son apenas un hilillo que cruza el desierto podrían haber sido en otro tiempo largos y de flujo continuo. Para comprobar la veracidad de esta idea, Coulthard y su equipo crearon un modelo computarizado del tamaño del monzón en una zona del Sáhara que se extiende a lo largo de 12 millones de kilómetros cuadrados, y que existió hace alrededor de 100.000 años. En ese tiempo las lluvias monzónicas se dejaban ver cientos de millas al norte de donde caen ahora. Como resultado de ello, fuertes precipitaciones caían en las dos cordilleras montañosas del Sáhara, el Ahaggar y las montañas Tibesti, que se expanden por áreas de Argelia, Libia y Chad. El modelo empleaba datos topográficos para predecir por dónde podría haber fluido el agua en ese momento. Incluso con altas dosis de agua perdida por la evaporación y la absorción del terreno, los investigadores encontraron que una mayor cantidad de lluvia alimentó los pequeños árboles, esencialmente a través de los ríos secos (el Irharhar, el Sahabi y el Kufra), que eran mucho mayores que hoy y se expandían por toda la longitud del Sáhara. Hallazgos arqueológicos “No se trata de inmensas cantidades de agua, pero sí de un volumen igual al que puede darse en las zonas del sur de España”, cuenta Coulthard, que explica que estos ríos pudieron facilitar espacios verdes y habitables para que la población llevara a cabo la migración desde África. De hecho, los arqueólogos han encontrado herramientas de piedra datadas en ese tiempo en las inmediaciones del Río Irharhar, confirma el investigador. Y otros hallazgos arqueológicos similares podrían estar esperando, todavía ocultos, en las zonas cercanas a los otros dos ríos. “El área está cubierta por dunas de arena y arena del mar, por lo que hay todo un montón de evidencias arqueológicas que están enterradas y esperando allí”, confirma Coulthard, que también matiza que la diferencia entre la arena del mar y la normal es que la primera no cría vegetación ni conserva restos físicos. Cambios en la órbita de la Tierra Los hallazgos de la investigación son razonables y convincentes para Paul Myers, científico de la Tierra en la Universidad de Alberta, en Canadá, que no ha participado en la investigación. En declaraciones a PLOS ONE, Myers confirma que existe “un conocimiento de que los leves cambios en la órbita de la Tierra tuvieron efectos sobre el monzón y las precipitaciones en esta región. También se había demostrado previamente que el Sáhara había sido bastante húmedo en otros momentos de la historia”. En cualquier caso, no toda la comunidad científica ha considerado igualmente definitivos estos hallazgos. El antropólogo del Museo de Historia Natural de Londres Chris Stringer, quien tampoco ha trabajado en este proyecto, considera improbable que hubiera una ruta hacia fuera de África en el Sáhara. “Incluso aunque esos sistemas fluviales suponen algún tipo de ruta desde la estrecha zona este del Nilo, que conduce el río hacia Israel”, confirmó a LiveScience. Habiendo completado el viaje a lo largo del Sáhara, la población que estuviera migrando todavía habría necesitado zonas verdes para poder hacer el desplazamiento desde el este hasta abandonar África, completa. En lugar de eso, los descubrimientos de esta investigación podrían ayudar a explicar como ciertos avances tecnológicos, tales como el predominio de la pintura ocre rojiza, que se extendió dentro de África en esta época, según apunta Stringer.
Científicos afirman haber descubierto vida extraterrestre en nuestro planeta Un grupo de científicos de la Universidad de Sheffield, en el Reino Unido, ha encontrado partículas vivas procedentes del espacio tras enviar un globo a la estratosfera. El experimento, según creen, demuestra la llegada a Tierra de vida alienígena. El globo, especialmente diseñado para el proyecto, recorrió 27 kilómetros hasta llegar a la estratosfera durante la lluvia de estrellas del pasado 12 de agosto. El artilugio pudo recoger pequeños organismos que el equipo investigador deduce que llegaron del espacio. "La mayoría de la gente asumirá que estas partículas biológicas llegaron a la estratosfera desde la Tierra, pero es sabido que una partícula de ese tamaño no puede alcanzar alturas de, por ejemplo, 27 kilómetros. La única excepción sería si hubiera una erupción volcánica violenta y eso no ocurrió en los tres años previos", señaló Milton Wainwright, profesor del departamento de Biología Molecular de la Universidad de Sheffield y responsable del experimento. De acuerdo con estos razonamientos, el equipo de Wainwright concluyó que "hay vida que llega continuamente del espacio a la Tierra, por lo que la vida no es algo único de nuestro planeta y es muy posible que ni siquiera se originara aquí". El descubrimiento ya ha sido publicado en el portal web de ciencia 'Journal of Cosmology' y se espera un estudio más detallado después de que el grupo de científicos tome muestras durante una nueva lluvia de estrellas en octubre, cuando se prevé que haya una alta densidad de polvo cósmico. "Si continúa llegando vida del espacio, tendremos que cambiar por completo nuestra visión de la biología y de la evolución", sentenció el científico.

La Voyager 1 es una sonda espacial robótica de 722 kilogramos, lanzada el 5 de septiembre de 1977, desde Cabo Cañaveral, Florida. Permanece operacional actualmente, prosiguiendo su misión extendida que es localizar y estudiar los límites del sistema solar, incluyendo el Cinturón de Kuiper y más allá. Su misión original era visitar Júpiter y Saturno. Fue la primera sonda en proporcionar imágenes detalladas de las lunas de esos planetas. Actualmente es el objeto hecho por el hombre más alejado de la Tierra, viajando a una velocidad relativa de la Tierra y el Sol más rápido que ninguna otra sonda espacial (17 km/s). Al igual que su sonda hermana (Voyager-2), carga un disco de oro, llamados en inglés "Sound of Earth", en español Sonidos de la Tierra, es un disco de gramófono. Contienen sonidos e imágenes que retratan la diversidad de la vida y la cultura en la Tierra. Se diseñó con el objetivo de dar a conocer la existencia de vida en la Tierra a alguna posible forma de vida extraterrestre inteligente que lo encontrase, y que además tenga la capacidad de poder leer, entender y descifrar el disco. El contenido de la grabación fue seleccionado por la NASA y por un comité presidido por Carl Sagan de la Universidad Cornell. link: https://www.youtube.com/watch?v=QTDK2jCVPN0 Según informa la agencia de noticias, RT, un grupo de físicos de la Universidad de Maryland (EE.UU.) ha elaborado un nuevo modelo de los límites de la heliopausa, la frontera de la heliosfera, que permitiría explicar todos los cambios que capta la sonda, en particular las fluctuaciones en el flujo de las partículas, algo que no pudo explicar el modelo anterior. Heliósfera Según sus cálculos, en el límite de la heliosfera existen grandes "islas magnéticas" relacionadas con el campo magnético interestelar. La simulación mostró que durante el paso a través de esta zona' surgen cambios drásticos en la densidad de las partículas de origen solar y galáctico, como los que registró la sonda. Vogayer-1 en su camino fuera del Sistema. El 25 de agosto de 2012 la sonda, que estaba en ese momento a una distancia de 121,7 unidades astronómicas del Sol, sintió por primera vez cambios agudos en el flujo de los rayos cósmicos de un origen distinto. A los pocos días, el flujo de protones y partículas alfa con energías de 1,9-2,7 megaelectronvoltios (MEV) provenientes del Sol cayó entre 300 y 500 veces. Paralelamente, la intensidad de los rayos cósmicos galácticos se duplicó. No obstante, la NASA toma con cautela esta nueva hipótesis. Uno de los responsables de la misión de la sonda, Ed Stone, recuerda que se trata solo de un modelo.