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Usuario (Argentina)
Una matanza de otra época en Sudáfrica El crimen volvió a recordar los momentos más duros del antiguo régimen de segregación racial del “apartheid”. El presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, anunció ayer la creación de una comisión para investigar la muerte de los mineros. Treinta y cuatro mineros en huelga murieron en Sudáfrica por disparos de la policía en una matanza que sacudió a la sociedad de este país, que volvió a recordar los momentos más duros del antiguo régimen de segregación racial del “apartheid”. La comisaria general de la policía sudafricana, Riah Phiyega, confirmó ayer las muertes, ocurridas el jueves durante una protesta en la mina de platino de la empresa Lonmin en Marikana, a unos 100 kilómetros de Johannesburgo, donde hubo también 78 heridos. Los trabajadores de la mina de Lonmin, al oeste de Pretoria, iniciaron una huelga el viernes pasado para exigir un aumento de sueldo del 200 por ciento, a 12.500 rand (1200 euros). Por su parte el presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, anunció ayer la creación de una comisión para investigar la muerte de los mineros. Esta es la intervención policial más sangrienta que tiene lugar en Sudáfrica desde 1994, cuando finalizó el “apartheid”, el régimen impuesto por la minoría blanca sudafricana desde 1949. En rueda de prensa, Phiyega, informó que un total de 259 personas fueron detenidas por los altercados de Marikana. La jefa policial subrayó que los agentes tuvieron que “usar la fuerza para protegerse” cuando los mineros, algunos de ellos provistos de machetes y armas de fuego, rebasaron un cordón de seguridad. La comisaria, que dio la orden para usar la fuerza, mostró videos grabados por la policía en los que supuestamente se ve cómo los manifestantes abrían fuego contra los agentes. Cerca de 3000 trabajadores en huelga desde el pasado viernes se habían hecho fuertes en una colina, armados con lanzas, machetes y armas de fuego, junto a la mina de Marikana. La situación en Marikana seguía siendo tensa, con un fuerte dispositivo policial para contener una posible repetición de los disturbios. El lugar se encuentra rodeado por la policía y con helicópteros patrullando. Los enfrentamientos se produjeron sobre todo por diferencias entre dos sindicatos, aunque ambas organizaciones llamaron a sus trabajadores a poner fin a la violencia. En el hospital del complejo minero, decenas de personas aguardaban para conocer el estado de los heridos: “Aún no sabemos quién está herido y quién no. La gente no sabe qué sucedió con sus familiares”, dijo un minero bajo condición de anonimato. “La policía tenía instrucciones de disparar contra nosotros. Había algunas personas armadas, pero la mayoría sólo llevábamos palos”, afirmó otro de los trabajadores de la mina. El diario local Times afirmó ayer que las imágenes de Marikana “son horriblemente familiares” y “parecen venir de aquel pasado de Sudáfrica en que los choques entre la policía y la población civil eran habituales, pero ésta ya no es la época del ‘apartheid’”. Dieciocho años después del fin del “apartheid”, la situación política en Sudáfrica es distinta, pero muchos trabajadores negros, como los mineros, siguen excluidos de los beneficios de la primera economía emergente de Africa y viven en precariedad. Para el periódico local The Sowetan, la masacre de Marikana deja al descubierto “una bomba de relojería que ha dejado de hacer tic-tac y ha explotado”, en referencia al malestar de los sectores más desfavorecidos de la sociedad sudafricana. Zuma, que anuló su participación en la cumbre que actualmente celebra la Comunidad para el Desarrollo de Africa Meridional (SADC) en Maputo para trasladarse urgentemente a Marikana, calificó la situación de “estremecedora”, y aseguró compartir el dolor de las familias de los que han perdido la vida durante las protestas. Sin embargo, el mandatario aseguró que “no es momento de apuntar con el dedo a nadie”, en referencia a las críticas que recibió la policía sudafricana por su contundente respuesta violenta a la actitud de algunos huelguistas, que dejó un total de 44 mineros muertos, 34 el jueves y 10 más en jornadas anteriores. “Este es un país en el que todos deben sentirse cómodos, y una democracia que todos admiren. Seguiremos trabajando para consolidar la libertad”, agregó Zuma. “Debemos superar las diferencias de raza, color y credo. No vamos a perder el camino de los logros conseguidos desde 1994”, año en el que se celebraron las primeras elecciones democráticas en Sudáfrica, concluyó el mandatario. El gobierno de Zuma desestima la exigencia de muchos sudafricanos de estatizar las minas del país, el principal productor de platino del mundo. La poderosa ala juvenil de su partido CNA dice que la nacionalización es la única forma de terminar definitivamente con los males del “apartheid”. En el lugar de la masacre, investigadores de la policía y expertos forenses supervisaron ayer pesquisas realizadas por unos 100 agentes que colocaban conos y carteles numerados para marcar evidencia cerca de los arbustos entre los que ocurrieron las muertes. Un video difundido el jueves mostró el momento del tiroteo, donde se ve a policías que usan carros hidrantes, granadas de aturdimiento y gases para dispersar a los huelguistas y forzarlos a entregar sus machetes, palos y lanzas. Algunos mineros retroceden y se van, pero otro grupo se lanza a la carrera contra los policías con machetes en la mano. Los oficiales abren fuego con sus fusiles y disparan decenas de tiros. Para cuando un oficial blanco levanta la mano y grita “Alto el fuego” y se disipa una nube de polvo, ya numerosos mineros están tirados en el suelo inmóviles, algunos sobre charcos de sangre. Josh Earnest, el vocero adjunto del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, afirmó: “Los estadounidenses están tristes por estas muertes trágicas y expresan sus condolencias a las familias de las víctimas. Confiamos en que el gobierno sudafricano investigará las circunstancias de este hecho, y como siempre llamamos a todas las partes a encontrar una solución pacífica a la crisis en curso”. La Unión Europea (UE) lamentó ayer la muerte de decenas de mineros huelguistas en Sudáfrica a manos de la policía del país y expresó su confianza en que las autoridades aclaren las circunstancias del suceso. “Las autoridades sudafricanas querrán sin duda establecer las circunstancias que resultaron en esta trágica pérdida de vidas”, indicó, al tiempo que pidió una investigación de los hechos. En Sudáfrica se encuentra el 80 por ciento de las reservas mundiales de platino que, entre otros, se utilizan para la elaboración de catalizadores, instrumentos de laboratorio y joyas.
¿En que andaban los Iaccarino...? Condenas ridículas y subterfugios legales en juicio a torturadores Los jueces Carlos Rozanski, Pablo Vega y Pablo Jantus, que componen el Tribunal Oral Federal nº 1, comenzaron a juzgar el 15 de mayo a los ex policías Bruno Trevisán y Jorge Rómulo Ferranti, por los delitos de secuestro coactivo y tormentos, en perjuicio de los hermanos Alejandro, Carlos y Rodolfo Iaccarino, quienes fueron secuestrados en 1977 y conducidos al centro clandestino de detención conocido como "El Infierno", en Avellaneda. Trevisán y Ferranti se desempeñaban como jefe y subjefe, respectivamente, de la Brigada de Investigaciones de Lanús, y están acusados de motorizar el secuestro de los hermanos, que tenían fuertes intereses en la industria láctea y que resultaron despojados de prácticamente todos sus bienes. Perez Esquivel: “Las FFAA no pudieron dar un golpe sin la ayuda de civiles y de religiosos" El premio Nobel de la Paz y presidente del Servicio Paz y Justicia (Serpaj), Adolfo Pérez Esquivel, dio su testimonio en el juicio de secuestro y tortura de los hermanos Iaccarino, y aseguró que las fuerzas armadas no pudieron por sí mismas dar un golpe de estado, necesitaron de sectores civiles y religiosos”. "Hubo muchos empresarios que fueron víctimas de la dictadura y de casos de tormentos por dinero y propiedades", aseguró Pérez Esquivel, quien mencionó el caso de un empresario de Tucumán y otro de Azul que fueron obligados a ceder sus propiedades durante la última dictadura cívico militar. “El 2 de noviembre de 1976, en uno de los salones de reuniones del diario La Nación, Lidia Papaleo de Graiver firmó el boleto de compraventa de Papel Prensa a favor de Fapel SA al módico precio de conservar la vida de su hija y la suya propia. El 5 de noviembre, el empresario textil Federico Gutheim y su hijo Miguel fueron secuestrados por orden del ministro de Economía de la dictadura, José Martínez de Hoz, recordó el periodista Miguel Russo . “Casi a la misma hora, en Buenos Aires, fueron detenidos el tercer hermano Iaccarino, Alejandro, y su madre, Dora Emma Venturino, por civiles armados que los llevaron a la Comisaría 21. Los hermanos eran empresarios de gran prestigio y rotunda contundencia en sus negocios”, contextualizó el periodista en la nota ya citada, publicada por el semanario Miradas al Sur. Russo establece una hipótesis acerca de por qué la dictadura persiguió a los Iaccarino. A su juicio se trató por la alianza de su firma ILSA (Industrias Lácteas SA) con las cooperativas lecheras de Santiago del Estero y otras provincias, le habría granjeado el odio de las grandes firmas lecheras. Tras puntualizar que en las empresas de los hermanos Iaccarino no había “gerentes con sueldos astronómicos” ni otros dispendios, puntualiza que fue el “Plan Económico de Expansión General –PEEG– ideado por Alejandro (…) el motivo determinante para el secuestro” de los hermanos. La secretaría de Derechos Humanos llegó a esta conclusión porque “los interrogatorios bajo tortura en distintos centros clandestinos, se dirigían casi exclusivamente a extraer información acerca de cómo funcionaba el PEEG” y de “como habían formado su patrimonio económico”, testimoniaron coincidentemente los tres hermanos. En un reportaje dado a la Radio de las Madres de Plaza de Mayo, uno de los hermanos Iaccarino explico que con el diseño de su plan, racionalización de gastos y optimización de la distribución llegaban al público con precios hasta un sesenta por ciento más bajos que los de plaza. Hace pocos días, un grupo de productores, con motivo de una protesta, vendieron en la Plazoleta del Obelisco frutas y hortalizas al precio que les pagan a ellos los acopiadores, llegando en algunos casos al 0,5 por ciento del precio final al público. Aquí, por si no quedo claro antes, se exponen varios aspectos de la realidad que es necesario corregir, 1) El salvajismo conque el empresariado concentrado defiende sus plus-ganancias, no vacila ante ningún medio. 2) El entrelazamiento entre la defensa de los intereses empresarios y la violencia, ejercida a través de los que recibieron las armas para proteger a la sociedad. 3) Viendo las condenas irrisorias con que el tribunal penó a los sicarios y con el antecedente del caso Maríta Verón, con la absolución de los asesinos protegidos por la red de la trata de personas, deja claro de toda claridad la complicidad manifiesta de la justicia con el delito de causas económicas originada antes de la dictadura, durante ella y en la actualidad.

Sí a Cristina, no a los opositores ni a los chupamedias Martes, 30 de Abril de 2013 Por Rubén Levenberg En primera persona: No dejes de hablarme al oído Más allá de quienes estén en distintos lugares del conglomerado opositor, cuando tamizo las caras y las historias de cada uno de ellos rápidamente me alegro de estar donde estoy. No es cuestión de creer ciegamente, porque me basta con ver qué ocurre en los ámbitos que conozco para darme cuenta también de que en todos lados se cocinan cosas y no siempre a punto. Trato de diferenciarme de quienes por negocio o por comodidad hacen de la obsecuencia un hábito. Me desagradan los beneficiarios de la audacia que tuvo el propio Gobierno para multiplicar las voces, pero que se convirtió en una concentración poco común. Una, dos, tres decenas de periodistas o comunicadores son los todo terreno que discurren por todos los medios públicos y aliados. Uno sabe que si lo escucha en una radio pública, seguramente tendrá no uno sino dos o tres programas allí, un espacio en la tv pública, un carguito en Télam, otro lugar en CN23, otro en los diarios afines y otro en alguna revista. Hay que agregarle la coordinación de algún panel, que un librito por allí, que una conferencia por aquí. No hace falta ser Alberto Einstein o, al menos, Adrián Paenza, para darse cuenta de que estos 20 o 30 amigos no sufren ni sufrirán la precarización por la que pasa la inmensa mayoría de los periodistas. Tienen su vida arreglada por muchos años. Los periodistas de la oposición no me resultan creíbles. Algunos hacen lo que hacen porque tienen que vivir y los comprendo. Otros son patéticos militantes a la caza de sus cinco minutos de fama. Yo prefiero escuchar a la Presidente, tanto como escuché alguna vez a un tal Raúl Alfonsín o como, en plena campaña electoral, preferí escuchar al candidato presidencial riojano en lugar de la interpretación que los medios hacían. Así me convencí de que era un neoliberal de lo peor y no me equivoqué. Tengo testigos, que conste. Néstor Kirchner era como el tipo que uno conoce en la cancha, que grita, insulta y bromea como uno, porque en alguna parte está del mismo lado que vos. Al menos por 90 minutos. Como Alfonsín, Cristina Kirchner me habla y me dice lo que quiero oír. Luego la realidad hará que gobierne y haga lo que deba, lo que pueda o lo que le permitan. Pero cuando me susurra al oído yo me siento mejor, escucho lo que me gusta. Muchos dirán que es incoherente, pero yo la perdono, porque muchas de las cosas que me dice se hacen realidad. Del otro lado tengo a un conglomerado que reúne a las más variadas opciones. Pero allí tengo que ser previsor y, además, aprovechar la experiencia que el bajo número de mi DNI confirma. No me caben dudas de que algunas de las voces que hay en la oposición tienen las mejores intenciones. Otros ven un peronista y lloran y por lo tanto están allí donde sus sentimientos les permiten estar. Pero cuando llegue el momento, no tengo dudas, los que se pondrán a la cabeza y conducirán el carro serán los que saben lo que quieren y no es lo que yo quiero, ni siquiera lo que quieren los que hoy caminan con ellos codo a codo. No les molestan aquellas promesas que el Gobierno me dijo al oído y que luego no cumplió. Al contrario, allí están de acuerdo. Lo que les molesta son las promesas cumplidas. Cuando el conglomerado logre llegar a la presidencia, si es que lo logra, gobernarán los que hoy sonríen bonachonamente ante los desafíos de algún trotskista perdido o los desvaríos de sus intelectuales orgánicos cuando hablan de democracia o de Justicia. Pero, llegado el momento, serán ellos, neoliberales a ultranza vestidos de empresarios, de patrones del campo, de sindicalistas luchadores como Momo Venegas o Luis Barrionuevo, quienes definirán las políticas. La fiesta se habrá terminado y cada uno a su lugar. Me preocupa lo que alguna vez ellos puedan decir, porque prometerán un paraíso luego del infierno y, como siempre, tendremos un infierno que se prolongará indefinidamente. No puedo evitar que mi memoria me recuerde cómo uno escuchaba a Graciela Fernández Meijide y Carlos Chacho Álvarez, pero a la hora de gobernar fue Fernando de la Rúa el que mandó. De un lado está el infierno. Del otro los susurros, con unas promesas que se concretan, otras que no, el compromiso de muchos y la labilidad de algunos funcionarios que podrían estar en cualquier lado pero cayeron ahí. Por favor, no dejes de hablarme al oído. Después, hacé lo que puedas. Gracias. Los comentarios quedan abiertos, asumo los yegua, los ladrones y todo el folklore, no trolleén demasiado... piensen en el texto.
Si no te gusta leer no entrés - (I) A propósito del impuesto a las ganancias se ha puesto en evidencia algo que teníamos olvidado o quizá no habíamos llegado a conocer gracias a los gobiernos neo: la aristocracia obrera. Rara Avis que gana sueldos cercanos a los diez mil pesos o más. El ascenso a tasas suecas del empleo y las garantías sociales que el gobierno actual ha impuesto, han provocado algunos fenómenos 1. La aparición de un “gataflorismo” a ultranza, que critica y a la vez reclama para sí, histéricamente, una porción de beneficios sociales, que no necesita pero que envidia. Empleados jerarquizados, auxiliares, amanuenses y toda la fauna de clase media urbana. 2. Una capa socialmente emergente, que, por los beneficios descritos al principio, cree haberse despegado de su condición de clase obrera. 3. La furibunda oposición del cierto empresariado rentístico, los rentistas propiamente dichos (los dueños de la patria, a su decir) y por fin como diría Lenin: “un sinfín de socialistas, reformistas, de pacifistas, de demócratas burgueses y de clérigos” 4. La crítica de los medios de información al servicio del establishment, que hoy por hoy lo son casi todos, que se han transformado en exegetas de lo que publican Clarín y La Nación. Consecuencia de ello es él: ”palos porque bogas, palos porque no bogas” Del ítem dos es de donde extrajo el dirigente gremial vitalicio Hugo Moyano la madera para hacer su fogatita. Obteniendo como bonus la adhesión del ítem uno, Beatriz Sarlo incluida. Y la complacencia de los medios. Cito “El Imperialismo, fase superior del capitalismo” Es evidente que tan gigantesca superganancia [monopolista, financiera: imperialista]…permite corromper a los dirigentes obreros y a la capa superior de la aristocracia obrera. Los capitalistas… los corrompen, y lo hacen de mil maneras, directas e indirectas, abiertas y ocultas. Ese sector de obreros aburguesados o de "aristocracia obrera", enteramente pequeñoburgueses por su género de vida, por sus emolumentos y por toda su concepción del mundo… y, hoy en día, (es) el principal apoyo social… de la burguesía [p. 668]. Este “ardiente defensor de los intereses de la clase obrera”, no siempre lo fue, dado que en su juventud y como dirigente de la JOTAPERRA se dedico fervientemente a cazar “montoneros, delegados de fábrica” Trascribo texto del comunicado publicado en el diario de “La Capital” de Mar del Plata, firmado por Oscar Sotelo y Hugo Moyano el jueves 12 de setiembre de 1974: “La Juventud Sindical Peronista se abocará a la identificación y captura de Montoneros” La mesa regional de la Juventud Sindical Peronista mediante una comunicación dirigida a la población de Mar del Plata informó de su decisión de iniciar una acción destinada a “lograr la identificación y captura“ de los militantes de la Organización Montoneros y de “todos los elementos que actúan en la clandestinidad saboteando el proceso de Reconstrucción y Liberación Nacional en holocausto del cual diera su vida el líder de los trabajadores Teniente General Perón” A mayor abundamiento, la placa que la Regional Mar del Plata de la CGT cuyo secretariado integraba Moyano hizo colocar rezaba: La Confederación General del Trabajo (Regional Mar del Plata) A los integrantes de las Fuerzas Armadas y de Seguridad Argentinas caídos por la Patria contra la subversión antinacional y antipopular. 30 de Noviembre de 1974 Aquí no se trata de victimizar a un torpe sindicalista trepador y ambicioso. Se trata de ubicarlo en el justo lugar en el que se ha colocado. Un peón más en la jugada que vienen urdiendo los sectores desplazados del poder y que van construyendo con prisa y sin pausa. La misma jugada y los mismos actores que ya se hicieron ver en: Guatemala, es derrocado Jacobo Arbenz, EE.UU. proveyó aviones caza a un dólar. 1954 Cuba, EE. UU. Invade por la Bahía de Cochinos y es derrotado. 1961 Ecuador derrocamiento de José M. Velazco Ibarra por la CIA. 1961 Brasil, es derrocado Joao Goulart promotor de la nacionalización de petróleo y la reforma agraria .1964 República Dominicana, envío de tropas y armas para impedir la restauración en el poder de Juan Bosch, derrocado por un golpe militar.(1965) Guatemala, EE.UU. envía armas y comandos militares (Boinas Verdes) para eliminar la guerrilla guatemalteca (Asume una perdida aceptable de diez mil campesinos). 1966 Bolivia, Un grupo de Boinas Verdes es enviado para organizar la captura de Ernesto Guevara. 1967 Uruguay, Los militares toman el poder en Uruguay y con asesoramiento de paracaidistas franceses (especialistas en tortura de la guerra de Argelia) comienzan a perfilar el Plan Cóndor. 1973 Chile, Con intervención personal de Henry Kissinger se ejecuta el operativo Amanecer que culminaría con la caída y el asesinato de Salvador Allende. 1973 Argentina, se inicia el Proceso de Reorganización Nacional que involucrará a Brasil, Chile, Uruguay, Paraguay y Bolivia. Se pone en marcha el Plan Cóndor con el asesoramiento de expertos franceses y norteamericanos especialistas en tortura (es conocido el caso de Dan Mitrione, que aparecía como empleado administrativo de la embajada de EE.UU. en Uruguay y fue consignado como especialista en tortura y ejecutado por Tupamaros) En 1996 fueron desclasificados por el Departamento de Estado documentos que certifican la participación personal de Henry Kissinger y expertos economistas de Universidad de Chicago en financiamiento y asesoramiento militar y económico. 1975 El Salvador, EE.UU. financia y entrena los escuadrones de la muerte que provocan 35.000 muertos en tres años, incluidas tres monjas y el Obispo Arnulfo Romero. 1980 Nicaragua, el presidente Ronald Reagan autoriza las operaciones encubiertas destinadas a derrocar al gobierno del Ejército Sandinista de Liberación, llegado al poder por elecciones. Estas operaciones, ante la inconveniencia de pedir fondos al Congreso de los EE.UU. son financiadas por el tráfico de drogas y la venta ilegal de armas a la República de Irán, razón por la cual en 1988 el Tribunal Internacional de La Haya condenó a EE.UU. a pagar a Nicaragua la suma de diez y siete mil millones de dólares. 1981 Panamá, el general Omar Torrijos presidente de la república muere en un accidente. La posición de amistad con Cuba y su defensa de la autonomía del Canal, hicieron sospechar de una operación de la CIA. 1981 Granada, Cinco mil infantes de marina desembarcan en la isla para consolidar un golpe de estado que derroco a Maurice Bishop un líder >nacionalista de izquierda. 1983 Panamá El ejercito de EE.UU. invade para arrestar a su antiguo protegido, el General Manuel Noriega. Tres mil Bajas civiles. 1989 Venezuela EE.UU. apoyó, financió y reconoció el gobierno que se establecido por un golpe de estado, que secuestra y encarcela a Chávez, que luego fue liberado y repuesto por la movilización popular. 2002 ¿Adónde vamos con esta penosa recapitulación del avasallamiento de países supuestamente soberanos? Que todos los gobiernos derrocados tenían una clara vocación de desarrollo autónomo, independiente y con justicia social. Que su derrocamiento no hubiera sido posible sin una culpable miopía o un imperdonable analfabetismo político de una parte importante de los pueblos. Volvamos a Lenin: “El signo de nuestro tiempo es el entusiasmo "general" por las perspectivas del imperialismo, la defensa rabiosa del mismo, su embellecimiento por todos los medios. La ideología imperialista penetra incluso en el seno de la clase obrera, que no está separada de las otras clases por una muralla china. Si los jefes de lo que ahora llaman Partido "Socialdemócrata" de Alemania han sido calificados con justicia de "socialimperialistas", esto es, de socialistas de palabra e imperialistas de hecho, Hobson hacía notar ya en 1902 la existencia de "imperialistas fabianos" en Inglaterra, pertenecientes a la oportunista "Sociedad Fabiana" Op. Cit. [p. 771]. Si eliminamos designaciones como socialimperialista y la reemplazamos por neo-liberal y a los partidos citados los remplazamos por el nombre de alguno de los partiduchos supérstites o sus “lideres”, léase: Patricia Bullrich, Lilita Carrió, Eduardo Duhalde, López Murphy, de Narvaez, etc. O incluso algunos de más peso: Daniel Scioli o Mauricio Macri. ¿Qué nos deja eso, defensores de formulas perimidas y lo peor suicidas? Hablar de “no caerse del mundo”, “tenemos que abrirnos a las inversiones, facilitarles el máximo beneficio” ¿no es defensa rabiosa del imperialismo? Viene al caso recordar que un dirigente radical, Fernando de la Rúa, presidente de la Nación, miembro de un partido con tradición revolucionaria, emite un patético discurso en Julio de 2001, después de haber negociado con la banca expoliadora dos “rescates” (por los cuales otros “técnicos” aún en circulación embolsaron cuantiosas participaciones) habla del destino cruel y avieso que nos depara una crisis financiera con precedentes solo en el siglo XIX. Ninguna mención a la especulación financiera ni a la política de ajuste suicida ni a la intervención de los organismos internacionales y privados que le habían dictado como a sus predecesores el libreto al cual ajustarse.

El hombre que reía sin separar los labios Por Juan Forn En 1948, cuando el comunismo tomó el poder en Checoslovaquia, decretó la muerte de las chabacanerías (en checo, braks). Braks eran las novelitas baratas de aventuras, amor, misterio, miedo o fantasía que, según las nuevas autoridades, eran una invención burguesa para sacar provecho de los trabajadores y a la vez embrutecerlos (hasta entonces se las conocía popularmente con el nombre de “novelas para cocineras”). Se hicieron quemas públicas de libros, los escolares iban de casa en casa pidiendo ejemplares para alimentar las llamas de las hogueras que hacían en la calle. Todos los escritores de novelas baratas fueron obligados a abandonar su oficio (“Intento borrar de mi memoria mi pasado literario”, declaró a la prensa Marie Kyzlinkova, la famosa autora de Corazón hambriento, desde su nuevo puesto de trabajo fregando los pisos de una estación ferroviaria en las afueras de Praga), ninguno logró subsistir en el nuevo régimen, salvo el insólito caso de Edvard Kirchberger, que se convirtió en Karel Fabian sin dejar rastros y siguió escribiendo y publicando hasta el fin de su vida, a pesar de los obstáculos que enfrentó en su camino. Edvard Kirchberger escribía sobre monstruos, brujas y asesinos. Karel Fabian escribió sobre guerrilleros, tractoristas y enemigos del pueblo. Kirchberger inoculaba miedo en los huesos de sus lectores, Fabian enal-tecía el sudor de los trabajadores. Cuando Kirchberger decía “cloaca”, se refería a sótanos espectrales, cuando lo decía Fabian se refería a centrales de espionaje capitalista. Pero eran el mismo hombre. El día en que los comunistas tomaron el poder, Edvard Kirchberger dejó sobre el escritorio de su jefe, en la revista anticomunista donde escribía, una carta que decía: “Vendrán a encerrarte pero puedes confiar en mí, estoy preparado para ir a la cárcel contigo por combatir el totalitarismo, por defender la libertad”. Dos días después escribió una carta al PC checo pidiendo su ingreso en estos términos: “No quiero nada del partido. Creo que los que se afilian por miedo o interés son falsos. Yo he reflexionado por mi propia cuenta y sé que el comunismo es mi evangelio. La noche que escribí esa carta a mi jefe estaba borracho, me puse triste y compasivo hasta un extremo inconcebible y redacté esas líneas cuyo contenido ya ni recuerdo. Entiendo que esto pueda parecer poco fiable, pero a los escritores nos ocurren todo tipo de cosas extrañas por las noches”. Su pedido no recibió respuesta. Poco después empezaron las persecuciones y se cerraron las fronteras. El previsor Kirchberger venía juntando piedras de encendedor (vulgarmente conocidas como chispas) porque le habían dicho que en Alemania valían más que los billetes checos. Las escondía en casa de un amigo, junto con una muda de ropa. Al volver un día a su casa vio un auto policial en la puerta, siguió caminando hasta lo de su amigo y huyó con sus chispas del país. Lo increíble es que volvió en dos meses. Se presentó a las autoridades, dijo que su nombre era Karel Fabian y que había escrito la primera novela socialista checa. Se titulaba El fugitivo y contaba la historia de un checo que huía de su país, llegaba arrastrándose a Occidente, iba de campo en campo de deportados hasta convencerse de la magnitud de su error y, mareado por el hambre y la sed, con sus últimas fuerzas, lograba volver a Checoslovaquia. Nadie sabía de dónde venía Fabian, pero el comandante Pokorny de la policía secreta dio el visto bueno para su publicación, porque coincidía con el primer aniversario del comunismo en el poder. Así comenzó la larga y opaca carrera literaria de El Hombre Que Reía Sin Separar Los Labios. Como Kirchberger, Karel Fabian se dedicó a lo único que sabía y quería hacer: novelitas baratas. Sólo que ahora eran socialistas. “Nuestras plantas metalúrgicas son las entrañas del país. La electricidad es su sangre. El ladrillo es nuestro pan.” Sobrevivió a la caída en desgracia de Pokorny (que lo había tomado bajo su ala para que escribiera una novela sobre su vida). Aceptó sin queja ir a trabajar a una fundición de metal y luego a una fábrica de tractores. Cuando las aguas estaban revueltas, escribía igual sus novelitas, pero para el cajón. En cuanto aclaraba el panorama volvía a publicar. Nunca tuvo grandes tiradas, nunca recibió un Premio Stalin ni una dacha de verano. Ni siquiera tenía carnet del partido: en los archivos consta que recién logró el ingreso durante la Primavera de Praga de 1968, cuando no le decían que no a nadie. Dice la carta: “No espero ventajas, tan sólo balas para defender a mi país en la lucha”. Después de que entraran los tanques soviéticos, y que lograra acomodarse una vez más (haciendo ocasionalmente de informante), Fabian hace decir a un personaje de sus novelitas: “Lo importante es el mástil. La bandera puede ondear de cualquier color”. Cuando era Kirchberger todavía, durante la guerra, estuvo tres años encerrado en la prisión de Straubing, superó 94 interrogatorios, períodos de aislamiento solitario y de extenuación laboral, durante tres años sobrevivió con una ración de ochenta gramos de pan duro por día, cuando los nazis huyeron los dejaron encerrados de a diez en celdas para uno, él fue el único sobreviviente de la suya, cuando lo encontraron estaba rodeado de cadáveres, tenía las articulaciones de los codos de-sencajadas, una pierna rota y le habían arrancado todos los dientes. Por eso se reía sin separar los labios. Durante los interrogatorios había traicionado a catorce personas, incluyendo a su mujer y sus suegros de entonces. Cuando salió de Straubing escribió a los familiares de los que había denunciado, pidiéndoles perdón; le dijeron que se fuera de Praga si no quería problemas. Ese fue el momento en que huyó a Occidente. En una de sus novelitas socialistas, un oficial americano en la Guerra de Corea, responsable de una matanza, es encontrado por los aldeanos delirando de fiebre. Como está enfermo no pueden negarle ayuda, pero lo tienen en una choza apartada, le dejan la comida en la puerta, nadie le habla ni lo toca y después de cada comida destrozan el cuenco y la cuchara que usa. Karel Fabian murió, pacíficamente jubilado, en un departamentito proletario en Praga, en 1983. Antes quemó todos sus cuadernos y papeles, salvo una carta que le había enviado desde Alemania, luego de emigrar, una hija suya: “Me exigiste siempre obediencia absoluta, pero nunca me explicaste por qué ser tan obediente”. Ni esa hija ni las demás personas que conocían a Karel Fabian sabían que había sido Edvard Kirchberger, que hizo todo lo que hizo por obediencia al único imperativo que rigió su vida: seguir escribiendo sus novelitas, sabiendo que después de cada comida serían destruidos el cuenco y la cuchara que habían pasado por sus manos. Nunca aspiró a la gloria, ni siquiera aspiró a que alguien contara su historia. Pero eso fue lo que pasó. El libro se llama Gottland, lo escribió el polaco Mariusz Szczygiel y tiene un epígrafe que sospecho que a Karel Fabian no le hubiera disgustado: “No sé quién le lava la ropa a Dios / sólo sé que el agua sucia nos la bebemos nosotros”. http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-222755-2013-06-21.html