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CÓMIC | Exposición en Berlín El Super-Rabino vs. Goebbels Rosalía Sánchez | Berlín Actualizado miércoles 12/05/2010 03:36 horas El inquietante y gris edificio del Museo Judío de Berlín se tiñe estos días con los colores de las viñetas de Superman, Batman o Spiderman, que no guardan relación alguna con el estereotipo judío de los años 20 y 30, aún hoy adherido al subconsciente colectivo. Sin embargo, todos ellos nacieron del lápiz de dibujantes judíos. La exposición se propone romper esquemas. Y lo consigue. Son los 'Héroes, freaks y superrabinos'. Aquellos inmigrantes que habían llegado a Nueva York con un atillo a la espalda y huyendo de los nazis supusieron un impulso fundamental en el género del cómic americano y, con él, a uno de los productos culturales más específicos del siglo XX. Esta exposición, que permanecerá abierta hasta el próximo 8 de agosto en Berlín y que nace de un proyecto conjunto con el Museo de la Historia del Judaísmo de París y el Museo Histórico Judío de Amsterdam, traza la red de dibujantes, editores y escritores de cómic que crearon los héroes y antihéroes que sobrevivieron después en el underground de los 60 y de los que se sigue nutriendo la industria audiovisual hoy en día. La muestra cuenta con más de 400 objetos originales, entrañables primeras tiras que ponen los dientes largos a los coleccionistas, además de multitud de copias que los visitantes pueden consultar cómodamente sentados en espacios reservados para la lectura. Rube Goldberg, Will Eisner y Harvey Kurtzman y artistas contemporáneos como Art Spiegelman, Rutu Modan, Joann Sfar, y Katchor Ben, con numerosos dibujos originales, bocetos y libros de historietas están representados en la exposición. El cómic moderno, nacido con la sociedad de los medios de masas y elevado a su máxima potencia en EE.UU., en una feroz competición entre Joseph Pulitzer y William R. Hearst, se presentó como un trabajo lucrativo para jóvenes judíos con dotes artísticas como Milt Gross y Hershfield Harry. La exposición explora la relación del concepto de supervillano con la figura de Hitler y recoge la creación colectiva que lleva al nacimiento del superhéroe, en los últimos años 30. Los creadores de Superman, Batman, Capitán América y The Spirit eran hijos de inmigrantes judíos centroeuropeos que en su propio proceso de integración en la sociedad americana crearon a los 'super-buenos' y patriotas personajes que acabarían dando forma a una identidad nacional a la que sus autores, paradójicamente y en estricto sentido, no pertenecían. La editorial neoyorquina EC (Enterteiment Comics) acogió a muchos de aquellos inmigrantes, que volcaban en sus dibujos el desarraigo, y las peripecias vitales de algunos de ellos. Su historia llegó después a la literatura en la figura del dibujante huido de Praga que retrata Michael Chabon en su novela 'Las fabulosas aventuras de Kavalier y Clay', editada en España por Mondadori. En sus historietas, la impotencia se transformaba en héroes poderosos que luchaban contra el mal y zarandeaban a Goebels como uno más de los villanos a los que, finalmente, daban una lección. La procedencia social y cultural de estos artistas del éxodo se percibía también en que sus dibujos destilaban cierta distancia crítica con la neurótica cultura norteamericana. Fueron ellos los que crearon el género de la conmoción, reflejando el horror, el odio antisemita y la violencia. El director de la EC, William (Bill) Gaines, padre profesional y benefactor de estos dibujantes, sólo consiguió salvar la revista 'MAD' de los códigos de control de 1954, de la que esta exposición muestra una brillante y ácida colección de portadas. En los primeros años 60, cuando el foco creativo se ha desplazado a san Francisco, surge una nueva generación de héroes como Hulk, los X-Men o los Cuatro Fantásticos y, por primera vez, las historietas aluden a temas específicamente judíos, como la leyenda de Golem. En los 70 irrumpen las dibujantes de género femenino como Aline Kominsky y en los 80, y hasta aquí llega la recopilación, Will Eismner publica su fotonovela 'Un contrato con Dios', que sitúa en el plano de la actualidad la temática judía con dibujantes y editores que pertenecen ya a una nueva generación, la segunda crecida en EE.UU. http://www.elmundo.es/elmundo/2010/05/11/cultura/1273593468.html
Discurso de Oscar Arias en la Cumbre de las Américas Trinidad y Tobago. 18 de abril del 2009 “Algo hicimos mal” Tengo la impresión de que cada vez que los países caribeños y latinoamericanos se reúnen con el presidente de los Estados Unidos de América, es para pedirle cosas o para reclamarle cosas. Casi siempre, es para culpar a Estados Unidos de nuestros males pasados, presentes y futuros. No creo que eso sea del todo justo. No podemos olvidar que América Latina tuvo universidades antes de que Estados Unidos creara Harvard y William & Mary, que son las primeras universidades de ese país. No podemos olvidar que en este continente, como en el mundo entero, por lo menos hasta 1750 todos los americanos eran más o menos iguales: todos eran pobres. Cuando aparece la Revolución Industrial en Inglaterra, otros países se montan en ese vagón: Alemania, Francia, Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda… y así la Revolución Industrial pasó por América Latina como un cometa, y no nos dimos cuenta. Ciertamente perdimos la oportunidad. También hay una diferencia muy grande. Leyendo la historia de América Latina, comparada con la historia de Estados Unidos, uno comprende que Latinoamérica no tuvo un John Winthrop español, ni portugués, que viniera con la Biblia en su mano dispuesto a construir “una Ciudad sobre una Colina”, una ciudad que brillara, como fue la pretensión de los peregrinos que llegaron a Estados Unidos. Hace 50 años, México era más rico que Portugal. En 1950, un país como Brasil tenía un ingreso per cápita más elevado que el de Corea del Sur. Hace 60 años, Honduras tenía más riqueza per cápita que Singapur, y hoy Singapur –en cuestión de 35 ó 40 años– es un país con $40.000 de ingreso anual por habitante. Bueno, algo hicimos mal los latinoamericanos. ¿Qué hicimos mal? No puedo enumerar todas las cosas que hemos hecho mal. Para comenzar, tenemos una escolaridad de 7 años. Esa es la escolaridad promedio de América Latina y no es el caso de la mayoría de los países asiáticos. Ciertamente no es el caso de países como Estados Unidos y Canadá, con la mejor educación del mundo, similar a la de los europeos. De cada 10 estudiantes que ingresan a la secundaria en América Latina, en algunos países solo uno termina esa secundaria. Hay países que tienen una mortalidad infantil de 50 niños por cada mil, cuando el promedio en los países asiáticos más avanzados es de 8, 9 ó 10. Nosotros tenemos países donde la carga tributaria es del 12% del producto interno bruto, y no es responsabilidad de nadie, excepto la nuestra, que no le cobremos dinero a la gente más rica de nuestros países. Nadie tiene la culpa de eso, excepto nosotros mismos. En 1950, cada ciudadano norteamericano era cuatro veces más rico que un ciudadano latinoamericano. Hoy en día, un ciudadano norteamericano es 10, 15 ó 20 veces más rico que un latinoamericano. Eso no es culpa de Estados Unidos, es culpa nuestra. En mi intervención de esta mañana, me referí a un hecho que para mí es grotesco, y que lo único que demuestra es que el sistema de valores del siglo XX, que parece ser el que estamos poniendo en práctica también en el siglo XXI, es un sistema de valores equivocado. Porque no puede ser que el mundo rico dedique 100.000 millones de dólares para aliviar la pobreza del 80% de la población del mundo –en un planeta que tiene 2.500 millones de seres humanos con un ingreso de $2 por día– y que gaste 13 veces más ($1.300.000.000.000) en armas y soldados. Como lo dije esta mañana, no puede ser que América Latina se gaste $50.000 millones en armas y soldados. Yo me pregunto: ¿quién es el enemigo nuestro? El enemigo nuestro, presidente Correa, de esa desigualdad que usted apunta con mucha razón, es la falta de educación; es el analfabetismo; es que no gastamos en la salud de nuestro pueblo; que no creamos la infraestructura necesaria, los caminos, las carreteras, los puertos, los aeropuertos; que no estamos dedicando los recursos necesarios para detener la degradación del medio ambiente; es la desigualdad que tenemos, que realmente nos avergüenza; es producto, entre muchas cosas, por supuesto, de que no estamos educando a nuestros hijos y a nuestras hijas. Uno va a una universidad latinoamericana y todavía parece que estamos en los sesenta, setenta u ochenta. Parece que se nos olvidó que el 9 de noviembre de 1989 pasó algo muy importante, al caer el Muro de Berlín, y que el mundo cambió. Tenemos que aceptar que este es un mundo distinto, y en eso francamente pienso que todos los académicos, que toda la gente de pensamiento, que todos los economistas, que todos los historiadores, casi que coinciden en que el siglo XXI es el siglo de los asiáticos, no de los latinoamericanos. Y yo, lamentablemente, coincido con ellos. Porque mientras nosotros seguimos discutiendo sobre ideologías, seguimos discutiendo sobre todos los “ismos” (¿cuál es el mejor? capitalismo, socialismo, comunismo, liberalismo, neoliberalismo, socialcristianismo…), los asiáticos encontraron un “ismo” muy realista para el siglo XXI y el final del siglo XX, que es el pragmatismo . Para solo citar un ejemplo, recordemos que cuando Deng Xiaoping visitó Singapur y Corea del Sur, después de haberse dado cuenta de que sus propios vecinos se estaban enriqueciendo de una manera muy acelerada, regresó a Pekín y dijo a los viejos camaradas maoístas que lo habían acompañado en la Larga Marcha: “Bueno, la verdad, queridos camaradas, es que mí no me importa si el gato es blanco o negro, lo único que me interesa es que cace ratones” . Y si hubiera estado vivo Mao, se hubiera muerto de nuevo cuando dijo que “ la verdad es que enriquecerse es glorioso ”. Y mientras los chinos hacen esto, y desde el 79 a hoy crecen a un 11%, 12% o 13%, y han sacado a 300 millones de habitantes de la pobreza, nosotros seguimos discutiendo sobre ideologías que tuvimos que haber enterrado hace mucho tiempo atrás. La buena noticia es que esto lo logró Deng Xioping cuando tenía 74 años. Viendo alrededor, queridos Presidentes, no veo a nadie que esté cerca de los 74 años. Por eso solo les pido que no esperemos a cumplirlos para hacer los cambios que tenemos que hacer. Muchas gracias. fuente: http://pepezurita.com/2009/05/05/discurso-de-oscar-arias-en-la-cumbre-de-las-americas/
Israel se esfuerza por ser un buen vecino Con el pesimismo que rodea las negociaciones israelí-palestinas, es útil observar el nivel creciente de cooperación económica entre israelíes y palestinos por Silvan Shalom El siguiente artículo de opinión fue publicado originalmente en Chicago Sun-Times.(24.04.10) Con el pesimismo que rodea las negociaciones israelí-palestinas, es útil observar el nivel creciente de cooperación económica entre israelíes y palestinos para percibir indicios de que es posible un futuro mejor en la región. Los beneficios que esta cooperación brinda a loa habitantes de la Margen Occidental son de gran importancia para promover el proceso político. La mejora en la calidad de vida alienta la moderación y permite el desarrollo de la confianza y de un horizonte pleno de esperanza. La cooperación económica mejora las perspectivas de lograr la paz y la convivencia de israelíes y palestinos en dos Estados contiguos. Israel se ha comprometido a lograr avances económicos y políticos con los palestinos, con apoyo norteamericano e internacional. Por esta razón, el gobierno israelí ha creado el Ministerio de Cooperación Regional, el cual encabezo. En mi carácter de ministro responsable de coordinar las actividades gubernamentales que promueven la cooperación y los proyectos con los palestinos, estoy consagrado a las acciones cotidianas que promueven nuestros intereses compartidos y las iniciativas conjuntas. Esto implica eliminar los obstáculos que entorpecen el camino y actualizar proyectos. Mi entrevista en septiembre con el ministro palestino de Economía, Basam Huri, fue el primer encuentro de un ministro israelí con su contraparte palestina después de la formación del nuevo gobierno de Israel. Lamentablemente, desde entonces no solo que Huri ha renunciado, sino que no ha habido más encuentros con palestinos. Todo se hace a través de mediadores. Esta falta de contacto directo de palestinos con israelíes impide la promoción de muchos proyectos. A pesar de eso, el Ministerio de Cooperación Regional ha creado una comisión a nivel ministerial, presidida por el primer ministro, que ha tomado decisiones importantes para eliminar barreras y enfocar temas tales como el agua, los efluentes cloacales, la electricidad, el medio ambiente y las carreteras. Hemos extendido hasta la medianoche las horas de operación del cruce Allenby entre Jordania y la Banda Occidental, a fin de agilizar la transferncia de insumos desde la Banda Occidental y hacia ella, e introdujimos contenedores para mejorar la eficiencia. El Ministerio está iniciando numerosos proyectos para incrementar la cooperación con los palestinos y para generar un impulso importante para el crecimiento. Esto incluye: · El Proyecto del Canal Mar Muerto - Mar Rojo, con funcionarios jordanos y el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellik. · La zona industrial de Jalame, con un equipo del Cuarteto. · El cruce de Jalame, que permite a árabes israelíes llegar a Nablus, con más de 7.000 vehículos cada domingo. · La zona industrial “japonesa” en Jericó, con representantes japoneses. · La zona industrial “francesa” en Betlén, con representantes franceses. El gobierno israelí destina estos pasos, y varios otros que ya han sido tomados y que serán implementados a la brevedad, a apoyar el desarrollo palestino, a alentar el flujo comercial en zonas palestinas, a mejorar la calidad de vida en ellas y, lo más importante, a demostrar concretamente el compromiso de Israel para lograr una paz económica y política con nuestros vecinos palestinos. Con estas medidas y otras, les decimos: “Vengan a la mesa y comprométanse directamente con Israel”. Confiamos en atraer no solo a los palestinos, sino también a otros países del mundo árabe y musulmán, como Egipto, Jordania, Turquía y los países del Golfo Pérsico. Al tomar estas medidas, Israel asume un riesgo con respecto a nuestra seguridad y a las vidas de nuestros ciudadanos. Nos hemos retirado unilateralmente de Gaza con la esperanza de un futuro mejor para ambas partes y hemos empezado a trabajar con los palestinos en el desarrollo económico. No obstante, el resultado concreto ha sido una lluvia de miles de misiles y proyectiles lanzados por el Hamás contra Israel. De manera comprensible, la opinión pública israelí es ahora mucho más reticente a una retirada o concesiones unilaterales. A pesar de eso, el gobierno israelí sigue comprometido con la paz y con un futuro mejor para israelíes y palestinos que vivan en dos Estados contiguos. Paso a paso, estamos logrando progresos. Aún no hemos llegado adonde querríamos; esperamos tener socios para la paz y la prosperidad. Silvan Shalom es viceprimer ministro y ministro de Cooperación Regional de Israel. http://www.elreloj.com/article.php?id=28152
Biografía y obras destacadas de Golda Meir * Nace: 3 de mayo de 1898 * Lugar: Keiv, Ucrania * efemérides 3 de mayo * Muere: 8 de diciembre de 1978 * Lugar: Jerusalén, Israel * efemérides 8 de diciembre Biografía: Política, diplomática y estadista israelí, tercera mujer del mundo en llegar a jefa de Estado, y la primera elegida democráticamente. Meir fue la séptima de los ocho hijos de los Mabovitch, una familia judía, no religiosa y de condición muy humilde. Tuvo una infancia muy pobre y llena de carencias, lo que marcaría su carácter. Cuando tenía ocho años de edad su familia emigró a los Estados Unidos, creció en Milwaukee, Wisconsin. Unos años más tarde se unió a un movimiento juvenil sionista. En 1917, con 19 años, logró convencer finalmente a su prometido Meir Myerson de hacer aliyá (término utilizado para llamar a la inmigración judía a la tierra de Israel, uno de los preceptos de esa religión) y emigrar a Palestina, lo que allanó el camino a su boda. La inmigración se concretó finalmente en 1921. En 1924 se trasladó con su familia a Jerusalén y comenzó a desempeñar una serie de cargos como funcionaria, fue primera embajadora de Israel en la Unión Soviética, ministra de Relaciones Exteriores, y finalmente primera ministra de Israel (1969 - 1974). A Golda Meir se la conoció como "la mujer de hierro", por su firme y tenaz personalidad. El hecho de ser abuela, me da la certeza de que la paz llegará algún día al Medio Oriente: sé que también hay abuelas en Egipto, Jordania y Siria, que quieren que sus nietos vivan. Abuela He dado expresas instrucciones, de ser avisada personalmente cada vez que caiga un soldado nuestro, así sea en medio de la noche. Cuando el presidente Nasser dé instrucciones de ser despertado en mitad de la noche cuando caiga un soldado egipcio, llegará la paz. Paz La paz llegará, cuando los árabes amen a sus hijos más de lo que nos odian a nosotros. Paz Las autoridades árabes no tendrán más remedio que sobreponerse al "shock" de vernos frente a frente en la mesa de negociaciones, y no en el campo de batalla. Batalla ¿No se siente menoscabada como ser la única mujer entre todos los hombres del gabinete? No lo sé. Nunca intenté ser un hombre. Mujer No nos gustan las guerras, incluso cuando las ganamos. Guerra No nos regocijamos con las guerras. Nos regocijamos cuando desarrollamos un nuevo tipo de algodón, o cuando las fresas florecen en Israel. Guerra No podrá haber tranquilidad de un lado de la frontera, y bombardeos del otro lado. Si no tendremos paz en ambos lados, también habrá problemas en ambos. Problemas Nosotros decimos "paz", y el eco nos vuelve del otro lado diciéndonos "guerra". Paz Nuestra generación reclamó la tierra, nuestros hijos lucharon en las guerras, y nuestros nietos deberían disfrutar de la paz. Nietos Nunca he sido partidaria de la inflexibilidad, excepto cuando la cosa atañe a Israel. Si se nos critica por qué no nos doblegamos, porque no somos flexibles en la cuestión de "ser o no ser", es porque hemos decidido que, sea como fuere, somos y seremos. Crítica Podemos perdonar a los árabes por matar a nuestros hijos. Pero nunca les vamos a perdonar el hacernos matar a los suyos. Perdón Siempre dijimos tener un arma secreta en nuestra lucha contra los árabes: el no tener alternativa. Armas Siempre pensé que un Estado judío, estaría libre de las lacras que afligen a otras sociedades: robos, asesinatos, prostitución. Ahora veo que lo tenemos todo, y eso lacera el corazón. Sociedad Su Santidad, cuando fuimos compasivos, débiles y apátridas, nos condujeron a las cámaras de gas. Fuerza Un líder que no duda antes de enviar a su nación a una guerra, no es apto para serlo. Líder fuente: http://www.frasesypensamientos.com.ar/autor/golda-meir_2.html

Messi y la «camiseta» palestina Hace casi un año, el delantero del Barça, Leo Messi, pidió explicaciones al diputado argentino, Alfredo Olmedo, y al partido que representa, por utilizar sin autorización una imagen suya para una campaña política, y se reservó el derecho de iniciar acciones legales. El abogado de la familia de «la Pulga», Ricardo Giusepponi, indicó entonces que Olmedo «estaba vulnerando el derecho de imagen» del jugador al lanzar sin su consentimiento una campaña con carteles en los que aparece el N°1. La foto en la que posaban ambos, bajo la leyenda «Sí al deporte, no a las drogas. Olmedo gobernador», había sido tomada en un aeropuerto provincial argentino por petición del dirigente político al jugador para tener un recuerdo suyo. «Hemos reclamado al partido político que representa y a ese señor Olmedo porque se está vulnerando el derecho de imagen», dijo en aquel tiempo Giusepponi. «Queremos hacer responsable judicialmente a Olmedo por el uso de los afiches de campaña», dijo el abogado, y agregó: »con la petición de explicaciones queremos saber por qué lo hicieron, y nos reservamos el derecho de iniciar acciones legales». Los carteles aparecieron entonces en la ciudad norteña de Salta, en la que Olmedo aspiraba a ser gobernador. «No se puede actuar con tanto desparpajo», mantuvo Giusepponi, quien aseguró en aquel momento que Messi "no participa en política, no apoya a ningún candidato y no toma posiciones en conflictos políticos; sólo hace lo que sabe: jugar al fútbol». ¿A qué viene todo esto? Últimamente circula en la red una foto donde Leo reluce una camiseta con el mensaje «Free Palestine». Hemos visto esta imagen en las últimas 48 hs corriendo por Facebook como un reguero de pólvora. No hubo «activista" pro-palestino» que no la subiese a su muro, o blog, e incluso que no la pusiese como imagen de perfil. Esta vez a los abogados no les queda mucho por hacer, pero la pregunta es: ¿beneficia a la causa palestina el hecho que una foto truqueada con la estrella futbolística recorra el mundo? ¿Realmente la dirigencia palestina cree que todos somos imbéciles? Así como el diputado Olmedo pensaba que si llegaba a ser gobernador de Salta, la foto de Messi acabaría con todas las drogas de la región, parece que los palestinos creen que los goles del jugador del Barça harán que Israel se retire a las fronteras de 1967, que todos los terroristas sean liberados de las cárceles, que se destruyan todos los asentamientos, que todos los refugiados de 1948 vuelvan a sus hogares y que haya un acuerdo de paz... entre Hamás y el Al Fatah. La ilusión es lo último que se pierde. El problema es que, como decían nuestros sabios, la ilusión no es ni más ni menos que una agradable aberración de la esperanza. Leo, sin dudas, luce mejor con las camisetas del Barça y de la selección argentina. Ojalá que los palestinos aprendieran de Messi: hacer lo que mejor sabe. ESTA ES LA CAMISETA ORIGINAL http://www.israelenlinea.com/magazine-de-semana/articulos/de-todo-un-poco/3773-messi-y-la-causa-
Jordania no quiere palestinos Tuesday, 17 April 2012 Moshe Arens Jordania impide el ingreso de más de 1000 palestinos, retenidos a lo largo del límite sirio-jordano, aunque autorizó a 100 mil refugiados sirios el ingreso a su territorio. Se estima que en Siria vive medio millón de refugiados palestinos y, lo último que los gobernantes de Jordania quieren, es permitirles pasar a su territorio. El gobierno de Jordania considera que tiene un problema demográfico y más palestinos no son bien recibidos en ese país. “No somos un estado palestino” reiteran los voceros jordanos. La consideración que, cada tanto, surge sobre la condición palestina de Jordania, es tomada en Amán como propaganda contra el régimen. Cuánto cambiaron las cosas desde que el rey Abdullah I enviara a la legión jordana, bajo las órdenes de oficiales británicos y equipados con armas británicas, para atravesar Jordania en 1948. Con el fin de la guerra, el Rey anexó la zona de Jerusalem, Judea y Samaria ocupada por la Legión, otorgó a los residentes del lugar la ciudadanía jordana y convirtió a los palestinos en mayoría en Jordania. A los ojos de la conducción de Fatah, Jordania sí era Palestina y, por ello, en 1970, en el “Septiembre Negro”, la organización intentó tomar ese país. Es posible recordar la movilidad de los límites y la modificación de identidades en Medio Oriente, cuando se piensa cómo nació hace 90 años la entidad conocida en el presente como Reino de Jordania. En 1921, se apuró el Ministro británico Winston Churchill y viajó de Londres a Medio Oriente y en un encuentro en Jerusalem con el Emir Abdullah, hijo del Sharif Hussein de Mecca, le ofreció el territorio de la Tierra de Israel al este de Jordania, tres cuartos de la región que serviría como Hogar Nacional del pueblo judío. Churchill le garantizó que contrariamente al mandato del grupo de naciones, esos territorios permanecerían cerrados a emigrantes judíos que no serían habilitados a establecerse en la región. A partir de la generosa propuesta a cuenta del pueblo judío fue aceptado, en 1922, el Libro Blanco de Churchill, que dijo: “Se escucharon declaraciones sin autoridad, como si el objetivo fuera crear una Palestina toda judía. Dijeron que Palestina se convertiría en judía como Inglaterra es inglesa. El gobierno real ve esas expectativas como impracticables y no tiene ninguna intención de ello”. Esa declaración simbolizó el inicio de la retracción de Gran Bretaña de sus compromisos, tal como quedara expresado en la Declaración Balfour y de sus obligaciones según el Mandato de la Unión de Naciones. En 1949, se cambió el nombre al de Reino de Jordania y así nació la nación jordana. En la primera Intifada, el rey Hussein rompió la relaciones legales y administrativas con Judea, Samaria y Jerusalem Oriental. En 2009, comenzó su hijo, el rey Abdullah, con el proceso de anulación de la ciudadanía jordana de los palestinos. Y aún los palestinos constituyen la mayoría de la población en Jordania siendo el resto tribus beduinas. Si se acepta el argumento que los beduinos en Israel son palestinos, entonces se podía tratar a toda la población jordana como palestina, es decir que – de hecho - los que proponen crear un estado palestino en Judea, Samaria y Gaza, llaman a la creación de un segundo estado palestino, tal como existen hoy dos estados de Corea. La institucionalidad de seguridad israelí se opone a la solución de “Jordania es Palestina” y justamente, el ejército jordano y sus servicios de seguridad se enfrentan, de modo adecuado, con los elementos que agitan al régimen del rey, para convertir a Jordania en un estado palestino. Ellos cooperan con Israel en la lucha contra el terror y colaboran en mantener la calma en el límite de Israel y Jordania. Israel no esta interesada en un asalto palestino contra Jordania. Y, sin embargo, es probable que el rey Abdullah lleve adelante una guerra pedida. Existe aquí una ola demográfica que, quizás, ya no pueda volver atrás. Moshe Arens
La adrenalina y los Judíos Los puentes del judaísmo Por: Gustavo Perednik ¿Por qué ocurre que ni el hambre en África, ni la globalización, ni los genocidios cotidianos en países como Irán, ni el drama en Chechenia, provocan en los pueblos ilustrados del globo el enardecimiento que produce Israel? Hace un par de meses, en un encuentro con una brillante periodista y escritora catalana, ésta relató una ilustrativa anécdota acerca de su ingreso a la panadería, en momentos en que la vendedora despotricaba contra Israel. Pilar Rahola admitía haberse sorprendido ante las quejas panaderas, porque la mentada proveedora no tiene opiniones sobre los chechenios ni sobre la globalización, ni siquiera sobre los vascos o el problema ecológico en la península ibérica y, agreguemos honestamente, sobre nada de nada. Pero con respecto a Israel, de eso sí la doña se ha formado una opinión sólida y categórica. Israel está mal, y punto. Con este ejemplo cotidiano y colorido, Pilar dio en el blanco. La judeofobia puede percibirse también en el hecho de que los judíos estimulen tanta adrenalina. El embajador francés en Londres, Daniel Bernard, se refirió a Israel como “un paisito de porquería”. ¿Hay otro país del planeta, sobre el cual un funcionario de alto rango de una democracia pueda expresarse tan emocionalmente sin ser amonestado? (Hace poco una ministra canadiense debió renunciar por haber tildado de tonto al presidente Bush. Imaginemos a algún funcionario extranjero que deba meramente disculparse por las referencias a Ariel Sharón). En 1995 me tocó ser testigo de cómo una diplomática española, Aránzazu Bañón Dávalos, imponía a los reticentes oídos de José María Aznar, su científica conclusión de que los judíos somos zafios. Me pregunté, entre otras cosas, si de otros pueblos del mundo se cae en groseras generalizaciones sin despertar la reprobación general. Empero, cuando se trata de Israel, ni aun los judíos quedan exentos de este extraño fenómeno. Hace algo más de un año, el argentino Juan Gelman, como lo atendieron mal en el aeropuerto Ben Gurion escribió una diatriba acerca del “estado del Estado de Israel”. Jacobo Timerman y Elías Neuman, cada uno a su modo y en su momento, explicaron sus dificultades de adaptación en Israel por medio de descalificar al estado judío. Sólo con Israel, la gente tiende a concluir que “como no me gusta, pues no vale”. En rigor, precisamente ese “no me gusta” debería ser el objeto de un concienzudo análisis que sólo los autocríticos se atreverían a admitir. Un ilustre amigo de Israel en Cataluña, Vicenç Villatoro, comenta acerca del portal del principal diario allí que, de sus muchos foros, solamente el que se refiere a Israel advierte a los opinantes que se abstengan de lenguaje ofensivo. ¿Por qué será ese lenguaje tan habitual en las referencias a Israel? Hace un mes, León Rozichner calificaba al Estado hebreo de genocida, y a su Primer Ministro, de ser “la forma más degradada de lo humano”. ¿Por qué será que estas formas, las más degradadas del periodismo, que difunden maniqueísmo, odio barato, generalizaciones absurdas, soberbia calumnia, son privativas de quienes “critican” a Israel? Paralelismo con los Nazis No hay otro estado para el que los medios desenvainen con tanta facilidad el paralelismo con los nazis. Sólo a Israel le está reservado esta lacerante puñalada. Para el reconocido poeta judeofóbico británico Tom Paulin, sólo los solados israelíes son “SS”. Para José Saramago, sólo las víctimas de Israel podrían compararse con Auschwitz. Ni al Irán fascista, retrógrado y misógino se le reservan los epítetos que absorbe Israel. Durante mi última visita a España tuve el dudoso honor de coincidir con la del jefe de gobierno iraní. La prensa fue respetuosa para con este genocida, responsable de la tortura y muerte de cientos de miles de iraníes, del terrorismo internacional, de un régimen troglodita y judeofóbico. La única palabra crítica de los medios fue que la pudicia islámica de Jatami no le había permitido estrecharle la mano a la reina de España. Uno leía los diarios españoles y no podía sino sentir vergüenza ajena por tamaña estulticia cómplice del terror. ¿Os imagináis una visita de Sharón a España? ¿Podéis sospechar el festival de sangre de los diarios españoles? Los grandes voceros de esa prensa judeofóbica, como Maruja Torres, congratulan incluso al Hizballah libanés, una banda delirante que la encerraría en una caverna por ser mujer. El 12 de abril, Corriere della Sera de Roma publicó un artículo en el que la valiente Oriana Fallaci describía su oprobio ante la actitud de la Iglesia. Esta había permitido a un obispo vaticano (en cuyo automóvil en Jerusalem se habían hallado armas y explosivos) participar de una procesión de individuos vestidos de suicidas con bombas, quienes portaban fotos de israelíes con svásticas. Desde el micrófono, el obispo agradeció en nombre de Dios, a los "mártires que van a su muerte como si fueran a una fiesta". ¿Habrá otra víctima en el mundo a la que la Iglesia llegue a despreciar de tal modo, además del judío asesinado? También las universidades son inundadas por esta curiosa judeoadrenalina. Ámbitos en donde uno espera la meditación calmosa y el intercambio respetuoso de ideas, cuando se trata de Israel, son sacudidos por climas de histérica hostilidad. Dan escalofríos los brillantes artículos de Daniel Pipes acerca de cómo muchas universidades norteamericanas se someten al terrorismo judeofóbico. Recuerdo cómo un grupo de gritones intentó impedirme dar una conferencia en la Universidad de Panamá. Me llamaban la atención sus gestos de odio, su ansiedad para que no hubiera con un israelí diálogo de ninguna índole. Era rechazo terminalmente indeclinable, que provenía de jóvenes para quienes nuestro conflicto es supuestamente remoto. Como la panadera de Pilar, en ningún otro tema desplegarían tantas emociones juntas. Menos sorprendente, y aun más inflexible, fue la agresiva recepción que me propinó este año en una universidad tarraconense, su decano Enric Olivé Serret, quien exhibió delante de los estudiantes, un odio que un invitado de ningún otro país habría recibido. Sólo al israelí pueden esperarle tantas sorpresas hostiles. Cuando el año pasado leí en The Guardian de Londres un artículo intitulado “Israel no tiene derecho a existir”, me pregunté si, entre los doscientos países que hay, puede encontrarse otro al que pudiera dedicársele en algún diario un titular tan atolondrado y franco. Sólo a Israel se le exige autojustificarse. Sólo a Israel el jefe de El País español, Basteiner, le cuestiona que estudie su historia. Sólo a Israel le niega el derecho de defenderse. Sólo en Israel, el Clarín argentino encuentra exclusivamente miserias. La adrenalina antiisraelí aparece con llamativa frecuencia. Como el resto de las hormonas, la información que transmite mantiene sus efectos por períodos extensos. Hace subir la presión sanguínea, libera el azúcar depositado en el hígado, azuza los latidos del corazón, y estimula la muerte súbita de judíos.
El estigma de tener un abuelo nazi El difícil legado de quienes no tuvieron que ver con los horrores del Holocausto pero los llevan a cuestas por herencia familiar Monika se enteró de la dimensión de los crímenes de su padre por La lista de Schnindler. Los apellidos Himmler, Goering, Goeth and Hoess todavía todavía tienen el poder de evocar los horrores de la Alemania nazi. ¿Cómo es vivir con el legado de esos apellidos? ¿Es posible superar los terribles crímenes cometidos por los abuelos de quienes hoy llevan estos apelativos a cuestas? La inhumanas condiciones en las que vivían los prisioneros en el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau. Foto: Archivo Cuando Rainer Hoess era niño le enseñaron una reliquia de la familia. Recuerda la imagen de su madre levantando la pesada tapa de un baúl a prueba de fuego, con una gran esvástica en la tapa, que guardaba fajos de fotografías. Había fotos de su papá cuando era pequeño, jugando con sus hermanos y hermanas, en el jardín de una casa familiar grandiosa. En ellas se ve una piscina y un arenero. Una escena idílica, que ocurría a sólo unos metros de las cámaras de gas del campo de concentración de Auschwitz. Su abuelo, Rudolf Hoess, fue el primer comandante de Auschwitz. Su padre creció en un pueblo al lado del campo, donde él y sus hermanos jugaban con juguetes fabricados por los prisioneros. Estaban tan cerca, que su abuela le decía a los niños que lavaran las fresas que recogían, porque olían a ceniza proveniente de los hornos de los campos de concentración. A Rainer lo persigue la imagen de la puerta del jardín que vio en las fotos, la cual llevaba directamente a Auschwitz. La llama "puerta al infierno". "Es difícil explicar el sentimiento de culpa. Aún cuando no hay motivos para que yo la sienta, ahí está. Llevo la culpa en mi mente", cuenta. "También me avergüenzo, por supuesto, por lo que hizo mi familia, por lo que mi abuelo le hizo a miles de otras familias", agrega. Su padre nunca abandonó la ideología con la que creció y Rainer ha roto todo contacto con él, mientras se esfuerza por manejar la culpa y la vergüenza de la familia. Una carga muy pesada Para Katrin Himmler, usar lápiz y papel fue la manera de superar el haber tenido a Heinrich Himmler en su familia. "Es una carga muy pesada. Es algo que siempre llevas encima", dice. Himmler, uno de los arquitectos del Holocausto, fue su tío abuelo. Su padre y sus demás hermanos también estuvieron en el partido Nazi. Katrin escribió "Los hermanos Himmler: la historia de una familia alemana", en un intento por "darle algo de positivo" al apellido "Himmler". "Hice lo posible por distanciarme y confrontarlo críticamente. Ya no tengo que avergonzarme de esta conexión familiar", asegura. Para ella, los descendientes de los criminales de guerra nazi parecen estar atrapados entre dos extremos. "La mayoría decide romper completamente con sus padres, para poder vivir sus vidas, para que la historia no los destruya. O se inclinan por la lealtad y el amor incondicional, y se olvidan de todas las cosas negativas", dice. Todos, afirma, enfrentan la misma pregunta: "¿Realmente puedes amarlos si quieres ser honesto y saber lo que hicieron o pensaron?". Katrin pensaba que tenía una buena relación con su padre hasta que comenzó a investigar el pasado de la familia. A su padre le costaba mucho hablar sobre eso. "Sólo entendí lo difícil que era para él, cuando me di cuenta de lo difícil que era para mí aceptar que mi abuela era una nazi", dice. "Realmente la quería, estaba muy apegada a ella. Fue muy difícil cuando encontré sus cartas y me enteré de que mantenía contacto con antiguos nazis, y que le envió un paquete a un criminal de guerra sentenciado a muerte. Me revolvió el estómago", cuenta. Un recuerdo dificil Tratar de averiguar qué pasó en su pasado familiar fue duro para Monika Hertwig. Ella era una bebé cuando su padre, Amon Goeth, fue juzgado y enviado a la horca por matar a decenas de miles de judíos. Goeth fue el sádico comandante del campo de concentración de Palszow, pero Monika fue criada por su madre como si los horrores de esa época nunca hubieran ocurrido. Cuando Monika era niña, su madre creó una versión rosa de su padre a partir de fotos de familia. "Tenía esta imagen en la cabeza, según la cual los judíos de Plaszow y Amon eran una sola familia", relata. Pero, siendo adolescente, cuestionó esta visión y confrontó a su madre, quien eventualmente admitió que su padre "puede que haya matado a unos pocos judíos". Alrededor de 1,5 millones de chicos fueron asesinados. Foto: Archivo En una oportunidad en la que preguntó insistentemente cuántos eran esos "pocos" judíos, su madre "se volvió como loca" y le pegó con un cable. Fue la película "La lista de Schindler" la que le abrió los ojos sobre la dimensión de los crímenes cometidos por su padre. Ralph Fiennes hace el papel de Goeth, y Monika dice que ver la película fue como ser golpeada por un rayo. "Pensaba: esto tiene que parar, en algún momento tienen que dejar de disparar, porque si no lo hacen me voy a volver loca aquí mismo en esta sala", explica. Monika salió del cine en estado de shock. La solución: esterilizarse Bettina Goering, la sobrina nieta de Hermann Goering -a quien Hitler había designado como su sucesor-, sintió la necesidad de actuar en forma drástica sobre el legado de su familia. Ella y su hermano decidieron esterilizarse. "Lo hicimos...para que no haya más Goerings", afirma en una entrevista. "Cuando mi hermano se lo hizo, me dijo: 'corté la línea'". Atormentada por su parecido con su tío abuelo, Bettina dejó Alemania hace más de 30 años y ahora vive en un lugar remoto, en Santa Fé, Nuevo México. "Es más fácil para mí vivir con el pasado de mi familia estando a esta gran distancia", explica. Mientras Bettina optó por alejarse del lugar donde sus ancestros habían cometido los crímenes, Rainer Hoess resolvió que tenía que visitar el corazón de la vergüenza familiar: Auschwitz. Cuando era niño no se le permitió participar en visitas escolares al campo debido a su apellido, pero ya siendo un adulto en sus cuarenta, sintió la necesidad de confrontar "la realidad del horror y las mentiras que he tenido todos estos años en mi familia". Cuando vio la casa de infancia de su padre, se desmoronó y comenzó a repetir la palabra "locura" sin parar. "Es una locura lo que construyeron aquí a costa de los otros, y que tengan las agallas de decir que nunca ocurrió", dice. Se quedó sin habla cuando vio la "puerta al infierno". En el centro de visitantes confrontó las crudas emociones de los descendientes de las víctimas de los campos. Una joven israelí arrancó a llorar al relatarle cómo su abuelo había exterminado a su familia. No podía creer que él hubiera decidido darle la cara a los descendientes de las víctimas. Mientras Rainer hablaba de su culpa y su vergüenza, Zvika, un exprisionero de Auschwitz que estaba en el fondo de la habitación le preguntó si podía tomar su mano. Se abrazaron. Zvika le dijo a Rainer que le da charlas a jóvenes sobre lo ocurrido en el Holocausto, pero les dice que no debe culparse a los familiares que no estaban ahí. Para Rainer éste fue un momento crítico. "Recibir la aprobación de alguien que sobrevivió a esos horrores y que sabe, de hecho, que no fuiste tú, que tú no lo hiciste...Por primera vez no sientes miedo ni vergüenza, sino felicidad. Dicha, dicha interna"..
El sentido del humor de Página12 Mi estimado amigo y gran intelectual Julián Schvindlerman acaba de publicar este artículo sobre el más que lamentable suceso de Página 12. Por su interés lo reproduzco aquí. ------------------------ El sentido del humor de Página12 Por Julián Schvindlerman Escritor y analista político ----------------------- Gustavo Sala es un idiota. O un provocador. O un antisemita. O, lo más probable, todo ello. Y Página12 es responsable por la publicación, que sólo fue posible por la cultura periodística que reina en ese diario pretendidamente progresista. ¿Cómo se explica que ninguno de sus editores haya considerado objetable esa tira cómica? Un diario cuyo presidente se apellida Sokolowickz, su director se apellida Tiffenberg, sus más destacados columnistas incluyen apellidos como Verbitzky, Kollman y Gelman, uno pensaría, está inmunizado ante la judeofobia. Pero como ya ha sido notado, la identidad religiosa del ofensor no es relevante al evaluar la ofensa. No digo que ellos sean solidariamente responsables de la aberración. Tan sólo afirmo que la existencia de judíos en Página12 no la hace impermeable al antisemitismo. El hecho es extremo en dos sentidos. Primeramente, en el contenido: tan burdamente judeofóbico, ese antisemitismo de caricatura barata, de humor borrego, de pésimo gusto que habíamos pensado ya no tenía cabida en la sociedad civilizada, y menos especialmente en un medio de comunicación respetado, progresista, preocupado por los derechos humanos. Segundo, en el sentido de la oportunidad: publicada en las vísperas del 70 aniversario de la conferencia de Wansee y a una semana del Día Internacional del Holocausto, la tira tuvo el propósito deliberado de insultar a la comunidad judía en un momento de sensibilidad colectiva. El problema no es, sin embargo, Gustavo Sala, sino Página12. En esta historia, el dibujante es apenas una anécdota. El verdadero escándalo está en la decisión editorial del diario de divulgar voluntariamente ese mensaje odioso, de abrir sus páginas, y así legitimar, a un antisemita. Como Leo Pinsker dijo en 1882 -antes del estalinismo, del fascismo, de la Shoá- el antisemitismo es incurable. Pero la batalla contra la aceptación social del antisemitismo debe continuar. Por eso, emitir comunicados institucionales y mandar cartas de lectores personales es importante, pero en este caso, insuficiente. La comunidad judía argentina no debiera satisfacerse con la disculpa pública del diario o del autor. En un caso tan extremo, pedir la renuncia del “humorista” es necesario. La tira pudo perfectamente haber aparecido en el diario palestino Al-Hayat al Jadeeda, o en el diario saudita Al-Nadwa, o en el diario de Dubai Al-Itihad, o en el diario sirio A-Thawara. Y eso, lamentablemente, lo dejaríamos pasar. Pero salió en un diario argentino, occidental, del mundo libre. Y en el mundo libre estas manifestaciones abyectas de antisemitismo ya no son toleradas. Ni deben serlo. Para lo cuál la condena a esta tira cómica -a su autor y a su publicador- deben ser implacables. La tira cómica confirma la encuesta reciente de ADL/DAIA acerca del nivel de antisemitismo en la Argentina, donde, extrañamente, el 49% de los encuestados dijo que los judíos hablan “demasiado” de lo que les pasó en el Holocausto. Parece que los antisemitas sí tienen derecho a hablar, y a mofarse, del tema. Como estoy a favor de la libertad de expresión pero no de la libertad de ofender, concluyo con unas palabras que recuerdo haber leído años atrás de la pluma de un académico israelí que criticaba la obra de un colega en estos términos, que aplico libremente al caso presente. Esta tira nunca debió haber sido concebida. Una vez concebida no debió haber sido dibujada. Una vez dibujada no debió haber sido publicada. Y una vez publicada, debió haber sido arrojada directamente al tacho de basura. http://www.pilarrahola.com/3_0/BLOG/default.cfm?SUBFAM=45&ID=1979
Israel, 30 años después Siempre he sostenido que los textos periodísticos no deberían ser escritos en primera persona del singular. Pero esta vez haré una excepción porque lo que sigue no es un análisis político ni nada parecido, sino tan sólo algunas experiencias personales. Por Jorge Levit / La Capital Siempre he sostenido que los textos periodísticos no deberían ser escritos en primera persona del singular. Pero esta vez haré una excepción porque lo que sigue no es un análisis político ni nada parecido, sino tan sólo algunas experiencias personales. Regresé a Israel después de más de tres décadas. En realidad, es como si nunca hubiera pisado antes este país, irreconocible desde donde se lo mire. Llegué de madrugada al aeropuerto Ben Gurión, en Tel Aviv, y ya tenía organizado de antemano un apretado itinerario de pocos días. La primera sorpresa fue que el tren que tenía que tomar en el mismo aeropuerto con destino hacia el norte de Israel había sido cancelado imprevistamente por una semana. Pensé: "Empezamos mal, esto se parece a la Argentina". Claro, venía de unos días de trabajo en Alemania, donde todo siempre funcionó como un reloj, sean miserias del pasado o virtudes del presente. Superada la anécdota del tren comencé en vano a intentar reconocer lugares, caminos y paisajes en un viaje con destino cercano a la portuaria ciudad de Haifa. Fue imposible. Rutas y autopistas perfectas se abrían por todas partes y una obra pública que no se detiene y sorprende a los propios israelíes se desarrolla por toda la geografía de un pequeño país no más grande que la provincia de Tucumán. "Israel es una obra en construcción permanente", fue el comentario de un profesional argentino que vive aquí desde hace 20 años. Pero esto no sólo ocurre en el sector público, sino que el desarrollo privado de urbanizaciones, nuevos edificios y reciclados de los viejos es notable en todas partes. Cordialidad. Mi primera impresión fue un cambio en la actitud de la gente respecto de mi anterior y lejana visita al país. Encontré más cordialidad en el colectivero, en el ciudadano común o en el soldado. Todos dispuestos a ayudar e incluso en otro idioma. Sé que no es la sensación de muchos que viven aquí y probablemente mi visión esté recortada, como todo el relato de este artículo, por lo breve de la visita. Pero así lo experimenté, aunque también escuché duras discusiones y gente muy atenta a responder con enojo. Me llamó la atención no descubrir señales notorias de tensión en un país que vive en permanente alerta. La vida transcurre, al menos en la zona central y norte de Israel, como si no hubiera habido varias guerras, atentados suicidas con bombas o lluvias de misiles desde la franja de Gaza. Es más, la presencia de controles policiales o militares en las rutas y ciudades (al menos la que se ve) es similar o menor a cualquier otro país. La diferencia la marcan los lugares de gran concentración de público, como centros comerciales o estaciones de colectivos, donde la vigilancia sí es mayor. Jerusalén. Tal vez por su historia milenaria en Jerusalén el panorama comienza a cambiar un poco. Se produce un rápido pasaje desde la modernidad a la antigüedad, sobre todo en la ciudad vieja, que atesora una gran importancia simbólica para las tres religiones monoteístas. La obra pública no se detiene tampoco en la parte nueva de Jerusalén, donde hace poco se acaba de inaugurar un moderno sistema de tranvías que llega casi hasta una de las puertas de la vieja y amurallada ciudad. En Jerusalén se advierte mucha presencia de judíos religiosos, algo que preocupa a los laicos porque ven un avance importante de los sectores más conservadores de la sociedad israelí. Durante una reunión de inmigrantes rosarinos con muchos años en Israel se habló obviamente de la Argentina, a la que algunos calificaron de surrealista. Fue tal vez una aproximada definición para describir, en un sentido amplio de la palabra, la historia argentina de los últimos 50 o 60 años. Pero la misma sensación, por otros motivos distintos, la tuve en Jerusalén. El Muro de los Lamentos, la pared occidental de un viejo templo hebreo destruido por los romanos, está dividido en un sector para hombres y otro para mujeres. Se puede llegar desde varios lugares y también atravesando los mercados cristiano, árabe o judío donde se vende de todo, desde tierra santa en bolsitas, crucifijos, libros sagrados, especias, estrellas de David y hay hasta una pizzería. Mientras los judíos ortodoxos pasan horas rezando en el muro, a pocos metros la Iglesia del Santo Sepulcro convoca a manifestaciones de fe cristiana impresionantes. Lo mismo ocurre en las mezquitas de la zona. Jerusalén es única. En un trayecto que hice en un colectivo urbano de la ciudad nueva el pasaje estaba compuesto, entre otros, por judíos negros etíopes hablando en su lengua tribal; religiosos judíos occidentales vestidos como en el siglo XVIII; jóvenes rusas bien maquilladas y con ropa de última moda hablando en ruso y soldados israelíes conversando en hebreo. El conflicto. Si bien hay distintas posiciones sobre el conflicto con los palestinos, advertí cierto pesimismo en cuanto a una salida negociada. Casi todas las opiniones que recogí fueron similares: "El problema no tiene solución". Parece como que la sociedad israelí hubiera desarrollado defensas para sobrevivir con esta dificultad crónica que tiene puntos altos y bajos de tensión, pero que siempre está. Donde más se percibe que israelíes y palestinos tienen un asunto pendiente es en la zona sur de Israel más cercana a la franja de Gaza. Nunca me imaginé que dormiría una noche dentro de una habitación/refugio antiaéreo de un kibutz (granja agrícola colectiva), construida de hormigón armado especial que protege contra el impacto de los misiles caseros que lanzan desde Gaza a la población civil. El gobierno le ha añadido a cada casa en potencial peligro una habitación de ese tipo, que la gente usa como dormitorio, oficina u otros destinos, pero que siempre está lista para protegerse de los ataques cuando el Ejército emite el alerta rojo. Quienes viven en esa zona son los más escépticos a una salida negociada al conflicto aunque hayan apoyado en el pasado la retirada total de Israel de la franja de Gaza. "Ahora nos tiran de más cerca", dijeron algunos. Una vida dura. Ya sobre otras cuestiones de la vida en general de los israelíes me llamaron la atención algunos aspectos: largas jornadas laborales, una carga impositiva elevadísima, amplias distancias de traslados para ir a trabajar o estudiar pese a lo pequeño del país, y la problemática de los jóvenes para poder emprender una salida económica independiente de sus padres por la dificultad de adquirir viviendas, que tienen costos muy altos. Como contrapartida, noté la preocupación que se pone para que la gente mayor viva una vejez digna a través de centros recreativos comunitarios. Visité uno de esos lugares en el sur del país y quedé verdaderamente sorprendido. El israelí lleva una vida dura, de esfuerzo, trabajo y con la tensión permanente por un conflicto político con sus vecinos que no se resuelve. Y los jóvenes no son ajenos a esta situación: después de cumplir con tres años de servicio militar obligatorio para los hombres y dos para las mujeres, si quieren estudiar en la universidad deben pasar un examen de ingreso y conseguir los recursos para pagar matrículas anuales muy altas. Lo sorprendente de la sociedad israelí, que últimamente también salió a las calles a protestar como los "indignados" de otras partes del mundo, es que la mayoría va encontrando la forma de acomodarse y superar las dificultades. Israel es un país que si no tuviera que destinar tantos recursos a la seguridad su grado de desarrollo sería inimaginable. Desafío. Tuve la suerte de ver un Israel en calma, que progresa sin pausa y con un nuevo gobierno de unidad política. El desafío que permanece es el de siempre: cómo encontrar la fórmula de una salida negociada al conflicto con los palestinos para beneficio de ambos pueblos. http://www.lacapital.com.ar/columnistas/jorge_levit/noticia_0012.html