luka36
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Registrate y eliminá la publicidad! El 11 de setiembre murieron 19 terroristas, casi todos estan identificados, pero, ¿que hay que hacer con los 10 kgs de sus fragmentos cadavericos? En los lúgubres e insomnes meses de excavaciones posteriores a los ataques a las Torres Gemelas de Nueva York, el 11 de septiembre de 2001, los patólogos forenses trabajaron día y noche para identificar a los muertos, aunque no tenían muchos elementos para llevar a cabo la tarea. Las derruidas torres del World Trade Center ardieron a temperaturas de 1.000 grados, incinerando a sus ocupantes. Los cuerpos de muchos de los pasajeros de los aviones que embistieron los edificios fueron consumidos por el combustible, dejando sólo rastros de ADN muy dañado e imposible de descifrar. Hubo pocos cuerpos intactos. Pero la cantidad era abrumadora. Robert Shaler, director del Departamento de Biología Forense de la ciudad y jefe del grupo encargado de identificar los restos, temía que su laboratorio se paralizara tratando de clasificar cada muestra. Al principio, decidieron analizar sólo los restos que fueran “al menos del tamaño de un pulgar”, explica, pero al darse cuenta de la pequeñez de tantos fragmentos, Shaler y sus colegas de la Oficina del Servicio Médico Forense emitieron informes a los familiares de las víctimas, proporcionando detalles sobre el trabajo que realizaban y asegurando que la ciudad hacía lo posible para identificar a sus seres queridos. Pero el interés de las familias iba más allá de las víctimas. Reunión tras reunión, recuerda Shaler, los familiares preguntaban por los secuestradores. “No querían mezclar a los terroristas con sus seres queridos”, señala Shaler. “Esos tipos eran criminales que no merecían mezclarse con los demás”. Los parientes exigieron que los restos de los secuestradores fueran separados y preservados en otro lugar. Shaler, de 66 años, confiesa que no siempre pudo deslindar sus responsabilidades científicas de la respuesta emocional, al extremo de que, transcurrido un año de la investigación, sufrió un paro cardíaco. Durante las entrevistas iniciales dijo a los familiares que sería imposible diferenciar los restos. Varios meses después de los atentados, Shaler y los 105 integrantes de su personal aún no habían identificado a los secuestradores. “Pensé que jamás los encontraríamos”, confiesa. La cruda realidad es que no obstante la minuciosidad de sus esfuerzos, los científicos jamás podrán distinguir del todo entre víctimas y secuestradores. Los fragmentos son muy pequeños, están demasiado maltrechos y dispersos para reconstruir los cuerpos. Algunas partes se perdieron en el fuego o durante la excavación de los escombros. Hasta ahora, quedan por identificarse 1.126 de las 2.751 víctimas, y otras cinco del Pentágono. Pero los científico no se detienen. Shaler y sus colegas cumplieron al menos parte de su promesa. Mediante una combinación de técnicas de mapeo de ADN, ayuda del laboratorio de criminología del FBI y suerte, los investigadores identificaron a cuatro de los 10 secuestradores y tiene confirmados restos de nueve más. Sólo faltan seis. Lo que queda de los terroristas (que equivale a poco menos de 10 kilogramos de tejidos y hueso) está almacenado en recintos secretos de Nueva York y Virginia, donde “se conservan como evidencia en un casillero refrigerado, dentro de tubos de ensayo sellados”, informa Richard Koldo, vocero del FBI. Ninguno de los familiares de los terroristas y ningún gobierno extranjero solicitó la restitución de los restos, y se desconoce cuál sería la respuesta oficial a tal petición. El gobierno de EE. UU. tampoco dice qué hará con ellos. “No se tomó una determinación al respecto”, comenta Koldo, de modo que se conservan como evidencia de la investigación abierta en torno al 11/9. Sin embargo, llegará el momento en que cierren la pesquisa y mientras que los restos de las víctimas identificadas fueron devueltos a sus familias, ¿qué pasará con los desechos de sus asesinos? A fines del otoño de 2001, cuando Shaler y sus colegas realizaban la minuciosa tarea de practicar estudios de ADN con miles de fragmentos obtenidos de la Zona Cero, los patólogos que trabajaban en los otros lugares donde se registraron atentados, Pensilvania y el Pentágono, procedían con más celeridad. Muchos de los restos estaban quemados y dañados, pero eran identificables. Wallace E. Miller y su equipo de forenses de Somerset, Pensylvania, peinaron el “halo” (terreno y bosques aledaños al cráter que dejara el impacto del vuelo 93 de United Airlines), y encontraron restos por doquier. Los árboles estaban tapizados con trozos de maletas, ropa, pedazos de fuselaje y restos humanos. Mientras recorría el lugar del siniestro en los días posteriores a los ataques, Miller detectó de reojo un destello luminoso a casi seis metros de altura en las ramas de un abeto. “Lo descubrí porque la luz del sol incidía en el ángulo preciso”, recuerda. Era un diente con un empaste de plata de un pasajero. En las dos semanas siguientes a los ataques, Miller y su equipo identificaron a 16 de los 44 pasajeros y tripulantes del vuelo 93 mediante expedientes dentales y de huellas dactilares, pero debió recurrir a pruebas de ADN para muchos otros casos. Cepillos y peines entregados por las familias proporcionaron el ADN que permitió identificar los restos humanos extraídos de los escombros del avión. Igual que Shaler en Nueva York, Miller se reunió con los parientes de las víctimas y éstos insistieron en saber si estaban separando los despojos de los secuestradores. Miller explicó que no sería tarea fácil, pues quedaban cerca de 140 kilos de restos sin identificar y que se encontraban muy dañados por su exposición al aire y a los 41.600 litros de combustible. “Les dije que era posible que hubiera partes de los terroristas mezcladas”, recuerda. “La información provocó respuestas de horror y rabia”. No obstante, hizo lo posible para satisfacer las exigencias. Miller y su equipo enviaron fragmentos de Pensilvania al Laboratorio de Identificación de ADN de las Fuerzas Armadas en Rockville, Maryland. “Nuestra prioridad era devolver los restos de las víctimas a sus familias”, señala Brion Smith, director del centro, pero aparecieron los restos de los terroristas. Cuatro de los perfiles de ADN del sitio de impacto de Pensilvania no correspondían al material proporcionado por las familias de pasajeros y tripulantes. Por simple proceso de eliminación, Smith supo que se trataba de los secuestradores, así que envió a Miller las muestras junto con los códigos genéticos. Era justo lo que Miller necesitaba. Con esos cuatro perfiles en su poder, podría descartar los restos de los terroristas. Hurgó en los congeladores repletos de miles de fragmentos humanos, minuciosamente embolsados y etiquetados, y estudió las gélidas bolsas de plástico en busca de perfiles genéticos que correspondieran a la información de Smith. Extrajo cuatro bolsas y las puso sobre una gran mesa. “Lo único que quedaba de aquellos cuatro individuos eran menos de cinco kilogramos”, afirma Miller. “Teníamos 48 muestras relacionadas con los terroristas, sobre todo tejidos óseos y quizás algo de cuero cabelludo con pelo”. Pero no podía diferenciar entre los restos de un terrorista y otro. “Eran cuatro desconocidos”, comenta Miller. “Los clasifiqué como A, B, C y D”. El esfuerzo neoyorquino para identificar a los terroristas fue mucho más difícil. Quedaban víctimas que no pudieron ser identificadas mediante su ADN, de manera que era imposible aplicar un proceso de eliminación para detectar a los terroristas: los científicos necesitaban sus perfiles de ADN, así que la oficina de Shaler pidió ayuda al FBI y su petición cayó en manos de Alan Giusti, médico forense del laboratorio a cargo de la investigación 11/9. Por casualidad, Giusti había trabajado para Shaler en un laboratorio privado para identificación de ADN en la década de 1980, cuando la tecnología emergía, pero ahora Giusti aplicaba sus conocimientos para detectar pistas genéticas en casos de homicidio y robos bancarios. Junto a un grupo de especialistas de Washington, Giusti desarrollaba los perfiles de ADN de los terroristas a partir de rastros de evidencias hallados en habitaciones de hotel y los autos alquilados que usaron antes del ataque. El sótano del edificio del FBI estaba atestado de cajas de evidencias, cada una almacenada en una bolsa de papel marrón. “Poco impresionante, en términos de tecnología”, reconoce Giusti, pero esos sobres evitan la humedad. Aquello era una veta incomparable para los investigadores de ADN, habituados a trabajar con minúsculos restos de material genético: “recortes de uñas, goma de mascar, cepillos de pelo, cualquier cosa que nos proporcionara tejidos muertos”, comenta. Cuando analizaron las “áreas de fricción” en el interior del cuello de las camisas, obtuvieron muestras mixtas de ADN, indicación de que los secuestradores compartían su ropa. Algunos trozos de papel higiénico sucio, depositados en los cestos de basura del hotel, aportaron pistas adicionales, así como la saliva obtenida de colillas de cigarrillos. Giusti combinó las muestras con enzimas que liberan ADN —“algo parecido a romper una nuez”, explica— y el producto “amplificado” (unas cuantas gotas de un líquido claro y viscoso) fue introducido en un gran aparato que genera listas de números: el mapa genético exclusivo de cada individuo. El laboratorio de Giusti tardó más de un año para enviar sus resultados a Nueva York; una sola página con 10 códigos genéticos. Era febrero de 2003, y Shaler y sus colegas se pusieron a trabajar con esos números, deseosos de identificar los restos que habían recuperado. Howard Baum, asistente de Shaler, tenía dudas de lograr resultados. ¿Cómo podrían estar seguros de que la ropa, los tejidos y las colillas de cigarrillos habían pertenecido a los secuestradores? “No teníamos la menor idea de dónde procedían los perfiles o cómo los habían obtenido”, señala. Un científico ingresó los códigos genéticos en el Sistema de Identificación de Fatalidad Masiva del laboratorio y pidió a la computadora que resaltara en rojo cualquier correspondencia con los perfiles de los secuestradores. Obtuvo dos correspondencias. Shaler y Baum estaban felices; después de todo, podrían descartar al menos algunos de los restos de los terroristas. Los fragmentos marcados “fueron separados”, informa Ellen Borakove, portavoz de la oficina forense de Nueva York. “No podemos decir dónde están”. Shaler y otros patólogos neoyorquinos enviaron los fragmentos más dañados a laboratorios forenses especializados en técnicas avanzadas para recuperación de ADN. Uno de ellos fue el laboratorio Bode, de Lorton, Virginia, reconocido por su capacidad para extraer material genético de los huesos. El equipo neoyorquino presentó a la institución una tarea aparentemente imposible: identificar 12.000 fragmentos óseos calcinados. Los huesos “ardieron a temperaturas extremas”, apunta Mike Cariola, director del Bode, “y sólo podíamos obtener muestras de ADN de la mitad de los restos estudiados”. Cariola recuerda que “algunos pedazos de hueso estaban tan quemados que podrían desintegrarse con sólo tocarlos”. No obstante, gracias a una nueva técnica desarrollada para liberar el material genético eliminando el calcio de los huesos, Cariola y sus colegas pudieron obtener el perfil de ADN de unas 2.000 muestras hasta entonces imposibles de analizar. Cariola afirma que su tarea produjo la identificación de otros 18 individuos. En septiembre de 2007, la oficina forense de Nueva York anunció que había identificado 13 terroristas. Algunas de las familias de las víctimas respondieron con especial ira al hallazgo de esos restos. “Ya encontraron a esos desgraciados, ahora sáquenlos del lugar donde descansan nuestros seres queridos”, exige John Cartier, cuyo hermano menor, James, estaba en el piso 105 de la Torre Sur. Cartier tiene, también, una idea muy clara de lo que debe hacerse con los despojos terroristas una vez que se cierre la investigación. Sugiere “pisotearlos”. Y no será difícil encontrar a otros que compartan su sentir. El gobernador de Nueva York, David Paterson, propone otra solución: “acabemos de quemarlos”. Sin embargo, algunos familiares de las víctimas no encuentran consuelo en dañar los huesos de los terroristas. Matthew tenía 26 años cuando perdió la vida en el piso 95 de la Torre Uno. Su madre, Diane Horning, opina que si las familias de los secuestradores se presentan a reclamar los restos, “hay que entregárselos. Todos tenemos el derecho de enterrar a los nuestros”. La tradición islámica prohíbe la cremación y ordena un entierro inmediato. Sin embargo, el imán Feissal Abdul Rauf, quien dirige una mezquita situada a 12 cuadras de la Zona Cero, considera que los propios secuestradores imposibilitaron el cumplimiento de esa regla. “Sabían que sus cuerpos no quedarían intactos y que no recibirían un entierro decoroso”. Hasta ahora, ninguno de los familiares de los secuestradores solicitó la devolución de los restos. Khaled Abou El Fadl, profesor de leyes en UCLA y experto en islamismo, comenta que le sorprendería mucho que alguien reclamara los restos. “Oí muchas veces, en la comunidad musulmana, que reclamar y enterrar el cuerpo de uno de los supuestos secuestradores es como reconocer o aceptar que fueron ellos, realmente, quienes perpetraron los ataques del 11/9”. Entrevistado por Newsweek, un pariente de Ziad Jarrah, el secuestrador que supuestamente piloteó el vuelo 93 derribado en Pensilvania, manifestó esa misma ambivalencia. “Por supuesto que queremos recuperar sus restos, pero no haremos contacto alguno antes de que se aclare la situación”, dijo el familiar, quien pidió permanecer en el anonimato por temor a las represalias e insiste en negar que Jarrah fuera capaz de llevar a cabo semejante atrocidad. “Es posible que participara”, dijo. “Quizás haya algo que desconocemos”. Entonces hace una pausa. Tal vez, reconoce, su pariente realmente estuvo involucrado y simplemente “se dejó engañar”. Un reconocimiento abierto, asegura El Fadl, se opondría a la creencia de Arabia Saudí y Egipto de que los ataques fueron, de hecho, una conspiración antiárabe perpetrada por la administración de Bush. Si El Fadl estuviera emparentado con alguno de los secuestradores, afirma que, “si mostrara algún interés temería las repercusiones para el resto de mi familia, por parte del gobierno saudí o egipcio”. Un día de junio de 2002, a las cuatro de la mañana, el médico forense de Pensylvania recibió un llamado de un libanés que afirmaba ser tío de un secuestradores. El hombre quería averiguar por qué no habían devuelto los restos de su sobrino. “Le respondí que la razón era que no estamos seguros de cuál es cuál”, recuerda Miller. “Si tenía algún material con ADN que pudiera enviarme, podría hacer un cruzamiento como el que practicamos con los pasajeros y la tripulación. Le dije que el FBI tenía la custodia de los restos y terminó la conversación”. ¿Acaso Miller habría hecho el esfuerzo adicional? Aunque el FBI tiene la última palabra en el asunto, su respuesta es: “Por supuesto. No puedo decidir, arbitrariamente, a quién aplicar la ley… El Señor se encargará de juzgar sus actos”. Desde el punto de vista religioso, dice Rauf, lo que ocurra con los restos de los secuestradores no tiene la menor consecuencia. Los musulmanes creen que “todas las almas serán juzgadas por Alá”, insiste. “Lo que determina el estado de un alma son sus acciones a lo largo de la vida”. Para Rauf, el problema de qué hacer con los secuestradores “es el mismo que en Bombay, donde la comunidad musulmana india rechazó a los terroristas por no considerarlos musulmanes y, en consecuencia, les negó un entierro musulmán. Estoy convencido de que la comunidad musulmana estadounidense rechazaría de igual forma a los secuestradores del 11/9”. No obstante, considera que lo correcto es devolver los restos, pues sería un ejemplo de “moral intachable, lo que dio su grandeza a Estados Unidos”. El FBI y el Servicio Médico Forense de Nueva York, que guarda los restos en secreto, no tiene políticas que indiquen cómo proceder en estos casos. “No querían enterrarlos y mucho menos ponerlos en el mismo memorial con las víctimas”, señala Baum, quien ahora dirige el laboratorio de criminología de la Policía Estatal de Nueva Jersey. Al final, la inercia y la indecisión podrían ofrecer una última morada para los restos de los terroristas, perdidos en el tiempo y el recuerdo de alguna bóveda gubernamental. Olvidados, anónimos, sin enterrar e indeseables. Fuente:http://www.elargentino.com/nota-27034-Restos-del-terror.html
El equipo de Pepé Santoro ya le había ganado el clásico a Racing y ahora se aprovechó de Boca, al que derrotó por 2-0. Los goles fueron anotados por el Rolfi Montenegro, el segundo de penal. El conjunto de Ischia jugó gran parte del encuentro con un hombre menos por la expulsión de Pablo Mouche. Mouche se fue expulsado en el primer tiempo. Luego de una semana de declaraciones polémicas, en las que Comparada, Santoro, Montenegro y Gandín entre otros han dejado en claro que ninguno está contento con la realidad que se vive en el club. Por todo esto, el resultado de hoy puede llegar a marcar el final de una etapa, Santoro está en la cuerda floja y las declaraciones del presidente no ayudaron demasiado (dijo que no quiere soltarle la mano a Pepé pero que van a hablar luego del encuentro de hoy) y el propio técnico le puso suspenso a su futuro al decir que aunque gane capaz que este es su último encuentro al frente del plantel. Para enfrentar al xeneize el DT mantendrá a los mismos que lo vienen haciendo en las últimas fechas. Por el lado de Boca, Ischia tiene todo definido de antemano y gracias al triunfo ante Huracán en la fecha pasada la mano viene más tranquila, aunque no hay que olvidarse que el equipo de la Ribera ya ha perdido dos encuentros en lo que va del certamen. El técnico dispuso un habitual 4-3-1-2 con Gaitán como volante por izquierda (lugar que hasta ahora no tiene dueño) Riquelme como enganche y arriba la dupla que jugó ante el Globo, Mouche y Palermo. Formaciones: Independiente: Fabián Assmann; Angel Puertas, Eduardo Tuzzio, Guillermo Rodríguez y Lucas Mareque; Damián Ledesma, Lucas Pusineri, Federico Mancuello y Daniel Montenegro; José Moreno e Ismael Sosa. DT: Miguel Santoro. Boca Juniors: Carlos Abbondanzieri; Hugo Ibarra, Julio Cáceres, Juan Forlín y Claudio Morel Rodríguez; Fabián Vargas, Sebastián Battaglia y Nicolás Gaitán; Leandro Gracián; Pablo Mouche y Martín Palermo. Director técnico: Carlos Ischia. Cancha: Huracán (local Independiente). Árbitro: Sergio Pezzotta. Fuente: http://www.elargentino.com/nota-31678-El-Rojo-se-agranda-ante-los-grandes.html
En un informe de Clarin que recorrio las universidades de Harvard y MIT, en Boston nos informa sobre los avances cientificos que cambiaran la vida cotidiana Los médicos, los educadores, las amas de casa y hasta los carpinteros van a evolucionar en mentores, en maestros de unas máquinas que finalmente estarán entre nosotros para hacer las tareas básicas y las muy específicas. Un robot hará un banco de madera en pocos segundos y con la finura de un ebanista. Una máquina leerá nuestro aliento y nos diagnosticará, después de revisar nuestro ADN, porqué nos está doliendo el hígado. Las medicinas las tomaremos con un chip que irá rezumando la droga necesaria en el momento preciso para lograr sobre nuestro organismo el efecto exactamente deseado. Nos interconectaremos con nuestras computadoras de manera tal que pasaremos a ser parte misma de su memoria. Cuando salgamos a correr, nuestras zapatillas nos marcarán el ritmo justo para nuestro cuerpo: el chip adosado a la camiseta nos dirá si mañana nos conviene o no salir nuevamente a realizar ejercicios. Y tendremos tiempo para todo eso. Todas nuestras máquinas tendrán varias fuentes de energía alternativa. Y cada uno de nosotros generará alguna de esas energías en nuestras propias casas o edificios, que a su vez se conectarán a la red general bajando costos y limpiando el planeta. Quienes están pensando todo esto creen que el avance tecnológico, además, acortará sensiblemente la brecha entre ricos y pobres. Este mundo será una realidad en 25 años, y es posible visitarlo hoy. Tomando la línea roja del subte de Boston, se pueden hacer las veinte o treinta cuadras que hay entre las estaciones Kendall y Harvard Square, y encontrarse con la mayor concentración de premios Nobel del mundo: algunos de los biólogos, filósofos, ingenieros, politólogos, antropólogos y médicos más renombrados del planeta. Allí, entre las universidades del MIT (Massachusetts Institute of Technology) y Harvard, se está pensando y trabajando en todos esos proyectos que nos van a modificar la vida dentro de un cuarto de siglo. Ahí se encuentra la frontera del futuro, y se puede vislumbrar con mayor claridad cómo cambiarán para siempre nuestras vidas en apenas unos años. Cruzando la calle desde la librería del MIT, donde se exhibe la selección más fascinante de ensayos que se pueda encontrar, se puede entrar al edificio del Centro de Ingeniería Química. Su director es el profesor Robert Langer, más conocido por aquí como "el aún no premio Nobel". No importa, tiene todos los otros premios. Cerca de 70, incluido el último el Príncipe de Asturias en Ciencia y Técnica. Publicó 37 libros y tiene 400 patentes de invenciones y otras 200 en estado de aprobación. A los 43 años, Langer fue el científico más joven en ingresar a las tres grandes academias científicas de Estados Unidos. Hoy, a los 60, se presenta con una energía fenomenal y su celular Blackberry en la mano, que revisa constantemente en busca de nuevos mensajes. "Estamos trabajando en tres direcciones. La primera es la de crear nuevos tejidos y órganos. Nuestro objetivo es algún día poder fabricar nuevos páncreas, hígados o médulas para personas que están paralizadas. Y la forma en que tratamos de hacerlo es combinando células y plástico. La idea es que si podemos crear los plásticos correctos podamos combinarlos con células -que podrían ser células madre o las propias células del paciente-, y proveer las señales o los signos para decirles a esas células cómo fabricar tejido. Y ese nuevo tejido podría ser literalmente de cualquier cosa. Ya hemos hecho experimentos exitosos en animales, y algunos se probaron en humanos. Otra área es la que llamamos sistemas de liberación de fármacos. El primer paso es la creación de pequeños microchips que ponemos en el cuerpo para que "sientan" qué está pasando y liberen drogas en respuesta a esas señales. La siguiente idea en la que estamos trabajando es intentar liberar ADN para ver si podemos activar o desactivar genes que podrían ser útiles para evitar o combatir enfermedades. O si hay maneras de analizar la "cadena de silencio" en la que estos genes actúan. -Esto quiere decir que está cerca del hombre biónico. -No se si del hombre biónico, pero ciertamente un hombre más sano. Si una persona padece enfermedades que lo debilitan, podamos ayudarla. -¿Podrá reemplazar el órgano afectado como la pieza de un lavarropas? -Somos más complejos que un lavarropas, pero es cierto que en unos 20 o 25 años podremos reemplazar órganos sin mayores problemas. En el laboratorio de Langer trabajan 125 investigadores. Y tienen más de 4.000 aspirantes para ocupar las 10 plazas que se renuevan anualmente. Trabajar con él trae un prestigio instantáneo. Cuando el maestro deja por unos segundos el Blackberry y avanza entre pipetas, congeladores y microscopios, nos encontramos con jóvenes científicos alemanes, italianos, brasileños y muchos, muchos asiáticos. Langer comenzó su carrera de la misma manera que sus pupilos, pero le aportó un plus de cierta audacia. En 1974 se graduó como ingeniero químico aquí mismo, en el MIT. Tenía más de 20 ofertas de trabajo en la industria petrolera, pero hizo algo muy extraño para esa época: se fue a completar un doctorado con el profesor Judah Folkman del Hospital de Niños de Boston, que era uno de los pioneros en estudios del cáncer. Terminó convirtiéndose en el referente de la ingeniería biomédica. Comenzó a trabajar con polímeros y desarrolló varias técnicas para dirigir las drogas que se usan en quimioterapia directamente hasta la zona afectada por el cáncer. Folkman, su mentor, lo caracterizó como "un mago a la carta, siempre sabe que conejo sacar de la galera". -Soy optimista en cuanto al futuro. Si analizamos los descubrimientos científicos en los últimos 30 o 40 años, han sido fantásticos. Hace cien años no había aparatos de TV, no había aviones, no había autos. Ciertamente no había naves espaciales. Ahora, usted ve la tecnología informática al alcance de todos; la gente vive dos veces más en promedio que hace años, al menos en esta parte del mundo. Yo creo que a la Humanidad le ha ido increíblemente bien y relativamente en un lapso breve de su historia. -¿La crisis financiera que estamos viviendo puede detener la investigación? -No es la primera vez que el sistema financiero tiene problemas. Y estoy seguro de que no será la última. Pero la ciencia continúa su camino en forma independiente. Avanzó antes y seguirá avanzando. Puede ser más difícil si no se consigue financiación en algunos casos -siempre es un tema-, pero supongo que los políticos y economistas harán lo que tienen que hacer y los científicos haremos lo nuestro. Robert Langer es especialmente optimista sobre la nueva etapa política que se abre en su país. Conoció al presidente electo Barack Obama hace tres años, cuando la Northwestern University les entregó a los dos el doctorado honoris causa. "Desde entonces hemos estado conectados casi permanentemente por correo electrónico", cuenta. En su libro "La Audacia de la esperanza", Obama le dedica varias páginas a Langer, y habla de las profundas charlas que mantienen "para enderezar el rumbo de la investigación científica y académica en Estados Unidos". -Déme un ejemplo de la aplicación de sus investigaciones en favor de los desposeídos. -Los aerosoles. Junto a David Edward modificamos el uso de aerosoles que originalmente fueron diseñados para liberar distintos fármacos y ahora se utilizan para liberar vacunas, por ejemplo, contra la tuberculosis. Por ejemplo sé que la fundación de Bill Gates los está utilizando con gran éxito en África. Gracias a la línea roja de subte, la estación Kendall es el puerto de conexión del MIT con Harvard. Son dos estaciones que se cubren en apenas 5 minutos. Allí trabaja el doctor Federico Capasso, un italiano que revolucionó la forma en que podemos conducir la luz creando un láser de cascada quántica, o un DVD de cuatro terabytes capaz de almacenar hasta 500 películas. A fines de los años setenta comenzó a trabajar en los laboratorios Bell, donde desarrolló diferentes conductores que hoy permiten ver la televisión por cable de alta definición o hacer llamadas telefónicas en las zonas más remotas del planeta. En los noventa se concentró en la nanotecnología, el control y manipulación de la materia a una escala menor que un micrómetro, es decir a nivel de átomos y moléculas. Capasso tiene el aspecto del típico profesor chiflado y la impronta latina en sus venas. Termina de dar instrucciones a su asistente chino, manda unos mails, pone una foto de un micrón de un haz de luz en la pantalla de una de sus cuatro computadoras y pide que no se grabe nada hasta no definir exactamente los términos de nuestra charla. -"Entre usted y yo, antes de empezar con esto. Hay un problema con el área general de la nanotecnología y la nanociencia. Tiene demasiada propaganda. Es muy emocionante, pero se le hace una propaganda desproporcionada cuando a la gente se le dice que esto va a tener un impacto en los próximos años. Olvídese de eso. La historia muestra que la tecnología tarda años en hacer impacto en el mundo real". -Pero todo lo que hizo en los últimos 25 años tiene ya alguna aplicación práctica. -Si, están los rayos láser que se trabajan a nivel industrial y el de cascada cuántica que pronto podría usarse, por ejemplo, para detectar enfermedades a través del aliento. Pero no se deje engañar con eso de que podremos resolver todo en los próximos 25 años. -Todo no, pero ¿qué podríamos resolver? -Podríamos prevenir muchas enfermedades. La medicina todavía tiene problemas con los diagnósticos. El tipo de láser que desarrollamos puede diseñar la longitud de onda usando la nanotecnología para emitir el rango en que la mayoría de las moléculas absorben la luz, que es un rango invisible. La idea es que si se pueden crear esas longitudes, un paciente vaya al consultorio del médico, inspire, exhale, y de esa manera salgan algunos ácidos. Amonio, pequeños rastros. El láser, que rebotaría para adelante y para atrás durante la respiración, podría absorber determinadas longitudes de onda, y las huellas de esa absorción podrían permitirle al médico saber de una manera no intrusiva cuál es el diagnóstico del paciente. Esta técnica también podría resolver el problema de la distancia. El aparato podría estar en una aldea en Bostwana y el médico en Buenos Aires, viendo todo por su computadora y listo para ordenar el tratamiento adecuado. Todo esto ya está muy cerca de ser una realidad. El aquí famoso Capasso Group, que desarrolla todos estos avances, está integrado por apenas 20 estudiantes de doctorado, tres o cuatro profesores y el maestro en la dirección. Sus oficinas se concentran en una callecita de cuentos dentro del campus de Harvard. Pero las comprobaciones prácticas las realizan en el edificio de al lado, donde están algunos de los laboratorios de física más avanzados del mundo. El resto del secreto está en la atmósfera que rodea a esta zona de Cambridge, ahí, frente a Boston, apenas cruzando el río Charles. Aquí es donde los independentistas lanzaron en el siglo XVIII un cargamento de té al agua en protesta por los impuestos de los británicos, en la acción que lanzó la revolución de la independencia. Aquel espíritu rebelde, junto al deseo de la superación permanente, hacen posible este desarrollo científico. "Un rasgo clave del espíritu de Estados Unidos es que aquí la gente tiene más libertad para hacer. Esta es una sociedad más dinámica, y además tenemos montones de recursos para trabajar, reflexiona Capasso. "Pero cuidado:yo no podría hacer el trabajo que estoy desarrollando si Harvard no tuviera Stanton, el edificio de aquí al lado donde funciona el Centro de Sistemas de Nanoescala, CNS. Sin eso, olvídelo. Hace falta el recurso. Pero también es necesaria la atmósfera. Aquí podemos atraer a algunos de los mejores estudiantes del mundo. En Estados Unidos la ciencia todavía es impulsada por los jóvenes. En Europa es un poco distinto, aún sigue siendo jerárquica. El poderoso profesor superior que está arriba todavía tiene demasiada influencia. Aquí, si usted es un joven talentoso no tiene que remitirse a ningún profesor; es profesor adjunto, tiene seis años para probarse. Todo eso ayuda a los mejores. No hay que rendirle honores a un mayor; el sistema empuja más de abajo hacia arriba, alienta mucho más a la gente más creativa e innovadora. Algo de lo que habla Capasso se puede observar en el laboratorio que se levanta frente al suyo. Un grupo de científicos muy jóvenes trabaja allí en microbiología. Son diez entre profesores y alumnos, pero no tienen jerarquías. Corren una carrera contra el equipo de Craig Venter, el descubridor del mapa del genoma humano. Están investigando la forma de llegar a un "genoma sintético", por el que se podría transformar grasa o aceite de palma en combustible de bajo costo o reprogramar células para que produzcan las drogas que el cuerpo necesite. Afuera del laboratorio, en los soleados jardines del campus, un pequeño revuelo de estudiantes y profesores que caminan de una punta a la otra entre estos magníficos edificios victorianos transmite desde lejos la sensación de que algo acaba de suceder. Y así es: hace apenas minutos se anunció el Premio Nobel de Química. Los ganadores son los estadounidenses Martin Chalfie y Roger Y. Tsien, y el japonés Osamu Shimomura, por el descubrimiento y desarrollo de la proteína verde fluorescente, que llamaron GFP. A través de esa proteína, los científicos lograron observar procesos que antes de su descubrimiento eran invisibles, como el desarrollo de las células nerviosas en el cerebro o la propagación de las células cancerígenas. Chalfie vive aquí cerca, en Cambridge, y se doctoró en Harvard. Muchos lo conocen y admiran por su trabajo. "La semana pasada escuché a Chalfie en una charla que ofreció acá, y dijo que en 20 años vamos a conocer el cerebro como hoy conocemos el corazón. Y si se puede trasplantar el corazón es probable que en unos 25 o 30 años podamos trasplantar cerebros. ¡Yo quiero que me trasplanten el de Chalfie!", dice riéndose Ziang Chang, un estudiante chino, antes de salir corriendo al laboratorio donde trabaja en el diseño de una mano artificial. Fuente:http://www.clarin.com/diario/2009/01/04/um/m-01833436.htm
Hay que parir una presidenta . Esa es la expresión más frecuente de Néstor Kirchner en los últimos meses. Deslumbrado por la épica, suele recordar que su presidencia decoló definitivamente, según él, cuando ordenó el cambio de la vieja Corte Suprema de Justicia. Las retenciones a la soja fueron un intento de parto de otra presidencia. También lo es la actual decisión de estatizar los fondos de jubilacsiones. Desde ya, no es sólo una cesárea política lo que justifica la desesperación por confiscar recursos privados. Pero es la forma cómo el ex presidente explica una cosa y la otra. Eligió mal el camino, parece. Al cabo de esos esfuerzos, Cristina Kirchner se ha convertido en la presidenta de la democracia que más rápido ha perdido el favor de la sociedad. Una encuesta en poder del Gobierno señala que sólo un 12 por ciento de los porteños avala su gestión. Su esposo está peor en la Capital: su imagen positiva se ha derrumbado hasta tocar el 9 por ciento. Esa tragedia política se agrava con la sensación colectiva de una presidenta ensombrecida por su esposo. Quizá la sociedad esperaba de Cristina otra presidencia. Es cierto. Esperaba una gestión que administrara la normalidad con un equipo distinto de funcionarios. Punto. No era necesario desplumar a los campesinos ni contrariar la voluntad de los aportantes a los fondos de pensión, que eligieron hace poco quedarse en el sector privado y no en el estatal. El Estado de Kirchner necesita, en cambio, de esos fondos y no tan sólo para asegurar el pago de los vencimientos de la deuda. Kirchner bascula entre las acciones heroicas y las obras públicas. El ex presidente y actual hombre fuerte supone que el crecimiento de la economía podría desplomarse en el año próximo. Tiene razón. La solución que imaginó (y no tiene otra desde que fue intendente de Río Gallegos) consiste en lanzar un plan masivo de obras públicas para frenar la caída del empleo. Pero no hay plata para financiar deuda y obras públicas al mismo tiempo. Las elecciones están más cerca de lo que se supone. Ahí aparecen, entonces, las razones prácticas de aquel proyecto político de parir una presidencia. Gobierno y empresarios brasileños idearon una solución más racional para su país. Asumieron que en 2009 habrá una "pausa" en el crecimiento de Brasil por la crisis internacional; decidieron mantener bajas las tasas de interés para no desalentar el consumo popular, y resolvieron no hacer nada que pudiera perjudicar el mercado de capitales (es decir, la financiación de la economía). Kirchner está haciendo las cosas exactamente al revés: destruyó el único mercado de capitales que existía, el que provenía de los fondos de las AFJP, y las tasas de interés andan por las nubes para que el peso no se vaya al dólar, aunque ahí se va de todos modos. El parto es caro: desde que Cristina es presidenta, el Banco Central dejó ir ya unos 4500 millones de dólares de las reservas para sostener el valor del peso. Ni la oposición ni la disidencia peronista que lidera Felipe Solá estarían en condiciones de frenar el proyecto oficial de estatización en la Cámara de Diputados. Felipe Solá está a punto de romper el bloque oficialista. Hay entre los peronistas de distinto pelaje (compartido también por muchos radicales) una vieja idea proclive al estatismo. No saben por qué, pero saben eso. Las cosas son como son. Las AFJP deberían hacerse también una autocrítica porque nadie tuvo nunca argumentos sólidos para defenderlas. Las propias sociedades de la Capital y el Gran Buenos Aires, mayoritariamente contrarias a la decisión de los Kirchner, según las encuestas, objetan el método y el propósito de la medida oficial. Nada más. Esa mezcla de ideas estatistas en gran parte de la comunidad política y la carencia de comunicación de los fondos de pensión le abrieron, en principio, un camino más fácil al gobierno entre los diputados. Eso sí: estamos legislando contra lo que piensa y quiere la calle. Tengámoslo en cuenta, por lo menos , se sinceró un diputado peronista. La calle piensa que se llevan la plata para la campaña electoral. Como se ve, no está equivocada. Los resultados del Senado dependen de muchas cosas. Ahí estarán votando dentro de un mes. ¿Cómo prever lo que pasará dentro de treinta días cuando ningún argentino sabe cómo terminará el día que acaba de amanecer? ¿Cómo, cuando la devaluación del peso no se rindió ni ante una oferta de 1000 millones de dólares hecha por el Banco Central? ¿Cómo, cuando el dólar siguió su escalada aun después de que Guillermo Moreno les prohibiera a entidades financieras vender dólares a grandes compradores aunque fuera plata legítima y declarada? A la Argentina le han borrado el futuro y navega en un mar de incertidumbres. Un fondo de inversión que había decido invertir 450 millones de dólares en el país deambulaba en los últimos días haciendo una sola pregunta: ¿Cómo se puede confiar en un gobierno que toma decisiones trascendentales sin conocimiento de sus principales ministros? Elemental pregunta, sin respuesta. Esa ausencia de futuro existe aun cuando el futuro es mañana. Nadie habla de futuro. Tampoco hay certidumbres fuera del país. La calificación internacional de la economía del país acaba de descender por debajo de la de Bolivia y Ecuador. El juez norteamericano Thomas Griesa dio otra voz de alarma: cansado de comprender y esperar a los argentinos, el magistrado comenzó a congelar depósitos bancarios que podrían ser estatales (los de las AFJP) por las causas de los bonistas que están en default. ¿Les pasará lo mismo a los aviones de Aerolíneas Argentinas cuando está compañía esté formalmente en manos del Estado argentino? Por ahora, la expropiación es sólo de hecho. La reunión de Cristina Kirchner con Rodríguez Zapatero fue menos grata que la que pintaron los diplomáticos de ambos países. Cristina le repitió al líder español que los fondos de pensión no fueron estatizados. Se trata sólo de un cambio de administración , disimuló, aunque el cambio signifique pasar de lo privado a lo público. Rodríguez Zapatero le recordó que ese "simple cambio" había derrumbado durante varios días la Bolsa de Madrid. Eso fue culpa de la prensa , le respondió, suelta de cuerpo. ¿Cómo se responde a semejante obcecación? Hubo, sí, promesas de esfuerzos para acordar por Aerolíneas Argentinas, pero envueltas en un torrente de duras críticas de la Presidenta a los propietarios españoles de la compañía aérea. El gobierno de Madrid tiene otra opinión sobre esos empresarios. Los funcionarios españoles se llevaron la impresión de que los Kirchner están a punto de romper las barajas del juego. Una nueva ronda de tensión hispano-argentina no es descartable. Más allá de las cordialidades del líder español, su gobierno ya está fatigado del permanente conflicto argentino. La vida como un conflicto perpetuo. Es el estilo del kirchnerismo. No se salvó ni Julio Cobos, que rompió definitivamente con los Kirchner cuando fue al coloquio de IDEA en su condición de presidente en ejercicio. IDEA es para Néstor Kirchner una covacha de conspiraciones contra su gobierno. Nunca explicó por qué ni dio ninguna prueba. Cobos debería renunciar , dijo el viernes un kirchnerista. Sólo muerto o mediante juicio político me sacarán de aquí , aseguró el vicepresidente hace poco. La disciplina se resquebraja y ningún parto alumbra nada. Por Joaquín Morales Solá
TAEKWONDO El cubano que pasó a la historia por pegarle al árbitro Ángel Valodia Matos, campeón olímpico en Sydney 2000, fue descalificado del combate por el bronce por excederse en el minuto reglamentario para ser atendido por una lesión. Iba ganando, se enfureció por el fallo y le tiró una patada impresionante al juez.El cubano Angel Valodia Matos, campeón olímpico de Taekwondo en Sydney 2000, cometió el error de su vida y ya no podrá competir nunca más en los tatamis internacionales. Matos pateó en la cabeza al árbitro de su combate por el bronce en la categoría de +80 kilos con el kazajo Arman Chilmanov, luego de que decretara el fin del combate en el segundo asalto y la derrota del cubano. Matos y su entrenador, Leudis González, protestaron enérgicamente la decisión del árbitro, el sueco Chekir Chelbat, y en la venganza dieron un doble golpe al juez y a su credibilidad como deportistas. El fin del combate se produjo porque Matos superó el minuto de tiempo para ser atendido de una lesión en los dedos de un pie. Justo en el momento en que finalizó el minuto, Matos se estaba reincorporando. Cuando comenzó la atención médica, el taekwondista cubano ganaba el combate en el segundo asalto por 3-2. Mientras Chimanov corría por el tatami alborozado por el inesperado bronce, Matos y González exigían al árbitro que se rectificara. Chelbat se mantuvo firme con la cara de Matos muy cerca. De pronto, el taekwondista olvidó la deportividad y lanzó una patada en la cabeza al árbitro, sin mucha contundencia, por que si la hubiera tenido Chelbat hubiera caído redondo al suelo. Mientras, González gritaba que el árbitro había sido comprado. Matos, de 31 años, también zarandeó a un juez auxiliar que intentó apaciguarlo. Para rematar la faena, Leudis González acusó al equipo de Kazajistán de "comprar" el combate. González dijo a los periodistas que esperaban su salida y la de Matos en la zona mixta del gimnasio de la USTB de la capital china: "Los kazakos compraron a los jueces. A mí me ofrecieron dinero. El árbitro, lógicamente, está comprado", añadió González, mientras Matos se marchaba sin querer hacer declaraciones. Cierto o no, los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 fueron los últimos en la carrera del cubano, ya que la Federación Internacional de Taekwondo decidió suspenderlo a perpetuidad. La misma sanción se aplica a su entrenador.
Registrate y eliminá la publicidad! Una de las plagas que más irrita a los internautas es la aparición de ventanas emergentes (popup windows) no solicitadas, principalmente con fines publicitarios, cuando se navega por Internet. En general, las ventanas emergentes no deseadas se caracterizan por dos razones: Se abre una ventana sin que el usuario lo solicite. Normalmente no contienen controles de navegación, su tamaño es reducido y su intención es publicitaria En ocasiones son una pequeña molestia, basta con cerrarlas y no aparecen más mientras se navega en un sitio. A veces son un poco más pesados y aparecen cada vez que cambiamos de página. Y en ocasiones se aterriza en un sitio web diseñado con pocos escrúpulos, que abren una ventana tras otra y se encadena con otros, y se llega a llenar el escritorio de ventanas hasta agotar la memoria del PC y ralentizarlo hasta una velocidad de caracol (inundación). Por ejemplo uno de los casos es el conocido Cyberjuegos, al entrar a dicha pagina es innumerable de la cantidad de ventanas que se abren, con publicidad de iconos hasta paginas deportivas. Una sola ventana puede llegar abrir otras tres y lo peor es que siempre son distintas. ¿Cómo se pueden evitar? Existen multitud de programas que anulan la aparición de estas molestas ventanas, llamados "Mata Emergentes" (Popup Killers), tanto gratuitos como de pago. A continuación encontrará enlaces a sitios web de programas "Mata Emergentes" gratuitos que hemos probado en este Centro de Alerta-Antivirus. Personalmente recomiendo La barra de herramientas de Google, que por supuesto es absolutamente gratuita.LINK: http://toolbar.google.com/T4/intl/es/index_pack.html AdKiller Daemon define una lista con 411 sitios predeterminados, siendo ésta ampliable y configurable.LINK:http://mycgiserver.com/~adkiller/ Guarda en un fichero de registro las ventanas que cierra. Incluye función "Pánico" (cierra todas las ventanas del navegador pulsando Ctrl + p) Instalación: archivo .zip. Una vez descomprimido se ejecuta el fichero setup.exe. La barra de herramientas de Google incluye un bloqueador de ventanas emergentes, entre otras funciones. Cuando detecta un anuncio entrante, el cursor cambia por un instante. Puede indicar al bloqueador de popups que recuerde sitios que transmiten información útil a través de ventanas emergentes. Esta información se guarda en su equipo en una "lista blanca". Instalación: ejecutamos el fichero GoogleToolbarInstaller.exe. Finalmente se elige la configuración y el idioma. Nopopups inicialmente posee una lista de setenta popups que el usuario irá incrementando manualmente.LINK: http://*****/diarionet2002/ Alternativamente el programa buscará automáticamente la existencia de popups por el título de los mismos. Instalación: archivo .zip. Una vez descomprimido se ejecuta el fichero nopop.exe.. Web Window Killer El programa va creando una “lista hostil” con todos los popups eliminados. Cada vez que aparece un popup no reconocido por Web Window Killer, se añadirá a lista hostil pulsando Ctrl+Shift+k; o también, introduciendo el título del popup manualmente.LINK:http://www.webwindowkiller.com/ Almacena un archivo histórico con los popups eliminados. Instalación: ejecutamos el archivo "bajado" y a continuación, elegimos idioma, aceptamos la licencia y por último seleccionamos el directorio de instalación. Mozilla es un navegador completo con numerosas funcionalidades, entre ellas el control de ventanas emergentes.LINK:http://www.mozilla.org/ Puede descargar la versión en español desde las páginas del proyecto NAVE.LINK:http://www.proyectonave.es/ Puede acceder a esta característica seleccionando el menú Editar, opción Preferencias; bajo la categoría Privacidad y Seguridad aparecen Ventanas emergentes. Ofrece la posibilidad de autorizar ventanas emergentes de sitios Web que especifiquemos. Cada vez que un popup es bloqueado, el navegador lo indica mediante un sonido elegido previamente. Opera es un navegador que incluye la opción de deshabilitar popups. Pulsando la combinación de teclas Alt + P, visualizaremos la ventana de Opciones de Opera. Una vez aquí seleccionaremos el menú Decorado y seguidamente, el submenú Ventanas. Alternativamente, pulsando F12 desplegaremos un menú emergente donde también podemos decidir habilitar o no los popups. Opera puede admitir ventanas emergentes de sitios Web que le indiquemos. LINK:http://www.opera.com/ La barra de herramientas de Altavista incluye, entre otras utilidades, un bloqueador de popups.http://es.altavista.com/toolbar/default Ésta se sitúa por defecto debajo de la barra de direcciones del navegador, igual que la posición de la barra de herramientas Google. Cuando la barra detecta un popup emite un sonido e incrementa un contador. El bloqueo de ventanas emergentes está activado por defecto, aunque puede desactivarlo pinchando en el contador. La barra de herramientas de Altavista de actualiza automáticamente una vez instalada. Instalación: tres pasos; seleccionamos idioma, aceptamos Contrato de Licencia del usuario de la barra de herramientas, y finalmente de instala automáticamente. La barra de Yahoo! Companion, es una herramienta que proporciona entre otras utilidades un bloqueador de Popups.LINK:http://es.toolbar.yahoo.com/ Pulsando el icono podremos visualizar las diferentes opciones del bloqueador de ventanas emergentes de la barra de Yahoo!. Entre ellas se incluye la posibilidad de ver los popups que se han bloqueado recientemente así como, la de permitir los popups de las páginas Web donde se han detectado las molestas ventanas emergentes y, la de realizar un test bloqueador de popups. Además, siempre que Yahoo! Companion detecte ventanas emergentes, usted verá este icono en la barra. Sólo funciona en el navegador Internet Explorer. Instalación: una vez pulsado el botón de descarga, visualizaremos una ventana de advertencia de seguridad, donde aceptaremos instalar y ejecutar la barra Yahoo! Companion. Popup Buster hace uso de una base de datos central para eliminar popups, popunders, así como banners y ventanas publicitarias.LINK:http://www.popupbuster.net/detection.html Mantiene un archivo histórico y un contador con los popups que han sido cerrados. Instalación: ejecutamos el archivo bustersetup.exe y a continuación aceptamos la licencia y seleccionamos el directorio de instalación. Netscape 7.1 es la nueva versión de este famoso navegador. En él se han añadido controles para bloquear ventanas emergentes.LINK:http://browser.netscape.com/ Se pueden acceder a estos controles desde el menú Preferences, categoría Privacy & Security, subcategoria Popup Windows. Cada vez que Netscape bloquea popups, aparecerá la imagen en la esquina inferior derecha. Pinchando en ella, podemos permitir o no ventanas emergentes en el sitio Web en concreto. Destacamos que, tanto el funcionamiento como el aspecto visual de este navegador, es notablemente similar al navegador Mozilla. Concretamente esta versión de Netscape está basada en la versión 1.4 de Mozilla. Instalación: el método usual de instalación implica descargar una pequeña aplicación. Ésta, ejecutará un "agente instalador" que recuperará y descargará los archivos más actualizados del sitio Web de Netscape y, después los instalará automáticamente. Existen versiones completas que carecen de este "agente instalador". FUENTE:http://mundonline.galeon.com/informatica/emergentes.htm ESPERO ESTA INFO LES SIRVA TANTO COMO A MI Y DE PASO COMENTEN!!
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