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Usuario (Uruguay)

Espero les guste!!! La historia manifiesta que el ejercicio del poder no difiere sustancialmente en rigor, crueldad y arbitrariedad en función del sexo del poderoso -en contra del arraigado mito sobre el monopolio masculino de esas cualidades-, si bien es cierto que, históricamente, ese ejercicio del poder ha supuesto un menor riesgo personal para las mujeres, tal vez porque, digan lo que digan los prejuicios de moda y los intereses creados, en todo tiempo y lugar ha prevalecido la no-violencia de género. Si las feministas tuviesen razón al afirmar que las mujeres han vivido oprimidas por los hombres durante cinco mil años, sin haber dado muestras de sentir tal opresión durante los primeros cuatro mil novecientos cincuenta, se impondrían necesaria e inexcusablemente dos explicaciones alternativas al fenómeno. O bien que las mujeres, criaturas errantes de un limbo de oligofrenia, habrían sido incapaces de sentir el peso de sus gruesas cadenas milenarias. O bien que, careciendo de esa astucia que, en los malos, hace las veces de inteligencia, o del problema de autoestima que los ciudadanos de a pie compartimos con los políticos –nosotros por defecto, ellos por exceso-, o de otros valores similares que suelen resultar indispensables para acceder a los puestos de mando, habrían quedado excluidas de ellos. Lo cual no sería más que la inevitable aplicación de las leyes históricas del poder, que han relegado a segundo plano a los menos dotados de la rudeza y la ambición requeridas para ejercerlo, incluida la inmensa mayoría de los varones. Es decir, si la tesis feminista de la opresión milenaria de la mujer fuese cierta, simplemente habría ocurrido lo que, por ley histórica, tenía que ocurrir. Ahora bien, también es posible que tuviese razón Temístocles al resumir el estado de cosas así: "yo gobierno a los atenienses, mi mujer me gobierna a mí", y que haya sido ésa la actitud histórica predominante de la mujer respecto del poder político. En tal caso, habría de reconocerse que, en política, ellas han sabido estar a las maduras sin estar a las duras, y que han sabido aprovechar las ventajas del poder sin necesidad de cargar con sus inconvenientes. Tradicionalmente, esos inconvenientes no eran desdeñables, como lo son en el siglo XXI, y frecuentemente revestían la forma de destierro, cárcel y patíbulo. Los entresijos y laberintos de esta modalidad femenina del ejercicio del poder están magníficamente descritos en el libro "En defensa de las mujeres", del escritor y periodista estadounidense H.L.Mencken (1880-1956), un canto irónico –no exento de resabios maquiavélicos- al pragmatismo oportunista de la mujer frente al idealismo sentimentaloide del hombre. "No ha existido debilidad del hombre en la que la mujer no haya sabido penetrar para obtener ventaja, no ha habido un solo truco al que no haya dado un uso eficaz, no se ha visto artimaña tan arriesgada e inusitada ante la que ella se haya amilanado" escribía Mencken en 1918. Y concluía: "Creo que la mayoría de las mujeres no estaban ansiosas de ver aprobada la ampliación del sufragio, y que la tienen por algo de muy poca monta. Saben que pueden conseguir lo que quieran sin necesidad de visitar las urnas." Quienes repudien esa línea de pensamiento que va de Temístocles a Mencken, no tendrán más remedio que acudir a otras explicaciones más pesimistas acerca de la capacidad de las mujeres, por ejemplo, las aportadas por Aristóteles, San Pablo o Santo Tomás de Aquino, que, en el fondo, para demostrar una vez más que la ley de la afinidad de los contrarios es inexorable, comparten, a su pesar, las más acérrimas feministas. Lo mismo que una chaqueta sigue siendo chaqueta aunque la pongamos al revés, la idea de la supuesta inferioridad histórica de la mujer sigue siendo la misma en boca de San Pablo, cuando afirma que el hombre es cabeza de la mujer, que en la ministra feminista que, al cabo de cien años de participación femenina en la vida universitaria y laboral, sigue considerando que las mujeres son pequeñas criaturas indefensas e incapaces, necesitadas de cuotas electorales y listas paritarias. Tal vez una más que somera lectura de la historia política baste para reforzar los planteamientos optimistas de Temístocles y Mencken y restar credibilidad a la línea tenebrosa que arranca en los más remotos mitos bíblicos, pasa de mano en mano por los padres eclesiásticos y, ya con las costuras vueltas hacia fuera, reaparece en las filas del feminismo de la paridad y las cuotas. Durante decenios, la propaganda feminista ha atribuido incansablemente a los máximos representantes de esa entelequia llamada patriarcado, es decir, a los reyes y gobernantes masculinos, el patrimonio exclusivo de todas las violencias políticas, y han profetizado una era de paz inalterable en un mundo futuro gobernado por mujeres. El mensaje irá perdiendo fuerza y credibilidad por sí solo a medida que aumente el número de mujeres que ocupen puestos de alta responsabilidad, pero un vistazo rápido a los manuales de bachillerato podría haber evitado profundos complejos de culpabilidad histórica a una inmensa mayoría de varones bienintencionados y crédulos. La lección que nos enseña la historia es que el comportamiento de las mujeres alzadas al pináculo del poder no ha diferido sustancialmente del observado por los hombres, y que nunca la espada del gobierno ha mostrado aristas más suaves porque la haya blandido una mujer. Con frecuencia, las poderosas damas reinantes han utilizado el poder con tan injustificado rigor e innecesaria crueldad como cualquiera de sus homólogos masculinos, aunque quizás con una mayor intransigencia hacia los agravios personales y una mayor tendencia, ya desde la noche de los tiempos, a convertir lo personal en político. Veamos algunos ejemplos: Olimpia de Epiro (375-315 a.C), madre de Alejandro Magno, fue inductora de la muerte de su ex marido, el rey Filipo II de Macedonia, y autora de muchos asesinatos políticos más. Como reina de Macedonia se distinguió por su crueldad y ordenó incontables ejecuciones. En particular, destaca la crueldad con que se deshizo de los demás hijos de Filipo, que podían constituir una amenaza para los derechos dinásticos de Alejandro y para su propia regencia; por ejemplo, no dudó en ejecutar al pequeño Carano, apenas un bebé, mandándolo quemar sobre un lecho de brasas, y añadiendo la crueldad innecesaria de quemar con él a su hermana Europa y obligar a Cleopatra, la madre de ambos, a ahorcarse, pese a que ninguna de las dos representaba amenaza alguna para el trono de Alejandro. Aunque la eliminación de los rivales del soberano formaba parte de las prácticas políticas de la época, el propio Alejandro Magno, que por entonces combatía en Asia contra los ejércitos de Darío, censuró indignado esas muestras de brutal ensañamiento. Cleopatra Su desmedida ambición la llevó a sacrificar la independencia de su país al poder romano con tal de favorecer sus intereses frente a los del partido pro-egipcio, agrupado en torno a su hermano Ptolomeo XIII, con quien compartía el trono. A lo largo de su reinado dio muestras de implacable crueldad, por ejemplo, cuando mandó asesinar sin motivo a los hijos del gobernador romano de Siria que acudieron a pedir ayuda para su padre en la guerra contra los partos. Tras la muerte de Ptolomeo XIII, y según las leyes egipcias, hubo de contraer matrimonio con su hermano menor, Ptolomeo XIV, niño de seis años al que también ordenó asesinar para evitar cualquier merma futura de su propio poder. Por último, también mandó asesinar a su hermana Arsinoe. En la definitiva batalla de Accio huyó prematuramente con sus 60 naves, precipitando así la derrota de su bando. Zenobia de Palmira Nació hacia el 241 d.C. Hija de una familia acomodada de Palmira, contrajo matrimonio con Odenato, jefe militar de Palmira que se proclamó rey tras vencer a los persas, siendo confirmado en su cargo por el emperador romano Galieno, que lo asoció al poder y le concedió el título de "Augusto". A partir de entonces, Odenato se encargó de administrar la parte oriental del Imperio Romano ("corrector totius Orientis". Odenato fue asesinado en 266 por su sobrino Meonio, tal vez en connivencia con Zenobia, que había organizado el encuentro entre ambos. Desde ese momento, Zenobia ejerció el poder absoluto del reino de Palmira, como tutora de su hijo primogénito Vabalato, e imprimió un giro radicalmente distinto a la política de colaboración con Roma seguida por Odenato, que había hecho la grandeza de Palmira. Lo que Zenobia se propuso fue, ni más ni menos, reinar en solitario sobre todo el imperio romano, empresa de ambición desmedida y carente de realismo. Su problema fue que, enfrente, tuvo al emperador Aureliano, el centurión, hijo de un humilde colono, que llegó a Emperador gracias únicamente a su talento militar y político. Zenobia disponía de un ejército de 70.000 hombres, con los que desafió el poder de Roma. Sus colaboradores (el jefe militar, Zabdas; el primer ministro, Longino), le aconsejaban prudencia, pero la ambición la empujó a enfrentarse abiertamente a Roma, suprimiendo la figura del emperador de las monedas y declarándose independiente del poder romano. Tras vencer en dos ocasiones al ejército de Zenobia, Aureliano cercó Palmira y ofreció a Zenobia una rendición honrosa, que está rechazó altiva. Cuando las cosas empeoraron, Zenobia –al igual que había hecho su admirada Cleopatra en Accio- huyó y abandonó la ciudad a su suerte mientras sus habitantes morían de hambre. La caballería romana la alcanzó antes de que cruzara el Eufrates y entrara en territorio persa. Llevada a presencia de Aureliano, se mostró altiva, pero cuando oyó los gritos de los soldados que reclamaban su cabeza, cambió súbitamente de actitud, se postró en tierra y comenzó a suplicar a su captor y a echar todas las culpas a sus generales y consejeros. Esta misma actitud la mantuvo posteriormente en el juicio celebrado, donde echó todas las culpas a Zabdas y Longino, según cuenta la Historia Augusta. El resultado fue que, por compasión o por cálculo político, Aureliano perdonó la vida a Zenobia y ajustició a sus consejeros. Zenobia figuró en el desfile triunfal de Aureliano, pero ricamente vestida y cargada de joyas, mientras sus criados sostenían las simbólicas cadenas. Luego tuvo un destierro dorado en una lujosa villa de Roma, desde donde pudo aún seguir conspirando y atizando la rebelión en Palmira, lo que ocasionó poco después la destrucción completa y definitiva de la ciudad a manos de los romanos. Aureliano, su vencedor, murió asesinado poco después (275). Irene (752-803), emperatriz de Bizancio, era ateniense, huérfana, de origen oscuro. Gracias a su belleza y a la poca importancia que se concedía en Bizancio a los orígenes de las prometidas reales, en 768 contrajo matrimonio con el futuro emperador León IV. Tras cinco años de reinado (775-780), León IV murió, e Irene asumió la regencia. Su hijo, el futuro Constantino VI, tenía entonces sólo 10 años y, para su desgracia, el poder supremo era el interés máximo de Irene. Cuando Constantino tuvo edad de reinar, Irene, que había tomado la precaución de sustituir las tropas acantonadas en Constantinopla por regimientos de su plena confianza, obligó a los soldados a formular este insólito juramento: "Nunca, mientras vivas, reconoceremos como emperador a tu hijo". A los veinte años, Constantino VI vivía prácticamente preso en su propio palacio por orden de su madre. Las tropas de Asia Menor no estaban de acuerdo con esa anómala situación y se sublevaron. Irene se asustó, entregó el poder a su hijo y se retiró al Eleutherion, su palacio personal en las afueras de Constantinopla. Pero el nuevo emperador no guardaba rencor a su madre. Apenas transcurrido un año (enero de 792), Irene lograba que su hijo la admitiese de nuevo en su Corte, asociándola al poder. Irene había aprendido la lección y decidió que esta vez no se precipitaría. Así fue como, durante cinco años, tejió pacientemente la tela de araña en la que acabaría atrapando a su hijo, único obstáculo para recuperar el trono. Después de minar, mediante sutiles y hábiles maniobras, la inmensa popularidad del emperador, intentó el todo por el todo: encargó a una partida de sicarios que asesinase a Constantino cuando este volvía desde el Hipódromo a Palacio. Pero Constantino logró huir y cruzar el Bósforo en barco. Al verse descubierta, Irene pensaba nuevamente en implorar la clemencia de su hijo, pero sus colaboradores, sabiéndose perdidos si la conspiración fracasaba, se apoderaron de Constantino mediante un audaz golpe de mano y lo entregaron preso a su madre. Impertérrita, Irene hizo venir al verdugo y le ordenó que sacase los ojos al infortunado emperador, incapacitándolo así definitivamente para reinar. En 802, Irene fue, a su vez, derrocada y… ¿asesinada? ¿privada de sus ojos? No, simplemente fue exiliada a isla de Prinkipo, donde ella había fundado un monasterio y contaba con toda clase de apoyos y simpatías, y finalmente, ante la reanudación de sus intrigas, a la isla de Lesbos, en la que falleció de muerte natural un año después de su derrocamiento. Leonor de Aquitania (1122-1204), probablemente, la mujer más poderosa de su tiempo, fue soberana, como heredera del ducado de Aquitania y del Poitou, de una porción sustancial del territorio francés; reina de Francia por su matrimonio con Luis VII; y, posteriormente, reina de Inglaterra por su matrimonio con Enrique II Plantagenet. En 1147 participó con su marido en la Segunda Cruzada; aunque era frecuente que las grandes señoras acompañasen a sus maridos a las cruzadas, Leonor intervino también como señora feudal, al frente de sus mesnadas, aunque sin tener participación alguna en las batallas (a diferencia de su marido, el rey Luis VII, que en la batalla del monte Cadmos se vio rodeado por un número superior de enemigos turcos contra los que se defendió de espaldas contra un saliente rocoso, sin ser reconocido por ellos, hecho que le libró de ser muerto o hecho prisionero). Ya en tierra de infieles, Leonor decidió serlo a su marido y mantuvo amoríos con su tío Raimundo de Toulouse, aunque no fue esa la causa de la ruptura del matrimonio. De vuelta en Francia, Leonor conoció a Enrique Plantagenet, futuro Enrique II de Inglaterra, con quien pactó las condiciones de un próximo matrimonio. Luego logró que un concilio de obispos decretase la ilegitimidad de su vínculo con el rey francés, alegando la existencia de consanguinidad entre ambos. En marzo de 1152 se pronunció el divorcio del rey francés y Leonor, y ésta abondonó París, rumbo hacia sus estados de Aquitania. Dos meses después se casó con Enrique Plantagenet, condición que la convertiría, dos años más tarde, en reina de Inglaterra. El matrimonio funcionó durante catorce años, hasta que se interpuso la figura de Rosamunda, la amante del rey. Cuando Leonor descubrió la infidelidad de su marido, decidió abandonar la corte inglesa y volver a sus territorios franceses, no sin antes tratar de envenenar a Rosamunda. Durante los años siguientes atizó la guerra sin tregua de sus hijos -entre ellos su preferido, Ricardo Corazón de León- contra su padre, Enrique II Plantagenet. Prisionera en Inglaterra, fue liberada cuando Ricardo Corazón de León asumió el poder y, para los últimos años de su vida, eligió la vida retirada en la abadía de Fontevrault. Blanca de Castilla (1188-1252 ), reina de Francia, gobernó con gran eficacia, mantuvo incesantes guerras con los Plantagenet ingleses (Enrique III) y los nobles flamencos, normandos y bretones enfeudados con esa dinastía, y reprimió con mano férrea la herejía albigense en el sur del país, pero a diferencia de su padre, el rey castellano Alfonso VIII (que salvó milagrosamente su vida en la derrota de Alarcos y, en las Navas de Tolosa, gritó al arzobispo Ximénez de Rada: "Arzobispo, vos y yo aquí muramos", antes de lanzarse ambos al ataque que les daría la victoria), de su esposo Luis VIII de Francia (que murió en su campaña contra los albigenses) o de su hijo Luis IX de Francia (el futuro San Luis, que cayó prisionero de los musulmanes en la batalla de Mansurah, en Egipto, y murió víctima de la peste que diezmó su ejército en la campaña de Túnez), a diferencia de ellos y de los demás monarcas masculinos de la época, esta gran batalladora se mantuvo siempre a la prudencial distancia de los campos de batalla que le permitía su condición de mujer y murió en su cama. También en su haber de mujer hay que consignar los once hijos que dio a luz, a cada uno lo suyo. A lo largo del siglo XVIII, las mujeres se suceden en el trono y las más altas instancias de poder de Rusia, con la excepción del reinado de Pedro I el Grande, a caballo entre los siglos XVII y XVIII, y algunos brevísimos interregnos masculinos. Es falso el mito de que las mujeres rusas estén recluidas en el terem. En todos los reinados hay una activa presencia de mujeres en los asuntos de gobierno; algunas de ellas organizan abiertamente golpes de fuerza (Catalina I, Ana Ivanovna) o de Estado (Isabel I, Catalina II) para acceder al poder absoluto. Esta actividad política persiste hasta el final de la monarquía, en el que pesó tanto el favoritismo mostrado por la zarina hacia Rasputín. Catalina la Grande Princesa alemana, se convirtió en Gran Duquesa rusa por su matrimonio con el futuro Pedro III. Su principal función como princesa consorte era dar descendencia legítima al trono, así que tuvo tres hijos, …los tres ilegítimos: el primero (futuro zar Pablo II), de Saltykov; el segundo, de Poniatowski; y el tercero, en una época en que ya no convivía con su marido, de Gregorio Orlov. Este tercer embarazo lo ocultó, y cuando su curso natural se hizo demasiado visible, permaneció en cama fingiendo una torcedura de tobillo, que la "retuvo" durante semanas en el lecho con un pie aparatosamente vendado. Llegado el momento del parto, para evitar cualquier indiscreción, encargó a uno de sus sirvientes de máxima confianza que incendiase su casa, situada en las cercanías del palacio. Al ser las casas de madera, el incendio se propagó pronto a todo el barrio, lo que mantuvo centrada la curiosidad general durante las horas críticas del parto, que tuvo lugar en un ala apartada del edificio. Catalina llegó al poder tras dar un golpe de estado contra su marido (Pedro III), al que sus amigos, encabezados por su amante Gregorio Orlov, dieron muerte. Poco después moría, también asesinado por sus guardianes, el zar Iván VI, depuesto por Isabel I de Rusia cuando tenía dos años, y en prisión desde entonces, al igual que su madre (la regente). Catalina, además de usurpar ilegítimamente el poder (dos regicidios en dos años), lo ejerció con total despotismo. Mantuvo guerras expansionistas contra turcos, suecos y polacos, y aumentó considerablemente (en un tercio) el territorio ruso a costa de ellos. Tuvo incontables amantes, todos ellos "oficiales" y con gran influencia en el gobierno. A todos los cubrió de honores y riquezas. Orlov fue desplazado del lecho imperial por Potemkim, su ministro más capaz, amante imperial durante dos años. Cuando dejó de resultar suficientemente excitante para la zarina, Potemkim se encargó de escoger para ella, con gran astucia politica, los amantes sucesivos (Zavadovski, Zoritch, Rimsky-Korsakov, Lanskoï, Ermolov, Mamonov, Zoubov). No sólo Potemkim velaba por abastecer el lecho de la soberana con adonis sin aspiraciones políticas, sino que también intervenía una "probadora" o "catadora" (una alta dama de la Corte, primero la condesa Bruce, después la Sra. Protassov) que garantizaba el buen rendimiento sexual de los aspirantes y daba su visto bueno antes de conferirles la condición de amantes titulares de la emperatriz, posición que los colmaría de riquezas y honores. Aunque mantenía correspondencia con los principales filósofos ilustrados de la época (Voltaire, Diderot, Grimm...), Catalina ejerció una autocracia sin fisuras, favoreció los intereses de la nobleza rusa a costa de endurecer la condición de los siervos y se opuso con todas sus fuerzas a la revolución francesa. En una época en que los siervos se vendían en lotes, junto con muebles y enseres, y en las gacetas locales eran habituales los anuncios del tipo: "vendo una sierva de 16 años y dos armarios nuevos", Catalina, la amiga de los filósofos ilustrados, batió todos los récords, llegando a distribuir más de ochocientas mil "almas" en regalos y recompensas a sus amigos y amantes. Las profesiones de filantropía reiteradas en sus cartas a los enciclopedistas franceses tampoco fueron impedimento para que Catalina reprimiese con dureza medieval la revuelta campesina dirigida por Pugachev. Isabel la Católica Hermana del rey Enrique IV, disputó los derechos dinásticos a la hija del monarca y heredera legítima, Juana la Beltraneja, y alumbró con ello una contienda civil que duraría cuatro años. Aprovechó el descontento de una facción de la nobleza, que destronó al rey simbólicamente en la llamada "farsa de Ávila" y forzó la situación hasta lograr que el rey la reconociera como sucesora en el pacto de los Toros de Guisando, que fue denunciado por el propio rey dos años más tarde en Valdelozoya tras el matrimonio de Isabel con Fernando, heredero de la corona de Aragón. Isabel hizo caso omiso de esta revocación y, a la muerte del rey, se autoproclamó reina en un verdadero golpe de Estado, lo que dio lugar a la guerra civil entre sus partidarios y los de la Beltraneja. Como es costumbre en el caso de reinas o aspirantes a serlo por la fuerza de las armas, ella no intervino nunca personalmente en las luchas, ya que encomendó a su marido, príncipe aragonés, la dirección de su ejército castellano. Fernando, en cambio, si se expuso al peligro de esas batallas a favor de su esposa, en particular en la batalla decisiva de Peleagonzalo (1476). La gran capacidad mostrada por Isabel como gobernante dejó pronto en segundo plano, incluso para la Historia, la cuestión de su legitimidad como soberana. Gobernó como lo hubiera hecho el monarca más celoso de su autoridad en su época, y sin mostrar ningún escrúpulo femenino o feminista: expulsó de España a los judíos y se apoderó de sus bienes, combatió a los moros de Granada hasta su expulsión, creó la Santa Inquisición y sus hogueras, comenzó la explotación de los indios en América, etc. Por cierto, también creó unas curiosas Escuelas de Palacio, de las que formaban parte jóvenes de ambos sexos de las familias más ilustres del reino, que acompañaban a todas partes a la corte itinerante de aquellos tiempos y estudiaban bajo la dirección de personajes como Pedro Mártir de Anglería, Lucio Marineo Sículo o Beatriz Galindo, la Latina. Sí, sí, jóvenes de ambos sexos. Cristina de Suecia (1626-1689), reina desde los 6 años, renuncia al trono a los 28, pero no por ello se considera despojada de sus prerrogativas reales. En 1657, durante su estancia, ya como simple particular, en el palacio de Fontainebleau, cedido como residencia provisional por el rey francés Luis XIV, se producen los acontecimientos de la "Galería de los Ciervos", que ponen al desnudo ante toda Europa la personalidad de esta reina culta y excéntrica. Cristina tiene por entonces a su servicio a dos personajes que se odian ferozmente: el conde Santinelli y el marqués Monaldeschi. Éste, hábil falsificador, simula la letra de su rival Santinelli y, en secreto, prepara un escrito en el que se vierten injurias contra la ex reina y se desvelan sus aspiraciones al trono de Nápoles. Después abandona ese escrito en un lugar conveniente, a fin de que la reina lo descubra por casualidad y despida a Santinelli. Pero Cristina es demasiado inteligente para dejarse engañar por una trampa tan simple, y demasiado orgullosa para permitir que el personal de su séquito la engañe. Unos días después del descubrimiento del escrito, Cristina hace venir a un confesor, el padre Le Bel. En su presencia, revela a Monaldeschi que lo sabe todo. Éste observa al confesor y, a cierta distancia, un grupo de tres hombres armados. Aterrado, cae de rodillas ante Cristina y pide perdón por su falta. Cristina le manda levantarse y se dirige a la inmediata Galería de los Ciervos, llamada así por las veinte cabezas de ciervos modeladas en yeso que recorren su parte alta. Monaldeschi la sigue, vertiendo toda clase de explicaciones y súplicas. Cristina escucha imperturbable durante largo rato. Cuando se cansa, llama al padre Le Bel y le dice fríamente: "Padre, preparad a este hombre para la muerte". Ni las súplicas del condenado ni la intercesión del buen padre hacen mella alguna en el ánimo de Cristina, que se retira a una estancia próxima. El padre Le Bel corre tras la ex soberana, se arrodilla ante ella, le recuerda que está fuera de su país y que, al pronunciar una condena de muerte, ofendería al rey de Francia. Cristina se muestra impasible: "Yo sólo tengo que responder de mis actos ante Dios, no ante el rey de Francia", dice sin mostrar el menor asomo de indulgencia. Entonces se producen las atrocidades de una matanza interminable, ya que Monaldeschi lleva una cota de mallas bajo sus ropas, por lo que es herido repetidamente en las extremidades y en la cabeza antes de que uno de los esbirros consiga atravesarle el cuello con su espada. Cuando se conocen, los hechos causan perplejidad y escándalo en París. Sin embargo, en una carta al nuncio apostólico de Viena, Cristina muestra su extrañeza ante la repulsa suscitada por los acontecimientos: "Cuando yo reinaba, sólo exigía de mis súbditos una obediencia ciega y la ejecución de mis órdenes sin replicar. Yo era la única señora absoluta… Ahora ha cambiado mi fortuna, pero no mis sentimientos. Así que hago ahora en pequeño lo que antes hacía en grande." Faltan unas cuantas pero bueno...las dejamos para el próximo!!
Decidí nombrar el post bajo este nombre en honor a la exposición ‘Amores difíciles’ de la fotógrafa argentina Adriana Lestido en Casa América, reunió 160 fotografías en blanco y negro, realizadas desde los años 80 que se articulan en un recorrido cronológico. Sus primeras series reflejan una exploración exhaustiva de distintas historias, insisten en un marcado acento social y fueron abordadas desde el fotoperiodismo. Buenos ejemplos de ello son algunas de las series que se presentan en esta exposición: Hospital infanto-juvenil (1986-1988) plantea una visión de los niños y la relación que mantienen con sus madres en un entorno hospitalario; Madres adolescentes (1989-1990) refleja la soledad y el miedo de una maternidad antes de tiempo en una casa de acogida; y Mujeres presas (1991-1993) se sumerge en la maternidad en el espacio carcelario. Sus siguientes trabajos mantuvieron un carácter más íntimo, desligado ya de una mirada social y conectado con las emociones y las dificultades del vínculo materno-filial: Madres e hijas (1995-1998), es un proceso de varios años en el que realiza un seguimiento del día a día en la vida cotidiana de cuatro parejas de madres y sus respectivas hijas. La serie El amor (1992-2005) y Villa Gesell (2005, en una ciudad costera argentina), parten de vivencias personales, precisando que la centralidad de su proyecto fotográfico se sitúa esencialmente en la dificultad de amar. Les dejo aquí algunas de las imágenes de esta figura sobresaliente de la fotografía argentina contemporánea.
Un médico entrevistó al órgano femenino. El órgano femenino admite que no es fácil hablar de él. "Soy el más estigmatizado y perseguido". Contrario a lo esperado, no fue difícil contactar al clítoris para esta entrevista. Bastó una llamada y una invitación a sentarse en el banquillo de los órganos para que aceptara. “Y eso –dice este órgano eminentemente femenino- que no estoy acostumbrado a que los periodistas me busquen… Es más, me da la impresión de que también me evitan”. Dice vivir sorprendido por el resquemor que genera en muchos la sola mención de su nombre y asegura, sin titubear, que “soy el órgano más estigmatizado y perseguido de la historia, sobre todo en ciertas culturas, tal vez porque fui creado para cumplir con una única función: proporcionar placer”. ¿Por qué se llama así? Mi nombre tiene origen en la palabra griega kleitoris, que significa “pequeña elevación”. Y déjeme decirle que aunque me llamo así desde que me conozco, durante diez siglos se ocultó mi existencia… ¿Y eso por qué? Créame que durante la Edad Media, e incluso mucho más allá de la época moderna, hablar de mí se consideraba pecado. Entienda usted que habito en una parte del cuerpo femenino que aún hoy genera sonrojos. ¿Y cuál es la razón? Empiezo por decirle que soy el único órgano humano que tiene como propósito exclusivo el de proporcionar placer. Si a eso sumamos que este placer está ligado a lo sexual y a la figura femenina, tan minimizada y oprimida durante tanto tiempo, pues ya se puede imaginar la que se arma cuando mi nombre sale a flote… Pero con el pene pasa lo mismo… No… Ni se le ocurra comparar. Del falo, que no es un órgano exclusivo para el placer (pues también tiene fines reproductivos), hasta se han levantado monumentos; su figura no es ajena para nadie. Si invita a alguien a que se imagine la figura de los dos órganos, la del pene viene a la mente de inmediato… Para la gente ni siquiera tengo forma. Ya que estamos en éstas, ¿cómo es usted? Muchas personas piensan que soy un pene pequeño, y aunque soy un vestigio de la formación de dicho órgano, están muy equivocados. Soy como una Y invertida de tejido eréctil (cuerpos cavernosos que se llenan de sangre cuando se estimulan). Mi tamaño varía, pero lo que se ve es una especie de glande que mide, en reposo, medio centímetro más o menos. En estado de erección puedo hasta triplicar mi tamaño. ¿Cómo así que erección? Sí, señor, no se aterre. En ese centímetro escaso tengo ocho mil terminaciones nerviosas muy sensibles, más del doble de las que tiene el pene; el estímulo desencadena una serie de reacciones que hacen que estos cuerpos cavernosos se llenen de sangre, me aumenten el tamaño y multipliquen mi sensibilidad… No es para menos: estoy conectado con más de 15 mil terminaciones nerviosas en la región pélvica. Mejor dicho, soy la llave maestra de un complejo, pero maravilloso, mecanismo de placer… Y disculpe que me eche tantas flores. A ver: usted es el vestigio de un pene, tiene nombre masculino, pero es ciento por ciento femenino. ¿Eso no le causa problemas de identidad? (Risas) Todo lo contrario. Soy por antonomasia la identidad femenina, en todas las hembras mamíferas. Quizá por eso he sido tan estigmatizado. ¿Se siente perseguido? Hoy no tanto, pero qué tal si le digo que da pena revisar los libros de anatomía de veinte años para atrás. Pensaban que yo no era sino la parte externa, lo que se ve, cuando en realidad soy diez veces más de lo que aparecía en las revistas médicas y algunos consultorios. ¿Qué tiene usted que ver con el orgasmo? Le reitero que soy un órgano de placer y no exagero si le digo que soy responsable de por lo menos ocho de cada diez orgasmos. En lo demás intervienen otras partes del cuerpo, pero ese no es mi asunto. Tengo una curiosidad: ¿Es cierto que los señores tienen orgasmos más rápido porque usted es demasiado exigente y pide mucho tiempo? Veo, por su sonrojo, que no solo le ha pasado, sino que tampoco me conoce. Déjeme darle una cifra: si me tratan como se debe yo puedo responder en un lapso de uno a cuatro minutos. Lo noto incómodo, mejor pregunte otra cosa… ¿Es cierto que a usted también lo afecta la impotencia y que se deteriora con el tiempo? Más que sonrojarse muérase de la envidia: crezco con el tiempo y en la menopausia puedo multiplicar mi tamaño. Y por esa razón soy responsable de que las señoras reporten desde esas edades un sexo glorioso, que deja a los hombres boquiabiertos. Una mujer puede vivir sin usted… Eso no es cierto. Que algunos salvajes piensen que como mi función es el placer hay que extirparme, para controlar, someter y limitar el derecho de las mujeres a sentir, no cambia la esencia de lo que es: una mutilación criminal, que las hace sufrir profundamente. Pero le cuento algo: esos que me cercenan tampoco me conocen y no logran sacarme del todo. Basta un poco de mí para cumplir con mi función, que es dar placer. Ahí sí que me esmero. Y lo digo con mucho orgullo. ¿Quiere decir algo más? Sí: me aburre que hablen de mí sin conocerme; con esta entrevista no busco salir del clóset, sino que empecemos a hablar de una parte vital del cuerpo humano sin tanto tabú y sin tanto sonrojo. Y que me llamen a los cuatro vientos por mi nombre: ¡Clí-to-ris! Por Carlos Francisco Fernández- asesor médico de El Tiempo

Bicarbonato sódico hay en casi cualquier casa, pero muchos desconocemos la cantidad de usos verdes que podemos darle a este polvito blanco, que parece dormir una noche eterna en el fondo de nuestros armarios de cocina. El bicarbonato sódico es un buen recurso para hacer gestos ecológicos mientras resolvemos alguna de las muchas papeletas que la vida cotidiana nos presenta. Un producto estrella, polivalente para la belleza, la salud y un sinfín de cosas más. La riqueza ecológica más importante del bicarbonato de sodio es su propiedad biodegradable. Y resulta económico, pues sustituye a muchos productos costosos . Uno de los usos más extendidos es diluir una cucharadita en agua para luchar contra la acidez de estómago. Pero, si bien es un remedio eficaz en un primer momento, a largo plazo puede provocar un efecto rebote, por lo que lo recomendable es consular con el médico. Menos conocidos son otros usos terapéuticos para mejorar la cura del cáncer, quemaduras solares, enfermedades renales, acné, herpes labial, dolor en las encías, hongos, picaduras de insectos y otros sarpullidos en la epidermis. En la limpieza del hogar, diluido en agua desinfecta y pule, y si lo dejamos toda la noche en las paredes de una cazuela o del horno, tendremos un absorbegrasa, que nos hará mucho más fácil la limpieza. Bastará con pasar después una esponja con agua tibia. Otros usos en la limpieza: desinfectar peines y cepillos (diluir en el agua media tacita de bicarbontao) quitamanchas (un lamparón en una alfombra, sofá, etc. saldrá más fácilmente si lo cubrimos con bicarbonato y frotamos luego con un paño seco). Puede aplicarse, igualmente, para desatascar tuberías y para limpiar los electrodomésticos (especialmente las neveras) desodorizando. Sus propiedades de absorbeolores tienen otras muchas aplicaciones, como eliminar olores en un coche, en un armario de zapatos. Pero aún hay más. En la lavadora obtendremos mayor blancura si lo mezclamos con peróxido de hidrógeno, y cuidaremos la maquinaria de la acumulación de sarro mezclando unas cucharadas con el detergente. Es aliado de la belleza masculina, pues una cucharada de bicarbonato diluida en una taza de agua caliente es un buen bálsamo para después de afeitarse, y suaviza la piel. Y te sorprendería conocer cuántos usos puedes darle en al cuarto de baño. Puedes echar media tacita en el agua de lavar los pies o en la bañera, y aprovechar sus propiedades suavizantes. Además, si olvidaste el cepillo y la crema de dientes, te servirá para una higiene de urgencia, o incluso añádelo a tu dentífrico. En la cocina ayuda a esponjar bizcochos y magdalenas y, si has de calentar agua reducirás el tiempo de cocción echando un poco de bicarbonato. Y también neutraliza la acidez de los tomates y ablanda la carne, además de mejorar el agua de lavar frutas. Por último, el bicarbonato de sodio resulta útil en el jardín, gracias a sus propiedades insecticidas y fungicidas. Una cucharadita diluida en un litro de agua aplicada a plantas y frutos previene ser infestados por hongos. Y también ahuyenta a algunos insectos, como las arañas o las hormigas.
Ya se acerca, ya llega la primavera. Ya sé que todavía queda un tiempo, pero me hace ilusión pensar en ella.Así que he pensado que estaría bien recordar qué semillas de hortalizas se puede cultivar en primavera-verano, para que ya puedan ir eligiendo sus favoritas. La lista va a ir en orden alfabético porque me gustan todas y me es difícil elegir entre ellas. ACELGA Es una planta muy rústica, no necesita muchos cuidados, simplemente tierra abonada y riegos regulares. Se pueden recolectar las hojas y dejar la mata para que siga creciendo y seguir recolectando. APIO Es una planta de gran porte, que puede alcanzar los 50-60 cm. de altura, así que la podremos cultivar si tenemos suficiente espacio. Es una planta plurianual. Y sus requerimientos son riegos regulares, y sustratos bien abonados. BERENJENA Es la solanácea que requiere más temperatura para germinar y para desarrollar los frutos. Y necesita sol directo para dar frutos. BRÓCOLI Conviene cultivarla en primavera, porque con altas temperaturas se espiga rápidamente. Sin embargo, tolera bien la sombra aunque necesita luz. Y requiere un espacio amplio porque puede alcanzar los 40 cm. de altura CALABACIN Es una planta muy productiva, así que con una mata puede ser suficiente para una familia. Requiere mucho sol, mucha agua y abundante abono. También necesita un recipiente de al menos 30 cm. para crecer, porque es una planta de gran tamaño. CALABAZA Su cultivo es similar al del calabacin, aunque no necesita tantos nutrientes. Sin embargo sus ramas se hacen muy largas, pero como son enredaderas pueden emparrarse para que ocupen menos espacio. CEBOLLA Hay muchas variedades, y que se adaptan a todos los climas. Su cultivo es un poco delicado, y a pesar de que es un bulbo, es necesario hacer planteros para poder protegerlos y cuidarlos mejor. Las cebollas son poco voraces, así que no requieren un sustrato con muchos nutrientes, y tampoco necesitan de mucho riego, ni de mucho espacio. Podemos cultivarlas entre otros cultivos. ESPINACA En climas templados pueden cultivarse todo el año, si vivimos en lugares fríos o muy calurosos en verano es mejor cultivarlas en primavera y otoño. Con mucho calor se espigan enseguida. es una planta sencilla de cultivar, y que no necesita mucho espacio, así que podemos cultivarlas en recipientes pequeños. También se pueden ir recolectando las hojas, así la planta durará más. LECHUGA Es una de las reinas de los huertos urbanos, hay gran cantidad de variedades, y no requieren mucho espacio. Su mejor época para el cultivo es primavera y otoño, con mucho calor se espigan enseguida, pero si queremos cultivar lechugas en verano podemos comprar variedades que soportan el calor, por ejemplo la variedad "maravilla". Es un cultivo muy sencillo, solo tenemos que tener en cuenta que hay que hacer planteros. Y al tratarse de una hortaliza de hojas les gusta el riego, pero sin excesos. Si se quedan sin agua las hojas se ponen duras y amargan. NABO Aunque es un cultivo poco habitual en nuestros huertos, es interesante recuperar su cultivo por sus muchas propiedades culinarias y terapéuticas. Además es un cultivo muy rápido, y tampoco necesita mucho espacio, así que podemos aprovechar para cultivarlo entre otras plantas más grandes. Son plantas de primavera o de otoño, porque no les gusta el calor. Necesitan ricas tierras en humus y riegos regulares para que sean tiernos. PIMIENTO Es una solanácea igual que el tomate y la berenjena, así que sus necesidades y requerimientos son las mismas. Junto con el tomate, es una hortaliza típica del huerto en verano, y además es muy productiva. PUERRO Se cultivan a principios de primavera ó en otoño, pero no es recomendable cultivarlos en pleno verano, porque se resienten mucho con el calor. No son una planta excesivamente exigente en nutrientes, eso sí requieren un riego abundante. Al ser una planta que no necesita mucho espacio, podemos cultivarla entre otras plantas de más tamaño. RABANITO Es un cultivo perfecto para huertos urbanos, porque necesitan muy poco espacio, se pueden cultivar todo el año, y porque es un cultivo muy rápido, en un mes y medio podemos recolectarlos. Se adaptan a cualquier tipo de tierras y requieren riegos regulares. TOMATE Los reyes del huerto por antonomasia. Si tenemos un poco de espacio no podemos dejar de cultivarlos en nuestro huerto este verano. Hay muchísimas variedades, y es muy interesante cultivar aquellas variedades que sean tradicionales de nuestra zona. Sus requerimientos al ser una solanácea son una tierra rica en nutrientes, abundantes riegos y mucho sol. Hay que entutorarlos porque pueden alcanzar hasta 2 m. de altura, y hay que podarlos para que los frutos se hagan más grandes. ZANAHORIA Su cultivo es muy sencillo, aunque algo lento, pero no podemos dejar de cultivarlas en nuestro huerto. Además necesitan poco espacio, únicamente tendremos que cultivarlas en recipientes con una profundidad de 30 cm.Lo único que tenemos que vigilar son los riegos frecuentes, porque no soportan la tierra sin humedad. Y necesitan tierras abonadas, aunque no en exceso. El futuro es ecológico, sostenible y con un corazón verde ¡¡¡Buena cosecha a todos!!!

Elimina las toxinas de tu cuerpo, asegura el buen funcionamiento de tu hígado y mejora tu digestión con vegetales como la remolacha y frutas como la manzana Ciertas prácticas pueden hacer que acumulemos más toxinas de lo normal, aunque, aún llevando una vida sin sobresaltos ni excesos, siempre es recomendable limpiar nuestro organismo de vez en cuando. Cabe indicar que si se trata de diseñar una dieta de desintoxicación, lo mejor es acudir a un especialista. Sin embargo, existen algunos alimentos que puedes incluir en tu dieta y que te ayudarán a limpiar tu organismo, asegurar el buen funcionamiento del hígado y otros órganos, entre otros. Remolacha Estas verduras están repletas de vitaminas B3, B6, C y beta-caroteno, según informa el portal Huffington Post. Pero eso no es todo. Las beterragas también son una gran fuente de hierro, magnesio, zinc y calcio, minerales necesarios para la óptima eliminación de toxinas. Asimismo, estos vegetales ayudan a mantener la buena salud del hígado, tantas veces zarandeado por el alcohol, y la vesícula biliar, órganos claves en lo que se refiere a la descomposición y eliminación de toxinas, explica también el mencionado portal. Este añade que la cantidad de fibra presente en este alimento mejora la digestión, lo que estimula la generación y la excreta de desechos corporales. Manzanas Los alimentos ricos en pectina, como las manzanas y las peras, te ayudarán a remover “los residuos radioactivos del cuerpo”, según apunta el portal She Knows. La mencionada sustancia atraerá a las toxinas, facilitando su eliminación a través de la orina y las heces. Ajo El ajo es conocido por estimular las enzimas del hígado, las cuales contribuyen en la limpieza del organismo. Asimismo, tiene propiedades antivirales, antibióticas y anticépticas, según apunta Huffington Post. Estas propiedades hacen, por ejemplo, que sea capaz de librarnos de las bacterias. Limón Además de toda la vitamina C que contiene, el limón potencia la alcalinidad del cuerpo, lo que ayuda a balancear la acidez de las comidas que consumimos y conservar así el equilibrio, según explica la página web de la revista “Glamour”. Gracias a esto, tu organismo desechará las toxinas que asimilamos por la dieta y el medioambiente de forma más efectiva. El citado medio recomienda exprimir el jugo de un limón en agua caliente y tomar esta bebida en la mañana. Se fermenta otra vez la mezcla, se retira el etanol nuevamente, y se repite de nuevo el procedimiento. Cada lote de concentrado recibe cuatro veces este tratamiento. Semillas de linaza Ingerir solo dos cucharadas de este “súper alimento” te proporcionará la ración diaria de omega 3 que necesitas. Este ácido graso saludable contribuirá al desarrollo saludable de las células, según el portal de “Glamour”. Además, apoya la metabolización y asimilación del manganeso, mineral imprescindible en varias funciones vitales del cuerpo. Además, la fibra que contiene ayudará a la correcta digestión.

Yo las hice y realmente las recomiendo!!! Ingredientes Para unas 8 a 10 unidades. 2 tazas de Avena laminada 1/2 taza de Cacao amargo 1 taza de Azúcar negra casi 1/4 taza de Agua Procedimiento 1. Mezclar en un recipiente la avena, el cacao y el azúcar. 2. Agregar despacio el agua y entreverar hasta formar una pasta con una consistencia tal que permita armarlos con la forma que se desée. (En caso de pasarse de agua, agregar un poco de avena.) 3. Amoldarlo para que quede tipo salchichón, o separar en bolitas y armarlos con la ayuda de una tabla, redondos o en forma de bastoncitos. 4. Llevarlos a la heladera o freezer por mínimo 3/4 de hora. Precaución Guardarlos en la heladera bien tapados para conservarlos por más tiempo. Variantes * Agregar a la preparación: 3/4 tazas de coco rallado y un poquito más de agua para entreverar.

Bueno gente, en esta oportunidad les dejo alunas de mis recetas favoritas...ricas, fáciles, para variar en el día a día siendo vegetarianos o no, espero les sean de su agrado Croquetas de acelgas Ingredientes: Unas hojas de acelgas 3 papas ajo en polvo sal y pimienta Para el rebozado 3 cucharadas de no egg (o 3 cucharadas de harina de garbanzo) unas 6 o 7 cucharadas de agua (o un poco mas) pan rallado Preparación: Se pelan y cortan a dados las papas. Se ponen a hervir hasta que estén blandas. Se chafan con un tenedor como para hacer puré de patatas. Se deja enfriar un poco. De mientras, lavamos las hojas de acelga y las cortamos bien pequeñas. Se añaden al puré de patata y se le hecha un poco de ajo en polvo y sal y pimienta. Preparamos un bol con la harina de garbanzo y el agua (que quede consistencia como de huevo batido) y en otro bol el pan rallado. Cogemos una cucharada de la mezcla, le damos forma de croqueta, la pasamos por la harina de garbanzo y luego por el pan rallado, y así hasta terminar con la masa. Ponemos una sartén con un dedo de aceite a fuego medio y cuando esté caliente vamos poniendo las croquetas. Se sacan y se ponen en un papel absorvente para que se les vaya el aceite. Servir calentitas. *las medidas son un poco a ojo, depende de cuantas necesites y de si te gustan con mas acelgas o menos. Masa de pizza básica casera Ingredientes: 300 gr de harina 200 gr de agua templada 15 gr de aceite 1 sobre de levadura seca media cucharadita de sal Preparación: Mezclar en un bol la harina, la levadura y la sal. Hacer un volcan y en el centro poner el agua y el aceite. Trabajar la mezcla hasta que no se pegue a las paredes del bol. Trabajamos la masa en una mesa espolvoreada con harina durante unos 10 minutos. Devolvemos la masa al bol. Lo tapamos y dejamos descansar la masa entre 30 min y 1 hora o hasta que aumente de volumen. Esta medida es para 2 pizzas finas, asi que cortaremos la masa en 2. Enharinamos la mesa otra vez y estiramos la masa hasta que quede fina. La pasamos a la bandeja del horno y ya le podemos poner encima los ingredientes que queramos. La pizza la ponemos al horno precalentado a 200 grados unos 10 minutos. Empanadas de verdura Ingredientes: 1 docena de tapas de empanada Acelga Espinaca ajo cebolla caldo pimiento rojo pimiento amarillo adobo para pizza aceite En una olla rehogar la cebolla picada en cuadraditos los pimientos y el ajo con caldo un poco de aceite y cuando quede consistente verter la espinaca y acelga revolver dejar un ratito q se cocinen para que la verdura agarre mas gusto y armar las empanadas en una baneja al horno fuerte y esperar las empanaditas!!!!! Torta marmolada Ingredientes: 500 grs de harina leudante 250 grs de azúcar organica 50 grs de cacao en polvo 500 mls de agua 10 cucharadas de aceite 4 cucharaditas de esencia de vainilla 2 cucharaditas de polvo para hornear Preparación: En un bol mezclar el azúcar, el aceite, el agua y la esencia hasta que no hayan grumos de azúcar. En otro bol mezclar la harina, el polvo para hornear y el bicarbonato. Agregar la segunda mezcla a la primera hasta que quede homogéneo. Separar la mezcla en dos recipientes, en uno agregar el cacao y revolver. En el molde, yo siempre le pongo aceite vegetal en aerosol pero se puede poner aceite o margarina o manteca de soja con harina, también hay moldes de goma que no necesitan nada y se desmoldan perfectamente. En ese molde echar primero la preparación del cacao y luego la de vainilla. Cocinar en horno fuego bajo, no mínimo, hasta que pasados 50 minutos se introdusca un cuchillo y salga seco. No abrir el horno mientras la torta esta leudando. Luego de que este cocida se puede decorar con mermelada o algun bañado de chocolate o alguna mus, hasta con mantequilla de mani queda muy buena. Usa tu imaginación! Tips: se puede hacer la torta de cacao solamente, de vainilla hasta incluso con ralladura de limon o naranja. Tortilla vegana de cebolla Ingredientes: 100 gr de harina de garbanzos 100 gr de harina de trigo 150 ml de agua 1/2 sobre de levadura 1 cebolla Perejil Azafrán Aceite de oliva Preparación: Primero en un bol mezclamos la harina de garbanzos con la harina de trigo, la vevadura, el perejil, un poco de azafrán y la cebolla bien picada. Sin dejar de remover, vamos añadiendo, poco a poco el agua tibia hasta que se forme una pasta no demasiado liquida. Dejamos reposar y freímos en aceite de oliva hasta que la masa esté dorada. Servimos y a disfrutar de la tortilla vegana de cebolla! Hamburguesas de quinoa Ingredientes: 100gr. de semillas de quinoa 2 tazas de harina integral (o salvado de avena) 1 puerro grande ajo gusto sal Preparación: 1) Lavar la quinoa con abundante agua, repetir y volver a enjuagar varias veces hasta que el liquido se vea limpio. 2) Cocinar la quinoa a fuego lento por alrededor de media hora, hasta que la semilla este tierna. 3) Escurrirla eliminando el agua y dejarla enfriar un poco, cuando este tibia se le agregan los demás ingredientes. 4) Hacer una masa, y agregar más harina si es necesario, formar bolas y darle la forma que uno quiera. Colocarlas en una asadera previamente aceitada. 5) Llevar las hamburguesas al horno, cocinandolas de 10 a 15 minutos de cada lado. Recomendaciones: Se le puede agregar salsa de soja a la masa para darle más sabor. También se le puede agregar queso o tofu a las hamburguesas y gratinarlas en el horno Leche de arroz Ingredientes: Arroz Agua Endulzante Preparación: Colocamos una taza de arroz y cuatro tazas de agua en un bowl, lo dejamos reposar toda la noche u ocho horas. Licuamos el arroz con la misma agua anterior durante 2 minutos a velocidad máxima. Mientras se licúa le agregamos el endulzante que queramos. Colamos lo obtenido y lo guardamos en una jarra para consumirlo Lo que queda al colarlo lo podemos usar como exfoliante Torta de manzana y caramelo Ingredientes: 2 1/2 tazas de harina leudante 3/4 taza de azúcar 1/2 cucharadita de bicarbonato de sodio 2 cdas de esencia de vainilla 5 cdas soperas de aceite 250 ml de leche vegetal (yo usé de soja) una manzana grande cortada en cubitos opcional: un chorrito de whisky. Para el caramelo: media taza de azúcar. Preparación: 1. En un bowl, ponemos los ingredientes secos y primero agregamos la leche, luego el aceite y por último la esencia y el whisky (siempre revolviendo para evitar que se hagan grumos). Batimos bien hasta que nos quede una mezcla homogénea. 2. Una vez lista la mezcla, agregamos los cubitos de manzana. Revolvemos bien. 3. Vertimos en un molde previamente aceitado y enharinado. 4. Llevamos al horno a temperatura media, aproximadamente 20-25 minutos. Para asegurarnos que esté lista, pinchamos con un cuchillo y vemos que salga seco. 5. Desmoldamos y mientras dejamos que se oree, preparamos el caramelo para la cobertura. Yo usé alrededor de media taza de azucar. La llevamos al fuego mínimo y revolvemos hasta conseguir un líquido oscuro y burbujeante. Una vez listo, lo volcamos sobre la torta y esparcimos.