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La vida de Alan Turing, a 100 años de su nacimiento
InfoporAnónimo10/11/2012

La vida de Alan Turing, a 100 años de su nacimiento Considerado uno de los padres de la computación, sus investigaciones fueron claves en el desarrollo de esta tecnología. Sus principales descubrimientos y cómo influyó en posteriores desarrollos. Cuando Alan Turing nació hace ya 100 años, un 23 de junio de 1912, una computadora no era una cosa, sino una persona. Las computadoras, la mayoría mujeres, eran contratadas para realizar cálculos repetitivos durante horas. La práctica data desde 1750, cuando Alexis-Claude Clairaut contrató a dos de sus colegas astrónomos para que lo ayudaran a determinar la órbita del cometa Halley. Su acercamiento consistía en dividir el tiempo en fragmentos y, utilizando las leyes de Newton, calcular los cambios en la posición del cometa en su paso por Júpiter y Saturno. El equipo trabajó durante cinco meses repitiendo el proceso una y otra vez a medida que lentamente trazaban el curso de los cuerpos celestes. Lo que hoy llamamos una simulación dinámica, los contemporáneos de Clairaut lo consideraban una abominación. Ellos deseaban una ciencia de leyes fundamentales y hermosas ecuaciones, y no tablas y tablas de números. Sin embargo, su equipo realizó una predicción bastante acertada de la órbita del cometa. Durante el último siglo y medio, los métodos computacionales llegaron a dominar la astronomía y la ingeniería. En tiempos en los que Turing ingresó en el King’s College, en 1931, las computadoras humanas venían siendo contratadas para una gran variedad de propósitos y usualmente eran asistidas por máquinas de cálculo. Con tarjetas perforadas se controlaron y tabularon los resultados del censo en Estados Unidos. Las cajas registradoras eran ubicuas. Un millonario no era sólo una persona con mucho dinero sino también una calculadora mecánica que podía multiplicar y dividir con una velocidad sorprendente. Todas estas máquinas eran fundamentalmente limitadas. No solamente eran lentas, menos confiables y dramáticamente más pobres en memoria que las computadoras actuales. Pero, lo más importante: todas esas máquinas de cálculo y “switching” creadas desde 1930 y en adelante, estaban preparadas para un propósito determinado. Algunas podían realizar operaciones matemáticas, otras incluso podían seguir una secuencia de instrucciones, pero cada una tenía un repertorio limitado de operaciones útiles. Y no eran programables. Mientras tanto, la matemática estaba en problemas. A comienzos de la década de 1920, el gran matemático alemán David Hilbert había propuesto formalizar toda la disciplina en términos de un pequeño número de axiomas y un conjunto de pruebas consistentes. Hilbert tuvo la visión de una técnica que podría ser utilizada para validar arbitrariamente declaraciones matemáticas como “x+y=3” y “x-y=3” y determinar si eran verdaderas o falsas. Esta técnica no dependería de un descubrimiento o una inspiración por parte del matemático; tendría que ser repetible, enseñable y lo suficientemente clara como para que pudieda ser realizada por una computadora (según la cosmovisión de Hilbert). Tal sistema de comprobación de afirmaciones sería muy poderoso, ya que muchos aspectos del mundo físico pueden ser descriptos como una serie de ecuaciones. Si uno fuera capaz de aplicar un procedimiento repetitivo para descubrir si una declaración matemática es verdadera o falsa, entonces las verdades fundamentales de la física, la química, la biología e incluso la sociedad humana, podrían ser reveladas no a través de experimentos en un laboratorio sino por matemáticas en un pizarrón. Pero, en 1931, un lógico austríaco llamado Kurt Godel presentó su devastador teorema de lo incompleto. Demostró que para cualquier sistema matemático útil es posible crear sentencias que son verdaderas pero que no pueden ser probadas. Y luego Turing, que condujo la última parte del proyecto de Hilbert, marcó el camino para el futuro de la computación. Como demostró, el problema no es sólo que algunas declaraciones matemáticas son incomprobables; de hecho, no se puede crear ningún método que puede determinar en todos los casos si una afirmación es comprobable o no. Esto es que cualquier afirmación en un pizarrón puede ser verdadera, puede ser falsa o puede ser incomprobable... y usualmente es imposible descubrir cuál es de las tres. La matemática fue fundamentalmente limitada no por la mente humana sino por la matemática en sí misma. Nuevas reglas Lo brillante y sorprendente fue la forma en que Turing llegó a la comprobación. Él inventó un formalismo lógico que describe cómo una computadora humana ejecuta un set de complejas operaciones matemáticas que aprendió a seguir. No entendía cómo funcionaba la memoria humana, por lo que la modeló como una larga cinta que podía moverse de adelante hacia atrás y nuevamente hacia adelante y en la que podían leerse, escribirse y borrarse símbolos. Tampoco entendía cómo funcionaba el proceso de aprendizaje, por lo que lo ideó como una serie de reglas que los humanos podían seguir dependiendo del símbolo y algún tipo de “estado de la mente”. Turing describió el proceso con tanto detalle que ya no se necesitaba una computadora humana para realizar la tarea: una máquina podría realizarla. Él denominó esta entidad teorética como la “máquina automática”, que es lo que hoy conocemos como la Máquina Turing. En un paper de 1936 Turing probó que la máquina podía resolver cualquier problema computacional capaz de ser descripto como una secuencia de pasos matemáticos. Y lo que es más, él demostró que una de sus máquinas podría imitar a otra. Lo que les dio este poder fue que la cinta podía almacenar tanto la información como las instrucciones. En palabras del historiador científico George Dyson, la cinta contenía “tanto los números como las cosas que quería decir” y “números para hacer cosas”. El trabajo de Turing fue transformador. Les dejó en claro a los diseñadores de las incipientes computadoras electrónicas que las máquinas de cálculo no necesitaban un gran inventario de instrucciones u operaciones novedosas; todo lo que necesitaban eran unos pocos registros que estuviesen siempre disponibles (el “estado de la mente”) y una memoria que pudiese contener tanto datos como código. Los diseñadores pudieron proseguir con la certeza matemática que las máquinas que estaban construyendo eran capaces de resolver cualquier problema que los humanos pudiesen programar. Estos descubrimientos proveyeron la formulación matemática para las computadoras digitales actuales, aunque fue John von Neumann quien tomó las ideas de Turing y se llevó el crédito. El diseño de Von Neumann tenía un “core” central que manejaba tanto las instrucciones como los datos de la memoria, realizaba las operaciones matemáticas, almacenaba los resultados y luego repetía. La máquina también podía mostrar contenidos de múltiples ubicaciones en la memoria si era necesario. Lo que hoy llamamos la arquitectura Von Neumann está en el corazón de cada microprocesador y mainframe del planeta. Es dramáticamente más eficiente que la máquina de Turing pero, desde el punto de vista matemático, es lo mismo. Incidentalmente, esta característica esencial de las computadoras ayuda a explicar por qué la ciberseguridad es uno de los mayores problemas de la edad moderna. Por un lado, Turing demostró que todas sus máquinas eran equivalentes, lo que hace posible a un atacante tomar el control de una de ellas y hacerla correr un programa. Además, ya que no es siempre posible definir lo que puede ser probado. Una máquina de Turing no puede (sin importar cuánta memoria, velocidad o tiempo tenga) evaluar el diseño de otra máquina similar y determinar confiablemente si logrará terminar los cómputos, dado el input necesario. Esto genera que la detección perfecta de virus sea imposible. Un programa no es capaz de evaluar una porción de software que no ha visto antes ni determinar si es malicioso sin antes ejecutarlo. El programa podría ser benigno. O podría correr durante muchos años antes de eliminar toda la información del usuario. No hay forma de saberlo con seguridad sin ejecutar el programa. En 1983, Turing comenzó a trabajar para el gobierno británico y llegó a ayudar a diseñar una serie de máquinas para conocer los códigos utilizados por los alemanes en la Segunda Guerra Mundial. La mejor fuente para esta historia es la biografía de Andrew Hodges, “Alan Turing: The Enigma”. Desafortunadamente, algunos detalles sobre el trabajo de Turing durante los tiempos de guerra no fueron desclasificados hasta el año 2000, 17 años después de la publicación del libro (y casi 50 más tarde de que Turing se suicidara). Como resultado, sus contribuciones completas no fueron debidamente contadas. Muchas historias sobre la computación hablan sobre cómo primero los ingenieros decidieron perforar tarjetas, luego utilizar relays, más tarde tubos y finalmente transistores para construir máquinas de cómputos. Pero no fue así. Las máquinas de propósito general necesitaron del descubrimiento fundamental de Turing de que la información y el código podían ser representados en la misma forma. Y también hay que tener en cuenta que las computadoras actuales fueron desarrolladas con la ayuda de computadoras más lentas, que a su vez fueron creadas a partir de máquinas todavía más lentas. Si Turing no hubiese realizado el descubrimiento cuando lo hizo, la revolución de la informática podría haberse retrasado por décadas. Fuente

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Siria, el activismo secuestrado
InfoporAnónimo12/23/2012

Siria, el activismo secuestrado Para muchos activistas sirios, la revolución armada es una consecuencia lógica de la violencia lanzada por el régimen, pero otros muchos se sienten rehenes de una situación que amenaza con devorar los principios por los que se levantaron. Uno de ellos era Mustafa Karman, asesinado en una explosión días después de la entrevista con Periodismo Humano Desde hace 20 meses, cada viernes Mustafa Karman y sus amigos –activistas suníes, chiíes, ismailíes, kurdos, cristianos y alauíes- convocaban una manifestación en el barrio de Bustan al Qasr, en Aleppo, conocida por criticar a todos los frentes, tanto la dictadura como al Ejército Libre de Siria. Una marcha pacífica donde las únicas armas son las voces de quienes corean consignas a favor de la libertad y la unidad nacional, y donde los únicos uniformes que se pueden atisbar son las banderas revolucionarias que envuelven a los asistentes. Cada viernes, después de la cita semanal, Mustafa y sus amigos se reunían para discutir los progresos y retrocesos de la revolución que ellos ayudaron a iniciar. El pasado día 17, sin embargo, no hubo tiempo para ello: 10 minutos después de su término, un proyectil de mortero tiñó de sangre la protesta acabando con la vida de uno de los activistas más lúcidos y comprometidos de Aleppo o, como le define uno de sus amigos, un hombre “estricto moralmente hasta un extremo irritante”. “Lo último que recuerdo es haber visto a Mustafa y su esposa, Maha, tomándose fotografias”, explica Hamid, un joven de Aleppo que resultó milagrosamente ileso en el ataque. “Habíamos empezado la marcha gritando Por favor, hermano, deja tus armas a un lado, y había terminado sin incidentes. La multitud se dispersó y sólo nos quedamos un grupo de jóvenes, entre ellos los miembros del grupo de Mustafa, Jaque Mate”. Otro de los activistas, Mohamad, disparaba su cámara encuadrando a la pareja cuando una sorda explosión reventó la normalidad en mil pedazos. “Miré hacia el lugar de donde provenía el sonido y vi piedras volando por el aire. Me volví y justo detrás mío había un hombre con una grave herida en la cabeza. Corrí por la calle principal, en dirección al grupo. Vi a una periodista danesa tirada en la calzada, la recogí y la llevé a un pequeño comercio. Entonces empezaron los gritos. [...] Escuché a Maha gritar muy fuerte y salí a ver qué estaba pasando”. Hamid describe una escena dantesca. Heridos, sangre, miembros amputados y cadáveres. El contó hasta ocho cuerpos sin vida, entre ellos el de Mustafa, cuya esposa gritaba desolada a sus pies. Los heridos se contaban por decenas –al menos 50, según su testimonio- y terminarían colapsando el hospital del barrio. Mohamed terminó con la mano destrozada; uno de sus mejores amigos, Amir, se practicó a sí mismo un torniquete para no ralentizar el rescate de víctimas: dos dedos de su pie izquierdo habían quedado seccionados. En Siria y en las redes sociales, mucho se habla estos días de Mustafa Karman, ese hombre “irritantemente estricto” en sus principios, activista generoso y comprometido que tuvo, como tantos otros, la posibilidad de abandonar una Siria que se desangra y optó por permanecer con el objetivo de acabar lo que habían comenzado. Marcell Shehwaro, activista cristiana de Aleppo y estrecha amiga de Mustafa (entrevista por Periodismo Humano el pasado julio), escribía tras conocer la noticia de la muerte: “A mis amigos de Essex [donde reside temporalmente]. No asumáis que sabéis lo que es ser sirio, porque vosotros no tenéis que examinar cada vídeo en YouTube para saber si vuestros amigos están heridos, o para descubrir que dos de vuestros mejores amigos han resultado heridos por una bomba que el régimen lanzó sobre su protesta. Horas después, Mustafa fallecía. Sólo se había casado un mes atrás. Sólo tenía 30 años (…) Estoy enfadada de una forma que no podéis entender. Vivo atenazada por el miedo a perder a toda la gente a la que he querido a lo largo de mi vida, y si llamo a alguien y su teléfono está fuera de cobertura, asumo que ha muerto o ha sido arrestado”. Ese era el ánimo entre los activistas de Aleppo tras el bombardeo de la marcha del aciago viernes, muy diferente al que esta reportera pudo constatar apenas unos días antes de la explosión, cuando Mustafa y sus amigos elaboraban un discurso realista, moderado y ajeno a victimismos que devolvía la fe en la revolución pese al secuestro que ésta ha padecido a manos de la violencia. En cada conversación y en cada actuación, Mustafa destacaba por sus firmes convicciones en la no violencia y por lo consciente que era de los peligros potenciales del momento que vive Siria. Mientras sus compañeros justificaban el uso de las armas, el joven se revolvía incómodo en el suelo, donde se sentaba con las piernas cruzadas. Cuando los demás se animaban pensando que los yihadistas extranjeros se marcharán de Siria cuando todo acabe, él torcía la cara con gesto sombrío antes de decir que estaba en desacuerdo. Eso no le impedía seguir trabajando por la comunidad. Pocos días antes de su muerte, Mustafa convocaba, mediante las redes sociales, a unos 30 activistas de Alepo para organizar una campaña de recogida de basuras en el barrio de Bustan al Qasr –el mismo donde perdería la vida- destinada a impedir enfermedades: tal es el problema que genera el colapso de los servicios de limpieza municipales. Era una de las actividades de Jaque Mate, su grupo de Facebook, mediante el cual organizaban recogida de libros para los más pequeños, asistían en la formación de aulas clandestinas, recogían dinero, ropa y alimentos para los desplazados por el conflicto y organizaban jornadas de limpieza para evitar que Alepo quede sepultada por la basura. “También estamos empezando a organizar hospitales de campaña, y hace un mes y medio, antiguos policías que no quieren integrarse en el FSA pero desertaron del régimen comenzaron a organizarse por barrios para impedir que se viole la ley”, relataba a Periodismo Humano mientras adecentaba una avenida principal con escaso tráfico. “En este barrio, el 50% de la población ha huído en los últimos 20 días aprovechando una pausa en los bombardeos. Los que aún quedan aquí, no se pueden asomar a las ventanas”, decía armado con mascarilla y escoba mientras caminaba entre vidrios rotos y escombros, apuntando a una calle perpendicular desierta por la presencia de tiradores La violencia no sólo ha cambiado la fisionomía de Siria, también devora los principios pacifistas que movieron inicialmente la revolución. Para muchos activistas, se trata de una consecuencia lógica de la violencia infligida por el régimen y, por tanto, aprueban y respaldan la actuación del Ejército Libre de Siria (ELS) pese a sus complejidades. “El Ejército Libre es una realidad sobre el terreno que hay que aceptar. Durante seis meses, nadie nos ayudó mientras nos mataban en las manifestaciones. Ahora bien, sólo les apoyo si se unen en su lucha y conforman un consejo militar que tome decisiones, ahora mismo son pura milicia”, explica Absi, un periodista económico hoy implicado en las manifestaciones y la labor social. “En nuestra organización estamos vigilando los crímenes de guerra cometidos por todas las partes, y remitiremos esa documentación a los tribunales”. También organizan talleres sobre derechos humanos para impartirlos al ELS, pero el propio periodista admitía la dificultad a la que se enfrenta. “Es muy difícil, son demasiados grupos descoordinados”. El ELS se ha convertido en una mera marca que engloba a todos los grupos armados, desde moderados a yihadistas y desde kurdos o suníes hasta cristianos. También engloba a todos sus combatientes, ya luchen en defensa de los civiles para derrocar la dictadura y siguiendo convicciones morales, combatan por un Estado islámico o cometan exacciones tan horripilantes como las que suelen ser adjudicadas al Ejército de Bashar Assad. “Yo sí me siento secuestrado por esta violencia”, lamentaba Mustafa en un pequeño piso alquilado junto a sus amigos en Bustan al Qasr, con las ventanas bloqueadas para evitar la tentación de asomarse a una avenida donde permanecen apostados francotiradores del Ejército regular. “Intentamos trabajar para evitarlo, pero no sabemos si lo conseguiremos. Nos sentimos desesperados, pero debemos seguir trabajando por nuestros ideales”. Sus amigos se revolvían un poco al escuchar sus palabras. “Es así como pienso”, respondió Mustafa tajante, con un expresivo movimiento de manos. “La revolución en sí se ha acabado. La intentamos recuperar con cada cosa que hacemos, pero es demasiado duro. Nos la ha arrebatado la gente que ha tomado las armas, y a ellos no podemos controlarlos. Aunque no debemos generalizar, hay mucha gente buena en el ELS”. Uno de sus compañeros se encogió de hombros. “Nos encantaría que fuera de otra forma, pero no existe otra manera. Tienen que empuñar armas para que logramos derrocar el régimen”, decía Rami sentado en un mullido sofá y encendía el enésimo cigarrilo. Los primeros seminarios sobre Derechos Humanos impartidos al ELS son casos aislados. “Somos demasiado débiles para convencerles de que no cometan exacciones, de que no torturen. Es algo que sólo funcionará si son los mismos combatientes los que hablan con sus compañeros”, continuaba Rami. “Somos quienes empezamos esta revolución desde las universidades y somos quienes debemos acabarla. No lamentamos en absoluto lo que está ocurriendo porque no es nuestra culpa, sino del régimen” El sentimiento general entre los activistas es de responsabilidad, pero no de culpa. “Somos quienes empezamos esta revolución desde las universidades y somos quienes debemos acabarla. No lamentamos en absoluto lo que está ocurriendo porque no es nuestra culpa, sino del régimen”, aduce Lamia, una de las mujeres que, como sus compañeros, organizan las manifestaciones desde los orígenes de la protesta. “Cuando comenzaron los combates, por dos meses nos quedamos en casa. Ahora tenemos que hacer algo por los demás, que están tan asustados como nosotros”. De ahí que los activistas lancen campañas de ayuda humanitaria y sigan convocando manifestaciones, una hora de libertad y consignas que les convencen de que la sangría merece la pena. Protestas como la celebrada el 9 de noviembre, a la que pertenecen las imágenes que ilustran este reportaje, donde se repartían críticas a todos los bandos. “El gobierno en el exilio seguirá siempre en el exilio”, podía leerse en una pancarta. “Nuestras diferencias políticas incrementan el radicalismo”, rezaba otro cartel. Una enorme banderola revolucionaria incluía los nombres de todas las ciudades sirias, incluidas las alauíes, como ejemplo de la ansiada unidad. “El régimen de Assad no es alauí, va más allá de las sectas. Es un régimen criminal y por eso queremos derrocarlo”. En la marcha se podían escuchar vivas a la facción armada rebelde. “Apoyamos al ELS porque nos defienden”, estimaba uno de los manifestantes, también miembro del grupo Jaque Mate. “El régimen de Assad no es alauí, va más allá de las sectas. Es un régimen criminal y por eso queremos derrocarlo”. Fadi, el joven universitario que se expresaba de esta manera, decía ser consciente del peligro que implica la presencia de muyahidin en Siria, sobre todo dado que, en el imaginario salafista, el país es de una importancia clave. No sólo el fundador intelectual del salafismo, Ibn Taimiya, era de Damasco: Siria, junto a Jordania, Líbano y Palestina, conforman Bilad al Sham, la Gran Siria, la histórica región donde los yihadistas esperan construir su nuevo Estado islámico. Hoy, dos grupos salafistas, el poderoso Jahbat al Nosra y Ahrar al Sham, aglutinan en sus filas radicales, combatientes extranjeros y suicidas y se muestran abiertamente afines al ideario de Al Qaeda, poniendo en cuestión el futuro de la revolución una vez que sea derrocado el régimen. Recientemente se han desmarcado del nuevo consejo opositor en el exilio y han pedido la instauración de un Estado islámico en Siria, en colisión con las demandas seculares y democráticas de los manifestantes. Para Absi, la responsabilidad de la presencia de yihadistas es del régimen y de los países extranjeros a quienes acusa de promover el sectarismo. “Si los salafíes hubieran venido antes a Siria, nadie les habría escuchado. Ahora, la desesperación, la inseguridad y la falta de ayuda nos empuja hacia ellos”. “Por supuesto que tenemos miedo de organizaciones como Jahbat al Nosra, pero creo que los combatientes extranjeros se marcharán cuando hayamos derrocado al régimen. La situación en Siria es muy diferente a Irak, donde había líderes sectarios. Aquí no tenemos semejante cosa, ni la población tiene voluntad de enzarzarse en una guerra civil”, aducía Fadi. Mustafa, sin embargo, no compartía ese optimismo. “Yo no creo que tengan intención de marcharse. Siria es demasiado importante para ellos”. Sus compañeros buscaban razones para restarle importancia a la amenaza integrista. “La gente ha comprendido que podemos derrocar al régimen, y ahora sabemos que también podremos derrocar a cualquiera que venga a imponernos su ley”, continuaba Lania. “Hay un aumento del radicalismo, pero nadie quiere hablar del aumento de los moderados, de gente como nosotros que no hemos abandonado la lucha pacífica. Es posible que algunos se radicalicen desde un punto de vista religioso, pero la mayoría sólo queremos un cambio político que nos devuelva la libertad”, apostillaba Nidal, de 25 años. “Al principio yo sí apoyaba a los extranjeros que venían a combatir, porque necesitamos ayuda de forma desesperada. Ahora me dan miedo los muyahidin”, explica Mariam, de 22 años. La joven no luce velo, y en las protestas de los viernes este detalle suele traerle críticas. “Me dicen que me cubra, y yo les respondo que no lo voy a hacer. Nunca lo he hecho antes en Siria y tengo derecho a seguir haciéndolo. Por eso luchamos, por tener la libertad de hacer lo que queramos”. Los desafíos son innumerables. “Por supuesto que nos dan miedo los extremistas. Los activistas estamos intentando evitar que los radicales se apropien del vacío dejado por el régimen, pero no podemos ser eficaces. Les combatimos mediante medios pacíficos, ganándonos a la gente y apoyándola para que se sienta arropada en lugar de acudir al amparo de los salafíes”, explicaba Absi. “La ausencia de una estructura civil organizada hace que los activistas estemos marginados”. El periodista lamentaba lo difícil que resulta enfrentarse a los radicales dado que “están bien financiados y apoyados desde el exterior, mientras que nosotros sólo tenemos proyectos en la mente”. Culpaba a la oposición en el exilio de ser completamente ineficaz sobre el terreno. “Hay un serio problema de representatividad. La oposición en el interior no se siente arropada por los opositores en el exilio, que son vistos como revolucionarios en el más romántico sentido de la palabra pero que ignoran los problemas reales a los que se enfrenta esta revolución”. “La gente no necesita más líderes, lo que necesita es un proyecto, una alternativa en torno a la cual unirse”. Jóvenes como Mustafa y sus amigos representaban esa alternativa. “Mírelos. Suníes, cristianos, ismailíes, kurdos unidos… Ellos son Siria”, decía con orgullo Ghassan, otro destacado activista, cuando los componentes de Jaque Mate se alejaban por las calles de Bustan al Qasr tras la entrevista. Una generación educada, tolerante, secular y solidaria que está siendo aniquilada por las bombas. Fuente

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¿Quiénes son los talibanes paquistaníes?
¿Quiénes son los talibanes paquistaníes?
InfoporAnónimo1/11/2013

Terrorismo ¿Quiénes son los talibanes paquistaníes? El doble ataque suicida del 13 de mayo a un centro de formación militar en Pakistán es el primer gran ataque talibán después de la muerte de Osama bin Laden. ¿Quiénes son los talibanes paquistaníes? Después del ataque suicida en Peshawar, 13 de mayo de 2011. En su primera toma de posición oficial después del 2 de mayo, día en que murió Osama bin Laden, Hillary Clinton, la ministra de RR. EE. estadounidense, utilizó como un sobreentendido la palabra “talibán”, sugiriendo, como también otros políticos occidentales, que se trata de un movimiento homogéneo y unitario. ¿A qué talibanes se refería Clinton? ¿Se refería a los talibanes afganos en torno a Mulá Omar, grupo aliados con éste, como la red Haqqani o Hezb-e-Islami, en torno a Gulbuddin Hekmatyar, o se refirió también a los talibanes paquistaníes, que desde hace tiempo tienen una agenda propia? El periodista paquistaní Rahimula Yusufzai, que en 1998 entrevistó dos veces a Osama bin Laden, no tiene duda de que los talibanes batallan en frentes de guerra en dos países: “También en Pakistán hay una guerra. Hay numerosos ataques suicidas, bombas y operativos norteamericanos con aviones no tripulados. Los militares atacan y los talibanes también. La guerra se lleva a cabo en Afganistán y Pakistán”. Una guerra contra diferentes talibanes La guerra de Estados Unidos se dirige sobre todo contra Al Qaeda y los talibanes, pero no es una guerra contra idénticos talibanes. La primera generación de talibanes afganos surgió luego de la retirada de las tropas soviéticas de ocupación en los campos de refugiados en Pakistán. Allí se formó en las escuelas coránicas un movimiento sunita islámico que aspiraba a detener la guerra civil entre los victoriosos muayedines afganos. Los talibanes prometieron paz y seguridad para Afganistán y una jurisprudencia islámica, la sharía. Jurisprudencia islámica, la sharía Pakistán y Arabia Saudí los apoyaron. De 1996 hasta los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, los talibanes afganos controlaron gran parte del país. Su perdición fue haber albergado a Al Qaeda. La época posterior al 11 de septiembre de 2001 marca también el comienzo de un movimiento autónomo en Pakistán. Así lo explica el periodista y experto político pakistaní Ajmed Rashid: “Todo se debe a que los talibanes afganos y Al Qaeda lograron huir a Pakistán. No fueron derrotados militarmente por los estadounidenses y sus aliados, sino que se refugiaron en las zonas tribales pakistaníes, radicalizando a toda la región, con mucho dinero de Al Qaeda”. Talibanes, la yihad y Al Qaeda La región fronteriza afgano-pakistaní es tierra autónoma de tribus, con una mayoría de pashtunes. La zona de asentamiento pashtuna es cortada por una frontera arbitraria que trazó en su tiempo Gran Bretaña como potencia colonial. Los talibanes a ambos lados de la frontera tienen raíces comunes en los sunitas pashtunes, conservadores y profundamente religiosos, pero sus objetivos políticos divergen hoy. El objetivo de los talibanes afganos, organizados en forma fuertemente jerárquica, es echar a las tropas occidentales de Afganistán y a Hamid Karsai, para restaurar su régimen religioso. Los combatientes pakistaniés, que habían combatido durante años con sus hermanos afganos, luchan ahora sólo en Pakistán. Pero justamente éstos son los que están más próximos a la ideología de Al Qaeda de la yihad global. Entre los primeros líderes de los talibanes paquistaníes se contaron los jefes tribales Nek Mohammed Wazir y Baitullah Mehsud. Ambos fueron matados en Wazisristán en ataques norteamericanos con aviones no tripulados. Militares pakistaníes echan la culpa a esos ataques de la radicalización del movimiento talibán pakistaní en los últimos años y de que desarrolle su propia estrategia. Talibanes pakistaníes: contra el Estado y los infieles Los talibanes pakistaníes luchan ahora sobre todo contra el Estado pakistaní, al que tienen por una marioneta de los Estados Unidos. Pero también combaten contra quienes llaman “infieles” pakistaníes, tales como chiítas, sufís y ahmadís. Asimismo aprueban ataques contra Estados Unidos más allá de las fronteras paquistaníes. Baitullah Mehsud había convocado en diciembre de 2007 a una asamblea tribal, en la que proclamó la fundación de los talibanes pakistaníes (Tehrik-i-Taliban Pakistán, TTP). El TTP es hasta hoy una alianza informal, cuyos grupos operan en forma autónoma, mucho más autónomamente que los talibanes afganos. Pero también han probado que pueden atacar grandes objetivos en Pakistán, sobre todo con sus militantes suicidas. Líder de los talibanes pakistaníes está considerado desde 2009 el jefe tribal pashtún Hakimullah Mesuhd, que tiene su cuartel general en la accidentada región de Waziristán del Norte. Los militares pakistaníes se hallan ante un gran dilema: ¿cómo luchar contra los talibanes pakistaníes sin perder a los talibanes afganos como aliados contra la India? Además el Estado ha fracasado en llevar educación y desarrollo a las regiones tribales. A la juventud le falta la alternativa al fundamentalismo religioso. Sin perspectivas, muchos jóvenes seguirán adhiriéndose a los diversos grupos talibanes. Por ello, Pakistán ha cobrado importancia estratégica para Al Qaeda desde que está claro que la juventud árabe no necesita de esa red para exigir transformaciones en sus países. Fuente

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A vueltas con Abu Hamza
InfoporAnónimo11/3/2012

TERRORISMO ISLÁMICO A vueltas con Abu Hamza Si hay un capítulo farragoso y frustrante en la lucha contra el terrorismo yihadista salafista en suelo europeo es, sin duda, el que tiene que ver con Abu Hamza al Masri. Este siniestro personaje, que durante muchos años, demasiados, se ha beneficiado del tradicional garantismo británico, sigue creando problemas incluso después de que en el Reino Unido se reconociera su nocividad y quisieran expulsarlo. La historia judicial relacionada con este predicador radical, nacido en la localidad egipcia de Alejandría pero nacionalizado británico y cuyo verdadero nombre es Mustafá Kamal Mustafá, es larga. Cumplió una condena de siete años por incitación al asesinato, y está reclamado por la justicia estadounidense por haber creado un campo de entrenamiento terrorista en el estado de Oregón a principios de este siglo. Participó en el secuestro de 16 personas en Yemen en 1998. En 2001 se felicitó impunemente por el 11-S. El problema es que, como ciudadano británico, sabe beneficiarse del sistema judicial de ese país de infieles, a los que tanto odia. En julio de 2010 el Tribunal Europeo de Derechos Humanos del Consejo de Europa paralizó su posible extradición a los EEUU, porque quería tomarse su tiempo para dilucidar si la más que segura condena a cadena perpetua que se le impondría allí podría chocar con la prohibición expresa de las penas o tratos inhumanos o degradantes recogida en el artículo 3 del Convenio Europeo de Derechos Humanos. El problema ahora es que, una vez el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha dado luz verde a la extradición – coincidiendo así con diversos tribunales británicos ante los que había ido compareciendo el sujeto–, ahora es la Justicia del Reino Unido la que, sorprendentemente, paraliza el proceso. Chocante, ¿verdad? El motivo Abu Hamza está explotado de nuevo las contradicciones del sistema que tanto odia, pero del que lleva tantos años beneficiándose. Así, ha presentó un recurso ante el Tribunal Supremo británico a los dos días de que el tribunal de Estrasburgo dictara su fallo. Visto lo visto, es normal que hasta la propia Reina Isabel II haya manifestado en algún momento su deseo de perder de vista a semejante personaje: esto se ha sabido gracias a una poco elegante filtración de la BBC que ha provocado y sigue provocando una tormenta política en el Reino Unido . A buen seguro Abu Hamza terminará donde debería estar hace ya muchos años, en una prisión de máxima seguridad de los EEUU; el problema es que, hasta que ese momento llegue, su cruzada contra el sistema no hace sino mostrar al mundo las debilidades del aparentemente fuerte y sólido Occidente. Colorado "Supermax" una cárcel de máxima seguridad de los EEUU TheSun

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Los matrimonios forzados, aunque ilegales, siguen siendo un
InfoporAnónimo11/12/2012

Los matrimonios forzados, aunque ilegales, siguen siendo un problema en Alemania Alemania aprobó una ley el año pasado que penaliza los matrimonios forzados y los infractores pueden ser condenados a hasta cinco años de prisión. Más de 3.000 mujeres y niñas en Alemania, menores de edad en su mayoría de familias musulmanas y muchos de ellos se enfrentan, el matrimonio forzado en el transcurso de un año, la investigación oficial difundido el miércoles indicó. El primer estudio de su tipo federal encontró 3.443 casos registrados en 2008 ̶ el año más reciente con datos suficientes ̶ en que las personas que viven en Alemania se vieron obligadas a casarse o fueron amenazados con un matrimonio forzado. La mayoría estaban entre las edades de 18 y 21 años, aunque casi un tercio de ellos eran menores de 17 años. Casi todas eran mujeres y los niños de familias inmigrantes firmemente religiosas, más frecuentemente de países como Turquía, Serbia, Kosovo, Montenegro, Iraq y Afganistán. "Los que obligan a sus hijos a casarse con alguien a quien no ama, o un perfecto desconocido, en contra de su voluntad, están cometiendo un acto brutal de violencia contra ellos", dijo la ministra de Familia Kristina Schröder, al presentar el estudio financiado por su ministerio. Más de la mitad fueron golpeados o abusados físicamente para convencer a casarse, mientras que más de uno de cada cuatro fueron amenazados con armas o les dicen que iban a matar si no seguir adelante con el matrimonio. Cuarenta y cuatro por ciento de la gente de la amenaza o el obligadas a casarse tenían pasaportes alemanes. El estudio fue llevado a cabo por una fundación privada y una organización de derechos de las mujeres sobre la base de los datos proporcionados por las víctimas de ayudar a los centros, escuelas y asociaciones de inmigrantes. Alemania el año pasado aprobó una ley contra los matrimonios forzados, por lo que es un delito punible con hasta cinco años de prisión y la disponibilidad de medios para las víctimas dictadas en el extranjero a regresar a Alemania. Anteriormente, la práctica ha sido considerada por la ley como una forma particularmente severa de la coerción. Fuente Traducción Google

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Desafío: Derechos humanos después de la Primavera Árabe
InfoporAnónimo2/1/2013

Reporte mundial 2013: Desafíos para los derechos humanos después de la Primavera Árabe Cómo construir democracias en las que se respeten los derechos después de la caída del dictador 31 DE ENERO DE 2013 La euforia de la Primavera Árabe ha dado paso al complicado desafío de crear democracias en las que se respeten los derechos humanos, señaló hoy Human Rights Watch con motivo de la publicación de su Informe anual 2013. La voluntad de los nuevos gobiernos de respetar los derechos humanos determinará si estos levantamientos dieron lugar a una verdadera democracia o simplemente generaron nuevas formas de autoritarismo. En el informe de 665 páginas, el vigésimo tercer examen de las prácticas de derechos humanos alrededor del mundo, Human Rights Watch resume los principales problemas en más de 90 países. Con respecto a los acontecimientos ocurridos en Oriente Medio y Norte de África, conocidos como la Primavera Árabe, Human Rights Watch dijo que la creación de un estado en el que se respeten los derechos humanos puede ser una labor minuciosa que exige desarrollar instituciones eficacespara la gestión de gobierno, establecer tribunales independientes, crear una policía profesional y resistirse a la tentación de las mayorías de prescindir de los derechos humanos y el estado de derecho. Sin embargo, la dificultad para establecer una democracia no justifica que se intente volver al antiguo régimen, señaló Human Rights Watch. “Las incertidumbres de la libertad no son una razón para volver a la previsibilidad impuesta del régimen autoritario”, dijo Kenneth Roth, director ejecutivo de Human Rights Watch. “El camino por recorrer puede ser traicionero, pero la alternativa es condenar a países enteros a un sombrío futuro de opresión”. La tensión entre el gobierno de la mayoría y el respeto por los derechos humanos constituye quizá el reto más importante para los nuevos gobiernos, dijo Human Rights Watch. Es natural que los líderes de Oriente Medio estén ansiosos por ejercer este nuevo respaldo electoral, pero tienen el deber de gobernar sin sacrificar las libertades fundamentales ni los derechos de las minorías, las mujeres y otros grupos en riesgo. Otros países pueden apoyarles sentando ejemplos positivos con sus propias prácticas, implementando modelos que respeten los derechos humanos, y promoviendo constantemente estos derechos en sus relaciones con el nuevo gobierno y otros interlocutores. Hacer la vista gorda a la represión puede ser conveniente en términos políticos, pero perjudica enormemente los intentos de establecer democracias en las que se respeten los derechos humanos, dijo Human Rights Watch. Tres ensayos adicionales del Informe anual tratan sobre otras amenazas contra los derechos humanos. En uno se describe la necesidad de regular las actividades de las empresas en todo el mundo, especialmente en una era de globalización, con el fin de proteger los derechos de los trabajadores y de las personas afectadas negativamente por operaciones empresariales. En el segundo se señala que, en respuesta a las crisis ambientales, los gobiernos y otros actores se concentran frecuentemente en el daño a la naturaleza, y se olvidan del impacto sobre los derechos humanos de los que residen en las zona afectadas. En el tercer ensayo se subraya el uso de los argumentos de la “tradición” y el relativismo cultural para negar a las mujeres y las minorías derechos humanos que deberían ser universales. En la introducción del informe, Human Rights Watch señala que la batalla en torno a la constitución de Egipto, quien sería probablemente el país más influyente de las regiones que están pasando por un proceso de cambio, demuestra la dificultad para proteger los derechos humanos. La constitución contiene algunos elementos positivos, como prohibiciones claras de la tortura y la detención arbitraria. Sin embargo, las disposiciones descritas de manera general y vagas acerca de la expresión, la religión y la familia tienen implicaciones peligrosas para los derechos de la mujer y el ejercicio de las libertades sociales protegidas por el derecho internacional. La constitución también refleja un abandono aparente de los intentos de ejercer el control civil sobre las fuerzas armadas. Entre los países árabes que han cambiado sus gobiernos, Libia es el mejor ejemplo de la problemática un estado débil, una consecuencia de las decisiones del Muammar Gaddafi de no desarrollar las instituciones de gobierno para desalentar amenazas contra su régimen. El problema es especialmente grave respecto al estado de derecho, dijo Human Rights Watch. Las milicias dominan muchas partes del país y, en algunas zonas, cometen graves abusos de impunidad. Mientras tanto, miles de personas siguen detenidas, algunas por el gobierno y otras por las milicias, con muy pocas posibilidades de que a corto plazo se formulen cargos contra ellos o se cuestione en los tribunales las pruebas que pesan sobre los detenidos. En Siria, donde 60.000 personas han muerto durante los combates en curso, según la última estimación de las Naciones Unidas, las fuerzas gubernamentales han cometido crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra, mientras que algunas fuerzas de la oposición también han llevado a cabo abusos graves, como actos de tortura y ejecuciones sumarias. Una decisión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas de remitir la situación en Siria a la Corte Penal Internacional constituiría una medida de justicia y ayudaría a frenar nuevas atrocidades y venganzas sectarias. Sin embargo, aunque muchos gobiernos dicen que apoyan esta medida, no han ejercido el tipo de presión pública sostenida que podría convencer a Rusia y China de que abandonen sus vetos y permitan la remisión del caso, dijo Human Rights Watch. También es necesario ejercer presión sobre la oposición armada siria para que defina y acate una visión del país en la que se respeten los derechos humanos de todas las personas. Los derechos de la mujer son una fuente de polémica en muchos países a medida que los islamistas van cobrando poder electoral, señaló Human Rights Watch. Algunos de los que se oponen argumentan que este tipo de derechos son una imposición de los países occidentales, y son incompatibles con el Islam y la cultura árabe. Las leyes internacionales de derechos humanos no impide que las mujeres mantengan un estilo de vida conservador o religioso, siempre y cuando, ellas así lo desean. No obstante, los gobiernos imponen con demasiada frecuencia restricciones a las mujeres que buscan la igualdad o la autonomía. Decir que estos derechos son una imposición occidental no ayuda a ocultar la opresión local, sino que obliga a las mujeres a asumir un papel de supeditación. “A medida que los gobiernos dominados por islamistas surgidos de la Primavera Árabe van echando raíces, es posible que ninguna cuestión defina mejor su conducta que su trato hacia las mujeres”, dijo Roth. Las expresiones consideradas transgresoras de ciertos límites provoca que los gobiernos se vean a menudo tentados a restringir los derechos de los demás. Las declaraciones que contienen críticas al gobierno, insultos a ciertos grupos u ofensas contra el sentimiento religioso están especialmente expuestas a esta situación. Según Human Rights Watch, en estos casos, el riesgo para la libertad de expresión es mayor en ausencia de instituciones fuertes e independientes que puedan proteger los derechos humanos. Los gobiernos también deben actuar con prudencia y respetar el derecho a disentir, criticar y expresar opiniones impopulares. Los gobiernos pueden justificar restricciones de ciertas expresiones, como las usadas para incitar a la violencia. Sin embargo, también es importante controlar a los que usan la violencia para reprimir o castigar la expresión, dijo Human Rights Watch. Los infractores son aquellos que reaccionan violentamente a la expresión porque no están de acuerdo con su contenido: los funcionarios tienen el deber de detener la violencia, no de censurar el discurso ofensivo. El problema de un gobierno de la mayoría sin restricciones no se limita al mundo árabe, señaló Human Rights Watch. Un ejemplo claro es el caso de Birmania, donde una dictadura militar afianzada durante muchos años dio paso a un gobierno civil reformista. No obstante, el Gobierno birmano se ha mostrado reticente a proteger a los grupos minoritarios del país o incluso a denunciar abiertamente los abusos contra ellos, en particular la persecución grave y violenta de la etnia musulmana Rohingya. Human Rights Watch dijo que la transición de la revolución a una democracia en la que se respeten los derechos humanos está sobre todo en manos de la población del país que se somete al cambio, pero otros gobiernos pueden y deben ejercer una influencia significativa. Sin embargo, el apoyo occidental a los derechos humanos y la democracia en todo Oriente Medio ha sido incongruente cuando se interponen los intereses relacionados con el petróleo, las bases militares o Israel. A la hora de exigir responsabilidades a funcionarios abusivos, dicha incongruencia alimenta los argumentos de los gobiernos represores de que la justicia internacional es selectiva y rara vez se aplica a los aliados de gobiernos occidentales; también menoscaba el valor disuasivo de la Corte Penal Internacional. “Para que mejore la situación de los derechos humanos en una región que se ha resistido durante mucho tiempo al cambio democrático, los nuevos líderes de Oriente Medio tendrán que demostrar una determinación fundada en principios”, dijo Roth. “Y necesitarán el respaldo constante e inquebrantable de actores influyentes fuera de la región”. Fuente

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¿Cómo sabes que eres un musulmán?
InfoporAnónimo3/28/2013

¿Cómo sabes que eres un musulmán? Escrito por Raad Salam Naaman En Desvelando el Islam, editorial Monte Riego, León 2012. Raad Salam Naaman es de origen iraquí, nacido en Nínive (Irak), de mayoría musulmana (Sunnies). Criado y educado en Basora, de mayoría chiíes, en el seno de una familia católica (caldea), vivió muy de cerca -haciendo el servicio militar- el desarrollo de las guerras de Irán-Irak y la primera del Golfo. Víctima de numerosas persecuciones y detenciones debido a sus ideas pacifistas ante ambos conflictos y contra el radicalismo islámico, es uno de los pocos afortunados que ha logrado salvarse, escapando y buscando una nueva vida en España, país en el que obtiene asilo político y la nacionalidad española. Es licenciado en Filología Árabe y Estudios Islámicos y también en Ciencias Económicas. Tiene un diploma de estudios avanzados en Ciencias de las Religiones y un doctorado en Filología Árabe y Estudios Islámicos. Apasionado por el estudio de las tres religiones monoteístas, se viene dedicando en sus publicaciones, conferencias y otros trabajos a su análisis crítico. Es autor de varias publicaciones tanto en su país natal (Irak) como en su país actual (España), entre las que destacan: ¿Qué es el islam? y ¡Wa islamah! Todo sobre el islam. “Con todo lo que he vivido y visto en mi país natal, sufro mucho cuando pienso en el pasado. Con el aumento del radicalismo y el fanatismo islámico en la actualidad, tengo miedo cuando pienso en el futuro...”. 1. Sabes que eres un musulmán, cuando exiges a todo el mundo respetar tus creencias, tu Fe musulmán y tus costumbres donde estés. Mientras tú no respetas a las creencias de los demás. Los insultas y los maldices día y noche en tus oraciones, los reprochas de incrédulos, apostatas e infieles. 2. Sabes que eres un musulmán, cuando crees en el estado religioso musulmán, a pesar de que hay millones de personas no-musulmanes que viven contigo en el mismo estado, obligándolos a vivir sujetos bajo la ley islámica. Mientras tú niegas a someterse a cualquier otra ley que no sea musulmán, con la excusa de que los infieles no tienen autoridad sobre los fieles. 3. Sabes que eres un musulmán, cuando piensas que tienes el derecho de predicar y manifestar tus creencias donde estés. Al mismo tiempo persigues, maltratas y matas a todos aquellos quienes manifiestan sus creencias y sus prácticas religiosas en tu país. 4. Sabes que eres un musulmán, cuando utilizas los medios de comunicación y los explotas para la propaganda y la llamada a la Fe musulmana. Mientras tú niegas este derecho a las otras religiones, acusándolos de invasores culturales y ataques cruzadas internacional contra el Islam. 5. Sabes que eres un musulmán, cuando en Europa y EE.UU., donde vivís los musulmanes, en minoría y como emigrantes, tenéis todos los derechos tanto sociales como religiosos, tomáis el derecho y la libertad de celebrar vuestras fiestas como Ramadán, construir escuelas corónicas y mezquitas, y rezar en ellas las cinco veces al día, incluso en algunas ciudades tenéis partidos políticos y representantes en los ayuntamientos. Mientras, que a los quien viven contigo en tu país (hoy día musulmán) minorías de otras religiones, no les permites ni les das el derecho y la libertad, de construir sus templos religiosos y practicar sus oraciones, a pesar de que son originales del país. 6. Sabes que eres un musulmán, cuando vives en el Occidente en minoría y como emigrantes, gozas y desfrutas de sus bienes, como un ciudadano más, aceptando sus ayudas económicas. Mientras, le acusas, le describes y le reprochas de infiel, incrédulo y animas a los demás musulmanes a luchar (la guerra Santa) contra él y destruirlo. 7. Sabes que eres un musulmán, cuando estas convencido y seguro absolutamente de que el Occidente te odia y repugna al Islam y los musulmanes. Mientras que el Islam mismo y sus doctrinas te enseña y a todos los musulmanes a odiar a los ateos, judíos y cristianos. 8. Sabes que eres un musulmán, cuando niegas totalmente el mundo occidental, su beneficio y su favor para todos los seres humanos, llamándolo podrida civilización occidental. Mientras, en toda tu vida desde que te despiertas de tu sueño hasta que te acuestas dependes de las invenciones del Occidente, de sus descubrimientos médicos y científicos como vehículo y móvil hasta la ropa interior. Cuando tienes dolores de cabeza no te lavarás la cara con agua de Zamzam, pero tomaras medicamentos desde la invención de los infieles. 9. Sabes que eres un musulmán, cuando piensas que debes de destruir a todos los ídolos e imágenes como Buda y la Cruz. Mientras que tú, te enfadas si alguien dice cualquier crítica hacia la Kaaba. 10. Sabes que eres un musulmán, cuando te das el derecho de casarse con una mujer no musulmana. Mientras que tú niegas el derecho a otro hombre no musulmán a casarse con una mujer musulmana sin convertirse al Islam. 11. Sabes que eres un musulmán, cuando sabes que si te convertirás al cristianismo debes de vivir escondido para evitar el rechazo de tu sociedad musulmana y la posibilidad de ser asesinado incluso por tu familia próxima. Mientras en la sociedad musulmana un cristiano recibe todos los apoyos posibles para su conversión al Islam, tanto laborales como sociales. 12. Sabes que eres un musulmán, cuando permites a llamar a tu comunidad musulmana, la mejor comunidad existente en (Sura 3:110)“Sois la mejor comunidad humana que jamás se haya suscitado: ordenáis lo que está bien, prohibís lo que está mal y creéis en Dios. Si la gente de la Escritura creyera, les iría mejor. Hay entre ellos Creyentes, pero la mayoría son perversos”. Mientras que tú niegas a los demás a decir que somos hijos de Dios. 13. Sabes que eres un musulmán, cuando excusas que la invasión de Irak y Afganistán es la cruzada y es una agresión contra el Islam y los musulmanes. Mientras tú olvidas de que el Islam y los musulmanes mismos, invadieron estos países en el pasado y los obligaron a convertir al Islam. 14. Sabes que eres un musulmán, cuando reprochas a otros libros sagrados de falsificados. Mientras que el Corán, tu libro sagrado, esta lleno de contradicciones y errores, además no existe un manuscrito del Corán mismo antiguo, remonta a la época de Muhammad ni a los califas ortodoxos. 15. Sabes que eres un musulmán, cuando acusas y reprochas el Occidente de libertinaje, salidos, mujeriegos, incrédulos incluso homosexuales. Mientras que tu Profeta mismo se casó oficialmente con diez mujeres y tuvo dos concubinas, entre ellas una niña ‘Aisha que tenía 6 años y el tenía 50 años cuando se casó con ella, además practicó el matrimonio temporal o de placer, según las traducciones musulmanas llegó a tener, hasta 55 mujeres…hay más. Eres un musulmán Fuente

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¿Qué hacemos con el libro de Hitler?
InfoporAnónimo4/23/2013

Odio cerrar comentarios porque no tienen la madurez para comentar ALEMANIA HOY ¿Qué hacemos con el libro de Hitler? Los derechos de autor de "Mein Kampf" de Adolf Hitler están en manos de Baviera. Hasta ahora, toda reproducción está prohibida. En 2015 los derechos caducan. ¿Qué va a pasar? Para Burkhard Lischka el asunto está claro. Que después del 31 de diciembre de 2015, Mein Kampf (Mi lucha) de Adolf Hitler estuviese otra vez en las librerías alemanas o que la extrema derecha comience a distribuirlo por las calles le parecería a este diputado socialdemócrata un insulto a todas las víctimas del Holocausto. “Hay que impedirlo con todos los medios jurídicos. Creo que el lugar adecuado para esa obra es el vertedero de la historia”, dijo a DW. Por eso, con otros colegas, ha preguntado al Gobierno alemán acerca de cómo piensa manejar ese legado de Hitler a partir del 2016, cuando caduquen los derechos de autor que en este momento pertenecen a Baviera. Edición de lujo de Mi Lucha, de abril de 1945. Después de la Segunda Guerra Mundial, ese Estado federado alemán los adquirió y desde entonces los ha usado para impedir toda reimpresión y con ello la difusión de la ideología nacionalsocialista tanto en Alemania como en el extranjero. En Europa, la protección de los derechos caduca a los 70 años de la muerte del autor; después de eso, el libro pasa a ser de dominio público. Es decir, cualquiera puede reimprimirlo y difundirlo. Con el permiso de Israel El Gobierno alemán respondió cautelosamente: hay que analizar las cuestiones legales de una prohibición de publicación. Al respecto ya ha habido conversaciones con el Gobierno israelí y habría “un interés común en impedir la difusión de esta misantrópica ideología. El ministro bávaro del Interior, Joachim Hermann, es aún más claro: “de acuerdo a las leyes vigentes, el texto original de Hitler es una marcada incitación al odio”. Por ello, este político socialcristiano anuncia desde ya pasos legales en contra cualquiera que pretenda difundirlo. Según Tim Hoesmann, abogado especializado en medios, el párrafo 130 del Código Penal ofrece el instrumento para enfrentar el problema. La prohibición del libro resulta probable, pues en él se difama claramente a personas y a grupos religiosos. Con todo, no es seguro, pues “se puede llegar a diferentes sentencias”. Depende a la forma de la publicación Entretanto, en la red es posible hallar numerosos extractos del ideario de Hitler sin que la Justicia haya podido hacer nada en su contra. Además, en muchos países el libro se vende en las librerías, sin limitaciones. Como fuere, para Lischka esto no es motivo para permitir su publicación en Alemania: “Sería una señal fatídica. Creo que como Estado alemán, debido a nuestra historia, tenemos una responsabilidad especial”. Según Hoesmann, que se prohíba o no dependerá más bien del tipo de publicación: “Existe mucho interés científico en la obra y una versión comentada de Mi lucha merece otro juicio de valor que una reimpresión a secas”. Quitarle magia al mito Precisamente, el Instituto para Historia Contemporánea (IZF) en Múnich trabaja desde el 2009 en una versión comentada, apoyada económicamente por Baviera. Berlín, en cambio, es más bien neutral: aunque el proyecto no es su iniciativa, podría resultar importante en el sentido de una valoración histórica de la dictadura nacionalsocialista. “Si en general se permite que esa obra se difunda con comentarios, podría llevar a que la extrema derecha prepare una nueva edición con comentarios que no queremos que se difundan”, opina Lischka. No obstante, los historiadores muniqueses trabajan a marcha forzada para tener listo los análisis que deberán acompañar el texto íntegro de la obra de Hitler. Puntualmente para cuando caduquen los derechos, los investigadores quieren publicar su obra. “En ella no habrá sólo Hitler”, dice Simone Paulmichl, portavoz del instituto. Cada uno de los capítulos ha sido contextualizado en la historia de las ideas y se resalta sus contradicciones. “Mientras más misterios se tejan en torno a un libro, mayor efecto tendrá”, opina Paulmichl, para quien esta edición de Mein Kampf tiene un valor informativo. Y Hoesmann concuerda: “Me parece un paso apropiado. Pues, en caso de que el libro llegara a ser prohibido, muchos mitos comenzaran a tejerse a su alrededor”. Fuente

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Monos también tienen “crisis de la madurez”, según inv
Monos también tienen “crisis de la madurez”, según inv
Ciencia EducacionporAnónimo11/20/2012

Monos también tienen “crisis de la madurez”, según investigadores Suena como una broma, pero hay pruebas de que chimpancés y otros grandes simios también sufren crisis de la mediana edad, según un estudio publicado este lunes en una revista científica que puede arrojar luz sobre la vida emocional de los seres humanos. POR AGENCIA AP ESTADOS UNIDOS NUEVA YORK.- Cuáles son estas pruebas? No pueden comprar un Ferrari rojo, pero es posible que les entren deseos por cambiar a sus parejas por un espécimen más joven? “Creo que ningún mono ha comprado un coche deportivo”, dijo Andrew Oswald, uno de los autores del estudio. Sin embargo, los investigadores dicen haber registrado que los chimpancés y orangutanes cautivos presentan el mismo tipo de depresión que acompaña la crisis de la madurez que han hallado algunos estudios en las personas. Ello hace pensar que la tendencia de las personas de sentirse descontentas por ingresar a sus cuarentas y cincuentas puede haberse transmitido a través de la evolución, en lugar de ser sólo el resultado de los problemas de la vida moderna, agregó Oswald, profesor de Economía en la Universidad de Warwick en Inglaterra y quien presentó su trabajo el lunes para la revista Proceedings of the National Academy of Sciences. Un segundo estudio en la misma revista analizó a un grupo de personas jóvenes y sostiene que la felicidad en la juventud puede llevar a mayores ingresos en los años siguientes. Pero antes de continuar, regresemos a los simios. Varios estudios han concluido que la felicidad entre los humanos tiende a seguir cierto patrón entre los 20 y 70 años de edad: Comienza alta y disminuye en los últimos años hasta llegar a un punto bajo en los cuarentas, antes de repuntar y alcanzar un nuevo pico en los setentas. Algunos investigadores ponen en duda que esa tendencia sea real, pero para Oswald el misterio es lo que la causa. “Esta es una de las grandes pautas de la vida humana. Todos nos vamos a deslizar por esta U’ para bien o para mal”, dijo en alusión a la forma que tiene en una gráfica. “¿Entonces, qué lo explica?” Cuando se enteró de que otros científicos habían estado midiendo los indicios de bienestar entre los simios “me pareció que valía la pena presentir que la U puede ser algo más general que entre los humanos”, afirmó. Oswald y los demás autores reunieron datos de 508 grandes primates de zoológicos y centros de investigación en Estados Unidos, Australia, Canadá, Singapur y Japón. Los cuidadores y otros observadores completaron un cuestionario de cuatro puntos para evaluar el bienestar de los simios, como el grado en que cada animal se encontraba en un estado de ánimo positivo o negativo, cuánto placer mostraba de situaciones sociales y qué tan exitosos eran en el logro de metas. Incluso se le preguntó a los evaluadores que describieran cuán felices serían si ellos fueran los animales durante una semana. Fuente

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Islam - Suníes contra chiíes, historia de sectarismo
Apuntes Y MonografiasporAnónimo6/23/2014

Suníes contra chiíes, una historia de dolor La persecución de la minoría chií por la mayoría suní arranca en 632 tras el cisma de las dos ramas del islam En los actuales medios de comunicación puede resultar no sólo escandalosa, sino hasta incomprensible, la exhibición (tranquila y con desparpajo) del asesinato en masa de 1.700 prisioneros iraquíes a manos del autotitulado Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL), a raíz de la toma de Mosul. Por descontado que las matanzas de vencidos han sido practicadas en todas las latitudes y por todas las sociedades y ejércitos que disponían de medios para ello, pero esta exhibición de terror –que tampoco es nueva, aunque los «occidentales» solían más bien ocultarlas, disimularlas, o justificarlas, como el lanzamiento de bombas nucleares o los bombardeos sobre Alemania– dentro del islam no es sino la continuación de un largo historial represivo y sangriento en el que los chiíes, por lo general, siempre llevaron la peor parte, asumiendo una historia de sufrimiento –en la cual los sunníes fueron despiadados– y de ofrenda de su sangre en aras de mantener sus creencias. La fiesta de «Ashurá» (el 10 de muharram del calendario lunar musulmán) rememora la muerte de Husein (el martirio, dicen) en Kerbala a manos de los Omeyas, pero también simboliza el sacrificio que los seguidores de Ali hacen a su comunidad, con sus pavorosas escenas de padres que rajan sus cabezas y las de sus hijos pequeños a sable, mientras las blancas vestiduras de la ocasión se tiñen dramáticamente de rojo. Algo, en el fondo, no muy lejano de nuestros antiguos flagelantes, por fortuna desaparecidos. O casi. Afianzamiento de la fe Las crónicas históricas y, por supuesto, las obras de controversia religiosa están repletas de alusiones a la persecución desembozada de las minorías «heterodoxas», en especial en los primeros siglos del islam, cuando el afianzamiento de la fe corría parejo con la consolidación del poder político y sociocultural que iba a dominar en el futuro. Las corrientes minoritarias fueron barridas, sus cabecillas exterminados y sus libros quemados y prohibidos, del todo: Ibnan-Nadim, en su Catálogo, a fines del siglo X, menciona numerosas obras de autores chiíes, ya inexistentes por haberse destruido los manuscritos y haber sido eliminados de los talleres de los copistas. Los chiíes se esparcieron por el Golfo, la costa siria y el norte de África, constituyendo pequeñas comunidades, con frecuencia clandestinas, que hubieron de refugiarse en la taqiyya o kitmán (ocultación de sus creencias y sentimientos religiosos) a fin de no ser muertos en el acto. Algunos, escindidos del tronco principal de descendientes de Ali, alcanzaron éxito y llegaron a establecer poderes políticos de cierta importancia, como los alauíes de Siria o los fatimíes de Túnez-Egipto, ejerciendo, a su vez, persecuciones esporádicas contra la Sunna mayoritaria. En todo caso, la repugnancia que muestran los escritores sunníes hacia los arfad («los que rechazan») es infinita y de ella hacen gala, con naturalidad. De ahí los nulos remordimientos, por ejemplo, de los terroristas que en Irak prodigan atentados a ciegas contra mercados, procesiones o cualquier concentración de gentes chiíes, a base de coches-bomba, ataques con morteros o, ahora, ejecuciones en masa. Como es sabido, el conflicto arranca del pleito sucesorio tras la muerte de Mahoma (632). En unos años se sucedieron las conquistas militares (mucho que repartir, o no), los asesinatos de califas (incluido Ali, apuñalado por un jariyí, antiguo partidario suyo que le acusaba de contemporizar), el arbitraje de Siffin, la usurpación de Mu’awiya, que abrió el islam en canal, el establecimiento de la línea de descendientes de Ali y Fátima, hija de Mahoma, y el desgajamiento –que ya hemos señalado– de seguidores extremistas de algunos de los imanes, o fruto de rivalidades entre hermanos. Duodecimanos En la actualidad, los imamíes –como se autodenominan por proclamar la legitimidad de los descendientes de Ali– o itna ‘ashariyya (duodecimanos) constituyen la mayor parte de los chiíes (mayoritarios en Irak y, sobre todo, en Irán desde el siglo XVI) aguardan el regreso del duodécimo imán , el «Esperado» u «Oculto», Muhammad ibn Hasan al-Mahdi , desaparecido circa 874-880 de C. En su profesión de fe (shahada) a la fórmula suní «No hay más dios que Allah y Mahoma es su Enviado» añaden «y Ali es el Amigo de Allah», lo cual, para un suní, es una enormidad que distorsiona por completo el contenido. En el terreno de la vida cotidiana y la juridicidad agregan unos cuantos tabúes alimentarios más (el del conejo, v.g.) y normas de pureza/impureza aun más cerradas que las de la Sunna (el mero roce con una mujer, o un cristiano, o un animal impuro ya contamina al fiel); por el contrario, son más permisivos con el nikah al-mut’a («matrimonio de placer», de hecho un modo burdo de encubrir la prostitución), etc. El fanatismo enloquecido de los terroristas del EIIL, junto con la complicada partida de ajedrez que juega Arabia Saudí en Oriente Próximo, han destapado las contradicciones de un Occidente (es decir, EE.UU.) que, falto de convicciones, se limita a probar suerte con las teclas del posibilismo. Y, en medio, entre otras víctimas, se hallan nuevamente los chiíes. Fuente Suníes y chiíes: Una rivalidad con siglos de historia Chiíes y suníes llevan odiándose y matándose desde hace siglos, pese a que comparten casi las mismas prácticas religiosas que manda el Corán. Sus diferencias irreconciliables se remontan al cisma que supuso en el año 683 la disputa sobre quién debía ser el sucesor de Mahoma. Alí, el yerno del profeta, era la opción de la rama chií, y que antes de ser asesinado convirtió a la ciudad iraquí de Kufa en capital musulmana. Al contrario que los suníes, consideran que sus líderes religiosos deben liderar el poder. Los musulmanes suníes son cerca del 85 % de los 1.300 millones de fieles. Fuente Suníes y chiíes El cruento conflicto en Irak ha situado en primer plano el enfrentamiento de las dos grandes ramas religiosas del Islam: los suníes y los chiíes. La división entre suníes y chiíes tiene unos 1.400 años de antigüedad. Su origen es la disputa por la sucesión de liderazgo en la comunidad musulmana después de la muerte del profeta Mahoma en el año 632. Pese a los conflictos abiertos entre suníes y chiíes en países como el Líbano e Irak, las dos tradiciones religiosas no son muy diferentes en términos de creencias religiosas y sus prácticas. Unas encuestas del Pew Center Research evidencia que en Irak, por ejemplo, los dos grupos expresan tener las mismas creencias en relación a Dios y los principios enseñados por Mahoma; en un porcentaje similar (82% chiíes y 83% de los suníes) dicen que la religión es muy importante en sus vidas. Más de nueve de cada diez chiitas iraquíes (93%) y sunitas (96%) afirman que ayunan durante el mes sagrado del Ramadán. En algunos países musulmanes, las personas no ven diferencias significativas entre suníes y chiíes del Islam como relevantes. Una encuesta de los musulmanes de 39 países que se realizó en 2011 y 2012 encontró, por ejemplo, que el 74% de los musulmanes en Kazajstán y el 56% de los musulmanes en Indonesia no sabían si eran suníes o chiíes, sino que simplemente se consideraban sólo musulmanes. En Irak el tema es el revés, sólo un 5% se considera sólo musulmán, de tal manera que todos se identifican con una tradición u otra. Los detalles que marcan las diferencias se encuentran en aspectos prácticos del Islam. Por ejemplo, el hecho de aceptar (chiíes) o no (suníes) la visita a los lugares considerados santuarios santos para los musulmanes. En una encuesta, el 14% de los suníes iraquíes consideran que los chiíes no son musulmanes, mientras que sólo un 1% de los chiíes en Irak considera a los suníes no musulmanes. En países suníes hay un elevado porcentaje de musulmanes que consideran que los chiíes no lo son. Fuente ¿Por qué Irán quiere defender a Irak? El presidente iraní dijo que defenderá los lugares sagrados chiitas en Irak. "El enemigo de mi enemigo es mi amigo", dice el dicho. Y el dicho describe con precisión lo que está ocurriendo ahora en Irak. Irán y Estados Unidos, que durante años han sido acérrimos enemigos, tienen ahora un enemigo en común: el Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIS), los militantes yihadistas que continúan avanzando en Irak donde ya ha tomado varias ciudades. El resultado de la ecuación es que Irán y Estados Unidos parecen haber encontrado una causa común en su deseo mutuo de evitar la fracturación de Irak. Ambos incluso han llegado a sugerir que estarían dispuestos a colaborar para combatir al ISIS. Pero aunque ambos países desean evitar el descenso de Irak en el caos, las soluciones e intereses que cada uno persigue son muy distintos. Lo que los une es que tanto Teherán como Washington han perseguido durante años estrategias en Irak que ahora, en unos cuantos días, parecen a punto de fracasar con la ofensiva de los militantes islamistas. Lo que los separa es la solución que cada uno busca: Irán quiere defender el estatus quo y el poder regional de los chiitas. Washington desea un "gobierno más incluyente" donde participen también sunitas y kurdos. Poder regional "Irak es vecino y aliado muy importante para Irán" explica Mohamed Yehia, periodista del Servicio Árabe de la BBC. "Consideran que es una pieza clave de su influencia regional tanto por razones políticas como religiosas". "Irán ha trabajado durante años para colocar a un gobierno pro Teherán en Irak. Y ha defendido en numerosas ocasiones al primer ministro chiita Nouri al Maliki para que permanezca en su cargo, que ha desempeñado desde 2006". "En las elecciones de 2010 Maliki estuvo a punto de perder, obtuvo menos votos que el bloque del partido Iraqiyya, que ganó la eleccion. Pero logró que lo eligieran gracias a una coalición que formó con la ayuda de Irán. Y gracias a ello permaneció un segundo período en el poder", agrega el periodista. Como chiita, Maliki ha sido esencial para mantener el poder regional de Irán y cualquier cambio en el estatus quo sería un duro golpe para Teherán. Pero muchos, tanto dentro como fuera de Irak responsabilizan a Maliki por lo que dicen es la corrupción de su gobierno y la forma como ha segregado a los sunitas y kurdos tratándolos como ciudadanos de segunda clase. "Por eso ahora no es claro si Irán seguirá apoyando a Maliki o eventualmente decidirá que es mejor colocar a alguien diferente en el poder en Irak", señala Mohamed Yehia. Pero Irán, el país considerado el baluarte de la fé chiita, no parece estar dispuesto a observar el avance de los extremistas sunitas de ISIS y ver amenazadas sus fronteras. El miércoles el presidente iraní Hassan Rouhani declaró que Teherán "no vacilará en proteger los lugares sagrados chiitas en Irak" y movilizarse contra los yihadistas del ISIS que han amenazado con atacar los sitios sagrados. Estados Unidos desplegó un portaviones en el Golfo Pérsico. Presencia militar De hecho, aunque el gobierno en Teherán no lo ha confirmado, se dice que las tropas iraníes están ya en Irak. Según Mohamed Yehia, "ha habido numerosos informes tanto dentro de Irak como en diarios extranjeros que mencionan la presencia de distintas tropas iraníes en Irak". Los informes indican que tres batallones de la fuerza élite Quds de la Guardia Revolucionaria Iraní están en Irak para ayudar a detener a los combatientes de ISIS. "Se cree que varios asesores e instructores militares iraníes están planeando diversas estrategias con el gobierno iraqui. Y esto no es nuevo. Durante años los militares iraniés han asesorado al gobierno del primer ministro iraquí Nouri al Maliki y han ayudado a organizar a las milicias chiitas iraquíes que son leales a Irán", agrega. Una de estas figuras es el general Qasem Soleimani, el jefe de las Quds. No es la primera vez que el general y su personal se enfrentan a los yihadistas: también han asesorado al gobierno de Bashar al Asad en la vecina Siria, otro aliado clave de Irán. "Se le atribuye haber diseñado la estrategia que ayudó al presidente Bashar al Asad a cambiar el curso de su guerra contra los rebeldes y recuperar ciudades y poblados clave en Siria" explica el periodista de la BBC. Gobierno "incluyente" Mientras tanto, Irak, y el resto del mundo, esperan la respuesta del otro protagonista clave, Estados Unidos. El presidente Barack Obama dijo el jueves que enviará asesores militares en misiones distintas al combate en Irak, y que está considerando el pedido de ese país de llevar a cabo ataques aéreos para detener el avance del ISIS. El miércoles, el jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, general Martin Dempsey, advirtió en el Senado que el ejército no tiene suficiente inteligencia para llevar a cabo una acción militar. Indicó que los pilotos enfrentarían dificultades para poder identificar desde el aire a quién atacan. Washington ha responsabilizado repetidamente las políticas sectarias y autoritarias de Nouri al Maliki por la actual crisis en Irak. Ha dicho que el gobierno ha empujado a que la minoría sunita iraquí apoye ahora a los militantes del ISIS. El presidente Obama ha subrayado que cualquier tipo de ayuda a Irak estará condicionada a que el gobierno de Maliki cambie sus políticas sectarias y transfiera poder a sunitas y kurdos. "Washington ha dicho a Maliki que no recibirá ayuda militar a menos que integre a los sunitas en su gobierno" explica Mohamed Yehia. "Maliki no ha respondido a esas condiciones. Y por lo tanto el gobierno estadounidense duda de que el primer ministro sea capaz de lograr las reformas necesarias para solucionar la crisis". "Es un hecho que los estadounidenses están ahora hablando con los iraníes, pero no es claro lo que puedan lograr Teherán y Washington juntos si sus visiones son distintas". No sería la primera vez que estos viejos adversarios colaboran: ya ocurrió en el pasado tanto en Irak como en Afganistán. Irán ofreció inteligencia militar a Estados Unidos durante su invasión para derrocar al Talibán en 2001, y en 2007 Washington y Teherán enviaron representantes a Bagdad para conversaciones directas sobre el deterioro de la situación en Irak. Y después volvieron a sus antiguas rivalidades: en 2002 Washington incluyó a Teherán en la lista de países que según George W. Bush formaban "el eje del mal". Lo que es claro, señala el periodista de la BBC, es que aunque un enemigo común está uniendo a Irán y a Estados Unidos, la solución que busca cada uno continúa separándolos: Washington quiere una unidad nacional que traiga estabilidad en la región, Iran quiere proteger el chiismo en un país que por décadas estuvo dominado por una minoría sunitas. "Toda la situación es sumamente complicada, particularmente para Estados Unidos" asegura Mohamed Yehia. "En Siria los estadounidenses están apoyando a los rebeldes sunitas que pelean contra Bashar al Asad, el amigo de Irán. En Irak Estados Unidos, junto con Irán, está apoyando a los chiitas, que luchan contra los sunitas del ISIS". "Y además, Washington continúa oponiéndose a Teherán en la difícil problemática de su programa nuclear". "De manera que Estados Unidos seguramente no desea precipitarse porque están viendo las dificultades de involucrarse en esta situación" agrega el periodista. Fuente

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