pabloalejandrocg
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Hola! IV. Los Atributos de Dios Los Atributos de Dios son las cualidades esenciales de su perfecto ser. A. La Omnipotencia de Dios. Esto significa que Dios es TodoPoderoso, TodoMajestuoso: “Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina!” (Apo. 19:6); “Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible.” (Mateo 19:26); “¿Hay para Dios alguna cosa difícil?” (Gen. 18:14a). Hay una sola cosa que puede limitar a Dios, y es su propia santa voluntad. Algunas personas necias pueden proponer II Timoteo 2:13: “Si fuéremos infieles, él permanece fiel; El no puede negarse a sí mismo.” Algunas personas dicen, “Aquí hay algo que Dios no puede hacer.” Pero eso no es una cuestión acerca de lo que Dios puede hacer, sino de lo que Dios hará. 1. Dios tiene poder sobre la naturaleza. “Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, Y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca. El junta como montón las aguas del mar; El pone en depósitos los abismos. Tema a Jehová toda la tierra; Teman delante de él todos los habitantes del mundo. Porque él dijo, y fue hecho; El mandó, y existió.” (Salmo 33:6-9); “Porque así dice Jehová de los ejércitos: De aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca;” (Hageo 2:6). Ver también Génesis 1:1-3; Nahum 1:3-6. El hombre tiene que tener herramientas para hacer cosas, Dios solo tiene que hablar, y es hecho. 2. Dios tiene poder sobre los hombres. “Uno solo es el dador de la ley, que puede salvar y perder; pero tú, ¿quién eres para que juzgues a otro? ¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.” (Santiago 4:12-15). Ver también Éxodo 4:11. 3. Dios tiene poder sobre los Ángeles. “Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?” (Daniel 4:35). 4. Dios tiene poder sobre Satanás. En Job 1:12 y 2:6 notamos que Satanás está limitado por Dios; “Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová. . . . Y Jehová dijo a Satanás: He aquí, él está en tu mano; mas guarda su vida.” Y sabemos del fin de Satanás por las siguientes Escrituras: “Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies." (Rom. 16:20a); “Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; ...Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.” (Apo. 20:2, 10). Ver también Lucas 22:31, 32. 5. Dios tiene poder sobre la muerte. Pablo oraba para que los efesios pudiesen conocer “la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero;” (Ef. 1:19-21). Finalmente, la muerte será destruida: “Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda.” (Apo. 20:14). B. La Omnisciencia de Dios. Omnisciencia significa “todo conocimiento.” Dios es el “Todo-Conociente Dios”. El conoce todo! “pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas. ” (I Juan 3:20). 1. Incluye todo el orden natural. Dios, el Creador, sabe todo lo concerniente a sus criaturas. a. Incluye su creación inanimada. “El cuenta el número de las estrellas; a todas ellas llama por sus nombres.” (Salmo 147:4); “¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance.” (Is. 40:28). b. Sobre su criaturas animales. “¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre.” (Mateo 10:29). c. Sobre sus criaturas humanas. Dios tiene pleno conocimiento del hombre: “No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.” (Mat. 6:8). El conoce las necesidades del hombre; el tiene conocimiento. El conoce los pensamientos de los hombres: “Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; Has entendido desde lejos mis pensamientos” (Sal. 139:2). “Jehová conoce los pensamientos de los hombres, Que son vanidad.” (Sal. 94:11). Ver también I Crónicas 28:9 y Hebreos 4:13. Dios conoce el corazón del hombre: “tú oirás en los cielos, en el lugar de tu morada, y perdonarás, y actuarás, y darás a cada uno conforme a sus caminos, cuyo corazón tú conoces (porque sólo tú conoces el corazón de todos los hijos de los hombres); (I Reyes 8:39). Ver también Salmo 44:21 y Hechos 1:24. Dios conoce las experiencias por las que hemos pasado: “Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias, ” (Ex. 3:7). ¡Cuan absurdo es que el hombre trate de engañar a Dios! 2. Abarca todos los tiempos. “Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo lo mismo que a nosotros; ” (Hechos 15:18). Y esto cubre el pasado, el presente y el futuro. Dios puede ver el pasado, porque el nos ha hecho saber aquellas cosas que han sucedido milenios atrás (Libro de Génesis); Dios conoce el presente, el cual es un libro abierto para él: “Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.” (Heb. 4:13); y el futuro es conocido por él, así como el pasado y el presente son conocidos. El conoce el final desde el principio: “ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros, ” (I Pedro 1:20). I Reyes 13:2 es también una maravillosa ilustración de Dios conociendo el futuro: un bebe fue llamado trescientos años antes que naciese, le fue dado su nombre, fue anunciado de qué familia vendría y las cosas que haría: “aquél clamó contra el altar por Palabra de Jehová y dijo: Altar, altar, así ha dicho Jehová: He aquí que a la casa de David nacerá un hijo llamado Josías, el cual sacrificará sobre ti a los sacerdotes de los lugares altos que queman sobre ti incienso, y sobre ti quemarán huesos de hombres.” Ver también Isaías 44:28; Jeremías 1:5; Galanas 1:15. 16; Éxodo 3:19; Daniel 2:8. Con Dios conociendo el futuro, debemos ponernos a nosotros mismos en sus manos. 3. Incluye todas las posibilidades. Solo Dios conoce lo que hubiese sucedido si algo de lo que ha sucedido no hubiese acontecido. “Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta el Hades serás abatida; porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habría permanecido hasta el día de hoy.” (Mat. 11:23). Ver también I Samuel 23:12; Isaías 48:18. C. La Omni-sapiencia de Dios. Por esto queremos decir la “Toda-Sabiduría de Dios”; eso es, Dios tiene toda sabiduría. Hay una vasta diferencia entre sabiduría y conocimiento. Conocimiento es lo que uno sabe; sabiduría es el perfecto despliegue de ese conocimiento. Sabiduría incluye discernimiento y juicio. 1. La elección del más elevado final. Todas las cosas son elegidas para el mejor final y la gloria de Dios. 2. La mejor manera de asegurar ese fin. Aquí la sabiduría se afirma a si misma, no solo escogiendo lo que llevará al mas alto fin, sino instrumentando las mejores formas para asegurar dicho fin. “¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!” (Rom. 11:33). Ver también Romanos 16:27; I Corintios 2:7; Efesios 1:8; 3:10; I Timoteo 1:17. D. La Omnipresencia de Dios. Hay muchas vagas ideas concernientes a la Omnipresencia de Dios. “Omnipresente” simplemente significa "presente en todo lugar". Dios está presente en todo lugar. Dios está en todo lugar, pero El no está en todo. La creencia de que El está en todo es Panteísmo. Si Dios estuviera en todo, entonces lo que los hombres deberíamos hacer sería inclinarnos ante una piedra, un árbol, una madera, o cualquier objeto, y estaríamos adorando a Dios. Dios no esta en todo, sino que el esta presente en todo lugar. La mejor ilustración para esto es un maestro delante de su clase. El maestro es omnipresente para cada estudiante en esa clase; pero el no es omnipresente para los que están afuera, ni tampoco para los que están en el aula de al lado. ¿Por qué? Porque las paredes y los techos son barreras entre él y aquellos que están en otras partes del edificio. Pero Dios trasciende toda barrera, espacio, materiales y todas las cosas. De todos modos, nosotros creemos que hay ciertos lugares donde El se manifiesta a si mismo, donde El esta localizado, y que desde esa localización El esta presente para todo el universo. “Oye, pues, la oración de tu siervo, y de tu pueblo Israel; cuando oren en este lugar, también tú lo oirás en el lugar de tu morada, en los cielos; escucha y perdona. (I Reyes 8:30). Ver también Jeremías 23:24; Efesios 1:20; Apocalipsis 21:2. Mientras que la morada de Dios está en el cielo, sabemos que El se ha manifestado en otros lugares: en la tierra, cuando moró en la zarza ardiente (Ex. 3:4): “Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí.”; y en carne, en la encarnación de Jesucristo: “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.” (Fil. 2:5-8). El Espíritu Santo está en todas partes, pero también está en los creyentes: “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. ” (Juan 14:16, 17). Además El esta con los creyentes: “Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.” (Juan 16:7, 8). Dios está con nosotros, no importa donde estemos; El es omnipresente; El está presente en todo lugar! E. La Eternidad de Dios. Esto es una cosa que nunca ha sido comprendida por la mente humana: Dios no tuvo principio y no tiene fin. El es el Eterno. El es el único que es. No hay pasado, y no hay futuro en la eternidad. Dios es eterno; por tanto, no hay ni pasado ni futuro para con Dios. “Dije: Dios mío, no me cortes en la mitad de mis días; Por generación de generaciones son tus años. Desde el principio tú fundaste la tierra, Y los cielos son obra de tus manos. Ellos perecerán, mas tú permanecerás; Y todos ellos como una vestidura se envejecerán; Como un vestido los mudarás, y serán mudados; Pero tú eres el mismo, Y tus años no se acabarán.” (Sal. 102:24-27). Ver también Salmo 90:4. Alguien puede preguntar, “¿Cuál es la diferencia entre Génesis 1:1 y Juan 1:1?” Génesis 1:1 dice: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra.” Juan 1:1 dice: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.” ¿Son ambos “principios” el mismo? Si así fuese, entonces el Verbo, Jesucristo, tendría un principio! Ambos pasajes comienzan en el mismo punto, el principio; Génesis 1:1 comienza con el principio y mira hacia adelante hacia eternidad; mientras que Juan 1:1 comienza con el principio y mira hacia atrás en eternidad. Por lo tanto, el Verbo, la Palabra, el Señor Jesucristo, no tuvo principio. F. La Inmutabilidad de Dios. En otras palabras, esto significa la “invariabilidad o inmutabilidad de Dios.” Su Ser, actitudes y acciones son sin cambio ni variación; “Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos.” (Mal. 3:6); “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.” (Santiago 1:17); “Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento;” (Heb. 6:17). Para una discusión acerca del arrepentimiento de Dios, ver capitulo I, III, C, 3, b,. G. El amor de Dios. 1. Sus menciones. “El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. . . Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.” (I Juan 4:8-16). Esta es la definición de Dios. Hay muchos adjetivos definiendo a Dios, pero un nombre necesita un nombre. El amor de Dios nos llega por revelación. No viene por propio conocimiento de alguien. Solo desde la Palabra de Dios nos llega el conocimiento de que Dios es amor. Están aquellos que niegan la inspiración de las Escrituras, pero todavía dicen que Dios es amor. Si las Escrituras no son la Palabra de Dios, ¿como sabemos que Dios es amor? Uno puede buscar por el mundo y nunca va a encontrar un “Dios es amor” entre los paganos. Ellos tienen sus dioses e ídolos, pero un Dios que “es amor” es desconocido para ellos. La Biblia es la Palabra de Dios, y ella y solamente ella, nos dice que “Dios es amor.” 2. Sus objetos de amor. Si Dios es amor, entonces ese amor debe estar dirigido a alguien. Y así es, porque aprendemos de las Escrituras que los objetos de su amor son: a. Su Hijo. Dios ama a su Hijo más de lo que cualquier hombre pudiese haber amado a su propio hijo. “Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.” (Mat. 3:17). Ver también Mateo 17:5. El amor de Dios es un amor perfecto y trasciende todo limite: “Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.” (Juan 17:24). b. Los creyentes. Todos aquellos que creen en el Señor Jesucristo son objetos del amor de Dios. El manifiesta ese amor día tras día. “pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado, y habéis creído que yo salí de Dios.” (Juan 16:27). Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.” (Juan 17:23). c. Israel. Debemos tener cuidado de como hablamos de un judío. El es el objeto del amor de Dios, así como nosotros los cristianos lo somos: “Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.” (Jer. 31:3). d. Los pecadores. Dios nunca cambia en lo concerniente a su actitud hacia el pecado. Dios odia el pecado, pero ama el pecador. “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)” (Ef. 2:4, 5). “Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” (Rom. 5:6-8). 3. Las manifestaciones de su amor. a. Al dar su Hijo por los pecadores. “En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.” (I Juan 4:9). Ver también Juan 3:16; Romanos 5:6-8. El hombre no puede mirar al Calvario y decir, “Dios no me ama.” Un querido hombre dijo acerca del tiempo cuando su propio hijo estaba en los dolores de la muerte, que lo mas difícil que tuvo que hacer fue llegar a decir, “Hágase tu voluntad. Si quieres a mi hijo, lo puedes tener.” ¡Oh, entregar un hijo único! La humanidad da su hijos a Dios, pues El puede cuidarlos mejor de lo que un hombre podría. ¡Pero Dios dio su Hijo Único para pagar por los pecados de pecadores! Así es, nosotros podemos ver nuestros hijos en las fauces de la muerte, pero Dios vio sufrir a su Hijo como ningún hombre nunca lo hizo. El más querido hijo sobre la tierra es solo un extraño comparado con el amor de Dios hacia Su Hijo. Dios apunta hacia el calvario y dice, “¡Vean a mi Hijo! ¿Véanlo burlado, desfigurado y demolido?” Dios lo vio. Dios vio como los pecadores crucificaban su Hijo. Dios los podría haber borrado de la faz de la tierra, pero no lo hizo. Los clavos que atravesaban su Hijo atravesaban el corazón del Padre. Creo que nunca podremos entenderlo. “Porque de tal manera amo Dios al mundo, que ha dado...” El Padre lo entregó en manos de la Justicia, para pagar por nuestros pecados. Cada asesino debería pagar con su vida por su crimen. Jesús fue entregado para pagar por nuestros crímenes de pecado. b. Al darnos Vida y Posición en Cristo. Solo a los creyentes es dada una sagrada posición, en Cristo; allí es donde estamos, salvos, y sin condenación. “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.” (I Juan 3:2). “Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús” (Ef. 2:5,6). c. Al darnos el privilegio de ser llamados hijos de Dios. “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él.” (I Juan 3:1). d. Al corregirnos con disciplina. “Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos. Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos? Y aquéllos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero éste para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad. Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.” (Heb. 12: 6-11). Recuerda, el castigo del Señor es para nuestro beneficio, para nuestro provecho. Necesitamos castigo; debe haberlo en la vida de un cristiano; y lo recibimos de nuestro Padre que esta en los cielos. e. Al recordarnos como hijos en todas las circunstancias de la vida. ¿Hay amor más grande que el amor de un madre? La pregunta es hecha y es contestada en la Palabra de Dios. Escuchen lo que Dios dice: “¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre?” ¿Es posible que una madre pueda alguna vez dejar su hijo? La respuesta es, “Si, puede que lo haga.” En nuestros días tenemos informes de abandono de niños de parte de sus padres. Es una vergüenza que en nuestros países tengamos que tener leyes que comprometan a los padres a tener cuidado de sus hijos. De todos modos, esa es la naturaleza de la carne; esa es la naturaleza adámica, la naturaleza pecaminosa, naturaleza que conduce a padres a abandonar el fruto de sus vientres. Pero leamos el resto del versículo en la Palabra de Dios: “Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti.” (Is. 49:15). ¡Hay Alguien que nunca abandonará a Sus hijos! f. Al regocijarse ante el retorno de su hijo prodigo. Encontramos esa gran historia en Lucas 15:11-24. Esta es la historia de un hijo, no un pecador. Un pecador no es un hijo. Solamente un hijo es un hijo, y no puede dejar de serlo. Un hijo nació hijo para siempre. Pero aquí tenemos un hijo que cayó tan bajo que el testimonio que debería haber tenido estaba perdido. Recuerda, él era todavía un hijo, tanto cuando estaba comiendo comida de cerdos como cuando estaba en casa del Padre. La relación estaba en pie todavía, pero la comunión estaba quebrada. Tú puedes perder comunión, pero no puedes perder el vínculo de hijo. Repetía en su mente lo que le iba a decir al padre al retornar, pero no tuvo la oportunidad. El dijo, “he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo”; pero antes de que pudiese agregar, “hazme como uno de tus jornaleros,” el Padre, abrazando a su hijo, clamó a sus siervos, “Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado.” (Lucas 15:21-24). Sepa el hijo prodigo que si nació de lo alto es un hijo de Dios. Déjenle decidir “levantarse e ir” a su Padre. El Padre le espera con sus brazos abiertos listo para abrazar y besar a su hijo arrepentido. “Levántate y vuelve!” 4. Las formas del amor de Dios. a. En la bondad de Dios. (1) Manifestada en la creación. “Y vio Dios . . . que era bueno.” Esto es característico del primer capitulo de Génesis. Dios es bueno, y todas las cosas que creo y crea son buenas para el hombre. (2) Manifestada en Su cuidado por la Creación. “Los ojos de todos esperan en ti, Y tú les das su comida a su tiempo. Abres tu mano, Y colmas de bendición a todo ser viviente.” (Sal. 145:15, 16). (3) Manifestada en la placentera variedad de sus criaturas. ¿Por qué toda la belleza natural, sino para ser disfrutada por los ojos humanos? (4) Manifestada en el Don de Su Hijo. Esto prueba la bondad de Dios, demuestra que Dios es bueno. (5) Manifestada en la guía de pecadores al arrepentimiento. “¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?” (Rom. 2:4). b. En el cuidado amoroso de Dios. “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?” (Rom. 8:32). Puesto que Dios nos ha dado su mas grande don, Su Hijo, podemos estar seguros que juntamente con él nos dará todas las demás cosas. El Hijo es el Don, y las demás “cosas” las suplirá para llenar de gozo nuestras almas. c. En la Misericordia de Dios. “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.” (II Pedro 3:9). “Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad” (Ex. 34:6). Ver también Números 14:18. Cuantos de nosotros alabamos al Señor porque el Salvador nos dio “tiempo” para llegar a confiar en El para nuestra salvación? Oh, la misericordia de Dios que fue manifestada hacia nosotros, por ella fuimos habilitados para escuchar el Evangelio varias veces, mientras hay millones que nunca lo escucharon ni siquiera una vez! d. En la Paciencia de Dios. “Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús” (Rom. 15:5). Aquí observamos que la paciencia de Dios es un titulo divino, porque El es el Dios de la paciencia! Esto es claramente manifestado en: (1) Su trato con los pecadores: aquellos antes del diluvio. “los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua.” (I Pedro 3:20). El Señor demostró su paciencia por lo menos durante 100 años. Mientras preparaban el arca, el Evangelio era predicado y la gente era advertida. Su paciencia fue colmada, y finalmente las aguas se llevaron los incrédulos. Será lo mismo con la venida del Hijo del Hombre y Su revelación al fin de la tribulación. Todos aquellos que no sean hallados en el Arca, Jesucristo, serán derruidos. (2) Su trato con Israel. “Y aun con todo esto, estando ellos en tierra de sus enemigos, yo no los desecharé, ni los abominaré para consumirlos, invalidando mi pacto con ellos; porque yo Jehová soy su Dios. Antes me acordaré de ellos por el pacto antiguo, cuando los saqué de la tierra de Egipto a los ojos de las naciones, para ser su Dios. Yo Jehová.” (Lev. 26:44, 45). Israel hoy es impío, y con esto no queremos decir que Israel sea peor que cualquier otra nación, sino simplemente que esta sin Dios. Jehová ha enviado profetas a ellos, pero ellos los han apedreado. Dios envió aun a Su Hijo, y ellos le crucificaron. Ellos han sido desparramados hasta los confines de la tierra por eso. Por todo esto, Dios ha mostrado Su paciencia, y esa paciencia será recompensada, porque esa nación nacerá de nuevo en un día, y todo Israel (vivos y dignos al tiempo del regreso de Jesucristo) será salva! (3) Su trato con el mundo hoy. ¿Por qué Dios no arrasa con el mundo hoy? ¿Por qué les es permitido a los hombres blasfemar al Dios del cielo y a Su Hijo Jesucristo? La respuesta se halla en la paciencia de Dios. H. La Misericordia de Dios. 1. Así se menciona. "Porque Dios misericordioso es Jehová tu Dios; no te dejará, ni te destruirá, ni se olvidará del pacto que les juró a tus padres.” (Deut. 4:31). “Misericordioso y clemente es Jehová; Lento para la ira, y grande en misericordia. . . . Mas la misericordia de Jehová es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen, Y su justicia sobre los hijos de los hijos;” (Sal. 103:8, 17). “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),” (Ef. 2: 4-5). Ver también Salmos 130:7; 145:8; 136:1. 2. Así lo explicamos. Hay poca diferencia en el significado de misericordia y gracia. Misericordia, generalmente hablando, es usada en el Antiguo Testamento, y gracia en el Nuevo Testamento. La misericordia del Antiguo Testamento y el amor bondadoso del Nuevo Testamento van juntos. Alguien ha dicho que la misericordia es mostrada al desobediente, y el amor bondadoso es mostrado hacia el desobediente, pero ambos significan gracia. 3. Así se manifiesta. a. Perdonando al pecador. “habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; mas fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad.” (I Tim. 1:13). b. Quitando toda culpa y cargo. “No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, Ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados. Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, engrandeció su misericordia sobre los que le temen. Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.” (Sal. 103:10-12). c. Librándonos de peligros. “Vuélvete, oh Jehová, libra mi alma; Sálvame por tu misericordia.” (Sal. 6:4). d. Salvando los objetos de su interés y preocupación. Lucas 10:30-37 registra la parábola del Buen Samaritano. Luego de narrar esta parábola Jesús preguntó, “¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?” Y la respuesta fue: “El que usó de misericordia con él.” No puede haber dudas de que Jesucristo es el representado por aquel Buen Samaritano, y que El es el que salva, por Su misericordia, los objetos de Su interés y preocupación. I. La Gracia de Dios. 1. Así se menciona. “nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.” (Tito 3:5-7). "en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia,” (Ef. 1:7). “Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.” (I Pedro 5:10). Ver también I Corintios 6:1. 2. Así lo explicamos. Se ha dicho que la Gracia es algo que no se puede definir. La Gracia siempre fluye hacia abajo. Nosotros debemos amar a nuestros pares, o a alguien por encima de nuestros pares, o a veces a alguien por debajo de nuestros pares, pero miremos la vasta diferencia que hay entre Dios y nosotros; no puede haber comparación. La Gracia de Dios hacia nosotros es favor sin merito alguno de nuestra parte. 3. Así se manifiesta. a. Como esa Gracia que justifica. Mas bien, la gracia declara justo al creyente: “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, ” (Rom. 3:23, 24). b. Como esa Gracia que nos adjudica Justicia. Esto significa que por un acto de la Gracia de Dios, la Justicia de Dios es puesta a cuenta del pecador creyente, “Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda; mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.” (Rom. 4: 4, 5). c. Como esa Gracia que imparte Nueva Naturaleza. “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.” (Ef. 2:8-10). d. Como esa Gracia que Salva. ¿Por qué Dios debería salvarnos? La única respuesta es Gracia! “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;” (Ef. 2:8). e. Como esa Gracia que Instruye. “Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, ” (Tito 2: 11, 12). J. La Fidelidad de Dios. La infidelidad es el más grande pecado de estos días. Eso es verdad en cada ámbito de la vida, en negocios, en la iglesia, o en cuestiones de estado. Pero tenemos un Dios que es fiel en todo tiempo, bajo cualquier circunstancia. La Palabra sostiene la Fidelidad de Dios de la manera siguiente: 1. En sus citas. Muchos pasajes escriturales proclaman la Fidelidad de Dios: “Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones; ” (Deut. 7:9); “Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor.” (I Cor. 1:9); “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.” (I Cor. 10:13). Ver también Deuteronomio 32:4; I Tesalonicenses 5:24; II Tesalonicenses 3:3; I Juan 1:9. 2. Explicación. El significado de “fidelidad” es permanecer, sostener, apoyar, aguantar. Dios es nuestro apoyo; El es sobre quien podemos apoyarnos; cuando vacilamos, El es nuestro firme apoyo, ¡en todo tiempo! 3. Manifestación. ¿Cómo Dios nos prueba su Fidelidad? a. Guardando Sus Promesas. “Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió... porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. Porque aún un poquito, Y el que ha de venir vendrá, y no tardará.” (Heb. 10: 23, 36, 37). La promesa del hijo nacido de madre virgen en Isaías 7:14 se cumplió en Lucas 1:26-38 y 2:7; la promesa de Dios a Abraham en Génesis 15:13, que su simiente iría a Egipto y estaría allá por 400 anos, se cumplió en Éxodo 12:41. Ver también: Deuteronomio 7:9; I Reyes 8:23, 24, 56. b. Preservando su Pueblo. Observe Lamentaciones 3:22, 23 junto a Jeremías 51:5 que cuando el pueblo llega a ser el pueblo de Dios, ellos son suyos para siempre. Eso es porque Dios es Fiel: “Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.” (Lam. 3:22, 23); “Porque Israel y Judá no han enviudado de su Dios, Jehová de los ejércitos, aunque su tierra fue llena de pecado contra el Santo de Israel.” (Jer. 51:5). También otras Escrituras sostienen la Fidelidad de Dios preservando Su pueblo: “De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien.” (I Pedro 4:19). Ver también Salmo 89:20-26; II Timoteo 2:13. c. Disciplinando sus Hijos. Dios es fiel en aplicar las “disciplinas” que El ha prometido para sus caprichosos hijos: “Conozco, oh Jehová, que tus juicios son justos, Y que conforme a tu fidelidad me afligiste.” (Sal. 119:75). Es necesaria una corrección cuando desobedecemos a nuestro Señor, y ciertamente siempre podemos contar con la Fidelidad de Dios al respecto. “Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo.” (Heb. 12:6). d. Perdonando nuestros Pecados. “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” (I Juan 1:9). e. Respondiendo nuestras oraciones. ¿Cómo podremos saber que nuestras oraciones serán respondidas? Dios nos manda a dirigirnos a El en oración sin cesar. ¿Cómo podemos saber que eso redundará en algo bueno? Sabemos que Dios responde nuestras oraciones, porque la Fidelidad de Dios garantiza que Sus oídos siempre estarán abiertos al clamor de Sus hijos: “Oh Jehová, oye mi oración, escucha mis ruegos; Respóndeme por tu verdad, por tu justicia.” (Sal. 143:1). 4. Aplicaciones. a. Nos preservará de angustias. b. Estará pendiente de nuestro murmullo. c. Incrementará nuestra confianza en Dios. K. La Santidad de Dios. Aunque mencionamos la Santidad de Dios en último lugar en la lista de los atributos de Dios, nunca olvidemos que no es el menor de todos. Consideremos lo siguiente: 1. Santidad natural. Este es llamado el atributo fundamental, y es un atributo por el cual Dios quiere que Su pueblo lo recuerde. Algunos estudiosos bíblicos declaran que este es el más importante de todos los atributos de Dios. Y sabemos porque ellos hacen tal declaración. Es porque la Santidad es la mencionada mas a menudo en las Escrituras. Dios es llamado Santo más veces en las Escrituras, y Su Santidad es mencionada más que su poder. Santidad es ciertamente el “atributo de los atributos.” Cuando no pensamos en la Santidad de Dios, pensamos livianamente del pecado. Estamos viviendo en el día del compromiso, cuando las personas sostienen “puntos de vista livianos.” Es difícil encontrar gente que considere su condición de perdidos y el riesgo del infierno que tienen por delante. Ellos piensan livianamente de la salvación, porque ellos tienen un punto de vista liviano de la santidad de Dios: “¿Quién como tú, oh Jehová, entre los dioses? ¿Quién como tú, magnífico en santidad, Terrible en maravillosas hazañas, hacedor de prodigios?” (Ex. 15:11); “Porque yo soy Jehová vuestro Dios; vosotros por tanto os santificaréis, y seréis santos, porque yo soy santo; así que no contaminéis vuestras personas con ningún animal que se arrastre sobre la tierra. Porque yo soy Jehová, que os hago subir de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios: seréis, pues, santos, porque yo soy santo.” (Lev. 11: 44, 45); “Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria.” (Is. 6:2, 3); “Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.” (Is. 57:15); “Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros.” (Juan 17:11); “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.” (Ef. 4:30). Ver también Levítico 19:1, 2; Josué 24:19; Salmos 22:1-3; 99:5,9; I Pedro 1:15, 16. 2. Aspectos de Santidad. Hablamos de los aspectos de los cuales Su Santidad se compone. a. Pureza. (1) Cita bíblica. “Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él.” (I Juan 1:5). (2) Su explicación. En El esta la luz. En El no hay tinieblas en absoluto. La Luz es siempre pura. No existe algo como luz sucia, ni nadie puede hacer luz sucia. Dios es Luz, pura, libre de impurezas. Hay dos fases en la pureza: la pasiva, libre de toda impureza; y la activa, algo puro en si. Dios en Su Santidad es puro: libre de todo lo que contamina, y puro en esencia. b. Rectitud. Ese es otro elemento de la Santidad. (1) Cita bíblica. “El es la Roca, cuya obra es perfecta, Porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; Es justo y recto.” (Deut. 32:4). “Justo eres tú, oh Jehová, para que yo dispute contigo; sin embargo, alegaré mi causa ante ti. ¿Por qué es prosperado el camino de los impíos, y tienen bien todos los que se portan deslealmente?” (Jer. 12:1); “Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste.” (Juan 17:25). (2) Su explicación. La fórmula de la Justicia se encuentra en Ezequiel 18:5, 9: “Y el hombre que fuere justo, e hiciere según el derecho y la justicia...” eso es, hacer cosas rectas, de manera correcta, “éste es justo; éste vivirá, dice Jehová el Señor.” Dios es siempre Justo y recto. El posee un carácter por el cual El hace todas las cosas de manera recta. La Justicia siempre requiere que sea recto en carácter. Dios nunca pide algo que no sea recto. Y Dios nunca manda aquello que nos hará hacer algo malo. c. Justicia. (1) Cita bíblica. “Jehová en medio de ella es justo, no hará iniquidad; de mañana sacará a luz su juicio, nunca faltará; pero el perverso no conoce la vergüenza.” (Zof. 3:5). Ver también Deuteronomio 32:4. (2) Su explicación. Las palabras hebreas y griegas para Justicia significan lo mismo. Justicia es la demanda legislativa de Dios, la demanda de su Santidad. Justicia es Santidad judicial, tal acto judicial de Dios que demanda la penalidad para aquellos que no se hayan ajustado a los rectos mandamientos de Dios. La Justicia, la santidad judicial, gobierna a aquellos que son juzgados, y eso trae la ejecución de aquellos que no han cumplido las leyes de Dios. La Justicia es el medio Ejecutor de aquellos que violaron los santos mandamientos de Dios. La justicia de los hombres es a veces errónea, pero la justicia de Dios es siempre recta, verdadera santidad! d. Verdad de Dios. (1) Cita bíblica. “Encamíname en tu verdad, y enséñame, Porque tú eres el Dios de mi salvación; En ti he esperado todo el día. . . . Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, Para los que guardan su pacto y sus testimonios.” (Sal. 25:5, 10); “Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?” (Num. 23:19); “en la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos,” (Tito 1:2). Ver también las siguientes Escrituras: Deuteronomio 32:4; Salmos 31:5; 86:15. (2) Su explicación. Lo que Dios ha revelado al hombre en su Palabra es verdad eterna. Dios nunca se contradice a si mismo. Una porción de su Palabra nunca contradice otra. ¿Acaso no nos alegra que la Palabra de Dios no se envuelve en las teorías muertas del pasado? ¡Ciertamente! No desmayemos porque la Biblia no concuerde con algunas teorías modernas de estos días concernientes a la creación, al hombre, etc. El hombre no sabe nada aparte de la Palabra de Dios. Algo aparte de la revelación de Dios es mera suposición. 3. Manifestaciones de la Santidad de Dios. a. Por Sus Obras. Todo lo que Dios ha creado y hecho es perfecto, santo. Dios no creó el pecado. Dios no creó la naturaleza pecaminosa la cual está en el hombre inconverso. Dios creó al hombre, quien luego pecó. El hombre, por pecar, ha pasado a todos los hombres esa perversa naturaleza, esa naturaleza adánica, o como la llamamos nosotros, esa naturaleza “pecaminosa”. Si, Dios creó a un hombre que era capaz de pecar. Si hubiera creado un hombre que no hubiera podido pecar, entonces habría hecho una máquina en vez de un ser con libre voluntad. Si Dios hubiera creado un hombre que no pudiese pecar y aun así no fuese una máquina, el hombre no sólo sería como Dios, sino que además sería Dios mismo. Dios no creó un Dios. El hombre es inferior a Dios. Dios no puede pecar; esa es Su Naturaleza. El hombre sería Dios si no pudiese haber pecado. b. Por Sus Leyes. Todas las leyes son rectas, son verdad. No hay ni siquiera un simple error en el conjunto de las Leyes de Dios. Esas Leyes de Dios manifiestan la Santidad de Dios. c. Por su odio al pecado. Conoce usted una razón de por qué los cristianos son hoy tolerantes hacia los pecados de otros cristianos, o hacia los pecados de los inconversos? Es porque ellos no odian el pecado como Dios lo odia. A menudo decimos que Dios odia el pecado, pero que él no odia al pecador. Eso no es enteramente cierto. “Los insensatos no estarán delante de tus ojos; Aborreces a todos los que hacen iniquidad.” (Sal. 5:5). Esto puede llegar a ser una revelación para algunos de nosotros. Dios aborrece al pecador a causa de su pecado, y no por causa de si mismo. Dios aborrece al pecador, pero también lo ama, porque Dios sabe que el hombre puede llegar a ejercer santidad, aun pese a haber sido arruinado por el pecado. ¿Por qué Dios inculpa al pecador? ¡Por causa de los pecados del pecador! Dios odia el pecado, no importa donde sea encontrado, ya sea en la vida de un pecador no regenerado, ¡o en la vida de un creyente! La actitud y la conducta de Dios hacia el pecado revelan la santidad de Dios. d. Por su amor a la rectitud. Dios ama la rectitud tanto como odia el pecado: “tú oirás desde el cielo y actuarás, y juzgarás a tus siervos, condenando al impío y haciendo recaer su proceder sobre su cabeza, y justificando al justo para darle conforme a su justicia.” (I Reyes 8:32); “Has amado la justicia, y aborrecido la maldad, Por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, Con óleo de alegría más que a tus compañeros.... Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún.” (Heb. 1:9; 6:10). e. Por Su Justificación para el pecador creyente. Si el hombre ostentara sus “derechos,” el estaría en el infierno; pero es la misericordia y la gracia de Dios que le ofrecen el plan de salvación, el cual si lo recibe, declara al pecador creyente como justificado ante Dios: “a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.” (Rom. 3:25, 26). f. Por Su Cuidado de Sus Santos, “Jehová es el que hace justicia Y derecho a todos los que padecen violencia.” (Sal. 103:6). “Mucho me han angustiado desde mi juventud, Puede decir ahora Israel; Mucho me han angustiado desde mi juventud; Mas no prevalecieron contra mí. Sobre mis espaldas araron los aradores; Hicieron largos surcos. Jehová es justo; Cortó las coyundas de los impíos.” (Sal. 129:1-4). Ver también las siguientes Escrituras: Salmos 98:1-3; 145:15-19; II Timoteo 1:6-9. g. Por Su Cruz. “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Sal. 22:1). Podemos captar solo un vistazo de la cruz leyendo el versículo citado y los restantes textos del Salmo 22. Este Salmo es, por supuesto, profético, y anunciaba unos 10 siglos antes como Cristo sufriría y moriría en la Cruz del Calvario. La muerte de Cristo es una perfecta manifestación de la santidad de Dios. Alguien, sin duda, preguntará cómo puede ser esto. Sabemos que Dios odia el pecado; por lo tanto, cuando su Hijo fue hecho “pecado por nosotros, pese a no haber conocido pecado,” la actitud de Dios hacia el pecado no varió. Dios odiaba el pecado como siempre lo hizo, aun cuando su Hijo fue hecho pecado por nosotros. Ni su propio Hijo le hizo cambiar su punto de vista en absoluto. Jesús, por lo tanto, a causa del pecado llego a ser desamparado por el Padre. Jesús nunca llegó a ser un pecador, sino que él fue hecho pecado. Y como Dios odia el pecado (“Jehová quiso quebrantarlo, Is. 53: l0a), Dios abandonó Su Hijo, porque Dios siempre abandona el pecado. La Santidad de Dios no cambia. V. La Paternidad de Dios Dios es llamado el Padre a causa de la asociación con él. Popularmente el término "Padre" es propio del cristianismo. No hay tal cosa como Dios siendo un Padre en el paganismo, esto solo puede ser hallado en el cristianismo. Hoy existen muchas falacias concernientes a la Paternidad de Dio s. La enseñanza de la Paternidad de Dios y la hermandad de los hombres no es nada más que Universalismo, que enseña que nadie será enviado al infierno. Los Universalistas razonan que Dios no enviará a ninguno de sus hijos al infierno, y eso es cierto, pero no todos los hombres son hijos de Dios. Las Escrituras que los universalistas usan para predicar que Dios es el Padre de toda la humanidad es Efesios 4:6: “un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos.” Pero esto se refiere, en este contexto, a todos los cristianos, todos los creyentes, no a los inconversos ni a los no regenerados. A. En la enseñanza del Antiguo Testamento. “Pero tú eres nuestro padre, si bien Abraham nos ignora, e Israel no nos conoce; tú, oh Jehová, eres nuestro padre; nuestro Redentor perpetuo es tu nombre... Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros.” (Is. 63:16; 64:8). Dios es mencionado en el Antiguo Testamento como un Padre, pero no como Padre de un individuo. Más bien se lo considera como el Padre de la nación de Israel. No podemos encontrar en el Antiguo Testamento un texto que hable de Dios como Padre de un pecador renacido. B. En la enseñanza del Nuevo Testamento. El Señor Jesús es el único que presenta a Dios como Padre de individuos. El es el primero en reconocer que Dios es el Padre de cada cristiano por separado. Las siguientes Escrituras presentan ese concepto: “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.” (Juan 1:14); “Y por esta causa los judíos perseguían a Jesús, y procuraban matarle, porque hacía estas cosas en el día de reposo. Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo. Por esto los judíos aun más procuraban matarle, porque no sólo quebrantaba el día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios.” (Juan 5:16-18); “Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. Yo y el Padre uno somos. Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle. Jesús les respondió: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis? Le respondieron los judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios.” (Juan 10:29-33); “Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído.” (Juan 11:41). 1. Dios es el Padre de nuestro Señor Jesucristo. La expresión que usamos, “La Paternidad de Dios,” no significa que Dios vivió por un tiempo y luego engendró al Hijo. Recuerda que Dios es el Padre Eterno, y para ser eterno Padre, el debe tener un Hijo Eterno. El término “Hijo” en la Escritura no siempre significa hijo por generación; también puede significar un hijo por relación. Observemos algunas Escrituras en el Antiguo Testamento: “Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.” (Is. 7:14); y: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.” (Is. 9:6). Note en Is.7:14 que el hijo es nacido; en Is.9:6 el Hijo es dado. Si, el niño en Belén fue nacido, pero esa vida fue el Hijo que había sido por siempre. El bebe tuvo un principio; el Hijo no tuvo principio. El ha existido siempre, desde la Eternidad, con el Padre. De modo que, Cristo es el Hijo, no por generación (o por nacimiento), sino por relacionamiento. El está relacionado con el Padre y con el Espíritu Santo; juntos se relacionan uno con el otro, y juntos componen la Deidad; Dios nunca podría ser Dios sin que todos los miembros de la Deidad estuviesen presentes desde la Eternidad y a través de la Eternidad. En función de que Dios se hiciera carne, debía nacer como cualquier otro hombre; y se manifestó a si mismo como el Hijo que fue concebido por el poder del Espíritu Santo: “Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.” (Lucas 1:35); “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley,” (Gal. 4:4). a. El Padre reconoció a Jesús como su Único Hijo. “Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.” (Mat. 3:17); Y vino una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado; a él oíd.” (Lucas 9:35). b. El Hijo reconoció al Padre como su Único Padre. “Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.” (Mat. 11:27); “Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí,” (Lucas 22:29); “Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti;” (Juan 17:1). c. Los hombres reconocieran a Jesús como el Hijo único de Dios. “Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.” (Mat. 16:16); “Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente....Respondió Natanael y le dijo: Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel.” (Juan 1:34, 49). d. Demonios reconocieron a Jesús como Hijo de Dios. “Y clamaron diciendo: ¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?” (Mat. 8:29). 2. Dios es el Padre de los creyentes en el Señor Jesucristo. “un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos.” (Ef. 4:6). Queda claro enfáticamente en las Escrituras que Dios no es el Padre de toda la humanidad. El es solamente el Padre de los hijos nacidos de nuevo de Dios. Todos los seres humanos son criaturas de Dios, pero no todos son hijos de Dios. El hombre es una criatura de Dios por creación; y llega a ser un hijo por regeneración: “Gracia y paz os sean multiplicadas, en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús. . . por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia;” (II Pedro 1:2, 4). No puede haber relación como hijos de Dios sin el nuevo nacimiento espiritual. Un hijo tiene, siempre, la naturaleza de su Padre. El hombre, que es nacido de Adán, tiene la naturaleza de Adán, la cual es corrupta, pervertida, pecaminosa. Y el Padre de la naturaleza pecaminosa de Adán es Satanás. De modo que, la naturaleza de nuestro padre Adán es la misma naturaleza del padre de Adán (Satanás); por lo tanto, nuestra naturaleza es la misma de Satanás. Todos los pecadores no regenerados tienen a Satanás como su padre: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.” (Juan 8:44). Resumiéndolo, si Satanás es el padre de los no salvos por el nacimiento natural, debemos llegar a tener un nacimiento sobrenatural para que Dios llegue a ser nuestro Padre! Dios no tiene comunión con alguien que es de Adán, porque lo heredado de Adán es de condición y naturaleza pecaminosa. Dios solo tiene que ver con Su Hijo. El mundo está dividido en 2 grupos; de hecho, solamente hay 2 hombres que Dios reconoce: Adán y Cristo; por eso, los pecadores están divididos por su identidad con estos 2 hombres. Los todavía no salvos están identificados con Adán; los salvos están identificados con Cristo. Todos los hombres están identificados por el nacimiento natural con Adán; los hombres nacidos de nuevo están identificados por el nuevo nacimiento sobrenatural en Cristo. Los hombres no salvos pueden llamar a Dios solo “Dios.” Lo hombres no salvos no pueden llamar a Dios “Padre.” Solamente los hijos de Dios pueden llamar a Dios “Padre.” Cuando el Señor Jesús estaba colgando del madero de la cruz, El clamo, “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” Notemos que Cristo no clamó, “Padre mío, Padre mío” sino “Dios mío, Dios mío.” ¿Por qué? ¿Por qué no le llamó a Dios “Padre”? Porque El estaba tomando el lugar del pecador en la muerte de cruz, estaba muriendo el Justo por los injustos. Y como El estaba tomando el lugar de los pecadores (un pecador no puede llamar a Dios “Padre,” sino solamente “Dios”), El solo pudo llamarle a Dios, “Dios.” ¿Donde estamos ahora nosotros? ¿Donde esta usted? ¿En Adán o en Cristo? “Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.” (I Cor. 15:22). Fuente:bbnradio.org
Hola! III. La obra del Espíritu Santo. A. En el Antiguo Testamento. Alguien ha dicho que el Espíritu Santo es mencionado 88 veces en el Antiguo Testamento. Sin embargo, la enseñanza de Espíritu Santo no es tan clara en el Antiguo Testamento como lo es en el Nuevo Testamento. 1. Sus manifestaciones. a. Viniendo sobre los hombres. “y alzando sus ojos, vio a Israel alojado por sus tribus; y el Espíritu de Dios vino sobre él.” (Num. 24:2). “Y el Espíritu de Jehová vino sobre Jefté; y pasó por Galaad y Manasés, y de allí pasó a Mizpa de Galaad, y de Mizpa de Galaad pasó a los hijos de Amón.” (Jueces. 11:29). Ver también Jueces 3:10; 14:6. b. Como vestiduras de hombres. “Entonces el Espíritu de Jehová vino sobre Gedeón (lo revistió), y cuando éste tocó el cuerno, los abiezeritas se reunieron con él.” (Jue. 6:34). Ver también II Crónicas 24:20. c. Como derramado sobre los hombres. “Sobre la tierra de mi pueblo subirán espinos y cardos, y aun sobre todas las casas en que hay alegría en la ciudad de alegría. . . hasta que sobre nosotros sea derramado el Espíritu de lo alto, y el desierto se convierta en campo fértil, y el campo fértil sea estimado por bosque.” (Is. 32: 13, 15). d. Como llenando hombres. “y lo he llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría y en inteligencia, en ciencia y en todo arte, ” (Ex. 31:3). Ver también Miqueas 3:8. e. Como reposando sobre hombres. “Entonces Jehová descendió en la nube, y le habló; y tomó del espíritu que estaba en él, y lo puso en los setenta varones ancianos; y cuando posó sobre ellos el espíritu, profetizaron, y no cesaron.” (Num. 11:25). Ver también Números 11:26; Isaías 11:2. El Espíritu Santo nunca es representado como morando entonces en el creyente. El Espíritu Santo los llenaba, pero nunca hacia su morada en ellos. Ningún santo del Antiguo Testamento fue jamás bautizado con el Espíritu Santo. Ese bautismo inicial vino en Pentecostés de Hechos 2, cincuenta días después que Cristo se había levantado de entre los muertos. 2. Su ministración. a. En relación a la creación. (1) Generación. (a) De los cielos y de la tierra. “Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, Y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca. El junta como montón las aguas del mar; El pone en depósitos los abismos. Tema a Jehová toda la tierra; Teman delante de él todos los habitantes del mundo. Porque él dijo, y fue hecho; El mandó, y existió.” (Sal. 33:6-9). Ver también Job 26:13. (b) De los animales. “¡Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría; La tierra está llena de tus beneficios . . . Envías tu Espíritu, son creados, Y renuevas la faz de la tierra.” (Sal. 104: 24, 30). (c) Del hombre. “El espíritu de Dios me hizo, Y el soplo del Omnipotente me dio vida.” (Job 33:4). Ver también Génesis 1:26, 27; 2:7. (2) Regeneración. (a) De la tierra. “y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.” (Gen. 1:2b). (b) Del hombre caído. “Y me dijo: Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y di al espíritu: Así ha dicho Jehová el Señor: Espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos, y vivirán. Y profeticé como me había mandado, y entró espíritu en ellos, y vivieron, y estuvieron sobre sus pies; un ejército grande en extremo.” (Ezeq. 37:9, 10). Ver también Isaías 55:3. (3) Preservación. “Envías tu Espíritu, son creados, Y renuevas la faz de la tierra.” (Sal.104:30). b. En relación a Satanás. Desde el principio el Espíritu Santo ha sido el antagonista de Satanás. “Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años.” (Gen. 6:3). c. En relación a Israel. (1) Sus padres (Abraham, Isaac, y Jacob etc.). “y dijo Faraón a sus siervos: ¿Acaso hallaremos a otro hombre como éste, en quien esté el espíritu de Dios?” (Gen. 41:38). (2) Sus fundadores (Moisés y sus ayudantes). “Entonces Jehová dijo a Moisés: Reúneme setenta varones de los ancianos de Israel, que tú sabes que son ancianos del pueblo y sus principales; y tráelos a la puerta del tabernáculo de reunión, y esperen allí contigo. Y yo descenderé y hablaré allí contigo, y tomaré del espíritu que está en ti, y pondré en ellos; y llevarán contigo la carga del pueblo, y no la llevarás tú solo.” (Num.11:16, 17). Ver también Números 27:18, 19; Deuteronomio 34:9; Nehemías 9:20. (3) Sus Jueces. “Y el Espíritu de Jehová vino sobre él, y juzgó a Israel, y salió a batalla” (Jue. 3: l0a). (4) Sus reyes. Saul: “Al oír Saúl estas palabras, el Espíritu de Dios vino sobre él con poder; y él se encendió en ira en gran manera.” (I Sam.11:6). Ver también I Samuel 6:14. David: “Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de sus hermanos; y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David. Se levantó luego Samuel, y se volvió a Ramá.” (I Sam.16:1:3). Ver también Salmos 51:11, 12; 143:10. (5) Sus sacerdotes. “Entonces el Espíritu de Dios vino sobre Zacarías, hijo del sacerdote Joiada; y puesto en pie, donde estaba más alto que el pueblo, les dijo: ” (II Cron. 24:20a). (6) Sus profetas. “pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros; vino, por tanto, gran enojo de parte de Jehová de los ejércitos.” (Zac. 7:12). Ver también Nehemías 9:30; Ezequiel 2:2; Daniel 5:1-14; Miqueas 3:8. (7) Su santuario. (a) El Tabernáculo. Nada fue dejado a la sabiduría humana; no fue hecho por la habilidad humana. “y lo ha llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría, en inteligencia, en ciencia y en todo arte, ” (Ex. 35:31). Ver también Éxodo 28:3; 31:1-5. (b) El Templo, “Y David dio a Salomón su hijo el plano del pórtico del templo y sus casas, sus tesorerías, sus aposentos, sus cámaras y la casa del propiciatorio. Asimismo el plano de todas las cosas que tenía en mente para los atrios de la casa de Jehová, para todas las cámaras alrededor, para las tesorerías de la casa de Dios, y para las tesorerías de las cosas santificadas.” (I Cron.28:11, 12). d. En relación al Mesías. “El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados;” (Is. 61:1, 2). Ver también Isaías 11:2. e. En relación al milenio. “Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días.” (Joel 2:28, 29). “y después” significa después de la restauración de Israel. Ver también Ezequiel 36:25-28 37:14. f. En relación a la inspiración. “Estas son las palabras postreras de David. Dijo David hijo de Isaí, Dijo aquel varón que fue levantado en alto, El ungido del Dios de Jacob, El dulce cantor de Israel: El Espíritu de Jehová ha hablado por mí, Y su palabra ha estado en mi lengua.” (II Sam. 23:1, 2). Ver también Números 24:2; Hechos 1:16; 4:25; I Pedro 1:10-12; II Pedro 1:21; II Timoteo 3:16, 17. B. En el Nuevo Testamento. 1. El Espíritu Santo y Cristo. a. En referencia a su obra en la antigua dispensación. (1) En la predicación. “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados, los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua.” (I Pedro 3:18-20), Este pasaje de las Escrituras ha sido usado por distintas sectas, para enseñar que Dios da al hombre una segunda oportunidad después de la muerte. Ellos interpretan esta porción de las Escrituras como entendiendo que Cristo, entre su crucifixión y su resurrección, fue al Hades y ofreció salvación a los muertos impíos. Si ellos entonces creían en El, ellos serian salvos. Sabemos que ese enfoque no es verdadero, porque, “está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, ” (Heb. 9:27). No hay una segunda oportunidad. La correcta interpretación es que Cristo, por el Espíritu Santo en Noe, predico el evangelio a las personas, avisándoles acerca del juicio sobre el mundo. Ellos rechazaron el mensaje; ellos murieron en el diluvio; por eso, sus espíritus están ahora esperando por la resurrección y el juicio. (2) En Profecía. “Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos.” (I Pedro1:10, 11). (3) En Tipos. El Tabernáculo es un tipo de Cristo. Todo en él revela al Salvador, y fue el Espíritu Santo quien capacitó a los hombres para edificar el Tabernáculo. “Mira, yo he llamado por nombre a Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá; y lo he llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría y en inteligencia, en ciencia y en todo arte, para inventar diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce, y en artificio de piedras para engastarlas, y en artificio de madera; para trabajar en toda clase de labor. Y he aquí que yo he puesto con él a Aholiab hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan; y he puesto sabiduría en el ánimo de todo sabio de corazón, para que hagan todo lo que te he mandado;” (Ex. 31:2-6). b. Referencias a Su Obra en Su manifestación terrenal. (1) El nacimiento de Cristo. “Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.” (Lucas 1:35). Nunca en las Escrituras encontramos que Jesús es declarado ser Hijo del Espíritu. El Santo Ser era Hijo de Dios. (2) El Bautismo de Cristo. “Aconteció que cuando todo el pueblo se bautizaba, también Jesús fue bautizado; y orando, el cielo se abrió, y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia.” (Lucas 3:21, 22). Ver también Marcos 1:10, 11; Juan 1:32, 34. (3) La tentación de Cristo. “Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto” (Lucas 4:1, 2a). Ver también Mateo 4:1; Marcos 1:12. (4) El ungimiento de Cristo. “cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.” (Hechos 10:38). Ver también Lucas 4:16-21. (5) La enseñanza de Cristo. “Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla; pues Dios no da el Espíritu por medida.” (Juan 3:34). (6) Los milagros de Cristo. “Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios.” (Mat. 12:28). (7) La Vida de Cristo. “Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto” (Lucas 4:1). Ver también Lucas 10:21; Hebreos 9:14. (8) La muerte de Cristo. “¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo? ” (Heb. 9:14). (9) La resurrección de Cristo. “Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.” (Rom. 8:11). (10) Los mandamientos de Cristo previos a su ascensión. Lucas nos dice lo que escribió en su primer libro: “En el primer tratado, oh Teófilo, hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar, hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido; ” (Hechos 1:1,2). Ver también Hechos 1:8. c. En referencia a su obra durante este tiempo. (1) El glorifica a Cristo. “El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.” (Juan 16:14). (2) El testifica de Cristo. “El Dios de nuestros padres levantó a Jesús, a quien vosotros matasteis colgándole en un madero. A éste, Dios ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados. Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen.” (Hechos 5:30-32). (3) El entrona a Cristo. “Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo.” (I Cor. 12:3). 2. El Espíritu Santo y la Palabra. a. Convicción. “Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.” (Juan 16:8-11). (1) De pecado. No es el trabajo del Espíritu Santo convencer al mundo de asesinato, adulterio, etc; la ley del país hace eso. El Espíritu Santo convence al mundo de incredulidad: “De pecado, por cuanto no creen en mí; ” (Juan 16:9). Muchas veces tomamos la palabra “convencer” en el sentido de sentirse culpable; pero ese no es su significado aquí. El pecador ya ha sido hallado culpable de pecado— incredulidad — ya sea que lo sienta o no. Si, el pecador ya ha sido convicto, condenado, y espera ser sentenciado. “El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios...la ira de Dios está sobre él.” (Juan 3:18, 36c). El Gran Trono Blanco no será el lugar para determinar la culpabilidad del pecador, sino el lugar para sentenciarlo al grado de castigo que merece. (2) De Justicia. ¿De qué manera el Espíritu Convence al mundo de justicia? El Espíritu Santo no convence al mundo de justicia por la que este tiene, sino que convence al mundo apuntando a donde la justicia está: en Cristo: “Por cuanto voy al Padre” (Juan 16:10). (3) De juicio. Si el mundo rechaza a Cristo, nada le queda sino el juicio. “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” (Hechos 4:12). La concepción del mundo respecto al juicio futuro es confusa. El hombre tiene una falsa idea tras otra. Pero más allá, estas creencias universales, aunque equivocadas, son prueba suficiente de cuando el hombre deba dar cuenta de sí mismo ante Dios. La Biblia es la única fuente segura del Juicio del Gran Trono Blanco. b. Regeneración. “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” (II Cor. 5:17). Ver también Juan 3:5. El hombre puede bajar la medida, pensando que puede llegar a ser hijo de Dios de otra manera, pero Dios no lo avala. El todavía requiere que debes nacer de nuevo. c. Refrenando la maldad en el mundo “ Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio.” (II Tes. 2:7). La iniquidad total uno de estos días será encabezada por un solo hombre, el anticristo. Pero todavía hay una persona en el mundo que impide la manifestación completa del pecado; y esa persona es el Espíritu Santo. Durante la gran tribulación, cuando el anticristo sea revelado, el Espíritu Santo dará un paso al costado, quitando su mano que detenía la manifestación del hombre de pecado, permitiendo que él lleve al mundo a la más completa degradación. 3. El Espíritu Santo y la iglesia. Ver Efesios 1:22, 23; 2:12-16; 3:4-16. a. El Espíritu Santo constituye la iglesia. El bautismo del Espíritu Santo es la operación por la cual la iglesia es constituida. “Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.” (I Cor. 12:13). Hay 7 referencias al Bautismo del Espíritu Santo. Cinco son proféticas (Mat. 3:11; Mar.1:8; Lucas 3:16; Juan 1:33; Hechos 1:5); una histórica (Hechos 11:16); y una didáctica (I Cor. 12:13). En las 5 referencias proféticas, encontramos que 2 se refieren al bautismo con Espíritu Santo y fuego. El bautismo del Espíritu Santo y el de fuego, no son lo mismo. El bautismo del Espíritu Santo habla de la formación de la iglesia, mientras que el bautismo de fuego habla de juicio. Mateo 3:11 y Lucas 3:16 son esos pasajes que hablan de bautismo de fuego. Las 5 referencias proféticas apuntan al futuro; el pasaje histórico mira hacia atrás; por tanto, el bautismo del Espíritu vino entre ambos. Eso es Pentecostés El bautismo del Espíritu Santo no fue esa envestidura de poder que capacitó a los apóstoles para hacer milagros, porque ellos hicieron milagros antes de ser bautizados por el Espíritu. La iglesia es un organismo, no una organización, y el bautismo del Espíritu Santo es ese acto de Dios por el cual une a los creyentes en ese organismo. Dondequiera que las palabras “bautismo del Espíritu” son usadas, son siempre aplicadas colectivamente, a un grupo, nunca a un individuo. ¿Cuándo fuimos nosotros y los corintios (I Cor. 12:13) bautizados con el Espíritu? En Pentecostés, una vez para siempre. Cuando uno recibe a Cristo, es sellado en Cristo con el Espíritu. “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, ” (Ef. 1:13). Y recibe el bautismo del Espíritu Santo en ese mismo momento. En cuanto a Dios le concierne, hubo un solo Calvario, y hubo un solo Pentecostés. El pecador, de todos modos, se debe apropiar del calvario por fe, y debe reconocer Pentecostés por fe, para hacer de ambos una realidad para su propia alma. Esto toma lugar inmediatamente al aceptar al Señor Jesucristo como Salvador. Nos gustaría dar una explicación del siguiente versículo: “un Señor, una fe, un bautismo, ” (Ef. 4:5). No habla aquí del bautismo del Espirita, sino de bautismo por agua. El versícula anterior explica el bautismo del Espirita: “un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; ” (E. 4:4). Ese "un cuerpo" es constituido por el bautismo del Espíritu Santo. Pentecostés siempre llega 50 días después de la fiesta de las primicias. La fiesta de las primicias es un tipo de la resurrección de Cristo. El segundo capitulo de Hechos registra lo que aconteció a aquellos 120 discípulos en el aposento alto. El Espíritu Santo no vino a ellos en respuesta a sus oraciones, porque todas sus oraciones y ayunos no habrían apresurado su venida. El vino en tiempo señalado. Es inconcebible pensar que el Espíritu viniese 49 o 51 días después de su resurrección. El vino a tiempo, 50 días después de la resurrección. El Espíritu Santo hubiera venido aun si ellos no hubieran orado. Ellos habrían sido bautizados y habitados por el Espíritu aunque no hubiesen orado, pero no hubieran recibido poder; no hubieran sido llenos del Espíritu si ellos no hubiesen orado. La fiesta de pascuas fue cumplida en el sacrificio de la cruz. Cristo nunca volverá a morir otra vez. La fiesta de Pentecostés se cumplió en el bautismo del Espíritu, y no habrá otro Pentecostés. Nunca más habrá un recumplimiento de la pascua y el sacrificio del cordero, y nunca más habrá un recumplimiento de Pentecostés. La fiesta original de Pentecostés fue también conocida como la fiesta de las semanas, cuando la cosecha era recogida. En Levítico 23:22 leemos: "Cuando segareis la mies de vuestra tierra, no segaréis hasta el último rincón de ella, ni espigarás tu siega; para el pobre y para el extranjero la dejarás. Yo Jehová vuestro Dios.” De modo que, vemos que la cosecha era para 3 clases de personas: 1. Israel en general. 2. Los pobres. 3. Los extranjeros. Estos 3 recibían bendiciones de la cosecha. El bautismo del Espíritu, el cual fue el cumplimiento de la fiesta de la cosecha (semanas), fue para 3 clases de personas: 1. Israel. En Jerusalén (Hechos 2:37, 39). 2. Samaritanos (los pobres). En Samaria (Hechos 8:9-17). 3. Gentiles (extranjeros). En Cesarea (Hechos 10:34-44). El siguiente es el proceso por el cual las 3 clases de personas recibieron el Espíritu Santo: 1. Los judíos en Jerusalén. (a) Por la fe en Cristo. (b) Se bautizaron en agua. (c) Y entonces recibieron el Espíritu Santo. 2. Los Samaritanos en Samaria. (a) Por la fe en Cristo. (b) Se bautizaron en agua. (c) Les impusieron las manos. (d) Y entonces recibieron el Espíritu Santo. 3. Los Gentiles en Cesarea. (a) Por la fe en Cristo. (b) Y entonces recibieron el Espíritu Santo. (c) Entonces se bautizaron en agua. Hay 2 operaciones del Espíritu en el día de Pentecostés. No deben confundirse. Las 2 operaciones fueron “bautismo” y “llenura.” Los creyentes fueron bautizados con el Espíritu en Pentecostés, pese a que la palabra “bautismo” no aparece en Hechos 2. Sabemos que el bautismo ocurrió entonces, por las palabras habladas por el Señor Jesucristo justo antes de su ascenso. “Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.” (Hechos 1:5). Hay algunos que creen que hablar en lenguas fue una señal del bautismo del Espíritu, pero si miramos detenidamente, observamos que ellos hablaban en lenguas a causa de que fueron llenos del Espíritu. Pedro declaró, “Mas esto es lo dicho por el profeta Joel: Y en los postreros días, dice Dios, Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; Vuestros jóvenes verán visiones, Y vuestros ancianos soñarán sueños; Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días Derramaré de mi Espíritu, y profetizarán.” (Hechos 2:16-18). ¿Qué es “Mas esto es? ¿El evento? ¿El hecho de hablar en lenguas? No. “Esto” es una cita de Joel, y yo lo estoy citando. Pedro estaba dando a Joel como un ejemplo, porque El, Dios, que hará suceder aquellas cosas que ha anunciado Joel, ha hecho que sucedieran estas cosas de las cuales ustedes son testigos. b. El Espíritu mora en la iglesia. “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” (I Cor. 3:16). c. El Espíritu edifica la iglesia. “en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.” (Ef. 2:22). d. El Espíritu administra la iglesia. (1) El nombra los ministros. “Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.” (Hechos 20:28). Ver también Hechos 6:3, 5, 10. (2) El dirige la obra. “Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado.” (Hechos 13:2). Ver también Hechos 29; 10:19; 16:7. 4. El Espíritu Santo y el cristiano. a. Comenzando por el Espíritu. “¡Oh gálatas insensatos! ¿Quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado? Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?" (Gal. 3:1-3). Llegamos a ser cristianos por la operación de Dios. Una nueva vida es impartida por el Espíritu Santo. Es un nuevo nacimiento: “Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.” (Juan 3:6, 7). Dios no tiene comunión con personas no regeneradas hasta que el hombre recibe una nueva naturaleza de parte de El. b. Morada del Espíritu. “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (I Cor. 6:19). ¿Qué certeza tiene el cristiano de tener la morada del Espíritu? Por sentimientos? Por algún gran éxtasis? No, ¡por la Palabra de Dios! El Espíritu mora en el creyente cuando la persona entra en concordancia con lo que Cristo ha hecho, cuando acepta a Cristo Jesús por fe. La prueba de la morada del Espíritu no se basa en sentimientos, porque los sentimientos de una persona pueden cambiar de un día para el otro. La obra de Cristo en el calvario nunca cambia. “En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.” (Juan 7:37-39). Esta porción de la Palabra de Dios plenamente establece que los discípulos todavía no habían recibido el Espíritu Santo, pero que lo recibirían en el futuro, y eso sucedió en Pentecostés. Otro pasaje revela que los discípulos todavía no habían recibido la morada del Espíritu Santo: “mora con vosotros, y estará en vosotros.” (Juan 14: 17c). Antes de Pentecostés, el Espíritu estaba con ellos; después de Pentecostés, el Espíritu estaría en ellos. Ningún creyente de este tiempo debe orar como David: “No me eches de delante de ti, Y no quites de mí tu Santo Espíritu.” (Sal. 51:11), porque David no tenia la morada del Espíritu Santo. Y cada cristiano sí lo tiene. “Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.” (Rom. 8:9). Otra Escritura que también ha confundido a los hijos de Dios es Lucas 11 13: “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” Algunos proponen que nosotros debemos pedir el Espíritu Santo a fin de tenerlo; pero recuerda, esto fue dicho antes de Pentecostés. No hallamos ningún texto en la Escritura, después de Pentecostés, que diga que nosotros debemos pedir el Espíritu. ¿Hubiera dado el Padre el Espíritu a los discípulos antes de Pentecostés si ellos se lo hubiesen pedido? El Señor Jesús dijo que lo hubiera hecho, pero la realidad histórica es que ellos no se lo pidieron. La ultima Escritura que vamos a considerar tocante al tema de la morada del Espíritu es Juan 20:22: “Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo.” Muchos dicen que en ese momento los discípulos recibieron la morada del Espíritu Santo, en vez de en Pentecostés. Sabemos, de todas maneras, que ellos no recibieron el Espíritu Santo en aquel momento, porque a ellos se les dio el mandamiento de: “que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.” (Hechos 1:4, 5). Ahora, si ellos ya hubiesen recibido el Espíritu Santo, ¿por qué ellos habrían de esperar para recibirlo? c. El sello del Espíritu Santo. ‘En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, ” (Ef. 1:13). “El sello” es usado muchas veces en la Escritura. (1) El que sella. El que sella es Dios el Padre. “Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios, el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones.” (II Cor. 1:21, 22). (2) Los sellados. Hay 2 que son sellados por el Padre: el Hijo y los creyentes. “Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre.” (Juan 6:27). “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.” (Ef. 4:30). El Hijo fue sellado por causa de lo que El es. Nosotros somos sellados por causa de Cristo y nuestra posición en El. El momento en que el creyente es sellado es cuando acepta a Cristo como su Salvador: “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, ” (Ef. 1:13). (3) El sello. El Espíritu Santo mismo es el sello. El sello no se asegura a través de alguna experiencia emocional, sino a través de creer en Cristo: “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, ” (Ef. 1:13). (4) Significado. (a) El sello significa propiedad. Si fuimos sellados tenemos el sello de propiedad de Dios sobre nosotros. “Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo." (II Tim. 2:19). (b) El sello significa identificación. Es nuestra identificación para el futuro. “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.” (Ef. 1:13, 14). (c) El sello significa seguridad. En Apocalipsis 7:4-8 habrá 144,000 sellados. Además Satanás será sellado y encarcelado en el abismo durante el milenio (Ap.20:3). El libro de Apocalipsis capitulo 5 tiene 7 sellos que ningún ser humano común podrá abrir (Ap. 6-8). Nosotros, los creyentes, somos sellados hasta el tiempo de nuestra redención (Ef. 1:13, 14). (d) El sello significa transacción finalizada. “Y escribí la carta y la sellé, y la hice certificar con testigos, y pesé el dinero en balanza.” (Jer. 32: 10). El sello del Espíritu Santo es aquella evidencia legal que testifica el hecho de que hemos entrado dentro de la obra terminada de Cristo. (e) El sello significa que es algo genuino. “Y recibió la circuncisión como señal, como sello de la justicia de la fe que tuvo estando aún incircunciso; para que fuese padre de todos los creyentes no circuncidados, a fin de que también a ellos la fe les sea contada por justicia; ” (Rom. 4:11). Ver también Ester 3:12. (f) El sello significa que algo es inintercambiable. “Escribid, pues, vosotros a los judíos como bien os pareciere, en nombre del rey, y selladlo con el anillo del rey; porque un edicto que se escribe en nombre del rey, y se sella con el anillo del rey, no puede ser revocado.” (Est. 8:8). (g) El sello significa valor. “¿No tengo yo esto guardado conmigo, Sellado en mis tesoros?” (Deut. 32:34). (h) El sello significa impresión. El sello siempre deja su impresión en la cera. Si estamos sellados con el Espíritu, Su impresión estará sobre nosotros. “Ella muda luego de aspecto como barro bajo el sello, Y viene a estar como con vestidura;” (Job 38:14). “siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón.” (II Cor. 3:3). d. Las arras del Espíritu. “[el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones.” (II Cor. 1:22). Ver también II Corintios 5:5; Efesios 1:13, 14. “Arras” es un emblema que habla del futuro. Es una parte del pago por algo que se terminará de pagar en una fecha futura. Cuando el dinero de arras es pagado por una propiedad, ambas partes se comprometen. Cuando Dios puso su arras en nosotros, El se comprometió por todo tiempo y eternidad. El Espíritu Santo es las Arras de Dios, el anticipo del pago de Dios por nuestra salvación. El creyente al presente no tiene todas las cosas que sabe habrá de recibir. Hay algo pendiente. De hecho, esto agita nuestra imaginación. Si el Espíritu Santo es solo parte de lo que hemos de recibir, y El es Dios, y Dios es todo, ¿qué ha de ser el resto? Si el dinero de anticipo ha sido colocado por una propiedad, y el comprador fallase en completar la transacción, El perdería su dinero de anticipo. Dios nos ha dado el anticipo, el Espíritu Santo. Si fallara El en completar nuestra salvación, El perdería su anticipo; pero sabemos que eso es imposible. Por tanto, es una garantía de nuestra eterna salvación. (1) Ilustraciones de Arras. (a) Los presentes para Rebeca (Gen. 24). Estos presentes fueron el anticipo de lo que después vendría. (b) Los frutos de Cannan (Num. 13). Los frutos fueron el anticipo de lo que había sido prometido, una prueba de la herencia que habría de llegar. (c) Los dones de Booz (Rut 2). Los granos de cereal dejados para Rut, y solo para Rut, fueron un anticipo de lo que Booz tenía para ofrecer en matrimonio. (d) Los primeros frutos (Lev. 23). Esta ofrenda para Dios era el anticipo del hombre que iba a dar su diezmo para Dios. (2) El dador de las arras. ¡Dios es el dador! “Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios, el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones.” (Il Cor.1:21,22). (3) Descripción de las arras. El Espíritu Santo es las arras: “y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones.” (II Cor. 1:22b). (4) El lugar de las arras. Ese lugar es nuestro corazón: “ las arras del Espíritu en nuestros corazones” (II Cor.1:22b). (5) La garantía de las arras. (a) Garantiza nuestra resurrección “y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.” (Rom. 8:2.3). (b) Garantiza nuestra herencia. “Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.” (Rom. 8:17). (c) Garantiza nuestra gloria. “Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad, a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo.” (lI Tes. 2:13. 14). e. Llenura del Espíritu. “fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.” (Hechos 2:4). Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios.” (Hechos 4:31). “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, ” (Ef. 5:18). La llenura del Espíritu tiene que ver con la vida y obra del cristiano, que es llenado de poder para hacer lo que le manda el Señor. (1) ¿Qué? Hay muchas opiniones en cuanto al significado de la “llenura” del Espíritu. Algunos creen que esto sucede cuando la persona nace de nuevo. El creyente recibe el Espíritu Santo en su conversión pero no la llenura del Espíritu; es la regeneración del Espíritu (Tito 3:5). Otros proponen que la “llenura" del Espíritu es la experiencia por la cual [el creyente] recibe al Espíritu Santo algún tiempo después de haber sido salvo. ”Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.” (Rom. 8:9). La “llenura” del Espíritu puede confundir a muchos a causa de la palabra “llenura.” Ellos piensan en una llenura material, como un vaso lleno con agua. El Espíritu, de todas maneras, no es algo material, sino una persona. Es verdad que un vaso a medio llenar puede ser completado con más agua, pero es imposible para el creyente, quien ya tiene el Espíritu, tener mas de El. Uno no puede tener más de Dios, sino que Dios puede tener más de uno. Ahora, el creyente ya tiene el Espíritu, no obstante es llamado a ser “lleno” de El. El Espíritu Santo ya mora en el creyente; ha sido sellado con el Espíritu; ha sido bautizado con el Espíritu, y ha sido regenerado por el Espíritu; y aun así es llamado a ser “llenado” con el Espíritu. ¿Qué es entonces la “llenura" del Espíritu? Una mejor palabra para pensar en la “llenura” es ser “controlado por” el Espíritu. Así que, el cristiano es amonestado a ser controlado por, ser poseído por, ser dominado por el Espíritu. Ahora sabemos el significado pleno de la expresión, “No es cuanto tiene uno del Espíritu Santo, sino cuanto tiene el Espíritu Santo de uno.” (2) ¿Cómo? ¿Es segura esta experiencia a través de la búsqueda y a través de la oración? No hay ningún pasaje en la Palabra donde una persona haya orado por la llenura del Espíritu y la haya recibido. Todo es por sometimiento al Señor. Cuando nos sometemos El, nuestra voluntad muere, y su voluntad es la voluntad de nuestras vidas; nuestras ambiciones caen como cenizas a sus pies. Alguien puede preguntar, ¿“qué es sometimiento”? Es el acto por el cual el creyente se coloca a si mismo sobre el altar de Dios: “Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.” (Ef. 5:2). Esa ofrenda de olor fragante era un sacrificio continuo la cual nunca llegaba a faltar, porque cuando uno se consumía, otro cordero era puesto en su lugar, uno en la mañana y otro en la tarde. Esa era la única manera en que podía ser una ofrenda continua un sacrificio continuo. Esta ofrenda encendida nunca fue instituida como ofrenda por el pecado, sino más bien como una ofrenda de alabanza. El cristiano es exhortado a entregarse a si mismo como sacrifico vivo, una ofrenda encendida continua, mostrando nuestras alabanzas a El que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable (I Pedro 2:9). (3) ¿Cuándo? ¿Cuándo el Espíritu lo lleva a cabo? ¿Cuándo El controla al creyente? Al instante en que el creyente se somete, ¡cuando se rinde completamente! ¿Hay cierto número de pasos que uno debería tomar en función de rendirse al Señor? No. ¿Cuáles son los requerimientos entonces para ese sometimiento? Una completa sujeción a la voluntad de Dios! Para alguno puede ser morir a su propio ego; para otro, obediencia al llamado de Dios; aun para otros, el renunciar a pecados conocidos, etc. Sea lo que sea necesario para someterse a la voluntad de Dios, ¡ése es el requerimiento! (4) ¿Por qué? ¿Debería el creyente alguna vez hacer esta pregunta? ¿Hay una necesidad de llenura del Espíritu? Respondemos: “sí” a ambas preguntas. Algunos creyentes no entienden que existe realmente algo como la “llenura” del Espíritu, y por lo tanto ellos viven sin poder. Además del mandato de Dios a ser “llenos” del Espíritu, entendemos que esta “llenura” es un mandato para tener poder en el servicio y en la vida, no por ganancia egoísta, sino para la gloria de nuestro Señor Jesucristo y para ganar los perdidos para El. (5) ¿Qué entonces? Un resumen de aquellos que han sido verdaderamente “llenos” del Espíritu revela estos resultados: (a) Ellos reproducirán a Cristo en sus vidas. (b) Ellos convencerán al mundo. (c) Ellos amarán la Palabra. (d) Ellos serán llenos de poder. (e) Ellos serán llenos de vida. Contraste entre Bautismo y llenura. Bautismo del Espiritu Llenura del Espiritu 1. Tiene que ver con el cuerpo, la iglesia. 1. Tiene que ver con el individuo. 2. Bautismo es externo. 2. Llenura es interno 3. Cada creyente es bautizado con el Espíritu 3. Un creyente puede o no ser llenado con el Espíritu 4. Ningún creyente es exhortado jamás a ser bautizado con el Espíritu 4. Todo creyente es exhortado a ser lleno del Espíritu 5. Es una obra inicial al momento de la salvación 5. Un creyente puede ser llenado aun años después del momento de su salvación. 6. El creyente es bautizado una sola vez. 6. El creyente puede ser lleno muchas veces 7. Ningún creyente fue jamás bautizado antes de Pentecostés. El bautismo coloca al creyente en el cuerpo 7. Algunos creyentes fueron llenos antes de Pentecostés. La llenura es esencial para el servicio. f. El fruto del Espíritu Santo. “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.” (Gal. 5:22, 23). El fruto del Espíritu Santo es el verdadero carácter cristiano. Observe que la palabra “fruto” es singular. La vida de nuestro Señor es el más grande ejemplo del fruto del Espíritu. El fruto siempre procede de la vida misma. Cuando llega el tiempo de Navidad vemos adornos colgando de los arbolitos, sabemos que son artificiales. Pero en los árboles naturales, los frutos son naturales. De la misma manera hay muchas religiones sociales que solo dan frutos figurativos y artificiales. Ellos pretenden dar frutos, pero no tienen vida en si mismos, no tienen Espíritu; por lo tanto, ellos tienen forma externa de piedad pero no tienen poder interior. Un manzano no hace obras para producir manzanas; simplemente las produce naturalmente. Lo mismo pasa con el cristiano. No procura el fruto del Espíritu como de su propia labor, sino que simplemente lo genera. (1) Fruto en relación a si mismo como individuo: amor; gozo; paz. (2) Fruto en relación a los demás hombres: paciencia, benignidad, bondad. (3) Fruto en relación a Dios. fe; mansedumbre; templanza. g. Caminando en el Espíritu. “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.” (Gal. 5:16). El Espíritu hará que andemos. Un viejo ejemplo son las ropas: la persona que va dentro hace que las vestiduras caminen. La responsabilidad de las vestiduras es colgar sobre la persona y vestirla. No deberíamos tener una voluntad propia, sino como esa ropa, solo la deberíamos cubrir, vestir. Donde el Espíritu vaya, vamos. La voluntad del Espíritu debe ser nuestra voluntad. h. La renovación en el Espíritu. “nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,” (Tito 3:5). i. Fortalecimiento en el Espíritu. Pablo oraba que Dios pudiese fortalecer a los efesios, "conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; ” (Ef. 3:16). j. Sembrando para el Espíritu. “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.” (Gal. 6:7, 8). Este pasaje no fue escrito para los no salvos, sino para cristianos. El cristiano puede sembrar para la carne, eso es, vivir en pecado; de todos modos, el tiempo de la cosecha vendrá. k. Guiados por el Espíritu. “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.” (Rom. 8:14). Algunos interpretan esto como “aquellos que consultan al Espíritu en las decisiones de la vida están seguros de que son hijos de Dios.” Ahora, pese a que es una bendición buscar y encontrar del Espíritu Santo Su voluntad en nuestras decisiones, parece que este pasaje no se refiere a eso. La guía del Espíritu parece que hace referencia a la conducción de los cristianos en su camino hacia la gloria. 1. Santificación en el Espíritu. “elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas.” (I Pedro 1:2). m. La suministración del Espíritu. “Porque sé que por vuestra oración y la suministración del Espíritu de Jesucristo, esto resultará en mi liberación, ” (Fil. 1:19). n. Los dones del Espíritu Santo. (1) La enumeración de los dones. “No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales,...Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.” (I Cor. 12:1, 8-11). (2) El otorgamiento de los dones. La primera cosa que debemos establecer es que los dones no son dados al hombre por sus deseos ni por sus oraciones, sino de acuerdo a la voluntad del Espíritu, dotando a cada persona como El quiere. La segunda cosa a la que debemos prestar atención es que los dones fueron dados en función de sustentar las demandas de Cristo y sus discípulos, que Jesucristo fue verdaderamente el Hijo de Dios, que la dispensación de la Ley había llegado a su fin, y que la dispensación de la gracia había comenzado. “¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad. (Heb.2:3, 4). Ciertamente había una necesidad de parte de Dios de verificar esta nueva enseñanza que había comenzado con el Señor mismo para aquellas personas que habían estado bajo las tradiciones de la Ley por alrededor de 14 siglos, e iba a ser difícil para ellos comprender que Dios había terminado con el Antiguo Testamento y había dado lugar al Nuevo. Además, ningún libro del Nuevo Testamento había sido escrito todavía. Finalmente, enfatizamos el hecho de que ningún creyente recibe todos los dones. “Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas. ¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿todos maestros? ¿hacen todos milagros? ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos? (I Cor. 12:28-30) La respuesta es no. (3) La utilización de los dones. ¿Cómo deben ser usados estos dones? El capitulo 13 de Primera Corintios declara plenamente que todos debemos ser motivados por amor. Pablo, por inspiración del Espíritu Santo, declara que si tuviese todos los dones, y no tuviera amor, no seria nada; su vida seria infructífera, y sus recompensas nulas. Alguien puede preguntar, “¿Es el don de lenguas para hoy en día?” “¿Acaso no dice la Biblia, no impidáis hablar en lenguas?” Trataremos este tema mas a pleno en la próxima sección; de todos modos, algo debemos decir acerca de eso aquí. 1 Corintios 14:39 dice claramente: “Así que, hermanos, procurad profetizar, y no impidáis el hablar lenguas.” Pero si usamos capitulo 14 como permiso para hablar en lenguas, entonces los que hablan en lenguas deben ser gobernados por el mismo capitulo sobre el uso de ese don. Entonces, ¿debería una persona hablar en lenguas en una reunión de iglesia? Ciertamente, pero si lo hace conforme a 1 Corintios 14. “Si habla alguno en lengua extraña, sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno; y uno interprete. Y si no hay intérprete, calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios.” (I Cor. 14:27, 28). Toda vez que el don de lenguas sea ejercido, solo 2 o a lo sumo 3, pueden hablar en la reunión. Esta regla eliminará mucho del movimiento de hablar en lenguas. Hablarán por turnos y uno sólo a la vez. Esto eliminará aun más del movimiento de hablar en lenguas. Y luego las Escrituras dicen que si no hay intérprete, debe callar. Mas aun se eliminaría del hablar en lenguas. Finalmente dice: “vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice.” (I Cor. 14:34). Y esto prácticamente le pone un fin al movimiento de hablar en lenguas, porque la mayoría de aquellos que lo practican son mujeres. Muchos pueden rebelarse contra estos pasajes, diciendo que esto no significa “lenguas.” Si esto no significa “lenguas,” entendemos que dice silencio, y eso incluye lenguas, cuando dice que las mujeres guarden silencio en las iglesias. Esto, no obstante, hace referencias solo a lenguas, porque otras porciones del mismo libro de primera corintios aceptan a la mujer hablando y orando en la iglesia. “Pero toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta, afrenta su cabeza; porque lo mismo es que si se hubiese rapado.” (I Cor. 11:5). “Profetizar” significa “proclamar”; eso es, una mujer puede proclamar la Palabra de Dios en la Escuela Dominical, y en otros ámbitos. (4) La restricción de los dones. ¿ Puede ser posible que Dios restrinja muchos de sus dones a los creyentes de hoy en día, los cuales dio al principio? No solo es posible, sino también una certeza. En capitulo 13 de I Corintios, el Espíritu Santo dice, “El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará.” (versiculos 8-10). Recuerda, I Corintios 13 está hablando sobre “dones” del Espíritu, y cuando dice las profecías se acabarán, no significa que algunas de las profecías antes anunciadas por hombres de Dios, registradas en la Biblia, dejarían de cumplirse. Significa que el don de profecía un día dejarla de operar. Cuando dice que las “lenguas cesarán,” no significa que en algún momento futuro toda lengua iba a silenciarse, sino que el don de lengua dejaría de operar. Y cuando dice que “la ciencia acabará,” no significa que llegaría un momento cuando el conocimiento o la ciencia no existirían más, sino que el don de ciencia dejaría de operar. ¿Pero cuándo los dones de profecía, lenguas y ciencia cesarían? Cuando “viniese lo perfecto.” Creo que no está hablando de la segunda venida de Cristo, sino mas bien de cuando la completa revelación de la Palabra de Dios sea dada. ¿Tenemos hoy esa completa revelación de Dios? Si, cuando el apóstol Juan escribió, “La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.” (Ap. 22:21), la plena revelación de Dios fue completada, había llegado lo perfecto. Por lo tanto, puesto que tenemos la revelación completa, los dones de profecía, lenguas, y ciencia han cesado. Ya no son para hoy. Volviendo a Efesios 4:11 leemos, “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros.” Observe en esta posterior revelación que no aparecen en la lista los dones milagrosos, como sí aparecen en I Corintios 12, 13 y 14. Ya no hay más necesidad de los dones milagrosos, porque ahora tenemos la plena y completa revelación de Dios. El hijo de Dios es más bendecido por tener la completa revelación de Dios que si tuviera todos los dones milagrosos. La demanda es hecha por algunos que dicen que nosotros necesitamos esos dones como señales de la llenura del Espíritu. Es cierto que Dios dio estos dones de milagros por señales; pero no de la llenura del Espíritu, sino para la confirmación del apostolado de Pablo (II Cor. 12:12); para la confirmación del envió de Pablo a los gentiles (Rom. 15:18, 19); para la confirmación de la salvación a través de la persona de Jesucristo (Heb. 2:3, 4); y para la confirmación de la palabra (Marcos16:20). ¿Necesitamos esos dones hoy para confirmar la palabra, el evangelio, y el apostolado de Pablo? No. 2000 años de historia de la iglesia los confirman. (5) La permanencia de los dones. “Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.” (I Cor. 13:13). Cada cristiano posee estos 3 dones. El, controlado por el Espíritu Santo, puede utilizarlos. o. Testimonio del Espíritu “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.” (Rom. 8:16). La Ley establece que por la boca de dos o tres testigos será declarada la verdad. Eso es, tenemos 2 testigos que declaran que somos hijos de Dios. Ellos son el Espíritu Santo, y nuestro Espíritu. ¿Cómo el Espíritu Santo da testimonio de nuestra salvación? A través de la Palabra escrita. ¿Como da nuestro espíritu testimonio? Por sentimientos, o por nuestra conciencia? No. Los sentimientos son engañosos. Nuestro espíritu da testimonio por fe en la Palabra de Dios. La Palabra de Dios declara nuestra salvación cuando confiamos en Cristo; la creemos. Por lo tanto, el Espíritu da testimonio “juntamente con” nuestro espíritu. p. La unción del Espíritu. “Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas...Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él.” (I Juan 2:20, 27). La unción en las Escrituras, ya sea en el Antiguo Testamento o en el Nuevo, era para algún servicio. Reyes y sacerdotes fueron ungidos para sus servicios u oficios especiales. Cristo fue ungido (Hechos 10:38). El mismo nombre “Cristo” significa “el ungido.” El fue ungido como Profeta (en el pasado); Sacerdote (para el presente); y Rey (para el futuro). El creyente en Cristo recibe su unción para el servicio cuando nace de nuevo. La unción del Espíritu no es para unos pocos favorecidos. Todos los creyentes son ungidos: “ya la habéis recibido.” La unción del Espíritu es una vez para siempre: “permanece en vosotros.” No hay lugar en las Escrituras donde uno recibe una fresca unción. Falsas religiones tratan de alejarnos de Cristo, inducirnos a salir de la fe; pero tú, al escuchar sus apelaciones, no debes deslizarte, porque si eres creyente ya tienes la unción. “Y no necesitas que nadie os enseñe.” q. Adorar por el Espíritu. “Porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne.” (Fil. 3:3). La única adoración y servicio aceptados por Dios deben ser generados por el Espíritu. Uno no sirve al Señor con manos, pies y labios, sino por el Espíritu Santo a través de las manos, pies y labios. r. Comunión en el Espíritu. “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.” (II Cor. 13:14). La Palabra “comunión” es también traducida “compañerismo; compartir.” De modo que, “comunión” significa “participación y compartir.” El Espíritu Santo y el cristiano tienen una cosa en común, Jesucristo! s. Orar en el Espíritu. “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.” (Rom. 8:26, 27). ¿Es un error orar al Espíritu Santo? En ningún lugar de las Escrituras se nos ordena orar al Espíritu Santo, pese a que es un miembro de la Deidad; cuando oramos a Dios, oramos a El. t. Luchar en el Espíritu. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.” (Gal. 5:17). u. La enseñanza del Espíritu. “Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.” (I Cor. 2:10). El Espíritu Santo revela su Palabra solamente a cristianos nacidos de nuevo, y no a aquellos que aun están fuera del cuerpo de Cristo. Los hombres sin el Espíritu de Dios no pueden entender las verdades de Dios. (sigue en parte 3) Fuente:bbnradio.org
Hola! Éste es un sermón famoso, del siglo 18. Dicen que el famoso evangelista del siglo 20, Billy Graham, se convirtió a la fé cristiana luego de escucharlo. Ahora vos puedes leerlo. Pecadores en las Manos de un Dios Airado Jonathan Edwards Este es su famoso sermón predicado en julio de 1741. "A su tiempo su pie resbalará" (Deuteronomio 32:35). En este versículo la venganza de Dios amenazaba sobre los israelitas impíos e incrédulos, que eran el pueblo visible de Dios, y quienes vivieron bajo los medios de la gracia; pero quienes no obstante todas los obras maravillosas de Dios para con ellos, permanecieron (como dice el v.28) desprovistos de consejos, no teniendo entendimiento en ellos. De todos los cultivos del cielo, sacaron a luz frutos amargos y venenosos; como en los dos versículos que preceden al texto. -La expresión que he escogido para mi texto, A su tiempo su pie resbalará, parece indicar las siguientes cosas con respecto al castigo y destrucción a que están expuestos estos impios israelitas. 1. Estuvieron siempre expuestos a destrucción; como uno que permanece o camina en lugares resbaladizos está siempre expuesto a la caída. Esto está implicado en la manera de su destrucción cuando viene hacia ellos, estando representada por sus pies resbalando. Lo mismo es expresado en el Salmo 73:18."Ciertamente los has puesto en deslizaderos; en asolamientos los harás caer." 2. Implica que estuvieron siempre expuestos a una rápida destrucción repentina. Como el que camina en lugares resbaladizos está expuesto en cada momento a caer, no puede predecir si al siguiente momento permanecerá de pie o caerá; y cuando cae, cae de un sopetón sin advertencia, lo cual está también expresado en el Sal.73:18-19. "Ciertamente los has puesto en deslizaderos; en asolamientos los harás caer. ¡Cómo han sido asolados de repente!" 3. Otra cosa implicada es, que están expuestos a caer por ellos mismos, sin ser arrojados a tierra por la mano de otro; como aquel que permanece de pie o camina en suelo resbaladizo no necesita otra cosa que su propio peso para caer al suelo. 4. La razón por la que no han caído todavía, ni caen ahora, es solamente porque el tiempo señalado por Dios no ha llegado. Porque se dice que cuando ese esperado tiempo, o momento señalado Ilegue, sus pies resbalarán. Luego se dejarán caer, de la manera en que están inclinados a ello por su propio peso. Dios no lossostendrá ya más en estos lugares resbaladizos, sino que los dejará ir; y luego, en ese mismo instante caerán en destrucción; como aquel que se encuentra en suelos inclinados y resbalosos, o en el filo de un abismo, que no puede mantenerse firme por sí solo; cuando se deja sin apoyo, inmediatamente cae y se pierde. La observación de estas palabras en las que voy a insistir ahora es ésta: "No hay otra cosa que mantenga a los hombres impíos fuera del infierno en todo momento que el mero placer de Dios." Por el mero placer de Dios quiero significar su placer soberano, su voluntad arbitraria, no restringida por ninguna obligación, ni impedida por ninguna dificultad, ni ninguna otra cosa; como si la pura voluntad de Dios no tuviera ni un momento,en el menor grado, o en ningún otro aspecto, ningún lugar en la preservación de los impíos. La verdad de esta observación aparece al considerar lo siguiente: 1. Dios no desea en ningún instante hacer muestra de su poder arrojando a los impíos en el infierno. Los manos de los hombres no pueden ser fuertes cuando Dios se levanta; el más fuerte no tiene poder para resistirle, ni puede librarse de sus manos. El no sólo es capaz de arrojar a los impíos en el infierno, sino que puede hacerlo fácilmente. Algunas veces un príncipe terrenal se encuentra con la dificultad de sujetar a un rebelde que ha encontrado medios para fortificarse a sí mismo, y se ha hecho fuerto por el número de sus seguidores. Pero no es así con Dios. No hay Fortaleza que sea defensa contra el poder de Dios. Aunque mano se una con mano, y una vasta multitud de los enemigos de Dios se combinen y asocien, son fácilmente quebrados en pedazos. Son como grandes montones de paja ligera ante el torbellion; o grandes cantidades de rastrojo seco ante llamas devoradoras. Encontramos fácil pisotear y aplastar un gusano que vemos arrastrarse en la tierra; también es fácil para nosotros cortar o chamuscar un hilo delgado que agarre cualquier cosa; y así es fácil para Dios, cuando le place, arrojar a sus enemigos al infierno. ¿Qué somos nosotros para que permanezcamos de pie frente a El, ante cuya reprensión la tierra tiembla, y las rocas son arrojadas? 2. Ellos merecen ser echados en el infierno; de manera que si la justicia divina se encuentra en el camino, no hay objeción eficaz contra el uso del poder de Dios para destruirlos. Antes, por el contrario, la justicia clama fuertemente por un castigo infinito de sus pecados. La justicia divina dice del árbol que da a luz las uvas de Sodoma, "córtalo, ¿para qué inutiliza también la tierra?" (Luc. 13:7). La espada de la justicia divina está en cada momento blandeada sobre sus cabezas, y no es otra cosa que la misericordia arbitraria y la pura voluntad de Dios que la detiene. 3. Ellos ya están bajo una sentencia de condenación al infierno. No sólo merecen justamente ser arrojados alli, sino que la sentencia de la ley de Dios, esa regla eterna e immutable de justicia que Dios ha fijado entre El y la humanidad, ha ido en su contra, y permanece en su contra; de manera que ya están dispuestos para el infierno. "El que no cree, ya ha sido condenado" (Juan 3:18). De modo que cada inconverso pertenece propiamente al infierno; ese es su lugar; de alli es él. "Vosotros sois de abajo" (Juan 8:23), y allí estáis atados; es el lugar que la justicia, la palabra de Dios, y la sentencia de su ley immutable les han asignado. 4. Ellos ahora son los objetos de ese mismo enojo e ira de Dios que es expresado en los tormentos del infierno. Y la razón por la que no bajan al infierno en cualquier momento, no es porque Dios, en cuyo poder están, no está entonces muy enojado con ellos, como lo está con muchas criaturas miserables que ahora están siendo atormentadas en el infierno, y allí sienten y experimentan el furor de su ira. Si, Dios está más eno-jado con otros tantos que ahora están en la tierra; sí, sin duda lo está con muchos que están ahora en estacongregación, con quienes está airado con más facilidad que con muchos de los que se encuentran ahora en las llamas del infierno. Pero no es porque Dios se haya olvidado de su impiedad ni se resienta por ello la razón por la que no desata su mano y los corta. Dios no es enconjunto como uno de ellos, para ellos su condenación no se duerme; el abismo está preparado, el fuego ya está listo, el horno esta caliente, listo para recibirlos; las llamas se inflaman y arden. La espada resplandeciente está afilada y se sostiene sobre ellos, y el abismo ha abiertosu boca bajo ellos. 5. El diablo esta listo para caer sobre ellos y asirlos para sí; momento que Dios permitirá. Ellos le pertenecen; él tiene sus almas en su posesión y bajo su dominio. La Escritura los representa como sus buenas dadivas (Luc.11:13). Los demonios los vigilan; siempre están a su diestra por ellos; permanecen esperando por ellos como leones hambrientos y codiciosos que ven su presa y esperan tenerla, pero por el momento se retienen. Si Dios retirara su mano, por la cual ellos son restringidos, volarían sobre sus pobres almas. La serpiente antigua los mira con asombro; el infierno abre su amplia boca para recibirlos; y si Dios lo permitiera serían apresuradamente tragados y se perderían. 6. En las almas de los impíos reinan principios infernales que estuvieran actualmente encendidos y llameando en el infierno de fuego si no fuera por las restricciones de Dios. En la naturaleza de cada hombre carnal está colocado un fundamento para los tormentos del infierno. Hay esos principios corrompidos reinando y en plena posesión de ellos, que son la semilla del infierno de fuego. Estos principios son activos y poderosos, excesivos y violentos en su naturaleza, y si no fuera por la mano restringente de Dios pronto estallarían y se inflamarían de la misma manera que loharían las corrupciones y enemistad en los corazones de las almas condenadas, y engendrarían los mismos tormentos que crean en ellos. Las almas de los impíos son comparadas en la Escritura al mar en tempestad (Is.57:20). Por el presente, Dios restringe su impiedad por medio de su gran poder, de la misma manera en que hace con las coléricas ondas del mar turbulento, diciendo, "hasta aquí llegarás y no pasarás;" pero si Dios retirara ese poder restringente, rápidamente se llevaría todo por delante. El pecado es la ruina y la miseria del alma; es destructiva en su naturaleza; y si Dios lo dejara sin restricción no faltaría nada para hacer al alma algo perfectamente miserable. La corrupción del corazón del hombre es inmoderada e ilimitada en su furia; y mientras el impío vive aquí es como un fuego contenido por las restricciones de Dios, que si fuera dejado en libertad atacaría con fuego el curso de la naturaleza; y ya que el corazón es ahora un montón de pecado, de no ser restringido, inmediatamente convertiría el alma en un horno ardiente, o en un horno de fuego y azufre. 7. No es seguridad para los impíos el que en ningún momento haya medios visibles de la muerte a la mano. No es seguridad para un hombre natural el que está ahora en salud ni el que no vea ninguna manera en la que pueda ahora partir inmediatamente de este mundo por algún accidente, ni el que no haya ningú peligro visible en ningún aspecto en sus circunstancias. La experiencia múitiple y continua del mundo en todas lasedades muestra que no hay evidencia de que un hombre no está en el borde de la eternidad, y de que el próximo paso no sea en otro mundo. Lo invisible, el olvido de modos y medios por los que las personas salen súbita- mente del mundo son innumerables e inconcebibles. Los hombres inconversos caminan sobre el abismo del infierno en una cubierta podrida, y hay innumerables lugares tan débiles en esta cubierta que no pueden soportar su peso; lugares que además no se ven a simple vista. Las flechas de la muerte vuelan a mediodía sin ser vistas; la vista más aguda no las puede discerner. Dios tiene tantas maneras diferentes e inescrutables de tomar al impío fuera del mundo y enviarlos al infierno, que no hay nada que haga parecer que Dios tuviera necesidad de estar a expensas de un milagro, o salirse fuera del curso de su providencia, para destruir al impío en cualquier instante. Todos los medios por los que los impíos parten del mundo están de tal manera en las manos de Dios, y tan universal y absolutamente sujetos a su poder y determinación, que no depende sino de la pura voluntad de Dios el que los pecadores vayan en cualquier momento al infierno, el que los medios nunca sean usados o estén involucrados en el caso. 8. La prudencia y el cuidado de los hombres natu- rales para preserver sus propias vidas, o el cuidado de otros para preservarlos a ellos, no les brinda seguridad en ningú momento. De esto dan testimonio la providencia divina y la experiencia universal. Hay la clara evi- dencia de que la propia sabiduría de los hombres no es seguridad para ellos cuando están frente a la muerte; si fuera de otra manera veríamos alguna diferencia entre los hombres sabios y politicos y los demás con respecto a su propensión a una muerte temprana e inesperada; pero ¿cómo es esto en los hechos? "También morirá el sabio como el necio" (Ecl.2:16). 9. Todas las luchas y maquinaciones que los hom- bres impíos usan para escapar del infierno, mientras continúan rechazando a Cristo, permaneciendo así como impíos, no les libra del infierno en ningún momento. Casi todo hombre natural que oye del infierno se adula a sí mismo de que escapará; depende de sí mismo para su seguridad; se lisonjea a si mismo en lo que ha hecho, en lo que está haciendo, o en lo que intenta hacer. Cada quien dispone cosas en su mente sobre cómo evitará la condenación, y se engaña a si mismo planeando su propio bien, y pensando que sus esquemas no fallarán. Ellos oyen sin embargo que son pocos los que se salvan, y que la mayor parte de los hombres que han muerto hasta ahora han ido al infierno; pero cada quien se imagina que planea mejores cosas para su escape que lo que otros han hecho. El no pretende ir a ese lugar de tormento; dice dentro de si que intenta tomar cuidado eficaz, y ordenar las cosas de tal manera que no falle. Pero los hijos insensatos de los hombres se engañan miserablemente a Si mismos en sus propios esquemas, y en confianza de su propia fuerza y sabiduria; no confían en más que una mera sombra. La mayoria de esos que hasta ahora han vivido bajo los mismos medios de gracia y han muerto, han ido indudablemente al infierno; la razón no es que ellos no eran tan sabios como los que ahora estan vivos; no fue porque no planearon cosas que les aseguraran su escape. Si pudiéramos hablar con ellos, y preguntaries, uno por uno, si ellos esperaban cuando vivos y cuando oian hablar acerca del infierno que serian objetos de esa miseria, indudablemente escucharíamos uno por uno contestar: "No, yo nunca pretendí venir aquí; había dispuesto las cosas de otra manera en mi mente; pensé haber planeado el bien para mi; ideé un buen patrón. Intenté tomar un cuidado eficaz; pero vino sobre mí inesperadamente. No lo esperaba en ese momento y de esa manera; vino como un ladrón. La muerte me burló. La ira de Dios fue demasiado rápida para mi. 0h mi maldita insensatez! Me estaba engañando y agradando con sueños vanos acerca de lo que yo haría en el más allá; y cuando me encontraba diciendo, 'paz y seguridad,'vino sobre mi destrucción repentina." 10. Dios en ningún momento se ha puesto bajo ninguna obligación por alguna promesa que haya dado, de mantener al hombre natural fuera del infierno. Ciertamente Dios no ha dado promesas acerca de la vida eterna o de alguna liberación o preservación de la muerte eterna, sino aquellas que están contenidas en el pacto de gracia, las promesas son sí y amén. Pero segu- ramente aquellos que no son hijos del pacto, que no creen en ninguna de las promesas, no tienen interés en las promesas del pacto de gracia, y no tienen interés en el Mediador del pacto. De manera que, aunque alguno haya tenido imagi- naciones y pretensiones acerca de promesas hechas a hombres naturales que buscan con sinceridad, es claro y manifiesto que no importa los dolores que un hombre natural sufra en la religión, ni las oraciones que haga, asta que no crea en Cristo, Dios no está de ninguna anera bajo la obligación de librarlo en ningún momento de la destrucción eterna. De manera que así es que los hombres naturales son tornados en la mano de Dios sobre el abismo del infierno; se han merecido el fiero abismo, y ya están sentenciados a él; Dios ha sido terriblemente provocado, su ira es tan grande hacia ellos como la de esos que están actualmente sufriendo las ejecuciones de la furia de su ira en el infierno, y no han hecho nada en lo más mínimo para apaciguar o disminuir ese enojo, ni está Dios atado en lo más minimo a ninguna promesa de levantarlos en ningún momento. El diablo está esperando por ellos, el infierno está abierto de par en par para ellos, las llamas se reúnen y centellean a su alrededor, los atraparán y tragarán; el fuego contenido en sus corazones está luchando para estallar; y ellos no tienen ningún interés en ningún mediador; no hay medios al alcance que les puedan servir de seguridad. En resumen, no tienen refugio, nada de que aferrarse; todo lo que los preserva en todo instante es la pura voluntad y la paciencia no pactual ni obligada de un Dios encolerizado. APLICACION Este terrible tema puede ser útil para hacer despertar algunas personas inconversas en esta congregación. Esto que has oído es el caso de cada uno de ustedes que se encuentra fuera de Cristo. Ese mundo de miseria, ese lago de azufre ardiente se extiende debajo de ti. Allí está el espantoso abismo de las llamas ardientes de la ira de Dios; alli está la ancha boca del infierno abierta de par en par; y no tienes nada sobre que permanecer en pie, ni nada de donde agarrarte; no hay nada entre ti y el infierno sino sólo el aire; es tan sólo el poder y el puro placer de Dios el que te soporta. Posiblemente no eres sensible a esto; te ves fuera del infierno, pero no ves la mano de Dios en ello; pero contempla otras cosas, como el buen estado de tu con- stitución corporal, el cuidado de tu propia vida, y los medios que usas para tu preservación. Pero verdaderamente estas cosas son nada; si Dios retirara su mano, ellas no te beneficiarían más en cuanto a evitar tu caída, que lo que hace el delgado aire al sujetar una persona que se suspende en él. Tu impiedad te hace como si fueras tan pesado como el plomo, y te dirigirá hacia abajo con gran peso y presión directo al infierno; y si Dios te dejara caer, inmediatamente te sumergerías y rápidamente descenderías dentro del golfo sin fondo; y tu constitución saludable, y tu propio cuidado y prudencia, y tu mejor plan, y toda tu justicia, no tendrían más influencia para sujetarte y librarte del infierno, que lo que una tela de araña puede hacer para frenar una roca al caer. De no ser por el soberano placer de Dios, la tierra no te sostendría un instante porque eres una carga para ella. La creación gime contigo; la criatura está hecha sujeta a la esclavitud de tu corrupción, no para ayudarte voluntariamente a servir al pecado y a Satanás; la tierra no produce su incremento voluntariamente para satisfacer tus pasiones; ni es voluntariamente un escenario sobre el que tus impiedades actúen; el aire no te sirve voluntariamente para mantener la llama de vida de tus órganos vitales, mientras pasas tu vida al servicio de los enemigos de Dios. Las criaturas de Dios son buenas, y fueron hechas para que el hombre sirviera a Dios con ellas, y para que no sirvieran voluntariamente a ningún otro propósito, y para que gimieran cuando eran usadas para propósitos tan directamente contrarios a su naturaleza y fin. El mundo te vomitaría de no ser por la mano soberana de Aquel que lo tiene sujetado en esperanza. Las negras nubes de la ira de Dios están ahora flotando directamente sobre sus cabezas, llenas de terribles tormentas y truenos; y de no ser por la mano restringente de Dios hubieran reventado inmediatamente sobre ti. El placer soberano de Dios, por el presente, detiene su viento agitado; de otro modo vendria con furia, y tu destrucción llegaría como torbellino. Serias como la paja menuda del suelo de trillo del verano. La ira de Dios es como grandes aguas que están destinadas para el presente; aumentan más y más, y crecen más y más, hasta que la salida sea dada. Y mientras se detenga la corriente, más rápido y poderoso será su curso cuando sean desatadas. Es verdad que el juicio contra tus obras perversas no ha sido ejecutado todavia; los diluvios de la venganza de Dios han sido retenidos; pero tu culpa entretanto está constantemente aumentando, y está cada día atesorando más ira; las aguas están aumentando constantemente, y creciendo más y más poderosas; y no hay nada fuera del puro placer de Dios que refrene las aguas, las cuales no quieren ser detenidas, y presionan duramente para ir hacia adelante. Si Dios tan sólo retirara su mano de la compuerta, se abriría inmediatamente, y los fieros diluvios del furor e ira de Dios empujarian con furia inconcebible, y vendría sobre ti con poder omnipotente; y si tu fuera fuera diez mil veces mayor que lo que es, sí, diez mil veces mayor que la fuerza del más corpulento y robusto diablo en el infierno, no sería nada para resistirla o soportarla. El arco de la ira de Dios está encorvado, la flecha lista en la cuerda, y la justicia dirige la flecha a tu corazón, y estira el arco, y no es otra cosa que el mero placer de Dios, y el que un Dios airado que sin ninguna promesa y obligación del todo, retiene la flecha de embriagarse con tu sangre. Asi todos los que de ustedes nunca han pasado por un gran cambio de corazón, por el gran poder del Espiritu de Dios sobre sus almas; todos los que de ustedes nunca han nacido de nuevo, ni han sido hechos nuevas criaturas, ni han sido levantados de la muerte en el pecado a un nuevo estado, ni han experimentado la luz y la vida, están en las manos de un Dios airado. Aunque hayan reformado sus vidas en muchas cosas, y hayan tenido afecciones religiosas, y hayan podido mantener cierta forma de religión con sus familiares y cercanos, y aún en la casa de Dios, no es otra cosa que Su mero placer que los preserva de ser consumidos en la destrucción eterna. No importa cuán poco convencidos estén ahora de la verdad que oyen, a su tiempo estarán plenemente convencidos de ella. Aquellos que han partido estando en las mismas circunstancias en que están ustedes, ven que asi fue con ellos; porque la destrucción vino bruscamente sobre la mayoría de ellos; cuando no la esperaban, y mientras esta- ban diciendo, 'paz y seguridad.'Ahora ven, que esas cosas en las que dependían para la paz y la seguridad, no eran más que un aire delgado y una sombra vacia. El Dios que te sostiene sobre el abismo del infierno, mas que uno que sostenga una araña, o cualquier insecto asqueroso sobre el fuego, te aborrece, y ha sido terriblemente provocado. Su ira hacia ti se enciende como fuego; te ve como digno, pero no para otra cosa que para ser echado en el fuego; es tan puro de ojos que no puede mantenerte a su vista; eres diez mil veces más abominable a sus ojos que lo que la serpiente venenosa más odiada es a los nuestros. Le has ofendido infinitamente más que lo que un rebelde obstinado ofende a su principe; y sin embargo, no es otra cosa que su mano la que te sostiene de caer en el fuego en cualquier momento. No debe ser atribuido a nadie más el que no hayas ido al infierno la última noche; el que hayas sufrido otra vez el despertar en este mundo, después de haber cerrado los ojos para dormir. Y no hay otra razón que dar de por qué no has caído en el infierno desde que te levantaste en la mañana, que el hecho de que la mano de Dios te ha sostenido. No hay otra razón que dar de porq ué no has ido al infierno, desde que te sentaste aqui en la casa de Dios, provocando sus ojos puros por tu modo pecaminoso e impío de atender a su solemne adoración. Si, no hay otra cosa que dar como razón de por qué no caes en el infierno en este preciso momento. Oh, pecador, considera el terrible peligro en que estás. Es sobre un horno de ira, un abismo amplio y sin fondo, lleno del fuego de la ira, en el que estás soportado por la mano de Dios, cuya ira ha sido provocada e inflamada tanto contra ti, como contra muchos de los ya condenados en el infierno. Cuelgas de un hilo delgado, con las llamas de la ira divina destelleando alrededor, y listas en todo momento para chamuscarlo y quemarlo en dos; y no tienes interés ni por un instante en ningún Mediador, ni en nada en qué aferrarte para salvarte a ti mismo, ni para librarte de las llamas de la ira. Ni siquiera hay algo en ti, nada de lo que hayas hecho ni puedas hacer, para inducir a Dios a per- donarte. Por eso te pido que consideres los siguientes puntos de modo más particular: 1. Mira de quien es la ira. Es la ira de un Dios infinito. Si fuera solamente la ira de un hombre, aunque fuera la del príncipe más poderoso, sería comparativamente pequeña para ser considerada. La ira de reyes es mucho más terrible, especialmente la de monarcas absolutos, que tienen las posesiones y las vidas de sus súbditos enteramente en su poder para disponer de ellas a su mera voluntad. "Como rugido de cachorro de león es el terror del rey; el que to enfurece peca contra sí mismo" (Prov.20:2). El súbdito que se encoleriza mucho contra un príncipe arbitrario, está expuesto a sufrir los tormentos más extremos que el arte humano puede inventar o que el poder humano puede infligir. Pero las más grandes potestades terre- nales, en su mayor majestad y fuerza, cuando están vestidos de sus más grandes terrores, no son mas que gusanos débiles y despreciables de la tierra en comparación al Gran y Todopoderoso Creador y Rey del cielo y a tierra. Es en realidad poco lo que ellos pueden hacer n el momento en que ellos están más encolerizados, y cuando han ejercido el extremo de su furia. Todos los reyes de la tierra son como langostas ante Dios; son nada y menos que nada; tanto su amor como su odio son tornados en poco. La ira del gran Rey de reyes es tanto más terrible que la de ellos, como lo es su majestad. "Mas os digo, amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y duspués nada máss pueden hacer. Pero os enseñaré a quién debéis temer: Temed a aquel que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en el infierno; sí, os digo, a éste temed" (Luc. 12:4,5). 2. Es a la furia de su ira a la que estás expuesto. A menudo leemos de la furia de Dios; como en Is.59:18. "Como para retribuir con ira a sus enemigos, y dar el pago a sus adversarios." Así también Is.66:15. "Porque he aquí que Jehová vendrá con fuego, y sus carros como torbellino, para descargar su ira con furor, y su represión con llama de fuego." Y en muchos otros lugares. También Ap.19:15; allí leemos de "el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso." Las palabras son en extremo terribles. Si solamente se hubiera dicho, "la ira de Dios," los términos implicarían algo infinitamente terrible; pero es "el furor y la ira de Dios." iLa furia de Dios! ¡el furor de Jehová! ¡Oh, cuán terrible debe ser eso! ¿Quién puede pronunciar o concebir lo que estas expresiones implican en sí mismas? Pero además, "el furor y la ira del Dios Todopoderoso." Como si hubiera una gran manifestación de su poder omnipo- tente en lo que el furor de su ira realiza; como si la omnipotencia estuviera encolerizada y ejercida de tal manera que los hombres no pueden ejercer su fuerza en contra del furor de su ira. Oh! entonces, ¡cuál será la consecuencia! ¡Qué será de aquellos pobres qusanos que la sufrirán! ¿Quién tendrá manos fuertes para esto? ¿Qué corazón la podrá resistir? ¡A qué terrible, indecible, inconcebible profundidad de miseria está sumergida la pobre criatura que esté sujeta a esto! Considera esto, tú que estás aqui presente, y aún permaneces en un estado no regenerado. Que Dios eje- cutará el furor de su enojo, implica, que El infligirá su ira sin piedad. Cuando Dios observe la extremidad inefable de tu caso, y vea tu tormento estar tan vastamente desproporcionado a tu fuerza, y vea cómo tu pobre alma es molida, y se hunde como si estuviera en tinieblas infinitas; no tendrá compasión de ti, no contenderá las ejecuciones de su ira, y ni siquiera aligerará su mano no habrá moderación ni misericordia, no apaciguará su viento agitado; no tendrá cuidado de tu bienestar, ni será en ningún sentido cuidadoso, a menos que sufras mucho más en cualquier otra manera, que lo que sufrirías con lo que la justicia estricta requiere. Nada será retenido por el hecho de que sea demasiado fuerte de sobrellevar. "Pues también yo procederé con furor; no perdonará mi ojo, ni tendré misericordia; y gritarán a mis oídos con gran voz, y no los oiré (Ez.8:18). Ahora Dios está presto a tener piedad de ti; este es un día de misericordia; puedes gritar ahora con el aliento de obtener misericordia. Pero cuando el día de misericordia pase, tus gritos y chillidos de lamento y dolor serán en vano; estarás enteramente perdido y alejado de Dios, como para que nadie se interese en tu bienestar. Dios no tendrá otra cosa que hacer contigo que ponerte a sufrir miseria; no continuarás en existencia para otro fin que no sea ese; porque serás un vaso de ira preparado para destrucción; y no habrá otro uso para este vaso, que ser llenado a plenitud de ira. Dios estará tan lejos de tener piedad de ti cuando grites, que se dice que solamente "reirá y se burlará" (Prov.1:25,26ss). Cuán terribles son esas palabras, las cuales proceden del gran Dios, "los pisé con mi ira, y los hollé con mi furor; y su sangre salpicó mis vestidos, y manché todas mis ropas" (Is.63:3). Es quizás imposible concebir otras palabras que expresen con más claridad la idea de despre- cio, odio, y furia de indignación. Si clamas a Dios para que tenga piedad de ti, El estará tan lejos de hacer tal cosa en tu doloroso caso, o de mostrarte ningún cuidado o favor, que, en lugar de ello, te hollará bajo sus pies. Y aunque sabrá que no podrás sobrellevar el peso de la omnipotencia sobre ti, no tendrá consideración, sino que te aplastará bajo sus pies sin misericordia; hará volar tu sangre al molerte, y salpicará sobre sus vestidos, de tal manera que manchará todas sus ropas. No sólo te odiará, sino que te tendrá bajo el desprecio más extremo; no habrá otro lugar más adecuado para ti que el estar bajo sus pies, ser pisoteado como el fango de las calles. 3. La miseria a la que estás expuesto es aquella que Dios infligrá con el fin de mostrarte lo que la ira de Jehová es. Dios ha tenido en su corazón el mostrar a los ángeles y a los hombres cuán excelente es su amor, y también cuan terrible es su ira. Algunas veces los reyes terrenales tienen en mente mostrar cuán terrible es su ira, por los castigos extremos que ejecutan en contra de aquellos que le provocan. Nabucodonosor, ese monarca poderoso y orgulloso del imperio caldeo, estuvo presto a mostrar su ira cuando se encolerizó contra Sadrac, Mesac y Abednego; y de esa manera dió orden de que el fiero horno ardiente fuera calentado siete veces más de como estaba. Sin duda, fue levantado al grado más extremo de furor que el arte humano podia levantar. Pero el gran Dios está también presto a mostrar su ira, y magnificar su terrible majestad y omnipotencia, en los sufrimientos extremos de sus enemigos. "¿Y qué, si Dios, querien domostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción?" (Rom.9:22). Y viendo que ésta es su diseño, aquello que El ha determinado, mostrar cuán terrible es la ira, la furia y el furor de Jehová cuando no es refrenada, El lo llevará a cabo. Sucederá ante un tes- tigo algo que será espantoso. Cuando el gran Dios airado se haya levantedo y ejecutado su terrible venganza sobre el pobre pecador, y cuando el miserable esté sufriendo el peso y el poder infinito de su indignación, entonces Dios llamará al universo completo para que contemple esa terrible majestad y omnipotencia que será vista en elia. "Y los pueblos serán como cal quemada; como espinos cortados serán quemados con fuego. Oíd, los que estáis lejos, lo que he hecho; y vosotros los que estáis cerca, conoced mi poder. Los pecadores se asombraron en Sión, espanto sobrecogió a los hipóritas" (Is.33:12-14). Asi sera con aquellos de ustedes que están en un estado de no conversion, si continuán en él. El poder infinito, la majestad y lo terrible del Dios omnipotente será magnificado sobre ti, en la inefable fuerza de tus tormentos. Serás atormentado en la presencia de los san- tos ángeles, y en la del Cordero; y cuando te encuentres en ese estado de sufrimiento, los habitantes gloriosos del cielo irán y verán el terrible espectáculo, para que puedan ver lo que es la ira y el furor del Todopoderoso; y cuando lo hayan visto, caerán y adorarán es gran poder y majestad. "Y de mes en mes, y de día de reposo, en día de reposo, vendrán todos a adorar delante de mi, dijo Jehová. Y saldrán, y verán los cadáveres de los hombres que se rebelaron contra mí; porque su gusano nunca morirá, ni su fuego se apagará, y serán abominables a todo hombre" (Is.66:23-24). 4. Es una ira eterna. Sería terrible sufrir este furor y esta ira del Dios Todopoderoso por un momento; pero debes sufrirla por toda la eternidad. No habrá fin para esta aguda y horrible miseria. Cuando mires hacia delante, verás un largo para siempre, una duración infinita ante ti, la cual tragará tus pensamientos, y sor- prenderá tu alma; y estarás absolutamente desesperado de no tener liberación, de no tener fin, de no mitigar, de no tener reposo del todo. Conocerás ciertamente que deberás consumirte luchando contra esta venganza todopoderosa y ausente de misericordia durante largas edades, millones de millones de edades. Y cuando así lo hayas hecho, cuando esas tantas edades hayan pasado sobre ti de esa manera, conocerás que eso es sólo un punto de lo que queda. De manera que tu castigo será verdaderamente infinito. ¡0h, quién puede expresar cuál es el estado del alma en tales circunstancias! Todo lo que podamos decir acerca de ello solamente da una rep- resentación muy débil; es inexpresable e inconcebible, porque "¿quién conoce el poder de la ira de Dios?" ¡Cuán terrible es el estado de esos que diariamente y a cada hora están en peligro de esta gran ira y miseria infinita! Pero ese es el lúgubre caso de cada alma en esta congregación que todavia no ha nacido de nuevo, no importa cuán moralistas, estrictos, sobrios y religiosos puedan ser. ¡Oh, si tan sólo consideraras esto, ya seas joven o viejo! Hay razón para pensar, que hay muchos ahora en esta congregación oyendo este discurso, que eventualmente serán sujetos de esta miseria por toda la eternidad. No sabemos quiénes son, ni en qué asientos están, ni qué pensamientos tienen ahora. Puede que ahora están cómodos, y oigan todas estas cosas sin mucha turbación, y están ahora engafidndose a sí mis- mos de que ellos no son esas personas, prometiéndose también que escaparán. Si conociéramos de una per sona, sólo de una en esta congregación, que fuera sujeto de esta miseria, ¡qué terrible sería pensar en ello! Si supiéramos quíen es, ¡qué vista más terrible fuera el mirar a tal persona! ¡Cómo surgiría un grito de lamento amargo por él de parte del resto de la congregación! Pero ¡ay! en lugar de uno, ¡cuántos de ustedes recor- darán este discurso en el infierno! Sería un milagro si algunos de los que están ahora presentes no se encontraran en el infierno dentro de poco tiempo, o antes de que este año termine. Y no seria un milagro si algunas personas, de las que ahora están aquí sentadas en algunos asientos de esta casa de reunión, en salud, qui- etos y seguros, se encuentren allí antes de mañana en la mañana. Aquellos de ustedes que continúen en un estado natural, que piensen que serán librados del infierno más tiempo, ¡estarán allí en poco tiempo! su condenación no se tarda; vendrá velozmente, y, con toda probabilidad, muy prontamente, sobre muchaos de ust- edes. Ustedes tienen razón al admirarse de que no están ya en el infierno. Es dudoso el caso de algunos que ust- edes han visto y conocido, que nunca merecieron el infierno más que ustedes, y que una vez parecieron igualmente estar vivos como ustedes. Su caso ha per- dido toda esperanza; ahora están gritando en extrema miseria y perfecta desesperación; pero ustedes están aquí en la tierra de los vivientes, en la casa de Dios, y tienen una oportunidad de obtener salvación. ¡Qué no darían esas pobres, condenadas y desesperanzadas almas por un día de oportunidad como el que ahora disfrutas! Y ahora tienes una oportunidad extraordinaria, un día en el que Cristo tiene ampliamente abierta la puerta de la misericordia, permanece allí llamando, y gritando con alta voz a los pobres pecadores; un día en el que muchos están uniéndose a El, y apresurándose a entrar en el reino de Dios. Muchos vienen diariamente del este, oeste, norte y sur; muchos que estuvieron últimamente en la misma condición miserable en que están ustedes, y que ahora están en un estado de alegría, con sus cora- zones llenos de amor por aquel que los amó y los lavó de sus pecados con su propia sangre, y se gozan en la esperanza de la gloria de Dios.¡Cuán terrible será ser echado a un lado en aquel día! ¡Ver a tantos festejando, mientras te estás consumiendo y pereciendo! !Ver a tantos regocijándose y cantando con gozo del corazón, mientras tienes motivo para lamentarte con pena inte- rior, y clamar a gritos con vejación del espíritu! ¿Cómo pueden descansar aun un momento en tal condición? ¿No son sus almas tan preciosas como las almas de la gente de Suffield (un pueblo de las inmediaciones) que están yendo a Cristo día tras día? No hay muchos de ustedes aqui que han vivido un largo tiempo en el mundo, y hasta este día no han nacido de nuevo? y son así extranjeros de la nación de Israel, y no han hecho otra cosa desde su existencia que atesorar ira en contra del día de la ira? Oh, señores, su caso, en una manera especial, es peligroso en extremo. Su culpa y dureza de corazón es extremadamente grande. No ven ustedes cómo generalmente las per- sonas de su edad son pasados por alto y dejados en el notable presente y maravillosa dispensación de la mis- ericordia de Dios? Tienen necesidad de considerarse a ustedes mismos, y despertar por completo del sueño. No pueden Ilevar la carga del furor y la ira del Dios infinito. Y ustedes, hombres y mujeres jóvenes, negarán esta preciosa época que ahora disfrutan, cuando tantos otros de su edad están renunciando a todas las vanidades juveniles, y yendo a Christo? Tienen ahora una oportunidad extraordinaria; pero si la rechazan, les pasará como a esas personas que gastaron todos los días preciosos de su juventud en el pecado, y ahora han pasado a un estado de ceguera y endurecimiento. Y ustedes, hijos, que están sin convertir, no saben que van al infierno, a sobrellevar la terrible ira de ese Dios, que ahora está enojado contigo cada día y noche? Estarán ustedes con- tentos de ser hijos del diablo, cuando tantos otros niños en la tierra están convertidos, y han venido a ser los hijos santos y alegres del Rey de reyes? Que cada uno que esté sin Cristo, y colgando sobre el abismo del infierno, ya sea anciano o anciana, de mediana edad, joven o niños, oigan ahora los fuertes llamados de la palabra y la providencia de Dios. Este año aceptable del Señor, un día de tanto favor para algunos, será sin lugar a dudas un dia de notable venganza para otros. Los corazones de los hombres se endurecerían, y su culpa se incrementaría aprisa en un día como éste, si niegan salud a sus almas. Nunca hubo tanto peligro para estas personas de ser entragadas a la dureza de corazón y ceguera de mente. Dios ahora parece estar reuniendo apresuradamente a sus escogidos de todas partes de la tierra; y probablemente la mayor parte de los adultos que se salvarán, serán traídos dentro de poco tiempo, y será como el gran repartimiento del Espíritu sobre los judios en los días de los apóstoles. Los elegidos obtendrán la salvación, y el resto será cegado. Si éste fuera tu caso, maidecirás este día eternamente, y maldecirás el dia en que naciste al ver el tiempo de repartimiento del Espíritu, y desearás haber muerto e ido al infierno antes de haberlo contemplado. Ahora, indudablemente, como lo fue en los dias de Juan el Bautista, el hacha está colocada de una manera extraordinaria a la raíz de los árboles, para que todo árbol que no dé buen fruto, sea cortado, y arrojado al fuego. Por tanto, que todo aquel que esté sin Cristo, despierte ahora y huya de la ira por venir. La ira del Dios Todopoderoso se cierne ahora sobre una gran parte de esta congregación. Que cada uno huya de Sodoma: "Dense prisa y escapen por sus vidas; no miren tras sí, escapen al monte, no sea que perezcan." Fuente: http://www.thirdmill.org/files/spanish/21734~1_23_01_9-13-30_PM~Pecadores_en_las_Manos_de_un_Dios_Airado.html
Hola! Día Internacional de la Biblia El último domingo de septiembre de cada año se conmemora el día mundial de la Biblia. La intención de su celebración es: 1. Agradecer a Dios por la inspiración de su Palabra y acrecentar el interés de los lectores sobre la necesidad de su meditación y el restablecimiento de su intimidad con el Creador. 2. Reconocer a las organizaciones que la reproducen en distintas versiones y diferentes idiomas para que la misma sea accesible a hombres y mujeres de los distintos estratos de nuestra sociedad y puedan comprender que la Biblia ha influido y sigue influyendo en los diversos aspectos de la vida y la sociedad. Y que no existe en el mundo, otro libro que haya cambiado tantas vidas y haya influido en la creación y el fortalecimiento de diferentes leyes y normativas en beneficio de la humanidad como La Biblia. 3. Recordar al mundo que existe este maravilloso libro, escrito por la mano del hombre, pero inspirado por el Espíritu de nuestro Dios. Así como el protagonismo que ha ejercido en el crecimiento de la fe cristiana. La idea de conmemorar el día mundial de la Biblia surgió del obispo Tomás Cranmer, reformador inglés en el año 1549, habiéndose designado el segundo domingo de diciembre de cada año para su celebración, fecha que posteriormente fue cambiada, en América Latina, para el mes de septiembre, que coincide con la impresión de la primera Biblia de la versión de Casiodoro de Reina en 1569. Para que la Biblia logre su finalidad deberá tenerse como la primera y la última palabra de fe en nuestras vidas, es el libro que nos habla de las relaciones entre Dios y los seres humanos. Los artículos de la Biblia no son producto de la mente de los redactores, aunque se escriben conforme al estilo de cada uno. Son enunciados hechos por hombres iluminados por el Espíritu de Dios. A ello se le conoce como “inspiración” que es la influencia del Espíritu Santo sobre personajes escogidos para revelar parte de la información divina. El vocablo inspiración proviene del griego theopneustos, “Theos” (Dios) y Pnein (respirar) palabra griega compuesta que significa “respirada de Dios”, “soplada de Dios” o “aliento de Dios”, que es el influjo sobrenatural ejercido por la inerrable guía del Espíritu Santo en la mente de los escritores sagrados. Es la misma palabra NISHMAT que se usa en hebreo cuando Dios “sopla en la nariz del hombre (Adán) aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente” (Génesis 2:7). Técnicamente, la palabra “inspiración” no aparece en la Sagrada Escritura. El término que es traducido “inspiración” theopneustos, no es la mejor traducción del mismo. “Insuflada por Dios” es la traducción literal, pero así solamente aparece en 2 Timoteo 3:16 y 17 que dice: “Toda la escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia; a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” La Biblia (Antiguo y Nuevo Testamento) se comenzó a escribir 1.400 años antes de Cristo, aproximadamente, en tiempos de Moisés, y se terminó de escribir poco antes de morir el último Apóstol, Juan, unos 100 años después de Cristo. Los estilos de los mensajes inspirados de la Biblia que han llegado a nosotros, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, fueron escritos por más de 40 hombres iluminados por el Espíritu Santo, entre sabios, historiadores, profetas, apóstoles y discípulos; la gran mayoría fueron hebreos y algunos son desconocidos Escrita en distintos lugares, en diferentes tiempos y en un período aproximado de 1.500 a 1.600 años, y no se contradice en nada, lo que indica que Dios dirigía y controlaba sus revelaciones. Eran hombres de todas clases sociales, desde campesinos hasta reyes, y a pesar de ello, no hay errores ni objeciones. Es una perfección de unidad de pensamiento, historia, profecía y verdad espiritual. Lo cual prueba que detrás de los autores humanos había un Autor Divino. ¡La Biblia es la Palabra de Dios! Si creyésemos que la Biblia es un producto literario humano, sujeto a errores, no tendría teológicamente ningún valor ni credibilidad. “Nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.” 2 Pedro 1:21 Es muy interesante saber que La Palabra “inspirada” aparece una sola vez en el Nuevo Testamento, más aún, no se la utiliza para nada en el griego corriente. Es increíble, pero cierto. Esta palabra, la palabra “inspiración” la diseñó Dios con el propósito de informarnos con precisión sobre cómo Él transmitió Su mensaje al lenguaje de los hombres. La Biblia es el único libro que es el Producto del aliento de Dios. Fue Moisés uno de los que recibió La Palabra de Dios a través de los 10 Mandamientos. Cuando Dios preparaba a su pueblo para la conquista de la tierra prometida, le hizo conocer lo siguiente: “Tienes que saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Dios vivirá el hombre” (Deuteronomio 8:3). Fueron esas mismas palabras las que repitió Jesús el día de la tentación (Mateo 4:4). El aliento, la inspiración, el soplo de Dios, están en toda porción de la Biblia, al igual que el aliento y la mente del hombre está en sus palabras haciéndolas vehículo de sus pensamientos. Las ideologías de los Escritos Sagrados están ligados en palabras y pensamientos como el alma al cuerpo”. No existe otro libro con estas características. La Biblia produce sobre el hombre tal efecto que es imposible descubrir tanta bendición, son millones de casos. Cada uno de nosotros hemos sido bendecidos, exhortados, reprendidos y encaminados por Dios. Es la indicación por el camino que debemos ir. La Biblia es el diario aliento de Dios, es el oxígeno divino que hace que nos alimentemos y vivamos, espiritualmente hablando; y bajo ninguna circunstancia es de “interpretación privada”, como nos dice 2 Pedro 1: 20. Con los manuscritos hallados en Qumrán se cubre el período ínter testamentario (entre los siglos II a.C. y I d.C.). Son, por eso, anteriores en más de mil años a los manuscritos que ya conocíamos, salvo el pequeño papiro de Nash (siglo I o II a.C.), que contiene una parte del Decálogo y el comienzo de la perícopa de Shemá -oración que los judíos debían recitar todos los días, descubierto en Egipto en 1902. Se conocen más de 5.000 manuscritos griegos del Nuevo Testamento. Los papiros, por su antigüedad, son muy importantes en la historia de la transmisión del texto. El fragmento conocido más antiguo del Nuevo Testamento fue hallado en Egipto y contiene unos versículos del Evangelio de Juan (Juan, 18:31-33a.37b-38); datado en el primer cuarto del siglo II, es el papiro Ryland, descubierto por Roberts en 1920 y publicado en 1935. Fue en su momento un hallazgo importante porque vino a confirmar la antigüedad del Cuarto Evangelio. Primera versión de la Biblia La principal versión de la Biblia (AT) por su antigüedad y autoridad (Hace 2.110 años.) es la versión griega de los “Setenta” o “Alejandrina”. Se inicia en el siglo III a.C. (250 a.C.) y se termina al final del siglo II a.C. (105 a.C.) El nombre de “Setenta” se debe al número de traductores que intervinieron en ella y “Alejandrina” por haber sido hecha en Alejandría y ser usada por los judíos de lengua griega en vez del texto hebreo. Esta traducción se hizo para la lectura en las Sinagogas de la “diáspora”, comunidades judías fuera de Palestina, y quizá también para dar a conocer la Biblia a los paganos. Fuente: http://labibliaweb.com/
Hola! La Locura de la Moralidad por Charles G. Finney "El corazón de los hijos de los hombres está lleno de mal y de insensatez en su corazón durante su vida; " Ecclesiastés 9:3. Introducción La Biblia muchas veces atribuye a los inconversos un corazón común. Siempre distingue entre solamente dos clases de la raza humana -- los Santos y los pecadores. Los Santos son los que se han convertido de la vida pecaminosa y ahora son amigos de Dios. Los pecadores siguen siendo inconversos y los enemigos de Dios. Entonces, según la Biblia, el corazón de los inconversos siempre es el mismo en su carácter. En los días de Noé, Dios testifica: "que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal." (Génesis 6:5). Fíjese que Dios habla de los pensamientos del corazón del hombre como si fueran de un solo corazón -- todos iguales en su carácter moral. Asimismo, por el apóstol Pablo, Dios nos testifica que " la mente carnal es enemistad contra Dios;" (Romanos 8:7) No testifica de una sola persona, ni de unas pocas personas, sino de todos los que tienen una mente carnal. Entonces, nuestro texto "el corazón de los hijos de los hombres está lleno de mal" significa que los hombres estaban de acuerdo y de un solo corazón lleno de maldad. No habla de una o dos personas, sino de TODOS. El Significado de Enloquecimiento de su Corazón ¿Qué quiere decir Dios con las palabras: "insensatez en su corazón durante su vida"? La antigua versión usa la palabra "enloquecimiento." Significa que el corazón del hombre está lleno de locura. Hay dos clases de locura: la de la mente y la del corazón. En la de la mente, el intelecto está torcido. En la del corazón es la voluntad del hombre que está torcida. La locura de la mente anula la responsabilidad moral. El que está loco en su mente no es, por lo presente, responsable por sus hechos. Está suspendida su responsabilidad porque no sabe su deber y no puede escoger el hacerlo. Pero en el caso de la persona que se hace loca temporalmente, por ejemplo con la embriaguez, las cortes se deben tratar con él como responsable. La culpa viene de que el hecho que produjo el delito fue escogido por su propia voluntad. La persona que toma lo que sabe que le va a embriagar y ponerse fuera de su mente debe tener la responsabilidad por sus hechos mientras está borracho. La razón es que él puede preveer el peligro y evitarlo con mucha facilidad. La ley general es que mientras el intelecto mantiene su fuerza normal, se obliga actuar en una manera moral. Por el otro lado, la locura de la moralidad es locura de la voluntad. La persona retiene sus fuerzas intelectuales, pero establece en su corazón exclusivamente el hacer la maldad. Rehusa hacer caso a los regaños de su conciencia. Deshecha las obligaciones de su responsabilidad moral. Siempre está abusando de su conciencia. Su razonamiento afirma que está obligado a hacer lo justo y lo recto, pero rehusa obedecer su razonamiento. En esta forma de locura, el razonamiento se queda intacto, pero el corazón desobedece deliberadamente. La locura de que refiere el texto es una locura de la moralidad -- locura del corazón. Al decir "corazón" estamos refiriendo a la voluntad -- el poder de escoger entre lo malo y lo bueno. La persona no está loca del intelecto, pero se porta como si estuviera completamente fuera de su mente. Es muy importante que veamos como se manifiesta la locura de la moralidad. Así que la Biblia afirma que los pecadores están locos del corazón, de seguro se va a manifestar para que lo podamos ver. Es muy notable que la Biblia es muy buena para descubrir el carácter humano. ¿Lo ha hecho en este punto? Vamos a ver. ¿Quiénes Son Los Que Tienen La Locura de la Moralidad? Los que no están locos del intelecto, pero actúan como si fuera, estos si están locos de la moralidad. Por ejemplo, los que están locos del intelecto tratan con la ficción como si fuera la realidad, y tratan con la realidad como si fuera ficción. Actúan como si la verdad no fuera la verdad, y como si la falsedad fuera la verdad. Pues, todos saben que los locos siguen sus sueños como si fueran la mera verdad. Al decirles la verdad, no les afecta nada. Asimismo, los que andan en pecado tratan las realidades de lo espiritual como si no fueran de la realidad. Siguen sus sueños vacíos e ideas tontas como si fueran de la verdad más preciosa. Actúan como si ellos mismos fueran lo más importante, y todo lo demás es de poca importancia. Supongamos que vemos a una persona portándose así todos los días. El anda por aquí y por acá pensando y diciendo que él es el Dios Todopoderoso. No respeta los derechos de otros, pero demanda que todos pongan los derechos de él sobre todo. Ahora, si viera a una persona portándose así, le contaría como un blasfemo o un loco. Ahora fíjese en esta verdad increíble: mientras los pecadores hablan con sentido y muestran que saben la verdad, se portan como si no fuera la verdad -- como si ellos mismos fueran lo más importante del universo, y que los intereses de Dios no cuentan para nada. En la practica, todos los pecadores hacen así. Es el elemento más básico del pecado. El egoísta nunca respeta los derechos de otros, a menos que de una manera le convenga él mismo y le ayude cumplir con sus deseos. Si una persona cree que él mismo está sobre todos y que importa más que todos, esto comprueba la locura de su intelecto. Lo encerrarían en el manicomio más cerca, rápido. Cuando muestran que saben un mas, pero actúan en contra de su conocimiento, decimos, con la Biblia, que tienen enloquecimiento en su corazón durante su vida." Fíjese que se manifiesta la locura en la manera que él estima lo temporal y lo eternal. Su forma de vivir declara que él estima mucho más importante lo de ahora que lo de la eternidad. Si una persona diría con palabras que el caso fuera así, sabríamos que está bien loco, y lo ayudaríamos a llegar al manicomio pronto. Ahora, suponga que no lo dice con la boca, y sabe que no es la verdad, pero siempre vive como si fuera la verdad. Lleva su vida como si así fuera. Entonces, ¿qué? La respuesta es muy sencilla: él está loco de la moralidad. El enloquecimiento está en su corazón. Así es la practica de todos los que viven en pecado. Prefieren lo temporal a lo eternal. Dicen con sus hechos, "Dame el gozo de ahora. ¿para qué me preocupo de los asuntos triviales de la eternidad?" De la misma manera, el pecador estima el cuerpo más importante que el alma. Si alguien dice así, y anda tratando de comprobarlo, sabemos que está loco en su mente. Si es amigo de usted, le duele al corazón al verlo así -- tan loco; ya que perdió su razonamiento! Lo que mejor sí lo supiera, pero sigue viviendo así, diría que está loco de la moralidad. Si ve a una persona que está destruyendo sus cosas, no por equivocarse, ni por accidente, sino a propósito y ésta persona hace cosas que le hacen daño a su salud, y no le interesan para nada sus mismas cosas, iría con un juez para que le encerraran en un manicomio, y le quitaría sus cosas para que no las destruya. En lo espiritual, el pecador, a propósito, vive en una manera que está en contra de sus intereses más importantes, dados los medios para conseguir la sabiduría, no aprovecha. Los tesoros del Cielo están puestos a su alcance, pero no los agarra. Riquezas infinitas las están ofrecidas como regalo de Dios, y no las toman. ¡Claro está! Si el pecador tratara con las cosas temporales de la misma manera que trata con las cosas espirituales, todos dirían que está bien loco. Dirían así: "Ves, que este hombre se porta en contra de si mismo en todo. ¿Quién puede decir que no está loco? ¡Un hombre que no está loco no actúa así!" En los asuntos morales, el pecador siempre le echa ganas para subvertir sus propios intereses. ¡Se hace destituido para siempre! ¡Oh, como se empobrece su alma, cuando pudiera tener las riquezas del Cielo! El pecador hace esfuerzos para realizar lo imposible. Por ejemplo, piensa hacerse feliz en su pecado y egoísmo. Pero saben bien que no se puede. Pregúntele, y él le va a decir que eso no es posible. Todavía, a pesar de esta convicción, sigue buscando la felicidad en su pecado. Sigue tratando, como si esperara un día llegar a encontrar lo imposible. Tal vez, no le sorprende, porque esto es muy común. Pero, vamos a suponer que veamos a una persona tratando así con os temas mundiales. ¿Qué pensaría usted de él? Por ejemplo, lo ves que está trabajando duro para hacer una escalera larga. Usted le pregunta: "¿Qué estás haciendo?" Le contesta, "Pues, estoy haciendo una escalera que alcanzará a la luna." Usted ve que él está gastando sus esfuerzos y su dinero para poder llegar a la luna por una escalera. ¿No diría usted que este hombre está completamente loco? Si no estuviera loco, sabría que esto no es posible. Pero, acerca de las cosas espirituales, el pecador siempre está tratando de hacer lo imposible -- estar feliz mientras practica su pecado; contento cuando está en rebelión a su propia conciencia; alegre mientras su corazón está en guerra contra su razonamiento. Buscando la felicidad en el pecado es como si buscara una bendición cortándose su cuerpo, arrancándose los ojos, y sacándose los dientes. Aun el pecador sabe bien que no puede encontrar la felicidad entre el pecado como sabe que no puede mantener la salud y comodidad maltratando su cuerpo. Mientras vive de una manera tan loca, sabiendo que siempre va a ser vencido y descontento, muestra que está loco de la moralidad. Otra manifestación de la locura del intelecto es la pérdida de la confianza en sus amigos. Muchas veces, es la primera señal de que se ha vuelto loco. El pobre hombre piensa que sus mejores amigos le quieren quitar sus cosas y hacerle daño. No importa que le muestren mucha evidencia al contrario, sigue pensando que se han puesto en contra de él. Igualmente, el pecador, en su locura, trata con Dios así. Mientras sabe dentro de si que Dios es su mejor amigo, con su practica trata con Dios como si fuera el enemigo más grande. Nada o nadie puede convencerlo de confiar en Dios como amigo. De hecho, trata con Dios como si fuera el mentiroso más grande del universo. Es increíble , pero pone al revés el respeto que debe a Dios y a Satanás. Trata con Satanás como si fuera Dios, y con Dios como si fuera Satanás. Cree y obedece a Satanás. Desconoce, deshonra, y no obedecen a Dios. ¡Que extraño que pone al revés las cosas! Pondrían el trono del universo a Satanás y daría a él el puesto más alto del Cielo. Enviaría al Dios Altísimo y Santo al infierno. No se tarde en rendir a Satanás el poder que sobre su corazón es solamente debido a Dios. Ya hemos anotado que uno que está loco trata con sus amigos como si fueran sus enemigos, y que muchas veces es la primera señal que muestra su locura. Si es un esposo, pues piensa que su esposa le quiere envenenar con la comida. Me acuerdo de la primera vez que vi a una persona loca, y como me impresionó mucho. Iba en mi caballo y me acerqué a una casa. Me fijé que una ventana estaba abierta y oí un llanto no terrenal. Acercándome, alcancé a oír las palabras de un hombre salvaje que decía, "Ven, ven acá. Aquí está la ramera de Babilonia. Me quieren matar. Me van a matar." Me bajé de mi caballo y fui a la casa. Allí encontré a un hombre encerrado en una jaula y quejándose con mucha amargura de su esposa. Me volteé a ver a su esposa y vi en su cara la tristeza y la carga de su corazón. Su querido esposo era un maníaco. En este momento me di cuenta como piensan los locos de sus amigos. El pecador sabe que Dios es su amigo de verdad, y quienes son sus amigos en el mundo. Pero con sus hechos tratan a Dios como el esposo de esta pobre mujer trata con ella. Es como si saliera a decir a todos con voz alta que, "¡Que sepan todos que Dios es un tirano! ¡Dios no es digno de su confianza o amor!" Todos saben que el pecador de hecho trata con Dios de esta manera. Estima la vida Cristiana como si fuera incoherente con su propia felicidad y gozo. Yo he conocido a personas que pensaron que cada intento de convertirles al cristianismo era un plan para atraparlos en la esclavitud. De ninguna manera ellos piensan que Dios les ama y que el Cristianismo vino de un Dios de amor. Según ellos, la vida Cristiana sería su ruina. Aun, en todo esto están actuando en contra de sus propias convicciones. Sus corazones les dicen que no es así. Si no fuera así, su culpa no sería tan grande como es. Otra marca increíble de la locura del intelecto es que la persona se emociona mucho con naderías y tonterías y está muy apático a las cosas más importantes del universo. Vemos a una persona que pasa el tiempo juntando piedras y pajas y guardándolas como si fueran tesoros. Pero, si todo el pueblo donde vive él está en llamas, no le interesa, ni le preocupa para nada. Puede morir la gente alrededor de él, pero no le afecta nada. ¿No diría usted que este hombre está loco? Pero esto es la mera verdad acerca del pecador. Siempre está emocionado a lo máximo con las cosas de este mundo, que son paja y piedras comparadas con los tesoros celestiales que le ofrece Dios. Pero, ¡que apático está con las cosas más valerosas del universo. Casi no tiene ningún pensamiento serio de su alma, que vale más que todo lo que está en el mundo. Si no supiera mejor, diría que, "de cierto, el pobre no tiene razonamiento." Pero, ya que si sabe mejor, solamente puede decir que está loco de la moralidad, y "el corazón de él está lleno del enloquecimiento durante su vida." La conducta del impenitente es perfectamente irracional. Es la mejor muestra de la irracionalidad que hay. Se muestra en los motivos que tiene para vivir, y los medios que usa para cumplir con sus deseos. Todo es completamente irracional. Una meta escogida por la locura, perseguida por medios inventados por la locura; esta es la historia de las multitudes que rechazan a Dios. Si estas decisiones resultan de un intelecto defectuoso, decimos que el hombre se ha vuelto loco. El pecador muestra la evidencia de la locura moral tal como el manicomio muestra la evidencia de la locura del intelecto. Podría ir a un manicomio y visitar cada cuarto, pero no va a encontrar ningún loco que muestre más su locura del intelecto como cualquier pecador muestra la locura de la moralidad. Si el manicomio muestra que sus internados están locos del intelecto, así, igualmente el pecador muestra que está loco de la moralidad. Parece que el pecador tiene miedo de ser salvo. Muchas veces, trata de hacer la salvación muy difícil. Por ejemplo, ya sabe lo que dijo Cristo acerca de las riquezas, y que difícil es salvar a un rico. Ha leído en la Biblia las palabras, "¡Cuán difícil les es entrar en el reino de Dios, a los que confían en las riquezas!" Pero, ¿cuántos de ellos buscan las riquezas más que todo? Para tener las riquezas, muchos están dispuestos a sacrificar sus conciencias, algunos su salud, ¡todos parecen listos a sacrificar hasta sus almas! ¡No hay una manera mejor para asegurar su condenación! Así que estiman la salvación como si fuera la condenación y la condenación como si fuera la salvación. Siguen con ganas la condenación como si fuera el cielo, y huyen de la salvación de Dios como si fuera el infierno. ¿Es exageración esto? ¡Claro que no! ¡Es la mera verdad! Los pecadores se apuran hasta el camino del infierno como si fuera lo principal de su existencia, y huyen del camino de Dios como si fuera la consumación de la maldad. Si usted es pecador, este es su estado moral. Estas verdades son muy claras, y no estamos exagerando nada. La locura de la moralidad es un estado de pura maldad. Sabemos que la persona es culpable porque es un estado completamente voluntario. Resulta no de la pérdida del razonamiento, sino del abuso de lo mismo. La voluntad persiste actuando en contra de la conciencia y el razonamiento. Aunque le regaña fuerte su conciencia, y también su mismo razonamiento, el pecador sigue adelante en su rebelión contra Dios y su benignidad. El que practica tal maldad en su voluntad, debe ser culpable. Sus acciones son premeditadas. El pecador peca cuando está bien calmado, así como cuando está emocionado. Si comete pecado en un momento cuando está emocionado, no se arrepiente y busca a Dios cuando ya está calmado. Más se defiende de lo que hace en sus emociones. Esto aumenta su culpa. Los propósitos del pecador son firmes y persistentes. De diez mil maneras, Dios le está impresionado para que cambie sus propósitos, pero casi siempre es en vano. Su carrera de pecado está en contra de todas sus obligaciones hacia Dios. ¿Quién es el hombre que no sabe esto? El pecador nunca actúa con motivos dignos -- nunca toma en cuenta sus obligaciones -- nunca reconoce su obligación de amar a su prójimo como a si mismo, ni a honrar al Señor su Dios. Es un rechazo completo a la ley de Dios y el Evangelio. La ley de Dios no la obedece, y el Evangelio y perdón no acepta. Está determinado a resistir el poder de Dios y atreverse a Su venganza. ¿No está loco por sus ídolos? ¿Cree usted que es una exageración cuando dice la Biblia que tienen "insensatez en su corazón durante su vida"? Comentario El pecador dice de los Cristianos que están locos. Tan pronto como el Cristiano empieza a mostrar que la verdad es una realidad, el inconverso grita, "¡Ya ves, se ha vuelto loco!" Pero el mismo pecador dice que la Biblia es verdad, y confesa que lo que cree el Cristiano es verdad también. Más todavía, confesa que los Cristianos están haciendo lo que deben de hacer, y lo que él debe hacer también. Aun, les dice que están locos. Es muy extraño que el pecador sabe que los que son salvos son la únicas personas racionales en el mundo. Recuerdo bien que lo veía antes de ser salvo yo. Sabía en aquel tiempo que los Cristianos son los únicos que no son locos. Si la locura del intelecto nos asusta, ¿cuánto más la locura de la moralidad? Hablo de la primera vez que conocí una persona loca del intelecto, y como me afectó, pero debería afectarnos mucho más uno que está loco de la moralidad. Imagínese un hombre muy sabio y respetado por todos. Luego algo le pasa al cerebro, y se vuelve loco, y empieza a actuar como un imbécil. Todos sentirían tristes porque un hombre de sabiduría y respeto ya perdió su razonamiento. ¡Que horrible! ¡Que lástima! Pero, ¿cuánto más horrible sería verlo cambiarse a un imbécil inmoral? Su corazón egoísta toma control y hace tonto su intelecto gigantesco. Su integridad moral se desaparece por su egoísmo. Tal hombre se convierte en un borracho, flojo y sucio. Si todo esto le pasa a un hombre sabio y respetado, ¡qué susto nos daría! Es mucho peor que la locura del intelecto. Aunque hay algunos pecadores que parecen justos, disciplinados, y de buen carácter, la verdad es que todos los pecadores están locos. A pesar de todo lo que saben de la eternidad, los controlan las cosas temporales. Teniendo más oportunidades que un ángel, no aprovechan nada. Está controlado cien por ciento por su corazón carnal y egoísta. ¿Cómo ven tal cosa los ángeles? ¡La eternidad es tan larga, y sus emisiones tan importantes, y todavía se apura hacía el infierno como si fuera al cielo! Y todo esto porque está infectado con los placeres del pecado por un corto tiempo. A primera vista, parece que él ha confundido el infierno y el cielo, pero no es un error del intelecto. El sabe muy bien la diferencia entre el cielo y el infierno, pero se engaña a si mismo con los deseos de su corazón. La verdad triste es que él ama el pecado, y lo seguirá. ¡Ay! ¡Tan loco, se apura en su ávido a su condenación, como si buscara al cielo! ¡Que sentir nos da al pensar de un amigo volviéndose loco y convirtiéndose en imbécil! ¡Pero mucho peor que ande en pecado! Sería mejor que toda la familia se volviera loca que solo uno de ellos anduviera en pecado. De cierto, lo anterior no es nada comparado con lo posterior. El imbécil no siempre estará así. Cuando este cuerpo terrenal esté enterrado, el alma estará libre, como si nunca hubiese estado aprisionada. El cuerpo en la resurrección florecerá eternamente. ¡Pero la locura de la moralidad aumenta más y más para siempre! La raíz de esto no es un cerebro defectuoso, sino un corazón corrupto, y un alma enferma. La muerte no le cura. La resurrección para él será nada mas vergüenza y dolor; y la eternidad le dará un lugar para mostrar su locura para siempre. Muchos tienen más miedo de ser llamados locos que ser llamados malos. Ciertamente, muestran el engaño que está dentro de sus pobres corazones. La locura del intelecto es una lástima, pero no es una vergüenza. La locura de la moralidad es una vergüenza indecible. Por eso dijo Dios en la Biblia que algunos se levantarán para "vergüenza y confusión perpetua." Ser convertido a Dios es ser curado de la locura de la moralidad. Consiste en restablecer la voluntad y las emociones bajo el control del intelecto, el razonamiento, y la conciencia, que la persona esté en harmonía con si mismo. Así que todo está en su lugar como Dios quiere. A veces personas que han sido convertidas, pero no bien establecidas, se caen otra vez en la locura de la moralidad. Así como algunos que han sido curados de la locura del intelecto a veces se caen otra vez en ella. Este es un caso muy triste para la familia de él, pero no tan triste como él que cae de nuevo en la locura de la moralidad. Un manicomio es un lugar muy triste. ¿Dónde está la persona que no le toca el corazón al contemplar tal situación? Fíjese, pasando por los cuartos del manicomio. Allí está una mujer se ve muy noble, pero completamente loca. Allí está un hombre bien educado y de un nivel social muy alto, pero ahora tiene los ojos vacíos y se ve que está loco de su intelecto. ¡Que lástima! Si un manicomio está así, ¿qué lugar es el infierno? Si estos manicomios están tan horribles, ¿cuánto más horrible es el manicomio donde se internan los que están locos de la moralidad? Este manicomio se llama el infierno? Imagínese que vayamos a varias ciudades viendo los manicomios. Vamos a Nueva York, a London, y a una ciudad en cada país del mundo. Se cansaría pronto, diciendo, "¡Ya! ¡Ya! ¡Basta! ¡No aguanto más!" ¡No puedo ver tanto tristeza! Ahora, imagínase que vayamos al gran manicomio del universo -- al infierno de las almas perdidas. Si los hombres se hacen locos, Dios tiene que encerrarlos. El bienestar de su reino requiere que la locura de la moralidad esté separada de entre la gente sana y encerrada en lugar aparte y solo. Allí están ellos que tienen sus intelectos buenos pero sus corazones malos. ¡Ay, que lugar para estar siempre! ¡El gran manicomio del universo! A veces los pecadores aquí en la tierra alcanzan a ver su locura. Yo recuerdo que una vez se me ocurrió que los que sirven a Dios son los únicos que están sanos de la mente. Me preguntaba, "¿Por qué creo así? ¿Me haría daño servir a Dios? ¿Me quitaría la paz o arruinaría mi vida? ¿Por qué sigo yo en éste camino?" Me contestaba así a mi mismo, "No puedo explicar de otra manera de que estoy loco. No puedo decir más que mi corazón está firme en la maldad y no quiere arrepentirse." ¡Ay, del pobre imbécil! No es que tiene mala suerte, sino que está muy maligno. ¿Cuántos de ustedes saben que su caso es así? Si es joven, tal vez su padre piensa que usted está sano de la mente. Puede ser que tiene el intelecto bien, pero la moralidad no. Mi estimado amigo, ¿qué le dice la conciencia y razonamiento acerca de su comportamiento moral? Si le condenan en su corazón, ¿qué es usted mas que un loco? ¿Quiere ser recordado en el cielo así? Para terminar, el tema muestra la importancia de no resistir el Espíritu Santo de Dios, porque por medio del Espíritu Santo los que están locos de la moralidad pueden ser curados. ¡El es la Luz, y si rechaza la Luz, no le queda más que las tinieblas para siempre! ¡Oh, pecador! ¡Tenga cuidado con la luz que Dios le da a su corazón tan oscuro! ¡Si no se aprovecha de ésta luz el día en que se muera va a ser la puerta a una eternidad de noche y tinieblas para siempre! Fuente: http://www.gospeltruth.net/Span/la_locura_de_la_moralidad.htm

Hola! No es fácil para un católico de cuna conocer el pensamiento de otros cristianos, y, aunque no lo creas, es aún mas difícil para un evangélico conocer lo que piensan los cuaquéros. Es mi intención compartir aquí su pensamiento, que puede ser útil tanto para católicos como para evangélicos.Avancemos hacia la superación de nuestros defectos conociéndolos. Dice el Señor: " Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres". A continuación te presento el cristianismo de los cuaquéros: Deficiencias de las sectas deficientes El error de la cristiandad está basado en definiciones engañosamente torcidas de tres palabras: la gracia, la palabra, y la salvación. Estas definiciones incorrectas, llevan a la gente a pensar que son inmunes a todas las advertencias de la Biblia y todos los requerimientos expresados en la Biblia, mientras que no están conscientes de la disponibilidad del cielo mientras estemos en la tierra. De modo que el cristianismo de hoy, mientras escucha las palabras de las escrituras, las oye como una hermosa canción que es dulce a sus oídos, pero ellos no aplican los mandamientos a sí mismos—siempre piensan que las advertencias y los mandamientos se aplican a la gente mala, no a la gente justa como ellos; de modo que ellos no obedecen los mandamientos que oyen. Y tú eres para ellos como un cantor de amores, de hermosa voz y que canta bien. Ellos oyen tus palabras, pero no las ponen por obra. Eze 33:32 Sed hacedores de la palabra y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Santiago 1:22 La siguiente es una lista parcial de las deficiencias de las sectas deficientes de la cristiandad hoy en día: 1. No hay temor de Dios, ellos pecan ante la vista de Dios sin temor o vergüenza. No hay temor de Dios ante sus ojos. Rom 3:18 2. No hay obediencia a los mandamientos de Dios. -- tú eres a ellos como cantor de amores, hermoso de voz y que canta bien; y oirán tus palabras, pero no las pondrán por obra. Eze 33:32 3. Las sectas deficientes de hoy, que todavía son esclavas del pecado y del poder de Satanás, creen en un Dios cuyo favor ellos suponen que les debe ser garantizado debido a sus rituales paganos y apariencias de piedad, mientras continúan viviendo en la naturaleza humana pecaminosa, sin dios— mientras continúan siendo inmorales, impuros, codiciosos; practicando el adulterio, la fornicación, la impureza, la lascivia, la idolatría, hechicería, odio, controversias, celos, arrebatos de ira, ambiciones egoístas, orgullo, disensiones, herejías envidias, asesinatos, borracheras, orgías, , mentiras, engaños, necedad, etc. - todas esas cosas que la Biblia nos dice que seremos echados del cielo si continuamos en ellas. Jesús nunca dijo que usted podría ser salvo si recitaba la oración del pecador, o si era bautizado con agua, o comía el pan y bebía el jugo de uva; estas cosas son sólo rituales paganos. Las sectas deficientes han definido un Dios horrible e injusto, quien, sobre la base de un ritual supersticioso, envía a sus prójimos incrédulos al infierno por pecar, mientras ellos supuestamente se excusan para seguir viviendo el mismo estilo de vida pecaminoso, evitando el infierno. Piénselo: ¿acaso esto suena justo y equitativo condenar a alguien eternamente por un detalle técnico, mientras que otro, que se conduce a sí mismo de la misma, manera, es excusado? Yo le aseguro, esto no es verdad, ni tampoco es justo en lo más mínimo; el Dios verdadero es justo. Este es el problema: la salvación falsa debe permitir que una persona salva continúe pecando, de otra manera esa persona tendría que ser salvada cada vez que peca. Una vez que usted le abre la puerta a un pecado y está bien, entonces dos estarán bien, después diez, después mil, y entonces Adolfo Hitler estará en el cielo también, porque él fue un creyente, comenzando como un niño cantando coro a la edad de doce. Por lo tanto, ¿acaso el cielo está lleno de gente mala? El lugar que supuestamente está lleno de gente salva, que todavía estaban pecando cuando murieron, es el infierno, no el cielo. La salvación verdadera es cuando el pecado, aún el deseo de pecar, es destruido en usted por las enseñanzas y la gracia de Dios. Para esto apareció el Hijo de Dios, [fue revelado en nosotros] para deshacer las obras [el pecado que está en nosotros] del diablo. 1 Juan 3:8 4. Cuando alguien le preguntó cuántos serían salvos, Jesús dijo que pocos serían salvos, porque la puerta es angosta y difícil el camino; muchas tratarían de entrar y no podrían. Mat 7:13-14, Lucas 13:23-24. Hay alrededor de 2 mil millones de así llamados cristianos en el mundo hoy en día. ¿Acaso 2 mil millones le suena como pocos a usted? ¿Acaso orar la oración del pecador, ser sumergido en agua, comer pan/beber jugo de uva es un camino angosto y difícil por el que muchos tratarían de entrar y no podrían? No, porque la supuesta salvación de las sectas deficientes cristianas es falsa, son fábulas, mentiras, engaños—es el camino ancho y espacioso que lleva a la perdición. Las sectas deficientes de la cristiandad han perdido totalmente el camino angosto y verdadero que pocos encontrarán; hay camino que al hombre le parece derecho, pero es camino que lleva a la muerte. Pro 14:12,16:25,21:2 5. Estas sectas ignoran, hacen caso omiso, y tratan con indiferencia todos los mandamientos de Jesús. Mientras que confían en cuatro versículos de miles que apoyan su salvación imaginaria, y nunca se molestan en cuestionar cómo esos cuatro versículos deben ser interpretados en conjunto con todas las maravillosas enseñanzas y mandamientos de Jesús; ellos esperaban que Jesús fuera su excusa para no obedecer los mandamientos por los cuales él dejó su gloria en el cielo para venir a la tierra a enseñar, y después murió una muerte horrible, para mostrar hasta qué punto era necesaria la obediencia que todos debemos tener para poder agradar a Dios. Él no quiere ser su excusa. Jesús dijo que él negará a todos los que continúan pecando, aún aquellos creen firmemente que son cristianos salvos. Note que Jesús en Juan 3:16 no dice que si usted cree que Jesús es el Hijo de Dios, él dice si usted cree en él, (o simplemente cree en él). Hay una gran diferencia: 1) asentimiento mental de que Jesús es el Hijo, versus 2) creer lo que él manda y aconseja — suficiente para obedecerle. Él nos manda a buscar, como nuestra prioridad más alta en la vida, el reino de Dios y su justicia — ser perfectos — dar la otra mejilla — venir a él, escucharle, y obedecerle — negarse a sí mismo y levantar su cruz diariamente y arrepentirse o perecer. Los demonios creen que Jesús es el Hijo de Dios. La versión amplificada de la Biblia nos da más explicación: cualquiera que cree en (confía, se apega, cuenta con) él. ¿Obedece usted los mandamientos de Jesús, o es usted como los demonios, que creen que él es el Hijo de Dios resucitado de los muertos, pero que desobedecen sus mandamientos? Juan nos dice que aquel que realmente cree que Jesús es el Hijo de Dios, ése ha vencido al mundo, al pelear la buena batalla de la fe, para obtener victoria sobre el pecado. El que cree en el Hijo de Dios tiene el testimonio en sí mismo ... Aquel que tiene al Hijo tiene la vida; aquel que no tiene al Hijo no tiene vida, Juan 5:10-12. Tener al Hijo, es poseer al Hijo y al Padre en su corazón, en suficiente medida para que sea su Señor verdadero, en control de sus pensamientos, palabras, y hechos. Creer no es salvación, como Pablo enfatiza diez veces al dirigirse a los creyentes en la iglesia: * ahora la salvación está más cercana de nosotros que cuando creímos. Rom 13:11, * ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, Fil 2:12 * Pero nosotros que somos del día seamos sobrios, vestidos de la coraza de la fe y del amor, y con el casco de la esperanza de la salvación. 1 Tes 5:8. * Porque para los que se pierden, el mensaje de la cruz es locura; pero para nosotros que somos salvos, es poder de Dios.1 Cor 1:18. Mientras está en la cruz interna de la negación propia, usted verá que el pecado desaparece lentamente de su vida hasta que usted está libre de pecado. * la tristeza que es según Dios genera arrepentimiento para salvación, 2 Cor 7:10. * no entristezcáis al Espíritu Santo de Dios en quien fuisteis sellados para el día de la redención [suceso futuro]. Efe 4:30. (Pablo está hablando a los creyentes en la iglesia que nunca han sido redemidos.) * Porque para Dios somos olor fragante de Cristo en los que se salvan. 2 Cor 2:15 * Porque os es necesaria la perseverancia para que, habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis lo prometido; Heb 10:36 (La voluntad de Dios es obedecer totalmente a Cristo, que lo librará del pecado para llevarlo a la justicia, la pureza, la santidad, y el reino.) * hemos llegado a ser participantes de Cristo, si de veras retenemos el principio de nuestra confianza hasta el fin, Heb 3:14 * Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma diligencia para ir logrando plena certidumbre de la esperanza hasta el final, a fin de que no seáis perezosos, sino imitadores de los que por la fe y la paciencia heredan las promesas. Heb 6:11-12 Y Pedro repite el mismo mensaje, que salvación no es sólo creer o tener fe, sino que la salvación es el fin de la caminata obediente de la fe, y requiere crecimiento : * Que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para la salvación preparada para ser revelada en el tiempo final. En esto os alegráis, a pesar de que por ahora, si es necesario, estéis afligidos momentáneamente por diversas pruebas, para que la prueba de vuestra fe--más preciosa que el oro que perece, aunque sea probado con fuego-- sea hallada digna de alabanza, gloria y honra en la revelación de Jesucristo. A él le amáis, sin haberle visto. En él creéis; y aunque no lo veáis ahora, creyendo en él os alegráis con gozo inefable y glorioso, obteniendo así el fin de vuestra fe, la salvación de vuestras almas. 1 Ped 1:5-9. * Desead como niños recién nacidos la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación. 1 Ped 2:2 6. Ellos le dicen que la ley está muerta y debido a que usted cree en Jesús, usted no tiene que seguir ninguna parte de la ley— que la maldad es excusada por Jesús. Sin embargo Jesús dijo: a los que hacen maldad, [que pecan] los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes. Mat 13:41-42. ¿Por qué me llamáis "Señor, Señor", y no hacéis lo que yo digo? Pero el que oye mis palabras y no las pone en práctica se parece a un hombre que construyó una casa sobre tierra y sin cimientos, ... y la casa se derrumbó, y el desastre fue terrible. Lucas 6:46-49 La Obediencia todavía es necesaria. 7. Las sectas enseñan que buscar a Dios no es necesario, porque creer es todo lo que hay que hacer. Sin embargo Jesús nos dice que buscar el reino de Dios y su justicia debería ser nuestra primera prioridad, más que la comida y la ropa, y que sigamos buscando y encontraremos. La Biblia nos da muchas amonestaciones para buscar diligentemente, temprano, con todo nuestro corazón y alma. Busca a Jehová, tu Dios, lo hallarás, si lo buscas de todo tu corazón y de toda tu alma. Deut 4:2 Buscar a Dios y encontrarlo es el único propósito de toda vida. Esta es la razón por la cual usted está vivo. De una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos y los límites de su habitación, para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarlo, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros, un solo Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos y por todos y en todos. Hechos 17:26-28, Efe 4:6 Sin embargo, los ministros de hoy le dicen: no busque, no obedezca, no tema, no se esfuerce— ellos dicen que no hay necesidad, debido a la gracia, su supuesto permiso para cometer inmoralidad y la excusa para permanecer en el pecado. 8. Ellos oran diciendo "que se haga tu voluntad", y después siguen haciendo su propia voluntad despreocupadamente. Jesús dijo que los únicos que entrarían en el cielo eran aquellos que hacían la voluntad del Padre. No todo el que me dice: "Señor, Señor" , entrará en el reino de los cielos, sino sólo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Mat 7:21 El Padre nos dijo cómo hacer su voluntad, cómo ir al cielo. Entonces salió de la nube una voz que dijo: Éste es mi Hijo, mi escogido; escúchenlo. Lucas 9:35 De modo que usted debe ir a Jesús, escuchar en silencio, oírle hablar a usted, y entonces obedecer lo que él le mande a hacer. 9. El pecado ha sido minimizado, mal entendido, o completamente olvidado. Ellos no pueden discernir entre su mano derecha y su mano izquierda. Jonás 4:11. 10. El concepto de arrepentimiento ha sido olvidado. Todos ustedes perecerán, a menos que se arrepientan. Lucas 13:5 Jesús le dijo a la adúltera: Ni yo te condeno. Vete y no peques más, para que no te suceda algo peor. Juan 8:11. Lo peor es ser excluido del celo por estar todavía pecando, y enviado al infierno, hasta que usted haya pagado hasta el último cuadrante. Él no le hubiera mandado a que no pecara más, a menos que fuera posible. El arrepentimiento es el camino. Jesús nos advirtió varias veces: Antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. Lucas 13:3,5 El arrepentimiento resulta en que Él nos cambia por medio del poder de su gracia para llegar a ser santos, puros, y perfectos. Lucas 24:47 Y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. En el original griego, la palabra para perdón significaba tanto remisión como perdón. Esa es la razón por la cual muchas traducciones del Nuevo Testamento usan la palabra perdón en vez de remisión. Remisión, (así como cuando un cáncer está en remisión—algo que se encoge, se muere), es mucho más exacta, y describe perfectamente la purificación necesaria para evitar ser excluido del cielo. La purificación en la Palabra, la purificación en la Luz, ambas se logran esperando en el Señor, oyendo, escuchando, velando y obedeciendo— una purificación así es una remisión del pecado. Pero las pobras almas, que estaban tratando de traducir la Biblia, no habían experimentado la remisión del pecado dentro de ellos mismos, y por lo tanto, obviamente escogieron enfatizar el perdón. Las sectas deficientes mantuvieron el perdón, no están seguras de cómo arrepentirse, y son ignorantes de los efectos del arrepentimiento—la remisión. La cristiandad reclama que ellos no necesitan arrepentirse porque ellos ya son justos, debido a que creen. Esto es lo mismo que los judíos que reclamaron que ellos eran especiales también, y no necesitaban arrepentimiento. Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento y no comencéis a decir dentro de vosotros mismos: "Tenemos a Abraham por padre", porque os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras. Lucas 3:8 Antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. Lucas 13:5. Pero si usted se sigue arrepintiendo, usted podrá disfrutar de la pureza, santidad, perfección, juicio, ser liberado aún del deseo de pecar, destrucción del hombre de pecado que queda dentro de uno por medio de la justicia de su venida, viendo su nombre escrito en el Libro de la Vida, juntándose en unión con Cristo y el Padre, entrando en el reino de los cielos, viendo la gloria de Dios, también apareciendo ellos mismos en la gloria, teniendo comunión con los santos pasados que han sido perfeccionados, y teniendo comunión con el Padre y Cristo, el Padre y el Hijo; y vivir para siempre como un hijo de Dios. 11. La cruz interna de la negación propia ha sido olvidada, descartada, ignorada, y tratada con desprecio; sin embargo Jesús nos dijo repetidamente que nadie puede ser su discípulo, o ser digno de él, si no lleva su cruz y lo sigue. 12. A nadie se le enseña cómo recibir el poder de Dios que cambia los corazones, quitando aún el deseo de pecar. 13. La gracia ha sido distorsionada hasta llegar a ser una mentira perniciosa, que se dice que es la salvación instantánea; y una excusa para todos sus pecados: pasados, presentes, y para siempre. 14. Los ministros de hoy, con ojos llenos de adulterio, [amor por el mundo] ellos nunca dejan de pecar; ellos seducen a los inestables; ellos son expertos en la codicia ¡hijos de maldición! Han abandonado el camino recto, y se han extraviado para seguir la senda de Balán, hijo de Bosor, a quien le encantaba el salario de la injusticia. La oscuridad más negra está reservada para ellos. Pronunciando discursos arrogantes y sin sentido, seducen con los instintos naturales desenfrenados a quienes apenas comienzan a apartarse de los [deseos lujuriosos de la naturaleza pecaminosa] que viven en el error. Les prometen libertad, cuando ellos mismos son esclavos de la corrupción, ya que cada uno es esclavo de aquello que lo ha dominado. 2 Pedro 2:12-19. (Y Jesús dijo: Ciertamente les aseguro que todo el que peca es esclavo del pecado. Juan 8:34) Y en los profetas de Jerusalén he visto torpezas: cometen adulterios, [con amor por el mundo y ganancias] andan con mentiras; y fortalecen las manos de los malos, [diciéndoles que son salvos] para que ninguno se convierta de su maldad. [ellos permanecen en pecado] Me son todos ellos como Sodoma, y sus moradores como Gomorra. Jer 23:14 (La cristiandad ha caído en las mismas mentiras en las cuales cayeron los judíos repetidamente.) 15. Como los fariseos, los ministros de hoy cierran el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entran ellos, ni dejan entrar a los que están entrando. Mat 23:13. 16. Como los fariseos, a los ministros de hoy les gusta pasearse con ropas ostentosas y les encanta que los saluden [con honor] en las plazas, y ocupar el primer puesto en las sinagogas y los lugares de honor en los banquetes. 17. Como los fariseos, los ministros de hoy por fuera dan la impresión de ser justos pero por dentro están llenos de hipocresía y de maldad, y de indulgencia egoísta. Ellos se alimentan a sí mismos mientras engañan a las ovejas; y ellos son perros comilones son insaciables; y los pastores mismos no saben entender; todos ellos siguen sus propios caminos, cada uno busca su propio provecho, cada uno por su lado. Ellos vienen a ustedes vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos feroces. (ansiosos de tomar su dinero.) Note: a medida que la moral de la sociedad decae, los valores de todas las sectas deficientes decaen proporcionalmente; menos de cien años atrás, las iglesias no toleraban el divorcio, la borrachera, vivir juntos como pareja, hijos ilegítimos, etc. Hoy en día, nuestras sectas toleran cualquier grado de pecado, simpatizando y consolando a los ministros que no tienen vergüenza, que han sido públicamente expuestos en algún exceso exorbitante de pecado: Haggard, Baker, Swaggert, etc.; además de todos los sacerdotes romanos, que han sido expuestos, pero generalmente no han sido expulsados, por molestar a niños pequeños en sus congregaciones. 18. La Biblia es confundida como la Palabra de Dios, de modo que la gente lee en vez de escuchar a Dios. "Y el verbo era Dios". Juan 1:1 Ellos piensan que todos los mandamientos en la Biblia que hablan de oír la palabra de Dios, significan que tenemos que escuchar a alguien leer la Biblia. Sin embargo, Pablo nos dijo dónde estaba la palabra: «Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón». Esta es la palabra de fe que predicamos. Rom 10:8 Usted debe tener fe en la palabra que está dentro de usted, en su corazón y en su boca; suficiente fe para escuchar, y suficiente fe para obedecer los mandamientos que ha oído. Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. Rom 10:17 (oír la palabra de Dios dentro de su corazón) Por lo tanto, ¿en qué Jesús cree usted? ¿El Jesús en los libros de historia, o el Jesús que está dentro de usted que le habla, le enseña, le anima, y lo cambia? Antes bienaventurados (felices y dignos de ser envidiados) los que oyen la palabra de Dios, y la guardan. Lucas 11:28 Déjeme ilustrar el problema aún más. Jesús dijo: Por tanto, sean perfectos, así como su Padre celestial es perfecto. Mat 5:48 Usted no puede obedecer este mandamiento al oír a alguien leer la Biblia. Pero, si usted está escuchando la voz del Señor, la verdadera Palabra de Dios, él le dará una serie de mandamientos, los cuales, si usted los guarda y obedece, eventualmente llegará a ser puro y perfecto, por la obediencia suya y la gracia consecuente de Dios. Su fe en las palabras que usted oye, que vienen de Jesús, es lo que lo purifica. Cuando el Espíritu se comunica con el hombre, el Espíritu tiene acceso a cada experiencia, cada vistazo, cada sonido, cada palabra, cada pensamiento, cada sentimiento que el hombre ha tenido en su vida, y el Espíritu utiliza esas experiencias para ilustrar sus enseñanzas. Además el Espíritu es consciente del lenguaje, dialecto, y la comprensión de vocabulario de cada hombre; por lo que el Espíritu le habla al hombre, precisamente en un lenguaje comprensible, adaptado exactamente a ese hombre. Y el Espíritu habla con inflexiones de amor, bondad, firmeza, etc. No hay comparación entre leer la Biblia, no importa cuán maravillosa sea, y el oír la sabiduría infinita que Dios le expresa a usted en el lenguaje, a menudo acompañados de visiones, que se comunica con precisión y al instante un mensaje, enseñanza, o mandamiento. El Espíritu de Dios nos enseña a vivir sobria, justa y piadosamente en este siglo. Dese cuenta de que el mundo cambia, y cambia rápidamente. La Biblia no se mantiene al día con esos cambios, pero el Espíritu de Dios sí, reconociendo todos los cambios en el entorno del hombre y enseñándole lo que tiene que negar y cómo vivir. 19. Ellos no entienden que Cristo está dentro de ellos , esperando para enseñarles. Cristo en vosotros, la esperanza de gloria. Col 1:27, 1 Juan 2:27 20. Ellos piensan que Dios es externo, que está muy lejos en el cielo—pero Él está en todos nosotros, en nuestros corazones, encadenado, esperando crecer. Rom 10:8 21. Ellos le dicen que estudie la Biblia para crecer. Pero la letra mata, y el Espíritu da vida. Estudiar la Biblia es como estudiar la ley. Sólo aumenta nuestro conocimiento carnal. Sólo aumenta su orgullo. La Biblia no es la verdad—Jesús, la palabra de Dios, es la verdad, las palabras del Padre son verdad; la verdad y la palabra de Dios, que se oye en el interior, y que es obedecida, es lo que lo santifica. Usted debe recibir una cantidad cada vez más grande de palabras que oiga de Jesús para poder crecer. Usted puede memorizar la Biblia entera, y no le hará ningún bien, a menos que pase tiempo esperando a Dios, escuchando su voz, oyéndolo, obedeciéndole. La Biblia es buena para obtener esperanza, la Biblia es buena para entender aquello que Dios no aprueba. Pero usted no puede crecer leyendo la Biblia. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz. Juan 18:37 22. Ellos no tienen idea de cómo progresar espiritualmente. Para poder hacer alguna clase de progreso, usted debe ir a él. Usted debe esperarlo — escuchar en silencio, con la humildad de un pecador en necesidad de su poder que produce cambio — la gracia. Busque, escuche, obedezca..busque, escuche, obedezca.....busque, escuche, obedezca....... Una persona le preguntó a su ministro de 35 años: ¿cuál es el significado de: Estad quietos, y conoced que yo soy Dios, Salmo 46:10? El ministro dijo: significa estar en silencio en la iglesia y escuchar a su predicador. (patético) A menos que usted esté en silencio para escuchar la voz del Señor en el interior, para oírlo, para obedecerle — no hay ningún progreso espiritual ni salvación. Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él. 1 Juan 2:27 Cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad. Juan 16:13 23. La codicia es fomentada, aún predicada como el evangelio de la prosperidad. Guardaos de toda avaricia...la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes. Luc 12:15 24. Las operaciones y la necesidad de la luz han sido completamente olvidadas. 25. Las obras de la fe no son fomentadas, y a veces se advierte en contra de ellas. La fe sin obras es muerta. Santiago 2:20,26 26. Los diezmos son recolectados y pagados, sin embargo los diezmos eran de las cosechas de la tierra solamente, (no del dinero), sólo debían ser colectados por el sacerdocio levítico, (el cual ha sido anulado por el sacerdocio de Jesús), y eran para mantener a las viudas y a los huérfanos — no sólo para los sacerdotes o el templo. El diezmo murió cuando Jesús asumió el sacerdocio eterno. Curiosamente, las únicas partes de la ley que murieron fueron las ofrendas legales, los tipos, las sombras y las figuras, las ordenanzas externas [diezmos], ritos y ceremonias, y muchos lavamientos [bautismos]. Las leyes morales todavía deben ser observadas, como no robar, no cometer homicidio, no cometer adulterio, no codiciar, no mentir, etc., hasta que usted haya sido purificado y camine totalmente de acuerdo a la dirección de Dios. Sin embargo el cristianismo ha hecho exactamente lo contrario: ellos le dicen que no hay ley, excepto que quieren que usted continúe diezmando — lo cual era la función exclusiva del sacerdocio levítico, quitado por el sacerdocio eterno de Cristo. (Siga la pista del dinero). 27. Ellos piensan que la salvación está en la Biblia. Jesús dijo: Ustedes estudian con diligencia las Escrituras porque piensan que en ellas hallan la vida eterna. Sin embargo, ustedes no quieren venir a mí. Juan 5:39-40 28. Al tomar unas pocas escrituras y tergiversarlas, las sectas deficientes han creado una salvación falsa, con promesas falsas, que serán anuladas. Ellos le dicen que usted es salvo; lo cual usted sólo puede suponer, si no tiene evidencia de Dios para usted. Examinemos cómo tomar una o dos escrituras, mientras se ignoran muchas otras, resulta en conclusiones falsas: Esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen. 1 Tim 4:9-10. Si este pasaje se toma por sí mismo, no hay necesidad de hacer nada, (ni siquiera los ritos paganos de decir la oración del pecador, mojarse, o comer pan y beber jugo de uva para ser salvo.) Éste es el error de los universalistas. Las escrituras son verdaderas, pero usted tiene que conocer el resto de las escrituras para interpretarlas correctamente. Lo mismo es cierto al tomar Juan 3:16, (todo el que cree no perecerá), y tres otros versículos fuera de contexto con el resto de las escrituras, que incluyen: sin santidad nadie verá a Dios; cualquier cosa inmunda, inmoral, o codiciosa será excluida del cielo; y si no se arrepienten, todos perecerán igualmente. Vea la discusión completa en La falacia de Juan 3:16. La única salvación verdadera, (escaparse de ser excluido del cielo), resulta de la cruz interna de la negación propia que lleva a la pureza, traída por la venida de Jesús en su corazón, quien lo juzga, destruye el hombre de pecado que queda dentro de usted, por medio del brillo de su venida, y lo lleva hacia el reino de los cielos, donde usted tiene comunión con el Padre y el Hijo, ve su nombre escrito en el Libro de la Vida, recibe un nombre nuevo escrito en una piedrecita blanca, y ve la gloria de Dios — todo esto es ignorado, tomado como algo imposible mientras estemos vivos, descontinuado, incluso desacreditado. 29. Ellos le dicen que usted es justo, porque usted cree en Jesús, aunque continúa pecando. Está escrito: El que dijere al malo: Justo eres, los pueblos lo maldecirán, y le detestarán las naciones; particularmente aquellos que han les han vendido y les han asegurado de una salvación falsa. Usted maldecirá aquellos que lo han engañado para que crea que usted no será excluIdo del cielo debido a que usted peca, debido a que vive en la maldad. 30. Las sectas deficientes enseñan que una experiencia espiritual (realmente sólo una llamada de atención) con Dios es evidencia de estar llenos del Espíritu Santo. Cuando en realidad, si uno está verdaderamente lleno con el Espíritu Santo, sus pensamientos, palabras, y acciones son controladas por el Espíritu Santo. 31. Las sectas le dicen a sus seguidores que ellas están en Cristo, cuando sólo los que son de Cristo Jesús (el Mesías) han crucificado la naturaleza pecaminosa, con sus pasiones y deseos. Gal 5:24. 32. Como vendedores deshonestos, las sectas deficientes predican sólo los titulares de un contrato, pero no le revelan todo lo que está en letra pequeña en el contrato—lo cual claramente declara los requisitos de ser santos, puros, y perfectos; y la excusión de los impuros, inmorales o codiciosos. Hay leyes de protección al consumidor en contra de vendedores que sean así de deshonestos, pero no hay leyes en contra de los predicadores deshonestos. Dios se vengará; pero él también espera que usted lea las letras pequeñas. 33. A la gente se le enseña que orar es decirle a Dios lo que ellos quieran, en vez de estar en silencio para escuchar a Dios, para que él nos diga lo que quiere que hagamos . Estad quietos y conoced que yo soy Dios. Sal 46:10, Calle toda carne. Zec 2:13. Obedézcanme. Así yo seré su Dios, y ustedes serán mi pueblo. Condúzcanse conforme a todo lo que yo les ordene. Jer 7:23 34. El sacrificio de los impíos [aquellos que todavía pecan] es abominación a Jehová; Mas la oración de los rectos es su gozo. Prov 15:8. Abominación son a Jehová los pensamientos del malo; mas las expresiones de los limpios son limpias. Pro 15:26 35. Los ministros son pagados, en contra del mandato de Pedro y Jesús: Apacentad la grey, no por ganancia deshonesta. 1 Pedro 5:2. Lo que ustedes recibieron gratis, denlo gratuitamente. Mat 10:8. Aquellos que piden dinero, o que toman un salario, o que le dicen que de diezmo son los profetas falsos, que vienen a ustedes disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos feroces—¡codiciosos, y listos para devorar su dinero! Mat 7:15. Pedro y Judas tenían cosas muy graves que decir acerca de aquellos que solicitan donaciones o predican por salario. !Ay de ellos!, porque han seguido el camino de Caín, se lanzaron por lucro en el error de Balaam y perecieron en la contradicción de Coré. Tienen el corazón habituado a la codicia y son hijos de maldición. Ambos dicen que la oscuridad más negra está reservada para ellos. Y los primeros serán los últimos, los últimos primeros. 36. Un ritual pagano, una forma [un caparazón vacío, muerto, seco], y una ceremonia supersticiosa han remplazado la adoración en Espíritu y en Verdad. Pero se acerca la hora, y ha llegado ya, en que los verdaderos adoradores rendirán culto al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren. Dios es espíritu, y quienes lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad. Juan 4:23-24 37. Los ministros hablan por causa de las adivinaciones de sus mentes en vez de las palabras ofrecidas en el momento por el Espíritu Santo. 38. Los ministros hurtan las palabras de los santos, en vez de hablar las palabras que han oído directamente de Dios. 39. Los ministros hablan un flujo de mentiras, basado en su posición, y la gente lo quiere. Su ministro puede ser un gran orador público, y reciben la alabanza de los hombres, pero así hicieron los profetas en el tiempo antiguo. Lucas 6:26 40. De acuerdo con lo que dice Pablo en Efesios, el propósito de los maestros, predicadores, y pastores es el perfeccionamiento de los santos y llevar a la gente a la plenitud y a estar completos en Cristo: Y él mismo constituyó a unos apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, y a otros pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos alcancemos la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, hasta la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. Efesios 4:11-13 ¿Está su pastor ayudándole a alcanzar la perfección? ¿Está su pastor trayendo gente a la plenitud y a estar completos en Cristo? Por supuesto, no es porque no tengan idea de cómo hacerlo. Ellos no han sido autorizados ni enseñados por Cristo; ellos están todavía en el hombre viejo de la carne, predicando con sus mentes carnales, enseñando engaños. Ellos están llevándole a usted y a otros hacia el cautiverio espiritual. Su pastor es un profeta falso, condenado a la destrucción y llevándolo a usted a la destrucción también. 41. Los ministros niegan que la perfección sea necesaria, o la santidad, o la pureza — porque ellos mismos no son perfectos, ni puros, ni santos, y si ellos admitieran las enseñanzas de Jesús y de Pablo, tendrían que dejar el juego de fingir ser ministros. Jesús incluso nos advierte acerca de los ministros no perfeccionados, llamándolos, guías ciegos. Lucas 6:39-42. Y él nos dice que los ignoremos y dejemos los guías ciegos. Mat 15:14 42. Las sectas deficientes han cumplido, y continúan cumpliendo, las siguientes profecías: Como fue predicho: Pues vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que, teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias pasiones, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. 2 Tim 4:3-4 Como fue predicho: La gente estará llena de egoísmo y avaricia; serán jactanciosos, arrogantes, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, insensibles, implacables, calumniadores, libertinos, despiadados, enemigos de todo lo bueno, traicioneros, impetuosos, vanidosos y más amigos del placer que de Dios. Aparentarán ser piadosos, pero su conducta desmentirá el poder de la piedad. ¡Con esa gente ni te metas! 2 Tim. 3:2-5
Hola! Capítulo 7 Eclesiología - La Doctrina de la Iglesia ECLESIOLOGIA I. El significado de la palabra. II. El uso de la palabra. III. Lo que no es la iglesia. IV. Lo que es la iglesia. A. Un misterio. B. Un cuerpo. C. Un edificio. D. Una novia. V. Los dones para el cuerpo. VI. La iglesia local. VII. Disciplina en la iglesia. VIII. Ordenanzas en la iglesia. A. Bautismo. B. Cena del Señor. Capitulo VII ECLESIOLOGIA Eclesiología es la doctrina de la iglesia. I. EL SIGNIFICADO DE LA PALABRA La palara “iglesia”no significa el edificio donde la congregación se reúne; ni el sistema papal del catolicismo romano. Tampoco es una compañía, ni un club, ni una organización. La iglesia no es una organización, es un organismo. La palabra iglesia traduce la palabra griega ecclesia, la cual significa compañía de llamados afuera, o asamblea. Si llamáramos a las cosas de la Biblia por los nombres correctos de la Biblia, deberíamos llamar a la iglesia la asamblea de Dios en Cristo. La palabra ecclesia siempre significa asamblea de llamados afuera. Y puede referirse a toda clase de personas; y no está limitada a creyentes en Cristo. Hay tres referencias en la Biblia que enfocan tres diferentes clases de personas. No están relacionadas entre ellas, y son llamadas asambleas. A. Una asamblea popular tumultuosa “Y queriendo Pablo salir al pueblo, los discípulos no le dejaron. También algunas de las autoridades de Asia, que eran sus amigos, le enviaron recado, rogándole que no se presentase en el teatro. Unos, pues, gritaban una cosa, y otros otra; porque la concurrencia estaba confusa, y los más no sabían por qué se habían reunido...Y si demandáis alguna otra cosa, en legítima asamblea (IGLESIA) se puede decidir. Porque peligro hay de que seamos acusados de sedición por esto de hoy, no habiendo ninguna causa por la cual podamos dar razón de este concurso. Y habiendo dicho esto, despidió la asamblea.(IGLESIA)” (Hechos 19:30-32, 35, 37, 39, 41). B. Los hijos de Israel. Ciertamente los hijos de Israel fueron denominados una compañía de llamados afuera de Egipto, pero sabemos que ellos no eran el cuerpo de Cristo. Cristo aun no se había manifestado en carne. “Este es aquel Moisés que estuvo en la congregación (iglesia) en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí, y con nuestros padres, y que recibió palabras de vida que darnos; ” (Hechos 7:38). C. El cuerpo de Cristo. Nos referimos al cuerpo de creyentes en el Señor Jesucristo. El Nuevo Testamento abunda en referencias a la ecclesia, la asamblea, los llamados a Cristo fuera del mundo. Veamos unas pocas referencias: Dios “sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.” (Ef. 1:22, 23). “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, ...Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia. [ecclesia, significa asamblea de llamados afuera” (Ef. 5:25, 32). II. EL USO DE LA PALABRA Sabiendo que la palabra “iglesia” proviene del griego ecclesia, y que significa compañía de llamados afuera o asamblea, volvamos nuestra atención hacia aquellos textos de la Escritura que tratan con el cuerpo de creyentes. La palabra ecclesia se usa de las siguientes maneras: A. Una Asamblea o Iglesia local. “Pablo, Silvano y Timoteo, a la iglesia de los tesalonicenses en Dios nuestro Padre y en el Señor Jesucristo” (I Tes. 1:1). “a la iglesia de Dios que está en Corinto, . . .“ (I Cor. 1:2). B. Iglesias o Asambleas locales. Esto hace referencia a varios cuerpos locales. “Pablo. . . y todos los hermanos que están conmigo, a las iglesias de Galacia:...” (Gal. 1:1-2). C. El cuerpo de creyentes vivos. Queremos referirnos a un grupo de creyentes vivos, radicados en cierta región, sin referencia a una asamblea local, y sin número establecido. Por ejemplo, un predicador puede referirse a la iglesia de Buenos Aires, la iglesia de Bogota, etc. Inmediatamente sabemos que se refiere a los creyentes en aquella ciudad. La mejor ilustración del uso de la palabra en este sentido es: “Porque ya habéis oído acerca de mi conducta en otro tiempo en el judaísmo, que perseguía sobremanera a la iglesia de Dios, y la asolaba; ” (Gal. 1:13). Saulo (Pablo) no limitaba su persecución a cierta asamblea, o a algunas asambleas locales. El iba por todas partes, metiéndolos en prisión, y agrediendo a los primeros cristianos. El consideraba a todos los cristianos como La Iglesia. D. El Cuerpo de Cristo completo. El Cuerpo de Cristo completo es llamado la iglesia, compuesto por todos los creyentes, en todas partes del mundo, desde Pentecostés hasta el arrebatamiento. “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, ” (Ef. 5:25). III. Lo que la Iglesia NO es A. La Iglesia NO es Israel. “No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios; ” (I Cor. 10:32). Aquí se revela que hay 3 clases de personas hoy: Judíos, Gentiles e Iglesia. Cuando un judío se salva, deja de ser judío, y se convierte en un cristiano. Cuando un Gentil acepta a Cristo, deja de ser gentil, y llega a ser un cristiano. “porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.” (Gal. 3:27-29). La Iglesia (el Cuerpo de Cristo) no es el Israel espiritual: “Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, ” (Ef. 2:14, 15). El Cuerpo de Cristo (Iglesia) es un nuevo hombre, y no Israel, ni tampoco un Israel espiritual o un Israel reavivado. B. La Iglesia NO es el Reino. Iglesia 1. No hay herederos de la Iglesia. 2. No hay receptores de la Iglesia. 3. Hay Ancianos en la Iglesia. 4. No hay Hijos de la Iglesia. 5. La Iglesia es llamada Templo (Ef. 2:21). 6. La Iglesia es aquí. 7. La Iglesia nunca fue tema de la profecía del A.T. (Ef. 3: 5,9). 8. La Iglesia debe ser edificada (Ef. 4:12). Reino 1. La Iglesia es heredera del Reino. 2. La Iglesia es receptora del Reino. 3. No hay Ancianos en el Reino. 4. Hay hijos del Reino. 5. El Reino nunca es llamado un Templo. 6. El Reino no es aquí, porque el Reino no es al presente (Mat. 6:10). 7. El Reino es el tema de la Profecía. 8. El Reino debe ser establecido (Hechos 15:16). IV. Lo que la Iglesia ES A. Es un Misterio. “que por revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he escrito brevemente, leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo, misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu: que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio, . . . y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas; ” (Ef. 3:3-6,9). Un “misterio” en la Escritura significa una “verdad revelada por primera vez.” En los versículos citados, el Espíritu Santo nos muestra que La Iglesia ( el Cuerpo de Cristo) fue primeramente revelado al Apóstol Pablo, y que no fue conocido por los profetas del Antiguo Testamento. La verdad de la Iglesia no estaba escondida en los escritos del A.T., sino que estaba escondida en Dios. B. Es el Cuerpo del cual Cristo es la Cabeza. “Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos. . . . para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros. De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan. Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular. ” (I Cor. 12:12-14, 25-27). El Cuerpo es un organismo compuesto por varios miembros. Todos los miembros no tienen la misma función. La Iglesia no es un cuerpo físico, sino un cuerpo espiritual. Los creyentes en Cristo son hechos miembros de ese cuerpo espiritual por el bautismo del Espíritu Santo. Hay algunos que sostienen que I Corintios 12:13 habla de bautismo por agua, pero ese argumento puede ser refutado fácilmente por otra Escritura. I Corintios 12:13 dice que fuimos hechos miembros del Cuerpo de Cristo por bautismo (del Espiritu), mientras que Ef. 3:6 declara que hemos sido miembros de ese Cuerpo por el Evangelio. Ambos son correctos. Si I Corintios 12:13 hablase de bautismo por agua, entonces el agua del bautismo seria parte esencial del Evangelio de Efesios 3:6. Sabemos, de todos modos, que el agua bautismal no tiene parte en el Evangelio. El Evangelio es la muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo (I Cor. 15:1-4). Así como es cierto del cuerpo fisco, es también cierto del cuerpo espiritual; cuando un miembro del cuerpo sufre, todos los miembros sufren con él. Ningún miembro puede sufrir persecución sin que todo el cuerpo se duela también. Ningún miembro puede apenarse, sin que todo el cuerpo sufra pena con él. Cuando el Cuerpo sufre, la Cabeza también sufre. Cuando somos perseguidos, Cristo también es perseguido: “y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” (Hechos 9:4). Recuerde que el Cuerpo es un organismo y debe ser considerado como tal. Un edificio, por ejemplo, puede ser reparado reemplazando viejas puertas y ventanas, pero cuando ciertas partes del Cuerpo son quitadas, como un brazo, una pierna, ojo, y otros, la parte no puede ser reemplazada. Si fuese posible para un miembro del Cuerpo de Cristo perder su salvación, entonces el Cuerpo de Cristo seria mutilado, y esto nunca podría suceder. Aquí tenemos 4 características del Cuerpo de Cristo: 1. Unidad. Un Cuerpo es Uno, algo completo, una unidad orgánica. Así es el Cuerpo de Cristo. 2. Inmortalidad. El Cuerpo de Cristo nunca morirá, porque esta conectado a una Cabeza viviente. 3. Manifestación. El único propósito del Cuerpo de Cristo es manifestar, o revelar a Cristo. “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.” (Fil. 1:21). “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. ” (Gal. 2:20). 4. Servicio. Los pensamientos y planes de la Cabeza son para ser manifestados por el Cuerpo. Del mismo modo, el Cuerpo de Cristo manifiesta la voluntad de la Cabeza, el Señor Jesucristo. Lo que El manda debe ser hecho. Su Voluntad debe gobernar nuestros movimientos. C. Es un Edificio Vivo. “Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu. ” (Ef. 2:19-22). Los Apóstoles y Profetas del Nuevo Testamento son el fundamento del edificio que es la Iglesia. Ellos fueron los primeros en creer en Cristo Jesús, y ellos fueron los primeros en proclamar al Señor Jesús. “vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. ” (I Pedro 2:5). Nosotros los creyentes somos piedras vivas de este nuevo edificio de Dios. Cuando el Templo de la antigüedad fue levantado, no hubo ruido de martillo, cincel, o sierra. Todos los materiales se prepararon de antemano. Así también con nosotros, fuimos escogidos en Cristo. Las piedras interiores del Templo no podían ser vistas, estaban recubiertas con madera y oro. Solamente el oro podía ser visto. Nosotros, las piedras vivas del Edificio de Dios, no somos vistos. Cristo solamente es visto. El Edificio fue levantado de piedras de diferentes colores; el Edificio de Dios se compone de personas de raza negra, roja, amarilla, blanca. Dios mora en el Templo, y El permanece en nosotros. D. Es la Esposa (o Novia). Algunos han propuesto que la esposa de Cristo es la misma que la esposa de Jehová en el A.T., la cual es Israel. Pero hay un texto en las Escrituras que desacredita esta teoría, y es Apocalipsis 22:17: “Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.” Este pasaje declara que el Espíritu y la Esposa están extendiendo la invitación a pecadores para creer en el Señor Jesucristo. Si la Esposa fuese Israel, entonces el Espíritu e Israel estarían extendiendo esta invitación. Pero sabemos que eso no es cierto, porque la mayor parte de Israel no es creyente al presente. ¿Quién está invitando, o urgiendo a las personas a creer en Cristo? Es la Iglesia, no Israel. Por lo tanto, la Esposa es la Iglesia, el cuerpo de creyentes. Efesios 5:25-32 claramente apunta el hecho de que esposo y esposa tienen la misma relación que Cristo y la Iglesia. Especialmente vemos esto en los versículos 28-30: “Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.” 1. La Esposa es comprada por Cristo. “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, ” (Ef. 5:25). Ver también I Corintios 6:19, 20. En el oriente los hombres compraban sus esposas; el precio era su dote. Cristo compro su Iglesia con su propia sangre preciosa. Su sangre es su dote para siempre! 2. La novia está desposada a Cristo. “Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo.” (II Cor. 11:2). Las bodas orientales difieren grandemente de las nuestras. Las costumbres orientales eran de la siguiente manera: Primero, la esposa era comprada (nosotros hemos sido comprados por Cristo); segundo, se llevaba a cabo la ceremonia, comenzando el periodo de desposorios, el cual duraba mas o menos un año. Durante este tiempo la novia era considerada la esposa de su marido, aunque todavía no Vivian juntos. Ese año de espera era considerado como una protección para el futuro hogar. Si surgía una mancha contra el carácter o la conducta de la novia, debía salir a luz durante ese tiempo. También, la esposa de Cristo está ahora en ese periodo de desposorio. Durante este tiempo, las manchas de la novia, si hubiere alguna, ciertamente se manifiestan ahora. Finalmente llega la consumación del matrimonio. 3. La novia se unirá a Cristo. “Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.” (Ap. 19:7, 8). Será la consumación de las bodas de Cristo con su iglesia. El periodo de desposorio habrá terminado; ella estará con su esposo, y para siempre con El (I Tes. 4:17). V. Los Dones para el Cuerpo “Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo. Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, Y dio dones a los hombres . . . Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, ” (Ef. 4:7, 8, 11). A. Apóstoles. Este fue el primer don dado a la Iglesia como Cuerpo. Sobre los Apóstoles fue edificada la Iglesia de los primeros tiempos. La palabra “apóstol” en el griego es la misma palabra para “misionero” en latín, y significa “un enviado.” Por supuesto, la iglesia tiene misioneros hoy (enviados), pero no tiene apóstoles. B. Profetas. A estos hombres Dios les dio Sus Revelaciones. Al principio, la Iglesia no tenía el Nuevo Testamento, y se necesitaba conocer las doctrinas de Dios; por eso, Dios le dio a hombres su Palabra aun no escrita; y ellos la comunicaban a personas. La Iglesia no tiene profetas hoy porque tenemos la Revelación completa de Dios, el Nuevo Testamento. C. Evangelistas. Otro don para la Iglesia fueron los evangelistas. Estos hombres fervientemente predicaron el Evangelio. Fueron hombres de humildad, con una carga por los perdidos. Al Pastor se le dice que haga la obra de evangelista (II Tim. 4:5). El día del evangelista no ha terminado, y no terminará hasta que Cristo venga a reinar sobre la tierra. D. Pastores y Maestros. La palabra “pastor” significa “pastor de ovejas.” El pastor ha de ser el pastor de sus ovejas, cuidando su rebaño, llorando y regocijándose con ellos. La Iglesia en su necesidad clama hoy por pastores. Bendito sea el hombre que tiene un corazón de pastor. Un pastor no solamente está llamado a predicar 3 sermones a la semana, sino que está llamado a pastorear, cuidar, visitar, amar, proteger, instruir las ovejas. Cada pastor, mientras hace el trabajo de Evangelista, que es ganar almas, también debería ser alguien que es capaz de enseñar la Palabra a su rebano. ¿De dónde los miembros de la Iglesia tendrán la Palabra sino de su pastor? Toda la verdad que algunas personas logran tener está en el sermón dominical. Algunos distinguen entre el pastor y el maestro, creyendo que están aquellos llamados a ser solamente maestros. Esto puede que sea así, pero todo pastor debe ser maestro también. Tal vez todos los maestros no sean pastores, pero todos los pastores deben ser maestros. VI. La Iglesia Local Aunque creemos que el Cuerpo de Cristo está compuesto por todos los creyentes desde Pentecostés hasta el Arrebatamiento, nosotros enfatizamos la importancia de la iglesia local, o asamblea. La Asamblea local es el cuerpo físico por el cual el Cuerpo (Iglesia) se manifiesta. Dios enfatiza la importancia de la Iglesia Local dándole oficios y ordenanzas. El que se avergüenza de la asamblea local, se avergüenza de lo que Dios estableció en Pentecostés. La Iglesia local, como cuerpo de Cristo, fue establecida en Pentecostés. A. Su organización. La Escritura indica que había cierta organización, pero no como la de hoy. No fue copiada de la sinagoga sino que fue bastante diferente. B. Sus oficios. 1. Diáconos. I Timoteo 3:8-13 nos da los requisitos para diáconos. Los diáconos fueron elegidos para ministrar a la iglesia. 2. Pastores y Ancianos. Hay una vasta diferencia entre la Iglesia de los primeros tiempos y la de hoy. La iglesia de los primeros tiempos tenía muchos pastores en una sola asamblea local. Los Ancianos eran llamados así porque eran los mayores en la familia. Si el padre moría, el primer hijo tomaba su lugar. Un anciano era un hombre mayor. Tito 1:5-7 dice, “Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé; el que fuere irreprensible, marido de una sola mujer, y tenga hijos creyentes que no estén acusados de disolución ni de rebeldía. Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios; no soberbio, no iracundo, no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas.” De acuerdo a lo que dice Tito, el anciano y el pastor eran la misma persona. La palabra “anciano” se refiere a la persona, mientras que la palabra “pastor” se refiere al oficio. Cada obispo era un anciano, pero no todo anciano era obispo. La palabra “obispo” significa “sobreveedor.” Los “sobreveedores” de las iglesias locales eran hombres mayores. Este grupo de ancianos componían el llamado presbiterio (I Tim.1:4). C. Su propósito. El propósito de la Iglesia es glorificar a Dios en la edificación del Cuerpo de Cristo en la santa fe; y esparcir el Evangelio hasta lo último de la tierra, ganando, bautizando, y enseñando a personas. VII. La Disciplina en la Iglesia Local Aunque es cierto que la Iglesia está bajo la Gracia y no bajo la Ley, la carne todavía está en el creyente, y el Señor ha puesto reglas de disciplina para su iglesia local. Hay 3 pasos en la disciplina de la iglesia local, y son los siguientes: A. Juzgarse a si mismo “Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados;” (I Cor. 11:31). El creyente sabe cuando ha pecado e inmediatamente debería confesarlo a Dios (I Juan 1:9). Si confiesa su pecado, el se ha juzgado a si mismo. Queda perdonado, y nunca será juzgado por lo mismo otra vez. Confesar no es solo admitir lo que uno haya hecho, es más que eso. Es tomar un paso en contra de lo que haya hecho. B. El juicio de la Iglesia. Si un hermano en pecado no se juzga a si mismo, entonces debe ser juzgado por la Iglesia local. I Corintios 5:11, 12 dice: “Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis. Porque ¿qué razón tendría yo para juzgar a los que están fuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro?” Este juicio extremo debería aplicarse solamente después de agotar los esfuerzos por restaurarle. “Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.” (Gal. 6:1). C. Juicio de Dios. Si el hermano caído no se juzga a si mismo, y tampoco la iglesia le juzga, entonces Dios le juzgará con disciplina. (Heb. 12:5-13). VIII. Las Ordenanzas en la Iglesia Local La Iglesia tiene 2 ordenanzas: Bautismo y Cena del Señor. El Bautismo debe observarse al principio de la vida cristiana; la Cena del Señor debe tomarse durante toda la vida cristiana. Destacamos el hecho de que son 2 ordenanzas y no sacramentos. A. Bautismo. Bautismo viene de la palabra griega baptizo, y significa sumergir, y no rociar. 1. Obligación (Mat. 28:18-20; Rom. 6:1-6; Col. 2:12). A todos lo creyentes se les obliga a bautizarse. Nadie debe orar para buscar la voluntad de Dios en este asunto. Es un mandato del Señor. 2. Administración. El hombre que oficia esta ordenanza debería ser un ministro ordenado. 3. Explicación. El Bautismo es una declaración pública de fe en Cristo, hecha por el creyente delante de los hombres. Es una demostración externa de un hecho interno, y no solo es un cuadro de la muerte, sepultura y resurrección del Senor Jesucristo, sino también una identificación pública con El. El bautismo es la declaración pública de su propia muerte en Cristo (II Cor. 5:14): su muerte al pecado, muerte al ego y a su vieja vida. Es también su declaración de resurrección con Cristo, después de haber sepultado su vieja vida, para andar con El en vida nueva. El Bautismo para todos los creyentes, como está registrado en las Escrituras, ilustra la muerte, sepultura y resurrección de Cristo. El Bautismo de Juan el Bautista miraba hacia adelante, a la muerte y resurrección de Cristo, y nuestro bautismo hoy mira hacia atrás a la muerte y resurrección de Cristo. No es un requisito para salvación. El hombre es salvo solo por la fe en Cristo, y esto ocurre antes del bautismo. Es cierto que el bautismo es una declaración pública de fe delante de los hombres, pero Dios mira más allá de las aguas del bautismo al corazón de las personas. 4. Participación. ¿Quiénes deberíamos ser bautizados? Yo creo que solamente los creyentes “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” (Marcos 16:16). Lo primero es la fe, después viene el bautismo. Y de nuevo preguntamos, “¿debe la persona bautizarse para ser salvo?” No, si el agua del bautismo hubiese sido esencial para salvación, el Señor hubiera dicho, “el que no fuere bautizado será condenado.” El Apóstol Pablo, escribiendo a los corintios dijo: “Doy gracias a Dios de que a ninguno de vosotros he bautizado, sino a Crispo y a Gayo,. . . . Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo.” (I Cor. 1:14, 17). Si el bautismo hubiese sido necesario para salvación, Pablo no hubiese destacado el hecho de que bautizó a tan pocas personas en Corinto. Pablo claramente estableció que el bautismo no tiene nada que ver con el Evangelio (Rom. 1:16). Cristo no lo había enviado a bautizar sino a predicar el Evangelio. Es imposible bautizar a un no creyente; si se lo bautizare, será inconverso antes de ser sumergido, y seguirá siendo inconverso después que salga del agua del bautismo. ¿Cuál es la edad limite para el bautismo? Algunos sostienen que la edad de 12 años es la mínima para que alguien sea bautizado. Aunque esto no tiene base bíblica, y creemos que fue tomado de las costumbres judías del Bar-mitz-va. La Escritura claramente establece que el bautismo es para todos los creyentes sin distinción de sexo ni edad. B. Cena del Señor. “Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí. Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga. De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.” (I Cor.11:23-28). 1. Origen. Con un poco de atención a la lectura del párrafo anterior entendemos claramente quien instituyó la Cena del Señor. No hay registro de esta ordenanza antes de que el Señor Jesucristo la instituyese. Nosotros, tomamos el pan y la copa de sus preciosas manos. La vaga teoría de que Cristo nunca existió es echada por tierra por la Cena del Señor, pues la Cena es suya y solo suya. 2. Obligación. Las palabras “haced ésto” son un mandato del Señor, y las palabras “todos de él” (Mat. 26:27) establecen que es una ordenanza para todo el cuerpo de Cristo. 3. Participación. a. ¿Quienes? Todo hijo de Dios bautizado debería participar de la Cena del Señor. Aquellos que se sentaron con El a la mesa de la cena estaban bautizados. El Bautismo es un símbolo del comienzo de la nueva vida, y la cena del Señor es un símbolo del sostenimiento de esa vida. b. ¿Con qué frecuencia? Algunas iglesias tienen la Cena del Señor cada domingo; otras, una vez al mes; otras, 4 veces al año. ¿Qué estipula la Escritura para su observancia? “A menudo” (I Cor. 11:26): pero no se establece algo rígido. c. ¿Cual es la manera? Algunos creyentes están confundidos en cuanto a su participación en la Cena del Señor después de leer I Corintios 11:27-29. Ellos leen la palabra “indignamente,” e inmediatamente recuerdan sus errores pasados, y temen comer y beber juicio para si. Entendamos que la palabra “indignamente” es un adverbio, y que modifica el verbo “tomar.” Ahora, ¿quién de nosotros puede llamarse a si mismo digno? ¡Ninguno! Esto hace referencia al acto de la participación. El contexto nos enfoca la explicación. En los primeros días de la iglesia los creyentes ricos traían sus comidas y sus vinos a la cena del Señor, mientras que los creyentes esclavos no traían nada. Al avanzar la fiesta, algunos creyentes corintios ricos se embriagaban. Los pobres, que no tenían nada, se mantenían sobrios. La Cena de Señor se recordaba al final del banquete, y entonces, los creyentes embriagados, en realidad no apreciaban la Cena del Señor. En ese descontrol, para ellos la copa del Señor era una copa más. No discernían el cuerpo y la sangre del Señor; y por eso tomaban la cena “indignamente.” Esos pecados llevaron a algunos creyentes a la muerte en la iglesia de Corinto: “Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen.” (I Cor. 11:30). Generalmente, si el creyente se siente indigno, es un buen indicativo de que es digno, y viceversa. El hombre que encuentra alguna cualidad personal en si mismo que lo hace digno de participar en la cena del Señor mejor se debería abstener de participar. La mesa no se prepara para los justos, sino para pecadores justificados por su fe en Cristo. 4. Constitución. Los elementos de la Cena del Señor son pan y jugo de la vid. 5. Interpretación. a. Transubstanciación. Esta es la interpretación de la iglesia Católica Romana. Declara que, por la consagración del sacerdote, el pan y el vino se convierten en el cuerpo y la sangre del Señor Jesucristo. Este dogma establece que cuando el Señor dijo: “De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros” (Juan 6:53), él hablaba de su propia carne y sangre. Por lo tanto, la hostia y el vino en el ritual de la misa se convierten en la carne y la sangre de Cristo. b. Consubstanciación. Algunas denominaciones protestantes creen esta interpretación, que establece que, pese a que el pan permanece pan y el vino permanece vino, el cuerpo y la sangre están presentes en un sentido espiritual, y el cuerpo y la sangre están presentes solo en el momento de participar. Al terminar cesan de ser cuerpo y sangre de Cristo. c. Simbolismo. Creemos que esta es la verdadera interpretación, la cual establece que el pan y el vino son solamente símbolos del cuerpo de Cristo y de su sangre, que fue derramada en la cruz del calvario para remisión de pecados. “Haced esto en memoria de mi”. Observamos la Cena del Señor en memoria de El, y es hasta allí donde esto llega. 6. Limitación. ¿Hasta cuando la iglesia debería continuar esta observancia? Hasta que el Señor regrese. Cual debe ser nuestra respuesta al que se burle de su venida y pregunte, “¿donde está la promesa de su venida?” Debemos apuntar a la mesa del Señor y replicar: “Hay una promesa de su venida.” 7. Evaluación. a. Su valor doctrinal. (1) La Persona de Cristo. (a) Su humanidad. Su humanidad es tan real como su Deidad. Los símbolos hablan de su cuerpo y su sangre, y es muy esencial que El es humano, como el sacrificio debía ser en la naturaleza del que había pecado (“Cristo murió por nosotros”). (b) Su Deidad. Su Deidad se expresa en las palabras “Cena del Señor.” Todos los títulos de la Deidad están en esta sola palabra, “Señor.” (2) La obra de Cristo. (a) Su muerte. Los elementos de la Cena del Señor ilustran este hecho, porque el cuerpo y la sangre están juntos en vida, pero separados en la muerte. (b) Su resurrección y segunda venida. “hasta que El venga” significa hasta que El venga desde el Cielo.” (3) La manera de la salvación. (a) Asume nuestra culpa y desamparo. (b) Enfatiza la sustitución. (“partido por nosotros”) (c) Nos recuerda que la salvación es gratuita. (es dado por nosotros) (d) Declara que el don de la salvación debe ser aceptado. (Tomad, comed y bebed) b. Su valor devocional. (1) Venimos con confesión. (2) Venimos con oración. (3) Venimos con consagración. (4) Venimos con humildad. (5) Venimos con acción de gracias. (6) Se involucra el hombre integralmente. (a) Oídos para oír su invitación. (b) Ojos para ver su símbolo. (c) Manos que manipulan los elementos. (d) Boca que come los elementos. (e) Cuerpo que asimila los elementos. c. Su valor práctico. (1) Es un medio de Gracia. (2) Es un medio de testimonio. (3) Es un medio para fortalecer la fe. (4) Es un medio para promover amor hacia El. (5) Es un medio para promover amor unos a otros. (6) Es un medio para promover comunión. Esta comunión es unos con otros en Cristo alrededor de la mesa del Señor, siendo El el centro. (7) Es un medio para estimularnos a la Santidad. d. Su valor profético. Si el Señor Jesús no viniese por segunda vez, ¿Por qué celebrar la Cena del Señor? ¡El viene! Recuerde, en respuesta a aquellos que preguntan, “¿dónde está la promesa de su venida?”, nosotros señalamos hacia la Cena del Señor. Fuente:bbnradio.org
Hola! Capítulo 9 Escatología - La doctrina de las últimas cosas ESCATOLOGIA I. Muerte física. A. La muerte no es cesación de existencia. B. La muerte no es sueño del alma. C. La muerte significa separación. II. Resurrección corporal. A. El hecho de la Resurrección. B. La naturaleza de la Resurrección. C. El tiempo de la Resurrección. III. El estado intermedio. A. Antes de la cruz. B. Al tiempo de la cruz. C. Después de la cruz. IV. La segunda venida de Cristo. A. La importancia de la doctrina. B. El significado de la segunda venida. C. Los eventos de la segunda venida. V. El anticristo. A. Su persona. B. Sus títulos. C. Sus precursores. D. Su obra. E. Su carrera. F. Su tiempo. G. Su aparición. H. Su fin. VI. La Tribulación. A. La Tribulación del cuerpo de Cristo. B. La Tribulación de Israel. C. La gran tribulación. VII. La batalla de Armagedón. A. Lo que no será. B. Lo que será. VIII. El milenio. A. El hecho del milenio. B. La descripción del milenio. C. Los tipos del milenio. D. Las condiciones durante el milenio. IX. Los juicios. A. Juicios a los cristianos. B. Juicio a las naciones. C. Juicio del gran trono blanco. X. Después del milenio. A. Satanás será soltado. B. Las naciones serán juntadas. C. Los ejércitos serán destruidos. D. La perdición de Satanás. XI. El futuro de los impíos. A. La enseñanza escritural. B. Los términos usados. C. Las teorías propuestas. XII. Los cielos. A. El primer cielo. B. El segundo cielo. C. El tercer cielo. Capitulo IX ESCATOLOGIA Escatología es la doctrina de las ultimas cosas. I. Muerte física La Biblia nos da la suficiente información para la fe del creyente. La Biblia nunca fue propuesta meramente para la curiosidad. Dios enseña a seres finitos a caminar por fe en el infinito inexplicable. A. La muerte no es cesación de existencia. Como 40 siglos atrás Job preguntaba, “si el hombre muriese, ¿volverá a vivir?” Esta pregunta se ha repetido por siglos. Aun hoy es una pregunta universal. Es un tema de constante interés. Que aquellos que amamos tengan que morir y ser sepultados no nos parece correcto; ¡y no lo es! Dios no hizo al hombre para morir; El lo creó para vivir y tener comunión con el mismo. Pero el pecado trajo la muerte y la tumba, eso es, separación de Dios. Si el Señor tarda, todos los que leen estas palabras, e incluso quien las escribe, moriremos, porque la muerte pasó a todos los hombres (Rom. 5:12). Un buen poema permanece más que el poeta; la voz grabada puede ser escuchada años después de que haya muerto quien la grabó; fotos de queridos nuestros permanecen, aun cuando ellos han partido. Las cosas en esta tierra no son justas. El rico siempre oprimió al pobre; el malvado siempre prosperó por encima de los rectos. La justicia humana demanda un juicio justo sobre todas las cosas en una vida después de la muerte. Vivimos en un mundo cambiante. Los pajaritos edifican sus nidos, aun como lo hicieron en el jardín del Edén, y los animales poseen las mismas características que tuvieron al principio. De todas maneras, el hombre no vive como solía hacerlo, ni aun como lo hizo 25 años atrás. Aunque todo esto es cierto, la mente inquieta del hombre todavía pregunta, “si el hombre muere, ¿volverá a vivir?” Hay como una creencia universal en la vida después de la muerte. Si vamos a las partes más remotas de África, donde Cristo nunca fue anunciado, podemos encontrar personas que creen en una vida después de la muerte. ¿Por qué algunos paganos quemaban las esposas? ¿Por qué algunos sepultaban alimentos con los sarcófagos? Ellos creían que los que partían tenían que tener compañía y alimentos para su viaje más allá de la tumba. ¿Por qué los pájaros emigran? Los mueven instintos internos. El corazón del hombre y sus instintos interiores, creemos que son pruebas de que hay otra vida después. Tanto psicólogos como filósofos sostienen que debe haber una vida después de la muerte. Hay 2 grandes reservas hechas: 1. Reservación para los cristianos. “para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, ” (I Pedro 1:4). En Filipenses 1:23 el apóstol Pablo usó la palabra “partir” para describir su muerte. Por esta palabra no daba a entender que cesaría de existir. Partir significa “partir.” ¿Significaba eso partir a la tumba con Cristo? Por supuesto que no, porque Cristo no está en la tumba; El está en el cielo. II Corintios 5:8 expone aun mas claro el sentido del partir al decir, “pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor.” La palabra “presentes” significa “estar en el hogar con.” La muerte de un cristiano, por lo tanto, es presentada como un barco que levanta anclas y navega con rumbo al hogar; en otras palabras, la muerte del cristiano significa “ir al hogar.” 2. Reservación para lo impíos. “sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio; ” (II Pedro 2:9). B. La muerte no es el sueño del alma. La palabra dormir en la Escritura, concerniente a los muertos en Cristo, significa “descanso.” No significa un estado de “inconciencia.” El cuerpo puede morir, pero el alma y el espíritu nunca mueren. En la resurrección, el cuerpo será levantado, no el alma y el espíritu. La Escritura claramente establece que el alma está ausente del cuerpo y presente al Señor; y que el alma y el espíritu están completamente despiertos y concientes a lo que les rodea. Eso lo vemos claramente en Ap.6:9, 10: “Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?” Aquí nosotros tenemos almas, vivas, y razonando con Dios. El apóstol Pablo dijo, “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.” (Fil. 1:21). “Vivir” significaba que Pablo tenía perfecta comunión con el Cristo viviente. Si la muerte fuese el fin, ¿por qué razón Pablo diría, “y morir es ganancia?” C. La muerte significa separación. Muerte en las Escrituras siempre significa “separación.” Muerte física es la separación de alma y espíritu del cuerpo. Muerte segunda es la eterna, completa, y final separación de Dios (Ap. 21:8). Vida significa “unión” (Juan 3:16). Muerte significa “separación” (Rom. 8:35-39). El ego, el “yo,” vive en una casa de carne. No soy un cuerpo que tiene alma y espíritu, sino un alma y espíritu que tiene un cuerpo. Y ese cuerpo puede sufrir varios cambios, pero nosotros mismos, eso es, nuestro ego, nunca cambia. En realidad las personas no pueden vernos, no pueden ver el ego, sino solamente su casa, o tienda, en la cual mora. La muerte es la partida desde esa casa (II Pedro 1:13,14; Fil. 1:21,24; Gal. 2:20; II Cor. 5:6,7; Job 19:26; Lucas 16:26; II Tim. 4:6; II Cor. 12:2). Los hombres han estado sepultando cuerpos por mas de 6 mil años; sólo cuerpos, no personas. El alma es el asiento de las emociones y apetitos. El espíritu es el asiento de la inteligencia del hombre. La muerte, entonces, no es un círculo, ni una casilla. No seremos informes si partimos de esta vida, sino que nuestra alma y espíritu serán plenamente conscientes, existiendo en la misma forma como nuestros cuerpos. La memoria probablemente se situé en el cerebro, pero el cerebro no es la fuente de los pensamientos. Tal vez recordemos cosas que han sucedido 10 años atrás, pero no tenemos el mismo cerebro que teníamos hace 10 años. Yo poseo un cerebro, pero el cerebro no soy yo. La muerte simplemente significa, “yo he partido”; yo estoy separado de mi cuerpo. II. La Resurrección corporal A. El hecho de la resurrección. 1. Anticipada en el AntiguoTestamento. Algunos términos como “en los últimos días,” “despertar y vivir,” son indicativos de una resurrección. El Antiguo Testamento contiene muchos tipos de resurrecciones. José fue contado como muerto, pero el retornó a su padre; Jonás estuvo en el vientre del pez por 3 días y 3 noches, y luego fue liberado; Daniel fue puesto en el pozo de los leones, un lugar de muerte, pero salió vivo; Israel murió en el desierto, y un nuevo Israel entró a Canaan. Todas estas historias llegaron a ser figuras de resurrección. Las siguientes Escrituras verifican la resurrección. “Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán. ¡Despertad y cantad, moradores del polvo! porque tu rocío es cual rocío de hortalizas, y la tierra dará sus muertos.” (Is. 26:19). Ver también Job 19:26, 27; Salmo 16:9, 11; Daniel 6:23; 12:2; Mateo 12:40. 2. Revelada en el Nuevo Testamento. “Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.” (I Cor. 15:22). Teniendo esperanza en Dios, la cual ellos también abrigan, de que ha de haber resurrección de los muertos, así de justos como de injustos.” (Hechos 24:15). Ver también Mateo 22:30-32; Lucas 14:13, 14; 20:35, 36; Juan 5:28, 29; 6:39, 40, 44, 54; I Tesalonicenses 4:14-16: II Timoteo 1:10. Cristo no vino para salvar mi alma solamente, sino todo mi ser: mi alma, mi espíritu, y mi cuerpo. Todo mi ser será salvo. B. La naturaleza de la resurrección Nunca se coloca a la muerte como la esperanza del creyente. En Corinto, algunos habían declarado que no había resurrección corporal, pero en I Cor. 15, Pablo les demuestra la realidad de la futura resurrección por la propia resurrección de Cristo: si alguien no cree en la resurrección de los hombres, entonces es imposible creer en la resurrección de Cristo; y si Cristo no hubiese resucitado, no habría Evangelio, y sin Evangelio, no seriamos salvos. Satanás siempre ha estado contra la Palabra de Dios, y tiene muchas armas preparadas para atacarla. La revelación que más deprecia es la resurrección. También el Materialismo niega la resurrección. Ciertos espiritualistas también niegan la resurrección corporal. Nunca debemos dudar de la resurrección. “me olvido de Dios cuando digo, ¿cómo puede ser esto?” Aunque los hombres crean o entiendan que la resurrección significa poco; sin embargo, la resurrección es cierta. Algunas personas no creen que la carne y los huesos serán perfeccionados. Cuando hablamos de la resurrección de Cristo, esa gente sostiene que fue una resurrección espiritual. Nosotros sabemos por la Escritura que ellos no saben lo que dicen. El espíritu de Jesucristo no fue puesto en la tumba; sino solo su cuerpo. Los soldados romanos no vigilaron el sepulcro para guardar un espíritu, sino para guardar su cuerpo. Fue Su cuerpo lo que ellos vigilaron; ¡y fue Su cuerpo que se levantó de los muertos! Un texto bíblico usado por aquellos que creen solo en una resurrección espiritual es I Corintios 15:44: “Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual.” Note que el versículo no dice “un espíritu corpóreo", o algo así, sino que dice “cuerpo espiritual.” Creemos que el cuerpo natural está controlado por el alma; el cuerpo espiritual estará controlado por el espíritu; y por tanto será un cuerpo espiritual. 1. Teorías propuestas. a. La teoría germinal. Esta es una vieja creencia que está en el Talmud. Según ella, en el hombre hay un pequeño huesito, que la muerte no puede destruir, y desde ese germen el cuerpo será resucitado. Algunos cristianos adhieren a esta teoría, usando I Corintios 15:36, 37 como base. b. La teoría de la identidad. Esta es la creencia de que el cuerpo en la resurrección será levantado tal como fue sepultado. Si le faltaba un brazo, le faltara; un niño resucitara niño; un lunático será lunático, etc. Los mahometanos sostienen esta teoría. Si esto fuese cierto, no seriamos semejantes a Cristo. c. La teoría de la reencarnación. Esta idea sostiene que cuando un hombre muere va inmediatamente a otro cuerpo. Si esto ocurriese, no estaríamos nunca “en casa” con el Señor. Cuando una persona muere, volverá a ser un ser humano completo al tiempo de su resurrección corporal (I Tes. 5:23). d. La teoría del cuerpo intermedio. Esta teoría afirma que el creyente recibe su cuerpo resucitado inmediatamente después de su muerte. Se basa en II Cor. 5:1-4: “Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos. Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial; pues así seremos hallados vestidos, y no desnudos. Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia; porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida.” Pero el autor de estos estudios cree que esta Escritura solo se refiere a aquellos creyentes que estén viviendo cuando el Señor venga. 2. La verdad para creer. La resurrección es por Poder Divino! “pero Dios le da el cuerpo como él quiso, y a cada semilla su propio cuerpo.” (I Cor. 15:38). El propio cuerpo resucitado de Jesucristo demostró tener carne y huesos. Cuando Cristo apareció a sus discípulos, El les insistió, “Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.” (Lucas 24:39). Cristo no dijo que no había espíritus, sino que un espíritu no tiene carne ni huesos. Ezequiel 37 presenta la resurrección de la nación de Israel; y se mencionan carne, huesos y espíritu, pero no se menciona sangre. La Ley demandaba el derramamiento de sangre, y Cristo derramó su sangre para pagar sus demandas. En la resurrección, parece ser que tendremos cuerpos sin sangre; la vida estará en el espíritu de los hombres. “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.” (Fil. 3:20, 21). Nuestros cuerpos, los mismos que fueron plantados en muerte, pasarán por una gran transformación y serán resucitados. Si plantamos una rosa, rosa se levantará; si plantamos trigo, trigo se levantará; si plantamos hierba mala, hierba mala se levantará; si se planta cuerpo natural, cuerpo humano glorificado se levantará. Dios mira los cementerios como campos de cosecha. Las semillas en esos campos son los cuerpos de los muertos, y la cosecha será la resurrección. “y nosotros seremos transformados.” (I Cor. 15:52c). Tendrá lugar una gran transformación, pero será el mismo cuerpo, pues por medio del cuerpo resucitado de Cristo tenemos la comprobación de que será el mismo cuerpo, así como él llevó en su cuerpo resucitado la marca de los clavos. I Corintios 15:42-44 describe la resurrección de los justos (Dios no nos dice nada sobre los cuerpos de resurrección que tendrán los condenados): “se siembra en corrupción; se resucita en incorrupción.” Un cuerpo muerto es un cuerpo corruptible. Un cuerpo vivo es al presente un cuerpo mortal. No se nos dice en la Escritura de plantar un cuerpo mortal. Un cuerpo corruptible está sujeto al deterioro hasta llegar a ser polvo, pero un día será levantado en incorrupción, un cuerpo apto para el cielo, que nunca más será afectado por ninguna corrupción. “Se siembra en deshonor; resucitará en gloria.” Estos cuerpos viles han sido deshonrados por el pecado, pero un día serán levantados en gloria a semejanza del cuerpo de gloria del Señor. “Se siembra en debilidad; resucitara en poder.” El pecado nos ha debilitado. Lo más débil del mundo es un cuerpo muerto. Tiene ojos que no pueden ver y oídos que no pueden oír; no se podrá resistir a ser puesto en un ataúd y en una tumba. El cuerpo muerto no ofrece ninguna resistencia. Pero estos mismos cuerpos débiles serán resucitados con gran poder. Medite en lo que el hombre puede hacer acerca de eso, y luego piense en lo que Dios hará. El creyente resucitado creemos que estará capacitado para ver seres espirituales. El hombre mortal tiene microscopios y telescopios, pero, oh, ¡qué capacidades que tendrán nuestros ojos en los cuerpos glorificados! Así también, hoy tenemos limites de velocidad para movernos, pero pensamos que en la resurrección no tendremos los limites de ahora. En general, nuestros estándares de ahora no serán los límites de entonces. “Se siembra cuerpo natural; resucitara cuerpo espiritual.” El cuerpo natural es nuestro cuerpo animado actual, con carne, huesos y sangre. Nuestros cuerpos espirituales de resurrección estarán compuestos por carne y huesos, probablemente sin sangre, y serán controlados por el espíritu. C. El tiempo de la resurrección. “Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.” (I Cor. 15:22). Todos los hombres serán levantados de entre los muertos, pero no todos al mismo tiempo. Las Escrituras plenamente declaran que habrá dos resurrecciones, y no una resurrección general. Ellas son la primera resurrección y la segunda resurrección. (Ap. 20:5, 6). 1. La primera resurrección. La primera resurrección incluye a Cristo y a todos los creyentes de todos los tiempos. Es la resurrección para vida. Esta resurrección sucede en diferentes momentos. Cristo ya resucitó; la iglesia resucitará en el arrebatamiento (antes de la tribulación); y los santos del Antiguo Testamento y tribulación después de la tribulación. a. Cristo, las primicias. “Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.” (I Cor. 15:20). Las primicias eran las garantías de Dios de que la cosecha entera vendría después. Cristo, como las primicias de Dios, garantiza que la cosecha vendrá mas tarde. “Porque yo vivo, vosotros vivireis” (Juan 14:19b). Hay registros de otras personas levantadas de entre los muertos, pero fueron como resucitaciones, ellos volvieron a morir. Cristo resucitó para nunca mas morir! “He aquí, yo vivo por los siglos de los siglos” (Ap. 1:18b). b. Los santos resucitados en la resurrección de Cristo. “Y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos.” (Mat. 27:52, 53). En una ocasión, el Señor Jesús dijo, “De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.” (Juan 12:24). Cristo murió y fue plantado como un grano de trigo, pero cuando él resucitó de entre los muertos, el trajo mucho fruto con El. Parte de esos frutos fueron los santos que levantó inmediatamente después de su resurrección. No sabemos quienes fueron, no sabemos cuantos fueron, ni sabemos a donde fueron llevados. Tal vez fueron llevados al cielo con El, El fue las primicias, y sabemos que en la fiesta de las primicias, un manojo de espigas se ofrecía al Señor. Había más de un grano en el manojo. Por eso, podemos creer que hubieron más personas en esas primicias y no sólo Cristo. c. El cuerpo de Cristo (La Iglesia). La iglesia tendrá su propia resurrección. “Los muertos en Cristo resucitarán primero” (I Tes. 4:16). No encontramos a la iglesia en el Antiguo Testamento (Ver Capitulo VII). Por tanto, los profetas del Antiguo Testamento no dijeron nada de su bautismo espiritual, su arrebatamiento, su resurrección y su transformación. La iglesia era un misterio escondido en Dios; y fue primeramente revelado a Pablo (Ef. 3:1-9). Aunque, los santos del Antiguo Testamento sabían de sus propias resurrecciones, lo cual ocurrirá después de la tribulación (Dan. 12:2, 13). La resurrección de la iglesia fue revelada al apóstol Pablo; ocurrirá antes de la tribulación. “Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra.” (Ap. 3:10). Ver también I Tesalonicenses 1:10. Han pasado casi 20 siglos desde que Cristo, las primicias, ha sido resucitado. Y el día de la resurrección de la iglesia es desconocido para nosotros. d. Los santos del Antiguo Testamento y de la tribulación. Esta fase de la primera resurrección tendrá lugar después de la tribulación, más de 7 años después de que la iglesia haya sido resucitada. Incluye todo los santos que no forman parte del cuerpo de Cristo. “Y tú irás hasta el fin, y reposarás, y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días.” (Dan. 12:13). Ver también Daniel 12:1,2. 2. La ultima resurrección. La última (o segunda) resurrección ocurrirá después del milenio, e incluirá a todos los muertos impíos de todos los tiempos. Serán resucitados para comparecer ante el Gran Trono Blanco. “Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.” (Ap. 20:5, 6). III. El Estado Intermedio ¿Donde están ahora los muertos? es la gran pregunta en los labios de toda la humanidad. La única cierta y correcta respuesta es dada por la Palabra de Dios. Otras respuestas no son nada, sino voces de babel. Los conceptos siguientes son para recordar mientras explicamos el estado intermedio, el estado de los hombres entre la muerte y la resurrección: La muerte es separación del alma y del espíritu, desde el cuerpo. El alma y el espíritu van juntos en la muerte. El alma es el trono de los apetitos, y el espíritu es el trono del conocimiento, y van juntos en la muerte, como vemos en el ejemplo del hombre rico en el Hades. El estaba en tormentos; tenía sentimientos. El razonaba; su espíritu y su alma estaban juntas. La palabra “Seol” y la palabra “Hades” indican lo mismo. “Seol” es la palabra hebrea en el Antiguo Testamento. “Hades” es la palabra griega en el Nuevo Testamento. Sabemos que significan lo mismo porque el apóstol Pedro citó en Pentecostés el Samo16, diciendo: “Porque no dejarás mi alma en el Hades, Ni permitirás que tu Santo vea corrupción.” (Hechos 2:27). Salmo 16 usa la palabra hebrea “Seol” y en este texto de Hechos aparece la palabra griega Hades. De ese modo, Hades y Seol son lo mismo. Es el lugar adonde parten las almas y espíritus de los hombres. 1. Nunca encontramos estas palabras en plural. 2. El Seol y el Hades nunca son situados sobre la tierra. 3. La Biblia nunca habla de un Seol individual. 4. El hombre nunca es puesto en uno de ellos, como si fuese una tumba. 5. El hombre nunca cava o preparara un Seol, o Hades. 6. La Biblia nunca habla de un hombre tocando un Seol. 7. La Biblia nunca habla de un cuerpo yendo al Seol, a excepción de una vez, y la excepción confirma la regla. Coré (Num. 16:28-33) desafió el liderazgo de Moisés y el sacerdocio de Aarón, e influenció a muchos en Israel contra ellos. Entonces Dios mostró su desagrado haciendo que la tierra se abriese y tragara a Coré y su familia. En Lucas 16:19-31 tenemos la historia de Lázaro y el rico, habiendo ambos muerto y existiendo en el estado intermedio. Algunos piensan que esta historia fue solo una parábola. Pero en todas sus parábolas, el Señor nunca menciona nombres propios, como lo hace aquí. Aun si fuese una parábola, entendemos que cada parábola fue dicha para edificar sobre la verdad (Mat. 13:3). La siguiente es una interpretación común (que no compartimos) de la así llamada parábola: Hombre rico: la nación judía, ricos en lo que Dios les había dado. Lázaro: los gentiles, pobres a la puerta del hombre rico. Ambos murieron: el fin de la dispensación, en la que ambos fueron bendecidos por el evangelio. ¿Cómo puede alguien decir que esto se refiere a judíos y gentiles, cuando la Escritura no lo dice? ¿Por qué el Señor utilizaría al hombre rico para tipificar la nación judía, cuando en el pasaje anterior estaba amonestando al rico? No hay una gran sima entre el judío y el gentil. Ninguna nación de los gentiles ha rogado de los judíos como Lázaro rogó pan del hombre rico. Si la nación judía murió (hombre rico), ¿quiénes fueron los 5 hermanos que quedaron vivos? En definitiva creemos que estos 2 hombres que murieron fueron 2 personas y que fueron al Hades. A. Antes de la cruz. La cruz es la línea divisoria de muchas verdades escriturales. ¿Adónde iban los muertos antes de que Cristo muriera en la cruz? Creemos que todos ellos iban al mismo lugar: el Hades (Seol), pero a diferentes sectores. Desde Números 16:33 sabemos que el Seol, o Hades, esta en algún lugar dentro de la tierra. “Y ellos, con todo lo que tenían, descendieron vivos al Seol, y los cubrió la tierra, y perecieron de en medio de la congregación.” Desde Lucas 16:19-31 sabemos que el Hades tiene 2 compartimentos o sectores: El Seno de Abraham, el lugar de los justos, adonde Lázaro fue llevado; y el lugar de los tormentos, adonde fue el hombre rico. Una gran sima separa estos 2 sectores. Entonces sabiendo que el Seol (Hades) esta en algún lugar bajo tierra, y que tiene 2 sectores, nos volvemos al Señor Jesucristo mismo para encontrar su exacta ubicación. “Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches.” (Mat.12:40). Efesios 4:9, 10 lo hace más claro todavía: “Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo.” Filipenses 2:9, 10 dice, “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;” Esto habla de la futura adoración de Cristo de parte de toda la creación. Ahora, prestemos atención a las palabras entrelineas del texto anterior. Descender “bajo la tierra” significa sumergirse, como un submarino bajo el agua. Por eso, concluimos que el Seol (Hades) está en el corazón de la tierra, está compuesto de 2 sectores, uno para los muertos justos y otro para los muertos injustos, con una gran sima que separa a ambos grupos. Por medio de la revelación del Señor de esta historia del hombre rico y Lázaro, la cual narró antes de su muerte en la cruz, podemos ver que todos los hombres, ya sean justos o injustos, antes de la cruz de Cristo iban al Hades después de sus muertes. B. Al tiempo de la cruz. Bajo este titulo solo consideraremos a 2 personas, el Señor Jesús, y el ladrón arrepentido. Una vez muerto, el Señor Jesús fue al Hades. Sabemos esto por el Salmo 16:10, que dice, “Porque no dejarás mi alma en el Seol, Ni permitirás que tu santo vea corrupción.” El apóstol Pedro, en el día de Pentecostés de Hechos 2, citó ese mismo texto, pero el usó la palabra griega “Hades,”en vez de la hebrea “Seol.” Sus palabras describieron la resurrección de Cristo, y observamos que el había ido al Hades. Entendemos eso por el uso de las palabras “no dejarás.” El Espíritu Santo no hubiera empleado esas palabras si él no hubiera ido allá. En lo referente al ladrón crucificado, creemos que fue al Hades con Jesús, al sector reservado para los muertos justos. “Hoy estarás conmigo en el Paraíso” (Lucas 23: 43b). ¿Cuántos días Jesús estuvo en el Hades? Tres días. Desde el principio de esos 3 días, el ladrón estuvo con Jesús en el Paraíso; por lo tanto, aprendemos que Paraíso era otro nombre dado al seno de Abraham, el cual era el lugar de los muertos justos. C. Después de la cruz. ¿Adonde van hoy las personas al morir? Los impíos aun van al Seol (Hades), para aguardar el juicio final. Los justos, van al cielo para estar con el Señor. “pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor.” (II Cor. 5:8). Cuando Cristo se levantó de entre los muertos “llevó cautiva la cautividad” (Ef. 4:8). Cristo vació el sector del Hades (Seol) correspondiente a los justos, y los llevó consigo a la gloria. El paraíso estaba, en un tiempo, en el corazón de la tierra; pero ahora está en el tercer cielo. “Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar.” (II Cor. 12:2-4). IV. La segunda venida de Cristo A. La importancia de la doctrina. Se ha dicho que uno de cada 25 versículos del Nuevo Testamento habla de la segunda venida de Cristo, mientras que en el Antiguo Testamento hay 8 versículos concernientes a su segunda venida por cada versículo concerniente a su primera venida. En la promesa de un redentor (Gen. 3:15), la segunda venida es mencionada antes que la primera. “ésta te herirá en la cabeza," [ocurrirá en su segunda venida], "y tú le herirás en el calcañal." [ocurrió en primera venida, en la cruz].” 1. Testimonio del Señor. “Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.” (Juan 14:3). Ver también Mateo 24, 25; Marcos 13; Lucas 21. 2. Testimonio de los Ángeles. “los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.” (Hechos 1:11). 3. Testimonio de Pedro. “y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado; ” (Hechos 3:20). Ver también I Pedro 5:4; II Pedro 1:16. 4. Testimonio de Pablo. “Gracias doy a mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de Dios que os fue dada en Cristo Jesús; porque en todas las cosas fuisteis enriquecidos en él, en toda palabra y en toda ciencia; así como el testimonio acerca de Cristo ha sido confirmado en vosotros, de tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo; ” (I Cor. 1:4-7). Ver también Romanos 11:26: I Corintios 15:23; II Corintios 5; Filipenses 3:20; Colosenses 3:4; I Tesalonicenses (toda la epístola); II Tesalonicenses 1:7, 10; I Timoteo 6:14; II Timoteo 4:8; Tito 2:11-14; Hebreos 9:28. 5. Testimonio de Santiago. Los profetas, citados por Santiago, representan al Señor diciendo, “Después de esto volveré Y reedificaré el tabernáculo de David, que está caído; Y repararé sus ruinas, Y lo volveré a levantar,” (Hechos 15:16). Ver también Santiago 5:7. 6. Testimonio de Juan. “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.” (I Juan 3:2). Ver también I Juan 2:28, y el libro de Apocalipsis. 7. Testimonio de Judas. “De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, ” (Judas 14). B. El significado de su segunda venida. 1. Lo que no es. a. No es la muerte. La muerte es la partida de un santo, no la venida del Señor. El Señor vendrá, pero la muerte puede que nunca llegue para el creyente. b. No es la caída de Jerusalén. Lucas 21:20-24, y I Tesalonicenses 4:13-18 no ocurrieron cuando cayó Jerusalén. La segunda venida de Cristo esta vinculada al recogimiento de Israel, no a su dispersión. c. No es la venida del Espíritu Santo. Cristo dijo que enviaría a otro (Jun 14:16). I Tesalonicenses 4: 13-18 no ocurrió cuando vino el Espíritu Santo. Observe que todas las epístolas que hablan de la segunda venida fueron escritas después de Pentecostés. d. No es la conversión de un pecador. Si fuera así, el tendría que venir millones de veces. e. No es la difusión del cristianismo. El mismo Señor Jesús, en persona, regresará. f. No es el fin del mundo. Cuando Cristo venga, el mundo no será destruido, porque el reinará por mil años después de que aparezca. 2. Lo que es. a. Será una venida personal. Juan 14:3 dice, “vendré otra vez.” No debemos esperar un espíritu, sino el mismo Señor corporalmente. I Tesalonicenses 4:16, 17 dice “el Señor mismo.” Hechos 1:11 declara “este mismo Jesús”; no otra persona o cosa, sino Cristo mismo. b. Será una venida visible. “Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre.” (Mat. 24:27). Ver también Zacarías 12:10; Apocalipsis 1:7. c. Significado de las palabras griegas usadas. (1) Parousía. Significa su presencia personal. Y se usa esta palabra no solo para hablar de la venida del Señor, sino también de la venida de otros hombres (I Cor. 16:17; II Cor. 7:6,7; Filipenses 1:26). En lo que concierne a la venida del Señor, será en un instante, cuando cese su ausencia y comience su presencia (Mat. 24:3, 27; I Cor. 15:23; I Tes. 2:9; Sant. 5:8). (2) Epifanía. Esta palabra significa sencillamente “aparición.” Es usada para ambos eventos (II Tim. 1:10; II Tes. 2:8; I Tim. 6:14; II Tim. 4:1,8; Tito 2:13). (3) Apokalipsis. El significado literal es “correr un velo o telón para revelar.” Enfatiza la visibilidad del retorno del Señor (II Tes. 1:7; I Pedro 1:7, 13; 4:13. Se usa también para hombres: Romanos 8:19; II Tesalonicenses 2:3,6, 8). d. Es una venida en 2 fases. (1) Cuando Cristo venga por sus santos en el aire. “Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, ” (II Tes. 2:1). La promesa del retorno de Cristo de Hechos 1:9-20 fue dada antes de que el arrebatamiento fuera revelado. Hebreos 9:28 no tiene nada que ver con el arrebatamiento. (2) Cuando Cristo venga con sus santos a la tierra. “De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, ” (Judas 14). (3) Estas 2 fases son grandemente distintas. (a) Diferentes en carácter. “por los suyos” es un acto de fe; “con los suyos” es un acto de juicio público. (b) Diferentes en Manera. Una en secreto, la otra es una manifestación pública. (c) Diferentes en lugar. “por los suyos”, en el aire (I Tes. 4:17); “con los suyos”, a la tierra (Zac. 14:14). (d) Diferentes en tiempo. “Por los suyos” será antes de la tribulación (Angustia para Jacob); “con los suyos” ocurrirá después de la tributación (Angustia para Jacob). Nunca encontramos en las Escrituras señales para anunciar su venida por sus santos, pero se anuncian señales para antes de su venida con sus santos (Compare II Tes. 2:1-3 con Is. 13: 6-9). (e) Diferentes en Dispensaciones. Viniendo “por sus santos” será terminando la dispensación de la gracia; viniendo “con su santos” ocurrirá al principio de la dispensación del milenio. (f) Diferentes en propósito. Viniendo “por sus santos” cumplirá su promesa de regresar para llevar los suyos (Juan 14:3); viniendo “con sus santos” como guerrero en caballo blanco, destruirá a sus enemigos (Judas 14). (g) Diferentes en relación. “Por sus santos” será la adopción final de los hijos de Dios; “con sus santos” será el tiempo para que los hijos de Dios sean manifestados al mundo. (Rom. 8:19,23). C. Los eventos de la segunda venida en relación al cuerpo de Cristo. Al tratar el tema del arrebatamiento de la iglesia, reconocemos el hecho de que la palabra “arrebatamiento” no es una palabra escritural. No obstante, el arrebatamiento es un hecho escritural. 1. La resurrección de los muertos en Cristo. “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.” (I Tes. 4:16). Este acontecimiento incluirá a todos aquellos que murieron antes de alcanzar una edad de responsabilidad ante Dios, tales como bebes, los mentalmente dañados, etc. Si Cristo no regresara, no habría resurrección, y si no hubiese resurrección, el hombre sería por siempre un espíritu. Si el diamante puede ser hecho a partir del carbón, zafiro del barro, y vidrio de la arena, ¿no podría acaso Dios rehacer nuestro cuerpo de manera maravillosa? 2. La transformación de los vivos en Cristo. “He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.” (I Cor. 15:51-53). El cristiano es alguien que no espera la muerte, sino la conquista de la muerte. Las palabras “No todos dormiremos” significan “no todos moriremos.” ¡Qué gloriosa esperanza es esta! ¡Qué grito de victoria será aquel día! “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?” (I Cor. 15:55). ¿No es acaso una esperanza bendita que sea posible para nosotros partir sin muerte? Ningún hombre, incluso aunque sea cristiano, quiere morir. Eso es natural. El cristiano, no obstante, es alguien que no tiene miedo a morir. El cristiano es la única persona que tiene esperanza de no ver muerte jamás. Ciertamente sabemos que la Escritura dice, “está establecido para los hombres que mueran una sola vez.” ¡Pero la Escritura no dice para todos los hombres! La transformación de los que estemos vivos al momento de su venida no será por muerte, sino que ¡nosotros no moriremos! 3. El arrebatamiento de todos los de la fe en Cristo. “Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca.” (II Tes. 2:1, 2). Estos textos, y la frase, “seremos transformados,” eliminan la posibilidad de un arrebatamiento parcial. El cuerpo de Cristo por entero será arrebatado; el cuerpo no puede ser fraccionado. El cuerpo de Cristo estará completo. Ningún miembro de su cuerpo será dejado para pasar por la tribulación. Y alguien puede decir, “¿Como podrá ser eso?” Dios llevo a Elías sin pasar por muerte; Dios puede llevar millones de personas, y aun muchos millones de personas. El arrebatamiento de la iglesia causará una gran separación. Todos los incrédulos serán dejados para pasar por la tribulación. Y el arrebatamiento de la iglesia también será el medio para lograr una gran reunión. “Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.” (I Tes. 4:17). Que grandiosa palabra es “juntamente”; todos nuestros amados en Cristo “juntos” para siempre. “aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, ” (Tito 2:13). Estamos esperando que venga. ¿Estas esperándole hoy? ¿Estas esperando que llegue esta noche? La Escritura nos instruye y anima a esperarle. (sigue en parte 2) Fuente:bbnradio.org
Hola! A continuación te compartiré un estudio bíblico inductivo. Éste puede servirte de modelo a la hora de leer la Biblia. El apóstol Pablo, al visitar Atenas hace unos 2000 años, tuvo ésta reacción: Hechos de los apóstoles, capítulo 17, versiculos 16 y 17.(Biblia Reina valera 1960): "16 Mientras Pablo los esperaba en Atenas, su espíritu se enardecía viendo la ciudad entregada a la idolatría. 17 Así que discutía en la sinagoga con los judíos y piadosos, y en la plaza cada día con los que concurrían". Sin embargo, una vez calmado, su estrategia fue la siguiente: El apóstol Pablo empleó dos maneras para ser escuchado por la multitud ¿cuáles fueron? 1º -Primero, reconoció la parte positiva de los atenienses: “observo que sois muy religiosos”. Aunque su espíritu estaba enardecido, enojado al ver la ciudad entregada a la idolatría, en ningún momento los condenó ni criticó por su estilo de vida, sino que elogió su religiosidad. 2º -Segundo, buscó un punto de contacto y cuando se topó con un monumento que no tenía ninguna imagen, sino solo la inscripción “Al Dios no conocido” le dio pie para comenzar a hablar de ese Dios que adoraban sin conocerle. Aunque le pidieron que les hablara sobre la “nueva enseñanza” que estaba predicando, no habló inmediatamente del nacimiento de Jesucristo, ni de su vida y ministerio, ni de su muerte y resurrección. No comenzó con el Antiguo Testamento como lo hacía cuando visitaba una sinagoga de los judíos, porque los atenienses tenían otra historia, otra cultura, otra manera de entender el mundo. El comenzó hablando de ellos mismos, de cómo eran y lo que pensaban acerca de Dios. Muchas veces, cuando anunciamos el evangelio, cometemos el error de ir “derecho al grano” pasando por alto las creencias, los temores y las necesidades más profundas de la gente a la que nos dirigimos. En cambio, el apóstol Pablo, construyo un puente con este discurso, un puente para que puedan ir de lo conocido a lo desconocido que él estaba predicando. 4 Verdades que expuso Pablo acerca de Dios en los siguientes versículos: Hechos 17:22-23 “Entonces Pablo, puesto en pie en medio del Areópago, dijo: Varones atenienses, en todo observo que sois muy religiosos; porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio” Hechos 17:24-25 “El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues el es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas". Hechos 17:26-27 “Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación; para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros.” Hechos 17:28-29 “Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también ha dicho: Porque linaje suyo somos. Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres.” Hechos 17:30-31 “Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos.” Hechos 17:32-40 “Pero cuando oyeron lo de la resurrección de los muertos, unos se burlaban, y otros decían: Ya te oiremos acerca de esto otra vez. Y así Pablo salió de en medio de ellos. Mas algunos creyeron, juntándose con él; entre los cuales estaba Dionisio el areopagita, una mujer llamada Damaris, y otros con ellos.” Las 4 verdades: 1º- Dios es el creador del universo “El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay” 2º- Dios es la autoridad máxima en el cielo y en al tierra “siendo Señor del cielo y de la tierra” 3º- Dios no vive en templos “no habita en templos hechos por manos humanas” Es decir, él no está circunscrito a lugares o santuarios. Su poder y autoridad, por lo tanto, no es territorial sino universal. 4º- Dios no depende de los hombres para subsistir. “ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas.” No es Dios quien necesita de los hombres, sino los hombres de Dios. Y los hombres reciben de Dios tres cosas: (a) Vida “pues él es quien da a todos vida” (b) Aliento. (c) Todo. “todas las cosas” “Ni es honrado por manos de hombres” significa que no necesita que le sirvan como lo hacen los esclavos con sus amos. Por su parte, la Humanidad también tiene 4 características: Estas características son: 1º- Todos tenemos un mismo origen. “de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres” o “De un solo hombre sacó todas las naciones” (Nueva Biblia Española) 2º- Todos fuimos creados para habitar sobre la tierra. “para que habiten sobre la faz de la tierra” 3º- Todos somos parte de una historia predeterminada “y le ha prefijado el orden de los tiempos”. Otras versiones de la Biblia traducen así: Nueva Biblia Española: “determinando las etapas de su historia” Biblia de Jerusalén “determinó con exactitud el tiempo” Nacar-Colunga: “El fijó las estaciones” Libro del Pueblo de Dios: “señaló de antemano a cada pueblo sus épocas” 4º- Todos tenemos límites. “y los límites de su habitación” o “sus fronteras” o “las tierras que podían habitar” Dios nos hizo así para que lo busquemos “para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, pueden hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros.” ¿A qué poeta se refiere el apóstol Pablo y qué argumento emplea para corregir el concepto de Dios de los griegos? En primer lugar se refiere a Epiménides de Cnosos, un poeta del siglo VI antes de Cristo, y que había empleado la frase “en él vivimos, nos movemos y existimos” En segundo lugar, Pablo cita una frase de los Fenómenos de Arato, un poeta originario de Cilicia, del siglo III antes de Cristo. Pero también podría ser de Cleanto el Estoico. del siglo III a. dc C. que se expresa de manera parecida: “somos también su linaje”. Esto nos muestra que el apóstol Pablo no leía solamente la Biblia, sino que conocía la literatura de que circulaba en su época. Si pudo citar de memoria a estos poetas y filósofos, significa que su cultura y conocimientos generales eran muy amplios. El argumento de Pablo era muy fuerte. Los griegos no tenían problemas en aceptar que los hombres podrían tener un linaje o raza divina. Que llevábamos algo de la divinidad dentro de nosotros, lo aceptaban bien, pero luego adoraban a dioses que ellos habían hecho utilizando oro, plata, madera y piedras. “Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres.” El apóstol Pablo quería llevarles a reconocer que los ídolos que tenían nunca podrían ser Dios, porque no somos un linaje de metal (como el oro, la plata) ni de piedra, ni somos producto de la imaginación de un escultor. Si Dios fuera una piedra, nosotros tendríamos el linaje de la piedra, es decir, no tendríamos vida. Si descendemos de una divinidad inteligente, esa divinidad no podría ser jamás de un material inanimado, muerto, estático. Y más aún, el que nos formó, es imposible que luego sea formado por el hombre. El alfarero puede crear un jarrón a partir del barro, pero nunca el jarrón podrá formar al alfarero. El hombre por lo tanto no puede crear a Dios. La conclusión de Pablo consistió en 4 puntos: Los cuatro puntos son: 1º- Dios no nos juzga ni condena si por ignorancia pecamos adorando ídolos. “Dios habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia”. 2º- Pero venido el conocimiento que la idolatría es pecado, nos manda que nos arrepintamos. “ahora manda a todos los hombres, en todo lugar, que se arrepientan” 3º- E1 arrepentimiento es para libramos de la condenación del día del juicio final: “por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia” 4º- El Juez de ese tribunal es Jesucristo. “por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos.” Éste discurso de Pablo tuvo 3 tipos de respuestas: Los respuestas fueron: 1º- Burla “pero cuando oyeron de la resurrección de los muertos, unos se burlaban” 2º- Incredulidad y rechazo con cortesía “y otros decían: Ya te oiremos acerca de esto otra vez 3º- Fe.“Mas algunos creyeron, juntándose con él, entre los cuales estaba Dionisio el areopagita, una mujer llamada Dámaris, y otros con ellos” Fuentes: Biblia Reina Valera 1960//biblegateway.com www.ublaonline.org/pdfs/Hechos%2064.doc google imágenes.
Hola! «¡QUIÉN TE HA VISTO Y QUIÉN TE VE!» por Carlos Rey En la época de las insurrecciones de las Comunidades de Castilla, había en el pueblo de Ávila un sacerdote de origen vasco, fiel partidario y acérrimo defensor de Juan de Padilla, que era el cabecilla de la revuelta. Día tras día el clérigo señalaba desde el púlpito a aquel jefe político como «verdadero rey de Castilla, y no el tirano que ahora nos gobierna». No dejó de hacerlo hasta que el líder mismo, Juan de Padilla en persona, se presentó con sus tropas en la infeliz parroquia del susodicho representante de Dios. Pues bien, sucedió lo que tenía que suceder: siguiendo la costumbre de los tiempos de guerra, don Juan agotó las provisiones del sacerdote a fin de satisfacer las necesidades de sus hombres. Tan pronto como los revoltosos se marcharon del pueblo, el eclesiástico subió de nuevo a su plataforma y se dirigió a sus feligreses, pero ahora con la «versión revisada» del mensaje: «Ya sabéis, hermanos, cómo pasó por aquí Juan de Padilla y cómo sus soldados no me dejaron gallina viva, ni tocino en estaca, ni tinaja sana. Dígolo porque de aquí en adelante no roguéis a Dios por él, y sí por el Rey Don Carlos y por la reina Doña Juana, únicos reyes verdaderos, y dad al diablo con esos otros reyes toledanos.» De ahí que surgiera de labios del pueblo castellano el dicho: «¡Quién te ha visto y quién te ve!» Quien primero relató esta simpática anécdota es el que fuera cronista real y obispo de Mondoñedo, fray Antonio de Guevara, que murió en 1545. Pero fue el sabio pueblo castellano el que acuñó esta frase proverbial que se aplica a la conducta del clérigo inconstante. En la actualidad el dicho denota el pesar que produce ver a una persona que en el pasado fue vigorosa, contenta, saludable o acomodada y ahora está endeble, melancólica, doliente o necesitada. Pero la historia detrás de la expresión «¡Quién te ha visto y quién te ve!» ilustra que se emplea también para considerar lo volubles e inconstantes que son nuestros sentimientos, sobre todo cuando en ellos influye nuestro egoísmo.1 El que alguien defienda nuestra causa cuando nosotros estamos defendiendo la suya no es nada excepcional. Esto lo hace Dios particularmente en los salmos, que están repletos de sus promesas para los que le temen.2 En cambio, el que Dios, a diferencia de algunos de sus llamados representantes en la tierra, sea partidario nuestro cuando nosotros todavía no lo somos de Él, sí es extraordinario.3 Lo cierto es que su amor es constante, hagamos lo que hagamos. De ahí el estribillo de los salmos, que dice: «Den gracias al Señor, porque Él es bueno; ¡su gran amor perdura para siempre!»4 1 Gregorio Doval, Del hecho al dicho (Madrid: Ediciones del Prado, 1995), p. 52. 2 Sal 31:19; 33:18; 34:7‑9; 85:9; 103:11‑13,17; 111:5; 115:13; 128:1‑4; 145:19; 147:11 3 Ro 5:8 4 Sal 106:1; 107:1; 118:1; 118:29; 136:1 Fuente:conciencia.net