richisado
Usuario (Israel)
El Air Force One llega al aeropuerto de Heathrow, el presidente Obama recibe una cálida recepción por parte de la Reina. Ellos son conducidos en un Bentley 1934 hasta el borde del centro de Londres, donde cambian a un magnífico carruaje del siglo 17 enganchado a seis caballos blancos. Siguen en dirección al Palacio de Buckingham, saludando a los miles de británicos que animan el trayecto. De pronto, el caballo de la parte trasera derecha, donde está la Reina, suelta el pedo más fuerte y horrendo que se haya oído hablar en el Imperio Británico. El olor es tan atroz que tanto el cochero como los pasajeros en el carruaje, deben utilizar pañuelos sobre sus narices. Los dos dignatarios de Estado hacen lo posible por ignorar el incidente. La reina se vuelve educadamente al presidente Obama y le dice: - Señor Presidente, por favor, acepte mis disculpas ... Estoy seguro de que entiende que hay algunas cosas que incluso una reina no puede controlar. Obama, siempre tratando de ser amable responde: - Oh Su Majestad... hasta que lo mencionó, pensé que era uno de los caballos . . .
Famosa Anécdota de Gandhi Cuando estudiaba Derecho en el Londres University un profesor de apellido Peters le tenía adversión pero el alumno Gandhi nunca le bajó la cabeza y eran muy comunes sus encuentros: Un día el profesor Peters estaba almorzando en el comedor de la Universidad y el alumno viene con su bandeja y se sienta al lado del profesor. El profesor, altanero, le dice: -“Señor Gandhi usted no entiende...Un puerco y un pájaro, no se sientan a comer juntos”. A lo que contesta Gandhi: -“Esté usted tranquilo profesor...yo me voy volando”, y se cambia de mesa. El señor Peters verde de rabia, decide vengarse en el próximo examen, pero el alumno responde con brillantez a todas las preguntas. Entonces le hace la siguiente pregunta: -"Señor Gandhi, Ud. está caminando por la calle y se encuentra con una bolsa, dentro de ella está la sabiduría y mucho dinero,-¿cuál de los dos se lleva?" Gandhi responde sin titubear: -"¡Claro que el dinero profesor!" El profesor Peters sonriendo le dice: -"Yo, en su lugar, hubiera agarrado la sabiduría, ¿no le parece?" -"Cada uno toma lo que no tiene, responde el alumno" El profesor Peters, histérico ya, escribe en la hoja del examen:-¡Idiota! Y se la devuelve al joven Gandhi. Gandhi toma la hoja y se sienta. Al cabo de unos minutos se dirige al profesor y le dice: -"Señor Peters, usted me ha firmado la hoja pero no me puso la nota".
¿El vegetarianismo? - Es lo que comen las vacas. ¿Las centrales telefónicas? - Yo no se a quién le poide gustar una cosa así. Miren si yo voy a poner una central que diga: Ud. se ha comunicado con Berta; si quiere knishes marque uno; si quiere vareniques marque dos; si quiere saber como estoy se ha equivocado de número, a mi nunca me llaman para saber como estoy! ¿Los profesionales sin trabajo? - A mi no me hables de eso... trabajo hay, gracias a Dios. Yo tengo un hijo medico, uno arquitecto y el otro ingeniero... los tres trabajan todo el tiempo. Tan ocupados están, gracias a Dios, que cuando tengo que hacer una diligencia, ninguno puede venir a llevarme en su taxi. ¿Los delivery boys? - Cómo corren esos chicos en las motos! seguro que cuando van a visitar a su madre, no se apuran tanto. - Mamá... ¿es cierto que Cristóbal Colón era judío? - No... si hubiera sido judío, América se hubiera llamado Berta, como su mamá. Para los católicos, el feto es considerado ser humano a partir de la concepción. Para los judíos, el feto es considerado feto hasta que obtiene su diploma de médico. ¿Maradona?: - Pobre, como debe sufrir la madre pensando que este muchacho podría haber sido médico. ¿Graciela Alfano?: - A mi me gusta porque es linda, es sexy, parece que los años no pasaran para ella, y sobre todas las cosas porque no es mi nuera. ¿El chat? - Es un sistema en el que uno puede hablar con otro sin interrumpirse, no tiene ningún sentido. ¿Las terapias alternativas?: - Conozco tres: la sopa de pollo, la enema y la torta de queso. ¡Con eso se cura cualquiera! ------------------------------------------------
Ciencia ¿Puede el próximo Einstein ser chino? Un informe de la Royal Society británica muestra que Occidente está perdiendo terreno en la carrera científica frente a nuevas potencias como China, India o Brasil ABC / madrid 29/03/2011 La reputación de algunas instituciones científicas occidentales parece intocable. El número de premios Nobel entre sus filas y el nivel de las investigaciones han llevado a universidades como Harvard o Cambridge a la máxima posición de liderazgo. Pero nadie vive solo de su fama. La mayoría de los países occidentales que figuran en el «top ten» científico han disminuido por primera vez su cuota de publicaciones en este ámbito, en beneficio de países emergentes como China, Brasil o India. En diez años, el gigante asiático se ha convertido en el segundo país que más artículos publica en revistas científicas internacionales, por detrás de EE.UU., según un interesante informe de la Royal Society británica. El dato es muy importante, ya que publicar en Science o Nature, además de un gran prestigio, supone un baremo fundamental para conocer el nivel científico de un país. Si las tendencias siguen por este camino, quizás, es probable, que el próximo Einstein tenga nacionalidad china. China ha pasado del sexto puesto en número de artículos científicos publicados en revistas de prestigio internacional durante el período 1999-2003 (4% del total) a ocupar el segundo entre 2004 y 2008 (10%), quitándole el puesto a Japón. Estados Unidos sigue a la cabeza, pero el número de publicaciones ha disminuido del 26 al 21%. Los trabajos escritos en Reino Unido también han disminuido, aunque el país se mantiene en tercer lugar. «El mundo de la ciencia está cambiando», dice Chris Llewellyn Smith, responsable del estudio «Conocimiento, redes y países: colaboración científica global en el siglo XXI» de la Royal Society. «Más allá de la emergencia de China, vemos el surgimiento del sudeste de Asia, Oriente Medio, África del Norte y otros países (....) Ninguna nación históricamente dominante debe dormirse en los laureles si quiere mantener la ventaja en términos de competitividad», apunta tajante. Turquía, Irán y Túnez Además de la ascensión fulgurante de China, y en menor medida de Brasil e India, el informe identifica otros países que antes están tomando cada vez más fuerza, como Turquía, Irán o Túnez. El estudio también señala que el mundo científico está cada vez más interconectado y la colaboración internacional es cada vez más importante. Más de un tercio de todos los artículos publicados en revistas científicas han sido elaborados por equipos internacionales, cuando hace quince años era un cuarto. De esta forma, los científicos pueden contar con colegas de prestigio y mejorar la calidad y eficiencia de su trabajo. Según la Royal Society de Londres, «con la sociedad humana enfrentada a una serie de desafíos globales de amplio alcance relacionados con el cambio climático, la seguridad alimentaria, la seguridad energética y las enfermedades infecciosas, la colaboración científica internacional es esencial si queremos tener alguna posibilidad de abordar las causas o negociar los impactos de estos problemas». La institución británica insiste en la necesidad de mantener y reforzar el apoyo a la ciencia internacional. España, en novena posición EP madrid España se ha situado como novena potencia científica mundial con el 2,5% de total de publicaciones científicas, según el estudio realizado por la Royal Society británica. Según este estudio, España ha superado a Rusia por primera vez en el ranking mundial de producción científica y se ha situado por encima de Suiza y Australia en calidad científica. El informe comprende el número de publicaciones en el periodo comprendido entre 2004 y 2008, y en el cual nuestro país escala un posición respecto al puesto que ocupaba entre 1999 y 2003, el otro periodo de referencia del estudio. España adelanta por primera vez a Rusia, país que ostentaba hasta ahora esa posición. En la clasificación por citas, es decir, el impacto o calidad de la investigación, España entra por primera vez en el «top ten» del ranking, ocupando el décimo lugar por citas y superando así a países como Suiza o Australia. La Royal Society es valorada como una de la sociedades «científicas más prestigiosas» y la institución científica«más antigua existente hoy en día».
Ciencia El ejercicio mental que de verdad aumenta la inteligencia Ni sudokus ni música de Mozart, investigadores aseguran que la práctica del «n-back» 20 minutos al día es la mejor manera de mejorar nuestra capacidad de razonamiento abc / madrid 03/06/2011 El «entrenamiento n-back» mejora la capacidad de resolver nuevos problemas Ni autodefinidos, ni sudokus, ni música de Mozart ni lo último en complicados juegos electrónicos. La mejor manera de entrenar nuestro cerebro para aumentar realmente nuestra inteligencia es un pequeño ejercicio llamado «entrenamiento n-back», según concluye un estudio de la Universidad de Michigan (EE.UU.). Básicamente, la tarea consiste en recordar las posiciones de una figura que se mueve de forma cíclica en una pantalla, y los investigadores aseguran que su práctica 20 minutos diarios durante 20 días mejora los resultados en una prueba de inteligencia. Al parecer, aumenta la capacidad de razonar y de resolver nuevos problemas, una mejoría que se prolonga al menos durante tres meses. Las bondades de este entrenamiento mental fueron presentadas en la Asociación para la Ciencia Psicológica en Washington por uno de los responsables de la investigación, el psicólogo John Jonides, que colaboró con colegas de las universidades de Berna y Taipei. Los investigadores probaron el «entrenamiento n-back» con 200 niños y jóvenes. Este ejercicio mental utiliza una función del cerebro conocida como memoria de trabajo, la capacidad de retener la información de forma activa a pesar de que se produzcan distracciones o interferencias en una tarea. Hace poco, otro grupo de investigadores sugirió la relación de este tipo de memoria con los numerosos olvidos que sufren las personas mayores cuando, por ejemplo, son incapaces de recordar qué estaban haciendo si, por cualquier causa, son interrumpidos o se les propone otra tarea. Cuanto más entrenamiento, mejor El «n-back»El ejercicio resulta algo desquiciante y requiere un poco de paciencia según aumentan sus grados de complicación. En una pantalla aparece y desaparece una figura. Tras aparecer de nuevo, el individuo debe señalar si sigue donde estaba y, si ha cambiado, memorizar la nueva posición, para así continuar con el próximo ciclo. La dificultad aumenta cuantos más ciclos tiene que recordar el jugador. «Cuando más entrenamiento tengan las personas con el n-back, mayor es la mejoría de la inteligencia fluida», asegura Jonides. Los nuevos estudios también incluyen pruebas con niños que muestran el mismo tipo de efecto del entrenamiento con el uso de versiones de n-track en videojuegos. Jonides y sus colegas también llevaron a cabo estudios de imagen neural con adultos para mostrar la forma en que el entrenamiento afectaba la actividad cerebral. «Después del entrenamiento las personas mostraron una reducción del volumen del flujo de sangre en las regiones cerebrales activas cuando practicaban en n-back. Y tuvieron incrementos en el volumen del flujo de sangre hacia esas mismas regiones cuando no estaban realizando las tareas». fuente.http://www.abc.es/20110603/ciencia/abci-ejercicio-mental-verdad-aumenta-201106030838.html
Bélgica Después de que los alemanes conquistaron Bélgica en mayo de 1940, las autoridades gubernamentales belgas huyeron a Gran Bretaña, y en Londres, formaron un gobierno en el exilio. Durante la ocupación alemana, el rey Leopoldo III permaneció en el país bajo arresto domiciliario. La administración militar alemana debió convivir con la administración pública belga. Inmediatamente después de la ocupación de Bélgica, los alemanes establecieron leyes y ordenanzas antisemitas. Restringieron los derechos civiles de los judíos, confiscaron sus propiedades y empresas, les prohibieron el ejercicio de ciertas profesiones y, en 1942, les exigieron el uso de una estrella de David de color amarillo. También arrestaron a los judíos belgas para que realizaran trabajos forzados. Trabajaban principalmente en la construcción de fortificaciones militares en el norte de Francia, y también en otras obras de construcción, fábricas de ropa y de armas, y canteras de piedra en Bélgica. La administración alemana fue responsable de la deportación de los judíos en Bélgica. Allí vivieron durante la ocupación alemana entre 65.000 y 70.000 judíos, principalmente en Amberes y Bruselas. La abrumadora mayoría de ellos eran judíos extranjeros y sin patria, y casi todos oriundos de Polonia. Habían hallado refugio en Bélgica después de la Primera Guerra Mundial. En el verano de 1940, algunos judíos y refugiados políticos alemanes fueron deportados desde Bélgica a Gurs y a Saint Cyprien, campos de reclusión del sur de Francia. En Bélgica, hubo gran apoyo para la resistencia a la ocupación alemana. Más de 25.000 judíos se escondieron de las autoridades alemanas a fin de evitar la deportación. La administración pública belga se negó a colaborar en las deportaciones. Como la mayoría de los judíos de Bélgica eran inmigrantes, por lo general desconfiaban de los llamamientos oficiales y era menos probable que informaran a las autoridades sobre su paradero. A las deportaciones las realizaba la policía militar alemana. Entre 1942 y 1944, los alemanes deportaron cerca de 25.000 judíos desde Bélgica al campo de exterminio de Auschwitz. La mayoría de ellos allí fueron asesinados. Los campos de Breendonk y Mechelen eran centros donde se reunía a los judíos para deportarlos. Menos de 2.000 deportados sobrevivieron al Holocausto. fUENTE.http://www.ushmm.org/wlc/es/article.php?ModuleId=10007572
“La teoría de las ventanas rotas” En 1969, en la Universidad de Stanford (EEUU), el Prof. Philip Zimbardo realizó un experimento de psicología social. Dejó dos autos abandonados en la calle, dos autos idénticos, la misma marca, modelo y hasta color. Uno lo dejó en el Bronx, por entonces una zona pobre y conflictiva de Nueva York y el otro en Palo Alto, una zona rica y tranquila de California. Dos autos idénticos abandonados, dos barrios con poblaciones muy diferentes y un equipo de especialistas en psicología social estudiando las conductas de la gente en cada sitio. Resultó que el auto abandonado en el Bronx comenzó a ser vandalizado en pocas horas. Perdió las llantas, el motor, los espejos, el radio, etc. Todo lo aprovechable se lo llevaron, y lo que no lo destruyeron. En cambio el auto abandonado en Palo Alto se mantuvo intacto. Es común atribuir a la pobreza las causas del delito. Atribución en la que coinciden las posiciones ideológicas más conservadoras, (de derecha y de izquierda). Sin embargo, el experimento en cuestión no finalizó ahí, cuando el auto abandonado en el Bronx ya estaba deshecho y el de Palo Alto llevaba una semana impecable. Los investigadores decidieron romper un vidrio del automóvil de Palo Alto, California. El resultado fue que se desató el mismo proceso que en el Bronx de Nueva York y el robo, la violencia y el vandalismo redujeron el vehículo al mismo estado que el del barrio pobre. ¿Por qué el vidrio roto en el auto abandonado en un vecindario supuestamente seguro es capaz de disparar todo un proceso delictivo? No se trata de pobreza. Evidentemente es algo que tiene que ver con la psicología, el comportamiento humano y con las relaciones sociales. Un vidrio roto en un auto abandonado transmite una idea de deterioro, de desinterés, de despreocupación que va rompiendo códigos de convivencia, como de ausencia de ley, de normas, de reglas, como que todo vale nada. Cada nuevo ataque que sufre el auto reafirma y multiplica esa idea, hasta que la escalada de actos, cada vez peores, se vuelve incontenible, desembocando en una violencia irracional. En experimentos posteriores (James Q. Wilson y George Kelling) desarrollaron la 'teoría de las ventanas rotas', misma que desde un punto de vista criminológico concluye que el delito es mayor en las zonas donde el descuido, la suciedad, el desorden y el maltrato son mayores. Si se rompe un vidrio de una ventana de un edificio y nadie lo repara, pronto estarán rotos todos los demás. Si una comunidad exhibe signos de deterioro, y esto es algo que parece no importarle a nadie, entonces allí se generará el delito. Si se cometen 'esas pequeñas faltas' como estacionarse en lugar prohibido, exceder el límite de velocidad o pasarse una luz roja y estas pequeñas faltas no son sancionadas, entonces comenzarán a desarrollarse faltas mayores y luego delitos cada vez más graves. Si los parques y otros espacios públicos son deteriorados progresivamente y nadie toma acciones al respecto, estos lugares serán abandonados por la mayoría de la gente (que deja de salir de sus casas por temor a las pandillas), esos mismos espacios abandonados por la gente serán progresivamente ocupados por los delincuentes. La respuesta de los estudiosos fue más contundente aun, indicando que; ante el descuido y el desorden crecen muchos males sociales y se degenera el entorno. Tan solo vea un ejemplo en casa, si un padre de familia deja que su casa tenga algunos desperfectos, como falta de pintura de las paredes en mal estado, malos hábitos de limpieza, malos hábitos alimenticios, malas palabras, falta de respeto entre los miembros del núcleo familiar, etc., etc., etc., entonces poco a poco se caerá en un descuido de las relaciones interpersonales de los familiares y comenzarán a crear malas relaciones con la sociedad en general y quizá algún día llegarán a caer en prisión. Esa puede ser una hipótesis de la descomposición de la sociedad, la falta de apego a los valores universales, la falta de respeto de la sociedad entre sí, y hacia las autoridades (extorsión y soborno) y viceversa, la corrupción en todos los niveles, la falta de educación y formación de cultura urbana, la falta de oportunidades ha generado un país con ventanas rotas, con muchas ventanas rotas y nadie parece estar dispuesto a repararlas. La solución a este problema YO NO LA TENGO ESTIMADO LECTOR pero he comenzado a reparar las ventanas de mi casa, estoy tratando de mejorar los hábitos alimenticios de mi familia, le he pedido a todos los miembros de la familia que evitemos decir malas palabras delante de nuestros hijos, también hemos acordado no mentir, ni siquiera mentiras pequeñas, porque no hay mentiras pequeñas, ni grandes, una mentira es una mentira y punto, hemos acordado aceptar las consecuencias de nuestros actos con valor y responsabilidad, pero sobre todo dar una buena dosis de educación a nuestros hijos, con esto y con la ayuda de Dios espero comenzar a cambiar en algo lo que antes hubiera hecho mal, he soñado que los míos algún día repitan esto el día de mañana, con la finalidad de que los hijos de mis hijos, o los nietos de mis hijos vean algún día, un nuevo Mundo, un Mundo sin ventanas rotas.
Einsatzgruppen (equipos móviles de matanza) Los Einsatzgruppen (equipos móviles de matanza) eran unidades de las SS y personal de la policía alemana. Bajo el mando de los agentes de la Policía de Seguridad (Sipo) y del Servicio de Seguridad (SD), los Einsatzgruppen tenían entre sus tareas el asesinato de personas percibidas como enemigos raciales o políticos que se encontraban detrás del frente en la Unión Soviética ocupada. Estas victimas incluían judíos (hombres, mujeres, y niños), Roma (gitanos), y oficiales del estado y del partido comunista soviético. Los Einsatzgruppen también asesinaron a miles de personas internadas en instituciones para los incapacitados psíquicos. Muchos historiadores creen que el asesinato sistemático de judíos en la Unión Soviética ocupada por batallones de los Einsatzgruppen y Policía de Orden (Ordnungspolizei) era el primer paso del programa nazi para asesinar a todos los judíos europeos. Durante la invasión de la Unión Soviética en junio de 1941, los Einsatzgruppen siguieron al ejército alemán mientras avanzaba en profundidad en el territorio soviético. Los Einsatzgruppen, a menudo aprovechando el apoyo local, llevaron a cabo operaciones de asesinato masivo. A diferencia del proceso de deportar judíos de los ghettos a los campos, los Einsatzgruppen venían directamente a las comunidades judías y las masacraban. El ejército alemán proveía apoyo logístico a los Einsatzgruppen, incluyendo provisiones, trasporte, y vivienda. Al inicio, los Einsatzgruppen fusilaban primariamente hombres judíos. Pronto, donde sea que iban los Einsatzgruppen, fusilaban a todos los hombres, las mujeres y los niños judíos, sin hacer caso de edad o sexo, y los enterraban en fosas comunes. Empezando a fines de julio de 1941, batallones de la Policía de Orden, bajo el mando de lideres de las SS y de la policía recientemente nombrados para la Unión Soviética ocupada, se ocuparon de operaciones de aniquilación sistemática contra las comunidades judías más grandes. Los Einsatzgruppen que seguían el ejército alemán hacia la Unión Soviética estaban compuestos de cuatro grupos del tamaño de un batallón. Einsatzgruppe A se desplegó de Prusia Oriental a través Lituania, Latvia y Estonia hacia Leningrado. Masacró judíos en Kovno, Riga, y Vilna. Einsatzgruppe B empezó en Varsovia en la Polonia ocupada y se desplegó a través de Bielorrusia hacia Smolensk, masacrando judíos en Grodno, Minsk, Brest-Litovsk, Slonim, Gomel, y Mogilev, entre otros lugares. Einsatzgruppe C empezó sus operaciones desde Cracovia y Rzeszow (en la Polonia ocupada) y se desplegó a través Ucrania hacia Kharkov, Kiev, y otras partes. De los cuatro grupos, Einsatzgruppe D era el que operaba más al sur. El personal llevó a cabo masacres en el sur de Ucrania y en Crimea, especialmente en Nikolayev, Kherson, Simferopol, Sevastopol, y Feodosiya. Los Einsatzgruppen recibieron mucha asistencia de los soldados alemanes, húngaros, y rumanos, colaboradores locales, y otras unidades de las SS. Los miembros de los Einsatzgruppen eran de las SS, las Waffen-SS (formaciones militares de las SS), el SD, la Sipo, la Policía de Orden, y otras unidades policiales. Para la primavera de 1943, los batallones habían fusilados a más de un millón de judíos y decenas de miles de comisarios políticos soviéticos, partisanos, Roma, y personas incapacitados. Los métodos de la matanza móvil resultaron ineficientes y onerosos psicológicamente para los asesinos. Aun mientras ocurrían estos fusilamientos, los nazis planearon y empezaron a construir instalaciones especiales de gaseamiento en campos de exterminio creados para asesinar grandes cantidades de judíos. Fuente.http://www.ushmm.org/wlc/es/article.php?ModuleId=10005767
Intimo y conmovedor Del informe sobre ciegos al poder de las tinieblas es el título del prólogo que Mario Sabato escribió para la reedición española de una de las obras más importantes de su padre. Aquí, el texto completo, en exclusiva Domingo 05 de junio de 2011 Lo que pueda escribir acerca de El informe sobre ciegos está limitado por los excesos. El inicial, tal vez inexplicable para los lectores de una edición como ésta, es mi exagerada ignorancia en el análisis literario. El otro, menos criticable, es la excesiva proximidad que tengo con mi padre. Esto, habitualmente, no es un desmérito. Pero en este caso tan peculiar, en el que un hijo comenta una obra notoria de un padre famoso, oscurece la visión ecuánime que el lector puede exigir. Excepto, claro, que se haga esta aclaración. Me sucedió algo similar cuando filmé Ernesto Sábato, mi padre, un documental que hice hace poco. Entonces, como lo voy a hacer ahora, ni siquiera intenté la objetividad. No pretendí evitar que el árbol me tapara el bosque. Por el contrario, lo miré muy de cerca. Que otros viesen el bosque, yo traté de ver la savia que recorría el tronco, las hojitas más imperceptibles, el polvo que levantaba el viento. No lo lamento, ni me siento culpable. Los lectores podrán encontrar muchos estudios con la seriedad académica que merece la obra de mi padre. Lo que yo puedo hacer, y que sólo yo puedo hacer, es aportar otra mirada: la de su hijo. Si les interesa, y están dispuestos a perdonar la inevitable autorreferencia que implica escoger este camino, los invito a recorrerlo conmigo. Hay dos encuentros iniciáticos con mi padre y la escritura. El primero tardó más de cincuenta años en inmiscuirse, y con tanta fuerza, entre mis recuerdos más preciados. Hace unos diez años, haciendo lo que muchos hacen cuando llegan al atardecer de sus vidas, hurgué armarios y cajones de la casa paterna, buscando fotos de mis primeros años. Mi padre, vaya a saber por qué, ya que era de esas costumbres que no aceptaban ser explicadas, hacía copias minúsculas de las fotografías familiares y las pegaba en álbumes de páginas marrones. Ninguna de las fotos superaba los cinco centímetros por lado, y había que apelar a una lupa para dilucidar quiénes habían sido retratados. A veces mi padre o mi madre hacían alguna breve anotación debajo de las fotos, para aliviar las dudas del que las mirase. Otras veces, las menos, escribían en la misma foto, indicando el año y el lugar donde habían sido sacadas. Entre esas miniaturas encontré una que me sacudió el alma. Mi padre, sentado junto a mí, me guía la mano que aferra un lápiz, que apunta a un cuaderno abierto en sus primeras hojas. Se ve que estamos al aire libre, y se adivinan el sol, los árboles. La foto fue sacada por mi madre. Lo sé porque el borde superior recorta la cabeza de papá, justo donde comenzaba la calvicie que le disgustaba mostrar. Y hay una anotación de mi padre, que dice: "Enero 1950, Pantanillo. Mario aprende a escribir". El Pantanillo era un paraje primitivo, en las serranías cordobesas, que carecía de luz eléctrica y agua corriente. Allí pasábamos largos veraneos, y mi padre aprovechaba la soledad y el silencio para escribir. Por un rato, abandonó las cavilaciones de Hombres y engranajes, el ensayo que deduzco por la fecha que estaba escribiendo, y decidió que yo tenía que aprender a escribir antes de comenzar la escuela primaria. Mi madre documentó el hecho, mi padre anotó esa frase apresurada, y debe haber abandonado su intento, ya que comencé la escuela sin saber escribir y tardé bastante más en aprender que otros chicos del barrio, que no tenían padres escritores. El segundo encuentro con la escritura y mi padre ocurrió muy pocos años después, cuando mi mamá me dio la primera carta que mi padre me dirigía. Supongo que puede parecer insólito que un padre le escriba una carta a su hijo de nueve años. En mi familia no es algo que nos llame la atención. Yo vivía un momento dramático, idéntico al que pasan todos los chicos más o menos a mi edad: el derrumbe de las creencias más hermosas. Alguien, algún amiguito escéptico y claramente maligno, me había susurrado que tanto los tres Reyes Magos como Papá Noel no existían, que eran los padres los que traían los regalos de Navidad y de Reyes. El brutal desengaño amenazó otra creencia, igualmente importante, pero más reciente para mí. Una señora que trabajaba en la casa, con el permiso de mi madre, me había llevado a la misa del domingo, en una imponente y desproporcionada iglesia del lugar. Entonces, interrumpiendo el almuerzo familiar, les dije que tenía que hacerles una pregunta. No inquirí por los Reyes ni Papá Noel, que ya estaban descartados como posibilidad. Con la seriedad que imponía el asunto, pregunté si Dios existía de verdad. Muchos años después supe que había tocado un tema que acuciaba silenciosamente a mis padres. Yo ignoraba que mi madre había comenzado un camino trascendente para ella. Sin dejar de ser judía, había abandonado el ateísmo y se acercaba a Cristo. Mi padre todavía era agnóstico. ¿Quién me iba a contestar semejante pregunta? Ambos se miraron y dejaron de mirarse. El almuerzo se había suspendido. Yo estaba con el tenedor en el aire, esperando alguna respuesta. Finalmente mi padre farfulló algo parecida que ése era un tema demasiado importante para hablarlo así nomás, se levantó de la mesa y se fue a escribir. Mamá me dijo, como si fuera una disculpa, que papá tenía que terminar un artículo muy importante. Pero no estaba ocupado en terminar ningún artículo, estaba escribiendo la primera carta que recibí en mi vida. -Papá escribió esto para vos. Tenés que leerlo con mucha atención- me dijo mamá después, y me dio un papel doblado en dos. Cuando se publicó Sobre héroes y tumbas el estrépito tardó en llegar a Santos Lugares, sosegado suburbio donde vivíamos, donde mi padre aún vive. Los primeros ecos fueron auspiciosos. Sobre todo para mí, que por años había tenido severas dificultades para explicar a mis amigos del barrio que mi padre no era un desocupado. Que si deambulaba por las calles de la zona, con el ceño fruncido, no era porque estaba holgazaneando, como otros que carecían de ocupación conocida y que no les interesaba tenerla. Que lo hacía porque necesitaba pensar. ¿En qué? Me preguntaban mis amigos. Y ésa era una pregunta letal, para la que un chico de diez, once años, no tenía respuestas convincentes. Que mi padre fuera escritor, que ya había publicado El túnel y sus ensayos fundamentales, no era algo que supieran los chicos del barrio, y ni muchos de sus padres. Y los que lo sabían, no lo valoraban entusiastamente. Y yo tampoco, para ser sincero. Envidiaba a uno de mis amigos, porque su padre era maquinista. Comandaba una gigantesca, humeante y negrísima locomotora de vapor. Y cada vez que su tren pasaba por Santos Lugares, hacía sonar su majestuosa sirena, para saludar a su hijo. ¡Cómo no tenerle envidia! En comparación, el monótono sonido de las teclas de la Olivetti de mi padre carecía de todo atractivo. El jardín de la casona de Santos Lugares era el más grande del barrio. Y claro, era el preferido por todos los chicos. Que mi padre escribiese en el cuartito que daba al jardín no nos molestaba. Apenas se advertía el traqueteo de su máquina de escribir, y sólo lo percibíamos en los breves intervalos de los gritos y las peleas que nos ocupaban con tanto entusiasmo. Una vez, recuerdo que era verano y nos habíamos sentado en el pasillo de baldosas a la sombra, uno de mis amigos me preguntó: -¿Qué es lo que escribe tanto? Supongo que pensé un poco, antes de contestar. Que traté de encontrar algún indicio que me permitiese una respuesta atrayente, en esas charlas que papá y mamá tenían cuando almorzábamos. No debo haber encontrado nada, y cerré el molesto tema para siempre: -No tengo la más puta idea. Unos días después, un molesto incidente interrumpió nuestros juegos, en el momento de mayor entusiasmo. Se abrió la ventanita que daba al jardín, y emergió la cabeza de mi padre. No vimos sus venas hinchadas, el pelo (que ya tenía poco) alborotado y sobre todo sus ojos desorbitados hasta que aulló: -¡Se puede saber por qué carajo gritan tanto! Mi respuesta fue uno de los cuentos preferidos de mi madre. Sospecho de su autenticidad, pero la transcribo tal como ella la festejaba: -Nosotros porque somos chicos. ¿Y vos? Sea cierta o no la frase, el hecho es que fue el único y último incidente que tuvimos con ese desquiciado que no entendía que los chicos deben gritar para ser felices. Mi padre dejó de escribir en ese cuartito, y se fue con sus fantasmas al fondo de la casa. Terminó la infancia, y éramos jovencitos cuyos destinos se separaban. El hijo del maquinista comenzó a trabajar cuando terminó la escuela primaria, y como aún era demasiado joven para ser ferroviario, hacía los mandados en la ferretería del barrio. Agobiado por el destino que se me había impuesto, seguí envidiándolo. Se me había destinado a los augustos claustros del Nacional Buenos Aires, y a tratar de merecer la obligatoria vanidad de ser uno de sus alumnos. Para entonces, claro, yo sabía que mi padre era un escritor reconocido. Y cuando fingía olvidarlo, para cometer desmanes a los que sigo siendo tan propenso, siempre había algún profesor que me lo recordaba. En Santos Lugares, en cambio, la situación aún no había variado. Aunque ya no nos veíamos tanto, yo sabía que para mis amigos de la infancia mi padre seguía siendo alguien "sin ocupación conocida". Hasta que Sobre héroes y tumbas tuvo un éxito estremecedor. Las frecuentes visitas de gente que venía de la Capital, muchas veces con cámaras y grabadores, que preguntaban con tono perentorio a los vecinos que les indicaran cuál era la casa del escritor, convencieron hasta los más escépticos que mi padre era famoso. Y yo pasé a ser lo que sabía que era desde hacía catorce años: el hijo de Ernesto Sábato. Nadie en casa me había obligado a leer ninguno de sus libros. No tenía la edad suficiente, y todos creían, incluyéndome, que iba a ser pintor. Y por una de esas leyes caseras que nadie discutía, no importaba que un pintor fuera culto. Más aún, convenía que no lo fuera. Un año después de su publicación, y a escondidas, lo leí. Apasionadamente. Olvidándome que el que lo había escrito era ese tipo huraño con el que no me llevaba demasiado bien. En rigor, no me llevaba. La atención y las esperanzas de mi padre estaban dirigidas a mi hermano mayor, Jorge Federico. Y hacía bien. Jorge fue, hasta su muerte, el más inteligente de la familia. El serio y estudioso. Y yo era un loquito que imaginaba ejércitos que comandaba, para solaz de los invitados de la casa a los que me hacían contar, con lujo de detalles, las épicas batallas que había ganado. Pasó el tiempo, perdí la fabulación y el disparate, y casi a escondidas me sumergí en ese río vasto y feroz que era la novela de mi padre, lo primero que yo leía de él. Una lectura inapropiada para un jovenzuelo de quince años. Recuerdo que pensé en el Amazonas, que aún no conocía. Me imaginaba estar en ese río, padre de todos los ríos, a veces corriendo por sus orillas, otras veces navegándolo con una exigua piragua, siempre fascinado por la idea que me dejaba mirarlo, hacerme creer que veía todo, pero con señales tan escasas como poderosas de que me estaba engañando. Que lo más importante, lo que verdaderamente importaba, estaba debajo de su superficie. Y de pronto apareció una isla, sin playas reparadoras, con rocas que la rodeaban, y se podía ver, apenas uno se acercaba, árboles retorcidos, la maleza sombría e impenetrable, y los pantanos amenazantes y malolientes. Esa isla era El informe sobre ciegos. Con la excusa que me detenía la historia, apenas lo hojeé, con aprensión. Como siempre pensaba en metáforas (y una exageración de adjetivos, lo admito), el río que era la novela se había convertido en un caserón solitario, que quedaba lejos del pueblo, en una colina sacudida por los vientos. Santos Lugares ya no era un pueblo, y nunca tuvo colinas. Pero eso no me importaba. La casa, por supuesto, tenía escaleras con finales impredecibles. Y un cuarto con una puerta que no terminaba de cerrarse me acechaba, se repetía en los recodos y en los pasillos. Me rechazaba y me invitaba a pasar. Hasta que entré. Y leí, ansioso y desasosegado El informe sobre ciegos. Era esa isla y era ese cuarto. Era el misterio y la revelación. Todo se potencia y, en su negritud, se aclara. Y supe que algún día lo filmaría. Y lo filmé. Habían pasado veinte años de esa primera lectura, que se repitió muchas veces, siempre con el mismo deslumbramiento. La historia que sigue es minúscula y familiar. Pero si llegaron hasta aquí, supongo que les interesará conocerla. Había hecho ya varias películas, pero no había logrado olvidarme de ese sueño inicial. Hasta que un productor, con el que había realizado comedias de consumo infantil, me confesó que quería hacer algo importante, "una película artística", para que, en el futuro, sus nietos la recordaran con orgullo. Le propuse El informe sobre ciegos. Lo entusiasmó el título y sobre todo el autor, aunque siempre tuve la sospecha que jamás había leído algo de mi padre. Esa misma noche, en Santos Lugares, le dije a mi padre que iba a filmar el Informe, que él iba a cobrar tanto, que le iba a cambiar el título para que la gente estuviera advertida de entrada de que una cosa era el libro y otra la película. A todo eso me dijo que sí. Y entonces le agregué la condición indispensable: él no podía ir a la filmación. Esa veda merece, a mi entender, otra digresión. Unos años antes, habíamos hecho una versión televisiva de El túnel, dirigida por Sergio Renán y adaptada por Mario Mactas y por mí. Mi padre, inesperadamente, fue al estudio del viejo Canal 7, donde estábamos grabando. Su irrupción provocó dos conmociones. La primera, previsible pero molesta, fue la de los actores y los técnicos hipnotizados por la fama del visitante. Mi padre aprobó la belleza de Julia von Grolman, la protagonista femenina, y se detuvo a observar a Walter Vidarte, el talentoso actor que encarnaba al pintor desquiciado. Estaba a punto de estallar la segunda conmoción, mucho más molesta, imprevisible para todos menos para mí, que rogaba en silencio para que no dijera lo que sabía que estaba pensando. Pero lo dijo: -¡Pero usted Vidarte es un enano al lado de Julia von Grolman! La grabación fue un desastre. Sigo. Acordada la prudente prohibición de visitas, ya que ambos recordábamos aquel incidente, hablamos de temas más relacionados con el proceso de creación de una película. Trató de convencerme de hacer otro fragmento de Sobre héroes, el heroico y melancólico relato de la última retirada del general Lavalle. No tenía la complejidad literaria del Informe, y yo no me arriesgaría con una transcripción que, para cualquier persona sensata, aparecía como imposible. Deseché la sugerencia, con razones irrefutables. El jamás se había destacado por su sensatez, y mi carencia de semejante virtud era hereditaria. Y por otra parte, lo que había ocupado mis sueños durante más de una década era la filmación de El informe. Le gustó el nuevo título: El poder y las tinieblas, porque reflejaba el espíritu del capítulo y además porque lo remitía a un autor -Tolstoi-que él admiraba. Era conveniente, acordamos, que no participara del guión. Había un antecedente que avalaba mi deseo y su silencio. En 1951 se había filmado El túnel. La película era patética, por los vicios comerciales y el star system periférico que imperaban en esa época, pero también por el excesivo respeto del guión al original literario. Un guión que, junto al director, había escrito mi padre. El mayor riesgo que enfrentábamos era que el cine y la literatura se parecen. Tanto como se asemejan, si uno no observa bien, el agua y el aceite. La película tenía que ser autónoma, y su enorme presencia (como autor y como padre) podía dinamitar la libertad que yo necesitaba para filmarla. Como estábamos dispuestos a exagerar, continuamos. Tampoco iba a leer el guión, y sólo iba a ver la película cuando estuviera terminada. No necesitamos estipular que además tenía que gustarle. Ambos sabíamos que así sería, porque mi omnipotencia y su amor lo dictaban. Cuando finalmente vio la película, dos días antes del estreno, escribió: "Estoy conforme con El poder de las tinieblas; se hizo un trabajo dificilísimo por las sinuosidades del texto, de la materia ambigua que trata y por estar narrada en primera persona lo que determina visiones subjetivas extremas difíciles de ofrecer en cine. Mario procedió en la única forma que podía hacerlo: haciendo otra obra, inspirada sí en el Informe, pero diferente hasta en argumento y personajes, sin incurrir en el grave error de querer ilustrar el libro con imágenes y música". El poder de las tinieblas se filmó y se estrenó en 1979, en el esplendor de la locura y el horror que vivió la Argentina. El Informe, escrito veinte años antes, había sido una atroz profecía de lo que nos iba a pasar. La película, claro, ya no podía ser profética. Tenía que limitarse a ser alegórica. Este texto se incluye en la reedición publicada por Seix Barral y fue escrito un mes antes de la muerte del escritor fuente.http://www.lanacion.com.ar/1378941-intimo-y-conmovedor
¿Dónde metemos a 7.000 millones? El frenético aumento de la población plantea dudas sobre la viabilidad del planeta - Las ciudades son el destino elegido, pero requieren fórmulas que garanticen su sostenibilidad GEORGINA HIGUERAS 20/06/2011 Cualquier niño que nazca en aproximadamente cuatro meses puede convertirse en el habitante 7.000 millones de la Tierra, pero todo apunta a que ese hipotético bebé nacerá más bien en India, donde al año se producen 27 millones de alumbramientos. En poco más de un siglo la población de la Tierra se ha multiplicado por cuatro y seguirá creciendo de forma vertiginosa todavía otro medio siglo más, hasta alcanzar los 9.000 millones. Hasta hace poco, Naciones Unidas consideraba que ese sería el cénit y que, a partir de esa cifra comenzaría una lenta y progresiva reducción de la población. Sin embargo, ahora sostiene que el planeta albergará 10.000 millones de personas a finales de este siglo. El desafío no es solo la alimentación sino muy especialmente organizar ciudades para darles cabida. "Una ciudad geriátrico sería terrible" Los urbanistas ven el crecimiento poblacional como una oportunidad Las ciudades de los países emergentes casi duplicarán sus habitantes en 20 años Urbanistas, arquitectos y decenas de miles de expertos estudian cómo hacer frente al reto de adaptar las urbes a semejantes volúmenes de habitantes. Cuentan, además, con otro flujo añadido: los 3.000 millones de personas que en las próximas décadas abandonarán el campo para buscar un futuro supuestamente mejor en la ciudad. Y todo ello dentro del temor cada día más generalizado al cambio climático y a las catástrofes naturales que desencadena, desde horrendas sequías a salvajes inundaciones que se vuelven más frecuentes conforme la Tierra se calienta y aceleran la huida del campo a la ciudad. José María Ezquiaga, arquitecto, sociólogo y uno de los grandes urbanistas españoles, afirma que "el problema no es si cabemos, sino si nos alojamos bien". Y esto supone que los recién llegados deben tener acceso a la educación, la salud, el agua potable y el saneamiento. Además, la autoridad local debe ser capaz de "mitigar el impacto medioambiental por la pérdida de suelo agrícola y la contaminación de la construcción". Hasta ahora, las ciudades solo ocupan el 2% de la superficie terrestre. Pero la alarma desatada por el aumento experimentado por los precios de la alimentación en los tres últimos años, al no haber crecido la producción tanto como el consumo, ha levantado las voces de quienes denuncian que el cemento arrasa suelos fértiles. Como Hans-Joachim Braun, director del Instituto mexicano de Trigo y Maíz, que afirma que la expansión urbana se come tierras de cultivo y compite con los agricultores por el agua. Anthony Townsend, director de investigación del californiano Instituto para el Futuro, señala por teléfono que una de las propuestas del IFTF para la sostenibilidad de las ciudades es "impulsar el cultivo urbano". Se trata de crear edificios con terrazas y balcones que faciliten el cultivo de hortalizas y verduras y educar a la población para que tenga pequeñas huertas urbanas para sus necesidades. La mayoría de los urbanistas consultados no ven el crecimiento poblacional como una lacra sino como una oportunidad para utilizar mejor y con más sabiduría los recursos que tenemos y para estudiar y aplicar las innovaciones tecnológicas. Además, apuntan que la ciudad actúa como un exitoso método de control de natalidad, ya que al mejorar el nivel de vida y tener acceso a la salud se limitan voluntariamente los hijos sin necesidad de medidas coercitivas, como en China, ni esterilizaciones forzosas, como las que llevaron a la primera ministra de India Indira Gandhi a perder el Gobierno en 1977. En la actualidad, el 50% de la población es urbana y en 2050 ese porcentaje habrá aumentado al 75%. "Pero también es importante tener en cuenta que las ciudades ya crean 80% de la riqueza total", destaca Ezquiaga. Para el arquitecto Alejandro Zaera, curtido en numerosos proyectos internacionales, el urbanismo "es muy excitante porque afecta cada vez a un mayor número de personas". Zaera, que cuenta con uno de sus textos incluido en The Endless City, una de las principales obras teóricas de la arquitectura mundial, del británico Ricky Burdett y de Deyan Sudjic, afirma que "el gran reto es la sostenibilidad de las ciudades". Esto requiere de forma urgente "disminuir su consumo energético, fomentar el transporte público y eliminar el vehículo privado". En este sentido, apuesta por urbes con una alta densidad de población, como Nueva York, Shanghai, Tokio, Hong Kong o Barcelona. Zaera apuesta por "modelos de vida con una mayor tolerancia al frío y al calor", de manera que con edificios "mucho mejor aislados, con un mejor comportamiento y que se verticalizan de forma natural" pueda prescindirse en gran medida de la calefacción y el aire acondicionado. Para luchar contra el cambio climático que nos afecta a todos defiende que la comunidad internacional imponga una tasa sobre las emisiones de dióxido de carbono, ya que, por ejemplo, "los ciudadanos de EE UU emiten cuatro veces lo que deben para ser sostenibles". Ezquiaga señala que a la hora de preparar a las ciudades para la avalancha que se prevé hay que distinguir entre las del mundo desarrollado y las de los países emergentes. En el primero, habrá un mínimo aumento de habitantes. El problema es "contener la dispersión de la población". En los países emergentes, por el contrario, la población urbana aumentará en un 91% entre 2010 y 2030. "Lo importante", afirma Ezquiaga, "no será tanto contener el crecimiento de las urbes como afrontar la pobreza y facilitar a todos agua potable, saneamiento, energía y transporte. Además, habrá que limitar el impacto medioambiental que provoca el paso del suelo agrícola a urbano". La Unión Europea financia estudios y centros dedicados a investigar sobre las llamadas "ciudades inteligentes", en las que la conectividad desempeña un papel muy importante para garantizar "la creación de riqueza, la sostenibilidad social y el medioambiente", afirma Panagiotis Tsarchopoulos, director de Urenio, un instituto de Salónica (Grecia). Añade que ya tienen diseñado el proyecto de la futura Salónica inteligente, que incluye seis distritos con servicios diferentes y plena conectividad, a través de sensores y sistemas de software. Y lamenta que la crisis económica haya impedido a la municipalidad financiar la puesta en práctica del proyecto. En esta línea se encuentra también Agenda Futura: El mundo en 2020, un proyecto en el que participan numerosas empresas para estudiar las posibilidades que brinda el crecimiento de la población en los próximos 10 años. La idea fue lanzada en Estambul, la mayor megalópolis de Europa, con más 10 millones de habitantes, y, según el semanario The Economist, la ciudad de "mejor comportamiento" del año 2010, no solo por la mejora de su nivel de vida sino porque creó un 7,3% de empleo, uno de los grandes retos de las urbes. De hecho, la búsqueda de un empleo remunerado es la gran aspiración de quienes abandonan la vida rural por la ciudad. Zaera señala que en el futuro "tal vez sea necesario prescindir" de los grandes templos que se construyen ahora, "como la Ciudad de la Cultura de Valencia", en aras de la "sostenibilidad y de dedicar los recursos financieros a estructuras urbanas que hagan las ciudades más vivibles". Este es el gran objetivo de urbanistas y expertos: que aunque se conviertan en megalópolis de hasta 100 millones de habitantes sigan ofreciendo a los ciudadanos trabajo y esperanza en un futuro mejor. Fuente.http://www.elpais.com/articulo/sociedad/metemos/7000/millones/elpepisoc/20110620elpepisoc_1/Tes