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Usuario (Argentina)

El entrenamiento Jen Selter, es uno de los mejores ejemplos de saber cómo esta famosa deportista consiguió lograr tener esos formidables glúteos y piernas. Como ya muchos y muchas sabéis, Jen Selter, es una fitness model que se ha hecho famosa a raíz de las fotos y vídeos que ha ido subiendo a todas las redes sociales de las que forma parte. El entrenamiento de Jen Selter lo diseñó esta famosa modelo con el fin de que todos sus seguidores y seguidoras encontraran la mejor forma de seguir su estela. Es evidente, que simplemente con esta rutina de ejercicios no vamos a llegar a ninguna parte si no la acompañamos del descanso y la alimentación adecuada durante mucho tiempo. El cuerpo de Jen Selter no solo es fruto de 3 meses de duro entrenamiento. Entrenamiento de Jen Selter – Características Duración: 6 semanas Días de entrenamiento a la semana: 4 días a la semana Descanso entre entrenamientos: No deberemos de entrenar más de 3 días consecutivos sin, al menos, descansar, un día Descanso entre series: 30 segundos Metodología de entrenamiento: Fitness Objetivos: Perder peso, tonificar glúteos, piernas y definir abdominales Nivel: Intermedio-Avanzado Entrenamiento de Jen Selter – Descripción Día de entrenamiento 1 El primer día, está centrado en trabajar el tren inferior a fondo, especialmente a base de muchos tipos de sentadillas diferentes: 4×15 Sentadilla sumo con mancuernas 4×15 Thruster con mancuerna 4×20 Zancadas 4×15 Sentadillas con bosu 4×0:30 Sentadillas isométricas 4×15 Patada de burro 4×15 Aducción de cadera Terminaremos la sesión con 30-45 minutos de cardio en bicicleta estática o en elíptica. Día de entrenamiento 2 El día 2 del entrenamiento de Jen Selter está enfocado en trabajar los abdominales y el cardio. La mejor manera de conseguir unos abdominales perfectos es a través de la dieta y el cardio: 4×15 Crunch 4×15 Abdominales en bicicleta 4×20 Crunch doble 4×15 Elevaciones de pierna 3×15 Mountain climbers 4×1:00 Plancha Terminaremos la sesión con 30-45 minutos de cardio en bicicleta estática o en elíptica. Día de entrenamiento 3 El día 3 del entrenamiento de Jen Selter consiste en realizar un circuito de piernas. En esta ocasión no habrá descanso, sino que tenemos que dar 3 vueltas en el menor tiempo posible a esta combinación de ejercicios: 1×50 Elevaciones de rodillas 1×40 Sentadilla sumo 1×20 Sentadilla con salto 1×30 Zancadas con salto 1×30 Puentes de cadera 1×30 Patada de glúteo Día de entrenamiento 4 El día 4 de entrenamiento, también es un ejercicio de intensidad, pero a diferencia del anterior, aquí descansaremos durante 3 minutos entre vuelta y vuelta (deberemos dar tres en total): 1×30 Crunch 1×20 Elevaciones de pierna 1×30 Abdominales bicicleta 1×0:45 Plancha frontal 1×0:45 Plancha lateral (lado derecho) 1×0:45 Plancha lateral (lado izquierdo) 1×30 Twist ruso

En la década de 1960, el español José Manuel Rodríguez Delgado, profesor de Fisiología en la Universidad de Yale, fue uno de los neurocientíficos más polémicos y aclamados del mundo. Mientras ell New York Times lo llamó: "Profeta de la nueva civilización", muchos de sus colegas se entusiasmaron con sus investigaciones, sin embargo, otros tantos científicos y parte de la sociedad cuestionaban su trabajo, del cual decían, podía traer consecuencias "aterradoras". José Delgado (nombre con el que se hizo famoso) logró estimular a distancia el cerebro de gatos, chimpancés, toros y hasta seres humanos, y demostró que podía controlar la mente y el cuerpo de estos sujetos, tan sólo pulsando un botón. Aquí su historia. Nació en 1915 en Ronda, España, y se graduó de médico en la Universidad de Madrid en la década de 1930. Aunque siempre corrió el rumor de que era afecto al régimen franquista, en realidad, cuando aún era estudiante de medicina, sirvió en el cuerpo médico del Bando Republicano (que se opuso a Franco durante la Guerra Civil). De hecho, después de la victoria de Franco, estuvo retenido en un campo de concentración durante cinco meses, antes de reanudar sus estudios. En un inicio, su intención era convertirse en Oftalmólogo como su padre, sin embargo, los apuntes del gran Santiago Ramón y Cajal lo dejaron fascinado e inclinaron a estudiar los misterios del cerebro. Delgado quedó especialmente intrigado con los experimentos del fisiólogo suizo Walter Rudolf Hess, quien ya en la década de 1920 había demostrado que podía provocar diversos comportamientos como la ira, hambre y sueño en gatos de laboratorio, mediante la estimulación eléctrica en diferentes puntos de sus cerebros. En 1946, Delgado ganó una beca de un año en la Universidad de Yale. Luego, en 1950 aceptó un puesto en el departamento de Fisiología, en ese entonces dirigido por John Fulton, que jugó un papel crucial en la historia de la Psiquiatría como el padre de las lobotomías. Hagamos un poco de historia: «En una conferencia en 1935 en Londres, John Fulton había comentado que un violento y "neurótico" chimpancé llamado Becky, se había convertido en un animal pacífico después de la destrucción quirúrgica de sus lóbulos pre frontales. Entre la audiencia se encontraba el psiquiatra portugués Egas Moniz, quien con el tiempo se haría famoso aplicando esta técnica - a la que llamó lobotomía - a sus pacientes psicóticos y hasta llegó a ganar el Nobel de Medicina en 1949. Este tratamiento se fue haciendo cada vez más popular para las enfermedades mentales». Pues bien, el español José Delgado nunca estuvo de acuerdo con la lobotomía. Siempre pensó que era una "agresión innecesaria al cerebro", el método le parecía demasiado dañino e irreversible. Su estilo para tratar las enfermedades mentales sería mucho más "conservador" y novedoso, sería mediante la estimulación eléctrica por medio de electrodos implantados en el cerebro. Durante las siguientes dos décadas el español implantó sus electrodos en unos 25 seres humanos, la mayoría de ellos esquizofrénicos y epilépticos, en un hospital mental que ya no existe en Rhode Island. Lo hizo sólo con pacientes gravemente enfermos, cuyos trastornos habían resistido a todos los tratamientos previos. Una de las claves para el éxito científico de Delgado fue su habilidad como inventor. En sus primeros experimentos usaba un cableado que se conectaba a los electrodos implantados a través del cráneo, para registrar los datos en un dispositivo que recibía los pulsos eléctricos. Este sistema de cables restringía los movimientos de los sujetos, aparte de que podía provocar infecciones (ver figura 1). Esto lo llevó a diseñar un radioreceptor de estímulos tan pequeño como una moneda de 50 ctvs. al que llamó "stimoceiver", el cual podía implantarse fácilmente en el cerebro de un paciente y manejarse a control remoto. José Delgado era un genio buscando soluciones. Entre sus inventos está una versión temprana de los marcapasos cardíacos y cápsulas químicas implantables, que podían liberar cantidades precisas de medicamentos directamente en áreas específicas del cerebro. Con sus experimentos demostró que la estimulación de la corteza motora podía provocar reacciones físicas, tales como el movimiento de las extremidades, en cambio, estimulando las diferentes regiones del sistema límbico, el que regula las emociones, también podía inducir el miedo, la ira, la lujuria, la hilaridad y otras reacciones, algunos de ellas sorprendentes por su intensidad. En un experimento, Delgado y dos colaboradores de Harvard, estimularon el lóbulo temporal de una mujer epiléptica de 21 años mientras ella tocaba tranquilamente una guitarra; como respuesta, ella montó en cólera y estrelló su guitarra contra la pared, muy cerca de la cabeza de un investigador. Quizás el resultado médico más prometedor, fue la estimulación de una región límbica denominada "tabique" que podía desencadenar euforia, lo suficientemente fuerte, que en algunos casos contrarrestaba la depresión e incluso el dolor físico. Sin embargo, Delgado no quiso prolongar su investigación en los seres humanos, debido a que los beneficios terapéuticos de los implantes no eran fiables; los resultados variaban mucho de un paciente a otro y eran impredecibles, incluso en pacientes con el mismo trastorno. De esta forma se alejó de sus pacientes tratados, y se negó a volver a implantarles el stimoceiver, a pesar de que los familiares le rogaban que vuelva a tratarlos. Delgado se dedicó a investigar más ampliamente en monos y otros animales, centrándose en las regiones neuronales que activan e inhiben la agresión. En una demostración sobre los efectos de la estimulación en la jerarquía social, implantó un stimoceiver en un violento macaco. A continuación, instaló una palanca en la jaula que, cuando se pulsaba, pacificaba al violento simio al hacer que el stimoceiver estimulara el núcleo caudado del mono, una región del cerebro involucrada en el control de los movimientos voluntarios. Una hembra en la jaula pronto descubrió el poder de la palanca y tiraba de ella cada vez que el chango la amenazaba. El experimento más famoso de Delgado, tuvo lugar en 1963 con un toro de lidia en un rancho en Córdoba, España. Después de insertar el stimoceiver en el cerebro del animal, entró con él al ruedo y, pulsando los botones de un transmisor de mano, logró controlar las acciones del furioso semoviente, obligándolo a detener su ataque a pocos metros de distancia de él, mediante la estimulación de su núcleo caudado. El experimento quedó registrado en fotografías y en video. El New York Times publicó en su portada un artículo alabando el experimento, al que calificó como "la más espectacular demostración de la historia realizada sobre el comportamiento animal, a través de control externo del cerebro”. En términos de importancia científica, Delgado creía que su experimento en una chimpancé hembra llamada Paddy, merecía más atención. Delgado programó el receptor de Paddy para detectar señales emitidas espontáneamente por la amígdala cerebral, a las que llamó ejes. Cada vez que el receptor detectaba un eje, estimulaba la región central gris del cerebro de Paddy, produciendo una "reacción adversa", como una sensación indolora y desagradable. Después de dos horas de esta retroalimentación negativa, la amígdala Paddy produjo el 50% menos de ejes, y la frecuencia se redujo en un 99% dentro de los seis días. Se había logrado modificar su comportamiento natural. Paddy se volvió "más tranquila, menos atenta y menos motivada durante las pruebas de comportamiento", escribió Delgado. Poco después, llegó a sugerir que esta "técnica automática de aprendizaje" podría ser usada para acabar con los ataques epilépticos, ataques de pánico u otros trastornos caracterizados por señales específicas del cerebro. La investigación de Delgado fue apoyada no sólo por las agencias civiles, sino también por los militares, como la ONR (Oficina de Investigación Naval), es más, fue acusado de colaborar con la CIA, pero él siempre desmintió esa acusación. Delgado, quien decía ser un pacifista, llegó a declarar que aunque el Pentágono veía y seguía su trabajo como investigación científica, nunca le pidieron que hiciera aplicaciones militares. De hecho, siempre desestimó las especulaciones de que sus implantes podrían crear soldados cyborg que maten siguiendo órdenes. La estimulación cerebral -decia- "puede aumentar o disminuir el comportamiento agresivo, pero no puede dirigir el comportamiento agresivo hacia un objetivo específico." Explicando las limitaciones de la estimulación cerebral, Delgado siempre restó importancia a "una posibilidad orwelliana" en la que malvados científicos puedieran esclavizar personas mediante la implantación de electrodos en sus cerebros. Las dos partes de un stimoceiver de tres canales. Este aparato no necesita baterías, es activado por radio, y el cerebro puede ser estimulado de forma indefinida. Muchos chimpancés lo tuvieron instalado de por vida. En 1970, el trabajo de Delgado se vio envuelto en un escándalo provocado por Frank Ervin y Vernon Mark, dos investigadores de Harvard con quienes el científico español colaboró brevemente. En su libro, La violencia y el cerebro, Ervin y Mark sugirieron que la estimulación cerebral podrían acabar con las tendencias violentas de los negros estadounidenses en los disturbios que vivían las ciudades del interior. Para colmo, en 1972, un psiquiatra de apellido Heath, de la Universidad de Tulane, levantó más polémica acerca del implante, cuando declaró que había tratado de cambiar las preferencias un hombre homosexual, estimulando su región septal, mientras mantenía relaciones sexuales con una prostituta. Pero quizás su más grande detractor, el más feroz oponente de los implantes en el cerebro, fue el Psiquiatra Peter Breggin. En un testimonio presentado en el Congreso en 1972, Breggin agrupó a Delgado, Ervin y Mark Heath junto a los defensores de la lobotomía, y los acusó a todos de "tratar de crear una sociedad en la que todo aquel que se desvíe 'sería' mutilado quirúrgicamente". Aparte señaló a Delgado como "El gran apologista del totalitarismo tecnológico". Se desató tal psicosis y conspiranóia en el país, que hasta gente extraña comenzó a acusar a Delgado de haber implantado en secreto stimoceivers en sus cerebros. Una mujer lo demandó a él y a la Universidad de Yale por $ 1 millón, a pesar de que Delgado nunca la había visto en su vida. En medio de este alboroto, Villar Palasi, el Ministro de Salud español, pidió ayuda a Delgado para organizar una nueva Escuela de Medicina en la Universidad Autónoma de Madrid, y él, por supuesto aceptó regresar a su país en 1974. El científico siempre declaró que no huyó de las disputas que rodearon su investigación, simplemente que el ofrecimiento del Ministro fue demasiado bueno para rechazarlo. Pero la controversia no había terminado. A mediados de los 1980, un artículo en la revista Omni y varios documentales de la BBC y la CNN, citaron su trabajo como evidencia circunstancial de que los EE.UU. y la Unión Soviética podrían haber desarrollado en secreto, métodos para modificar de forma remota los pensamientos de las personas. José Delgado, rechazó esas afirmaciones de control mental calificándolas de "ciencia ficción", argumentando que el poder y la precisión de los pulsos electromagnéticos disminuyen con la distancia. Sin la atención merecida, el trabajo de Delgado quedó en el olvido, aunque él siguió publicando sus artículos, especialmente en revistas españolas. En cambio en los EE.UU. seguían los estudios sobre la estimulación cerebral, pero envueltos en controversias éticas, sin subvenciones, y los investigadores migraron hacia otros campos, en particular hacia la psicofarmacología, la cual parecía más segura y efectiva para tratar los desordenes cerebrales. La investigación de implantes cerebrales ha vuelto con fuerza en la última década, más que nada impulsada por los avances en la computación, los microchips, las tecnologías de escaneo cerebral y también porque se evidenciaron los límites de la medicina en el tratamiento de enfermedades mentales. Ahora los investigadores modernos no citan a Delgado ni se basan en sus estudios, y no porque hayan sido controversiales, sino simplemente por ignorancia, porque la mayoría de bases de datos modernas no incluyen las publicaciones del científico español en su época de apogeo, entre 1950 y 1960. La revista Nature recientemente expresó su preocupación porque oficiales de la DARPA (Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada), una de las principales financistas de la investigación de implantes cerebrales, ha considerado abiertamente la implantación de chips en el cerebro de los soldados, para impulsar sus capacidades cognitivas. Varios grupos sociales, conspiranóicos en general, también han manifestado su preocupación de que con chips cerebrales sería factible que cualquier "organismo de control" pudiera "hackearnos leves susurros para cumplir". Mientras tanto en la otra orilla, algunos tecno entusiastas como el científico británico Kevin Warwick, sostienen que el riesgo de los chips cerebrales es superado ampliamente por sus potenciales beneficios, los que incluirían "descargar" al instante nuevos lenguajes u otras habilidades, así como controlar ordenadores y otros dispositivos con nuestros pensamientos, la comunicación telepática etc.
El entrenamiento, como casi todo en el universo, tiende a seguir las modas y tendencias que nos indican los medios de comunicación de todo el mundo. Los programas más populares pasan de moda y otros se convierten en la mejor alternativa. A veces eso es bueno, a veces eso es malo. En los últimos años, la gente ha quedado bastante fascinada con lo que es un programa verdaderamente clásico y antiguo: el entrenamiento 5×5. Dado que este sistema resulta ser una excelente manera de entrenamiento, este es uno de esos casos en los que la moda no es algo bueno. En este artículo quiero examinar brevemente la historia del entrenamiento 5×5, así como algunas de las diversas interpretaciones que se han utilizado en los últimos años . Una fuente de la confusión viene en que hay tantas maneras diferentes de interpretar 5×5 (dependiendo de los objetivos de cada uno) y simplemente diciendo que estamos siguiendo un entrenamiento 5×5 en realidad no estamos dando todos los detalles. Así que echemos un vistazo a los detalles. La historia del entrenamiento 5×5 No estoy seguro de si alguien puede decir con seguridad quién fue el primero en hacer un programa que consistiese en 5 series de 5 repeticiones; desde luego, no me sorprendería si los levantadores en el siglo 20 no hicieron algo similar, ya que parece que han intentado casi todo en un momento u otro . Sin embargo, casi sin excepción, el programa se puede atribuir como el precursor fue el de Bill Starr en su libro The Strongest Shall Survive: Entrenamiento de la Fuerza para el fútbol americano. Tangencialmente , The Strongest Shall Survive, incluso después de tantos años es realmente un gran libro y lo recomiendo encarecidamente que cualquiera que quiera profundizar sobre el conocimiento del cuerpo, lo lea. Los investigadores encontraron que hacer 4-6 repeticiones en 4-6 series, aumentando el peso en cada serie sucesiva, produjo el aumento más significativo de la fuerza. Por ello, se simplifica este tipo de investigaciones en un modelo de 5×5. En los últimos años, los entrenadores de fuerza, como Glenn Pendlay y Mark Rippetoe han re- popularizado el programa 5×5 y hay muchos como Madcow que les han seguido. Básicamente, el entrenamiento 5×5 está aquí para quedarse y hay muchas buenas razón para ello: es un programa excelente para muchas aplicaciones.Puede que no sea el método definitivo, pero hay maneras definitivamente mucho peores que alguien puede seguir al entrenar. ¿Qué es el entrenamiento 5×5? En los términos más simples 5×5 se refiere a un programa compuesto por 5 series de 5 repeticiones. Como señalé anteriormente, Starr se le ocurrió esta simplificando los datos que muestran que 4-6 series de 4-6 repeticiones eran el punto óptimo para ganar fuerza. Ahora, las series de 5 son en realidad una buena gama de repetición para una serie de razones adicionales. Como ya os comentamos en repeticiones por serie para un crecimiento óptimo, los conjuntos de 5 en realidad están en el rango que normalmente utilizo para la hipertrofia de todos modos. En términos generales, una serie máxima de 5 estará alrededor del 85 % del máximo y el levantador utilizará un poco menos si está haciendo más de una seire. Eso es un peso que proporciona una tensión suficiente para conseguir el reclutamiento de las fibras musculares máxima; 5 repeticiones también permite el trabajo suficiente para hacerse con ese peso. Alta tensión, más trabajo metabólico es una combinación ganadora para la fuerza y el tamaño. Especialmente en combinación con la progresión de carga a través del tiempo. Además, dado que la fatiga metabólica de una serie 5 repeticiones tiende a ser bastante baja (en comparación con los mayores repeticiones), la técnica es a menudo mucho más estable en comparación con los sistemas de más series. Cuando la fatiga comienza a golpear en series con repeticiones altas, la técnica se tiende a resentir. Al detenerse en 5 repeticiones, evitamos en gran parte esto. Quiero señalar que esto también puede ir al revés, sobre todo porque las repeticiones se recortan y los pesos se vuelven tan elevados que es complicado mantener una buena técnica. Debo señalar que hay críticos del entrenamiento 5×5 para ciertas aplicaciones, como para el powerlifting. La crítica habitual es que 5×5 no proporciona suficientes primeras repeticiones pesadas para preparar a alguien que quiera competir. Una rutina en torno a triples, dobles y singles se prefiere a menudo ya que no sólo nos permite cargar más peso, sino que te acostumbra a levantar mayores cargas de peso, que es la clave para un rendimiento óptimo en el powerlifting. Sin embargo, no recuerdo que el sistema 5×5 se recomiende explícitamente para powerlifting así que no estoy seguro de que es una crítica particularmente válida. El sistema 5×5 es una buena manera de construir la fuerza básica. Entrenamiento 5×5 – Sistema en rampa para principiantes El entrenamiento 5×5 para principiantes, es en realidad una pirámide ascendente o rampa de un peso ligero, hasta un único conjunto superior de 5 repeticiones. Así fue como Starr describió su programa original, aunque no estoy seguro de que estaba analizando exactamente con la investigación que él realizaba. Así que un levantador de inicio podría hacer algo como 45×5, 65X5, 85X5, 105X5, 125X5. En cada sesión de ejercicios, es posible que trate de añadir 2,5 kilos más, a medida que nuestra fuerza y técnica mejora. En su mayor parte, sólo la última serie es la de trabajo real. Digo en su mayor parte, porque cuando se trabaja con los porcentajes que se utilizan, los tres principales levantamientos, en realidad terminan siendo en un rango que es suficiente para estimular las ganancias en principiantes ( aproximadamente el 60%+ del máximo) . Además, como el progreso se suele recortar con el tiempo y acaba siendo muy estresante, una modificación común del enfoque 5×5 para principiantes es cortar las repeticiones en las series intermedias. Así que en lugar de realizar 5 repeticiones de cada conjunto, un levantador podría ir 5, 4, 3, 2 y luego realmente darlo todo en la última serie de 5. Básicamente, mediante la limitación de la fatiga en las series anteriores, el levantador puede dejar para la última serie más esfuerzo. Este enfoque es comúnmente utilizado hacia el final de un programa 5×5 para principiante cuando el elevador está empezando a mover pesos respetables. Ahora, me gusta mucho esta interpretación del 5×5 para ciertas aplicaciones. El entrenamiento de los levantadores que empiezan es uno de ellos y esto se vincula en un tema de la enseñanza y el aprendizaje motor (algo que voy a escribir un artículo completo acerca de en algún momento en un futuro próximo). Cuando los principiantes están aprendiendo un nuevo levantamiento, tienen que hacer muchas repeticiones perfectas con el fin de no sólo aprender, sino arraigar buena técnica. La pirámide en rampa 5×5 es una buena manera de hacerlo. Así que el levantador podría comenzar con la barra y realizar 5 repeticiones perfectas (lo notaremos a la larga). Luego, dependiendo del sujeto, se añade peso ( 5-10 kilos ) y se hacen otras 5 repeticiones más. Si el levantador empieza a sufrir, yo personalmente tengo que se queden con el mismo peso para el resto de las series. Si la técnica se mantiene sólida, se añade más peso hasta que se realicen las 5 series. En la próxima sesión de ejercicios, el levantador comenzará con un poco más de peso en la primera serie y la pirámide se iniciará de nuevo. Y se repetirá una y otra vez. Una de las clave para que el levantador tenga éxito, es que tenga retroalimentación de un entrenador bueno. No sirve de nada utilizar 5×5 al tiempo que añade peso en cada serie y pensar que lo estamos haciendo correctamente; idealmente, el levantador está recibiendo retroalimentación técnica y utilizarlo para hacer ajustes a medida que aprenden el movimiento es lo ideal. Uno de los principales fallos que ocurren cuando se empieza a hacer el 5×5 es que se tiende a ir demasiado pesado demasiado rápido cuando no hay un entrenador que los limite. En cualquier caso, si hay un entrenador que hace las cosas bien, cada día el levantador debe conseguir 25 repeticiones técnicamente buenas (con técnica de la mejora a través de una serie de sesiones de entrenamiento) con pesos progresivamente más altos. Y si se hacen las cuentas bien, a través de tres entrenamientos por semana, eso es 75 repeticiones, a través de un ciclo de 12 semanas que es casi 1000 buenas repeticiones (de nuevo, asumiendo que el entrenador asegure que lo estamos haciendo de manera correcta). Esa es la manera de aprender un movimiento. Además, el entrenamiento de esta manera no sólo nos va a ayudar con la mejora de la técnica, sino que acostumbrará al usuario a manejar cargas más pesadas de las que levantaba anteriormente. También es útil la rampa ascendente de 5×5 para la reintroducción de un ejercicio después de un largo tiempo de descanso. Las cosas por lo general, avanzan más se rápido (porque la técnica ya se ha aprendido anteriormente). Reiterando lo anterior, con este tipo de enfoque, las primeras series son básicamente siempre lo suficientemente ligeras para ser hecho a la perfección lo que es bueno para el refuerzo de una técnica apropiada. Una vez más, el mayor inconveniente potencial es que, si quedamos abandonados a nuestra propia suerte, sin levantadores entrenados que nos guíen, solemos cargar excesivo peso en la barra, forma de asegurarnos que no evolucionaremos. En esa situación, el uso de una gama de repeticiones más alta (para limitar el peso que puede ser usado) puede ser un enfoque más seguro que el 5×5. Pero, como se ha señalado, la pirámide 5×5 está pensada, sobre todo para los principiantes. En algún momento, un único conjunto superior ya no es suficiente para estimular la forma de fuerza o ganancias de tamaño y se necesita más volumen. Que es cuando la gente normalmente se mueven a la otra interpretación común del 5×5. Entrenamiento 5×5 – Modelo lineal El siguiente paso común después de la rampa de principiante 5×5 es lo que se suele denominar 5×5 modelo lineal, pues las 5 series se realizan con el mismo peso. Por supuesto, que se llevaría a cabo después de series de calentamiento, por lo que el elevador va a hacer más de 5 series totales del ejercicio en la práctica. En función de los pesos de trabajo, hacer 3-5 series de calentamiento es adecuado para hacer 5 series de trabajo pesadas posteriormente. Esto suele hacer que los días de entrenamiento sean realmente largos, estando pensado para hacer sólo un puñado de ejercicios por entrenamiento (con trabajo adicional se realiza para un puñado de series de repeticiones más altas). He visto algunas rutinas donde la gente quería tratar de hacer series 5×5 a través de un montón de ejercicios, pero el volumen de entrenamiento diario termina demasiado alto para la mayor parte de personas para que sea realmente productivo. En cualquier caso, después de hacer series de calentamiento, la meta del 5×5 en todo es hacer todas las 5 series de 5 con el mismo peso. Esto más o menos requiere que la carga sea menor que el valor del 85% de la repetición máxima, claro. Típicamente se suele utilizar el 75-80% del máximo. Algunas otras normas generales se suelen ignorar cuando se sigue esta versión de entrenamiento 5×5: por ejemplo, si no se puede obtener por lo menos 14 repeticiones totales en los 5 sets (un entrenamiento completo sería de 25 repeticiones), la carga es demasiado pesada. Así que si tienes algo así como 5, 4, 3, 2, 1, el peso es demasiado pesado. Probablemente significa que empezaste demasiado cerca de la repetición máxima para 5 repeticiones. Algunos expertos, indicas que si encontramos una gran caída en el número de repeticiones realizadas (por ejemplo, series de 5,5,2 repeticiones), debe ser el momento de irnos a casa. Probablemente, estemos demasiado cansados para entrenar con eficacia, pero es probable que no estemos tan cansado como para seguir machacando nuestros músculos y cargarnos nuestra evolución en un día. Por supuesto, cuando conseguimos los 5 series de 5 con el mismo peso, deberemos subir un poco de peso en la próxima sesión de ejercicios (forma en que se añadió la cantidad de peso dependiendo del movimiento de que se trate). Dependiendo de la cantidad que se sube (y la rapidez con que ganar fuerza), seguramente vea que no sea capaz de llegar a realizar todas las series estipuladas para tal ejercicio. En este último caso, debe quedarse con ese peso hasta que obtengamos todas las 25 repeticiones y luego subir un poco más de peso. En esencia, el objetivo del programa lineal de 5×5 es conseguir un golpe bastante decente de volumen en el mismo peso para cada conjunto, al llegar las 25 repeticiones, añadiendo un poco de peso posteriormente. Suponiendo que usted está comiendo bien y recuperando adecuadamente, esto le permitirá hacer algunas ganancias de fuerza bastante decentes en poco tiempo. Otras interpretaciones del entrenamiento 5×5 Aunque creo que es seguro decir que las dos interpretaciones anteriores son los más comunes (otros enfoques para 5×5 siguen siendo patrones de carga acumuladas para entrenamientos individuales), hay por lo menos otros dos que he visto y / o usados que creo que son útil y vale la pena discutir. Ambas son simplemente versiones truncadas del sistema 5×5. En una versión, sólo 2 series de 5 se llevan a cabo con en el mismo peso, a menudo después de 3 series de calentamiento más ligeros. Así que el programa es todavía técnicamente 5×5 pero se realizan sólo 2 series pesadas. Cuando he hecho programas como este, en lo personal nunca acabé demasiado cansado. Yo haría tantas series de calentamiento (de lo que sea repeticiones yo pensaba que eran mejor ) y según sea necesario y luego deberemos hacer 2×5 con el mismo peso pesado. Dado que sólo está haciendo 2 series de 5, los programas de este tipo (programa básico de John Christy se basa en este enfoque) solían trabajar mucho más cerca de la máxima. Mientras que un cierto 5×5 podría requerir cargas de 75 % para obtener todos los conjuntos , 2×5 podría dejarte ir 80% o incluso el derecho al 85 % si tenemos muy buena recuperación. Muy similar a este programa es el defendido por gente como John McCallum, que fue abogó por 2 ejercicios de calentamiento y luego 3 series de trabajo de 5 con en el mismo peso. Al igual que el enfoque de 2×5 , el 3×5 se la solía trabajar mucho más cerca de un verdadero conjunto máximo de 5 que el 5×5 clásico. McCallum, a menudo también abogó por seguir el trabajo pesado a granel, con un poco de trabajo de volumen. En todo caso , me parece que las dos interpretaciones anteriores pueden ser buenas cuando: Un levantador está trabajando con pesos extremadamente pesados (muy cerca de un verdadero 5 repetición máxima). Un levantador tiene poca capacidad de trabajo o pobre capacidad de repetir series con un peso pesado. Ambos están realmente relacionados con la misma razón: en ambas situaciones , tratando de realizar 5 series de 5 con el mismo peso que significaría reducir el peso tanto que el rango óptimo (en términos del porcentaje del máximo) para ganar fuerza o tamaño se elimina. Si podemos conseguir solamente los 5 grupos de 5 de trabajo al 60-65 % del máximo , por alguna razón, no lo veo particularmente productivo. Sí, claro, la capacidad de trabajo se puede mejorar, pero, siendo realistas, algunas personas tienen niveles de rendimientos más bajos. En ese caso, limitar el volumen para mantener la carga hacia arriba (y luego completar el volumen con un mayor trabajo rep) puede ser una mejor opción. Tanto el 2×5 y 3×5 son mejores opciones. Entrenamiento 5×5 – Conclusiones Vale la pena señalar que algunos levantamientos, como el peso muerto, a menudo tampoco se prestan bien a 5 series de 5 repeticiones, ya que es demasiado agotador para ser bien hecho. Marcos Rippetoe en realidad sólo recomienda una serie superior de 5 en peso muerto por este motivo. Y creo que tiene mucha razón. Otras elevaciones tales como el remo con barra, las sentadillas frontales, el press de banca, el press de hombros, las cargadas de potencia, etc por lo general se puede trabajar para el 5×5 en todo si el levantador da tiempo para acostumbrarse al volumen. También me gustaría señalar que a veces he utilizado un enfoque de combinación del entrenamiento 5×5 con versiones de menor volumen de las descritas; básicamente ir incrementando el peso de las series de 5 a lo largo de un ciclo de fuerza. Algunas personas, cuando los pesos se ponen pesadas , no siempre parecen ser capaces de conseguir sacar las 25 repeticiones. No importa cuánto tiempo descansamos, que siempre fallan en la última serie dramáticamente. En esa situación, la solución es dejar caer la quinta repetición y hacer una serie de calentamiento + 4 series de 5 de trabajo. Y mientras llegamos a hacer los 4 grupos de 5, subiremos de peso. Y , por lo general , en algún momento empezaremos a hacer algo como 5,5,5,4 y 5,5,5,4 en la próxima sesión de ejercicios. Para ajustarnos todavía más, se pueden jugar con 2 series de calentamiento para hacer las 3 últimas series pesadas e ir incrementando el peso, para no estancarnos. Esto sirve para ir graduando de forma cónica la intensidad para que el sujeto vaya incrementando peso en la barra de forma constante. De la misma manera, si se llega a un punto en que puedan seguir haciendo varias series (digamos 2 series de 5) con aumentos de peso, a mantener avanzando allí hasta que se estancan. Cuando esto ocurre, es el momento de reiniciar el ciclo y volver a empezar.
Esta fue una de las creencias más absurdas acerca del lesbianismo que llegó a instalarse en el imaginario colectivo hace más de cuatro siglos, y lo peor de todo, es que era aceptada en círculos de eruditos y científicos. Muchos de los grandes médicos del renacimiento, los primeros antropólogos del siglo XIX e increíblemente algunos estudiosos de disciplinas tardías del siglo XX apoyaban esa teoría. Los primeros exploradores europeos que llegaron al África, afirmaron que descubrieron mujeres nativas dotadas de clítoris sumamente grandes, que eran usados como un penes en sus orgías femeninas. África era aún un continente salvaje, en estado puro, y a los nuevos visitantes les era extraño ver tribus que tenían rituales ancestrales sexualmente diversos. Haciéndose eco de esas opiniones, el Dr. Nicolás Venette escribió en 1687 su famosa "Tableau de L'Amour conjugale", un manual de amor popular que fue reproducido en doce ediciones. En él escribió: "Sappho, la lesbiana, no hubiese ganado su notoria reputación si hubiera tenido un clítoris más pequeño." Es más, la ignorancia de la época, o supongo que su gran imaginación lo llevaban al punto de sostener una gran mentira: "Que una mujer podía llegar a autofecundarse si se le perforaba el clítoris". Afortunadamente nunca intentó demostrarlo. La idea de una mujer con un gran clítoris era algo que extrañamente fascinaba a la comunidad científica de aquel entonces, recordemos que el destacado anatomista Georges Cuvier se quedó con el esqueleto y los genitales de la famosa africana Sara Baartman cuando esta murió. Finalmente sería otro médico francés el que decidió realizar un estudio directo, in situ para corroborar la teoría lesbianismo = clítoris grande. Había mucha evidencia anecdótica de que las prostitutas francesas del siglo XIX no tenían preferencias y gozaban plenamente de su sexualidad con hombres o mujeres. Con esos antecedentes en 1834 el médico higienista Alexandre du Ch"telet, realizó una muy detallada revisión de clítoris a 3250 prostitutas parisinas y trató de probar aquella absurda teoría. Desafortunadamente para él, sólo se encontraron tres prostitutas que tenían un clítoris de más de una pulgada de longitud. Ninguna de las tres era lesbiana, ni siquiera una de ellas que tenía senos diminutos y un clítoris de tres pulgadas. Du Ch"telet quedó desilusionado pero escribió: "Pude conocer un buen número de niñas a las que les agrada y practican este abominable vicio [el lesbianismo] , pero me llamó la atención que, contrario a lo que se piensa, destacaban por su delicadeza, por la suavidad de su voz y por otras cualidades muy femeninas." La historia de las relaciones lésbicas ha sido empañada por el secretismo y la desinformación. Muchos países europeos y las primeras colonias americanas tenían leyes muy severas en cuanto a las "relaciones contra natura" entre mujeres, y claro, todo esto era apoyado por la iglesia. Sin embargo y a pesar de la severidad de las leyes, se conocen muy pocos los casos en los que hayan sido aplicadas. Hay una excepción notable, un caso extraordinario que sucedió en Prusia en 1721. El de una mujer que durante casi toda su vida se hizo pasar por hombre y que durante algun tiempo hasta sirvió como soldado, con el fin de poder tener relaciones sexuales con mujeres. Es curioso, aquí la historia nos muestra también que siempre han existido mujeres que enloquecen al ver un uniforme. Catharina Margaretha Linck se alistó en un regimiento del ejército prusiano en calidad de carabinero a la edad de veinte años, pero utilizando el nombre falso de Anastasio Lagrantinus Rosenstengel. Se fabricó un pene de cuero que contaba con dos testículos de peluche hechos con vejiga de cerdo, y tuvo relaciones con varias prostitutas y hasta con las viudas de algunos de sus compañeros, pero únicamente lo hacían a oscuras por obvias razones, y nunca nadie se percató de nada raro. Para poder orinar de pie como todos los soldados, las crónicas relatan que se ideó una especie de cono forrado de piel; me imagino que su tecnología era parecida a la de un embudo. Sus problemas legales comenzaron a la edad de 23 años cuando se casó con una hermosa y virginal muchacha de 18. Después de varios meses de intentos de coito doloroso, la novia finalmente descubrió el secreto de su marido y se regresó a la casa de su madre, quien luego de una airada discusión con su nuevo yerno, fue la que se encargó de acusarlo ante las autoridades. El caso se degeneró judicial y moralmente cuando él/ella dijo ante las autoridades que en calidad de marido tenía el derecho de sacar a su esposa de la casa de su madre, y que además, ella siempre supo cual era su verdadero sexo. La pareja también admitió que él, como marido, puso algunas veces el pene de cuero en la boca de su mujer. Los jueces obviamente estaban perplejos y no sabían cuál era la forma de impartir justicia en un caso sin antecedentes como este, así que empezaron a esbozar veredictos y a tejer teorías sobre si la sodomía oral era o no era un crimen capital, si se había cometido delito al no existir eyaculación, etc. Luego de las reconstrucciones de los hechos y después de las pruebas pertinentes (y el morbo del populacho), los jueces señalaron que sí hubo sodomía, pero que fue cometida con un instrumento de cuero "sin vida", y que la acusada no estaba dotada como las mujeres africanas, de un clítoris enorme como para lograr una penetración. Asimismo se señaló que la Biblia no refiere expresamente la pena de muerte para las relaciones “no naturales” entre mujeres, como lo hace con los hombres. A pesar de todo y después de tanta teoría jurídica, el marido, Catharina Margaretha Linck, fue condenado a ser decapitado, mientras que a su joven esposa le dieron tres años de prisión. El veredicto fue presentado al rey de Prusia Federico Guillermo I para su aprobación final, pero se hizo constar que algunos fiscales recomendaban conmutar la pena de muerte por algunos buenos azotes y encarcelamiento de por vida, tal vez otorgándole un oficio de hilandera o tejedora. La sentencia no fue conmutada y finalmente fue decapitada con espada en noviembre de 1721 en Halberstadt, Sajonia, y luego su cuerpo fue quemado en una hoguera.
Los pechos grandes del tipo de Sofía Loren o de la bella Marilyn Monroe muy pocas veces fueron admirados a lo largo de la historia de la civilización occidental. Es lógico que los homínidos nos neguemos a creerlo cuando hasta hace pocos años la obsesión por aumentarse el tamaño de los senos llegó al nivel de caricatura. Las conejitas de Playboy tipo Pamela Anderson, de cuerpos delgados pero con tallas de copa triple D hubiesen sido consideradas una atracción de feria hace 200 años en la mayoría de países europeos o en los mismos Estados Unidos. En primer lugar, serían vistas demasiado flacas, con trasero de hombre y sus enormes pechos. Hubiesen recibido, (con suerte), respeto maternal y no miradas libidinosas. Los pechos grandes se los asociaba o eran más usuales en las mujeres campesinas, en las que cada año tenían un nuevo vástago bajo el brazo. Y es que contrariando la tendencia actual, no siempre fueron atractivos los pechos grandes. El poeta romano Marcial ya había escrito acerca de los pechos perfectos, que: "no debían desbordar el tamaño de la mano masculina", y todos sabemos que en el sentido estético los romanos no dejaba nada al azar". Las mujeres de la antigua Roma utilizaban un corpiño llamado "fascia pectoralis, una tela ligera a manera de ropa interior cuya única función era aplastar, oprimir los senos. Agustín Cabanès fue un médico historiador francés del siglo XIX y detallaba: “Este dispositivo (la fascia) fue creado para atrofiar el crecimiento de los senos en las mujeres”, decía, “tal cual lo hicieron las mujeres chinas que reducían el tamaño de sus pies, atrofiándolos con pequeños zapatos apretados”. También en la antigua Grecia, durante la llamada Edad de Oro de Aristóteles y Esquilo, los pechos femeninos igual pasaban desapercibidos como las orejas. Más bien era muy apreciado el derriere, a tal punto que había un templo dedicado a Afrodita Kallipygos, también conocida como “Afrodita del hermoso trasero” (que obviamente iba sin calzones). De hecho hasta los dramaturgos griegos escribían consejos de belleza a las prostitutas recomendándoles oprimir, esconder sus grandes pechos y más bien preocuparse de las caderas. "Al igual que nosotros, los griegos también detestaban los pechos voluminosos", afirmó Cabanès en 1895, "los signos de la belleza fueron la elevación del derriere, la pequeñez de los senos y la regularidad de contorno". Estos parámetros de belleza también fueron los que marcaron la Europa renacentista, que tuvo en el corsé su mejor herramienta para regular ese contorno. El corsé como prenda obligatoria era un suplicio despiadado. Dejaba los senos tan brutalmente aplastados que algunos textos médicos discutían la manera de curar los pezones invertidos, causado por el continuo uso de la prenda. A diferencia de los brassieres actuales, el desafío de la moda siempre fue reducir al mínimo, subestimar, esconder, evitar llamar la atención de las miradas. Las fórmulas para la reducción y achique de las mamas fueron innumerables y muy solicitadas, por ejemplo, El Bastiment des receptes, un manual francés renacentista aconsejaba: "Para lograr que los senos pequeños permanezcan de ese tamaño y para reducir los que son grandes, tomar las principales vísceras de una liebre (corazón, hígado, bazo, pulmones), picarlas y mezclarlas con una parte igual de miel. Aplicar en forma de cataplasma sobre los pechos y las zonas circundantes y renovar la aplicación en seco".

Sara Baartman fue una mujer africana que nació en 1789 en la región cercana al Río Gamtoos, al este del Cabo. Durante su adolescencia, ella y su familia emigraron a Cape Flats, cerca a Ciudad del Cabo, donde terminó siendo esclava de unos granjeros. La anatomía de Sara era bastante particular ya que pertenecía a las tribus de los Khoisan quienes se caracterizan por tener una piel color miel y almacenar la grasa corporal excedente en los glúteos, en lugar del abdomen y los muslos. Esta condición ahora se conoce como esteatopigia, pero en aquel tiempo realmente llamaba la atención a quien lo veía por primera vez. En 1810 fue vendida a William Dunlop, médico británico que se interesó en sus rasgos anatómicos y que la persuadió para ir con él en barco hacia Inglaterra, donde le dijo que ganaría mucho dinero siendo objeto de investigación médica y antropológica. Sarah tenía 21 años cuando salió de Ciudad del Cabo hacia Londres. En efecto, ya en Inglaterra Sara estuvo bajo el minucioso estudio de renombrados científicos y anatomistas de la época, pero luego, cuando éstos ya no demostraron interés, Dunlop se dio cuenta que solamente lograría éxito económico –y recuperar su inversión- exhibiéndola en público a las masas. A inicios del siglo XIX, los europeos se sentían arrogantemente obsesionados con la idea de su superioridad y trataban de demostrar que las demás razas eran inferiores, particularmente la raza negra, la cual irónicamente para ellos era un objeto de fascinación sexual. Su nombre artístico sería"La Venus Hotentote" ('Hottentot Venus'). El término peyorativo "Hottentot", fue usado por los holandeses para referirse despectivamente a los miembros de tribus nómadas y bosquimanos. Varios documentos de la época relatan que durante sus presentaciones en Londres, Sara era obligada a pasearse desnuda en una plataforma de 60 cm de alto, y obedecer a su guardián como si fuese un animal de circo, cuando éste le ordenaba que caminase o que se sentara. Estas presentaciones se estaban llevando a cabo justamente en una época en que se debatía la abolición de la esclavitud, y empezaron a surgir protestas en Londres cuestionando la forma en que Sara era tratada. De hecho, el circo en el que la exhibían recibió presiones desde las más altas esferas y estuvo a punto de ser clausurado, ya que Sara Baartman no participaba libremente en el, pero el doctor William Dunlop demostró que ella estaba de acuerdo, ya que presentó un contrato que ella había afirmado. Hasta ahora existen dudas de que Sara realmente haya conocido o firmado aquel documento. Después de cuatro años de ser explotada y humillada en Londres, Sara pasó a manos de un empresario de espectáculos con animales salvajes en París, donde continuaron exhibiéndola sin pudor alguno. En la Ciudad luz nuevamente fue objeto de atención científica, especialmente del afamado naturalista y anatomista Georges Cuvier. Cuando los parisinos perdieron el interés en el degradante show, a Sara, en una ciudad desconocida, con un idioma extraño, no le quedó más remedio que dedicarse a la prostitución para sobrevivir. De todas formas su cuerpo no soportó las inclemencias del clima ni la cultura europea y murió abandonada, enferma y alcohólica, a la temprana edad de 25 años el 29 de diciembre de 1815, cinco años después de haber salido de su natal África. Lastimosamente ni siquiera cuando estuvo muerta la dejaron en paz. A menos d 24 horas de su deceso hicieron un molde de yeso con su cuerpo y el anatomista Georges Cuvier se quedó con su esqueleto, cerebro y genitales, los cuales exhibía en frascos en el Museo del Hombre de París. Aunque parezca increíble, sus restos siguieron expuestos al público durante más de 160 años, hasta 1974. Veinte años después, en 1994, el entonces presidente de Sudáfrica, Nelson Mandela, realizó una petición formal a Francois Mitterrand para que sus restos sean devueltos a casa. Los franceses en un inicio se mostraron reacios a la solicitud puesto que esto podría dar lugar a reclamaciones por parte de otros países para la devolución de objetos que llenan sus museos, razón por la cual se tuvo que legislar una Ley especial en el Parlamento y esto duró algunos años.
En la actualidad el onanismo o masturbación sigue siendo visto como un tabú y tachado como actividad vergonzante, pero no siempre fue así. En la antigüedad era un acto común, personal y privado (la mayoría de veces), pero jamás denigrante ni prohibido por ninguna ley. No está muy claro desde cuando empezó a ser condenada y vista como algo perverso y amoral, pero de lo que si estamos seguros, es que gran parte de la culpa fue de la iglesia. Los mitos más antiguos de la Mesopotamia y Egipto hablan del dios Apsu, que nació del océano primigenio, creándose a sí mismo mediante masturbación, saliva y lágrimas, y de esa forma dio vida a la Vía Láctea. Por eso no es nada raro que las reinas egipcias fueran enterradas hace más de cuatro mil años con todos los objetos que necesitarían en el más allá, principalmente ropa, peines y sus dildos (también llamados consoladores). Aunque sólo el rígido código de los espartanos condenaba la masturbación, el resto de griegos la consideraba un don de los dioses puesto que el dios Hermes le enseñó a su hijo Pan, más conocido como Fauno, a masturbarse para aguantar el desdeño de la ninfa Echo. El Fauno aprendió bien la lección, superó su dolor y transmitió la enseñanza a los primeros pastores de la arcadia griega. La masturbación era común en hombres y mujeres, pero es importante destacar que, por más que haya sido un obsequio de los dioses, era considerada una actividad privada y muy personal, aunque como toda regla tenía su excepción. Por ejemplo, el filósofo Diógenes se levantaba la toga y se masturbaba frente al público en el ágora. Obviamente el pueblo se sorprendía y las chicas -unas más, unas menos- se sonrojaban. Diógenes trataba de enseñar que todas las actividades humanas merecen ser hechas en público, que ninguna de ellas es tan vergonzosa como para requerir privacidad. De todas formas, aunque innovadora y audaz en todo sentido su propuesta, sus contemporáneos no estuvieron de acuerdo y no fue secundada. El famoso médico griego Galeno sostenía que la retención de semen en el organismo era peligrosa y causante de mala salud. Citaba al mismo Diógenes como ejemplo de una persona culta, que practicaba el sexo y también se masturbaba para evitar los riesgos de la retención. Los dramaturgos también mencionaban los consoladores en sus comedias, mientras los artesanos los representaban en sus jarras y cuencos. La ciudad de Mileto para esa fecha, se había hecho famosa en todo el Mediterráneo debido el cuero con el que confeccionaban sus consoladores. Tanto así, que Lisístrata, la heroína de la obra homónima de Aristófanes, se quejaba tristemente de la escasez de dildos: “Y ni siquiera de los amantes ha quedado ni una chispa, pues desde que los milesios nos traicionaron, no he visto ni un solo consolador de cuero de ocho dedos de largo que nos sirviera de alivio «cueril». Así que, si yo encontrara la manera, ¿querríais poner fin a la guerra con mi ayuda?” Para quienes no lo saben, Lisístrata es una comedia que narra la historia de un grupo de mujeres que decidieron suspender las relaciones sexuales con sus maridos, hasta que estos pusieran fin a la interminable guerra entre Atenas y Esparta. Hay algo que es importante señalar, y es que la masturbación entre los hombres griegos adultos, también era vista como un signo de pobreza, ya que cuando tenían dinero preferían pagar a una trabajadora sexual. Bueno, continuando con el curso de la historia, la masturbación cayó en desgracia en Europa con el inicio del cristianismo, pero lo curioso es que la Biblia no hace mención alguna sobre la masturbación. A pesar de eso, los primeros padres de la iglesia se oponían a esta práctica del mismo modo que a cualquier tipo de sexo no reproductivo. Por ejemplo, Augustine de Hipona (350–430 d.C), un obispo influyente de los primeros años de la iglesia cristiana, enseñaba que la masturbación y otras formas de relaciones sin penetración eran pecados peores que la fornicación, la violación, el incesto o el adulterio. Sostenía que la masturbación y otras actividades sexuales no reproductivas eran pecados "antinaturales" porque eran anticonceptivos. Como la fornicación, la violación, el incesto y el adulterio podían conducir al embarazo, eran pecados "naturales" y por lo tanto muchos menos graves que los pecados "antinaturales". De esta manera y desde esta fecha, la masturbación fue considerada como un pecado más grave que una violación o el incesto. La condena de Augustín de Hipona a la masturbación como pecado antinatural fue aceptada por toda la iglesia durante la Edad Media y restablecida en el Siglo XIII por Santo Tomás de Aquino en su Summa Theologica. La historia bíblica de Onan, citada frecuentemente como un texto en contra de la masturbación, en realidad se refiere al pecado que cometió Onan al rehusarse a obedecer el mandamiento de Dios de fecundar a su cuñada viuda. Onan copuló con ella pero se retiró antes de eyacular y "derramó su simiente" fuera del cuerpo de la mujer, o sea realizó un común y silvestre coitus interruptus. La Ley de Moisés dictaba que cualquier persona que derramase su semen en tierra infértil lo estaba haciendo en el lugar incorrecto. En el siglo XVI Martín Lutero confunde aquel interruptus con "palma de la mano", y con eso contribuye a aumentar el estigma que ya llevaba. Para el Siglo XV, el teólogo Jean Gerson en su modelo penitencial De Confessione Mollities, aleccionaba a los sacerdotes sobre cómo inducir a las mujeres y a los hombres a confesar "ese detestable pecado". Gerson sugería guiarlos con una inocente pregunta así: "Amigo, ¿recuerda haber tenido el pene erecto durante su niñez, alrededor de los 10 o 12 años?" Luego, sugería pasar a preguntarle directamente al penitente si se había tocado o eyaculado. Los manuales de penitencias también especificaban las sanciones correspondientes, que, hay que decirlo, eran relativamente leves en comparación a otras penas. Generalmente fluctuaban en el rango de los treinta días de oraciones especiales y ayuno. Vamos, una bagatela. A fines del siglo XVI, el científico Gabriello Fallopio les enseñaba a los varones a tirar de sus penes de forma enérgica y frecuentemente para estirarlo, fortalecerlo y de este modo aumentar su potencia de procreación, pero sus teorías igual fueron repudiadas por la iglesia. En el siglo XVIII hace su aparición el nefasto médico Samuel August Tissot, con un libro publicado en 1760 que debió haber sido quemado. De ese pafleto se editaron cientos de ediciones que fueron leídas desde Voltaire y Rousseau hasta los fundadores de los Estados Unidos, en el que se difundían los más horripilantes mitos acerca de la masturbación y del síndrome "post-masturbatorio". Europa y Norteamérica se empaparon de las advertencias que hacía Tissot sobre la masturbación y curiosamente fue publicado hasta bien entrado el siglo XX, logrando crear un temor casi universal. También en la época victoriana se vio a la masturbación casi como la raíz de muchos de los problemas del mundo. Varios libros de medicina del siglo XIX describen como secuelas directas de la masturbación el aletargamiento, locura pasiva y la inevitable pérdida del cabello. Imagínense la mala fama que se llevaba un pobre calvo inglés. Algunos textos incluso la consideraban una práctica potencialmente mortal. "En mi opinión", escribió el Dr. Reveillè , "ni la peste ni la guerra han tenido efectos tan desastrosos para la humanidad, como el miserable hábito de la masturbación". Empezó entonces una lucrativa oleada de tratamientos para esta “enfermedad”, llevando a los curanderos hasta los Estados Unidos. Se patentaron dispositivos insólitos para evitar las erecciones nocturnas no deseadas. Igual, en esta misma época se presentó un curioso fenómeno: los médicos solían combatir la histeria femenina acariciando manualmente el clítoris de las pacientes hasta que pudieran alcanzar el orgasmo, que en esa época era conocido como paroxismo histérico, puesto que consideraban que el deseo sexual femenino reprimido era una enfermedad. Increíblemente esta costumbre dio origen al nacimiento de los vibradores ya que los médicos se cansaban de manipular manualmente "tantos clítoris". Ya a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, aparece Sigmund Freud y reconoce que la masturbación podía tener efectos beneficiosos como como aliviar el estrés y evitar las enfermedades de transmisión sexual, sin embargo advertía que la masturbación podía causar trastornos neuróticos, especialmente neurastenia. El siglo XX fue avanzando y con el los conocimientos médicos (fisiológicos y psicológicos). Los expertos comenzaron a descartar los argumentos de que la masturbación causaba trastornos físicos, no obstante, muchos seguían manteniendo la creencia de que la masturbación era la consecuencia o conducía a trastornos mentales. En 1930, por ejemplo, el sexólogo Walter Gallichan, advertía que la masturbación en las mujeres era la causante de la apatía y frialdad femenina, que "sus gratificaciones solitarias opacaban su sensibilidad para el coito matrimonial". A mediados de siglo el estigma contra la masturbación seguía siendo todavía muy fuerte. Los estudios demostraban que nueve de cada diez niños a los que se los encontraba masturbándose eran severamente amenazados, castigados y aterrorizados con el argumento de que se volverían locos o ciegos, o que les iban a cortar el pene o a coser la vagina. Un 82% de los alumnos de primer año de la universidad, todavía creían que la masturbación era peligrosa. Tuvo que llegar Alfred Kinsey (junto a un grupo de colegas) y publicar los resultados de más de 15 años de investigaciones sobre la conducta sexual humana. Una de las contribuciones más importantes de ese trabajo fue precisamente considerar a la masturbación como algo normal y debilitar el estigma que la rodeaba. Los resultados eran reveladores: el 97% de los hombres y el 62% de las mujeres se habían masturbado alguna vez en su vida y habían alcanzado el orgasmo. Los estudios llevados a cabo después de la muerte de Kinsey confirmaron sus conclusiones. Para la década de los 70, el 84% de estudiantes universitarios ya no creía que la masturbación les causara inestabilidad emocional o mental, el mito había caído. Aún así, en diciembre de 1994, en una conferencia sobre el SIDA patrocinada por la ONU, la entonces jefa del Servicio de Salud Pública de los Estados Unidos, doctora Joycelyn Elders, dijo que tal vez la masturbacion deberia ser enseñada en las escuelas, como una parte de los programas educativos escolares sobre sexualidad. Por estas declaraciones el presidente Bill Clinton le pidio que renunciara al cargo, cosa que no hizo. Finalmente, fue cesada.
¡Ponte derecho!, es una de las “recomendaciones“ que nuestras mamás se empeñan en recordarnos en cuanto la pubertad comienza a alargar nuestros huesos más rápido de lo que podemos acostumbrarnos a nuestra nueva altura. A veces es por pena y otras por flojera, cuando nos encontramos encorvados o los hombros hacia adelante ahuecando el pecho, sobre todo si crecemos más rápido que nuestros compañeros. Si no le pusimos suficiente atención al constante recordatorio de enderezarnos, muy probablemente nuestra postura, salud e incluso autoconfianza se resintieron con el tiempo. Llega la hora de hacerlo a nivel profesional, ya sea ante tus superiores o una audiencia, ¿Crees que te costará mantenerte erguido? ¡No puedes saberlo!, la mayoría de las veces no somos conscientes de nuestra postura; pero así como podemos aprender gestos profesionales hasta hacerlos automáticos, nuestra espalda también responde muy bien a la práctica y la constancia. Para ello, es conveniente que sigas estos 7 tips que te doy a continuación: #1. Haz la prueba de la pared Recuérdale a tu cuerpo lo que se siente pararse perfectamente derecho: Simplemente párate de espaldas a una pared y tócala en tres puntos: con la parte posterior de tu cabeza, tus hombros y tus glúteos. ¿Listo? seguro te sentirás un poco incómodo al principio, pero hacerlo un par de minutos al día servirá para refrescar la memoria de tus músculos. #2. Distribuye tu peso sobre todo el pie Cuando estamos tensos, tendemos a llevar todo el peso del cuerpo directamente encima de los talones, y esto sólo nos produce dolor de espalda pues ella es quien se encarga de ajustar el equilibrio de todo el sistema en esta posición. No importa tanto si apoyas tu peso en ambos pies o descansas en uno solo, pero asegúrate de que usar toda su superficie, hasta tus cinco dedos. De esa manera los músculos de tus piernas colaborarán con tu espalda para mantener una postura correcta. #3. Haz ejercicios de respiración Una o dos veces al día, es importante hacer ejercicios de respiración en los que llenes tu abdomen por completo de aire. De pie, caminando para buscar café o simplemente estirando las piernas, inhala profundamente sintiendo cómo tu abdomen se relaja y distiende. La presión ayuda a enderezarte y a relajar los músculos de tu tronco. #4. No abuses con los tacones Tanto los tacones muy altos en nosotras como los zapatos muy ajustados en ellos hacen sufrir a nuestros pies, quienes recurrirán a maromas de las piernas para mantener el equilibrio. La comodidad siempre es la primera regla a seguir, pues es tu salud la que está en juego. #5. Tómate una foto (Pero no una selfie) Ponte de acuerdo con un compañero de trabajo para vigilar su postura mutuamente; Cuando uno vea al otro encorvándose o ladeado, que tome una foto sin que el aludido se dé cuenta: Luego, al ver la terrible postura que tenías por distraído, te será más fácil volverte consciente de este importante esfuerzo. #6. Lleva los hombros hacia atrás Aún cuando estés sentado, simplemente girando los hombros hacia atrás es una forma de asumir una postura correcta, sacando el pecho. Por supuesto que no vas a asumir una posición forzada o tensa; se trata más bien de usar los músculos cervicales de la espalda correctamente, para evitar dolores a largo plazo. #7. Ponte un libro en la cabeza Cuando vayas a practicar para esa conferencia TED que algún día estoy segura que darás (o para cualquier otra presentación que debas dar), ponte uno o dos libros sobre la cabeza. Quizá limites un poco tus gestos pero así le recordarás a tu cuerpo cómo se siente dar una charla con una postura perfecta.