s

spereyra93

Usuario (Argentina)

Primer post: 10 ene 2011
306
Posts
17051
Puntos totales
2142
Comentarios
T
Tritón crestado, el tritón más grande del mundo
Ciencia EducacionporAnónimo5/19/2011

Tritón crestado, el tritón más grande del mundo El Triturus cristatus, mejor conocido como tritón crestado (otro nombre es tritón verrugoso), solamente vive en Europa (aunque no en regiones de la Península Ibérica). Las hembras, las cuales son más grandes que los machos, pueden llegar a medir 18 centímetros (7 pulgadas) de largo, lo que convierte a estos anfibios en los tritones más grandes de todo el continente. Haciéndole honor a su nombre, el tritón verrugoso está cubierto de pequeñas protuberancias. Su piel contiene glándulas que secretan una sustancia lechosa con olor amargo para disuadir a sus predadores. Su otro nombre común está derivado de su cresta con picos irregulares que desarrollan los machos en sus espaldas durante la temporada de reproducción en la primavera. Estos tritones tienen, generalmente, colores oscuros sobre manchas naranja o amarillas debajo. También tienen pintitas blancas en sus ijadas, una cola verticalmente aplanada que tiene unas rayas blancas en el costado. Los tritones verrugosos son animales nocturnos, y voraces depredadores que se alimentan de gusanos, babosas, e insectos en la tierra y de renacuajos y moluscos en el agua. Son más bien terrestres comparadas a otras especies de tritones, pero permanecen cercanos a masas de agua fresca para mantener húmeda su piel. Estos tritones pasan una gran porción de sus vidas en estado de invernación, generalmente entre Octubre y Marzo de cada año, y en este último es cuando despiertan y caminan hasta el estanque en el que nacieron para aparearse con las hembras. Las hembras ponen entre 200 y 300 huevos, pero solamente la mitad se desarrollan hasta ser renacuajos, los cuales emergen de sus huevos en aproximadamente 21 días y se alimentan de pequeños insectos como pulgas de agua y pequeños gusanos. Los tritones crestados viven mucho tiempo, algunos ejemplares han sobrepasado los 16 años de vida. Como todos los tritones, pueden volver a crecer partes de su cuerpo si es necesario, pero esta habilidad disminuye mientras envejecen. Las poblaciones de este tipo de tritones están en descenso y es considerada una especie en peligro, por lo que estos animales y sus hábitats están protegidos por la ley Europea.

10
5
L
La montaña que nadie pudo escalar
InfoporAnónimo10/18/2011

La montaña que nadie pudo escalarEn estos tiempos en que la tecnología ha posibilitado tantas cosas al hombre, se hace difícil creer que aún quedan lugares que permanecen fuera de su alcance, de su conquista, de ser sometidos a su voluntad.Por suerte, hay rincones del planeta que aún se arrogan una supremacía sobre el hombre, como poniéndolo en su sitio, como dándole un límite a sus ansias de poder. Uno de esos sitios está en Asia Central, en el país Bután, en la frontera con el Tíbet. Es la montaña Gangkhar Puensum, que se eleva al cielo con 7.570 metros. Es la montaña que nadie pudo escalar, y que tras intentos ha sido cerrada para tal fin en 1994. Gangkhar Puensum tiene muchos títulos: es la montaña más alta de Bután, la 40ma más alta del mundo además de la más primera más alta que no ha sido escalada.Su nombre significa “Cima blanca de los tres hermanos espirituales” y es conocida como “la montaña de los tres hermanos”. El idioma que se habla en Bután es el Dzongkha y el nombre es difícil de pronunciar en su lengua madre.La localización de la montaña en el mapa siempre ha sido disputada por estar en el límite entre Bután y Tíbet. De hecho, muchos mapas la señalan en el medio de ambos países o bien enteramente en uno u otro.El Gangkhar Puensum visto al amanecer desde ButánEstos datos han sido de menor interés para los cuatro escaladores que intentaron hacer cima en 1985 y 1986. Ellos no lo lograron y para 1994 la ascensión a montañas de más de 6000 metros fue prohibida por interesantes razones: respetar las creencias espirituales y costumbres de los locales.En 1998, se le concedió desde Tíbet el permiso para escalarla a un grupo japonés. Debido a la disputa por el límite fronterizo, se revocó el permiso antes de que los expedicionistas pudieran siquiera intentarlo.Para colmo, en 2004 toda clase de montañismo fue prohibido en Bután, con lo cual se espera que Gangkhar Puensum permanezca con su título de ser la montaña más alta sin escalar en el mundo.Imágenes agregadas

10
7
Un OVNI interrumpió el tráfico en EEUU
Un OVNI interrumpió el tráfico en EEUU
InfoporAnónimo6/16/2012

Un OVNI interrumpió el tráfico en EEUU Cientos de personas en Washington se llevaron un susto cuando vieron lo que parecía ser un OVNI por la autopista. Internet explotó con avistamientos de “la nave alienígena” siendo trasladada por Capitol Beltway cerca de College Park en la parte trasera de un camión alrededor de las once de la noche. Varios centenares de sorprendidos ciudadanos tuitearon las fotos del misterioso objeto con exclamaciones como “Un OVNI en Maryland! ¿Dónde están los Men in Black cuando los necesitas” o “¿Puede Obama explicar por qué tenemos un OVNI en la carretera?”, informa Dailymail.co.uk. La policía del estado de Maryland ha revelado que el supuesto OVNI era en realidad un drone military que estaba siendo trasladado desde el oeste de Virginia a la estación aeronaval del sur del estado. Jamie Cosgrove, oficial de relaciones públicas de la armada, ha explicado que el drone, un X-47B fabricado por Northup Grumman, había sido probado en la base Edwards de la fuerza área en California.

3
0
El extraño caso del Dr. Jeckyll y Mr. Hyde
El extraño caso del Dr. Jeckyll y Mr. Hyde
Apuntes Y MonografiasporAnónimo6/6/2011

El extraño caso del Dr. Jeckyll y Mr. Hyde escrito por Carme Puche ¿Cuál es nuestra parte buena y cuál la mala? ¿Existen realmente dos partes? ¿Cuál controla a la otra? Estas son algunas de las preguntas que se hizo el Dr. Jekyll y que lo condujeron a los extraños sucesos que aquí se narran. La historia de la puerta El abogado Utterson era una persona de pocas palabras, más bien severo en sus comentarios, y de físico delgado, como chupado. Pero la fría apariencia que lo caracterizaba, y que nunca se iluminaba con una sonrisa, contrastaba con el trato amable y respetuoso o la vitalidad que desprendían sus ojos cuando estaba rodeado de amigos. Una de sus costumbres preferidas eran las caminatas dominicales con su amigo Richard Enfield. Uno de esos domingos, el paseo los condujo hasta un barrio muy populoso de Londres. Enfield se detuvo frente a una vieja puerta, para comentarle a Utterson que ese lugar lo sobrecogía desde hacía meses, cuando el azar lo había llevado hasta allí por circunstancias nada agradabe. —Eran las tres de la madrugada —empezó a contar Enfield—, hacía frío y las farolas parecían la única compañía que quedaba en un Londres totalmente aletargado. Comenzaba a desear la presencia de algún policía cuando vi aparecer a un hombre bajito, que caminaba con energía por un lado de la calle, y por el otro una niña que corría. Se encontraron en la esquina y el hombre en cuestión la arrolló sin motivo y la dejó chillando en el suelo. Corrí tras el hombre hasta atraparlo y, cuando lo conduje de nuevo al lugar donde habían ocurrido los hechos, junto a la niña se hallaban ya sus familiares y un médico. Debo decir que el individuo no opuso resistencia, aunque quedé petrificado por la mirada que me dirigió. Creo que todos los que estábamos allí tuvimos la misma sensación. Nos dijo que no quería verse implicado en ningún escándalo, así que le podíamos pedir una cantidad como compensación. Finalmente se comprometió a abonar cien libras y nos hizo acompañarlo hasta la puerta que tenemos enfrente. Entró y al cabo de pocos minutos salió con un cheque. Lo más impresionante fue ver la firma que aparecía en el cheque. No me atrevo a repetir el nombre que se leía, porque es el de una persona que nada tiene que ver con el abominable hombre de aquella noche. Por el contrario, es el nombre de una persona muy respetada, proclive siempre al bien y no al mal, tal como había demostrado Mr. Hyde, porque así se hace llamar ese hombre. Durante semanas estuve investigándolo, siguiéndolo por las noches, y descubrí que tenía una casa en el Soho. Pero no pude sacar nada en claro. Si quieres que diga lo que pienso, la única explicación a esta relación debe ser un chantaje. La historia afectó mucho a Utterson, porque el nombre de Hyde no era desconocido para él, como no lo era la puerta por la que había entrado aquel, ni el nombre del propietario del cheque que el bueno de Enfield había querido encubrir, pero a quien ya conocía el abogado. En busca de Mr. Hyde Al llegar a casa, el señor Utterson no halló la tranquilidad, ni durante la cena que ya le esperaba ni frente a la copa que tomó junto al hogar. Se sentía desganado y poco predispuesto a los placeres domésticos. Nada más entrar en su domicilio se dirigió al cajón donde guardaba los documentos más importantes, lo abrió y extrajo de su interior un sobre. Era el testamento de su amigo Henry Jekyll, donde se podía leer que “en caso de muerte, desaparición o ausencia inexplicable por un período de tiempo superior a los tres meses”, Edward Hyde ocuparía su lugar y heredaría todos sus bienes. Sin saber quién era aquel Edward Hyde, Utterson ya pensaba que el testamento era un error. Pero ahora que conocía aquella historia ignominiosa, estaba seguro de que era una aberración. Se encaminó hacia la casa del doctor Lanyon para preguntarle si sabía alguna cosa más al respecto, pero el mejor amigo de Jekyll (junto con Utterson) no sabía nada. Hacia ya diez años que no se hablaban, pues se habían distanciado a causa de las ideas que Jekyll se había forjado desde que estudiaron juntos medicina, “demasiado extravangantes para mi gusto”, había dicho Lanyon. Es todo lo que Utterson sacó en claro de aquella visita, así que decidió vigilar aquella puerta hasta que, una noche, por fin se encontró con Mr. Hyde. Era comprensible el escalofrío que había provocado en su amigo aquel personaje. Su cara parecía deforme, aunque carente de deformidad, y su mirada era desafiante. Pese a todo, su aspecto no retrajo a Utterson, que le preguntó si podía entrar a ver al doctor Jekyll. Mr. Hyde le respondió que no estaba en aquel momento y le cerró la puerta, la misma que Enfield le había indicado desde el primer momento. Utterson sabía que era la entrada al laboratorio de su amigo Jekyll. Rodeó la manzana y se presentó ante la puerta principal de la casa (el laboratorio estaba en la parte posterior de la misma), pero cuando llamó a la puerta, Poole, el fiel mayordomo de Jekyll, le dijo que el doctor no estaba y le confirmó que Mr. Hyde entraba y salía de la casa a voluntad y con su propia llave. Esta situación le parecía demasiado extraña a Utterson, así que tomó la decisión de ayudar a su amigo, eso sí, siempre que éste se lo permitiera. Los términos del testamento de Jekyll continuaban martilleando en su cabeza. Dos semanas después del encuentro con Mr. Hyde, la casualidad hizo que el doctor Jekyll organizase una de sus fantásticas cenas. Utterson se las apañó para quedarse a solas con el anfitrión, después de que todo el mundo se hubiera marchado. Sin demasiados preámbulos le contó cuanto le habían explicado de Mr. Hyde y le repitió una vez más que el testamento era un error. Jekyll le pidió que no se preocupara y aseguró que podía deshacerse de Hyde cuando quisiera. Además, dijo que hacía valer su propia voluntad. Utterson insistió en el error que cometía, pero Jekyll tenía claras sus intenciones. —Sólo te pido justicia —dijo el doctor mientras ponía la mano sobre el hombro de su amigo—. Quiero que le ayudes por mí, cuando yo no esté presente. Y Utterson, pese a su contrariedad, prometió que así haría. El caso del asesino de Carew Casi había pasado un año desde la conversación entre Jekyll y Utterson cuando un asesinato sobresaltó Londres, dada la importancia de la víctima. Los detalles del suceso podía explicarlos una sirvienta que desde una ventana había contemplado como se cometía el crimen. Pudo ver a un hombre alto y elegante que iniciaba una conversación con otro hombre, joven, más bajo y con bastón. Parecía una charla informal, pero de repente el más bajo empezó a golpear al otro con el bastón, tirándolo al suelo y pateándolo hasta dejarlo muerto. La criada se desmayó en aquel momento y el asesino se fugó antes de que pudiera llamar a la policía. Aunque la luz de la luna y de los fanales no era suficiente para ver con total claridad el rostro del agresor, la criada reconoció en él a un hombre que alguna vez había visitado la casa de su señor y que se hacía llamar Mr. Hyde. La víctima llevaba consigo una cartera, un reloj de oro y un sobre con la dirección del señor Utterson. Llevaron el sobre a casa del abogado, quien, después de leer su contenido, dijo que quería ver el cadáver. Cuando llegó a comisaría reconoció en el muerto a sir Danvers Carew y también el trozo de bastón que el asesino había dejado sobre su víctima, porque él mismo se lo había regalado años atrás al doctor Jekyll. Utterson indicó a la policía que sabía dónde encontrar al asesino y acompañó a los agentes hasta la casa que Mr. Hyde tenía en el barrio de Soho. Allí encontraron el trozo restante del bastón roto y un talonario a medio consumir. La policía creyó tener resuelto el caso: le esperarían en el banco, empapelarían Londres con carteles con su cara... Pero el rostro de Hyde era un misterio sin solución. Quienes lo habían visto lo describían de maneras diferentes, con una sola caraterística en común: la obsesiva sensación de deformidad que les encogía el alma al recordarlo. El incidente de la carta Ya sin la policía, Utterson se fue directamente a casa de Jekyll. Allí le recibió Poole, que lo acompañó por primera vez al laboratorio de su amigo. Era un espacio íntimo, con las ventanas clausuradas, donde el doctor se sentaba abatido, como si se encontrara enfermo. Utterson le preguntó qué pensaba hacer con Hyde después del asesinato de sir Carew. Jeckyll respondió que el vínculo se había roto para siempre, que ya no tenía nada que ver con Hyde y que éste no volvería a aparecer. Parecía muy seguro de sus palabras y para demostrarlo dio a Utterson una carta, para que hiciera con ella lo que mejor considerase. Era un escrito dirigido a Jekyll por Hyde, donde le decía que se iba para no volver jamás. Utterson se la quedó sin saber a ciencia cierta qué hacer con ella. Por la noche, mientras estaba sentado junto a la chimenea con el señor Guest, el pasante principal de su despacho de abogado, Utterson confesó a su acompañante la existencia de la carta. El señor Guest, como gran estudioso de la escritura manuscrita, podría hacerle alguna observación interesante sobre la misiva. Al darle la carta, el señor Guest la examinó con atención y pronto se percató de que ocultaba algo extraño. Entre tanto, el mayordomo trajo un recado del doctor Jekyll para Utterson, a quien invitaba a cenar. El señor Guest preguntó si podía examinar la nota recién llegada, y al comparar las dos escrituras se dio cuenta de que estaban hechas por la misma persona. Utterson le pidió que no hablase con nadie de aquel descubrimiento tan extraño. Comprendió entonces que Jekyll estaba protegiendo al asesino. El corazón se le heló... El extraordinario incidente del doctor Lanyon A pesar de todo lo que había ocurrido, el doctor Jekyll parecía haber recuperado su vida. Mr. Hyde había desaparecido sin dejar rastro y el doctor volvía a organizar cenas. Coincidieron incluso los tres amigos (Utterson, Jekyll y Lanyon) en una agradable velada y se trataron como cuando eran inseparables. Pero todo cambió en una semana. La casa de Jekyll volvió a ser una fortaleza donde Utterson ya no era bienvenido. Poole le abría la puerta, pero la respuesta siempre era la misma: el doctor no quería ver a nadie. Utterson decidió visitar a Lanyon, pero no esperaba encontrar a su amigo en el deplorable estado en que lo halló. Parecía atormentado, enfermo y en el umbral de la muerte. Lanyon le dijo que no quería saber nada más de Henry Jekyll y que había tenido una experiencia tan traumática (de hecho, no podía ni explicarla) que le estaba abocando al mundo de los muertos. Y así fue. Al cabo de dos semanas, Utterson enterró a su amigo Lanyon y, por la noche, abrió el sobre que el difunto había dejado a su nombre. Dentro, otro sobre sellado advertía: “No abrir hasta la muerte o desaparición del doctor Henry Jekyll”. Otra vez la palabra “desaparición”, como en el testamento del doctor, pero ahora escrita por la mano de Lanyon. La tristeza de Utterson era grande y con el tiempo dejó de intentar ver a su amigo Jekyll, cansado de escuchar siempre la misma excusa en boca de Poole. El incidente de la ventana En uno de los paseos dominicales que Utterson seguía haciendo con su amigo Enfield, volvieron a pasar por delante de la puerta del laboratorio de Jekyll. Les sorprendió verlo en la ventana, mirando al exterior plácidamente. Se acercaron y comenzaron a charlar. De nuevo parecía cansado, aunque tranquilo... hasta que el rostro se le llenó de terror. Jekyll interrumpió la conversación cerrando la ventana. Poole volvió a decirles que el doctor no quería recibir visitas. La última noche Una noche, después de cenar, el señor Utterson recibió la visita de Poole, que estaba aterrorizado y no conseguía explicar con claridad qué había pasado. Utterson tomó su sombrero y se encaminó junto al mayordomo hacia la casa de Jekyll. Hacía frío y viento, y los árboles y el polvo de las calles parecían moverse a causa de impulsos acompasados y bruscos. Al llegar a la casa del doctor, todo el servicio estaba reunido junto a la chimenea, muerto de miedo. Poole consiguió explicarle que hacía ocho días que tenían la sensación de que el doctor Jekyll había desaparecido y que otra persona vivía dentro del laboratorio. Explicó que un día pudo verla, pero que se tapó la cara con una máscara, además de chillar como una rata. Hacía una semana que sólo se comunicaba con su señor mediante notas, en las que le pedía insistentemente que buscara por todo Londres una medicina. Poole no creía que el autor de las notas fuese Jekyll, sino que alguien lo había asesinado y suplantado su persona. Sin embargo, aquello no tenía sentido para Utterson. El abogado creía más probable que alguna enfermedad se hubiera apoderado del doctor, deformándole el rostro, obligándolo a apartarse de sus amigos y llevándolo a la desesperación mientras buscaba un remedio. Poole no lo creía así, pero Utterson estaba dispuesto a entrar por la fuerza en el laboratorio, para ver qué estaba pasando allí. Se proveyeron de armas caseras, muy asustados porque no se habían visto nunca ante un trance de peligro. Utterson pidió a Jekyll que los dejara entrar. La voz que contestó no era la de su amigo... ¡Era la de Hyde! Poole tiró la puerta al suelo y el grupo entró amedrentado en el laboratorio, donde hallaron el cuerpo de un hombre tendido en el suelo. Al darle la vuelta vieron el rostro muerto de Edward Hyde. Por los restos de fármacos que había alrededor del cadáver, Utterson supo que estaba ante un suicida. En el laboratorio no había rastro de su amigo. Sólo tres documentos: un testamento, escrito en los mismos términos que el primero, sólo que ahora el destinatario de todos los bienes de Jekyll era él, Gabriel John Utterson; una carta en la que el doctor afirmaba que si era abierta, seguro que ya habría muerto, y en la que le invitaba a leer el relato que Lanyon había escrito antes de morir; y finalmente, un fajo de notas selladas por distintos sitios. El relato del doctor Lanyon “Recibí una carta de mi amigo y colega de estudios, Henry Jekyll. En nombre de nuestra vieja amistad me pedía que fuera esa noche a su casa, donde me esperaba Poole, y con la ayuda de un cerrajero forzase la puerta de su gabinete. Una vez dentro, me indicaba el cajón que debía tomar, entero, para llevármelo a casa, donde debía esperar a que diesen las doce de la noche, hora en que un hombre vendría por encargo suyo para que le entregara el cajón. Cuando leí la carta, tuve la certeza de que mi amigo se había vuelto loco, pero aun así seguí sus órdenes. Cumplida la primera parte del encargo, esperé la visita de aquel hombre. Nunca me hubiera imaginado lo que vi. No se trataba sólo de la repugnancia que me despertaba ese individuo, sino que, una vez hubo mezclado las sustancias que se guardaban en el cajón, las ingirió ante mí, pidiéndome que tomara el desenlace de ese experimento como secreto profesional. Se convulsionó, su rostro se oscureció, parecía desaparecer y volvía a aparecer... ¡Dios del cielo! En aquel cuerpo que ya no era el que había entrado en mi casa veía a Henry Jekyll. No puedo transcribir todo lo que me explicó quien había sido mi amigo, durante la hora y media siguiente. Utterson, no sé si me podrás creer, pero entre las cosas abominables que hube de escuchar aquella noche, Jekyll me contó que quien había entrado en mi casa pidiendo el cajón, y después se había convertido en él, tenía por nombre Edward Hyde y era buscado por el asesinato de sir Carew.” Firmado: Hastie Lanyon. Declaración completa de Henry Jekyll sobre el caso “Desde pequeño noté que albergaba en mi interior una serie de inquietudes que debía reprimir. Sentía que no podía ser exactamente yo frente al resto de la gente, porque no era lo que se esperaba de mí. Así fui aprendiendo la diferencia entre el bien y el mal, entre lo que tenía que ser y aquella parte de mí que intentaba controlar. Los estudios de medicina me aportaron una nueva visión sobre este asunto. Si realmente había dos partes diferentes en mí, que yo mostraba sólo cuando me parecía conveniente (a pesar de que me obligaba a una lucha interna constante), ¿podría llegar a separarlas para no tener que reprimir ninguna de ellas, y así poder escoger cuál quería vivir plenamente según fuera el caso? El descubrimiento era tan fascinante que quise probarlo en mi propia persona. No sólo podía dividir mis intenciones e inquietudes, sino que podía darle nueva forma a esta cara oculta y reprimida, con un rostro diferente al mío, para que pudiera moverse y actuar sin que afectase a mi reputación. Así nació Edward Hyde. En realidad, no era yo por completo y por ello no me sentía responsable de sus acciones. Al principio, el remordimiento no me afectaba demasiado. Sabía que no era decoroso, pero yo disfrutaba como nunca de la amabilidad del doctor Jekyll en una paz absoluta. Cuando quería, podía tomar la poción y convertirme en Mr. Hyde, dar libertad absoluta a aquella parte brutal que durante tanto tiempo había estado encarcelada. Pero lo que en un principio era indecoroso acabo convirtiéndose en monstruoso. Perdí el control sobre mi otro yo, vi como sentía rabia hacia aquella niña y la aplastaba, y después el pobre Carew... Y empecé a sentir terror de mi otro yo. Así que me decidí a sacarlo de mi vida para siempre, pero no era tan fácil. Empezó a apoderarse de mí sin que me diera cuenta. Me iba a dormir a mi cama, en mi casa, y al día siguiente me despertaba en el Soho, en un piso que había alquilado para poder separar al máximo mis dos personalidades. Empecé a vivir una lucha diaria, intentando no dejarme vencer nunca por el sueño y tomando la medicación tantas veces como fuera necesario. Pero un día se acabaron los ingredientes y, cuando fui a hacer una nueva comanda, vi que no surtía efecto. Busqué por todo Londres, pero ninguna pócima hizo el efecto deseado. Seguramente la primera poción tenía alguna impureza que nunca llegué a descubrir. Sé que Hyde volverá en menos de media hora, pero yo habré desaparecido para siempre. Esta es mi muerte. No sé que hará él, no sé si se desesperará en esta habitación, no sé si llorará. Quizá halle fuerzas para acabar con todo para siempre. Acabo aquí la confesión con que pongo fin a la vida del desgraciado Henry Jekyll.” Dr. Henry Jekyll

23
27
Si te escondes…
Si te escondes…
Apuntes Y MonografiasporAnónimo9/9/2016

Si te escondes… Si te escondes, te borras del mundo… Si lo escondes, te estalla en la cara, te deja seco cuando empiezas a andar hacia el que crees que es tu destino. No hay destino dulce para quién no saca la basura del pasado. Si te lo callas, se te acumula dentro y se hace una cabaña, una casa, un palacio que crece y lo conquista todo a su alrededor. Si te quema, siempre queda una brasa, siempre te perfora porque no lo sueltas… Cuando te aferras a algo, se te pega, se te impregna y ocupa tu lugar. Habla por ti. Sueña por ti. Decide por ti. Todo lo que cargas y arrastras, se pone tus zapatos y ocupa tu vida. Se cuelga tus medallas, bebe tus copas, besa a tus amantes y sale a pasear con los tuyos al lado del mar. Lo que asfixias y sofocas, encuentra salida. Desborda el cauce, llega al mar, arrastra tu conciencia, tus recuerdos hermosos, tus ilusiones reprimidas… El dolor siempre supura, siempre busca salida, siempre se dibuja en las facciones… Siempre araña tus paredes interiores con sus garras exhaustas de querer liberar… Lo que no quieres ver siempre brilla más, siempre grita más, siempre huele tanto que aturde tus sentidos… Su aroma intenso se cuela en tus poros, invade tu ser y te obliga a mirar. Y si no lo miras, te sujeta de la garganta, te comprime el pecho y te invade los ojos hasta que te llega el mensaje “estoy aquí”. Y siempre está, aún cuando lo evitas y buscas caminos donde no encontrarlo… Cuanto más cierras lo ojos más aparece en tus pensamientos… Cuanto más lo esquivas, más vuelve a ti. Cuanto menos pronuncias su nombre, más reverbera en tus oídos. Si lo niegas, se reafirma. Si lo pisas, crece. Si lo escondes, se convierte en gigante. Devora tus lamentos… Tus quejas lo hacen enorme, rotundo, macizo… Lo engordan hasta estallar. Y cuando estalla, se dispersa y subyace en todo, lo cubre todo de imposibles y te niega, te paraliza, te convierte en invisible. La única forma de vencerlo es tocarlo. Es acercarse, mirarlo a la cara, encajar lo que dice, escuchar sus palabras, aprender sus lecciones y dejarlo marchar. Tomar las riendas y domar a la bestia. Montarse en sus penas y susurrarle al oído que es la hora de dejar de llorar. Calmar su sed, abrigar su frío… Cogerla de la mano y compartir sus miedos. Abrir la cerca e invitarla de salir. Que salga, que corra, que vaya lejos y que vuelva cuando ya no le quede una pizca de dolor… Huir es siempre postergar el dolor, adormecer al miedo para que no grite… Cerrar la herida en falso sin limpiar, tapiar sin sacar la basura… Reír sin haber sacado las lágrimas acumuladas… Empezar de nuevo sin antes haber podido acabar… No puedes comprometerte contigo mismo si todavía no te amas. No puedes amarte sin no conoces, si no te perdonas. No puedes perdonarte si te escondes.

287
0
Pequeño manual para distinguir amores mediocres
Pequeño manual para distinguir amores mediocres
Apuntes Y MonografiasporAnónimo9/12/2016

Pequeño manual para distinguir amores mediocres No es amor si no te arrastra y te revuelve. Si no te da la vuelta y te revienta las costuras del alma. Si no te conmueve y desconcentra. Si no te esculpe de nuevo. Si no te zarandea y apacigua las penas. No es amor si puedes explicarlo y encontrar facilmente las palabras para definirlo. Hay amores inmensos. Amores que sólo se definen con el roce… Si no te espera ni aguarda emocionado, no es amor… Es aburrimiento. Los verdaderos amantes viven el momento, nunca pasan el rato. Hay amores lisonjeros y absurdos. No es amor si no te imagina y cuenta los minutos, si no se le hacen eternas las horas. No es amor si no te sueña y no puede dibujarte con la mente y encontrarte en todo lo que ve. No es amor si amarte no le cambia en nada. Si a tu lado no se siente gigante… Tan gigante como tú… Hay amores enormes y amores diminutos. No es amor si no parece que tus pies no te pertenezcan y tu cabeza no imagina locuras. Si no te quita el sueño, es un amor falso, un amor pasajero. Si te quita siempre el apetito es un amor peligroso. Si es capaz de medirte y pesarte, no te quiere. Si es capaz de negarte y apartarte, no te merece. Si no es capaz de escucharte y encontrarte las cosquillas en los malos ratos, no te conviene. Si no te busca, no te ama. Si te persigue, no te ama… Te acosa. Hay amores cobardes. Si no ve que guardas llanto y necesitas risa a gritos, no te entiende. Si no sabe leerte la mirada y tienes que pedirle que te diga que te quiere, es que el amor no le desborda, no le sobrepasa, no le invade. Si se lo pides y dice “ya sabes que sí” es que su amor es pequeño, ridículo, minúsculo. Si le dices “te quiero” y responde “yo también” es que no sabe quererte, te quiere a medias o se quiere a él mismo. Si repite cien mil veces cada día que te ama, es obseso. Hay amores demasiado concentrados. Si no lo gritarías, no es amor. Hay amores mudos… Si preguntas una tontería y no responde, es que se cree que él no pregunta nunca tonterías. Los amantes perfectos son insufribles. Las personas que nunca dicen tonterías no son de fiar… Hay amores estúpidos. No es amor si no duele algunas veces y no compensa otras muchas. Si no da vértigo. Si no da pánico pensar que puede terminar no es amor, es juego. Hay amores escasos, amores menores. Amores que enseguida se hacen viejos. Si no te hace sentir que importas, no es amor, es vasallaje. Si no te demuestra que le importas es condena. Si crees que no importarle es culpa tuya, sal corriendo. Hay amores esclavos. No es amor si da sueño. No es amor si da frío. Si da pena, no es amor. No es tampoco amor si amando no te hace sentir grande, si no crees que vuelas o que lo puedes todo. Hay amores mediocres, rutinarios. No es amor si no te vuelve loco y te calma al mismo tiempo. Si puedes calcularlo, no es amor. No es amor si te cabe en el pecho. No es amor si siempre lloras. Si siempre ríes… Tampoco es amor, es guasa. Hay amores vacíos. Si tienes la sensación que lleva impermeable es que su amor es profiláctico, de plástico, de diseño. No es amor si le cansa. Si se siente encerrado o si a cierta hora pone mala cara porque toca retirada… No es amor si se rinde, si ve sólo los obstáculos que sortear para tenerte, si busca la salida antes que la entrada. Si sólo viene cuando te necesita y siempre está ocupado cuando tú le buscas. No es amor si promete demasiado y cumple poco. Si no quiere devorarte no es amor. Si sólo quiere devorarte tampoco. No es amor si calla siempre y tampoco si nunca guarda silencio. No es amor si siempre habla y nunca quiere beso. Hay amores demasiado castos. Si te pone horarios, no te quiere. Si te limita las pasiones, no te ama, te recorta. No es amor si no se queja si no te tiene. Y si se queja demasiado no te quiere, te posee. No es amor si no disculpa ni perdona. Si encuentra demasiadas explicaciones racionales para quererte. No es amor si no crees que será eterno. Hay amores fugaces.

290
38
Que nadie te diga quién eres…
Que nadie te diga quién eres…
Apuntes Y MonografiasporAnónimo11/14/2016

Que nadie te diga quién eres… Ya basta de aceptar chantajes. Nos encoge, nos deprime, nos arruga. No tiene sentido. A menudo, estamos tan acostumbrados a aceptarlos que ni tan siquiera nos damos cuenta de que nos chantajean. Los llevamos incrustados, incorporados a nosotros y aceptamos los pensamientos ajenos como si fueran propios. Entramos en su lógica y la convertimos en propia. Aceptamos algo que nos duele, nos escuece, nos denigra… Y lo hacemos porque si no, sabemos que esa persona no nos dará aquello que queremos, que creemos que necesitamos. Entramos en el juego y nos columpiamos en él. Dejamos que nos tenga sujetos, ahogados, asfixiados y pendientes… Dejamos que nos ate por algo que pensamos que nos pertenece, para evitar que se enfade, para que no nos recuerde lo infames que somos y lo poco que nos queremos a nosotros mismos. Le dejamos hacer porque tememos enfrentarnos a él y encontrarnos con nosotros mismos… No acostumbramos a no preguntarnos si realmente merece la pena… La respuesta es nunca, porque no hay nada que valga la pena para que nos quedemos atados al sufrimiento. Nada que te ate ahora, te liberará mañana. ¿Sabes por qué? porque mañana ya serás esclavo porque creerás que lo eres, porque habrás cedido tu voluntad. En tu mente, te habrás encogido y recortado los sueños, te habrás resignado a no ser, a no sentir, a no intentar. Lo que hoy te hace daño, no te conviene. Lo que te hace sufrir en el presente, no te hará feliz en el futuro… Cedemos libertad al chantajista a cambio de facilidad, de comodidad y por qué no, de ingenuidad, ya que hemos reducido tanto nuestro mundo que llegamos a pensar que eso que nos da él o ella no lo podemos conseguir por nosotros mismos…La vida está llena de oportunidades que no se ven desde una jaula con barrotes gruesos… Si es un regalo, es a cambio de nada. Si no lo es, el intercambio debe ser justo y nunca indigno. Y no, no vale la pena, porque al aceptarlo, se te escapa la vida. Muchas veces no sabemos decir no a un chantaje emocional porque hemos estado sometidos a él sin tregua desde siempre. Porque hemos crecido en él y no hemos conocido nada más… Como haber nacido en una cueva oscura y pensar que ese pequeño espacio es el mundo entero… Hay quién nos chantajea por amor y quién lo hace por miedo. Quién nos quiere encadenar para que no corramos peligros reales o ficticios y quién nos quiere apagar para que no brillemos… En ambos casos, nos someten a su forma de ver la vida, nos recortan como seres humanos porque no nos dejan crecer y nos hace creer que no existe alternativa. Y eso puede significar que, puesto que no hemos conocido nada más, corramos el alto riesgo de repetir ese comportamiento e ir por la vida recortando a otros. Haciendo que sus vidas sean minúsculas, que se acostumbren también ellos a ver la vida a través de un cristal opaco, a pasar por un embudo cada vez que sueñan algo… A tamizar sus sueños por un embudo como hacemos nosotros porque hemos aprendido que sin sufrir o perder algo no podemos aspirar a nada… Porque nos creemos que hay cosas que no merecemos si previamente no nos rebajamos a aceptar algo que no deseamos…Un precio demasiado alto por no ser capaces de arriesgar un poco, ¿verdad? Los chantajistas emocionales precisamente nos piden que nos encerremos, que nos aferremos a la rutina de una relación tóxica pero conocida, porque más allá la incertidumbre es insoportable. La única forma de no ceder al chantaje es disponerse a pasar un poco de frío. Enfrentarse al miedo, a una soledad necesaria, a la incomodidad de no saber qué pasará…Enfrentarse a uno mismo y aceptar que sabrás cómo hacerlo sin esa ayuda envenenada o sin esa influencia que te castiga. Apostar por ti y por tu fuerza, por tu capacidad. Ceder al chantaje es mirarse al espejo y decirse a uno mismo que nunca podrá, que nunca sabrá ir más allá… Que no merece lo que desea si no acepta un castigo previo, una rebaja de sus expectativas… Si lo aceptamos, nos convertimos en fantasmas. Asumimos que no hay más remedio que vivir en una caja cada día más pequeña y asfixiante… Reducimos nuestras posibilidades de crecer y explorar…Arrastramos una culpa que no existe. ¿Vale la pena? Esa es la pregunta… La respuesta casi siempre es no, nunca. Nada que nos puedan ofrecer a cambio de la dignidad nos conviene. Ya sé que hay situaciones límite en la vida en las que nos aferramos a lo que sea para sobrevivir, para que a los nuestros no les falte lo básico… Incluso entonces, merecemos lo mejor, aún más si cabe, porque siempre somos personas dignas. Insisto… ¿Vale la pena? Ser capaz de hacerse la pregunta ya es un triunfo, porque significa tener conciencia de lo que sucede, significa querer ser libre, significa tocar con las manos esa dignidad. ¿Por qué lo aceptas? la respuesta a esta pregunta nos indica qué debemos cambiar si no queremos seguir con la situación… Piénsalo, ¿Por qué lo aceptas si no lo mereces? Tal vez, no nos guste enfrentarnos a ello, pero resulta indispensable para poner fin al sufrimiento y avanzar. El que consigue empezar a cuestionarse lo que pensaba que era un dogma, está más cerca de su conciencia. Sea cual sea la respuesta. ¿Por qué? reflexiona y hurga en ti lo suficiente como para que la respuesta, aunque duela mucho, te sirva de algo. Cambia el enfoque, mira qué esperas conseguir de verdad cediendo a ese chantaje y descubre por qué crees que vendrá de otra persona y no puedes encontrarlo en ti mismo… ¿Te ha pasado otras veces? ¿te has acostumbrado a vivir ese tipo de situaciones porque evitas algo? ¿qué pasaría si dices que no? ¿cargas con alguna culpa que te impida soltarte y seguir tu camino? ¿qué es lo que realmente te asusta? Lo bueno nunca es a cambio de sufrimiento… Lo dulce no se mezcla con veneno… La felicidad no conlleva castigo ni culpa. No vale la pena… No regales el timón de tu vida, sé responsable de ella, trabaja para que sea tan maravillosa como mereces. No sólo puedes salir de ese círculo vicioso, sino que además cuando lo consigas, saldrás de ahí más sabio, más fuerte, más elástico y mejorado… Sin carga ni remordimiento… Te encontrarás más cerca de ti y te conocerás mejor. Sabrás que puedes porque lo habrás hecho. Te darás cuenta de que nadie está por encima de ti, ni puede dirigir tu vida si no le das ese poder. No sueltes las riendas, no le des a nadie tus códigos para que apriete tus botones cuando quiera, no cedas el protagonismo de tu vida, no entregues tu voluntad, no cargues ninguna culpa, no contemples tu existencia con ojos ajenos… Reenfoca tu vida. Abre las ventanas para que entre la luz… Sal del rincón y encuentra tu centro. Deja de ser la presa, sal de la telaraña y vuela… Tienes mucho poder, pero aún no lo notas, no lo ejerces, no lo sueñas. Puedes dar el vuelco a todo lo que te pasa con la intención y el empeño, puedes zarandear tu vida con sólo cerrar esa puerta y amarte… Quédate a solas contigo y descubre qué te mantiene atado. Cuando te ames de verdad, nadie te pondrá cadenas… Cuando aceptes la incertidumbre de la responsabilidad, llevarás las riendas. No te mereces pagar ningún peaje por ser tú. Eres demasiado grande para vivir en una cueva… Brillas demasiado para apagar tu luz… Vivir no duele siempre… Decide tú. Que nadie te diga quién eres ni qué sientes… Empieza a volar y sé sincero contigo, porque si no, te estás chantajeando a ti mismo.

302
47
L
La vida que vives es tu versión de lo que es la vida
Apuntes Y MonografiasporAnónimo11/30/2016

La vida que vives es tu versión de lo que es la vida No lo dudes… Si ves belleza en los demás es porque tú la llevas dentro… Si eres capaz de encontrar talento en lo que te rodea, es que tú tienes el talento para olerlo, para notarlo, para vivirlo. Es que no temes que otros brillen y esperas aprender algo de todas las personas que pasan a tu lado. Nadie ve en otros aquello que no tiene. Si conoces personas cada vez más extraordinarias es que tú eres cada vez una persona más extraordinaria. Si te haces preguntas, aunque sean muy complicadas, es porque eres capaz de encontrar las respuestas. Si tienes un sueño, por grande que sea, es porque lo mereces. Cuando te imaginas viviendo otra realidad, estás dibujándola. Si encuentras el camino es porque el camino es para ti. Si llegas a un lugar desconocido es que, en el fondo, ese lugar te pertenece. Si encuentras algo es que lo buscabas aunque no lo sabías… Lo necesitabas, aunque no te habías dado cuenta. Todo pasa por y para algo y nada es ajeno a tu búsqueda. Si alguien tiene la respuesta a una de tus preguntas es porque todos andamos por ahí con pedazos de una mapa por recomponer y, a veces, las piezas deben intercambiarse. Si te pierdes es porque en ese lugar hay algo que tenías que conocer. Si amas es que ese amor tiene algo que enseñarte. Todos los amores de tu vida te enseñan a amarte a ti mismo, aunque a veces, parezca que lo hacen al revés. Todo lleva un mensaje, aunque a menudo, cuando lo recibimos parece encriptado. Si te enfadas con alguien es porque ves en él lo que no puedes soportar que también esté en ti. Lo que detestas en otros nace de tu propia incomodidad contigo mismo. Todos somos responsables de cómo decidimos que nos afecte lo que nos pasa. No podemos cambiar los hechos, pero si las percepciones. Podemos decidir y reinar en nuestra conciencia… Si tienes miedo a seguir caminando es porque sabes que tienes una cuenta pendiente en la próxima esquina. Algo que cerrar, algo que aprender, algo que afrontar. Un regalo para el camino, para crecer, para mejorar… Un soplo de aire fresco dentro de una burbuja de aire viciado. Si no lo ves, es porque no lo miras desde la distancia adecuada, desde la perspectiva adecuada, con los ojos de ver lo que a simple vista no se ve. Las cosas son como elegimos verlas. Nuestros ojos las transforman, las reordenan, las acarician. Si dudas, es porque necesitas reafirmarte, porque necesitas conocerte, porque necesitas bucearte…Todo lo necesario para crecer está en ti, si te apoyas en algo que está fuera, te engañas, te haces trampa, te escaqueas de tu responsabilidad… No tienes que esperar a nada ni a nadie, te toca mover ficha a ti, ahora. Todo lo que te envuelve es tu versión del mundo, tu percepción de la vida…La casa que habitas es la casa que te habita por dentro…Las personas que te rodean, son a su vez, la versión que tú ves de ellas. La vida que vives es tu versión de lo que es la vida. Lo que ves en ti es lo que crees que eres. Si quieres ser distinto, mírate de otro modo. Si quieres cambiar de vida, cambia tu mirada, cambia tus ojos, cambia tú. Cambia tu mapa y borra tus fronteras. Cambia tus palabras, cambia tus pensamientos… La persona que eres hoy es la que soñaste que eras ayer, estás a tiempo para dibujar la que serás mañana… La que eres en este preciso momento, al terminar esta línea.

224
12
¿Bailas?
¿Bailas?
Apuntes Y MonografiasporAnónimo12/2/2016

¿Bailas? He llegado a creer que ya existes como yo te sueño. Que mis pensamientos han obrado la magia de crearte y darte vida… Y que me esperas tomando un café y pensando que tardo, imaginando cómo es mi risa y deseando tocar mis cabellos siempre alborotados. He llegado a creer que de tanto soñarte has tomado forma y tienes cuerpo. Veo tus ojos y tu sonrisa, te intuyo y sé exactamente quién eres y cómo te sientes. Cuando estás solo noto tus aullidos roncos y tu respiración angustiada. Buscas abrazo y acabas sucumbiendo a un rezo sordo, a una súplica tediosa que desemboca en un camino sin salida, sin destino, sin sentido. Te veo dejar pasar los trenes que intuyes que no son tu tren, que no te llevan a ese lugar donde los abrazos no se piden, se gozan… Te veo dibujar esbozos en las servilletas de los bares, intentando trazar mi cara y manchando de café mis labios aún por definir. Imagino que me besas sin saber que me besas y que me rondas sin saber dónde estoy. He llegado a pensar que notas cómo te sueño y cuánto te busco. Que percibes el canto desesperado de la sirena que habita mis vísceras revueltas. Que hemos andado por la misma esquina sin encontrarnos, que nos ha alumbrado la misma farola en un tiempo remoto y descompasado. He imaginado que cuando tú vas, yo vuelvo. Que hemos tocado el mismo puñado de arena y el mismo mar nos ha rondado los pies… Que tú miraste al sur esperando una respuesta y yo miraba al norte buscando una señal… Que nuestras miradas no se cruzaron por un segundo y nuestros caminos entrelazados pasaron demasiado tiempo en paralelo como para tropezar… Te veo despertar sin ganas y soñarme sin saber quién soy. Y me gustaría quedarme a compartir el aire que respiras y la nube que cubre tus días… Te veo fundirte con el asfalto esperando ponerme nombre y dibujar mi rostro con tus manos cansadas. Te veo desearme sin que yo tenga cuerpo en tus pensamientos y caminar por mis esquinas sin poderme tocar. He llegado a creer que aunque no me conoces, me notas. Que me intuyes porque mis pensamientos son tan poderosos que llegan a tus oídos y, aunque no puedes descifrarlos, te acarician el cuello y te besan la mandíbula cansada y los hombros caídos. A veces, creo que es locura lo que pienso. Otras, estoy convencida de que, al final, mis deseos se convertirán en cuerpo y mis pensamientos le darán la vida. A veces, te busco entre las multitudes. Lo hago por costumbre, aunque sé que no estás. Siempre lo sé, porque noto un vacío en las entrañas que nada llena y un frío en la espalda que nada apacigua. Sé que te gusta la calma de las tardes perdidas en los libros y que buscas baile algunas noches para poder dejar de pensar. Sé que el pecho te arde y la furia te enciende porque te cansas de buscar algo que no entiendes. Y que ese algo soy yo… Sé que te falto aunque nunca me has tenido. Sé que me añoras, aunque no conozcas ni mi abrazo ni mi beso. Sé que piensas y que tus pensamientos a veces son dagas. Noto que te asusta imaginar porque acabas necesitando lo que imaginas y no puedes tocarlo. Percibo que abrazas de recuerdo y besas de memoria y noto tu dolor atravesar las paredes y llegar a mi mar. Y me vuelve loca no poder devolverte el abrazo y el beso. No poder acabar contigo el dibujo sin rostro de la servilleta y no bailar contigo esta noche. Necesito entrar en tu cabeza y llevarte de la mano a mi mundo de fuego y pisar la misma esquina, en el mismo momento y verte reír. Contar historias de amores antiguos y extraños para que sepas que amo desde hace siglos y acumulo mucha ganas de flotar. He llegado a pensar que algún día leerás uno de mis versos locos y hambrientos, sabrás que existo y me vendrás a buscar. Que necesitarás a quién escribe esas palabras porque son tus palabras, aquellas que tenías en la lengua y casi no te atrevías a susurrar, las que llevabas prendidas en el pecho desde hace siglos y no te atrevías a soltar. Y cuando cruces la puerta de mi refugio y veas mis ojos líquidos, me pedirás que me vaya contigo sin saber a dónde. ¿Bailas? Me preguntarás como si me conocieras desde siempre… Bailo, yo siempre bailo…Diré con la voz rota y los ojos llenos de lágrimas por un amor que deja de ser imaginario y empieza a ser real.

154
0
D
Después de la fecha de caducidad
Apuntes Y MonografiasporAnónimo12/10/2016

Después de la fecha de caducidad No quiero cumbres, quiero caminos. Quiero versos sin rima y abrazos si pausa. Perderme sin perder… Definirme sin calcular. No quiero rezos, quiero besos largos y miradas intensas. Que no se me olvide que olvido, si quiero… Que no se me hagan viejas las ganas. No quiero fama, quiero valor. No quiero lisonjas ni alhajas… Prefiero que se me termine todo apurando hasta la última gota a que se me evapore sin haber probado nada. Quiero afecto sincero y mano tendida. Quiero cobijo y manta. Que no se me escarchen las pupilas mirando fantasmas. No quiero caricias sin alma, ni almas sin cuerpo. No quiero puertas que se cierran, ni mentes que se atascan… No quiero razones sin emoción… No quiero emociones atadas a mi espalda rota. Quiero puentes, no quiero muros. Huyo de las casas sin ventanas… No quiero retales de vida, ni cariño a pedazos por grandes que sean. No quiero llanto contenido. Quiero historias felices sin dueño para tomarlas prestadas… Quiero tardes perdidas buscando pecas, mientras el sol se filtra por la ventana más pequeña del mundo y nos araña las sábanas… No quiero imaginar que pasa, quiero que pase y que no pare. Que se me acabe antes la tarde que la sonrisa, la conversación que la mirada. Que el primero que se canse, se marche. Que el otro le alcance con la vista y con el ansia… Quiero que termine la cuenta atrás de la desesperanza. No busco fuego, busco brasa. No busco candado, busco la llave que me libere la risa… Busco un poco de sombra en esta tierra anegada de sol. Un poco de sol para cuando la lluvia me inunde las entrañas… Que no duela, si no lleva moraleja… Que si duele, sea breve y apacigüe mi alma deshojada. Busco el sendero que lleva a mis temores absurdos y mis muecas más retorcidas. No quiero recuerdos impertinentes llamando a las puertas de mi cabeza cansada. No quiero corderos disfrazados de lobo que finjan que me marcan y poseen. No quiero que me posean, quiero que me sueñen y alcancen con palabras… No quiero ideas retorcidas, ni bocas abiertas que no digan nada. No quiero medias verdades, prefiero puras mentiras de esas que se cazan a la legua y estallan. No quiero palabras sin gestos. Quiero cuentos que no terminen y palabras imprudentes que pronunciar en voz alta. Quiero calor. Quiero ronroneo. Quiero olas que se me lleven las lágrimas… Que la marea insistente nos arrastre, que se nos borre la cara amarga. No quiero remordimientos. No quiero roces sin sueños, no quiero sueños sin sal. No quiero medios amigos, ni medias alegrías. Quiero mar que lave mis penas y despierte mis agallas. No quiero nombres, quiero verbos. No quiero batallas, quiero alianzas. No quiero riñas, ni súplicas. No busco atajos, ni fábulas. No quiero perderme la noche pensando en la mañana. No quiero perder la mañana por ninguna culpa impuesta o inventada. Que se me terminen las tonterías y las ideas que borran sueños… Vivir sin más agenda que el deseo y el respeto. Superar todas mis estupideces transitorias y mi fecha de caducidad calculada. Sólo tenerle miedo al miedo… Sólo tenerle rabia a la rabia… Quiero volver al principio y cometer los mismos errores, esta vez con más ganas…

53
6
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.