tamara91_
Usuario (Argentina)
El nombre de "caballo" procede del latín caballus que daba nombre al 'caballo castrado'; del femenino latino equa derivó "yegua" y a los animales jóvenes en general se les denominaba pullus, textualmente 'pollos'; de ahí que de una palabra del latín vulgar *pulliter, pullitri derivara "potro". Evolución Hace 55 millones de años habitó el Hyracotherium (o Eohippus), del cual descienden todos los miembros del género Equus. El Eohippus tenía un tamaño que oscilaba entre los 2 y los 4 dm de altura, con cuatro dedos en las extremidades anteriores y tres en las posteriores. A simple vista era similar a un perro. Sus orígenes se pueden encontrar en América del Norte, donde se extinguió. Muchos años más tarde serían los colonizadores españoles quienes reintroducirían el caballo en el continente americano. La evolución del eohippus le hizo aumentar su altura hasta los 115 cm y perder sus dedos hasta hacerse monodáctilo, es decir, con un solo dedo. Poco a poco, su único dedo se endurecería hasta desarrollar cascos para poder huir de los depredadores. El Eohippus evolucionaría posteriormente a una especie denominada Mesohippus, de mayor tamaño y que ya presentaba pies con forma de casco. Luego éste evolucionaría al Merychippus, después a la especie del Pliohippus, para luego evolucionar al equus y, finalmente, al que conoce hoy en día, los equinos. Pronto sus mandíbulas evolucionarían hasta llegar al género denominado 'Equus', de ahí el nombre de 'equinos', del que procede toda la familia de los caballos. En realidad esta teoría no está aceptada por la totalidad de la comunidad científica, aunque sí es la más extendida. La evolución del caballo puede seguirse mediante el registro fósil hasta llegar al Hyracotherium (también llamado Eohippus), un pequeño mamífero herbívoro que vivió durante el Eoceno. El Hyracotherium era un animal con tamaño similar al de un zorro, y tenía cuatro dedos en las patas delanteras y tres en las traseras, terminando cada uno en una uña. En esa época aparecieron a la vez en Norteamérica y Eurasia diversas especies y géneros relacionados. Parece ser que las especies euroasiáticas desaparecieron; sin embargo, las especies americanas dieron lugar durante el Oligoceno al género Mesohippus del tamaño de una gacela, que tenía sólo 3 dedos en las patas delanteras. Algo más tarde, en el Mioceno, a Mesohippus le sucedió Hypohippus y Anchitherium; se cree que ambas especies colonizaron después Eurasia desde América del Norte. Otros descendientes de Mesohippus fueron Miohippus y Merychippus; este último género desarrolló dientes con coronas muy altas, lo que le permitió, a diferencia de Hyrachotherium, que pastaba hierba, ramonear las hojas y brotes de árboles y arbustos. Entre los descendientes de Merychippus estaba Hipparion, que durante el Plioceno se desplazó y expandió desde Norteamérica hasta Eurasia, y Pliohippus (primer antepasado de un solo dedo), antecesor de Pleshippus y de su sucesor, el caballo moderno, es decir, el género Equus. El paso entre América del Norte y Eurasia se realizaba a través del estrecho de Bering cuando ambos continentes estaban unidos. Se cree que durante el Pleistoceno el género Equus extendió su área de distribución desde Norteamérica a Eurasia, África y Sudamérica. Algún tiempo después los caballos americanos se extinguieron, quizá por alguna enfermedad. Diversos hallazgos en cuevas de Europa indican que el caballo era un animal muy abundante durante la edad de piedra en dicho continente; se han encontrado suficientes restos de esqueletos de caballos dentro y en los alrededores de estas cuevas como para afirmar que eran consumidos por el ser humano. El número de caballos disminuyó en el neolítico, cuando Europa estaba cubierta por bosques en su mayor parte. Se han encontrado restos de la edad del bronce, embocaduras y piezas de arneses, que demuestran que el caballo ya estaba domesticado en esta época. Historia Durante milenios, el caballo no fue más que una pieza de caza para servir de alimento al hombre prehistórico. Su velocidad de galope no permitía abatirle fácilmente con los medios rudimentarios de Esqueleto entonces, pero más tarde la astucia y las emboscadas preparadas por el hombre permitieron hacerse de las manadas de caballos que caían bajo los certeros golpes de los cazadores. Después sobrevino un período de calma, porque el hombre nómada se volvió sedentario, pastor y agricultor, y el caballo, más libre, sufrió una transformación, y por razones inexplicables las manadas disminuyeron, aunque las condiciones de vida debían haber mejorado. En la edad de bronce el hombre se percató de que el caballo podría convertirse en un elemento utilitario y no sólo como alimento. El caballo empezó a emplearse como elemento de trabajo. En la historia de la humanidad, el caballo se convirtió en pieza vital de una nueva era. Según todos los indicios, el caballo no tuvo su origen en Europa, sino que fue importado de alguna apartada región oriental para su utilización doméstica. Todo apunta a que fue el autor ateniense Jenofonte, nacido en el año 440. A.C. en el seno de una familia aristocrática y alumno predilecto de Sócrates quien escribió la primera manifestación sobre el "arte ecuestre". No solo escribió acerca del caballo, sino que extendió su estudio al jinete, a la caballería, y al mando de la misma en su acción colectiva. Es importante hacer notar que la caballería era el cuerpo militar predominante en los ejércitos persas y griegos, e incluso entre las hordas bárbaras anteriores a nuestra era. Todavía se montaba a pelo, pero ya se jugaba al Polo en Persia. En esta época aparece el primer caballo famoso en la historia: "Bucéfalo", el caballo de Alejandro Magno, cazado y domado por él. A lomos de este caballo Alejandro Magno conquistó países colindantes con el mar Mediterráneo, el mar Negro y el Golfo Pérsico, llegando desde Grecia hasta la India. Siempre a caballo. Además del Polo, el deporte hípico se manifestó en forma de pugnas de carros de dos o cuatro caballos, "bigas" o "cuádrigas" respectivamente, con lo que se iniciaron ya competiciones con reglamentos y espíritu deportivo. Más tarde, durante la dominación bizantina, Constantino consiguió poner en marcha un ejército de caballería de aproximadamente 150.000 hombres perfectamente montados, y fue entonces, cuando apareció la silla con estribos, y el hierro de la herradura sustituyó a la defensa de cuero o hiposándalo. Es la época de los mercaderes de caballos que vendían ejemplares procedentes de los países bárbaros del Norte, de Oriente y, también de Arabia. Finalmente, llegó la invasión de los bárbaros de Atila. Los hunos llegaron a Roma desde las orillas del mar Caspio, y los árabes llegarían a las puertas de Poitiers en el año 732. Sin embargo, mucho antes, y también atravesando la península Ibérica hasta llegar a Francia, los cartagineses de Asdrubal pasaron por España, camino de Italia, con veinte mil caballos Libios, la raza más estimada en aquellos tiempos en que el material equino era de una utilidad indiscutible y se le exigían características determinadas y especiales. A la muerte de Asdrubal, su cuñado Aníbal sacó de España con objeto de vencer a los romanos, doce mil caballos con hombres y pertrechos. Esta caballería se acreditó en sus marchas a través de los Pirineos y los Alpes, y esta vez los ejemplares eran peninsulares. Gracias a ella Aníbal se apuntó las resonantes victorias en Tessino, Trebia, Cannas y Trasimeno. La dominación cartaginesa hizo mucho en favor de la calidad del caballo netamente español al introducir la sangre de los excelentes corceles libaneses y berberiscos. Pasamos a la Edad Media. La caballería Española, que estaba considerada como "Escuela de Caballeros", los hijos de los grandes señores o caballeros de alcurnia pasaban su infancia y adolescencia sometidos a una estrecha vigilancia y una constante preparación. Primero bajo la tutela materna y luego bajo la de un preceptor, y cuando apenas tenían diez años eran enviados a los castillos de otros señores a los que servían directamente y de ellos aprendían el arte de ser caballeros. Empezaban por llevar las armas y los escudos, y de ahí el nombre de "escuderos" que se les daba. En los castillos recibían además instrucción literaria y musical, y aprendían idiomas. Se forjaban pues, hombres y caballeros aptos para la guerra y también para la vida palaciega y social de la época. Cuando Urbano II fué nombrado Papa de la cristiandad, se convocó el Concilio de Clermont. El Papa tenía la idea de unir a toda la cristiandad y para ello utilizó recursos tales como hacer predicar a Pedro el Ermitaño, recién llegado de la Tierra Santa ocupada por los Turcos. Al grito de "¡Dios lo quiere!", Francia dió el primer paso en la unificación de los pueblos cristianos al movilizar un ejército conjunto a base de caballería, que debía rescatar del turco las tierras palestinas. Las Cruzadas duraron tres siglos, con suerte diversa, pero movilizaron a la caballería de todos los países europeos, y muy especialmente a las de occidente. Ello obligó a la repoblación equina y para ello se procuró por todos los medios traer sementales de oriente, lo que sirvió para mejorar sin cesar las especies, particularmente en Francia, en Italia y en Alemania, porque aunque los caballeros de la época necesitaban para la guerra caballos pesados y potentes, también gustaban de utilizar caballos elegantes, ligeros y rápidos para la caza, los torneos, las justas y los juegos, así como para el tiro de vehículos de viaje. Entre batalla y batalla, o en épocas de paz se generalizó el empleo del corcel en torneos y juegos a caballos, como una preparación para el tiempo de guerra. Con el tiempo, estos entrenamientos para la guerra habrían de convertirse en el deporte hípico. Torneos, justas, lanzas y cañas Las competiciones medievales acabaron rigiéndose por ciertas reglas y normas. Cuando se dejaban de lado los reglamentos no se conseguían más que accidentes, algunos de ellos mortales, lo cual no interesaba demasiado. El torneo fue la disciplina que más se practicó durante la edad Media. Su origen queda aun sin aclarar, aunque los alemanes se jactan de haber sido sus inventores. También en Francia, Roma y Grecia se atribuyen sus inicios, todos ellos oscuros. En la Eneida, Virgilio lo describe como práctica de los antiguos troyanos. No obstante los torneos diferían mucho de un lugar a otro, y por lo tanto puede aceptarse la idea de que cada país los organizó con rasgos diferentes, siempre con la idea de realizar entrenamientos para la guerra, y que por lo tanto no cabe hablar de plagio. Más tarde se crearon "códices" para el desarrollo de estas competiciones, y con ellos la unificación de criterios o coincidencias en su práctica. Las reglas expuestas por el francés Geofrey de Preuilly fueron adoptadas universalmente, y por tal motivo, a partir del siglo XIII se aceptó la posibilidad de que éste fuera el fundador de esta práctica, o al menos que consiguió dar una idea exacta de ella. Lo más caballeresco en los torneos es la presentación y boato con el que se rodean. La realidad era distinta, y casi siempre terminaba en sangre. Dos grupos o equipos de caballeros acudían a la hora prevista ante las tribunas, repletas de damas y caballeros, todos ellos luciendo sus mejores galas. Los dos bandos iban precedidos de trompeteros, maceros con el capitán árbitro, pendones, escudos, criados, y palafraneros, ataviados con sus mejores trajes y portadores del escudo de armas. Terminado el desfile, ambos equipos se colocaban en la arena, enfrentados, y a la señal del capitán-árbitro, armas en ristre se lanzaban unos contra otros, en medio de los denuestos de los luchadores empeñados en desmontarse mutuamente. Los que quedaban en pie seguían luchando con toda clase de armas. A medida que la pelea se prolongaba, los ánimos se encrespaban y la "fiesta" terminaba a la hora de la puesta del sol si con anterioridad no había quedado uno de los dos bandos como claro vencedor. Al pasar balance, el vencedor podía quedarse con la armas y el caballo del derrotado, al que incluso podía exigir el pago de un rescate. Aparte del botín recibía un delicado obsequio (casi siempre una joya) de la dama principal, designada como "reina" del festejo. Pero los torneos fueron degenerando en su práctica, pues hubo momento en que se convirtieron en auténticas batallas, ya que a la pugna se unían partidarios de los dos bandos contendientes. Muy cerca de Colonia, en el año 1240, en un solo día murieron más de cincuenta caballeros. Hasta principios del siglo XIV no hubo fiesta importante donde no se celebrara un torneo y por tal causa la disciplina fue degenerando. Hubo caballeros que formaron grupos profesionales con el fin de conseguir los botines y rescates asociados a los torneos, movidos por el afán de lucro y exponiendo el mínimo. Las justas eran unas manifestaciones totalmente distintas de los torneos, pues consistía en un duelo entre dos caballeros, lanza en ristre y bien acorazados, que se atacaban mutuamente de frente, consiguiendo el triunfo el que consiguiera derribar a su oponente. También estas tuvieron en ocasiones consecuencias trágicas, ya que no pocas veces las lanzas atravesaban las armaduras, y esto, junto con la fuerza del impacto, provocaba la muerte o por lo menos heridas graves entre los contendientes. En las justas, para que la competición fuera más limpia e incluso proteger a la cabalgadura, se llegó a deslindar los terrenos de uno y otro contendiente con una valla de por medio. Más tarde aparecieron unos códices escritos también por el francés Preuilly, y se llegó incluso a establecer la utilización de escudo con el brazo izquierdo mientras habitualmente se enarbolaba la lanza con el derecho. Hay anécdotas, como la muerte del rey francés Enrique II, esposo de Catalina de Médicis, que demuestran lo peligrosas que podían llegar a ser las competiciones. Vista la peligrosidad de algunas de estas gestas, se buscó otro medio que permitiera la demostración de habilidad del caballero y ofreciese mayor emoción. Había que convertir un duelo en un juego de competición, y así surgió la idea de "romper lanzas". En lugar de desmontar al contrincante con la lanza de combate, tratóse entonces de romper la lanza, de madera y sin su contera de hierro. El juego consistía en arremeterse como en las justas, pero al chocar la lanza con el escudo, el "arma" se rompía. Podían romperse tres lanzas en cada actuación de una misma pareja, y todo consistía en procurar que la lanza no resbalara en el escudo del contrincante. De esta forma, las justas se convirtieron en juego de competición, con cierto riesgo pero sin el peligro de las pruebas anteriores. La justa tuvo en la rotura de lanzas su inclinación hacia lo deportivo. Y análogamente los torneos lo tuvieron en" el juego de las cañas", menos comprometida, y de consecuencias más leves. En el juego de las cañas, se realizaban preparativos muy parecidos en su boato al que precedía a los torneos. Era un juego español por excelencia, que tuvo gran predicamento en las diversas cortes hispanas. Para practicar el juego era preciso disponer de caballos muy bien domados y sus jinetes debían ser sumamente hábiles y capaces de actuar sobre el corcel con gracia y soltura de movimientos. Este juego consistía en lanzarse las cañas unos a otros en mutua acción de ataque, cañas que se debían desviar con la adarga sujeta en el brazo izquierdo y en la que se lucía la divisa o sus colores. Las Escuelas de entonces Fue en la época bizantina cuando aparecieron elementos tales como la silla, la brida y las riendas. Sin olvidar que con la silla se crearon los estribos que fueron de gran utilidad para los jinetes que tenían que buscar el máximo equilibrio en su caballo, a consecuencia del peso que representaban sus armaduras y escudos y las armas propias de la época. Fue entonces cuando se empezaron a estudiar sistemas y técnicas, y surgieron las escuelas "a la jineta" y "a la brida". La segunda prevaleció sobre la primera pero esto no quiere decir que "la jineta" haya quedado en desuso. En los campos andaluces y salmantinos, en los cortijos o en el rejoneo en las plazas de toros todavía esta vigente el estilo limpio, elegante y ardoroso de la jineta. Precisamente en España y Portugal. No obstante, las tácticas de combate, los juegos de guerra y el peso de las armaduras generalizaron en toda Europa la llamada "Escuela de la Brida", mientras que el sistema de montar "a la jineta", más apropiado para los juegos de cañas y el toreo se afianzó en España y ahí sigue. Para montar a la brida, se requiere un arnés cabecero que sujete al caballo mediante la brida propiamente dicha, el freno o bocado y las riendas. La silla carece de resaltes o salientes excesivos y los estribos han sufrido cambios en los materiales utilizados. Las guerra de Italia, en la época, iniciada por los Reyes Católicos, fueron unas de las causas que acabaron por generalizar en España la escuela de la brida, por cuanto el jinete tenía una mayor movilidad y libertad de acción, sin las limitaciones que imponían los útiles aplicados al caballo más que el propio dominio del jinete que lo montaba. La permanencia en Italia de los soldados españoles, peleando con enemigos cuya táctica guerrera era tan distinta de la que ellos habían practicado en suelo español durante el largo periodo de la Reconquista, produjo sin duda una profunda modificación en la manera de combatir a caballo, y por tanto en la utilización de este. Fue pues en Italia donde la caballería española empezó a amoldarse a los nuevos estilos, dejando el español para las competiciones y los juegos clásicos. El método o sistema de monta a la jineta tenía y tiene una característica muy especial, consistente en hacer correr, parar y girar el caballo bruscamente pero con sujeción a determinados principios. El caballo tenía que revolverse y marchar de uno a otro lado, incluso hacia atrás, con gran agilidad y presteza, y todo ello mediante la ayuda de pies, piernas y rodillas así como de la mano izquierda. El freno reviste en este caso una forma muy especial y exclusiva: menos pesado y más corto que el de la brida. La silla asimismo, es un dato de preferente atención. Es distinta a la de la brida, de hechura casi cuadrada, de mayor fortaleza y con dos arzones prominentes, el de delante recto y el posterior alto también pero ligeramente inclinado hacia atrás. No obstante el caballero en esta silla va perfectamente encajado, sujeto y sin riesgo de descomponerse al ejecutar los movimientos necesarios en los ejercicios correspondientes. Los estribos también son distintos a la otra monta: los había de dos clases, de "medio celemín" y de media luna, tanto para el combate como para torear de hierro, mientras que para el campo el material empleado era la madera. El pie, quedaba pues, perfectamente resguardado de los embites a los que había que oponerse, especialmente de los cuernos de los toros. En la jineta se utilizaban asimismo diversas espuelas, acicates diversos, de aguijón, pico de gorrión, etc. La posición del jinete es distinta en una y otra monta. Las escuelas de Equitación El conde de Fiaschi fundó su particular escuela de equitación en el año 1539 en la ciudad Italiana de Ferrara, y todo apunta a que fue la primera escuela de equitación de la que se tiene noticia. Fiaschi también expuso sus conocimientos y sus experiencias vividas junto a los caballos en diversos escritos. Tenía como fieles alumnos a Federico Grisone y Juan B. Pignatelli, que le sucedieron en sus teorías y en sus prácticas, y más tarde en la dirección en la dirección de su escuela que trasladaron a Nápoles. Entonces ya se había conseguido crear la Escuela Italiana, a la que acudían los hijos de las mejores familias francesas y alemanas, y esta fue la base de la creación de otras escuelas en dichos países, en especial la francesa de La Broue y La Baume. Pero entretanto surgió una escuela que hizo historia y que se mantiene en nuestros días: la clásica Alta Escuela Española de Viena. Fue creada en el año 1572 y sustituyó a un famoso picadero cubierto austríaco. Fue en esta época el momento en que más se escribió sobre la hípica y la equitación. Estas constituyeron, junto con el deporte o arte de la esgrima y más tarde la gimnasia, los conceptos básicos de lo que había de ser el deporte del mundo. Cada país realizaba sus estudios y fundaba sus escuelas de equitación. España también tuvo maestros en las prácticas hípicas, y en muchos casos, los conocimientos y las bases españolas sirvieron de iniciación a los escritos extranjeros. Pero el país que más preocupación demostró respecto a la monta fue Francia. A partir de 1600 buscaba nuevas fórmulas y tal vez encontró el mejor sistema, basado en movimientos muy suaves. Los franceses fueron depurando la técnica que entonces se consideró como el estilo moderno y hoy aún prevalece. Se crearon los picadero-escuelas de Versalles y las Tullerías, y países como España, Portugal y Alemania empezaron a seguir el ejemplo, creando escuelas con peculiaridades propias pero bajo la influencia francesa. No obstante cada escuela publicaba libros en los que aunque exponían realidades técnicas extranjeras, mantenían sus propios conceptos y defendían sus convicciones clásicas. Por lo tanto, el siglo XVIII trajo consigo una preocupación y esmero en la preparación del caballo y en los antiguos sistemas de doma, pues se buscó la cadencia de la marcha y la flexibilidad en el manejo del corcel, y el movimiento de adorno hizo que surgiera la verdadera doma del noble bruto. Francia siempre mantuvo la cabeza en los estudios ecuestres, con sus escuelas de Versalles, de caballería ligera y la de Saumur, y empezó una nueva era: la militar exenta de florituras para dar a la equitación una forma castrense. De esta forma, el panorama ecuestre hasta tal vez 1920 estaba dominado por el estamento militar. Los jóvenes oficiales de la Escuela de Saumur se imponían por doquier hasta que se empezó a despertar el interés entre la población civil. A partir del citado año 1920 los jinetes civiles confirmaron su aparición en los concursos hípicos. La caballería en el estamento militar tocaba a su fin con la aparición de la caballería motorizada, y ello motivo el que la equitación terminase de orientarse deportivamente. Actualmente, aunque existen militares que dominan el arte ecuestre, el elemento civil impone criterios propios y a él le corresponde buena parte del resurgimiento competitivo en lo ecuestre.
Cómo reponerse de un fracaso el primer año universitario Saber afrontar un fracaso el primer año de carrera de forma correcta evita desmotivaciones y hasta posibles abandonos de los estudios. El inicio a los estudios universitarios implica un cambio drástico en la vida académica del estudiante: el profesorado, las clases, los compañeros y hasta la forma en la que las lecciones son conducidas, son completamente novedosos para los nuevos estudiantes. Es por ello, que este cambio aboca, en muchos casos, al fracaso el primer año de la carrera. Afrontarlo con madurez y coger un buen ritmo de estudio nos conducirá al éxito. Esto no es lo mío Muchos alumnos, tras la realización de los exámenes obtienen un resultado no deseado o más bajo del esperado tras el esfuerzo invertido. Por ello, algunos alumnos tienden a abandonar la licenciatura o el grado pensando que tener un fracaso el primer año de estudios es debido a que no poseen las aptitudes necesarias para afrontar la universidad. Este pensamiento resta motivación y ganas de aprender y continuar con el curso. Por lo que, ante un fracaso el primer año de los estudios, debemos preguntarnos por qué nos ha ido mal, qué podríamos hacer para mejorar los resultados, cuestionar las técnicas de estudio empleadas y si existe algún problema en la organización del tiempo de estudio. Si previamente en el instituto el alumno no tenía malos resultados en los exámenes, puede ser debido a que el problema reside en el cambio que supone la universidad, no al estudiante en sí, por lo que cambiar malos hábitos supondrá una mejoría en los resultados y volver a recobrar la confianza depositada en nosotros mismos. No todo está perdido Una vez que se haya localizado el motivo por el que se ha obtenido un fracaso el primer año, debemos aplicar el cambio necesario en el método de trabajo. Además, existen varias convocatorias a lo largo del curso en las que el estudiante puede recuperar una asignatura suspensa. Por ello, no se debe desistir al primer momento y estudiar pensando en la siguiente convocatoria, no en lo que se podría haber hecho en el examen anterior. Evitar agobios innecesarios En la normativa universitaria no se repiten cursos sino asignaturas. Gracias a esto, el estudiante puede organizarse el curso siguiente dependiendo de los resultados del anterior. Si no se ha conseguido superar todas las asignaturas del primer curso, existe la posibilidad de volver a cursarlas al año siguiente. Esto supone una gran libertad a la hora de organizarse el trabajo para el próximo año y repartirse las asignaturas matriculadas en las convocatorias correspondientes. De forma organizada se podrá superar el curso siguiente y asignaturas del anterior sin problema.
Pou es una de las mascotas virtuales tipo Tamagotchi más populares. Depende de tí para comer, cuidar de su salud, entretenerse, descansar y... ¿sobrevivir? No sabemos si es su aspecto, sus ojos temblorosos, las notificaciones a altas horas de la madrugada o el simple aburrimiento, pero son muchas las personas que desean poner fin a la vida de su Pou. Sin embargo, Pou se resiste a morir, lo que nos ha llevado a preguntarnos: ¿es posible matarlo? Cómo matar a Pou? Bajo su apariencia inofensiva y débil se encuentra el ser más duro del universo, imposible de matar. Lo siento, pero si deseabas ver morir a tu pobre Pou, tendrás que conformarte con verlo en un estado deplorable, enfermo, cansado y sucio. Así pues, queda claro que no podrás ver con tus propios ojos morir a Pou, pero eso no significa que no puedas eliminar su existencia y, técnicamente, matarlo. Su vida se encuentra registrada en los datos de la aplicación de tu teléfono. Bórralos, y tu Pou habrá dejado de existir. En Android, desde los ajustes, ve a Aplicaciones, presiona Pou y, por último, pulsa Borrar datos. Esto eliminará toda la información de tu mascota, devolviéndola a su estado estándar, un bebé Pou. Si no quieres jugar más, lo más fácil es simplemente desinstalarlo desde la misma ventana, que también vaporizará la existencia de tu mascota. Qué no mata a Pou? No te dejes engañar por los bulos de Internet: a día de hoy Pou no puede morir, esta función simplemente no está diseñada. No caigas seguir en complicadas recetas para asegurar su muerte, que nunca están contrastadas ni comprobadas. Los siguientes puntos no matarán a tu Pou: El objetivo del juego es cuidarle pero... ¿Y si lo haces premeditadamente mal? ¿Morirá? 1. Muerte por hambre En nuestro planeta la gran mayoría de los seres vivos necesitan alimentarse a diario para mantenerse con vida. Hasta ahora, el campeón en éste ámbito es el Dipnoi, un pez pulmonado que puede hibernar por un periodo de cuatro años SaveFrom.net. Pou, sin embargo, no hiberna. Se mantiene vivo y activo, sin ningún sustento y con energías para seguir protestando y pidiendo comida, indefinidamente. Por los siglos de los siglos. No, no puedes matar a Pou de hambre, porque Pou en verdad no necesita comida para sobrevivir, sino por pura gula y aburrimiento. ¿Y una alimentación horrible, lo matará? A Pou tampoco parece afectarle demasiado. Sí, quizá engordará un poco, pero aun así, tras años alimentándole sólo con patatas fritas y golosinas, no lograrás causarle un infarto de miocardio. 2. Muerte por enfermedad Con una elección malintencionada de sus necesidades alimentarias o dejadez en su limpieza, lograrás enfermar a Pou, pero en ningún caso se tratará de una enfermedad terminal. Más bien de una pequeña molestia crónica, acompañada por una insana obsesión por ponerse el termómetro en la boca. Pou puede permanecer enfermo durante semanas y meses sin perecer, y es que no hay enfermedad que no pueda curar instantáneamente con misteriosos líquidos en tubos de ensayo. Una cosa está clara, Pou no sufre de epilepsia. Encender y apagar la luz del dormitorio durante horas no le produce el más mínimo efecto. No, la enfermedad no lo mata. Sólo lo vuelve más molesto. 3. Muerte de aburrimiento No importa si lleva tres meses sin comer ni dormir, Pou seguirá disfrutando como el primer día de la maravilla de ver una pelota rebotar por las paredes. Para otros juegos sí necesitará descansar (o tomar otra misteriosa poción), pero no lograrás doblegar su espíritu si le ignoras indefinidamente o, peor aún, si le obligas -y te obligas a ti mismo también- a jugar el mismo juego una y otra vez. No, el aburrimiento no logrará matar a Pou. 4. Muerte por agotamiento Lo máximo que un ser humano ha aguantado sin dormir son 11 días, y se cree que la privación del sueño causa la muerte en humanos al cabo de unos meses. No para Pou. Pou está cansado y tiene sueño, pero se mantiene erguido, mirándote fijamente con sus grandes ojos, sin que esto le llegue a causar la muerte en ningún momento. Tampoco el agotamiento mental le merma su espíritu. Es capaz de escuchar y repetir los insultos que le propines durante horas, aunque lleve meses sin comer ni dormir. No, Pou no morirá por falta de sueño. 5. Muerte de vergüenza Cubiertas ya las cuatro necesidades básicas de este alienígena, todavía nos falta conocer si podría morir de vergüenza a partir de las combinaciones catastróficas de complementos y ropa. Pues no, Pou es inmune a la moda.

Jalea real, Ginseng y Fósforo para estudiantes ¿de verdad mejoran el rendimiento? Ante grandes problemas de la vida, lo lógico es buscar grandes soluciones, parece que ese es el empeño que desde hace décadas hemos puesto en nuestra sociedad. Cada familia, consciente de la importancia de la formación, y de la repercusión de los exámenes en el futuro de la juventud de la casa, es capaz de casi cualquier cosa por mejorar los resultados. ¿Quién no estaría dispuesto a invertir 10€ en complementos o suplementos que ayuden a estudiar? Eso mismo parecen haber pensado las empresas y marcas que llevan dedicándose años a la promoción y venta de productos “para estudiantes”. Englobados bajo las declaraciones “mejora tu rendimiento”, “activa tu energía”, “disminuye tu fatiga” o “te ayuda a mantener tu ritmo de vida” productos y productos se nos presentan cada día como soluciones a nuestros males académicos. Ginseng, Jalea Real, Fósforo… son algunos de los más clásicos y comunes, que en toda casa se habrán paseado en algún Enero o Junio de nervios y agobios pre-exámenes. Hacer una búsqueda de las propiedades de estos productos te aboca sin remedio a encontrar innumerables propiedades beneficionas, a la altura de la magia si cabe. Doctor Pro Dukan Consejero de Sanidad recetando Jalea Real por los recortes No hace falta tener más de dos dedos de frente para darse cuenta de que son solemnes disparates, y que si tan sólo la mitad de eso fuese medio cierto estaríamos ante un recurso sanitario sin precedentes. Ahora que estamos de recortes… como se entere alguna Consejería de Sanidad un poco magufa podemos estar ante recetarios de Ginseng y Jalea Real. Además, muy en la línea del Ministerio de recurrir a remedios naturales. Esas declaraciones, además de exageradas, siguen las típicas alertas que rodean a un producto milagro, y siguen la línea de pseudociencia en la explicaba lo fácil que es crear un timo alimentario: Crea tu propia estafa alimentaria. En cambio, la evidencia científica va por otro lado, en este caso, la EFSA (European Food Safety Authority) organismo que vela para alertar y detectar todos aquellos problemas que afecten a la Seguridad alimentaria, entre ellos protegernos de estas indecencias, ha realizado revisiones y posicionamientos de la utilidad de estos productos, Efectos del Fósforo: Se dice del fósforo en los productos que lo anuncian lo siguiente: “es básico para el rendimiento intelectual, la memoria y el máximo aprovechamiento de las capacidades del cerebro. Indicado para toda aquella persona que precise reforzar su dieta con los nutrientes que nuestro cerebro necesita: estudiantes, universitarios, opositores; personas que por su actividad diaria requieren aprovechar al máximo su capacidad intelectual”. Declaraciones utilizadas por ejemplo en la empresa Ceregumil, según ellos “Para mentes brillantes”, la cual podemos recordar de otro episodio anterior en el Blog al visitar su fábrica: Conversación con un producto milagro. FósforoLa EFSA dice lo siguiente (EFSA Journal 2011;9(4):2080), dictamen que se refiere a la declaración de las propiedades saludables en relación con el fósforo y reducción del cansancio y la fatiga: “El cansancio y la fatiga no se encuentran entre los síntomas observados en los casos de hipofosfatemia. [...] La deficiencia dietética simple como causa de la hipofosfatemia con la deficiencia de fósforo es muy rara” NO HAY RELACIÓN CAUSA EFECTO ENTRE LA INGESTA DIETÉTICA DE FÓSFORO Y LA REDUCCIÓN DEL CANSANCIO Y FATIGA. Tal y como dice el informe, el fósforo se encuentra en innumerables alimentos, es uno de los minerales más abundantes y no se precisa suplementación alguna. Es más, puede provocar presumiblemente más problemas asociados a su exceso, desestabilizando el metabolismo Calcio-Fósforo. El actual Reglamento de la CE 432/2012, además sólo autoriza los “heatlh claims” relativos al fósforo para: Funcionamiento normal del Metabolismo Energético, membranas celulares, y mantenimiento de los dientes. Efectos del Ginseng Sin que les tiemble la mano, encontramos que el Ginseng es “Estimulante y tonificante en caso de cansancio físico e intelectual”, “Refuerza actividad cerebral, aumentando la capacidad de concentración, la memoria y la libido” “Permite controlar la diabetes, al disminuir el nivel de azúcar en la sangre” “Es un efectivo control del hipertensión arterial”, “Fortalece y tonifica el sistema circulatorio y cardiovascular”, “Disminuye los niveles de colesterol (LDL) y triacilglicéridos (TAG), previniendo infartos”, “Incrementa la potencia sexual”, “Fortalece el sistema inmunológico”, “Combate el cansancio físico y mental”, “Aumenta la irrigación cerebral, aumenta la agilidad mental, previene las enfermedades cerebrales degenerativas”, “Acelera la eliminación de toxinas y protege contra las radiaciones que producen cáncer” La EFSA evaluó la evidencia científica para “casos de agotamiento, cansancio, sensación de debilidad, disminución de la concentración, así como la disminución de la agudeza mental, mejora el rendimiento físico y mental”. De la mano del dictamen de la Jalea Real, y en el mismo Journal, en el EFSA Jornal 2011;9(4):2083, la EFSA determinó lo siguiente: LOS EFECTOS NO ESTÁN SUFICIENTEMENTE CARACTERIZADOS. NO HAY RELACIÓN CAUSA EFECTO ENTRE EL CONSUMO DE GINSENG Y ESTOS EFECTOS Conclusiones: PlaceboLa historia y leyenda de estos productos arroja una sombra muy grande, tanto que no pueden verdaderamente dar respuesta a lo que prometen. Volvemos a estar ante otro caso de fraude en la publicidad, de productos que están en limbo legal y que no se ataja drásticamente. La publicidad sigue casi inmune, y los productos alimentarios se permiten el lujo de justificar mediante otros nutrientes las propiedades que por publicidad relacionamos con otro elemento que lo hace “especial”. Para los próximos exámenes, los 5€ del tarro de suplementos, los podemos invertir en tomarnos unas tapas que nos despejen con nuestra gente, seguro que nos sirve para mucho más. Si eres de las personas que aún así piensa que estos productos funcionan, sólo me queda una cosa que recordar: El efecto placebo funciona. ¡Suerte con tu amuleto!
¿Cuántas horas de estudio son necesarias? Suele ser frecuente preguntarse cuántas horas de estudio son necesarias al día por término medio. Antes que nada haya que recordar que para los estudiantes estudiar es un trabajo de dedicación a tiempo completo. En los países atrasados donde no hay colegios u otros recursos educativos los niños empiezan a trabajar a edades muy tempranas (antes de los 9 años) y su jornada de trabajo en duras faenas agrícolas o de otro tipo es de sol a sol. Si estás estudiando debes tener muy claro que tu máxima prioridad son tus estudios y tu compromiso es trabajar con ello a jornada completa. Es también importante que si compatibilizas estudio con trabajo (en estudios superiores es posible) o tienes actividades extraescolares (deporte, etc.) el estudio es tu ocupación y obligación central. ¿Cuánto tiempo es necesario dedicar al estudio? Una reciente encuesta en Chronicle of Higher Education sugería que los estudiantes no estudian sufsuficiente. ¿Y cuánto es suficiente? La respuesta dependerá del tipo de estudios, la edad y el rendimiento del estudiante, etc. Pero si asumes que los estudios es una profesión a tiempo completo, entonces deberías pasar unas 40 horas a la semana dedicado a ello entre clase y estudio. Como mínimo pues los estudiantes deberían calcular la diferencia entre 40 horas menos las horas reales de clase. Si por ejemplo se siguieran 30 horas de clase a la semana habría que dedicar un mínimo de 40-30= 10 horas de estudio. Esto bajo el supuesto de que el rendimiento en las clases fuera óptimo. Administrar tus horas de estudio bien Tan importante como la cantidad de horas es la calidad de las mismas. Para rendir al máximo debes por ejemplo haber retenido al máximo las explicaciones de clase tomando buenos apuntes, tener estos y todos tus materiales de estudio ordenados y al día, estudiar en un sitio adecuado que te permita la concentración, tener un elevada motivación que te haga rendir al máximo cada minuto, emplear técnicas de estudio adecuadas (repasos programados, técnicas de lectura rápida, etc. etc. ). No a la dilaciones Parte de horarios de estudio ya planificados y atente con fuerza a ellos. No a las dilaciones. Las dilaciones se disfrazan de mil maneras: "Un día más no importa, empezaré mañana" "No importa si empiezo unos minutos tarde, nadie es puntual" "Trabajo mejor bajo presión." "Sólo veré la TV un cuarto de hora más" Rellena tu propia excusa favorita:"____________________." Algunos consejos para estudiar con eficiencia en las horas de estudio Siete consejos que te serán muy útiles a la hora de sacar rendimiento a las horas de estudio Evita las dilaciones y retrasos. Registra la actividad de cada hora. Toma conciencia de lo que te hace perder el tiempo. Disela tu plan de horario para el estudio Establece con claridad tus máximas prioridades Controlar tu estudio midiendo tu rendimiento y progreso y reprogramando tus necesidades de estudio. Fíjate objetivos alcanzables que te motiven Intenta pensar en positivo e ir construyendo nuevos hábitos sobre los logros que vayas alcanzando.

- Nunca (NUNCA!) usen las bolillas de las agrupaciones políticas. No, no soy un profesor que quiere ver sufrir a los alumnos. Les digo esto porque las bolillas que dan esas agrupaciones son antiguas, y en el mejor de los casos, incompletas. - Lo ideal siempre es hacer nuestras bolillas a partir del libro recomendado por la cátedra. - En el caso que no tengan tiempo para hacer lo anterior, pídanselas al amigo/a más inteligente que tengan. Todos tenemos un amigo con un coeficiente intelectual que rivaliza al de Stephen Hawkins. Empecemos con el tema principal, la preparación del final. Aqui tenemos tres palabras principales: tiempo, tiempo, tiempo. Es lo principal y lo único que les tiene que preocupar. Lo mejor es con tiempo, tener planeado como vamos a invertir el tiempo previo al final. Con tiempo previo, me refiero al tiempo que vamos a usar para estudiar, el cual, por experiencia, siempre fijo en 2 semanas. Ahora seguro piensan que no se puede llegar a estudiar una materia entera (especialmente las anuales) en ese pequeño lapso de tiempo. Si se puede, si seguimos unas cuantas pautas útiles para aplicar durante esas 2 semanas: - La vida social debe dejar de existir: si desgraciadamente significa lo que creen que significa. Novia/o, amigos, familia, Dios (uh en esa me pasé) dejan de existir. Nada de eventos, cenas, reuniones, fiestas, NADA! Ni siquiera tomar una coca con algún amigo que no vemos hace 5 años. - Hay que estudiar 8 horas por día: esto es muy en serio. Hablo de 8 horas reales, lo que se dice hora reloj. Lo más recomendable es levantarse temprano (ya que previo a un exámen final no suele haber clases, y si hay clases, falten), a las 7 de la mañana es lo óptimo, darse una ducha rápida, desayunar y desde las 8 ponerse a estudiar hasta las 12. A esa hora se puede almorzar y luego dormir la siesta. Es bueno dormir hasta las 17 hs para recuperar energía que necesitan para estudiar. El segundo turno comienza a las 18 y termina a las 22 hs. Ahora pueden cenar, y dormir (a las 23 hs? Si). - Relacionado con lo anterior, recordemos lo de como distribuir cada hora de estudio, 45 minutos de estudio propiamente dicho y 15 de esparciemiento. - Todo artefacto electrónico debe ser desactivado: esto incluye todo, celulares, localizadores, televisores, consolas de juegos, todo basicamente. Lo único que puede estar encendido es el foco o lámpara que van a usar para poder estudiar. - Elijan cuidadosamente el lugar donde van a estudiar: si viven con su familia o con algún amigo/compañero olvídense de ese lugar. Solo recurran a su hogar en el caso de que estén solos y que no vivan en un barrio ruidoso (bienaventurados los que tengan casas de fin de semana alejadas de la ciudad). Si no son de los pocos que cumplen con el requisito anterior, recurran a la bilioteca más cercana. Creo que con eso he cubierto los puntos principales. Si siguen estos consejos creo que les va a ir bien, y además se van a preparar en un tiempo relativamente breve, 2 semanas, mientras el resto de los mortales (XD) usa por lo menos 1 mes. Bueno, espero que esto les sirva y me cuenten como les fué. No es necesario me parece, que no me responsabilizo de los resultados que tengan (ya tengo varios juicios en contra y no me hacen falta más,
¿Cómo compatibilizar trabajo, estudio y vida personal? Quienes ya lo pasaron -o nunca- no lo entienden. Estudiar, trabajar y vivir son acciones difíciles de compatibilizar. En este post se encuentran algunos tips para lograr lo imposible: que el día tenga más de 24 horas Existen dos formas básicas de sufrir la Universidad y, en el peor de los casos, éstas se combinan:1.No puedo avanzar en la carrera, no puedo aprobar las materias. 2.Puedo aprobar, pero para eso dejo de vivir:Duermo cinco horas por día, trabajo ocho y además intento estudiar; la cabeza me estalla constantemente. Salgo los fines de semana o apruebo los exámenes, las dos cosas no pueden coexistir. Cuando estoy con mi novio o con mis amigas, estoy pensando en todo lo que debería estar haciendo, y no logro disfrutar del momento. Ni siquiera puedo sentarme a [inserte usted su propio hobbie] porque creo que debería estar estudiando y la paso mal.Si te sentís identificado con alguna de estas situaciones y pensás que ya forman parte de tu cotidianeidad, tenés un problema. Pero por suerte existe una solución. Veamos algunas ideas para resolverlo: subamos a la terraza.Planta alta Imaginemos que tu vida es una terraza con plantas. ¿Tenés la imagen? Vos, en el medio de una terraza con una regadera llena de agua, rodeado de macetas con plantas de distintos tamaños. El agua que hay en la regadera es una mezcla de tu energía, concentración y tiempo disponibles. Las plantas son las distintas áreas que conforman tu vida: amistades, universidad, trabajo, diversión, crecimiento personal, etc.Seguramente a todos nos encantaría tener suficiente agua para regar todas las plantas, pero en general esto no ocurre. Entonces se nos presentan algunas opciones: disminuir el número de plantas, aumentar la cantidad de agua, o simplemente reducirla (¡de alguna forma increíble!).En el ejemplo parece muy sencillo ¿no? Veamos cómo aplicar cada una de estas opciones en la vida diaria.Tener novio, aprobar una materia, desarrollar un proyecto, tener un grupo de amigas: todas nuestras plantas conforman aspectos distintos, cada uno con tiempos, requerimientos y dinámicas diferentes.Pero a su vez, tienen algo en común. Si les damos menos de lo mínimo que necesitan, si no les dedicamos tiempo, energía y concentración suficiente, empezarán los problemas. ¿Cómo hacemos entonces para rendir y disfrutar? ¿Cómo generamos el superávit de energía que caracteriza a esos momentos en los que nos sentimos vivos? Veamos las alternativas.Disminuir la cantidad de plantas Dicho popular: el que mucho abarca poco aprieta. En principio (ya veremos más adelante) tenemos una cantidad de energía, concentración y tiempo determinada. Y uno de los factores más comunes en los casos de sufrimiento universitario consiste en comprometernos sistemáticamente con otros y con nosotros mismos a regar más plantas de las que podemos mantener vivas. Entonces para contar con energía suficiente en cada ámbito es imprescindible que aprendamos a eliminar lo innecesario, en otras palabras, lo importante es que sepamos priorizar.Se han escrito cientos de libros sobre cómo priorizar, desde la aplicación de complicados sistemas hasta el uso de conceptos orientales.Yo creo que priorizar se basa en una sola cosa: ser sincero con uno mismo. ¿Qué cosas que ocupan tu día son verdaderamente vitales para vos? Contestar esta pregunta es difícil y requiere sinceridad en cada acto: ¿Por qué estoy haciendo esto?Responder implica honestidad y valentía para actuar en consecuencia: cortar una relación que existe por inercia, abandonar una carrera que no nos gusta, dejar de lado la idea de tener que meter todas las materias … son actos que generan incomodidad, pero que permiten que nuestra vida sea como nosotros queremos y no como el resto desea que sea.Por eso te aconsejo que apliques esto de forma honesta durante un mes y vas a ver como el agua en la regadera empieza a sobrar. Sólo tenemos una vida, usémosla para las cosas que nos importan de verdad.¿Cómo podemos mejorar la energía que tenemos disponible para hacer cosas? En esto tanto la alimentación como el sueño son fundamentales. No es el objetivo de este artículo profundizar en estos ítems como tampoco existen fórmulas universales. Pero es útil pensar si la forma en la que estás llevando esos aspectos de tu vida pueden mejorar. Por ejemplo, estudiar después de comer mucho resulta bastante absurdo porque toda la sangre de tu cuerpo va a estar trabajando en el proceso de digestión, y por ende, tu cerebro va a quedar en segundo plano. El sueño y la alimentación requieren un rato de investigación, prueba y error, para aumentar nuestra capacidad.Un factor que los alumnos universitarios suelen olvidar pasados los primeros cuatrimestres es el entusiasmo. Cualquier tarea se hace de forma más rápida, placentera y efectiva si se hace con entusiasmo. ¿Qué es lo que te gusta de tu carrera? ¿Por qué la elegiste? Es muy útil volver a pensar estas cosas, hacer resurgir la emoción original; el entusiasmo puede llevarte a un rendimiento sin límites.¿Menos agua?Esto es lo que comúnmente se llama rendimiento: consiste en lograr más resultados con menos energía y tiempo.Existen técnicas basadas en la forma en la que trabaja el cerebro humano, que permiten producir más con menos horas de estudio.Estas estrategias son objeto de estudio del autor de este artículo en el blog Estudio Vivo. Aquí algunas ideas.Estudiar en lapsos cortos: Está comprobado que si tenés tres horas disponibles para estudiar, conviene parar cada media hora. Puede ser menos o más; lo que importa es que te desconectes de lo que sea que estás estudiando y vuelvas al rato. Funciona y mucho.Salí, juga, divertite, viví: Hacer cosas con una dinámica diferente a la de estudiar le permite a tu cerebro procesar cosas de forma inconsciente y solucionar problemas más rápido. ¿Recordás alguna vez no haber podido resolver algo, quemarte la cabeza hasta el punto de odiar el problema y salir entonces a caminar, correr, nadar o ducharte y de pronto encontrar la respuesta?Sacále la ficha al docente: Cuanto más aprendas a darte cuenta si un docente tiene ganas de enseñar o no, más rápido vas a poder armar la estrategia para aprobar. Preguntar ahorra tiempo de búsquedas inútiles. Sacáte las dudas con el docente en vez de quemarte la cabeza en tu casa por vergüenza.En vez de estudiar, aprendé: Parece un simple juego de palabras, pero es el consejo más importante que te puedo dar. Aprendé a disfrutarlo y vas a lograr un rendimiento más allá de lo que creés posible. Casi no vas a tener que estudiar.Estas son algunas técnicas para utilizar menos agua para regar la misma cantidad de plantas. Te invito a ver algunos tips más en el post del blog “10 ideas para mejorar tu rendimiento en el estudio”.Para terminar, me gustaría recordar que los tres puntos que menciono en este artículo están interrelacionados; es decir que al mejorar uno de los aspectos, se vuelve más fácil hacerlo con los otros y ¡viceversa!Si decido dejar una materia para bajar un cambio, tengo más tiempo para pensar si el trabajo que estoy haciendo es correcto para este momento de mi vida, o no. Pero si no consigo resolver un problema personal y tampoco me tomo el tiempo para hacerlo, probablemente me cueste mucho más rendir en los estudios.ATENCION , CERVEZA GRATIS Ahora que tengo tu atención, quería decirte que si vas a comentar con algo de aliens, justin bieber o no lei un carajo, no te gastes porque lo voy a eliminar ya que justin no me cae bien, yao ming me cae gordo y los aliens me dan miedo. bueno chau.