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Usuario (Argentina)
La Argentina entre guerrasEs complicado pensar qué hubiera pasado Argentina de no haber apoyado, no sólo ideológicamente, a Alemania, sino proveyendo de carne a la Alemania Hitlereana. Es difícil pensar qué hubiera sido de Argentina si Perón hubiera democratizado el discurso apartir de su segundo gobierno, si hubiera habido una pluralidad, o un sindicalismo con voces distintas. Si la cárcel sólo fuera para aquellos que infringían la ley, o que la ley fuera liberadora y no opresora.Yo no sé si hubiera sido mejor Argentina si proveía fuerza de fusil a los Aliados y el Plan Marshall, la solución de los problemas, pero nada es casualidad.En ese tiempo, contaba mi abuelo, Perón y Evita, le dieron todo a la Argentina: Se había distribuido todo, en nombre de los trabajadores, pero en realidad, lo que se había era endiosado la figura de un general, y no fue en nombre de los aquellos que habían sido incluidos por primera vez, sino para desarrollar el poder de manera indefinida. Hoy puedo decir y citar a CFK: “Un pueblo sin autoestima puede ser fácilmente dominado”. El que no tiene nada, el que no tiene nada que perder, los que pueden hacer la revolución, son dominados con el discurso más pobre, y si a eso le sumamos la ignorancia, producto de la desigualdad, entendemos cuál es la obra que trea el subdesarrollo social.El arma Peronista, para concluir, es un arma de calibre grande, porque quién va a ir encontra de la consigna del nacionalismo patriótico, social, para los trabajadores, con el objeto de acabar con la lucha de clases; quién puede ser ese que vaya encontra de los valores que nos impulsan a ser mejores ciudadanos, el altruismo que motívanos, nadie con una pizca de amor por el prógimo puede ir encontra de estos valores. Yo quiero cuestionar la razón que impulsa el cambio, porque nada que salga de la ambición individual puede tener un fin social sostenible; por eso el populismo es una herramienta barata, que sirve para radicalizar la sociedad pero nos es la base de ningún desarrollo.Por eso, aunque compre el producto de los agrarios, impulse la industria liviana, destroce lo que impulsó – esas reformas con fin de Justicia Social -, no progresaron en el tiempo porque no fue en voluntad general, fue como voluntad y progreso individual.

Editorial propia: Elecciones presidenciales argentinas 2011 Acto Kirchnerista, con los actores en cuestión, Daniel Scioli, Cristina Fernádez y Sergio Massa, en Tigre Cristina Fernández ya deslizó la posta en su discurso contra los gremios, dilucidó cómo ganarse definitivamente a la Clase Media y dijo también, pero de manera implícita, aunque realmente no lo pareciera, que en octubre ella no será candidata. No es casual que el discurso de Scioli contraiga palabras y frases como "modelo de país", "lealtad a Cristina", entre otras que nunca había pronunciado antes. Menos aún es casual que Massa se proponga como el máximo referente del Kirchnerismo para suceder al actual gobernador de la provincia de Buenos Aires. Entonces tenemos toda la realidad ante nuestros ojos. Un país en vías de colapso, pero no estallará ahora, ni mañana, ni en el mes que viene, como en 2007, donde el problema empezó en 2008, aquí ocurrirá lo mismo, será el 2012 donde el modelo tendrá otra cara. El exhorto se analizará mejor y el país parará en pos de la libertad del sindicalista en cuestión. ¿Se pondrá en la mira el papel del sindicalismo como corporación? ¿Se lo apresará y tendremos un nuevo modelo sindical? Puede ser, pero antes, deberemos dilucidar también qué es lo que ocurra con estas elecciones. El electorado progresista no ve con buenos ojos la candidatura, eventual, del Gobernador Daniel Scioli. ¿Por qué no lo ve bien, como a la presidente, si hace parte del "modelo"? Es porque, esto que llaman modelo, que así es en materia de adoctrinamiento de los jóvenes, típico del populismo que caracteriza al Peronismo, ensalsa la imagen de la cabeza del proyecto nacional y popular, los actores secundarios, así lo son, secundarios. Además de esto, no hay que olvidarse de la carga ideológica que conlleva llevar al gobernador de la provincia más grande del país, porque, no es por generación espontánea, pero sí por reducción secesiva, que Mariano Grondona estuvo todo el año pasado haciendo alución a una ruptura con el Kirchnerismo y postulándose como presidente, pues, veía a Scioli como aquel único candidato que podría hacerle frente a la avanzada imagen de la presidente. Claramente, entonces, vemos que, ningún hombre considerado progresista, apoyaría las ideas Sciolistas porque representarán lo contrario a las propias, y, por lo tanto, elegiría a otro. Cristina Fernández y Alfonsín, en acto en Chascomús Viendo este escenario político, y no con ánimos de predecir, sino de, mediante presión sucesiva, y teniendo en cuenta un sistema lógico, el de las ideas y el de mi interpretación, llevar a que, este escenario político, se dibuje mendiante lo que digo. Está en el lector creer o no. Sin divagar más, sigo. Alfonsín, el candidato del progresismo "disidente", se vería, eventualmente beneficiado con el hecho de que Scioli sea candidato, pues las oportunidades de que se mantenga una social-democracia, y, dicho sea de paso, con un gobierno coherente, se aseguran, se aseguran con el voto al radical, o al menos pareciera la alternativa más potable. Ya se explicó por qué ut supra. En la provincia de Buenos Aires, todo esto es más sencillo. Seguramente Massa acaparará los votos de los electores Sciolistas: piensan de la misma forma, y no solo eso, sino que sus discursos son parecidos.
Dejo el discurso que escribió un compañero mío, por el día de la independecia Un martes del año 1816, para ser más preciso, el 9 de julio, lo que se conformaba como la nación argentina, declara su independencia, partiendo de un proyecto del congresista Sánchez de Bustamantes. Fue un acto de total valentía; los realistas penetraban en el norte, habían tomado el control de Chile y, como si fuera poco, aventajaban en el Alto Perú. Se declara la independencia y Argentina empieza a tomar forma de Argentina. En ese momento decidíase el control territorial del país, de la nación criolla. Hoy, con el imperialismo instalado y controlando a modo de globalización, tenemos otros problemas: la dependencia económica, el control de los organismos internacionales de crédito, el concepto de nacionalidad, y la destrucción de la moral como valor humano. Argentina se abrió al mundo en los 90' y contrajo a la globalización de manera definitiva. Ya había sido penetrada la cultura anteriormente, con los productos culturales extrangeros, pero, cuando la industria nacional liviana deja de producir y asevera su rol de país periférico, productor de materia prima, entrega valores nacionales, entrega al país en manos de los organismos multilaterales de crédito, entrega la identidad. Genera la peor crisis nunca antes vivida por nuestro país, la mayor pobresa jamás registrada, índices de desempleo históricos. Sumados a la avanzada desideologizadora, a la exesiva racionalización de la política, nos dejan un futuro oscuro y sin perspectivas. Argentina aún no está emancipada. La globalización tiene el objetivo de controlar los mercados, no los países; el problema es que con capitalismo como sistema de producción, controlar el mercado es incidir en directamente en el país, y, partiendo desde esa lógica, la emancipación está lejana. La Argentina de hoy es producto de la compra de materia prima de China, que deja la mayor cantidad de dinero en concepto de ingresos al Estado nacional. Que se dependa de China ya nos revuelve a la mancipación de la nacionalidad. La nacionalidad internacional que promulga el país más poderoso de la Tierra es lo que no debemos cometer: se intentó declarar patrimonio de la humanidad a un recurso tan importante como el amazonas, se va a intentar llevar recursos esenciales para la vida: El agua. El glaciar perito moreno y el acuífero guaraní, serán los objetivos y la antivisión estratégica nos llevará a perderlas, como a las Islas Malvinas. Ante tanto escenario pálido queda la esperanza de la independencia ideológica de ustedes, mis compañeros; el futuro nos espera y la historia nos encadena. La independencia llegará, con compromiso y ética estudiantil, con valores humanos, con la moral de cada uno; en tanto y en cuanto penetremos fuerte en la sociedad. La independecia es juventud, somos la independecia. Muchas gracias.