trijared26
Usuario (Ecuador)
Cuentan que hace mucho tiempo en un pequeño pueblo cuyo nombre no veo necesario nombrar, no existía la más mínima señal de tecnología. Un día al pueblo llegó un circo con todos sus payasos y trapecistas, uno de ellos un joven muchacho que se encargaba de armar las carpas y otros trabajos manuales llamado Javier era un muchacho flaco, y siempre usaba una extraña gorra puntiaguda que era motivo de burla,un día vio a una muchacha del pueblo. Se llamaba Berenice, era una chica por así decirlo acomodada ya que su papá era uno de los hombres más ricos de aquel pequeño pueblo. Javier intentó hablar con la chica pero la hermosa y vanidosa joven no le dirigía ni la mirada y eso era de esperarse. Como una señorita de clase y educación se iba a fijar en un pobre empleado de circo sin futuro. El pobre Javier no satisfecho escuchó que por los alrededores del pueblo vivia una malvada bruja que ayudaba a la gente a cambio de algo. El joven vio que la unica posibilidad de tener a su amor era ir donde la mlavada bruja fue, se interno en el bosque lleno de creaturas raras y llegando al final cerca a una montana encontro una vieja cabana con techo de paja y adornada con craneos humanos. La casa era vieja pero al entrar el joven dentro se encontro con una gran sorpresa, por dentro aquella sucia y vieja choza era un palacio, con pisos de marmol, pilares de blanco colos, era algo increible. Y al fondo de la sala se encontraba una rara anciana. Javier se dirigio hacia ella y un raro olor a muerte empezo a persivirse era insoportable.Cada paso que daba parecia chuparle la vida y cada ves la anciana se convertia en un ser repulsivo hasta que por fin llego delante a la anciana vio que tenia una nariz enorme, piel amarilla y arrugada ni tenia dientes y tenia unos ojos saltones y negros. -Quien eres.- Dijo la bruja con una voz chillona que perforaron los oidos del muchacho -Me llamo Javier trabajo en un circo y vine aqui para pedir su ayuda.- - Y dime Javier en que te puedo ayudar- -Me enamore de una muchacha del pueblo Berenice es muy linda pero es muy rica y vanidosa y creo que yo no le agrado- -Y tu quieres poseerla no es asi- -Si con todo mi corazon- -Y hasta donde llegarias para poder obtenerla- -haria todo incluso matar- -Bien, bien. Haremos esto miquerido Javier para que yo te de el amor de tu querida Berenice tu tienes que hacer algo por mi- -Y que tengo que hacer- -Traeme a todos los ninos del pueblo, si logras hacer esto por mi yo te dare a tu amada.- Javier se fue de aquel lugar asustado pero dispuesto a hacer lo que la bruja le habia pedido. Asi Javier engaño a los ninos diciendo que los estaba llevandolos a un lugar divertido. Esta vez la bruja esperaba afuera de la choza -Bien Javier hiciste bien- -Aqui estan los niños del pueblo ahora cumple tu parte del trato- -Lo hare en cuanto acabes el trabajo. y LA BRUJA le entrego a Javier un cuchillo. Javier sabía lo que tenía que hacer y lo hizo. Al año siguiente Javier tuvo un hijo con su querida Berenice, el pueblo no sospechaba que Javier halla tenido algo que ver con los niños pero de ese entonces en la plaza de aquel pueblo no existia vida todo era silencio, todo era oscuro y sombrio. En cuanto a Javier un dia cuando estaba paseando con su querido hijo y Berenice por el rio se encontro con la bruja que le dijo lo siguiente. -Eres un mentirosos no cumpliste con tu parte del trato. Pero a mi ningun mortal me engana el trato esta desecho tu ya no tienes el amor de esa mujer.- -Porque dices eso yo si cumpli con lo que me dijiste yo te di a todos los niños del pueblo y los mate frente a tus ojos- -Asi y porque esta ese niño aqui- Javier se quedo congelado Berenice no podia creer lo que escucho y corrio con su hijo en sus manos al pueblo donde conto lo que habia sucedido. -Javier el precio por tu engaño sera tu vida ahora me perteneces.- Dicen que la bruja convirtio a Javier en un extraño hombrecito pequeño, para hacerce la burla de el, y le puso de nuevo aquel raro sombrero que siempre usaba. Y dicen que hoy en dia sigue robando niños del pueblo para llevarselos a la bruja.
Cruenta obscuridad, toma mi alma succionando mi ser, y a tu lado no estaré aún más en aquella eternidad. Al igual que una flor en el otoño se marchita, tus pétalos caen, el color de la vida se te va y de nuevo no soy capaz de cumplir mi absurda y efímera promesa. Todos han de morir; pero: ¿cuando cerraré eternamente los ojos?, ¿veré acaso la luz o esa penumbra que me aguarda al final de mi infinito viaje sin retorno? Maldecido estoy con una sed que nunca sacio... Miro tus labios rosa pálido resecos por la edad mientras agonizas en el futón amarillo lentamente muriendo, soñando con las hermosas memorias que falsamente viví a tu lado, moviendo tus caderas cuando enredabas tus brazos a mi cuerpo y yo saboreaba tu boca: dulce elixir, droga tonta y absurda eran tus besos cuyo dulce sabor superaba al vino carmesí que por la eternidad completa he de tomar. Recuerdo el tiempo que vagué en la oscuridad, sin conciencia buscando y andando; ahogado en mi soledad, perdido en la desesperanza, sumido en la ignorancia de no saber quién era. No me aceptaba a mí mismo, el hecho de existir me parecía una aberración a la Creación. Beber de animales en un inicio bastó para llenar mi sed de momento; pero con el tiempo mi curiosidad aumentaba, miraba a los personas envidiando su mortalidad, sonriendo a la vida cuando yo me ocultaba en la sombra de los túneles cual único refugio del mortal rayo solar. Al caer la noche salía de mi origen comenzando así mi casería. Tres perros, cinco ratas y un gato no bastaban para a llenar mi hambre en aumento constante, aguda en aquella noche en que serenamente caminaba por la calle vacía una mujer de joyas cargada: Ese fatídico día no puede soportar las ganas y mi instinto surgió atacándola por la espalda... Y tomé, tomé toda su vida iniciando allí la historia de mi infamia, de mi sangrienta matanza que las calles todas de cadáveres sembró. Y he aquí que los meses han pasado y más y más cuerpos surgen e inundan las arterias de la urbe en ésta roja marea de muerte donde todos lloran, sollozan mientras yo solo miro su tristeza.
En una capilla perteneciente a un pueblo norteño de Argentina daba su habitual misa el Padre Miguel. Párroco de la misma desde hacía mucho tiempo, y muy querido por los pocos habitantes que vivían en ese pueblo, que a pesar de ser muy chico, su cálida gente no dejaba de concurrir todos los domingos en la capilla para participar de la misa que él mismo llevaba a cabo. Como dicen comunmente: pueblo chico, infierno grande y les explicaré porqué... Se comentaba que el gran Padre tenía una amante que todos los viernes, cuando su marido (el albañil del pueblo) iba de cacería al monte y sabiendo que no volvería hasta el día siguiente, se dirigía hacia la capilla y pasaba la noche entera con el Padre Miguel. Quien se había enamorado perdidamente de ella aún sabiendo que la mujer era casada y peor aún, sabiendo que estaba cometiendo el peor pecado desde que entregó su vida a Dios. Pero el secreto debía guardarse bajo siete llaves porque ambos sabían los riesgos que corrían si alguien se enteraba de la relación que tenían. Durante mucho tiempo tuvieron su nido de amor, todos los viernes ella esperaba que se fuera su marido, preparaba sus cosas y se dirigía rumbo a la capilla ansiosa por ver a su amante y pasar la noche junto a él. Pero al cabo de un tiempo el secreto guardado bajo siete llaves se escapó y comenzó a correr el rumor de que la sra del albañil misteriosamente acudía a la capilla los viernes por la noche cuando se quedaba sola, aún sabiendo que a altas horas de la noche la capilla ya estaba cerrada para todos, y sin embargo entraba por un costado donde daba a la habitación del Padre Miguel y hasta el amanecer no se retiraba. Obviamente el rumor llego a oídos de su marido quien no le dio importancia al principio, pero luego como se empezó a correr por todo el pueblo prestó más atención y quiso sacarse la duda prometiendo que si era cierto los mataría a los dos. Era viernes por la mañana y comenzó a preparar todo como era costumbre para irse al monte de cacería ni bien anochezca, le preguntó si quería que esa noche se quedara con ella teniendo en cuenta que todos los viernes la dejaba sola pero solo lo hacía para ver que respuesta obtenía de su esposa, ella le contestó que no, que se fuera tranquilo, que cenaría algo y se iría a la cama temprano porque se sentía cansada. Todo transcurrió con normalidad durante la tarde, llegado el momento alistó sus cosas, le dió un beso a su mujer y salió con rumbo al monte como todos los viernes. Ella esperó unos minutos y comenzó a cambiarse, también como todos los viernes, iba a encontrarse con su amor secreto, al menos eso creía, que aún era su amor secreto. Salió con destino a la capilla donde la esperaba el Padre, cuando llegó golpeó dos veces la puerta como de costumbre y nadie salió, volvió a golpear con insistencia y la puerta se abrió sola como si alguien ya le hubiese quitado la llave. Entró y llamó a Miguel ya con una extraña sensación de que algo no andaba bien, miró hacia la otra puerta que comunicaba directo a la capilla y ésta se abrió de golpe, pero para su sorpresa no era el Padre quien entró con violencia sino su marido que luego de haber asesinado al Párroco, de un solo salto se le abalanzó sobre su cuerpo y la empujó contra la pared, ella cayó al suelo inconsciente; luego la levantó y la llevó hasta el monte donde cavó un profundo pozo y la enterró viva, no murió del golpe que se dio en la cabeza sino asfixiada cuando la enterró para que sufra más, por lo que le había echo. Al Padre previo a que ella llegara a la capilla le había cortado la cabeza con un machete que solía llevar en su cacería. Cabó otro pozo al lado de donde había enterrado a su mujer, se dirigió nuevamente a la capilla y sacó el cuerpo del cura para luego enterrarlo uno al lado del otro. Hizo una cruz con un pedazo de madera y lo clavó justo en el centro de los dos, se cortó la punta del dedo y con su propia sangre escribió en la cruz "TRAIDORES". Pasaron muchos años, pero aún queda en el pueblo la historia de aquella época del cura y su amante que fueron asesinados a sangre fría, y dicen por ahí que si pasas por el lugar a altas horas de la noche puedes ver al Padre Miguel caminando por el monte en busca de su cabeza y buscando venganza con toda su furia contra todo aquel que encuentre en su camino. FIN
"...A veces mientras duermo siento que alguien me observa, abro los ojos y veo una oscura silueta en una esquina de mi habitación, en otras ocasiones veo como horribles rostros aparecen en los espejos cuando paso frente a ellos y algunas veces dudo si al ver a las personas son vivos o seres que ya no deberían estar en nuestro mundo.-" Mientras escribo con velocidad en un trozo de papel escucho como un par de pies corren por distintas habitaciones, golpeando puertas, arrojando cosas. Volteo a ver hacía la puerta cuando esta se abre de un golpe, una figura aparece y yo solo puedo ver mi reflejo en los ojos de aquel ser, blancos, inexpresivos, inhumanos. Siempre me pregunte el porque las personas querían ser normales, ¿me gustaba esto? no, pero al menos sabía que era diferente, y prefería eso a ser ordinario como los demás. Mi nombre es Axel, tengo 18 años y vivo en la Ciudad de México, desde niño eh tenido una especie de, don por así decirlo. De hecho es algo de familia, ah algunos parientes le ocurre lo mismo aunque con el tiempo se pierde y algunos incluso olvidan que alguna vez lo tuvieron pero en mi caso va y viene; a veces son solo sombras que pasan por la ventana, voces que susurran mi nombre, o siluetas que pasan rápidamente por la sala. Supongo que con el tiempo me acostumbre, pero antes los sustos que pasaba de niño eran realmente horribles y desde hace mucho tiempo no sentía el temor de esas ocasiones, el mismo que ahora siento. Todo comenzó hace una semana, cuando acepte mi don dejé de temerle pero aun así el escuchar tu nombre en medio de la noche cuando sabes que estás solo hace que te lleves una gran sorpresa. En fin, al notar que podía ver o escuchar cosas que otros no podían me entró una gran curiosidad en saber si todas las leyendas o las famosas creppypastas eran ciertas, fue entonces cuando llegue demasiado lejos. Primero buscaba la historia que fuera más verídica, después investigaba los nombres, lugares y todo dato que fuera rescatable, si estaba en mi posibilidad visitar dichos lugares iba y los observaba, pero en la última visita que hice cerca de la Marquesa (un conocido bosque de la Ciudad de México famoso por sus extensas áreas para acampar y diversas actividades de excursión... y de sus leyendas también) encontré un cuaderno, lleno de notas, fechas y dibujos, en pocas palabras un diario. La mayoría de las hojas estaban arruinadas por la humedad pero otras aún estaban en condiciones decentes así que lo tome y me lo lleve, en ese momento se veía común y corriente así que no le vi nada malo llevarlo. Cuando llegue a casa lo dejé sobre una mesa y me fui a dormir, entonces a mitad de la noche escucho una pesada respiración dentro de mi habitación, ya estaba acostumbrado a escuchar ruidos extraños así que lo ignore y seguí durmiendo pero cuando esa respiración me sopla en una oreja no puedo evitar levantarme de golpe, como dije la sorpresa nunca se va y a veces eso es mas tenebroso. Pase lentamente mi mirada por toda mi habitación, obviamente se veía vacía pero yo sabía que no lo estaba y no me equivocaba porque cuando llegue a esta conclusión mi cama crujió. En medio de la oscuridad noté como en distintas partes mi colchón se hundía, como si alguien más estuviera sobre él, antes de que pudiera levantarme de ahí algo me noqueó y caí sobre mi cama sin conocimiento alguno. Cuando abrí los ojos mi cuerpo estaba inmóvil, traté de moverme, hablar o hacer algo pero todo era inútil. ‘Se me subió el muerto’ pensé, solo me quedaba observar que cosa quería este ente, pero en el tiempo que estuve despierto no escuche ni vi nada más, así que poco a poco me volví a quedar dormido. Al despertar el día siguiente tenía todo el cuerpo adolorido, me levanté con rapidez de la cama al recordar el incidente de la noche anterior, me sentía raro así que sin pensarlo me pare frente a un espejo, gruesos moretones se mostraban en mi pecho, cuello, espalda y piernas. Jamás había sido agredido, solo los veía y escuchaba pero nunca me tocaban o yo a ellos. Pero eso no era todo, al voltear de nuevo hacía mi cama pude notar con terror como extensas manchas de sangre se abrían paso por sabanas y cobijas, no me asusta la sangre, no me asustó el hecho de que no me hubiera dado cuenta antes, me asustó el hecho de que esa sangre no era mía.




