w

wgjung

Usuario (Estados Unidos)

Primer post: 18 jun 2008
45
Posts
746
Puntos totales
1303
Comentarios
Los prestamos del FMI producen tuberculosis
Los prestamos del FMI producen tuberculosis
InfoporAnónimoFecha desconocida

El FMI propaga la tuberculosis 1ro de agosto de 2008 por Olivier Bonnet La publicación Loubnan ya Loubnan señala un artículo aparecido en la edición del 22 de julio del The New York Times que llama la atención. Se trata de una investigación científica sobre un asunto sorprendente: la relación entre el resurgimiento de la tuberculosis en los países de Europa del Este y… el Fondo Monetario Internacional. «Los estudios precedentes demuestran que los programas económicos del FMI influyen en las infraestructuras de los sistemas sanitarios de los países en los que se aplican», explican en la introducción los tres investigadores, de las universidades de Cambridge (Gran Bretaña) y Yale (EEUU), autores del estudio. Dichos investigadores han escudriñado minuciosamente, entre 1992 y 2003, las evoluciones respectivas de la progresión de la tuberculosis en los países que contrataron préstamos del FMI y los que no. Su conclusión es afirmativa: «El aumento de la tuberculosis está relacionado con los préstamos del FMI». Por su parte, el organismo internacional ha puesto el grito en el cielo: «La tuberculosis es una enfermedad que se desarrolla lentamente», objeta su portavoz William Murray, «por lo tanto, el aumento de las tasas de mortalidad sin duda está relacionado con cualquier cosa que actuaba antes de las financiaciones del FMI. No es más que un truco científico». David Stuckler, de la facultad de Ciencias Sociales y Políticas de Cambridge, se defiende esgrimiendo sus cifras: De los 21 países estudiados, los que obtuvieron un préstamo del FMI registraron un aumento del 13,3% de nuevos casos de tuberculosis cada año, un 13,3% de afectados por este mal y un 16,6% más de defunciones relacionadas con la enfermedad. La ecuación es la siguiente: por cada porcentaje suplementario de préstamo, un 0,9% de aumento de la mortalidad. Por el contrario, cuando un país abandona el programa del FMI, su mortalidad desciende, milagrosamente, una media del 31%. «Cuando encuentras una relación, te asalta una sospecha», explica David Stuckler, «pero cuando encuentras más de 20 relaciones en el mismo sentido, empiezas a establecer un fuerte vínculo causa-efecto». Y de hecho, la curva comparativa de los países deudores del FMI y los demás es elocuente, como se puede comprobar aquí: Pero, ¿cómo se explica esta inquietante relación? ¿El FMI inocula a sabiendas a las poblaciones concernidas el bacilo de Koch, bacteria responsable de la tuberculosis, enviando a portadores de gruesas maletas de billetes de banco que padecen la enfermedad para que escupan su infecciosa tos (única vía de contagio) en la cara de esos desgraciados de los países del Este? La hipótesis es atractiva, pero poco probable. Las cosas son a la vez más sencillas y más perversas. Las exigencias del FMI, cuando se trata de conceder un préstamo a un Estado, son draconianas. Y llevan el sello del liberalismo más ortodoxo: el FMI exige las «reformas estructurales» -un cómico parecido con el discurso sarkozista ¿no creen?-, a saber: claros recortes, por ejemplo, en los gastos de educación y sanidad, en paralelo con la privatización de los servicios públicos. «¡Si quieren nuestro dinero, respeten la doctrina liberal!». Suciedad, hacinamiento, alcoholismo: estos factores que favorecen la tuberculosis indican claramente que se trata de una enfermedad de los pobres. Así, de la misma forma que por dondequiera que se aplican, las recetas liberales originan un agravamiento de las desigualdades y una explosión de la pobreza, las condiciones de obtención de los préstamos del FMI conducen a sus deudores a aplicar políticas antisociales que llevan al resultado expuesto en el estudio: un 16,6% de mortalidad suplementaria causada por la tuberculosis. Actualmente esta enfermedad mata a dos millones de personas en el mundo todos los años y se diagnostican 8,5 millones de casos nuevos, de ellos unos 6.000 en Francia. Apostamos a que gracias a las bellas «reformas» y la bonita «modernización» asestadas a nuestro desgraciado país por la camarilla dirigente, rápidamente escalaremos puestos en la jerarquía de los tuberculosos del mundo. Fuente: http://www.cadtm.org/El-FMI-propaga-la-tuberculosis El estudio completo en inglés está publicado en la Web de la «Public Library of Science»: http://medicine.plosjournals.org/perlserv/?request=get-document&doi=10.1371/journal.pmed.0050143&ct=1&SESSID=ab9221dd7a54e736507a888d412b38da Otro articulo con la misma informacion en el sitio de la BBC: http://news.bbc.co.uk/2/hi/health/7514467.stm

0
0
M
Masaru Emoto y el fraude de los cristales en el agua.
InfoporAnónimo5/24/2010

Masaru Emoto, la comunidad científica lo cataloga de fraude Masaru Emoto, es un escritor japonés considerado Doctor. Siempre se ha creído y así nos lo han presentado en muchos medios de comunicación, que Masaru era Doctor en física o química, pero si se investiga en su biografía se descubre que sí, es Doctor, pero Doctor en relaciones internacionales, en la Universidad Municipal de Yokohama, en el departamento de Ciencias y Humanidades. Este dato que bien era necesario aclarar, ya nos pone de manifiesto, una de las grandes cualidades de Masaru Emoto, y es la de dominar a la perfección el marketing y los medios de comunicación. Así, presenta al mundo una teoría: los pensamientos, la intención con la que pronunciemos unas palabras o la música, influye a una pequeña muestra de agua, que al ser congelada presentará unos cristales característicos; más bellos si el mensaje era positivo y más antiestéticos si el mensaje al que se la expusimos era de índole negativa. De la teoría de Masaru Emoto, se extrae que si eres positivo el agua de la que está formado tu cuerpo (70% del cuerpo es agua) recibirá buenas vibraciones y estarás más feliz, la cual cosa parece lógica y resulta, tanto si es cierta o no la teoría. Es bien sabido que si estás triste o enfadado, las defensas del cuerpo bajan y por tanto enfermas antes. Según los expertos y en las esferas científicas, la teoría de Masaru Emoto, no ha podido ser demostrada fuera de su laboratorio. Masaru dice que al querer ser demostrada, los pensamientos del experimentador malograrían el experimento, ya que el agua notaria esta intención “negativa” y se vería anulada, saliendo como resultado lo que esperaría el experimentador. Ósea nada. Aunque, hay una manera de realizar el experimento sin alterar las muestras, y es el llamado experimento de doble ciego. Método donde los científicos evitan el sesgo (omisión o error en algún paso del experimento) que pudiera influenciar el resultado. Así por ejemplo, un científico podría analizar un cristal de agua sin saber a que mensaje ha sido expuesto, etc. Pero como el propio Emoto ha señalado, no ha conseguido reproducir idénticos cristales expuestos a la influencia del mismo mensaje. Por lo tanto los métodos de Emoto que no han sido del todo aclarados por él y la imposibilidad de ser algo demostrable y medible científicamente, ya que hasta ahora ningún científico a podido reproducir lo que postula Emoto, han hecho de esta teoría una más en el elenco de fraudes o posibles fraudes. Sin ir más lejos para más evidencia, el fin comercial de Emoto: el agua tratada con su sistema se comercializa a precio desorbitante, con aparentes propiedades curativas. De nuevo una operación de merchandising bien planeada, pero como siempre os decimos en Umbral7, cojamos lo bueno de cada información y dejemos la que no nos interese, en este caso el mensaje que siendo positivos nuestro organismo nos lo agradecerá. La incredulidad de la teoría que nos ocupa ha llegado a tales límites, que James Randi, fundador de la Fundación Educativa James Randi, ha ofrecido a Masaru Emoto, la recompensa de un millón de dólares si sus resultados se pueden reproducir en un laboratorio con los métodos de doble ciego, los únicos que asegurarían la no influencia por parte de los científicos en el resultado. Randi aún espera la respuesta de Emoto, que sigue trabajando con sus mejores fotógrafos y expertos en photoshop , encargados de hacer las bonitas fotos con las que da conferencias por medio mundo. Fuente:http://www.umbral7.com/ciencia/masaru-emoto-la-comunidad-cientifica-lo-cataloga-de-fraude/ Masaru Emoto sitio web: http://www.masaru-emoto.net/index.html Algunos de los productos que vende Masaru Emoto de acuerdo a su sitio web ( http://www.masaru-emoto.net/english/emotolabel.html ): http://www.watersongsonline.com/ http://www.st-leonhards-quelle.de/ http://www.lissa.it/index.php?p=home&l=en http://www.anusara.com/ Su libro en ingles:http://www.amazon.com/Hidden-Messages-Water-Masaru-Emoto/dp/0743289803/ref=sr_1_1?ie=UTF8&s=books&qid=1274720767&sr=1-1

30
21
El fraude del "Grito silencioso"
El fraude del "Grito silencioso"
InfoporAnónimo5/31/2010

"El grito silencioso": fraude con premeditación y alevosía «El Grito silencioso», una película supuestamente documental que en varias ocasiones fue presentada por la televisión nicaragüense, seguramente ha causado impacto en el público. Sus imágenes escalofriantes están dirigidas a un solo fin: convencer a todo mundo de que los embriones sienten y sufren, y que el aborto inducido es un asesinato. No hay duda, la cinta es una eficaz herramienta de propaganda del movimiento antiaborto. Sin embargo, resulta que carece de rigor científico. Para demostrarlo, en 1985 la Federación de Paternidad Planeada de América, Inc., ha conformado un equipo de siete expertos médicos de renombre, que no son precisamente activistas del movimiento a favor del aborto por solicitud. Pero tampoco son activistas del movimiento antiaborto. Sólo profesionales sin apasionamiento. La conclusión de los especialistas fue contundente: la película está llena de «inexactitudes científicas, médicas y legales, declaraciones engañosas y exageraciones». Hablando de una manera menos cortés, es un fraude. El equipo médico elaboró un documento, refutando punto por punto las afirmaciones del «Grito silencioso», que en Nicaragua son asumidas como una verdad absoluta por personas que pretenden eliminar del Código Penal el aborto terapéutico. Es fundamental que dicho escrito sea tan ampliamente divulgado como «El Grito...», para que el público nica conozca todos los criterios y pueda opinar y decidir con objetividad. Además, vale la pena mencionar que «El Grito silencioso» y su refutación fueron elaborados hace más de una década. Actualmente en los países donde el aborto por solicitud es legal, esta clase de operación se practica no a 12 sino 7 ó 9 semanas de gestación. MITOS Y VERDADES El mito: El feto de 12 semanas experimenta dolor. Los hechos: En esta fase del embarazo, el cerebro y el sistema nervioso están todavía en una fase muy temprana de desarrollo. Están apenas formándose los inicios del tallo del cerebro, que incluye un tálamo rudimentario y el cordón espinal. Otras células del cerebro no se han desarrollado todavía. Sin una corteza cerebral (materia gris que cubre el cerebro), los impulsos de dolor no pueden ser percibidos. Para sentir el dolor, un feto también necesita las hormonas neurotransmisores. En los animales, estos químicos complejos se desarrollan en el último trimestre de gestación. Los científicos no tienen ninguna evidencia de que los humanos seamos diferentes. El mito: El feto de 12 semanas hace movimientos voluntarios (por ejemplo, agitarse en un esfuerzo por evitar la cánula de succión). Los hechos: En esta fase del embarazo, todo movimiento es inconsciente, se hace por reflejos. Un movimiento a voluntad requiere de la habilidad para percibir y saber. Para que ésta pueda tener lugar, debe estar presente la corteza cerebral (materia gris que cubre el cerebro), y ésta no existe en un feto de 12 semanas. El mito: El ultrasonograma muestra la boca abierta del feto. Los hechos: La boca del feto no puede identificarse en la imagen del ultrasonido con la exactitud que muestra el video. El mito: El feto emite un «grito silencioso». Los hechos: Un grito no puede producirse sin el aire en los pulmones. Los movimientos respiratorios primarios se producen en las fases más avanzadas del embarazo. Incluso un bebé nacido prematuramente con 26-27 semanas de gestación no puede gritar. El mito: Un feto es una persona igual a nosotros. Los hechos: Un feto de 12 semanas no puede compararse de forma alguna al funcionamiento de una persona totalmente formada. En esta fase sólo están presentes rudimentos de los sistemas del organismo. El mito: La cabeza de un feto de 12 semanas requiere el uso de «instrumentos aplastantes» para extraerlo. Los hechos: Cuando el aborto se realiza adecuadamente a las 12 semanas de gestación (e incluso 1 ó 2 semanas más tarde) no hay necesidad de utilizar instrumentos aplastantes. DECLARACIONES ENGAÑOSAS Afirmación de la película: El feto desplegado en la pantalla tiene ondas cerebrales. La opinión del experto: Aunque unos impulsos eléctricos débiles existen ya con 10 semanas de gestación, éstos no pueden compararse con las ondas del cerebro. Las ondas del cerebro genuinas no ocurren hasta el tercer trimestre. Afirmación de la película: La frecuencia de los latidos del corazón del feto aumenta de 140 a 200 latidos por minuto, a causa del miedo a un «peligro mortal inminente». La opinión del experto: Para esta fase del embarazo, 180-200 latidos del corazón por minuto son una frecuencia normal. Afirmación de la película: El feto de la pantalla tiene 12 semanas. La opinión del experto: El tamaño del feto de la película corresponde a 18 semanas de gestación. Afirmación de la película: Muchas mujeres que se hacen practicar un aborto sufren daño psicológico severo y duradero. La opinión del experto: Los problemas emocionales serios después del aborto se dan muy pocas veces. La mayoría de las mujeres consultadas sobre el tema afirman que han experimentado un alivio, aunque algunas pueden sentir una depresión temporal. Afirmación de la película: El feto es sujeto de la terapia intrauterina y debe ser considerado un segundo paciente. La opinión del experto: Ciertamente, es posible la terapia dentro del útero. Sin embargo, en la película la atención se enfoca sólo en el feto, ignorando totalmente a la mujer embarazada, que es la primera paciente. PREGUNTAS Y ACLARACIONES La pregunta: ¿Toma tanto tiempo interrumpir el embarazo durante el primer trimestre como lo presenta la película? La respuesta: No, un aborto del primer trimestre normalmente toma menos de diez minutos. La pregunta: La película genera la simpatía por el feto. ¿Qué hay sobre la mujer que necesita un aborto? Lla respuesta: La película ignora la condición de la mujer que busca el aborto. Es esencial poner los hechos en una perspectiva correcta, recordando a las personas los horrores a que se exponen las mujeres cuando el aborto es ilegal, así como las situaciones críticas que pueden darse en la vida de una mujer y llevarla a buscar un aborto. La pregunta: Si el Dr. Bernard Nathanson, que narra los hechos en la película, está en contra del aborto, ¿cómo pudo haber participado en el rodaje de un procedimiento de aborto real? La respuesta: Nathanson es un fanático, un apasionado. Los apasionados harían cualquier cosa por su causa, y el Dr. Nathanson ha falseado los hechos para convencer al público de que el aborto es un asesinato. Este tipo de furia existe en las personas fanáticas que destruyen las clínicas donde se practican abortos. La pregunta: ¿Los fetos muertos mostrados en la pantalla son realmente todos productos de abortos? La respuesta: La mayoría de estos fetos son muy grandes y se encuentran en avanzado estado de deterioro. Eso indica que son fetos nacidos muertos y no fetos abortados voluntariamente. Lista de expertos que han refutado las afirmaciones de «El grito silencioso» Sally Faith Dorfman, MD, Profesora auxiliar de la Universidad de Medicina Alberto Einstein, Profesora Clínica Auxiliar del Hospital Monte Sinaí. Hart Peterson, MD, Jefe de Neurología Pediátrica del Hospital de Nueva York, Profesor Clínico de Neurología en Pediatría del Centro Médico Universitario del Cornell. William Rashbaum, MD, Profesor Clínico auxiliar de la Universidad de Medicina Alberto Einstein. Seymour L. Romney, MD, Profesor, Ginecobstetra, Director de Investigación de Cáncer Ginecólogo, y ex Presidente de la Sección de Obstetricia y Ginecología de la Universidad de Medicina Alberto Einstein. Allan Rosenfield, MD, Profesor, Ginecobstetra y de Salud Pública, Presidente Suplente de la Sección de Obstetricia y Director de la Ginecología del Centro para la Población y Salud de la Familia, Universidad de Médicos y Cirujanos, Universidad de Colombia. Herbert G. Vaughan, Jr., MD, Profesor de Neurociencia, Neurología y Pediatría, Director de Centro para la Investigación del Retraso Mental y Desarrollo Humano Rose F. Kennedy de la Universidad de Medicina Alberto Einstein. Ming-Neng Yeh, MD. Profesor Clínico del Laboratorio de Ultrasonido, Colombia, Centro Médico Presbiteriano. Fuente:http://archivo.elnuevodiario.com.ni/2000/agosto/29-agosto-2000/variedades/variedades4.html

67
51
L
La neoinquisición ecologista
InfoporAnónimo2/11/2009

Registrate y eliminá la publicidad! La neoinquisición ecologista Por Paul Driessen Hace dos siglos, Voltaire proclamó: "No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo". Hoy, nuestras tradiciones sobre la libertad de expresión están siendo sometidas a asedio. La universidades prohíben las expresiones "ofensivas" y "políticamente incorrectas". Los islamistas radicales amenazan de muerte a los académicos, artistas y líderes religiosos que "faltan al respeto" al Profeta. Y, pese a que necesitamos desesperadamente un debate científico abierto, los ecoactivistas intolerantes han infestado el ambiente de inquisición y macartismo. Al Gore trata de amordazar a todo aquel que dice una verdad inconveniente sobre el alarmismo climático. Greenpeace pretende silenciar y poner en la picota a los "criminales climáticos". La revista Grist aboga por instaurar "una especie de tribunales de Nuremberg" para que comparezcan ante ellos los que ponen en duda los desastres que se anuncian. Supongo que a los culpables los llevarán la horca y no a la hoguera; por aquello de los gases de efecto invernadero, digo. La ecocatastrofista Ross Gelbspan declaró, en una conferencia que pronunció en Washington DC: "Los periodistas no sólo no tienen por qué referir las opiniones de los científicos escépticos en materia de calentamiento global, es que tienen la responsabilidad de no hacerlo". Por lo que se ve, Reuters, Time y el Discovery Channel son de la cuerda de la Gelbspan. Otro metemiedos, el británico George Monbiot, dijo que las aerolíneas contribuyen al cambio climático, por lo que "cada vez que alguien muere como consecuencia de una inundación en Bangladesh, habría que sacar a un ejecutivo de una compañía aérea de su despacho y ahogarlo". Durante una comparecencia ante el Congreso, la senadora Barbara Boxer trató a Michael Crichton como si fuera un pederasta porque sugirió que las teorías sobre el cambio climático deberían ser cuidadosamente revisadas y sujetas a unos patrones similares a los empleados por la Agencia del Medicamento para la aprobación de nuevos fármacos, y el pasado 27 de octubre los senadores Jay Rockefeller y Olivia Snowe practicaron el lanzamiento de amenazas contra Exxon Mobil. "Su mensaje: en materia de cambio climático, sigan la línea de los senadores, o si no...", dijo el Wall Street Journal. Sí, el clima del planeta está cambiando –otra vez más, pero mucho menos de lo que lo ha hecho en otras ocasiones–, y sí, la humanidad está influyendo en él, pero son muy pocos los científicos que secundan al astrónomo James Hansen, para quien el elemento humano ha sustituido al Sol y a las demás fuerzas naturales como causa principal del cambio y que, ante el advenimiento inmediato del Armagedón climático, pide que se tomen medidas drásticas. Casi todo el mundo coincide en que estamos ante un período de ligero calentamiento, pero eso no quiere decir que nos hallemos al borde de una catástrofe. Por otro lado, el clima no se modificaría prácticamente nada aun si se cumpliera a rajatabla el Protocolo de Kioto. Eso sí, el coste derivado de la imposición de controles de emisión es astronómico. Los políticos ya han conseguido, con su control de la producción petrolera, que haya escasez energética y los precios estén por las nubes. Un impuesto sobre las emisiones dispararía aún más el coste de la energía, así como de la totalidad de los bienes y servicios que consumimos, y supondría un freno formidable a las innovaciones. Para generar la electricidad que produce una sola planta gasística de 500 mW se necesitan 13.000 turbinas de viento y 42.500 hectáreas de terreno. ¿Cuántos campos y montañas tendríamos que sacrificar? ¿Cuántas aves morirían? ¿Cuántas familias mueren a causa de enfermedades pulmonares e intestinales en el Tercer Mundo porque los activistas y los políticos presionan a los bancos y las empresas para que no se construyan allí centrales eléctricas? Ahora bien, esos mismos burócratas siguen recurriendo al avión para acudir a esas conferencias patrocinadas por la ONU en que se aterroriza a la gente con el apocalipsis climático. No estamos a las puertas de caos alguno, tenemos tiempo para responder a los cambios racional y responsablemente, promulgando reglamentos inteligentes y desarrollando nuevas tecnologías que sirvan a una demanda creciente y, a la vez, reduzcan los niveles de contaminación y protejan tanto la salud como la vitalidad de las familias, las comunidades y las empresas. Tengamos presente el gran cambio registrado en la última centuria en todo lo relacionado con la generación de energía y el control de la contaminación. Podemos volver a hacerlo. La clave reside en tener fe en la creatividad y en la innovación tecnológica, así como en establecer un debate civilizado sobre energía, clima y medioambiente. Fuente:http://revista.libertaddigital.com/la-neoinquisicion-ecologista-1276232746.html

0
4
L
Locos Vegetarianos contra los Hot-Dogs
InfoporAnónimo2/10/2009

Los locos vegetarianos de PETA y sus filiales publican un aviso en la TV alertando por el potencial cancerígeno de las salchichas usadas en hot-dogs, panchos o “frankfurters”. Hay muchas cosas de los “vegans” que me atacan los nervios, pero lo que más me molesta es su funda-mentalismo. Lo mismo que la mayoría de los extremistas de la izquierda verde, los vegans siguen la filosofía de “el fin justifica los medios,” y no tienen problema en usar hipérbolas, declaraciones exageradas, y con mucha frecuencia, mentiras lisas y llanas para apoyar su mensaje engañador. Acabo de encontrar un nuevo comercial en la TV que está siendo patrocinado por una organización llamada “El Proyecto Cáncer”. La peor parte del aviso es que está destinado a que los niños tengan miedo de los panchos u hot-dogs. Muestra a niños comiendo panchos y a niños diciendo “Hasta pequeñas cantidades de carnes procesadas pueden conducir a cánceres cuando sean adultos.” El vaso urge a uno “saber más” en el sitio web del CancerProject.org, como si fuese un servicio de informa-ción pública de alguna organización de salud pública similar a la Sociedad Americana del Cáncer. Pero nada podría estar más lejos de la verdad. El Project Cancer es, en realidad, un desprendimiento del Comité de Médicos para una Medcina Responsable del Dr. Neal Barnard, un grupo activista anti-carne. ¿Cuán anti-carne es Barnard? Estuvo en el directorio de la Fundación para el Apoyo a la Protección Animal –organización que hoy es más conocida como la Fundación PETA. Así es. Esos locos de los derechos animales de Gente Para un Tratamiento Ético de los Animales. ¿Hace falta decir más? El fin del aviso es simple: hacer que la gente crea que la carne es mala, aun si tienen que recurrir al uso de una lógica falsa para conseguir sus propósitos. Esto es lo que quiero decir: La “lógica” que usa la afirmación en este comercial está basada en un análisis de cinco estudios de varios investigadores en cáncer. Este informe declara que comer 50 gramos diarios de carne procesada durante varios años aumentó el riesgo del cáncer del colon-recto en 21 por ciento. Esta-mos hablando de un pancho por día o cinco fetas de panceta. Suena atemorizante ¿no? Qué pena para ellos que la investigación no tiene piernas sobre las que sostenerse. Aunque los investigadores hallaron que el cáncer de colon fue diagnosticado en pacientes entre 3 y 19 años después que el estudio comenzara, ellos no habían rastreado de manera adecuada la previa ingesta de carnes procesadas… o por lo que valga, prácticamente ningún otro factor. Esto es ciencia basura de primer orden, y nada más. Recuerde, la mayor parte de las declaraciones de que los panchos y hot-dogs y otras carnes procesadas causan daño a la salud carece totalmente de base científica. De acuerdo con Coleen Doyle, la directora en nutrición de la Sociedad Americana del Cáncer, “Mi preocupación acerca de esta campaña es afirmar que un hot-dog ocasional en el almuerzo del colegio aumentará el riesgo de cáncer. Un hot-dog ocasional no aumentará ese riesgo.” Ella está totalmente en lo correcto, no lo hará. Yo escribí recientemente que el nitrito de sodio, la sustancia química usada para dar color y preservar a los hot-dogs y otras carnes, tiene un efecto benéfico notable sobre el sistema cardiovascular. De hecho, las sales de nitrito pueden beneficiar a todos los órganos del cuerpo: corazón, cerebro, pulmones –todos lugares por donde fluye la sangre. Aún las dosis muy pequeñas de nitratos pueden casi triplicar el flujo sanguíneo. Y en caso de que ustedes estén pensando, “Oiga, Doctor Douglass, tómelo con calma, al menos su corazón está en el lugar correcto.” Equivocado! Si usted conoce algo acerca de PETA y sus amigos, los seres huma-nos están muy abajo en su lista de cosas importantes. Estos locos ponen a los animales primero. Esta campaña política anti hot-dogs está disfrazada de servicio público. En cuanto a mí. Me comeré dos con chile, mostaza y cebolla! Fuente:http://www.mitosyfraudes.org/Risks/Panchos.html

0
0
E
Ecologistas, el fin justifica los medios
InfoporAnónimo2/3/2009

(AIPE)- “Ahí viene el lobo,” decía el niño mentiroso y cuando de verdad se apareció el lobo, nadie le creyó y el lobo se lo comió. Así le está pasando con Greenpeace, World Wildlife Fund y Natural Resources Defense Council (NRDC). Es incomprensible que la gente les siga haciendo caso a esas organizaciones y donándoles dinero para que continúen en sus campañas de desinformación. El NRCD, con la colaboración de una costosa oficina de expertos en relaciones públicas, casi logró destruir a los cultivadores de manzanas con un reportaje divulgado por el programa “60 Minutos” de CBS declarando que Alar –un químico con que fumigaban las plantaciones de manzanas- es un poderoso carcinógeno que causa la muerte de animales utilizados en investigaciones de laboratorio. Las manzanas fueron prohibidas en las escuelas y desaparecieron de los supermercados, lo mismo que la salsa de manzanas. Esa industria se desplomó. La doctora Dixy Lee Ray, una bióloga de la Universidad de Washington, ex gobernadora del estado de Washington y quien perteneció a la Comisión de Energía Atómica, reportó posteriormente que para que una persona estuviese expuesta a una dosis de Alar comparable con las recibidas por los animales utilizados por el NRDC en los laboratorios, esa persona tendría que comerse 13 mil kilos de manzanas al día a lo largo de 70 años. Ella también informó que si a los animales de laboratorio le hubiesen reducido la dosis de Alar al equivalente al consumo humano de 6 mil kilos de manzanas al día, nada les hubiera pasado. En otras palabras, el NRDC sabía perfectamente que Alar no le hace ningún daño a los humanos en las dosis que estos pueden llegar a consumir. ¿No destruye eso la credibilidad del NRDC? Greenpeace, por su parte, ha perfeccionado el arte de la desinformación como fuente de ingresos. Esa organización consiguió montañas de dinero con un video que mostraba a cazadores matando focas a palos, bajo la consigna de acabar con tan crueles prácticas si la gente envía dinero para su campaña. Magnus Gudmuson, un investigador que vive en Islandia, reveló que Greenpeace misma había escenificado la patraña para lograr el deseado nivel de brutalidad en la película. El mismo Gudmuson produjo, entonces, su propio video de 43 minutos, entrevistando a quienes recibieron dinero para matar las focas recién nacidas a palos, mientras eran filmados. Greenpeace también produjo una película sobre la crueldad contra los delfines, haciendo creer que tales cosas suceden en la cría de delfines. Patrick Moore, quien fue uno de los fundadores de Greenpeace, pero que luego se retiró por los fraudes cometidos, dice que los programas de la organización tienen poco que ver con salvar una especie en peligro de extinción, sino que quieren que los animales no sean utilizados como alimento humano ni como recurso natural. Ultimamente, Greenpeace le declaró la guerra al cloro, insistiendo en un informe que su utilización debe ser eliminada por fases. Bill Richardson, congresista demócrata que fue nombrado por Bill Clinton embajador ante las Naciones Unidas y, luego, secretario de Energía, propuso una ley para la eliminación del cloro, con el apoyo de la entonces directora de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), Carol Browner. El cloro se utiliza para purificar el 98% del agua suministrada por los acueductos públicos. La Oficina de Integridad Federal determinó que esas investigaciones contra el cloro están basadas en mentiras y datos falsos, por lo cual Greenpeace y el World Wildlife Fund están tratando ahora que las Naciones Unidas prohíba su uso. Vale la pena recordar que el peruano Enrique Ghersi denunció que en su país murieron cerca de 20 mil personas por una epidemia de cólera que comenzó en 1991. La epidemia fue causada por la reducción del cloro en el agua potable, cuando funcionarios del gobierno del entonces presidente Alan García siguieron las recomendaciones de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA). Otras 310 mil personas en 14 países fueron afectadas por la epidemia. El cloro no es una de las ocho sustancias que ya han sido prohibidas por las Naciones Unidas, pero es una de las cuatro identificadas por la ONU para ser estudiadas y decidir si deben ser prohibidas también. Estas organizaciones verdes siguen tratando de asustar a la gente con sus mentiras y sus inmensos presupuestos en gran medida dependen del tamaño del susto que logran causar en el público. * Vicepresidente ejecutivo del Environmental Conservation Organization. Henry Lamb Lunes, 3 de diciembre de 2001 Fuente:

0
8
Inseguridad
Inseguridad
OfftopicporAnónimo3/12/2009

Art. 14 bis.- El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes, las que asegurarán al trabajador: condiciones dignas y equitativas de labor; jornada limitada; descanso y vacaciones pagados; retribución justa; salario mínimo vital móvil; igual remuneración por igual tarea; participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección; protección contra el despido arbitrario; estabilidad del empleado público; organización sindical libre y democrática, reconocida por la simple inscripción en un registro especial. Queda garantizado a los gremios: concertar convenios colectivos de trabajo; recurrir a la conciliación y al arbitraje; el derecho de huelga. Los representantes gremiales gozarán de las garantías necesarias para el cumplimiento de su gestión sindical y las relacionadas con la estabilidad de su empleo. El Estado otorgará los beneficios de la seguridad social, que tendrá carácter de integral e irrenunciable. En especial, la ley establecerá: el seguro social obligatorio, que estará a cargo de entidades nacionales o provinciales con autonomía financiera y económica, administradas por los interesados con participación del Estado, sin que pueda existir superposición de aportes; jubilaciones y pensiones móviles; la protección integral de la familia; la defensa del bien de familia; la compensación económica familiar y el acceso a una vivienda digna.

0
0
D
Diversidad versus igualdad
Apuntes Y MonografiasporAnónimoFecha desconocida

por Walter Benn Michaels* En Estados Unidos se ensancha el abismo entre ricos y pobres En la carrera hacia la Casa Blanca, el candidato demócrata Barack Obama enfrenta dificultades para convencer al electorado blanco e hispánico, sobre todo cuando dispone de ingresos modestos. Su handicap proviene tal vez del reducido contenido social de su programa y de la naturaleza consensual de sus discursos. Si bien las candidaturas de Obama y de Hillary Clinton simbolizan un importante avance cultural en cuestiones raciales y de género, ningún candidato pone el eje en la economía capitalista y sus crecientes inequidades. El surgimiento de la “cuestión racial” tuvo dos momentos fuertes durante la campaña de Barack Obama. El primero ocurrió en enero, la noche de la victoria del candidato en las primarias demócratas de Carolina del Sur. En respuesta a los comentarios de William Clinton, que había imputado ese resultado al peso del voto negro en Carolina, una multitud cercana a Obama silabea¬ba a los gritos: “¡La raza no importa!”. El novelista Ayelet Waldman, partidario del senador por Illinois, explica: “Allí estábamos, en pleno corazón del antiguo Sur, en un lugar donde la bandera de la Confederación todavía flamea al lado de las estatuas del gobernador Benjamin Tillman, famoso porque se ufanaba de mantener a los negros lejos de las mesas de votación –‘Hicimos fraude. Les disparamos. No nos da vergüenza decirlo’–, y gritábamos ‘¡La raza no importa! ¡La raza no importa!’. Blancos y negros, hispanos y asiáticos, unidos en un mismo rechazo a una política instalada en la rutina. Unidos en la idea de que Estados Unidos puede ser un país diferente. Unidos. No divididos” (1). El segundo momento fuerte se produjo en marzo, cuando en reacción (al menos en parte) a los polémicos sermones de su ex pastor, Jeremiah Wright, el candidato demócrata pronunció su discurso sobre una “unión más perfecta”. En esa oportunidad declaró que “la raza es un problema (…) que en este preciso momento la nación no puede permitirse ignorar”, dando inicio a lo que varios analistas consideraron “una conversación nacional sobre la cuestión racial” cuya necesidad, al parecer, se hacía sentir con fuerza. Si decimos “al parecer” es porque resulta evidente a los ojos de cualquier observador, incluso a los de uno distraído, que a los estadounidenses les encanta hablar de la raza y que lo vienen haciendo desde hace siglos, aun cuando hoy en día nada les guste tanto como afirmar que… a los estadounidenses no les gusta hablar de la raza. Les va peor, en cambio, cuando se trata de hablar de clase. Obama mismo lo comprobó el día que se le escapó un comentario sobre los paliativos religiosos de la “amargura” de los pobres en medio de una colecta de fondos en San Francisco (2). Un simple vistazo basta para observar la contradicción entre ambos momentos: el del eslogan “la raza no importa” y el del discurso explicando por qué, en definitiva, sí importa. Pero la contradicción se resuelve apenas se entiende que aquello que justificó el discurso (la historia del racismo estadounidense) es también lo que originó la promesa del canto silabeado (la idea de que la elección de un hombre negro representaría un gran paso adelante para triunfar sobre ese pasado). Lo cual sin duda es cierto. Lo que otorga a la campaña de Obama toda su importancia es justamente la promesa de que es posible superar una larga historia de división racial y de que en el siglo XXI se puede resolver el problema que para William Edgard Burghardt Du Bois dominó el siglo XX (3). El “cambio en el que podemos creer” no es ideológico –Obama y Hillary Clinton son casi idénticos en ese plano; si los votantes demócratas hubieran reclamado un cambio de rumbo ideológico, el candidato habría sido John Edwards–, sino cultural. Y tiene la característica de que ya no puede ser proclamado, sino que debe ser encarnado. Ahora bien, esto sólo lo puede hacer un negro. Elegir blancos que afirmen “la raza no importa” es una cosa; elegir a un negro es otra, más convincente. Aumento de las disparidades Así, la campaña de Obama está y siempre ha estado enteramente anclada en la cuestión racial, sobre todo en el antirracismo como política progresista. Gane o no las primarias demócratas (y en particular, quizá, si no las gana), su campaña pinta al ala supuestamente progresista del Partido Demócrata con una imagen de pastor que conduce a los estadounidenses hacia una sociedad cada vez más abierta e igualitaria, no sólo para los negros, sino también para los asiáticos, los latinos, las mujeres y los homosexuales. Sin embargo, el problema que plantea esta imagen (problema que a la vez explica la esencia del atractivo que ejerce) es que es falsa. No falsa en el sentido de que no hubo avances extraordinarios (aunque incompletos) gracias a la lucha contra el racismo, sino falsa en el sentido de que estos avances no hicieron a la sociedad estadounidense más abierta ni más igualitaria. En muchos sentidos, ésta es incluso menos abierta y menos igualitaria hoy que en la época de los segregacionistas del Sur, cuando el racismo no sólo predominaba sino que gozaba de la caución de las autoridades. Una política económica neoliberal en general está acompañada de una exacerbación del interés que despiertan las diferencias identitarias (culturales, étnicas, a veces religiosas) y de un aumento de la tolerancia hacia las disparidades de riqueza y de ingresos. Quienes conozcan la jerga de los índices relativos a las desigualdades económicas comprenderán inmediatamente, gracias a los siguientes datos, que la igualdad sufrió un retroceso en Estados Unidos: en 1947 (durante el apogeo de las leyes segregacionistas llamadas “Jim Crow”, en vigor en el sur del país), el coeficiente de Gini, que mide la desigualdad de los ingresos en un país, era de 0,376. En 2006 alcanzó el 0,464 (4). Es un alza significativa. En 1947, Estados Unidos pertenecía a la misma categoría (aunque era un poco más desigual) que los países de Europa occidental; en 2006, cayó al nivel de México y China (5). Pero en realidad no necesitamos este indicador para medir la extensión del problema. En 1947, el 20% de la población estadounidense recibía el 43% de los ingresos anuales. En 2006, tras años de lucha (a menudo victoriosas) contra el racismo, el sexismo y el heterosexismo, el 20% de los estadounidenses se repartía el 50,5% del conjunto de los ingresos. Los ricos, pues, se han hecho más ricos (6). El “progresismo demócrata” Por consiguiente, la lucha por la igualdad racial y sexual –cuyo éxito relativo se ve encarnado en el Partido Demócrata de los últimos seis meses– no desembocó en una mayor igualdad económica. Por el contrario, ha demostrado ser compatible con una mayor desigualdad en la materia y con la formación de una sociedad más elitista (7). En el fondo, esto se explica por el hecho de que las luchas antirracistas y antisexistas no tuvieron como objetivo principal construir una sociedad más igualitaria, ni siquiera atenuar o eliminar la distancia entre la elite y el resto de la sociedad. Con más frecuencia, de lo que se trató fue de diversificar la elite, lo cual contribuyó a legitimarla. Es por eso que medidas como la affirmative action en la admisión a la universidad desempeñan un papel simbólico tan esencial para los progresistas estadounidenses (8). Ese tipo de medidas garantiza que nadie sea excluido de lugares como Harvard o Yale por motivos ligados a prejuicios o a la discriminación. Con ello, se sienten libres para no modificar el mecanismo esencial de exclusión: la riqueza. Según el famoso comentario de Richard Kahlengerg, uno tiene “veinticinco veces más posibilidades de encontrar un estudiante rico que un estudiante pobre” en los 146 establecimientos de enseñanza superior de elite estadounidenses. No porque los estudiantes pobres sean víctimas de una discriminación, sino porque son pobres. No recibieron el tipo de educación ni gozaron de las condiciones materiales que les permitieran postularse con alguna posibilidad de éxito al ingreso a los establecimientos de elite, menos aun a seguir una carrera allí. La affirmative action nos dice que el problema es el racismo. Y que la solución consistiría en que figuraran todos los colores entre los hijos y las hijas de los ricos. Esta definición de la “solución” se prolonga en la actividad profesional, ya que la lucha por la diversidad continúa entre los abogados, los profesores, los periodistas y todos los demás gremios que gozan de estatutos e ingresos suficientes para tener acceso a las filas de la elite. El objetivo, entonces, consiste en imponer un modelo de justicia social que descanse sobre una representación proporcional de la raza y el género. Lógicamente, quien desee la aparición de una elite más diversificada difícilmente pueda imaginar algo mejor que la elección de un presidente negro. Elegir una mujer para la Casa Blanca vendría justo después. Si, en cambio, el objetivo es atacar las desigualdades que realmente existen (ingresos y fortuna) más que aquellas cuya presencia estamos dispuestos a admitir (“raza” o género), si la ambición apunta a apoyar un programa político que aborde las desigualdades que han engendrado no las discriminaciones (que, después de todo, en los Estados Unidos de hoy se han convertido en nuevas formas de selección), sino el neoliberalismo (que se encuentra en el origen mismo de la selección), entonces ni el candidato negro ni la senadora blanca tienen mucho para ofrecer. Porque hay allí dos demócratas incapaces de admitir públicamente (basta con ver su último debate, en abril) que los estadounidenses que ganan entre 100.000 y 200.000 dólares por año ya no pertenecen a la “clase media” sino a las clases superiores. Clinton se comprometió a “no aumentar un solo impuesto que afecte a los estadounidenses de las clases medias, cuyo ingreso anual sea inferior a 250.000 dólares”; Obama, curiosamente acusado de ser “demasiado blando” en materia de baja de impuestos por el periodista Charles Gibson, que lo interpelaba con vehemencia porque él mismo gana ocho millones de dólares por año, se comprometió a no insistir con las bajas de impuestos de los contribuyentes que ganen menos de 200.000 dólares por año (9). Sólo el 7% de los hogares estadounidenses dispone de un ingreso anual superior a los 150.000 dólares; el 18% recibe más de 100.000 dólares, y más del 50% gana ¡menos de 50.000 dólares! (10). Si existen demócratas que opinan que quienes perciben ingresos de alrededor de 200.000 dólares anuales todavía forman parte de la clase media y que por ende deben pagar menos impuestos, ¡pues entonces ya no se necesitan más republicanos! Dicho de otro modo, Clinton y Obama son los emblemas de un progresismo estadounidense cuya ética política reprueba y combate las desigualdades que surgen del racismo y el sexismo con el mismo vigor con que, a la vez, ignora las desigualdades que no surgen de la discriminación sino de lo que solíamos llamar explotación. Como puede uno imaginarse, en la lucha sin piedad que ambos candidatos demócratas libran entre ellos no faltaron imputaciones de racismo de un lado y de sexismo del otro. Cuestionar el sistema económico En agosto de 1967, tres años después del voto del Civil Rights Act (11), cuando apenas empezaba el esfuerzo por llevar a la realidad los derechos que estas leyes garantizaban, Martin Luther King ya planteaba la pregunta: “¿Cuál será nuestra próxima etapa?”. El pastor era sin duda un gran dirigente de los derechos civiles, pero también era más que eso; los objetivos que le importaban iban más allá. Se trataba, como lo afirmó en la Southern Christian Leadership Conference, de comprender la presencia en Estados Unidos de 40 millones de pobres, lo cual conducía “a interrogar al sistema económico, a reclamar una mejor distribución de la riqueza, a cuestionar la economía capitalista”. En Estados Unidos había por entonces (como hay hoy en día) más blancos pobres que negros pobres; King era perfectamente consciente de ello. Sabía que el antirracismo no podía resolver el problema de la desigualdad económica en la medida en que el racismo no constituía la fuente de dicha desigualdad. Era consciente también de que cualquier cuestionamiento de la verdadera causa, la “economía capitalista”, suscitaría una “oposición feroz”. Martin Luther King murió antes de poder llevar a cabo esa lucha, y la “oposición feroz” que él preveía no tuvo motivos para manifestarse dado que el cuestionamiento nunca tuvo lugar. Su lugar lo ocupó no sólo el antirracismo del movimiento de los derechos civiles, sino también la aparición de un feminismo, de luchas homosexuales y de “nuevos movimientos sociales”, enteramente compatibles con la “economía capitalista” a la que King pretendía oponerse. Siempre es posible que Obama o Clinton retomen la bandera del combate que Martin Luther King esperaba librar, pero es poco probable. El neoliberalismo se acomoda sin ninguna dificultad a las cuestiones de raza y de género; los candidatos de la raza y del género parecerían estar devolviéndole el favor. ♦ REFERENCIAS (1) http://my.barackobama.com/page/community/blog/ayeletwaldman (2) El último 6 de abril, Obama opinó que la amargura de los estadounidenses de los medios populares víctimas del desempleo o de la baja de su poder adquisitivo los había conducido en algunos casos a “apegarse a las armas de fuego o a la religión, a desarrollar cierta antipatía por aquellos que no son como ellos y cierta hostilidad hacia los inmigrantes y el comercio internacional”. (3) El número temático “Políticos imperialistas”, Actes de la recherche en sciences sociales, Nº 171-172, París, marzo de 2008. (4) El cero representa la igualdad absoluta (todos tienen los mismos ingresos) y el uno la desigualdad absoluta (una persona acapara toda la riqueza producida). (5) A título de comparación, este coeficiente es 0,383 en Francia, 0,283 en Alemania y 0,250 en Suecia. (6) Por lo demás, la movilidad social sufrió un retroceso en Estados Unidos. Un estudio reciente, llevado a cabo por la Pew Foundation, estableció que Estados Unidos es “en realidad una sociedad menos móvil que Canadá, Francia y la mayoría de los países escandinavos”. En: www.economicmobility.org/assets/pdfs/EMP%20American%20Dream% 20Report.pdf (7) Véase Serge Halimi, “Ritual democrático y sociedad de castas”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, noviembre de 2006. (8) Véase John D. Skrentny, “Oportunidades versus igualdad”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, mayo de 2007; y Christopher Newfield, “Passé et passif de l’enseignement supérieur américain”, Le Monde diplomatique, París, septiembre de 2003. (9) Las bajas de impuestos que el Congreso votó entre 2001 y 2003, por iniciativa del presidente Bush, deberían expirar en 2011, durante el mandato del próximo presidente. John McCain se comprometió a prolongarlas e incluso a declararlas permanentes. Clinton Publicado en: Le Monde diplomatique Año II, Número 14, Junio de 2008 Fuente:http://www.eldiplo.com.pe/diversidad_versus_igualdad

0
0
¿
¿Se puede convencer a los que no creen en la llegada del ho
Apuntes Y MonografiasporAnónimoFecha desconocida

Os dejo con una pregunta dirigida por un lector a David Morrison, responsable de la sección Pregúntale a un Astrobiólogo del NAI (Instituto de Astrobiología de la NASA). Entre las últimas, y muy interesantes respuestas de este eminente científico, he elegido traducir esta porque me encanta su firmeza, la abundancia de razones innegables mencionadas, y la definición final que Morrison hace de los conspiranoicos, entre los que de forma valiente incluye a los creacionistas. Pregunta: Disculpe si ya se lo han preguntado antes, pero… seguramente existe algún telescopio en la Tierra que pueda ver evidencias de las misiones humanas a la luna, y por tanto poner fin a tanta sospecha acerca de la falsedad de este hecho histórico ¿no es así? Respuesta: Los telescopios de la Tierra han sido usados varias veces para hacer rebotar lásers en los retro-reflectores desplegados en la luna por los astronautas de las misiones Apolo, pero alguien que niega que hayamos ido a la luna siempre podrá afirmar que esos dispositivos fueron colocados allí por robots, y no por humanos. Incluso si pudíeramos obtener fotos claras de los lugares de aterrizaje, dudo mucho que con ellas pudiéramos convencer a los que niegan este suceso. Esta gente ha elegido ignorar o negar vastas cantidades de evidencias, incluyendo el testimonio de los astronautas que fueron allí, el de los miles de científicos que analizaron las muestras y los datos traídos desde nuestro satélite, y a las decenas de miles de personas que participaron en los lanzamientos, controles de misión, y operaciones de recuperación de las cápsulas Apolo. También llegan a ignorar el hecho de que los rusos, que competían con los Estados Unidos en colocar a humanos en la luna, jamás se hayan cuestionado aquel logro. Para cualquier persona que se interese en las evidencias, ninguna foto podría acercarse siquiera a lo convincentes que resultan los 400 kilos de material lunar traídos a la Tierra, que son completamente diferentes a las rocas de la Tierra, y que deben tener un origen extraterrestre. Me temo que los que niegan la llegada del hombre a la luna, como aquellos que niegan el holocausto, o los que creen que la Tierra solo tiene unos pocos miles de años de antigüedad, han elegido rechazar los argumentos o evidencias científicas en favor de sus creencias preconcebidas. David Morrison - Científico jefe del NAI Original en inglés (2 de julio de 2007) Fuente: http://www.maikelnai.es/2007/07/05/%C2%BFse-puede-convencer-a-los-que-no-creen-en-la-llegada-del-hombre-a-la-luna/

2
0
E
El Antirracionalismo
Apuntes Y MonografiasporAnónimoFecha desconocida

Por Michael Albert Una moda antirracionalista se extiende por nuestra sociedad. Es difícil determinar su alcance y magnitud pero parece ser muy pronunciada en diversos segmentos de la izquierda. Las siguientes experiencias pueden servirnos de ejemplo. Hará unos ocho meses, en una charla a un grupo de activistas y académicos en Amherst, MA , uno de los ponentes es repetidamente tachado de "demasiado lógico". Se le dice que presenta demasiadas evidencias, hipótesis y argumentaciones y pocas descripciones emotivas. Su "estilo científico" hace inútiles sus palabras. De esta manera, sus ideas quedan descartadas a priori. Pocas semanas después, una editorial anarquista del Medioeste aconseja a los activistas que en adelante duden de los escritos de un comentarista muy respetado hasta la fecha. Resulta que el tipo es partidario en exceso de la "Tecnología Occidental". Se muestra favorable a demasiadas propuestas tecnológicas, y debido a esta devoción, sus declaraciones quedan bajo sospecha. Más recientemente, una izquierdista de Nueva York asiste a una conferencia en la cual es criticada por cierto número de personas por ser "demasiado directa" expresando abiertamente su claro desacuerdo con una presentación. Cuando replica que su franqueza es honesta, y por tanto buena, le contestan que la franqueza es "demasiado displicente". En adelante, siempre que fuese necesario, debería "reinterpretar las palabras de otros para hacerlas más acordes con sus propios puntos de vista". Esto evitaría desacuerdos demasiado evidentes y "mostraría verdadero respeto". Otro ejemplo es el de un debate que tiene lugar en Chicago porque alguien asegura que una afirmación (no recuerdo cual) sobre nuestra cultura es cierta. Otro activista le dice que eso que llama verdad no existe - ni en ese asunto ni en ningún otro. Es mejor discutir sobre interpretaciones contrapuestas, posibilidades o historias que sobre la verdad. La verdad es demasiado final, demasiado cerrada, demasiado imperativa. No existe una sola verdad, un solo ángulo de conocimiento, y, por tanto, no existen unas respuestas correctas únicas. Finalmente, tenemos los recientes argumentos nacionales sobre JFK y Vietnam. Primero se escoge un cierto punto de vista: JFK quería acabar con la guerra y por eso le mataron. Entonces, cuando hay datos que pueden "reinterpretarse", o "modelarse", o "reinventarse" para que encajen con ese punto de vista, se hace. Por otra parte, con toda otra evidencia que contradiga la opinión preferida no hay problema, se ignora. Podría continuar, no sólo con ejemplos concretos como los que he expuesto, sino con tendencias más amplias que incluyen el auge de las teorías conspirativas, especialmente en la costa Oeste, y, naturalmente, el miasma de la teoría postmodernista, muy extendida en el ámbito académico. El punto a destacar no es que todos estos fenómenos sean idénticos. No lo son. Tampoco es que todos expresen desacuerdos o una disminución del buen sentido. Esto no es nada nuevo. Lo importante es que todos estos ejemplos forman parte de una tendencia antiracional que eleva la antiracionalidad a la virtud y degrada la racionalidad, considerándola un defecto. La primera vez que percibí esta tendencia, me pareció sólo otra moda académica y arcana más que rápidamente desaparecería. Ahora, sin embargo, cuando me doy cuenta de la cantidad de fuentes de las cuales bebe el "antiracionalismo", me preocupa haberme dejado llevar por mis deseos en mi optimista reacción anterior. ¿Cuáles son las reflexiones válidas que alimentan el antiracionalismo? ¿Es sensato? ¿Qué efectos puede traer consigo? ¿Cuál es el antídoto? Las raíces válidas del antiracionalismo El ANTIRACIONALISMO surge, en parte, de muchas reflexiones sobre la ciencia, la cual es, después de todo, el proceso de investigación más conscientemente racional. Estas reflexiones incluyen la crítica de las feministas al machismo científico, el rechazo multiculturalista del racismo científico, la defensa de la totalidad de la ecología social en oposición al reduccionismo científico, el respeto de la antropología por la experiencia como contraposición a la abstracción científica, el respeto humanista hacia diferentes maneras de conocer que difieren del "método científico", el rechazo a la propaganda científica propiciado por el sentido común, y la hostilidad de la clase trabajadora hacia el elitismo de la clase coordinadora. 1, FEMINISMO. Las críticas feministas están en lo cierto al denunciar que las preguntas que se han hecho los científicos e incluso las respuestas que han dado frecuentemente llevaban implícitas suposiciones sexistas. Es más, sin duda es cierto que las científicas han sido excluidas, relegadas a tener menos oportunidades, o presentadas como una curiosidad si han tenido éxito a pesar de las adversidades. La ciencia a menudo es sexista. 2, MULTICULTURALISMO. Como destacan los activistas multiculturales, los esfuerzos dedicados a homogeneizar las diferencias culturales, sea por asimilación o por aniquilación, han tenido el apoyo de científicos con argumentos racistas sobre diámetros craneales y similares. Por otra parte, sin duda la comunidad científica ha adoptado casi exclusivamente la cultura eurocéntrica, excluyendo de esta manera, o al menos incomodando notablemente, a los científicos del tercer mundo. La ciencia a menudo es racista. 3, ACTIVISMO ECOLÓGICO. Como afirman los Verdes, los enfoques reduccionistas y tecnológicos dedicados a "proteger nuestro entorno" son a menudo tan causantes del problema ecológico como las chimeneas contaminantes o los vertidos tóxicos que tratan de solucionar. Asimismo, no se puede negar que, frecuentemente, los científicos ignoran las interconexiones de la realidad y a menudo enfatizan ciertas partes de ella para excluir la posibilidad de incorporar las dimensiones holistas del pensamiento ecológico. La ciencia a menudo contamina. 4, ANTROPOLOGÍA. Los antropólogos nos explican que los científicos frecuentemente hacen caso omiso de la gente que no dispone de las herramientas, el lenguaje o los métodos de la ciencia pero que, sin embargo, han adquirido una gran sabiduría y profundidad a través de la experiencia. Es más, la experiencia acumulada a lo largo de la historia a menudo se pierde para siempre ignorada al sufrir el envite de la ciencia. El conocimiento tribal de las propiedades medicinales de varias plantas o de los métodos agrícolas capaces de prosperar sin destruir el ambiente son ejemplos obvios de sabiduría que a menudo son denigrados, ignorados y finalmente perdidos para siempre. La ciencia a menudo coloniza. 5, HUMANISMO. Los humanistas están en lo cierto cuando dicen que los científicos a menudo denigran las maneras no científicas de adquisición de conocimiento que ignoran las reglas de la evidencia y incluso a veces las de la lógica, maneras como la mímica, ficcionalización, expresión poética, dramatización, experiencia no-formalizada, fe, etc., sin admitir que grandes esferas de la existencia, que estos enfoques pueden explorar, resisten por completo el análisis científico. La ciencia a menuda exagera su propio poder. 6, SENTIDO COMÚN. El sentido común popular le dice a mucha gente normal que un físico nuclear defendiendo que los reactores de fisión son seguros, o un bioquímico diciendo que los cigarrillos no causan realmente cáncer, o un ingeniero sosteniendo que el trabajo debe organizarse según una jerarquía de ocupaciones que se diferencian por la cualificación y el poder de decisión, son todos unos hipócritas. Su pretencioso testimonio, experto y "ratificado estadísticamente", es puro sinsentido, empaquetado para el mejor postor. La ciencia a menudo se vende. 7, CONCIENCIA DE CLASE. Finalmente, los trabajadores no se equivocan, naturalmente, al creer que están delante de una verdadera e interesada ideología cuando doctores, gerentes, científicos y demás representantes de la "clase coordinadora" afirman que su avanzado conocimiento les da derecho a decir, sobre cualquier tema, qué es cierto y qué es falso, qué es bueno y qué malo, desde la naturaleza del átomo hasta el significado de la esperanza o el amor, para, en consecuencia, decidir por nosotros cómo deberíamos vivir nuestras vidas. La ciencia a menudo explota. La ciencia - en el sentido de un cuerpo de conocimiento verificado - es, algunas veces, limitada, sesgada o, directamente, pura propaganda. La ciencia - en el sentido de la práctica de acumular conocimiento verificado - a menudo está distorsionada en sus preguntas y en las respuestas, a menudo domina a otros con puntos de vista diferentes, y a menudo directamente es comprada y vendida. Los científicos - es decir, las personas que acumulan conocimiento verificado - son, a veces, estrechos de miras, mecánicos, colonizadores o hipócritas. Es más, todos estos problemas nos los encontramos sobretodo en los conocidos campos de la clase, la raza, el poder y el género. La ciencia puede, por tanto, ser un proyecto totalizador ilegítimo, puede marginar conocimiento presentado de manera poco científica, y puede defender, aparentemente bastante racionalmente, los proyectos más odiosos, justo todo lo que sus críticos afirman. En Los Álamos, durante el masivo esfuerzo multidisciplinario dedicado a desarrollar la bomba atómica, las biografías indican que ningún científico influyente planteó una sola objeción moral sobre lo que estaba haciendo. Y lo que es peor, un significativo número de los científicos que trabajaban en el proyecto creían que era razonable esperar que una detonación en el aire libre de su nueva arma inflamase la atmósfera acabando de esta manera con la vida en la Tierra. Pero de todas formas hicieron estallar la bomba, expresando posteriormente su alivio por haber sobrevivido para evaluar la devastación causada. Así pues, ¿qué hay de malo en el "antiracionalismo"? Cuando era estudiante en el MIT (de 1965 a 1969), dediqué mucho tiempo a luchar contra una arrogancia y una hipocresía prácticamente absolutas de la ciencia. Bauticé como "Dachau en el Charles" a la escuela y mostré claramente mi desacuerdo con sus destacados científicos por sus despreciables valores y por su costumbre de usurpar imperialmente los derechos de los demás. A causa del particular carácter del lugar, repetidamente defendí, con la ayuda de la lógica y de airados ejemplos emotivos, que no había nada malo en dejarse llevar por las emociones y que los sentimientos y los valores deberían tener un lugar prioritario en el momento de decidir qué hacer con las reflexiones que produce un análisis más sobrio. Mi hostilidad hacia la mayoría de los miembros de la clase científica de mi alrededor era muy similar a la hostilidad hacia los expertos de hoy que sienten los ecologistas, las feministas, los multi-culturalistas y los ciudadanos normales y trabajadores sensatos contemporáneos. De hecho, más de un cuarto de siglo después, mis puntos de vista sobre este tema son, si cabe, más militantes. Pero yo nunca he criticado la racionalidad o la lógica, y aunque el antielitismo y el anticoordinacionarismo forman parte de mi proyecto, el antiintelectualismo es un anatema para mí. Estas distinciones son importantes. (1) Criticar el conocimiento científico y a los científicos forma parte del esfuerzo por comprender el mundo con la intención de hacerlo mejor. De hecho, ese tipo de crítica es una actividad central de la misma ciencia. Es más, (2) sugerir métodos que la gente pueda usar para evitar un reduccionismo excesivo, guardarse de exagerar el alcance de las intuiciones científicas, o rechazar los prejuicios sexistas, racistas o clasistas es una manera útil de ayudar a los científicos (así como a los activistas políticos). Pero (3) criticar a la razón y a la lógica por ser el fundamento de los muchos males de la ciencia es un acto erróneo de autolimitación. A parte de ser equivocado, no tiene ningún papel en hacer mejor el mundo. Es consistente, por contra, con la peor clase de demagogia religiosa, estalinista, burguesa y fascista. Los problemas con la ciencia que denuncian sus críticos ciertamente existen. De hecho, prácticamente toda persona del campo que sea exhibe variantes de los mismos prejuicios sexistas, racistas, clasistas y ecológicos. El hecho que todos los científicos sigan las reglas de la evidencia, hagan deducciones, o defiendan tenazmente sus creencias, no tiene como consecuencia que existan tales prejuicios en la ciencia más de lo que lo tiene en la sociedad que la gente respire, coma, duerma o procree. En lugar de esto, como para el resto de nosotros, son las instituciones dominantes de la sociedad en general las que delimitan las actuaciones de los científicos con vistas a obtener sus remuneraciones a lo largo de sus vidas; son la educación y la escolarización las que limitan las concepciones y los sentimientos de los científicos, y las propias instituciones en las cuales trabajan las que tienen roles sesgados, hecho que limita sus elecciones diarias. Es más, si los elaboramos adecuadamente de la manera usual, estos hechos explican fácilmente e incluso predicen los principales problemas de la ciencia moderna, de la misma forma que explican e incluso predicen problemas equivalentes en los deportes, en el teatro, el trabajo y en la vida familiar. Para explicar sus males, no tenemos más razones para apelar a una causa corruptora "más básica" en la "manera de pensar" que tienen todos los científicos que tener que apelar a una corrupción básica en la forma de entrenarse y prepararse de los atletas, o en las maneras que tienen de memorizar sus papeles los actores, o en las maneras de coordinar visión y manos que tienen todos los trabajadores, o en la forma de hablar con sus bocas que tienen todos los miembros de una familia. El contexto institucional y social en el cual se desarrollan todas estas actividades y los roles que obligan a asumir a las personas en la ciencia, en los deportes, en la escena, en el trabajo y en la familia nos proporcionan una explicación suficiente. Dicho esto, es importante hacer notar también que la mayoría de los "antiracionalistas" parecen no comprender en absoluto qué diferencia hay entre la ciencia y el resto de lo que la gente hace en sus vidas y generalmente consideran como arquetipo de científico a un físico enloquecido o a un economista burgués convencional, habitualmente una persona despreciable, prostituida al dinero. Primero de todo, los científicos serios no reniegan de la intuición, los presentimientos, las conjeturas, la experiencia, o cualesquiera otros caminos a nuevas ideas. Usan todos estos caminos, prácticamente todo el tiempo, como cualquier otra persona. Segundo, los científicos serios no dependen enteramente de la lógica y la deducción para verificar sus resultados, sino que han elevado a una posición determinante a la experimentación, o lo que es lo mismo, los hechos reales y la experiencia. Tercero, mientras personas que se proclaman científicos, como los economistas, los sociólogos y los psiquiatras, algunas veces afirman que su conocimiento lo abarca todo y que el alcance de su saber no tiene límites, los científicos serios admiten: (1) que el conjunto de todas las cosas sobre las cuales las reglas de la evidencia junto con la lógica y la teoría pueden sensatamente proporcionarnos información es muy pequeño comparado con el conjunto de todas las cosas que preocupan a la gente, y (2) que todo el conocimiento es contingente y que puede ser que se demuestre que es falso en cualquier momento en el futuro. Irónicamente, por tanto, lo que realmente distingue ciencia de lo que no lo es, precisamente es: (1) la disposición de la ciencia a cambiar sus ideas en lugar de mantenerlas invariables como un dogma, (2) el mostrarse abierta a considerar, simultáneamente, múltiples explicaciones contradictorias, al menos mientras no exista una manera convincente de escoger entre ellas, (3) el desprecio de la ciencia por las credenciales, la autoridad, o incluso logros pasados cuando hay que juzgar las afirmaciones de una persona y (4) la elevación que hace la ciencia de la experiencia como el principal árbitro de las disputas. En otras palabras, la ciencia real se distingue por su adhesión a los objetivos que dicen perseguir sus críticos. Finalmente, irónicamente, en lugar de una tendencia a producir insensibilidades racistas, sexistas, clasistas y ecológicas, emplear la racionalidad, la lógica y las reglas de la evidencia, ayuda a contrarrestar estas distorsiones, aunque no siempre con la suficiente fuerza para superar las presiones del contexto institucional dominante y, por tanto, no siempre con la suficiente determinación para prevenir que estos males infecten el pensamiento y la práctica científicas. Efectos del antiracionalismo A parte de ofrecernos visiones equivocadas de la ciencia y causar injustificables enfrentamientos, el antiracionalismo tiene otros problemas más estratégicos. Voy a mencionar tres. El primero es que en la lucha sobre cómo mejorar la sociedad, los activistas nos enfrentamos a grandes armas, grandes medios y grandes presupuestos con, esencialmente, nuestras mentes y nuestros cuerpos. El antiracionalismo nos propone que rechacemos una parte significativa de las primeras. Ciertamente se trata de una estrategia curiosa. Dejar de lado nuestra principal arma antes de que empiece la lucha. Segundo, como es obvio, no tenemos la posibilidad de escoger ser sistemáticamente no racionales. Eso sería una condición más allá de la locura, una especie de grito primario permanente. Por supuesto, sí podemos, sin embargo, ser más o menos racionales en el sentido de limitar o acrecentar esos otros factores que anulan nuestra racionalidad. Pero todos los antiracionalistas encuentran normal usar la racionalidad. La racionalidad es, después de todo, otro nombre para designar la manera cómo piensan las personas. Así pues expresamos nuestras complicidades y determinamos nuestras acciones basados en parte en nuestro raciocinio, pero también en parte basados en otras cosas como el deseo, el miedo y el hábito. El hecho que nadie sepa mucho de cómo funciona la racionalidad o incluso la naturaleza de sus muchas dimensiones (más allá de las lo que podemos especificar bastante bien, a las que llamamos lógica), ciertamente no nos impide actuar en gran manera racionalmente la mayor parte del tiempo. De hecho, ni el raciocinio en su totalidad ni la lógica pueden dejarse de lado mucho tiempo sin resultados desastrosos. En resumen, si dejar de lado la racionalidad era el plan antiracionalista, su causa no será sólo poco inteligente sino que estará condenada de antemano. Sin embargo, como en ciertos contextos es bastante posible reducir el uso que hace uno de la evidencia y de la argumentación, no es necesariamente inútil para los antiracionalistas, por tanto, exhortar a todo el mundo a hacerlo cada vez que no se esté de acuerdo con lo que creen los antiracionalistas. De hecho, aunque carece de profundidad filosófica, este es un alegato muy útil para un antiracionalista que pretenda conseguir que sus críticos nunca articulen un discurso efectivo en su contra. Aunque no esté diciendo que todos los antiracionalistas tengan esto como su propósito, afirmo que el antiracionalismo lleva a lo que digo, más o menos inexorablemente, y que emplear aún más esta práctica en la izquierda sería otra estrategia contraproducente más para hacer del mundo un lugar mejor, aunque pueda ir de perlas para algunas carreras. Tercero, una vez que eliminamos la evidencia, la deducción y la argumentación de la lista de nuestros medios preferidos para tratar de escoger entre diferentes opiniones, ¿qué nos queda? ¿Cómo deberíamos decidir qué explicaciones apoyar, por qué políticas abogar, qué proyectos llevar a cabo? La propuesta de la ciencia es que debemos usar nuestra experiencia y la de otros, nuestras intuiciones y las de otros, e incluso nuestros miedos y conjeturas y los miedos y conjeturas de otros, mediado todo, sin embargo, por la lógica y las reglas de la evidencia. Debemos reunir todo el conjunto de elementos en un "argumento", en el cual poder distinguir los hechos de los deseos y evaluar hasta que punto disponemos de argumentos sólidos o sólo una primera aproximación tentativa al problema. Sin embargo, si dejamos de lado a la racionalidad, en lugar de usar la lógica para verificar y examinar cuidadosamente conexiones e implicaciones, tendremos que confiar sólo en los sentimientos, en las emociones, en las preferencias, en caprichos o en la obediencia a alguna autoridad. Dado el contexto institucional en el cual hemos madurado y en el cual funcionamos actualmente, el resultado más probable es que dejemos de lado el esfuerzo racional para decidir las posiciones por las cuales abogar sobre la base del estilo o de las credenciales de los que las presenten. El carisma y la mentalidad de rebaño sustituirán a los juicios informados, y la izquierda se convertirá en la derecha. Otra magnífica estrategia. Un antídoto Cuando un individuo paranoico afirma que le persigue la CIA, es difícil desmontar la historia. Todo lo que puedas decir se puede interpretar como parte del engaño. Si los antiracionalistas fuesen realmente irracionales, la situación sería similar. Ninguna apelación a la evidencia, a la lógica o a las implicaciones podría afectar el punto de vista de la persona irracional porque todo esto se podría reinterpretar para que cuadrase en su esquema. Pero los antiracionalistas, con muy pocas excepciones, no son irracionales. Son: (1) gente que quiere ratificar la validez de otras maneras de conocimiento a parte de la ciencia pero que piensan que tienen que denigrar a ésta última para conseguirlo, (2) personas verdaderamente preocupadas por los acontecimientos actuales y justificadamente hostiles a los científicos y a otras figuras de la autoridad pero que no disponen, sin embargo, de una alternativa viable y por eso desesperadamente reciben con los brazos abiertos a cualquiera cosa que parezca estar de su lado, (3) académicos con confusas ilusiones de grandeur filosófica o (4) ideólogos que han encontrado una nueva forma de silenciar cualesquiera que estén en desacuerdo con ellos. En los cuatro casos, la única respuesta al antiracionalismo es emplear, constantemente, cualquier experiencia, razón y evidencia que podamos reunir para explicar los verdaderos orígenes de los males con los que nos enfrentamos y proponer una visión alternativa real y la estrategia que mejor puedan hacer realidad los deseos y esperanzas de la gente. Por el camino, sin embargo, también puede ayudar no caer en el fácil hostigamiento a la racionalidad y aún siendo honestamente respetuosos con los antiracionalistas mostrarse decididamente hostiles a las opiniones que exponen. Título original: Anti-Rationalism Autor: Michael Albert Origen: Z Magazine Traducido por Mateu Llas y revisado por Gabriel Alonso, Enero 1999 Fuente: http://www.zmag.org/zlanguages/spanish.htm

5
2
...
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.