
A veces, puede resultarnos empalagosa la actitud de algunos de los medios considerados "oficiales" o convencionales a la hora de abordar las múltiples proyecciones de la realidad.
Es decir, los periodistas asumen un rol que les demanda un grado de responsabilidad impecable, pues deben lidiar a diario con las facetas de una realidad de difícil comprensión e interpretación. De allí, que la tarea de selección, planteamiento y divulgación de una información cualquiera sugiere -debiera sugerir- una tarea ardua y concienzuda.
El problema se vislumbra cuando los medios, dejan de lado su papel de mero canal o intermediario entre el receptor y una realidad que le es ajena -por cuestiones geográficas o intelectuales-, para tomar -aprovechándose de esa complejidad- el papel de hacedores, de creadores de la realidad. Y esto se nos puede tornar un poco fastidioso cuando lo hacen de manera deliberada.
Cada cual, sin mayor esfuerzo, podrá recordar ejemplos de noticias, donde los medios incurrieron en dicho desplazamiento, pasando de meros espejos de la realidad, a ser creadores del espejo. El tratamiento de la muerte de Bin Laden para algunos podrá ser un ejemplo. Para otro la invación a Libia. Para otros algún tema que lo tocó particularmente por corresponder al ámbito de su entorno o vínculos más íntimos.
En fin. Quiero llegar a apuntar que a veces los medios se pasan de la raya con tanta flagrancia y alevosía que quedan al desnudo en sus intenciones. O, mejor dicho, en el rol (anti) social que están destinados a cumplir. Cuando los medios, haciendo gala de un poder inmenso, logran que su irresponsabilidad les quede marcada como un tatuaje. Tatuaje que no pregunta por su impunidad o no.
Este no es, entonces, un post dirigido a los seguidores de Spinetta . Este es un post dirigido a los seguidores de los medios a los fines de que puedan por ellos mismos discernir las señales que definen a un "x" comunicador en sus intenciones.
El tratamiento que se viene haciendo de la enfermedad del flaco Spinetta es pavoroso. Es un tiro al blanco que nos deja, a más de uno, sin palabras.
No voy a reproducir la secuencia entera de este maratón insólito. Me limito a recordar:
1º El informativo " Muy " publica que Spinetta está gravemente enfermo. No nos dice -no le interesa- de qué está enfermo, cuáles son sus fuentes. Lo importante es que el músico está enfermo y está grave.
2º " La Nación ", con la seriedad que lo caracteriza, se limita a reproducir sin más la noticia: " Muy " dice que Spinetta está grave. Una vez más, lo que menos importa son las fuentes, la precisión o el tacto en la divulgación.
3º Spinetta , vía redes sociales, se ve obligado a esclarecer las intrigas y chatura promovidas por los medios.
4º " Clarín ", se hace eco de las palabras del músico, diciendo que Spinetta se decidió por declarar que está enfermo. Pasa por alto olímpicamente el detalle de que Spinetta no decidió nada: simplemente se vió obligado a frenar la vorágine desencadenada por " Muy " que, pura coincidencia, es del Grupo Clarín . Será por eso que " Clarín " omitió una partecita del breve mensaje de Spinetta : "no tomen en cuenta las noticias que han generado los buitres de turno”.
Cuando parecía que todo esto era demasiado, inesperadamente se suma " Caras ". Sí, " Caras ", de Editorial Perfil, publicando en su tapa una foto donde se captura de improviso a Spinetta de entrecasa y sin presentar un buen aspecto. Estamos ante un golpe preciso y deliverado. Cualquiera diría que se trata de un ajuste de cuentas esperado con paciencia. Con mucha, mucha paciencia.
¿Por qué? Pensemos un poco. ¿Cuántas tapas tuvo en " Caras " el músico a lo largo de su dilatada trayectoria? Recitales, discos memorables, premios, etc, etc, etc... Y resulta que después de más de 40 años de carrera, Spinetta al fin tiene su tapa en la revista " Caras ". No, no fue por un recital. Siquiera por aquel histórico que brindara con las Bandas Eternas en Vélez. Ni por un premio. Tampoco porque Spinetta haya invitado a que fotografíen los "lujos" de su casa.
No, la revancha fue directa, sin permitirse más prólogos. El mensaje fue claro. Y fue dirigido a Spinetta . Mejor dicho: a Spinetta y a todos.
Con el título: "Estamos felices" debería haber sido encabezada la editorial de este número de " Caras ". El cual podría continuar de la siguiente manera:
"Felices porque logramos mostrarles a la sociedad quiénes somos y cómo actuamos".
"Felices porque de ahora en más cualquiera que pretenda hacer de su vida un proyecto coherente y responsable, alejado del puterio y los lugares comunes, puede estar seguro de que estamos al acecho".
"Felíces, porque dejamos claro que podemos tomarnos años -décadas si es necesario- en esmerado silencio, hasta capturar tus facetas más vulnerables".
"Sí, te pongo en la tapa Spinetta porque me cago en tu actitud y en la actitud de todos aquellos que se creen piolas haciendo la suya fuera de nuestros puntuales dictados. Porque nadie tiene poder suficiente para intentar la osadía de evadirse de la realidad enfermiza que día a día, nos descocamos por dar -armar- en bandeja".
"Felices, porque sabemos que a Spinetta y a los suyos le va a doler".
"Felices, muy felices, porque estuvimos esperando este momento por más de 40 años".
Saludos
Es decir, los periodistas asumen un rol que les demanda un grado de responsabilidad impecable, pues deben lidiar a diario con las facetas de una realidad de difícil comprensión e interpretación. De allí, que la tarea de selección, planteamiento y divulgación de una información cualquiera sugiere -debiera sugerir- una tarea ardua y concienzuda.
El problema se vislumbra cuando los medios, dejan de lado su papel de mero canal o intermediario entre el receptor y una realidad que le es ajena -por cuestiones geográficas o intelectuales-, para tomar -aprovechándose de esa complejidad- el papel de hacedores, de creadores de la realidad. Y esto se nos puede tornar un poco fastidioso cuando lo hacen de manera deliberada.
Cada cual, sin mayor esfuerzo, podrá recordar ejemplos de noticias, donde los medios incurrieron en dicho desplazamiento, pasando de meros espejos de la realidad, a ser creadores del espejo. El tratamiento de la muerte de Bin Laden para algunos podrá ser un ejemplo. Para otro la invación a Libia. Para otros algún tema que lo tocó particularmente por corresponder al ámbito de su entorno o vínculos más íntimos.
En fin. Quiero llegar a apuntar que a veces los medios se pasan de la raya con tanta flagrancia y alevosía que quedan al desnudo en sus intenciones. O, mejor dicho, en el rol (anti) social que están destinados a cumplir. Cuando los medios, haciendo gala de un poder inmenso, logran que su irresponsabilidad les quede marcada como un tatuaje. Tatuaje que no pregunta por su impunidad o no.
Este no es, entonces, un post dirigido a los seguidores de Spinetta . Este es un post dirigido a los seguidores de los medios a los fines de que puedan por ellos mismos discernir las señales que definen a un "x" comunicador en sus intenciones.
El tratamiento que se viene haciendo de la enfermedad del flaco Spinetta es pavoroso. Es un tiro al blanco que nos deja, a más de uno, sin palabras.
No voy a reproducir la secuencia entera de este maratón insólito. Me limito a recordar:
1º El informativo " Muy " publica que Spinetta está gravemente enfermo. No nos dice -no le interesa- de qué está enfermo, cuáles son sus fuentes. Lo importante es que el músico está enfermo y está grave.
2º " La Nación ", con la seriedad que lo caracteriza, se limita a reproducir sin más la noticia: " Muy " dice que Spinetta está grave. Una vez más, lo que menos importa son las fuentes, la precisión o el tacto en la divulgación.
3º Spinetta , vía redes sociales, se ve obligado a esclarecer las intrigas y chatura promovidas por los medios.
4º " Clarín ", se hace eco de las palabras del músico, diciendo que Spinetta se decidió por declarar que está enfermo. Pasa por alto olímpicamente el detalle de que Spinetta no decidió nada: simplemente se vió obligado a frenar la vorágine desencadenada por " Muy " que, pura coincidencia, es del Grupo Clarín . Será por eso que " Clarín " omitió una partecita del breve mensaje de Spinetta : "no tomen en cuenta las noticias que han generado los buitres de turno”.
Cuando parecía que todo esto era demasiado, inesperadamente se suma " Caras ". Sí, " Caras ", de Editorial Perfil, publicando en su tapa una foto donde se captura de improviso a Spinetta de entrecasa y sin presentar un buen aspecto. Estamos ante un golpe preciso y deliverado. Cualquiera diría que se trata de un ajuste de cuentas esperado con paciencia. Con mucha, mucha paciencia.
¿Por qué? Pensemos un poco. ¿Cuántas tapas tuvo en " Caras " el músico a lo largo de su dilatada trayectoria? Recitales, discos memorables, premios, etc, etc, etc... Y resulta que después de más de 40 años de carrera, Spinetta al fin tiene su tapa en la revista " Caras ". No, no fue por un recital. Siquiera por aquel histórico que brindara con las Bandas Eternas en Vélez. Ni por un premio. Tampoco porque Spinetta haya invitado a que fotografíen los "lujos" de su casa.
No, la revancha fue directa, sin permitirse más prólogos. El mensaje fue claro. Y fue dirigido a Spinetta . Mejor dicho: a Spinetta y a todos.
Con el título: "Estamos felices" debería haber sido encabezada la editorial de este número de " Caras ". El cual podría continuar de la siguiente manera:
"Felices porque logramos mostrarles a la sociedad quiénes somos y cómo actuamos".
"Felices porque de ahora en más cualquiera que pretenda hacer de su vida un proyecto coherente y responsable, alejado del puterio y los lugares comunes, puede estar seguro de que estamos al acecho".
"Felíces, porque dejamos claro que podemos tomarnos años -décadas si es necesario- en esmerado silencio, hasta capturar tus facetas más vulnerables".
"Sí, te pongo en la tapa Spinetta porque me cago en tu actitud y en la actitud de todos aquellos que se creen piolas haciendo la suya fuera de nuestros puntuales dictados. Porque nadie tiene poder suficiente para intentar la osadía de evadirse de la realidad enfermiza que día a día, nos descocamos por dar -armar- en bandeja".
"Felices, porque sabemos que a Spinetta y a los suyos le va a doler".
"Felices, muy felices, porque estuvimos esperando este momento por más de 40 años".
Saludos

