
Los cartuchos sin vaina que la Heckler & Koch ha desarrollado para el fusil G11.
El impulso final en la tecnología de las municiones llegó con la fabricación de las pólvoras sin humo de alta presión, hechas de madera, algodón o glicerina nitrados. Al no dejar, o dejar muy poco, residuo de pólvora, las pólvoras sin humo hicieron posibles las armas automáticas. Los propulsores basados en la nitrocelulosa, el algodón pólvora y la nitroglicerina hicieron que la velocidad de las balas saltara a otro nivel. Empleando pólvora negra en los cañones de las armas cortas y los fusiles y sin usar balas grandes y pesadas, era difícil alcanzar velocidades mayores de 450 metros por segundo. Sin embargo, con las pólvoras sin humo se puede llegar a los 1200 metros por segundo, utilizando balas de pequeño calibre, que tienen la ventaja de ser más ligeras, costar menos y tener una trayectoria más tensa.
El cartucho sin vaina.
Sin embargo, el mayor cambio se iba a producir en Alemania. Cuando se creó el ejército de la Alemania Federal, en la década de 1950, éste adoptó un fusil Heckler & Koch de 7.62 mm que, aunque empleaba un sistema de apertura retardada, era muy distinto del que usaban las fuerzas armadas francesas de la época. Se basaba en dos rodillos, que cerraban el bloque de cierre hasta que la presión de la recámara les forzaba a abrirlo. Con arreglo a esto, los alemanes se pusieron a diseñar su fusil del futuro. Entre sus demandas estaba la de buena probabilidad de impacto, lo que significaba que querían tener más posibilidades de dar en el blanco en situaciones de urgencia en las que hubiera que disparar deprisa. Una solución obvia era una ráfaga de tres disparos por cada presión del gatillo, pero un fusil convencional con este sistema les parecía bastante poco fiable; el primero de los tres disparos va hacia el blanco, pero la boca del fusil empieza a levantarse inmediatamente por la fuerza del retroceso, con lo que el segundo se va alto y el tercero todavía más alto. Lo que se necesitaba era una cadencia de fuego para esos tres disparos que era sencillamente imposible para un arma convencional. La solución que ideó la Heckler & Koch fue dejar a un lado el cartucho normal con vaina de latón y adoptar un cartucho sin vaina: en otras palabras, un trozo de propulsor con una bala en la punta.
Al disparar, no había que extraer y expulsar la vaina del arma antes de cargar un nuevo cartucho, con lo que la recarga podía empezar inmediatamente, aumentando así la cadencia de fuego. Con esta idea se empezó a desarrollar en 1969 el fusil G 11, con el objetivo de que entrara en servicio en 1990. El fusil funciona con los gases de la pólvora, pero utiliza un sistema de cierre completamente nuevo. La recámara está vaciada en un bloque circular que va montado detrás del cañón. El cargador se mete en el fusil por encima del cañón, introduciendo el cartucho en la recámara con la bala hacia abajo; ésta hace entonces un giro de 90 grados para alinearla con el cañón y hacer el disparo. Sin embargo, cuando se pone la palanca en la posición de ráfaga de tres tiros, la acción se acelera; al producirse el primer disparo, el cañón y el cierre empiezan a retroceder dentro de la caja de plástico del fusil. Durante este movimiento de retroceso se alimenta el segundo cartucho y, después, el tercero. Sólo después de éste se detiene el movimiento de retroceso y es entonces cuando el tirador siente el culatazo en el hombro; los tres disparos suenan como si fuese uno solo, porque la cadencia es de 2200 disparos por minuto.
Como consecuencia, el fusil sigue apuntando al blanco durante los tres disparos y las tres balas llegan al mismo blanco muy agrupadas; si la primera bala falla, las otras dos probablemente darán en él. Este fusil entró en servicio en 1990, según lo prometido, pero sólo en las fuerzas especiales. Fue el año de la reunificación alemana y el gobierno se encontró necesitado de fondos para rehabilitar la economía de la Alemania del Este. Había que renunciar a algo y así, como parte de los dividendos de paz, se sacrificó el fusil G 11: en lugar de armar con él a todo el ejército alemán, el programa se ha archivado para un futuro sin determinar.
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