Comunidad taringuera, aca les dejo una especie de resumen analizado que hice acerca de las estructuras disciplinarias basadas en los modelos de Ciudad Apestada y Panoptismo.
Espero sea de utilidad. En un post anterior un usuario me comento que tenia que rendir esto, asi que espero le sea de utilidad...........
A continuación se expondrán las medidas que debían tomar en caso de que se declarara la peste en una ciudad del siglo XVIII:
Principalmente se trazaría una estricta división espacial: cierre de la ciudad, prohibición de salir de la zona marcada bajo amenaza de pena de muerte. Se sacrificaban a todos los animales callejeros. La ciudad era dividida por secciones en las que se establece el poder de un intendente; a su ves cada calle seria vigilada por un sindico que si la abandonara se lo sentenciaría a pena de muerte. El día designado para el cierre de la ciudad se ordena que cada cual se encierre en su casa ( oh! novedad so pena de muerte). El sindico en persona cierra por fuera las puertas de cada casa y se lleva las llaves que son entregadas al intendente de cada sección, este las conservará hasta el termino de la cuarentena. Dentro de la casa cada familia debería haber hecho sus provisiones, pero el vino, el pan y las carnes serán entregadas por canales que no permitan el contacto entre el proveedor y el consumidor.
Cuando es urgente salir de la casa se debe hacer por turnos ara evitar el contacto con cualquier persona. En la calle solo quedarán circulando los intendentes, los síndicos, los guardias y los denominados “cuervos” que son gente de “poca monta” que transportan a los enfermos, entierran a los muertos, limpian, etc. Cada individuo debe respetar su puesto, si no lo hace se lo penará con la muerte.
La inspección funciona constantemente, la vigilancia esta en todos lados: intendentes, síndicos, guardias en todos lados. Esto se hace con el fin de que el pueblo obedezca más rápido y que la autoridad sea más absoluta. Todos los días el intendente recorre la sección, se entera de si los síndicos cumplen con su misión, si los vecinos tienen quejas, etc. Todos los días el sindico pasa por la calle que se le asigna y se detiene delante de cada casa y hace que se asomen todos los vecinos a las ventanas al llamarlos por su nombre; evalúa el estado de todos (uno por uno), si alguno no se presenta en la ventana el sindico pregunta el motivo, de este modo descubrirá fácilmente si se ocultan muertos o enfermos. “Cada cual encerrado en su jaula, cada cual asomándose a su ventana, respondiendo al ser nombrado y mostrándose cuando se lo llama, es la gran revista de los vivos y los muertos”.
Esta vigilancia se basa en un sistema de registro permanente. Al comienzo del encierro se establece el rol de cada vecino.
De todo lo que se registra en las visitas a las “casas” (irregularidades, muertes, enfermedades, reclamos, etc.) se toma nota y se transmite a los intendentes y de ahí a los magistrados. Estos últimos tienen autoridad absoluta sobre los cuidados médicos; designan un medico responsable y solo este puede atender a los enfermos, esto se hace con el fin de que se oculten y traten enfermos contagiosos a escondidas de los magistrados.
Aproximadamente una semana luego de iniciada la cuarentena se procede a la purificación de las casas una por una: se hace salir a todos los habitantes, se levantan los muebles y se esparce perfume que se hace arder. Por ultimo se cierra la casa entera mientras se consume el perfume; se registra a los perfumistas a la entrada y a la salida de la casa para ver que no se lleven nada. Cuatro horas después los habitantes pueden volver a sus casas.
Este espacio cerrado, vigilado en todos sus puntos, en el que los individuos están en un lugar fijo en el que todos los movimientos se hallan controlados, en el que el poder se ejerce de acuerdo con una figura jerárquica continua, en el que cada individuo esta localizado, examinado y distribuido entre vivos, enfermos y muertos se levanta un modelo del dispositivo disciplinario. “A la peste responde el orden, (…) prescribe a cada cual su lugar, su cuerpo, su enfermedad, su muerte y su bien” por el efecto de un poder omnipresente y omnisciente que se subdivide el mismo de manera regular e ininterrumpida hasta la determinación final del individuo.
Se ha pensado que en torno a la peste se levantaba toda una ficción de fiesta, suspensión de las leyes, etc. Pero también ha habido un sueño político que era todo lo contrario: no la fiesta colectiva, la participación estricta, la penetración del reglamento hasta lo más individual y no la trasgresión de las leyes. La peste tiene como correlato político la disciplina. Por detrás de los dispositivos disciplinarios, se puede ver la obsesión por el contagio (de la peste, las revueltas, los crímenes, etc.).
La peste ha sucitado esquemas disciplinarios, apela mas que todo a una organización en profundidad de las vigilancias y de los controles, a una intensificación y a una ramificaron del poder.
Aquí se pueden distinguir dos tipos de pestes, por un lado se pueden ver los leprosarios, en los que se separaban completamente de la sociedad a los leprosos. Aquí podemos marcar una diferencia con la ciudad apestada que acabamos de explicar: Con la ciudad de leprosos se intenta dejar una comunidad pura, mientras que con la forma de control antes explicada se intenta crear una comunidad disciplinada. Una comunidad esta marcada, la otra esta analizada y repartida. “La ciudad apestada es la utopía de la ciudad perfectamente gobernada”.
Estos dos esquemas son diferentes pero no se excluyen entre si, claro ejemplo de esto es que en el siglo XIX se empezó a aplicar al espacio de exclusión, cuyo mayor representante era el leproso, la técnica de poder propia de la estructura disciplinaria. Es decir comenzaron a tratar a los leprosos como apestados. Esto se ha llevado a todas las instancias de control individual (penitenciaria, psiquiátrico, educación vigilada, etc.) y hace que estas funcionen de doble modo: el de la división “binaria” y la marcación (peligroso, inofensivo, loco, no loco, etc.) y el de la asignación coercitiva de la distribución diferencial (quien es, donde esta, como reconocerlo, etc.).
La existencia de todo un conjunto de técnicas y de instituciones que se atribuyen como tarea controlar y corregir a los “anormales”, hace funcionar los dispositivos disciplinarios a que apelaba el miedo de la peste.
El panóptico de Betham es la figura arquitectónica de esta composición.
Es una construcción en forma de anillo con una torre en el centro con anchas ventanas que no permite que se vea nada desde afuera hacia adentro. La construcción periférica esta dividida en celdas a lo largo de todo el ancho de la construcción, tienen dos ventanas, una que da al interior y otra al exterior. Con este diseño bastaría con situar un solo vigilante en la torre central y encerrar en cada celda un individuo (loco, enfermo, obrero, prisionero, etc.). De la torre se podrán percibir todos los movimientos de los sujetos. Estos individuos estarán perfectamente individualizados y en constante visibilidad. En definitiva se podría decir que se invierte el principio del calabozo, o mas bien de sus tres funciones (encerrar, privar de la luz y ocultar), manteniendo la función de encerrar. “la plena luz y la mirada de un vigilante captan mejor que la sombra, que en ultimo termino protegía. La visibilidad es una trampa”.
Este diseño permite evitar las masas que se encontraban en los lugares de encierro. En el panóptico cada cual esta encerrado en una celda en la que es visto de frente por los vigilantes pero los muros laterales le impiden entrar en contacto con sus compañeros. “Es visto, pero el no ve, es objeto de una información, jamás sujeto de una comunicación”. Por ejemplo; si los que se encuentran en las celdas son condenados, no hay peligro de que exista complot, tentativa de evasión colectiva, malas influencias recíprocas; si son locos no hay posibilidad de violencia reciproca; si son enfermos no hay posibilidad de contagio, etc. La multitud, lugar de intercambios múltiples se anula en beneficio de una colección de individualidades separadas.
Podríamos decir entonces que el efecto mayor de panóptico es inducir en el detenido un estado consciente y permanente de visibilidad que hace que el poder funcione automáticamente. La vigilancia, entonces podría ser discontinua. “Es una estructura de poder donde los detenidos se hallan en una situación de poder de la que ellos mismos son portadores”.
Entonces podríamos decir que este sistema funciona en base a dos principios que el mismo Bentham ha sentado: poder Visible e Inverificable. Visible, porque el detenido tendrá ante sus ojos la elevada silueta de la torre central de donde es espiado. Inverificable, porque el detenido no sabe si se lo esta mirando o no, pero esta seguro de que puede estar mirado, entonces (ante la duda) opta por actuar como si siempre estuviese vigilado. “Es un dispositivo que automatiza y desindividualiza el poder”. Este diseño también sirve para eliminar el exceso de poder, debido a que la maquinaria garantiza la diferencia; poco importa quien ejerce el poder.
No es necesario recurrir a medios de fuerza para obligar al condenado a la buena conducta, “basta que las separaciones sean definidas y las aberturas estén bien dispuestas”. El que esta sometido a un campo de visibilidad, y que lo sabe, reproduce por su cuenta las “coacciones del poder”. Cada individuo inscribe en si mismo la relación de poder en la cual cumple los dos papeles, “se convierte en el principio de su propio sometimiento”.
El panóptico puede ser utilizado como maquina de hacer experiencias, de modificar comportamientos, de encauzar y reeducar la conducta de los individuos. “El panóptico permitiría (dejando de lado la moral y los derecho humanos) experimentar medicamentos y ver sus efectos. Probar diferentes castigos sobre los presos, según sus delitos y su carácter, y buscar los más eficaces. Enseñar simultáneamente diferentes técnicas a los obreros, establecer cual es mejor. Intentar experiencias pedagógicas – y en particular repetir el celebre problema de educación reclusa, utilizando niños expósitos. Se verá lo que ocurre cuando al cumplir los 16 o 18 años se provoca el encuentro de muchachos y muchachas; podría comprobarse si cualquiera puede aprender cualquier cosa; podría educarse a diferentes niños en diferentes sistemas de pensamiento y después ponerlos a todos juntos cuando hayan cumplido 20 ó 25 años…”. El panóptico es un lugar privilegiado para hacer posible la experimentación sobre los hombres, y para analizar las transformaciones que se pueden obtener de ellos. “El Panóptico funciona como una especia de laboratorio de poder”, gracias a sus mecanismos ha logrado ser mucho mas eficaz y ha demostrado ser capaz de penetrar mas que cualquier otro método en el comportamiento del hombre.
Las diferencias entre la ciudad apestada y el establecimiento del panóptico marcan la transformación del sistema disciplinario. En el caso de la “Ciudad Apestada” el poder se alza contra un mal extraordinario y se hace visible y presente por todos lados; construye nuevas divisiones; en definitiva: construye por un tiempo lo que es al mismo tiempo “la contra-ciudad y la sociedad perfecta (…) se reduce a combatir el mal mediante el combate de dualismo simple: vida – muerte: lo que se mueve lleva a la muerte y se mata lo que se mueve”.
Por otro lado, el Panóptico es comprendido como un modelo generalizable de funcionamiento, dice el autor que se ha hecho de él una “utopía del encierro perfecto”. Está dotado de varias eficacias en sus aplicaciones (sirve para curar a los enfermos, para enmendar a los presos, guardar a los locos, etc.), en resumen, podrá ser utilizado siempre que se trate de una multiplicidad de individuos a los que haya que imponer una tarea o una conducta.
El panóptico tiene varios beneficios que lo ponen sobre el modelo de la ciudad apestada. En primer lugar podría decirse que permite perfeccionar el ejercicio del poder, ya que puede reducir el número de individuos que ejercen el poder y aumentar el número de individuos sobre quienes se ejerce el poder. También podría decirse que el panóptico permite intervenir a cada instante y la presión constante actúa aún antes de que las faltas se cometan. Se debe destacar que el único instrumento físico que utiliza el panóptico para ejercer el poder es una arquitectura y una geometría. En resumen podría decirse que el panóptico es un esquema que intensifica cualquier aparato de poder. Esta estructura hace que el ejercicio del poder no se le imponga al individuo desde afuera como una “coacción rígida”, sino que basta que el poder este sutilmente presente. Otro gran beneficio de esta “maquina de poder” es que al no importar quien vigile, cualquiera podría estar en la torre y vigilar a los individuos (es mas algunos autores afirman que la torre podría ser publica y cualquier ciudadano podría estar allí para ver como funciona la estructura de poder), esto garantizaría que quien tenga el poder no se abusará de él. “El esquema panóptico esta destinado a difundirse en el cuerpo social; la ciudad apestada ofrecía un modelo disciplinario excepcional, perfecto, pero absolutamente violento (…) el panóptico, por otro lado, tiene un poder de amplificación; si quiere hacer mas eficaz y económico al poder no es por el poder en si (…), se trata de volver mas fuertes las fuerzas sociales (aumentar la producción, desarrollar la economía, difundir las instrucciones, etc.).
En este modelo que describe Betham, trata de proyectar una institución disciplinaria perfecta, pero también puede estar tratando de demostrar que se puede “desencerrar” a las disciplina y hacerlas funcionar de manera difusa en el cuerpo social entero.
Si quieren un vistaso general de la arquitectura y la idea del panoptico pasen por mi otro post:
Espero sea de utilidad. En un post anterior un usuario me comento que tenia que rendir esto, asi que espero le sea de utilidad...........
Ciudad apestada
A continuación se expondrán las medidas que debían tomar en caso de que se declarara la peste en una ciudad del siglo XVIII:
Principalmente se trazaría una estricta división espacial: cierre de la ciudad, prohibición de salir de la zona marcada bajo amenaza de pena de muerte. Se sacrificaban a todos los animales callejeros. La ciudad era dividida por secciones en las que se establece el poder de un intendente; a su ves cada calle seria vigilada por un sindico que si la abandonara se lo sentenciaría a pena de muerte. El día designado para el cierre de la ciudad se ordena que cada cual se encierre en su casa ( oh! novedad so pena de muerte). El sindico en persona cierra por fuera las puertas de cada casa y se lleva las llaves que son entregadas al intendente de cada sección, este las conservará hasta el termino de la cuarentena. Dentro de la casa cada familia debería haber hecho sus provisiones, pero el vino, el pan y las carnes serán entregadas por canales que no permitan el contacto entre el proveedor y el consumidor.
Cuando es urgente salir de la casa se debe hacer por turnos ara evitar el contacto con cualquier persona. En la calle solo quedarán circulando los intendentes, los síndicos, los guardias y los denominados “cuervos” que son gente de “poca monta” que transportan a los enfermos, entierran a los muertos, limpian, etc. Cada individuo debe respetar su puesto, si no lo hace se lo penará con la muerte.
La inspección funciona constantemente, la vigilancia esta en todos lados: intendentes, síndicos, guardias en todos lados. Esto se hace con el fin de que el pueblo obedezca más rápido y que la autoridad sea más absoluta. Todos los días el intendente recorre la sección, se entera de si los síndicos cumplen con su misión, si los vecinos tienen quejas, etc. Todos los días el sindico pasa por la calle que se le asigna y se detiene delante de cada casa y hace que se asomen todos los vecinos a las ventanas al llamarlos por su nombre; evalúa el estado de todos (uno por uno), si alguno no se presenta en la ventana el sindico pregunta el motivo, de este modo descubrirá fácilmente si se ocultan muertos o enfermos. “Cada cual encerrado en su jaula, cada cual asomándose a su ventana, respondiendo al ser nombrado y mostrándose cuando se lo llama, es la gran revista de los vivos y los muertos”.
Esta vigilancia se basa en un sistema de registro permanente. Al comienzo del encierro se establece el rol de cada vecino.
De todo lo que se registra en las visitas a las “casas” (irregularidades, muertes, enfermedades, reclamos, etc.) se toma nota y se transmite a los intendentes y de ahí a los magistrados. Estos últimos tienen autoridad absoluta sobre los cuidados médicos; designan un medico responsable y solo este puede atender a los enfermos, esto se hace con el fin de que se oculten y traten enfermos contagiosos a escondidas de los magistrados.
Aproximadamente una semana luego de iniciada la cuarentena se procede a la purificación de las casas una por una: se hace salir a todos los habitantes, se levantan los muebles y se esparce perfume que se hace arder. Por ultimo se cierra la casa entera mientras se consume el perfume; se registra a los perfumistas a la entrada y a la salida de la casa para ver que no se lleven nada. Cuatro horas después los habitantes pueden volver a sus casas.
Este espacio cerrado, vigilado en todos sus puntos, en el que los individuos están en un lugar fijo en el que todos los movimientos se hallan controlados, en el que el poder se ejerce de acuerdo con una figura jerárquica continua, en el que cada individuo esta localizado, examinado y distribuido entre vivos, enfermos y muertos se levanta un modelo del dispositivo disciplinario. “A la peste responde el orden, (…) prescribe a cada cual su lugar, su cuerpo, su enfermedad, su muerte y su bien” por el efecto de un poder omnipresente y omnisciente que se subdivide el mismo de manera regular e ininterrumpida hasta la determinación final del individuo.
Se ha pensado que en torno a la peste se levantaba toda una ficción de fiesta, suspensión de las leyes, etc. Pero también ha habido un sueño político que era todo lo contrario: no la fiesta colectiva, la participación estricta, la penetración del reglamento hasta lo más individual y no la trasgresión de las leyes. La peste tiene como correlato político la disciplina. Por detrás de los dispositivos disciplinarios, se puede ver la obsesión por el contagio (de la peste, las revueltas, los crímenes, etc.).
La peste ha sucitado esquemas disciplinarios, apela mas que todo a una organización en profundidad de las vigilancias y de los controles, a una intensificación y a una ramificaron del poder.
Aquí se pueden distinguir dos tipos de pestes, por un lado se pueden ver los leprosarios, en los que se separaban completamente de la sociedad a los leprosos. Aquí podemos marcar una diferencia con la ciudad apestada que acabamos de explicar: Con la ciudad de leprosos se intenta dejar una comunidad pura, mientras que con la forma de control antes explicada se intenta crear una comunidad disciplinada. Una comunidad esta marcada, la otra esta analizada y repartida. “La ciudad apestada es la utopía de la ciudad perfectamente gobernada”.
Estos dos esquemas son diferentes pero no se excluyen entre si, claro ejemplo de esto es que en el siglo XIX se empezó a aplicar al espacio de exclusión, cuyo mayor representante era el leproso, la técnica de poder propia de la estructura disciplinaria. Es decir comenzaron a tratar a los leprosos como apestados. Esto se ha llevado a todas las instancias de control individual (penitenciaria, psiquiátrico, educación vigilada, etc.) y hace que estas funcionen de doble modo: el de la división “binaria” y la marcación (peligroso, inofensivo, loco, no loco, etc.) y el de la asignación coercitiva de la distribución diferencial (quien es, donde esta, como reconocerlo, etc.).
La existencia de todo un conjunto de técnicas y de instituciones que se atribuyen como tarea controlar y corregir a los “anormales”, hace funcionar los dispositivos disciplinarios a que apelaba el miedo de la peste.
Panoptico
El panóptico de Betham es la figura arquitectónica de esta composición.
Es una construcción en forma de anillo con una torre en el centro con anchas ventanas que no permite que se vea nada desde afuera hacia adentro. La construcción periférica esta dividida en celdas a lo largo de todo el ancho de la construcción, tienen dos ventanas, una que da al interior y otra al exterior. Con este diseño bastaría con situar un solo vigilante en la torre central y encerrar en cada celda un individuo (loco, enfermo, obrero, prisionero, etc.). De la torre se podrán percibir todos los movimientos de los sujetos. Estos individuos estarán perfectamente individualizados y en constante visibilidad. En definitiva se podría decir que se invierte el principio del calabozo, o mas bien de sus tres funciones (encerrar, privar de la luz y ocultar), manteniendo la función de encerrar. “la plena luz y la mirada de un vigilante captan mejor que la sombra, que en ultimo termino protegía. La visibilidad es una trampa”.
Este diseño permite evitar las masas que se encontraban en los lugares de encierro. En el panóptico cada cual esta encerrado en una celda en la que es visto de frente por los vigilantes pero los muros laterales le impiden entrar en contacto con sus compañeros. “Es visto, pero el no ve, es objeto de una información, jamás sujeto de una comunicación”. Por ejemplo; si los que se encuentran en las celdas son condenados, no hay peligro de que exista complot, tentativa de evasión colectiva, malas influencias recíprocas; si son locos no hay posibilidad de violencia reciproca; si son enfermos no hay posibilidad de contagio, etc. La multitud, lugar de intercambios múltiples se anula en beneficio de una colección de individualidades separadas.
Podríamos decir entonces que el efecto mayor de panóptico es inducir en el detenido un estado consciente y permanente de visibilidad que hace que el poder funcione automáticamente. La vigilancia, entonces podría ser discontinua. “Es una estructura de poder donde los detenidos se hallan en una situación de poder de la que ellos mismos son portadores”.
Entonces podríamos decir que este sistema funciona en base a dos principios que el mismo Bentham ha sentado: poder Visible e Inverificable. Visible, porque el detenido tendrá ante sus ojos la elevada silueta de la torre central de donde es espiado. Inverificable, porque el detenido no sabe si se lo esta mirando o no, pero esta seguro de que puede estar mirado, entonces (ante la duda) opta por actuar como si siempre estuviese vigilado. “Es un dispositivo que automatiza y desindividualiza el poder”. Este diseño también sirve para eliminar el exceso de poder, debido a que la maquinaria garantiza la diferencia; poco importa quien ejerce el poder.
No es necesario recurrir a medios de fuerza para obligar al condenado a la buena conducta, “basta que las separaciones sean definidas y las aberturas estén bien dispuestas”. El que esta sometido a un campo de visibilidad, y que lo sabe, reproduce por su cuenta las “coacciones del poder”. Cada individuo inscribe en si mismo la relación de poder en la cual cumple los dos papeles, “se convierte en el principio de su propio sometimiento”.
El panóptico puede ser utilizado como maquina de hacer experiencias, de modificar comportamientos, de encauzar y reeducar la conducta de los individuos. “El panóptico permitiría (dejando de lado la moral y los derecho humanos) experimentar medicamentos y ver sus efectos. Probar diferentes castigos sobre los presos, según sus delitos y su carácter, y buscar los más eficaces. Enseñar simultáneamente diferentes técnicas a los obreros, establecer cual es mejor. Intentar experiencias pedagógicas – y en particular repetir el celebre problema de educación reclusa, utilizando niños expósitos. Se verá lo que ocurre cuando al cumplir los 16 o 18 años se provoca el encuentro de muchachos y muchachas; podría comprobarse si cualquiera puede aprender cualquier cosa; podría educarse a diferentes niños en diferentes sistemas de pensamiento y después ponerlos a todos juntos cuando hayan cumplido 20 ó 25 años…”. El panóptico es un lugar privilegiado para hacer posible la experimentación sobre los hombres, y para analizar las transformaciones que se pueden obtener de ellos. “El Panóptico funciona como una especia de laboratorio de poder”, gracias a sus mecanismos ha logrado ser mucho mas eficaz y ha demostrado ser capaz de penetrar mas que cualquier otro método en el comportamiento del hombre.
Transformación en el programa disciplinario
Las diferencias entre la ciudad apestada y el establecimiento del panóptico marcan la transformación del sistema disciplinario. En el caso de la “Ciudad Apestada” el poder se alza contra un mal extraordinario y se hace visible y presente por todos lados; construye nuevas divisiones; en definitiva: construye por un tiempo lo que es al mismo tiempo “la contra-ciudad y la sociedad perfecta (…) se reduce a combatir el mal mediante el combate de dualismo simple: vida – muerte: lo que se mueve lleva a la muerte y se mata lo que se mueve”.
Por otro lado, el Panóptico es comprendido como un modelo generalizable de funcionamiento, dice el autor que se ha hecho de él una “utopía del encierro perfecto”. Está dotado de varias eficacias en sus aplicaciones (sirve para curar a los enfermos, para enmendar a los presos, guardar a los locos, etc.), en resumen, podrá ser utilizado siempre que se trate de una multiplicidad de individuos a los que haya que imponer una tarea o una conducta.
El panóptico tiene varios beneficios que lo ponen sobre el modelo de la ciudad apestada. En primer lugar podría decirse que permite perfeccionar el ejercicio del poder, ya que puede reducir el número de individuos que ejercen el poder y aumentar el número de individuos sobre quienes se ejerce el poder. También podría decirse que el panóptico permite intervenir a cada instante y la presión constante actúa aún antes de que las faltas se cometan. Se debe destacar que el único instrumento físico que utiliza el panóptico para ejercer el poder es una arquitectura y una geometría. En resumen podría decirse que el panóptico es un esquema que intensifica cualquier aparato de poder. Esta estructura hace que el ejercicio del poder no se le imponga al individuo desde afuera como una “coacción rígida”, sino que basta que el poder este sutilmente presente. Otro gran beneficio de esta “maquina de poder” es que al no importar quien vigile, cualquiera podría estar en la torre y vigilar a los individuos (es mas algunos autores afirman que la torre podría ser publica y cualquier ciudadano podría estar allí para ver como funciona la estructura de poder), esto garantizaría que quien tenga el poder no se abusará de él. “El esquema panóptico esta destinado a difundirse en el cuerpo social; la ciudad apestada ofrecía un modelo disciplinario excepcional, perfecto, pero absolutamente violento (…) el panóptico, por otro lado, tiene un poder de amplificación; si quiere hacer mas eficaz y económico al poder no es por el poder en si (…), se trata de volver mas fuertes las fuerzas sociales (aumentar la producción, desarrollar la economía, difundir las instrucciones, etc.).
En este modelo que describe Betham, trata de proyectar una institución disciplinaria perfecta, pero también puede estar tratando de demostrar que se puede “desencerrar” a las disciplina y hacerlas funcionar de manera difusa en el cuerpo social entero.
Si quieren un vistaso general de la arquitectura y la idea del panoptico pasen por mi otro post: