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La verdad de la Acupuntura

Ciencia Educacion10/2/2011
La verdad de la AcupunturaLa acupuntura funciona, según afirman sus practicantes, restaurando el balance de la energía vital (Qì) mediante la inserción de agujas en lugares específicos del cuerpo llamados meridianos. Se originó en la antigua China pero actualmente existen incontables tradiciones y versiones, cada una con distintas agujas, formas de manipularlas y diferentes meridianos. Hay acupuntura china, japonesa, coreana, vietnamita, alemana (según la cual, los meridianos se encuentran en la oreja) y -más novedosa- electroacupuntura. Como tantas otras mal llamadas “medicinas alternativas”, se le atribuye toda clase de aplicaciones terapéuticas. Debido a tal multiplicidad de variedades y la cantidad de afecciones que pretende tratar, es virtualmente imposible hacer estudios definitivos para cada una de sus aplicaciones. Pasa algo parecido que con la astrología, en la cual cuando un estudio no encuentra correlación entre personalidad y signo según una tradición particular, los practicantes de otras variantes pueden decir que no se trataba de la verdadera astrología. Sin embargo, se han realizado numerosos experimentos para probar si la acupuntura funciona. Los resultados, junto con la plausibilidad previa permiten establecer una conclusión con bastante confianza. Antes de investigar si un tratamiento funciona es necesario definirlo. Existen dos características principales de la acupuntura: hay que insertar agujas en la piel y hay que hacerlo en lugares específicos. Esta definición puede usarse para desarrollar acupuntura “falsa” para usar como control en los ensayos clínicos. Esta acupuntura “placebo” tiene dos formas básicas: agujas que no penetran la piel (generalmente escarbadientes) o insertar agujas en puntos lejos de los meridianos. Una revisión sistemática de la literatura de la efectividad de la acupuntura para controlar el dolor analizó 13 ensayos clínicos y encontró que no había diferencia significativa entre cualquier modalidad de acupuntura “falsa” y la acupuntura “verdadera”. Por otro lado notó que los resultados eran muy heterogéneos, con algunos ensayos que mostraban un gran efecto y otros ninguno, y que éstos no dependían del tipo de acupuntura “falsa” que se realizaba. Estas conclusiones concuerdan con otra revisión que encontró un pequeño efecto pero sin relevancia clínica y que probablemente sea causado por problemas en el doble ciego. En su conjunto, la literatura científica muestra que la acupuntura funciona igual sin importar si no se clavan las agujas o si éstas se insertan en puntos específicos. Esto equivale a decir que la aspirina funciona igual si no se toma la pastilla o si ésta contiene sólo talco. En otras palabras: no funciona. Pero no es raro encontrar artículos periodísticos que afirman que un nuevo estudio encontró que la acupuntura funciona. En general, estos estudios o tienen serias fallas metodológicas (sin doble ciego o control de placebo) o realmente muestran un efecto nulo pero los autores lo distorsionan para decir que la acupuntura funciona, aún cuando es acupuntura “placebo”. Cabe mencionar que incluso sitios que promueven la acupuntura admiten que no hay evidencia de su funcionamiento. El NCCAM (Centro Nacional de Medicina Complementaria y Alternativa) es un cuerpo de investigación creado en los EE.UU. con el propósito explícito de validar las mal llamadas medicinas alternativas. En un bizarro ejercicio de doblepensar aceptan que no hay evidencia científica que corrobore su eficacia pero, al mismo tiempo y en la misma página, aconsejan cómo encontrar un acupunturista calificado. Algo parecido sucede en el sito de la Clínica Mayo, donde explica que “Muchos estudios concluyeron que la acupuntura tiene un pequeño o ningún efecto más allá del tratamiento falso usado por algunos participantes –el grupo control” mientras que en la misma página la recomienda para todo tipo de dolencias y enfermedades. Los riesgos de la acupuntura son potencialmente serios. Existe probabilidad de infecciones o hematomas locales, pero uno generalmente puede sentirse relativamente seguro si el acupunturista utiliza medidas apropiadas de desinfección. Sin embargo, ha habido casos de daños a órganos internos (especialmente los pulmones) porque el practicante insertó las agujas muy profundamente. Hay varios reportes de neumotórax causado por acupuntura y al menos un caso de muerte por perforación pulmonar. Una mujer murió cuando su acupunturista perforó su corazón. Es difícil evaluar cuán riesgosa es la acupuntura porque no existen buenos datos sobre la preponderancia de eventos adversos. Un estudio concluyó que “los ensayos clínicos de acupuntura para tratamiento del dolor no satisfacen íntegramente la guía de reporte de eventos adversos de CONSORT” pero que “existen reportes de eventos adversos serios en la literatura científica”. Pero aún cuando si complicaciones fueran raras, si se realiza un análisis costo beneficio, cualquier riesgo, por mínimo que sea, es demasiado grande para un tratamiento que no es efectivo. Algo indirecto pero no menos real, es el riesgo de utilizar una modalidad pseudomédica en vez de un verdadero tratamiento. Esto es verdad para todas las medicinas alternativas y no es la excepción con la acupuntura. Tampoco es trivial el riesgo de que los acupunturistas recomienden el uso de otras medicinas sin validación científica desde medicinas herbales (que pueden llegar a ser toxicas) hasta homeopatía.
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