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Crisis económica mundial: la trampa de la globalización

Info8/4/2008
Registrate y eliminá la publicidad! Hace poco más de un año la mayoría de los economistas capitalistas hablaban de la “buena salud” de la economía mundial. Se referían sin cesar a los más de 4 años de crecimiento sostenido de la misma. La crisis de la bolsa de Shangai, seguida de crisis bursátiles y la casi segura recesión en EE.UU. hizo que cambiaran rápidamente de opinión. Ahora nadie pone en duda que hay una profunda crisis económica. Sólo intentan minimizarla diciendo que sólo afectará a los EE.UU. ¿Es esto posible?¿Existe la posibilidad de aislar la crisis bursátil/financiera de una profunda crisis en la economía real?¿Es verdad que los demás países puedan escapar a la crisis? El martes 28 de febrero de 2007 se desplomó la bolsa de Shangai, que con una caída del 9% representó su mayor crisis en 10 años. Y la siguieron, “gracias” a la globalización imperialista, Wall Street y las bolsas de muchos países incluida la Argentina. A partir de allí, todos los analistas burgueses reflotaron sus dudas sobre la salud de la economía capitalista, que venía de una fase de crecimiento sostenido desde 2003. Como en un dominó, las crisis bursátiles empezaron a sucederse, vino la crisis de las hipotecas, luego pérdidas inmensas y cierres de los grandes bancos como el Citibank, el Bearn Stearns, etc. Y lo peor, como dicen metafóricamente algunos, es que “el volcán está en el centro”, refiriéndose a que afecta principalmente a EEUU, la principal economía del mundo. Una nueva crisis aguda de la economía capitalista imperialista Desde estas páginas ya hemos polemizado con todos aquellos que, haciéndole de coro al capitalismo imperialista, insistieron en tratar de minimizar la crisis, o decían que se trataba de una crisis de las bolsas y que no tendría mayores repercusiones en la economía real (es decir en el aparato productivo mundial). Hoy esos mismos personeros intentan vendernos que la crisis será de corta duración y que no se extenderá o propagará más allá de EE.UU. Hemos insistido una y otra vez que las crisis bursátiles del capitalismo no son sino una refracción particular, dis-torsionada, amplificada a veces, de la crisis más profunda del propio sistema. Sistema que está sometido por factores propios y externos a crisis cíclicas más agudas como la que estamos transitando hoy, pero que vive una fase de crisis crónica desde hace décadas, cuando acabó el boom de posguerra, allá por los años 70 del siglo pasado. Desde entonces, las crisis se hacen más frecuentes y profundas, afectando a más países y son cada vez menos los que logran salir de la misma. Otra característica que se repite desde entonces es que los capitalistas logran "superar" transitoriamente estas crisis agudas a costa de una mayor superexplotación de los trabajadores del mundo entero. Es por esto que luego de cada crisis, aunque se la haya superado, nunca se alcanzan los niveles de actividad económica previos y mucho menos los trabajadores vuelven al nivel de vida anterior. Paradójicamente, para los capitalistas, es aquí donde se incuba el germen de una nueva crisis, ya que disminuye el consumo de mercancías (indispensable para que los capitalistas realicen su ganancia) y por otra parte aumenta la resistencia de los trabajadores a la explotación, lo que les disminuye la tasa de ganancia. El origen de esta nueva crisis La crisis actual, sin querer simplificar en exceso, podemos decir que tiene su origen a principio del nuevo milenio cuando EE.UU. pasó de tener un superávit fiscal histórico a un déficit que superaba los 500.000 millones de dólares anuales y el gobierno de Bush se embarcó en la guerra contra Irak y decidió “huir hacia adelante” inyectando dinero para incentivar el consumo de los norteamericanos. Desde entonces, (y resumiendo) podemos decir que se agudizaron todas las contradicciones, ya que la economía mundial se hizo cada vez más dependiente de la capacidad de consumo del pueblo norteamericano. China, orientada a producir para el imperio siguió creciendo a ritmos increíbles, acumuló enormes ganancias con las que compraron Bonos del Tesoro norteamericano que se endeudaba cada vez más. Los créditos fáciles hicieron que las hipotecas de las casas (todo un símbolo en los EE.UU.) se fueran a las nubes producto de la especulación, haciéndose día a día más imposibles de pagar y esto traería aparejada una alta incobrabilidad de los créditos que repercutió en los bancos, que asentaban sus supuestas ganancias en el cobro de estas hipotecas que nunca cobrarían...Una bola de nieve que creció y creció. Sin embargo, esto es sólo un aspecto de la crisis más general que vive el sistema, los más llamativos. Podríamos dar otros ejemplos que muestran los descalabros del sistema y sus profundos problemas, como el costo elevadísimo de la energía (principalmente petróleo) por la falta de inversiones y la inestabilidad política y militar en Medio Oriente empeorada con la invasión a Irak. También la falta de inversión y aplicabilidad en fuentes alternativas de energía. O los problemas derivados del encarecimiento y escasez de comestibles, cuando la capacidad de producirlos excede de lejos las necesidades de consumo humano. La crisis que saltó con el tema de las hipotecas que se trasladó a todo el ámbito de las finanzas con la crisis bancaria y que hoy amenaza con sumir en la recesión a la principal economía mundial está lejos de ser una simple crisis financiera. Así lo reconoce el magnate de las finanzas Soros, quien dijo que “es la peor crisis desde la depresión del ´29”. Lo mismo opina el propio FMI que asevera que EEUU entró en recesión y que toda la economía mundial lo acompañará en alguna medida. Hasta el propio presidente de la Reserva Federal yanqui Ben Bernake dijo que “EEUU no crecerá en este 2008”, es decir, que está en recesión. ¿No era que estábamos todos globalizados? Cuando ya nadie puede negarla, entonces se dedican a tratar de convencernos que será mínima o rápida y pasajera o que no afectará a los países como el nuestro. Esto es lo que pretenden los funcionarios de Cristina y sus periodistas a sueldo, que insisten en que tenemos 50.000 millones de dólares de reserva y como no le vendemos demasiado a EE.UU. entonces la crisis no nos afectará. Curiosamente, estos personajes son los que insistían desde hace años en que el mundo estaba globalizado, que todo estaba interconectado (las finanzas, la economía, etc.). Que teníamos que ser competitivos a nivel mundial, que no podíamos luchar por mejores salarios porque entonces los capitalistas producían en China, y aquí o en EE.UU. nos quedábamos sin trabajo (cosa que efectivamente hicieron) y ahora resulta que entra en crisis o recesión la principal economía mundial y probablemente también Europa y ¡a nosotros no nos afectará! Desgraciadamente para estos alcahuetes, la realidad desmiente rápidamente sus predicciones. Por ejemplo, la crisis ya afecta los bancos de Inglaterra, se mete profundamente en el sector inmobiliario y de la construcción en España, cae el precio de la soja de 500 a 390 dólares porque el gran coloso del norte decide plantar soja en su territorio. Y el ejemplo que más los ha preocupado por su magnitud, lo tuvieron la semana pasada cuando la General Electric (la tercera empresa en capitalización bursátil) que según sus cálculos estaba a salvo de los problemas de la bolsa por su gran diversificación de producción y su propio nivel de productividad, anunció que bajaría sus ganancias, mostrando que la crisis es combinada, que no tienen forma de separar una crisis financiera de semejante magnitud de los problemas de la economía real. Las perspectivas No podemos vaticinar la duración y profundidad de la crisis, no es nuestro objetivo. Sostenemos, sin embargo, que se trata de una crisis profunda, que al tener como epicentro a EEUU afectará en mayor o menor grado al resto de la economía mundial y a las economías regionales y países. Una baja en el consumo del pueblo norteamericano (y hoy todos sostienen que eso está ocurriendo y proseguirá por un tiempo) necesariamente afectará la economía China y con ella la de todos los países que como el nuestro tienen estrecha interdependencia con ambos. Como siempre, el imperialismo apelará a su vieja receta de intentar descargar la crisis sobre las espaldas de los trabajadores; la novedad es que ahora los principales involucrados serán los trabajadores yanquis, también lo serán los trabajadores chinos y luego todo el resto. Intentarán una vez más recuperar la alicaída tasa de ganancia a través de bajar salarios, despedir trabajadores, cerrar empresas que no sean competitivas, encareciendo mercancías, etc. Por eso decimos que no hay salida a la crisis dentro de los márgenes del sistema capitalista. Sólo los trabajadores son capaces de revertir esto, imponiendo un nuevo sistema donde la producción esté al servicio de satisfacer las necesidades y el bienestar de la inmensa mayoría y no en beneficio de unos pocos. En síntesis se trata de imponer un sistema socialista para superar las taras de la economía capitalista imperialista. fuente= http://www.mst.org.ar/periodicos/as473abr16/economia.htm
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