La manteca de cerdo es un buen conservante, muy usado en tiempos en los que no había frigoríficos ni otras formas de conservar las carnes de la matanza, e incluso embutidos como los chorizos
Se llama manteca colorá (‘colorada’) a la manteca de cerdo de color anaranjado cocinada con trozos de carne (a veces picada), normalmente también de cerdo, pimentón (de ahí el color que le da nombre) y otras especias, habitualmente orégano y laurel. En ocasiones se le añade también un chorro de vinagre .
La manteca colorá es típica del sur de España, concretamente de Andalucía, donde suele comerse untada en tostadas (tradicionalmente molletes tostados) para desayunar y merendar. En algunos lugares de Andalucía se suele untar en un trozo de pan mollete y elaborar una especie de bocadillo.
Ingredientes:
- 1 kilo de pella de cerdo ibérico
- 1/2 kilo de cabeza de lomo
- 1 cucharada de pimentón dulce
- 2 cucharadas de orégano
- 1 cabeza de ajo
- Sal
Preparación;
Lavamos la pella la cortamos por la mitad y se escurre. Colocamos en una sartén la mitad de la pella y la derretimos, con sal a fuego lento. Se aplasta bien con una cuchara de madera. Se saca y se echa sal, así se obtienen los charrones.
Mientras se derrite el resto de la pella, preparamos la carne. La troceamos y la pasamos a una cacerola.
En un mortero ponemos la sal y los ajos y lo machacamos. A continuacion el pimenton y el oregano lo majamos.
Volcamos todo en la carne. Limpiamos el mortero con agua y lo añadimos.
Cubrimos la carne con agua. Agregamos unas cucharadas de pella derretida.
Cuando la carne este lista, le volcamos la pella restante derretida.
Ponemos a fuego lento un 1/4 de hora. Apartamos del fuego y dejamos enfriar a temperatura ambiente.