Sean Bienvenidos!
En la primara parte de las primeras civilizaciones hablaba sobre los asirios,egipcios antiguos y sumerios,en este apartado de la primera parte: Civilizacion Anunnaki!
Los anunnaki es el nombre de un grupo de deidades sumerias y acadias relacionados con los Anunna (los “cincuenta grandes dioses”) y los Igigi (dioses menores).
Los dioses anunnaki y los sumerios!
En base a las transcripciones que Zecharia Sitchin hizo de las tablillas sumerias, y de otros hallazgos anexos, detallamos algunos de los acontecimientos más importantes del proceso genético que ´caracterizó los inicios de la humanidad, por parte de unos visitantes estelares llamados los Annunaki, “los que del cielo a la tierra descendieron”, que el hombre los tomó por Dioses divinos. En realidad eran seres con unos conocimientos científicos muy avanzados. El termino Anunaki es el nombre de un grupo de deidades sumerias y akadias relacionados con los Annuna (los “cincuenta grandes dioses”) y los Igigi (dioses menores)
Igualmente en algunos grupos de ufólogos, este es el nombre que reciben supuestos extraterrestres, de los cuales ellos postulan que se habrían basado los mitos, debido a que habría existido una hipotética Intervención extraterrestre en la antigüedad.
Mientras algunos eruditos descuentan la relación entre la vida extraterrestre y las civilizaciones antiguas, existen otros que son partidarios de la idea sobre antiguos astronautas, tales como Zecharia Sitchin (q.v.), Sherry Shriner, Laurence Gardner, y David Icke, quienes creen que los Anunnaki fueron creados adicionalmente de los “semi-Extraterrestres” venidos a la tierra durante la antigüedad para crear o alterar el ADN del hombre primitivo. Estos estudiosos proponen varias acepciones de la palabra “anunakis”, dos de las cuales son “anu-na-ki” y “an-unnak-ki”, que tradujeron como “los que vinieron de cielo a la tierra”. (muy similar a la traducción Raëliana de Elohim.)
Otro dato importante y con evidencias observables hasta hoy en día, son las representaciones de dos serpientes entrelazadas en muchas de las civilizaciones antiguas, que según los entendidos y creyentes en esta teoría vendrían a representar las dos hebras de ADN las que fueron intervenidas y modificadas por estos dioses en aquella oportunidad, agregando además que de esto fue el resultado del 2º y 3º par de cromosomas que está fusionado en todos los humanos y que les brindaría las características únicas de la inteligencia superior, razonamiento y el libre albedrío.
Lo que hizo polémico el trabajo de Sitchin fue el postulado de que una supuesta raza muy avanzada, de seres llamados Anunnaki, ayudaron a los sumerios a comenzar su civilización. En 1976, Zecharia Sitchin, quien traducía los textos cuneiformes sumerios, publicó el primero de sus libros: El duodécimo planeta. En este libro habló de maravillas y conocimientos tecnológicos que, según él, tuvo la civilización antigua de Sumeria. Sitchin resume que los Anunnaki serían un grupo antiguo de extraterrestres que obraron recíprocamente con los sumerios, y pudieron traer tecnología avanzada a esa civilización. El estudioso describió el mundo de estos seres (Nibiru), como un planeta misterioso que vuelve a la vecindad del Sistema Solar cada 3.600 años.
Otro dato importante y con evidencias observables hasta hoy en día, son las representaciones de dos serpientes entrelazadas en muchas de las civilizaciones antiguas, que según los entendidos y creyentes en esta teoría vendrían a representar las dos hebras de ADN las que fueron intervenidas y modificadas por estos dioses en aquella oportunidad, agregando además que de esto fue el resultado del 2º y 3º par de cromosomas que está fusionado en todos los humanos y que les brindaría las características únicas de la inteligencia superior, razonamiento y el libre albedrío.
Lo que hizo polémico el trabajo de Sitchin fue el postulado de que una supuesta raza muy avanzada, de seres llamados Anunnaki, ayudaron a los sumerios a comenzar su civilización. En 1976, Zecharia Sitchin, quien traducía los textos cuneiformes sumerios, publicó el primero de sus libros: El duodécimo planeta. En este libro habló de maravillas y conocimientos tecnológicos que, según él, tuvo la civilización antigua de Sumeria. Sitchin resume que los Anunnaki serían un grupo antiguo de extraterrestres que obraron recíprocamente con los sumerios, y pudieron traer tecnología avanzada a esa civilización. El estudioso describió el mundo de estos seres (Nibiru), como un planeta misterioso que vuelve a la vecindad del Sistema Solar cada 3.600 años.
Pero de nibiru vamos a habar luego..
Anunnaki su Mitologia
Según un mito babilónico más reciente, los Anunnaki eran los hijos de Anu, los dioses hermano y hermana, ellos mismos, los vástagos de Anshar y Kishar (pivote del cielo y pivote terrestre, los postes celestiales)
Anshar y Kishar eran los hijos de Lahm y de Lahmu (“los fangosos”), nombres dados a los guardias del templo en Eridu, el sitio de Apsu en el cual la Creación según ellos ocurrió. La cabeza del consejo de Anunnaki era el gran Anu, (más que ser un dios del cielo, Anu realmente significa “cielo”), de Uruk y los otros miembros eran sus descendientes. Su lugar fue tomado por Enlil, (En=señor, lil=viento, aire), quien, en la antigüedad era considerado como el separador del cielo y de la tierra.
Esto dio lugar a un conflicto entre Enlil de Nippur y su hermanastro Enki de Eridu, sobre la legitimidad de Enlil como gobernante Celestial y terrestre. Enki, (En=señor, Ki=Tierra), además de ser el dios del agua dulce, era también dios de la sabiduría y de la magia, y era mirado por algunos como alquimista. Cuando el Igigi rehusó continuar trabajando para mantener la armonía del Universo, en el Shappatu (hebreo: Shabbat), Enki creó a la humanidad para que ésta asumiera la responsabilidad de realizar las tareas que los dioses habían abandonado
Los Anunnaki, por su parte, eran los compañeros altósimos (Alto concilio) del consejo de los dioses y de Anu. Fueron distribuidos sobre la tierra y el mundo subterráneo o bajo mundo. Los más conocidos entre ellos eran: Asaru, Asarualim, Asarualimnunna, Asaruludu, En-Ki (Ea para los Acadios), Namru, Namtillaku y Tutu.
La reinvención del término los Anunnakis surgió en 1964 con el libro del asiriólogo Adolph Leo Oppenheim "Mesopotamia antigua: Retrato de una civilización muerta",1 quien popularizó este concepto que fue tomado por distintos blogs y personajes del mundo esotérico y de pseudociencias de Internet.
Anunnaki y la ufología!
En algunos grupos de ufólogos y los autollamados "astroarqueólogos" como Zecharia Sitchin, este es el nombre que reciben los extraterrestres, de los cuales ellos postulan que se habrían basado los mitos, debido a que habría existido una hipotética intervención extraterrestre en la Antigüedad. Recientemente canales como History Channel ha lanzado una serie de documentales en los cuales se muestra esta teoría con detalle.
Según el documental, estos seres llegaron de su planeta que estaba decayendo a causa del daño atmosférico y necesitaban un mineral capaz de contener los rayos ultravioleta, algo como la capa de ozono, ellos encontraron en el oro el perfecto elemento químico para restaurar su atmósfera. Con el paso del tiempo se cansaron de extraer por sí mismos el material y por ese motivo harían decidido hacer que el primitivo ser humano evolucionara artificialmente (es por eso que no se encuentra el eslabón perdido en la cadena evolutiva del humano) para que realizara el trabajo de la extracción, los annunaki enseñaron a los humanos algunos conocimientos para la supervivencia y el desarrollo
Sitchin y sus escritos!
Zecharia Sitchin, un traductor de lenguas muertas e investigador de origen hebreo, escribió una decena de libros bajo el nombre genérico " Crónicas de la Tierra", ideados a partir de la traducción de la tablas sumerias de escritura cuneifome, y textos bíblicos en su escritura original. El primero de ellos " El 12º planeta" nos da una versión ampliada y algo diferente del bíblico Génesis
** Si quieren descargar en pdf algun libro de este autor,les facilito el link!
Algo sobre el libro el decimosegundo planeta:
El libro narra la llegada de los Anunnaki (Elohim o Nefilin bíblicos) a la Tierra procedentes del imaginario Nibiru hace unos 450.000 años. Eran seres altos de unos 3 metros de altura de piel blanca, cabellos largos y barba, quienes se habrían asentado en la Mesopotamia y que, por ingeniería genética, aceleraron la evolución del Neanderthal a Homo Sapiens (el eslabón perdido) aportando su propia genética, por la necesidad de tener trabajadores esclavos. Así, se encomendó a ENKI, la creación del ADAMUS o Lulú a su imagen y semejanza. Lo que hubiese requerido al menos un millón de años de evolución se hizo en un momento. El libro cuenta la instalación de Adan y Eva en el EDIN ( edén bíblico, una reserva) y su expulsión por el Comandante en Jefe de la Misión Tierra de los Annunaki, el tiránico ENLIL (Jehová / Jahvé/ Alá/ Zeus / Júpiter) cuando se percató que los Lulú tenían la capacidad de procrearse.
El libro narra la llegada de los Anunnaki (Elohim o Nefilin bíblicos) a la Tierra procedentes del imaginario Nibiru hace unos 450.000 años. Eran seres altos de unos 3 metros de altura de piel blanca, cabellos largos y barba, quienes se habrían asentado en la Mesopotamia y que, por ingeniería genética, aceleraron la evolución del Neanderthal a Homo Sapiens (el eslabón perdido) aportando su propia genética, por la necesidad de tener trabajadores esclavos. Así, se encomendó a ENKI, la creación del ADAMUS o Lulú a su imagen y semejanza. Lo que hubiese requerido al menos un millón de años de evolución se hizo en un momento. El libro cuenta la instalación de Adan y Eva en el EDIN ( edén bíblico, una reserva) y su expulsión por el Comandante en Jefe de la Misión Tierra de los Annunaki, el tiránico ENLIL (Jehová / Jahvé/ Alá/ Zeus / Júpiter) cuando se percató que los Lulú tenían la capacidad de procrearse.
Link:
www.inf.uct.cl/~amellado/archivos/Libros/el-12o-planeta-illustrado.pdf
Nibiru: La Ruta que Utilizaron los Anunnakis para llegar a la Tierra.
Según Zecharia Sitchin, este disco neo-asirio clasificado como K8538, describe la ruta espacial que los Anunnaki utilizaron para llegar desde Nibiru a la Tierra.
vamos a revisar un extraño disco de origen sumerio, que según Sitchin, describe el viaje espacial que realizaron los Anunnaki desde el planeta Nibiru hasta la Tierra.
La bitácora del viaje de Nibiru a la Tierra
El disco neo-asirio clasificado como K8538 fue encontrado, parcialmente destruido, en la Biblioteca Real de Nínive en Babilonia. Ha sido datado hacia el año 800 a.C. y es aún un enigma para los estudiosos de la cultura sumeria. A lo largo de más de 100 años, diferentes teorías han tratado de explicar su significado y función pero ninguna ha logrado descifrar su misterio de manera concluyente.
En 1880, Bosanquet y Sayce sostuvieron que el disco podía haber sido usado como un calendario, y que los nombres de muchas estrellas y constelaciones indicaban su carácter astronómico. Luego, en 1915, Ernst Weidner propuso que era un objeto mágico usado para realizar exorcismos. Más de cincuenta años después, Johannes Koch sostuvo que era un instrumento utilizado para medir la aparición de algunas constelaciones en el cielo.
En el 2008, Alan Bond y Mark Hempsell sostuvieron que el disco era la copia de un diario sumerio que relataba la noche en la que un meteorito, cerca al año 3,123 a.C., impactó la Tierra.
vamos a revisar un extraño disco de origen sumerio, que según Sitchin, describe el viaje espacial que realizaron los Anunnaki desde el planeta Nibiru hasta la Tierra.
La bitácora del viaje de Nibiru a la Tierra
El disco neo-asirio clasificado como K8538 fue encontrado, parcialmente destruido, en la Biblioteca Real de Nínive en Babilonia. Ha sido datado hacia el año 800 a.C. y es aún un enigma para los estudiosos de la cultura sumeria. A lo largo de más de 100 años, diferentes teorías han tratado de explicar su significado y función pero ninguna ha logrado descifrar su misterio de manera concluyente.
En 1880, Bosanquet y Sayce sostuvieron que el disco podía haber sido usado como un calendario, y que los nombres de muchas estrellas y constelaciones indicaban su carácter astronómico. Luego, en 1915, Ernst Weidner propuso que era un objeto mágico usado para realizar exorcismos. Más de cincuenta años después, Johannes Koch sostuvo que era un instrumento utilizado para medir la aparición de algunas constelaciones en el cielo.
En el 2008, Alan Bond y Mark Hempsell sostuvieron que el disco era la copia de un diario sumerio que relataba la noche en la que un meteorito, cerca al año 3,123 a.C., impactó la Tierra.
Su trabajo se basó en la interpretación lingüística de las inscripciones que aparecen a lo largo de las líneas que se desprenden del centro del disco.
Pese a todas las teorías citadas, el disco o planisferio K8538 sigue siendo uno de los documentos sumerios/neo-asirios más desconcertantes y aún no se conoce, con certeza, su función o significado.
Para Zecharia Sitchin, el disco es la bitácora de vuelo de la primera expedición Anunnaki , enviada desde Nibiru al planeta Tierra. Esta misión habría estado a cargo del comandante Enlil y se habría realizado aprovechando uno de los acercamientos del planeta Nibiru a la región central del Sistema Solar.
Pese a todas las teorías citadas, el disco o planisferio K8538 sigue siendo uno de los documentos sumerios/neo-asirios más desconcertantes y aún no se conoce, con certeza, su función o significado.
Para Zecharia Sitchin, el disco es la bitácora de vuelo de la primera expedición Anunnaki , enviada desde Nibiru al planeta Tierra. Esta misión habría estado a cargo del comandante Enlil y se habría realizado aprovechando uno de los acercamientos del planeta Nibiru a la región central del Sistema Solar.
Detalle de uno de los segmentos del disco neo-asirio K8538. En la parte superior podemos ver la traducción de Zecharia Sitchin y en la parte inferior el segmento original.
Revisando la teoria de Stichin
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El disco está dividido en varias partes que son determinadas por las líneas que se desprenden de su centro. Sitchin centra su análisis en uno de esos segmentos que podemos apreciar en detalle en la imagen de arriba.
Como se puede observar, el segmento tiene dos líneas rectas. A lo largo de esas líneas podemos ver varias inscripciones. Estas inscripciones han sido interpretadas como textos neo-asirios pues el disco ha sido datado hacia esa época. Sin embargo, Zecharia Sitchin sostiene que el disco es una copia de un original sumerio mucho más antiguo y que las inscripciones deben ser interpretadas en ese contexto. Sitchin no es el único que piensa así. Bond y Hempsell, en su estudio del 2008, asumieron también que esas inscripciones fueron hechas, originalmente alrededor del 3,100 a.C. y tienen que ser traducidas en ese contexto.
Lo que encuentra Sitchin, al interpretar estas inscripciones como palabras silábicas sumerias, es que los textos cobran sentido y se revelan como una hoja de ruta estelar o el mapa de un viaje interplanetario. De acuerdo con sus hallazgos, este disco describe la ruta que siguió el Anunnaki Enlil para entrar al Sistema Solar y aterrizar en el planeta Tierra. Veamos algunas de las inscripciones.
na na na na a na a na un (a lo largo de la línea superior), sha sha sha sha sha sha (a lo largo de la circunferencia de la izquierda), sham sham bur kur Kur (a lo largo de la línea inferior)
Por ejemplo, en la línea inferior que apreciamos en la ilustración de arriba, Sitchin traduce las palabras silábicas sumerias como “cohete cohete”, “remontar”, “montaña montaña”. Sitchin nos explica:
“Lo que se nos revela aquí es un mapa de ruta que marca el camino por el cual el dios Enlil «iba por los planetas», acompañado por algunas instrucciones de funcionamiento. La línea inclinada a 45 grados parece indicar la línea de descenso de la nave espacial desde un punto que está «alto alto alto alto», a través de «nubes de vapor» y una zona inferior en la que no hay vapor, hacia el punto del horizonte, donde los cielos y el suelo se encuentran.
En los cielos cercanos a la línea horizontal, las instrucciones a los astronautas cobran sentido: se les dice «preparen preparen preparen» sus instrumentos para la aproximación final; después, cuando se acercan al suelo, los «cohetes, cohetes» se encienden para detener la nave que, según parece, se elevaría («remontar») antes de alcanzar el punto de aterrizaje, dado que tenía que pasar por encima de terrenos altos o escabrosos («montaña montaña»). La información que nos proporciona este segmento pertenece, claramente, a un viaje espacial del mismo Enlil. “
Como se puede observar, el segmento tiene dos líneas rectas. A lo largo de esas líneas podemos ver varias inscripciones. Estas inscripciones han sido interpretadas como textos neo-asirios pues el disco ha sido datado hacia esa época. Sin embargo, Zecharia Sitchin sostiene que el disco es una copia de un original sumerio mucho más antiguo y que las inscripciones deben ser interpretadas en ese contexto. Sitchin no es el único que piensa así. Bond y Hempsell, en su estudio del 2008, asumieron también que esas inscripciones fueron hechas, originalmente alrededor del 3,100 a.C. y tienen que ser traducidas en ese contexto.
Lo que encuentra Sitchin, al interpretar estas inscripciones como palabras silábicas sumerias, es que los textos cobran sentido y se revelan como una hoja de ruta estelar o el mapa de un viaje interplanetario. De acuerdo con sus hallazgos, este disco describe la ruta que siguió el Anunnaki Enlil para entrar al Sistema Solar y aterrizar en el planeta Tierra. Veamos algunas de las inscripciones.
na na na na a na a na un (a lo largo de la línea superior), sha sha sha sha sha sha (a lo largo de la circunferencia de la izquierda), sham sham bur kur Kur (a lo largo de la línea inferior)
Por ejemplo, en la línea inferior que apreciamos en la ilustración de arriba, Sitchin traduce las palabras silábicas sumerias como “cohete cohete”, “remontar”, “montaña montaña”. Sitchin nos explica:
“Lo que se nos revela aquí es un mapa de ruta que marca el camino por el cual el dios Enlil «iba por los planetas», acompañado por algunas instrucciones de funcionamiento. La línea inclinada a 45 grados parece indicar la línea de descenso de la nave espacial desde un punto que está «alto alto alto alto», a través de «nubes de vapor» y una zona inferior en la que no hay vapor, hacia el punto del horizonte, donde los cielos y el suelo se encuentran.
En los cielos cercanos a la línea horizontal, las instrucciones a los astronautas cobran sentido: se les dice «preparen preparen preparen» sus instrumentos para la aproximación final; después, cuando se acercan al suelo, los «cohetes, cohetes» se encienden para detener la nave que, según parece, se elevaría («remontar») antes de alcanzar el punto de aterrizaje, dado que tenía que pasar por encima de terrenos altos o escabrosos («montaña montaña»). La información que nos proporciona este segmento pertenece, claramente, a un viaje espacial del mismo Enlil. “
Segmento del disco neo-asirio K8538 que Sitchin interpreta como la ruta espacial que siguió el Anunnaki Enlil desde Nibiru al planeta Tierra
En el interior del segmento de la imagen de arriba, podemos observar un triángulo en la parte derecha del segmento y una especie de punta en la parte izquierda. Estas dos figuras están unidas por un par de líneas rectas. Una de esas líneas tiene una inscripción a lo largo de su recorrido. Según Sitchin esa inscripción afirma con claridad que el dibujo muestra cómo “la deidad Enlil iba por los planetas”.
En su visión, el mapa se lee de izquierda a derecha. Las dos líneas que conectan al triángulo de la derecha con la punta de la izquierda señalan la ruta del viaje de Enlil. La punta de la izquierda representa las partes exteriores del Sistema Solar,(desde donde vendría Nibiru) y el destino del viaje está a la derecha, en la punta del segmento del disco.
Zecharia Sitchin continúa con su interpretación:
“El triángulo de la izquierda, que aparece con la base abierta, se parece a un conocido signo de la escritura pictográfica de Oriente Próximo; su significado se puede interpretar como «el dominio del soberano, el país montañoso». El triángulo de la derecha viene identificado por la inscripción shu-ut il Enlil («Camino del dios Enlil»); este término, como ya sabemos, identifica a los cielos septentrionales de la Tierra. La línea angulada, por tanto, conecta lo que creemos que debió ser el Duodécimo Planeta (Nibiru)-«el dominio del soberano, el país montañoso»- con los cielos de la Tierra.”
Si observamos con detalle veremos que sobre la línea recta que une los triángulos aparecen dos nombres: DILGAN y APIN. La interpretación de Sitchin establece que DILGAN significa “la primera estación” y APIN significa “donde es establece el curso correcto”. Son puntos de referencia en el viaje que podrían haber servido a los Anunnaki para establecer el curso de sus naves. De acuerdo con la teorías de Thompson y Epping que identifican la palabra APIN con el planeta Marte, Zecharia Sitchin propone que DILGAN (“la primera estación”) sería el planeta Júpiter y que APIN (“donde se establece el curso correcto”) el planeta Marte.
Para confirmar que los nombres y la representación de los planetas en el disco corresponden al papel que jugaban en el viaje de los Anunnaki desde Nibiru, Sitchin nos pide observar los siete puntos que aparecen debajo de una de las líneas que une a los dos triángulos. Para él, estos siete puntos representan a los siete planetas que alguien se encontraría si viajara desde las afueras del Sistema Solar hacia la Tierra. Esto cobra sentido cuando recordamos que, según Sitchin, los sumerios consideraban a Plutón como un planeta más del Sistema Solar.
En el interior del segmento de la imagen de arriba, podemos observar un triángulo en la parte derecha del segmento y una especie de punta en la parte izquierda. Estas dos figuras están unidas por un par de líneas rectas. Una de esas líneas tiene una inscripción a lo largo de su recorrido. Según Sitchin esa inscripción afirma con claridad que el dibujo muestra cómo “la deidad Enlil iba por los planetas”.
En su visión, el mapa se lee de izquierda a derecha. Las dos líneas que conectan al triángulo de la derecha con la punta de la izquierda señalan la ruta del viaje de Enlil. La punta de la izquierda representa las partes exteriores del Sistema Solar,(desde donde vendría Nibiru) y el destino del viaje está a la derecha, en la punta del segmento del disco.
Zecharia Sitchin continúa con su interpretación:
“El triángulo de la izquierda, que aparece con la base abierta, se parece a un conocido signo de la escritura pictográfica de Oriente Próximo; su significado se puede interpretar como «el dominio del soberano, el país montañoso». El triángulo de la derecha viene identificado por la inscripción shu-ut il Enlil («Camino del dios Enlil»); este término, como ya sabemos, identifica a los cielos septentrionales de la Tierra. La línea angulada, por tanto, conecta lo que creemos que debió ser el Duodécimo Planeta (Nibiru)-«el dominio del soberano, el país montañoso»- con los cielos de la Tierra.”
Si observamos con detalle veremos que sobre la línea recta que une los triángulos aparecen dos nombres: DILGAN y APIN. La interpretación de Sitchin establece que DILGAN significa “la primera estación” y APIN significa “donde es establece el curso correcto”. Son puntos de referencia en el viaje que podrían haber servido a los Anunnaki para establecer el curso de sus naves. De acuerdo con la teorías de Thompson y Epping que identifican la palabra APIN con el planeta Marte, Zecharia Sitchin propone que DILGAN (“la primera estación”) sería el planeta Júpiter y que APIN (“donde se establece el curso correcto”) el planeta Marte.
Para confirmar que los nombres y la representación de los planetas en el disco corresponden al papel que jugaban en el viaje de los Anunnaki desde Nibiru, Sitchin nos pide observar los siete puntos que aparecen debajo de una de las líneas que une a los dos triángulos. Para él, estos siete puntos representan a los siete planetas que alguien se encontraría si viajara desde las afueras del Sistema Solar hacia la Tierra. Esto cobra sentido cuando recordamos que, según Sitchin, los sumerios consideraban a Plutón como un planeta más del Sistema Solar.
Detalle de unos de los segmentos del disco K8538. Para Zecharia Sitchin, los siete puntos de la izquierda representan a los siete planetas que los Anunnanki encontraban en su viaje desde que entraban al Sistema Solar hasta que llegaban a la Tierra. Los cuatro puntos de la derecha serían los planetas restantes.
Más aún, para Sitchin, los 4 puntos que aparecen en la punta del triángulo de la derecha representan los cuatro planetas restantes del Sistema Solar. Recordemos que según las teorías de Zecharia Sitchin, los sumerios contaban a doce cuerpos celestes en el Sistema Solar incluyendo al Sol, a la Luna, a Plutón y al planeta Nibiru. Por eso Nibiru es también llamado el “12avo planeta”. En este enlace se explican, en detalle, las ideas de Sitchin sobre los planetas que conocían los sumerios.
Zecharia Sitchin interpreta las segmentos restantes del disco sumerio.
“En el resto de segmentos no deteriorados de la tablilla, se hace evidente también que nos encontramos ante un mapa del espacio y un manual de vuelo… En el cuarto segmento, que tiene lo que parecen ser indicaciones sobre cómo establecer el destino de uno en función de cierto grupo de estrellas, la línea de descenso se identifica, concretamente, con la línea de horizonte: la palabra cielo se repite once veces bajo la línea. ¿Acaso este segmento no representará una fase del vuelo cercana a la Tierra, cercana al lugar de aterrizaje? Éste podría ser, de hecho, el sentido de la leyenda que aparece sobre la línea horizontal: «colinas colinas colinas colinas cima cima cima cima ciudad ciudad ciudad ciudad». … Si, como parece ser el caso, los segmentos se disponen en una secuencia de aproximación, uno casi puede compartir la excitación de los Anunnaki cuando se acercaban al espacio-puerto de la Tierra.”
Sitchin, inclusive identifica el segmento que podemos apreciar en la imagen de abajo como una guía para preparar el regreso de los Anunnaki al planeta Nibiru.
“El octavo y último segmento, sin embargo, está casi completo. Las líneas direccionales, las flechas y las inscripciones marcan un sendero entre dos planetas. Las indicaciones de «remontar montaña montaña», muestran cuatro grupos con cruces, donde pone dos veces «combustible agua grano» y dos veces «vapor agua grano». ¿Sería en este segmento donde se hablaría de la preparación para el vuelo hacia la Tierra, o trataría del abastecimiento para el vuelo de regreso al Duodécimo Planeta? Quizás se tratase de lo último, pues la línea con la flecha puntiaguda que apunta hacia el lugar de aterrizaje en la Tierra tiene, en su otro extremo, otra «flecha» apuntando en dirección opuesta, y con la leyenda «Regreso».”
Más aún, para Sitchin, los 4 puntos que aparecen en la punta del triángulo de la derecha representan los cuatro planetas restantes del Sistema Solar. Recordemos que según las teorías de Zecharia Sitchin, los sumerios contaban a doce cuerpos celestes en el Sistema Solar incluyendo al Sol, a la Luna, a Plutón y al planeta Nibiru. Por eso Nibiru es también llamado el “12avo planeta”. En este enlace se explican, en detalle, las ideas de Sitchin sobre los planetas que conocían los sumerios.
Zecharia Sitchin interpreta las segmentos restantes del disco sumerio.
“En el resto de segmentos no deteriorados de la tablilla, se hace evidente también que nos encontramos ante un mapa del espacio y un manual de vuelo… En el cuarto segmento, que tiene lo que parecen ser indicaciones sobre cómo establecer el destino de uno en función de cierto grupo de estrellas, la línea de descenso se identifica, concretamente, con la línea de horizonte: la palabra cielo se repite once veces bajo la línea. ¿Acaso este segmento no representará una fase del vuelo cercana a la Tierra, cercana al lugar de aterrizaje? Éste podría ser, de hecho, el sentido de la leyenda que aparece sobre la línea horizontal: «colinas colinas colinas colinas cima cima cima cima ciudad ciudad ciudad ciudad». … Si, como parece ser el caso, los segmentos se disponen en una secuencia de aproximación, uno casi puede compartir la excitación de los Anunnaki cuando se acercaban al espacio-puerto de la Tierra.”
Sitchin, inclusive identifica el segmento que podemos apreciar en la imagen de abajo como una guía para preparar el regreso de los Anunnaki al planeta Nibiru.
“El octavo y último segmento, sin embargo, está casi completo. Las líneas direccionales, las flechas y las inscripciones marcan un sendero entre dos planetas. Las indicaciones de «remontar montaña montaña», muestran cuatro grupos con cruces, donde pone dos veces «combustible agua grano» y dos veces «vapor agua grano». ¿Sería en este segmento donde se hablaría de la preparación para el vuelo hacia la Tierra, o trataría del abastecimiento para el vuelo de regreso al Duodécimo Planeta? Quizás se tratase de lo último, pues la línea con la flecha puntiaguda que apunta hacia el lugar de aterrizaje en la Tierra tiene, en su otro extremo, otra «flecha» apuntando en dirección opuesta, y con la leyenda «Regreso».”
Segun Zecharia Sitchin, este segmento del disco K8538 podría haber sido una guia para preparar el regreso de los Anunnaki a su planeta
Si el disco K8538 es, como afirma Sitchin y otros investigadores, una copia posterior de un original sumerio escrito alrededor del 3,100 a.C., sería entonces un objeto único que probaría el conocimiento astronómico de la civilización sumeria. La mayoría de textos sumerios que conocemos de esa época son listas de objetos que presentan una incipiente escritura. La repetición de palabras y la ausencia de frases en las inscripciones del disco pueden ser evidencia de un nivel de escritura sumeria incipiente.
Si suponemos que fueron los Anunnaki quienes transmitieron el lenguaje, la escritura y otros conocimientos a los sumerios, ¿Por qué escribirían una hoja de ruta de manera tan primitiva usando sólo repeticiones de palabras y sin ninguna frase?
Por otro lado, ¿Qué interés podrían tener los Anunnaki en transmitirle este tipo de información “confidencial” sobre como viajar por el Sistema Solar a los sumerios?
Si uno de los humanos robaba una nave Anunnaki y conocía la ruta a seguir para llegar a Nibiru o simplemente para salir del Sistema Solar, podría poner en peligro su operación. Claro está, asumiendo que sabía como conducir las naves de Anunnaki, lo cual no es evidente.
Para Los Divulgadores, este disco no es la hoja de ruta original de los Anunnaki sino una deformación de la misma. No fue escrito por ningún Anunnaki, prueba de ello es el primitivo nivel de escritura que encontramos en el texto. Podría más bien tratarse de un texto escrito por un astrónomo sumerio que tuvo acceso a una hoja de ruta Anunnaki y decidió copiarla a escondidas. Quizás, la hoja de ruta original Anunnaki contenía instrucciones más precisas pero el astrónomo sólo copió lo que entendió. Tambien podría ser que un renegado Anunnaki, como Ningishzida que advirtió del diluvio a Ziusudra, le hubiera transmitido esta información a algún humano con el fin de que algún día pudiera utilizar alguna nave para viajar a Nibiru. Probablemente, el humano escribió lo que escuchó, usando las palabras que conocía.
Si el disco K8538 es, como afirma Sitchin y otros investigadores, una copia posterior de un original sumerio escrito alrededor del 3,100 a.C., sería entonces un objeto único que probaría el conocimiento astronómico de la civilización sumeria. La mayoría de textos sumerios que conocemos de esa época son listas de objetos que presentan una incipiente escritura. La repetición de palabras y la ausencia de frases en las inscripciones del disco pueden ser evidencia de un nivel de escritura sumeria incipiente.
Si suponemos que fueron los Anunnaki quienes transmitieron el lenguaje, la escritura y otros conocimientos a los sumerios, ¿Por qué escribirían una hoja de ruta de manera tan primitiva usando sólo repeticiones de palabras y sin ninguna frase?
Por otro lado, ¿Qué interés podrían tener los Anunnaki en transmitirle este tipo de información “confidencial” sobre como viajar por el Sistema Solar a los sumerios?
Si uno de los humanos robaba una nave Anunnaki y conocía la ruta a seguir para llegar a Nibiru o simplemente para salir del Sistema Solar, podría poner en peligro su operación. Claro está, asumiendo que sabía como conducir las naves de Anunnaki, lo cual no es evidente.
Para Los Divulgadores, este disco no es la hoja de ruta original de los Anunnaki sino una deformación de la misma. No fue escrito por ningún Anunnaki, prueba de ello es el primitivo nivel de escritura que encontramos en el texto. Podría más bien tratarse de un texto escrito por un astrónomo sumerio que tuvo acceso a una hoja de ruta Anunnaki y decidió copiarla a escondidas. Quizás, la hoja de ruta original Anunnaki contenía instrucciones más precisas pero el astrónomo sólo copió lo que entendió. Tambien podría ser que un renegado Anunnaki, como Ningishzida que advirtió del diluvio a Ziusudra, le hubiera transmitido esta información a algún humano con el fin de que algún día pudiera utilizar alguna nave para viajar a Nibiru. Probablemente, el humano escribió lo que escuchó, usando las palabras que conocía.
El disco K8538 continúa siendo uno de los objetos más desconcertantes de las culturas mesopotámicas. La teoría de Zecharia Sitchin sobre este objeto es tan válida como las otras
La variedad de teorías que existen sobre el disco K8538 muestran que el abanico de posibilidades para la interpretación de los textos de la cultura sumeria es muy grande y que, hasta ahora, nadie tiene la última palabra
La variedad de teorías que existen sobre el disco K8538 muestran que el abanico de posibilidades para la interpretación de los textos de la cultura sumeria es muy grande y que, hasta ahora, nadie tiene la última palabra
Niburu el origen!
Nibiru aparece, según Sitchin, en el cilindro-sello VA243. En este se aprecia el Sistema Solar, incluyendo al planeta Nibiru.
Nibiru ya forma parte del imaginario popular. Algunos creen que es un nombre salido de una película de ciencia ficción y otros creen que lo inventó un loco. Lo cierto es que muy pocas personas se han aproximado al trabajo de Zecharia Sitchin sobre el planeta Nibiru con seriedad, y desde la neutralidad que otorga el respeto.
Sitchin plantea que, hace miles de años, los dioses Anunnaki, mencionados en las tablillas sumerias, llegaron a la Tierra desde otro planeta. Crearon a los humanos y convivieron con ellos transmitiéndoles su conocimiento. En este link puede encontrar algunas de las evidencias que apoyan esta teoría.
Las preguntas que trataremos de responder en este, inusualmente extenso, artículo son: ¿sobre que bases elaboró Sitchin la teoría de la existencia de Nibiru? ¿sobre que cálculos estableció su gigantesca órbita? ¿existen otras teorías sobre un planeta escondido en los confines del Sistema Solar?
El famoso cilindro-sello VA-243 (que podemos apreciar al inicio de este artículo y que revisaremos al final) no fue, como muchos creen, el punto de partida de la investigación de Zecharia Sitchin sobre Nibiru. En todo caso, Sitchin interpretó el cilindro-sello VA-243 apoyándose en otras evidencias. Si bien algunos estudiosos de la cultura sumeria interpretan de manera diferente la iconografía de esta tablilla. Hasta ahora, no hay ninguna interpretación definitiva. Todas, incluyendo la de Sitchin sobre la referencia a Nibiru, son hipótesis.
Nibiru ya forma parte del imaginario popular. Algunos creen que es un nombre salido de una película de ciencia ficción y otros creen que lo inventó un loco. Lo cierto es que muy pocas personas se han aproximado al trabajo de Zecharia Sitchin sobre el planeta Nibiru con seriedad, y desde la neutralidad que otorga el respeto.
Sitchin plantea que, hace miles de años, los dioses Anunnaki, mencionados en las tablillas sumerias, llegaron a la Tierra desde otro planeta. Crearon a los humanos y convivieron con ellos transmitiéndoles su conocimiento. En este link puede encontrar algunas de las evidencias que apoyan esta teoría.
Las preguntas que trataremos de responder en este, inusualmente extenso, artículo son: ¿sobre que bases elaboró Sitchin la teoría de la existencia de Nibiru? ¿sobre que cálculos estableció su gigantesca órbita? ¿existen otras teorías sobre un planeta escondido en los confines del Sistema Solar?
El famoso cilindro-sello VA-243 (que podemos apreciar al inicio de este artículo y que revisaremos al final) no fue, como muchos creen, el punto de partida de la investigación de Zecharia Sitchin sobre Nibiru. En todo caso, Sitchin interpretó el cilindro-sello VA-243 apoyándose en otras evidencias. Si bien algunos estudiosos de la cultura sumeria interpretan de manera diferente la iconografía de esta tablilla. Hasta ahora, no hay ninguna interpretación definitiva. Todas, incluyendo la de Sitchin sobre la referencia a Nibiru, son hipótesis.
Zecharia Sitchin (1920-2010), defendió la existencia del planeta Nibiru por más de 30 años.
¿Sobre que bases elaboró Sitchin la teoría de la existencia de Nibiru?
Sitchin empieza la búsqueda del planeta Nibiru, del que habrían venido los Anunnaki, en los textos de las tablillas sumerias. Dentro de la visión de Sitchin, estos relatos sumerios suponen documentos científicos e históricos que narran la vida y obra de estos seres mientras vivieron entre los humanos y nos entregan indicios sobre el planeta Nibiru. Cabe aclarar que en este punto de su investigación, Sitchin aún no había deducido que el nombre del planeta de los Anunnaki era Nibiru, sin embargo, para facilitar la comprensión del texto usaremos la palabra Nibiru para referirnos a este planeta.
Algunos pasajes, como el siguiente indican que los Anunnaki eran capaces de ir y volver del planeta Nibiru, mencionado en algunos textos como la morada celestial de Anu, líder de los Anunnaki.
“(Enki) le hizo tomar (a Adapa) el camino hacia el cielo, y hacia el cielo se elevó. Cuando él había ascendido al cielo y se había acercado a la puerta de Anu…” (Extracto del mito de Adapa citado por James Pritchard en “Ancient Near Eastern Texts Relating to the Old Testament”. Princeton University Press. 1969.)
Sitchin, de acuerdo con su teoría, identifica la “puerta de Anu en los cielos” como el planeta Nibiru de los Anunnaki. En otros textos, Sitchin encuentra referencias de viajes realizados por Anu desde Nibiru hacia la Tierra, y de varios viajes realizados por Enlil e Ishtar desde la Tierra hacia Nibiru. Sitchin deduce que si los Anunnaki fueron capaces de realizar varios viajes entre la Tierra y Nibiru, este no debería estar demasiado lejos del Sistema Solar.
A partir de este detalle, Sitchin empieza a buscar textos o representaciones artísticas que puedan encaminarlo en la búsqueda de Nibiru. Su primer hallazgo significativo es la representación (en la imagen de abajo) de la deidad sumeria Inanna, que extiende sus rayos a once cuerpos celestes que flotan en formación circular alrededor de ella. Inanna era representada de varias maneras, una de ellas es esta que podría hacer alusión a su título de “Dama de los Cielos”, en la que aparece rodeada de cuerpos celestes. Para Sitchin, podría ser también la representación de un Sol, alrededor del cual orbitan 11 planetas. Quizás, uno de esos planetas podría ser Nibiru. Sitchin lleva su hipótesis al límite de lo razonable, aunque hay que precisar, que no existe ningún consenso sobre el significado de las estrellas que rodean a la deidad.
¿Sobre que bases elaboró Sitchin la teoría de la existencia de Nibiru?
Sitchin empieza la búsqueda del planeta Nibiru, del que habrían venido los Anunnaki, en los textos de las tablillas sumerias. Dentro de la visión de Sitchin, estos relatos sumerios suponen documentos científicos e históricos que narran la vida y obra de estos seres mientras vivieron entre los humanos y nos entregan indicios sobre el planeta Nibiru. Cabe aclarar que en este punto de su investigación, Sitchin aún no había deducido que el nombre del planeta de los Anunnaki era Nibiru, sin embargo, para facilitar la comprensión del texto usaremos la palabra Nibiru para referirnos a este planeta.
Algunos pasajes, como el siguiente indican que los Anunnaki eran capaces de ir y volver del planeta Nibiru, mencionado en algunos textos como la morada celestial de Anu, líder de los Anunnaki.
“(Enki) le hizo tomar (a Adapa) el camino hacia el cielo, y hacia el cielo se elevó. Cuando él había ascendido al cielo y se había acercado a la puerta de Anu…” (Extracto del mito de Adapa citado por James Pritchard en “Ancient Near Eastern Texts Relating to the Old Testament”. Princeton University Press. 1969.)
Sitchin, de acuerdo con su teoría, identifica la “puerta de Anu en los cielos” como el planeta Nibiru de los Anunnaki. En otros textos, Sitchin encuentra referencias de viajes realizados por Anu desde Nibiru hacia la Tierra, y de varios viajes realizados por Enlil e Ishtar desde la Tierra hacia Nibiru. Sitchin deduce que si los Anunnaki fueron capaces de realizar varios viajes entre la Tierra y Nibiru, este no debería estar demasiado lejos del Sistema Solar.
A partir de este detalle, Sitchin empieza a buscar textos o representaciones artísticas que puedan encaminarlo en la búsqueda de Nibiru. Su primer hallazgo significativo es la representación (en la imagen de abajo) de la deidad sumeria Inanna, que extiende sus rayos a once cuerpos celestes que flotan en formación circular alrededor de ella. Inanna era representada de varias maneras, una de ellas es esta que podría hacer alusión a su título de “Dama de los Cielos”, en la que aparece rodeada de cuerpos celestes. Para Sitchin, podría ser también la representación de un Sol, alrededor del cual orbitan 11 planetas. Quizás, uno de esos planetas podría ser Nibiru. Sitchin lleva su hipótesis al límite de lo razonable, aunque hay que precisar, que no existe ningún consenso sobre el significado de las estrellas que rodean a la deidad.
La primera representación que Sitchin encuentra en la búsqueda de Nibiru, en la que se aprecia a Ishtar, “La Dama de los cielos”, rodeada de estrellas. Sitchin sostiene, que esta tambien podría haber sido una forma de representar el Sistema Solar
Sitchin se pregunta, si fuera cierto que esta representación de Inanna es también una representación del Sistema Solar ¿por qué los sumerios contaban a 11 planetas? ¿estaba Nibiru entre estos once planetas?
Antes de continuar, Sitchin decide indagar sobre el nivel de conocimiento astronómico de los sumerios, y para eso, nos presenta su visión del desarrollo de la astronomía.
Para él, Nicolás Copérnico tomó de los astrónomos griegos la teoría de que la Tierra giraba alrededor del Sol. Sitchin nos pone dos ejemplos:
El astrónomo griego Aristarco de Samos(310-230 a.C.) sostenía, en el siglo III a.C., que los desplazamientos de los planetas eran más comprensibles si se ponía al Sol en el centro del sistema.
El astronomo, matematico y geografo griego Hiparco de Nicea (190-120 a.C.), en el siglo II a.C, descubrió el fenómeno de precesión de los equinoccios, un fenómeno que sólo se puede explicar si uno considera que la Tierra es una esfera y no una superficie plana, como se creía hasta el siglo XV.
Siguiendo con la búsqueda de Nibiru, Sitchin sostiene que astrónomos como Hiparco, quien había vivido en Asia Menor, sabían que la Tierra era una esfera pues habían recibido el conocimientos de fuentes mesopotámicas. Para probar su hipótesis, Sitchin nos cuenta:
“El mismo Hiparco confirmó en sus escritos que sus estudios se basaron en un conocimiento acumulado y verificado durante milenios. Y nombró a sus mentores, «los astrónomos babilonios de Erek, Borsippa y Babilonia». Gemino de Rodas indicó a los «caldeos» (los antiguos babilonios) como los descubridores de los movimientos exactos de la Luna. El historiador Diodoro Sículo, en el siglo i a.C, confirmó la exactitud de la astronomía mesopotámica, y afirmó que «los caldeos dieron nombre a los planetas… en el centro de su sistema estaba el Sol, la luz más grande, del cual los planetas eran ‘descendientes’, reflejando la posición y el brillo del Sol»”
Según Sitchin, los astrónomos sumerios fueron los primeros en descubrir que la Tierra giraba alrededor del Sol.
Sitchin se pregunta, si fuera cierto que esta representación de Inanna es también una representación del Sistema Solar ¿por qué los sumerios contaban a 11 planetas? ¿estaba Nibiru entre estos once planetas?
Antes de continuar, Sitchin decide indagar sobre el nivel de conocimiento astronómico de los sumerios, y para eso, nos presenta su visión del desarrollo de la astronomía.
Para él, Nicolás Copérnico tomó de los astrónomos griegos la teoría de que la Tierra giraba alrededor del Sol. Sitchin nos pone dos ejemplos:
El astrónomo griego Aristarco de Samos(310-230 a.C.) sostenía, en el siglo III a.C., que los desplazamientos de los planetas eran más comprensibles si se ponía al Sol en el centro del sistema.
El astronomo, matematico y geografo griego Hiparco de Nicea (190-120 a.C.), en el siglo II a.C, descubrió el fenómeno de precesión de los equinoccios, un fenómeno que sólo se puede explicar si uno considera que la Tierra es una esfera y no una superficie plana, como se creía hasta el siglo XV.
Siguiendo con la búsqueda de Nibiru, Sitchin sostiene que astrónomos como Hiparco, quien había vivido en Asia Menor, sabían que la Tierra era una esfera pues habían recibido el conocimientos de fuentes mesopotámicas. Para probar su hipótesis, Sitchin nos cuenta:
“El mismo Hiparco confirmó en sus escritos que sus estudios se basaron en un conocimiento acumulado y verificado durante milenios. Y nombró a sus mentores, «los astrónomos babilonios de Erek, Borsippa y Babilonia». Gemino de Rodas indicó a los «caldeos» (los antiguos babilonios) como los descubridores de los movimientos exactos de la Luna. El historiador Diodoro Sículo, en el siglo i a.C, confirmó la exactitud de la astronomía mesopotámica, y afirmó que «los caldeos dieron nombre a los planetas… en el centro de su sistema estaba el Sol, la luz más grande, del cual los planetas eran ‘descendientes’, reflejando la posición y el brillo del Sol»”
Según Sitchin, los astrónomos sumerios fueron los primeros en descubrir que la Tierra giraba alrededor del Sol.
Según las investigaciones de Zecharia Sitchin en su búsqueda del planeta Nibiru, Nicolás Copérnico obtuvo el conocimiento para estudiar y comprobar la teoria heliocéntrica del Sistema Solar de astrónomos griegos como Hiparco de Nicea y Aristarco de Samos, quienes la tomaron de los astrónomos sumerios.
Pero, ¿qué evidencias tenemos sobre el avanzado conocimiento astronómico de los sumerios? ¿los astrónomos sumerios conocían a Nibiru?
Sitchin nos pone algunos ejemplos:
El profesor Alfred Jeremías descubrió que los astrónomos mesopotámicos conocían el fenómeno de la retrogradación, el curso errático y serpentino que parecen tener los planetas cuando son observados desde la Tierra.
Un texto clasificado como el AO.6478, presenta una lista de 26 estrellas visibles a lo largo de una línea, que sería lo que hoy llamamos el Trópico de Cáncer, y precisa las distancias entre las estrellas, medidas de tres formas diferentes.
El profesor H. V. Hilprecht de la Universidad de Pensilvania, analizó varias tablillas sumerias que contenían operaciones matemáticas, y encontró que todas se basaban en el numero 12’960,000. Su análisis concluyó que este numero estaba relacionado con el Gran Año zodiacal de 25,920 años terrestres, lo que significaba que los sumerios conocían bien el fenómeno de precesión.
El profesor George Sarton descubrió que las posiciones de los cuerpos celestes se calculaban con dos métodos: uno tardío, utilizado en Babilonia; y uno más antiguo, utilizado en Uruk. Lo inesperado de su descubrimiento es que el método más antiguo, el de Uruk, era más preciso y sofisticado que el tardío.
Para Zecharia Sitchin, no queda duda de que los sumerios tenían un nivel de conocimiento astronómico muy avanzado para su época, y hasta para la nuestra. Los sumerios, deberían haber conocido la existencia del planeta Nibiru.
Pero, ¿qué evidencias tenemos sobre el avanzado conocimiento astronómico de los sumerios? ¿los astrónomos sumerios conocían a Nibiru?
Sitchin nos pone algunos ejemplos:
El profesor Alfred Jeremías descubrió que los astrónomos mesopotámicos conocían el fenómeno de la retrogradación, el curso errático y serpentino que parecen tener los planetas cuando son observados desde la Tierra.
Un texto clasificado como el AO.6478, presenta una lista de 26 estrellas visibles a lo largo de una línea, que sería lo que hoy llamamos el Trópico de Cáncer, y precisa las distancias entre las estrellas, medidas de tres formas diferentes.
El profesor H. V. Hilprecht de la Universidad de Pensilvania, analizó varias tablillas sumerias que contenían operaciones matemáticas, y encontró que todas se basaban en el numero 12’960,000. Su análisis concluyó que este numero estaba relacionado con el Gran Año zodiacal de 25,920 años terrestres, lo que significaba que los sumerios conocían bien el fenómeno de precesión.
El profesor George Sarton descubrió que las posiciones de los cuerpos celestes se calculaban con dos métodos: uno tardío, utilizado en Babilonia; y uno más antiguo, utilizado en Uruk. Lo inesperado de su descubrimiento es que el método más antiguo, el de Uruk, era más preciso y sofisticado que el tardío.
Para Zecharia Sitchin, no queda duda de que los sumerios tenían un nivel de conocimiento astronómico muy avanzado para su época, y hasta para la nuestra. Los sumerios, deberían haber conocido la existencia del planeta Nibiru.
El disco sumerio clasificado como K8538 es una prueba más del avanzado conocimiento astronómico de los sumerios. Desde 1880 hasta la actualidad, ha sido objeto de todo tipo de hipótesis, incluida la de Sitchin. Eso lo veremos en la siguiente entrega de esta serie
Nibiru y los sumerios
Regresemos a Nibiru.
Luego de encontrar representaciones artísticas que podrían representar un Sistema Solar con 12 planetas y comprobar el nivel de conocimientos astronómicos de los sumerios, Sitchin nos refiere al termino sumerio “mul”. Según sus investigaciones, los sumerios se referían a todos los planetas, estrellas o constelaciones, indistintamente, como “mul” (lo que brilla en las alturas). El problema aparece cuando en algunos textos se encuentra el termino “mulmul”.
Los estudiosos de la cultura sumeria sostienen que “mulmul” debe ser traducido como “estrellas’ o, más específicamente como las “pléyades”. Pero, el investigador Franz Kugler sostuvo que el termino no podía ser traducido como “pléyades” pues en algunos textos se afirmaba que “mulmul” incluía a los planetas, al Sol y a la Luna. Kugler encontró, además, que en algunos textos aparecía el termino ‘mulmul ul-shu 12”, es decir “mulmul es un grupo de doce”.
Sitchin, entonces, propone que “mulmul” es el termino que los sumerios habrían usado para referirse al Sistema Solar utilizando la repetición (MUL.MUL) para indicar el grupo como una totalidad. Para reforzar su teoría cita una traducción de Charles Virolleaud. Este investigador tradujo el texto mesopotámico clasificado como K3558, que describe a los miembros del grupo “mulmul”:
“El número de sus cuerpos celestes es doce. Las estaciones de sus cuerpos celestes doce. Los meses completos de la Luna es doce.”
Sitchin nos presenta otro texto que apoya su teoría. Ernst Weidner encontró que, algunos textos sumerios como la llamada tablilla TE se referían al “camino del Sol” de la siguiente manera:
“naphar 12 shere-mesh ha.la sha kakkab.lu sha Sin u Shamash ina libbi ittiqu”
Weidner tradujo la inscripción anterior como:
“todo en todo, 12 miembros adonde la Luna y el Sol pertenecen, donde orbitan los planetas”.
Nibiru y los sumerios
Regresemos a Nibiru.
Luego de encontrar representaciones artísticas que podrían representar un Sistema Solar con 12 planetas y comprobar el nivel de conocimientos astronómicos de los sumerios, Sitchin nos refiere al termino sumerio “mul”. Según sus investigaciones, los sumerios se referían a todos los planetas, estrellas o constelaciones, indistintamente, como “mul” (lo que brilla en las alturas). El problema aparece cuando en algunos textos se encuentra el termino “mulmul”.
Los estudiosos de la cultura sumeria sostienen que “mulmul” debe ser traducido como “estrellas’ o, más específicamente como las “pléyades”. Pero, el investigador Franz Kugler sostuvo que el termino no podía ser traducido como “pléyades” pues en algunos textos se afirmaba que “mulmul” incluía a los planetas, al Sol y a la Luna. Kugler encontró, además, que en algunos textos aparecía el termino ‘mulmul ul-shu 12”, es decir “mulmul es un grupo de doce”.
Sitchin, entonces, propone que “mulmul” es el termino que los sumerios habrían usado para referirse al Sistema Solar utilizando la repetición (MUL.MUL) para indicar el grupo como una totalidad. Para reforzar su teoría cita una traducción de Charles Virolleaud. Este investigador tradujo el texto mesopotámico clasificado como K3558, que describe a los miembros del grupo “mulmul”:
“El número de sus cuerpos celestes es doce. Las estaciones de sus cuerpos celestes doce. Los meses completos de la Luna es doce.”
Sitchin nos presenta otro texto que apoya su teoría. Ernst Weidner encontró que, algunos textos sumerios como la llamada tablilla TE se referían al “camino del Sol” de la siguiente manera:
“naphar 12 shere-mesh ha.la sha kakkab.lu sha Sin u Shamash ina libbi ittiqu”
Weidner tradujo la inscripción anterior como:
“todo en todo, 12 miembros adonde la Luna y el Sol pertenecen, donde orbitan los planetas”.
Podemos apreciar a los 8 planetas “oficiales” de nuestro Sistema Solar, y dos planetas enanos, Plutón y Ceres. Plutón se encuentra más allá de Neptuno, y Ceres en el cinturón de asteroides. Los sumerios contaban a Nibiru como un planeta más del Sistema Solar
Para Sitchin, los textos mencionados confirman que los sumerios contaban a 12 cuerpos celestes en el Sistema Solar, incluyendo al Sol y a la Luna. Si en la actualidad sólo contamos “oficialmente” a 8 planetas en el Sistema Solar (Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno) ¿cómo llegaron los sumerios y los Anunnaki a contar doce cuerpos celestes en el Sistema Solar? ¿estaba Nibiru entre esos doce cuerpos celestes?
Si incluimos al Sol y a la Luna, como Sitchin sostiene que hacían los sumerios instruidos por los Anunnaki, llegaríamos a 10. Pero aún nos faltan dos. Sitchin propone que uno de esos planetas es Plutón y el otro es Nibiru, el planeta de los Anunnaki. Revisemos el caso.
Nibiru, Plutón y los planetas enanos
Plutón es un planeta de menor tamaño cuya órbita lo mantiene en la parte exterior del Sistema Solar, más allá de Neptuno. Su orbita está inclinada 17 grados sobre la orbita de los 8 planetas “oficiales” del Sistema Solar (plano que se denomina la “eclíptica”). Esa inclinación de 17 grados y su posición en los limites del Sistema Solar fue lo que hizo que Plutón pasara desapercibido por miles de años, hasta ser descubierto en 1930. Hoy en día, Plutón es considerado un planeta enano (ya no es parte de los planetas”oficiales” del Sistema Solar) y no es el único de su especie. El planeta enano de mayor tamaño es Eris, luego le sigue Plutón, Makemake, Haumea y el asteroide Ceres.
Algunos investigadores se preguntan ¿por qué los sumerios conocían precisamente a Plutón y no a cualquier otro de estos planetas enanos? ¿por qué no afirmar que los dos planetas faltantes de la teoría de Sitchin eran dos planetas enanos que habían sido observados por los Anunnaki? ¿por que tendría que ser Nibiru uno de esos dos planetas faltantes?
Lo más probable es que Sitchin tenga razón, y Plutón haya sido el único planeta enano considerado por los Anunnaki y los sumerios como parte importante del Sistema Solar. La explicación podría estar en las orbitas de Eris, MakeMake y Haumea, que tienen 30 grados o más de inclinación sobre la eclíptica dificultando, extremamente, su detección y/o observación. Por algo, estos 3 planetas enanos han sido descubiertos en los últimos 10 años.
Para Sitchin, los textos mencionados confirman que los sumerios contaban a 12 cuerpos celestes en el Sistema Solar, incluyendo al Sol y a la Luna. Si en la actualidad sólo contamos “oficialmente” a 8 planetas en el Sistema Solar (Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno) ¿cómo llegaron los sumerios y los Anunnaki a contar doce cuerpos celestes en el Sistema Solar? ¿estaba Nibiru entre esos doce cuerpos celestes?
Si incluimos al Sol y a la Luna, como Sitchin sostiene que hacían los sumerios instruidos por los Anunnaki, llegaríamos a 10. Pero aún nos faltan dos. Sitchin propone que uno de esos planetas es Plutón y el otro es Nibiru, el planeta de los Anunnaki. Revisemos el caso.
Nibiru, Plutón y los planetas enanos
Plutón es un planeta de menor tamaño cuya órbita lo mantiene en la parte exterior del Sistema Solar, más allá de Neptuno. Su orbita está inclinada 17 grados sobre la orbita de los 8 planetas “oficiales” del Sistema Solar (plano que se denomina la “eclíptica”). Esa inclinación de 17 grados y su posición en los limites del Sistema Solar fue lo que hizo que Plutón pasara desapercibido por miles de años, hasta ser descubierto en 1930. Hoy en día, Plutón es considerado un planeta enano (ya no es parte de los planetas”oficiales” del Sistema Solar) y no es el único de su especie. El planeta enano de mayor tamaño es Eris, luego le sigue Plutón, Makemake, Haumea y el asteroide Ceres.
Algunos investigadores se preguntan ¿por qué los sumerios conocían precisamente a Plutón y no a cualquier otro de estos planetas enanos? ¿por qué no afirmar que los dos planetas faltantes de la teoría de Sitchin eran dos planetas enanos que habían sido observados por los Anunnaki? ¿por que tendría que ser Nibiru uno de esos dos planetas faltantes?
Lo más probable es que Sitchin tenga razón, y Plutón haya sido el único planeta enano considerado por los Anunnaki y los sumerios como parte importante del Sistema Solar. La explicación podría estar en las orbitas de Eris, MakeMake y Haumea, que tienen 30 grados o más de inclinación sobre la eclíptica dificultando, extremamente, su detección y/o observación. Por algo, estos 3 planetas enanos han sido descubiertos en los últimos 10 años.
En esta ilustración podemos apreciar como la orbita de Plutón no está en el mismo plano de las orbitas de los ocho planetas del Sistema Solar
¿Ceres podría haber sido considerado por los sumerios como otro planeta? Su órbita sólo tiene una inclinación de 10 grados sobre la eclíptica (lo que lo hace más fácil de ubicar, por algo se descubrió en 1801) y se encuentra en el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter. Sin embargo, con un diámetro que es poco más de un tercio que el de Plutón, Ceres podría haber pasado desapercibido para los sumerios y/o los Anunnaki.
Es decir, existe la posibilidad de que los sumerios hayan observado a los 8 planetas “oficiales” y a Plutón, porque el ángulo de la órbita del último no se aleja demasiado del ángulo de las órbitas de los otros 8 planetas “oficiales” de nuestro Sistema Solar, como si lo hacen los otros planetas enanos descubiertos en los últimos 10 años.
Sitchin, entonces, identifica a los 12 planetas que representaban y a los que se referían los sumerios en sus textos como: los 8 planetas oficiales, el Sol, la Luna, Plutón y Nibiru, al cual a modo de identificación denomina como el 12avo planeta.
Nibiru, el 12avo planeta, y el sello VA243
El complicado rompecabezas que Sitchin ha tenido que armar para plantear la teoría del planeta Nibiru va tomando forma, pero aún faltan muchos detalles.
Revisemos el famoso cilindro-sello VA243 (que podemos apreciar abajo). Sitchin propone que la disposición y tamaño de los círculos que aparecen en el cilindro-sello VA243 (de aparente origen acadio), guardan una relación con las posiciones y dimensiones de los planetas de nuestro Sistema Solar y nos indica la posición del planeta Nibiru.
¿Ceres podría haber sido considerado por los sumerios como otro planeta? Su órbita sólo tiene una inclinación de 10 grados sobre la eclíptica (lo que lo hace más fácil de ubicar, por algo se descubrió en 1801) y se encuentra en el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter. Sin embargo, con un diámetro que es poco más de un tercio que el de Plutón, Ceres podría haber pasado desapercibido para los sumerios y/o los Anunnaki.
Es decir, existe la posibilidad de que los sumerios hayan observado a los 8 planetas “oficiales” y a Plutón, porque el ángulo de la órbita del último no se aleja demasiado del ángulo de las órbitas de los otros 8 planetas “oficiales” de nuestro Sistema Solar, como si lo hacen los otros planetas enanos descubiertos en los últimos 10 años.
Sitchin, entonces, identifica a los 12 planetas que representaban y a los que se referían los sumerios en sus textos como: los 8 planetas oficiales, el Sol, la Luna, Plutón y Nibiru, al cual a modo de identificación denomina como el 12avo planeta.
Nibiru, el 12avo planeta, y el sello VA243
El complicado rompecabezas que Sitchin ha tenido que armar para plantear la teoría del planeta Nibiru va tomando forma, pero aún faltan muchos detalles.
Revisemos el famoso cilindro-sello VA243 (que podemos apreciar abajo). Sitchin propone que la disposición y tamaño de los círculos que aparecen en el cilindro-sello VA243 (de aparente origen acadio), guardan una relación con las posiciones y dimensiones de los planetas de nuestro Sistema Solar y nos indica la posición del planeta Nibiru.
Cilindro-sello VA243. Podemos apreciar la enumeración de planetas que hizo Zecharia Sitchin, corregida para su mejor entendimiento. 1. Urano, 2. Saturno, 3. Jupiter, 4. Nibiru, 5. Marte, 6.Mercurio, 7.Pluton, 8. Luna, 9. Tierra, 10. Venus, 11. Neptuno. 12, Sol.
El único error de Sitchin es que, en su afán de probar que estos círculos representan a los planetas del Sistema Solar, no contempla la posibilidad más adecuada. Según Sitchin la Tierra es el circulo identificado como número 6. Nosotros proponemos, como se aprecia en la ilustración, que la Tierra es el circulo identificado con el número 9. Comenzando desde el punto que esta más abajo y siguiendo por izquierda tenemos 1. Urano, 2. Saturno, 3. Jupiter, 4. Nibiru, 5. Marte, 6.Mercurio, 7.Pluton, 8. Luna, 9. Tierra, 10. Venus, 11. Neptuno. 12, Sol. De esta manera, la Luna (8) esta más cerca de la Tierra (9), Plutón(7) es el más alejado del Sol, y Mercurio (6) es más pequeño que la Tierra.
Es cierto que, inclusive en este caso, Venus aparece representado más grande que la Tierra, pero no olvidemos que estamos tratando con representaciones artísticas de más de 4,000 años de antigüedad. Para Sitchin, el planeta identificado con el número 4, es el planeta Nibiru, el planeta de origen de los Anunnaki.
Veamos si el símbolo central, realmente, puede ser un Sol.
Según Jeremy Black y Anthony Green en su trabajo “Dioses, Símbolos y Demonios de la Antigua Mesopotamia”, el símbolo del dios Sol Utu o Shamash es una estrella de 4 puntas dentro de un disco, con 3 líneas ondulantes saliendo de cada una de las intersecciones de las líneas que forman las puntas de la estrella (ver imagen arriba). El símbolo central que Sitchin denomina como el Sol es una estrella de 6 puntas, no tiene ninguna línea ondulante, y no está dentro de un disco. Por consiguiente, no puede ser Shamash. Tampoco puede ser Ishtar pues según el mismo estudio citado más atrás, el símbolo de esta deidad es una estrella de 8 puntas dentro de un disco. Tampoco es una estrella, pues normalmente se representaban con 8 puntas.
El único error de Sitchin es que, en su afán de probar que estos círculos representan a los planetas del Sistema Solar, no contempla la posibilidad más adecuada. Según Sitchin la Tierra es el circulo identificado como número 6. Nosotros proponemos, como se aprecia en la ilustración, que la Tierra es el circulo identificado con el número 9. Comenzando desde el punto que esta más abajo y siguiendo por izquierda tenemos 1. Urano, 2. Saturno, 3. Jupiter, 4. Nibiru, 5. Marte, 6.Mercurio, 7.Pluton, 8. Luna, 9. Tierra, 10. Venus, 11. Neptuno. 12, Sol. De esta manera, la Luna (8) esta más cerca de la Tierra (9), Plutón(7) es el más alejado del Sol, y Mercurio (6) es más pequeño que la Tierra.
Es cierto que, inclusive en este caso, Venus aparece representado más grande que la Tierra, pero no olvidemos que estamos tratando con representaciones artísticas de más de 4,000 años de antigüedad. Para Sitchin, el planeta identificado con el número 4, es el planeta Nibiru, el planeta de origen de los Anunnaki.
Veamos si el símbolo central, realmente, puede ser un Sol.
Según Jeremy Black y Anthony Green en su trabajo “Dioses, Símbolos y Demonios de la Antigua Mesopotamia”, el símbolo del dios Sol Utu o Shamash es una estrella de 4 puntas dentro de un disco, con 3 líneas ondulantes saliendo de cada una de las intersecciones de las líneas que forman las puntas de la estrella (ver imagen arriba). El símbolo central que Sitchin denomina como el Sol es una estrella de 6 puntas, no tiene ninguna línea ondulante, y no está dentro de un disco. Por consiguiente, no puede ser Shamash. Tampoco puede ser Ishtar pues según el mismo estudio citado más atrás, el símbolo de esta deidad es una estrella de 8 puntas dentro de un disco. Tampoco es una estrella, pues normalmente se representaban con 8 puntas.
A la izquierda la representación de Ishtar (una estrella de 8 puntas encerrada en un circulo). A la derecha arriba, el símbolo que aparece en el cilindro-sello VA243. A la derecha abajo, el símbolo del dios Utu/Shamash.
Según Jeremy Black y Anthony Green las estrellas de 6 puntas, como el signo que Sitchin identifica como el Sol, no tienen un significado conocido:
“El motivo de una estrella de 6 puntas ocurre durante el mismo periodo (neo-asirio) pero es de significado desconocido.”
¿Podríamos estar ante un representación del Sistema Solar, como un todo, y no exclusivamente del Sol? en otras palabras, ¿podría ser esta una representación del Sistema Solar al que, según Sitchin, los sumerios llamaban “mulmul”?
La investigadora Van Buren sostiene que los círculos y el símbolo central del VA243 no son más que una representación de las pléyades, el que algunos estudiosos de la cultura sumeria llaman “mulmul”, pero la representación artística guarda muchas mas similitudes con el Sistema Solar que con las pléyades. Además, como hemos visto antes, Franz Kugler demostró que traducir “mulmul” como pléyades no era correcto pues habían varios textos que incluían al Sol y a la Luna dentro del “mulmul”.
Como ya sabemos, las hipótesis de Sitchin pueden pecar de audaces, pero tienen fundamentos lo suficientemente sólidos como para no descartarlas “a priori”
Según Jeremy Black y Anthony Green las estrellas de 6 puntas, como el signo que Sitchin identifica como el Sol, no tienen un significado conocido:
“El motivo de una estrella de 6 puntas ocurre durante el mismo periodo (neo-asirio) pero es de significado desconocido.”
¿Podríamos estar ante un representación del Sistema Solar, como un todo, y no exclusivamente del Sol? en otras palabras, ¿podría ser esta una representación del Sistema Solar al que, según Sitchin, los sumerios llamaban “mulmul”?
La investigadora Van Buren sostiene que los círculos y el símbolo central del VA243 no son más que una representación de las pléyades, el que algunos estudiosos de la cultura sumeria llaman “mulmul”, pero la representación artística guarda muchas mas similitudes con el Sistema Solar que con las pléyades. Además, como hemos visto antes, Franz Kugler demostró que traducir “mulmul” como pléyades no era correcto pues habían varios textos que incluían al Sol y a la Luna dentro del “mulmul”.
Como ya sabemos, las hipótesis de Sitchin pueden pecar de audaces, pero tienen fundamentos lo suficientemente sólidos como para no descartarlas “a priori”
El enuma elish
¿Se encontrará escondido Nibiru en las fronteras de la Vía Láctea?
Nibiru, según las teorías de Zecharia Sitchin, es el nombre del planeta de los Anunnaki, una raza de extraterrestres que llegó a la Tierra hace miles de años y vivió entre los humanos. Su presencia fue registrada en varias tablillas de arcilla y sellos cilíndricos utilizados por la civilización sumeria.
En la entrega anterior de esta serie revisamos los indicios que llevaron a Zecharia Sitchin a sostener que la civilización sumeria conocía un planeta que se oculta más allá de los confines del Sistema Solar, el planeta Nibiru. En esta entrega, veremos el origen del nombre Nibiru y explicaremos como Sitchin interpreta el épico relato babilónico del “Enuma Elish” y lo convierte en la narración del primer cruce entre Nibiru y los planetas del Sistema Solar.
Nibiru y El Enuma Elish
El Enuma Elish es un relato de origen babilónico que narra la creación del mundo. El héroe de la historia es el dios Marduk, quien derrotó al monstruo Tiamat.
Según la historia convencional, el Enuma Elish es un relato mitológico que fue escrito para justificar el ascenso de Marduk a la posición suprema entre los dioses babilónicos.
Sin embargo, para Zecharia Sitchin, el Enuma Elish es una detallada descripción científica que narra la formación del Sistema Solar y sobretodo, la primera catastrófica entrada del misterioso planeta Nibiru en el Sistema Solar.
Sitchin no es el único investigador que sostiene que el Enuma Elish narra una colisión estelar. En 1902, el estudioso de la civilización sumeria Leonard William King, sostuvo que los dioses y monstruos del relato representaban componentes astronómicos. En su interpretación, Tiamat representa una estrella o constelación y Marduk representa al planeta Júpiter.
El historiador de la universidad de Cambridge D.S. Allan y el geólogo de la Universidad de Oxford, J.B. Delair realizaron una exhaustiva investigación multidisciplinaria, presentada en su libro “Cataclismo”. En este trabajo los investigadores sostienen también que el Enuma Elish narra una gran colisión en nuestro Sistema Solar que tuvo consecuencias catastróficas para la Tierra, aunque ellos la sitúan más cerca en el tiempo.
Nibiru, según las teorías de Zecharia Sitchin, es el nombre del planeta de los Anunnaki, una raza de extraterrestres que llegó a la Tierra hace miles de años y vivió entre los humanos. Su presencia fue registrada en varias tablillas de arcilla y sellos cilíndricos utilizados por la civilización sumeria.
En la entrega anterior de esta serie revisamos los indicios que llevaron a Zecharia Sitchin a sostener que la civilización sumeria conocía un planeta que se oculta más allá de los confines del Sistema Solar, el planeta Nibiru. En esta entrega, veremos el origen del nombre Nibiru y explicaremos como Sitchin interpreta el épico relato babilónico del “Enuma Elish” y lo convierte en la narración del primer cruce entre Nibiru y los planetas del Sistema Solar.
Nibiru y El Enuma Elish
El Enuma Elish es un relato de origen babilónico que narra la creación del mundo. El héroe de la historia es el dios Marduk, quien derrotó al monstruo Tiamat.
Según la historia convencional, el Enuma Elish es un relato mitológico que fue escrito para justificar el ascenso de Marduk a la posición suprema entre los dioses babilónicos.
Sin embargo, para Zecharia Sitchin, el Enuma Elish es una detallada descripción científica que narra la formación del Sistema Solar y sobretodo, la primera catastrófica entrada del misterioso planeta Nibiru en el Sistema Solar.
Sitchin no es el único investigador que sostiene que el Enuma Elish narra una colisión estelar. En 1902, el estudioso de la civilización sumeria Leonard William King, sostuvo que los dioses y monstruos del relato representaban componentes astronómicos. En su interpretación, Tiamat representa una estrella o constelación y Marduk representa al planeta Júpiter.
El historiador de la universidad de Cambridge D.S. Allan y el geólogo de la Universidad de Oxford, J.B. Delair realizaron una exhaustiva investigación multidisciplinaria, presentada en su libro “Cataclismo”. En este trabajo los investigadores sostienen también que el Enuma Elish narra una gran colisión en nuestro Sistema Solar que tuvo consecuencias catastróficas para la Tierra, aunque ellos la sitúan más cerca en el tiempo.
El Enuma Elish narra el triunfo del dios Marduk sobre el monstruo Tiamat. Para Sitchin, el relato es una descripción, en detalle. del nacimiento del Sistema Solar
Al margen de las diferencias entre la teoría de Sitchin, la de Leonard King, y la de Allan y Delair, la idea central es la misma: el Enuma Elish narra una colisión estelar y no es una simple justificación para la ascensión del dios Marduk.
La versión más antigua que conocemos del Enuma Elish se encuentra escrita en unas tablillas de barro (datadas hacia el 650 a.C.) encontradas en la Biblioteca de Nínive. Esta narración que tiene como héroe al dios Marduk es, para Sitchin, una versión tardía de un relato original sumerio que tendría a los Anunnaki Anu, Enlil y Ninurta como héroes principales. Sitchin sostiene que fueron los Anunnaki quienes transmitieron el relato del Enuma Elish a los sumerios hace miles de años. Posteriormente, en Babilonia, se modificó a los personajes de la historia para incluir al dios Marduk como el héroe principal.
Antes de analizar algunos fragmentos del relato, es necesario conocer la relación que Sitchin establece entre los nombres de los planetas del Sistema Solar y los personajes de la epopeya babilónica pues eso nos ayudará a entender mejor sus conclusiones.
Nibiru y los personajes del Enuma Elish
En la primera columna de la izquierda de la siguiente tabla hemos puesto los nombres de los dioses del relato, en la segunda columna de la izquierda está la traducción que hace Sitchin del nombre de estos dioses, en la tercera tenemos el planeta del Sistema Solar que Sitchin identifica con cada dios, y en la última columna tenemos el planeta que Allan y Delair identifican con cada dios.
Al margen de las diferencias entre la teoría de Sitchin, la de Leonard King, y la de Allan y Delair, la idea central es la misma: el Enuma Elish narra una colisión estelar y no es una simple justificación para la ascensión del dios Marduk.
La versión más antigua que conocemos del Enuma Elish se encuentra escrita en unas tablillas de barro (datadas hacia el 650 a.C.) encontradas en la Biblioteca de Nínive. Esta narración que tiene como héroe al dios Marduk es, para Sitchin, una versión tardía de un relato original sumerio que tendría a los Anunnaki Anu, Enlil y Ninurta como héroes principales. Sitchin sostiene que fueron los Anunnaki quienes transmitieron el relato del Enuma Elish a los sumerios hace miles de años. Posteriormente, en Babilonia, se modificó a los personajes de la historia para incluir al dios Marduk como el héroe principal.
Antes de analizar algunos fragmentos del relato, es necesario conocer la relación que Sitchin establece entre los nombres de los planetas del Sistema Solar y los personajes de la epopeya babilónica pues eso nos ayudará a entender mejor sus conclusiones.
Nibiru y los personajes del Enuma Elish
En la primera columna de la izquierda de la siguiente tabla hemos puesto los nombres de los dioses del relato, en la segunda columna de la izquierda está la traducción que hace Sitchin del nombre de estos dioses, en la tercera tenemos el planeta del Sistema Solar que Sitchin identifica con cada dios, y en la última columna tenemos el planeta que Allan y Delair identifican con cada dios.
Tabla que indica el planeta que Sitchin le asignó a cada personaje o deidad que aparece en el Enuma Elish
Veamos como empieza el Enuma Elish.
“Cuando, en las alturas, el Cielo no había recibido nombre, y abajo, el suelo firme [la Tierra] no había sido llamado; nada, salvo el primordial APSU, su Engendrador, MUMMU y TIAMAT -la que les dio a luz a todos; sus aguas se entremezclaron. Ninguna caña se había formado aún, ni tierra pantanosa había aparecido. Ninguno de los dioses había sido traído al ser aún, nadie llevaba un nombre, sus destinos eran inciertos; fue entonces cuando se formaron los dioses en medio de ellos.” (Extracto del Enuma Elish)
Sitchin interpreta el fragmento anterior del Enuma Elish de la siguiente manera:
“En la inmensidad del espacio, los «dioses» -los planetas- estaban aún por aparecer, por ser nombrados, por tener sus «destinos» -sus órbitas- fijados. Sólo existían tres cuerpos: «el primordial AP.SU» (Sol), MUM.MU (Mercurio) y TIAMAT (El planeta desconocido). Las «aguas» de Apsu y Tiamat se mezclaron, y el texto aclara que no se refiere a las aguas en las que crecen las cañas, sino más bien a las aguas primordiales, los elementos básicos generadores de vida del universo. Apsu, por tanto, es el Sol, «el que existe desde el principio». El más cercano a él es Mummu. El relato deja claro más adelante que Mummu era el ayudante de confianza y emisario de Apsu: una buena descripción de Mercurio, el pequeño planeta que gira con rapidez alrededor de su gigante señor. De hecho, ésta era la idea que los antiguos griegos y romanos tenían del dios-planeta Mercurio: el rápido mensajero de los dioses.”
El texto inicial del Enuma Elish es, para la mayoría de historiadores convencionales, un relato mitológico del inicio de los tiempos. En cambio, para Sitchin, se trata de la historia del nacimiento de nuestro Sistema Solar.
Veamos como empieza el Enuma Elish.
“Cuando, en las alturas, el Cielo no había recibido nombre, y abajo, el suelo firme [la Tierra] no había sido llamado; nada, salvo el primordial APSU, su Engendrador, MUMMU y TIAMAT -la que les dio a luz a todos; sus aguas se entremezclaron. Ninguna caña se había formado aún, ni tierra pantanosa había aparecido. Ninguno de los dioses había sido traído al ser aún, nadie llevaba un nombre, sus destinos eran inciertos; fue entonces cuando se formaron los dioses en medio de ellos.” (Extracto del Enuma Elish)
Sitchin interpreta el fragmento anterior del Enuma Elish de la siguiente manera:
“En la inmensidad del espacio, los «dioses» -los planetas- estaban aún por aparecer, por ser nombrados, por tener sus «destinos» -sus órbitas- fijados. Sólo existían tres cuerpos: «el primordial AP.SU» (Sol), MUM.MU (Mercurio) y TIAMAT (El planeta desconocido). Las «aguas» de Apsu y Tiamat se mezclaron, y el texto aclara que no se refiere a las aguas en las que crecen las cañas, sino más bien a las aguas primordiales, los elementos básicos generadores de vida del universo. Apsu, por tanto, es el Sol, «el que existe desde el principio». El más cercano a él es Mummu. El relato deja claro más adelante que Mummu era el ayudante de confianza y emisario de Apsu: una buena descripción de Mercurio, el pequeño planeta que gira con rapidez alrededor de su gigante señor. De hecho, ésta era la idea que los antiguos griegos y romanos tenían del dios-planeta Mercurio: el rápido mensajero de los dioses.”
El texto inicial del Enuma Elish es, para la mayoría de historiadores convencionales, un relato mitológico del inicio de los tiempos. En cambio, para Sitchin, se trata de la historia del nacimiento de nuestro Sistema Solar.
El Enuma Elish se escribió en siete tablillas y el Génesis bíblico se desarrolló en siete dias. Dios descansó en el séptimo día del Genesis y la séptima tablilla del Enuma Elish es una apreciación de la obra de su dios. Las similitudes han sido producto de varias investigaciones
“Antes de que (Lahmu y Lahamu) hubieran crecido en edad y en estatura hasta el tamaño señalado, el dios ANSHAR y el dios KISHAR fueron formados, sobrepasándoles [en tamaño]. Cuando se alargaron los días y se multiplicaron los años, el dios ANU se convirtió en su hijo -de sus antepasados un rival. Entonces, el primogénito de Anshar, Anu, como su igual y a su imagen engendró a NUDIMMUD.” (Extracto del Enuma Elish)
El texto anterior explica, según Sitchin, que mientras Marte y Venus (Lahmu y Lahamu) crecían en tamaño, un proceso que pudo tomar miles de años, y alcanzaban las dimensiones que conocemos en la actualidad, aparecieron dos planetas más: Júpiter y Saturno. La frase “se alargaron los días y se multiplicaron los años” representa, según Sitchin, los largos periodos de tiempo que pasaron durante la formación de los planetas de nuestro Sistema Solar. El texto también relata que Anu, identificado como Urano, engendró como su igual y a su imagen a Nudimmud, que Sitchin identifica como el planeta Neptuno. No es difícil darse cuenta que el planeta Urano y el planeta Neptuno son bastante similares en tamaño y posición dentro del Sistema Solar.
El Enuma Elish continúa con la aparición de los dioses restantes y Sitchin va identificando a cada uno con un planeta, de acuerdo a la tabla que tenemos más arriba. Aún no aparecen la Tierra, la Luna y Nibiru. Según las teorías de Zecharia Sitchin, los dos primeros se formarían a causa de una gran colisión y el último vendría de los confines del Sistema Solar.
La llegada de Nibiru
Más adelante, el Enuma Elish nos explica que el misterioso, y ahora desaparecido, planeta Tiamat (que según Sitchin era más grande que Venus) perturbaba el orden de la recién creada familia del Sistema Solar.
“Los hermanos divinos se agruparon; perturbaban a Tiamat con sus avances y retiradas. Alteraban el «vientre» de Tiamat con sus cabriolas en las moradas del cielo. Apsu no podía rebajar el clamor de ellos; Tiamat había enmudecido con sus maneras. Sus actos eran detestables… molestas eran sus maneras.” (Extracto del Enuma Elish)
Sitchin traduce el párrafo anterior en términos astronómicos: los “avances y retiradas” de los planetas son una referencia a sus órbitas erráticas, “se agruparon” significa que sus órbitas los estaban poniendo en peligro de colisionar unos contra otros, “alteraban el vientre de Tiamat” significa que estaban interfiriendo en la órbita del planeta Tiamat, y “Apsu no podía rebajar el clamor de ellos” significa que la fuerza de gravedad que el Sol ejerce en los planetas no era suficiente para contrarrestar esta caótica situación.
“Antes de que (Lahmu y Lahamu) hubieran crecido en edad y en estatura hasta el tamaño señalado, el dios ANSHAR y el dios KISHAR fueron formados, sobrepasándoles [en tamaño]. Cuando se alargaron los días y se multiplicaron los años, el dios ANU se convirtió en su hijo -de sus antepasados un rival. Entonces, el primogénito de Anshar, Anu, como su igual y a su imagen engendró a NUDIMMUD.” (Extracto del Enuma Elish)
El texto anterior explica, según Sitchin, que mientras Marte y Venus (Lahmu y Lahamu) crecían en tamaño, un proceso que pudo tomar miles de años, y alcanzaban las dimensiones que conocemos en la actualidad, aparecieron dos planetas más: Júpiter y Saturno. La frase “se alargaron los días y se multiplicaron los años” representa, según Sitchin, los largos periodos de tiempo que pasaron durante la formación de los planetas de nuestro Sistema Solar. El texto también relata que Anu, identificado como Urano, engendró como su igual y a su imagen a Nudimmud, que Sitchin identifica como el planeta Neptuno. No es difícil darse cuenta que el planeta Urano y el planeta Neptuno son bastante similares en tamaño y posición dentro del Sistema Solar.
El Enuma Elish continúa con la aparición de los dioses restantes y Sitchin va identificando a cada uno con un planeta, de acuerdo a la tabla que tenemos más arriba. Aún no aparecen la Tierra, la Luna y Nibiru. Según las teorías de Zecharia Sitchin, los dos primeros se formarían a causa de una gran colisión y el último vendría de los confines del Sistema Solar.
La llegada de Nibiru
Más adelante, el Enuma Elish nos explica que el misterioso, y ahora desaparecido, planeta Tiamat (que según Sitchin era más grande que Venus) perturbaba el orden de la recién creada familia del Sistema Solar.
“Los hermanos divinos se agruparon; perturbaban a Tiamat con sus avances y retiradas. Alteraban el «vientre» de Tiamat con sus cabriolas en las moradas del cielo. Apsu no podía rebajar el clamor de ellos; Tiamat había enmudecido con sus maneras. Sus actos eran detestables… molestas eran sus maneras.” (Extracto del Enuma Elish)
Sitchin traduce el párrafo anterior en términos astronómicos: los “avances y retiradas” de los planetas son una referencia a sus órbitas erráticas, “se agruparon” significa que sus órbitas los estaban poniendo en peligro de colisionar unos contra otros, “alteraban el vientre de Tiamat” significa que estaban interfiriendo en la órbita del planeta Tiamat, y “Apsu no podía rebajar el clamor de ellos” significa que la fuerza de gravedad que el Sol ejerce en los planetas no era suficiente para contrarrestar esta caótica situación.
Según la interpretación que hace Zecharia Sitchin del Enuma Elish, el planeta Neptuno fue quien atrajó al planeta Nibiru hacia el Sistema Solar. (Foto por NASA)
El épico relato babilónico continúa narrándonos cómo el planeta Neptuno (el más alejado del Sol) atrajo a un nuevo invitado al Sistema Solar: el planeta Marduk, que Sitchin luego identificaría como Nibiru. Este nuevo cuerpo celeste llegó desde las profundidades del espacio exterior.
Según Sitchin, Nibiru tiene un tamaño similar al de Saturno, y en ese entonces, era un planeta joven que aún emitía radiaciones y causaba estragos en su recorrido. Zecharia Sitchin nos explica como fue la entrada de Nibiru en el Sistema Solar.
“El orden del tránsito -primero por Neptuno, después por Urano-indica que Marduk (Nibiru) estaba entrando en el Sistema Solar no en la dirección orbital del sistema (en sentido contrario a las manecillas del reloj), sino en dirección opuesta, en el sentido de las manecillas del reloj. Siguiendo el nuevo sendero, el recién llegado no tardó en verse atrapado por las inmensas fuerzas gravitatorias y magnéticas del gigante Anshar/Saturno y, luego, de Kishar/Júpiter. Su sendero se curvó aún más hacia dentro, hacia el centro del Sistema Solar, hacia Tiamat.”
Mientras que el Enuma Elish nos cuenta que los dioses habían decretado que el destino de Marduk era enfrentarse a Tiamat, Sitchin explica que el texto se refiere a como la órbita de Marduk/Nibiru se alteró y lo encaminó irremediablemente hacia el planeta Tiamat.
La llegada de Nibiru causó problemas en la mayoría de planetas del Sistema Solar. Mientras Nibiru se acercaba a Tiamat, las fuerzas gravitatorias hicieron que de ambos cuerpos celestes se desprendieran grandes fragmentos que se convirtieron en satélites, volviendo la situación aún más caótica.
El épico relato babilónico continúa narrándonos cómo el planeta Neptuno (el más alejado del Sol) atrajo a un nuevo invitado al Sistema Solar: el planeta Marduk, que Sitchin luego identificaría como Nibiru. Este nuevo cuerpo celeste llegó desde las profundidades del espacio exterior.
Según Sitchin, Nibiru tiene un tamaño similar al de Saturno, y en ese entonces, era un planeta joven que aún emitía radiaciones y causaba estragos en su recorrido. Zecharia Sitchin nos explica como fue la entrada de Nibiru en el Sistema Solar.
“El orden del tránsito -primero por Neptuno, después por Urano-indica que Marduk (Nibiru) estaba entrando en el Sistema Solar no en la dirección orbital del sistema (en sentido contrario a las manecillas del reloj), sino en dirección opuesta, en el sentido de las manecillas del reloj. Siguiendo el nuevo sendero, el recién llegado no tardó en verse atrapado por las inmensas fuerzas gravitatorias y magnéticas del gigante Anshar/Saturno y, luego, de Kishar/Júpiter. Su sendero se curvó aún más hacia dentro, hacia el centro del Sistema Solar, hacia Tiamat.”
Mientras que el Enuma Elish nos cuenta que los dioses habían decretado que el destino de Marduk era enfrentarse a Tiamat, Sitchin explica que el texto se refiere a como la órbita de Marduk/Nibiru se alteró y lo encaminó irremediablemente hacia el planeta Tiamat.
La llegada de Nibiru causó problemas en la mayoría de planetas del Sistema Solar. Mientras Nibiru se acercaba a Tiamat, las fuerzas gravitatorias hicieron que de ambos cuerpos celestes se desprendieran grandes fragmentos que se convirtieron en satélites, volviendo la situación aún más caótica.
La colisión entre Nibiru y Tiamat
Nibiru chocó dos veces con Tiamat. En la primera colisión, los satélites que se habían desprendido de Nibiru, a causa de las fuerzas gravitacionales de los planetas Saturno y Júpiter, protegieron al gran Nibiru e impactaron en el pequeño planeta Tiamat partiéndolo en dos
Nibiru chocó dos veces con Tiamat. En la primera colisión, los satélites que se habían desprendido de Nibiru, a causa de las fuerzas gravitacionales de los planetas Saturno y Júpiter, protegieron al gran Nibiru e impactaron en el pequeño planeta Tiamat partiéndolo en dos
Graficos realizados por Zecharia Sitchin para ilustrar la ruta que llevó a Nibiru a chocar con el desaparecido planeta Tiamat.
Sitchin sostiene que como resultado de este primer enfrentamiento se crearon varios de los cometas que conocemos.
“Lo más significativo es que, mientras que todos los planetas que conocemos circundan al Sol en la misma dirección (contraria a las manecillas del reloj), muchos cometas se mueven en sentido inverso. Los astrónomos no pueden decirnos cuál fue la fuerza o cuál fue el suceso que creó a los cometas y los arrojó a sus inusuales órbitas. Nuestra respuesta: Marduk/Nibiru barriendo en sentido inverso, en su propio plano orbital, despedazó, destruyó la hueste de satélites de Tiamat hasta convertirla en pequeños cometas, afectándoles con su campo gravitatorio…”
Como resultado del primer choque, la parte superior de Tiamat se desprendió, se estrelló contra uno de los satélites sobrevivientes de Nibiru, y fue impulsada hacia la orbita que hoy tiene el planeta Tierra. Según esta teoría, la parte superior que se desprendió del planeta Tiamat es lo que hoy conocemos como el planeta Tierra.
En algún momento después de que Nibiru completó su primera órbita alrededor del Sol, se produjo la segunda colisión. Esta vez, Nibiru despedazó la parte inferior de Tiamat. Los fragmentos de Tiamat, con el tiempo, se convertirían en lo que hoy conocemos como el cinturón de asteroides. El único satélite sobreviviente de Tiamat fue atraído por la fuerza gravitatoria del pedazo superior de Tiamat, que hoy conocemos como el planeta Tierra, y terminó convirtiéndose en la Luna.
Sitchin sostiene que como resultado de este primer enfrentamiento se crearon varios de los cometas que conocemos.
“Lo más significativo es que, mientras que todos los planetas que conocemos circundan al Sol en la misma dirección (contraria a las manecillas del reloj), muchos cometas se mueven en sentido inverso. Los astrónomos no pueden decirnos cuál fue la fuerza o cuál fue el suceso que creó a los cometas y los arrojó a sus inusuales órbitas. Nuestra respuesta: Marduk/Nibiru barriendo en sentido inverso, en su propio plano orbital, despedazó, destruyó la hueste de satélites de Tiamat hasta convertirla en pequeños cometas, afectándoles con su campo gravitatorio…”
Como resultado del primer choque, la parte superior de Tiamat se desprendió, se estrelló contra uno de los satélites sobrevivientes de Nibiru, y fue impulsada hacia la orbita que hoy tiene el planeta Tierra. Según esta teoría, la parte superior que se desprendió del planeta Tiamat es lo que hoy conocemos como el planeta Tierra.
En algún momento después de que Nibiru completó su primera órbita alrededor del Sol, se produjo la segunda colisión. Esta vez, Nibiru despedazó la parte inferior de Tiamat. Los fragmentos de Tiamat, con el tiempo, se convertirían en lo que hoy conocemos como el cinturón de asteroides. El único satélite sobreviviente de Tiamat fue atraído por la fuerza gravitatoria del pedazo superior de Tiamat, que hoy conocemos como el planeta Tierra, y terminó convirtiéndose en la Luna.
Para Sitchin, la Tierra y la Luna se formaron como consecuencia de la colision entre el planeta Nibiru y el planeta Tiamat.
Luego del triunfo de Marduk, el relato babilónico le cambia de nombre al héroe y lo empieza a llamar Nibiru.
Zecharia Sitchin se basó en el siguiente párrafo para bautizar a su nuevo planeta como Nibiru.
“Nibiru resguardará el portal entre el cielo y la tierra; Aquellos que no pudieron cruzar por arriba o por abajo, deben siempre pedir su autorización. Nibiru es la estrella que brilla en el cielo.” (Extracto del Enuma Elish)
Así es como Sitchin describe el nacimiento de la Tierra y la catastrófica primera entrada de Nibiru al Sistema Solar.
Para la mayoría de astrónomos e historiadores, Marduk o Nibiru es el planeta Júpiter. Para otros, es la estrella Canopus o un cometa. Según Zecharia Sitchin, Nibiru es el planeta de origen de los Anunnaki, quienes vinieron a la Tierra hace medio millón de anos y convivieron con los humanos.
Luego del triunfo de Marduk, el relato babilónico le cambia de nombre al héroe y lo empieza a llamar Nibiru.
Zecharia Sitchin se basó en el siguiente párrafo para bautizar a su nuevo planeta como Nibiru.
“Nibiru resguardará el portal entre el cielo y la tierra; Aquellos que no pudieron cruzar por arriba o por abajo, deben siempre pedir su autorización. Nibiru es la estrella que brilla en el cielo.” (Extracto del Enuma Elish)
Así es como Sitchin describe el nacimiento de la Tierra y la catastrófica primera entrada de Nibiru al Sistema Solar.
Para la mayoría de astrónomos e historiadores, Marduk o Nibiru es el planeta Júpiter. Para otros, es la estrella Canopus o un cometa. Según Zecharia Sitchin, Nibiru es el planeta de origen de los Anunnaki, quienes vinieron a la Tierra hace medio millón de anos y convivieron con los humanos.
La orbita!
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