EBEN EMAEL
De forma de diamante, Eben Emael medía 1.200 yardas (1.092 metros) de norte a sur, y 800 yardas (728 metros) en su punto más ancho. Era una posición de artillería reforzada que dominaba el país. Su misión consistía en proteger Vise Gap al sur, la red de carreteras y puentes en el norte, el Canal Albert al este, y finalmente, si era necesario, Bélgica al oeste. Para la defensa externa fue construida una zanja de agua en el noroeste y una cuneta antitanque de 20 pies de altura en el sur. Posiciones antiaéreas, emplazamientos de ametralladoras y blocaos completaban la aparentemente impenetrable fortaleza.
El fuerte, con una fuerza autorizada de 1.322 hombres, tenía solamente 1.198 en el informe de fuerza del 10 de mayo de 1940 (J. A. Fievez, Association for the Preservation of Fort Eben Emael, Entrevistado por el mayor Thomas B. Gukeisen el 18 de febrero de 2004, Maastricht, Países Bajos). Estaban divididos en dos grupos de 500 artilleros y 200 técnicos y administrativos (las cifras son aproximadas, pues los documentos se destruyeron antes de la rendición del fuerte). El mayor Jean Fritz Lucien Jottrand era el comandante del fuerte, y el Regimiento de la Fortaleza de Lieja el siguiente cuartel general más alto. El armamento del fuerte estaba dividido en dos baterías. La Batería 1 estaba compuesta de cúpulas de artillería y casamatas, mientras que la Batería 2 se centraba en la defensa de los búnkeres (en adelante, bloques).
La Batería 1 constaba de la cúpula 120, una cúpula no retráctil con dos cañones de 120 mm y 360 grados de giro con un alcance de 11 millas; dos cúpulas llamadas Norte y Sur, replegables con dos cañones de 75 mm cada una y 360 grados de giro con un alcance de 7 millas; cuatro casamatas con tres cañones de 75 mm cada una, capaces de disparar a 5 millas, pero sólo en un arco de setenta grados, llamadas en adelante Maastricht 1 y 2 orientadas al norte, y Vise 1 y 2 al sur.
La Batería 2 constaba de 10 bloques con uno o dos cañones antitanque de 60 mm (excepto para Mi-norte y Mi-sur), ametralladoras calibre 30, reflectores, y una pequeña cúpula de observación.
En lo más alto del fuerte había siete ametralladoras antiaéreas, tres falsas cúpulas, y tres grandes cúpulas llamadas Eben 1, 2 y 3. Las cúpulas eran fundamentalmente plataformas de observación para los fuertes de Lieja y estaban separadas estructuralmente de las edificaciones sobre las que fueron construidas*. Seis cúpulas de observación estaban esparcidas en las inmediaciones que dominaban el Canal Albert y sus puentes.
Dentro de las siete millas de túneles, el Fuerte Eben Emael estaba dividido en dos niveles. La planta baja contenía los barracones, maquinaria y generadores de los sistemas de calefacción, aire acondicionado, descontaminación, sobrepresión, así como purificación de aguas de sus pozos internos y hospital. El nivel intermedio soportaba directamente las baterías con control de dirección de fuego, mando y control, y almacén de munición.
El Fuerte Eben Emael era la llave inexpugnable del sistema de defensa belga, una de las más poderosas fortificaciones de Europa.
Eben 1 tenía un Punto de Observación Lieja número 274 construido en Bloque 01
Eben 2 tenía un Punto de Observación Lieja número 0.334 construido en Mi-Norte
Eben 3 tenía un Punto de Observación Lieja número A335 construido en Maastricht 2
PLAN ALEMÁN
El 27 de octubre de 1939 el general Kurt Student (comandante de la 7ª División Aerotransportada) acudió a Berlín a la llamada de Hitler. Señalando un fuerte belga en un mapa, Hitler le hizo la siguiente descripción: “La cubierta es como un campo de hierba. Tiene algunas fortificaciones de superficie, cúpulas de cañones de artillería pesada, casamatas y algunas ametralladoras”. Hitler le preguntó a Student si los planeadores podían aterrizar sobre la cubierta del fuerte con una fuerza que pudiera asaltar la fortificación y utilizar la nueva carga hueca. Esta carga hueca era una innovación, un mecanismo capaz de destruir cualquier armamento militar conocido, fuese de acero o cemento. A las 48 horas de este encuentro se cursó la orden de ataque para neutralizar el Fuerte Eben Emael. Su nombre en clave, Granito.
Hitler y Student llegaron pronto a la conclusión de que la misión no podía llevarse a cabo mediante fuerzas aerotransportadas. Había varias razones para ello: el avión de transporte JU-52 sólo podía llevar 12 paracaidistas equipados con armas ligeras con una limitada capacidad de demolición. Además, el típico lanzamiento de paracaidistas llevaría tres minutos por avión y esparciría a los saltadores sobre un área de 300 yardas (273 metros). Y si hacía falta equipo adicional, éste debía lanzarse usando el sistema de contenedores; los soldados tendrían entonces que localizarlos y retirar su equipo antes de poder comenzar la misión, lo que retrasaría mucho más la operación. En resumen, se necesitaba la máxima precisión para un aterrizaje en lo alto del fuerte y dotar a las tropas con el equipo necesario para neutralizar las cúpulas, casamatas y bloques antes de que los defensores belgas pudieran destruir los puentes, precisión que no se podría conseguir con fuerzas aerotransportadas.
En cambio, el planeador DFS 230, llevando 10 hombres y una carga de equipo que no excediera de 4.608 libras, podía aterrizar silenciosamente dentro de los sesenta pies del objetivo. El 2 de noviembre de 1939, Student escogió al capitán S. A. Koch y su 1ª Compañía del 1º Fliegerjäger Regiment de la 7ª División Aerotransportada para la misión. Tras re-denominar a la unidad Sturmabteilung Koch, se la trasladó para entrenamiento a Hildesheim.
Después de completar el análisis de su misión, Koch reconoció cuatro tareas principales para el éxito de la Operación Granito y la consecución del paso del Grupo de Ejércitos B del general von Bock y la 4ª División Panzer. El Sturmabteilung Koch debía capturar y evitar la destrucción de los puentes de Canne, Vroenhoven y Veldwezelt y silenciar las posiciones de artillería del Fuerte Eben Emael. Por tanto, dividió su fuerza en cuatro elementos de asalto. Cada uno de esos cuatro elementos recibió el nombre del material principal de la edificación utilizado en la construcción de cada estructura. Los puentes de Veldwezelt, Vroenhoven y Canne fueron llamados respectivamente Objetivos Acero, Cemento y Hierro. Al fuerte se le llamó Objetivo Granito.
Los oficiales designados para cada objetivo fueron:
• Objetivo Acero: Oberleutnant Almant, con 90 soldados y 10 planeadores.
• Objetivo Cemento: Oberleutnant Schacht, con 100 soldados y 11 planeadores. Koch escogió el puesto de mando y control de la operación cerca de este puente, por su localización central y sólida construcción.
• Objetivo Hierro: Leutnant Schaechter, con 80 hombres y 9 planeadores.
• Objetivo Granito: Oberleutnant Rudolf Witzig con 86 ingenieros.
El Oberleutnant Kiess fue el responsable del entrenamiento de los pilotos y el mantenimiento de los planeadores.
El Oberleutnant Witzig había nacido el 14 de agosto de 1916, así que con 24 años fue puesto al mando de la sección de ingenieros. Era un hombre estricto en la disciplina, meticuloso en la planificación, y convencido de que el entrenamiento era la única manera de ensayar una operación. El punto fuerte de Witzig era “su preocupación por los soldados y sus líderes de sección, dándoles la responsabilidad y libertad necesarias para sus propios planes”.
Witzig identificó tres tareas necesarias en el asalto, priorizándolas así: primero, destruir las armas de la cubierta del fuerte que pudieran impedir el aterrizaje de los planeadores y el movimiento en lo alto del fuerte; segundo, silenciar las baterías de cañones que estaban orientadas hacia los tres puentes; y tercero, destruir los puntos de entrada y salida del fuerte, evitando así un contraataque de la guarnición. También reconoció que la velocidad y la conmoción eran componentes críticos del éxito de la misión y que sólo dispondría de una hora antes de que el contraataque belga superase a su sección. Sabiendo que el tiempo era esencial, se asignó a la sección un oficial de enlace de la Luftwaffe, Leutnant Delica. Este oficial de comunicaciones y control aéreo de vanguardia tenía la responsabilidad de llamar a los bombarderos y cazas, y la planificada entrega de suministros para ayudar a derrotar los contraataques de la guarnición belga. El plan también contaba con el contacto de los elementos de vanguardia de la 4ª División Panzer después de cruzar el Canal Albert. El 51º Batallón de Ingenieros y parte del 151º Grupo Regimental de Infantería debían cruzar por el Puente Canne y, si fuera necesario, auxiliar y apoyar el silenciamiento del Fuerte Eben Emael.
Witzig dividió su sección en onces pelotones, uno por planeador, y dio a cada uno la tarea de destruir dos emplazamientos y asumir la misión de otra sección si fuera necesario. Cada pelotón constaba de 7 a 8 hombres con un complemento de armas que iban desde una ametralladora hasta un lanzallamas. La fuerza completa 28 cargas huecas de 50 kilogramos y 28 de 12.5 kilogramos, y numerosos explosivos hasta completar un total de dos toneladas y media.
Asignación de los objetivos alemanes:
Planeador
Líder de Sección
Nombre belga del objetivo principal
Nombre belga del objetivo secundario
1
Feldwebel Niedermeier
Maastricht 2
Maastricht 1
2
Feldwebel Maier
Cúpula 120
Batería Antiaérea Vise 1
3
Feldwebel Arndt
Maastricht 1
Maastricht 2
4
Oberfeldwebel Wenzel
Mi Norte
Mi Sur
5
Feldwebel Haugh
Batería Antiaérea
Cúpulala Norte Bloque 4
6
Feldwebel Harlos
Falsa cúpulala 1
Falsa cúpula 2
7
Feldwebel Heinemann
Falsa cúpula 2
Falsa cúpula 1
8
Feldwebel Unger
Barracones de madera
Cúpula Norte
9
Feldwebel Neuhaus
Mi Sur
Mi Norte
10
Feldwebel Hübel
Reserva
Reserva
11
Feldwebel Schwarz
Reserva
Cúpula 120
Durante los seis meses siguientes Koch entrenó aisladamente, mientras Witzig estudió todo detalle de la operación sin dejar nada de lado. En marzo de 1940 los pilotos ya eran capaces de despegar de noche en pequeñas formaciones de dos o tres planeadores y aterrizar en aeródromos desconocidos a 15-30 pies de su objetivo. Witzig llevó el entrenamiento de los planeadores un paso más allá e incorporó los pilotos a la sección de asalto. Pronto estuvieron en disposición de emplear cualquier arma de la sección. Se levantaron a escala sitios que eran réplicas del tamaño y las distancias entre objetivos utilizando fotografías aéreas. Los miembros de los pelotones fueron enviados a escuelas de demolición con el propósito de comprender cómo destruir la artillería y el equipo antiaéreo del ejército belga. También estudiaron cómo se construyeron los fuertes mediante entrevistas con ingenieros y contratistas. En febrero de 1940 la sección fue a Checoslovaquia y más tarde a Polonia para aprender a destruir casamatas y cúpulas y capturar fortificaciones.
Durante los seis meses de entrenamiento sólo hubo dos aspectos de la operación que no se ensayaron: el despegue completo de planeadores de todo el Sturmabteilung Koch y el uso de la carga hueca. Hitler no quería que pudiera descubrirse esta secreta arma; sólo Witzig vio cómo se detonaba antes de la misión. Ya todo estaba listo y los hombres sólo esperaban ansiosos la orden de ataque, nombre en clave Danzig.
Todos los hombres que iban a participar en la operación fueron obligados a firmar la siguiente declaración: “Estoy enterado de que me arriesgaré a una sentencia de muerte si, consciente o inconscientemente, hago saber a otra persona por obra o palabra cualquier cosa relativa a la base en la cual estoy sirviendo”. La seguridad se llevó a tal extremo que dos soldados de la Luftwaffe que curioseaban el día anterior al comienzo de la operación en las cercanías de la base fueron arrestados y aislados hasta que terminó la operación.
EJECUCIÓN (1)
El 9 de mayo de 1940, a las 19:30 horas, fue alertado el Sturmabteilung Koch, que se encaminó a dos aeródromos cerca de Köln, Alemania. “Después de seis meses de aislamiento, la alerta de la tarde del 9 de mayo llegó como una liberación” (Rudolf Witzig, “Coup from the Air: the capture of Fort Eben Emael,” History of the Second World War Magazine, 1966, 109.). Estaba previsto que los planeadores despegaran a las 04:30 horas del 10 de mayo de 1940; el momento se había calculado para que los cuatro grupos pudieran aterrizar simultáneamente a las 05:25 horas, cinco minutos antes del principal ataque alemán en el oeste. A las 04:50 horas, los 42 planeadores fueron aerotransportados y conducidos hasta la frontera holandesa.
Dentro del Fuerte Eben Emael se recibió aviso de alerta procedente del Cuartel General de Lieja a las 01:30 horas del 10 de mayo. El informe daba cuenta de movimientos de tropas alemanas cerca de la frontera; sin embargo, la alerta no provocó gran alarma, pues era la tercera que se recibía en ese mes y se consideró que los movimientos obedecían a otro ejercicio de entrenamiento. El mayor Jottrand, comandante del fuerte, fue despertado e informado del aviso de alerta; telefoneó a Lieja para pedir más información y ordenó a la guarnición la ejecución de las instrucciones de alerta. El proceso demandaba que los cañoneros efectuasen 20 disparos de fogueo del cañón de 75 mm de la cúpula 31 a intervalos de treinta segundos, alertando de esta forma a la sección del puente del canal de un ataque inminente, y llamando al resto de cañoneros para que se guarnicionaran en el área local. A las 04:15 horas, el teniente Longdoz, líder de sección responsable de las ametralladoras y antiaéreos de superficie, informó que la mayoría de los soldados estaba en sus puestos, incluyendo las tropas que manejaban los cañones antiaéreos montados en superficie.
Veinte minutos después, el capitán Hotermans, comandante de la batería artillera, ordenó a la Cúpula Sur, la más meridional de los cañones de 75 mm, que comenzara el fuego de fogueo. Al mismo tiempo, el mayor Jottrand escuchó fuego de cañón procedente de la vecina ciudad holandesa de Maastricht y comprendió que no se trataba de un ejercicio, sino de algo real. El siguiente paso del proceso de alerta exigía la destrucción de los edificios administrativos y barracones de afuera de la entrada del fuerte, para limpiar el campo de tiro. Ya que parte de la guarnición del fuerte estaba libre de servicio, se encomendó a los cañoneros limpiar la entrada frontal, dejando sólo un mínimo de cañoneros en algunas posiciones y a otros sin tareas. A las 05:00 horas llegaron nuevos informes que reportaban la presencia de aviones no identificados aunque no se escuchaban ruidos de motores. Tras escuchar esos informes, el mayor Jottrand ordenó volar el Puente de Canne. Los puentes de Vroenhoven o Veldwezelt eran responsabilidad del comandante Giedelo del regimiento estacionada en Lanaeken, Bélgica, y por tanto nunca fueron dadas las órdenes de volarlos. A medida que se acercaba el amanecer, los defensores belgas fueron capaces de reconocer los aviones como planeadores. El personal del puente de Canne informó que había volado el puente y que estaba siendo atacado. Los cañoneros antiaéreos del fuerte informaron de “aviones con los motores bloqueados” en el sitio. Los cañoneros preguntaron a su comandante qué debían hacer, y éste respondió: “disparen solamente si pueden identificarlos como enemigos”. Pero como los planeadores no llevaban ningún distintivo, no se realizó ningún disparo hasta que estuvieron a unos 200-300 metros (J. A. Fievez, entrevistado por Gukeisen). Una ametralladora se atascó y las otras tres sólo fueron capaces de disparar sus correas de entrada de 40 a 50 disparos antes de que se atascasen. El Fuerte Eben Emael tenía siete cañones antiaéreos autorizados, pero sólo cuatro estaban posicionados en cubierta. La localización de los otros tres sigue siendo un misterio. A las 05:25 horas del 10 de mayo de 1940 el primer planeador aterrizó en la cubierta del Fuerte Eben Emael.
Tan pronto cruzó el Rhin, el JU-52 de Witzig que arrastraba a su planeador tuvo que hacer un brusco picado para evitar a otro avión, maniobra que rompió la cuerda de arrastre. Conocedor de que ya no podría alcanzar su objetivo, Witzig ordenó al piloto del planeador aterrizar en un prado lo más cercano posible a Köln. Luego ordenó a sus hombres que comenzaran a limpiar las cercas y setos con la esperanza de realizar un despegue provisional mientras él se dirigía a la villa más cercana. Afortunadamente, la villa guarnicionaba una unidad del ejército que le prestó un coche para regresar a Köln. A las 05:05 horas, Witzig regresó al sitio de aterrizaje con otro remolcador JU-52 que recogió inmediatamente a sus hombres y pusieron rumbo nuevamente al Fuerte Eben Emael.
El Pelotón 5, conducida por el Feldwebel Haugh, se encontró con una serie de dificultades mientras se aproximaba a su objetivo. Fue impactada por fuego de ametralladora, y el piloto enfiló el planeador contra la ametralladora de tal suerte que al aterrizar un ala del aparato cogió el saco terrero del emplazamiento de la ametralladora. Tras aterrizar, cuatro defensores belgas despertaron en los barracones de madera cercanos y salieron inmediatamente para investigar, rindiéndose al piloto Lange, que estaba cerca de su cabina apuntándoles con una pistola. El resto de defensores belgas de los barracones dispararon una ametralladora desde la ventana trasera hacia la Cúpula Norte y la Sección 8. Oyendo y viendo los cañones de la Cúpula Sur disparando sobre la cubierta del fuerte, miembros del pelotón 5 colocaron dos cargas huecas de 50 kilogramos sobre su superficie. La explosión de las cargas conmocionó a los belgas y desplazaron las monturas de los cañones. Aunque los cañoneros belgas continuaron disparando, sus cañones necesitaban tiempo para reajustarlos después de cada salva. Haugh observó que el planeador del Feldwebel Unger tenía problemas cerca de la Cúpula Norte, el par de cañones de 75 mm más orientales. Un hombre yacía al lado del ala de su planeador y el resto del pelotón estaba inmovilizado por fuego de ametralladora. Haugh se movió para ayudar a Unger y quedó también bajo fuego ametrallador. Los dos pelotones unidos destruyeron la posición de la ametralladora, aunque al precio de dos muertos y varios heridos, uno grave (Mrazek, 103). Súbitamente, el fuerte reanudó su propia defensa. La artillería de la Cúpula Sur, que Haugh creía haber destruido, abrió fuego sobre la cubierta.
El Feldwebel Neuhaus y el planeador del Pelotón 9, sacudidos por fuego antiaéreo holandés cerca de Maastricht, consiguieron, sin embargo, aterrizar a unos 150 pies de su objetivo. Pero tras aterrizar, los soldados se encontraron en medio de una alambrada, que fue rápidamente rota. Se colocó una carga hueca de 12.5 kilogramos en la tronera de la ametralladora de Mi-Sur, un búnker de ametralladora situado al noroeste del fuerte. Se explosionó luego una carga hueca de 50 kilogramos en la siguiente tronera de la ametralladora creando un espacio suficientemente grande para que entrara una persona. Neuhaus entró en Mi-Sur sólo para encontrarlo abandonado. La tripulación había recibido unas horas antes órdenes para ayudar a destruir los barracones y edificios administrativos de la entrada exterior del fuerte. La misión de Neuhaus quedaba completada e inmediatamente organizó a sus hombres para la defensa, enviando a uno de ellos a la búsqueda del Oberleutnant Witzig para informar del progreso.
La neutralización del búnker de ametralladora más septentrional, la casamata Mi-Norte, era responsabilidad del Feldwebel Wenzel y el Pelotón 4. Cuando el planeador aterrizó, los sargentos Vossen y Bataille del pelotón 4 abrieron fuego inmediatamente. Wenzel subió con sus hombres a lo alto de la casamata y colocó una carga de 1 kilogramo en el lugar de un antiguo periscopio. Cuando esto no silenció el cañón, el pelotón 4 colocó una carga hueca de 50 kilogramos en la cúpula de acero. Cuando explosionó se comprobó que no había penetrado el blindaje de la cúpula, y aunque no fue suficiente para conseguir el objetivo del Pelotón 4, sí lo fue para conseguir que los belgas abandonaran la posición. Pero el Pelotón 4, no satisfecho con ello, colocó otra carga hueca de 50 kilogramos, y esta vez la explosión consiguió su fin. Al poco de penetrar por el agujero creado, Wenzel escuchó un teléfono sonando; descolgándolo respondió en inglés: “Aquí los alemanes”, y del otro lado respondieron: “¡Mon Dieu!” (Mrazek, 101). Cumplida su misión en 15 minutos, Wenzel ordenó a sus hombres en posición defensiva y esperó la llegada de Witzig a su posición, que estaba designada como cuartel general de la sección. Dentro del Fuerte Eben Emael, el mayor Jottrand ordenó un ataque general, disparar sobre cualquier persona no identificada y estar preparados para disparar la artillería en cualquier momento. Sentado en su puesto de mando, intentó imaginar lo que iba a suceder, intentando anticipar el próximo movimiento alemán. Sólo podía preguntarse y esperar nuevas informaciones.
EJECUCIÓN (2)
El Feldwebel Unger y el planeador del Pelotón 8 volaron en un ancho círculo, intentando evitar el fuego antiaéreo, aterrizando a 60 pies de la Cúpula Norte y cayendo inmediatamente bajo el fuego de ametralladora pesada procedente del norte, matando al Feldwebel Unger y a otro atacante alemán. El Oberfeldwebel tomó el mando y emplazó inmediatamente una ametralladora para proporcionar fuego de cobertura para el ataque. Se colocó una carga hueca de 50 kilogramos en lo alto de la Cúpula Norte y otra de 12.5 kilogramos contra la puerta de entrada de acero. Las cargas explosionaron sin efectos visibles. Se colocó otra carga de 50 kilogramos en la puerta, y la explosión no sólo voló la puerta, sino que también provocó el colapso del cemento adyacente, sellando la entrada.
Dentro de la Cúpula Norte, los sargentos Kip y Joris, los cañoneros del 75 mm, estaban en posición a las 04:30 horas, informando de que habían visto actividad enemiga. Joris, comandante de la Cúpula Norte, percatándose de lo que iba a pasar en lo alto del fuerte, estaba a punto de subir munición antipersonal cuando explosionó la primera carga hueca de 50 kilogramos. Afortunadamente para los belgas, ninguno estaba en la torreta. Cuando el Obergefreiter Else explosionó otra carga hueca de 50 kilogramos averió el equipo eléctrico y dejó la cúpula no operativa. Con la misión completa, Else se hizo cargo del Pelotón 8 y se dirigió al cuartel general de la sección cerca de Mi-Norte. A las 05:45 horas, el mayor Jottrand ordenó sellar el túnel y abandonar la Cúpula Norte.
El piloto del planeador 1 se vio obligado a realizar maniobras evasivas por culpa del fuego pesado de los antiaéreos. El duro aterrizaje aturdió al Feldwebel Niedermeier y a sus hombres del Pelotón 1. Recuperándose rápidamente, colocaron una carga hueca de 50 kilogramos en Eben 3, la cúpula de observación en lo alto de Maastricht 2, una cúpula sudoeste que tenían tres cañones de 75 mm. La explosión, la primera sobre el fuerte, derribó a Niedermeier y a su camarada y mató a dos defensores belgas. Se colocó una carga hueca de 12.5 kilogramos en uno de los cañones de 75 mm. La explosión arrojó el cañón contra la pared contraria matando a más belgas y abriendo un hueco suficientemente grande como para entrar en la casamata. Niedermeier y otros dos compañeros arrojaron granadas y entraron disparando sus armas.
El fuego de artillería de la Cúpula Sur comenzó a caer sobre lo alto del Fuerte Eben Emael cerca de Maastricht 2, y Niedermeier ordenó a sus hombres entrar en la casamata. Envió a uno de ellos al cuartel general de la sección para informar al Oberleutnant Witzig del éxito de su misión. Dentro del fuerte el sargento Poncelet, jefe de Maastricht 2, ordenó la instalación de barreras de emergencia después de ver a 3 belgas muertos y 17 heridos. Las barreras impedirían ganar acceso a los alemanes dentro del sistema de túneles del fuerte y sellando la puerta de acceso con sacos terreros y varillas de acero se evitaría que otras tropas alemanas entraran en el fuerte.
El último objetivo pendiente que podía destruir los puentes era Maastricht 1, la cúpula más occidental con 3 cañones de 75 mm. Este objetivo era la responsabilidad del Pelotón 3, mandado por el Feldwebel Arent. El piloto del planeador circuló dos veces el Fuerte Eben Emael antes de aterrizar a 60 pies de Maastricht 1. Arent y sus hombres no encontraron una puerta o bóveda de observación en la que colocar una carga hueca de 50 kilogramos. Arent intentó, sin conseguirlo, colocar la carga sobre la boca de dos cañones de 75 mm, y luego colocó finalmente una carga hueca de 12.5 kilogramos en la base del tercer cañón. La explosión destrozó el cañón y se oyeron gemidos dentro de la cúpula. Arent lanzó dos granadas de mano sobre la abertura y disparó su metralleta al tiempo que entraba con dos de sus hombres en la casamata. Dentro yacían cuatro belgas gravemente heridos. Después de varios escarceos, Arent se hizo con el Bloque 02 utilizando su cañón de 75 mm contra las patrullas belgas.
El Pelotón 10 del Feldwebel Hübel (reserva) aterrizó sin incidentes, y se envió a un correo al cuartel general de la sección para dar cuenta de su posición. El Oberfeldwebel Wenzel, al mando toda vez que Witzig no daba señales de vida, ordenó el ataque sobre Vise 1, situado al nordeste del fuerte con 3 cañones de 75 mm orientados hacia el sur. En cinco minutos fue volada la cúpula de observación y los cañones cesaron de operar. Los Feldwebel Heinemann (Pelotón 7) y Harlos (Pelotón 6) atacaron las falsas cúpulas de la parte más septentrional del fuerte y levantaron posiciones defensivas orientadas hacia el río Geer en el oeste. En los primeros 30 minutos del ataque se destruyeron todos los cañones antiaéreos y ametralladoras de superficie. Mi-Norte, Mi-Sur, Vise 1 y Cúpula Norte fueron neutralizadas. Cúpula Sur fue averiada, con su capacidad de fuego muy reducida. Los alemanes ya tenían libertad de movimiento en la cubierta del fuerte.
El Oberfeldwebel Wenzel se percató de que los cañones de 120 mm de la Cúpula 120, en el centro del fuerte, no habían sido atacados. La neutralización de la Cúpula 120 era responsabilidad del Feldwebel Maier y el Pelotón 2, sin localizar. Dentro de la posición, el sargento Cremers, comandante de la casamata, vio aterrizar los planeadores y a las 05:30 horas ordenó abrir fuego con los cañones sobre los alemanes. Pero cuando los belgas intentaron operar el montacargas de munición de los cañones comprobaron que no tenían potencia eléctrica disponible. Intentaron desesperadamente solucionar el problema. Heiner Lange, el piloto del planeador del Pelotón 5, estaba escoltando prisioneros al cuartel general de la sección, y cuando pasó la cúpula, los cañones de 120 mm giraron su posición hacia él. Los proyectiles de la Cúpula Sur lo hirieron en ocho sitios. Lange ordenó tenderse a sus prisioneros al tiempo que recuperaba una carga hueca de 50 kilogramos de su planeador. Colocó la carga en la cúpula, conectó el fusible y echó a correr. La explosión no causó ningún efecto visible en la cúpula. Un soldado del Pelotón 5, Grechza, fue a investigar. La noche anterior había llenado su cantimplora de agua con ron y en estos momentos estaba borracho. Grechza escaló los cañones de 120 mm y se sentó a horcajadas sobre ellos al tiempo que los belgas los hacían girar. Apareció el Oberfeldwebel Wenzel y colocó una carga de 3 kilogramos en cada tubo. La explosión destrozó a los cañoneros e inutilizó la casamata. Dos horas más tarde, el sargento Cremers regresó y ordenó reanudar el fuego de cañón. El primer disparo partió un tubo (de cañón) y llenó la casamata de humo. El cañón con el tubo roto quedó completamente inservible. La casamata no volvió a disparar jamás.
El desaparecido Pelotón 2 había sido lanzado demasiado pronto por el piloto del remolcador sobre Düren, Alemania. Maier (el Feldwebel) se apropió de una motocicleta que por allí pasaba y más tarde se encontró con una unidad de ingenieros y dos coches de estado mayor. El pelotón montó en los coches y partió para el Fuerte Eben Emael. Conduciendo por entre columnas de vehículos llegaron finalmente a Canne sólo para descubrir que el puente había sido volado. Maier cayó mortalmente herido intentando cruzar el puente. Meir, el segundo al mando, lo transfirió y robó una bicicleta para dirigirse hacia el fuerte. Evitando tanto a belgas como alemanes, llegó al fuerte. Creyendo que nadie creería su historia, cogió una copia de las órdenes diarias del Fuerte Eben Emael y contacto con el Feldwebel Haugh. Luego, regresó a Canne para unirse a su pelotón y llevarlos hacia vanguardia. Nunca encontró su pelotón, pero acabó escoltando a 110 prisioneros belgas que capturó camino de Canne a Bergen.
A las 07:30 horas, 62 alemanes llevaban en lo alto del Fuerte Eben Emael desde hacía casi dos horas. Había dos soldados muertos y doce heridos, ocho de ellos graves. El Oberleutnant Witzig y el Pelotón 2 seguían sin dar señales. Todos los cañones antiaéreos y ametralladoras de superficie estaban destruidos. Mi-Norte, Mi-Sur, Vise 1, Maastricht 1, Maastricht 2, Cúpula 120, y Cúpula Norte estaban neutralizadas. Cúpula Sur todavía disparaba pero con muy poca capacidad de fuego y se habían desactivado los blocaos alrededor del perímetro del fuerte. El Leutnant Delica, que había estado atareado con las misiones de los bombarderos en picado Stuka 45 minutos tras el lanzamiento, también dirigió dos aviones para el reabastecimiento de agua y munición. El Oberfeldwebel Wenzel estaba al cargo y hablaba con el Hauptmann Koch transmitiendo el estado de las operaciones. De repente, a las 08:30 horas apareció un planeador solitario que aterrizó cerca del cuartel general de la sección. El Oberleutnant Witzig y el Pelotón 11 de reserva del Feldwebel Schwarz salieron del planeador. La sección tenía por delante una hora más en el fuerte hasta la planificada llegada de la 4ª División Panzer que debía relevarlos y, si el fuerte todavía no se rendía, hacerse cargo de la situación. El Sturmabteilung Koch había capturado intactos los puentes de Veldwezelt y Vroenhoven, pero el puente de Canne había sido destruido.
Después del breve encuentro con Wenzel, Witzig ordenó “volar las entradas fortificadas y presionar el ataque hacia la profundidad de la fortaleza, manteniendo todas las posiciones capturadas hasta que llegara el relevo” (Witzig, 109). El mayor Jottrand, todavía aturdido por las explosiones y el daño de la casamata, se percató de que sólo unos pocos alemanes estaban atacando el fuerte y ordenó un contraataque para limpiar la cubierta. Un grupo de 14 hombres bajo el mando del teniente DeSloovere emergió de los bosques en la esquina noroeste e inmediatamente cayó bajo el ataque del Feldwebel Arent. Los belgas se retiraron rápidamente. A las 10:30 horas, el furioso mayor Jottrand lanzó dos contraataques adicionales para intentar sacar a los alemanes de la cubierta. Ambos fracasaron debido en parte a su “falta de armas de infantería (granadas, fusiles de asalto y ametralladoras) y tácticas de infantería (todos los belgas eran artilleros)”. Jottrand comenzó a temer una penetración alemana dentro del Fuerte Eben Emael y ordenó bloquear todos los túneles. Pidió también más fuego artillero de los fuertes vecinos de Pontisse y Barchon sobre la cubierta del Fuerte Eben Emael. Además, llamó a las fuerzas de reserva del pueblo cercano de Wonck. El teniente Levaque, al cargo de esa reserva, partió a las 13:45 horas con 233 hombres e inmediatamente cayó bajo el fuego de los Stukas JU-87. El constante bombardeo en picado dispersó a la fuerza de reserva por todo el territorio. A las 16:00 horas, sólo 15 de los 233 hombres alcanzaron el fuerte y a las pocas horas después llegó la mitad de la reserva original para posicionarse en contraataque. Tan pronto como empezó a oscurecer, los belgas se encontraron continuamente bajo el fuego alemán de ametralladora, y sólo 8 hombres siguieron con el ataque. A las 18:45 horas estaban todos a salvo dentro de los muros del fuerte.
Al principiar la tarde, el Oberleutnant Witzig divisó a los elementos de vanguardia del 151º Regimiento de Infantería intentando cruzar el Canal Albert en lanchas de goma cerca del Blocao 17, que tenía dos cañones anti-blindaje de 60 mm, ametralladoras y reflectores. El Feldwebel Harlos era el responsable de la destrucción del Blocao 17, pero el blocao se hallaba 120 pies por debajo de la cubierta del fuerte. Ató juntas tres cargas de 50 kilogramos y las bajó mediante una cuerda sobre la cubierta del blocao, haciéndolas explosionar si efectos aparentes. Los cañoneros del blocao continuaron disparando hasta la mañana siguiente, cuando fue destruido por los elementos delanteros del 51º Batallón de Ingenieros.
Cuando caía la noche sobre la sección de Witzig, los hombres yacían exhaustos en posición defensiva cerca del planeador del Oberleutnant. Los alemanes hicieron explotar cargas de demolición en Maastricht 1, Mi-Norte y Mi-Sur. A las 20:30 horas, Jottrand cursó una orden defensiva para el Fuerte Eben Emael. Durante la noche, el fuego artillero y las explosiones mantuvieron atemorizados a los defensores belgas. En el interior del fuerte reinaba el caos. Con el sistema eléctrico averiado por las explosiones, el fuerte carecía de ventilación y el calor comenzó a ser insoportable. El humo penetraba toda esquina amenazando con la asfixia si la situación no mejoraba. A las 08:30 horas del 11 de mayo de 1940 el Oberleutnant Witzig fue oficialmente relevado por los miembros del 151º Regimiento de Infantería. Enterró a sus seis hombres muertos y abandonó el Fuerte Eben Emael.
A las 10:00 horas, el mayor Jottrand recibió un mensaje de Lieja del general De Krahe, comandante del III Cuerpo de Ejército belga: “Si la evacuación de la guarnición resulta imposible, se le ordena volar el fuerte junto con todos los hombres”.
Jottrand reunió a sus líderes y les explicó la situación tal como la conocía. Luego leyó el Artículo 51 de “Instrucción sobre la defensa de un fuerte”, que decía: “La rendición de un fuerte no está justificada a menos que se encuentre en una de las dos siguientes circunstancias: 1.- Cuando todos los medios defensivos del fuerte y su personal son inútiles y no reparables, 2.- Cuando todos los medios de subsistencia de la guarnición se han agotado”.
Unánimemente, el consejo acordó la rendición y los términos de la misma que presentarían a los alemanes. Se debía permitir evacuar a los heridos, se respetaría la vida y la guarnición sería tratada honorablemente según los acuerdos internacionales sobre los prisioneros de guerra. A las 12:27 horas del 11 de mayo de 1940, el Fuerte Eben Emael fue oficialmente rendido al coronel Melzer, comandante del 151º RI.
Eben Emael había resistido durante 36 horas, 700 hombres atacados por 62. Los belgas perdieron 23 bravos soldados y tuvieron 59 heridos. La sección de Witzig tuvo 6 muertos y 15 heridos. Hitler entregó a cada oficial la Cruz de Caballero, y a cada soldado la Cruz de Hierro. Todos fueron ascendidos un grado, excepto Grechza, el soldado que se emborrachó.
Conclusiones
El asalto a Eben-Emael abrió una nueva era. Resulta llamativo que 56 hombres neutralicen una fortaleza de tal envergadura, con tan escasas bajas por ambas partes. Son incuestionables los errores de diseño del fuerte, aunque podrían ser parcialmente subsanables. Un asalto similar, probablemente , no tendría éxito en un fuerte similar a la Línea Maginot, pero el elemnto clave fue el factor sorpresa. El fuerte, y toda Bélgica, no estaban preparadas para la guerra en la mañana del día 10 de mayo, y menos para el tipo de guerra que se avecinaba. En el mejor de los casos, podrían haber afrontado un escenario similar a la Primera Guerra Mundial.
Los alemanes utilizaron una táctica muy agresiva y arriesgada, utilizando la élite de la élite de su ejército, y el resultado superó las expectativas. El soberbio entrenamiento propició, que aun en ausencia del comandante, y sin dos de los grupos de asalto, los otros elementos llevaran a cabo la misión. Constituyó un verdadero ejemplo de flexibilidad táctica que mostrarían los alemanes a lo largo de la guerra, tan diferente de la doctrina de los otros ejércitos, mucho más rigidos y previsibles. Los reveses sufridos en los otros fuertes y en los escasos que fueron atacados en la Línea Maginot son una prueba de que las fortificaciones fijas bien diseñadas, todavía podían cumplir una extraordinaria misión, pero siempre y cuando tengan en cuenta los avances de la tecnología y tengan enfrente al tipo de enemigo contra el que fueron planificadas.
¿Era Eben-Emael la fortaleza más poderosa de la época.? A pesar de la propaganda que designaba el fuerte Eben Emael como el más poderoso de su época, pueden apuntarse diversos defectos tanto en su diseño como en su operatividad. Destaca la ausencia de sistemas de defensa inmediata de los bloques y casamatas. A diferencia de los de la Línea Maginot, las casamatas presentaban un sector de tiro frontal, no oblicuo. Se utilizó el mismo espesor del hormigón en todos los lados de las casamatas (paredes de 3,5 metros y techos de 4,5 metros; cúpulas de 75mm. de 33 cm y la de 120mm con 45 cm de espesor). A destacar la ausencia de cúpula de observación en la cúpula 120, débil defensa antiaérea, aunque en la línea de la época y excelente superficie para el aterrizaje de planeadores, sin obstáculo alguno, sobre el techo del fuerte.
Respecto a la operatividad del fuerte, destaca el elevado absentismo por enfermedad de la guarnición y la escasez de comunicaciones con el exterior. La ausencia de tropas de infantería como tal en la guarnición fue decisiva en el asalto. Llama también la atención, la ausencia de dotación en Mi-Nord y Sud el día 10 de mayo, ya que sólo se comtemplaba un asalto por tropas terrestres desde la dirección deseada por los proyectistas.
Puede concluirse que el fuerte no estaba preparado para la guerra en la mañana del día 10. Los artilleros no estaban en sus puestos, los cañones no estaban preparados para acción inmediata, varias posiciones de artillería tuvieron que esperar el permiso para abrir fuego aún viendo a los asaltantes en las superestructuras del fuerte. El suministro de munición fue espantosamente lento al haber fallado los ascensores y de no disponer de munición de uso inmediato, toda debía ser transportada desde el nivel intermedio.
El sistema defensivo elegido por Bélgica incluía demasiados fuertes para muy pocas tropas. No obstante , podría haber desarrollado un papel decisivo frente a un enemigo que actuase como los estrategas e ingenieros belgas habían imaginado, algo que casi nunca ocurre en una guerra.
Mapa de Eben Emael
Paracaidistas alemanes despues de la batalla
Rudolf Witzig
Lo que queda del fuerte
Planeador DFS 230
link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=OZK4oxRNK4Y
Fuente
De forma de diamante, Eben Emael medía 1.200 yardas (1.092 metros) de norte a sur, y 800 yardas (728 metros) en su punto más ancho. Era una posición de artillería reforzada que dominaba el país. Su misión consistía en proteger Vise Gap al sur, la red de carreteras y puentes en el norte, el Canal Albert al este, y finalmente, si era necesario, Bélgica al oeste. Para la defensa externa fue construida una zanja de agua en el noroeste y una cuneta antitanque de 20 pies de altura en el sur. Posiciones antiaéreas, emplazamientos de ametralladoras y blocaos completaban la aparentemente impenetrable fortaleza.
El fuerte, con una fuerza autorizada de 1.322 hombres, tenía solamente 1.198 en el informe de fuerza del 10 de mayo de 1940 (J. A. Fievez, Association for the Preservation of Fort Eben Emael, Entrevistado por el mayor Thomas B. Gukeisen el 18 de febrero de 2004, Maastricht, Países Bajos). Estaban divididos en dos grupos de 500 artilleros y 200 técnicos y administrativos (las cifras son aproximadas, pues los documentos se destruyeron antes de la rendición del fuerte). El mayor Jean Fritz Lucien Jottrand era el comandante del fuerte, y el Regimiento de la Fortaleza de Lieja el siguiente cuartel general más alto. El armamento del fuerte estaba dividido en dos baterías. La Batería 1 estaba compuesta de cúpulas de artillería y casamatas, mientras que la Batería 2 se centraba en la defensa de los búnkeres (en adelante, bloques).
La Batería 1 constaba de la cúpula 120, una cúpula no retráctil con dos cañones de 120 mm y 360 grados de giro con un alcance de 11 millas; dos cúpulas llamadas Norte y Sur, replegables con dos cañones de 75 mm cada una y 360 grados de giro con un alcance de 7 millas; cuatro casamatas con tres cañones de 75 mm cada una, capaces de disparar a 5 millas, pero sólo en un arco de setenta grados, llamadas en adelante Maastricht 1 y 2 orientadas al norte, y Vise 1 y 2 al sur.
La Batería 2 constaba de 10 bloques con uno o dos cañones antitanque de 60 mm (excepto para Mi-norte y Mi-sur), ametralladoras calibre 30, reflectores, y una pequeña cúpula de observación.
En lo más alto del fuerte había siete ametralladoras antiaéreas, tres falsas cúpulas, y tres grandes cúpulas llamadas Eben 1, 2 y 3. Las cúpulas eran fundamentalmente plataformas de observación para los fuertes de Lieja y estaban separadas estructuralmente de las edificaciones sobre las que fueron construidas*. Seis cúpulas de observación estaban esparcidas en las inmediaciones que dominaban el Canal Albert y sus puentes.
Dentro de las siete millas de túneles, el Fuerte Eben Emael estaba dividido en dos niveles. La planta baja contenía los barracones, maquinaria y generadores de los sistemas de calefacción, aire acondicionado, descontaminación, sobrepresión, así como purificación de aguas de sus pozos internos y hospital. El nivel intermedio soportaba directamente las baterías con control de dirección de fuego, mando y control, y almacén de munición.
El Fuerte Eben Emael era la llave inexpugnable del sistema de defensa belga, una de las más poderosas fortificaciones de Europa.
Eben 1 tenía un Punto de Observación Lieja número 274 construido en Bloque 01
Eben 2 tenía un Punto de Observación Lieja número 0.334 construido en Mi-Norte
Eben 3 tenía un Punto de Observación Lieja número A335 construido en Maastricht 2
PLAN ALEMÁN
El 27 de octubre de 1939 el general Kurt Student (comandante de la 7ª División Aerotransportada) acudió a Berlín a la llamada de Hitler. Señalando un fuerte belga en un mapa, Hitler le hizo la siguiente descripción: “La cubierta es como un campo de hierba. Tiene algunas fortificaciones de superficie, cúpulas de cañones de artillería pesada, casamatas y algunas ametralladoras”. Hitler le preguntó a Student si los planeadores podían aterrizar sobre la cubierta del fuerte con una fuerza que pudiera asaltar la fortificación y utilizar la nueva carga hueca. Esta carga hueca era una innovación, un mecanismo capaz de destruir cualquier armamento militar conocido, fuese de acero o cemento. A las 48 horas de este encuentro se cursó la orden de ataque para neutralizar el Fuerte Eben Emael. Su nombre en clave, Granito.
Hitler y Student llegaron pronto a la conclusión de que la misión no podía llevarse a cabo mediante fuerzas aerotransportadas. Había varias razones para ello: el avión de transporte JU-52 sólo podía llevar 12 paracaidistas equipados con armas ligeras con una limitada capacidad de demolición. Además, el típico lanzamiento de paracaidistas llevaría tres minutos por avión y esparciría a los saltadores sobre un área de 300 yardas (273 metros). Y si hacía falta equipo adicional, éste debía lanzarse usando el sistema de contenedores; los soldados tendrían entonces que localizarlos y retirar su equipo antes de poder comenzar la misión, lo que retrasaría mucho más la operación. En resumen, se necesitaba la máxima precisión para un aterrizaje en lo alto del fuerte y dotar a las tropas con el equipo necesario para neutralizar las cúpulas, casamatas y bloques antes de que los defensores belgas pudieran destruir los puentes, precisión que no se podría conseguir con fuerzas aerotransportadas.
En cambio, el planeador DFS 230, llevando 10 hombres y una carga de equipo que no excediera de 4.608 libras, podía aterrizar silenciosamente dentro de los sesenta pies del objetivo. El 2 de noviembre de 1939, Student escogió al capitán S. A. Koch y su 1ª Compañía del 1º Fliegerjäger Regiment de la 7ª División Aerotransportada para la misión. Tras re-denominar a la unidad Sturmabteilung Koch, se la trasladó para entrenamiento a Hildesheim.
Después de completar el análisis de su misión, Koch reconoció cuatro tareas principales para el éxito de la Operación Granito y la consecución del paso del Grupo de Ejércitos B del general von Bock y la 4ª División Panzer. El Sturmabteilung Koch debía capturar y evitar la destrucción de los puentes de Canne, Vroenhoven y Veldwezelt y silenciar las posiciones de artillería del Fuerte Eben Emael. Por tanto, dividió su fuerza en cuatro elementos de asalto. Cada uno de esos cuatro elementos recibió el nombre del material principal de la edificación utilizado en la construcción de cada estructura. Los puentes de Veldwezelt, Vroenhoven y Canne fueron llamados respectivamente Objetivos Acero, Cemento y Hierro. Al fuerte se le llamó Objetivo Granito.
Los oficiales designados para cada objetivo fueron:
• Objetivo Acero: Oberleutnant Almant, con 90 soldados y 10 planeadores.
• Objetivo Cemento: Oberleutnant Schacht, con 100 soldados y 11 planeadores. Koch escogió el puesto de mando y control de la operación cerca de este puente, por su localización central y sólida construcción.
• Objetivo Hierro: Leutnant Schaechter, con 80 hombres y 9 planeadores.
• Objetivo Granito: Oberleutnant Rudolf Witzig con 86 ingenieros.
El Oberleutnant Kiess fue el responsable del entrenamiento de los pilotos y el mantenimiento de los planeadores.
El Oberleutnant Witzig había nacido el 14 de agosto de 1916, así que con 24 años fue puesto al mando de la sección de ingenieros. Era un hombre estricto en la disciplina, meticuloso en la planificación, y convencido de que el entrenamiento era la única manera de ensayar una operación. El punto fuerte de Witzig era “su preocupación por los soldados y sus líderes de sección, dándoles la responsabilidad y libertad necesarias para sus propios planes”.
Witzig identificó tres tareas necesarias en el asalto, priorizándolas así: primero, destruir las armas de la cubierta del fuerte que pudieran impedir el aterrizaje de los planeadores y el movimiento en lo alto del fuerte; segundo, silenciar las baterías de cañones que estaban orientadas hacia los tres puentes; y tercero, destruir los puntos de entrada y salida del fuerte, evitando así un contraataque de la guarnición. También reconoció que la velocidad y la conmoción eran componentes críticos del éxito de la misión y que sólo dispondría de una hora antes de que el contraataque belga superase a su sección. Sabiendo que el tiempo era esencial, se asignó a la sección un oficial de enlace de la Luftwaffe, Leutnant Delica. Este oficial de comunicaciones y control aéreo de vanguardia tenía la responsabilidad de llamar a los bombarderos y cazas, y la planificada entrega de suministros para ayudar a derrotar los contraataques de la guarnición belga. El plan también contaba con el contacto de los elementos de vanguardia de la 4ª División Panzer después de cruzar el Canal Albert. El 51º Batallón de Ingenieros y parte del 151º Grupo Regimental de Infantería debían cruzar por el Puente Canne y, si fuera necesario, auxiliar y apoyar el silenciamiento del Fuerte Eben Emael.
Witzig dividió su sección en onces pelotones, uno por planeador, y dio a cada uno la tarea de destruir dos emplazamientos y asumir la misión de otra sección si fuera necesario. Cada pelotón constaba de 7 a 8 hombres con un complemento de armas que iban desde una ametralladora hasta un lanzallamas. La fuerza completa 28 cargas huecas de 50 kilogramos y 28 de 12.5 kilogramos, y numerosos explosivos hasta completar un total de dos toneladas y media.
Asignación de los objetivos alemanes:
Planeador
Líder de Sección
Nombre belga del objetivo principal
Nombre belga del objetivo secundario
1
Feldwebel Niedermeier
Maastricht 2
Maastricht 1
2
Feldwebel Maier
Cúpula 120
Batería Antiaérea Vise 1
3
Feldwebel Arndt
Maastricht 1
Maastricht 2
4
Oberfeldwebel Wenzel
Mi Norte
Mi Sur
5
Feldwebel Haugh
Batería Antiaérea
Cúpulala Norte Bloque 4
6
Feldwebel Harlos
Falsa cúpulala 1
Falsa cúpula 2
7
Feldwebel Heinemann
Falsa cúpula 2
Falsa cúpula 1
8
Feldwebel Unger
Barracones de madera
Cúpula Norte
9
Feldwebel Neuhaus
Mi Sur
Mi Norte
10
Feldwebel Hübel
Reserva
Reserva
11
Feldwebel Schwarz
Reserva
Cúpula 120
Durante los seis meses siguientes Koch entrenó aisladamente, mientras Witzig estudió todo detalle de la operación sin dejar nada de lado. En marzo de 1940 los pilotos ya eran capaces de despegar de noche en pequeñas formaciones de dos o tres planeadores y aterrizar en aeródromos desconocidos a 15-30 pies de su objetivo. Witzig llevó el entrenamiento de los planeadores un paso más allá e incorporó los pilotos a la sección de asalto. Pronto estuvieron en disposición de emplear cualquier arma de la sección. Se levantaron a escala sitios que eran réplicas del tamaño y las distancias entre objetivos utilizando fotografías aéreas. Los miembros de los pelotones fueron enviados a escuelas de demolición con el propósito de comprender cómo destruir la artillería y el equipo antiaéreo del ejército belga. También estudiaron cómo se construyeron los fuertes mediante entrevistas con ingenieros y contratistas. En febrero de 1940 la sección fue a Checoslovaquia y más tarde a Polonia para aprender a destruir casamatas y cúpulas y capturar fortificaciones.
Durante los seis meses de entrenamiento sólo hubo dos aspectos de la operación que no se ensayaron: el despegue completo de planeadores de todo el Sturmabteilung Koch y el uso de la carga hueca. Hitler no quería que pudiera descubrirse esta secreta arma; sólo Witzig vio cómo se detonaba antes de la misión. Ya todo estaba listo y los hombres sólo esperaban ansiosos la orden de ataque, nombre en clave Danzig.
Todos los hombres que iban a participar en la operación fueron obligados a firmar la siguiente declaración: “Estoy enterado de que me arriesgaré a una sentencia de muerte si, consciente o inconscientemente, hago saber a otra persona por obra o palabra cualquier cosa relativa a la base en la cual estoy sirviendo”. La seguridad se llevó a tal extremo que dos soldados de la Luftwaffe que curioseaban el día anterior al comienzo de la operación en las cercanías de la base fueron arrestados y aislados hasta que terminó la operación.
EJECUCIÓN (1)
El 9 de mayo de 1940, a las 19:30 horas, fue alertado el Sturmabteilung Koch, que se encaminó a dos aeródromos cerca de Köln, Alemania. “Después de seis meses de aislamiento, la alerta de la tarde del 9 de mayo llegó como una liberación” (Rudolf Witzig, “Coup from the Air: the capture of Fort Eben Emael,” History of the Second World War Magazine, 1966, 109.). Estaba previsto que los planeadores despegaran a las 04:30 horas del 10 de mayo de 1940; el momento se había calculado para que los cuatro grupos pudieran aterrizar simultáneamente a las 05:25 horas, cinco minutos antes del principal ataque alemán en el oeste. A las 04:50 horas, los 42 planeadores fueron aerotransportados y conducidos hasta la frontera holandesa.
Dentro del Fuerte Eben Emael se recibió aviso de alerta procedente del Cuartel General de Lieja a las 01:30 horas del 10 de mayo. El informe daba cuenta de movimientos de tropas alemanas cerca de la frontera; sin embargo, la alerta no provocó gran alarma, pues era la tercera que se recibía en ese mes y se consideró que los movimientos obedecían a otro ejercicio de entrenamiento. El mayor Jottrand, comandante del fuerte, fue despertado e informado del aviso de alerta; telefoneó a Lieja para pedir más información y ordenó a la guarnición la ejecución de las instrucciones de alerta. El proceso demandaba que los cañoneros efectuasen 20 disparos de fogueo del cañón de 75 mm de la cúpula 31 a intervalos de treinta segundos, alertando de esta forma a la sección del puente del canal de un ataque inminente, y llamando al resto de cañoneros para que se guarnicionaran en el área local. A las 04:15 horas, el teniente Longdoz, líder de sección responsable de las ametralladoras y antiaéreos de superficie, informó que la mayoría de los soldados estaba en sus puestos, incluyendo las tropas que manejaban los cañones antiaéreos montados en superficie.
Veinte minutos después, el capitán Hotermans, comandante de la batería artillera, ordenó a la Cúpula Sur, la más meridional de los cañones de 75 mm, que comenzara el fuego de fogueo. Al mismo tiempo, el mayor Jottrand escuchó fuego de cañón procedente de la vecina ciudad holandesa de Maastricht y comprendió que no se trataba de un ejercicio, sino de algo real. El siguiente paso del proceso de alerta exigía la destrucción de los edificios administrativos y barracones de afuera de la entrada del fuerte, para limpiar el campo de tiro. Ya que parte de la guarnición del fuerte estaba libre de servicio, se encomendó a los cañoneros limpiar la entrada frontal, dejando sólo un mínimo de cañoneros en algunas posiciones y a otros sin tareas. A las 05:00 horas llegaron nuevos informes que reportaban la presencia de aviones no identificados aunque no se escuchaban ruidos de motores. Tras escuchar esos informes, el mayor Jottrand ordenó volar el Puente de Canne. Los puentes de Vroenhoven o Veldwezelt eran responsabilidad del comandante Giedelo del regimiento estacionada en Lanaeken, Bélgica, y por tanto nunca fueron dadas las órdenes de volarlos. A medida que se acercaba el amanecer, los defensores belgas fueron capaces de reconocer los aviones como planeadores. El personal del puente de Canne informó que había volado el puente y que estaba siendo atacado. Los cañoneros antiaéreos del fuerte informaron de “aviones con los motores bloqueados” en el sitio. Los cañoneros preguntaron a su comandante qué debían hacer, y éste respondió: “disparen solamente si pueden identificarlos como enemigos”. Pero como los planeadores no llevaban ningún distintivo, no se realizó ningún disparo hasta que estuvieron a unos 200-300 metros (J. A. Fievez, entrevistado por Gukeisen). Una ametralladora se atascó y las otras tres sólo fueron capaces de disparar sus correas de entrada de 40 a 50 disparos antes de que se atascasen. El Fuerte Eben Emael tenía siete cañones antiaéreos autorizados, pero sólo cuatro estaban posicionados en cubierta. La localización de los otros tres sigue siendo un misterio. A las 05:25 horas del 10 de mayo de 1940 el primer planeador aterrizó en la cubierta del Fuerte Eben Emael.
Tan pronto cruzó el Rhin, el JU-52 de Witzig que arrastraba a su planeador tuvo que hacer un brusco picado para evitar a otro avión, maniobra que rompió la cuerda de arrastre. Conocedor de que ya no podría alcanzar su objetivo, Witzig ordenó al piloto del planeador aterrizar en un prado lo más cercano posible a Köln. Luego ordenó a sus hombres que comenzaran a limpiar las cercas y setos con la esperanza de realizar un despegue provisional mientras él se dirigía a la villa más cercana. Afortunadamente, la villa guarnicionaba una unidad del ejército que le prestó un coche para regresar a Köln. A las 05:05 horas, Witzig regresó al sitio de aterrizaje con otro remolcador JU-52 que recogió inmediatamente a sus hombres y pusieron rumbo nuevamente al Fuerte Eben Emael.
El Pelotón 5, conducida por el Feldwebel Haugh, se encontró con una serie de dificultades mientras se aproximaba a su objetivo. Fue impactada por fuego de ametralladora, y el piloto enfiló el planeador contra la ametralladora de tal suerte que al aterrizar un ala del aparato cogió el saco terrero del emplazamiento de la ametralladora. Tras aterrizar, cuatro defensores belgas despertaron en los barracones de madera cercanos y salieron inmediatamente para investigar, rindiéndose al piloto Lange, que estaba cerca de su cabina apuntándoles con una pistola. El resto de defensores belgas de los barracones dispararon una ametralladora desde la ventana trasera hacia la Cúpula Norte y la Sección 8. Oyendo y viendo los cañones de la Cúpula Sur disparando sobre la cubierta del fuerte, miembros del pelotón 5 colocaron dos cargas huecas de 50 kilogramos sobre su superficie. La explosión de las cargas conmocionó a los belgas y desplazaron las monturas de los cañones. Aunque los cañoneros belgas continuaron disparando, sus cañones necesitaban tiempo para reajustarlos después de cada salva. Haugh observó que el planeador del Feldwebel Unger tenía problemas cerca de la Cúpula Norte, el par de cañones de 75 mm más orientales. Un hombre yacía al lado del ala de su planeador y el resto del pelotón estaba inmovilizado por fuego de ametralladora. Haugh se movió para ayudar a Unger y quedó también bajo fuego ametrallador. Los dos pelotones unidos destruyeron la posición de la ametralladora, aunque al precio de dos muertos y varios heridos, uno grave (Mrazek, 103). Súbitamente, el fuerte reanudó su propia defensa. La artillería de la Cúpula Sur, que Haugh creía haber destruido, abrió fuego sobre la cubierta.
El Feldwebel Neuhaus y el planeador del Pelotón 9, sacudidos por fuego antiaéreo holandés cerca de Maastricht, consiguieron, sin embargo, aterrizar a unos 150 pies de su objetivo. Pero tras aterrizar, los soldados se encontraron en medio de una alambrada, que fue rápidamente rota. Se colocó una carga hueca de 12.5 kilogramos en la tronera de la ametralladora de Mi-Sur, un búnker de ametralladora situado al noroeste del fuerte. Se explosionó luego una carga hueca de 50 kilogramos en la siguiente tronera de la ametralladora creando un espacio suficientemente grande para que entrara una persona. Neuhaus entró en Mi-Sur sólo para encontrarlo abandonado. La tripulación había recibido unas horas antes órdenes para ayudar a destruir los barracones y edificios administrativos de la entrada exterior del fuerte. La misión de Neuhaus quedaba completada e inmediatamente organizó a sus hombres para la defensa, enviando a uno de ellos a la búsqueda del Oberleutnant Witzig para informar del progreso.
La neutralización del búnker de ametralladora más septentrional, la casamata Mi-Norte, era responsabilidad del Feldwebel Wenzel y el Pelotón 4. Cuando el planeador aterrizó, los sargentos Vossen y Bataille del pelotón 4 abrieron fuego inmediatamente. Wenzel subió con sus hombres a lo alto de la casamata y colocó una carga de 1 kilogramo en el lugar de un antiguo periscopio. Cuando esto no silenció el cañón, el pelotón 4 colocó una carga hueca de 50 kilogramos en la cúpula de acero. Cuando explosionó se comprobó que no había penetrado el blindaje de la cúpula, y aunque no fue suficiente para conseguir el objetivo del Pelotón 4, sí lo fue para conseguir que los belgas abandonaran la posición. Pero el Pelotón 4, no satisfecho con ello, colocó otra carga hueca de 50 kilogramos, y esta vez la explosión consiguió su fin. Al poco de penetrar por el agujero creado, Wenzel escuchó un teléfono sonando; descolgándolo respondió en inglés: “Aquí los alemanes”, y del otro lado respondieron: “¡Mon Dieu!” (Mrazek, 101). Cumplida su misión en 15 minutos, Wenzel ordenó a sus hombres en posición defensiva y esperó la llegada de Witzig a su posición, que estaba designada como cuartel general de la sección. Dentro del Fuerte Eben Emael, el mayor Jottrand ordenó un ataque general, disparar sobre cualquier persona no identificada y estar preparados para disparar la artillería en cualquier momento. Sentado en su puesto de mando, intentó imaginar lo que iba a suceder, intentando anticipar el próximo movimiento alemán. Sólo podía preguntarse y esperar nuevas informaciones.
EJECUCIÓN (2)
El Feldwebel Unger y el planeador del Pelotón 8 volaron en un ancho círculo, intentando evitar el fuego antiaéreo, aterrizando a 60 pies de la Cúpula Norte y cayendo inmediatamente bajo el fuego de ametralladora pesada procedente del norte, matando al Feldwebel Unger y a otro atacante alemán. El Oberfeldwebel tomó el mando y emplazó inmediatamente una ametralladora para proporcionar fuego de cobertura para el ataque. Se colocó una carga hueca de 50 kilogramos en lo alto de la Cúpula Norte y otra de 12.5 kilogramos contra la puerta de entrada de acero. Las cargas explosionaron sin efectos visibles. Se colocó otra carga de 50 kilogramos en la puerta, y la explosión no sólo voló la puerta, sino que también provocó el colapso del cemento adyacente, sellando la entrada.
Dentro de la Cúpula Norte, los sargentos Kip y Joris, los cañoneros del 75 mm, estaban en posición a las 04:30 horas, informando de que habían visto actividad enemiga. Joris, comandante de la Cúpula Norte, percatándose de lo que iba a pasar en lo alto del fuerte, estaba a punto de subir munición antipersonal cuando explosionó la primera carga hueca de 50 kilogramos. Afortunadamente para los belgas, ninguno estaba en la torreta. Cuando el Obergefreiter Else explosionó otra carga hueca de 50 kilogramos averió el equipo eléctrico y dejó la cúpula no operativa. Con la misión completa, Else se hizo cargo del Pelotón 8 y se dirigió al cuartel general de la sección cerca de Mi-Norte. A las 05:45 horas, el mayor Jottrand ordenó sellar el túnel y abandonar la Cúpula Norte.
El piloto del planeador 1 se vio obligado a realizar maniobras evasivas por culpa del fuego pesado de los antiaéreos. El duro aterrizaje aturdió al Feldwebel Niedermeier y a sus hombres del Pelotón 1. Recuperándose rápidamente, colocaron una carga hueca de 50 kilogramos en Eben 3, la cúpula de observación en lo alto de Maastricht 2, una cúpula sudoeste que tenían tres cañones de 75 mm. La explosión, la primera sobre el fuerte, derribó a Niedermeier y a su camarada y mató a dos defensores belgas. Se colocó una carga hueca de 12.5 kilogramos en uno de los cañones de 75 mm. La explosión arrojó el cañón contra la pared contraria matando a más belgas y abriendo un hueco suficientemente grande como para entrar en la casamata. Niedermeier y otros dos compañeros arrojaron granadas y entraron disparando sus armas.
El fuego de artillería de la Cúpula Sur comenzó a caer sobre lo alto del Fuerte Eben Emael cerca de Maastricht 2, y Niedermeier ordenó a sus hombres entrar en la casamata. Envió a uno de ellos al cuartel general de la sección para informar al Oberleutnant Witzig del éxito de su misión. Dentro del fuerte el sargento Poncelet, jefe de Maastricht 2, ordenó la instalación de barreras de emergencia después de ver a 3 belgas muertos y 17 heridos. Las barreras impedirían ganar acceso a los alemanes dentro del sistema de túneles del fuerte y sellando la puerta de acceso con sacos terreros y varillas de acero se evitaría que otras tropas alemanas entraran en el fuerte.
El último objetivo pendiente que podía destruir los puentes era Maastricht 1, la cúpula más occidental con 3 cañones de 75 mm. Este objetivo era la responsabilidad del Pelotón 3, mandado por el Feldwebel Arent. El piloto del planeador circuló dos veces el Fuerte Eben Emael antes de aterrizar a 60 pies de Maastricht 1. Arent y sus hombres no encontraron una puerta o bóveda de observación en la que colocar una carga hueca de 50 kilogramos. Arent intentó, sin conseguirlo, colocar la carga sobre la boca de dos cañones de 75 mm, y luego colocó finalmente una carga hueca de 12.5 kilogramos en la base del tercer cañón. La explosión destrozó el cañón y se oyeron gemidos dentro de la cúpula. Arent lanzó dos granadas de mano sobre la abertura y disparó su metralleta al tiempo que entraba con dos de sus hombres en la casamata. Dentro yacían cuatro belgas gravemente heridos. Después de varios escarceos, Arent se hizo con el Bloque 02 utilizando su cañón de 75 mm contra las patrullas belgas.
El Pelotón 10 del Feldwebel Hübel (reserva) aterrizó sin incidentes, y se envió a un correo al cuartel general de la sección para dar cuenta de su posición. El Oberfeldwebel Wenzel, al mando toda vez que Witzig no daba señales de vida, ordenó el ataque sobre Vise 1, situado al nordeste del fuerte con 3 cañones de 75 mm orientados hacia el sur. En cinco minutos fue volada la cúpula de observación y los cañones cesaron de operar. Los Feldwebel Heinemann (Pelotón 7) y Harlos (Pelotón 6) atacaron las falsas cúpulas de la parte más septentrional del fuerte y levantaron posiciones defensivas orientadas hacia el río Geer en el oeste. En los primeros 30 minutos del ataque se destruyeron todos los cañones antiaéreos y ametralladoras de superficie. Mi-Norte, Mi-Sur, Vise 1 y Cúpula Norte fueron neutralizadas. Cúpula Sur fue averiada, con su capacidad de fuego muy reducida. Los alemanes ya tenían libertad de movimiento en la cubierta del fuerte.
El Oberfeldwebel Wenzel se percató de que los cañones de 120 mm de la Cúpula 120, en el centro del fuerte, no habían sido atacados. La neutralización de la Cúpula 120 era responsabilidad del Feldwebel Maier y el Pelotón 2, sin localizar. Dentro de la posición, el sargento Cremers, comandante de la casamata, vio aterrizar los planeadores y a las 05:30 horas ordenó abrir fuego con los cañones sobre los alemanes. Pero cuando los belgas intentaron operar el montacargas de munición de los cañones comprobaron que no tenían potencia eléctrica disponible. Intentaron desesperadamente solucionar el problema. Heiner Lange, el piloto del planeador del Pelotón 5, estaba escoltando prisioneros al cuartel general de la sección, y cuando pasó la cúpula, los cañones de 120 mm giraron su posición hacia él. Los proyectiles de la Cúpula Sur lo hirieron en ocho sitios. Lange ordenó tenderse a sus prisioneros al tiempo que recuperaba una carga hueca de 50 kilogramos de su planeador. Colocó la carga en la cúpula, conectó el fusible y echó a correr. La explosión no causó ningún efecto visible en la cúpula. Un soldado del Pelotón 5, Grechza, fue a investigar. La noche anterior había llenado su cantimplora de agua con ron y en estos momentos estaba borracho. Grechza escaló los cañones de 120 mm y se sentó a horcajadas sobre ellos al tiempo que los belgas los hacían girar. Apareció el Oberfeldwebel Wenzel y colocó una carga de 3 kilogramos en cada tubo. La explosión destrozó a los cañoneros e inutilizó la casamata. Dos horas más tarde, el sargento Cremers regresó y ordenó reanudar el fuego de cañón. El primer disparo partió un tubo (de cañón) y llenó la casamata de humo. El cañón con el tubo roto quedó completamente inservible. La casamata no volvió a disparar jamás.
El desaparecido Pelotón 2 había sido lanzado demasiado pronto por el piloto del remolcador sobre Düren, Alemania. Maier (el Feldwebel) se apropió de una motocicleta que por allí pasaba y más tarde se encontró con una unidad de ingenieros y dos coches de estado mayor. El pelotón montó en los coches y partió para el Fuerte Eben Emael. Conduciendo por entre columnas de vehículos llegaron finalmente a Canne sólo para descubrir que el puente había sido volado. Maier cayó mortalmente herido intentando cruzar el puente. Meir, el segundo al mando, lo transfirió y robó una bicicleta para dirigirse hacia el fuerte. Evitando tanto a belgas como alemanes, llegó al fuerte. Creyendo que nadie creería su historia, cogió una copia de las órdenes diarias del Fuerte Eben Emael y contacto con el Feldwebel Haugh. Luego, regresó a Canne para unirse a su pelotón y llevarlos hacia vanguardia. Nunca encontró su pelotón, pero acabó escoltando a 110 prisioneros belgas que capturó camino de Canne a Bergen.
A las 07:30 horas, 62 alemanes llevaban en lo alto del Fuerte Eben Emael desde hacía casi dos horas. Había dos soldados muertos y doce heridos, ocho de ellos graves. El Oberleutnant Witzig y el Pelotón 2 seguían sin dar señales. Todos los cañones antiaéreos y ametralladoras de superficie estaban destruidos. Mi-Norte, Mi-Sur, Vise 1, Maastricht 1, Maastricht 2, Cúpula 120, y Cúpula Norte estaban neutralizadas. Cúpula Sur todavía disparaba pero con muy poca capacidad de fuego y se habían desactivado los blocaos alrededor del perímetro del fuerte. El Leutnant Delica, que había estado atareado con las misiones de los bombarderos en picado Stuka 45 minutos tras el lanzamiento, también dirigió dos aviones para el reabastecimiento de agua y munición. El Oberfeldwebel Wenzel estaba al cargo y hablaba con el Hauptmann Koch transmitiendo el estado de las operaciones. De repente, a las 08:30 horas apareció un planeador solitario que aterrizó cerca del cuartel general de la sección. El Oberleutnant Witzig y el Pelotón 11 de reserva del Feldwebel Schwarz salieron del planeador. La sección tenía por delante una hora más en el fuerte hasta la planificada llegada de la 4ª División Panzer que debía relevarlos y, si el fuerte todavía no se rendía, hacerse cargo de la situación. El Sturmabteilung Koch había capturado intactos los puentes de Veldwezelt y Vroenhoven, pero el puente de Canne había sido destruido.
Después del breve encuentro con Wenzel, Witzig ordenó “volar las entradas fortificadas y presionar el ataque hacia la profundidad de la fortaleza, manteniendo todas las posiciones capturadas hasta que llegara el relevo” (Witzig, 109). El mayor Jottrand, todavía aturdido por las explosiones y el daño de la casamata, se percató de que sólo unos pocos alemanes estaban atacando el fuerte y ordenó un contraataque para limpiar la cubierta. Un grupo de 14 hombres bajo el mando del teniente DeSloovere emergió de los bosques en la esquina noroeste e inmediatamente cayó bajo el ataque del Feldwebel Arent. Los belgas se retiraron rápidamente. A las 10:30 horas, el furioso mayor Jottrand lanzó dos contraataques adicionales para intentar sacar a los alemanes de la cubierta. Ambos fracasaron debido en parte a su “falta de armas de infantería (granadas, fusiles de asalto y ametralladoras) y tácticas de infantería (todos los belgas eran artilleros)”. Jottrand comenzó a temer una penetración alemana dentro del Fuerte Eben Emael y ordenó bloquear todos los túneles. Pidió también más fuego artillero de los fuertes vecinos de Pontisse y Barchon sobre la cubierta del Fuerte Eben Emael. Además, llamó a las fuerzas de reserva del pueblo cercano de Wonck. El teniente Levaque, al cargo de esa reserva, partió a las 13:45 horas con 233 hombres e inmediatamente cayó bajo el fuego de los Stukas JU-87. El constante bombardeo en picado dispersó a la fuerza de reserva por todo el territorio. A las 16:00 horas, sólo 15 de los 233 hombres alcanzaron el fuerte y a las pocas horas después llegó la mitad de la reserva original para posicionarse en contraataque. Tan pronto como empezó a oscurecer, los belgas se encontraron continuamente bajo el fuego alemán de ametralladora, y sólo 8 hombres siguieron con el ataque. A las 18:45 horas estaban todos a salvo dentro de los muros del fuerte.
Al principiar la tarde, el Oberleutnant Witzig divisó a los elementos de vanguardia del 151º Regimiento de Infantería intentando cruzar el Canal Albert en lanchas de goma cerca del Blocao 17, que tenía dos cañones anti-blindaje de 60 mm, ametralladoras y reflectores. El Feldwebel Harlos era el responsable de la destrucción del Blocao 17, pero el blocao se hallaba 120 pies por debajo de la cubierta del fuerte. Ató juntas tres cargas de 50 kilogramos y las bajó mediante una cuerda sobre la cubierta del blocao, haciéndolas explosionar si efectos aparentes. Los cañoneros del blocao continuaron disparando hasta la mañana siguiente, cuando fue destruido por los elementos delanteros del 51º Batallón de Ingenieros.
Cuando caía la noche sobre la sección de Witzig, los hombres yacían exhaustos en posición defensiva cerca del planeador del Oberleutnant. Los alemanes hicieron explotar cargas de demolición en Maastricht 1, Mi-Norte y Mi-Sur. A las 20:30 horas, Jottrand cursó una orden defensiva para el Fuerte Eben Emael. Durante la noche, el fuego artillero y las explosiones mantuvieron atemorizados a los defensores belgas. En el interior del fuerte reinaba el caos. Con el sistema eléctrico averiado por las explosiones, el fuerte carecía de ventilación y el calor comenzó a ser insoportable. El humo penetraba toda esquina amenazando con la asfixia si la situación no mejoraba. A las 08:30 horas del 11 de mayo de 1940 el Oberleutnant Witzig fue oficialmente relevado por los miembros del 151º Regimiento de Infantería. Enterró a sus seis hombres muertos y abandonó el Fuerte Eben Emael.
A las 10:00 horas, el mayor Jottrand recibió un mensaje de Lieja del general De Krahe, comandante del III Cuerpo de Ejército belga: “Si la evacuación de la guarnición resulta imposible, se le ordena volar el fuerte junto con todos los hombres”.
Jottrand reunió a sus líderes y les explicó la situación tal como la conocía. Luego leyó el Artículo 51 de “Instrucción sobre la defensa de un fuerte”, que decía: “La rendición de un fuerte no está justificada a menos que se encuentre en una de las dos siguientes circunstancias: 1.- Cuando todos los medios defensivos del fuerte y su personal son inútiles y no reparables, 2.- Cuando todos los medios de subsistencia de la guarnición se han agotado”.
Unánimemente, el consejo acordó la rendición y los términos de la misma que presentarían a los alemanes. Se debía permitir evacuar a los heridos, se respetaría la vida y la guarnición sería tratada honorablemente según los acuerdos internacionales sobre los prisioneros de guerra. A las 12:27 horas del 11 de mayo de 1940, el Fuerte Eben Emael fue oficialmente rendido al coronel Melzer, comandante del 151º RI.
Eben Emael había resistido durante 36 horas, 700 hombres atacados por 62. Los belgas perdieron 23 bravos soldados y tuvieron 59 heridos. La sección de Witzig tuvo 6 muertos y 15 heridos. Hitler entregó a cada oficial la Cruz de Caballero, y a cada soldado la Cruz de Hierro. Todos fueron ascendidos un grado, excepto Grechza, el soldado que se emborrachó.
Conclusiones
El asalto a Eben-Emael abrió una nueva era. Resulta llamativo que 56 hombres neutralicen una fortaleza de tal envergadura, con tan escasas bajas por ambas partes. Son incuestionables los errores de diseño del fuerte, aunque podrían ser parcialmente subsanables. Un asalto similar, probablemente , no tendría éxito en un fuerte similar a la Línea Maginot, pero el elemnto clave fue el factor sorpresa. El fuerte, y toda Bélgica, no estaban preparadas para la guerra en la mañana del día 10 de mayo, y menos para el tipo de guerra que se avecinaba. En el mejor de los casos, podrían haber afrontado un escenario similar a la Primera Guerra Mundial.
Los alemanes utilizaron una táctica muy agresiva y arriesgada, utilizando la élite de la élite de su ejército, y el resultado superó las expectativas. El soberbio entrenamiento propició, que aun en ausencia del comandante, y sin dos de los grupos de asalto, los otros elementos llevaran a cabo la misión. Constituyó un verdadero ejemplo de flexibilidad táctica que mostrarían los alemanes a lo largo de la guerra, tan diferente de la doctrina de los otros ejércitos, mucho más rigidos y previsibles. Los reveses sufridos en los otros fuertes y en los escasos que fueron atacados en la Línea Maginot son una prueba de que las fortificaciones fijas bien diseñadas, todavía podían cumplir una extraordinaria misión, pero siempre y cuando tengan en cuenta los avances de la tecnología y tengan enfrente al tipo de enemigo contra el que fueron planificadas.
¿Era Eben-Emael la fortaleza más poderosa de la época.? A pesar de la propaganda que designaba el fuerte Eben Emael como el más poderoso de su época, pueden apuntarse diversos defectos tanto en su diseño como en su operatividad. Destaca la ausencia de sistemas de defensa inmediata de los bloques y casamatas. A diferencia de los de la Línea Maginot, las casamatas presentaban un sector de tiro frontal, no oblicuo. Se utilizó el mismo espesor del hormigón en todos los lados de las casamatas (paredes de 3,5 metros y techos de 4,5 metros; cúpulas de 75mm. de 33 cm y la de 120mm con 45 cm de espesor). A destacar la ausencia de cúpula de observación en la cúpula 120, débil defensa antiaérea, aunque en la línea de la época y excelente superficie para el aterrizaje de planeadores, sin obstáculo alguno, sobre el techo del fuerte.
Respecto a la operatividad del fuerte, destaca el elevado absentismo por enfermedad de la guarnición y la escasez de comunicaciones con el exterior. La ausencia de tropas de infantería como tal en la guarnición fue decisiva en el asalto. Llama también la atención, la ausencia de dotación en Mi-Nord y Sud el día 10 de mayo, ya que sólo se comtemplaba un asalto por tropas terrestres desde la dirección deseada por los proyectistas.
Puede concluirse que el fuerte no estaba preparado para la guerra en la mañana del día 10. Los artilleros no estaban en sus puestos, los cañones no estaban preparados para acción inmediata, varias posiciones de artillería tuvieron que esperar el permiso para abrir fuego aún viendo a los asaltantes en las superestructuras del fuerte. El suministro de munición fue espantosamente lento al haber fallado los ascensores y de no disponer de munición de uso inmediato, toda debía ser transportada desde el nivel intermedio.
El sistema defensivo elegido por Bélgica incluía demasiados fuertes para muy pocas tropas. No obstante , podría haber desarrollado un papel decisivo frente a un enemigo que actuase como los estrategas e ingenieros belgas habían imaginado, algo que casi nunca ocurre en una guerra.
Mapa de Eben Emael
Paracaidistas alemanes despues de la batalla
Rudolf Witzig
Lo que queda del fuerte
Planeador DFS 230
link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=OZK4oxRNK4Y
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