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Ciccone Calcográfica S.A. - Fabricando tus billetes desde 1951
Muy buenos días a todos, comunidad taringuera y demás cibernautas que estén leyendo estas líneas.
En el post del día de la fecha me voy a referir a ciertas cuestiones de nuestro lenguaje que no tenemos demasiado en cuenta. Porque hay sobradas oportunidades donde el corrector del Word no nos sirve para expresarnos correctamente. Porque a veces el problema pasa por nosotros mismos, que tenemos un vocabulario poco fluido, no utilizamos como deberíamos los tiempos verbales, nos pasamos por el traste los signos de puntuación y una suma de cosas parecidas que en definitiva hace que terminemos escribiendo mal (aparentemente sin errores de ortografía, pero mal). Y esto frecuentemente afecta al sentido que le damos a lo que queremos decir.
Por eso les propongo examinar algunos casos que yo frecuentemente veo, para que empecemos a darle un mejor uso a nuestro idioma. Porque las comas no están al pedo. Porque los acentos no son adornos que les ponemos a las letras si tenemos ganas. Porque inconscientemente desarrollamos un léxico incorrecto. Y porque en muchos casos, esos errores los arrastramos durante años. Así es como pasan los años de escuela primaria, los años del secundario, los años de la facultad y también (¿por qué no?) hasta algunos cursos de posgrado, y seguimos hablando y escribiendo mal, sin tomar consciencia de ello.
Aclaro antes que nada que yo soy contador, no profesor de literatura. De hecho, pocas cosas me aburrían tanto y me resultaban tan incomprensibles como los viejos análisis sintácticos, semánticos y morfológicos de oraciones que solíamos hacer en el secundario. Nunca entendí qué eran el objeto directo, el sintagma verbal, el complemento agente... Seguramente los uso a diario sin darme cuenta, pero la verdad que no me quita el sueño saber qué son ni para qué sirven; con poder escribir bien y hacerme entender creo que ya es suficiente.
Hecha esta aclaración, pasemos a analizar esos casos tan comunes, tan cotidianos, donde usamos mal el idioma… y el corrector del Word no nos avisa.
Porque y por qué
Por qué
Solamente lo usamos en oraciones exclamativas e interrogativas, sean directas o indirectas.
Ejemplos de uso en oraciones interrogativas directas:
A veces las oraciones interrogativas van sin sus correspondientes signos de pregunta. En esos casos estamos hablando de oraciones interrogativas indirectas. Aquí también vamos a usar el "Por qué". Siguiendo el ejemplo anterior:
Porque
Se utiliza generalmente para explicar una situación. Supongamos, en el caso que venimos viendo:
Condicional y Subjuntivo
Este error es tan común como confundir un chino, un japonés y un coreano.
En resumidas cuentas, ya que no pretendo desarrollar acá una clase de lengua de escuela primaria (y tampoco creo estar capacitado para hacerlo), el modo condicional hace referencia a un hecho eventual. Por ejemplo:
Tendría, Esperaría, Sería, Volvería, Etc.
Estos son verbos en modo condicional.
En cambio, el subjuntivo, tal como su nombre lo indica, refiere a un hecho subjetivo. Tiene dos variantes:
Tuviera / Tuviese
Pudiera / Pudiese
Fuera / Fuese, etc.
La fórmula para hacer este tipo de oraciones condicionales es:
SI (SUBJUNTIVO), ENTONCES (CONDICIONAL).
Sin embargo, comúnmente la gente se equivoca y usa SI (CONDICIONAL), ENTONCES (CONDICIONAL).
Veamos un uso incorrecto:
En realidad tendríamos que decir:
Haber vs. A ver
Caso emblemático éste. No sólo que su mal uso es bastante común, sino que el mágico corrector del Word a veces puede no detectar el error. Su utilización indebida se debe principalmente a una cuestión fonética: cuando hablamos, suenan exactamente iguales.
Separemos los tantos:
“Haber”, es un verbo en infinitivo. Vendría ser la madre de la familia de los “Hay”. Por ejemplo: “Hay gelatina de postre”, “Hay un olor a mugre terrible”, etc.
En cambio, “A ver” es una secuencia constituida por una preposición (“a”) y un verbo en infinitivo (“ver”), que tiene distintos usos:
* Expresar expectativa por algo: "A ver si llueve de una vez…"
* Para llamar la atención de alguien: "A ver, ¿podés pasarme la carpeta que está sobre el escritorio?"
* O en tono de pregunta, para pedirle a la otra persona que nos deje ver o comprobar algo:
- Mirá lo que me compré…
- ¿A ver?
No hay mucho margen para la confusión. Porque digamos la verdad, no es lo mismo escribir:
(Uso incorrecto)
A escribir:
(Uso correcto)
De la misma manera, tampoco es correcto decir:
cuando en realidad debería escribirse:
Los acentos:
Si hay algo que se deja de lado muchas veces en nuestro idioma, es el uso de los acentos.
Piensen ustedes en la siguiente oración:
Contesten a la siguiente pregunta: ¿Quién sonríe y cuándo? Porque si lo escriben en Word, inmediatamente el corrector detecta que algo anda mal. Pero cuando vemos las sugerencias que nos da, nos encontramos con 2 opciones principales: “Sonrío” (primera persona del singular, tiempo presente), y “Sonrió” (tercera persona del singular, tiempo pasado). La diferencia entre ambas conjugaciones del verbo sonreír es demasiado grande como para que no la tomemos en cuenta. Y lo más importante de todo: Esta enorme diferencia se da sólo por un acento mal ubicado o directamente no utilizado.
Las comas y otros signos de puntuación:
Tomemos como ejemplo el siguiente enunciado:
En este caso la expresión nos lleva a la duda: ¿Quién es la trola? ¿Mariana o Sofía?
Bueno, si enriqueciéramos un poco más nuestro lenguaje usando adecuadamente los signos de puntuación, nos daríamos cuenta que según cuales elijamos y cómo los distribuyamos en la oración, el significado de la misma sería sustancialmente diferente.
Porque convengamos que no es lo mismo escribir:
Donde la trola es Mariana.
A escribir:
Donde la trola es Sofía.
¿Se nota la diferencia? Los invito a hacer la prueba en el Word, y escribir el primer enunciado, “pelado”, sin ningún signo de puntuación:
Mariana me comentó Sofía es bastante rapidita.
Van a ver que no hace ninguna corrección. Sin embargo, si lo escriben, cualquiera que lo lea entrará en la misma confusión en la que entraron ustedes al leerlo por primera vez.
Hasta aquí fueron simplemente algunos pequeños detalles de nuestro lenguaje cotidiano, que cuando nos sentamos a escribir en Word, pocas veces los detecta. La solución, desde mi punto de vista, no pasa por aprenderse reglas de memoria, sino más bien por leer. La lectura ayuda no sólo a corregir estos defectos en nuestro lenguaje (tanto en lo oral como en lo escrito), sino también enriquece nuestro vocabulario, ofreciéndonos más alternativas para poder expresarnos.
Eso fue todo. Puntuen, recomienden, hagan lo que quieran.
Ciccone Calcográfica S.A. - Fabricando tus billetes desde 1951
Muy buenos días a todos, comunidad taringuera y demás cibernautas que estén leyendo estas líneas.
En el post del día de la fecha me voy a referir a ciertas cuestiones de nuestro lenguaje que no tenemos demasiado en cuenta. Porque hay sobradas oportunidades donde el corrector del Word no nos sirve para expresarnos correctamente. Porque a veces el problema pasa por nosotros mismos, que tenemos un vocabulario poco fluido, no utilizamos como deberíamos los tiempos verbales, nos pasamos por el traste los signos de puntuación y una suma de cosas parecidas que en definitiva hace que terminemos escribiendo mal (aparentemente sin errores de ortografía, pero mal). Y esto frecuentemente afecta al sentido que le damos a lo que queremos decir.
Por eso les propongo examinar algunos casos que yo frecuentemente veo, para que empecemos a darle un mejor uso a nuestro idioma. Porque las comas no están al pedo. Porque los acentos no son adornos que les ponemos a las letras si tenemos ganas. Porque inconscientemente desarrollamos un léxico incorrecto. Y porque en muchos casos, esos errores los arrastramos durante años. Así es como pasan los años de escuela primaria, los años del secundario, los años de la facultad y también (¿por qué no?) hasta algunos cursos de posgrado, y seguimos hablando y escribiendo mal, sin tomar consciencia de ello.
Aclaro antes que nada que yo soy contador, no profesor de literatura. De hecho, pocas cosas me aburrían tanto y me resultaban tan incomprensibles como los viejos análisis sintácticos, semánticos y morfológicos de oraciones que solíamos hacer en el secundario. Nunca entendí qué eran el objeto directo, el sintagma verbal, el complemento agente... Seguramente los uso a diario sin darme cuenta, pero la verdad que no me quita el sueño saber qué son ni para qué sirven; con poder escribir bien y hacerme entender creo que ya es suficiente.
Hecha esta aclaración, pasemos a analizar esos casos tan comunes, tan cotidianos, donde usamos mal el idioma… y el corrector del Word no nos avisa.
Porque y por qué
Por qué
Solamente lo usamos en oraciones exclamativas e interrogativas, sean directas o indirectas.
Ejemplos de uso en oraciones interrogativas directas:
A veces las oraciones interrogativas van sin sus correspondientes signos de pregunta. En esos casos estamos hablando de oraciones interrogativas indirectas. Aquí también vamos a usar el "Por qué". Siguiendo el ejemplo anterior:
Porque
Se utiliza generalmente para explicar una situación. Supongamos, en el caso que venimos viendo:
Condicional y Subjuntivo
Este error es tan común como confundir un chino, un japonés y un coreano.
En resumidas cuentas, ya que no pretendo desarrollar acá una clase de lengua de escuela primaria (y tampoco creo estar capacitado para hacerlo), el modo condicional hace referencia a un hecho eventual. Por ejemplo:
Tendría, Esperaría, Sería, Volvería, Etc.
Estos son verbos en modo condicional.
En cambio, el subjuntivo, tal como su nombre lo indica, refiere a un hecho subjetivo. Tiene dos variantes:
Tuviera / Tuviese
Pudiera / Pudiese
Fuera / Fuese, etc.
La fórmula para hacer este tipo de oraciones condicionales es:
SI (SUBJUNTIVO), ENTONCES (CONDICIONAL).
Sin embargo, comúnmente la gente se equivoca y usa SI (CONDICIONAL), ENTONCES (CONDICIONAL).
Veamos un uso incorrecto:
En realidad tendríamos que decir:
Haber vs. A ver
Caso emblemático éste. No sólo que su mal uso es bastante común, sino que el mágico corrector del Word a veces puede no detectar el error. Su utilización indebida se debe principalmente a una cuestión fonética: cuando hablamos, suenan exactamente iguales.
Separemos los tantos:
“Haber”, es un verbo en infinitivo. Vendría ser la madre de la familia de los “Hay”. Por ejemplo: “Hay gelatina de postre”, “Hay un olor a mugre terrible”, etc.
En cambio, “A ver” es una secuencia constituida por una preposición (“a”) y un verbo en infinitivo (“ver”), que tiene distintos usos:
* Expresar expectativa por algo: "A ver si llueve de una vez…"
* Para llamar la atención de alguien: "A ver, ¿podés pasarme la carpeta que está sobre el escritorio?"
* O en tono de pregunta, para pedirle a la otra persona que nos deje ver o comprobar algo:
- Mirá lo que me compré…
- ¿A ver?
No hay mucho margen para la confusión. Porque digamos la verdad, no es lo mismo escribir:
A escribir:
(Uso correcto)
De la misma manera, tampoco es correcto decir:
cuando en realidad debería escribirse:
Los acentos:
Si hay algo que se deja de lado muchas veces en nuestro idioma, es el uso de los acentos.
Piensen ustedes en la siguiente oración:
Contesten a la siguiente pregunta: ¿Quién sonríe y cuándo? Porque si lo escriben en Word, inmediatamente el corrector detecta que algo anda mal. Pero cuando vemos las sugerencias que nos da, nos encontramos con 2 opciones principales: “Sonrío” (primera persona del singular, tiempo presente), y “Sonrió” (tercera persona del singular, tiempo pasado). La diferencia entre ambas conjugaciones del verbo sonreír es demasiado grande como para que no la tomemos en cuenta. Y lo más importante de todo: Esta enorme diferencia se da sólo por un acento mal ubicado o directamente no utilizado.
Las comas y otros signos de puntuación:
Tomemos como ejemplo el siguiente enunciado:
En este caso la expresión nos lleva a la duda: ¿Quién es la trola? ¿Mariana o Sofía?
Bueno, si enriqueciéramos un poco más nuestro lenguaje usando adecuadamente los signos de puntuación, nos daríamos cuenta que según cuales elijamos y cómo los distribuyamos en la oración, el significado de la misma sería sustancialmente diferente.
Porque convengamos que no es lo mismo escribir:
Donde la trola es Mariana.
A escribir:
Donde la trola es Sofía.
¿Se nota la diferencia? Los invito a hacer la prueba en el Word, y escribir el primer enunciado, “pelado”, sin ningún signo de puntuación:
Mariana me comentó Sofía es bastante rapidita.
Van a ver que no hace ninguna corrección. Sin embargo, si lo escriben, cualquiera que lo lea entrará en la misma confusión en la que entraron ustedes al leerlo por primera vez.
Hasta aquí fueron simplemente algunos pequeños detalles de nuestro lenguaje cotidiano, que cuando nos sentamos a escribir en Word, pocas veces los detecta. La solución, desde mi punto de vista, no pasa por aprenderse reglas de memoria, sino más bien por leer. La lectura ayuda no sólo a corregir estos defectos en nuestro lenguaje (tanto en lo oral como en lo escrito), sino también enriquece nuestro vocabulario, ofreciéndonos más alternativas para poder expresarnos.
Eso fue todo. Puntuen, recomienden, hagan lo que quieran.
