Un puente modular Bailey es un puente portátil prefabricado diseñado para uso militar. Se utiliza para salvar luces de hasta 60 metros mediante el ensamblado de elementos de unos 3 metros de longitud, fácilmente transportables en camión. Su ensamblado no requiere de herramientas especiales o de equipo pesado, dura apenas unas horas y puede realizarse incluso bajo fuego enemigo.
Este puente fue diseñado como una solución al mayor peso de los nuevos tanques que se estaban desarrollando en las primeras fases de la guerra. Esta invención pese a su simplicidad, es considerada uno de los mejores ejemplos de ingeniería militar que hizo su aparición durante la Segunda Guerra Mundial.
Fue diseñado por el Ingeniero inglés Donald Coleman Bailey en 1941, quien vendió el diseño al Ministerio de la Guerra Británico por un precio casi simbólico. El Cuerpo de Ingenieros del ejército americano lo adoptó como equipamiento estándar en febrero de 1943 y fue empleado de manera extensiva por las fuerzas aliadas en todos los teatros de operaciones. El modelo de la SGM sufrió después de la guerra ligeras modificaciones, como un incremento en su anchura para permitir el paso de los vehículos actuales y la mejora de su aleación, y ha continuado empleándose hasta el presente como modelos M-2 y M-3. Otros diseños actuales de puentes modulares militares, como el Mabey, se basan también el Bailey.
El Mariscal Montgomery llegó a decir: "Sin el puente Bailey podríamos no haber ganado la guerra. Fue la mejor pieza de su clase que nunca hemos tenido". Donald Bailey fue nombrado Caballero en 1946 por su contribución a la victoria Aliada.
Si la misión de los puentes militares es facilitar la movilidad táctica y logística y según la máxima "La logística no te permite ganar una guerra, pero una mala logística te hará perderla", es evidente que el puente Bailey fue un elemento fundamental en éxito logístico y en la movilidad de las fuerzas aliadas, tal como comentó Montgomery.
El éxito del puente Bailey, en la SGM y en su prolongada utilización posterior, se debe a varios factores. Por un lado a la sencillez de su fabricación y a la estandarización y versatilidad de todas sus piezas. El puente se construye con 29 tipos diferentes de piezas más otras tantas empleadas para su montaje y tendido.
Por otro lado, a su modularidad y a que permite salvar obstáculos desde 3 a 67 metros incrementando el número de elementos que lo componen. Su capacidad de carga máxima o clase del puente, también admite un amplio rango variando el diseño de la estructura que puede ir desde la simple-simple hasta la triple-triple. Además permite numerosas variaciones especiales en su montaje, como el tendido sobre pontones, puentes ferroviarios, etc.
Por último, el puente está diseñado para que pueda ser montado y tendido por un equipo mínimo de unos 40 hombres sin necesidad de emplear maquinaria pesada ni más herramientas que las que forman parte del propio puente. La pieza más pesada puede ser movida por seis hombres.
Pese a sus ventajas, el puente también sufrió de algunas dificultades, como los problemas de estandarización entre las piezas fabricadas por británicos y americanos en sus primeras unidades, problemas de entrenamiento en su montaje por las unidades de ingenieros americanas por su tardía adopción, y problemas de suministros. En total, los americanos dotaron a sus ingenieros con unas 1200 unidades de puentes.
Puente Bailey en Saint-Dié-des-Vosges, Francia.