La temible “nota marrón de la muerte” es el sonido subsónico que, según dicen, tiene la capacidad de hacer que la gente evacúe sus intestinos en forma inmediata. Propuesta como arma durante la segunda guerra mundial, parece haber sido refutada y considerada un mito urbano.
Varios estudios han demostrado que las bajas frecuencias, particularmente las subsónicas, tienen efectos sobre los cuerpos. Algunos animales enloquecen.
En el ser humano, debido a las vibraciones que genera el sonido, y a que el aire desplazado puede ingresar involuntariamente a los pulmones, hay efectos como sensaciones leves en el pecho, movimiendo del humor acuoso ocular o “mariposas en el estómago”.
Lo cierto es que con el tiempo empezó a correr el rumor de que, usando la frecuencia correcta, se podía privar a un individuo del control de sus esfínteres. Que se cague encima, literalmente.
Durante la segunda guerra mundial, se hicieron diferentes pruebas con armas infrasónicas. Por ejemplo, se afirma que los nazis planearon un generador infrasónico para usarlo en conjunción con el avance de las tropas. Jack Brummet, quien estudió el caso, afirma:
“En el campo de batalla, el uso adicional de este arma permite sobrepasar al oponente [debido a que en forma momentánea queda imposibilitado de accionar]. Además, hipotéticamente, las ondas de muy baja frecuencia pueden atravesar sin problemas los blindajes de los tanques de guerra u otros lugares difíciles de alcanzar. Además tiene la capacidad de debilitar la moral del oponente por lo que puede ubicarse en la categoría de ‘Guerra psicológica’”.
Basta imaginarse un regimiento completo perdiendo el control de sus esfínteres al mismo tiempo como para pensar en que esta sería un arma eficaz.
Derribando el mito
En 2005 el programa MythBusters intentó reproducir este mito. Después de probar una amplia gama de infrasonidos, Adam Savage no perdió el control de sus intestinos. No obstante, algunos miembros del equipo sufrieron cierto malestar, especialmente presión en el pecho.
La nota "marrón"
La nota marrón es una hipotética frecuencia de infrasonidos que, debido a su resonancia, provoca supuestamente un efecto laxante en los seres humanos. El efecto nota marrón está basado en la creencia de que los infrasonidos pueden movilizar los intestinos, con la consecuente defecación de los sujetos expuestos a esas notas. Sin embargo, no hay evidencias científicas que apoyen la existencia de una "nota marrón", transmitida a través de ondas de sonido en el aire.
El nombre es una metonimia que hace referencia al color de las heces humanas. Se considera que esta frecuencia se encuentra entre los 5 y 9 Hz, es decir, por debajo de los 20 Hz, el limite inferior del espectro audible del oído humano.
Las ondas acústicas que está por debajo de los 20 Hz son sentidas por el cuerpo, pero el oído es incapaz de percibirlas. Las únicas otras vibraciones denominadas con colores son los ruidos de color.
Efectos fisiológicos de las vibraciones de baja frecuencia
Jürgen Altmann de la Universidad de Dortmund, experto en armas sónicas, afirma que no hay pruebas fiables que demuestren que los infrasonidos puedan causar náuseas y vómitos.
En algunos conciertos con niveles de frecuencias graves muy altos se han registrado casos de colapso pulmonar en personas que estaban cerca del subwoofer, sobre todo en fumadores de talla alta y complexión delgada.
Que se haya demostrado la ineficacia parece no haber sido suficiente, ya que en el 2012, durante la convención democrática de cierre de campaña de Obama, se evaluó seriamente la posibilidad de que los mitines de protesta fueran atacados con la “temible arma defecante”. Mark Cohen, uno de los participantes de Re-create 68, organización activista por la protección de los derechos constitucionales, lo resume: “Sabemos de la posibilidad de la existencia de un arma de ese estilo. Pensábamos que solo se evaluaba usarla en el ámbito militar; nunca imaginamos que podía usarse en contra de gente inocente.”
Las más grandes cadenas de noticias reprodujeron la información. Y en muchos casos se hizo referencia en forma indistinta a “nota marrón” y a “ruido marrón”, cuando en realidad el “ruido marrón” es un término descriptivo de la acústica, y hace alusión a un tipo de ruido. Pero hete aquí que lo de “marrón”, en este caso hace referencia a Robert Brown, el científico descubridor del movimiento browniano, y no a una montaña de caca. Pero las noticias se difunden como si todo fuera una misma cosa.
Y ahora disculpen que termine la nota abruptamente pero tengo que atender un llamado del interior.
Varios estudios han demostrado que las bajas frecuencias, particularmente las subsónicas, tienen efectos sobre los cuerpos. Algunos animales enloquecen.
En el ser humano, debido a las vibraciones que genera el sonido, y a que el aire desplazado puede ingresar involuntariamente a los pulmones, hay efectos como sensaciones leves en el pecho, movimiendo del humor acuoso ocular o “mariposas en el estómago”.
Lo cierto es que con el tiempo empezó a correr el rumor de que, usando la frecuencia correcta, se podía privar a un individuo del control de sus esfínteres. Que se cague encima, literalmente.
Durante la segunda guerra mundial, se hicieron diferentes pruebas con armas infrasónicas. Por ejemplo, se afirma que los nazis planearon un generador infrasónico para usarlo en conjunción con el avance de las tropas. Jack Brummet, quien estudió el caso, afirma:
“En el campo de batalla, el uso adicional de este arma permite sobrepasar al oponente [debido a que en forma momentánea queda imposibilitado de accionar]. Además, hipotéticamente, las ondas de muy baja frecuencia pueden atravesar sin problemas los blindajes de los tanques de guerra u otros lugares difíciles de alcanzar. Además tiene la capacidad de debilitar la moral del oponente por lo que puede ubicarse en la categoría de ‘Guerra psicológica’”.
Basta imaginarse un regimiento completo perdiendo el control de sus esfínteres al mismo tiempo como para pensar en que esta sería un arma eficaz.
Derribando el mito
En 2005 el programa MythBusters intentó reproducir este mito. Después de probar una amplia gama de infrasonidos, Adam Savage no perdió el control de sus intestinos. No obstante, algunos miembros del equipo sufrieron cierto malestar, especialmente presión en el pecho.
La nota "marrón"
La nota marrón es una hipotética frecuencia de infrasonidos que, debido a su resonancia, provoca supuestamente un efecto laxante en los seres humanos. El efecto nota marrón está basado en la creencia de que los infrasonidos pueden movilizar los intestinos, con la consecuente defecación de los sujetos expuestos a esas notas. Sin embargo, no hay evidencias científicas que apoyen la existencia de una "nota marrón", transmitida a través de ondas de sonido en el aire.
El nombre es una metonimia que hace referencia al color de las heces humanas. Se considera que esta frecuencia se encuentra entre los 5 y 9 Hz, es decir, por debajo de los 20 Hz, el limite inferior del espectro audible del oído humano.
Las ondas acústicas que está por debajo de los 20 Hz son sentidas por el cuerpo, pero el oído es incapaz de percibirlas. Las únicas otras vibraciones denominadas con colores son los ruidos de color.
Efectos fisiológicos de las vibraciones de baja frecuencia
Jürgen Altmann de la Universidad de Dortmund, experto en armas sónicas, afirma que no hay pruebas fiables que demuestren que los infrasonidos puedan causar náuseas y vómitos.
En algunos conciertos con niveles de frecuencias graves muy altos se han registrado casos de colapso pulmonar en personas que estaban cerca del subwoofer, sobre todo en fumadores de talla alta y complexión delgada.
Que se haya demostrado la ineficacia parece no haber sido suficiente, ya que en el 2012, durante la convención democrática de cierre de campaña de Obama, se evaluó seriamente la posibilidad de que los mitines de protesta fueran atacados con la “temible arma defecante”. Mark Cohen, uno de los participantes de Re-create 68, organización activista por la protección de los derechos constitucionales, lo resume: “Sabemos de la posibilidad de la existencia de un arma de ese estilo. Pensábamos que solo se evaluaba usarla en el ámbito militar; nunca imaginamos que podía usarse en contra de gente inocente.”
Las más grandes cadenas de noticias reprodujeron la información. Y en muchos casos se hizo referencia en forma indistinta a “nota marrón” y a “ruido marrón”, cuando en realidad el “ruido marrón” es un término descriptivo de la acústica, y hace alusión a un tipo de ruido. Pero hete aquí que lo de “marrón”, en este caso hace referencia a Robert Brown, el científico descubridor del movimiento browniano, y no a una montaña de caca. Pero las noticias se difunden como si todo fuera una misma cosa.
Y ahora disculpen que termine la nota abruptamente pero tengo que atender un llamado del interior.