Hace 65 millones de años, una roca espacial de unos 10 kilómetros impacto contra lo que hoy es la península del Yucatán, señalando el final de la tiranía de los dinosaurios en la Tierra, esta es la teoría más aceptada por la ciencia para la extinción masiva del Cretácico-Terciario.
Hasta ahora se pensaba que el culpable era un gran asteroide relativamente lento, su impacto con nuestro planeta provoco su completa desintegración esparciendo por la superficie de la Tierra una capa de sedimentos ricos en iridio.
Pero una nueva investigación ha sugerido que el cráter de Chicxulub de 180 kilómetros de ancho fue creado por el impacto de un objeto mucho más pequeño de lo que se pensaba. Aunque para crear un cráter del tamaño este tamaño, una roca de menor tamaño debería alcanzar velocidades mucho mayores que las logradas por los típicos asteroides que nos rodean, velocidades que solo pueden alcanzar los cometas procedentes del espacio exterior, situando a esta roca más allá del cinturón de Kuiper.
Durante la 44ª Lunar and Planetary Science Conference en Texas, los investigadores del Dartmouth College de New Hampshire sugieren que la cantidad de escombros dejados por la colisión indica que el objeto era mucho menor, señalando que las cifras citadas en los anteriores estudios podrían haber exagerado las cantidades de iridio dejadas tras el impacto.
Al comparar estas cifras con la cantidad de osmio dejada por el impacto dedujeron que la colisión debió lanzar a la atmosfera muchos menos residuos de lo que se presuponía previamente, algo que sugiere directamente que el objeto involucrado en este evento debería ser mucho más pequeño.
Jason Moore, del Dartmouth College señalo que, según los datos recabados, este objeto tendría un diámetro de 5 kilómetros, lo malo es que un lento asteroide de este tamaño no podría crear un cráter de ese tamaño "¿cómo conseguir algo que tenga la energía suficiente para generar que un cráter de este tamaño, pero que tiene mucho menos material rocoso? Esto nos llevo directamente a los cometas" señalo Moore.
Se cree que este tipo de objetos tienen su lugar de origen en la nube de Oort, una hipotética nube esférica de cuerpos helados del exterior del Sistema Solar. Este tipo de cometas de periodo largo siguen órbitas muy excéntricas alrededor del sol.
Estas rocas heladas serian lanzadas hacia el interior del sistema solar debido a las perturbaciones gravitacionales, ya sean las causadas por cualquiera de los planetas o por otros objetos que se acercan demasiado a las fronteras exteriores del sistema solar.
Pero algunos ya han mostrado reticencias sobre este nuevo trabajo, el Dr. Gareth Collins, quien investiga los cráteres de impacto en el Imperial College de Londres, expresó sus dudas en cuanto a si se podría utilizar datos geoquímicos para determinar con precisión la masa del objeto que golpeó Chicxulub.
También sugirió que parte de la masa del objeto pudo no haber sido esparcía por todo el planeta, aterrizando cerca del cráter, o incluso haber sido expulsada hacia el espacio, sesgando así los resultados.
‘Los autores sugieren que el 75 por ciento de la masa del impactador se distribuyo a nivel mundial, y por lo tanto llegan a la conclusión de un gran impactador de pequeño tamaño, pero en realidad esta fracción podría ser inferior al 20 por ciento’, señalo Collins.