InicioCiencia EducacionSera q la desobediencia es importante?


Quiero Compartir un tema que me llamo mucho la atención ...............
Es un experimento para ver hasta donde llega la obediencia, hasta la crueldad?
Este fue realizado en la Universidad de Yale en 1963, mientras el mundo aún estaba tratando de entender que había pasado en Alemania durante la Segunda Guerra, que había causado tanto horror.
No voy a escribir mucho , creo que las imagenes y los videos pueden explicar el tema mejor que yo




Obediencia a la autoridad
Capacidad humana para la crueldad

En 1963 el psicólogo Stanley Milgram intentó comprobar la propensión de las personas para obedecer a la autoridad cuando le fuera ordenado lastimar o herir a otra persona.


Experimento de Milgram

A los sujetos de Milgram se le dijo que ellos serían "maestros" de un "aprendiz", (un actor que se hacia pasar por aprendiz). Ellos debían darle descargas eléctricas al "aprendiz" si él o ella emitía una respuesta errónea y elevar el nivel de la descarga si el "aprendiz" continuaba dando respuestas incorrectas.


El investigador (V) persuade al participante (L) para que dé lo que éste cree son descargas eléctricas dolorosas a otro sujeto (S), el cual es un actor que simula recibirlas. Muchos participantes continuaron dando descargas a pesar de las súplicas del actor para que no lo hiciesen.

Sin importar los gritos y llantos de los aprendices escondidos, los sujetos continuaron entregando fuertes descargas si se les ordenaba hacerlo por el experimentador de guardapolvo blanco. Continuaron, incluso cuando se les había dicho que habían dejado inconsciente a los aprendices.



¿Somos Torturadores en Potencia?













Adolf Eichmann, lugarteniente de Hitler y el mayor ideólogo del Holocausto judío, fue juzgado en Jerusalén por crímenes contra la humanidad. Fue declarado culpable y condenado a muerte el 1 de junio de 1962. Antes de ser ejecutado en la horca, Eichmann dijo:

"Nunca perseguí a los judíos con avidez ni con placer. Fue el gobierno quien lo hizo. Acuso a los gobernantes de haber abusado de mi obediencia."

Un año después, Stanley Milgram, psicólogo en la Universidad de Yale, se preguntaba cómo era posible que una persona común y corriente, que no tenía un especial odio hacia los judíos, hubiera podido contribuir activamente en el Holocausto sólo por haber recibido órdenes. Eichmann fue el encargado de la logística de transportes de los campos de concentración nazis y puso tanto celo en su trabajo que, incluso habiendo detenido Hitler las ejecuciones masivas de prisioneros judíos al final de la guerra, él continuó llevándolas a cabo.


Stanley Milgram



Milgram puso entonces en marcha un experimento pionero sobre la obediencia humana. A través de anuncios en un periódico de Connecticut contrató varios voluntarios para participar en lo que se publicitaba como un estudio "Sobre el aprendizaje y la memoria en la Universidad de Yale", a quienes se les pagaría US$ 4 por el par de horas que duraría el experimento. Algo así como unos US$ 28 actuales.

A los voluntarios que se presentaron se les ocultó que en realidad iban a participar en una investigación sobre la obediencia a la autoridad.




Los voluntarios que acudieron al llamado del anuncio se reunieron en un laboratorio de psicología donde los recibió un hombre con bata blanca de aspecto agradable, de unos 50 años de edad aproximadamente. Se les dijo que el experimento consistía en que un voluntario iba a ejercer el papel de "profesor" y otro voluntario iba a ejercer el papel de "estudiante" al que se le iba a castigar, con la finalidad de determinar los efectos del castigo en el aprendizaje.

El alumno estaría atado a una especie de silla eléctrica en una habitación contigua y conectado a unos electrodos donde sólo podría escuchar las instrucciones que le daba el otro voluntario que sería el profesor. Cada vez que el estudiante cometiera un error al memorizar una lista de palabras, recibiría una descarga eléctrica por parte del profesor, las cuales "serian un poco molestas y hasta dolorosas, pero que no ocasionarían daños permanentes".

El "profesor voluntario" iba a estar sentado frente a una consola que tenía treinta interruptores. Cada uno llevaba marcado el voltaje que supuestamente se aplicaría al alumno y tenían estas descripciones:



Descarga ligera (de 15 a 60 voltios)
Descarga moderada (75 a 120)
Descarga fuerte (135 a 180)
Descarga muy fuerte (195 a 240)
Descarga intensa (255 a 300)
Descarga extremadamente intensa (315 a 360)
Peligro: Descarga severa (375 a 420)
Pasados los 420 voltios había dos interruptores marcados con equis y que correspondían a 435 y 450 voltios.



Esta consola estaba diseñada para que cuando cada interruptor se activara, se encendiera una luz y la aguja de un supuesto voltímetro empezara a oscilar. También se escuchaba el respectivo zumbido eléctrico. Es importante señalar que no existía contacto visual entre profesor y el alumno.





Los resultados fueron aterradores. De los 40 voluntarios que ejercieron como profesores en el experimento, dos de cada 3 obedecieron las órdenes y siguieron dando descargas hasta llegar al voltaje más alto posible. Solamente 14 voluntarios se rebelaron ante los gritos de dolor del alumno. Otro detalle sorprendente, aunque difícilmente evaluable, fueron las muestras de tensión mostradas por los voluntarios: sudores, temblores, tartamudeos, gemidos, mordeduras de los labios y hasta incluso risas nerviosas y grotescas.

Uno desde fuera tendería a suponer que el voluntario simplemente continuaría con el experimento o lo abandonaría, una de dos, según el dictamen de su conciencia. Sin embargo eso no fue esto lo que ocurrió. La mayoría continuó cuando se les aseguró que estarían excentos de responsabilidad. El 65% de los participantes (26 de 40) aplicaron la descarga de 450 voltios (la máxima), aunque muchos se sintieron incómodos al hacerlo. Todos pararon en cierto momento y cuestionaron el experimento, algunos incluso dijeron que devolverían el dinero que les habían pagado, pero ningún participante se negó rotundamente a aplicar las descargas antes de alcanzar los 300 voltios.





Peter Malkin, el agente del Mossad que capturó a Adolf Eichmann en la espectacular Operación Garibaldi, declaró 15 años después: "Lo más inquietante de Eichmann es que no era un monstruo, sino un ser humano"




Ante el peligro de la obediencia de sometimiento, por la pérdida de conciencia y sentido de responsabilidad que conlleva, deberíamos prestar mucha atención a las situaciones donde la autoridad presenta las características sobre las que nos alertaba el experimento de Milgram:

la autoridad es una sola, se muestra segura, transmite sólo una orden y está muy presente.

Actualmente nos encontramos ante esta situación: un sólo país domina el planeta. Con su cultura de violencia y hamburguesas y su liberalismo-salvaje-depredador como bandera, muestra una sola cara, una sola orden que no se puede ignorar por su gran poder de persuasión (su ejército es el más poderoso del mundo), arrasando todo y siendo omnipresente, gracias a los dóciles medios de comunicación.

Es el síndrome TINA (there is not alternative). Esta autoridad ha dejado el mundo dividido en dos: los que están con ellos (los amigos, los que obedecen) y los que no están con ellos (los que desobedecen), los destinados a perecer.




Sera que También la desobediencia es importante????????????????????







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