Maria Remedios del Valle
Intro:
Conocida como "La Madre de la Patria", Maria Remedios del Valle fue una de las llamadas "niñas de Ayohúma", aquellas que asistieron al derrotado ejército de Manuel Belgrano en la batalla de Ayohúma. De origen afroargentino, actuó como auxiliar en las Invasiones Inglesas y tras la Revolución de Mayo acompañó como auxiliar y combatiente al Ejército del Norte durante toda la guerra de Independencia de la Argentina lo que le valió el tratamiento de "capitana" y de "Madre de la Patria" y, al finalizar sus días, el rango de sargento mayor del Ejército.
Las 3 razones:
María tenia 3 razones para ser negada por la historia: ser mujer, ser negra y ser pobre. Cosas que no importaron a la hora de enfretar al enemigo, al mando de su escuadrón. Cosas que SI importaron a la hora de negarle, una pensión y un reconocimiento, que, como siempre, supo llegar tarde.
Por estas razones, María pasó a ser una mas, durante mucho tiempo. Sin dudas, si el destino la hubiera parido hombre, hoy no solo estaríamos nombrando a alguien conocido y estudiado en todas las aulas, sino que seguramente nombraríamos una ciudad, una avenida, un barrio. Pero no, la historia, siempre cruel y parcialista, se encargó de desmerecer todas y cada una de sus acciones. Sin embargo, cada vez mas, se la empieza a nombrar. Y así su nombre, como en el campos de batalla, empieza a tomar la forma de aquella mujer, que supo luchar por conseguir la libertad.
El dolor, la perdida y "La Parda":
Posterior a la "Revolución de Mayo", se conformó el Ejercito del Norte. Bajo el mando de Bernardo de Anzoátegui,
"La Parda" María se enlistó en la 6° Compañía de artillería volante del Regimiento de Artillería de la Patria, junto a su marido y sus 2 hijos (uno del corazón y otro del vientre).
El ejercito conducido por Manuel Belgrano, sufre una gran derrota en Ayohúma, donde "La Parda" pierde a su marido e hijos. Esta perdida no le saca sus deseos de ver una patria libre, y junto a otras mujeres se transforma en una pieza fundamental, al servir a los heridos de la batalla: cuidando enfermos, sirviendo comida, buscando ropay mantas.
La describen como una mujer guerrera y de corazón grande, capaz de albergar a todos y cada uno de lo soldados. Al respecto Tomás de Anchorena dijo: "Efectivamente, esta es una mujer singular. Yo me hallaba de secretario del General Belgrano cuando esta mujer estaba en el Ejercito, y no había acción en que ella no pudiera tomar parte, que no la tomase, y en unos términos que podía ponerse en competencia con el soldado mas valiente: admiraba al General, a los oficiales y a todos cuantos acompañaban al Ejercito; y en medio de este valor tenía una virtud a prueba[...]
[...] Yo los he odio a todos a voz pública ahcer elogios de esta mujer por esa oficiosidad y caridad con que cuidaba a los hombres en la desgracia y miseria en que quedan los hombres después de la una acción de guerra, sin piernas unos y otros sin brazos, sin tener auxilios ni recursos para remediar sus dolencias. De esta clase era esta mujer [...]
La victoria, y la nada:
"La Parda" María, también supo probar las victorias con el Ejercito del Norte, ya nombrada como capitana, participó de las gloriosas victorias de Tucumán y Salta.
Triunfadora con el Ejercito, y cumplido su sueño de libertad, María del Valle pasó al retiro como tantos otros militares, y así se perdió en la nada misma, en esa nebulosa que queda después de los capítulos gloriosos de las victorias, y humillante de las derrotas. Así, con todo su dolor y su gloria, "La Parda" pasó al olvido.
El gobierno de Rivadavia, centrando su poder en Buenos Aires, poco hizo (o poco le importó) hacer algo por "La Madre de la Patria".
Cuentan que un día el General Viamonte, vio a una mujer harapienta limosneando y al acercarse: "¡Es La Capitana, es la Madre de la Patria!". Luego, desde su banca en la Legislatura, junto con otros compañeros de arma, insistirían en brindarle los honores patrióticos que esta luchadora se merecía. Pero no hubo monumento ni biografía.
La pensión, y el comienzo del reconocimiento:
Recién en 1827, el gobierno aprobó brindarle una pensión. Con la modica suma de 30 pesos mensuales, "La Parda" tuvo que aprender a vivir "en una ciudad bastante cara, donde la carne costaba dos pesos la libra y la yerba 70 centavos"
Pasaron casi 200 años hasta que en octubre de 2010 las diputadas Paula Merchan y Victoria Donda presentaron un proyecto en el congreso Nacional para levantarle el adeudado monumento a "la parda María".
No estaría nada mal, recordar cada tanto a este tipo de grandes de la historia, gente a la que le debemos nada mas y nada menos que nuestra libertad, algo que en esta época comienza a escasear de nuevo. Este es mi humilde homenaje a Maria Del Valle, "La Parda", "La Madre de la Patria".
Muchas gracias por haber leído!
Orishas.