Hola amigos!
Este es el segundo relato que publico. Agradezco a todos lo que visitaron el anterior.
Sus criticas me ayudaron mucho,ya sean las buenas o las malas.
Sin mas que decir les cedo la palabra.
Ringgg…Ringgg…Sonó el teléfono. Lo cual significaba que era la hora de abrir el almacén de mis viejos. Tarea que realizo para darle una mano nada mas, no porque me obliguen a trabajar, Ellos dicen que mientras estudie esta todo bien y hasta que me puedan bancar lo harán.
Inconcientemente luego de unos manotazos logre apagarlo. Luego de dormitar unos minutos me senté en un costado de la cama. Mire hacia la ventana, era un día nublado; pero no hacia frio. Uno de esos días en que no es de esperar demasiado.
Agarre el pantalón que estaba al frente de mi cama, me coloque la remera y me calce las ojotas. No me esforcé por producirme demasiado, no era necesario. -Para que? Si no iría a ninguna parte solo atendería por unas pocas horas.
Salí de mi habitación, con rumbo hacia la pieza de mi madre, al entrar note que no estaba. En la casa había un silencio ensordecedor. Todo hacía suponer que me encontraba solo, con excepción de mis hermanos, que estaban en sus respectivas habitaciones, aun durmiendo.
Comencé a caminar sin apuro con destino al baño. Luego de encender la luz, tome el cepillo de dientes, coloque una ínfima cantidad de pasta y procedí a realizar dicha labor, luego de peinarme observe el espejo, salpicado por unas cuantas gotas de agua.
Al salir divise la silueta de mi madre.
Le pregunte – mamá adonde estabas?
Pregunta a la cual respondió –Estaba en la habitación no me viste?
Desde luego le respondí que no la había visto.
Sonriéndome dijo – Tan dormido estabas? Allí termino nuestra conversación.
Me dispuse a abrir las ventanas y sacar los carteles, terminada dicha labor fui hacia la ventana, en donde se encontraba un pequeño radio, antiquísimo regálalo de mis abuelos, hace ya mucho tiempo, al cual lo encendí para escuchar las noticias locales.
Salí a tomar un poco de aire y ver un poco de vida, lo cual no fue así. Al mirar hacia la derecha observe el verde de la camioneta de papa, que se asoma rápidamente por la ruta, ni lerdo ni perezoso fui hacia el patio para abrirle el portón. En ese momento comenzó mi lucha con esas criaturas sucias, ruidosas, y molestas; a las cuales el ser humano a de llamar perros. En mi caso son tres y perras, dos Doberman, Cleopatra y Negra; y una perra que es de mi hermana, llamada tan vulgarmente “Picha”, es fea larguirucha como un salchicha y peluda como un Cocker, conclusión que he llegado a sostener y que cada día logro convencerme; mas aun de que esos deben ser sus orígenes. Abrí el portón, sosteniendo un palo en mi mano derecha, en forma intimidante, aunque parecía que no les causaba esa sensación, a los animales motivo por el cual ladran y saltan, tratando de salir.
Luego de pasar el vehículo cerré rápidamente para que no escapen. Salude a papa y me dispuse a ayudarle a bajar las mercaderías, entre las cuales se encontraba media res de carne vacuna.
Me dirigí hacia el living, en donde se encuentra la computadora dispuesto a leer los diarios y ver el pronóstico del tiempo. Tarea que fue reemplazada por Taringa.net.
El tiempo transcurrió considerablemente, cosa de la cual me percate, volviendo al mundo de las cosas perecederas, el de las cosas imperfectas, el mundo en donde no es posible la vida feliz, según mi profesora de filosofía.
Mi voluntad me decía que debía estudiar, lo cual mi mente no esta para nada de acuerdo. La vencedora de esta contienda resulto ser la voluntad. Por lo cual fui hacia la habitación a hacer lo que debía.
Luego de estudiar y no tener otra preocupación me dedique a estar al pedo. Sí, eso lleva tiempo aunque no lo crean.
A la hora del almuerzo comimos tortilla de papas y una ensalada.
Luego de transcurrido el almuerzo fui hacia la computadora, para tratar de hacer funcionar el Virtua Tennis 3, el cual fue descargado de un post de Spammer, pero no logre mi cometido. – Que diablos! Me baje 1.68 GB al pedo!
Pensándolo mejor, me di cuenta de que no hay nada más que hacer que apretar suprimir y olvidar. Pienso que sería hermoso que con solo apretar un botón se solucionaran nuestros problemas, pero si algo aprendí de ver Clic la película de Adam Sandler es que las cosas saldrían mal.
La siesta transcurrió tranquilamente. Como es de esperar en el pueblo en donde vivo.
A la tarde luego de estudiar, nuevamente, me dispuse a llevar a mi hermano a dar un pequeño paseo en moto. Una Honda Mtx 125 enduro calle, color roja, la cual adquirí hace algo más de un año.
Recordando dos fines de semanas atrás, me di cuenta de que la patita de la caja de cambios estaba floja por resultado de andar haciéndome el Mar Coma, en un zanjón.
En vez de avisarle a mi viejo, fui en busca de la llave, para apretarla. Tarea que habitualmente no acostumbraba a realizar, pero al verlo varias veces hacerlo a papa me dije a mi mismo –Porque no hacerlo?
Al pasar un tiempo forcejeando, colorado por el motivo de hacer tanta fuerza para apretar “el maldito tornillo”, se me zafó la llavecita. En ese instante oí el peor sonido de mi vida – crack
Al mirar hacia el suelo vi la cabeza del grisáceo tornillo, la cual me miraba con un aire sobrador, burlón.
No me quedo otra alternativa que salir en busca de papa. Con una expresión boluda en el rostro, tal cual niño que se mando una macana, Le dije – Papa estaba floja la patita de la moto y la apreté. Luego de esto comencé a notar la expresión que se iba formando en su rostro.
-Y que paso? Me dijo.
A lo que respondí - El problema es que se me corto el tornillo y se quedo atorada la patita de la caja. Me miro como cuando Gallardo araño al bostero ese que no vale la pena nombrar, aclaro que no fue como put…
Luego de unas regañadas nos dirigimos ambos hacia el patio, lugar físico del vehiculo de dos ruedas.
Al transcurrir el tiempo, llegue a apiadarme de la madre, la abuela y toda la familia del tornillo, a causa de las palabras de mi padre.
Tras varios intentos fallidos, no había otra solución que elevar la bandera color blanca y dejar las cosas como estaban.
Mi padre comenzó a juntar las herramientas.
Al levantarse del suelo se ayudo apoyándose de la moto. Motivo por el cual se oyó un sonido. – PAC…. Mutuamente nos miramos y sonreímos. Era la patita que finalmente se había aflojado, cayendo al piso.
Este es el segundo relato que publico. Agradezco a todos lo que visitaron el anterior.
Sus criticas me ayudaron mucho,ya sean las buenas o las malas.
Sin mas que decir les cedo la palabra.
Que Mala Pata
Ringgg…Ringgg…Sonó el teléfono. Lo cual significaba que era la hora de abrir el almacén de mis viejos. Tarea que realizo para darle una mano nada mas, no porque me obliguen a trabajar, Ellos dicen que mientras estudie esta todo bien y hasta que me puedan bancar lo harán.
Inconcientemente luego de unos manotazos logre apagarlo. Luego de dormitar unos minutos me senté en un costado de la cama. Mire hacia la ventana, era un día nublado; pero no hacia frio. Uno de esos días en que no es de esperar demasiado.
Agarre el pantalón que estaba al frente de mi cama, me coloque la remera y me calce las ojotas. No me esforcé por producirme demasiado, no era necesario. -Para que? Si no iría a ninguna parte solo atendería por unas pocas horas.
Salí de mi habitación, con rumbo hacia la pieza de mi madre, al entrar note que no estaba. En la casa había un silencio ensordecedor. Todo hacía suponer que me encontraba solo, con excepción de mis hermanos, que estaban en sus respectivas habitaciones, aun durmiendo.
Comencé a caminar sin apuro con destino al baño. Luego de encender la luz, tome el cepillo de dientes, coloque una ínfima cantidad de pasta y procedí a realizar dicha labor, luego de peinarme observe el espejo, salpicado por unas cuantas gotas de agua.
Al salir divise la silueta de mi madre.
Le pregunte – mamá adonde estabas?
Pregunta a la cual respondió –Estaba en la habitación no me viste?
Desde luego le respondí que no la había visto.
Sonriéndome dijo – Tan dormido estabas? Allí termino nuestra conversación.
Me dispuse a abrir las ventanas y sacar los carteles, terminada dicha labor fui hacia la ventana, en donde se encontraba un pequeño radio, antiquísimo regálalo de mis abuelos, hace ya mucho tiempo, al cual lo encendí para escuchar las noticias locales.
Salí a tomar un poco de aire y ver un poco de vida, lo cual no fue así. Al mirar hacia la derecha observe el verde de la camioneta de papa, que se asoma rápidamente por la ruta, ni lerdo ni perezoso fui hacia el patio para abrirle el portón. En ese momento comenzó mi lucha con esas criaturas sucias, ruidosas, y molestas; a las cuales el ser humano a de llamar perros. En mi caso son tres y perras, dos Doberman, Cleopatra y Negra; y una perra que es de mi hermana, llamada tan vulgarmente “Picha”, es fea larguirucha como un salchicha y peluda como un Cocker, conclusión que he llegado a sostener y que cada día logro convencerme; mas aun de que esos deben ser sus orígenes. Abrí el portón, sosteniendo un palo en mi mano derecha, en forma intimidante, aunque parecía que no les causaba esa sensación, a los animales motivo por el cual ladran y saltan, tratando de salir.
Luego de pasar el vehículo cerré rápidamente para que no escapen. Salude a papa y me dispuse a ayudarle a bajar las mercaderías, entre las cuales se encontraba media res de carne vacuna.
Me dirigí hacia el living, en donde se encuentra la computadora dispuesto a leer los diarios y ver el pronóstico del tiempo. Tarea que fue reemplazada por Taringa.net.
El tiempo transcurrió considerablemente, cosa de la cual me percate, volviendo al mundo de las cosas perecederas, el de las cosas imperfectas, el mundo en donde no es posible la vida feliz, según mi profesora de filosofía.
Mi voluntad me decía que debía estudiar, lo cual mi mente no esta para nada de acuerdo. La vencedora de esta contienda resulto ser la voluntad. Por lo cual fui hacia la habitación a hacer lo que debía.
Luego de estudiar y no tener otra preocupación me dedique a estar al pedo. Sí, eso lleva tiempo aunque no lo crean.
A la hora del almuerzo comimos tortilla de papas y una ensalada.
Luego de transcurrido el almuerzo fui hacia la computadora, para tratar de hacer funcionar el Virtua Tennis 3, el cual fue descargado de un post de Spammer, pero no logre mi cometido. – Que diablos! Me baje 1.68 GB al pedo!
Pensándolo mejor, me di cuenta de que no hay nada más que hacer que apretar suprimir y olvidar. Pienso que sería hermoso que con solo apretar un botón se solucionaran nuestros problemas, pero si algo aprendí de ver Clic la película de Adam Sandler es que las cosas saldrían mal.
La siesta transcurrió tranquilamente. Como es de esperar en el pueblo en donde vivo.
A la tarde luego de estudiar, nuevamente, me dispuse a llevar a mi hermano a dar un pequeño paseo en moto. Una Honda Mtx 125 enduro calle, color roja, la cual adquirí hace algo más de un año.
Recordando dos fines de semanas atrás, me di cuenta de que la patita de la caja de cambios estaba floja por resultado de andar haciéndome el Mar Coma, en un zanjón.
En vez de avisarle a mi viejo, fui en busca de la llave, para apretarla. Tarea que habitualmente no acostumbraba a realizar, pero al verlo varias veces hacerlo a papa me dije a mi mismo –Porque no hacerlo?
Al pasar un tiempo forcejeando, colorado por el motivo de hacer tanta fuerza para apretar “el maldito tornillo”, se me zafó la llavecita. En ese instante oí el peor sonido de mi vida – crack
Al mirar hacia el suelo vi la cabeza del grisáceo tornillo, la cual me miraba con un aire sobrador, burlón.
No me quedo otra alternativa que salir en busca de papa. Con una expresión boluda en el rostro, tal cual niño que se mando una macana, Le dije – Papa estaba floja la patita de la moto y la apreté. Luego de esto comencé a notar la expresión que se iba formando en su rostro.
-Y que paso? Me dijo.
A lo que respondí - El problema es que se me corto el tornillo y se quedo atorada la patita de la caja. Me miro como cuando Gallardo araño al bostero ese que no vale la pena nombrar, aclaro que no fue como put…
Luego de unas regañadas nos dirigimos ambos hacia el patio, lugar físico del vehiculo de dos ruedas.
Al transcurrir el tiempo, llegue a apiadarme de la madre, la abuela y toda la familia del tornillo, a causa de las palabras de mi padre.
Tras varios intentos fallidos, no había otra solución que elevar la bandera color blanca y dejar las cosas como estaban.
Mi padre comenzó a juntar las herramientas.
Al levantarse del suelo se ayudo apoyándose de la moto. Motivo por el cual se oyó un sonido. – PAC…. Mutuamente nos miramos y sonreímos. Era la patita que finalmente se había aflojado, cayendo al piso.
FIN...