LOS GIGANTES DEL MAR
Los titanes del océano, de cerca
A nosotros nos impresionan. Veinte metros de tiburón ballena dejándose acompañar mansamente por una turista fascinada, una tonelada de ballena franca recién nacida o trece metros de jorobada lanzados al aire en un salto acrobático. Pero la inmensidad del océano convierte el tamaño de los gigantes en algo tan relativo que la mayoría de ellos ni siquiera lo utiliza para medirse con otros habitantes marinos de gran envergadura. Desde uno de los puestos más bajos de la cadena trófica, se alimentan de plancton y diminutos crustáceos y peces. Solo la beluga, el tiburón ballena y la falsa orca, en realidad un tipo de delfín, se atreven con presas más sustanciosas.
Y superada la sorpresa de sus dimensiones, presentan rasgos aún más fascinantes en su fisonomía. Como el recurso a diseños de formas y claroscuros personalizados. Los dibujos ventrales de las ballenas jorobadas y las callosidades de las francas constituyen una seña de identidad equiparable a nuestras huellas dactilares. Al igual que ese cien en raya blanquinegro de los tiburones ballena, al que se ha atribuido la función de protector solar.
Y superada la sorpresa de sus dimensiones, presentan rasgos aún más fascinantes en su fisonomía. Como el recurso a diseños de formas y claroscuros personalizados. Los dibujos ventrales de las ballenas jorobadas y las callosidades de las francas constituyen una seña de identidad equiparable a nuestras huellas dactilares. Al igual que ese cien en raya blanquinegro de los tiburones ballena, al que se ha atribuido la función de protector solar.
Récord submarino
El más grande de las profundidades, el tiburón ballena, pasea unos 14 m de cuerpo a ras de la superficie. Mientras absorbe plancton y pequeños peces, consiente tranquilo la compañía de humanos.
Esta es mi casa
Los surcos que recorren el “tórax” de la ballena jorobada constituyen el hogar de crustáceos parecidos a los percebes y de una especie de piojos.
Al ritmo
Cuando migran, las ballenas grises nadan con un esquema fijo: respiran de 3 a 5 veces a intervalos de 15 a 30 segundos, y se sumergen de 3 a 5 minutos.
Elogio de la grasa
Un manto interno de hasta 15 cm de espesor aísla el cuerpo de la beluga y le permite vivir en el Ártico. Ese tejido adiposo constituye el 40% del peso total.
De cabeza
La cabeza (o melón) de las belugas cambia de forma según se distribuya la grasa que tiene dentro.
De una pieza
Así nos deja la columna vertebral de una ballena, cuando se la saca de contexto.
Piojosas
Las manchas en la cabeza de la ballena franca austral son callosidades cuya función se desconoce. Los piojos que viven en ellas las tiñen de color blanco.
No me dejen ir
La moratoria sobre la caza de ballenas establecida en 1986 ha protegido a muchas especies.
Impulso
La ballena jorobada asciende hacia la superfice, sobre la que puede efectuar impresionantes saltos acrobáticos.
Por todas partes
Las orcas, o ballenas asesinas, se mueven por todos los océanos del mundo.
De cabeza
Además de albergar el mayor cerebro del planeta, la cabeza del cachalote ocupa un tercio de su cuerpo. Sus dientes solo salen en la mandíbula inferior.
Hasta la vista
O cualquier otra cosa. Se cree que las acrobacias de las ballenas jorobadas, que incluyen saltos y aspavientos con las aletas, les sirven para comunicarse.
Silencio
Es lo que podría decir esta falsa orca. Estos delfínidos se orientan con ecolocación, pero la contaminación acústica distorsiona el eco de los “clics” que emiten.
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