InicioApuntes Y MonografiasLos argentinos según el mundo
El otro día me surgió una duda: ¿qué opina el resto del mundo sobre nosotros los argentinos? Busqué en internet, y encontré algunas respuestas de argentinos y otras de extranjeros sobre nosotros, y quería dejarselas para que mediten y vean cómo nos ven otras personas en el mundo. NOTA: Las imágenes pueden no coincidir con el texto. Son sólo para acompañar y hacer más vistoso el post. ESTA PREGUNTA LA FORMULÓ UNA MUJER EN YAHOO RESPUESTAS: ¿Qué opina el resto del mundo sobre los argentinos? La realidad es que los Argentinos no tenemos buena fama en el resto del mundo, pero algunas cualidades buenas tenemos: por ejemplo, yo creo que somos muy solidarios y concebimos al familia como algo importante y valioso. También tenemos otras cualidades que no son muy buenas. Si sos de otro país que opinas vos?, cuales son nuestras mejores y peores cualidades?. Posiblemente si alguien nos las hacen ver podemos cambiar... Si sos argentino... ¿Que opinas? Y ESTAS FUERON LAS RESPUESTAS: 1)Yo como argentino podría establecer algunas cosas positivas y negativas: NEGATIVAS: - Somos ventajeros - Somos irrespetuosos con el prójimo - Tenemos fama de agrandados, o creídos con los demás, y nos creemos superiores al resto. - Nos creemos superiores al resto de América del sur, porque hay menos mezcla de razas. POSITIVOS -Somos solidarios con el prójimo - Tenemos capacidad para adoptarnos a las situaciones, a crisis y resolverlas con facilidad - Tenemos en promedio un buen nivel educativo -Tenemos una buena concepción de la familia, y de los amigos, que en otros países no esta. Es solo mi opinión, nada mas 2)Hola (nombre), la verdad en nuestro país tenemos muy malas referencias de los argentinos, pero es en general, todos sabemos que son muy orgullosos, vanidosos y narcisistas, hay un chiste de argentinos en Méx. que dice: por que todos los argentinos son sietemesinos? por que ni su madre los aguanta; pero de forma particular te cuento que los amigos argentinos que tengo son muy alivianados, y yo como la mayoría de los mexicanos, preferimos formarnos nuestro propio criterio a escuchar lo que dice la gente en general. Tengo 5 amig@s argentinos y los quiero un buen, y cuando alguien dice que los argentinos son de tal o cual manera, siempre les defiendo diciendo que NO TODOS. Saludos. 3)ok , puede que seamos asquerosos , pero somos solidarios con otros paises y eso lo reconose nadie, somo agrandados con paises de menos recursos como paraguay , peru , chile etc..... Pero con los paises europeos no no somos asi... hay que entender que argentina en su momento fue una potencia mundial y muy importante en el extranjero en lo economico..... como venenzuela y brasil que son muy importantes, la mayoria de los argentino mas que nada en las provincias son facistas , dueños de campos etc , son asi de asquerosos 4)hola, piba. güena pregunta, porque los ventajitas son insoportables, en cambio, tú eres sincera, y humilde, tendiendo una mano para que os querramos más... me gustas. viví allí, y en otros países. a veces parece que todos los tipos porteños, ventajitas, como te dije, y cancheritos, hayan venido al extranjero a dar esa mala imagen que tienen. (es que se unieron todos los güenos, hicieron un conteiner y los mandaron de una patada para aquí? sería muy inteligente, pero no de agradecer, sinceramente. Mi experiencia es que las mayores faenas, (léase p uta das) me las han hecho ellos, y las que más dolían, porque había vivido alli, como te dije. Creía que el mismo lunfardo nos uniría, y qué va... Entonces, comencé a esquivarlos sutilmente: mis amigos me decían: ese chico/a es argentino....y yo salía corriendo para el otro lado. Maduré, y simplemente, pasé de ellos. Maduré más, y me entró la nostalgia. Aún estoy esperando que con los que hable con simpatía mutua, me llamen para el asado o mate al que me habían invitado se-gu-ro. (Ollvidé mencionar a los fallutos). Pero, guapa, Argentina no es así: respira aliviada, que ahora viene lo bueno de verdad: si tenía que ir a tu país, iba a disgusto, por todo lo que te he contado, pero allí....ante mi sorpresa, ningún taxi "me paseó"; gente de un negocio de la sierra , si me dejaba $ y bastantes, de la vuelta, salían corriendo a devolvérmelo; en general la gente era macanuda, (cojonuda), tenía simpatía natural al atenderme, etc. Eran honrados y sencillos, como yo, como tantos. Por ahí oía a algún listo y pensaba "que asco, el fulano"; y me quedaba pensando en los contrastes. Pero chapeau, por la mayoría. El problema creo que reside en que el argentino que se cree que es el más piola, y todos los demás, son unos bol u2, en realidad el presuntuoso es él, y no engaña a nadie. O sólo por un tiempo. No estoy de acuerdo contigo respecto a la concepción sobre la familia, por ejemplo, en España es mucho más fuerte, y no lo digo como algo bueno, sino como residuos franquistas, cuando hay amor, por supuesto que es el cielo, aquí, allí y en todo el mundo. Otra cosa buena vuestra, es que son más abiertos, cultos, y lo de solidarios, no sé...antes de vuestra dictadura, sí. Pero hizo mucho daño además, de destruir vidas y familias. He encontrado a mis amigos distintos, habían dado un paso atrás, lamentablemente. Lo que sí, un argentino siempre compartirá su comida con quien llegue en ese momento, sea poca o mucha! Qué podeis cambiar? No creerse el ombligo del mundo, el mundo no opina sobre los argentinos, porque son un país más. Y ..chata , la soberbia y la desconfianza son difíciles de cambiar cuando se han mamado. Lástima que son los que más destacan, y suerte que son los menos. Perdona si te he ofendido en algo. Pero un país tan hermoso, es una pena que tenga tantos problemas económicos, y sufra corralitos, inseguridad socioeconómica, y no tenga gobernantes que sepan cambiar su rumbo 180º. Te deseo lo mejor. gente como tú vale mucho. 5)la filosofia , sobre las cosas, que te dicen saber todo, y ala par no dicen nada, trabajan bien en el futbol, pues porque tienen al lado al gigante, brasil, que solamente se rie , de ellos, y les pega una samba, cuando juegan con ellos, tienen a mexico, que les abre las puertas , les dael pasaporte hacia la felicidad, y, nomas se pasean , y me pregunto, cualidades,mmmm, si tener a maradona, como simbolo, ha pesar de lo que paso en su vida, no importa, tener conocido a evita, tambien, ser pampero de corazon, tomar mate, tener los mejores asados de america, y sobre todo, tener las bellezas, como son sus mujeres, , les falta mas historia, mas tradicion, SER,,,,,,,GENTE 6)La buena cualidad es que son familieros y buenos amigos. Las malas son muchisimas: Creidos Prepotentes Maleducados Groseros Siempre ven el vaso medio vacio, y no medio lleno. Oportunistas. Cagadores. Vividores. Hacen culto del yo no fui. Nunca está satisfechos con nada. Racistas. Ególatras. Criticones. Envidiosos. 7)Yo soy argentino y pienso q hay algunos y otros. Es cierto el hecho del argentino chanta, lo confirmo, aca esta lleno de eso, y no me averguenzo de decirlo igual no soy un estafador y un chanta aunq la mayoria lo sea 8)HAY UN CHISTE QUE MUCHOS DICEN EN VENEZUELA HAY VA......EN QUE SE PARECEN SUPERMAN A UN ARGENTINO SIMPATICO......ADIVINAN.......ES QUE NINGUNO DE LOS 2 EXISTEN XD 9)son groseros, engreidos, egoistas malgeniados, se creen superiores... en fn no me gusta esa forma de ser y no entiendo por que todos se comportan igual!!! 10)1- Que son supremacistas 2- Que son egolatras 3- Que adoran a Maradroga como si fuera Dios 4- Que sienten que el fútbol lo es todo en la vida 5- Que piensan que Dios es argentino FUENTE Y ESTO SALIÓ EN EL BLOG "EL INDEPENDENT": ¿Qué opinan de los argentinos afuera? Por Marcos Aguinis WASHINGTON- Cada vez que llega un argentino por estos pagos y logra reunirse conmigo para tomar un café, más temprano que tarde surge la pregunta “¿Qué piensan aquí de nosotros?”. Yo trago el resto de la bebida mientras doy tiempo a mis neuronas para que armen una contestación diferente a la inevitable. Pero no hay caso, la verdad se impone. ¿Para qué mentir? No nos tienen en cuenta, respondo. Los laureles “que supimos conseguir” se llaman irrelevancia. ¿Irrelevancia? ¿Con todos los infinitos recursos naturales y humanos que tiene la Argentina? ¿Con su milagrosa recuperación económica? Sí, en efecto –insisto-, pese a esos méritos, nos hemos vuelto irrelevantes. Tantas marchas y contramarchas nos perjudicaron más de lo imaginable. Quedó atrás la época en que nos veían como ejemplo o vanguardia de muchas cosas buenas. Ahora, cuando se señalan países exitosos, los focos apuntan hacia otra dirección: Estonia, Irlanda, los Tigres Asiáticos, Chile, India. Nosotros caemos en la bolsa de los impredecibles, para no decir los desdeñables. Que tengamos recursos y nos vaya bien por el momento en lo económico, no significa necesariamente progreso sostenido ni confiabilidad. Cuando el presidente Kirchner realizó su visita a Nueva York, la meca del capitalismo, y estimuló a invertir en la Argentina, fue escuchado con sorpresa, porque sus cachetadas con las empresas nacionales o extranjeras ya son legendarias. Para colmo, pocos días más tarde nuestro secretario de Comercio Exterior amenazó a firmas petroleras con aplicar la ley de abastecimiento (de cavernaria memoria) y mandarlos a la cárcel si no importaban gasoil caro y lo vendían barato, aunque fuese con onerosas pérdidas. Esto cayó horrible. Algo así suena a cualquier cosa, menos a la conducta de un país serio. En otros escritos he señalado que el dinero (o capital, para denominarlo mejor) tiene dos vicios: es cobarde y egoísta. Es cobarde y se resiste a ser invertido donde no hay seguridad. Es egoísta y siempre quiere obtener ganancias. Los individuos y las sociedades debemos reconocer estos defectos incurables, para convivir con ellos, porque no existe otra opción. Por desgracia, en nuestro planeta ya no se pueden abrir fuentes de trabajo, disminuir la desocupación ni elevar el nivel de vida sin capital. La varita luminosa que podía lograr esas maravillas sin el vil metal ha desaparecido hace mucho con el mago Merlín y ya no queda ni su argentado polvo. Al capital debemos atraerlo, no espantarlo. Pero la Argentina tiene uno de los récords más altos en materia de expulsión de dinero, no de atracción. Esto no es un secreto para nadie. La plata de los argentinos en el exterior alcanzaría para levantar innumerables empresas a lo largo y ancho de todo el país, no haría falta pedírsela ni al Fondo Monetario, ni al Banco Mundial, ni a la adiposa billetera de Hugo Chávez. Pero esa plata no vuelve porque, como dijimos, ¡es cobarde y egoísta! Ninguna consigna patriótica –como suponen algunos con ingenuidad- sería capaz de cazarla. La única forma de hacerla retornar es tranquilizando su cobardía. ¿Cómo? mediante leyes talladas en piedra, que aseguren la estabilidad jurídica, el estado de derecho y la permanente independencia de los poderes republicanos. Y tranquilizando sus ansias de ganar. ¿Cómo? mediante contratos honestos –sin porcentajes para la corrupción- transparencia y equidad competitiva que permitan obtener beneficios sin dañar a los consumidores ni al país en su conjunto. Como no ocurre lo uno ni lo otro, estamos donde estamos. Hace tiempo escuché la siguiente anécdota. Un turista prepotente manejó hasta la profundidad de la pampa seca y llegó a una bifurcación de caminos sin señales. No sabía hacia dónde tomar. Vio a un paisano en el borde de la ruta y le gritó: “¡Oiga, amigo! ¿la ciudad queda para la izquierda?” El paisano se quitó con parsimonia el pucho de la boca y contestó lentamente: “Ni lo uno, ni lo otro…”. El turista se enojó enseguida: “¡Cómo ni lo uno ni lo otro, no entiendo!” El paisano lo miró con sorna y explicó marcando cada palabra: “Primero, la ciudad queda para la derecha y, segundo, yo no soy su amigo”. En el año 1937, cuando el régimen nazi incrementaba su fuerza en Alemania mediante un brutal autoritarismo, Bertold Brecht cinceló esta sentencia de actualidad: “Contando con los medios apropiados, se puede organizar la estupidez en gran escala”. Una de esas estupideces, que erosionan la imagen de la Argentina ahora en el exterior -por lo menos entre quienes aún se interesan por nosotros-, es la censura a la libertad de prensa. No se trata de una censura total ni idéntica a la padecida en los años de la tiranía, felizmente, pero se le parece. A esa censura la acompaña un patético cortejo de auto censuras, cada vez más extendido y letal. No hace falta ser avispado para comprender que los ataques al periodismo se expanden por el globo con más celeridad que las epidemias. En el año 1983 fuimos aplaudidos por la recuperación de la democracia, no éramos irrelevantes entonces y nuestra conquista de la libertad provocó una contagiosa caída de las dictaduras que nos rodeaban. Ahora nos observan con angustia y reproche por incursionar en una desembozada manipulación de la prensa. Se supone que esto también puede ser contagioso. En los círculos académicos, universitarios, periodísticos y en los numerosos think tanks que analizan los fenómenos mundiales, es decir, donde la Argentina, pese a su actual irrelevancia es todavía motivo de estudio, se lleva un registro de evidencias que a uno lo dejan muy triste. Se sabe que varios periodistas fueron objeto de agresiones, amenazas, “aprietes” y despidos. Ha causado estupor que hasta el mismo Presidente de la Nación rebaje su investidura para condenar a profesionales de la prensa, para colmo con documentación arcaica y falsa. No se entiende cómo este político que acumuló tanto poder en sólo pocos años logra ser tan inclemente consigo mismo al tallarse una imagen que nadie con sentido común podría mirar con simpatía. ¿Supone que las agresiones a entidades como ADEPA, SIP, FOPEA y otras por el estilo las obligarán a inclinar la cabeza y callar su disgusto? Los funcionarios que lo asesoran, si de veras lo asesoran, deberían recordar ahora la sentencia de Brecht, esquivar la estupidez y ser más “vivos”, aunque sea a la folklórica usanza que tanta celebridad nos dio en el siglo XX. Tampoco es digno que la publicidad oficial, en vez de responder a las necesidades del país, sea utilizada para premiar o castigar la subordinación al poder de turno. Quedé de una pieza cuando en un seminario sobre América Latina se citó el caso de Rudy Ulloa Igor, que fue chofer de Kirchner en Río Gallegos y ahora es un empresario que dirige un grupo de medios en la provincia de Santa Cruz. No lo sabía hasta ese momento. El hombre facturaba casi 30 mil pesos en el año 2003 y en el año 2005 llegó a facturar ¡medio millón de pesos!, con la sospecha de que ahora por lo menos duplica esa cifra. ¿Será cierto? Cosas análogas se dijeron de otros medios y empresarios que lengüetean las medias del poder. En cambio otras publicaciones, que se esmeran en mantener una visión crítica, necesaria en cualquier democracia verdadera, facturan del Estado mucho menos y algunas ni siquiera para comprarse una aspirina. Más problemático aún es el papel de la SIDE. En épocas no tan lejanas se solía decir con rabia que ese organismo servía para atrapar intimidades con metas morbosas o extorsivas. O que amontonaba todo tipo de denuncias sin procesamiento ni verificación por si alguna vez servía de algo. Tal vez era cierto parcialmente. Pero ahora parecería habérsele asignado la tarea de ser productora de contenidos periodísticos para dañar la imagen de los opositores. Es evidente que los periodistas y políticos, ante las llamaradas de semejante dragón, deben dedicar tiempo para alejar el aliento de la auto censura que les envuelve la cabeza, porque en algún momento podría saltar un documento, verídico o apócrifo, en el cual se diga que cuando chicos levantaron la voz a su abuelita y por lo tanto dejan de ser personas confiables. Lápida sobre su nombre, así nadie tendrá que tomarse el trabajo de refutar sus palabras o ideas. La sociedad no querrá escucharlos más. Es una técnica vieja, eficaz y conocida. Tampoco entienden afuera que, mientras se hace ruido contra las iniquidades de la dictadura, se mantenga la misma ley de Radiodifusión que sancionó esa odiada dictadura. Me han preguntado: ¿No se debería actualizar la ley para hacerla más participativa, más competitiva, más democrática? Contesto que sí, por supuesto, pero… el tema ni se conoce ni se discute en la Argentina, por lo menos con la intensidad que su trascendencia impone. ¿Acaso interesó en la Argentina la asignación de poderes extraordinarios al Ejecutivo? ¿Hubo manifestaciones multitudinarias ante el Congreso para frenar ese retroceso institucional? No, no lo hubo. Y aquí no queda sino reconocer la complicidad de una amplia franja de la sociedad, que no aprecia ni defiende la democracia que tanto costó recuperar a principios de los ´80. Cerrando este tema viene la pregunta del millón: ¿Para qué tantos latigazos a la prensa si este gobierno nacional tiene el más alto nivel de poder político y mediático que registra el país en las últimas dos décadas? Vayamos a lo positivo. En los campos universitarios y ambientes más politizados del exterior se elogian los esfuerzos del actual gobierno por castigar a los torturadores y asesinos de la dictadura. Excelente, la justicia debe ser la justicia. También escuché frases de admiración por el ajuste de cuentas con los militares, aunque los militares de hoy, en actividad, no tienen casi relación con los de ayer. Alguien llegó a preguntarme si el rigor anti castrense no podría desencadenar otro golpe de Estado. ¿Golpe de Estado militar? tuve que sonreír: “En la Argentina sólo pueden hacer un golpe de Estado los bomberos… si no están de huelga. O los piqueteros”. Las fuerzas armadas ya no son lo que fueron antes, se las desactivó profundamente. Además, respetan la Constitución con más disciplina que muchos políticos. En cuanto a los derechos humanos, es cierto que, al menos discursivamente, se han convertido en un tema de alta prioridad. También es bueno. Pero ahora existe un desaparecido de apellido López, el primero de la democracia. Y se usa una medida para la violación de los derechos humanos en los países democráticos y otra medida para esa violación en las dictaduras que de una forma surrealista se llaman “de izquierda”. A las primeras se les mira la paja en el ojo, pero nadie reconoce vacas volando con la picana en ristre y ensangrentadas rejas en Bielorrusia, Sudán, Cuba, Siria, Corea del Norte, etc. Tampoco tuvo consecuencias la humillación que Fidel Castro le infligió al Presidente argentino cuando ni siquiera tuvo la cortesía de reponder a su carta pidiendo que la doctora Hilda Molina pudiera venir a visitar a sus nietos. Encomiable la actitud de Kirchner, pero incomprensible que se haya tragado como si nada la ofensa de alguien que parecía su amigo. Otro aspecto positivo, sin duda, es el descenso de la desocupación. Es un dato que provee oxígeno y alegría. Nuestro país también registra un nivel sin precedentes de turismo. Una maravilla, de veras, y ojalá perdure. La construcción se despliega con vigor por todo el país. Como dijo Clinton en su campaña, “¡Es la economía, estúpido!” Pero ¿sólo la economía? La economía ahora marcha bien como resultado de factores internacionales favorables, que benefician a los cinco continentes, el alto valor de las commodities y el boom del turismo por la devaluación que casi nos dejó sin aire. Si esto cambia, ¿podrá seguir yéndole bien a la economía? La inflación es una de las más altas del mundo en este momento. No se están tomando medidas firmes para que el dinero (la plata, la guita, para decirlo sin equívocos) venga de manera aluvional y haga inversiones genuinas que multipliquen las fuentes de trabajo, amplíen el mercado interno, eleven el nivel educativo y sanitario, mejoren la calidad de vida general. No, esa guita productiva no viene ni vendrá mientras no se vigorice la seguridad jurídica y el respeto de los contratos. Sus efectos nocivos no se verán en el corto plazo, pero llegarán, por desgracia. ¡No queremos que lleguen! Porque cuando llegan, son devastadores. Ya lo experimentamos en diciembre del 2001. Acabo de asistir a un seminario sobre Brasil. Me produjo envidia reconocer su fortaleza institucional, la continuidad de las políticas económicas, el deseo manifiesto de ser incluido entre los países más prósperos del mundo. Si la India puede, Brasil podrá más, dicen y hacen. La mayor preocupación de Lula y la oposición no consiste en mantener el sostenido crecimiento, sino ¡aumentarlo! Aumentarlo mucho. Y para ello es probable que el nuevo gobierno, sea el que fuere, introduzca osadas reformas en materia laboral, educativa y de seguridad social. En Brasil miran hacia el futuro, son pragmáticos a largo plazo, son coherentes. Facilitan las inversiones extranjeras y entienden que deben bajar los impuestos. Por ejemplo, en Sao Paulo hay más empresas alemanas que en cualquier ciudad del mundo, la misma Alemania incluida, porque allí no hay tantas en una sola ciudad. Asombroso. Mientras, la Argentina volvió a ser noticia, pero durante minutos, para mostrar el nuevo entierro de Perón. Otro incendio, pero esta vez en torno a un cadáver, quizás entusiasme la inspiración de Almodóvar. Para los entendidos estremeció la nueva edición –en miniatura- de Ezeiza-. Volvió a ponerse en evidencia la extraordinaria necrofilia que nos deleita desde tiempo antiguo. Volvió a señalarse la creciente anomia y el papel de las organizaciones patoteras, a las que nadie se atreve a restregarles en la nariz la majestad de la ley. La sociedad argentina parece cautiva de los violentos. Encadenada al pasado. Perón, cuando aún residía en Puerta de Hierro, dijo que la violencia de abajo se debía a la violencia de arriba. Esa frase, de ponzoñosas consecuencias, podría aplicarse a la actual situación. En los lugares donde se estudia a la Argentina se insiste que nuestro país necesita mensajes de reconciliación, no de enfrentamiento. De respeto, no de ofensas. Baldes de agua sobre las brasas, no fuelles. Parar los instintos autodestructivos. Hacer saber que no gana nadie cuando sólo gana el que pega más fuerte. A la Argentina, que ahora tiene un gobierno poderoso, le hacen falta políticas de estado que reúnan a los mejores para trazar planes de aliento, con visión de largo plazo. No deberíamos perder esta oportunidad de transitoria primavera económica con peleas de gallinero y ambiciones mezquinas. Así se afirma donde todavía nos tienen cariño. Y donde no nos tienen... bueno, mejor termino aquí la nota. Así nos ven en el exterior mucha gente de américa y de otros países. Es cierto que los argentinos tenemos muchos defectos, pero también tenemos muchas virtudes que no siempre se destacan. Yo creo que los argentinos somos único (que no se malinterprete, no estoy vanogloriandome). No somos los mejores, ni los peores. Somos distintos. Luego de hacer a un argentino, rompen el molde, es por eso que somos distintos. Lo demás que se diga pertenece a la percepción de cada uno sobre nosotros, pero creo que tenemos una forma de ser muy original, una cultura distinta a cualquier otra. Todo esto sin ánimo de ofender a ninguna otra cultura, ni de despreciar a otros, es sólo mi humilde opinión sobre lo que somos, y espero que ustedes opinen tan respetuosamente como yo trato de dirigirme a ustedes.
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