Algunos alimentos contienen antioxidantes y vitaminas que ayudan a prevenir algunas enfermedades como el cáncer. Incluir estos alimentos en una dieta equilibrada contribuirá a reducir el riesgo de padecer esta enfermedad.
El cáncer se ha convertido en una enfermedad cada vez más común. Muchos estudios relacionan la aparición de un cáncer con las condiciones del medio ambiente y los nuevos hábitos de vida, pero lo cierto es que algunos dejan de lado la alimentación. Una alimentación saludable y equilibrada ayuda a prevenir muchas enfermedades, entre ellas el cáncer. Aquí te contamos qué alimentos no pueden faltar en tu dieta si quieres ayudar a reducir los riesgos de la aparición de esta enfermedad.
1. Tomates y zanahorias
Los tomates son ricos en licopenos, betacaroteno y vitamina C. Los licopenos duplican la fuerza de actividad antioxidantes del betacaroteno y favorece la reducción de la aparición del cáncer de próstata. El consumo de tomate reduce además la incidencia de patologías cancerígenas, sobre todo de pulmón y el tracto digestivo. Además, es diurético y estimula el sistema inmunitario. Por su parte, la zanahoria es una gran fuente de vitaminas B y E. Los carotenoides y la fibra que posee tienen una gran acción anticancerígena.
2. Ajo y cebolla
Estos dos alimentos contienen polifenoles y compuestos sulfurados, los cuales tienen la capacidad de neutralizar las sustancias cancerígenas e inhibir el desarrollo de células tumorales. En concreto, las cebollas contienen dialil sulfito, un fitoquímico que protege contra el cáncer de estómago. Las cebollas rojas poseen quercetina, un compuesto que evita la oxidación de las lipoproteínas de baja densidad.
3. Verduras crucíferas: brócoli, col, coliflor, etc.
Alimentos como la col, la berza, el brócoli, la coliflor y los repollos contienen sustancias que podrían proteger contra el cáncer. Está científicamente demostrado que el sulforafano y los isotiocianatos presentes en el brócoli pueden detener el proceso de proliferación celular de las etapas iniciales del cáncer de próstata, colon y pulmón. Como todas las verduras crucíferas, el brócoli elimina estrógenos, además de ayudar a regular la insulina y el azúcar en sangre. El repollo, además, previene el crecimiento de los pólipos intestinales.
4. Vino tinto
Un estudio del Centro de Investigación de Cáncer de Fred Hutchinson demostró que beber un vaso de vino tinto puede reducir en un 50% el riesgo de contraer cáncer de próstata. Según la doctora Janet L. Stanford, "los hombres que consumen cuatro o cinco vasos de vino a la semana reducen el riesgo de cáncer de próstata". El componente del vino tinto que previene el cáncer, el resveratol, se encuentra también en las frambuesas y cacahuates. Este estudio ha dejado patente que el vino tinto actúa como antioxidante y anti-inflamatorio (bloquea algunas enzimas que ayudan al crecimiento de tumores).
5. Espárragos
Los espárragos pueden consumirse tanto crudos como cocidos al vapor. Da igual de la forma que los comas, lo que debes saber es que es un alimento cuyas propiedades y beneficios ayudan a combatir el cáncer. Los espárragos contienen glutatión, un antioxidante que reduce el estrés oxidativo. Este proceso es el causante de convertir una célula benigna en maligna. Además son ricos en vitamina B y C. El consumo de espárragos dentro de una dieta equilibrada puede prevenir y combatir el cáncer.
6. Plátanos
Los plátanos bien maduros producen una sustancia llamada TNF (factor de necrosis tumoral), capaz de combatir el cáncer, según un estudio científico japonés. El TNF interacciona con las células tumorales que actúan en la muerte celular. El grado de efecto anti-cáncer corresponde con el grado de madurez de la fruta, por eso, y en palabras del profesor Dr. Darryl See de la Universidad de Tokyo, "los plátanos amarillos con manchas negras son 8 veces más eficaces que los más verdes". Los plátanos no son únicamente ricos en potasio, sino también en calcio, magnesio, hierro y vitaminas del complejo B, entre otras cosas.
7. Té verde
El té verde, no fermentado, es rico en polifenoles que reducen el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos para el desarrollo del tumor y la metástasis. Además, actúa como antioxidante y desintoxicante. Según un estudios de la Universidad de Japón, el consumo de té verde hace que desaparezca una sustancia llamada epigadocatequina galato (EGCG) durante el proceso de maduración, cuando el té verde se convierte en té negro. El té verde también refuerza el sistema inmunológico.
8. Espinacas
Las espinacas contienen multitud de beneficios para la salud. Además de prevenir el asma, disminuir la presión arterial y mejorar el estado de nuestros huesos, se ha demostrado que las verduras preferidas de Popeye ayudan a prevenir el cáncer. Las espinacas contienen clorofila, un componente muy eficaz para bloquear los efectos cancerígenos de una molécula que se genera cuando los alimentos se cocinan a altas temperaturas. Además, las espinacas son ricas en sales minerales, en oligoelementos y vitaminas A y C.
9. Aceite de oliva
El consumo de aceite de oliva virgen extra reduce de manera sustancial la malignidad del cáncer de mama y ralentiza el crecimiento de los tumores, según una investigación de la Universidad Autónoma de Barcelona. Se ha demostrado que el aceite de oliva frena la progresión del cáncer de mama y que lo hace a través de complejos mecanismos como la inhibición de las vías de proliferación de las células tumorales y la inducción de su muerte. Además, el estudio también comprobó que los tumores de las personas con dietas con aceite de oliva son de menor grado de malignidad.
10. Setas
Las setas son ricas en polisacáridos y lentinato, sustancias que estimulan la reproducción de las células del sistema inmunitario. Este alimento frena el crecimiento de las células tumorales y la aparición de metástasis. Las setas son muy utilizadas en los países orientales con fines medicinales. Además, está demostrado que los agricultores japoneses que consumen setas de manera regular tienen una mortalidad por cáncer menor que la población general. Las setas son ricas en niacina, ácido fólico y vitaminas B1, B2 y B6.
El cáncer se ha convertido en una enfermedad cada vez más común. Muchos estudios relacionan la aparición de un cáncer con las condiciones del medio ambiente y los nuevos hábitos de vida, pero lo cierto es que algunos dejan de lado la alimentación. Una alimentación saludable y equilibrada ayuda a prevenir muchas enfermedades, entre ellas el cáncer. Aquí te contamos qué alimentos no pueden faltar en tu dieta si quieres ayudar a reducir los riesgos de la aparición de esta enfermedad.
1. Tomates y zanahorias
Los tomates son ricos en licopenos, betacaroteno y vitamina C. Los licopenos duplican la fuerza de actividad antioxidantes del betacaroteno y favorece la reducción de la aparición del cáncer de próstata. El consumo de tomate reduce además la incidencia de patologías cancerígenas, sobre todo de pulmón y el tracto digestivo. Además, es diurético y estimula el sistema inmunitario. Por su parte, la zanahoria es una gran fuente de vitaminas B y E. Los carotenoides y la fibra que posee tienen una gran acción anticancerígena.
2. Ajo y cebolla
Estos dos alimentos contienen polifenoles y compuestos sulfurados, los cuales tienen la capacidad de neutralizar las sustancias cancerígenas e inhibir el desarrollo de células tumorales. En concreto, las cebollas contienen dialil sulfito, un fitoquímico que protege contra el cáncer de estómago. Las cebollas rojas poseen quercetina, un compuesto que evita la oxidación de las lipoproteínas de baja densidad.
3. Verduras crucíferas: brócoli, col, coliflor, etc.
Alimentos como la col, la berza, el brócoli, la coliflor y los repollos contienen sustancias que podrían proteger contra el cáncer. Está científicamente demostrado que el sulforafano y los isotiocianatos presentes en el brócoli pueden detener el proceso de proliferación celular de las etapas iniciales del cáncer de próstata, colon y pulmón. Como todas las verduras crucíferas, el brócoli elimina estrógenos, además de ayudar a regular la insulina y el azúcar en sangre. El repollo, además, previene el crecimiento de los pólipos intestinales.
4. Vino tinto
Un estudio del Centro de Investigación de Cáncer de Fred Hutchinson demostró que beber un vaso de vino tinto puede reducir en un 50% el riesgo de contraer cáncer de próstata. Según la doctora Janet L. Stanford, "los hombres que consumen cuatro o cinco vasos de vino a la semana reducen el riesgo de cáncer de próstata". El componente del vino tinto que previene el cáncer, el resveratol, se encuentra también en las frambuesas y cacahuates. Este estudio ha dejado patente que el vino tinto actúa como antioxidante y anti-inflamatorio (bloquea algunas enzimas que ayudan al crecimiento de tumores).
5. Espárragos
Los espárragos pueden consumirse tanto crudos como cocidos al vapor. Da igual de la forma que los comas, lo que debes saber es que es un alimento cuyas propiedades y beneficios ayudan a combatir el cáncer. Los espárragos contienen glutatión, un antioxidante que reduce el estrés oxidativo. Este proceso es el causante de convertir una célula benigna en maligna. Además son ricos en vitamina B y C. El consumo de espárragos dentro de una dieta equilibrada puede prevenir y combatir el cáncer.
6. Plátanos
Los plátanos bien maduros producen una sustancia llamada TNF (factor de necrosis tumoral), capaz de combatir el cáncer, según un estudio científico japonés. El TNF interacciona con las células tumorales que actúan en la muerte celular. El grado de efecto anti-cáncer corresponde con el grado de madurez de la fruta, por eso, y en palabras del profesor Dr. Darryl See de la Universidad de Tokyo, "los plátanos amarillos con manchas negras son 8 veces más eficaces que los más verdes". Los plátanos no son únicamente ricos en potasio, sino también en calcio, magnesio, hierro y vitaminas del complejo B, entre otras cosas.
7. Té verde
El té verde, no fermentado, es rico en polifenoles que reducen el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos para el desarrollo del tumor y la metástasis. Además, actúa como antioxidante y desintoxicante. Según un estudios de la Universidad de Japón, el consumo de té verde hace que desaparezca una sustancia llamada epigadocatequina galato (EGCG) durante el proceso de maduración, cuando el té verde se convierte en té negro. El té verde también refuerza el sistema inmunológico.
8. Espinacas
Las espinacas contienen multitud de beneficios para la salud. Además de prevenir el asma, disminuir la presión arterial y mejorar el estado de nuestros huesos, se ha demostrado que las verduras preferidas de Popeye ayudan a prevenir el cáncer. Las espinacas contienen clorofila, un componente muy eficaz para bloquear los efectos cancerígenos de una molécula que se genera cuando los alimentos se cocinan a altas temperaturas. Además, las espinacas son ricas en sales minerales, en oligoelementos y vitaminas A y C.
9. Aceite de oliva
El consumo de aceite de oliva virgen extra reduce de manera sustancial la malignidad del cáncer de mama y ralentiza el crecimiento de los tumores, según una investigación de la Universidad Autónoma de Barcelona. Se ha demostrado que el aceite de oliva frena la progresión del cáncer de mama y que lo hace a través de complejos mecanismos como la inhibición de las vías de proliferación de las células tumorales y la inducción de su muerte. Además, el estudio también comprobó que los tumores de las personas con dietas con aceite de oliva son de menor grado de malignidad.
10. Setas
Las setas son ricas en polisacáridos y lentinato, sustancias que estimulan la reproducción de las células del sistema inmunitario. Este alimento frena el crecimiento de las células tumorales y la aparición de metástasis. Las setas son muy utilizadas en los países orientales con fines medicinales. Además, está demostrado que los agricultores japoneses que consumen setas de manera regular tienen una mortalidad por cáncer menor que la población general. Las setas son ricas en niacina, ácido fólico y vitaminas B1, B2 y B6.