¿PATRIA Y LIBERTAD?
Por: Octavio Gasparico Asabá
Patria, sinónimo de patrimonio
En Guatemala, como producto del ejercicio hegemónico del poder durante décadas, y por qué no decirlo siglos, las clases dominantes han penetrado (a través del sistema educativo, los medios de comunicación y el ejército), en el pensamiento del pueblo, una amplia gama de conceptos, pensados para mantener precisamente la hegemonía del poder; uno de ellos es el de Patria. De acuerdo con Severo Martínez, “la idea de patria está siempre llena de problemas, se sustrae a toda definición formal, cambia de contenido con el mudar de las situaciones históricas, presenta significaciones diversas según los puntos de vista de las clases sociales, y nada hay más demagógico y simplista que atribuirle un contenido universal y permanente. La idea de patria que estaba naciendo en Guatemala en el siglo XVII, y que se halla presente en el fondo de los arrebatos y alegatos de la Recordación Florida, es la patria del criollo. Es un producto ideológico de la lucha que sostenían los criollos con España. Como cualquiera otra idea política, esta idea era la expresión de un complejo de intereses de clase que tenía su origen en una situación económica. Los criollos estaban defendiendo su patrimonio de herederos de la conquista, y ese patrimonio fue la base material de la que surgió entre ellos la idea de patria”. En otras palabras, quienes no poseemos patrimonio alguno, no tenemos patria que defender. En cambio quienes detentan el poder son poseedores de grandes herencias patrimoniales fruto de la composición de tierras, de la explotación y la evasión fiscal. Conclusión, Ahora sabemos por qué los ricos insisten tanto en “la defensa de la patria”.
Libertad, palabra vacía cuando no supone propiedad
En Derecho, la libre disposición es fundamental. En Guatemala no todos disponemos de bienes o al menos posibilidad concreta de trabajar con provecho, dignamente, con salarios justos para vivir decorosamente y gritar a los cuatro vientos que vivimos en libertad. La mayoría no dispone de recursos para decidir cuándo, a dónde, con cuánto puede desplazarse de un lugar a otro, cuando al goce de nuestros derechos garantizados en la Constitución Política se refiere. Bien se ve cómo la libertad es palabra vacía cuando no supone propiedad. Que falacia más grande la de los teóricos e ideólogos de los gobiernos “democrático-liberales” al afirmar que “…la libertad constituye la idea rectora de los Estados de Derecho y de los gobiernos democrático-liberales…”.
La libertad es una gran palabra, pero bajo la bandera de la libertad de industria, especialmente militar, se han hecho las guerras para el sometimiento y la esclavitud neoliberal y bajo la bandera de la libertad de trabajo se ha despojado a los trabajadores. La misma falsedad intrínseca encierra el empleo actual de la expresión libertad de empresa.
Conclusión, la libertad supone propiedad y deriva de una revolución que puede o no ser violenta.
Jutiapa, Guatemala, 30 de noviembre de 2009.
Antes que alguno me diga que esto es de Guatemala y piense que no tine nada que ver con Argentina, quiero decirles que lo lean bien, porque este texto se aplica muy bien a nuestro país. Gracias Octavio.