InicioApuntes Y MonografiasSerie Analisis espacial arquitectonico | Villa Mairea
VILLA MAIREA | ALVAR AALTO | 1937 - 1939 Enclavada en el bosque de Finlandia occidental, la casa establece un diálogo entre la tradición y la modernidad, la naturaleza y la racionalidad, basada en la elección de materiales y la composición de las formas, blancos y texturados planos de mampostería combinados con planos ondulados formados por entablonados de madera que generan volúmenes escultóricos ; y donde La dialéctica entre interior y exterior, es una relación crucial que sostiene la arquitectura y el entorno natural en el cual se implanta. Finlandia se halla al norte de Europa, y se caracteriza tener un clima riguroso con veranos muy cortos e interminables inviernos, por lo que se vuelven primordiales las orientaciones para lograr un buen asoleamiento. La arquitectura debe brindar entonces un sentido de interioridad, de cobijo y de protección. Por estar al norte de Europa tiene también una situación geográfica periférica respectos de los principales países europeos donde en ese momento se está desarrollando la arquitectura moderna con el objetivo de hallar una solución a la gran crisis habitacional existente. Esta situación periférica no es un aspecto negativo sino algo muy productivo, ya que hizo que conserve su tradición intacta, algo que estará siempre presente en la obra de Alvar Aalto. Encontramos así, que este talento para diseñar en madera no surge en Aalto de la nada, sino que tiene que ver con toda una carga histórica, con la tradición constructiva que viene usando la madera desde hace mucho tiempo. Es que los materiales tienen determinadas posibilidades, y esas posibilidades pueden ser utilizadas al máximo cuando uno conoce a fondo la conformación y el modo de trabajar de los mismos. Aquí, el ESPACIO ARQUITECTÓNICO, al responder a un hombre en concreto, se carga con un profundo matiz psicológico; se enriquece con el color, las texturas, el juego de luces y sombras, el movimiento y los recorridos; donde la escala humana es un factor determinante y la obra se encuentra en un constante y mutuo diálogo con su entorno. En este espacio, la TECNOLOGÍA no aparece como protagonista de la composición, la estructura portante no se prioriza, no es sobresaliente y se pone el acento siempre en la calidad de la envolvente; pero la tecnología siempre está presente, y se utiliza como uno de los principales recursos de apoyo a la cuestión morfológica y estética. Esto se ve claramente cuando adopta tanto materiales en estado natural pero también materiales elaborados por la técnica industrial más avanzada. Leyendo la planta vemos que estamos ante una tipología de casa en L con Patio alrededor del cual se articulan los espacios interiores; dentro de la ortogonalidad que genera la disposición en L , se puede observar que, dentro de ese continente regido por la geometría, las actividades se desarrollan más libremente; mediante la utilización de tabiques interiores que no cumplen función portante alguna y que permiten conectar los ambientes en función de las necesidades generando un dinamismo espacial del interior que se abre al paisaje gracias a los grandes ventanales. Encontramos también un cierto desfasaje en los bloques correspondientes a los salones de estar en planta baja que sirven para generar una situación de ingreso más rica. Esta situación se halla protegida por un alero que hace referencia al entorno inmediato, trabajado escultóricamente en madera y colocado oblicuamente rompiendo con esa ortogonalidad, donde se aprecia la aparición de la curva sinuosa característica del arquitecto, que ayuda aún más a lograr el cometido de ruptura con la trama. Una vez adentro, a través de un tabique curvo en el hall se accede a la parte pública de la vivienda; un gran espacio principal definido por un hogar robusto en el cual conviven la geometría ortogonal y la curva, y por una escalera que nuevamente hace referencia al mundo natural, en este caso es una representación del bosque de pinos existente en el exterior. Un espacio que se jerarquiza con un desnivel, se eleva y se convierte en el espacio principal de la composición arquitectónica, donde la calidad espacial salta a la vista gracias al rico tratamiento de las texturas dispuestas absolutamente en todas partes, muros de ladrillos pintados, columnas de madera revestidas en cuero, piso y cielorraso de madera. Donde la poca luz de la tarde que penetra a través de los grandes ventanales cuyos vanos van desde el piso hasta el cielorraso, la calidez que produce el fuego ardiendo en el hogar y una tenue luz generada por un velador, se reflejan en la madera lustrada generando una dramática situación espacial. Desde el otro extremo de este único y gran ambiente, se aprecia el tabique divisorio que separa la biblioteca, dispuesto de manera libre, en diagonal y sin llegar hasta el cielorraso, de esta manera se despega y se refuerza como un plano independiente y liviano, utilizado como apoyo de obras pictóricas, donde las mismas se disponen asimétricamente sobre el fondo, de manera espontánea. En la Villa Mairea, el exterior se relaciona con el interior estableciendo una dialogo mutuo. En la esta casa se genera una peculiar espacialidad interior, primero, por la opacidad de las sólidas paredes pintadas de blanco, a su vez que la transparencia de las ventanas de cristal se abre al exterior y de ese modo los interrelaciona. Aalto crea un espacio interior con fuerte identidad y, al mismo tiempo, busca la manera de conectar interior y exterior y de crear una continuidad entre los dos. Esta relación se puede traducir espacialmente como una interpenetración entre ambos, Ahora el exterior puede venir al interior acercando el paisaje natural a la vivienda y el interior puede ir afuera. También puede observarse cómo, en contraposición al aventanamiento corrido del movimiento moderno, Aalto distribuye los vanos en planta alta, en las habitaciones para huéspedes, con total libertad sobre el muro plano, allí donde son absolutamente necesarias para absorber el escaso sol nórdico, ritmadas, partidas, salientes; reflejan evidentemente la función que se está desarrollando en el interior y confieren una total libertad a la composición. Pero, como se observa en las dos fotografías superiores, y como corresponde a un clima riguroso como debe ser el de Finlandia, se percibe claramente que ese interior está controlado y que no es una apertura total hacia el maravilloso paisaje exterior. Como consecuencia, la luminosidad es medida y destaca la espacialidad interior, termina por resolver el carácter del espacio enriqueciendo la situación plástica del ambiente. Y si esta relación no es directa en los aventanamientos por los mecanismos de control; tampoco lo es en la puerta principal, donde existe una transición entre interior | exterior generada por el pabellón de la entrada, que funciona como umbral. La exposición disminuye gradualmente del exterior abierto de par en par al pabellón de la entrada y entonces a un callejón apretado que da la impresión de entrar en un lugar estrecho. (Recordemos que una experiencia similar se produce en la casa de la cascada de Frank Lloyd Wright.) En resumen, la casa está implantada fuertemente sobre el terreno, pero Aalto magistralmente utiliza el recorrido como una transición que produce un acercamiento gradual. El pabellón curvado de la entrada hace pivotar hacia la dirección de acceso y gracias a su disposición oblicua rompe con la ortogonaldiad de la trama. Por un lado, el interior puede proyectarse al exterior, por ejemplo, las terrazas de la casa de la cascada. Por el contrario, en la villa Mairea el afuera se trae adentro gracias al recinto generado al envolverse alrededor de un patio interno. El sitio de implantación de la casa es relativamente plano, y Aalto utilizó esta extensión como espacio de transición con el entorno. Mientras que el dibujo, arriba, ilustra la planta en forma de "L" formando un patio, el cual pertenece tanto al interior como al exterior. Los mundos de la casa y de la naturaleza pueden categorizarse como iguales en este espacio. Desde este patio que se halla elevado y al mismo nivel que el estar, se observan los volúmenes blancos que conforman la casa, pero éstos no terminan de recomponerse como prismas puros gracias a distintos recursos utilizado por el arquitecto, como ser una terraza en planta alta y la pérgola que protege el gran aventanamiento del estar, que al ser de materiales diferentes producen esa ruptura; por una leve articulación muraria; por el empleo de cerámicos en las paredes; éste recurso se hace intensivo en el remate del testero, trabajado con listones de madera verticales como un cuerpo escultórico y que se convierte en un ícono de la composición arquitectónica. Este testero es trabajado con una gran variedad de materiales tradicionales Al mezclarse, los elementos arquitectónicos se utilizan metafóricamente para traer adentro el significado del exterior, y los del interior llevarlos hacia fuera. Por ejemplo, la presencia en el interior de elementos exteriores naturales puede recordarnos el exterior. Repitiendo características del sitio natural, esa combinación nos permite estar en contacto con el exterior mientras se está dentro. La terminación rústica en la chimenea de la sala de estar, significa traer al interior la naturaleza, crea una sensación que se está viviendo literalmente en la naturaleza pero de una manera segura, protegida. El esfuerzo de simular el bosque circundante dentro de la vivienda es otro ejemplo a nivel metafórico. El bosque exterior que rodea la casa se repite en el ritmo de las columnas en la sala de estar, biblioteca, hall de ingreso y escalera. Dispuestas en grupos irregulares de columnas; sugieren una intención deliberada de reducir al mínimo cualquier geometría y regularidad; y de recordar el mundo natural exterior. De manera opuesta, los elementos interiores llevados al exterior invitan a la seguridad, a la comodidad, y a la idea del interior hacia fuera. Así, el “quincho”, es un espacio interior en el exterior, esto está dado por los tratamientos peculiares a un espacio interior. Los postes de la terraza y las vigas limpios, ordenados, pintados, sugieren el interior, al igual que una chimenea rústica, que habla de comodidad y calor. En el exterior la metáfora también se encuentra presente, si tenemos en cuenta por ejemplo la piscina que con sus formas onduladas nos recuerdan la ondulación típica de los lagos fineses. Todo esto permite que un dominio se afirme en el otro. En este sentido, villa Mairea proporciona un modelo inestimable para el diseño actual demostrando una arquitectura que se nos presenta en referencia a la esencia de la vida humana y habla particularmente de la relación humana con la naturaleza y el paisaje con el uso creativo del símbolo natural del adentro-afuera.
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