mauri75
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VILLA SABOYE | LE CORBUSIER | 1929 Es la culminación de los esfuerzos de Le Corbusier durante la década del 20 para crear la vivienda ideal. Su diseño incorpora los conceptos investigados inicialmente en la casa citrohan, y que fueran luego aplicados en varias obras. Gracias a la tecnología moderna y al hormigón armado es posible sostener una construcción mediante pilares muy delgados, realizar una cubierta plana capaz de soportar un terraza jardín, disponer una planta libre, abrir ventanas de la longitud deseada, puesto que el muro de la fachada ya no es portante, sino que apoya en voladizos de los forjados; este último principio constructivo permite disponer de una fachada completamente libre de elementos verticales de soporte. Resumiendo así la vivienda, los 5 puntos concebidos por el arquitecto, que redefinieron la técnica constructiva. Y a la redefinición constructiva, producto de los avances tecnológicos que permite concretar un descarnado esqueleto estructural y de establecer con grandes aventanamientos un contacto íntimo entre el interior y el exterior, donde las divisiones interiores no responden a funciones estructurales lo cual permite conectar los ambientes y pasar de la antigua planta estática a la planta libre y dinámica; le sigue la redefinición espacial, ya que estos nuevos mecanismos constructivos permiten redefinir físicamente el espacio. Encontramos así un espacio cuyo fundamento es la planta libre. Resumiendo el espacio la voluntad de fluidez y de continuidad espacial. La vivienda se desarrolla a partir de un esquema formal muy sencillo: un prisma elevado de planta cuadrada. Donde las premisas del purismo se consuman en tanto el diseño es ejemplo de universalidad y de claridad conceptual; y es la base funcional para el uso de objetos tipo como ser las ventanas corridas y la escalera escultórica, y de los trazados reguladores que controlen las proporciones. De este modo la composición está regida completamente por la geometría y en planta se genera a partir a de una retícula ortogonal donde se acomodan los elementos estructurales (los pilotis). La planta del primer piso, donde se desarrolla específicamente la vivienda, surge de un perfecto cuadrado dando por resultado un espacio central que por esta misma característica podría catalogarse como estático; pero la forma curvada del volúmen que genera la planta baja y que es el resultado del giro de los vehículos, produce tensiones al confrotarse a volúmen rectangular superior, tan rígidamente encajado en la retícula. Entonces, si bien el espacio que se genera a partir de una planta centralizada y biaxial resulta estático, el dinamismo espacial toma fuerza gracias a esas tensiones; pero sobre todo gracias a la rampa de acceso que se halla en el centro de la composición, coincidente con el eje de simetría dominante. El objetivo es ofrecer dinámica en las visuales durante el recorrido, perspectivas cambiantes con visuales inesperadas. Aparece la cuarta dimensión, el tiempo, el movimiento del hombre en el espacio. En este caso la rampa, como elemento fundamental del paseo arquitectónico, supera lo estrictamente funcional para crear jerarquizaciones dentro de la relación espacio-tiempo. El inicio de esta rampa se halla en el volumen de planta baja, que se podría considerar como un volumen de ingreso, Donde la superficie transparente y curva de vidrio lo acentúa, y actúa de transición entre interior y exterior al estar resguardada por la losa del primer piso. Se encuentra que la dirección del ingreso también se subraya con los elementos estructurales, más precisamente con las vigas a la vista que unen los pilotis sólo en este sector, resaltando la entrada e invitándonos a pasar. Una vez traspasada la puerta de ingreso, no encontramos en un hall, donde la disposición en diagonal de los mosaicos rompe con la ortogonalidad de la trama y nuevamente se producen tensiones. En este espacio encontramos además de la rampa de la que ya se ha hablado, una escalera trabajada escultóricamente con independencia formal, y colocada como un hito, como un acontecimiento aislado. Desde este hall de ingreso, la rampa nos invita a tomarla, Entonces toma fuerza el recorrido y cada situación es descubierta en la experiencia dinámica del movimiento. Evidentemente no es casual la disposición dominante de la rampa en la composición, sino que tiene que ver con los mismos ideales del arquitecto. Una vez llegamos al primer piso donde se desarrolla la vivienda, enseguida percibimos la horizontalidad dominante de ese espacio gracias a la disposición de los aventanamientos que recorren las 4 fachadas del prisma en forma contínua. Aquí, la organización espacial es bastante sencilla, la vivienda se desarrolla en 3 de los 4 lados del cuadrado del cual se genera la planta, el lado restante está ocupado por una terraza descubierta; entonces pareciera una vivienda que se articula alrededor de un patio central, lo que a su vez permite la entrada de luz a los distintos ambientes de la vivienda. Esta manera de organizar el espacio produce que no se perciba claramente la integridad del prisma contenedor, ya que el mismo no es completamente macizo, pero a esta falta de claridad la soluciona generando una fachada semejante a las demás en el lado en que se desarrolla la terraza, y con esto se recompone la integridad del prisma En el interior de este prisma, que actúa como un contenedor, un espacio donde el rigor nudista propio del funcionalismo es el principio que rige su concepción y lo vuelven un tanto frío y despojado; configurado a partir de formas geométricas elementales, los límites espaciales son al extremo racionalista, con planos claros y lisos, sin molduras en cielorrasos, con aristas rectas y aventanamientos corridos dispuestos del lado interior del muro, lo que hace que ese plano no se desvirtúe, y a su vez permiten la entrada de luz sin restricciones, encontramos así una iluminación que no es medida, tenue ni cálida, ayudando con esa percepción de frialdad espacial. Un espacio donde la tecnología está presente y es protagonista, donde la estructura portante no se esconde, muy por el contrario la estructura se prioriza, entonces vigas y columnas quedan a la vista convirtiéndose en los elementos principales de la composición arquitectónica, convirtiendo a la casa en una máquina de habitar, una vivienda ideal. Vigas y columnas, por otro lado articulan y ritman los diferentes planos aportándole su propio dinamismo al espacio. Se percibe claramente es que existe una continuidad espacial entre el salón de estar, la terraza cubierta y la terraza descubierta; ya que la caja acristalada del salón se va transformando gradualmente en una terraza descubierta primero y cubierta después, donde aparece nuevamente la rampa como dominadora de la composición. Si continuamos recorriendo la rampa llegamos a la terraza jardín, donde una abertura en los volúmenes escultóricos, ponen fin al recorrido y enmarca las visuales hacia el paisaje circundante, como si de un cuadro se tratase. Siguiendo con el análisis exterior de la vivienda, los muros pintados de blanco y las líneas horizontales de los aventanamientos son las que van a definir la estética exterior. Y hallamos que justamente esta envolvente exterior tiene una fuerte identidad, y produce una relación de confrontación con el entorno. Personalmente creo que también existe una confrontación con la premisa racionalista de que debe ser posible leer desde el exterior lo que sucede en el interior; Ya que aquí esto no es posible debido al aventanamiento corrido lo que hace que esa percepción se diluya. Más si tenemos en cuenta que hasta la terraza jardín tiene una fachada semejante a las demás, lo que termina por definir un perfecto prisma, que elevado se coloca en la naturaleza. Contrastando la geometría del hombre a la geometría de la naturaleza. Una casa que se plantea como pura invención racional, como una máquina; y cuyas 4 fachadas semejantes, ofrecen semejante respuesta al entorno. Sólo los volúmenes curvilíneos y asimétricos de la terraza que coronan el edificio otorgan un poco de variedad a la simplicidad de la forma exterior, cuya libertad de tratamiento al estar despojadas de la retícula ortogonal generadora del resto de la composición, provoca un juego de contrastes entre formas cúbicas y cilíndricas y hace que las diferentes perspectivas exteriores no sean todas iguales.
VILLA MAIREA | ALVAR AALTO | 1937 - 1939 Enclavada en el bosque de Finlandia occidental, la casa establece un diálogo entre la tradición y la modernidad, la naturaleza y la racionalidad, basada en la elección de materiales y la composición de las formas, blancos y texturados planos de mampostería combinados con planos ondulados formados por entablonados de madera que generan volúmenes escultóricos ; y donde La dialéctica entre interior y exterior, es una relación crucial que sostiene la arquitectura y el entorno natural en el cual se implanta. Finlandia se halla al norte de Europa, y se caracteriza tener un clima riguroso con veranos muy cortos e interminables inviernos, por lo que se vuelven primordiales las orientaciones para lograr un buen asoleamiento. La arquitectura debe brindar entonces un sentido de interioridad, de cobijo y de protección. Por estar al norte de Europa tiene también una situación geográfica periférica respectos de los principales países europeos donde en ese momento se está desarrollando la arquitectura moderna con el objetivo de hallar una solución a la gran crisis habitacional existente. Esta situación periférica no es un aspecto negativo sino algo muy productivo, ya que hizo que conserve su tradición intacta, algo que estará siempre presente en la obra de Alvar Aalto. Encontramos así, que este talento para diseñar en madera no surge en Aalto de la nada, sino que tiene que ver con toda una carga histórica, con la tradición constructiva que viene usando la madera desde hace mucho tiempo. Es que los materiales tienen determinadas posibilidades, y esas posibilidades pueden ser utilizadas al máximo cuando uno conoce a fondo la conformación y el modo de trabajar de los mismos. Aquí, el ESPACIO ARQUITECTÓNICO, al responder a un hombre en concreto, se carga con un profundo matiz psicológico; se enriquece con el color, las texturas, el juego de luces y sombras, el movimiento y los recorridos; donde la escala humana es un factor determinante y la obra se encuentra en un constante y mutuo diálogo con su entorno. En este espacio, la TECNOLOGÍA no aparece como protagonista de la composición, la estructura portante no se prioriza, no es sobresaliente y se pone el acento siempre en la calidad de la envolvente; pero la tecnología siempre está presente, y se utiliza como uno de los principales recursos de apoyo a la cuestión morfológica y estética. Esto se ve claramente cuando adopta tanto materiales en estado natural pero también materiales elaborados por la técnica industrial más avanzada. Leyendo la planta vemos que estamos ante una tipología de casa en L con Patio alrededor del cual se articulan los espacios interiores; dentro de la ortogonalidad que genera la disposición en L , se puede observar que, dentro de ese continente regido por la geometría, las actividades se desarrollan más libremente; mediante la utilización de tabiques interiores que no cumplen función portante alguna y que permiten conectar los ambientes en función de las necesidades generando un dinamismo espacial del interior que se abre al paisaje gracias a los grandes ventanales. Encontramos también un cierto desfasaje en los bloques correspondientes a los salones de estar en planta baja que sirven para generar una situación de ingreso más rica. Esta situación se halla protegida por un alero que hace referencia al entorno inmediato, trabajado escultóricamente en madera y colocado oblicuamente rompiendo con esa ortogonalidad, donde se aprecia la aparición de la curva sinuosa característica del arquitecto, que ayuda aún más a lograr el cometido de ruptura con la trama. Una vez adentro, a través de un tabique curvo en el hall se accede a la parte pública de la vivienda; un gran espacio principal definido por un hogar robusto en el cual conviven la geometría ortogonal y la curva, y por una escalera que nuevamente hace referencia al mundo natural, en este caso es una representación del bosque de pinos existente en el exterior. Un espacio que se jerarquiza con un desnivel, se eleva y se convierte en el espacio principal de la composición arquitectónica, donde la calidad espacial salta a la vista gracias al rico tratamiento de las texturas dispuestas absolutamente en todas partes, muros de ladrillos pintados, columnas de madera revestidas en cuero, piso y cielorraso de madera. Donde la poca luz de la tarde que penetra a través de los grandes ventanales cuyos vanos van desde el piso hasta el cielorraso, la calidez que produce el fuego ardiendo en el hogar y una tenue luz generada por un velador, se reflejan en la madera lustrada generando una dramática situación espacial. Desde el otro extremo de este único y gran ambiente, se aprecia el tabique divisorio que separa la biblioteca, dispuesto de manera libre, en diagonal y sin llegar hasta el cielorraso, de esta manera se despega y se refuerza como un plano independiente y liviano, utilizado como apoyo de obras pictóricas, donde las mismas se disponen asimétricamente sobre el fondo, de manera espontánea. En la Villa Mairea, el exterior se relaciona con el interior estableciendo una dialogo mutuo. En la esta casa se genera una peculiar espacialidad interior, primero, por la opacidad de las sólidas paredes pintadas de blanco, a su vez que la transparencia de las ventanas de cristal se abre al exterior y de ese modo los interrelaciona. Aalto crea un espacio interior con fuerte identidad y, al mismo tiempo, busca la manera de conectar interior y exterior y de crear una continuidad entre los dos. Esta relación se puede traducir espacialmente como una interpenetración entre ambos, Ahora el exterior puede venir al interior acercando el paisaje natural a la vivienda y el interior puede ir afuera. También puede observarse cómo, en contraposición al aventanamiento corrido del movimiento moderno, Aalto distribuye los vanos en planta alta, en las habitaciones para huéspedes, con total libertad sobre el muro plano, allí donde son absolutamente necesarias para absorber el escaso sol nórdico, ritmadas, partidas, salientes; reflejan evidentemente la función que se está desarrollando en el interior y confieren una total libertad a la composición. Pero, como se observa en las dos fotografías superiores, y como corresponde a un clima riguroso como debe ser el de Finlandia, se percibe claramente que ese interior está controlado y que no es una apertura total hacia el maravilloso paisaje exterior. Como consecuencia, la luminosidad es medida y destaca la espacialidad interior, termina por resolver el carácter del espacio enriqueciendo la situación plástica del ambiente. Y si esta relación no es directa en los aventanamientos por los mecanismos de control; tampoco lo es en la puerta principal, donde existe una transición entre interior | exterior generada por el pabellón de la entrada, que funciona como umbral. La exposición disminuye gradualmente del exterior abierto de par en par al pabellón de la entrada y entonces a un callejón apretado que da la impresión de entrar en un lugar estrecho. (Recordemos que una experiencia similar se produce en la casa de la cascada de Frank Lloyd Wright.) En resumen, la casa está implantada fuertemente sobre el terreno, pero Aalto magistralmente utiliza el recorrido como una transición que produce un acercamiento gradual. El pabellón curvado de la entrada hace pivotar hacia la dirección de acceso y gracias a su disposición oblicua rompe con la ortogonaldiad de la trama. Por un lado, el interior puede proyectarse al exterior, por ejemplo, las terrazas de la casa de la cascada. Por el contrario, en la villa Mairea el afuera se trae adentro gracias al recinto generado al envolverse alrededor de un patio interno. El sitio de implantación de la casa es relativamente plano, y Aalto utilizó esta extensión como espacio de transición con el entorno. Mientras que el dibujo, arriba, ilustra la planta en forma de "L" formando un patio, el cual pertenece tanto al interior como al exterior. Los mundos de la casa y de la naturaleza pueden categorizarse como iguales en este espacio. Desde este patio que se halla elevado y al mismo nivel que el estar, se observan los volúmenes blancos que conforman la casa, pero éstos no terminan de recomponerse como prismas puros gracias a distintos recursos utilizado por el arquitecto, como ser una terraza en planta alta y la pérgola que protege el gran aventanamiento del estar, que al ser de materiales diferentes producen esa ruptura; por una leve articulación muraria; por el empleo de cerámicos en las paredes; éste recurso se hace intensivo en el remate del testero, trabajado con listones de madera verticales como un cuerpo escultórico y que se convierte en un ícono de la composición arquitectónica. Este testero es trabajado con una gran variedad de materiales tradicionales Al mezclarse, los elementos arquitectónicos se utilizan metafóricamente para traer adentro el significado del exterior, y los del interior llevarlos hacia fuera. Por ejemplo, la presencia en el interior de elementos exteriores naturales puede recordarnos el exterior. Repitiendo características del sitio natural, esa combinación nos permite estar en contacto con el exterior mientras se está dentro. La terminación rústica en la chimenea de la sala de estar, significa traer al interior la naturaleza, crea una sensación que se está viviendo literalmente en la naturaleza pero de una manera segura, protegida. El esfuerzo de simular el bosque circundante dentro de la vivienda es otro ejemplo a nivel metafórico. El bosque exterior que rodea la casa se repite en el ritmo de las columnas en la sala de estar, biblioteca, hall de ingreso y escalera. Dispuestas en grupos irregulares de columnas; sugieren una intención deliberada de reducir al mínimo cualquier geometría y regularidad; y de recordar el mundo natural exterior. De manera opuesta, los elementos interiores llevados al exterior invitan a la seguridad, a la comodidad, y a la idea del interior hacia fuera. Así, el “quincho”, es un espacio interior en el exterior, esto está dado por los tratamientos peculiares a un espacio interior. Los postes de la terraza y las vigas limpios, ordenados, pintados, sugieren el interior, al igual que una chimenea rústica, que habla de comodidad y calor. En el exterior la metáfora también se encuentra presente, si tenemos en cuenta por ejemplo la piscina que con sus formas onduladas nos recuerdan la ondulación típica de los lagos fineses. Todo esto permite que un dominio se afirme en el otro. En este sentido, villa Mairea proporciona un modelo inestimable para el diseño actual demostrando una arquitectura que se nos presenta en referencia a la esencia de la vida humana y habla particularmente de la relación humana con la naturaleza y el paisaje con el uso creativo del símbolo natural del adentro-afuera.
Registrate y eliminá la publicidad! CASA DEL ARQUITECTO | FRANK GEHRY | 1978 A partir de la vivienda de Gehry la arquitectura está empezando a formular un nuevo lenguaje, que proviene de la tecnología de punta, de la computadora, del mundo digital. Y esto impacta de lleno en el quehacer arquitectónico ya que modifica la manera de concebir la espacialidad del mismo hecho arquitectónico. Evidentemente estamos en presencia de un edificio extraño. La obra en sí es una remodelación, más precisamente una ampliación de una vivienda existente de los años 20 con connotaciones historicistas a la que el arquitecto le superpone su propio proyecto de manera drástica; nuevas dependencias envuelven la vieja vivienda con quiebres pronunciados que se intersecan oblicuamente, revestidos en chapa acanalada. Generando tensiones entre la antigua y la nueva construcción, al punto que la vieja casa parece reposar intacta dentro de la nueva construcción, dando una particular imagen del conjunto, una arquitectura que celebra la diversidad, que habla diversos lenguajes y que se halla en franca oposición a los postulados modernistas. El juego de volúmenes y los materiales empleados en la fachada están en perfecta armonía, pero para lograr un efecto de fragmentación y una sensación de algo inacabado. Esta volumetría descompuesta en distintos elementos hace difícil la lectura única del edificio. Pero a su vez, este grupo de formas exteriores crea un atractivo y dinámico espacio interior. A la racionalidad que presenta la planta de la antigua vivienda, se le agregan nuevas dependencias de manera más libre; Entonces encontramos por ejemplo en la cocina, una transgresión a la ortogonalidad tanto en el plano del lucernario en la cubierta como así también en la abertura de la esquina, con estos recursos se destruye la caja paralelepípeda tradicional del contenedor; éstas nuevas formas expresivas transgreden los cánones tradicionales para promover una nueva forma, más contemporánea, de la visión del espacio. Una nueva visión del espacio que tiene muy en cuenta a la luz, la que se usa para la diferenciación espacial entre diferentes ambientes de la vivienda, mas iluminados unos, y más en penumbra otros; un espacio complejo y heterogéneo, similar al momento cultural que se está viviendo en el lugar de implantación de la obra y que por lo tanto se lo podría tildar de contextualista; un espacio expresionista donde la estructura a la vista potencia el discurso formal del edificio; y genera volumetrías casi escultóricas, las que proveen energía y vibración al espacio arquitectónico. De este modo en el interior no se oculta nada que pueda enriquecer la plástica del espacio, como ser las nuevas estructuras de madera tales como la del lucernario de la cocina; pero también los elementos constructivos de la antigua construcción los cuales se hallaban disimulados pero que ahora se dejan a la vista intencionalmente y se muestran en toda su crudeza, encontramos así en el estar, que es un sector perteneciente a la vieja casa, un espacio con un fuerte carácter. Encontramos ahora que el plano del techo está ricamente articulado con las vigas de madera, los planos del piso y la pared revestidos en madera combinados con otras texturas, y el recurso luminotécnico de dejar en penumbras este sector, dando por resultado un espacio muy cálido. El mismo efecto se logra en el dormitorio principal que se halla en planta alta y que también forma parte de la antigua vivienda. Donde se desprendió el cielorraso y la estructura del techo aparece a la vista y muy arriba, haciendo que el espacio se descomprima; efecto que se acentúa por el plano divisorio entre el dormitorio propiamente dicho y el escritorio, el cual es sólo un límite virtual, haciendo de todo este sector un gran y único espacio, que se expande y se halla en relación con el exterior a través de una puerta ventana que da a una terraza. La terraza se halla protegida por los planos oblicuos de chapa acanalada así como también por el uso abundante de la vegetación para proporcionar un cierto sentido de la vida privada. Es más, en la fachada lateral, encontramos que está íntegramente protegida por la vegetación y también por el denso follaje de la arboleda pública al punto que si vamos por la calle sin prestar demasiada atención, se trata de una casa que no distinguiríamos fácilmente. Y la otra fachada, la principal, si bien ofrece una respuesta distinta al entorno inmediato, donde el tratamiento de planos y volúmenes a manera de collage pareciera no tener mucho que ver con el entorno al punto de confrontarse con el mismo; está en perfecta armonía con el entorno pero de manera más extensiva, la metrópolis de Los Ángeles. Donde la multiplicidad, complejidad, desajuste y superposición acaecientes en esa realidad urbana, son asumidas por el arquitecto como potencialidades en el desarrollo del proyecto dando por resultado la misma expresión del edificio y donde la obra, de este modo se relaciona perfectamente con el entorno. <a href='http://b.t.net.ar/www/delivery/ck.php?n=a2afc290&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE' target='_blank'><img src='http://b.t.net.ar/www/delivery/avw.php?zoneid=58&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE&n=a2afc290' border='0' alt='' /></a>