
Buenas linces! Hoy les traigo mas personajes sobre la mitologia griega. Espero que les guste 

FEBE:
Febe es uno de los nombres más extendidos en la mitología. El más importante de los personajes así llamados era una titán, hija de Urano y Gaya. Leto, madre de los mellizos Artemisaa y Apolo, y Asteria fueron las hijas que nacieron de la unión de esta Febe con Coeo. Leucipo también tuvo una hija llamada Febe, al igual que Tindareo y Leda. Esta última Febe era casi hermana de Helena y de los Dioscuros Castor y Pólux. Finalmente, Artemisa recibía a veces el nombre de Febe como par femenino de su hermano Foebo («el que brilla») o Apolo.
FORTUNA:
Fortuna estaba considerada entre los romanos como la diosa que controlaba el destino de los hombres, y por tanto también la buena suerte y el infortunio. A pesar de que su papel en la mitología clásica no es de los más significativos, era muy honrada por las clases menos acomodadas, ya que podía determinar el éxito de la gente en la vida y el sufrimiento de alguna desgracia. Muchos templos romanos eran sagrados para ella y allí se la invocaba. En Praeneste, lo que hoy día es Palestrina, a unos 50 km al este de Roma, había un santuario dedicado a la diosa construido en el siglo II a.C. La gente podía consultar el oráculo que había allí para poder determinar su futuro. Fortuna ha sido casi siempre representada con una venda en los ojos para simbolizar su forma de actuar indiscriminada. En muchos cuadros, los objetos que la rodean señalan esta arbitrariedad, ese carácter caprichoso que tienen, por ejemplo, la bola y la rueda («La rueda de Fortuna»). La cornucopia o «cuerno de la abundancia» es otro de sus atributos característicos, ya que podía ofrecer grandes riquezas a aquellos que eligiese como sus protegidos.
FAUNO:
Fauno, hijo de Picus y nieto de Saturno o Cronos, era el dios italiano de la naturaleza. En algunas versiones es el padre de Latino, que reinaba en todo el Lacio cuando Eneas, antecesor de los romanos, llegó a la península. Fauno se parece en gran medida al dios griego Pan, con el que se igualó con el tiempo. Servía como patrón para el ganado y también tenía el don de predecir el futuro. Después de la batalla contra los etruscos, los soldados romanos oyeron su voz saliendo del bosque, que Ies anunciaba que el enemigo había perdido un hombre más, lo que llevó a los romanos a continuar la batalla hasta la derrota de Etruria.
Numa Pompelio, el segundo rey de Roma, obligó a Fauno y a su padre, el dios del bosque Picus -representado habitualmente como un pájaro carpintero-, a beber hasta emborracharse porque quería saber lo que debía hacer para invocar a Júpiter, el equivalente romano de Zeus, del cielo. Finalmente, Fauno y Picus tuvieron que darle la información en contra de su voluntad.
En la poesía romana, Fauno juega siempre el mismo papel que el dios griego Pan. El poeta Horacio menciona la festividad celebrada en su honor el cinco de diciembre y le pide que bendiga al ganado en una oda dedicada a «Fauno, amante de las ninfas eternas» (Odas y Epopeyas, III)
