
Resumen LVL 5: no hay forma de escapar de los demás y estar solo.

Música para ambientar
Imploro porque nunca llegue el amanecer, la ansiedad del día que se aproxima carcome las rejas de mi prisión mental, y afuera me espera el infierno al que muchos llaman "mundo exterior".
Me imagino encerrado en otra realidad, como atrapado del otro lado del espejo, en un mundo paralelo sin desconectarme de este, donde pueda dejar atrás la incomodidad de sentirme observado, mirar sin ser visto, y por fin obtener algo de calma.
Corro sin parar, perseguido por una molestia imperceptible e inhumana que me persigue a todo momento, no hay escapatoria, estoy rodeado de gente por donde sea que vaya.
Llego a la calle más solitaria previo a mi retorno a casa, casi con una sensación única de un alivio efímero e insípido.
Suspiro por última vez antes de llegar, al fin, a reposar en la calidez sombría y soledad del vacío de mi cuarto.

Soy preso de un pasado que condenó mi presente, donde las emociones quedaron congeladas mientras el reloj de arena de mi niñez marcaba el fin de mi libertad emocional.
Es como si una parte de lo que fui hubiese quedado encadenada para siempre en algún lugar frió e inhóspito de los recónditos recovecos de mi mente.
A veces me siento tan ensimismado que me olvido completamente de todos los demás y creo casi desaparecer pero de pronto...
una voz desconocida, en el medio del aula de clases de la facultad, me llama para preguntarme cualquier nimiedad, y de repente rompe la aparente tranquilidad de mi malograda invisibilidad mostrándome, sin compasión alguna, el dolor de mi ínfima existencia.
Prefiero dejar de existir antes de averiguar en lo que realmente me he convertido.
Ya son casi la 5 de mañana, no me queda nada más que el resto de una noche que ojalá nunca acabara, a esta altura ni siquiera me importa estar solo, repleto de sentimientos extinguidos, es lo mismo si cierro o abro los ojos, esos barrotes impenetrables mentales, los cuales hace tiempo cegaron mi visión, me mantienen al resguardo confinando mi ser, cautivo de una realidad asfixiante de la que nunca quise formar parte.
Este es el ineludible destino que forja la más pura soledad
Mentiría si les digo que me siento mal o incluso bien.
Sólo he dejado de sentir.
Me despido con uno de mis temas preferidos por excelencia.
