Les dejo un cuento sencillo que me hicieron hacer en la secundaria hace 5 años, cuando estaba en tercer o cuarto año más o menos, y que encontré ahora acomodando todo. La consigna era que tenía que tener diálogo y estar relacionado con una caricatura de Quino que nos hizo leer antes. Recuerdo que la profesora de Lengua y Literatura, después de corregirlo, me lo hizo leer en frente de todos. Bueno acá va.
El tiempo ha sido robado. El ladrón huye velozmente hasta chocarse con un hombre. El tiempo se le cae al suelo y aquel hombre llamado Marcial lo toma.
Ladrón: el tiempo es mío, devuélvemelo, yo lo encontré primero.
Marcial: esto es algo muy valioso, hay que cuidarlo. Yo te ayudaré a esconderlo.
Ladrón: yo conozco un lugar en donde nadie podrá quitárnoslo jamás.
Marcial: dime, ¿Cuál es ese lugar?
Ladrón: sígueme y te lo mostraré.
El ladrón y Marcial comenzaron el largo camino al escondite, un camino tan largo que les demoraría toda su vida. A mitad de camino, Marcial de detiene.
Ladrón: ¿Qué pasa amigo?
Marcial: ya me cansé de revivir momentos horribles de mi vida, quiero volver, esto ya es un bajón, ni da seguir.
Ladrón: pero ya estamos a mitad de camino loco, no podemos volver.
Marcial: bueno, está bien, sigamos.
Todavía tenían un gran camino por recorrer, pero el ladrón no quería perder el tiempo que tanto le costó conseguir. Ya llegando al final del recorrido Marcial tropezó con sus pantalones, que ya le quedaban muy grandes, y se lastimó su rodilla.
Ladrón: leantate, ¡ale, ale que ya egamos!
Marcial: (sollozó) ¡Me uele! ¡Me uele mucho!
Ladrón: ¡Peo que maiquita! Apuate que ya veo el econdite.
Marcial: (se reincorpora rápidamente) ¡El que ega útimo tene coa de pero!
Los dos comenzaron a correr lo más rápido posible hasta que ya no pudieron mantener el equilibrio y cayeron al suelo. Al final del camino, y con las rodillas magulladas de tanto gatear, los dos pequeños entraron cada uno a su escondite, para luego de nueve meses volver a salir y comenzar todo de nuevo.
Espero les haya gustado. Les dejo las imágenes que escaneé de la caricatura que nos hizo leer, el dorso de la misma con el borrador del cuento hecho en clases y la hoja que entregué con la nota que me pusieron.
Historieta de Quino. (click para ampliar)
El borrador hecho en clase con esa caligrafía horrible. (click para ampliar)
La hoja que entregué con la nota que me puso la profesora. (abajo de la nota estaba la firma pero la borré porque era su apellido)

Y todo vuelve a comenzar
El tiempo ha sido robado. El ladrón huye velozmente hasta chocarse con un hombre. El tiempo se le cae al suelo y aquel hombre llamado Marcial lo toma.
Ladrón: el tiempo es mío, devuélvemelo, yo lo encontré primero.
Marcial: esto es algo muy valioso, hay que cuidarlo. Yo te ayudaré a esconderlo.
Ladrón: yo conozco un lugar en donde nadie podrá quitárnoslo jamás.
Marcial: dime, ¿Cuál es ese lugar?
Ladrón: sígueme y te lo mostraré.
El ladrón y Marcial comenzaron el largo camino al escondite, un camino tan largo que les demoraría toda su vida. A mitad de camino, Marcial de detiene.
Ladrón: ¿Qué pasa amigo?
Marcial: ya me cansé de revivir momentos horribles de mi vida, quiero volver, esto ya es un bajón, ni da seguir.
Ladrón: pero ya estamos a mitad de camino loco, no podemos volver.
Marcial: bueno, está bien, sigamos.
Todavía tenían un gran camino por recorrer, pero el ladrón no quería perder el tiempo que tanto le costó conseguir. Ya llegando al final del recorrido Marcial tropezó con sus pantalones, que ya le quedaban muy grandes, y se lastimó su rodilla.
Ladrón: leantate, ¡ale, ale que ya egamos!
Marcial: (sollozó) ¡Me uele! ¡Me uele mucho!
Ladrón: ¡Peo que maiquita! Apuate que ya veo el econdite.
Marcial: (se reincorpora rápidamente) ¡El que ega útimo tene coa de pero!
Los dos comenzaron a correr lo más rápido posible hasta que ya no pudieron mantener el equilibrio y cayeron al suelo. Al final del camino, y con las rodillas magulladas de tanto gatear, los dos pequeños entraron cada uno a su escondite, para luego de nueve meses volver a salir y comenzar todo de nuevo.
Espero les haya gustado. Les dejo las imágenes que escaneé de la caricatura que nos hizo leer, el dorso de la misma con el borrador del cuento hecho en clases y la hoja que entregué con la nota que me pusieron.
Historieta de Quino. (click para ampliar)
El borrador hecho en clase con esa caligrafía horrible. (click para ampliar)
La hoja que entregué con la nota que me puso la profesora. (abajo de la nota estaba la firma pero la borré porque era su apellido)
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