Qué tan dificil es... trepar el obelisco.
por Pichón Baldinu
En la organización negra queríamos trabajar con el aire y con las estructuras urbanas, y el Obelisco era el emblema arquitectónico de la ciudad.
Lo maravilloso era llevar un espectáculo a una dimensión mayúscula, con seres humanos caminando el Obelisco. Nunca habíamos trabajado en esas alturas. Era un cambio de horizontes.
Nos pusimos en campaña para conseguir la autorización, y de una forma paraoficial porque en esa época había muchas trabas, había empresas que buscaban en el Obelisco un espacio de publicidad. El desafío a nivel producción era conseguir la autorización, y además, no teníamos un peso.En esa época no existía la idea de pensar un espectáculo artístico en la calle como negocio.
Planteábamos algo que era demasiado marginal para la época. Alberto Fernández, que en esos tiempos era un funcionario bastante bohemio, nos empezó a ayudar para obtener la autorización, y por otro lado debíamos conseguir alguna empresa que pudiera financiar los elementos: mucha estructura, mucha cuerda y arnés, y sonido. Y paralelamente empezamos a entrenarnos para poder desarrollar un trabajo sobre las paredes del Obelisco. Amí me tocó una de esas paredes. Yo estaba muy obsesionado con conseguir el permiso, pero también por subir al Obelisco cuanto antes para poder entender cómo montar el show.
Cuando conseguimos la autorización, nos abrieron la puerta del Obelisco y lo primero que me encontré dentro fue un graffiti que decía: “Porteños, mírenme de afuera que soy más vistoso”, o algo así. Y estaba firmada por un tal… Pichón.
Dentro de la locura en la que yo estaba, esa leyenda y esa firma me pareció casi como algo lógico. Fue muy curioso encontrarme con eso: ¿cómo? ¿yo ya estuve acá? Estaba escrito ahí y firmado por alguien que se llamaba como yo, pero no era yo…
Bueno, empecé a subir por una escalera marinera, vertical, a subirlos barrotes, y cuando llegué a los diez metros ya no se veía nada, era todo tan oscuro como una caverna y completamente cubierto de hollín. No tenía ni un arnés ni una soga de seguridad. Y no me dio para seguir… eran 67 metros… no veía nada, bajé, fui a buscar un arnés y entonces me mandé: en el camino descansaba y miraba cómo era el interior para utilizar la estructura interna.
Esa primera experiencia fue muy vertiginosa, y la segunda mucho mayor porque salí por laventana por la que apenas podés pasar y lo que hay fuera de ella es… el vacío, el vértigo absoluto.
La realidad es que nunca había trabajado en esas alturas. Eso hacía que todas las emociones estuvieran teñidas de vértigo… del contacto con el aire suspendido. Era cambiar las reglas de la gravedad de quien miraba, y las mías propias…
Ensayamos sólo una vez, un día de semana a las dos de la mañana.
El espectáculo fue la noche del 23 de diciembrede 1989. Me acuerdo que había un movilización del Movimientoal Socialismo (MAS) y una de sus columnas se acercó al Obelisco. Me acuerdo que tuvimos un accidente técnico: una estructura de fuego se nos vino abajo, no pasó nada, pero nos obligó a replantearnos el show: teníamos que sacrificar una imagen y de paso nos enseñaba que había riesgos, que en esa época no veíamos.
No había antecedentes de espectáculos así en la ciudad, con gente caminando por las paredes del Obelisco, y de esas características no existían en el mundo. De hecho, después el chiste era que la Fura dels Baus se había nutrido de la Organización Negra para hacer sus espectáculos, no porque lo hubieran visto en vivo, sino porque yo les mostré los videos a algunosde ellos, y quedaron fascinados.
Después vino De la Guarda,que acentuó más todo eso.
El espectáculo se llamó La Tirolesa en el Obelisco y fue el momento en el que explotó para nosotros trabajar con el aire, utilizar la técnica de estar colgado, una técnica de andinismo empleada hasta el momento para hacer escalada, y nosotros la empezamos a utilizar para la expresión teatral. En ese momento, nadie le llamaba teatro a lo que hacíamos.
Cuando salí por la ventanita fue una emoción sobrenatual porque… era todo puro huevo. Nervio, vértigo, desafío. Sangre. Sentís que es tu sueño, que vos te metiste en ésa y que con ésa ahora tenés que bailar. Además,había muy poca conexión entre los que manejaban las sogas y nosotros. No teníamos un motor ni nada de eso, era todo muy primitivo, y aun así estábamos haciendo nuestro sueño.
Cuando terminó el show, bajé con una sensación de conquista ·
Fuente: Nota sacada del Fan oficial de Facebook de la Revista SH