InicioCiencia EducacionDiversidad económica y social de los estados medievales

Diversidad económica y social de los estados medievales

Ciencia Educacion9/14/2018
Diversidad económica y social de los estados medievales


Con el fin de simplificar temas complejos relacionados a la historia se suele obviar detalles que son fundamentales para entender el contexto, algo esencial si se pretende entender y evaluar críticamente la historia. Lamentablemente esto pasa mucho en el sistema educativo de varios países, en el que se esquematiza e incluso se llega a caricaturizar el periodo en cuestión para así hacer más ameno la lectura para los estudiantes. Pero hasta que punto llega a ser beneficioso o perjudicial esto no lo sé.

El tema de este texto es justamente uno que ha sufrido mutilaciones por muchos libros de texto escolares sobre el periodo probablemente más mal interpretado de la historia; el "feudalismo" de la "edad media".

En 1888, el gran historiador Inglés Frederic William Maitland comentó irónicamente que si alguien le preguntara quien introdujo el sistema feudal en Inglaterra él respondía, "Henry Spelman" (el anticuario del siglo XVII que acuñó la palabra y el concepto) y si alguien le preguntaba cuando el feudalismo alcanzó su desarrollo más perfecto él diría "a mediados del siglo XIX."



De acuerdo a la "pirámide" de arriba las "clases" estaban divididas muy demarcadamente con el rey en el ápice mientras que los campesinos y siervos comprendían la base. Este tipo de caracterización de hecho no refleja la realidad de esos tiempos así como tampoco la gran diversidad socioeconómica de cada región. La edad media comprende un periodo de mil años por lo que es necesario una aproximación resumida, pero acertada y un poco más detallada que una ficticia pirámide social.


Claro, existía una jerarquización, pero no tal cual se representa en la "pirámide". Los reyes y emperadores eran jefes de estado pero en lugares donde la regionalización política existía con más fuerza, tales como Francia y el norte de Italia, existieron políticas autónomas que no respondían al rey en cuestión, o al duque, o incluso a un conde o marques. Lo mismo sucedía con las diócesis católicas, nominalmente sujetas a Roma pero que respondían a las políticas locales o incluso operando independientemente en lo que algunos historiadores conocen como "repúblicas episcopales".

Mientras que los campesinos o siervos no necesariamente pertenecían a la base más baja. Antes del siglo VIII existían dos tipos, los dependientes y los libres. Mientras los dependientes debían servicios a sus patrones los libres podían incluso tener tierras, entrar en el ejercito, asistir a las asambleas publicas y tener dependientes y trabajadores que cultiven sus tierras. Esto era generalmente frecuente entre los siglos VI al VIII y en lugares donde la aristocracia era modesta y las aldeas operaban de una forma autónoma o semi autónoma.

El comitatus y la red clientelar

La simplificación social, económica y fiscal que devino en la descentralización del imperio en occidente hizo que la nueva aristocracia militar germana que remplazara la aristocracia civil latina cambiara la política basada en impuestos públicos a la renta privada de tierras. El código militar germano del comitatus, que establece la reputación de un caudillo en torno a los honores o regalos que este le otorgue a sus compañeros, o comes, se trasladó a la adquisición de tierras.

Esta nueva aristocracia de terratenientes germanos, militar en origen, buscaba políticas más agresivas en torno a sus vecinos, para adquirir más tierras y por consiguiente, establecer un comitatus propio. Así se establece una nueva red clientelar en el que el protagonista en cuestión buscaba ser patrocinado por un caudillo, conde o incluso rey.

En el caso de los merovingios, la aristocracia buscaba establecer relaciones clientelares con los reyes o mayor domo para ganar influencia política o ejercer una posición oficial dentro de la corte del rey, que le otorgaba el título honorario de conviva regis y konigsnahe, con la ventaja de ganar favores directamente del rey. La cadena clientelar también operaba de forma regional entre terratenientes campesinos menores y oficiales locales como el caso de un conde.

En la Inglaterra anglosajona tenemos otro ejemplo de un comitatus establecido en varios reinos, en el que los comes, o gesith como se conocían en el siglo VII, representaban la clase aristócrata con tierras. Este tipo de nobleza estaba instalado en Northumbria, Mercia y Wessex, con pocas variaciones. Entre las clases intermedias se encontraban los nobles de descendencia britana (las tribus que habitaron Gran Bretaña antes de la llegada de los anglosajones) y los ceorl, o campesinos libres, representaban la clase baja. Las diferencias de clases se caracterizaban por la cantidad de wergild, es decir la compensación por daños a la familia de quien reciba algún daño. Así por ejemplo en las leyes de Ine de Wessex el wergild de un gesithcun era de 1200 chelines mientras que la de un Ceorl solo era de 200. En el reino de Kent por otro lado el wergild de un ceorl era de 100 chelines dorados, superior al de otros reinos.



La realidad sociopolítica de la Edad Media alta.

Las realidades eran distintas para los diferentes estados romanos germanos que sucedieron al imperio occidental. En la España visigoda antes del año 750 si bien los enfrentamientos dinásticos y las guerras civiles eran frecuentes, la aristocracia estaba centrada al foco político estatal, es decir, buscaban protagonismo político en la corte y no buscaban fragmentar el reino y gobernar independientemente sus tierras. Diferente es el caso de los lombardos, cuyos ducados operaban independientemente unos de otros y empezaron a designar reyes como medida militar contra las agresiones de los francos y bizantinos. Los merovingios también sufrían fragmentación política con aristócratas rebeldes y se volvió relativamente estable luego de que los mayor domo se establecieran como los verdaderos jefes de estado.

Cuando los terratenientes germanos comenzaron a establecerse en estancias a mediados del siglo VIII, estos adoptaron una política bipartita en sus tierras que consistía en el demesne(dominio) del terrateniente, y las viviendas de los inquilinos, que tenían que pagar la renta a modo de servicio que consistía en el cultivo de las tierras del demesne, así como también otros trabajos manuales como tejer o talar.

Este sistema es conocido por los historiadores medievalistas como el sistema manorial. Sin embargo su implementación no fue establecida sistemáticamente en todas las regiones. La economía manorial vendría a ser importante después, con la implementación del señorío en varias regiones de Francia e Italia. Pero a fines del periodo merovingio y comienzo del carolingio, no todas las tierras estaban sujetas a la aristocracia.

La fragmentación de la aristocracia en occidente durante la primera mitad de la edad media permitió que existieran comunidades autónomas y semi autónomas administradas por campesinos que ejercían cargos públicos dentro de su aldea. Solo en la cuenca parisina se encontraba un dominio fuerte de la aristocracia terrateniente y aldeas sometidas a estos. En los manuscritos polípticos de varios monasterios de París se representan las aldeas bajo control directo de terratenientes.

En Bretaña por otro lado los únicos terratenientes a gran escala pertenecían al séquito de nobles y príncipes, mientras que las aldeas eran administradas por campesinos con un poco de tierras conocidos como machtierns, que también presidían en cortes. Estas aldeas no estaban sujetas a la aristocracia sino al oficial local que era el machtiern.

El modelo más frecuente en la mayoría de las zonas de occidente era sin embargo el que se encontraba en Gortsdorf, donde tanto el monasterio de Wissembourg, como los duques de Alsacia y la familia Sigebald tenía tierras, pero también familias de clase campesina y terratenientes menores que estaban listados en las cartas de concesión del monasterio como donadores o vendedores de tierras. Gortsdorf estaba dividido entre campesinos libres y mancipias o dependientes, y el control de la aristocracia, aunque fuerte en algunos lugares, estaba completamente fragmentado.

Mientras el modelo de París se encontraba en zonas de alto dominio aristocrático, y el modelo de Bretaña en lugares donde la aristocracia era muy débil, el modelo de Gortsdorf parece ser el más recurrente durante los años anteriores al ascenso carolingio.



El sistema manorial en el siglo IX y X



El sistema manorial no surgió en el periodo carolingio, pero si fue mejor documentado que en periodos anteriores gracias a los capitulares y los polípticos, y en donde más avanzó.

Las reformas carolingias en la administración del nuevo estado provocaron la sistematización de la economía manorial y la proliferación de nuevos funcionarios públicos de corte aristocrático. Las regalías y los honores, las concesiones de tierras y títulos fue sistematizado por Carlomagno y sus sucesores para establecer su reicharistocratie y los nuevos condes buscaban una política hereditaria para que dichas concesiones siguieran dentro de su dinastía.

Esto provocó una disminución de terratenientes campesinos y un aumento de la economía manorial, donde inquilinos, tanto de estatus libre como dependientes, estaban sujetos a pagar con trabajo forzado en los campos del señorío, así como también otras manualidades que terminarían por impulsar esta nueva economía. Con el tiempo el campesino libre también perdería algunos derechos que marcaban su libertad, estos eran el de participar en el ejército y en asistir a asambleas públicas.

La renta de tierras, así como el estatus de los campesinos, ya no eran considerados importantes para la aristocracia terrateniente. El enfoque era en la imposición del servicio de trabajo por renta, algo que variaba de acuerdo a cada región. El servicio podía variar de un día a la semana, 4 semanas al año, a 5 días una semana. La explotación de la servidumbre, que ya no se distinguía entre libres y dependientes, provocó que Carlomagno promulgara regulaciones en el periodo de servicio laboral.

Sin embargo la producción de este sistema manorial a gran escala provocó un incremento en las exportaciones y en el intercambio en los puertos y mercados del siglo IX. Para el siglo X la red comercial no solo de occidente, sino de todo el mediterráneo desarrolló una complejidad debido a la demanda del sector privado y estatal el superávit extraído de la producción manorial gracias a la explotación campesina. Las riquezas de las elites crearon más demandas en el mercado interno que repercutió externamente.

Este sistema económico no estuvo presente en todas partes al mismo tiempo, y en algunos lugares no se ejercía de forma extrema como en Francia. En Inglaterra el manoralismo empezó a ser introducido en el siglo X mientras que al mismo tiempo en Italia empezó a debilitarse al encontrarse registros de pagos de renta en dinero y no en servicio mientras que los demesnes estaban fragmentados en pequeñas ocupaciones campesinas. El comercio de las producciones de los dominios era hecho por los inquilinos y no los señores.


Castillos y Señorío


Los sucesores de Carlomagno de Francia Occidental no les iban muy bien en cuanto a controlar a una aristocracia volátil y cada vez más centrada en la política regional. No es de extrañar que fuera en esta región, bastante fragmentada comparándola con el sacro imperio romano germano, que el régimen señoral surgiera a principios del siglo X.

Este sistema de dominio consistía en la expropiación de funciones públicas y derechos legales por parte de un terrateniente. No solo condes y marqueses buscaban provecho de este nuevo sistema, sino que también castas menores de aristócratas terratenientes sujetos a un señor que buscaban autonomía y derechos de soberanía, como el caso de la dinastía de Uxelles, subordinados a los condes de M"con, pero manteniendo algunas funciones públicas y soberanas en su castillo como ejercer cortes de justicia y cobrar peajes. Tal fue la fuerza que esta dinastía adquirió que los condes de M"con perdieron el control completo sobre ellos en el siglo XI.

El ejemplo de Uxelles refleja el uso de los castillos a partir del siglo X para imponer a la fuerza lo que se conoce como seigneurie banale, que consistía en la privatización de bienes locales y funciones públicas, y generalmente eran resguardados por un destacamento militar gobernado por un castellano sujeto a las ordenes del señor. Esto aportó más a la fragmentación política de varias zonas de Francia Occidental, y para el siglo X ya estaba siendo bastante regular en otros reinos de occidente.

No es sorprendente que el surgimiento de castillos privados en occidente, inicialmente empezado en Italia para defenderse de las incursiones sarracenas, haya estado a la par del seigneurie banale.


Milites, Castellanos y el señorío rural

Antes del siglo X se esperaba que los aristócratas estuvieran entrenados en el arte de la guerra y fueran mejor preparados que el campesino recluta. La profesionalización de los soldados(milites) comenzó en el siglo X con las ceremonias religiosas de los sacerdotes. Para el mismo siglo comprendían el nivel más bajo de la aristocracia, más cerca de un campesino rico a un conde.

La administración de castillos era generalmente asignado a uno de estos milites lo que provocaba que estos ganaran más protagonismo político, por lo que no era raro que buscaran por su cuenta imponer un seigneurie banale propio, ajeno a la de su señor. Los nuevos castellanos podían salirse con la suya frente a un conde como estos últimos generalmente lo hacían con respecto a los reyes.

Otra característica del seigneurie banale fue el surgimiento de un tipo de aristocracia conocido como señorío rural. Estos eran generalmente campesinos que pertenecían a la élite de su aldea y eran designados líderes por votación. Para el siglo X la jerarquización de las aldeas se manifestó en la arquitectura, donde las estancias de estas élites rurales se podían encontrar fortificadas y en que, a base de agresiones a sus vecinos empleando fuerza armada, comenzaron a imponer sus propias reglas. La designación ya no era negociable.

Algunos pequeños terratenientes rurales se convirtieron en milites y señores menores para otros, como el caso de Arleus cuya familia estableció una red clientelar con el monasterio de Cluny así como en otras aldeas, siendo estos a su vez vasallos de la dinastía de Uxelles.

Otros campesinos, alquilaban dominios de terratenientes ricos. El monasterio de Farfa por ejemplo designó a una familia de campesinos como inquilinos y estos ganaron influencia política convirtiéndose en castellanos semi nobles con estatus militar.
Datos archivados del Taringa! original
0puntos
1visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
0visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

No hay comentarios nuevos todavía

Autor del Post

P
Photios🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts17
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.