Una pequeña visita a los más extraños, interesantes y potencialmente habitables mundos descubiertos a lo largo del año.
Desde que se abrieron las puertas a la detección de otros mundos la lista no hace más que ascender, a velocidades que aumentan al mismo ritmo al que lo hacen nuestra capacidad tecnológica para captar las tenues señales de su existencia. Hoy día, casi dos décadas después del primero, conocemos miles de ellos, suficientes para ser conscientes de su inmensa diversidad. Terrestres, gaseosos, ardientes, gélidos, nacientes, agonizantes, potencialmente habitables...de todo encontramos, enviando un mensaje claro: nuestra galaxia esta poblada de un número casi infinito de mundos, quizás más que de estrellas. Y eso mismo seguramente es aplicable al resto del Universo. Las posibilidades, como vemos, son ilimitadas.
Formación de un sistema estelar.
2017 no es una excepción. Muchos son los descubrimientos y demasiados para nombrarlos a todos. Por eso visitaremos los más extraños e intrigantes de todos ellos, aquellos que por su condiciones extremas, o por justo lo contrario, estar tentadoramente cerca de lo que podemos considerar lo ideal para la vida, han llamado más la atención. Empecemos:
1) Entre las llamas:
KELT-9b no sería un lugar ideal para irse de vacaciones, a menos de disponer de un traje de protección con un sistema de refrigeración extremadamente eficiente. Y es que vivir tan cerca de su estrella, que además es más grande y caliente que el Sol, tiene sus consecuencias. Más exactamente unos agradables 4.300 Cº, apenas 1000 grados más frío que la superficie de nuestra estrella. El destino final de este Júpiter ardiente no está claro, pero posiblemente se evaporará por completo, o quedando solo, de tenerlo, un núcleo rocoso expuesto, que tampoco tendría un futuro mejor.
KELT-9b, un mundo ardiente abrazado a una estrella mayor que el Sol.
2) Un hogar cerca del hogar:
Ross 128b, situado a unos 11 años-luz de la Tierra, es uno de esos lugares donde las opciones de que la vida haya hecho acto de presencia es digna de tenerse en cuenta. Tiene una masa parecida a la de la Tierra, orbita alrededor de una enana roja relativamente tranquila, sin las grandes llamaradas propias de las de su clase, y aunque está muy cerca de su estrella, de disponer de una atmósfera con una notable cobertura nubosa, podría disponer de temperaturas aptas para la vida. Un lugar a tener en cuenta.
Ross 128b, el planeta potencialmente habitable con la masa más parecida a la del nuestro, gira alrededor de una enana roja inusualmente tranquila, y a la distancia justa para tener temperaturas agradables.
3) Un concentrado Sistema Solar:
El 2017 despojó a nuestro hogar del título de sistema estelar con un mayor número de planeta. Kepler-90 estaba cerca, con siete de ellos, pero a finales de este año se anunció el descubrimiento de un 8º planeta, en este caso un mundo rocoso. Con ello igualaba al Sistema Solar, al menos de momento. El hipotético 9º planeta sigue siendo buscado, y de encontrarse "recuperaríamos" esta simbólica primera posición, aunque no hay que hacerse ilusiones. Allí fuera, en algún lugar, seguro que encontraremos cosas parecidas tarde o temprano.
Sistema Solar 8 - Kepler 8.
4) Amigos a distancia:
GJ 273b, situado a 12 años-luz, forma parte de esos intrigantes mundos donde las condiciones, al menos aquellas que podemos saber, indican que existen opciones para la vida. Tanto que científicos y artistas llevaron a cabo el proyecto "Sónar Calling GJ 273b", en que se envió un mensaje hacia este lejano mundo, formado por 33 pequeñas piezas musicales de artistas relacionados con el festival Sonar. De existir respuesta, esta no llegaría hasta dentro de 25 años.
GJ 273b es uno de los dos planetas que conforman en sistema GJ 273, y está situado en la zona adecuada para poder desarrollar condiciones ambientales propicias. Es aquí hacia donde un mensaje de la Tierra, con 33 pequeñas piezas musicales, viaja en estos momentos.
5) Una Tierra helada:
El conocido con la poco manejable denominación OGLE-2016-BLG-1195Lb lo tenía todo para ser como nuestro planeta. Tiene su mismo tamaño y orbita su estrella a la misma distancia. ¿Que le faltó? Un Sol como el nuestro, no una tenue enana roja. A esa distancia, lo que para nosotros es ideal, para esta Tierra fallida es la condena a permanecer para siempre congelada, débilmente iluminada por una estrella que apenas es capaz de iluminarla.
OGLE-2016-BLG-1195Lb, una denominación que te deja frío para un planeta que podía haber sido como el nuestro de tener como Sol a una estrella más brillante. Una Tierra fallida por circunstancias externas.
6) Los mundos desaparecidos:
La estrella Kronos hace honor a su nombre. Si la deidad griega devoraba a sus hijos, ella parece haber devorado a sus hijos planetarios. Actualmente no parece disponer de compañeros planetarios, pero su composición química cuenta una historia diferente: los investigadores encontraron magnesio, aluminio, silicio, hierro, cromo e itrio en sus capas externas, pero mucho menos compuestos volátiles como oxígeno, carbono, nitrógeno y potasio que generalmente se encuentran en forma de gas. Las estrellas ricas en metales suelen tener grandes cantidades de todos ellos, lo que sugiere que Kronos puede haber obtenido sus metales al tragarse planetas rocosos. Si así es, debería haber consumido el equivalente a 15 tierras.
El aciago destino de los planetas de Kronos, el devorador de mundos.
7) La gran familia:
La gran familia: TRAPPIST-1 está destinado a atraer la atención de los futuros cazadores de vida. Y no es para menos, ya que en 2017 se descubrió que su sistema está compuesto de 7 planetas de tamaño terrestre, 3 de los cuales con posibilidades desde un punto de vista biológico. Más importante aún, que esta pequeña enana roja haya sido capaz de generar "Tierras" abre las puertas a que la Galaxia esté llena de ellas. Otros "puntos de luz azul pálido", como la llamaba Carl Sagan, podrían estar esperando que las encontremos.
TRAPPIST-1, un sistema solar en miniatura, con todos son mundos terrestres en un espacio menor que el de la órbita de Mercurio. Su Sol es tan tenue que esta cercanía permite que algunos de ellos pudieran, de cumplirse otras condiciones, disponer de temperaturas adecuadas para sostener agua líquida en la superficie.
Y muchos más que están por llegar. Conocemos varios miles, pero esto es solo el principio. En realidad apenas estamos dando los primeros pasos, y el futuro nos promete un cielo lleno de mundos.
¿Cuántos más habrán por ahí?
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