Para confeccionar un blog hace falta disponer de, al menos, una persona y equipos informáticos, energía eléctrica… Pero si queremos confeccionar un blog comenzando desde cero primero debemos “inventar” el Universo.
Hace 14.000 millones de años una colosal explosión puso en marcha nuestro reloj cósmico. Me refiero al ya conocido Big Bang. Todo lo que hoy conocemos, el espacio, la materia y el tiempo, sí, el tiempo, comenzaron con esa explosión. Es muy difícil para nuestra mente hacerse a la idea que “antes” del Big Bang no existía nada (porque tampoco existía la nada, ni el tiempo). Y esa dificultad radica en que nosotros somos capaces de imaginar un tiempo eterno hacia atrás y lo mismo hacia delante, pero ese mismo tiempo del que todo el mundo ha oído hablar sobre su “elasticidad” (se encoge y estira según se viaje a grandes velocidades o no) comenzó con nuestro Universo. De manera que los grandes filósofos anteriores a la Física moderna fracasaron en sus razonamientos al considerar el tiempo como una magnitud absoluta e inmutable: el tiempo es relativo, y lo es respecto a cada componente del universo que conocemos. En otro presunto universo paralelo podría no existir tal como lo conocemos nosotros.
Una combinación de propiedades de la Naturaleza descubiertas a posteriori por nuestros históricos científicos hizo surgir las primeras galaxias, con estrellas masivas cuyo tamaño consumió más rápidamente el combustible nuclear y las hizo explosionar pronto para lanzar sus restos al espacio. Y esos restos vuelven a formar nuevas estrellas. Nuestro Sol es una estrella de segunda o tercera generación, mucho más estable debido a su menor tamaño y lo suficientemente longevo como para permitir la evolución de la vida en su tercer planeta. Si la vida no se extingue antes por la acción humana deberá sufrir la muerte del Sol dentro de 5.000 millones de años.
Antes, nuestra galaxia Vía Láctea habrá colisionado con la vecina galaxia de Andrómeda cuya trayectoria conduce al choque contra nosotros. Pero ¿hacia dónde se dirige nuestro espacio, nuestra materia y nuestro tiempo?
Comienzan a vislumbrarse, por los datos que los múltiples satélites de observación nos aportan, que en nuestro Universo existen objetos terriblemente desoladores. No se trata de los conocidos agujeros negros (bastante aterradores de por sí), ni de los cuasars, se trata del mayor enigma jamás descubierto: El Gran Atractor.
¿Qué es eso? Imaginen, si pueden, un objeto en los confines del Universo con una masa equivalente a diez mil billones de soles (un uno y dieciséis ceros). Ha sido llamado El Gran Atractor por la influencia gravitatoria que ejerce sobre grupos enteros de galaxias. Está situado hacia la constelación de Centauro y las veinte galaxias que forman nuestro grupo local, al igual que el grupo de Hydra-Centauro y otras muchas galaxias se dirigen hacia él a una velocidad de 600 km/seg. Incluso se ha podido comprobar que galaxias situadas al otro lado de este “pozo gravitatorio” se dirigen hacia él, por el corrimiento, no al rojo de su espectro, sino ¡al azul!
Un supertelescopio, el JWST, cuyo lanzamiento a una órbita terrestre está previsto para 2013, nos podrá ayudar a comprender este nuevo enigma porque se basa en la luz infrarroja, la cual puede sortear mejor el polvo y gas interestelar, tan molesto para la observación, ya que El Gran Atractor se halla en la dirección de nuestro plano horizontal galáctico.
Nuestro tiempo tuvo un principio, pero ahora podemos intuir un final. Posiblemente la influencia de ese Gran Atractor, el leviatán cósmico más grande jamás conocido, nos esté enseñando algo con lo que nuestra mente no contaba. Tal vez estemos comenzando a poner fecha de caducidad a nuestro tiempo. Será El Fin de la Eternidad.
Hace algunos meses se publicó esta noticia en Ciencia.Nasa. Durante más de 400 años, los astrónomos han estudiado el Sol desde lejos. Pero ahora la NASA ha decidido viajar hasta allí.
“Visitaremos una estrella viva, que respira, por primera vez en la historia”, dice la científica Lika Guhathakurta, de las oficinas centrales de la NASA. “Esta es una región inexplorada del sistema solar y hay muchas posibilidades de hacer grandes descubrimientos allí”.
El nombre de la misión es Solar Probe+. El lanzamiento de dicha nave podría producirse en el año 2015. Para cuando concluya la misión, 7 años después, quienes ahora la planean creen que Solar Probe+ habrá resuelto dos grandes misterios de la astrofísica y que realizará muchos descubrimientos más durante su viaje.
Misterio 1 —La corona: si pudiésemos colocar un termómetro en la superficie del Sol, éste marcaría aproximadamente 6.000o C. La intuición dice que la temperatura debería bajar conforme nos alejamos; en cambio, la temperatura se eleva. La atmósfera externa del Sol, la corona, registra temperaturas de más de un millón de grados centígrados, cientos de veces más caliente que la estrella, que está abajo. Esta elevada temperatura continúa siendo un misterio 60 años después de que se la midió por primera vez.
Misterio 2 —El viento solar: el Sol expele un viento caliente de partículas cargadas, que viaja a millones de kilómetros por hora a través del sistema solar. Los planetas, los cometas, los asteroides… todos lo sienten. Curiosamente, no hay viento solar propiamente organizado cerca de la superficie del Sol, aunque entre planetas exista un auténtico vendaval. En algún punto intermedio, algún agente desconocido imprime una gran velocidad al viento solar. La pregunta es ¿de qué se trata?
Por lo que se oye en el autodenominado “mundo del misterio = ignorancia”, es una pena que la NASA pierda el tiempo y el dinero organizando misiones que podría ahorrarse si le preguntase a esos “extraterrestres” que encubre en “complicidad” con el gobierno norteamericano.
No obstante, por mucho que les pese a algunos, será la Ciencia quien descubra y certifique la existencia de vida extraterrestre, así que yo, en su lugar, no denostaría tanto a la Ciencia. Nuestro universo contiene misterios y conceptos por descubrir, tan sumamente maravillosos, como para no necesitar la religión de la ufología, con “profetas” igual de ineptos que los “otros”. El ser humano investiga, aprende y aplica sus conocimientos a la construcción de una sonda que le permitirá ampliar esos conocimientos. Ha sido así desde que estamos sobre este planeta. Pero los fanáticos de la “nueva religión de la ufología” infravaloran al ser humano, ¿no será porque su complejo de inferioridad intelectual los obliga a tener que rebajar al resto de la humanidad para equilibrarse? En los casos en que no se hace por dinero, es la única opción.
Vida en el Espacio.
Antes de llegar a analizar si los ovnis son naves extraterrestres deberíamos pararnos a pensar qué datos tenemos sobre la posibilidad de “vida inteligente” más allá de nuestro sistema solar. Para acotar los razonamientos hemos de tener claros unos conceptos básicos: 1) El agua es, probablemente (por las observaciones telescópicas) el compuesto más abundante del universo (digo compuesto, no elemento). Así que no sé a qué viene tanto asombro por parte de los ufólogos cuando se anuncia la posible existencia de agua en Marte, cuando también tenemos una luna de Júpiter (Europa) recubierta de una espesísima capa de hielo de agua. Probablemente los ufólogos han “oído campanas” sobre la necesidad de agua para un tipo de vida similar a la nuestra, Y por eso, Friker Jiménez abría la boca asombrado cuando le decían que había hielo de agua en Marte. 2) Para que la vida pueda llegar a evolucionar hasta la inteligencia se necesita muchísimo tiempo (en la Tierra llevó más de 4.600 millones de años), y para ello el planeta que la albergue ha de contar con una estrella estable, de larga duración, como nuestro Sol. De otra manera no habría tiempo a esa evolución. 3) En todas las partes del universo donde miramos existen los mismos elementos que en nuestras cercanías.
Galaxias lejanas (crédito NASA)
Ahora vayamos con la evolución del universo desde su inicio. Aproximadamente, la fecha en la que convergen todos los científicos para el inicio (Big Bang) es de 14.000 millones de años. Se empiezan a formar las primeras galaxias y sus estrellas, todas de primera magnitud, muy grandes, que van explosionando muy pronto y lanzan su material al espacio para formar nubes que luego engendran nuevas estrellas. Cuanto más grande es una estrella, más combustible gasta y antes acaba su vida. Una estrella mediana, tipo Sol, es de segunda o tercera generación. Y para que la nube originaria fuera rica en hierro, carbono, etc…, ha sido necesario que otras estrellas generasen antes esos elementos en su interior (en definitiva, una estrella es una fábrica de elementos de la tabla periódica, que se van formando a medida que el combustible –hidrógeno- se va fusionando y los genera. Luego son dispersados por el espacio cuando la estrella explosiona como una supernova).
Las estrellas con sistemas planetarios ricos en carbono tienen que haberse formado a partir de los 8.000 millones de años del Big Bang, que es la fecha en la que se produce en todo el universo la denominada “expansión del carbono”. (Alguien puede alegar que podría haber vida basada en el silicio u otros elementos, pero la secuencia temporal no variaría. Aunque si tenemos en cuenta que el carbono es abundante aquí y en todos sitios en la misma proporción, sería lógico pensar en vida orgánica, en lo que cinematográficamente se denominaron “unidades de carbono”). Y démosle a las nubes de gas ricas en carbono al menos 1.000 millones de años para concentrase.
Nebulosa nido de estrellas (NASA)
Así que, ajustando las secuencias de tiempo, nuestro Sol es una estrella que lleva 5.000 millones de años brillando (se le calcula una vida de otros 5.000 millones de años más en el futuro). Pero, más o menos, esa sería la fecha en la que otras estrellas susceptibles de albergar vida se tienen que haber formado. Podría ocurrir, incluso, que hubiese miles de civilizaciones extraterrestres pero que fuéramos nosotros los más adelantados puesto que nos ajustamos bastante a la secuencia temporal óptima.
Y ahora vamos a analizar qué acontecimientos han llevado a la especie humana a la inteligencia dentro de nuestro sistema solar, por si esos acontecimientos pueden ser repetidos en otros sistemas estelares.
La vida en la Tierra existe desde hace miles de millones de años, pero la vida inteligente, en esa escala, sólo está en vigor los últimos “cuatro días”. De manera que, en un sistema como el solar, que cumple ajustadamente las secuencias de evolución cósmica, la vida inteligente emerge muy al final del período de los 14.000 millones de años. Aún así, ha tenido que darse la “casualidad” de un meteorito que extinguiera a los dinosaurios para dar paso a los mamíferos. Darse la “casualidad” de tener un satélite (la Luna) desproporcionadamente grande para que sirva de regulador climático; sin ella no habría vida inteligente en la Tierra. También tiene que darse la “casualidad” de un planeta a la distancia adecuada de la estrella para que el agua se pueda encontrar en los tres estados (sólido, líquido y gaseoso). Hay más casualidades, pero con esas hay bastante para lo que intentamos dilucidar.
Visto todo lo anterior, nada sugiere que pueda haber una civilización extraterrestre. Otra cosa es que pudiera haber algún planeta (todavía desconocido) con algún tipo de vida primitiva, pero estadísticamente es extremadamente improbable que haya llegado a un desarrollo tecnológico. Lo cual no cuadra con la cantidad de avistamientos ovnis, de todo tipo, tamaño, color y tecnológico, que nos encontramos.
Si hemos de razonar, basándonos en los datos, en que es muy difícil que haya otra civilización fuera del sistema solar, muchísimo más difícil ha de ser que haya una multitud de civilizaciones tecnológicas. Pero aún admitiendo este último caso, ¿en qué sería la Tierra tan atractiva para civilizaciones tan avanzadas que las hace pasearse por nuestro planeta a diario?
El Voyager fuera del sist. solar (dibujo NASA)
La frialdad de los datos astronómicos aplasta la idea de vida inteligente extraterrestre, pero aún así… Los científicos siguen buscándola. Tenemos los proyectos de búsqueda (SETI y otros). Lanzamos naves al espacio. Construimos telescopios más sofisticados. Buscamos. ¡Y ni con todo eso se ha encontrado la menor evidencia!
Y sobre nuestra superficie terrestre los ignorantes siguen viendo y “contactando” esas inteligencias de las que yo sería el primer fan, si existieran.
EXPLICAN LA EXPANSION ACELERADA DEL UNIVERSO
(18 Marzo, 2005 Spacedaily - CA) Cuatro físicos teóricos plantean que la solución a uno de los mayores misterios de la cosmología, como es la expansión acelerada del Universo, ha estado frente a nuestras narices.
La historia del descubrimiento de que el Universo se expande revela el drama que significa generalmente para los científicos pasar de un paradigma a otro. Luego que Albert Einstein revelara al mundo su Mecánica Gravitacional (Teoría de la Relatividad General), otros científicos se abalanzaron sobre ella para estrujarle sus secretos.
Entre ellos, el físico ruso Alexander Friedman, que en 1922 consigue demostrar que según estas ecuaciones, el Universo se puede contraer o expandir. Einstein, horrorizado, decide cambiar sus ecuaciones agregándoles un término que el llamó constante cosmológica para estabilizar el Universo y hacerlo estático.
Este nuevo término, representaba una densidad de masa del espacio vacío que generaba la expansión del Universo con una velocidad siempre creciente.
Pero cuando en 1929, Edwin Hubble probó a través de las observaciones de los espectros de galaxias lejanas, que el Universo de hecho está en expansión, Einstein se apresuró en repudiar su constante cosmológica, llamándola "la mayor metida de pata de mi vida".
Sin embargo, observaciones realizadas en supernovas lejanas durante la década del 90, utilizando los estudios del astrónomo chileno Mario Hamuy, condujeron al extraordinario descubrimiento publicado el año 1998 que el Universo ha estado aumentando su velocidad de expansión desde al menos la mitad de su existencia.
La constante cosmológica fue así resucitada por los físicos teóricos y repuesta en las ecuaciones de la gravitación para describir este fenómeno. Aunque sus causas no se conocen completamente, se atribuyeron a una posible Energía Oscura, que representaría nada menos que el 70 por ciento de la masa del Universo.
Respecto al resto, cerca del 25 por ciento parece estar en la forma de otro componente misterioso, la Energía Oscura; mientras que solo un 5 por ciento estaría en la forma de Materia Ordinaria , compuesta de los mismos quarks, protones, neutrones y electrones de los que estamos hechos nosotros y las galaxias.
Ahora los físicos teóricos, Edward W. Kolb del U.S. Department of Energy's Fermi National Accelerator Laboratory, Chicago (USA); Sabino Matarrese de la Universidad de Padova; Alessio Notari de la University of Montreal (Canada); y Antonio Riotto del INFN (Istituto Nazionale di Fisica Nucleare) de Padova (Italia), han aparecido con una nueva solución a este astronómico acertijo, donde han probado suerte los mejores cerebros de la humanidad.
Su estudio fue enviado recientemente a la revista Physical Review Letters. Y allí explica Antonio Riotto que: "La hipótesis de la energía oscura es extremadamente fascinante, pero tiene el problema que ningún modelo teórico, ni los más modernos, como la supersimetría o la teoría de las cuerdas, es capaz de explicar la presencia de las misteriosa materia oscura en las cantidades que necesitan las observaciones.
"Si la energía oscura tuviese el tamaño que predicen las teorías, el Universo se habría expandido a una velocidad tan fantástica que hubiese sido imposible la existencia de nada de lo que conocemos en nuestro cosmos."
Para reconciliar esta cantidad de energía oscura con las leyes conocidas de la naturaleza algunos físicos han propuesto todo tipo de explicaciones exóticas: incluyendo nuevas fuerzas, nuevas dimensiones del espacio tiempo y nuevos tipos de partículas elementales.
El grupo de Riotto sin embargo resuelve el puzzle sin acudir a nada nuevo, atribuyendo la actual aceleración de la expansión del Universo a una consecuencia del modelo cosmológico estándar del Universo temprano: la inflación.
"Nuestra solución a la paradoja de la aceleración del Universo", dice Riotto, "descansa en la llamada teoría inflacionaria, desarrollada el año 1981. De acuerdo a esta, apenas ocurrida una pequeñísima fracción de un Segundo después del Big Bang, el Universo habría experimentado una expansión increíblemente rápida.
Esto explica por qué nuestro universo parece ser tan homogéneo. Recientemente los experimentos Boomerang y WMAP, que han medido las pequeñas fluctuaciones de la radiación de fondo originada en el Big Bang, habrían confirmado esta teoría, que aun tiene importantes detractores.
Se cree que durante esta temprana inflación se generaron pequeñas ondas en la estructura del espacio tiempo, tal como predice la Teoría general de la Relatividad de Einstein.
Estas ondas se estiraron con la expansión del universo y se extienden actualmente más allá de nuestro horizonte cósmico, esto es sobre una región mucho mayor que nuestro Universo observable, a unos 15 mil millones de años luz.
"Nos dimos cuenta que si consideramos estas ondas como un ingrediente fundamental, las ondas del espaciotiempo generadas durante la época de la inflación, a las ecuaciones de la Relatividad General para explicar por qué el Universo está acelerando hoy día", dice Riotto.
La solución al enigma de la aceleración incorpora al universo más allá de nuestros horizontes, sin acudir a la misteriosa energía oscura. Se trataría de la solución más conservadora posible, imaginada hasta el momento.
DESCUBIERTA LA MATERIA PERDIDA DEL UNIVERSO
9 Febrero, 2005 NASA - CA) Utilizando el Telescopio de Rayos X Chandra de la NASA, un grupo internacional de astrónomos asegura haber descubierto la materia perdida del Universo. Como se sospechaba, se encuentra formando extensas nubes de difuso gas intergaláctico caliente. Allí se encontraría cerca de la mitad de los átomos y iones del Universo.
Anteriormente se habían descubierto estas grandes nubes rodeando nuestra galaxia y las galaxias vecinas
Imagen: La ilustración muestra la absorción de los rayos X del cuasar Mkn 421 por dos nubes intergalácticas de gas caliente difuso obtenida por el Observatorio Chandra, y una parte del espectro en rayos X del cuasar. El espectro evidencia que hay tres nubes diferentes de gas caliente filtrando, o absorviendo los rayos X del Mkn 421. Imagen: Chandra/NASA
El inventario actual del Universo, de acuerdo a los primeros resultados del Observatorio WMAP; a estudios sobre la actual distribución de los cúmulos de galaxias y a la forma como ha variado la velocidad de expansión del Universo, es la siguiente:
Materia Bariónica Caliente o Materia Ordinaria.
Materia Visible, estrellas, planetas y gases calientes: 0,4 por ciento.
Materia No Luminosa, agujeros negros y gas intergaláctico: 3,6 por ciento.
Materia Oscura Fría, de características desconocidas: 23 por ciento.
Energía Oscura de origen desconocido: 73 por ciento.
Se supone que existe una Materia Oscura Fría, debido a que la materia observada no es suficiente para explicar el movimiento observado por las galaxias en los cúmulos galácticos. Aunque no la vemos se detecta por sus efectos gravitacionales producidos por materia que no vemos y que no interactúa con nuestra materia, salvo a través de la gravedad. En cuanto a la Energía Oscura, se le atribuye ser la causa de la aceleración en la velocidad de expansión del Universo.
Por Materia Bariónica se conoce a toda la que está formada por núcleos atómicos, construidos de protones y neutrones, que pertenecen al grupo de partículas subatómicas conocidas como bariones. Se le llama también Materia Ordinaria
Las nubes descubiertas son la primera evidencia de la vasta red de gas caliente que contiene la largamente buscada materia faltante, y que constituyen aproximadamente la mitad de todos los átomos y iones del Universo.
PERDIDA DESPUES DEL BIG BANG
Diversas mediciones dan una buena estimación de la densidad de masa que deben haber tenido los bariones en el Universo hace 10 mil millones de años atrás. Sin embargo ésta densidad de masa no es observada actualmente, revelando que en el tiempo transcurrido se perdió alrededor de la mitad de la material bariónica (también llamada materia ordinaria, para distinguirla de la materia oscura y la energía oscura).
“El inventario de todos los bariones, que se pueden encontrar en las estrellas y el gas dentro y fuera de las galaxias es poco más de la mitad de los bariones que existían poco después del Big Bang," explica Fabrizio Nicastro del Centro para la Astrofísica Harvard-Smithsonian, y autor principal del artículo aparecido en el número del 3 de Febrero 2005 de la revista Nature, donde describe esta investigación. "Hemos encontrado el lugar donde posiblemente se esconden los bariones perdidos".
Guiados por simulaciones computacionales sobre la formación de las galaxias y los cúmulos galácticos, sabían donde buscar. Estas simulaciones revelan que los bariones perdidos deben de estar en un sistema de redes extremadamente difuso de nubes de gas, a partir de las que se formaron las galaxias y los cúmulos galácticos.
A pesar de su inmenso tamaño, las nubes habían pasado desapercibidas debido a su gran temperatura, que va desde unos cientos de miles a un millón de grados Celsius, y a su densidad extremadamente baja. Ya se habían encontrado nubes similares de este “material intergaláctico tibio-caliente” (WHIM en inglés) alrededor de nuestra Galaxia y en el Grupo Local de galaxias al que pertenecemos, pero la falta de evidencias de WHIM fuera de nuestra vecindad, impedía realizar una estimación de la densidad de masa de los bariones contenidos en ella.
Los científicos detectaron estas sutiles nubes de gas en forma indirecta, analizando el espectro de Rayos X de un cuasar ubicado a 400 millones años luz de distancia. La luz del cuasar resultó filtrada por dos grandes y nubes de hidrógeno caliente que dejaron su impronta en el espectro del cuasar.
Se trata del cuasar Mkn 421, que fue observado durante su episódico aumento de brillo en rayos X, que comenzó en Octubre del 2002. Gracias a estas observaciones, que se prolongaron hasta Julio del 2003, se obtuvieron excelentes espectros de rayos X. La información mostró que su luz había atravesado dos nubes de gas caliente ubicadas a 150 millones y 370 millones de años luz de la Tierra, que absorvieron rayos X de Mkn 421.
La información de Rayos X muestra que, además de los iones de hidrógeno, allí existen iones de carbón, nitrógeno, oxígeno, y neón, y que la temperatura de las nubes es de cerca de 1 millón de grados Celsius. Combinando esta información con observaciones realizadas en las frecuencias de ultravioleta, permitió que el equipo pudiera estimar el grosor de las nubes (unos 2 millones de años luz) y su densidad de masa.
Asumiendo que el tamaño y distribución de las nubes es representativo, Nicastro y sus colegas pudieron realizar la primera estimación confiable del promedio de la densidad de masa de los bariones presentes en estas nubes a través del Universo. Encontraron que los resultados son semejantes a los de la densidad de masa de la masa bariónica perdida.
LOS CUASARES
Se supone que son galaxias activas, con centros muy brillantes, que aparecen en las imágenes del cielo tomadas en la luz visible, como objetos con aspecto de estrellas. Se supone que este fenómeno es producido por un agujero negro con una masa equivalente a millones de soles, que existiría en su centro, y que estaría atrayendo gas de la galaxia. En los vórtices que produce la materia al caer, se forman poderosos campos magnéticos que generan chorros perpendiculares al disco, por donde escapa radiación sincrotrónica. El chorro es muy brillante en luz de Rayos X y luz visible, opacando toda la demás luz de la galaxia. Es por eso que la vemos brillar como una estrella.
DESCUBREN REMOTO CUMULO GALÁCTICO
(4 Marzo, 2005 ESO - CA) Combinando observaciones realizadas con diferentes telescopios e instrumentos, tanto del Very Large Telescope de la ESO en Chile, como del telescopio espacial de Rayos X XMM-Newton de la ESA en la órbita terrestre, un grupo de astrónomos ha descubierto la estructura lejana más masiva encontrada hasta ahora en el Universo.
Se trata de un lejano cúmulo de galaxias, con una masa equivalente a varios miles de galaxias como nuestra Vía Láctea, ubicado a unos 9 mil millones de años luz de distancia. Esto es cuando el Universo tenía el 34% de su edad.
Imagen Arriba: En el recuadro el cúmulo descubierto, al centro la galaxia activa NGC 7314.
Las imágenes de VLT muestran que contiene galaxias elípticas enrojecidas y antiguas. Es además interesante ver que el cúmulo parece estar en un estado avanzado de desarrollo. Por lo que debe haberse formado cuando el Universo tenía menos de un tercio de su edad actual.
Ha sido toda una sorpresa descubrir una estructura tan compleja y madura a tan temprana edad.
Los cúmulos de galaxias son estructuras gigantescas que contienen entre cientos y miles de galaxias, constituyendo las estructuras fundamentales del Universo, por lo que su estudio aporta información sobre la arquitectura básica del Universo como un todo.
Cerca de una quinta parte de la masa de los cúmulos está formada por un gas difuso muy caliente cuya temperatura alcanza a decenas de millones de grados. Este gas, que no es visible para los telescopios ópticos, lo es para los telescopios de Rayos X, ya que emite una potente radiación en esa frecuencia. Por ello, la mejor forma de encontrar cúmulos galácticos, es buscándolos con observatorios de Rayos X. Como este tipo de luz de alta energía, es afortunadamente bloqueada por la atmósfera terrestre, esto sólo es posible hacerlo desde el espacio.
Actualmente hay dos grandes observatorios de rayos X funcionando en la órbita terrestre: el Chandra de la NASA, de Estados Unidos, y el XMM-Newton de Europa. Un equipo internacional de astrónomos iniciaron una búsqueda de cúmulos lejanos en los archivos del XMM-Newton, buscando entre las imágenes tomadas con otros fines y donde por casualidad podrían haberse detectado cúmulos galácticos.
Es así como encontraron, en el fondo de las imágenes dedicadas al estudio de la galaxia activa cercana NGC 7314, evidencias de un lejano cúmulo galáctico, hoy bautizado como XMMU J2235.3-2557. Se veía muy extenso y extraordinariamente débil, apenas 280 fotones de rayos X fueron recibidos en las 12 horas de observación.
UN CÚMULO QUE MADURÓ TEMPRANO
Sabiendo donde buscar, los astrónomos lo observaron mediante el telescopio Very Large Telescope (VLT) de Cerro Paranal (Chile), del Observatorio Euroeo Austral, para tener imágenes en la región visible de la luz. Confirmaron la naturaleza del cúmulo y lograron identificar 12 galaxias en la imagen.
Las galaxias se ven muy enrojecidas y son del tipo elíptico. Están formadas por estrellas rojas y antiguas. Lo que indica que éstas galaxias ya tenían varios miles de millones de años de edad. El cúmulo mismo tiene una forma esférica, otro signo de sus características avanzadas..
Para determinar la distancia al cúmulo, y con ello su edad, Christopher Mullis, del ESO utilizaron el espectrómetro FORS del VLT en su forma “multimodo”. El resultado fue espectacular, las galaxias del cúmulo están a z (corrimiento al rojo) 1.4, lo que indica una distancia a nosotros de 9.000 millones de años luz, 500 millones de años luz más lejos que el cúmulo galáctico más lejano conocido.
El cúmulo debió de haberse formado cuando el Universo tenía un tercio de su edad actual: 13.700 millones de años.
TELESCOPIO CHANDRA DESCUBRE "RIOS DE GRAVEDAD" QUE MOLDEAN EL UNIVERSO
(5 Agosto 2002 - Chandra/NASA) Observando cuasares distantes con el Observatorio Espacial de Rayos X Chandra, cuatro equipos de astrónomos, han detectado sutiles nubes de gas intergaláctico con temperaturas entre 300.000 a 5 millones de grados Celsius.
La ilustración muestra cómo los rayos X de un cuasar distante, son filtrados al pasar por una nube de gas intergaláctico. Midiendo la cantidad de la disminución de la luz debido al oxígeno y otros elementos presentes en la nube los astrónomos pudieron estimar la temperatura, densidad y la masa de la nube de gas - puede ver el espectro del cuasar PKS 2155-304 al ampliar la imagen haciendo click aquí.
Los astrónomos han descubierto así, parte de una gigantesca red intergaláctica de gas caliente y materia oscura que "CONTIENE LA MAYOR PARTE DE LA MATERIA DEL UNIVERSO". Al no ser visibles en el rango de la luz visible a nuestros ojos, este gas caliente, que se distribuye como niebla en canales esculpidos por ríos de gravedad, había estado oculto a la vista desde los tiempos en que se formaron las galaxias. Esta red, contiene más materia que todas las estrellas del Universo.
"Las observaciones realizadas con el Chandra, junto a otras realizadas en el rango ultravioleta, son un avance mayor en nuestra comprensión de cómo el Universo evolucionó en los últimos 10 mil millones de años", dijo Fabrizio Nicastro, jefe del Centro Harvard-Smithsonian para Astrofísica (CfA) en Cambridge, Mass., EEUU y líder de uno de los grupos de descubridores.
"Teníamos la convicción, debido al modelo del Big Bang y las observaciones del Universo temprano que este gas aun existía, pero como un avión stealth, había eludido nuestra detección", dijo Claude Canizares del Massachusetts Institute of Technology (MIT), Cambridge, líder de otro de los grupos.
Este gas caliente, detectado por el Chandra puede ser utilizado para rastrear la presencia de otros componentes más masivos de la materia oscura. El descubrimiento del gas caliente podría eventualmente permitir a los astrónomos cartografiar la distribución de materia oscura en el Universo y tal vez comprender su origen.
Complementariamente telescopios ultravioletas han detectado los componentes más fríos de este sistema de nubes de gas, pero debido a su alta temperatura la mayor parte es sólo detectable con telescopios de rayos X extremadamente sensibles.
Las observaciones de los cuasares PKS 2155-304 por los grupos del MIT y de Harvard-Smithsonian, y H5821+643 por un grupo del Estado de Ohio, permitieron revelar diversas secciones de este sistema de gas. Una de éstas parece ser un filamento donde están sumergidas las galaxias Vía Láctea y Andrómeda, mientras que otras secciones detectadas están a distancias de varios miles de millones de años luz de la Tierra.
Anteriormente los astrónomos Joel Bregman y Jimmy Irvin , observaron la absorción de la luz de rayos X emitida por estas nubes de gas producida por una galaxia en primer plano.
Durante sus primeros miles de millones años, cerca del 20 por ciento de la materia se agrupó bajo la influencia de la gravedad para formar las galaxias y los cúmulos de galaxias. Las teorías predicen que la mayor parte de la materia normal y la materia oscura formaron una inmensa red de filamentos que conecta los grupos y cúmulos de galaxias. Se había predicho que era tan caliente que sería invisible para los telescopios ópticos, infrarrojos y de radio.
"Simulaciones de computador nos habían estado diciendo desde hace años que el gas 'perdido' en el Universo debía estar en filamentos calientes", dijo Smita Mathur, líder del equipo del Estado de Ohio. "Finalmente, al parecer estamos detectando sus sombras", agregó.
RESUELVEN EL MISTERIO DE LOS CUASARES BRILLANTES LEJANOS, LENTES GRAVITACIONALES AUMENTAN SU LUMINOSIDAD
(29 junio 2002) De la misma forma como el enorme cúmulo de galaxias Abell 2218, ubicado en la constelación de Draco a unos 2 mil millones de años de la Tierra, desvía hacia nosotros y aumenta los rayos luminosos de un objeto que está más de cinco veces más lejos, y que vemos en esta imagen como líneas luminosas curvadas, al deformar el espacio a su alrededor, millones de cúmulos semejantes distorcionan la luz de los cuasares más distantes aumentando su luminosidad.
Esto viene a explicar el brillo inusual de los cuasares de alto "corrimiento al rojo - redshift (z)", originados cuando el Universo tenía apenas un mil millones de años.
En un reciente artículo en la revista Nature, el Dr. Abraham Loeb Profesor de Astronomía de la Universidad de Harvard, ha demostrado que los cuasares con brillos de hasta z =6,28 recientemente descubiertos, ven su luminosidad aumentada hasta en un 10 por ciento, debido a lentes gravitacionales producidos en el largo camino que debe recorrer su luz para llegar hasta nosotros.
En su artículo Loeb afirma que "se piensa que la energía de los cuasares proviene de la caída de gas dentro de un agujero negro supermasivo ubicado al centro de una galaxia. Su máxima luminosidad es proporcional a la masa del agujero negro, por lo que estos cuasares brillantes deben tener masas de más de varios miles de millones de soles. La existencia de estos agujeros negros masivos, supone un desafío a los modelos de la formación de las estructuras en el universo temprano, ya que se necesita que el agujero negro adquiera esta enorme masa en menos de un mil millones de años después del Big Bang".
"En nuestro artículo hemos demostrado que al menos un tercio de los cuasares conocidos con z cercano a 6 (cuya luz ha viajado 13 mil millones de años para llegar hasta nosotros) tendrán su flujo luminoso magnificado por un factor de 10 o más, a través de los lentes gravitacionales producidos por las galaxias que están en la línea de visión. Esto hace que la abundancia y la luminosidad de estos cuasares esté sustancialmente sobrestimada".
Con el objeto de aclarar algunas dudas respecto a este descubrimiento, hemos tomado contacto con el Dr. Loeb, que ha accedido a responder estas preguntas:
¿Cuan lejos, en años luz, es z =6,28 ?
La edad del Universo a un "corrimiento al rojo" de 6 es cerca de un mil millones de años. La edad actual del Universo es de 14 mil millones de años, por lo que una fuente que tiene un "corrimiento al rojo" de 6 está a 13 mil millones de años de distancia (la luz de la fuente debe viajar durante todo ese tiempo para llegar hasta nosotros).
¿De qué color vemos un objeto tan distante?
Un cuasar emite radiación en todas las longitudes de onda (desde radio hasta los rayos gamma) por lo que pueden ser observados en todos ellos. Los cuasares más lejanos se descubren generalmenbte en el infrarrojo, debido a que su notable emisión en luz visible tiene un "corrimiento al rojo" en ese régimen de radiación (luz).
¿Cual es la línea espectral más destacada que se detecta en los cuasares?
La línea espectral más destacada es la Lyman-alfa (la primera transición del hidrógeno). Además vemos otras líneas, emitidas por otros elementos.
¿Son los cuasares galaxias activas? ¿Estas galaxias podrían ser similares a la Vía Láctea?
Efectivamente los cuasares son galaxias activas. Suponemos que cada galaxia ha pasado por una fase de cuasar, debido a que encontramos agujeros negros en los centros de casi todas las galaxias del universo local universe. Estos agujeros negros estuvieron alguna vez activos, durante la época en que crecian en masa y atraían gas. Se cree que la fase de cuasares brillantes ha durado mucho menos que la edad del Universo; Esto explica porqué sólo observamos que una pequeña fracción de todas las galaxias están activas, en cualquier época del cosmos.
Me gustaría hacer además una aclaración. Cuando se hacen los cálculos, se encuentra que estos cuasares distantes (sobre z =6) deben tener agujeros negros con masas de algunos miles de millones de soles (semejantes a los agujeros negros más masivos conocidos en el universo actual). Surge aquí una pregunta interesante: ¿Cómo se formaron estos agujeros negros tan masivos tan temprano en la evolución del Universo?
Nuestro artículo demuestra que a estas enormes distancias se debe tomar en cuenta la distorción de las imágenes de los cuasares debido al material que se encuentra en el camino de su luz. Es posible que una fracción de estos cuasares a z =6 (entre 10-30%) sean fuertemente magnificados por galaxias que se encuentran en la línea de visión, las que actuan como lentes gravitacionales. Ya se conocían cuasares magnificados de esta manera, pero su número era menos del uno por ciento en las investigaciones anteriores sobre cuasares ubicados a "corrimientos al rojo" mucho menores. La fracción de cuasares magnificados gravitacionalmente aumenta a muy grandes distancias /corrimientos al rojo) por dos razones: (i) al aumentar la distancia del trayecto al cuasar distante, es mayor la posibilidad de encontrar una galaxia en la línea de visión; y (ii) los cuasares brillantes, son muy raros en esas épocas cósmicas tempranas (con muy altos corrimientos al rojo) por lo que los escasos eventos de magnificación de numerosos cuasares débiles puede de todos modos influir dramaticamente en la cantidad de cuasares muy brillantes detectados (que tienen una alta probabilidad de estar siendo magnificados gravitacionalmente). Este último efecto es llamado el `magnification bias'.
5 MISTERIOS SIN RESOLVER DEL UNIVERSO
Pie de foto: Anillo de materia oscura en el grupo de galaxias Cl 0024+17. En torno al 96% del universo se compone de energía oscura o materia oscura. Fotografía: Universidad Johns Hopkins/Esa/Nasa
Aún hoy en día, existen fenómenos científicos que se resisten a las explicaciones. Si la historia consigue resolver estas anomalías, el conocimiento que de ello podríamos extraer conduciría a un gran salto hacia delante, pero ¿Cuáles son los misterios más grandes, y qué revoluciones científicas podrían conllevar en caso de ser resueltos?
1 El universo perdido
Todo en el universo es o bien masa o energía, pero no hay suficiente de ninguna de las dos. Los científicos creen que el 96% del cosmos está perdido. Han llegado a ponerle nombres a toda esa materia perdida – “energía oscura” y “materia oscura” – pero que tenga nombre no nos dice nada sobre ella. Y no es que se trate de una cuestión que no tenga importancia; la energía oscura está creando continuamente nuevas franjas de espacio y tiempo, mientras que la materia oscura parece estar manteniendo unidas a todas las galaxias. No es de extrañar que los científicos se afanen en buscar pistas de sus paraderos.
2 La vida
Se que piensas que eres algo más que un saco de moléculas, pero ¿por qué? La próxima vez que veas un árbol, pregúntate por qué está vivo mientras que la mesa de tu cocina no lo está. El fenómeno que llamamos vida es algo que los biólogos casi han renunciado en definir; en lugar de eso prefieren investigar métodos para dotar de vida a diferentes combinaciones de moléculas. Extrañamente, la combinación más esperanzadora es similar en términos químicos al detergente de lavadora.
3 La muerte
Aquí está la cara B del punto anterior. En biología, las cosas finalmente mueren, pero no existe una buena explicación para este fenómeno. Existen pistas que indican que la activación y desactivación de ciertos genes que controlan el envejecimiento, pero si nuestra teoría es cierta, esos interruptores no deberían haber sobrevivido a la selección natural. Luego está el argumento de que una acumulación de fallos nos hace envejecer. Sin embargo existen multitud de ballenas y tortugas que parecen envejecer a un ritmo ridículamente lento – si es que lo hacen. Por supuesto, si logramos averiguar la razón, eso podrían ser grandes noticias para el futuro de los humanos (o incluso para el planeta).
4 El sexo
Charles Darwin pudo haber tenido 10 hijos, pero no podía entender por qué casi cualquier cosa en biología emplea la reproducción sexual y no la clonación asexual, ya que el sexo es un método de reproducción sumamente ineficiente. Seguimos sin saber la respuesta. Parece plausible la sugerencia que sostiene que el el hecho de “barajar” nuestros genes mezclándolos con los de otros individuos nos hace más capaces de vérnosla con los cambios medioambientales, pero las evidencias son escasas. De momento, el sexo parece existir solo para dar a los machos algún papel en la vida.
5 El libre albedrío
Si quieres mantener la cordura, mira hacia otro lado. Los neurocientíficos están casi convencidos de que el libre albedrío es una ilusión. Sus experimentos muestran que nuestros cerebros nos permiten pensar que controlamos nuestros cuerpos, pero nuestros movimientos comienzan antes de que tomemos la decisión consciente de movernos. Algunos investigadores ya han de hecho asistido a juicios para testificar que al acusado no se le puede acusar de nada de lo que hizo. Nos espera un futuro legal realmente espantoso
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Hace 14.000 millones de años una colosal explosión puso en marcha nuestro reloj cósmico. Me refiero al ya conocido Big Bang. Todo lo que hoy conocemos, el espacio, la materia y el tiempo, sí, el tiempo, comenzaron con esa explosión. Es muy difícil para nuestra mente hacerse a la idea que “antes” del Big Bang no existía nada (porque tampoco existía la nada, ni el tiempo). Y esa dificultad radica en que nosotros somos capaces de imaginar un tiempo eterno hacia atrás y lo mismo hacia delante, pero ese mismo tiempo del que todo el mundo ha oído hablar sobre su “elasticidad” (se encoge y estira según se viaje a grandes velocidades o no) comenzó con nuestro Universo. De manera que los grandes filósofos anteriores a la Física moderna fracasaron en sus razonamientos al considerar el tiempo como una magnitud absoluta e inmutable: el tiempo es relativo, y lo es respecto a cada componente del universo que conocemos. En otro presunto universo paralelo podría no existir tal como lo conocemos nosotros.
Una combinación de propiedades de la Naturaleza descubiertas a posteriori por nuestros históricos científicos hizo surgir las primeras galaxias, con estrellas masivas cuyo tamaño consumió más rápidamente el combustible nuclear y las hizo explosionar pronto para lanzar sus restos al espacio. Y esos restos vuelven a formar nuevas estrellas. Nuestro Sol es una estrella de segunda o tercera generación, mucho más estable debido a su menor tamaño y lo suficientemente longevo como para permitir la evolución de la vida en su tercer planeta. Si la vida no se extingue antes por la acción humana deberá sufrir la muerte del Sol dentro de 5.000 millones de años.
Antes, nuestra galaxia Vía Láctea habrá colisionado con la vecina galaxia de Andrómeda cuya trayectoria conduce al choque contra nosotros. Pero ¿hacia dónde se dirige nuestro espacio, nuestra materia y nuestro tiempo?
Comienzan a vislumbrarse, por los datos que los múltiples satélites de observación nos aportan, que en nuestro Universo existen objetos terriblemente desoladores. No se trata de los conocidos agujeros negros (bastante aterradores de por sí), ni de los cuasars, se trata del mayor enigma jamás descubierto: El Gran Atractor.
¿Qué es eso? Imaginen, si pueden, un objeto en los confines del Universo con una masa equivalente a diez mil billones de soles (un uno y dieciséis ceros). Ha sido llamado El Gran Atractor por la influencia gravitatoria que ejerce sobre grupos enteros de galaxias. Está situado hacia la constelación de Centauro y las veinte galaxias que forman nuestro grupo local, al igual que el grupo de Hydra-Centauro y otras muchas galaxias se dirigen hacia él a una velocidad de 600 km/seg. Incluso se ha podido comprobar que galaxias situadas al otro lado de este “pozo gravitatorio” se dirigen hacia él, por el corrimiento, no al rojo de su espectro, sino ¡al azul!
Un supertelescopio, el JWST, cuyo lanzamiento a una órbita terrestre está previsto para 2013, nos podrá ayudar a comprender este nuevo enigma porque se basa en la luz infrarroja, la cual puede sortear mejor el polvo y gas interestelar, tan molesto para la observación, ya que El Gran Atractor se halla en la dirección de nuestro plano horizontal galáctico.
Nuestro tiempo tuvo un principio, pero ahora podemos intuir un final. Posiblemente la influencia de ese Gran Atractor, el leviatán cósmico más grande jamás conocido, nos esté enseñando algo con lo que nuestra mente no contaba. Tal vez estemos comenzando a poner fecha de caducidad a nuestro tiempo. Será El Fin de la Eternidad.
Hace algunos meses se publicó esta noticia en Ciencia.Nasa. Durante más de 400 años, los astrónomos han estudiado el Sol desde lejos. Pero ahora la NASA ha decidido viajar hasta allí.
“Visitaremos una estrella viva, que respira, por primera vez en la historia”, dice la científica Lika Guhathakurta, de las oficinas centrales de la NASA. “Esta es una región inexplorada del sistema solar y hay muchas posibilidades de hacer grandes descubrimientos allí”.
El nombre de la misión es Solar Probe+. El lanzamiento de dicha nave podría producirse en el año 2015. Para cuando concluya la misión, 7 años después, quienes ahora la planean creen que Solar Probe+ habrá resuelto dos grandes misterios de la astrofísica y que realizará muchos descubrimientos más durante su viaje.
Misterio 1 —La corona: si pudiésemos colocar un termómetro en la superficie del Sol, éste marcaría aproximadamente 6.000o C. La intuición dice que la temperatura debería bajar conforme nos alejamos; en cambio, la temperatura se eleva. La atmósfera externa del Sol, la corona, registra temperaturas de más de un millón de grados centígrados, cientos de veces más caliente que la estrella, que está abajo. Esta elevada temperatura continúa siendo un misterio 60 años después de que se la midió por primera vez.
Misterio 2 —El viento solar: el Sol expele un viento caliente de partículas cargadas, que viaja a millones de kilómetros por hora a través del sistema solar. Los planetas, los cometas, los asteroides… todos lo sienten. Curiosamente, no hay viento solar propiamente organizado cerca de la superficie del Sol, aunque entre planetas exista un auténtico vendaval. En algún punto intermedio, algún agente desconocido imprime una gran velocidad al viento solar. La pregunta es ¿de qué se trata?
Por lo que se oye en el autodenominado “mundo del misterio = ignorancia”, es una pena que la NASA pierda el tiempo y el dinero organizando misiones que podría ahorrarse si le preguntase a esos “extraterrestres” que encubre en “complicidad” con el gobierno norteamericano.
No obstante, por mucho que les pese a algunos, será la Ciencia quien descubra y certifique la existencia de vida extraterrestre, así que yo, en su lugar, no denostaría tanto a la Ciencia. Nuestro universo contiene misterios y conceptos por descubrir, tan sumamente maravillosos, como para no necesitar la religión de la ufología, con “profetas” igual de ineptos que los “otros”. El ser humano investiga, aprende y aplica sus conocimientos a la construcción de una sonda que le permitirá ampliar esos conocimientos. Ha sido así desde que estamos sobre este planeta. Pero los fanáticos de la “nueva religión de la ufología” infravaloran al ser humano, ¿no será porque su complejo de inferioridad intelectual los obliga a tener que rebajar al resto de la humanidad para equilibrarse? En los casos en que no se hace por dinero, es la única opción.
Vida en el Espacio.
Antes de llegar a analizar si los ovnis son naves extraterrestres deberíamos pararnos a pensar qué datos tenemos sobre la posibilidad de “vida inteligente” más allá de nuestro sistema solar. Para acotar los razonamientos hemos de tener claros unos conceptos básicos: 1) El agua es, probablemente (por las observaciones telescópicas) el compuesto más abundante del universo (digo compuesto, no elemento). Así que no sé a qué viene tanto asombro por parte de los ufólogos cuando se anuncia la posible existencia de agua en Marte, cuando también tenemos una luna de Júpiter (Europa) recubierta de una espesísima capa de hielo de agua. Probablemente los ufólogos han “oído campanas” sobre la necesidad de agua para un tipo de vida similar a la nuestra, Y por eso, Friker Jiménez abría la boca asombrado cuando le decían que había hielo de agua en Marte. 2) Para que la vida pueda llegar a evolucionar hasta la inteligencia se necesita muchísimo tiempo (en la Tierra llevó más de 4.600 millones de años), y para ello el planeta que la albergue ha de contar con una estrella estable, de larga duración, como nuestro Sol. De otra manera no habría tiempo a esa evolución. 3) En todas las partes del universo donde miramos existen los mismos elementos que en nuestras cercanías.
Galaxias lejanas (crédito NASA)
Ahora vayamos con la evolución del universo desde su inicio. Aproximadamente, la fecha en la que convergen todos los científicos para el inicio (Big Bang) es de 14.000 millones de años. Se empiezan a formar las primeras galaxias y sus estrellas, todas de primera magnitud, muy grandes, que van explosionando muy pronto y lanzan su material al espacio para formar nubes que luego engendran nuevas estrellas. Cuanto más grande es una estrella, más combustible gasta y antes acaba su vida. Una estrella mediana, tipo Sol, es de segunda o tercera generación. Y para que la nube originaria fuera rica en hierro, carbono, etc…, ha sido necesario que otras estrellas generasen antes esos elementos en su interior (en definitiva, una estrella es una fábrica de elementos de la tabla periódica, que se van formando a medida que el combustible –hidrógeno- se va fusionando y los genera. Luego son dispersados por el espacio cuando la estrella explosiona como una supernova).
Las estrellas con sistemas planetarios ricos en carbono tienen que haberse formado a partir de los 8.000 millones de años del Big Bang, que es la fecha en la que se produce en todo el universo la denominada “expansión del carbono”. (Alguien puede alegar que podría haber vida basada en el silicio u otros elementos, pero la secuencia temporal no variaría. Aunque si tenemos en cuenta que el carbono es abundante aquí y en todos sitios en la misma proporción, sería lógico pensar en vida orgánica, en lo que cinematográficamente se denominaron “unidades de carbono”). Y démosle a las nubes de gas ricas en carbono al menos 1.000 millones de años para concentrase.
Nebulosa nido de estrellas (NASA)
Así que, ajustando las secuencias de tiempo, nuestro Sol es una estrella que lleva 5.000 millones de años brillando (se le calcula una vida de otros 5.000 millones de años más en el futuro). Pero, más o menos, esa sería la fecha en la que otras estrellas susceptibles de albergar vida se tienen que haber formado. Podría ocurrir, incluso, que hubiese miles de civilizaciones extraterrestres pero que fuéramos nosotros los más adelantados puesto que nos ajustamos bastante a la secuencia temporal óptima.
Y ahora vamos a analizar qué acontecimientos han llevado a la especie humana a la inteligencia dentro de nuestro sistema solar, por si esos acontecimientos pueden ser repetidos en otros sistemas estelares.
La vida en la Tierra existe desde hace miles de millones de años, pero la vida inteligente, en esa escala, sólo está en vigor los últimos “cuatro días”. De manera que, en un sistema como el solar, que cumple ajustadamente las secuencias de evolución cósmica, la vida inteligente emerge muy al final del período de los 14.000 millones de años. Aún así, ha tenido que darse la “casualidad” de un meteorito que extinguiera a los dinosaurios para dar paso a los mamíferos. Darse la “casualidad” de tener un satélite (la Luna) desproporcionadamente grande para que sirva de regulador climático; sin ella no habría vida inteligente en la Tierra. También tiene que darse la “casualidad” de un planeta a la distancia adecuada de la estrella para que el agua se pueda encontrar en los tres estados (sólido, líquido y gaseoso). Hay más casualidades, pero con esas hay bastante para lo que intentamos dilucidar.
Visto todo lo anterior, nada sugiere que pueda haber una civilización extraterrestre. Otra cosa es que pudiera haber algún planeta (todavía desconocido) con algún tipo de vida primitiva, pero estadísticamente es extremadamente improbable que haya llegado a un desarrollo tecnológico. Lo cual no cuadra con la cantidad de avistamientos ovnis, de todo tipo, tamaño, color y tecnológico, que nos encontramos.
Si hemos de razonar, basándonos en los datos, en que es muy difícil que haya otra civilización fuera del sistema solar, muchísimo más difícil ha de ser que haya una multitud de civilizaciones tecnológicas. Pero aún admitiendo este último caso, ¿en qué sería la Tierra tan atractiva para civilizaciones tan avanzadas que las hace pasearse por nuestro planeta a diario?
El Voyager fuera del sist. solar (dibujo NASA)
La frialdad de los datos astronómicos aplasta la idea de vida inteligente extraterrestre, pero aún así… Los científicos siguen buscándola. Tenemos los proyectos de búsqueda (SETI y otros). Lanzamos naves al espacio. Construimos telescopios más sofisticados. Buscamos. ¡Y ni con todo eso se ha encontrado la menor evidencia!
Y sobre nuestra superficie terrestre los ignorantes siguen viendo y “contactando” esas inteligencias de las que yo sería el primer fan, si existieran.
EXPLICAN LA EXPANSION ACELERADA DEL UNIVERSO
(18 Marzo, 2005 Spacedaily - CA) Cuatro físicos teóricos plantean que la solución a uno de los mayores misterios de la cosmología, como es la expansión acelerada del Universo, ha estado frente a nuestras narices.
La historia del descubrimiento de que el Universo se expande revela el drama que significa generalmente para los científicos pasar de un paradigma a otro. Luego que Albert Einstein revelara al mundo su Mecánica Gravitacional (Teoría de la Relatividad General), otros científicos se abalanzaron sobre ella para estrujarle sus secretos.
Entre ellos, el físico ruso Alexander Friedman, que en 1922 consigue demostrar que según estas ecuaciones, el Universo se puede contraer o expandir. Einstein, horrorizado, decide cambiar sus ecuaciones agregándoles un término que el llamó constante cosmológica para estabilizar el Universo y hacerlo estático.
Este nuevo término, representaba una densidad de masa del espacio vacío que generaba la expansión del Universo con una velocidad siempre creciente.
Pero cuando en 1929, Edwin Hubble probó a través de las observaciones de los espectros de galaxias lejanas, que el Universo de hecho está en expansión, Einstein se apresuró en repudiar su constante cosmológica, llamándola "la mayor metida de pata de mi vida".
Sin embargo, observaciones realizadas en supernovas lejanas durante la década del 90, utilizando los estudios del astrónomo chileno Mario Hamuy, condujeron al extraordinario descubrimiento publicado el año 1998 que el Universo ha estado aumentando su velocidad de expansión desde al menos la mitad de su existencia.
La constante cosmológica fue así resucitada por los físicos teóricos y repuesta en las ecuaciones de la gravitación para describir este fenómeno. Aunque sus causas no se conocen completamente, se atribuyeron a una posible Energía Oscura, que representaría nada menos que el 70 por ciento de la masa del Universo.
Respecto al resto, cerca del 25 por ciento parece estar en la forma de otro componente misterioso, la Energía Oscura; mientras que solo un 5 por ciento estaría en la forma de Materia Ordinaria , compuesta de los mismos quarks, protones, neutrones y electrones de los que estamos hechos nosotros y las galaxias.
Ahora los físicos teóricos, Edward W. Kolb del U.S. Department of Energy's Fermi National Accelerator Laboratory, Chicago (USA); Sabino Matarrese de la Universidad de Padova; Alessio Notari de la University of Montreal (Canada); y Antonio Riotto del INFN (Istituto Nazionale di Fisica Nucleare) de Padova (Italia), han aparecido con una nueva solución a este astronómico acertijo, donde han probado suerte los mejores cerebros de la humanidad.
Su estudio fue enviado recientemente a la revista Physical Review Letters. Y allí explica Antonio Riotto que: "La hipótesis de la energía oscura es extremadamente fascinante, pero tiene el problema que ningún modelo teórico, ni los más modernos, como la supersimetría o la teoría de las cuerdas, es capaz de explicar la presencia de las misteriosa materia oscura en las cantidades que necesitan las observaciones.
"Si la energía oscura tuviese el tamaño que predicen las teorías, el Universo se habría expandido a una velocidad tan fantástica que hubiese sido imposible la existencia de nada de lo que conocemos en nuestro cosmos."
Para reconciliar esta cantidad de energía oscura con las leyes conocidas de la naturaleza algunos físicos han propuesto todo tipo de explicaciones exóticas: incluyendo nuevas fuerzas, nuevas dimensiones del espacio tiempo y nuevos tipos de partículas elementales.
El grupo de Riotto sin embargo resuelve el puzzle sin acudir a nada nuevo, atribuyendo la actual aceleración de la expansión del Universo a una consecuencia del modelo cosmológico estándar del Universo temprano: la inflación.
"Nuestra solución a la paradoja de la aceleración del Universo", dice Riotto, "descansa en la llamada teoría inflacionaria, desarrollada el año 1981. De acuerdo a esta, apenas ocurrida una pequeñísima fracción de un Segundo después del Big Bang, el Universo habría experimentado una expansión increíblemente rápida.
Esto explica por qué nuestro universo parece ser tan homogéneo. Recientemente los experimentos Boomerang y WMAP, que han medido las pequeñas fluctuaciones de la radiación de fondo originada en el Big Bang, habrían confirmado esta teoría, que aun tiene importantes detractores.
Se cree que durante esta temprana inflación se generaron pequeñas ondas en la estructura del espacio tiempo, tal como predice la Teoría general de la Relatividad de Einstein.
Estas ondas se estiraron con la expansión del universo y se extienden actualmente más allá de nuestro horizonte cósmico, esto es sobre una región mucho mayor que nuestro Universo observable, a unos 15 mil millones de años luz.
"Nos dimos cuenta que si consideramos estas ondas como un ingrediente fundamental, las ondas del espaciotiempo generadas durante la época de la inflación, a las ecuaciones de la Relatividad General para explicar por qué el Universo está acelerando hoy día", dice Riotto.
La solución al enigma de la aceleración incorpora al universo más allá de nuestros horizontes, sin acudir a la misteriosa energía oscura. Se trataría de la solución más conservadora posible, imaginada hasta el momento.
DESCUBIERTA LA MATERIA PERDIDA DEL UNIVERSO
9 Febrero, 2005 NASA - CA) Utilizando el Telescopio de Rayos X Chandra de la NASA, un grupo internacional de astrónomos asegura haber descubierto la materia perdida del Universo. Como se sospechaba, se encuentra formando extensas nubes de difuso gas intergaláctico caliente. Allí se encontraría cerca de la mitad de los átomos y iones del Universo.
Anteriormente se habían descubierto estas grandes nubes rodeando nuestra galaxia y las galaxias vecinas
Imagen: La ilustración muestra la absorción de los rayos X del cuasar Mkn 421 por dos nubes intergalácticas de gas caliente difuso obtenida por el Observatorio Chandra, y una parte del espectro en rayos X del cuasar. El espectro evidencia que hay tres nubes diferentes de gas caliente filtrando, o absorviendo los rayos X del Mkn 421. Imagen: Chandra/NASA
El inventario actual del Universo, de acuerdo a los primeros resultados del Observatorio WMAP; a estudios sobre la actual distribución de los cúmulos de galaxias y a la forma como ha variado la velocidad de expansión del Universo, es la siguiente:
Materia Bariónica Caliente o Materia Ordinaria.
Materia Visible, estrellas, planetas y gases calientes: 0,4 por ciento.
Materia No Luminosa, agujeros negros y gas intergaláctico: 3,6 por ciento.
Materia Oscura Fría, de características desconocidas: 23 por ciento.
Energía Oscura de origen desconocido: 73 por ciento.
Se supone que existe una Materia Oscura Fría, debido a que la materia observada no es suficiente para explicar el movimiento observado por las galaxias en los cúmulos galácticos. Aunque no la vemos se detecta por sus efectos gravitacionales producidos por materia que no vemos y que no interactúa con nuestra materia, salvo a través de la gravedad. En cuanto a la Energía Oscura, se le atribuye ser la causa de la aceleración en la velocidad de expansión del Universo.
Por Materia Bariónica se conoce a toda la que está formada por núcleos atómicos, construidos de protones y neutrones, que pertenecen al grupo de partículas subatómicas conocidas como bariones. Se le llama también Materia Ordinaria
Las nubes descubiertas son la primera evidencia de la vasta red de gas caliente que contiene la largamente buscada materia faltante, y que constituyen aproximadamente la mitad de todos los átomos y iones del Universo.
PERDIDA DESPUES DEL BIG BANG
Diversas mediciones dan una buena estimación de la densidad de masa que deben haber tenido los bariones en el Universo hace 10 mil millones de años atrás. Sin embargo ésta densidad de masa no es observada actualmente, revelando que en el tiempo transcurrido se perdió alrededor de la mitad de la material bariónica (también llamada materia ordinaria, para distinguirla de la materia oscura y la energía oscura).
“El inventario de todos los bariones, que se pueden encontrar en las estrellas y el gas dentro y fuera de las galaxias es poco más de la mitad de los bariones que existían poco después del Big Bang," explica Fabrizio Nicastro del Centro para la Astrofísica Harvard-Smithsonian, y autor principal del artículo aparecido en el número del 3 de Febrero 2005 de la revista Nature, donde describe esta investigación. "Hemos encontrado el lugar donde posiblemente se esconden los bariones perdidos".
Guiados por simulaciones computacionales sobre la formación de las galaxias y los cúmulos galácticos, sabían donde buscar. Estas simulaciones revelan que los bariones perdidos deben de estar en un sistema de redes extremadamente difuso de nubes de gas, a partir de las que se formaron las galaxias y los cúmulos galácticos.
A pesar de su inmenso tamaño, las nubes habían pasado desapercibidas debido a su gran temperatura, que va desde unos cientos de miles a un millón de grados Celsius, y a su densidad extremadamente baja. Ya se habían encontrado nubes similares de este “material intergaláctico tibio-caliente” (WHIM en inglés) alrededor de nuestra Galaxia y en el Grupo Local de galaxias al que pertenecemos, pero la falta de evidencias de WHIM fuera de nuestra vecindad, impedía realizar una estimación de la densidad de masa de los bariones contenidos en ella.
Los científicos detectaron estas sutiles nubes de gas en forma indirecta, analizando el espectro de Rayos X de un cuasar ubicado a 400 millones años luz de distancia. La luz del cuasar resultó filtrada por dos grandes y nubes de hidrógeno caliente que dejaron su impronta en el espectro del cuasar.
Se trata del cuasar Mkn 421, que fue observado durante su episódico aumento de brillo en rayos X, que comenzó en Octubre del 2002. Gracias a estas observaciones, que se prolongaron hasta Julio del 2003, se obtuvieron excelentes espectros de rayos X. La información mostró que su luz había atravesado dos nubes de gas caliente ubicadas a 150 millones y 370 millones de años luz de la Tierra, que absorvieron rayos X de Mkn 421.
La información de Rayos X muestra que, además de los iones de hidrógeno, allí existen iones de carbón, nitrógeno, oxígeno, y neón, y que la temperatura de las nubes es de cerca de 1 millón de grados Celsius. Combinando esta información con observaciones realizadas en las frecuencias de ultravioleta, permitió que el equipo pudiera estimar el grosor de las nubes (unos 2 millones de años luz) y su densidad de masa.
Asumiendo que el tamaño y distribución de las nubes es representativo, Nicastro y sus colegas pudieron realizar la primera estimación confiable del promedio de la densidad de masa de los bariones presentes en estas nubes a través del Universo. Encontraron que los resultados son semejantes a los de la densidad de masa de la masa bariónica perdida.
LOS CUASARES
Se supone que son galaxias activas, con centros muy brillantes, que aparecen en las imágenes del cielo tomadas en la luz visible, como objetos con aspecto de estrellas. Se supone que este fenómeno es producido por un agujero negro con una masa equivalente a millones de soles, que existiría en su centro, y que estaría atrayendo gas de la galaxia. En los vórtices que produce la materia al caer, se forman poderosos campos magnéticos que generan chorros perpendiculares al disco, por donde escapa radiación sincrotrónica. El chorro es muy brillante en luz de Rayos X y luz visible, opacando toda la demás luz de la galaxia. Es por eso que la vemos brillar como una estrella.
DESCUBREN REMOTO CUMULO GALÁCTICO
(4 Marzo, 2005 ESO - CA) Combinando observaciones realizadas con diferentes telescopios e instrumentos, tanto del Very Large Telescope de la ESO en Chile, como del telescopio espacial de Rayos X XMM-Newton de la ESA en la órbita terrestre, un grupo de astrónomos ha descubierto la estructura lejana más masiva encontrada hasta ahora en el Universo.
Se trata de un lejano cúmulo de galaxias, con una masa equivalente a varios miles de galaxias como nuestra Vía Láctea, ubicado a unos 9 mil millones de años luz de distancia. Esto es cuando el Universo tenía el 34% de su edad.
Imagen Arriba: En el recuadro el cúmulo descubierto, al centro la galaxia activa NGC 7314.
Las imágenes de VLT muestran que contiene galaxias elípticas enrojecidas y antiguas. Es además interesante ver que el cúmulo parece estar en un estado avanzado de desarrollo. Por lo que debe haberse formado cuando el Universo tenía menos de un tercio de su edad actual.
Ha sido toda una sorpresa descubrir una estructura tan compleja y madura a tan temprana edad.
Los cúmulos de galaxias son estructuras gigantescas que contienen entre cientos y miles de galaxias, constituyendo las estructuras fundamentales del Universo, por lo que su estudio aporta información sobre la arquitectura básica del Universo como un todo.
Cerca de una quinta parte de la masa de los cúmulos está formada por un gas difuso muy caliente cuya temperatura alcanza a decenas de millones de grados. Este gas, que no es visible para los telescopios ópticos, lo es para los telescopios de Rayos X, ya que emite una potente radiación en esa frecuencia. Por ello, la mejor forma de encontrar cúmulos galácticos, es buscándolos con observatorios de Rayos X. Como este tipo de luz de alta energía, es afortunadamente bloqueada por la atmósfera terrestre, esto sólo es posible hacerlo desde el espacio.
Actualmente hay dos grandes observatorios de rayos X funcionando en la órbita terrestre: el Chandra de la NASA, de Estados Unidos, y el XMM-Newton de Europa. Un equipo internacional de astrónomos iniciaron una búsqueda de cúmulos lejanos en los archivos del XMM-Newton, buscando entre las imágenes tomadas con otros fines y donde por casualidad podrían haberse detectado cúmulos galácticos.
Es así como encontraron, en el fondo de las imágenes dedicadas al estudio de la galaxia activa cercana NGC 7314, evidencias de un lejano cúmulo galáctico, hoy bautizado como XMMU J2235.3-2557. Se veía muy extenso y extraordinariamente débil, apenas 280 fotones de rayos X fueron recibidos en las 12 horas de observación.
UN CÚMULO QUE MADURÓ TEMPRANO
Sabiendo donde buscar, los astrónomos lo observaron mediante el telescopio Very Large Telescope (VLT) de Cerro Paranal (Chile), del Observatorio Euroeo Austral, para tener imágenes en la región visible de la luz. Confirmaron la naturaleza del cúmulo y lograron identificar 12 galaxias en la imagen.
Las galaxias se ven muy enrojecidas y son del tipo elíptico. Están formadas por estrellas rojas y antiguas. Lo que indica que éstas galaxias ya tenían varios miles de millones de años de edad. El cúmulo mismo tiene una forma esférica, otro signo de sus características avanzadas..
Para determinar la distancia al cúmulo, y con ello su edad, Christopher Mullis, del ESO utilizaron el espectrómetro FORS del VLT en su forma “multimodo”. El resultado fue espectacular, las galaxias del cúmulo están a z (corrimiento al rojo) 1.4, lo que indica una distancia a nosotros de 9.000 millones de años luz, 500 millones de años luz más lejos que el cúmulo galáctico más lejano conocido.
El cúmulo debió de haberse formado cuando el Universo tenía un tercio de su edad actual: 13.700 millones de años.
TELESCOPIO CHANDRA DESCUBRE "RIOS DE GRAVEDAD" QUE MOLDEAN EL UNIVERSO
(5 Agosto 2002 - Chandra/NASA) Observando cuasares distantes con el Observatorio Espacial de Rayos X Chandra, cuatro equipos de astrónomos, han detectado sutiles nubes de gas intergaláctico con temperaturas entre 300.000 a 5 millones de grados Celsius.
La ilustración muestra cómo los rayos X de un cuasar distante, son filtrados al pasar por una nube de gas intergaláctico. Midiendo la cantidad de la disminución de la luz debido al oxígeno y otros elementos presentes en la nube los astrónomos pudieron estimar la temperatura, densidad y la masa de la nube de gas - puede ver el espectro del cuasar PKS 2155-304 al ampliar la imagen haciendo click aquí.
Los astrónomos han descubierto así, parte de una gigantesca red intergaláctica de gas caliente y materia oscura que "CONTIENE LA MAYOR PARTE DE LA MATERIA DEL UNIVERSO". Al no ser visibles en el rango de la luz visible a nuestros ojos, este gas caliente, que se distribuye como niebla en canales esculpidos por ríos de gravedad, había estado oculto a la vista desde los tiempos en que se formaron las galaxias. Esta red, contiene más materia que todas las estrellas del Universo.
"Las observaciones realizadas con el Chandra, junto a otras realizadas en el rango ultravioleta, son un avance mayor en nuestra comprensión de cómo el Universo evolucionó en los últimos 10 mil millones de años", dijo Fabrizio Nicastro, jefe del Centro Harvard-Smithsonian para Astrofísica (CfA) en Cambridge, Mass., EEUU y líder de uno de los grupos de descubridores.
"Teníamos la convicción, debido al modelo del Big Bang y las observaciones del Universo temprano que este gas aun existía, pero como un avión stealth, había eludido nuestra detección", dijo Claude Canizares del Massachusetts Institute of Technology (MIT), Cambridge, líder de otro de los grupos.
Este gas caliente, detectado por el Chandra puede ser utilizado para rastrear la presencia de otros componentes más masivos de la materia oscura. El descubrimiento del gas caliente podría eventualmente permitir a los astrónomos cartografiar la distribución de materia oscura en el Universo y tal vez comprender su origen.
Complementariamente telescopios ultravioletas han detectado los componentes más fríos de este sistema de nubes de gas, pero debido a su alta temperatura la mayor parte es sólo detectable con telescopios de rayos X extremadamente sensibles.
Las observaciones de los cuasares PKS 2155-304 por los grupos del MIT y de Harvard-Smithsonian, y H5821+643 por un grupo del Estado de Ohio, permitieron revelar diversas secciones de este sistema de gas. Una de éstas parece ser un filamento donde están sumergidas las galaxias Vía Láctea y Andrómeda, mientras que otras secciones detectadas están a distancias de varios miles de millones de años luz de la Tierra.
Anteriormente los astrónomos Joel Bregman y Jimmy Irvin , observaron la absorción de la luz de rayos X emitida por estas nubes de gas producida por una galaxia en primer plano.
Durante sus primeros miles de millones años, cerca del 20 por ciento de la materia se agrupó bajo la influencia de la gravedad para formar las galaxias y los cúmulos de galaxias. Las teorías predicen que la mayor parte de la materia normal y la materia oscura formaron una inmensa red de filamentos que conecta los grupos y cúmulos de galaxias. Se había predicho que era tan caliente que sería invisible para los telescopios ópticos, infrarrojos y de radio.
"Simulaciones de computador nos habían estado diciendo desde hace años que el gas 'perdido' en el Universo debía estar en filamentos calientes", dijo Smita Mathur, líder del equipo del Estado de Ohio. "Finalmente, al parecer estamos detectando sus sombras", agregó.
RESUELVEN EL MISTERIO DE LOS CUASARES BRILLANTES LEJANOS, LENTES GRAVITACIONALES AUMENTAN SU LUMINOSIDAD
(29 junio 2002) De la misma forma como el enorme cúmulo de galaxias Abell 2218, ubicado en la constelación de Draco a unos 2 mil millones de años de la Tierra, desvía hacia nosotros y aumenta los rayos luminosos de un objeto que está más de cinco veces más lejos, y que vemos en esta imagen como líneas luminosas curvadas, al deformar el espacio a su alrededor, millones de cúmulos semejantes distorcionan la luz de los cuasares más distantes aumentando su luminosidad.
Esto viene a explicar el brillo inusual de los cuasares de alto "corrimiento al rojo - redshift (z)", originados cuando el Universo tenía apenas un mil millones de años.
En un reciente artículo en la revista Nature, el Dr. Abraham Loeb Profesor de Astronomía de la Universidad de Harvard, ha demostrado que los cuasares con brillos de hasta z =6,28 recientemente descubiertos, ven su luminosidad aumentada hasta en un 10 por ciento, debido a lentes gravitacionales producidos en el largo camino que debe recorrer su luz para llegar hasta nosotros.
En su artículo Loeb afirma que "se piensa que la energía de los cuasares proviene de la caída de gas dentro de un agujero negro supermasivo ubicado al centro de una galaxia. Su máxima luminosidad es proporcional a la masa del agujero negro, por lo que estos cuasares brillantes deben tener masas de más de varios miles de millones de soles. La existencia de estos agujeros negros masivos, supone un desafío a los modelos de la formación de las estructuras en el universo temprano, ya que se necesita que el agujero negro adquiera esta enorme masa en menos de un mil millones de años después del Big Bang".
"En nuestro artículo hemos demostrado que al menos un tercio de los cuasares conocidos con z cercano a 6 (cuya luz ha viajado 13 mil millones de años para llegar hasta nosotros) tendrán su flujo luminoso magnificado por un factor de 10 o más, a través de los lentes gravitacionales producidos por las galaxias que están en la línea de visión. Esto hace que la abundancia y la luminosidad de estos cuasares esté sustancialmente sobrestimada".
Con el objeto de aclarar algunas dudas respecto a este descubrimiento, hemos tomado contacto con el Dr. Loeb, que ha accedido a responder estas preguntas:
¿Cuan lejos, en años luz, es z =6,28 ?
La edad del Universo a un "corrimiento al rojo" de 6 es cerca de un mil millones de años. La edad actual del Universo es de 14 mil millones de años, por lo que una fuente que tiene un "corrimiento al rojo" de 6 está a 13 mil millones de años de distancia (la luz de la fuente debe viajar durante todo ese tiempo para llegar hasta nosotros).
¿De qué color vemos un objeto tan distante?
Un cuasar emite radiación en todas las longitudes de onda (desde radio hasta los rayos gamma) por lo que pueden ser observados en todos ellos. Los cuasares más lejanos se descubren generalmenbte en el infrarrojo, debido a que su notable emisión en luz visible tiene un "corrimiento al rojo" en ese régimen de radiación (luz).
¿Cual es la línea espectral más destacada que se detecta en los cuasares?
La línea espectral más destacada es la Lyman-alfa (la primera transición del hidrógeno). Además vemos otras líneas, emitidas por otros elementos.
¿Son los cuasares galaxias activas? ¿Estas galaxias podrían ser similares a la Vía Láctea?
Efectivamente los cuasares son galaxias activas. Suponemos que cada galaxia ha pasado por una fase de cuasar, debido a que encontramos agujeros negros en los centros de casi todas las galaxias del universo local universe. Estos agujeros negros estuvieron alguna vez activos, durante la época en que crecian en masa y atraían gas. Se cree que la fase de cuasares brillantes ha durado mucho menos que la edad del Universo; Esto explica porqué sólo observamos que una pequeña fracción de todas las galaxias están activas, en cualquier época del cosmos.
Me gustaría hacer además una aclaración. Cuando se hacen los cálculos, se encuentra que estos cuasares distantes (sobre z =6) deben tener agujeros negros con masas de algunos miles de millones de soles (semejantes a los agujeros negros más masivos conocidos en el universo actual). Surge aquí una pregunta interesante: ¿Cómo se formaron estos agujeros negros tan masivos tan temprano en la evolución del Universo?
Nuestro artículo demuestra que a estas enormes distancias se debe tomar en cuenta la distorción de las imágenes de los cuasares debido al material que se encuentra en el camino de su luz. Es posible que una fracción de estos cuasares a z =6 (entre 10-30%) sean fuertemente magnificados por galaxias que se encuentran en la línea de visión, las que actuan como lentes gravitacionales. Ya se conocían cuasares magnificados de esta manera, pero su número era menos del uno por ciento en las investigaciones anteriores sobre cuasares ubicados a "corrimientos al rojo" mucho menores. La fracción de cuasares magnificados gravitacionalmente aumenta a muy grandes distancias /corrimientos al rojo) por dos razones: (i) al aumentar la distancia del trayecto al cuasar distante, es mayor la posibilidad de encontrar una galaxia en la línea de visión; y (ii) los cuasares brillantes, son muy raros en esas épocas cósmicas tempranas (con muy altos corrimientos al rojo) por lo que los escasos eventos de magnificación de numerosos cuasares débiles puede de todos modos influir dramaticamente en la cantidad de cuasares muy brillantes detectados (que tienen una alta probabilidad de estar siendo magnificados gravitacionalmente). Este último efecto es llamado el `magnification bias'.
5 MISTERIOS SIN RESOLVER DEL UNIVERSO
Pie de foto: Anillo de materia oscura en el grupo de galaxias Cl 0024+17. En torno al 96% del universo se compone de energía oscura o materia oscura. Fotografía: Universidad Johns Hopkins/Esa/Nasa
Aún hoy en día, existen fenómenos científicos que se resisten a las explicaciones. Si la historia consigue resolver estas anomalías, el conocimiento que de ello podríamos extraer conduciría a un gran salto hacia delante, pero ¿Cuáles son los misterios más grandes, y qué revoluciones científicas podrían conllevar en caso de ser resueltos?
1 El universo perdido
Todo en el universo es o bien masa o energía, pero no hay suficiente de ninguna de las dos. Los científicos creen que el 96% del cosmos está perdido. Han llegado a ponerle nombres a toda esa materia perdida – “energía oscura” y “materia oscura” – pero que tenga nombre no nos dice nada sobre ella. Y no es que se trate de una cuestión que no tenga importancia; la energía oscura está creando continuamente nuevas franjas de espacio y tiempo, mientras que la materia oscura parece estar manteniendo unidas a todas las galaxias. No es de extrañar que los científicos se afanen en buscar pistas de sus paraderos.
2 La vida
Se que piensas que eres algo más que un saco de moléculas, pero ¿por qué? La próxima vez que veas un árbol, pregúntate por qué está vivo mientras que la mesa de tu cocina no lo está. El fenómeno que llamamos vida es algo que los biólogos casi han renunciado en definir; en lugar de eso prefieren investigar métodos para dotar de vida a diferentes combinaciones de moléculas. Extrañamente, la combinación más esperanzadora es similar en términos químicos al detergente de lavadora.
3 La muerte
Aquí está la cara B del punto anterior. En biología, las cosas finalmente mueren, pero no existe una buena explicación para este fenómeno. Existen pistas que indican que la activación y desactivación de ciertos genes que controlan el envejecimiento, pero si nuestra teoría es cierta, esos interruptores no deberían haber sobrevivido a la selección natural. Luego está el argumento de que una acumulación de fallos nos hace envejecer. Sin embargo existen multitud de ballenas y tortugas que parecen envejecer a un ritmo ridículamente lento – si es que lo hacen. Por supuesto, si logramos averiguar la razón, eso podrían ser grandes noticias para el futuro de los humanos (o incluso para el planeta).
4 El sexo
Charles Darwin pudo haber tenido 10 hijos, pero no podía entender por qué casi cualquier cosa en biología emplea la reproducción sexual y no la clonación asexual, ya que el sexo es un método de reproducción sumamente ineficiente. Seguimos sin saber la respuesta. Parece plausible la sugerencia que sostiene que el el hecho de “barajar” nuestros genes mezclándolos con los de otros individuos nos hace más capaces de vérnosla con los cambios medioambientales, pero las evidencias son escasas. De momento, el sexo parece existir solo para dar a los machos algún papel en la vida.
5 El libre albedrío
Si quieres mantener la cordura, mira hacia otro lado. Los neurocientíficos están casi convencidos de que el libre albedrío es una ilusión. Sus experimentos muestran que nuestros cerebros nos permiten pensar que controlamos nuestros cuerpos, pero nuestros movimientos comienzan antes de que tomemos la decisión consciente de movernos. Algunos investigadores ya han de hecho asistido a juicios para testificar que al acusado no se le puede acusar de nada de lo que hizo. Nos espera un futuro legal realmente espantoso
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