"Me gustaría que bajen los brazos, tienen que saber que es inútil salvarse o salvar a la humanidad. Deben invitar a Herr Hitler y al Signor Mussolini a tomar lo que quieran de los países que ustedes llaman sus posesiones. Permítanles tomar posesión. Si estos señores escogen ocupar sus casas, ustedes las dejarán vacantes. Si ellos no les otorgan libre escapatoria, deben permitir -hombres, mujeres y niños- que los maten, pero negándose a deberles obediencia"
A los judíos de Alemania Gandhi envió un mensaje similar:
"Estoy convencido, mientras dicto estas palabras, que el corazón alemán más cruel se fundirá [si sólo los judíos] adoptan la no-violencia activa. La naturaleza humana... incansablemente responde a las muestras de amor. No pierdo la esperanza en que él [Hitler] responderá al sufrimiento humano, aun el causado por él".
Si Gandhi hubiese convencido a los ingleses a bajar sus brazos y a practicar la no-violencia, el pueblo judío habría sido aniquilados, la democracia y los derechos humanos habrían desaparecido y el mundo se habría sumergido en una nueva Edad Oscura de crueldad inimaginable. La guerra, aunque siempre es infortunada y dolorosa, no siempre es mala; a veces, una guerra es la cosa más moral para hacer
Increíblemente, la nación que Moshé creó, Israel, tiene, en los recientes años, émulos de Gandhi en lugar de Moshé. Con los acuerdos de Oslo, invitamos a nuestros enemigos a tomar partes de nuestra patria en la creencia que ellos a cambio nos darán paz y buena voluntad. En lugar de declarar la guerra justa contra los terroristas y su infraestructura, escogimos practicar la moderación y la diplomacia no-violenta. Muchos de nosotros creímos entonces, y muchos judíos todavía creen, que el corazón terrorista más duro se fundirá en contestación a nuestras propuestas pacíficas.
¿Guerra, Deshonor o los dos?
En 1938, el Primer Ministro británico Chamberlain apaciguó a Adolf Hitler, permitiéndole al Führer ocupar el Sudetenland por una promesa de paz. Chamberlain volvió a Inglaterra y anunció que había traído "La paz en nuestro tiempo". Winston Churchill denunció que era un apaciguador ingenuo que creyó poder comprar la buena voluntad de Hitler, cediendo ante sus inmorales demandas. "Se le ha dado a usted opción entre la guerra y el deshonor. Usted escogió el deshonor y tendrá guerra".
Tristemente, lo mismo ha sucedido con Israel. Abandonando partes de nuestra patria, Israel escogió el deshonor. A cambio, Israel recibió la guerra. El apaciguamiento es suicida para el inocente y asegura la victoria del mal.
Los profetas de Israel fueron los primeros en concebir la paz como un ideal. Isaías dio la voz a las grandes palabras grabadas en la imaginación de occidente:
"Ninguna nación alzará la espada contra otra Nación; ni aprenderán más guerra".
Pero la manera de acelerar la visión de Isaías es luchar contra el mal. El uso de la violencia moral siempre debe ser el último recurso. Pero cuando todos los otros esfuerzos fallan, el poder del justo es la única respuesta a la violencia inmoral.
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